Poderío y Riquezas.


RIQUEZA INTELECTUAL Y MORAL. En el curso de la historia han aparecido muchas organizaciones e individuos aislados que han contribuido particularmente a la jerarquía de la luz y estas agencias desaparecen inopinadamente una vez cumplida su misión. Los templarios bebieron de todas las fuentes de conocimiento anteriores en el Oriente Medio y España musulmana. Gracias al árabe y al dominio de otras lenguas tuvieron contacto con las enseñanzas y las prácticas de los gnósticos, coptos, Esenios, religiones solares siriacas y otras. Todo ello por su relación con los monjes armenios, los cabalistas hebreos, los místicos sufíes y los ismailitas de la Orden de los Assasins siendo extraordinaria la semejanza entre esta orden y el Temple. Es posible que San Bernardo de Claraval mandara a los primeros 9 caballeros templarios, incluidos Hugo de Payens y Geoffroy de Saint-Omer a aprender de la Orden ismaili sin que nunca saliera a la luz la verdadera naturaleza de ese aprendizaje ni sus secretos. No hay que inventar nada a efecto de reconocer la contribución de los Templarios en diversas esferas de la realidad más tangible y sensible. Hay que contar la Sinarquía, la encomienda, la geometría, la arquitectura y la vocación por aprender y por cuestionar lo aprendido, entre otras aportaciones.
La Riqueza Espiritual. Importante fue el enriquecimiento de orden espiritual. Pocas dudas sobre el sueño templario: Europa unida y teocrática. Todas las naciones sometidas a una verdad que las trascendía, el conocimiento, respeto y adhesión al Eterno. ¿No había predicado el propio Jesús en su segunda etapa para los samaritanos y los no judíos, hecho insólito en la tradición judía? “Sabed que Dios no hace diferencia en absoluto entre las personas, cristianos, sarracenos, judíos, griegos, romanos, francos o búlgaros, porque todo hombre que ruega a Dios se salva”. Estatutos Secretos de la Orden, 2ª parte, artículo 5. Es casi seguro que existieron al menos dos círculos de templarios, Uno ocupado de la elaboración y conducción espiritual al que se le atribuye conocimientos esotéricos. Otro operativo en lo militar y económico. En cualquier caso el conocimiento fue atesorado celosamente, mediante la transmisión oral. Todo lo escrito fue destruido en los últimos momentos de la detención. El privilegio templario fue haber estado en el lugar y momento precisos. Acudieron a Palestina, polo místico y eje ideal entre las ideas orientales y el cristianismo romano en un tiempo como la Edad Media, época de profundas creencias religiosas en el hombre común. El ideal del Temple estaba por encima de cualquier religión concreta… siempre que fuera monoteísta. En su momento ese objetivo era más elevado aún que el de la propia Iglesia. Se debieron esperar unos 800 años hasta que el Papa Juan Pablo II proclamara el ecumenismo religioso y mantuviera abierta y pública, no ocultamente como debió hacerlo el Temple, el diálogo con altos rabinos e imanes. La conciliación o la reconciliación del pasado con el presente y con el futuro, en el gran pensamiento de la unidad divina era la tarea que los templarios se habían asignado a sí mismos”. El conocimiento esotérico templario se hizo hacia la tradición gnóstica. Eso, así como las íntimas relaciones con constructores y las Compañías del Santo Deber, parecen haber tendido un puente a veces no visible con la masonería y sus orígenes. El contacto tenido por el Temple en forma constante y permanente entre 1118 y 1291 cuando evacuan Acre, les permitió, a partir de su búsqueda esotérica, tomar enormes conocimientos de Oriente. Llamándolos Caballeros de Oriente y Occidente pues su conocimiento y desarrollo cabalgo sobre ambas regiones. El aprendizaje de artes, ciencia y técnica los llevó a participar en la revolución de la construcción del gótico al mismo tiempo que a profundizar el conocimiento de los misterios egipcios, lo que en el plano exotérico puede haber sido la causa de su clara inclinación a favor de alianzas con El Cairo a través de todas sus campañas.
La Geometría. Pero sobre todo se hicieron de conocimientos tales que sin ellos sería casi imposible explicar la arquitectura religiosa europea del siglo XIII entre otras cosas. En cuanto a la geometría y la arquitectura, debieron sus conocimientos sobre todo a los Compañeros Constructores que protegieron y con los cuales intercambiaron membresías. Sus edificios octogonales son una muestra notable de los aportes a la arquitectura, en los que cada elemento se justifica por su simbolismo y relación proporcional alejada del capricho. Poco a poco su arquitectura fue convirtiéndose en lo que Fulcanelli llamó moradas filosofales, es decir, recintos que son libros de piedra expresivos de una cosmovisión en la que es posible leer una concepción de lo divino y lo humano del mundo, además de representar un instrumento para estimular el desarrollo espiritual de la humanidad, la evolución del espíritu y las potencias superiores de la mente; textos de piedra que van como dijo Rafael Alarcón, desde el libro de bolsillo de las ermitas y capillas poligonales, hasta la enciclopedia de lujo de las catedrales. La propia disposición de los enclaves templarios, la relación posición de unos respecto a otros, el valor en grados de sus arcos y bóvedas o las dimensiones de sus intercolumnios dicen de un conocimiento profundo de la geometría como sistema de medidas, como idioma para referir la dimensión de lo humano y lo divino y como sistema de signos para articular una sintaxis, un discurso mudo para el profano pero extraordinariamente parlanchín para quien quiere oír.
Los Símbolos. El resto está en los símbolos de la escuadra y el compás que disfrazan el sello de Salomón; en el cisne, ganso u oca cuyo significado esotérico es el de portadores o depositarios de un saber y conductores de poderes; en el 9 que corresponde en la cábala al noveno sefirá, la fundación y que se asocia con la serpiente y la sabiduría lo mismo que con el 9° arcano mayor del Tarot, El Ermitaño Representación de los tres mundos, es el número del iniciado y expresa la razón y proporción de todas las cosas porque contiene en sí a todos los números simples; serpiente y espiral, espiral como la del Juego de la Oca o la logarítmica y número de la oca misma que vuela hacia el jardín cuando los dados dan ese resultado.
El Sistema Bancario. Debido a sus votos los templarios eran pobres nominalmente, pero la Orden era inmensamente rica. Fue en tierras de Oriente donde el Temple adquirió su fuerza y primeros tesoros. Recogieron y administraron las rentas para la defensa de Tierra Santa; poseyeron castillos, casas, tierras, navíos y acumularon diversos géneros de riqueza provenientes de sus benefactores, de sus propios negocios y adelantados a su época crearon lo que hoy en día es una gran multinacional por su habilidad financiera para levantar un inmenso imperio económico que sigue maravillando en nuestro tiempo. Las inmensas e incalculables riquezas se debieron a negocios financieros, con enormes préstamos a los distintos reyes de los Estados europeos y otros asuntos. Como los templarios enviaban regularmente dinero y suministros en ambos sentidos entre Europa y Palestina, desarrollaron un eficaz sistema de tipo bancario en el que los gobernantes y la nobleza europea decidieron depositar su confianza y bienes, viendo aquellos traslados de dinero, convirtiéndolos en banqueros europeos confiables que crearon letras de cambio y una especie de cheque al portador, logrando hacerse de una gran fortuna, especialmente tras el fracaso de las últimas Cruzadas. Cuando al cabo de varios años de proezas realmente legendarias en el curso de las Cruzadas y aún fuera de ellas; la política de guerra cambió, se perdió el interés en combatir a los musulmanes y no era preciso que los Templarios defendieran Palestina y Jerusalén, finalizando su misión y andanzas guerreras en el Medio Oriente pero que continuaron en tierras Españolas casi todas ellas en poder de los árabes; entonces se dedicaron con mayor tiempo y esmero a las funciones bancarias amasando tal fortuna y poder que su potencial económico y militar empezó a infundir recelos en aquellos Estados que les habían antaño acogido con los brazos abiertos, así como la envidia que produjeron entre los seculares y los eclesiásticos. Hasta 1312 tuvo un extraordinario poder en Europa, especialmente en Francia y España.
El Mayor Aporte Del Temple En España, puede decirse que numerosos, están a nivel agrario y gastronómico, la potenciación del olivar y la elaboración del aceite de oliva. Es preciso tener en cuenta que la variedad arbequina, emblemática de Cataluña, fue traída de Tierra Santa por los caballeros, como podemos ver en la Torre Sala, de Les Borges Blanques (Lleida). También los templarios promocionaron las aguas termales, la fabricación de harina, la pesca del arenque y del atún en el Mar del Norte y el Atlántico; fueron los primeros banqueros y financiadores de grandes empresas a un bajo interés, el desarrollo de la explotación de las salinas, tanto de interior como de litoral, también se deben a ellos las carreras de jinetes con caballos de pura sangre, potenciaron la investigación de la alquimia, ciencia prohibida por la Iglesia, etc… Pero el dramático final de la Orden, en 1314, cambió lo que podría haber significado el mayor apogeo que haya conocido el mundo occidental, en todos los sentidos. Posiblemente el árbol al que los templarios sentían un especial interés: el fresno, especie vegetal de profundas vinculaciones tanto con la cultura celta como con las de Oriente. Los santos predilectos de los templarios, que fueron cuatro: San Miguel Arcángel, San Juan Bautista, San Bartolomé y San Julián, aunque sólo hubo uno que fue realmente un freire templario, San Durán, nacido en Puigcerdà (Girona), protector de cátaros. Esto nos recuerda que, en ningún momento histórico, los templarios desnudaron su espada contra los buenos hombres de Occitania. Los números, los colores sagrados para los templarios, los símbolos serpentarios, las hidras y otros seres fabulosos, el juego de la oca, el mito del pelícano, etc…. Temas, todos ellos, que espero que el lector disfrute con su lectura.
LA CULTURA DE LAS PEREGRINACIONES. Otra de sus mayores contribuciones es la llamada Cultura de las Peregrinaciones, la del Camino que sigue las huellas de peregrinaciones ancestrales; de carácter sincrético, que abarca desde el folclore de los siervos incultos hasta las más profundas y sesudas elucubraciones teológicas, pasando por los cantares de juglares y trovadores, la teología mariana, la geometría, el arte simbólico, la construcción de iglesias, catedrales, el comercio y la hospitalidad; una cultura que se asocia con la idea de vida como peregrinación y como un reto a superar a partir de una serie de pruebas relacionadas con los laberintos y por otra parte con el Juego de la Oca, atribuido frecuentemente a Palámades, “el de la mano palmeada”, pero de muy probable origen templario en el cual puede advertirse la presencia de diversos factores simbólicos de carácter iconográfico y numérico. Llama la atención esta capacidad de los templarios para integrar los aspectos más excluyentes y dispares de la naturaleza humana, expresando con ello la vocación y decisión para concebir y desarrollar una idea de individuo como una suerte de soldado espiritual, intelectual y físico, es decir el hombre místico, sabio y guerrero, un hombre que se afirma en una triada que recuerda a otras: Ciencia, arte y técnica; cielo, tierra e infierno, cuerpo, mente y alma; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Nada más preciso en este sentido que la idea de Hermann Hesse acerca de que cualquier religión es aproximadamente tan buena como las demás y de que no hay ninguna en la que no se pueda llegar a ser sabio, ni ninguna que no pueda ser practicada como la idolatría más tonta. En las religiones se ha acumulado casi todo el saber real de la humanidad, sobre todo en mitología. Cada una es una llave para el corazón del mundo.
Sinarquía. En efecto, la Sinarquía o el gobierno con principios fue para los templarios el modelo social que privilegia la autoridad y no el poder, subordinando éste a quienes por su saber, inteligencia y moral trascendente son detentores de la autoridad, individuos capaces de enseñar y de ofrecer progreso en los ámbitos de lo económico, moral e intelectual con tal de propiciar el bienestar, la justicia y el conocimiento.
La Encomienda. La encomienda por su parte era la estructura operativa básica constituida por una fortaleza cuadrangular con torres en sus esquinas rodeadas por fosos. En su interior se hallaban construcciones destinadas a la granja y a los artesanos, el albergue hospedería, la gran casa o convento y la iglesia de los caballeros, alrededor de todo lo cual había tierras de labranza. Un conjunto de varias encomiendas o bailías estaba bajo la jurisdicción de una casa provincial instalada en la encomienda más importante del grupo, bajo el mando de un maestre provincial elegido entre los encomenderos quien a su vez dependía del Gran Maestre General.
TEMPLARIOS EN AMÉRICA. El nombre de América no viene de Américo Vespucci, sino de la estrella del Oeste (Merika) que veneraron egipcios, Nazarenos, Mandeistas y por último Templarios y masones, porque debajo de esa estrella uno encontraría la tierra prometida. Los templarios estaban en todos los caminos de importancia y como base de mayor importancia marítima La enigmática Encomienda Francesa De La Rochelle En La Costa Atlántica, con su puerto muy importante en ubicación, apartado de las rutas usuales sin justificación alguna, y con una flota propia de gran envergadura para incursionar en el Atlántico además de otros puertos que miraban al mediterraneo. Este puerto se hallaba fuertemente protegido por unas cuarenta encomiendas en un radio de ciento cincuenta kilómetros y su importancia podría ser enorme de ser cierta la confesión de un templario que se expondrá en la leyenda siguiente. Según indicios no solo se conjetura que fueron los vikingos los primeros en llegar a América porque ya que había sido ya visitada en sucesivas ocasiones por lo menos a partir del año 877.
También existen muchas teorías y leyendas que dicen que los caballeros Templarios llegaron a América mucho antes que Colón, que la incursionaron y que extraían y explotaban en grandes cantidades las minas de un metal llamado plata (Argentum) y luego lo traían en grandes cantidades a Europa. Debido a esos viajes a la Argentina se hizo muy popular la frase “ils avaient de l’argent”; además de establecerse en el golfo de San Matías en la Patagonia Argentina para proteger el Santo Grial. La persecución a los templarios en principios del siglo XIV hizo que muchos escaparan por el puerto de la Rochelle hacia el oeste, cruzando el Atlántico. En francés: “Vers La Merika”.
Otro secreto templario es América y extensivamente su plata y oro que como ya sabemos no fue descubierta por Colón, Es posible que Colón no se hubiera perdido, que no quisiera encontrar una ruta más corta para ninguna parte y que haya conseguido los mapas de navegación en Portugal y convencido a Isabel y a otros de invertir en una empresa, en el sentido más financiero y económico de la palabra. Los planos habrían ido a dar a Portugal gracias a los templarios que huyeron y fueron protegidos allí y que a su vez los habían obtenido de monjes irlandeses que cruzaron el océano a fines del siglo IX o de los vikingos que lo hicieron en 967, 90 años después. En Historia de Tlaxcala, de 1892, el cronista Diego Muñoz Camargo llama templarios a los sacerdotes mexicas, quizá sólo porque la raíz náhuatl para templo es tecpan pero, ¿y la cruz griega en el gorro de Quetzalcoatl, según el Códice Borgia? ¿Y las cruces griegas y latinas de Tiahuanaco? ¿Y la cruz de Palenque? ¿Y la cruz de Malta en el escudo de Quetzalcóatl, según el Códice Magliabecchi? ¿Y los amerindios de grandes orejas (a la usanza inca) en la iglesia Templaria de Vézelay? ¿Y la flota atlántica del Temple en el puerto de La Rochelle? “Secretum Templi” dice un sello de la Orden (Archivos Nacionales de Francia) en cuyo centro se encuentra la imagen de un individuo ataviado con un taparrabos, con un tocado de plumas y un arco.
Cuando el rey de Portugal recibió la bula papal, la demoró lo necesario para que los caballeros de Tomar se refugiasen en el extranjero. De acuerdo con sus homónimos de Castilla y Aragón, el rey luso, Don Dinis, un ferviente seguidor del espíritu templario, consiguió en 1310 la inocencia de la orden del llamado Concilio de Salamanca. Esto dio lugar a una nueva bula papal promulgada dos años más tarde en la que confiaba a los soberanos peninsulares la posesión de los bienes del Temple. Algunos años después se creaba la Orden de los Caballeros de cristo en Portugal, que administró todos los bienes de los monjes guerreros. Y, seguramente, gracias a este monarca y al infante Enrique, fundador de la Escuela de Sagres, dedicada a las técnicas y descubrimientos náuticos, podemos deducir una hipótesis de trabajo tan perspicaz como heterodoxa: ¿Consiguieron los templarios cruzar el atlántico? En el caso afirmativo podríamos especular con la idea de que los templarios escondieran allí sus riquezas tanto materiales como simbólicas. Uno de los indicios más fascinantes de la incursión templaria en tierras americanas nace de una leyenda familiar en escocia. El conde Henry Saint Clair partió en 1338 hacia América con 300 colonos y doce embarcaciones. Su travesía condujo a la expedición hasta la costa noroeste de los Estados Unidos, concretamente donde hoy radica Massachussets. Allí pasaron la primavera de 1399 para, después, regresar algunos de ellos a su lugar de origen. Un descendiente de este nombre, Niven Sinclair, inició en 1989 una profunda investigación encaminada a demostrar la realidad de esta leyenda familiar. Las pistas le condujeron a una vieja posesión: la capilla de Rosslyn, ubicada en un promontorio al sur de Edimburgo. En una losa de esta capilla construida en 1446 los miembros del clan Sinclair descubrieron la vinculación de sus antepasados con los templarios y comprobaron como, tras la disolución de la orden, un nutrido gripo de caballeros se refugió en las propiedades escocesas de los Sinclair. Según la tradición familiar, los templarios llevaron consigo parte de sus documentos y riquezas a la capilla de Rosslyn, entre ellos el mítico Santo grial, que quedaría oculto en la construcción. Lo verdaderamente importante es que según pudo demostrar Niven, su familia gastó desde entonces, gran cantidad de dinero y riquezas que al parecer procedían de América. Éste fue su gran secreto reflejado en un antiquísimo sello datado en 1214, en el que puede leerse Secretum Templi al tiempo que muestra a un ¿indio? con plumas. Y no es el único. En el corazón de Francia, concretamente en el tímpano del atrio de Vézelay, fechado alrededor de 1150, se halla representado otro “indio”. Éste tiene grandes pabellones auditivos, como muchos indígenas americanos. ¿Estuvieron los monjes-guerreros, entonces, en América antes que Colón? Las crónicas aseguran que los soldados de Hernán Cortes no salían de su asombro al comprobar que los aztecas tenían ritos tan parecidos a los católicos y sacramentos como la comunión y la confesión. Otras ceremonias y costumbres parecían procedes directamente de la tradición hebrea y así se confirmaría no tardando mucho con las pruebas abundantes e irrefutables de las expediciones judas a América. Pero eso será objeto de otro artículo…quien sabe cuando. – Louis Charpentier – El Enigma de las Catedral de Chartres – Plaza & Janes, S. A. Editores, Barcelona, 1976. (Cap. 14, págs143 a 154).
Por su parte, los conquistadores españoles encontraron en la península de Yucatán una leyenda que narraba que unos hombres blancos altos, hermosos con extrañas vestimentas llegaron a sus costas en grandes barcos. Fueron generosos y legaron a las gentes mayas grandes conocimientos. Una de las cosas que más asombró a los religiosos que acompañaron a Colón, fue que los indios no se extrañaban al ver la cruz ni al contemplar a los caballeros armados. Parecía que los estaban esperando. Algunas de sus tradiciones hablaban de que “llegará un día en el que vendrán por mar grandes hombres vestidos de metal que cambiarán nuestras vidas para bien”. Los mayas adoraban a Kukulkán, un dios blanco y barbado y a una cruz, en la cual murió un hombre de luz que vivirá eternamente. ¿Pudieron ellos solos alimentar esta idea tan cercana al cristianismo? No podemos dar respuestas definitivas a todo lo que hemos expuesto porque no las hay. Lamentablemente, con la Orden del Temple nunca existen pruebas directas. Muchas veces, la única evidencia es la ausencia de posibilidades contrarias. Así que posiblemente América fue el gran secreto conocido, es decir, visitado por el Temple entre 1272 y 1294, y el refugio de algunos que hacia 1307 llegarían a México, huyendo de Francia.
El mapa de América existía antes de la llegada de Colón a América. Había sido dibujado en Dieppe Normandía y conocido por los portugueses después, quienes lo mantenían en la Tesouraria, de donde lo obtuvieron o copiaron Colón y luego Magallanes para descubrir lo que muchos otros y aproximadamente desde 500 años atrás conocían. Por cierto, este navegante portugués al servicio de España desde 1517, tras convencer a Carlos V se encontró en 1520 el estrecho que lleva su nombre, que conocían los vikingos y que aparecía ya en globo de Johannes Schönner de 1515, copiado del mapa de Dieppe. Para estos efectos, entre otros puede consultarse el libro L’imposture de Christopher Colomb, de Jacques de Mahieu, París, 1979. Hace miles de años, griegos, egipcios y otras culturas mediterráneas tuvieron conocimiento de la redondez de las Tierra, la medida aproximada de su radio, su distancia al Sol o a la Luna, y sin embargo las cerradas mentes del siglo XV concebían miedo ante la posibilidad de caer por el borde del mundo en caso de adentrarse lo suficiente en el Océano Atlántico. Para ellos la Tierra era plana y era además el centro del universo. Actualmente no sólo sabemos cuan equivocados estaban sino que tenemos que reconocer las antiguas culturas en absoluto primitivas. La verdad es gran parte de un antiguo saber se ha perdido en el lento transcurso de los siglos. Ignoramos hasta donde alcanzaba el conocimiento de los que nos precedieron en tiempos remotos, aunque sí comprendemos que superaba de largo al angustioso declive que se produjo en el medioevo. Asombran, por poner un ejemplo, las numerosas coincidencias entre culturas tan distantes en el tiempo y el espacio, como eran la egipcia y las mesoamericanas precolombinas como la maya o la azteca. Todo parece indicar un origen común, al menos un vínculo, un contacto en lo que a conocimiento se refiere. Hay quien dice que desde tiempos inmemoriales el hombre ya había navegado el mundo entero. Incluso el aventurero noruego Thor Heyerdahl, en sus famosas expediciones. R. A., demostró que los egipcios tenían tecnología suficiente como para haber alcanzado el nuevo mundo a bordo de primitivas embarcaciones de papiro.
LAS VISITAS DEL HOMBRE BLANCO EN AMERICA EN TIEMPOS PRECOLOMBINOS. Jacques de Mahieu antropólogo, sociólogo, director del Instituto de Ciencia del Hombre de Buenos Aires, después de 25 años de investigaciones al estudio de las culturas precolombinas de América. Logró establecer una hipótesis de trabajo basada en la presencia del hombre blanco en el Continente Americano. En su libro “El Gran Viaje del Dios-Sol”, expone vasta evidencia de esta visita del hombre ario nórdico a América. En su obra el antropólogo, aporta suficiente evidencia para confirmar que los “dioses blancos” de las tradiciones mejicanas y peruanas, eran en realidad vikingos, originarios de Schleswing, que en el año 967 de la era Crística, llegaron a las costas del continente. Estos exploradores nórdicos, se habrían luego, trasladado al Altiplano Andino en donde fundaron el imperio preincaico de Tiahuanaco. En las tierras de Paraguay y Brasil halló monumentos e inscripciones rúnicas, de indudable origen escandinavo. Desentrañó el linaje genético de aborígenes de origen vikingo. En las cuevas de la Península de Paracas, Perú, momias con estructuras óseas de características arias y que conservan su cabellera rubia. En el museo de La Plata, Argentina, también se conservan momias con cabelleras rubias y características físicas nórdicas, detalle que evidencia la presencia de una raza aria, en tiempos precolombinos. Los nativos de la tribu de los Comechingones, que habitaba el centro argentino, también presentan características del tipo europeo. Su barba clara era característica y al arribar los españoles a sus dominios, llamó su atención los rasgos muy particulares de esta tribu en relación al resto de los aborígenes americanos.
Existen teorías que arriesgan aún mucho más, las cuales hacen referencia a una posible descendencia aria proveniente de la mítica Thule Hiperbórea. No supone ninguna fantasía, aceptar estas teorías, ya que existe fuerte evidencia de que los vikingos llegaron a América antes que los españoles. Para ello se habrían beneficiado de un proceso climatológico muy favorable, que habría tenido lugar entre los siglos XI y XII.
En la América precolombina, existe una leyenda, originaria de la Península de Yucatán en la que se cuenta la llegada de los hombres blancos a sus costas, en grandes barcos, que brillaban como si fueran de oro y se deslizaban sobre las olas al igual que gigantescas serpientes. Cuenta la leyenda que los seres que salieron de estos barcos eran altos, hermosos, sus ojos eran de color azulado y que todos portaban unas extrañas vestimentas. Sobre sus frentes llevaban una insignia compuesta por dos serpientes enlazadas. Los extraños fueron tan generosos, que buscaron a los sabios mayas para comunicarles grandes conocimientos.
El clan Saint Clair cuya descendencia sería de origen vikinga, habría utilizado los conocimientos de sus antepasados para permitir la llegada a América de la flota Templaria. Los marinos portugueses del siglo XII tenían prohibido navegar más allá de Cabo Mogador si no llevaban el pabellón del Temple. Precisamente Vasco de Gama comandaba una flotilla perteneciente a los Templarios reformados cuando descubrió la India. Andrew Sinclair expone en su libro “La Espada y el Grial” contundentes pruebas sobre la existencia de asentamientos precolombinos en América del Norte de inequívoco origen Templario. Este grupo templario habría utilizado viejas rutas vikingas, en plan de fuga de la persecución religiosa. El príncipe escocés Henry de Saint Clair habría llegado a América en un barco de la Orden Templaria con cerca de trescientos cristianos. Esta teoría se encadena con la teoría de Jacques de Mahieu. La flota templaria habría arribado al continente americano huyendo a través de una ruta vikinga que los propios templarios ya habrían utilizado desde mucho tiempo antes en su búsqueda de plata. La Orden del Temple “poseía en el Mediterráneo una gran flota naval, rival de la veneciana, con la que conquistó prácticamente el monopolio de los transportes entre Europa y Oriente medio”. Los Templarios tenían el control de importantes puertos en Francia, España y Portugal, además de poseer una gran flota que les permitiría cruzar el Atlántico en ruta a las Américas. Las teorías de Mahieu aportan datos importantes para resolver la incógnita sobre el origen de la plata con la que la Orden del Temple financió, en menos de cien años, setenta iglesias y ochenta catedrales góticas. Durante los siglos XII y XIII los templarios poseían una fortuna consistente en plata, un mineral muy difícil de obtener por aquellos tiempos en Europa. Los templarios habrían huido hacia América con los tesoros que poseía la orden. En los bajorrelieves de la Capilla de Rosslyn construida antes de la llegada de Colón al Continente Americano, se encuentra la restante evidencia que apoya esta teoría. En dos pasajes de la historia escultórica que presenta la arquitectura de esta capilla, se pueden observar plantas de maíz y aloe no conocidas en Europa, antes de la llegada de los españoles a América. En el mes de marzo de 1999 el Ingeniero argentino Fernando Fluguerto Martí, al frente de su grupo Delphos, una Orden Templaria Argentina, presentó una hipótesis basada en una serie de estudios teóricos e investigativos sobre la presencia de los Templarios en el Golfo de San Matías, en la Patagonia Argentina. Este grupo habría encontrado evidencia de un supuesto Fuerte-Puerto Templario, encontrando en las proximidades un enorme bloque de piedra con una cruz en bajorrelieve de aproximadamente un codo por un codo (a la que llamó “Cruz Templaria”), además de otros grabados en sobrerrelieve con la misma cruz y otras imágenes en piedra en los que no falta la representación de la serpiente y símbolos de supuesto origen celta. Todas estas experiencias se encuentran reflejadas en el sitio http://www.delphos.com.ar. Jaques de Mahieu fue un pionero, con sus arriesgadas teorías, revolucionó el mundo de la antropología. ¿Alcanzó alguna antigua cultura del viejo continente las costas americanas mucho antes que Colón? ¿Sabía por tanto el Almirante a donde se dirigía exactamente? ¿Lo sabían los Templarios antes que él? ¿Pudo el genovés aprovechar los conocimientos que éstos le legaron? La hipótesis no es tan descabellada como puede parecer en un principio. Veamos el porqué:
Piri Reis Y Colón. En el Museo Nacional de Turquía en Estambul, se halla un mapa fechado en 1513 que perteneció al pirata y cartógrafo turco Piri Reis. Muestra Gran Bretaña, España, África Occidental, el Atlántico, porciones de Norteamérica, un perfil completo de la mitad oriental de Sudamérica y en la parte inferior, la línea costera de la Antártida, detalles como ríos los Orinoco, Paraná y otros que de aquella estaban inexplorados, la Antártida aparece libre de hielos. Las distancias señaladas son exactas, distancias que no se pudieron establecer con exactitud hasta el siglo XVIII. El propio continente helado, no fue oficialmente descubierto hasta el siglo XIX. El atlas aparece rasgado, y se sabe que había más planos, por lo que se supone que en su día fue mucho mayor, seguramente un completo mapamundi. Piri Reis cuenta que en una batalla contra los españoles en 1501, él y su tío Kemal capturaron a un marinero que había navegado en tres de las expediciones colombinas y que portaba unos extraños planos, utilizados según el marinero por Colón en sus viajes. El origen de estos mapas se remontaba a Grecia, ya que según el marino español “Cierto libro del tiempo de Alejandro Magno (356-323 a. C.) Fue trasladado a Europa y después de leerlo Cristóbal Colón, con los barcos proporcionados por el Gobierno español, descubrió las Antillas”. El pirata turco reconoce, asimismo: “Al preparar este mapa, hice uso de unos veinte planos viejos y de ocho mapamundis, en los cuales aparecía la totalidad del mundo habitado”. A lo largo y ancho del mundo hay otros muchos mapas antiguos tan fascinantes o más como el que nos ocupa, pero éste tiene especial interés por su posible relación con el Temple. Tenemos el mapa de Piri Reis y pudo haber sido utilizado por Colón. ¿Cómo llegó a sus manos? Cuando los portugueses de Enrique el Navegante se lanzaron al descubrimiento de los océanos pareciendo saber exactamente a donde iban, sus velas debían llevar obligatoriamente la cruz roja de la Orden del Temple. Los marinos portugueses tenían prohibido navegar más allá de Cabo Mogador si no portaban dicho pabellón. Tras la disolución de la Orden del Temple, los templarios españoles ingresaron en masa a Portugal en la Orden de Calatrava creada especialmente para los templarios supervivientes de la Orden de Cristo, que usaba la cruz Templaria, la cruz de gules pateada y parece seguro que fue en el convento de dicha orden donde Cristóbal Colón se alojó y halló los elementos que le dieron la certeza en cuanto a la existencia de las Indias Occidentales. Precisamente en Portugal estuvo el almirante genovés, no sólo para encontrar financiación para su empresa sino con el fin de estudiar las cartas marítimas que guardaba la Orden de Cristo y que se consideraban las más competas del mundo. Colón tal vez hereda el secreto templario de su suegro, gran maestre de la Orden de Cristo. Y probablemente sirve a «la causa del grial» de ahí su propósito de iniciar una nueva cruzada puesto que anteriormente ha trabajado al servicio de rené d’anjou, supuesto gran maestre del priorato de sion. Este genio de sangre real ha heredado de godofredo el título de rey de jerusalén, al que se suman otros muchos condados y ducados, además del de rey de hungría, nápoles, sicilia, cerdeña, mallorca, aragón y valencia.
Precursor del renacimiento, es un entusiasta de los romances sobre la tabla redonda y el grial, además de esotensta, y tiene a su servicio a un cabalista y astrólogo que será el abuelo de nostradamus. Una de las cosas que más asombró a los comentaristas religiosos, que acompañaron a Colón, fue que los indios no se extrañaron al ver la cruz, como tampoco al contemplar a los caballeros armados. Los estaban esperando, debido a que en algunas de sus tradiciones se hablaba de que “llegará un día en el que vendrán por el mar grandes hombres, vestidos de metal, que cambiarán nuestras vidas para bien”. Estas leyendas habrían facilitado las cosas a Hernán Cortéz, quién encontró un gran apoyo entre los nativos gracias a estas creencias. En particular, la leyenda de Quetzalcóatl, habla de un dios blanco, el que para muchos habría sido confundido con Cortéz. Los cronistas españoles de los primeros tiempos de conquista, como sus predecesores, quedaron deslumbrados ante la presencia de antigua evidencia que denota la presencia del hombre blanco en las Américas. Mahieu conocía ese secreto y dedicó su vida a su comprobación científica.

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