Los Templarios.


LA ORDEN DE LOS TEMPLARÍOS. Desde no mucho después de 1312 los Caballeros del Temple son un mito que no se opone a la historia sino que la comprende. La primera capa de un mito es el hecho real con sujetos reales. La segunda es la leyenda creada en torno a los hechos y a los sujetos reales. La última, es decir aquélla más íntima, representa el verdadero núcleo de todo mito: la noción o el conocimiento que se quiere transmitir. Por esta razón no es fácil separar la leyenda de la historia, especialmente cuando ésta no ha dejado todas las huellas nítidas que se quisiera y por otra parte excita la imaginación popular, su pensamiento mágico y su anhelo de misterios a veces de fáciles hechuras. Ciertamente, entre religión y milicia los templarios practicaron la magia que como sistema concibe para los problemas tangibles, soluciones provenientes de lo intangible, es decir debidas a fuerzas ajenas a las propias, de donde procede a su vez una peculiar forma de ser, entender y comunicar las cuestiones divinas y humanas, no necesariamente en concordancia con los otros porque tales concepciones se vuelven excéntricas en un universo que ya es hostil a ellas o que se vuelve hostil a partir de ellas y que conoce de métodos para resolver el asunto: convertir al ofendido en ofensor, al distinto en loco o en perverso, al mártir en villano, igualando la importancia de unas cosas con otras para diluir la que sí es, hasta llegar a la cárcel, la tortura y la muerte. Como sea, aun sin reconocer del todo la frontera que distingue al mito del hecho, a la leyenda de la historia, la Orden del Temple dejó muchas respuestas pero sobre todo muchas preguntas. Como podrá notarse todo en los Templarios en un continuo enigma en muchas ocasiones se remonta a la noche más remota de los Tiempos. Antiguos dioses de otras religiones, ancestrales ritos perdidos, milenarios objetos sagrados, alquimia, brujería; todo ello mezclado en los Pobres Caballeros de Cristo. Puede que sean simples fantasías, pero no podemos dejar de preguntar a qué oculto conocimiento tuvieron acceso los Templarios, Hasta dónde abarcaba su saber. Puede que algún día se sepa, mientras tanto hay que contentarse con lo que cuentan las leyendas.
Inicio De Las Cruzadas. El Beato Urbano II D.C. El francés Odón de Chatillon hubo de seguir combatiendo contra el antipapa Clemente que se había apoderado otra vez del Palacio de Letrán; apoyado por Enrique IV, que se encontraba de nuevo guerreando en Italia. La condesa Matilde le obligó a abandonar la península. Su mismo hijo Conrado, se declaró contra Él. El Papa pudo regresar a Roma, donde, después de nuevas luchas, logró apoderarse de su Palacio y vencer a Clemente, que seguiría viviendo e intrigando hasta principios del pontificado siguiente. El nombre de Urbano II está relacionado con la primera cruzada. Intervino en España donde apoyó a Alfonso VI en la reconquista. Toledo cayó en 1085 y el arzobispo de la ciudad fue proclamado Primado de España. Eran los gloriosos días del Cid. Sicilia fue también reconquistada a los moros y el rito latino sustituyó al oriental entre los griegos habitantes de la isla. Intervino en Francia cuyo rey Felipe, había abandonado a su esposa para convivir con Bertrade de Anjou. El rey fue excomulgado ya que se negaba a repudiar a su concubina y sólo se reconcilió con la Iglesia bajo el pontificado de Pascual II. En Inglaterra, Urbano II consagró a San Anselmo arzobispo de Canterbury y tomó actitud contra Guillermo II que se apoderaba abusivamente de los bienes de la Iglesia. La oportuna intervención de San Anselmo impidió al Papa excomulgar al soberano inglés. Esta intensa actividad no le impidió ocuparse de las cosas del espíritu, apoyando el movimiento intelectual de su tiempo. Con San Anselmo la teología escolástica empezaba a manifestarse, tratando de poner de acuerdo la enseñanza cristiana con los principios de la filosofía griega, sobre todo la de Aristóteles. Este movimiento que había tenido sus precursores a lo largo de los siglos pasados, sentaba la base del gran edificio que San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino iban a erigir en el siglo XIII. Dos semanas después de la entrada victoriosa de Godofredo de Bouillón en Jerusalén, el Papa Urbano II fallecía en Roma.
Convocación. Empezaron formalmente el jueves 27 de noviembre de 1.095 en la ciudad francesa de CLERMONT-FERRAND durante una sesión de concilio donde Urbano II predicó a la multitud y en su sermón propuso el plan para una Cruzada convocando a sus oyentes para unirse a ella porque la situación socio política que se creó después de surgir en Oriente el poderío musulmán, obligó a los príncipes europeos a acudir en ayuda permanente de sus hermanos de fe en los países orientales. Tras una positiva respuesta, Urbano encargó a los obispos asistentes que regresaran a sus regiones y reclutaran fieles para combatir a los infieles siendo este su génesis. De acuerdo con su estrategia, los distintos grupos de cruzados iniciarían el viaje en agosto del 1096 con cargo a su propia bolsa es decir autofinanciándose. Las Cruzadas fueron un conjunto de expediciones militares realizadas por los cristianos de Europa occidental, cuyo objetivo era recuperar y defender Jerusalén y otros lugares Santos de peregrinación en Palestina, precisamente en el territorio llamado Tierra Santa por los cristianos que estaba bajo amenaza y control de los musulmanes, los infieles.
Los Templarios En Tierra Santa. Comienza a llegar oficialmente a Tierra Santa con fines específicamente bélicos en 1130, años después de constituida la Orden. Antes de eso, en los diez años transcurridos, los templarios han recibido su bautismo de fuego contra los moros en España. Grañena y Barberá, castillos de marca sarracena ilustran como en una olvidada epopeya de que modo la nueva caballería demostró su capacidad. Su participación en Oriente crece en la Segunda Cruzada en 1145 y muy importante en cualquier teatro a partir de ahí. Siempre combatieron con coraje inusitado apoyado en un entrenamiento feroz que lograba en los hechos multiplicar su escaso número, sostenidos por juramentos fraternos de sacrificio mutuo que los transformó en fuerza temible ante los enemigos. Molay, durante su defensa en el proceso que terminó con su vida dijo que habían caído en Palestina alrededor de 20.000 caballeros sin contar los sargentos ni turcoples. Protagonizaron ataques y defensas heroicas y tuvieron la singular inteligencia de intentar la diplomacia con los sarracenos, que no fue bien interpretado por la mediocridad reinante. El propio San Luis denostó y obligó a la retractación a un Mariscal por haber iniciado un acuerdo de paz sin su permiso. El único baldón fue su Maestre Gerardo de Ridefort (1185-1189) desastroso estratega que a su estupidez se debe la sangrienta derrota de Hattin, un hombre sin honor que llegó al Temple de afuera y que por salvar su vida como prisionero de Saladino, ordenó la entrega de Ascallón. En 1190, capturado prisionero nuevamente, fue degollado por orden de Saladino, por perjuro, ya que había sido liberado con el compromiso de no empuñar más las armas contra los mahometanos. Una mosca blanca entre todos sus hermanos. El Maestre Odo de Saint-Amand (1171-1179) cayó prisionero, cuando se intentó pedir rescate por él, su respuesta fue: Un templario sólo puede ofrecer como rescate su cinturón y su puñal. Saladino, hombre noble y generoso le dio la libertad y lo envió sin rescate. Guarda tu puñal y tu cinturón, dijo, un sultán no sabe desarmar a un enemigo vencido.
La Cruz De Caravaca. Como anécdota, Federico II de Alemania, excomulgado, recuperó brevemente el ingreso a Jerusalén en 1229 mediante un oscuro y misterioso trato con los musulmanes. El 18 de Marzo número fatídico para los numerólogos, se ciñó la corona y auto proclamó rey ante el desagrado de templarios y cristianos. Es el origen de la leyenda sobre la cruz de Caravana, que dice que en ese momento, la cruz del Patriarca de Jerusalén fue arrebatada por un ángel cuando la pretendía tomar Federico, ante el desagrado de los hermanos que veían la ciudad entregada a los musulmanes sunnitas (Atienza). La enemistad entre Federico y el Temple era manifiesta. De regreso de Jerusalén quiso descansar en el Castillo Peregrino y los templarios no le abrieron las puertas. Acto seguido, en Acre, fue Federico quién no les permitió la entrada, Si intentan entrar, disparad sobre ellos, ordenó. El Patriarca respondió excomulgando a todos los alemanes. Poco después en uno de sus arrebatos y habiéndose enemistado con la mayor parte de los cruzados, fue despedido por un hermano del Temple con estas palabras: Quiera Dios que no vuelvas más (Godes) y Dios quiso. Federico jamás volvió pero no perdonó los supuestos merecidos agravios de la Casa y el encono y odio hacia ella, hizo que una vez instalado en Europa disparara una andanada de cartas a los reyes cristianos con acerbas críticas. Muchas no cayeron en saco roto y serían recordadas años después. Pasa a los hechos, expulsándolos de Sicilia y confiscando sus bienes. Es el aviso de lo que sucedería 78 años más tarde.
San Francisco De Asís. Caballero frustrado llegó a Damieta poco antes de que cayera en 1219 y al ver tanta muerte y lucha se adentró en territorio musulmán al grito de Sultán, Sultán. Fue apresado rápidamente y luego de ser azotado fue conducido ante el sultán Malek-El-Kamel, príncipe sabio y valiente. La inocente intención del santo era evangelizarlo y de esa forma terminar la lucha. El sultán lo alojó en su palacio y entabló un diálogo prolongado con el santo. Cuando vio que todo era inútil volvió, pese a que el sultán intentó retenerlo con preciosos regalos. Sólo aceptó un cuerno de marfil, con el que llamaría a reunión a sus frailes y un salvoconducto para visitar Palestina. Llegó a Damieta cuando la ciudad se rendía. Huyó espantado ante la avaricia de los cruzados a los que comparó con lobos hambrientos.
Los Refinados Y Cultos. Un aspecto decisivo en la evolución futura de la orden es que el Temple llegó a Tierra Santa en 1130 para quedarse y efectivamente no se fue de allí hasta la caída de Acre en 1291 bastante más de un siglo y medio, lapso en el que el intercambio de conocimientos con los musulmanes fue exitoso en diversos campos como religión, artes, ciencias, técnica y esoterismo. Maalouf repite que los Frany son salvajes que únicamente se destacan por su valor y de ellos los únicos más refinados son los templarios atribuyendo esa cualidad al largo contacto con la cultura musulmana. Sabemos de su tolerancia hacia la religión musulmana.
Una Anécdota. Graciosa es la que contó el Emir Usama. Cuando visitaba Jerusalén, solía ir a la mezquita de Al-Aqsa donde estaban mis amigos Templarios. En uno de los laterales. Había un pequeño oratorio donde los Frany habían instalado una iglesia. Los Templarios ponían este lugar a mi disposición para que orara. Un día entré, dije Allahú Akbar e iba a empezar la oración cuando un hombre Frany se abalanzó sobre mí, me agarró y me hizo girar el rostro hacia Oriente diciéndome: Así es como se reza. Acto seguido acudieron unos Templarios y lo alejaron de mí. Volví a mis rezos, pero el hombre, aprovechando un momento de descuido, volvió a arrojarse sobre mí y me hizo girar el rostro hacia Oriente repitiendo Así es como se reza. Los Templarios volvieron a intervenir, lo alejaron y se disculparon conmigo, diciéndome Es un forastero. Acaba de llegar del país Frany y no ha visto a nadie rezar sin volverse hacia Oriente. Contesté que ya había rezado bastante y salí estupefacto por el comportamiento de aquel que se había enfadado tanto al verme rezar vuelto hacia La Meca.
Cultura Clásica Musulmana. Sabemos que los musulmanes son los transmisores de la cultura clásica que en gran parte llegó a Occidente por las traducciones Desde el árabe. La filosofía y la medicina, la astronomía y la alquimia que tuvieron gran desarrollo en la cultura árabe – musulmana.
De no haber sido derrotados por Carlos Martel en la batalla de las Torres en el 733, todo Occidente podría ser hoy musulmán. No olvidemos a Averroes en la filosofía, Avicena y Maimónides médico de Saladino en la medicina y los poemas de Omar Khayam.
De la misma manera la cultura árabe poseía importantes secretos alquímicos; Es a ellos que la civilización debe el uso de cristales y vidrios en las ventanas. El desarrollo del Arte Real, como se llamó a esa ciencia esotérica, se desarrolló en el hermetismo más completo.
Para el profano es pueril intento lograr la transformación del plomo en oro pero es sabido que la verdadera transmutación se produce muy dentro del hombre que cultiva el Arte, en su más fuero íntimo, en su chispa divina. La alquimia, fue de los tópicos en que templarios y sarracenos se unieron al encontrar un objetivo y fin comunes.
El contacto con los orientales se hizo también a través de la vida cotidiana; “empleaban médicos, cocineros, sirvientes, artesanos y peones sirios.
Se vestían con ropas orientales e incluían en su dieta azúcar, frutas y platos del país. Tenían vidrio en sus ventanas, mosaicos en sus pisos, fuentes en los patios de sus casas, diseñadas según el estilo sirio. Había bailarinas en sus fiestas, plañideras en sus funerales, se bañaban y usaban jabón.
Otros puntos de contacto del Temple con el Islam fueron las hermandades y técnicas constructivas, técnicas de irrigación y cultivos de cereales, crianza de caballos de pura sangre, cetrería, la astronomía y la Astrología.
Virtudes De Los Templarios. Estas órdenes creación singular de las cruzadas tenían la tarea común de cuidar y amparar a los peregrinos en los mismos lugares donde los monjes pendían silicio, lámparas, imagines de santos, armaduras y estandartes arrebatados al enemigo. Sus monasterios fortalezas en vez de la campaña tañendo maitines, les llamaba la trompeta a cabalgar para correr en pos de los infieles.
Valientes y generosos eran una cruzada permanente y un dechado de virtudes caballerescas.
Se les veía prevenir las invasiones musulmanas, hacer de vez en cuanto incursiones en sus tierras, combatirles no en una guerra de estratagemas y emboscadas, sino al son de la trompa y a banderas desplegadas. Salir al encuentro de las caravanas que llegaban de Europa y escoltarlas hasta que en seguridad pusieran termino al objeto de su viaje.
Eran consuelo para los peregrinos, que temían a cada paso el ataque del árabe o del turco, descubrir el largo manto blanco Templario o él habito negro Hospitalario traía seguridad. En las batallas se ponían a vanguardia y a la retaguardia de manera que quedaban en el centro los guerreros recién desembarcados, no acostumbrados a la táctica del país.
Su fama era grande en toda Europa; no había ciudad ni pueblo fortificado que no enviara su dinero y víveres a estos piadosos guerreros; todo el que expiraba se creía en deber de legarles algo.
Las principales familias enviaban sus jóvenes hijos a instruirse en la cortesía y en el valor entre aquellas órdenes. Los que tenían culpas que expiar, remordimientos que acallar, ofrecían sus brazos o sus riquezas a estos caballeros, quienes a veces heredaron a príncipes y a monarcas; hasta hubo reyes que vistieron sus insignias. Así afluyeron tantas riquezas en sus manos. En breve figuraron como los mayores propietarios de Europa a principios del siglo XII contaban los Hospitalarios 19.000 dominios o enfiteusis en toda la cristiandad y 9.000 los Templarios además de distintas rentas procedentes de la confraternidad y de las predicaciones. Por consiguiente se relajo la disciplina y cuando apenas habían transcurrido treinta años desde que les dio su regla, San Bernardo les reprendía por su excesivo lujo: Cubrís vuestros caballos con seda, revestís vuestras corazas de no sé que telas flotantes, pintáis vuestras lanzas, esmaltáis de plata y de oro y pedrería vuestras sillas, espuelas, frenos y escudos. A la par que es necesario al guerrero ser valiente, recto, circunspecto, ágil en correr y pronto a herir, os molesta la vista vuestra ondulante cabellera, os embarazan vuestras largas túnicas, sepultáis vuestras delicadas manos en anchas mangas. Entre vosotros surge la collera irrazonable, el vano deseo de gloria y la sed de posesiones terrestres.
Principales Batallas Templarias En Tierra Santa. Año Victoria Cristiana Derrota Cristiana 1099 Jerusalén, Edessa, Laodicea 1177, Hattin, Tiberíades, Acre, Jaffa, Ascallón, Gaza (*), Jerusalén, 1191 Acre, 1192 Escalón, Damieta, Damieta, 1244 Gaza, 1249 Damieta, Jaffa, Beaufort, Antioquía, Trípoli, Acre, Tiro, Sidón, Beirut, Evacuación, (*) para los numerólogos, hay otro dos: Jerusalén cayó un dos, el 2 de octubre de 1187.
Antecendentes De La Orden De Los Templarios. Los nueve que son once Pobres Caballeros de Cristo parece un acertijo porque tradicionalmente se dice que la formación de la Orden correspondió a nueve caballeros y como veremos son once. No resulta fácil reconstruir actos casi mil años después cuando sus protagonistas no llevaron registros de los mismos y debemos basarnos en lo escrito por terceros bastante tiempo después. Los actos cotidianos difícilmente se consideran históricos, se transforman en ellos, pese al autor, pasados los años y a veces muy a su pesar. En las antípodas hay quienes intentan toda su vida pasar al bronce sin lograr más que el brillo efímero del fósforo. Respecto al origen de estos caballeros siempre se ha invocado la Champagne francesa y la zona de Claraval, que el Cister tuvo una fuerte influencia en ellos y dentro del Cister San Bernardo de Claraval. Pese a su origen noble eligen la vida de monje – soldado iniciando su experiencia en Tierra Santa por propia decisión o imposición protegiendo a los peregrinos en los caminos especialmente el de Jaffa a Jerusalén ciudad que había caído en manos cristianas cuando la primer Cruzada en julio de 1099. La nueva pertenencia a la Cristiandad había aumentado considerablemente el número de devotos que cumplían promesas viajando a ella.
Hugo (Hugues) de Payens. Le cabe papel protagonista. Su partida de nacimiento encontrada en 1897 atestigua que nació el 9 de febrero de 1070 en el castillo de Mahun Ardeche Francia pero otros dicen que nació en Champagne en la región de Troyes en 1080. Hughes de Payens fue el primer Maestre de la Orden del Temple cuyo mandato duró 18 años (1.118-1.136).
Fue armado caballero y dueño de las tierras de Payens, cerca de Troyes, también fue poseedor de otro feudo cerca de Tonnerre.
Casado con Eremburge, enviudó en 1.126.
Padre de Thibaud, quien posteriormente fue abad del Monasterio de Saint-Colombe.
Llegó a tierra santa en 1.104, en una peregrinación organizada por el conde Hughes de Champagne.
Colaboró con Geoffroy de Saint Omer en la reconstrucción de la torre que con el tiempo sería el Château-Pèlerin.
Formuló sus votos definitivos en 1.119 y fijó su residencia en Jerusalén, donde fundó la Orden de los Monjes – Soldados, a la que dio su propio escudo, una cruz paté de gules en campo de plata.
Hugo de Payens y Geoffrey de Saint Aumer fueron investidos por el Patriarca Theocletes, sexagésimo séptimo sucesor de San Juan Evangelista, lo que explica en parte el especial culto que tuvo el Temple por ese Apóstol.
En 1.126 efectuó un largo viaje a occidente, en compañía de Gondemare y André de Montbard, llevando consigo cartas de recomendación de Balduino II. Una dirigida al Papa Honorio III, solicitando la consolidación de su orden. Otra dirigida a san Bernardo de Claraval, solicitando redactar las reglas de la Orden del Temple. Este accedió de inmediato a la súplica. El 13 de enero de 1.128 se celebra el Concilio de Troyes.
El objetivo Hughes es doble: Que el Concilio proclame el reconocimiento canónico de la orden del Temple y la elaboración de la regla creada por san Bernardo, escrita en latín por Johan Michel. La traducción de esta regla, del latín al francés, duró 25 años (1.140-1.165). Los caballeros toman el nombre de Pobres Caballeros de Cristo; realizan los tres votos monacales de pobreza, obediencia y castidad frente al Patriarca de Jerusalén; A poco más de un año de su creación la Orden se estableció en Jerusalén en defensa de los Santos Lugares con el objetivo inicial visible de proteger a los peregrinos que visitaban Palestina tras la primera cruzada, objetivo al que se fueron sumando otros no visibles más bien de carácter esotérico o por lo menos, de difícil comprensión para el profano. Desde su nacimiento con un propósito militar, fundada entre los años 1118 y 1119. Permanecen nueve años oscuros se mantienen sin inmiscuirse en las guerras santas en que estaba sumida la zona.
Andrés de Montbard resulta importante desde que es tío hermano de la madre de Bernardo el abate de Claraval o Clairvaux.
Hugo de Champagne es fundamental. No obstante, a la luz de recientes estudios podría al menos ponerse en duda su origen desde que hay investigaciones que lo hacen llamarse Hugo de Pinos o Hugo de Braga o de Bagá de la Provincia de Barcelona lo que estaría documentado en un manuscrito del Siglo XVIII archivado en el Museo Nacional de Madrid.
Tiempo atrás Hugo de la Champaña donó las tierras de Claraval para que Bernardo fundara su monasterio. De ahí se deduce que la relación entre ambos era estrecha.
En 1104 el conde de Champagne, reunió en cónclave a nobles de alto rango, sabiéndose que al menos uno de ellos acababa de regresar de Jerusalén. Inmediatamente después, marchó a Tierra Santa con un séquito de caballeros, incluido Hugo de Payens; En 1108 regresó a Europa.
El conde Hugo de Champagne después de varios viajes a Tierra Santa entre el 1104 y el 1115 y en contacto con Esteban Harding abad de la Orden del Cister, dona la tierra donde San Bernardo monje Cister desde hacía tres años, fundó la abadía de Claraval. A partir de este momento los cistercienses con ayuda de rabinos judíos comienzan a estudiar minuciosamente sagrados textos hebreos. El conde Había encontrado documentos importantes en alguno de sus viajes. Tras ser traducidos e interpretados, se organizará una misión de búsqueda en Jerusalén para lo cual fue necesario contar con un comando de hombres devotos y leales, nueve caballeros escogidos, esforzados físicamente y diestros en armas. Durante los primeros nueve años no se batirán; no deben arriesgar su vida. Ha sido exigido de ellos que se comporten como monjes sin ser monjes, que permanezcan castos y no sujetos a pasiones; nada debe desviarles de su tarea. Deben permanecer no pobres sino sin posesión personal; es imposible pues, comprarles. Por último deben prestar absoluta obediencia; la misión está por encima de todo. Es necesario, para que unos hombres se avengan a semejantes sacrificios, que la misión sea muy alta, muy grande y muy secreta. Hugo de Payens es el primer maestre de la Orden del Temple, primo de San Bernardo y natural de la región de Troyes en Champagne, pertenecía a una familia noble y emparentada con la del conde Hugo de Champagne. A su vez San Bernardo que se erige en el gran valedor de los Templarios en Francia, era sobrino de André de Montbard otro de los fundadores de la Orden militar del Temple. Así todo quedó preparado, planeado y en ejecución, valiéndose de las cruzadas. Hacia 1114 se hallaba nuevamente en Jerusalén. Otro viaje que cambió rotundamente su vida.
En 1.125 el conde Hugo de Champagne, uno de los más grandes señores feudales de Francia, abandono sus tierras y repudio a su mujer e hijos para unirse a la Orden. Donó una heredad a Bernardo quien fundó allí la abadía de Clairvaux e ingresó en la Orden del Temple en 1125. El Conde de Champagne y los representantes de las familias Brienne, Joinville, Chaumont y el señor feudal de André de Montbard, integraron parte del grupo que estructuró el reino. Sus idas y venidas a Jerusalén, bien hacen suponer que preparaba la llegada del nuevo rey Merovingio. Por su parte Payens había permanecido todo ese tiempo en Tierra Santa. Es sabida la preponderancia que tenía Bernardo en toda la Iglesia y el mismo Papa Honorio. Se hizo mención en el primer capítulo al hablar de la caballería en general a la consagración del caballero y la transmisión e investidura efectuada por otro caballero. Tanto entre cristianos como entre musulmanes no se puede concebir una Orden con otra forma de transmisión, que si se remontara llegaría a los apóstoles, los profetas o los santos. A la muerte de Godofredo de Bouillón, en el mismo año 1100 fue proclamado rey su hermano menor, Balduino I. Pero el consejo seguía un rumbo y destinó a los nueve caballeros a vivir en el Templo de Salomón y recorrer los pasadizos secretos de que aún permanecían en pie. Durante esos años el rey de Jerusalén, Balduino II les destina como alojamiento un predio de la mezquita de Al-Aqsa edificada sobre las ruinas de lo que fuera el Templo de Salomón donde se erigiría una pequeña capilla. Tres cultos sucesivos en el mismo lugar. La mezquita tiene forma octogonal. Y como allí se alojan los hermanos caballeros nace el término de los Caballeros del Temple o Caballeros Templarios. Tenían una misión a la que consagraron sus vidas y sus espadas: investigar el lugar en el que se ubicó el Templo de Salomón y rescatar las reliquias que ayudarían a la restauración del linaje real de los descendientes sanguíneos de Jesús y María de Magdala. Fueron el germen de la Orden del Temple, nueve caballeros solitarios de los que poco se sabe. Tampoco se conoce si lograron su objetivo. Ningún inquisidor pudo arrancarles su secreto. Una corte de consejeros, un cuerpo de guardia y sobretodo el servicio secreto. Los nueve caballeros, fueron escogidos por ese selecto grupo. Entre el contingente cruzado se mantuvieron aislados en su propio secreto, pasando inadvertidos y alejados de todos los desmanes que sabemos se cometieron. Servían en misión especial. Sin saber a ciencia cierta lo que buscaban, debían conocer a fondo todo lo relacionado con el Templo de Salomón siendo su cometido rescatar lo hallado para la estirpe real. Sujetos inicialmente a un juramento secreto, posteriormente tuvieron una estructuración concreta. Monjes y caballeros, ya de por sí implica algo oculto. El misticismo y la espada, poco o nada tienen en común, sin embargo aquellos nueve caballeros tenían tanto de monjes como de guerreros. Servían a un linaje real y divino.
El Priorato De Sión. Ursus es un nombre que los documentos Prieuré relacionan constantemente con la estirpe Merovingia. 29 años antes de la Primera Cruzada, en 1070, un grupo de monjes italianos meridionales procedentes de Calabria y comandado por Ursus, llegó a las inmediaciones del bosque de las Ardenas, parte de los dominios de Godofredo de Bouillón. Allí obtuvieron el patronazgo de Matilde de Toscana, duquesa de Lorena, tía y madre adoptiva de Godofredo de Bouillón y Recibieron una extensión de terreno en Orval no lejos de Stenay, donde el rey Merovingio Dagoberto II había sido asesinado unos quinientos años antes. En dicho terreno construyeron una abadía. Sin embargo no se quedaron mucho tiempo en Orval, en 1108 habían desaparecido misteriosamente sin dejar testimonio de su paradero. Cuenta la tradición que volvieron a Calabria, si bien otras fuentes indican que marcharon a Jerusalén tras la toma de dicha ciudad por los cruzados, con una misión muy concreta. En 1131 Orval era ya uno de los feudos propiedad de san Bernardo de Claraval, el influyente monje de la Orden del Cister tan íntimamente ligado a los orígenes y constitución de la Orden Templaria. Los monjes-guerreros pretendían transportar el tesoro hasta Escocia pero, por alguna razón nunca llegó su totalidad hasta allí. Los templarios, forzados por la persecución inquisitorial, debieron de esconder el tesoro en algún lugar y asegurarse que el secreto para encontrarlo pudiera ser transmitido sólo para los ojos de los iniciados, los únicos capaces de descifrarlo. Éste puede ser por ejemplo, el objeto del llamado graffiti de Chinon y otros hallados en la Torre del Prisionero de Gisorso, incluso en España, en la ermita de San Bartolomé. El graffiti del castillo de Chinon, en las inmediaciones de Tours, se halla en una pared de la torre de Coudray donde fueron encarcelados algunos altos dignatarios de la orden de la cruz paté durante la constitución de las comisiones pontificias de investigación. Los templarios grabaron en los muros que les privaban de libertad unos símbolos de particular calidad. Se trataba claramente de dibujos iniciáticos, una suerte de jeroglífico para que el poseedor de la clave pueda interpretarlos. Entonces un “error” en el símbolo puede tener un significado especial para el criptógrafo. Este sistema de los “errores” calculados protagoniza una fascinante historia de misterios y tesoros- también relacionada con el Temple- que nos remite a la aldea de Rennés-le-Château, el Razés. Es una organización secreta y contemporánea a la primera Cruzada pero de la que duda haya podido sobrevivir hasta nuestros días. Tuvo en cualquier caso, una importancia capital en los primeros años de la Orden del Temple que cortó su conexión tras lo que se conoce como la “traición” de su Gran Maestre Gerard de Ridefort, quien en 1188 arrastró a los templarios a la batalla de Horns de Hattin, que supuso a la postre la pérdida de Jerusalén. El análisis de la influencia del Priorato de Sión en la Orden del Temple conduce a establecer un nexo de unión entre el misterio de los templarios, la aldea de Rennés-le-Château y el castillo de Gisors, donde pudo ser escondido temporalmente el tesoro de la orden. Sir Laurence Gardner ha proseguido la pesquisa y ha escrito sobre los registros genealógicos relacionados a la dinastía mesiánica de Jesús: sus antepasados y descendientes. En su último trabajo publicado recientemente en Inglaterra bajo el título “Realm of the Ring Lords” (Reino de los Señores del Anillo), reúne por primera vez en discusión los misterios de las legendarias búsquedas por el Anillo Sagrado y por el Santo Grial. De la novela artúrica hacia el mundo de J. R. R. Tolkien, autor de “El Señor de los Anillos”, estas historias son parte integrante de la antología de cuentos de Elphame – mitos que no están fundamentados en mera fantasía sino en una envolvente y continua historia de personajes y eventos reales. Trabajando con numerosos aspectos, desde La Bella Durmiente hasta Robin Hood y El Conde Drácula, el libro revela cómo una prestigiosa herencia soberana ha sido suprimida de manera estratégica por orden de la Iglesia y de parlamentarios, facilitada por el fraudulento documento conocido como “Donación de Constantino”, que ha controlado todas las prácticas monárquicas y gubernamentales en Europa Occidental por más de 1200 años porque fue emitido por el Vaticano en 751 y es la autoridad por la cual el Papa es proclamado la persona de posición más elevada del mundo, concede la supremacía de la Iglesia sobre todos los reyes, reinas y gobiernos y le ha dado a la Iglesia el derecho auto designado de matar a millares de personas durante los siglos de la brutal Inquisición. Los dos órdenes compartieron el mismo Maestro hasta 1188, cuando el Orden de Sión se separó para tornarse el Prieuré de Sión o más correctamente el Prieuré Notre Dame de Sión (Priorato Nuestra Señora de Sión). Como un priorato afiliado, en vez de una orden propiamente dicha, el Prieuré de Sión fue subsiguientemente gobernado por líderes y no por Gran Maestros. Esta sociedad tuvo su nacimiento en la unión de tres grupos de iniciados:
Los monjes de la abadía del Monte Sión, fundada en 1099 en Jerusalén por el jefe de la Primera Cruzada, Godofredo de Bouillón, que era un sicambro; descendientes de la tribu judía de Benjamín, que emigraron sucesivamente a la Arcadia, a Sicilia, a los Alpes y a las orillas del Rin. El Orden de Sión original fue fundado en Jerusalén en 1099 por el Rey Godefroy de Bouillón un caballero de las cruzadas descendiente de la realeza Merovingia que mantuvo su identidad individual en una ramificación de los Caballeros Templarios para obtener el apoyo calificado de los judíos y mahometanos como señal de simpatía al Orden Cristiano.
Los seis (o trece) Sabios de la Luz, discípulos de un tal Ormus y que tenían como Emblema la Rosacruz … esta cruz roja era el emblema que un misterioso alejandrino llamado Orsemessus que san Marcos había convertido al cristianismo, le había asignado a sus “Sabios de la Luz”, …
Ormus. Aparece en otros dos contextos radicalmente distintos.
Figura en el pensamiento zoroástrico.
En los textos gnósticos, donde es sinónimo del principio de la luz. Y aparece de nuevo entre las genealogías de la francmasonería de finales del siglo XVIII. Según las enseñanzas masónicas, Ormus era el nombre de un sacerdote sabio y místico egipcio, un adepto gnóstico de Alejandría en Egipto que vivió durante los primeros años de la época cristiana que en 46 D.C. él y seis de sus seguidores fueron convertidos al cristianismo por uno de los discípulos de Jesús, san Marcos. De esta conversión nació una nueva secta u orden en la que los principios del cristianismo primitivo se fundieron con las enseñanzas de otras escuelas mistéricas aún más antiguas que el cristianismo además de purificar las Doctrinas Egipcias de acuerdo con los principios cristianos. No es posible certificar la autenticidad de esta historia sin embargo, es verosímil porque Durante el primer siglo de la era cristiana Alejandría fue un auténtico semillero de actividades místicas, un crisol rebosante de doctrinas judaicas, mitraicas, zoroástricas, pitagóricas, herméticas y neoplatónicas, doctrinas que se combinaban con muchas más. Abundaban los maestros de todos los tipos concebibles y no tendría nada de raro que alguno de ellos hubiera adoptado un nombre que entrañase el principio de la luz. Según la tradición masónica, en 46 d. de C. Ormus confirió a su recién constituida orden de iniciados un símbolo de identificación específico: una cruz roja o rosa. Por supuesto, la cruz roja hallaría más adelante eco en el blasón de los caballeros templarios, pero el sentido del texto de los Dossiers Secrets y de otros «documentos Prieuré», es inequívocamente claro. Se pretende que uno vea en Ormus los orígenes de la llamada Rose-Croix o Rosacruz y quien trajo El Rito de Memphis u Oriental a Europa
Por los últimos Esenios, la secta judía de la que procede el Cristianismo y a la que se deben los manuscritos del Mar Muerto. En 1188 la Prieuré de Sión adoptó, según se dice, un segundo subtítulo además de «Ormus». Se llamaba a sí misma l’Ordre de la Rose-Croix Veritas.
Ursus. Su nombre era cajas y llevado al cielo se convirtió en constelación de la Osa Mayor. El Rey Ursus debe tener relación con la vieja cultura de la Arcadia. El pelo largo recuerda la fuerza y vigor físico, se convirtió en un símbolo sagrado. Muchos judíos en comunidades vivieron en la Europa. Ciudades francesas con nombres judíos como Avioth, Barlon y la montaña del Sinaí en Lorena – la colina inspirada llamó a Semítico Monte. Exactamente así, porque la tribu de Benjamín constituyó un secreto tan explosivo, que hoy es un problema que solo se pueden clarificar las actividades y los objetivos actuales del monasterio del Sión.
Godofredo de Bouillón fundó también la enigmática Orden de Nuestra Señora del Monte Sión en 1090, nueve años antes de la conquista de Jerusalén, de la cual nacería después la Orden del Temple. El duque de la Baja Lorena, fue el segundo noble que se puso en camino hacia Tierra Santa durante la Primera Cruzada, y estaría destinado a altos horizontes como fundador de la dinastía regia de Jerusalén. Los Documentos Prieré, apócrifos como los Dossiers Secrets que aparecieron a raíz del hallazgo de ciertos pergaminos en Rennés-le-Château, dan como fecha de fundación el año 1099. También según estos textos, Balduino I el hermano menor de Godofredo que le sucedió como rey de Jerusalén, debía su trono a la Orden. Según el texto, La Abadía Fortificada de Notre-Dame Del Monte Sión, la famosa colina alta al Sur y en las afueras de Jerusalén. Fue construida en 1099 por Godofredo de Bouillón sobre las ruinas de una basílica bizantina del siglo IV que se llamaba La Madre de Todas las Iglesias. Allí se instaló lo que sería la cancillería y órgano de gobierno, la sede oficial o cuartel general del Priorato, entre los que se encontraba al menos uno de los monjes calabreses. Los nueve caballeros, probablemente en un principio estuviesen allí como parte del contingente armado.
Pedro el Ermitaño preceptor personal de Godofredo de Bouillón fue uno de los monjes de Orval que se encontraba en 1095 junto con el Papa Urbano II y se dio a conocer en toda la cristiandad predicando con mucho carisma la necesidad de una cruzada guerra santa para recuperar el sepulcro de Cristo y Tierra Santa, que estaban en manos de los infieles musulmanes. Se le considera como uno de los principales instigadores de las cruzadas. Entonces existió alguna continuidad oscura entre los monjes de Orval, Pedro el Ermitaño, Godofredo de Bouillón y su Orden de Sión.
Godofredo sabía de antemano que él habría de ser elegido Rey de Jerusalén, de hecho fue el único de los comandantes europeos que renunció a todos sus feudos, que vendió todos sus bienes y que dejó bien sentado que Tierra Santa sería su dominio durante el resto de su vida. En 1099, inmediatamente después de la conquista de Jerusalén, un grupo de figuras anónimas se reunió en cónclave secreto. La identidad de este grupo ha escapado a todas las investigaciones históricas, aunque tres cuartos de siglo más tarde Guillermo de Tiro dice que el más importante de ellos era cierto obispo de Calabria. En todo caso, el propósito de la reunión era evidente: Elegir un rey de Jerusalén. A pesar de los persuasivos argumentos de Raimundo de Tolosa aunque haya historiadores que afirmen que renunció al cargo, los misteriosos y obviamente influyentes electores se dieron prisa en ofrecer el trono a Bouillón.
André de Montbard. misterioso tío de san Bernardo de Claraval, uno de los nueve caballeros fundadores de la Orden del Temple, aparece en los Dossiers Secrets como miembro de la Orden de Sión, es decir, de la orden anterior a la del Temple que interviene decisivamente en la creación de ésta. Haciendo caso a los textos procedentes del Priorato, la Orden de Sión tendría en la época de su fundación un poder considerable siempre entre bastidores, llegando incluso a afirmar que los reyes de la ciudad santa debían su trono a esta enigmática sociedad. Ellos serían los verdaderos artífices de la extraordinaria progresión que experimentaron los Templarios en los años siguientes, obedeciendo a un plan previamente establecido. De acuerdo con estas fuentes, al menos cinco de los nueve fundadores del Temple pertenecían a su vez a la Orden de Sión, y se podría decir que el Temple era su brazo armado y que ambas órdenes eran una sola puesto que según parece compartían el mismo Maestre. Sería el caso de André de Montbard uno de los caballeros originarios de la orden Templaria que llegaría a ser su máximo dirigente, consta asimismo como miembro de Sión, con lo que podemos hacernos una idea del hermanamiento entre ambas. Esta situación de confraternidad se prolongaría durante aproximadamente unos sesenta años.
Inicios De La Orden Del Temple Y Su Misión. San Esteban de Harding insigne cisterciense, había recibido información transmitida por rabinos según la cual tomó conocimiento de ciertos documentos o tesoros enterrados en las ruinas del Templo de Salomón que habría transmitido a San Bernardo de Claraval que aprovechando su amistad y parentesco con algunos caballeros de la Champagne habría animado a los mismos a concurrir a Tierra Santa a efectuar la búsqueda bajo la pantalla de cuidar los caminos. Hugo de la Champaña en 1104 hizo primer viaje a Tierra Santa con un séquito de caballeros entre ellos Payens y regresa a Europa en 1108. Hugo de Payens fue cruzado y participo en la toma de Jerusalén en 1099 y permaneció en Tierra Santa 19 años. Hugo de la Champaña hacia 1114 se hallaba nuevamente en Jerusalén.
Fundacion. La Orden fue fundada en el Castillo de Arginy a unos 40 Km. al norte de Lyón cerca de Belleville-sur-Saone en lo que hoy se llama departamento de Rhone el 12 de junio de 1118 por Hugo de Payens y sus ocho compañeros en estrecha comunión con San Bernardo y otros monjes. Los nueve caballeros iniciales fueron Hugo de Payens, Geoffrey de Saint-Aumer, Andrés de Monbard, Payen de Archembaud de Saint Aignant, Gondemar, Jacques de Rossal, Godefroy y Geoffroy Bisol. Poco después se trasladaban a Palestina instalándose en los restos del Templo de Salomón hoy mezquita de Al-Aqsa merced a una cesión del rey Balduino II. Entre 1121 y 1125 se les agregaron: Fulk de Anjou, y Hugo de la Champagne De tal manera que los nueve fueron en realidad once. Hay quienes no obstante la tradición, sostienen que lo de los nueve miembros durante nueve años sólo se ha mantenido para respetar el simbolismo de ese número. Creen que el número de templarios al ocurrir el Concilio de Troyes se elevaba ya a algunos centenares de caballeros y un número indeterminado de sargentos y sirvientes.
El Arca De La Alianza. Se dice que Salomón fundó una Logia de Perfección integrada por maestros y que nueve caballeros guardaban con sus espadas los nueve arcos que conducían a la Cripta Sagrada. 9 caballeros guardaron el Arca y otros 9 trataban de encontrarla. 9 elegidos designados para combatir a los infieles que no se batirán, 9 que se comportarán como monjes, castos y sin posesiones, nada debe distraerles ni desviarles de su tarea. La misión está por encima de todo. Por el Libro del Éxodo sabemos que el arca es un cofre de madera de acacia revestido de oro interior y exteriormente. Sus dimensiones son 1,35 metros de largo por 0.8 de alto y ancho con cuatro querubines cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios. Era tan sagrada que el sólo tocarla provocaba la muerte repentina. Pero lo importante no es el Arca en sí, sino su contenido: un recipiente con el maná, la vara de Aarón y sobre todo, las Tablas de la Ley grabadas en piedra sumamente valiosas pues son fuente de saber y de poder que proceden de Dios. Se trata de una Ley Divina. Inscrito en ellas están las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica, la ley del número, medida y peso que la cábala permitiría descifrar. Poseer las Tablas del Ley significa tener posibilidad de acceso al conocimiento de la Ley que rige los mundos. Se comprende que Moisés no engañaba al pueblo hebreo cuando le prometía dominio por las Tablas de la Ley. Se comprende por qué Esteban de Harding y Bernardo de Claraval se dedicaban en su abadía al estudio de los textos hebraicos traídos de Jerusalén por Hugo de Champagne. Guijarro asegura que “las tablas eran importantes para los templarios porque contenían algo más que los Mandamientos. Inscritos en ellas estaban las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica: la ley divina del número, medida y peso que el sistema críptico de la cábala permitía descifrar”. Y desde luego tuvieron que enfrentarse al problema de descifrarlo porque, como ilustraban Gérard y Sopie de Sède, los templarios mantuvieron contacto en Oriente con los Bâtini d’Alamût y en Egipto, visitaron la famosa Casa de las ciencias del Cairo, en la que los israelitas y también los musulmanes habían reunido los libros e instrumentos que resumían todos los conocimientos de la época. Debieron de conseguirlo, por que a partir de 1130 la Orden del Temple comenzó a levantar el vuelo e inició por cuenta propia sus primeras incursiones en el campo arquitectónico con la aplicación de la llamada ecuación universal. “Gracias a las tablas del testimonio -asegura el investigador catalán- los constructores del Temple pudieron aplicar la ley cósmica y la geometría sagrada a la edificación de los monumentos religiosos más hermosos que el mundo cristiano haya conocido.” Pero hay más. Guijarro sostiene que el Temple era la cabeza visible de un plan secreto urdido años antes de su fundación por las familias nobles de Champagne, en Francia, junto con el reformador del Cister, Bernardo de Claraval, para transformar la sociedad y propiciar en anunciado segundo advenimiento de Cristo. Porque los textos hebreos son el tratado de lectura de las piedras, pero estas si aún existen, se hallan en algún lugar bajo el Templo de Salomón y alguien tiene que ir a buscarlas.
Y aquí entran en acción los Templarios. Los ilustres caballeros Hugo de Payens, Hugo de Champagne y Godofredo de San-Omer fundaron una orden tan poco numerosa que en los nueve primeros años no contó con mas de nueve miembros “y tan pobres” que a cada dos de ellos les servia un caballo; a lo cual alude sin duda; según Mateo de Peras, su sello, que representaba un parafiné montado por dos caballeros. El patriarca de Jerusalén subvenía a sus necesidades. A los tres votos ordinarios de castidad, pobreza y obediencia, añadían el de lidiar por la seguridad de los peregrinos y llevaban un vestido blanco con una cruz roja. Hugo de Payens fue su primer Maestre; San Bernardo les redactó una regla mística y austera, imponiéndoles destierro perpetuo de su patria y una guerra sin tregua contra los infieles, con la obligación de admitir el combate aunque fuera uno contra tres; no pedir cuartel nunca, ni ceder por su rescate una pulgada de muralla ni un palmo de territorio. Jerusalén, 1118. Han sido escogidos nueve caballeros, con Hugo de Payns a la cabeza., esforzados (y no solo físicamente) y diestros en armas. Sin embargo, durante los primeros nueve años no se batirán; no deben arriesgar su vida. Ha sido exigido de ellos que se comporten como monjes, que permanezcan castos y no sujetos a pasiones; nada debe desviarles de su tarea. Deben permanecer, no ya pobres, sino sin posesión personal; es imposible, pues, comprarles. Por último, deben prestar absoluta obediencia; la misión está por encima de todo. Es necesario, para que unos hombres se avengan a semejantes sacrificios, que la misión sea muy alta y muy grande. Parece inverosímil que se entregue a nueve caballeros un emplazamiento en el que se podría acomodar con holgura a varios miles, el Templo de Salomón, muestra suficiente de que en ese lugar está la clave del enigma. A esos primeros caballeros se les dan grandes facilidades que rebasan en mucho las necesidades de unos simples vigilantes de caminos y comunicaciones. Y esos nueve caballeros han querido quedarse solos, hasta que su misión haya dado fruto; misión por tanto, secreta en absoluto. Verdadera actividad tenían que desarrollar los Templarios en tierra Santa, encontrar algo valiosos, peligroso, escondido y sagrado que los elegidos tenían que ser hombres que estuviesen por encima de las pasiones humanas y efectivamente, van a desescombrar bajo el emplazamiento del Templo, las inmensas cuadras de Salomón.
La Biblia no es solo un libro de religión. Es también un maravilloso libro de historia. Y la existencia del Arca de la Alianza bajo el Templo de Salomón, se desprende de la historia misma. Bajo la guía de Moisés, el Arca viajó con los hebreos desde el desierto del Sinaí a Horma. Muerto Moisés, bajo la dirección de Josué, pasó el Jordán y entro en Palestina. En tiempos de Samuel el arca fue capturada por los filisteos y llevada a Ashod, a Gath y después a Ekron. Espantados los filisteos por los poderes del Arca, que provoca muertes y enfermedades, es devuelta a los israelitas, quienes la guardan en Kirjath-Jearim, de donde David la hizo llevar finalmente a Jerusalén. Salomón había de hacerla colocar en el sancta sanctórum del Templo que mandó construir: “Entonces dijo Salomón: Yavé, has dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada, en lugar de tu habitación para siempre” (Libro de los Reyes: I, 8-12, 13). Después de esto, ninguna mención n los libros históricos, solamente leyendas. Nabucodonosor, al tomar Jerusalén en el año 587 a.c., mandó incendiar el Templo pero no se hizo mención alguna del Arca en el botín. Ahora bien, es seguro que el Arca fue enterrada y escondida. Salomón que permanecería “en la oscuridad” ¿Encontraron los Templarios el Arca? No puede darse una respuesta segura a esta pregunta. La misión era secreta y secreto ha permanecido el resultado. Pero existen presunciones y en tal cantidad, que permiten establecer al menos, una certeza moral. En 1128 se produce el retorno a Francia de Hugo de Payns y al menos cinco de sus caballeros, con un mensaje de Balduino II, Rey de Jerusalén, al Papa, demandando socorro por la falta de combatientes para proteger el nuevo reino cristiano. Pero Hugo de Payns no es un consejero del Rey, que por lo general se escogían para aquella clase de misiones, ni está enfeudado en Tierra Santa. De hecho, no es Balduino II quién envía al caballero templario, sino que “aprovecha” un viaje de este para encargarle la misión. Y Hugo de Payns parte con casi todos, sino con todos, sus compañeros. Es evidente que no se desplaza a todos los caballeros para transmitir un simple mensaje. Hubo una orden venida del otro lado; el propio San Bernardo, de forma muy explícita, reconoce en los preliminares de la Regla que va a dar a la Orden del Temple, tanto que ha llamado a los Caballeros, como que su misión ha sido cumplida. Y si los caballeros han sido desplazados en tan gran número es por que escoltaban algo que debía ser custodiado, algo particularmente valioso.
Balduino II rey latino de Jerusalén el nuevo monarca accedió a la petición y les dio como morada residencial un ala de su palacio situada en el monte del Templo de Jerusalén, la antigua mezquita de Al-Aqsa. Surgió la Orden del Temple religiosa y militar asentada muy cerca de las ruinas del Templo de Salomón, donde los musulmanes habían edificado el santuario del Domo de La Roca o mezquita de Omar y la mezquita de Al-Aqsa en el monte Moriah. Por ello la Orden tomó el nombre y estandarte de Temple. Al margen del tesoro material del temple hay otro simbólico y poderoso asociado a sus años de permanencia en el Templo de Salomón. Desde y hasta el final de sus días Los Templarios fueron descaradamente favorecidos por los gobernantes; No fueron la primera orden militar en fundarse en la región, pero es necesario señalar que en aquellos tiempos era creencia general que la mezquita blanca que les fue dada en propiedad correspondía al emplazamiento exacto del templo salomónico que ocupaba una extensión mucho mayor, más allá del Domo de la Roca, que también fue utilizada por el Temple. A esos primeros caballeros se les dieron grandes facilidades que rebasaron en mucho las necesidades de unos simples vigilantes de caminos y comunicaciones. Cabe preguntarse que razón impulsó a Balduino II a donar un alojamiento tan inmenso a solo 9 hombres, a lo sumo treinta o cuarenta si incluimos escuderos y sirvientes, donde habrían podido caber cómodamente varios millares incluidos sus monturas. Parece inverosímil que se entregue a 9 caballeros tal emplazamiento. El Templo de Salomón, es muestra suficiente de que en ese lugar está la clave del enigma. Nueve hombres no podian acometer la protección de cientos y miles de peregrinos que recorrían tierra Santa. Se escondía algún otro propósito tras la fundación de la orden. Así lo piensa el erudito Michel Lamy al comprobar que estos nueve Pobres Caballeros de Cristo permanecieron encerrados en el antiguo templo por un período de nueve años dedicados a la oración y la meditación. Durante ese misterioso período no defendieron, que se sepa, ni una sola vez a ningún viajero ni tampoco se enfrentaron a los infieles. La implantación de la nueva orden tampoco tenía que ver con la devoción mostrada por el Templo de Salomón; algo buscaban allí los templarios con mucho Ahínco. En su revelador ensayo, Josep Guijarro sostiene que la importancia de la misión no radicaba en la localización del Arca misma sino en su contenido, especialmente en lo tocante a las tablas de la Ley. el propósito real de la orden monástico militar era la búsqueda de los tesoros del Templo de Salomón y en concreto, de la mítica Arca de la Alianza, una suerte de talismán para las huestes cristianas que pretendía ser utilizado para vencer a los infieles pero también, como acceso al Conocimiento Sagrado en mayúsculas. Los Inicios en Tierra Santa. No consta que esta recién orden de caballería (Policía de Caminos) participase en ningún enfrentamiento armado durante los primeros nueve años ni permitieron admitir ningún nuevo miembro. Aparentemente esto carece de lógica en una agrupación cuyo objetivo a priori era formar un ejército permanente en Tierra Santa. La mayoría de los autores coincide al afirmar que ya en tierra santa, los 9 primeros Templarios fundadores (nueve es el número que preside los orígenes del Temple) se dedicaron solos en sus inicios a trabajar en secreto lejos de las miradas ajenas y a realizar excavaciones descombrando en el subsuelo de la mezquita de Al-Aqsa, buscando restos del saqueado y arrasado Templo hasta que su misión secreta hubiera dado fruto. La verdadera actividad tenían que desarrollar fue buscar y encontrar algo realmente importante, escondido, tan sagrado, valioso y peligroso que los elegidos tenían que ser hombres que estuviesen por encima de las pasiones humanas y que guardarían secreto absoluto. No quedó piedra sin remover. Bajo la mezquita se encuentra un vasto subterráneo que han recuperado siendo conocido como las caballerizas de Salomón que podía alojar 2000 caballos o 1500 camellos. Es una construcción colosal de 83 metros de largo por 60 de ancho compuesta por 13 bóvedas de medio punto sostenidas por 83 pilares de los cuales algunos son monolitos. Los materiales que componen los pilares son de origen muy antiguo, algunos labrados y aparejados de las piedras, de enormes dimensiones. Son las estructuras primitivas del Templo aunque difícil decir si son obra de Salomón o de Herodes. Fuera de duda es que este subterráneo imponente en sus proporciones sirvió de caballeriza puesto que aun pueden verse los anillos a los que se sujetaban los caballos. No hay constancia de que hayan encontrado el Arca y la Ley. Remontando la historia clásica y tomando la Sagrada Biblia, el mejor y único libro de religión además de un maravilloso libro de historia encontramos sobre la existencia del Arca de la Alianza bajo el Templo de Salomón. Miles de años después, Los 9 nuevos Templarios estaban tras la huella del arca. Bajo la guía de Moisés el Arca viajó con los hebreos por el desierto del Sinaí y muerto Moisés, bajo la dirección de Josué pasó el Jordán y entró en Palestina. En tiempos de Samuel el Arca fue capturada y llevada por los filisteos pero después por los poderes del Arca que provocaba muertes y enfermedades fue devuelto a los israelitas quienes la guardaron hasta que David la hizo llevar finalmente a Jerusalén. Salomón su hijo la hizo colocar en el Santo Santuario del Templo que mandó construir: “Entonces dijo Salomón: Yahvé, has dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada, el lugar de tu habitación para siempre” (Reyes: I, 8-12, 13). El rey hebreo también se refería a un lugar oculto a salvo de las miradas y los actos de los hombres. Aunque no hubiera sido el propio Salomón es seguro que en una Jerusalén asediada, el Arca de la Alianza seria el primer objeto en ser ocultado a los posibles vencedores. Después de esto, ninguna mención en los libros históricos, solamente leyendas.
Revolviendo en la lógica. Regresemos por breves momentos mil años en el tiempo. Los romanos ocupan Israel, las revueltas independentistas son cada vez más significativas, los miembros del Sanedrín saben que contra Roma no pueden vencer y sus tesoros ancestrales corren peligro. Como solución dividieron en lotes el legado y lo entregaron a varias familias escogidas, para su escondite y custodia que si desaparecían, lo recuperarían leyendo el escrito cifrado del lugar exacto de su ubicación, cuya clave está escondida en el mismo Templo, único lugar de referencia. Es una conclusión simple y lógica a la también llegaron los Templarios descendientes de los Merovingios. Los 9 caballeros cambiaron notablemente tras los primeros hallazgos, porque ignoraban los códigos, su significado e importancia, por lo tanto fueron en busca de ayuda con cabalistas judíos, y sabios islámicos sin mostrar sus descubrimientos, debían aprender a descifrarlos. Es de suponer, que en esta relación con un pueblo con el que estaban en guerra, no estarían exentos de habladurías por lo que se sintieron cada vez más inseguros y recriminados y Necesitaron un contexto, organización y la aprobación real.
Las Reglas. En un comienzo los Pobres Caballeros de Cristo adoptaron la regla de San Agustín pero a partir del Concilio pasaron a la observancia de la Regla Latina de setenta y dos o setenta y seis artículos. Las reglas fueron primitivamente escritas en latín y son consecuencia del Concilio de Troyes. Se nota en ellas como dice Read, una clara intención por hacer monjes de caballeros que caballeros de monjes. Ocho artículos, los primeros, tratan de los deberes religiosos. Los once siguientes rigen la vida diaria silencio en las comidas, régimen alimentario, ayunos, caridad con los pobres. Luego se habla de la indumentaria personal, la ropa de cama, caballos, arneses, armaduras, disciplina con el superior, sobre la prohibición de ser padrinos de bautismo, las festividades y ayunos a observar y diversas prescripciones que hacen a la pérdida de privacidad y reafirmación de la humildad. En una época en que la nobleza encontraba especial encanto en la caza, se les prohíbe hacerlo excepto la del león. Posiblemente esta excepción tenga su explicación en lo que significaba ese animal como predador de rebaños y caballos aunque algunos han querido ver otras motivaciones metafísicas desde que el león es el símbolo de la fuerza, poder y principio masculino. En la alquimia representa al oro. Y quien ha vencido al león… También merecía prohibición el juego del ajedrez y el de damas, las diversiones vulgares, los gritos, las canciones populares, los magos, adivinos y prestidigitadores, en fin todo lo que hace la delicia de los circos. Esa primer Regla escrita en latín, modalidad propia de la época sin muchos hermanos que supieran leer u entender latín, entre 1136 y 1147 se reformula y traduce al francés, con clara influencia de la Bula Omne datum optimmum expedida por Inocencio II un año antes. El verdadero objetivo de esa Bula, reiterada varias veces por ese y otros papas que lo sucedieron, fue liberar al Temple de toda autoridad eclesiástica con excepción del Papa y se refiere a dependencias jerárquicas, a los diezmos y toda otra relación económica, privilegio que ya gozaba el Cister y se fija la Casa Central en Jerusalén. La promulgación de este documento despertó el imaginable descontento en todo el clero, especialmente entre los obispos de Palestina porque se vieron despojados de dinero que creían propio. Los Estatutos jerárquicos, o Retraits, regla que les sigue en el tiempo, son posteriores aunque anteriores a 1187, probablemente de 1165, cuando ya estaban firmemente establecidos en Tierra Santa, con amplia experiencia en el combate. Establece las jerarquías formales en la Orden, regulando de manera muy detallada la vida conventual, militar y religiosa. Establece el número de caballos, escuderos y sirvientes de cada grado, el procedimiento para elección de maestre luego de su muerte, etc. Todo está contemplado, hasta las excepciones a la norma de levantarse todos juntos de la mesa después de comer: Si a algún hermano le sangra la nariz, si hay incendio en alguna parte o se espantan los caballos. Desde las primeras reglas se nota una ausencia: No se habla del motivo original de cuidar los caminos que es sobrentendido, minimizado y no tuvieron necesidad de invocarlo. Como señala Melville hubo en el Temple dos influencias opuestas que no tardaron en reflejarse en las propias reglas. Por una parte el espíritu ascético y místico de la región de Clunny evidente en la Primer Regla, con neta influencia de Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer mucho más religiosa que guerrera y sobre todo el Laus Novae Militiae compuesto por San Bernardo hacia 1130-1136. Pero inmediatamente, bajo el segundo de los Maestres Roberto de Craon (1136/7-1149) se vira el espíritu de la orden hacia uno más caballeresco, propio de la Provenza. Así los Estatutos del Siglo XIII son verdaderos tratados de Caballería, donde al parecer el culto del temple a Nuestra Señora no es otro que el del trovador hacia su dama. “Una parte del misterioso y turbio encanto de la Regla procede del prolongado esfuerzo efectuado para la resolución de esa antinomia”.
La Regla o Estatuto Secreto. Aunque todo terreno de reglas secretas entra en el marco de lo oscuro y suposiciones, no obstante en 1780, Friedrich Munter, Obispo de Copenhague, descubrió en los Archivos vaticanos un pergamino conteniendo diversos temas: En la primera parte la Regla oficial de la Orden copiada por un tal Mathieu Tremolay “el día de San Feliz del año 1205”, conservado en Roma en la biblioteca Corsin. En las segundas y terceras partes, copiada por Fr+ Roberto de Samfort (Procurador del Temple de Inglaterra) ocupa treinta y nueve artículos agrupados bajo la inscripción: “Aquí comienza el libro del Bautismo de Fuego o de los Estatutos secretos redactados para los Hermanos por el Maestre Roncelinus”. La cuarta parte habla de los signos secretos, con indicaciones criptográficas. Poco después de su descubrimiento, el obispo Munter, sin saber cómo, sufrió la desaparición de esos archivos. En 1877 fueron publicados en Alemania por Mertzdorff, luego de encontrarlos en un archivo privado en Hamburgo por lo que el documento se lo conoce más hoy con el nombre de Manuscrito de Hamburgo. En Inglaterra, donde no fueron torturados, se han encontrado algunas declaraciones que merecen todo interés. Guillermo de Pokhington, Etienne de Stapplebrugge y Juan de Stoke investido en la Orden por Jaques de Molay en persona, revelaron algún secreto. Existen en el Temple dos clases de recepciones: La primera, reservada a la admisión que se desarrolla sin ninguna ceremonia reprensible y la segunda que sólo tiene lugar varios años después, es aplicada a algunos y es muy secreta. La regla secreta del Hno. Roncelín, sólo habría sido conocida por los miembros más destacados de la Orden y sería la que eventualmente, podría aclarar el trasfondo auténtico de la ideología Templaria. Por desgracia, aunque las sospechas sobre la existencia de esta Regla son firmes y muy probables, los ejemplares que han podido encontrarse no ofrecen garantías de autenticidad, porque se trata de copias más bien composiciones muy posteriores. No obstante los artículos que se nos muestran han sido redactados con un espíritu de sincretismo religioso que bien parece haber sido el que inspiró al Temple. Algunos hablan de Roncelín du Fos como Maestre del Temple mientras que otros desconocen su existencia, invocando la posibilidad de un personaje imaginario como Hipócrates o Herodoto, otros en cambio lo personalizan en un caballero de Provenza recibido en la Orden en 1281 por el Hermano Guillermo de Beaulieu. El Maestre Roncelin haya nació en Marsella y como hijo menor de Roger du Fos, de acuerdo a las costumbres de la época, estaba destinado al clero. Joven ingresa a la Orden del Temple. Muchos fueron sus viajes y pronto alcanzó altas dignidades. Al parecer murió a los 80 años, llevándose consigo arcanos no develados. Viendo la lista completa de los Maestres se constata que Roncelín du Fos jamás fue Maestre. ¿Dónde encontrar una explicación satisfactoria? Queda un solo camino, la posibilidad de que hubieran existido dos jerarquías en el Temple, una aparente y visible y otra paralela y oculta. Vale decir que tras los Maestres conocidos se ocultaran otros clandestinos, de los que sólo un pequeño grupo de iniciados en lo que se ha dado en llamar el círculo interior del Temple, conocieran su existencia. Baphomet, era símbolo Iniciático de este círculo interior.
Estatutos Secretos De Roncelin Du Fos. Traducción de Fr+ Carlos Raitzin de la versión francesa que recibiera como parte de un legado del Fr+ Menno, Conde van Limburg-Stirum. A vosotros Hermanos os es dado conocer los secretos del Reino de Dios, felices vuestros ojos y nuestros oídos que ven y escuchan. Sabed que reyes, papas, obispos, abates y maestres han deseado ver y escuchar lo que vosotros escucháis y veis, pero ellos no lo han escuchado y no lo conocerán jamás. El tiempo ha llegado en el que no se adorará al Padre, ni a Jerusalén, ni a Roma. El Espíritu es Dios, vosotros le adoraréis en espíritu y en verdad. Sabed que todo lo que Jesús ha dicho por el verdadero Cristo, es el espíritu y vida en Dios. Es el espíritu que vivifica. La carne de Jesús para nada puede servir. Vosotros que sois de los Templos de Dios, construidos sobre los fundamentos de la Sabiduría y de la Santidad antiguas, Sabed que Dios no hace diferencia entre las personas sean cristianos, sarracenos, judíos, griegos, romanos, franceses, búlgaros, porque todo hombre que ora a Dios es salvado

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