Influidos Por.


INFLUENCIAS SOBRE EL TEMPLE.

  • SAN BERNARDO DE CLARAVAL (CLAIRVAUX) (1090-1153). San Bernardo es, cronológicamente, el último de los Padres de la Iglesia, pero uno de los que más impacto ha tenido. Nace en Borgoña, Francia (cerca de Suiza) en el año 1090. El tercero de los siete hijos de Tescelín y Aleta, señores del castillo de Fontaines. Dijon, capital de la feraz y dulce tierra de la Borgoña, es su país natal, y el castillo paterno su cuna y el lugar donde aprenderá a luchar por la causa del bien. Con sus siete hermanos recibió una excelente formación en la religión, el latín y la literatura. Personalidad de Bernardo. Tenía un extraordinario carisma de atraer a todos para Cristo. Amable, simpático, Inteligente, bondadoso y alegre. Todo esto y vigor juvenil le causaban un reto en las tentaciones contra la castidad y santidad. Por eso durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano. Pero las amistades mundanas, por más atractivas y brillantes que fueran, lo dejaban vacío y lleno de hastío. Después de cada fiesta se sentía más desilusionado del mundo y de sus placeres. Como sus pasiones sexuales lo atacaban violentamente, una noche se revolcó sobre el hielo hasta sufrir profundamente el frío. Sabía que a la carne le gusta el placer y comprendió que si la castigaba así, no vendrían tan fácilmente las tentaciones. Aquel tremendo remedio le trajo liberación y paz. Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban, lo aceptó con gran alegría pues, en aquel convento, hacía 15 años que no llegaban religiosos nuevos. La familia no aceptaba de ninguna manera. Pero Bernardo les habló tan maravillosamente de las ventajas y cualidades que tiene la vida religiosa, que logró llevarse al convento a sus cuatro hermanos mayores, a su tío y 31 compañeros. Dicen que cuando llamaron a Nirvardo el hermano menor para anunciarle que se iban de religiosos, el muchacho les respondió: “¡Ajá! ¿Conque ustedes se van a ganarse el cielo, y a mí me dejan aquí en la tierra? Esto no lo puedo aceptar”. Y un tiempo después, también él se fue de religioso. En la historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder de atracción tan grande para llevar gentes a la vida religiosa, como el que recibió Bernardo. Las muchachas tenían terror de que su novio hablara con el santo. En las universidades, en los pueblos, en los campos, los jóvenes al oírle hablar de las excelencias y ventajas de la vida en un convento, se iban en numerosos grupos a que él los instruyera y los formara como religiosos. Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban “el cazador de almas y vocaciones”. Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa.
    Fundador de Claraval. En el convento del Cister demostró tales cualidades de líder y de santo, que a los 25 años (con sólo tres de religioso) fue enviado como superior a fundar un nuevo convento. Escogió un sitio apartado en el bosque donde sus monjes tuvieran que derramar el sudor de su frente para poder cosechar algo, y le puso el nombre de Claraval, que significa valle claro, ya que allí el sol ilumina fuerte todo el día. Supo infundir del tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de Claraval, que habiendo comenzado con sólo 20 compañeros a los pocos años tenía 130 religiosos; de este convento de Claraval salieron monjes a fundar otros 63 conventos.
    La Predicación de santo. Lo llamaban “El Doctor boca de miel” (doctor melífluo). Su inmenso amor a Dios y a la Virgen Santísima y su deseo de salvar almas lo llevaban a estudiar por horas y horas cada sermón que iba a pronunciar, y luego como sus palabras iban precedidas de mucha oración y de grandes penitencias, el efecto era fulminante en los oyentes. Escuchar a San Bernardo era ya sentir un impulso fortísimo a volverse mejor.
    Nacido en Fontaines (Francia) en el seno de una familia ilustre, fue fundador de la célebre abadía cisterciense de Claraval (Clairvaux) y predicó en Francia la Segunda Cruzada. En el cisma entre Inocencio II y Anacleto II, se declaró a favor del primero y le hizo triunfar. Dejó “Cartas” muy notables y excelentes “Tratados de Teología”.
    Consiguió poder y prestigio para la Orden de los Caballeros del Temple. En 1127, el Maestre Hugo de Payns, una vez obtenida la aprobación de los Templarios por el Patriarca de Jerusalén, preparó un viaje a Roma con el fin de obtener una definitiva aprobación pontificia, y que de ese modo el Temple se convirtiera en Orden militar de pleno derecho.
    Desde su creación, el Temple estuvo bajo la formación y autoridad del futuro San Bernardo de Clairvaux, Nacido en Fontaines en 1091, monje Cisterciense bien parecido, delgado, de piel suave, cabello rubio y barba casi pelirroja con temperamento poco común, que en 1112 ingreso a la orden de San Benito y abad extraordinario que produjo una profunda transformación y la llevó al apogeo. En 1115-16 recibió legado en tierras en el valle de Claraivaux procedente del conde Hugo de Champagne, donde estableció el famoso convento de Claraval en Dijón, Francia, del que fue su primer abad. Murió en 1153 afectado por el fracaso de la segunda cruzada que había predicado con verdadera pasión. En el curso de su agitada vida demostró dotes sobresalientes de monje, poeta, orador, escritor, místico, artista, músico, pensador y hombre de acción; trabajador incansable de profunda fe; una combinación reservada a muy pocos elegidos.” Los asuntos de Dios son los míos, nada de lo que a Él se refiere me es extraño”, decía y no sólo eso, sino que se involucraba en lo que así sentía con verdadera pasión.
    Fue el motor inmóvil de la Edad Media: “Mi fuego decía Bernardo, se ha encendido siempre en la meditación, en la celda desnuda del convento Fue impulsor del Culto y entronizó a la Virgen, Notre-Dame, expresión que le pertenece, en una época que esa devoción parecía menguada, a imagen de la caballería, que ofrendaba sus heroicas acciones a una Dama (recuerde el Quijote y Dulcinea).
    Gran figura del Cristianismo portador de la doctrina de su Orden, combinada con conocimientos más exóticos que estaba bajo la regla de San Benito para servir a Cristo inspirado en su formación en otras corrientes del pensamiento como el Celtismo, sin que nada demuestre que fuera uno de los últimos Druidas instruidos contrariamente a las afirmaciones de algunas personas. También se afirma, que su conocimiento derivó de haber bebido tres gotas de leche de la Virgen Negra de Chatillón; a quien el artista Alonso Cano, le pintó un cuadro que puede verse en el Museo del Prado de Madrid. Esta tradición puede ser tomada así literalmente o interpretada desde un punto de vista alquímico, en cuyo vocabulario hermético la “leche de la Virgen” designa al agua mercurial, base indispensable para la obtención y fabricación de la piedra filosofal. Así el famoso alquimista Basile Valentín, dirá “Cuando la piedra está hecha y preparada con verdadera leche de la Virgen, toma una parte de ella y hace puro y excelente oro”. Fulcanelli, a su vez, dice: “… sabemos que los autores antiguos llaman a la materia de la Obra nuestra Magnesia y que el licor extraído de esta magnesia recibe el nombre de Leche de la Virgen”. Bajo esta nueva óptica podemos interpretar que el gran Santo había hecho al menos la excelsa preparación interior del alquimista que le había permitido lograr transformar su esencia en el más noble de los metales, el oro, entendido en un sentido espiritual. Tal vez se complete una somera idea sobre su carácter sabiendo que cuando un abad cisterciense propuso en 1124 fundar un monasterio en Tierra Santa se opuso, aduciendo que las necesidades son caballeros que peleen y no monjes que canten y giman.
    Ligado a la Orden del Temple y a la herencia del linaje Davídico real Merovingio reivindicado por su amigo íntimo, Nostradamus, en sus cuartetas; es una de las claves para desentrañar el misterio de los 9 caballeros y su tío André de Montbard uno de ellos ya que se encuentra relacionado con todos y cada uno de los actos llevados a cabo, antes, durante y después de su fundación y sobre todo custodio de lo que pudiesen aportar los 9 enviados. Esta es la rama genealógica monástica que podría ser invocada para la Orden del Temple: Resulta ser hija del Cister, nieta de Clunny y bisnieta de los benedictinos. La fuerte influencia puede verse: Torres de estructura octogonal típico en el Temple, cruces griegas de ocho puntas características talladas en los bancos de madera, cruz flamígera de ocho puntas sobre la puerta de la entrada principal y mosaicos entrelazan motivos que tienen al ocho como elemento central ya sea en octógonos o ruedas de ocho rayos. Escribió las normas del Temple, potenció su aprobación por el Papa con privilegios poco usuales.
    Su valor personal quedó demostrado cuando previamente a la primera Cruzada, “Pedro el Ermitaño” había levantado multitudes civiles para peregrinar a Tierra Santa y pronto la multitud se transformó en horda salvaje que asaltaba, robaba, violaba y de paso, al llegar a Europa Central, hacían programas contra los judíos. Al enterarse de eso Bernardo tomó su cayado y partió sólo para enfrentarlos y detenerlos. Tal vez ese valor, como el de San Francisco entrando casi solo en tierra musulmana para detener la matanza, deba llamarse fuego sagrado. Bernardo fue el gran predicador de la segunda cruzada que inició desde el púlpito de Vézelay el día de Pascua de 1146. Esa misma Fe no le impidió recriminar más de una vez al propio Papa, su ex cofrade de Claraval, Eugenio III, basando su crítica en la ineptitud y falta de fe de quienes lo rodeaban. Que escoja gente mejor, decía, que elija en todo el universo a quienes debían juzgar al universo. Sin embargo en doscientos años de existencia el Temple tuvo ocasión de encontrar a otros personajes que le ayudaron a comprender el lugar del Hombre dentro de la Obra de Dios el Creador, en el Universo. Teniendo en cuenta en primer lugar la divisa de la Orden del Temple: “No por nosotros, Señor, sino para dar gloria a tu nombre”, se comprende que los Templarios primero servían al Creador. Según algunos historiadores e investigadores entre los grandes filósofos que alimentaron en mayor o menor medida a la Orden, encontramos, el dualismo, el maniqueísmo, el druidismo, el Catarismo y la religión islámica.
    LOS PRECEPTOS DE SAN BERNARDO ANTES DE LA FORMALIZACIÓN DE LA ORDEN. Cada uno de ellos podía tener tres caballos y un escudero;
    Si lo requería el caso alistaban soldados que recibían del Gran Maestre todo lo que necesitaran para su subsistencia y que cumplido el tiempo de servicio podían volver a sus hogares, contentándose con recibir la mitad del salario que se les debía.
    Que vivieran en comunidad holgadamente, aunque con frugalidad sin tener nada suyo;
    Que asistieran a los oficios canónicos o los suplieran de lo contrario con oraciones;
    Que comieran carne tres idas a la semana, teniendo los caballeros capellanes dos servicios, los demás uno, comiendo dos en un mismo plato y usando cada cual de su cantarilla de vino aparte.
    La ración del caballero que acababa de morir debía repartirse a los pobres por espacio de cuarenta idas.
    Prescribía llevar camisa de lana, con facultad de gastarla de lienzo desde Pascua a Todos los Santos, a causa del calor que hace en Palestina.
    Su lecho se componía de un jergón, de un colchón delgado, un cobertor y de una colcha de tela vellosa y tenían que acostarse con camisa y calzoncillos.
    No debían a las damas el beso de saludo habitual entonces,
    No salir sin un compañero,
    Huir de las partidas de caza, no cazar con el gavilán sino perseguir al león y matarlo.
    Como no vayan de viaje, ninguno permanezca ocioso;
    Tengan sus armas en buen estado;
    Huyan del juego, de los titiriteros, de las canciones chocarreras y de los espectáculos.
    Si se presenta un combate, ármese de fe por dentro y de hierro por fuera; después de ser prudentes en sus preparativos, carguen impetuosamente al enemigo con la confianza de un cristiano; seguro de la victoria o el martirio.
    Con el cabello rapado, la barba polvorosa y erizada, ennegrecidos por el hierro y por el sol, amen de caballos fogosos no engalanados con bordadas mantillas ni ricos caparazones.
    Asombra, siempre es San Bernardo el que habla, es que este torrente descendido a Tierra Santa se compone en todo de gentes impías y perversas. Cristo hizo un campeón de un perseguidor, de un Saulo un Pablo”. Enseguida exhortaba en estos términos a aquellos para quienes trazaba esta regla: “ID contentos, ID tranquilos; rechazar intrépidamente a los adversarios de la cruz de Cristo, confiados en que no podrá excluirlos del amor de Dios la vida ni la muerte. Decid en el peligro: Vivos o muertos pertenecemos al Señor, bienaventurados los mártires, gloriosos los vencedores. (San Bernardo, Exhort; Ad milites Templi, I).
    SAN BERNARDO Y SU INFLUENCIA. Éste recibió los preceptos que correspondían básicamente a las pautas o reglas de la orden de los cistercienses, orden monástica fundada muy poco después de la primera Cruzada en 1098 en Citeaux (latín = Cistercium), Francia, por los monjes benedictinos de la abadía de Molesme bajo la dirección de san Roberto de Molesme conocidos como monjes blancos por el hábito de ese color a veces gris, que usaban bajo sus escapularios negros. Los primeros cistercienses crearon la comunidad subordinada a la más estricta interpretación de las reglas que san Benito de Nursia estableció en 540 para sus monjes, siendo partidarios de un rígido ascetismo y del trabajo manual como una forma de dignificar la vida y contrarios a las regalías feudales. En 1113 bajo el abad Esteban Harding, san Bernardo ingresó en el noviciado del monasterio de Citeaux y en 1115 se convirtió en el fundador de Claraval (Clairvaux). Posteriormente pasó a ser el mentor espiritual que más influencia ejerció en la época y también el responsable de la rápida y sorprendente expansión de la orden: en 1153 había ya más de 300 monasterios cistercienses, casi 70 de ellos fundados directamente desde Clairvaux, y a finales de la Edad Media la orden contaba con más de 700 abadías.
  • ORDEN DE LOS ASSASSIS. Comenzando con el origen de la orden nos encontramos con teorías que afirman que la base de su regla no se encuentra en las órdenes monásticas occidentales sino en los Ashashins. Los Ashashins (también llamados los Asesinos) fue una agrupación sarracena de índole similar a la templaria, que existió antes que la misma. Parece ser que buscaban una sinarquía universal; esto es, un solo orden establecido, alcanzado con elementos como la fusión cultural y religiosa. No sería en lo único con que se vincula a los Templarios con los árabes. Tanto en su origen como en su fin se encontrarían ligados: cuando la orden fue destituida en 1307 se los acusó, entre otras cosas, de mantener pactos secretos con los infieles de Oriente. Assassis deriva de la palabra árabe assas (guardián) y nada tiene que ver con el hachís como quieren algunos, aunque fumarlo, es cosa completamente normal entre musulmanes. Se podría definir a los Assassis como la rama militar del Ismailismo, rama del Islam. Su fundador fue Hassan Sabah en el siglo XI, erudito sufí dotado de carisma excepcional que organizó esa fraternidad alrededor de 1090. Sus descendientes más actuales son el Aga Khan y su tío Sadruddin (permanente en la ONU) y sus relaciones con los templarios han sido debidamente recogidas por el biógrafo de San Luis. Dirigió la orden con mano de hierro Desde el castillo de Alamut “La Casa Madre” en el macizo de Elbrus, entre el Mar Negro y el Caspio y de sus continuadores el más célebre fue Rashid el Din-el-Sinán, más conocido como El Viejo o Señor de la Montaña. Se dice que los templarios utilizaban sus “buenos oficios” para zanjar conflictos. Equiparar a los Assassis con criminales profesionales está fuera de lugar al igual que confundir el término ashashin (fumador de haschis) con Assassis (guardián de la tierra santa), ya algún experto en lengua árabe antigua puede sacarnos de dudas científicamente. No conviene, desde luego, comparar a los mal llamados “Asesinos del Viejo de la Montaña” con un grupo de fanáticos, inventores del terrorismo que proviene de una leyenda atribuida a Marco Polo y que no tiene base histórica alguna.
    Al parecer los miembros de esta orden fueron los primeros en beber café.
    Se llamaron Guardianes de la Tierra Santa en un sentido alegórico, de un mundo espiritual, del centro asimilado a la montaña sagrada, de ahí lo del Señor o viejo de la Montaña. Barret y Gurgand citan el ejemplo de la demostración que hiciera el Viejo de la Montaña al ser visitado por Enrique de Champagne. A un simple gesto suyo, dos hombres se arrojaron de la torre más alta del castillo. El “Viejo de la Montaña” Rashid al-Din Sina, habitaba junto con sus seguidores en Asfya.
    Constituían una poderosa Orden de caballería Iniciática.
    En su base de Alamut habían construido un observatorio astronómico y reunido una enorme biblioteca de ciencia, filosofía y alquimia.
    Su doctrina se sitúa en la línea del Hermetismo, la Cábala islámica (Bathen), la Gnosis y se estructuraba sobre dos polos: Estudio del Corán desde una óptica hermética y la ejercitación de las armas.
    Sus miembros estaban fanatizados por la esperanza de un paraíso reservado a los mártires. Así los Assassis son verdaderamente voluntarios de la muerte (fedayines).
    Su modalidad operativa era muy similar a la secta de los Zelotes que enviaban a los hombres de la daga a eliminar enemigos de una puñalada, mezclándose con la multitud. El Islam Ortodoxo no toleró más de dos siglos a esa secta, que desapareció en 1257, arrasada por los mongoles. En 1176, Saladino sufre dos intentos de asesinato en manos de fanáticos Assassis. Decido entonces atacarlos en su base, en el centro de Siria, donde su jefe Sinan controla unas diez fortalezas. Saladino pone sitio a la más temible: Masiaf. Luego ocurre una sucesión de hechos insólitos. Una versión dice que Sinan envió una carta a un tío de Saladino jurando matar a todos los miembros de la familia. Según otra versión recogida de los propios Assassis, Sinan estaba en una colina cercana a Masiaf cuando Saladino le puso sitio. Al verlo, Saladino ordenó a sus hombres que lo capturaran. Un importante grupo de soldados cercó a Sinan, pero al intentar acercársele se vieron detenidos por una fuerza misteriosa que les paralizó los miembros. La continuación de la versión habla de la aparición del Viejo de la Montaña en la tienda de Saladino. Lo cierto es que Saladino bruscamente decidió levantar el sitio, y a partir de ese momento cambiará su política con los hombres del Viejo de la Montaña, intentará atraerlos, olvidando su profunda aversión por los herejes de todo tipo.
    En 1257, Hulagu nieto del Genghis Khan, con cientos de miles de jinetes toma Alamut el santuario de los Assassis, aniquilando la enorme biblioteca de inestimable valor, lo que dificultará para siempre un acabado conocimiento de la doctrina y creencias de esa secta.
    Coincidencia Entre Assassis Y Templarios. Aparecen al mismo tiempo, Se guían por la misma práctica Iniciática y tanto una como la otra sufren la misma desaparición súbita (Lachaud). En el campo puramente Iniciático porque toda Caballería somete a sus miembros a una iniciación, los Templarios mantenían relaciones estrechas con la secta Chiíta Ismailí de los Assassis cuya estructura tenía puntos en común con la del Temple.
    El Temple vive 180 años y los Assassis 177 años. Digamos que 5 períodos de 36 años.
    Los Assassis y Templarios usaban túnica blanca, vestían de blanco y rojo.
    En cuanto a sus jerarquías y grados militares son parecidos, similares y comparables: Asesinos–Templarios; Refik – Caballeros; Fedavi – Escuderos; Lassik – Sargentos; Daikebir – Priores; Dais – Grandes Priores; Cheik El Djebel – Grandes Maestres.
    Estaban presentes en España musulmana con el nombre de Hermanos de la Pureza.
    Mas allá de estas semejanzas los Caballeros Templarios y los Assassis llevaban a cabo una búsqueda del conocimiento espiritual que si bien no era común era muy semejante. Prueba de ello es que durante el proceso que hubo contra la Orden algunos Templarios prefirieron unirse a sus hermanos musulmanes e integrarse en la Orden.
    Tenían el 9 como número muy apreciado por sus cualidades simbólicas y aritméticas.
    Tenían un carácter religioso y militar y realizaban prácticas esotéricas e Iniciáticas.
    Los templarios obtuvieron conocimientos de aquellas gentes que hicieron aumentar su sabiduría. Fuentes históricas hablan de contactos entre Hugo de Payens, Hugo de Champagne y Godofredo de St. Homer con Hassan Ben Sabbah el “Viejo de la Montaña”.
    Ambos grupos eran guerreros místicos, creían en el mismo Dios e intercambiaron profundos conocimientos que acentuaron el esoterismo templario. Al igual que ellos, su misión no fue la de luchar ni ismelienses se defendieron de los turcos en la toma de Alamut, ni los templarios del ignominioso y vil suplicio). Su labor era aprender y llegar a la Verdad que a veces muy difícil de entender.
  • ORDEN DE LOS DRUSOS. Eran una secta u Orden que habitaban las montañas del Líbano como los anteriores, también salidos de la secta herética musulmana de los Ismailíes. El libro sagrado es el Libro de la Sabiduría que contiene una mezcla de varias creencias (cristianismo, judaísmo, islamismo chiíta, reencarnación, etc.). Están organizados en dos clases: los guerreros yakil y los ancianos o sabios akil. Para llegar a esta última clase grado, el neófito debe salir victorioso de tres temibles pruebas: Después de un prolongado ayuno, debe resistir el hambre ante una mesa colmada de manjares apetitosos; luego de cabalgar tres días en el desierto, no tocar una jarra de agua fresca y por fin pasar toda una noche con una bella mujer sin ceder a la voluptuosidad. Tuvieron múltiples contactos tanto con los Assassis como con los templarios. Muchos templarios cuando la caída de San Juan de Acre, salvaron su pellejo refugiándose entre los DRUSOS.
  • LA SOCIEDAD DE LOS HERMANOS DE ORIENTE. Durante su primer viaje a Oriente, Hugo de Payens y Hugo de la Champagne pasaron una temporada en Constantinopla y probablemente date de esa fecha el contacto del Temple con la Orden Iniciática de los Hermanos de Oriente que fundó Michael Psellos, ministro del emperador bizantino Isaac Comneno, en el siglo XI. Era una fraternidad de constructores que el Temple dio calurosa acogida cuando comenzó su etapa de constructores. Poseía las tres jerarquías clásicas de discípulos, adeptos y maestros.
  • LA ORDEN DE AMUS. Arnaus noble provenzal, efectuó un periplo en Tierra Santa hacia los años 800. Allí contactó con la Orden de los Solitarios que consagraban gran parte de su tiempo a asistir a los peregrinos que iban a Tierra Santa a orar sobre los lugares santos. A su regreso a Toulouse fundó la orden a la que dio el nombre de Amus, desarrollándose en ese condado entre los siglos IX y XI. Era una orden espiritual. Entre sus miembros se encontraba el papa Silvestre II, Godofredo de Bouillón y los nueve fundadores del Temple. Fuentes históricas hablan de Hugo de Payens, Hugo de Champagne y Godofredo de St. Homer durante algún tiempo fueron miembros de la Orden de Amus la Gran Fraternidad Blanca.
  • LA INFLUENCIA MUSULMANA EN LOS TEMPLARIOS. Los Templarios al llegar a Tierra Santa encontraron hombres que tenían otras creencias y fe, pero tan fundadas como la de ellos y más rica en una sabiduría que faltaba en Occidente. Pronto se dieron cuenta del valor de su adversario y de la inutilidad de aquellas cruzadas que no eran más que matanzas opuestas a las palabras de Cristo. Es sabido que Templarios y musulmanes solían entenderse bien y con el tiempo existieron buenas relaciones e incluso intercambios de conocimientos sobre todo en el plano de la Medicina, Alquimia, etc.
    Con el tiempo muchos cristianos de tierra Santa contrajeron matrimonio con orientales y pronto empezó a circular una moneda común con divisas coránicas y latinas que facilitó aún más los intercambios comerciales y con ello las buenas relaciones ya existentes.
    Es sabido que altos dignatarios y responsables de la Orden hablaban árabe y que para los árabes eran hombres puros incapaces de faltar a la palabra dada que para un Templario era Sagrada.
    El respeto y la amistad animaban las relaciones entre Francos y árabes y muchos preceptos de la Iglesia no podían aplicarse en esas condiciones. Entre Templarios y árabes además de ciencia y conocimiento, intercambiaban toda una iniciación que lejos de esos países seria muy mal vista y sin comprensión alguna. ¡Menudo argumento para un proceso de herejía!
  • INFLUENCIA CELTA Y DRUÍDICA. Es difícil afirmar esta afiliación ya que estas dos tradiciones religiosas eran básicamente portadoras de una enseñanza oral. Algunos indicios parecen favorecer la hipótesis y es conveniente conocerlos:
    La tradición de los Obreros muestra que la Cruz Paté deriva de la vieja rueda Druídica el Crismón de ocho radios que es un símbolo que evoca el inicio, los ciclos (la serpiente que se muerde la cola) y es también un símbolo solar que tiene su máxima expresión en los resplandecientes rosetones de las catedrales e Iglesias de origen Templario.
    En Bretaña, en el claroscuro de las Iglesias existen ruedas de carillón que reciben el nombre de ruedas de la fortuna y muchas de ellas están adornadas por 12 campanillas que indican rítmicamente que el tiempo pasa.
    Por ello el símbolo Celta, como la espiral que encontramos relacionada a tres ramas en el Tryskel, evoca el paso de uno de los tres mundos Celtas a otro.
    El Blanco color común entre druidas y Templarios, en muchos lugares de Bretaña se evoca como símbolo de pureza. Es el caso de Guémene–Penfao, en Loire-Atlantique, obtiene su nombre por el Bretón Gwem Menez “Montaña Blanca” nombre que se le impuso por el color de su roca y por el culto Druídico, el de la Madre Tierra; Dana. Además que en recuerdo de las ceremonias que allí hubo, a orillas del río Dun (que deben su nombre a la Diosa Druídica Dana) una virgen ocupa una pequeñita gruta de pizarra y granito blanco.
    La Doctrina Druida es del Orden metafísico, especialmente trascienden toda la sociedad humana y están por encima del poder político. Exactamente la posición donde se situó el Temple siglos después.
  • LA DOCTRINA DUALISTA. El Dualismo, contrariamente al Cristianismo, admite 2 principios rostros de la divinidad. El Dios del bien y el Dios del mal. Esta es la perpetua lucha entre estas dos fuerzas antagonistas; interiores y exteriores del hombre, que siempre debe intentar evitar si no las fuerzas del mal que le acosan, como mínimo su perpetua oposición. El hombre debe establecer un equilibrio para conseguir un desarrollo completo. La Naturaleza humana sería divina y demoníaca desde este punto de vista, al mismo tiempo. Los Templarios como Soldados de Cristo estaban en continua lucha contra las fuerzas del mal e intentaban hacer el bien, hacer que la gente que les rodeaba sus contemporáneos, evolucionaran de forma positiva. Eran Dualistas sin lugar a dudas, su comportamiento revelador en este aspecto y los símbolos utilizados son claros; su estandarte, el Bausante y sus colores, la oposición del Blanco y del Negro.
  • DOCTRINA MANIQUEÍSTA. El Maniqueísmo, surgido del profeta Mani nace en Babilonia y se extiende cuando la Iglesia se estructura. El Maniqueísmo es verdadera religión y no desviación sectaria del Cristianismo. Mani decía ser él último profeta encarnado, único capaz de divulgar la enseñanza del poder absoluto. Saber absoluto que sobreentendía la religión acompañada de la comprensión de las leyes del Universo creadas por el Dios supremo. En la sensibilidad de Mani hay un enorme deseo de juntar todo lo infinitamente pequeño con lo infinitamente grande, es decir; deseaba crear una síntesis universal. Para Mani el sentido de lo global existe en la noción de lo divino. En los tiempos en que la Orden disponía de poder, aplicaron esta vía: Actuaron con sentido Universalista. La materia y el espíritu estaban separados sin conflictos. Intentaron penetrar los misterios de la creación, entender los misterios de Dios y de lo material, este fue su Grial, su búsqueda de la Luz.
  • RELACIÓN ENTRE CÁTAROS Y TEMPLARIOS. Dom Gerard escribe: La Orden estuvo en la base de la enseñanza del Catarismo y de su propagación, tanto en el pueblo llano como entre los señores Occitanos. El hecho es que Templarios y Cátaros parecen a veces asombrosamente próximos.
    Cuantos elementos de creencia les unen. La concepción según la cual existe un Dios Malvado que solo ha creado a seres animados de existencia material, que preside su conservación, que puede favorecer y enriquecer a sus fieles y que ha dotado a la tierra de la virtud de hacer germinar y florecer los árboles y las plantas; son aproximaciones que unen a Cátaros y Templarios.
    Es preciso es pensar en una simpatía de los Templarios por los Cátaros. Incluso cabe pensar en una doctrina propia de un circulo interno bastante próximo a ciertas creencias Cátaras, como para que hubieran tenido lugar, intercambios de ideas, personas e incluso discusiones.
    Los Templarios sintieron por los Cátaros mucha mas simpatía y sufrieron influencia de ellos. Hasta 1136 estaba prohibido acoger en la Orden del Temple Caballeros Excomulgados. Sin embargo a partir de dicha fecha, la Regla fue modificada. ¿Por que? Tenemos la certeza histórica que muchísimos desventurados perseguidos, encontraron refugio en las casas del Temple; de recordar cual fue su actitud en la Batalla, aunque solo fuera en Montsegur con Bertrand de La Beccalaria.
    Los Cátaros “Puros” mote recibido de los católicos, se llamaban asimismo cristianos o buenos hombres. Concretamente en Tolosa La relación entre estos y los templarios es que basaban sus ideales en la pobreza del hombre y la riqueza de espíritu. Los esfuerzos del Papa para llevar a los Cátaros a la ortodoxia católica se malograron. Ni cistercienses ni dominicos lo consiguieron. Es el antecedente de lo que luego ocurriría con los templarios que aunque presentes durante la cruzada Occitana no intervinieron en ningún momento en la guerra que mantenían los Cátaros contra la Iglesia primero y luego contra el Rey de Francia y los barones del Norte. Todo lo contrario llegaron a proteger a muchos perseguidos y amenazados. ¿Por qué les ayudaron? Teniendo en cuenta que eran soldados de Cristo y que estaban bajo la responsabilidad de la Iglesia Apostólica Romana y por lo tanto si se hubieran mostrado hostiles contra los herejes; nadie habría tenido motivos para criticarlos.
    Se ha de tener en cuenta que la cruzada albigense fue por la supremacía de la religión y para hacerse respetar cuando se siente amenazado o en peligro, pero además fue un choque entre la zafia feudal y escletórica del Norte de Francia y la que se habría a las artes y a la cultura, con sus trovadores, con las nuevas relaciones establecidas entre los individuos, resumiendo, contra una sociedad en un estado de plena evolución; La del Languedoc.
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