Estamentos.


ESTAMENTOS EN EL TEMPLE. Resulta claro que existieron dos tipos de hermanos: los monjes escogidos y los soldados y legos viviendo bajo la misma ley monacal / militar. La exigencia para los primeros es mucho mayor, por lo que en un comienzo se les exige un noviciado más o menos largo. En la regla francesa ya no se habla más de noviciado. Tal vez fue una decisión pensada y basada en las necesidades de hombres en los frentes de lucha (Oriente y Península Ibérica) o bien un inocente error del traductor. Sólo se conservaría el noviciado para los Hermanos Capellanes. Los laicos pueden por otra parte “engancharse” temporalmente. Al menos en un principio a los caballeros destinados a la milicia se les exigió fueran de cuna noble; no se les pedían los votos sino una especie de promesa de respeto y pobreza. Además de Caballeros, la Orden tenía “sargentos”, combatientes a la par de los caballeros, no nobles, distinguidos por el color negro o pardo de su túnica. Eran lo que llamaríamos hoy suboficiales. Las reglas son muy expresas en el tema del color de la túnica de quienes no se han recibido de hermanos caballeros, que son los únicos a quienes se permite el uso de la ropa blanca. El 19 de marzo de 1128, apenas unos meses tras el Concilio de Troyes, la reina Teresa de Portugal donó a los templarios un castillo que se encontraba “tras os montes” en el Mondego en el límite de su reino. Vemos que la regla #68, dice “que los sargentos y escuderos no tengan hábitos blancos, dado que esta costumbre ha traído gran deshonra a la casa; pues en las regiones más allá de las montañas falsos hermanos, hombres casados y otros que fingían ser hermanos del Temple las usaron para jurar sobre ellas; sobre asuntos mundanos. Trajeron tanta vergüenza y perjuicio a la Orden de Caballería que hasta sus escuderos se rieron; y por esta razón surgieron muchos escándalos. Por tanto, que se les entreguen hábitos negros; pero si éstos no se pueden encontrar, se les deberá dar lo que se encuentre en esa provincia; o lo que sea más económico, que es burell”. Es muy probable que efectivamente en los lindes de Portugal, hayan ocurrido algunos desmanes con sargentos o escuderos que calzándose la dalmática blanca se hayan hecho pasar por caballeros y hayan causado algún desaguisado. Y es probable también que habida cuenta de la vecindad de fechas entre la donación de la reina Teresa y el Concilio de Troyes, estos hechos hayan determinado la inclusión de este párrafo en las Reglas Primitivas. A los Capellanes les correspondía el cumplimiento de los deberes religiosos. Eran elegidos, debían cumplir un noviciado con el Temple y si no conformaba su actuación podían ser despedidos. Otra categoría existente era la de hermano de oficio y como su nombre lo dice cumplían con las indispensables labores y abastecimientos en herrería, armas, carpintería, telares, etc. En realidad, la enorme mayoría de la Orden del temple correspondió a estos hermanos. Sólo unos pocos en realidad eran los que combatían como Caballeros o como Sargentos en Tierra Santa o en España; el enorme resto en Occidente era el que trabajando de diferentes maneras mantenía a los combatientes o flamígeros. Hermanos de Oficio fueron los que por otra parte construyeron las 70 catedrales y otras tantas iglesias en el corto lapso de existencia visible de la Orden en Francia. Por fin, han de haber existido los hermanos marineros pues es sabido y reconocido el importante papel marítimo que tuvo el Temple con flota y hasta puertos propios. Los escuderos cumplían la función tradicional del cuidado y porte de armas y el servicio de los guerreros. Por debajo de toda la escala estaban los siervos que trabajaban las enormes extensiones de tierra para alimento no solo de los anteriores sino de los pueblos en que asentaban. Esas propiedades rurales eran administradas por los casaleros. Los turcoples no integraban la Orden desde que eran tropas mercenarias reclutadas especialmente en Siria y Armenia, por sus características de tropas ligeras liberadas de pesadas armaduras. Cumplieron una importante función auxiliar. Generalmente eran antiguos musulmanes convertidos, lo que explica la severidad con que eran tratados por los sarracenos si eran capturados ya que los ejecutaban sumariamente.
Jerarquías De Las Reglas. Todos los hermanos del Temple deben obediencia al maestre, y éste a su convento. El Maestre era el soberano, aunque en asuntos de gravedad debía someter su decisión al Capítulo, en cuyo cuerpo sólo tenía un voto. Los símbolos jerárquicos eran el bastón o ábaco y el látigo o vara. Algunos han querido ver en el bastón a la unidad de medida. Con el Maestre iba el estandarte o balza, baucan, beuceant, bausans, baucceans, hasta ha sido llamado Bucéfalo, compuesto por los colores blanco y negro. En medio del mismo había una cruz paté roja, igual a la de las capas y debajo se leía el versículo inicial del Salmo 115: Non nobis, Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da gloria. Era la bandera de combate que indicaba dónde se encontraba el Maestre. Cometen grave error los textos que hablan de Gran Maestre, pues en ningún momento tal cargo existió en el Temple, ni se hace referencia al mismo en parte alguna de las Reglas. En toda la historia del Temple, casi dos siglos, hubo veintidós Maestres, muriendo siete de ellos en campaña (32%), lo que da una idea de la naturaleza de los hombres que ocupaban ese cargo. El último de ellos, Jacques de Molay lo hizo en la hoguera en París. El Gran Consejo, compuesto por 13 miembros elegía al Maestre. El Consejo se constituía de esta manera: el Senescal y el Mariscal escogían otros dos Hermanos para componer el primer núcleo. Los cuatro escogían otros dos y eran seis. Los seis otros dos y eran ocho, los ocho dos más y eran diez, los diez otros dos para reunir el número de los Apóstoles. De los doce, ocho debían ser caballeros – de nuevo ocho – y cuatro escuderos y en conjunto elegían al Capellán – decimotercer miembro – que representaba a Cristo. El Gran Consejo procedía entonces a nombrar de la nómina al Gran Maestre. El Senescal una vez elegido le decía “Hermano, ¿prometes ser obediente cada día de tu vida al convento, conservar las buenas costumbres de la casa y garantizar el buen uso de sus bienes?” Entonces, cantando el Te Deum los electores tomaban en sus brazos al Maestre recién elegido y lo llevaban triunfalmente dentro de la capilla para presentarlo ante Dios. El Senescal era la segunda autoridad, aunque el cargo representara a lo que hoy llamaríamos Jefe de Logística. Al igual que el Maestre debe tener un compañero de rango, función que se explica más abajo. El Mariscal es el comandante militar y por ende responsable del entrenamiento y la disciplina. De ahí que sea quien de las órdenes en cada jornada, aun en presencia del maestre. En combate, el Mariscal es quien lleva el baussant como señal de reunión y cuando la caballería carga le corresponde hacer de punta de lanza. En ausencia del Maestre y del Senescal, corresponde al Mariscal celebrar el Capítulo. Cuando van armados “todos los hombres de la Casa están a las ordenes del Mariscal”. No puede ser designado Comendador de una Provincia a menos que haya sido relevado de esas funciones. El Pañero se ocupa de la ropa de los hermanos, la indumentaria y la ropa de cama. Además debe “procurar que todos los hermanos lleven el pelo cortado honestamente”. Los Comendadores, especie de gobernadores zonales, tenían a su vez un Mariscal y un pañero bajo sus órdenes. Respondían al Maestre y al Capítulo General. Eran los tesoreros del convento. Todo lo ganado en la guerra debía ir a parar a sus manos para su postrera distribución y utilización según necesidades, excepto las armas y pertrechos de uso militar que se ponían a disposición del Mariscal. Estaban también bajo su jurisdicción todos los navíos atracados en el puerto de San Juan de Acre. En Jerusalén tenían a sus órdenes a diez caballeros para protección de los peregrinos, volviendo así a la primitiva función. Llevaban también animales y víveres adicionales para quienes lo necesitaran. Otra función es el privilegio de custodiar la Vera Cruz. El gonfalón o Gonfaloniero era un sargento que mandaba a los escuderos y celebraba capítulo para juzgar y castigar sus faltas. A su vez el turcopliero hacía lo propio con los turcoples. Reportaba en forma directa al Maestre y al Mariscal. Se llamaba compañero de rango al caballero que debía acompañar, en temas de importancia, en todo momento y circunstancias al Maestre, Comendador o Bailío, a fin de ejercer un control sobre él, sus gestos y sus acciones.
Los Sellos De La Orden. Precede un sello en el que se ve la cúpula del templo de Salomón, la misma cruz en la parte superior y las palabras: SIGILLUM: TUBA: TEMPLI: CHRISTI que aparentemente correspondía al Maestre como Magíster de constructores. Existen otros mostrando a un cordero portando la cruz clásica uno del Agnus Dei. Otro recuerda a una rueda radiada aunque es de difícil interpretación. Uno perteneciente al maestre de Inglaterra, con una imagen del Cordero asociado a la Cruz patada, pero que en el contrasello se encuentra grabada la cabeza cortada de San Juan Bautista, con la inscripción “Yo soy el garante del Cordero”. El sello de los dos jinetes. La Orden tuvo varios sellos siendo el más conocido uno que muestra a un caballo montado por dos caballeros completamente armados. En la parte superior se ve la cruz típica y en el borde se puede leer SIGILLUM MILITUM CHRISTI (Sello de la milicia de Cristo). Data de fin del siglo XIII. Del año 1225. Una de las explicaciones más generalizadas y más pobre es que la pobreza obligó a montar a dos caballeros el mismo caballo. No hay elementos para pensar que efectivamente en algún momento dos caballeros debieron montar el mismo caballo. Por el contrario el Equipamiento según el Grado los altos oficiales disponían de cuatro cabalgaduras, los Caballeros de tres y los Escuderos y los turcoples tenían cada uno al menos un caballo. De tal modo que el doble jinete es una expresión simbólica. Por último, para sorpresa de muchos y para reafirmar lo dicho, que los dos jinetes en un solo caballo fue una cuestión simbólica citaremos que la regla Nº 379, cita textualmente: …”Y dos hermanos no deberían montar el mismo caballo”. Existen varias interpretaciones sobre las razones del sello. Una de ellas como símbolo de pobreza asociado con humildad. Dejar de lado todo orgullo para montar juntos el mismo caballo. Ve un jinete mirando para adelante y otro para atrás. Esa posición significa el conocimiento de los mundos paralelos El Endo y el Exo, el adentro y afuera, la materia y la antimateria, lo de adelante y lo de atrás, lo de arriba y lo de abajo. Una interpretación también esotérica brinda Juan Atienza al recordar al cabalista Yehuda ben Barzilay (c.1200) autor de la postura de que siendo Yahvé el creador único de la Cábala, un solo hombre no está en condiciones de aprehender enteramente su sentido. Tómate por tanto un compañero y dedicaos a meditar sobre el Yetsirá y llegaréis a comprenderlo. La idea se completa para Atienza al recordar en la mitología medieval que el caballo representa ocultamente los secretos cabalísticos. Extremando la imaginación y conociendo el objetivo de la Orden, podríamos recordar con los dos jinetes al dios romano Jano (de donde deriva Enero, January, Janeiro), representado por dos rostros unidos. Es símbolo de la totalización, de anhelo de dominación general. También simboliza Jano la unión de los poderes sacerdotal y real. Las correspondencias en el cristianismo son las dos puertas de Jano, los dos solsticios consagrados a los dos santos Juanes (Bautista y evangelista). (Cirlot). Podría representar dos grados de caballeros: A los que se les permitía compartir el secreto templario, ordenado y los que iban en ancas, aprendices. También podríamos pensar en una especie de acuerdo sobre el fin común: mientras uno de los jinetes está ocupado con las cosas de este mundo, el otro lo hace con los designios del Más Allá. Si hubo influencias Esenias en su formación, es desconocido, pero el hallazgo de los rollos de Qumran permitiría suponer cierta relación con el dualismo. Según Sen Montero, estudioso del tema: “No dudamos en decir (que el dualismo) quizás sea lo más importante y relevante de las ideas de Qumran”, y cita un documento de los hallados: “ Y Él ha creado al hombre para dominar la tierra y le ha impuesto dos espíritus para que les siga hasta el tiempo de su venida. He aquí los dos espíritus: El de la verdad y el de la perversidad…” Nuestra posición, cercana a la de Knight & Lomas es pensar que uno de los dos jinetes está ocupado con las cosas de este mundo mientras el otro lo está con los designios del Más Allá, uno es el monje, otro es el guerrero. Hoy, a ocho o nueve siglos de aquello, ambos son necesarios en la Orden. En cuanto al caballo en general no particularmente el del sello, Jung no duda en atribuirle el lado mágico del hombre, la intuición del inconsciente. De ese carácter mágico del caballo se deriva la creencia de que la herradura trae buena suerte (Cirlot). El caballo que empleaban los templarios en sus viajes incorpóreos lo llamaban Turcoman. Entonces es de Géminis, gemelos, el sello de los dos caballeros. Cúbito: antigua medida de longitud usada por egipcios, griegos y romanos, de longitud variable entre 17 y 21 pulgadas. Una pulgada = 2,53 cm., Así que un Cúbito varía entre 43 y 53 cm.
Los Rituales Templarios. La Orden del Temple era Iniciática por lo que mantenía unos rituales fundamentales por los que debían pasar todos los que en la misma se ordenaban. Estos rituales fueron Evolucionando hacia un esoterismo que precisamente, por su oscurantismo y secreto fueron mal interpretados por sus contemporáneos, muchos de los cuales se convirtieron en enemigos suyos, quienes al perseguir a la Orden lograron de los Caballeros apresados los testimonios reales, o quizás falsos, que suelen obtenerse bajo tortura.
Cierto que al principio la ceremonia de admisión de un Caballero se llevaba en total secreto y siempre en las horas que preceden al amanecer.
En la sala capitular, lugar sagrado en el Temple, montaban guardia numerosos centinelas de la Orden con el objetivo de acompañar al nuevo iniciado.
En la ceremonia el aspirante se comprometía a guardar todas las reglas, todos los estatutos de la Orden para, más tarde, someterse al interrogatorio del Gran Maestre, o de un representante del mismo con el fin de conocer las verdaderas tendencias del nuevo miembro. Esta parte del ceremonial tenía lugar en las puertas de la sala capitular, y tras la aprobación del oficiante era introducido en ella donde pronunciaba los tres votos monásticos; acto seguido lo investían con el manto de caballero para recibir el ósculo de paz final en nombre de toda la comunidad.
Terminada la ceremonia, los asistentes, tras una larga homilía del Gran Maestre, ayudaban al nuevo hermano a cambiar sus vestidos por los hábitos de la orden.
Estos rituales iniciales fueron aumentando y ampliando con el paso del tiempo según los nuevos derroteros de la Orden y por encima de todo después de sus tendencias gnósticas y su fervor por el Grial, G. con lo que por otro lado se eliminaron paulatinamente los ritos tomados de la Iglesia de Roma para sustituirlos por otros más acordes con sus nuevos ideales.
Según algunos expertos, entre los nuevos ritos de iniciación que debía ejecutar el novato, existía uno que, sin que se conozca su simbolismo, fácil podía considerarse sacrílego. Partiendo de la base sobre la cual el Temple se apartó de la Iglesia y de todo cuanto representaba, veneraba y fomentaba, empezaron a renegar y rechazar los símbolos que eran los estandartes y símbolos de la Iglesia, para reemplazarlos por los suyos propios, y para ello, durante la ceremonia de investidura de Caballero, éste debía pisar un crucifijo, pese a que los Templarios veneraban y creían en Jesucristo, sino que los rechazaban y pisoteaban por lo que su imagen significaba de Iglesia, de mortal. Dirigiendo su veneración al Grial y a la dualidad gnóstica que para ellos representaba, ello degeneró en el nacimiento de un símbolo bivalente, bisexual, que en la doctrina gnóstica y hermética represento las dos tendencias del mundo que los Templarios querían hermanar, considerando ese símbolo sus enemigos como un ídolo sacrílego. Ese ídolo se llamaba ‘Baphomet’, y era un símbolo de carácter esotérico, el cual, junto con los demás símbolos que los Templarios teman, se interpretaron en aquella época como representaciones plásticas de su herejía y desviacionismo. Así, por ejemplo, un escudo del Temple representaba a dos Caballeros compartiendo la grupa de un caballo, como signo de pobreza y dualidad en la única senda verdadera: sin embargo, esto hizo nacer en las mentalidades de aquellos tiempos que tal representación era el símbolo de la Sodomía.
Otros símbolos templarios fueron la Cruz Gamada, la Doble Llama, la Espiral, el Grial, la Paloma y otros que siempre tendían hacia sus tendencias gnósticas. Los Templarios, por sus ideales y la liberalidad de pensamiento que sentían, se sintieron hondamente compenetrados con otras doctrinas nacidas bajo los mismos principios espirituales desarrollados en su tiempo, como la de los Cátaros y los Caballeros Teutones, ambas perseguidas y exterminadas lo mismo que la Orden del Temple. Si con la caída del Risco de los Caballeros finalizó el poderío militar de la Orden, otro castillo iba a ser testigo de la derrota temporal de los ideales gnósticos en Occidente: el hermoso castillo de los Pirineos franceses, llamado Montsegut. En realidad, de acuerdo con un articulo publicado en la Revista de Soria en 1985, “el esoterismo de la orden del Temple se apartaba bastante del dogmatismo católico. Su cristianismo era un cristianismo solar, gnóstico, con raíces indoeuropeas y no judías. Prueba de ello es el Cristo renano del siglo XIV que se conserva en el que fue convento de Puente la Reina, Navarra, donde aparece crucificado sobre una horquilla de árbol en forma de Y.’

Listado De Los Maestres. Hugo de Payns1118 – 1136 79; Arnold de Torroges 1180 -1184 17. Richard de Bures 1244-1247. Algunos autores no consideran a Richard de Bures como maestre, por lo que el total de maestres para ellos es 22 como las cartas del Tarot. Roberto de Craon 1136 – 1137-1149 10. Gerard de Ridefort 1185-118918. William de Sonac 1247-1250. Everardo de Barres1149-1152(?)11. Robert de Sablé 1191-119319. Renaud de Vichiers 1250-1256. Bernardo de Trémélai 1152(?)- 115312. Gilbert Herail 1194-120020. Thomas Berard 1256-1273. Andrés de Montbard1153- 115613. Philippe de Plessiez 1201-120921. William de Beaujeau 1273-1291. Bertrand de Blanquefort 1156- 116914. William de Chartres 1210-121922. Tibal Gaudin 1291-1293. Philippe de Milly de Nablus 1169-117115. Pedro de Montaigu 1219-123223. Jacques de Molay 1293-1314. Odo de Saint-Amand 1171-117916. Armand de Peragors 1232-1244.

LA FORMALIZACIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE. En 1118 fecha de su fundación, 18 años después de su llegada a tierra santa, con Balduino I gravemente enfermo, el consejo se reunió para formalizar la existencia del grupo. Se les encomendó proteger a los peregrinos en su viaje a los Santos lugares con base en el Templo de Salomón. Si esa era realmente su misión, cómo es que no aumentaban su número. Lo lógico hubiese sido que incorporaren nuevos miembros pero esto no ocurrió. A las conversaciones por parte del Priorato de Sión, asistieron Archabauld de Saint-Aignan, Niverd de Montdidier, Gondemar, Rosal y André de Montbard. Los 9 caballeros fueron representados por Hughes de Payens y Bisol de Saint-Omer, Conde de Champagne. André de Montbard integrante del Priorato de Sión, uno de los caballeros fundadores y sexto Maestre (1153-1156) del Temple, hombre enigmático, la mano que mueve los hilos, Tío de Bernardo de Clairvaux, miembro del consejo del Priorato de Sión, con 2 hermanos ingresados en la orden del Cister y su señor feudal asistieron a la misteriosa reunión de 1104 Fueron el enlace que en el momento de la fundación de la Orden se incorporó a aquel reducido y selecto grupo.
Aprobación Papal. ¿Encontraron los Templarios el Arca? No puede darse una respuesta sincera a esta cuestión porque la misión era secreta y secreto ha permanecido el resultado. Algo ocurrió a los 9 años (otra vez 9) de iniciada la misión. Hugo de Payens y cinco Templarios regresaron a Francia. En 1.127 Balduino II rey de Jerusalén se halla en dificultades por falta de combatientes y recurre a la ayuda del Papa demandando socorro para proteger el nuevo reino cristiano. Desea enviar un mensaje de urgencia y pide al maestre templario que sea él su embajador ante el pontífice. Aquí encontramos una incoherencia en las funciones de la Orden del Temple pero había que devolver el favor. Hugo de Payens no era ni consejero ni mensajero del rey, sino el Maestre de una tropa militar creada expresamente para la defensa del nuevo reino cristiano que por sus votos no esta enfeudado en tierra Santa. Es cuando menos sospechoso que Balduino recurriera al caballero templario para semejante misión en vez de encomendársela a un consejero real que en ese tiempo, por lo general, era el encargado para ese tipo de misiones o a uno de sus embajadores o en ausencia de estos a cualquier otro noble de confianza no asentado de forma permanente en Tierra Santa que después de cumplir su voto de cruzada retornase a su hogar, algo muy común en la época. Pero el rey envía al maestre templario y este parte con cinco de sus nueve caballeros abandonando sus deberes en Ultramar. La lógica no funciona, no se desplaza tantos caballeros para transmitir un simple mensaje. Algo falló en el planteamiento a menos que Balduino II aprovechase un viaje expreso de los miembros del Temple para encomendarles la tarea. El viaje hecho por Hugo de Payens, Godofredo, Geoffroy Bisol, Payen de Montdidier, Archamband de Saint-Aumer y otro caballero se realizó acatando un plan establecido claramente influenciado desde el otro lado por San Bernardo de Clairvaux, quien en forma muy explícita y tras muchas loas reconoce en los preliminares de la Regla que va a dar a la Orden del Temple porque los caballeros habían tenido éxito en su misión y debían volver a occidente a exponer al Papa el resultado de sus trabajos metafísicos que resultaron de tal importancia a su vista y por tanto sabedor de la importancia decidió convocar un Concilio con el único fin de reconocer oficialmente a los Pobres soldados como auténticos paladines de Nuestro Señor Jesucristo. Los Templarios se someten a las formas externas de la religión de Pedro pero su inspiración provenía de la doctrina esotérica de Juan. Redactó una regla sancionada por el ex Abad del convento de Claraval y bien conocido de San Bernardo, el Papa Honorio II en el Concilio de Troyes presidido por Mateo, obispo de Albania, los arzobispos de Sens y Reims, y Bernardo de Clairvaux que esgrimió actos heroicos de los nueve caballeros solitarios, argumentando para obtener tantas prebendas para el reducido grupo. Frente a otras órdenes privilegió con normas monacales de obediencia directa únicamente ante el Papa. El legado que los templarios guardaban debía ser en modo alguno conocido más que por el Sumo Pontífice. Los caballeros fueron desplazados en gran número porque encontraron algo que envuelto en el misterio, ocultaron algo particularmente valioso digno de custodiar que queda enigmáticamente grabado en la catedral de Chartrés en Francia, no tan inescrutable y oscuro como parece. Cambió Europa de la época. Aislados, esos cambios no son mas que una referencia anecdótica, pero relacionados dan mucho en qué pensar. A partir de ese momento grandes cambios afectaron la Orden del Temple y a toda Europa. El propio San Bernardo dio una pista. Lo primero que hizo fue gestionar a favor de su tío Hugo de Payens y de los Templarios que le acompañaban una acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II a quien los fundadores del Temple estaban a punto de visitar en Roma.
El Concilio De Troyes. De acuerdo a la propuesta de San Bernardo, al fin en la primavera del 14 de enero de 1128 en la Catedral de Troyes se reunió un Concilio extraordinario cuyo verdadero manejador entre bambalinas fue San Bernardo. Los laicos caballeros Templarios y su Orden hasta ese momento acogidos a la regla monástica de San Agustín, obtuvieron aprobación papal, se convierten en verdaderos monjes integrantes de una orden religiosa plena y no de una simple agrupación de caballeros. San Esteban de Harding compuso las Reglas del Cister La Carta de Caridad y probablemente compuso también las de la Orden encargando al Abad Bernardo de Claraval redacción de la Regla original de la nueva Orden del Temple. Más que una fundación, ratificación o proclamación solemne con dimensión universal entre todas las demás, se aprobó a toda orquesta la Orden del Temple sujeta única y exclusivamente al Papa sin dependencia alguna a las autoridades eclesiásticas o terrenales y liberada de todo impuesto. También asistió Teobaldo de Champagne sobrino y heredero de Hugo al efectuar sus votos de pobreza. Es única vez que se reúne un concilio para dar el visto bueno y aprobación a una Orden. Se diría que el espíritu era el de una misión laica, civilizadora y que para ello resultaba un medio imprescindible el enriquecimiento sin límites, pero en cambio los caballeros debían ser pobres pues los bienes eran de la comunidad. Los Caballeros visten la túnica blanca que los diferencia de sus aliados – adversarios los Caballeros de San Juan, hoy de Malta que calzaban túnica negra. El blanco era el color del Cister, el de los primeros pitagóricos, los Levitas que cuidaban el Arca, el de los Esenios, el de los sufíes y el de la Orden de los Assassis. Coincidentemente también los sacerdotes mayas americanos que había, conocían el cristianismo antes de la llegada de los españoles y usaban una sotana blanca. Todos conocemos lo que se pretende entender por Coincidencia o por Causalidad. Serialidad se define como una repetición legítima o agrupamiento en el tiempo y en el espacio por medio de la cual los miembros individuales de la secuencia no están conectados por la misma fuente activa entiéndase causa. Cualquiera sea la explicación es llamativo que esos grupos u ordenes cuya finalidad y misión está estrechamente ligada al cuidado de los Objetos sagrados y de la Tierra Santa en el sentido dado por Guénon, que no se refiere a un territorio geográfico determinado sino al conocimiento tradicional y sagrado. Son sinónimos Tierra Pura, Tierra de los Santos, Tierra de la Inmortalidad, Tierra de los Vivos, Centro del Mundo, Corazón del Mundo, etc. Al respecto es significativo que los antiguos egipcios hayan dado a su región el nombre de chemia de donde deriva alquimia y la hayan comparado a un corazón. Según Guénon, la misma comparación con el corazón ha sido aplicada igualmente a toda tierra a la cual era atribuido un carácter sagrado y central en el sentido espiritual. El corazón es a menudo representado por un vaso o brasero que no es otro en las leyendas de la Edad Media que lo que luego se interpretó como Santo Grial. La secta u Orden de los Assasins así como la de los drusos tomaron asimismo el mismo nombre o misión de Guardianes de la Tierra Santa. De paso sea dicho esos otros grupos hacían también voto de pobreza y se comprometían a la vida comunitaria.
Fue Bernardo de Claraval quien dio la Regla a los templarios y quizá el personaje que más influyó en ellos, desde el punto de vista de la religión formal, aunque a veces no tan formalmente. Las reglas incluyeron la necesidad de luchar contra los enemigos de Dios bajo los votos de pobreza, castidad y obediencia, votos que mucho más tarde se interpretaron como incumplidos por parte de los caballeros. San Bernardo escribió: La obra se ha llevado a cabo con ayuda de Nos. Y los caballeros han sido convocados en la Marca de Francia y de borgoña, es decir Champagne, bajo la protección de su conde, allí donde por esa época pueden tomarse todo tipo de precauciones contra la injerencia de los poderes públicos o eclesiásticos; donde se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia, un escondite. No consta que encontraran el Arca y la Ley pero a partir de su regreso adquirieron los suficientes conocimientos arquitectónicos para dejar de lado la pesada construcción románica y pasar a la catedral gótica.
La revolución de la arquitectura gótica coincide con su regreso a Europa. En el portal norte de la Catedral de Chartrés existe un pequeño relieve con la leyenda: Hic dimittitur Archa Cederis que traduce Aquí queda depositada, obrarás según el Arca. Cabe preguntarse si efectivamente Moisés dispuso de la Ley General del Universo, del Número de oro 1666, según algunos, pilar de las civilizaciones antiguas. El Arca había sido construida según expresas medidas de 2,5 codos por 1,5 codos; la relación 2,5: 1,5 = 1,666. No obstante como se verá el verdadero número sagrado es levemente diferente e igual a 1.618. Es probable que hubiera sido transmitido en forma secreta como la cábala de generación en generación y en forma verbal. Entre Moisés y Salomón transcurrieron más de 3 siglos, tiempo relativamente corto para la transmisión de un misterio. Si esa Ley contenía precisiones arquitectónicas no parecen haber llegado a Salomón, pues cuando decidió erigir el Templo como centro de veneración religiosa y símbolo de unidad nacional recurrió a la ayuda de Hiram rey de Tiro, porque los fenicios eran diestros en la construcción y los judíos eran principalmente un pueblo pastoril. Uno de los trabajadores enviados por Hiram fue Hiram-Abiiff Maestro de los Constructores asesinado por trabajadores albañiles que deseaban conocer ciertos secretos reservados a los iniciados. En otras palabras Salomón no poseía la llave de la construcción, pues pidió auxilio a los fenicios y ellos lo hicieron quedando descartada la hipótesis del robo de Moisés.
Los caballeros del Temple no han traído consigo el Arca de la Alianza ni las auténticas Tablas de la Ley pero al Decálogo de Moisés promulgado por la Iglesia le añaden un onceavo mandamiento que confirma que ONCE es su número simbólico esotérico: Los bienes de la Tierra pertenecen a todos y a nadie en particular. En 1147 el Papa Eugenio III autorizó lucir la cruz griega característica de ocho puntas de color rojo. El blanco significa pureza y el rojo la disposición al martirio.
Entre el hábito blanco, el bausseant blanco y negro y la cruz paté roja, se incorporan los tres colores básicos Iniciáticos muy caros a la alquimia. Curioso y llamativo que el libro más famoso de Caballería, el Perceval o Parsifal escrito por Chretien nacido en Troyes en 1135 la misma ciudad donde años antes se fundó la Orden del Temple. Muchos creen ver una analogía constante entre Caballeros de la Mesa Redonda y Templarios. Se diría que cuando los caballeros reciben el espaldarazo oficial de la formación de la Orden se olvidan de su primitiva misión de cuidar los caminos si es que alguna vez la tuvieron.
La letra T. Tau griega, Tav hebrea. La Theth es la 9ª letra, el 9† sefirá llamado Yesod (fundación) y la fundación del Temple está presidida por el número 9. Nueve fueron sus fundadores y nueve años pasaron desde 1118 hasta el Concilio de Troyes en 1128. Esta letra se la relaciona con la serpiente y el secreto de la sabiduría. El significado de la serpiente es inmortalidad, al igual que el ave Fénix, cambia su piel y renace.

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