Intención Verdadera.


LA VERDADERA INTENCIÓN DEL TEMPLE. Su misión principal fue la defensa de los Santos Lugares. Durante casi dos siglos de permanencia constante en Oriente, la secta árabe oriental Iniciática de Los Assassis un reflejo de la propia imagen en el otro lado del campo de batalla, cuya organización e incluso vestimenta se parecían al Temple se contactó intelectualmente con los adversarios Templarios y se germinó la semilla de la herejía al seno del Temple. A partir de entonces se esparcieron por Occidente los nuevos ritos de los Templarios asumiendo para sí la tradición cónica que en su Día, desarrolló el gran profeta y filósofo medo Zoroastro, que reorganizaron los maniqueos, y que se propagó paralelamente al auge creciente del cristianismo. Fue en ese momento que los Templarios asumieron la protección simbólica del Grial, considerando su misión evangélica por encima del credo de la Iglesia Romana. De esta manera, el Temple incorporó en su cosmogonía las tradiciones idealizadas a través de las leyendas de los míticos personajes de la Corte del Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda, toda vez que estaban profetizados en uno de los principales libros de la saga, El Parsifal, de Wolfram Von Eschenbach, en donde este autor denomina a los guardianes y defensores del Grial con el nombre genérico de Templeisen, o sea Templarios. Paralelamente quisieron destruir la Iglesia y renovar el cristianismo sobre bases completamente distintas. Eso podemos saberlo por los documentos y demás fuentes auxiliares de la historia.
Jesús era el Exilarca. En los tiempos de Jesús, creían que la venida del Mesías era inminente y que la dinastía de David iba a ser restaurada por el heredero de los derechos, resh galutha (Exilarca). En Israel existían dos dinastías paralelas: El Mesías de David, el Exilarca, que representaba la realeza y el Mesías de Aarón o Sumo Sacerdote que representaba el sacerdocio Que estaban estrechamente vinculados. Ese es el origen último de esa persistente asociación de dos hombres que siempre se ha detectado en los Templarios y a su vez en los Calatravos, como ocurre en su sello erróneamente interpretado como símbolo de la pobreza de la Orden. En realidad era hijo de Judas de Gamala conocido como Judas el Galileo, famoso caudillo judío ejecutado por los romanos cuando la rebelión del Censo en el año 6. Éste, a su vez era hijo y continuador de Exequias también ejecutado. Es decir, Jesús era de sangre real y descendiente de David es decir heredero del trono de Israel, sometido al mandato romano… Sus más incondicionales seguidores eran los nacionalistas Zelotes, facción política Esenia, fanáticos integristas que aspiraban a expulsar el gobierno títere prorromano e instaurar la casa de David. Jesús, representaba el poder temporal y la realeza mientras que Juan el Bautista como descendiente de Aarón, representaba al poder espiritual y el Sumo Sacerdocio. Jesús, consciente de su rango, aspiraba a ser reconocido como el Mesías e hizo lo posible para que se reconocieran en él las profecías, según los Evangelios lo declaran con la mayor ingenuidad. Esto tuvo lugar para que se cumpliese la profecía. (Mateo, 21, 4; Zacarías, 9, 9). Cuando Juan el Bautista que tenía el sagrado deber de apoyar a su rey lo bautizó, el acto equivalió a su investidura real. Herodes comprendió que su trono estaba en peligro, eliminó a Juan ordenando cortarle la cabeza y lo que hizo más así, fue robustecer a Jesús. Esto puede explicar porque los Templarios abrazaron las doctrinas de los seguidores de Juan. Paralelamente admitieron la doctrina de la iglesia seguidora de San Pedro, caudillo Zelote de acción y no de doctrina de uno de los grupos Zelotes seguidores del Bautista. Los suyos unidos a otros extremistas entraron subrepticiamente en Jerusalén con ánimo de desencadenar una revolución en la época de la Pascua. Jesús que no parecía desear una lucha armada por el poder, estaba en Jerusalén aquella época sin que hubiera acudido a la convocatoria de Pedro pero se vio implicado y figuró entre los capturados y ejecutados. A la muerte de Jesús, Pedro el hombre de acción fracasado, cambio de parecer, se convirtió a las ideas de Jesús y se hizo cargo del grupo dándole una orientación religiosa y espiritualista. Pero a poco se produjo una división entre los partidarios de Jesús: Los renovadores y los tradicionalistas que no querían cambiar nada. Entonces apareció Pablo, el verdadero creador del Cristianismo, una religión completamente nueva, basada en el pensamiento grecorromano, las tradiciones paganas y elementos mistéricos; suprimió al Jesús histórico depositario de la estirpe de David e inventó la divinidad de Jesús celestial el mismo Dios encarnado, dejando de ser el depositario de la estirpe de David para satisfacer el mundo romano acostumbrado a deificar sus gobernantes; fábula que la Iglesia ha venido administrando desde entonces. Los JESUSITAS de San Pablo que crecieron durante 2 siglos a la sombra del Imperio Romano y los evangelistas copiaron con desfachatez los mitos de las religiones populares, haciendo creer que había nacido de una virgen, resucitado después de muerto y Ocultando que estuvo casado y que tuvo hijos. Los petristas y los juanistas tuvieron menos suerte, quedaron reducidos a grupos meramente testimoniales que mantuvieron encendida la antorcha de la legitimidad del Exilarca. Y en la Diáspora que sobrevino después de la destrucción de Israel por los romanos, los herederos de Jesús, los transmisores de los derechos dinásticos del Rey del Mundo, se dispersaron también fuera de Israel y fueron a parar al sur de Francia. Cuando los Templarios se establecieron en Tierra Santa entraron en contacto con diversas sectas judías, islámicas y cristianas, entre ellas las de San Pedro y de San Juan conocidos como mandeístas cristianos que tenían a Juan por el Mesías esperado. Las dos sectas, petristas y juanistas, eran muy distintas, pero coincidían en oponerse frontalmente a la paulina, la Iglesia oficial. A través de estos grupos y también de los gnósticos y de los Cátaros los Templarios descubrieron que el cristianismo es una fábula urdida por San Pablo y los suyos y que el Jesús que presentaban los evangelios autorizados nunca existió, que el verdadero fue un luchador y un revolucionario completamente distinto del oficial y que la Iglesia ha manipulado y ocultado la verdad y se ha servido de ella. Los Templarios, al abrazar y continuar las doctrinas de San Pedro, se hicieron Pedro y sabían que ésta era la verdadera Iglesia de Jesús. Pedro era Simón Cefas: kêpha significa roca o aguja de piedra, y kipahâ es la rama de palmera, la rama del tronco de Jessé. En Mateo 16, 18 hay que leer: Tú eres Kêpha (roca) y de ti haré kipahâ (rama de palmera, símbolo de la victoria). Éste es el sentido esotérico que se pierde en la traducción del arameo al griego y luego al latín. En cuanto a las dos llaves de oro y plata de su blasón, usurpadas también por la Iglesia oficial, significan la doctrina aparente (esotérico) y la profunda (exotérico), él tiene la llave del secreto. El Pedro Templario fue especialmente San Pedro ad vincula, el de la cadena, que en las leyendas sufre prisión, como Juan el Bautista, asociados al signo de la Tau porque son héroes sagrados. En el ámbito simbólico, Pedro Templario y Calatravo se identifica con el Anciano de la cábala, es decir, el Baphomet, la sabiduría heredada. Naturalmente adentro de la orden del Temple esta doctrina secreta nunca trascendió del seno reducido núcleo de iniciados; los templarios de a pie continuaban siendo católicos y adorando al Cristo oficial, como cualquier cristiano de aquel tiempo. La sociedad secreta dentro del seno de la Orden oficial, veneraba al Dios de la Sabiduría común al judaísmo, al Islam y por supuesto al cristianismo que se considera simplemente como una derivación del judaísmo y con maestres ocultos surgieron enseñanzas esotéricas y confidenciales objetivos. Fue suficientemente importante como para desarrollar una estrategia a largo plazo de dominación del mundo, cuyo objetivo era una Europa teocrática con la paz universal implantada bajo la égida de la dinastía davídica, sometida a un Mesías Imperial, aspirando a la abolición total de las guerras, las desigualdades y la extirpación del odio predicado por las religiones; pretendiendo instaurar la sinarquía, en definitiva, el reino de la razón, la caridad y el amor; el Reino de Dios de las profecías bíblicas, siguiendo la tradición que reunía el poder temporal y el espiritual bajo una misma cabeza, una misma disciplina, una misma dirección. Para lograrlo, la búsqueda de la sabiduría absoluta fue su principal empeño, llevado de la mano de la filosofía gnóstica, y tratando de fundir en su cosmogonía todas las tendencias de los conocimientos de Oriente y Occidente. De este modo nació en los Templarios el afán de luchar por la perfección, lo que les impulsó a separarse de la Iglesia Romana. Las ideas templarías, más universales y liberales que las del cristianismo fueron consideradas por sus seguidores como algo muy por encima de cualquier religión. Sus principios pretendían nacer con los tiempos y ser compañeros de todas las edades históricas. Para los miembros del Temple la iglesia era la casa de Cristo y el Temple la del Espíritu Santo, por lo que su tarea primordial era la Reconciliación de todos los tiempos en el gran pensamiento de la unidad divina. Sobre estas premisas iban girando las nuevas directrices y creencias de la Orden cuando apareció para desgracia la figura de Felipe IV el hermoso con los príncipes de Occidente que empezaron a intuir el peligro que representaba su poder, siendo estas desviaciones de la ortodoxia aceptada en general, lo que dio la base para urdir la leyenda negra que permitió hundir y aniquilar a la prestigiosa orden del Temple, leyenda negra que, posiblemente, tuviera unos fundamentos reales, aunque sí debieron ser abultados en demasía.

EL ESOTERISMO TEMPLARIO. El esoterismo de los templarios sigue siendo un enigma. En realidad, bien parece que los templarios tuvieron un culto secreto y doctrinas heterodoxas reservadas a los iniciados que fueron transmitidos por los heréticos musulmanes Assassis, con quienes tuvieron relaciones, a su vez herederos de especulaciones gnósticas. El historiador se ve reducido a conjeturas, con respecto a las figuras bafométicas de bafometo = inspiración del Espíritu, especie de ídolo andrógino, que representa la unión de los principios masculinos y femeninos. También esos emblemas extraños esculpidos en la puerta de algunas iglesias, donde parecen querer mostrarse y ocultarse a un mismo tiempo, las doctrinas interiores del templo por ejemplo, en lo alto de la puerta principal de la iglesia Santa María se halla un Bafometo, entre dos ángeles que le echan incienso.
Von Hammer hace alusión a símbolos gnósticos impresos en un talismán hallado en el siglo XVII en l a tumba de un templario muerto antes de la destrucción de la Orden.
Asimismo a dos cofrecillos descubiertos, uno en Borgoña, el otro en Toscana, sobre los cuales se reconocen esos mismos símbolos, principalmente la cadena de Eones, representada por la houppe, las pruebas de fuego y del agua, el falo, el cteis, el toro de Mitra y la cruz ansada de los egipcios.
Los templarios basaban su orden en 73 artículos vinculados con el espíritu y el alma. Todas sus construcciones son dedicadas a la exaltación de El Espíritu hacia el Dios Verdadero que se encuentra en el cosmos y no al que la iglesia define como el Dios hombre. Aquí los templarios chocaban con las doctrinas de la iglesia y se escudaban en las ciencias paranormales para obtener una Fuerza Interior que les llevara a emprender cualquier batalla, descubrimiento o consecución de conquistas.
En el campo de las prácticas esotéricas, estaban mas dirigidas al propio individuo, no a la orden aunque por ende, El Temple se beneficiaba de estas prácticas. La obtención de riquezas se realizaba por conquistas militares en nombre de DIOS y gracias a la gran espiritualidad que definía a estos caballeros. Todo lo que pudiera ayudar a conseguir una conquista o la obtención de una reliquia, beneficiaba pero junto con otros órdenes luchaban contra los musulmanes… para el cristianismo a los de estos objetos y eran recompensados por la Iglesia. Además las conquistas de tierra infiel proporcionaban conocimientos de prácticas y rituales desconocidos para los cristianos e incluso los templarios, adaptaron una propia traducción de capítulos del Corán en su ceremonia de iniciación. La relación entre el esoterismo y la economía va más vinculada a lo que esta ciencia oculta aportaba a los hombres o soldados. No creo que se valieran de estas prácticas para conseguir poder, recursos económicos o cualquier otra cosa.
Servían, en principio a Dios, pero no al Dios convencional de la iglesia sino a lo que ellos denominaban el DIOS ESPIRITUAL, una forma de entender la divinidad de cada uno individualmente, alimentada por una energía superior. Los templarios, realmente fueron un grupo de elite dentro de la organización militar es una organización igual que la masonería. Una de las más antiguas organizaciones… los caballeros templarios. … de hecho, los templarios, fuera del ámbito militar, eran considerados masones que luchaban contra las cruzadas de los musulmanes…
Es verdad que fueron en busca de los conocimientos esotéricos que se supone que había en el templo de Salomón, porque 9 caballeros no podían defender solos los caminos de los peregrinos a pesar de ser esa la intención visible. Fueron en busca del arca de la alianza y de lo que pudiera contener para adquirir sabiduría… los 9 caballeros controlarían los nueve caminos que llevan al templo… se dedicaron a estudiar junto con los musulmanes los escritos que encontraron. Son los 9 caminos que representan las nueve tribus o clanes principales que heredaran la tierra prometida. Era de imaginar que si el arca de la alianza estaba en el templo, algo más podía estar allí.
Eran tan fanáticos de la influencia de las energías no terrenales que todos sus templos, capillas, refugios y cuevas tienen la planta del templo de Salomón. Una manera de atraer esa energía poderosa y desconocida que les guiara hacia la Verdadera Verdad. ¿Por qué en los monasterios del temple, el agua, las rocas, y las vírgenes negras? La afluencia de aguas, rocas y elementos de la naturaleza tiene mucho que ver con la captación de energía. Hablo de psicos y de la energía que se manifiesta en las psicofonías, por ejemplo. Estaban obsesionados con ese poder Divino y cualquier método era bueno con tal de conseguirla.
Su verdadero propósito era recuperar los cuatros símbolos de la venida del salvador: El Arca, El grial, el trozo de madero de la cruz y el sudario.
¿Qué relación tienen el Cister, los templarios y los franciscanos? Cuando coincidieron en una misma época y se hicieron similares catedrales. La orden cisterciense basa sus creencias en la pobreza y el amparo de los más débiles. Los Franciscanos eran el mayor centro de poder dentro de la propia iglesia y los templarios eran la mezcla de los dos… Eran los caballeros pobres de la iglesia y debían mantener esos símbolos para conseguir su fin. Una orden Clérigo – militar como los templarios. Tenían sus propios sacerdotes y monjes, se apoyaban, pero el secreto de las catedrales está entonces en los tres. Dos ordenes para mantener contentos a los obispos e incluso al propio Papa aportaban los dogmas de pobreza, otros el poder dentro de la iglesia y los templarios la fuerza militar. Es casi una propia nación en estructura.

EL ENIGMA DE LOS TEMPLARIOS. Son tan extensas, contradictorias y fascinantes la historia y leyenda de los templarios, tan difíciles de separar estas y tantas las vertientes a que conduce su estudio que una exposición cien veces mayor que esta no pasaría de ser un esbozo y su autor una especie de neófito avanzado sin que ello signifique menospreciar los esfuerzos de los verdaderos especialistas del tema. Por ello, lo dicho aquí constituye una forma de compartir una inquietud, representa una invitación más que al estudio de la Orden del Temple, a la reflexión acerca del sentido de la existencia hoy, en torno a todos los órdenes de la vida. La vocación religiosa y militar de los monjes guerreros del temple se tradujo en efecto, en una serie de aportaciones vinculadas con la geometría y con conceptos que hoy llamaríamos mágicos importantes en la construcción de abadías y catedrales, pero especialmente por su carácter simbólico, capaz de promover la reflexión acerca de Dios y por otra parte el crecimiento del individuo a partir de la búsqueda de una mayor fortaleza espiritual, intelectual y física. Bernardo de Claraval no envió a Hugo de Payens, ni a su tío Andrés de Montbard a custodiar caminos. Tampoco Eustaquio de Bolonia y Hugo de Champagne abandonaron todo y se reunieron con los nueve caballeros en el templo de Salomón. Durante los años 1118 y 1128. No tomaron parte en batalla alguna por más que el peligro apremiara, se abstenían de tomar parte en combate alguno, seguían solos y no reclutaron a nadie. Ocuparon el emplazamiento del templo de Salomón para descombrar las caballerizas subterráneas. Los nueve que son once caballeros fueron a proteger peregrinos, a buscar, encontrar, guardar y llevarse algo particularmente importante y sagrado que se encontraba en el emplazamiento del templo de Salomón: El arca de la Alianza, las tablas de la Ley sacadas de Egipto que son una Fórmula del Universo y El Santo Grial considerado siempre como la Copa del Saber. En 1128, la mayor parte de los nueve caballeros vuelve a la Champagne. Quedaron en Palestina tres caballeros; pocos eran para proteger caminos. Se cumplió la misión. Encontraron el arca. Siendo secreta la misión, también lo eran su éxito o su fracaso, pero si hubiera constituido un fracaso, ¿hubieran vuelto tantos? Hay una ascensión, un poder extraordinario de la Orden del Temple que una tradición atribuía precisamente a la posesión de las tablas de la Ley. “HIC DIMITTITUR ARCHA CEDERIS”. Aquí queda depositada, obrarás según el Arca; es la inscripción visible en el portal Norte de la catedral de Chartrés. Bernardo de Claraval hizo convocar el concilio de Troyes en 1128, para la fundación de una orden monástica con dimensión universal. Se produjo una auténtica eclosión que proyectó la orden del temple por toda Europa y Palestina de forma imparable, demoledora, creadora y paulatina, sin saltarse una sola etapa de crecimiento creativo. El reclutamiento se inició enseguida. Godofredo de Saint-Omer recorrió la región de Flandes. Hugo de Payens llegó a Inglaterra reclutando para Jerusalén y fueron muchos los que tomaron la cruz y se pusieron en camino hacia Tierra Santa. Hubo malvados, impíos, ladrones, sacrílegos, asesinos, perjuros, adúlteros con lo cual hay una doble ventaja: el país se libra de semejantes individuos mientras que en oriente serán bien recibidos a causa de los servicios que allí podrán prestar. En 1130 entró en Jerusalén con un verdadero ejército reclutado en Occidente. Proporcionó soldados pero no administradores. Soldados y donaciones fluyeron. Se desencadeno la pasión por la caballería monacal. La Orden se volvió riquísima en oriente, a causa del botín de las armas. En occidente, por las donaciones que fluían de todas partes. Al partir a oriente en 1130, Payens no tuvo tiempo para organizar las nueve provincias occidentales. En Francia quedó Payen de Montdidier como maestre de Francia y Godofredo Bisot en el Languedoc. En las otras provincias ya había hombres preparados para este acometido. Necesario admitir que la Orden había sido querida, concebida, preparada y fundada con anterioridad en secreto en Francia por San Bernardo como uno de sus maestres si no su Primer Gran Maestre y que sus fines y medios habían sido previstos con gran antelación. Una prueba puede ser el hecho de que la Orden había recibido donaciones antes de su fundación oficial y del regreso de los nueve caballeros. En 1147, el Gran Maestre de la Orden, Everardo de Barré, une sus templarios al ejército del rey Luis, para atacar Damasco. En 1158 vemos una maduración en la toma de decisiones por parte del Temple al negarse al ataque de Egipto, por ser una misión altamente arriesgada e insegura. Es de destacar la extraña alianza llevada a cabo entre los templarios y la secta de los Assassis. Se calcula que hacia 1270 los templarios poseían en Francia, cerca de un millar de encomiendas, así como innumerables granjas. En 1307 es posible que doblaran el número de posesiones. La Orden del Temple está íntimamente unida a tres clases de empresa humana: La cultura, el comercio y la arquitectura religiosa.
Los Caballeros Del Temple Y Sus Tesoros. Uno de los principales objetivos de los Caballeros Templarios en los años 1100 era buscar, a través de excavaciones, a los tesoros escondidos bajo el Templo de Jerusalén cuando los romanos saquearon la ciudad en 70 D.C… En aquellos tiempos, el Rey Baldwin, un caballero de las cruzadas, vivía oficialmente en Jerusalén como su gobernador y había recuperado la ciudad a los mahometanos. Su palacio estaba localizado en el lugar donde quedaba el antiguo Templo. Entonces, a través de arreglos con el patrono de los Templarios, San Bernardo de Clairvaux, Baldwin dejó que los caballeros excavaran bajo su residencia a ver qué podrían recuperar desde mil años. Oro, piedras preciosas, libros, documentos, reliquias… quizás objetos sagrados del Templo de Salomón. No sabemos a ciencia cierta qué componía el tesoro templario, por que la orden se encargó de esconderlo tan bien que nunca más se supo de él. Sí sabemos que su riqueza no era sólo material y que sus claves podrían estar ocultas en jeroglíficos de piedra, en sus construcciones, con mensajes iniciáticos. Sepamos cuál era la verdadera riqueza de los templarios y cómo y para qué la consiguieron.
El hallazgo de ellos fue increíble: había oro y tesoro suficientes para hacer de ellos el Orden más rica del mundo y, subsiguientemente, tornáronse los financieros de toda la corte real en Europa. Además de eso, descubrieron una cantidad enorme de manuscritos y documentos antiguos que echaron por tierra sus convicciones previamente establecidas en el cristianismo romano.
Una tradición oral haría a los templarios poseedores de las Tablas de la Ley y recuerda el retorno de los primeros templarios a Francia en Occidente en 1128 su cabalgata fue protegida por una guardia de caballería fuertemente armada, no tanto para salvaguardarlos de ladrones y bandoleros, sino para protegerlos de la interferencia papal (como registró Bernard de Clairvaux). No es que renunciaran a la misión sino que, seguramente, volvieron para la consecución de la misma. En este sentido convienen tener presente el preliminar de la regla que por aquel entonces les dio San Bernardo: La obra se ha llevado a cabo con la ayuda de Nos. Y los caballeros han sido convocados de la Marca de Francia y de Borgoña, es decir, en Champagne, allí donde pueden tomarse todo tipo de precauciones contra la inherencia de los poderes públicos o eclesiásticos; allí donde, en esta época, se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia, un escondite. Con el tesoro se encontraban documentos originales de la era de los Evangelios los cuales esclarecieron que la historia de la resurrección de Cristo fue un embuste completo perpetrado por los obispos del siglo IV al confrontar sus cuatro evangelios seleccionados para el Nuevo Testamento aprobado por la Iglesia. El hecho de que Jesús fue juzgado y sentenciado era real y sin duda fue citado en los anales imperiales romanos, pero no se encontró ninguna mención a lo que se pasó en el sitio de la crucifixión. Eso nos hace creer que la introducción al Evangelio que detalla la historia de la crucifixión y de la resurrección fue espuriamente incorporada al texto original. Es interesante observar que, de entre todas las imágenes de Cristo que fueron retratadas por los cristianos originales en las catacumbas de Roma, no hay ningún grabado de la resurrección considerando la importancia que debio tener para el cristianismo implementado por la Iglesia Romana. Así, quedó claro que la resurrección no tenía ningún significado especial para los seguidores de la primera religión y los Templarios anunciaron que el Vaticano había cometido un grave fraude en su interpretación de los eventos. De acuerdo con la documentación, Jesús no murió en la cruz ni resucitó después, como sustentaban los obispos. Por eso, desde el 1128 los Caballeros Templarios se recusaran reconocer a la cruz latina vertical (crucifijo) y pasaron a usar su hoy famosa cruz centrada de ocho puntos.
templarios y el tesoro merovingio. En 1104, algunos templarios – nobles de la alta ascendencia – habían sido juntados con uno de los co-fundadores del templo, André de Montbard, el tío de San Bernardo. Recibieron donaciones y San Bernardo construyó la abadía de clairvaux, donde consolidó la orden cisterciense. Estuvieron en situación financiera pésima. En algunos años, San Bernardo construyó 69 abadías y en 1153, 300 abadías ya habían sido construidas, crecimiento que coincidió con el de la orden de los templarios. Templarios próximo a Rennés le Château en Bézu (casa de Bertrand de Blanchefort) amo supremo de los templarios del sitio entre 1153 y 1170. André de Montbard es el mentor de Bertrand quien contrató mineros alemanes con regulaciones militares y ellos no hablaron con la población local. Trabajaron en las Minas de oro ya exhaustas casi mil años antes. En verdad estos trabajadores estarían construyendo cierto Tipo de cripta subterránea, una especie del depósito. A finales Del siglo XIII, una separación de templarios había estado en la Cúpula de la montaña de Bézu, erigiendo un puesto de Observación y una capilla, para tomar a su cuidado la seguridad de la Región y para proteger el camino de peregrinación que cruza el Valle y llega hasta Santiago de Compostela, en España. Éstos no fueron Molestados por Felipe el hermoso y por lo mismo, tanto el papa antes de usar le nombre de Clemente V llamábase Bertrand de Goth y su madre, ida de Blanchefort, la misma Familia de Bertrand de Blanchefort. Este Papa conocía el secreto de la familia a la que pertenecía hasta el siglo XIII cuando Antoine Bigou, párroco de Rennés-le-Château y confesor del abate de Marie de Blanchefort, compuso los pergaminos que encontró Sauniere. La suspicacia comenzada a notarse y había algo más la orden trabajando detrás de la escena (del libro de baigent, de leich y de Lincoln – “ santo Graal y la ascendencia sagrada“).

GODOFREDO DE BOUILLÓN Duque De La Baja Lorena. Su Expedición. Godofredo de Bouillón es el personaje leyenda de la “familia del cáliz”; sin duda un héroe popular supremo; arrancó la cinta de la primer cruzada, Jerusalén capturada de los musulmanes, salvada la tumba de Jesús de las manos de los infieles. Reconcilió en la imaginación de la gente, los ideales del caballerismo y la misericordia cristiana de la fe. Es el trasbordo medievalismo – merovingios que descendía, de la familia Plantard, duque de Lorena, de reyes perdidos. ¿Cómo obtuvo la lealtad de tantos hombres importantes? La tribu exilada los merovingios descendía del viejo Troy, pero según el monasterio de Sinaí era anterior y podría ser rastreado hasta la vieja voluntad. En los expedientes secretos tienen referencia la tribu de benjamín y acentúan tres pasajes bíblicos: Deuteronomio 33, Joshua 18, jueces 20 y 21. Moisés muy declara un especial y una exaltada bendición; en Joshua, la distribución de la tierra prometida, benjamín estaba con Jerusalén (Sefa, Efef y Jehus) y en jueces, cuando los Benjaminitas luchan con once tribus y no habían permitido más que un benjamita tocado en las mujeres de las otras tribus. Muchos habían salido de su país para el exilio. Los secretos tienen una nota en expedientes. “los descendientes de Benjamín tenían un día a la izquierda su país, algo habían permanecido. Dos mil años más adelante, Godofredo de Bouillón, rey de Jerusalén se convirtió y estableció el pedido de Sión. Los Benjaminitas realmente se habían ido para Grecia, arcadia, en el cortocircuito, donde se habrían alineado con la familia verdadera del arcadiana. Con el advenimiento de la edad cristiana, emigraran de los merovingios finalmente para la generación de Francia. De acuerdo con el monasterio de Sión los merovingios descendieron, vía arcadia de los Benjaminitas que tenían origen semítico o israelí. Godofredo IV de Boulogne llamado Godofredo de Bouillón nació en Baisy cerca de Genappe en 1061 y murió en Jerusalén en 1100. Fue el segundo hijo del Conde Eustaquio II de Boulogne y de Ida D’Ardennes hija de Godofredo II, Duque de la baja Lorena, de quien se dice guardó descendencia directa por línea femenina con Carlomagno. Fue educado por su tía y madre adoptiva Matilde de Toscana, quíen en 1070, 29 años antes de la 1ª Cruzada cedió a un misterioso grupo de monjes calabreses, dirigidos por un tal Ursus, los terrenos de Orval donde edificaron un pequeño monasterio que posteriormente pasó a manos benedictinas. Uno de esos monjes fue Pedro El Ermitaño, quien se convirtió en tutor de Godofredo y que en 1095 con el Papa Benedicto II (monje cisterciense y amigo de Bernardo de Clairvaux) emplazan al mundo cristiano a la 1ª Cruzada. Para 1108 los monjes habían desaparecido de Orval. Los enemigos de las Cruzadas, presentan a Godofredo como una bestia humana sedienta de sangre, un ser corrupto y despreciable; por el contrario, fue mucho más el prototipo de gran caballero cristiano cruzado que ha transmitido su leyenda. Tuvo aspecto de todo un señor, alto, imponente, rubio de barba y cabellera, dotado de valor y fortaleza, conocido por su piedad y tendencia a la oración. Su feudo dependiente del Sacro Imperio Romano Germánico comprendía gran parte de Bélgica (era además conde de Amberes) y el Señorío de las Ardenas, aunque el condado se extendía más al sur. En los territorios de la baja Lorena, está la influyente Abadía de Clunny así como los feudos del duque de Bouillón. Por lo tanto nada extraño que el Duque de Baja Lorena terminara influenciado por los monjes vestidos de negro. No se debe perder de vista el zipizape entre Enrique IV emperador de Alemania y Godofredo a la muerte del padre de este último, Eustaquio II; el cual consistió en que el Ducado de la baja Lorena fue requisado por el Emperador, dejando a Godofredo el Condado de Amberes y el señorío de Bouillón, además de ayudar demostrar lealtad al Emperador, participando de manera muy activa en las campañas imperiales entre Alemania e Italia (enfrentamiento con el Papa Gregorio VII), para que en 1092, Godofredo fuese agraciado por Enrique IV, restituyéndole el Ducado sin carácter hereditario. Así, la figura de Godofredo alcanzó particular importancia para los estrategas de Clunny, puesto que la historia de este Duque caía de perlas para exhibir al Emperador como un individuo incapaz de reconocer la valía de sus súbditos. Todo parece indicar que la administración del Ducado de la baja Lorena fue mediocre, por lo que consciente de su deficiencia en las labores de administración, en 1095 el Duque Godofredo decidió hacer los preparativos necesarios para conformar un ejército y partir a Medio Oriente en busca de riquezas. Vendió sus tierras de Rosay y Stenay ubicadas en el Mosa y las del ducado e hipotecó sus tierras y castillo de Bouillón al obispo de Lieja y amenazó a los practicantes de la religión mosaica para que le donaran dinero, logrando juntar lo necesario para formar un ejército, frente al cual partió rumbo a Constantinopla en el mes de agosto de 1096. Dos de sus hermanos se le unieron a la empresa del ejército de Cristo, Balduino I el menor y Eustaquio III conde de Boloña, el mayor, partió con anterioridad a Godofredo, rumbo a tierras bizantinas. Un considerable número de señores y caballeros del Mosa, Lorena y Valonia siguieron a los hermanos de la casa de Boulogne y se incorporaron a la expedición del Duque de la baja Lorena, destacándose su primo Balduino de Rethel señor de Le Bourg; Balduino II Conde de Hainault; Reinaldo, Conde de Toul; Guarmenio de Gray; Dudo de Konz-Saaburg; Balduino de Stavelet; Pedro de Stenay y los hermanos Enrique y Godofredo de Eich. Como Godofredo era leal al Emperador y no se sentía enemigo del Papa, evitó el viaje por Italia y condujo las tropas a través de la mítica ruta de Carlomagno, impuso una disciplina severísima al ejército, arribando a principios de octubre a las fronteras de Hungría, enviando una embajada presidida por Godofredo de Eich a entrevistarse con el Rey húngaro para solicitar permiso de cruzar su territorio. El Rey contaba con pésimas experiencias por los destrozos y desmanes cometidos por las expediciones de la cruzada popular dudó mucho en otorgar su permiso a los ejércitos de Bouillón, por lo que reteniendo por ocho días a aquella embajada decidió finalmente proponer una entrevista personal con Godofredo en la ciudad de Ordenburg. Bouillón aceptó concurriendo a la cita acompañado de algunos de sus hombres de confianza. La impresión que dejó en el Rey Coloman fue magnífica, pero aún desconfiando, propuso el acceder a la petición de tránsito siempre y cuando aceptase dejar a su hermano Balduino, a la esposa de éste Godvere de Tosni y a sus hijos, en condición de rehenes que garantizarían el buen comportamiento de las tropas a su paso por los territorios del Reino. Después de una breve y muy acalorada discusión, Balduino aceptó quedar como rehén junto con su familia, hospedado en el palacio real. El tránsito del ejército cruzado fue pacífico y todo su trayecto por territorio húngaro fue sin novedad. Las fuerzas de Godofredo abandonarían Hungría, internándose por tierras búlgaras y arribando a la ciudad de Semlin a fines de noviembre, en donde su hermano Balduino acompañado por su familia, se le uniría después de haber sido liberado por el Rey húngaro. De Semlin pasaron a Belgrado y de ahí a Nish, siendo recibidos por una escolta bizantina enviada para tal fin por el gobernador Nicetas. Posteriormente a Filipópolis donde se enteró del arribo a Constantinopla de Hugo, Conde de Vermandois. En Diciembre 12 llegó a Selembria donde por desconocidas razones se resquebrajó la disciplina del ejército produciéndose varios saqueos y enfrentamientos con los pobladores de la zona. Alarmado, el Emperador Alejo I envió una embajada presidida por los franceses Puldelau y Roger para advertir de la observancia de las leyes de la hospitalidad por parte de su armada, pidiéndole que iniciara de inmediato su marcha a Constantinopla. El ejército cruzado arribó a la ciudad imperial el 23 de diciembre de 1096, acampando a extramuros a lo largo de la zona llamada Cuerno de Oro. De inmediato, el Emperador giró órdenes a su vasallo, el Conde Hugo de Vermandois, para que se trasladara al campamento cruzado y obtuviese de Godofredo de Bouillón su consentimiento de prestar el juramento de fidelidad, intento infructuoso puesto que Bouillón se negó terminantemente, recriminando a Hugo por su servilismo con el Emperador bizantino. El rechazo enfureció y ofendió a Alejo I, quien receló de las verdaderas intenciones de los soldados de Cristo. Sabía que contaba con un ejército muchísimo más poderoso que el de los cruzados, por lo que sí las cosas tomaban un curso no deseado, tan sólo le bastaría dar la orden a sus tropas y de aquel insolente ejército no quedaría ni el recuerdo. Pero Alejo I no deseaba tomar una decisión antidiplomática tan drástica, sabiendo que más expediciones se dirigían ya a tierras imperiales. Una guerra con Occidente era lo que menos deseaba, por lo que calmando su ira, invitó a Godofredo para entrevistarse con él en Palacio. Mientras tanto en el campamento cruzado, que había sido trasladado a la ciudad de Pera, los ánimos se encontraban excitados por la actitud del Conde de Vermandois. Balduino hermano de Godofredo, paso a la acción y se puso a emboscar un contingente de famosos pechenegos, destacamento de policía imperial, encargado de la vigilancia del campamento cruzado, Consiguiendo apresar a sesenta y matando a otros. Las huestes encabezadas por Balduino se dedicaron al saqueo e incendio de las casas de la ciudad el jueves santo 2 de abril de 1097, y el Emperador hubo de intervenir ordenando a un destacamento de soldados imperiales trasladarse frente a las belicosas huestes para calmarlas sin causarles bajas. La orden fue cumplida al pié de la letra y tan sólo bastó la presencia militar bizantina para que los rijosos soldados de Cristo, alarmados se asustasen poniendo pies en polvorosa. El viernes santo 3 de abril, de nuevo presentose Hugo ante Godofredo de Bouillón para insistirle que aceptara entrevistarse con el Emperador y prestase el juramento de fidelidad, a lo que el Duque volvió a rehusarse. Ante tal actitud, Alejo I decidió poner fin al asunto y ordenó que un contingente militar imperial diese una lección a los altivos soldados de Cristo. De nuevo, las órdenes del Emperador fueron cumplidas, y la fuerza militar imperial se presentó ante el campamento de los cruzados. El desconcierto y el pánico se hicieron presentes entre los soldados de Cristo, los que viéndose en total desventaja ante las fuerzas imperiales, emprendieron desordenada y caótica huida. Aquella lección doblegó la voluntad del jefe cruzado aceptando prestar el juramento de fidelidad. No hubo desavenencia entre los señores que componían aquella expedición, pues eran conscientes de su debilidad ante los ejércitos del Emperador. El domingo de Pascua de 1097, de Bouillón, su hermano Balduino, al igual que todos los señores que le acompañaban, prestaron ante el Emperador el juramento de fidelidad. Alejo I premió aquel acto otorgando elegantes presentes a los señores recién juramentados, obsequiándoles además, un espléndido banquete. Después de aquella ceremonia, los cruzados se transportaron a Calcedonia, acampando en Pelecano, en la ruta de Nicomedia. Durante la peregrinación armada hacia Tierra Santa, Godofredo de Bouillón también participó activamente en las batallas de Nicéa y de Dorilea contra los turcos y en el asedio y asalto de Antioquia en el 1098. Cuando el 7 de junio de 1099 los cruzados entran en Jerusalén, el conde Raimundo de Tolosa, veterano de las guerras contra la morisma en España, fue uno de los primeros occidentales que evocó en aquella mañana de junio, la clara semejanza de Jerusalén con la ciudad española de Toledo.
Después de desaparecer durante siglos la Dinastía Merovingia volvió a primera línea con Godofredo de Bouillón, jefe de la Primera Cruzada, que se convirtió en el héroe popular admirado por la cristiandad, pues arrebató Jerusalén a los infieles, conquistó el Santo Sepulcro y defendió los más altos valores de la piedad y la caballería cristiana. Así parecía que el Grial de la Ciudad Santa, el Templo y el Santo Sepulcro habían sido conquistados y se había cumplido el gran objetivo de la cristiandad, pero no fue así. El Grial que devolvía la salud al Reino nunca logró el auténtico objetivo de servir a toda la humanidad. Menos cuando los Cruzados dejaron de saquear Tierra Santa y se centraron en el sur de Francia asesinando a los herejes Cátaros que estaban fomentando en Europa extraordinarias experiencias espirituales muy semejantes a las que relataron las historias del Grial. Entre los reyes merovingios que fueron depuestos por conspiración, del trono francés hace más de mil trescientos años se cita asimismo a los sicambros, descendientes de la tribu judía de Benjamín, que emigraron sucesivamente a la Arcadia, a Sicilia, a los Alpes y a las orillas del Rin. De Meroveo hasta Clodoveo, los reyes merovingios, apodados los Ursus, fueron paganos entregados al culto de Diana. El famoso jarrón de Soissons contenía muestras de la sangre de los treinta y nueve primeros reyes francos, que fueron merovingios. La dinastía de los carolingios y la de los capetos (el rey Felipe el Hermoso, destructor de la Orden del Temple, era un Capeto) no eran legítimas, ya que el último rey merovingio, Dagoberto II, asesinado en el año 679 cerca de Stenay, en las Ardenas, tenía un hijo, Sigisberto IV, que escapó a la suerte de su padre, porque fue salvado por un tal Meroveo Levy, puro sicambro, quien le llevó en secreto a Rennés-le-Château. Sigisberto IV, llamado Plant-Ard (Retoño Ardiente), se casó con la hija del rey visigodo español Wamba y dio nacimiento al linaje de los condes del Razés, del que provenían también los Blanchefort. Este linaje es el único que puede pretender legítimamente al trono de Francia. Tal era, según el secreto genealógico-dinástico contenido en los pergaminos encontrados por el abate Saunière en la Iglesia de Rennés-le-Château y que estaban acuñados, por el sello de Blanca de Castilla. El linaje cripto-merovingio se perpetuó en la sombra hasta nuestros días, de modo que el “Rey Perdido”, el “Gran Monarca” (pues este regio linaje tendría su origen en el vástago del propio Jesús tras su unión con Maria Magdalena, que fue llevada tras la crucifixión clandestinamente a la Galia donde se refugio, pues ya existían allí comunidades judías), está presente de incógnito entre nosotros. Cuando llegue el momento, se manifestará. Pero el Rey Perdido no lo estaba para todo el mundo, ya que hacía mucho tiempo que una temible sociedad secreta, el Priorato de Sión, conocía el secreto. Esta sociedad tuvo su nacimiento en la unión de tres grupos de iniciados:
los monjes de la abadía del Monte Sión, fundada en 1099 en Jerusalén por el jefe de la Primera Cruzada, Godofredo de Bouillon, que era un sicambro;
Los seis (o trece) Sabios de la Luz, discípulos de un tal Ormus y que tenían como emblema la Rosacruz y, Finalmente, por los últimos esenios, la secta judía de la que procede el Cristianismo y a la que se deben los manuscritos del Mar Muerto.
Estos hechos no pueden ser totalmente ignorados debido a ciertos detalles históricos: En el año 886, el “Retoño Ardiente” de la estirpe merovingia, Sigisberto IV, ya había devenido en un amplio y complejo árbol genealógico. Bernard Plantavelu y los duques de Aquitania constituían una de sus ramas genealógicas. Había otras ramas también, pues los documentos Prieuré declaran que Sigisberto VI, el nieto de Sigisberto IV, era conocido como el “príncipe Ursus”. Entre 877 y 879 el “príncipe Ursus”, fue proclamado oficialmente “rey Ursus”, al parecer en una extraña ceremonia eclesiástica celebrada en Nimes. Con la colaboración de los nobles Bernard de Auvergne y el Marqués de Gothie encabezó una insurrección contra Luís II de Francia en un intento de recuperar su legítimo patrimonio. Varios historiadores nos confirman que tal insurrección tuvo lugar entre 877 y 879. Estos historiadores aluden a Bernard de Auvergne y al marqués de Gothie, si bien no dicen que el líder de la insurrección fuese Sigisberto VI, pero hay alusiones a un individuo llamado el “príncipe Ursus”.
Según los documentos Prieuré, Godofredo de Bouillon – en virtud de su bisabuela, que casó con Hugo de Plantard en 1009 – era descendiente por línea directa de la familia Plantard. O sea que; Godofredo llevaba en su estirpe sangre merovingia ya que descendía directamente de Dagoberto II, Sigisberto IV y el linaje de reyes merovingios.
Durante cuatro siglos la sangre real merovingia se mezcló a través de numerosos árboles genealógicos. Finalmente, parece que dio fruto. Fue Godofredo de Bouillon, duque de Lorena. Y aquí en la casa de Lorena, estableció un nuevo patrimonio.
Para sus propios ojos, y ante los de sus seguidores, Godofredo sería más que duque de Lorena. De hecho, sería un rey legítimo, un pretendiente legítimo de la dinastía depuesta con Dagoberto II en el año 679. Pero si Godofredo era rey legítimo, era también rey sin reino y la dinastía capeta de Francia apoyada por Roma estaba demasiado consolidada para que pudiera destronarla.
Cuando los Bouillon y quienes les apoyan son expulsados de Jerusalén, se retiraron al sur de Francia. Y precisamente en sus cortes surgen los poetas provenzales que componen los Romances del Santo Grial (cuyo nombre original Sang-Real aludiría a su Sangre Real). El primero es escrito al año siguiente de su derrota y convierte a los templarios en guardianes del Grial.
Los trovadores se encargan de difundir dichos romances por toda Europa, en tanto la Iglesia y la nobleza pretenden hacer que el mundo olvide esta dinastía maldita. La genealogía mítica de Godofredo, como la de otros nobles europeos, le convierte en vástago de la familia del Grial, siendo -según algunas versiones- nieto de Lohengrin y bisnieto de Parzival.
Godofredo, no fue a la cruzada con la misma intención que otros señores feudales o reyes. Vendió y donó todas sus posesiones, por que era un viaje sin retorno. Iba a establecerse en una tierra que por herencia de linaje le pertenecía. Israel, finalmente volvería a tener un rey descendiente de David, casi mil años después. Ningún otro cruzado, de rango inferior o superior al suyo, le disputó tal ascendencia. Y no se tiene reino hay que buscarlo crearlo. El reino más precioso de todo el mundo: Palestina, la Tierra Santa, el suelo que pisara el mismísimo Jesús. ¿Acaso el gobernante de semejante reino no sería comparable a cualquier otro de Europa? ¿Y acaso, al presidir el más sagrado de los lugares de la Tierra, no se cobraría una dulce venganza de la iglesia que traicionara a sus antepasados cuatro siglos antes?. La pregunta queda ahí… Pero entendemos que la respuesta es lógica y clara y más si tenemos en cuenta la importancia que tenía Jerusalén para todo el Cristianismo, hasta el punto de que muchos reyes y emperadores abandonaban sus reinos para ir a conquistar estar tierras santas poniendo en peligro no solo el reino abandonado en Occidente sino que también hasta su propia vida. Godofredo de Bouillón conquistó Jerusalén al mando de un gran ejército durante la Primera Cruzada y por sus hazañas fue nombrado Rey de Jerusalén, cargo que luego fue delegado a su hermano Balduino. Jesús era el heredero legítimo del trono de Jerusalén. Sus más incondicionales seguidores eran los nacionalistas Zelotes, unos fanáticos integristas que aspiraban a expulsar al gobierno títere prorromano e reinstalar el verdadero linaje real. En las Cruzadas, con la conquista de Jerusalén y la coronación de Godofredo de Bouillón, un heredero de Jesús recuperó su patrimonio legítimo volviendo a ser rey de la Santa Ciudad. Es posible que dada la hegemonía de la Iglesia Católica en esa época, Godofredo nunca pudiera reivindicar como quisiera su linaje y su derecho. A fin de cuentas, Roma estaría detrás de la traición a su familia y aunque no sabemos si la Iglesia estaba al tanto o no del linaje del nuevo rey, una revelación pública podría haber sido muy peligrosa. Godofredo habría entonces, para proteger el secreto de ese linaje sagrado, creado la Orden de Sión y su brazo armado, la Orden del Temple. Curiosamente, las leyendas griálicas que surgieron en la Edad Media, presentan a los Templarios como los custodios del Santo Grial. Así pues, el Santo Grial sí sería el portador de la sangre de Cristo, en el sentido de su descendencia: los portadores de su sangre. Y este sería el gran secreto del Priorato de Sión. Secreto compartido también por los Caballeros del Temple. Las circunstancias históricas no permitieron que el objetivo se cumpliera. Tras la caída de Jerusalén y la pérdida de Tierra Santa el proyecto se fue a pique. Los herederos de David se vieron una vez más sin corona y la existencia de la Orden del Temple se hizo innecesaria. Esta leyenda es una explicación de porque los Templarios no se resistieron cuando fueron apresados por las tropas de Felipe IV. Sin posesiones en Ultramar, separados de la Orden de Sión y con los descendientes Merovingios nuevamente en la sombra, ya no tenían razón de ser. El Priorato de Sión, que tras la desaparición del Temple se dedicó a manejar los hilos que rigen Europa desde la clandestinidad en pos de sus otros objetivos, asegura que pronto se producirá un vuelco en la situación política francesa que preparará el camino para la restauración de una monarquía. ¿Se cumplirán los objetivos de Sión y del Temple ocho siglos después? ¿Seremos testigos de cómo un descendiente Merovingio recupera el trono de Francia?
Incluso la idea de Godofredo como santo guerrero es falsa pues acabó matando a la casi totalidad de los habitantes de Jerusalén en el nombre de Jesús, niños y ancianos incluidos. Sus soldados se ‘hundieron hasta las rodillas en la sangre de los descreídos’ y los judíos fueron reunidos en la sinagoga y quemados vivos. ¿Qué relación tiene todo esto con la inscripción que vio Parzival en el Grial? Que todo Templario que gobernase a un pueblo debía respetar sus creencias y derechos. Mil años después de que Jesús entrase a lomos de un asno en la Ciudad Santa su posible descendiente fue entronizado en Jerusalén, después de una salvaje matanza y de una demostración de fanatismo sin límite.
Sin embargo parece claro que fue él quien fundó la secreta Orden de Sión que estaba detrás incluso de los Templarios. Éstos fueron la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón y san Bernardo de Claraval colaboró en la elaboración de sus reglas, semejante a la de sus hermanos cistercienses de hábito blanco.
Los Templarios vivían sin embargo para la guerra, mientras que los monjes blancos lo hacían para la paz. Ambos tenían votos de pobreza, castidad y obediencia (los Templarios solo prestaban lealtad y vasallaje al Papa). Uno de sus centros esenciales de poder era Troyes, la ciudad donde nació el cuento del Grial de Chretien, donde existía una importante escuela cabalística. Más tarde los Templarios fueron perseguidos en toda Francia acusándoseles de homosexualidad, escupir a Jesucristo como falso profeta, besar los testículos del diablo, pisotear la cruz y adorar a una misteriosa cabeza de tres caras semejante a la que adoraban los Celtas (decían que esta cabeza podía salvarles, enriquecerles, hacer germinar la tierra… es decir atributos que se atribuían al Grial). De cualquier forma, el círculo del Grial está inacabado a pesar de los años se pueden definir algunas heridas que aún permanecen sin curar y que ya existían, aunque en diferente intensidad, en el siglo XIII:
Las mujeres y lo femenino.
El páramo de la Naturaleza expoliada y la herida de la falta de plenitud en el corazón del guerrero.
La Reina, la Naturaleza y el alma humana.
Tan sólo tres caballeros de la pequeña multitud original que emprende la búsqueda alcanzan el Grial, debido al deficiente estado físico – material y sobre todo espiritual, de la Europa de la época donde no existía autoridad central alguna, salvo la de la Iglesia de Roma; a que todos los reinos luchaban entre sí, aunque se respiraba un renacimiento religioso y espiritual en todo el orbe cuyo origen se encontraba en las primitivas sectas cristianas de los gnósticos, con su concepción femenina del mundo, inspiración esencial de las líneas Cátaras y alquimistas. Los sacerdotes romanos pasaron a sangre y fuego por medio de las Cruzadas (s. XI a XIV) a todo aquél que no se plegaba rígidamente a sus dogmas. También se persiguió sin tregua en cada uno de los pueblos a la semilla maldita de María de Magdala, la mujer sacerdotisa o bruja y pesadilla de Pedro. Se calcula que poner a Europa bajo el dominio de la Iglesia costó unos diez millones de vidas, en línea con las víctimas que produjo la temible peste negra en alguno de sus más virulentos ataques. Durante quinientos años las incipientes ciencias, la magia, el principio femenino, el amor por la naturaleza, etc., desaparecieron del horizonte, pudiendo hoy afirmar que el fracaso del Grial para servir ‘a todo el mundo’ estuvo basado en la incapacidad para reconocer, hasta que fue demasiado tarde, el peligro que representaba Roma para la libertad del futuro de Europa. Por eso los Tres Golpes Dolorosos de la represión de lo Femenino, la creación de la Tierra estéril o Páramo, y el aplastamiento del Yo individual, siguen siendo las heridas abiertas en nuestro seno, que justo recientemente nos hemos atrevido a mirar de frente, sin haber encontrado aún los medios más eficaces para su curación.

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