Fin de los Templarios


CISMA INTER TEMPLARIO. En 1188, un año después de la caída de Jerusalén en manos musulmanas, se produjo un cisma entre en Priorato de Sión y la Orden del Temple con su separación definitiva. Según el Priorato de Sión, de la pérdida de Tierra Santa sería en gran parte culpable la Orden del Temple, concretamente su Maestre Gerard de Ridefort, a quien los documentos Prioré acusan de traición. Éste arrastró a los Templarios a combatir en la batalla de los Cuernos de Hattin que significó un autentico desastre para los cruzados y propició la caída de Jerusalén. La situación derivaría en que la Orden de Sión se trasladó a Francia, abandonó a los Templarios, pupilos y protegidos a la fecha, a su suerte y la ruptura de relaciones se simbolizó mediante la tala de un olmo de ochocientos años, en la ciudad de Gisors. A partir de ese momento, la Orden de Sión cambió su nombre por el de Priorato y se dedicó a sus propios objetivos. Supuestamente, la misión del Priorato consistiría en proteger un gran secreto relacionado con los descendientes de la dinastía de los reyes Merovingios y restaurar en la monarquía de Francia a uno de sus miembros. Su legítima descendencia que se cree extinguida, habría sido demostrada por unos pergaminos descubiertos en Rennés-le-Château. Este descubrimiento constituye en sí mismo un complejo enigma.
LA CAÍDA DEL TEMPLE. Corría el año 1271 cuando la más famosa de las construcciones guerreras de la Edad Media rindió su fortaleza inexpugnable al sultán de Egipto, Baibars tras largos años en defensa de los intereses cristianos y de Occidente. Aquella bella y hermética construcción, que todavía se conserva en buen estado, llamada Risco de los Caballeros, que había resistido el asedio y los ataques que los ejércitos de Saladino le impusieron, no logró defenderse contra la astucia y la inteligencia de su nuevo adversario y ni sus fortificaciones ni el valor y arrojo de sus defensores pudieron remediar la derrota impuesta por una frágil paloma. Baibars al sentir disminuir sus fuerzas por el desánimo de sus seguidores, ante la imposibilidad de rendir aquel baluarte del cristianismo, decidió servirse del engaño para conseguir sus planes. Para ello, envió una paloma mensajera a la fortaleza cristiana, con una misiva, al parecer enviada por el Gran Maestre de la Orden de los Hospitalarios de Trípoli, aconsejando a los sitiados a rendirse ante su imposibilidad de enviar tropas a socorrerles. Los cristianos desmoralizados ante esta negativa, rindieron el fuerte al sultán, el cual concedió un salvoconducto a los vencidos para que pudieran llegar a la ciudad de Trípoli. Los escasos supervivientes que dejaron las tierras de Siria, pertenecían a la famosa Orden de los Caballeros Templarios, y aquella derrota fue el principio del fin de su enorme poderío militar. Este suceso y la pérdida de San Juan de Acre, ocurrida veinte años después, en 1291, puso término a la misión principal para la que se había creado la Orden del Temple.
FELIPE IV EL HERMOSO. Las hazañas de Los caballeros y sus gigantescas riquezas formaron envidia en casi toda Francia. La Conciencia de grupo, la Fraternidad, la disciplina interna de la Orden y el incómodo comportamiento del Maestre Templario Jacques de Molay, comenzaron a inquietar al rey francés Felipe IV el Hermoso (Fontainebleau, 1268-id., 1285-1314), quien Durante sus primeros años de reinado intensificó sus esfuerzos por racionalizar la administración y Emprendió una guerra con Inglaterra en 1294 que mermó sus recursos además de La guerra con Flandes, iniciada también durante su reinado, que continuó hasta después de su muerte. La historia de los enemigos de la Orden del Temple se remonta a los principios de la misma, cuando los sucesivos papas tuvieron que emitir una bula tras otra para protegerla contra la violencia y la expoliación, así como de las diatribas de los obispos. Pasó el tiempo, y a partir de la caída de San Juan de Acre la Orden empezó a estar en peligro de muerte. Jacques de Molay, el último Maestre regresó a la Europa de las monarquías absolutas. Durante el feudalismo el Temple había sido una necesidad, pero para las monarquías del siglo XIV era una presa muy hermosa y codiciada. Especialmente para Felipe IV el Hermoso, quien Ideó proyecto tras proyecto para adueñarse de la Orden y controlarla, siempre con la mirada fija en los inmensos tesoros que según se decía poseían. Sin embargo, el papa Nicolás IV se negó a ayudar a Felipe en su ambicioso proyecto. En 1302 pidió el apoyo a los Estados Generales frente a la declaración del papa Bonifacio VIII sobre la supremacía universal del papado en la bula Unam sanctam. Algunas circunstancias ayudaron a Felipe IV; en este mismo año la caballería francesa fue destrozada en Courtrai. En 1303, Felipe IV hizo raptar y hacer prisionero al papa Bonifacio VIII en Anagni siendo jefe de la operación su futuro canciller Guillermo de Nogaret, autor de una memoria sobre la recuperación de Tierra Santa en la que afirmaba que los Templarios eran los responsables de su pérdida y proponía confiscarles sus tesoros para financiar una nueva cruzada. Bonifacio VIII falleció un mes después de ser liberado gracias a un motín popular, aunque ya había excomulgado al monarca francés y su muerte lo libró de comparecer ante un consejo para responder a las acusaciones de Felipe IV. Le sucedió Benedicto XI que murió en circunstancias muy extrañas al año siguiente precisamente la víspera del día en que iba a excomulgar a Nogaret. Ciertamente el destino es imprevisible y finalmente, Felipe IV logró que se nombrara como nuevo Papa al arzobispo de Burdeos, Bertrán de Goth quien tomó el nombre de Clemente V. Era un papa francés que le debía la tiara a Felipe IV, que consiguió también trasladar el solio pontificio a Avignon. Siguieron luego unos años de paz que le permitieron afirmarse como el líder indiscutible de la ortodoxia religiosa. En 1306 expulsó a los judíos y confiscó sus bienes. Arrinconado por las deudas y arruinado, vio temeroso el creciente poder del Temple que empezaba a constituir un Estado dentro del suyo y a una iglesia dentro de la iglesia. Con este ambicioso y receloso monarca nacieron los problemas de la Orden de los Caballeros Templarios tras su retorno a Europa al caer San Juan de Acre, último reducto cristiano de Tierra Santa: Llegaron a Francia siendo portadores de un inmenso tesoro compuesto de ciento cincuenta mil florines de oro y diez mulos cargados de plata. ¿Qué se proponían conseguir en tiempos de paz con tantas fuerzas y riquezas?
No existía otro país en el que contasen con mayor número de plazas fuertes, además se hallaban unidos a casi todas las familias de la nobleza El monarca temía que al igual que la Orden Teutónica en Alemania, los templarios vieran con buenos ojos el formar su propio estado independiente en suelo francés. Viéndose incapaz de someter a los caballeros a su mandato, decidió actuar contra los Templarios, deshacerse y acabar con ellos, para terminar así con la amenaza política y quedarse con todas sus posesiones y fortunas. El 6 de agosto de 1306 el papa Clemente V completó la confabulación y convocó a Jacques de Molay a volver de Chipre a Francia para hablar con él acerca de una nueva cruzada. De Molay llegó a París cargado de oro y plata, en tanto que Nogaret iba reuniendo testigos, el principal de los cuales fue Esquiú de Floyran, de Béziers, quien se dirigió a Felipe IV el Hermoso, después de fracasar en su empeño ante el rey Jaime II de Aragón. Bien, Nogaret ya tenía un testigo importante. Con el fin de reunir más pruebas, Nogaret hizo entrar en la Orden a doce espías y mientras tanto el rey Felipe presionaba a Clemente V para atraerlo a su causa. Clemente V titubeó bastante antes de decidirse a actuar contra los Templarios, pero después de varias vacilaciones y de que Nogaret, el 14 de septiembre de 1307 enviara a todas las basílicas francesas la orden real de detener a todos los hermanos de la Orden dei Temple; mantenerlos prisioneros reservándolos para el juicio de la Santa Madre Iglesia y apoderarse de todos sus bienes. Finalmente, en la madrugada del 1 de octubre del mismo año fueron detenidos en masa los Caballeros del Temple, a la misma hora, en las 3.000 casas de la Orden en Francia. El viernes 13 de octubre de 1307 se desarrolló la mayor operación policial de la Edad Media y posiblemente de la toda la Historia cuando las tropas reales irrumpieron al unísono todas las encomiendas templarias en Francia. Felipe IV de Francia El Hermoso, puso en marcha una audaz maniobra que significaría el fin de una de las más grandes órdenes de caballería de todos los tiempos: la Orden del Temple. Esa mañana, al amanecer, prácticamente todos los edificios de Francia habitados por Templarios fueron asaltados por las tropas del rey y sus ocupantes detenidos. La torre del Temple de París y el Maestre templario eran los objetivos principales. Sorprendentemente, los Templarios, hábiles guerreros y feroces luchadores, no opusieron resistencia y se rindieron de inmediato contrario a su costumbre.
Es indudable que los templarios, que gozaban de grandes influencias en todas las esferas sociales, estaban al tanto y conocian la inminente operación en su contra. A un caballero que se retiró de la Orden en aquella época le dijeron que su decisión era extremadamente sabia, ya que se avecinaba una catástrofe. La actitud pasiva con que generalmente los templarios asumieron la disolución, salvo en algunos casos aislados en España en que se resistieron con las armas a la orden de arresto, significa que esta orden de arresto en Francia no tomó por sorpresa a los mandatarios de la Orden. Algunos oficiales reales tuvieron que advertir discretamente a miembros de su familia que profesaban en el Temple sobre el golpe de mano que urdía Felipe IV. Esto no es algo que se prepare de la noche a la mañana y resulta imposible concebir el desconocimiento absoluto por parte de las más altas instancias Templarias. Del mismo modo este sobre aviso podría explicar las pocas cosas que se incautaron en las encomiendas tras el arresto, cabría pensarse con lógico fundamento que entre la inmensa mayoría de templarios que permanecieron libres en el resto de Europa, hubiese quienes se reuniesen para decidir cómo afrontarían su futuro tras las decisiones pontificias que habrían de fijar su destino definitivo. Tal como señala el historiador francés Michael Lamy en La otra historia de los Templarios, el Temple en buena parte permanecía en libertad, sus comendadores se reunían cuando lo estimaban oportuno, los freires vivían en sus castillos, celebraban sus capítulos e incluso mantenían contactos entre los miembros de los distintos Estados. A pesar de estar descabezados por la prisión de su Gran Maestre Jacques de Molay, resulta evidente que la vejez de éste tenía por fuerza que haber planteado ya la necesidad de un sucesor inmediato. Los caballeros no se resistieron cuando fueron apresados. A pesar de que se realizaron inventarios en todas las haciendas de la orden en Francia, nunca se encontraron los archivos de los templarios. También se dice que días antes de la detención, el Maestre Jacobo de Molay había encargado destruir quemando muchos de los libros y ejemplares de la Regla del Temple que contendrían secretos relativos a la Orden. Los templarios enviaron a sus preceptorías de Francia una nota en la que subrayaban que no facilitaran información alguna sobre sus costumbres y rituales. A un caballero que se retiró de la orden en aquel momento el tesorero de la misma le dijo que su decisión era extraordinariamente “sabia”, toda vez que era inminente una catástrofe e intuían una acción de Felipe el Hermoso. La nota oficial destaca Josep Guijarro hacía hincapié en el hecho de no proporcionar información relativa a las prácticas iniciáticas de la orden. No era para menos. Felipe IV tejió en torno a las mismas la mayoría de acusaciones. Es por ello que la mayor parte de las acusaciones, incluso si contenían visos de realidad, nunca pudieron ser probadas. Lo cierto es que los principales móviles de la detención, persecución y supresión de la Orden fueron el recelo de su influencia y confiscar sus bienes, osea que obedecieron fundamentalmente a causas económicas y políticas. Tras el golpe descargado contra los Templarios, quedó claro que el objetivo principal del rey de Francia era la inmensa riqueza de la Orden del Temple. El mismo día del arresto, aquel viernes otoñal Felipe IV y sus fuerzas, que debía a la orden una importante cantidad monetaria, so pretexto de acabar con los herejes, pretendía apoderarse de todas las posesiones de los monjes guerreros y en particular, de sus pretendidas riquezas. Una ingente cantidad de oro y piedras preciosas que poco antes había contemplado en la sede del Temple en París y que codiciaba en sobremanera. El rey Felipe IV irrumpió en el Castillo del Temple en París dispuesto a fundir el tesoro de Francia con el del Temple, que lo triplicaba. De esta forma solventaba la deuda y conseguía apropiarse de todo. Pero existe la certeza generalizada de que el rey no logró confiscar todos los bienes que esperaba ya que después del arresto de los templarios continuó expoliando a los banqueros lombardos y judíos para procurarse algo de dinero. Antes de lograr arrestar a los templarios Felipe el Hermoso junto al Papa Clemente quisieron convencer a las demás naciones de Europa para que los arresten. España y Alemania queriendo ignorar a Felipe el Hermoso permitieron que los caballeros templarios se conviertan a otras órdenes y así siguieran viviendo. En Escocia, Robert Bruce que había sido excomulgado apoyo a muchos templarios oponiéndose terminantemente al Papa Clemente y los recibió con mucha alegría principalmente a los lucharon contra los ingleses. Los caballeros templarios eran tan inocentes o tan culpables como los Caballeros Hospitalarios de San Juan o como los Caballeros Teutónicos porque todos también habían perdido Tierra Santa.
Tras tres años de duros pleitos con los reyes de Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y los reinos de España, el “tesoro” debía ser repartido a partes iguales entre los monarcas cristianos y la Orden del Hospital de San Juan. Las fracciones de los tesoros templarios debían ser distribuidas en función de las cantidades de obraban en poder de recaudadores, síndicos, contables y tesoreros reales, así como de los banqueros lombardos y judíos. Sin embargo nunca se halló una sola moneda. O la célebre orden vivía inmersa en la pobreza o los templarios habían sido lo suficientemente listos como para hacer desaparecer 1.500 cofres de oro, plata y piedras preciosas. Los soldados del Rey no hallaron nada ni en París ni en ninguna otra posesión de la orden. Aquella frustrada incursión daría origen, además, a uno de los procesos inquisitoriales más vergonzosos de la Historia, que concluyó en primera instancia con la “suspensión temporal” de la poderosa orden de monjes guerreros y culminó con la muerte del último Gran maestre de los Templarios Jacques de Molay, en marzo de 1314, frente a la catedral de Notre Dame. Ni las torturas ni las humillaciones sirvieron, sin embargo, para conocer el paradero del oro de los templarios. Pudieron los templarios poner a salvo sus riquezas materiales así como las importantes reliquias, libros y conocimientos adquiridos durante sus cerca de dos siglos de existencia. De hecho no hay noticias de que los oficiales del rey de Francia se apoderaran del oro y la plata ni de los documentos. Los Hospitalarios heredaron las encomiendas de la orden rival y que se sepa, en ninguna fue hallado escondite alguno que guardara el botín. Los templarios pusieron a buen recaudo sus bienes dinerarios y sobre todo, sus documentos secretos. Se cree que la rivalidad familiar de Felipe el Hermoso con Jacques de Molay se debió a que Molay era padrino del hijo de Felipe y la envidia de estar en ruina.
Así, empezaron a propagarse relatos oscuros sobre la conducta de los miembros de la Orden y por primera vez surgió la palabra herejía, junto con todo tipo de aberraciones y blasfemias, fueron acusados basándose en tergiversaciones de sus ritos secretos. Fueron culpados de negar los dogmas de la fe cristiana, de escupir u orinar sobre la cruz durante sus rituales secretos de iniciación, de ungirse con la sangre o el sebo de los niños sin bautizar, de cometer actos de sodomía e incluso de venerar al diablo mediante un cráneo o cabeza llamado Baphomet. Hubo alguna filtración, a algún miembro de la sociedad secreta se fue de la lengua arrepentido por la negación de Cristo y la oposición al catolicismo muy influyente en aquellos tiempos en todos los aspectos de la vida. En las acusaciones reales contra el Temple las mismas eran Apostasía, blasfemias contra Cristo, ritos obscenos, sodomía e idolatría. El caso es que esto le vino de perlas al rey francés y sus secuaces, quienes mediante tortura lograron arrancar confesiones a algún miembro de la secta secreta. Conviene incidir en dos puntos: No todos los templarios certificaron las acusaciones a las que fueron sometidos negando hasta la muerte su culpabilidad porque ignoraban del todo hasta adonde habían llegado algunos de sus semejantes. Estos podrían ser los templarios “normales”.
Si bien no era del todo falso que los caballeros hubieran actuado de un modo ciertamente poco ortodoxo, como en su oportunidad, lo hicieron Cátaros y albigenses, la historia posterior ha debatido largamente sobre la falsedad o veracidad de estas acusaciones, dando lugar a dos posturas claramente enfrentadas. Una se decanta por la total inocencia de los acusados, dando por sentado que toda la operación responde únicamente a la ambición y codicia de Felipe IV, empeñado en destruir a la Orden del Temple y apoderarse de sus innumerables bienes. Felipe ayudo para organizar la tan triste matanza.Su maldad tiene limites porque en 1291 cuando hubo una sublevación popular este se refugio en el Temple. Es un misterio entender si las intenciones de Felipe el Hermoso eran quedarse solo con la fortuna o si había otros intereses por destruir a los caballeros templarios, teniendo en cuenta que se decía que ya en su fundación los Caballeros templarios poseían tesoros y fortunas y no se conocía exactamente el origen de estos.
CLEMENTE V. Se encargó del proceso. Mediante la bula Vox in excelso los templarios fueron acusados de muchísimos cargos divididos en 127 artículos. Se destacan los de herejía, idolatría, sacrilegios, prácticas satánicas, sodomía, blasfemia, renegar de Jesús, de asegurar que es un falso profeta, de escupir sobre la cruz, de adorar a ídolos, de entregarse a la homosexualidad y darse besos obscenos, de omitir intencionadamente las palabras de consagración durante la misa y de todo tipo de crímenes imaginables.
POSICIÓN DEL PAPA CLEMENTE V. El cambio de decisión del Papa Clemente es muy llamativo teniendo en cuenta que la orden de los templarios fue confirmada por tres bulas papales con anterioridad: la “Omne datum optimum” en 1139, la “Milites Templi” en 1144, y la “Militia Dei” en 1145. Conviene recordar que al principio, el Papa Clemente V y la Iglesia se opusieron al prendimiento y juicio contra los Templarios, a pesar del poder y la presión de Felipe IV el Hermoso, ya que estos eran después de todo el ejército del Pontífice. Esta oposición inicial es reveladora, pues es probable que la Iglesia y el Papa nunca hubiesen aceptado el tratamiento que se dio al Temple de no ser porque algo de peligro contra sus propias bases vio en el asunto. Algo sabía el Temple que no interesaba que se supiera. Lo malo para la Iglesia no era que los Templarios fueran conscientes de su secreto, sino que estaban dispuestos a combatirlo. Había que deshacerse del Temple a toda costa. Obviando la voluntad expresada en las bulas anteriores el Papa Clemente ordena la disolución de la orden “por un inviolable y perpetuo decreto” en la bula “Vox in excelso” del 22 de marzo de 1312. Y se promulga por el Papa Clemente V la Bula Vos Clamntis que disolvía la Orden del Temple. A la que sigue la Ad Providan que tras prevenir que sería ex comulgado quien quisiese entrar en esa Orden, vestir el hábito y comportarse como un templario, disponía del destino de los bienes (muy cuantiosos) de la citada Orden. Como quiera que en España no se les juzgara con el inmisericorde rigor que en Francia y además se les halló inocentes de los cargos que se les imputaba, fue algo así como el refugio de muchos de ellos. Corrían los años 1307 y 1308 Pero como esta última Bula disponía lo siguiente: “… Nos: hemos finalmente decretado que sus bienes sean, a perpetuidad unidos a los del hospital de San Juan de Jerusalén – los bienes que la Orden del Temple, el Maestre y los Hermanos de esta milicia poseyeran al tiempo de su detención en el reino de Francia”. Y en España les tocó también sufrir este rigor. Sus bienes expoliados y distribuidos de forma más bien irregular y arbitraria, fueron a parar a diversos adquirientes. En Italia, los Templarios también fueron torturados por orden vaticana y después de esto fue decretada su disolución.
Acusaciones. Se acusó al Temple de de escupir sobre el crucifijo en el momento de la admisión. El desprecio a la cruz al que se obligaba a ciertos neófitos templarios alude a la ceremonia de iniciación de nuevos miembros susceptibles de ser catequizados para la sociedad secreta y representa la negación del Cristo oficial. En estas ceremonias Iniciáticas se rebajaban a Pedro histórico y el postulante debía renegar tres veces de Cristo, de Dios padre, de la Virgen, de los santos y santas. Después, totalmente desnudo, recibía el ósculo de la iniciación en la boca, el vientre o el trasero, comprometiéndose a practicar la sodomía cuando le fuese pedido especialmente en presencia del crucifijo.
Sodomía Templaria. Ahondando un poco en este tema y si creemos al biógrafo de San Luis y abuelo de Felipe IV Jean de Joinville, los templarios cometieron actos de sodomía con los ismaelienses de la secta del Viejo de la Montaña, quienes sirvieron de puente entre los mundos cristiano y musulmán y que efectivamente practicaban sodomía en sus ritos de iniciación, cosa muy normal en otras muchas sociedades antiguas en oriente. Esta fue una de las cinco acusaciones a los templarios en la misiva del rey Felipe y por la que nadie fue mandado a la hoguera. Las otras cuatro fueron: Renegar de Jesús en el ritual de iniciación al escupir sobre la cruz que perdió todo su simbolismo porque, según el Corán, Jesús no murió en la cruz. Y aquí no entraremos en la teoría de que Jesús fue llevado por José de Arimatéa, primero a Inglaterra y posteriormente a Francia junto a María de Magdala, con quien tuvo un hijo (Juan). Besos obscenos, igualmente en el ritual de iniciación, bajo la columna vertebral, en el ombligo y en la boca. Las mentes orientales no tienen tantos falsos escrúpulos: el falo erecto de Shiva ha sido venerado por los hindúes desde siempre con una connotación puramente espiritual, la cultura tántrica da al acto sexual una relación con la divinidad que se esconde en religiones occidentales, donde estos hechos significan circunspección y abstinencia, lo que resulta totalmente incomprensible en oriente.
No Consagración. Por otra parte según la acusación, los sacerdotes omitían las palabras de la consagración porque no eran sino una parábola no más importantes que otras atribuidas a Jesús. Y enseñaban que Cristo fue un falso profeta, al que crucificaron no para redimir a la Humanidad de sus pecados, sino en castigo por los mismos.
Baphomet. Idolatría Templaria. Adoraban a un ídolo llamado Baphomet que a veces se mostraba como un ser con tres caras, otras con cuernos o bien como un gato. Siempre, al parecer llevaban consigo un cordel depositado previamente sobre el ídolo. De los 138 templarios de París 123 confesaron haber escupido sobre el crucifijo. Muchos se confesaron culpables de todos los cargos aunque apenas fuesen creíbles. La mayor idolatría contra el primer mandamiento entregado a Moisés y mutilado por la Iglesia Católica, es el que podemos ver en cualquier iglesia. Es fácil confundir simbolismo con idolatría. El Baphomet es según Ian Wilson, el Mandilón, aquella célebre reliquia que estaba en Santa Sofía en Constantinopla y que se llevaron los templarios en 1.204. ¿Este Mandilón, era el Santo Sudario? Baphomet es esa imagen hermafrodita, andrógina y plagada de caracteres gnósticos. Es contracción de Bautista (Juan) y Mahomet (Mahoma). Tiene que ver con “Abufihamat” que en lengua de los sufíes significaba “padre (fuente) de la comprensión”. Proviene de “rash él-fahmat” (Maestro del conocimiento) Este objeto Provino de la Pactio Secreta, si realmente existió. Lo digo porque algunos historiadores citan que ordenes de caballería como templarios, hospitalarios, hashashins, teutónicos (en contacto con los sufíes, secta islámica que adoraba al dios de las tres religiones), se reconocían en la Pactio Secreta. Mientras tanto, sería demasiado largo exponer aquí, aunque fuera de forma somera, todos los hechos del proceso e investigar la veracidad de todos los cargos de las acusaciones. Muchas son de gran interés y merecerían un capítulo aparte cada una de ellas, pues su investigación se presenta de una gran complejidad. Nos conformaremos pues con profundizar en la que, a priori, parece más apasionante para la mayoría de los investigadores que se ocupan de la causa Templaria: la supuesta adoración por los monjes guerreros de un misterioso ídolo que ha pasado a la posterioridad con el nombre de “Baphomet”.
Los inquisidores se empecinaron en materializar el Baphomet en una suerte de ídolo andrógino, cornudo y barbudo que evoca la figura del diablo, como la representación que vemos en el frontispicio de la iglesia de Saint Merry en el barrio templario de París, que constituye además un compendio de símbolos alquímicos. Pretendían así acusar a los templarios de idolatría al maligno y tacharlos de herejes. Según Guijarro tanto el Baphomet como el ritual secreto al que estaba asociado se relacionan con el Grial, un “objeto” sagrado del que tenemos referencias a través de leyendas medievales y que experimentó coincidiendo con la Orden del Temple. Más allá de 1314 estos relatos sobre la reliquia desaparecieron ¿es casualidad? El Tesoro Oculto de los Templarios postula que las historias sobre el Grial fueron inspiradas por la famosa orden y que en sus páginas se esconden numerosos símbolos y datos frente a los que un iniciado podría localizar la esencia de esa reliquia: uno conocimiento trascendente.
Herejía. Algunas de las acusaciones, como escupir en la cruz o la renegación de Cristo, es posible que formaran parte de algún ritual o ceremonia de iniciación. De hecho, así fueron descritas por muchos de los templarios interrogados, quienes afirmaban hacerlo de palabra pero no de corazón. No es factible que la Orden entera cayera en la herejía máxime cuando se trataba del mayor ejército de la Cristiandad al servicio del Papa y de la Iglesia. Es un hecho bien conocido el que muchos templarios una vez capturados por los sarracenos eran ejecutados por negarse a renegar de su fe y abrazar el Islam. Pudiera ser en todo caso como apuntan algunos historiadores, que se tratara únicamente de prácticas impuestas por un núcleo secreto dentro de la orden pero difícilmente que abarcara a todos sus miembros, algunos de los cuales promulgaron su inocencia reiteradamente. Hemos visto antes como los Templarios podrían haber amalgamado creencias paganas y cristianas, dando lugar a una religión propia, pero la conclusión que se saca es que hacia el siglo XIV lo que posiblemente alguna vez había sido un componente Iniciático habría dejado paso a una práctica carente de significado real que los Templarios ya no eran capaces de asimilar, que llevaban a cabo sin saber muy bien a que se correspondía esa simbología y que la mayoría de los caballeros mantenía una fe cristiana sincera y pura. Cuando nos ocupemos de otras leyendas de la Orden del Temple veremos una teoría que intenta dar explicación a este hecho.
EXCESOS. La otra postura navega entre diversas opiniones, desde que lo ven indicios inciertos de culpabilidad, a los que no dudan en tachar a los templarios de Cátaros, gnósticos o incluso satánicos, desencadenando las más variadas fantasías. Parece admitido que los procesos judiciales llevados a cabo contra el Temple son nulos de pleno derecho, ocasionalmente tergiversados y alevosamente parciales, incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Sin embargo no podemos olvidar que muchos caballeros templarios confesaron sin coacción o amenazas de por medio. Hermanos de muy distintos lugares, que no fueron torturados ni fue ejercida con ellos violencia alguna, dieron confesiones similares. ¿Fue entonces todo ello una invención de los inquisidores? No parece probable. Algo de cierto debe de haber ya que los mismos templarios reconocieron algunos excesos, sin que halla trascendido exactamente el qué. Hoy en día, no podemos descartar la homosexualidad como algo puramente fantasioso y ajeno a algunos miembros de una Orden militar y estrictamente masculina sometidos al celibato y a un duro régimen disciplinario, pero tampoco parece plausible que afectara a la totalidad de la comunidad ni que fuera lo suficientemente grave para conllevar la disolución de la organización.
EL PROCESO. Para el año 1314 casi a lo largo de doscientos años, los templarios se habían extendido desde el Reino Latino de Jerusalén y territorios aledaños, hasta las Islas Británicas y costas del Finis Terrae, ejerciendo una gran influencia exotérica de contenidos esotéricos. De hecho, es posible que desde sus principios la Orden tuviera y practicara dos doctrinas, una de carácter Iniciático y reservada al círculo de los jefes, y otra que armonizaba con la iglesia y los otros rangos por debajo de los jefes. De la primera hay sólo especulaciones y si acaso pistas sugerentes, a menos que se preste atención a símbolos tales como el cisne o las ocas, la arquitectura, la importancia atribuida al número 9, los laberintos y al concepto de la vida como peregrinación, con todas sus pruebas. Como en otros casos (los pitagóricos, por ejemplo), es posible que un buen número de los detenidos ignorara casi del todo el tema de conversación de los interrogatorios. El Rey ganó la partida con más facilidad de la esperada. Aunque más allá de las fronteras francesas la situación distó mucho de ser parecida, la orden estaba decapitada. Con los principales dirigentes en prisión, la posibilidad de reorganizarse y defenderse se volvía prácticamente inviable. A partir de este momento dio comienzo un controvertido proceso que duraría siete largos años. Hasta el momento del proceso sólo se les achacaba su orgullo, vicio censurado hasta por los pontífices romanos que en la persona de Nicolás IV quiso unirlos a los Hospitalarios para moderar su soberbia. Felipe IV se aprovechó de esta decantada actitud y pidió al Papado que los humillara, diciéndole que no convenía al pontificado una Orden sin control, por su excesivo poder y el peligro de una rebelión. Quién mejor ayudó al monarca fue Esquino, delincuente habitual que decía haber sido confidente de un templario en las mazmorras de Tolosa y que se proclamaba conocedor de los vicios de la Orden. Otros dicen que era un templario expulsado, sin que hayan trascendido los motivos. Además, La hoguera les proporcionó el remedio, siguieron quemándose templarios por distintos puntos de Francia, sin esperar a que se dictaran sentencias definitivas. Unas veces eran los obispos los que firmaban las órdenes y otras el inquisidor general Guillermo de París, fiel servidor de Felipe el Hermoso. Muchos templarios fueron enviados a la hoguera y un número mayor torturado y encerrado en lóbregas prisiones. Como fuera, Molay y los principales responsables de la Orden confesaron bajo tortura lo que la Iglesia Católica quería escuchar, las más reprobables acciones, se vio el final de la trama urdida en su día por el rey de Francia cuando fue condenada la Orden por el papa Clemente V como herética que ya estaba suspendida desde 1312, dando lugar a ser quemados en la hoguera. Resultado final: un número incontable de templarios fue entregado al fuego purificador en ejecución pública, suerte que también corrieron el Gran Maestre Jacques de Molay, Hugo de Pairaud, Godofredo de Charnat y Godofredo de Conneville. El 18 de marzo de 1314 se juzgó a los cuatro últimos dirigentes de la orden. De Dos de ellos uno era el Maestre y fueron quemados vivos; los otros dos condenados a cadena perpetua. Finalmente, Jacques de Molay comenzó a forjar la leyenda del Temple, confesó sus culpas públicamente, entre promesas de enmienda, y envió una carta a todos los templarios de Francia, el 25 de octubre declarándose culpable de haber abjurado de Cristo y haber escupido sobre la cruz aunque negando el resto de las acusaciones. Pero antes de morir Jacques de Molay realizó una segunda confesión: “En este momento tan solemne no puedo hablar sino la verdad. Delante del Cielo y de la Tierra y con todos ustedes por testigos, admito que soy culpable del mayor delito. Pero este delito es que mentí al admitir los falsos cargos contra la Orden. Yo declaro que la Orden es inocente. Su pureza y santidad están fuera de todo cuestionamiento. Yo he confesado sin embargo que la Orden era culpable. Pero lo hice solo para salvarme de terribles torturas. Se me ofrece la vida, pero al precio de la infamia. A ese precio la vida no tiene ningún sentido. Igual la confesión no le sirvió al ultimo gran maestre de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón”. “No me siento capaz de soportar ni un momento más esta amarga prueba… Díganme de lo que van a acusarme, señores comisarios, que estoy dispuesto a confesarme autor de la muerte del mismo Jesucristo” Así habló el último maestre del Temple, con voz alta y firme, ante los cardenales, frente a los representantes del rey y delante de las gentes. Los “arrepentidos” habían dado un vuelco total a la situación. Todo París no hablaba de otra cosa y se había provocado un escándalo que no podía ser tolerado. Incluso se temió el estallido de un motín. Ante el pueblo de París, Jacques de Molay y Godofredo de Charnay en pie, declararon ser inocentes de todos los delitos y sólo culpables de haber faltado a la verdad durante el proceso por miedo a la muerte y al tormento.
Aquel mismo día, horas más tarde, con la puesta de sol, se alzó una enorme pira en un islote del Sena denominado Isla de los Judíos, entre el convento de los Agustinos y el jardín real donde los cuatro dirigentes fueron llevados a la hoguera. Según se cuenta, antes de ser consumido por las llamas, Jacques de Molay convocó al Rey, al Papa y Guillermo de Nogaret el mayordomo del Papa, ante el tribunal de Dios para antes de que transcurriera un año, con las siguientes palabras: “Dios conoce que se nos ha traído al umbral de la muerte con gran injusticia. No tardará en venir una inmensa calamidad para aquellos que nos han condenado sin respetar la auténtica justicia. Dios se encargará de tomar represalias por nuestra muerte. Yo pereceré con esta seguridad”. Desde las hogueras emplazó al rey Felipe IV el Hermoso a morir antes de un año y al Papa Clemente V al cabo de un mes desde aquel día. Esto representó el finiquito real de la Orden del Temple, aunque dos años antes había dejado de existir oficialmente en un Concilio celebrado en Viena. Clemente y el monarca francés fallecieron en los plazos profetizados por el Maestre. “Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada dice el último maestre de la Orden, Jacques de Molay, desde la hoguera, ¡os emplazo a los dos ante el tribunal de dios! A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año”. El papa morirá de disentería presa de un dolor insufrible que le mordía el vientre en Roquemaure el 9 de abril de 1314; 28 días más tarde. Sus médicos comunicaron que había muerto a merced de unos horribles sufrimientos, posiblemente envenenado.
Felipe hará lo propio en Fontainebleau el 29 de noviembre aunque hay fuentes que hablan de octubre del mismo año, ocho meses después, la muerte le sobrevino por fiebre y gangrena de heridas ocasionadas por caída de su caballo durante una cacería, aunque hay quien discrepa asegurando que cayó enfermo aquejado de dolores gástricos acompañados de vómitos y diarrea, sequedad en la boca y sed insaciable. No tenía fiebre. ¿Otro envenenamiento?
Guillermo de Nogaret había muerto en 1313. Tres colaboradores de Felipe IV fueron hallados apuñalados o ahorcados. ¿Se trataba de la maldición que según algunos individuos próximos a la hoguera, afirmaron haber oído cómo la lanzaba Jacques de Molay contra sus asesinos?
Para no creer en las maldiciones alguien o algunos llevaron a cabo estos hechos. Además en el caso de la dinastía reinante en Francia, una dinastía que no había tenido problemas de sucesión a lo largo de tres siglos se produjo una extinción dramática en breve tiempo. Un hecho bastante posterior indica que la idea de una venganza Templaria contra sus destructores estuvo fresca en el subconsciente colectivo durante largo tiempo. Se cuenta que durante la revolución francesa, cuando la cabeza de Luis XVI cayó bajo la guillotina, un personaje anónimo salto al cadalso y exclamó dirigiéndose a la multitud “¡Jacobo de Molay, ya estás vengado!”. El monarca francés descendía de Felipe IV. Pasaje de dudosa realidad que indica no obstante el grado en el que las leyendas sobre la continuidad de los Templarios habían calado entre las gentes de la época. Muchos francmasones al conspirar contra la monarquía francesa creían sinceramente colaborar a que se cumpliera la maldición que lanzara Jacobo de Molay antes de morir. Todos estos indicios hacen que ronde la posibilidad de una herencia Templaria, de un legado transmitido a espaldas de lo que la historia afirma. Si existió un brazo ejecutor al menos durante los años posteriores a la caída de la orden, quizás el Temple no se extinguió tan pronto como suelen afirmar los estudiosos. Esta continuidad se prolonga hasta nuestros días
El Botín Ansiado. La orden de los templarios según los analistas existe mucho antes de 1118. Que el origen en Europa es celta y que desde antes de la fundación la orden había recibido muchos tesoros con el fin de mantener los preceptos y las obligaciones que asumirían. Todos estaban detrás de los tesoros de los templarios pero cuando los franceses arrestaron a Jaques de Molay y todos los altos rangos comprobaron que los tesoros y documentos de la orden habían desaparecido. Los bienes confiscados y propiedades de la Orden fueron repartidos entre algunos Estados y a ciertas órdenes no desviadas como la de los Hospitalarios, los principales rivales del Temple, en Aragón y Cataluña, la de Montesa en Valencia España fundada en 1317, en Castilla a la corona y la de Cristo, aunque la mayor parte de aquéllas se las apropiaron Eduardo II de Inglaterra, el cual desmanteló la Orden en este país y Felipe IV de Francia.
Motivos Reales de la Aniquilación. Tras estos sucesos, el silencio histórico que se abatió sobre los mismos dejó sin esclarecer los verdaderos motivos que conformaron los acontecimientos que condujeron a la aniquilación de los Templarios y fueron las investigaciones llevadas a cabo desde el siglo XVII hasta nuestros días, las que dieron luz y ciertas razones al enigma en que estuvo envuelta la Orden de los Templarios. Actualmente existen pocas dudas de que especialmente en sus últimos tiempos las acciones del Temple diferían bastante de las directrices marcadas por la Iglesia de Roma, y desde el punto de vista de ésta había nacido la semilla de la herejía entre los Templarios. Esto no significa que en los primeros tiempos de la Orden ya se concibieran los principios dualistas que les apartaron de la debida obediencia a la Santa Sede. Es posible asimismo que el fundador de la Orden jamás hubiera imaginado la desviación espiritual de algunos de sus miembros, ya que con toda seguridad no todos los monjes guerreros participaron de las nuevas ideas. Por tanto, se cree que dentro de la Orden existía una corriente Iniciática que abrazó las creencias gnósticas.
LAS SOCIEDADES SECRETAS. Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar por los subterráneos a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Hubo gran número de organizaciones Iniciáticas, algunas de las cuales trataban de mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente herméticas… Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas orientales: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos Iniciáticos, cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después. La más sabia de esas Guildas era la de los Albañiles (maçons), constructores de los palacios y catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura y depositarios de antiguos secretos: Puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, a través de las cofradías de constructores que a la vez se transmitieron, de generación en generación, un ritual Iniciático en que la geometría desempeñaba un papel preponderante y por la Magia por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los magos de esos Maestros de Obra, de esa masonería operativa, de donde nació la francmasonería especulativa.
En cuanto al Compañonaje, cuyos diferentes Deberes rivales se repartían los picapedreros, los cerrajeros, los carpinteros y que por lo demás subsiste hoy, numerosas novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros… El rasgo común de todas esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos Iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.
DANTE Y EL ESOTERISMO. Dante Alighieri (1265-1321) es el más célebre iniciado de la Edad Media: Gran adversario del papado desempeñó un gran papel en las sociedades secretas de su entonces; era, en particular, uno de los jefes de la Fede Santa, Orden Tercera de filiación Templaria. Se hizo el intérprete de dicho esoterismo en su Divina Comedia, «una alegoría metafísico esotérica, que vela y expone al mismo tiempo las fases sucesivas por las cuales pasa la conciencia del iniciado para alcanzar la inmortalidad. Cada Cielo representa un grado de iniciación: el Infierno representa el mundo profano, el Purgatorio comprende las pruebas Iniciáticas y el Cielo es la morada de los Perfectos, en quienes se hallan reunidos y llevados a su cenit la inteligencia y el amor. En esta síntesis aparecen toda clase de elementos: doctrinas paganas, gnósticas, Cátaras, árabes, herméticas, etc. Se encuentran en los símbolos más típicos del hermetismo cristiano: la Cruz, la Rosa, el Águila, la Escala de las siete artes liberales, el Pelícano que se abre el pecho para alimentar a su cría, Símbolo a la vez del Redentor del mundo y de la más perfecta humanidad. Es una verdadera máquina de guerra dirigida contra la Iglesia.
ALQUIMISTAS Y CABALISTAS. La Edad Media fue una época en que los cultos secretos y las doctrinas esotéricas proliferaron, propagados por numerosas organizaciones Iniciáticas. Citemos las sociedades secretas que agrupaban a los alquimistas, cuyas doctrinas y prácticas no dejaron de desarrollarse durante todo ese período, a pesar de las repetidas condenas de la Iglesia. También hay que mencionar a los rabinos cabalistas, que se agruparon en una suerte de escuelas, pequeñas capillas cerradas. El sentido etimológico de la palabra Cábala es «tradición». Ese esoterismo hebraico, cuya influencia había de ser tan grande sobre numerosos pensadores cristianos, tiene remotas raíces en las doctrinas puramente judaicas y también en las otras tradiciones, principalmente las ideas gnósticas: las obras de los cabalistas son una especie de depósito en el que han venido a acumularse los residuos de los sistemas teosóficos más diversos. Había una Cábala práctica, suerte de enciclopedia de conocimientos mágicos de todas clase, junto a diversos procedimientos que permitían obtener el éxtasis místico y llegar a poner a algunos sujetos en trances hipnóticos. Pero había sobre todo una Cábala especulativa, que interpretaba alegóricamente los textos sagrados, utilizando diversas técnicas de permutación de letras. (Gematria, Notarikón, Temurah, Teruf) que intentaba penetrar los más profundos misterios de la Creación (Maaseh heresit, «Historia del Génesis») y de la constitución del Universo (Maaseh Merkabah, «Historia del carro celestial»). Los dos textos de base de las especulaciones cabalísticas eran el Sefer (Sepher) Yetsirah («Libro de la Formación»), sin duda del siglo VIII, y el Séfer- ha-Zohar (Libro del Esplendor), redactado en España hacia fines del siglo XIII; esta última obra ejerció, sobre todo a partir del siglo XVI, considerable influencia sobre casi todas las doctrinas esotéricas que vieron la luz. No se puede resumir ni brevemente, el inmenso cuerpo de doctrinas que forman las especulaciones cabalísticas: Sin embargo, he aquí el principio de base, enunciado por J.Boucher: Dios puede ser considerado en sí o en su manifestación. En sí, antes de toda manifestación, Dios es un ser indefinido, vago, invisible, inaccesible, sin atribución precisa, parecido a un mar sin orillas, a un abismo sin fondo, a un fluido sin consistencia, imposible de conocer por ninguna razón, por consiguiente, de ser representado, sea por una imagen, sea por un nombre, sea por una letra, ni siquiera por un punto. El menos imperfecto de los términos que puede emplearse sería él Sin fin, el Indefinido o Ain Sof, que no tiene límite, o Ain el No – Existente, el No – ser. En cuanto Dios se manifiesta se hace accesible, cognoscible; se le puede nombrar; y el nombre que se le da se aplica a cada manifestación o exteriorización de su ser. El Ain Sof, el Ain se manifiesta de diez maneras por o en las sefirot [sephirot]. Cada una de éstas, la Corona, la Sabiduría, la Inteligencia, la Gracia, la Fuerza, la Belleza, la Victoria, la Gloria, el Fundamento y la Realeza, constituye un modo especial de revelación o de notificación del Ain Sof y permite nombrarlo. Cada círculo, limitación o determinación del Ain Sof, es una sefirah… La Cábala considera también a Dios bajo la forma del Adán celeste, el Adán Quadmón, y localiza las sefirot en cada uno de sus miembros, aplicando la ley de los contrarios y la ley sexual. De ahí el diagrama conocido con el nombre de árbol de las Sefirot.
LA BRUJERÍA. Este rápido vistazo sobre las iniciaciones medievales no sería completo si no hiciéramos alusión a la brujería. Han existido, según parece, asociaciones secretas de brujos y brujas, celebrando sus ritos en fechas fijas. Por paradójico que parezca, la brujería constituye una especie de culto y aun de religión pero a redopelo. Como se ha hecho notar muchas veces, «no es posible separar desde la Edad Media en que ellas dominan, las dos nociones paralelas y antinómicas de Dios: el bien, y del Diablo: el mal. Es, pues, fácil comprender que si se levantaban altares a Dios, si existía toda una liturgia, con misas y fiestas que se le ofrecían, también habían de existir ceremonias tan fervorosamente dedicadas al Diablo. Si la Iglesia misma consideraba al Diablo como un ángel caído, muy poderoso y un “casi igual”, si, por añadidura, un pacto con él aseguraba, no después de la muerte, sino en la vida terrenal, felicidades y riquezas ciertas, era muy tentador para quienes una fe sólida no ataba a Cristo… probar con el Diablo. Las prácticas y el culto satánicos han sido abundantemente descritos en obras especializadas. El estudio de esa forma aberrante de iniciación es, por lo demás, del más alto interés para el historiador de las religiones: en las prácticas místico – eróticas del Sabbath se encuentra sin duda un eco lejano y pervertido de un antiguo culto pagano de la fecundidad.
TEMPLARIOS Y MASONES. No puede existir algún ritual esotérico original y oficial dado que la antigua orden del Temple no era una orden esotérica ni funcionaba oficialmente como tal. Existe una Regla monástica conocida que sufrió alguna alteración con los tiempos y no más. Los templarios eran originalmente monjes caballeros y así funcionaban. Ahora bien, en el seno del Temple surgió a mediados del siglo XIII una corriente esotérica limitada a un círculo restringido de dignatarios de la Orden cuyos rituales no han llegado directamente pero existen fragmentos muy significativos que se han deslizado dentro de los estatutos secretos, pero en Masonería pese a las muchas pretensiones hay poco que sea templario salvo alusiones en el Grado 30º y algo muy característico en el 33º. En realidad los únicos Ritos que tienen una conexión real y directa con el Temple en cuanto filiación son el Rito Escocés Rectificado originado en la Estricta Observancia Templaria que deriva de Von Hund y el Rito Sueco fundado por los templarios en el exilio, del que Gran Maestre es el rey de Suecia. En cuanto al Temple la Ceremonia de conferir Grados tradicional es un ritual muy simple que viene documentado de antaño y otras corrientes Templarias le han adosado un sinfín de fantasías y condimentos de tipo religioso fuera de lugar, pues lo Iniciático se halla por encima de cualquier forma de religiosidad esotérica y la Caballería es Iniciática. La masonería es Iniciática cuando se trata de una filiación válida pero de un nivel menor porque corresponde a las denominadas iniciaciones artesanales.
LA ORDEN DEL TEMPLE Y MASONERÍA OPERATIVA MEDIEVAL. Mucho se ha especulado, desde dentro y fuera en torno a la vinculación histórica tradicional que existiría entre caballeros templarios medievales y masones. El asunto no es baladí. Lo cierto es que la institución masónica encuadra dentro de lo que denominamos sociedades secretas. Estudios tan historiográficamente científicos y documentados como los de Paúl Naudon, por ejemplo, es planteamiento de un debate airado en torno a la vinculación primigenia entre templarios y masones es más una cuestión de mera inercia frentista o salubridad intelectual que otra cosa. El debate no es nuevo e incluso en España por ejemplo, ya levantaron en su momento una gran polvareda durante finales del siglo XVIII y toda la primera mitad del siglo XIX las consideraciones vertidas por el obispo de Vich, el jesuita Agustín Barruel SJ., en los dos volúmenes de sus Memorias para servir a la historia del jacobinismo (Luis Barja, Vich, 1870). Y entre estas consideraciones, estaba su convicción de conceder una dependencia Templaria a los masones. El hecho de que Barruel fuese duramente fustigado por los liberales de toda condición y pelaje no sólo de su época sino de la España reciente también, así como su asesinato en extrañas circunstancias, ya de por sí demuestran lo que hemos comentado anteriormente sobre los oscuros intereses partidistas que en este asunto han movido siempre a determinadas instancias del totalitarismo dogmático, ya sea religioso o político. En este caso concreto, indicar que el propio Ricardo de la Cierva, ex ministro español franquista y uno de los más prestigiados a la par que controvertidos historiadores contemporáneos, reconoce que el conocimiento de Barruel sobre la Masonería y la Ilustración fue directo y profundo, y la documentación que manejó en la elaboración de su obra asombrosa. No es el único caso éste que comentamos, en que los jesuitas aparecen envueltos en oscuros asuntos relacionados con la masonería y el neotemplarismo e incluso se ha dicho y así lo recoge René Guénon en sus Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo, que fueron los propios jesuitas quienes queriendo perpetuarse secretamente, formaron la clase eclesiástica del orden interior del Régimen de la Estricta Observancia. Varios autores masones, entre ellos Ragon y Limousin, se encargaron de propagar esta leyenda sobre los orígenes de este Régimen masónico que está fundamentado en la tradición Templaria. En España, resultan de gran interés los estudios del jesuita José Antonio Ferrer Benimelli, miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española, con sede en Zaragoza. En uno de los Cursos de Verano que organizó dicha institución en San Sebastián, Guipúzcoa, el profesor Ferrer Benimelli recalcó que decir que hay incompatibilidad entre la fe cristiana y la masonería es un error, y añadió que muchos pastores protestantes, anglicanos, metodistas y presbiterianos son masones”. No se puede hallar seriamente una vinculación entre el Temple y la masonería especulativa nacida en el siglo XVIII con la Gran Logia Unida de Inglaterra. Esta última fue una desviación de la recta vía como señala el Barón Von Sebottendorf en su célebre obra y provocó un cambio casi inmediato de las relaciones entre la Iglesia y la Masonería. Hasta ese momento la Iglesia había protegido a los masones que construían sus catedrales. Pero luego de ese cambio siguieron las excomuniones conocidas que no es del caso enumerar ni discutir aquí. Existen diversas obras tendientes a probar la estrecha relación entre Temple y masones. Algunas de ellas son bonitas y bien escritas como la de John J. Robinson “Nacidos en sangre” pero la solidez de pruebas y el aparato crítico brillan por su ausencia. Hay que recurrir en parte a tradiciones orales y a las pruebas sólidas que también las hay y muchas.
Tradiciones. En cuanto a tradiciones orales tenemos:
Se sabe de la muerte del traidor delator Squieu de Floyran, apuñalado por miembros de las guildas de constructores inmediatamente después del arresto del Gran Maestre Jacques de Molay y de los Caballeros para ser sometidos a la infame parodia de juicio que todos conocemos.
Algunos autores se dedicaron a buscar evidencias más sólidas como el francés H.•. Paul Naudon, ya en el Or.•. Et.•. . Su Obra “Les origines religieuses et corporatives de la Franc-maçonnerie” 4ta. Edición, Dervy, Paris, 1979. Los capítulos VI y VII, están dedicados a probar documentos en mano, la estrecha relación entre Temple y Masones Operativos. Abundan los detalles en cuanto a la continuidad del Temple a lo largo de los siglos. Particularmente importantes para los portadores de una filiación Templaria. Pero hay mil cosas más que destacar como el derecho de franquicia y la relación del Temple con los franc mestiers que permitía a oficios en particular el de la construcción a desempeñarse dentro de los dominios templarios por ejemplo las comanderías, libres de los impuestos fijados por el rey, el señor del lugar o las municipalidades. Estas exenciones justificaban además del hecho de ser ellos hombres libres no siervos, el calificativo de franc. Pero una cosa eran estos y otra los simplemente libres por no ser siervos, como Naudon señala y analiza.
DE LA ORDEN DEL TEMPLE A LA MASONERÍA TEMPLARIA. “El tiempo altera y borra la palabra del hombre, pero lo que se confía al fuego perdura indefinidamente…” Ritual Masónico. Incineración del testamento filosófico. Se hace preciso retroceder nuevamente en el tiempo para tratar de hallar dónde se gestaron las conexiones directas entre Temple y Masonería. La abolición de la Orden del Temple fue decidida por el Concilio de Viena en el valle del Ródano en el año de 1311 cuyo prolongado final se desenlazó y materializó definitivamente con el suplicio en la hoguera del último Maestre de la Orden, Jacques de Molay y de Geoffrey de Charney Preceptor de Normandía, ardiendo a fuego lento en la isla de los Judíos de París, frente a la gran catedral de Notre-Dame el lunes 11 de marzo de 1314 según el calendario juliano o 18 de marzo según el gregoriano, víspera de san Gregorio. Estudiosos como Lamy con las debidas muestras precautorias consideran que existen múltiples razones para creer en una transmisión de la herencia Templaria. Diversas órdenes militares y monásticas de toda Europa, e incluso las hermandades laicas de la Fede Santa italiana, fueron herederas oficiales de la Orden del Temple, aunque en ningún caso cabe pensar que hubieran recibido igualmente la herencia espiritual y los diversos secretos que dimanan de la tradición Templaria. La Orden del Temple continuó pero clandestina desde la misma supresión en la segunda década del siglo XIV, y especialmente a partir del siglo XVIII estructurada y organizada, por muchos templarios sobrevivientes que tuvieron diferentes destinos y por los que ingresaron en nuevas órdenes militares creadas ex profeso para recibir los bienes y caballeros templarios. Tal es el caso de la orden de Montesa en el reino de Aragón y la de Cristo en Portugal. Pero independientemente de estas evidencias prolongatorias del Temple, lo que mayores controversias suscita es la posibilidad de una continuidad no interrumpida y secreta de la tradición Templaria, transmitida hasta nuestros días. Al tenor de un manuscrito recientemente hallado en la Biblioteca Nacional de Madrid por la documentalista Gloria de Válor, en el siglo XVII, en España, existía un denominado Prior del Temple de nombre Fr. Pablo Inglés, que recibe de la reina doña Mariana de Austria doscientos escudos, por cuenta de los doscientos ducados de pensión, que tiene situados sobre algunas Rectorías y Prioratos de la Orden… Este documento auténtico actualmente en estudio, resulta por sí mismo una prueba fehaciente que demuestra una continuidad Templaria. Pero no es la única; además de ésta, de entre las muchas y variopintas ramificaciones prolongatorias que se proponen, estaría también la de la masonería. Un detalle significativo al respecto lo encontramos incluso durante el largo proceso inquisitorial al que se sometió a la Orden, cuando el traidor y delator Squieu de Floyran fue apuñalado por miembros de las guildas.
MASONERÍA OPERATIVA MEDIEVAL. La masonería filosófica o especulativa para explicar sus orígenes defiende celosamente su tradición Templaria. La tradición interna de la Orden Masónica afirma que Jacques de Molay, hizo crear poco antes de ser quemado en la hoguera, cuatro grandes logias masónicas. Estos mismos rituales remontan al rey Salomón los orígenes del Arte que practican, llegado a occidente a través de los Caballeros del Temple. Es decir que la masonería se configuró en Tierra Santa y que fueron estas fraternidades de constructores llegadas a occidente las que originaron la francmasonería moderna ya que trajeron el arte gótico cuya propagación financiaron las órdenes monásticas y militares, entre ellas los Templarios, que necesitaron imperiosamente construir edificios militares, civiles y religiosos para llevar a cabo con éxito su expansión en Europa o Tierra Santa, recurriendo a mano de obra ajena a la propia orden, contratando a gremios de obreros, masones, especialistas en los variados artes de la construcción. Desde los inicios de la Orden del Temple, hubo cierto número de templarios que recibieron la iniciación compañeril durante alguno de los grados de ascenso dentro de la fraternidad, cuando fueron requeridos a dirigir los trabajos de construcción o a ejercer de maestros para los aprendices. De tal forma, muchos de los templarios aunaron en su persona la Caballería Guerrera y el Compañerismo de Oficio, como es el caso de aquellos templarios que tras alcanzar el grado de Maestros Constructores y desarrollar una dilatada carrera ejerciendo como tales, merecieron la distinción de ser enterrados en la más emblemática edificicación por ellos erigida. Rafael Alarcón refiere en A La Sombra De Los Templarios el caso de los Maestros del Temple de París o en España el de Nuestra Señora del Templo en Villalcazar de Sirga, en la provincia de Palencia que el abacus que aparece grabado en los sillares de algunas construcciones Templarias, símbolo utilizado indistintamente por el Maestre del Temple y por el Magíster de los Constructores. A la hora de demostrar de forma concluyente la estrecha relación Templarios y Masonería Operativa Medieval tenemos los estudios del masón Paúl Naudon, en Les orígenes religieuses et corporatives de la Franc-Maçonnerie (París, 1979), donde con gran profusión documental expone cosas traducidas por el Dr. Carlos Raitzin para un artículo sobre templarios y masones: Citemos finalmente al caso de Metz donde los templarios instalaron una comandería en 1133 que creció rápidamente y se hallaba profundamente arraigada cuando san Bernardo fue a la diócesis a predicar la Segunda Cruzada en 1147. Es interesante señalar que hacia afines del siglo XIII una fraternidad de masones se reunía en el oratorio de la comandería de los templarios de Metz. En 1285, se encuentra el nombre de “Jennas Clowanges, li maires de la frairie des massons dou Temple” (Jennas Clowanges, el alcalde de la fraternidad de masones del Temple). Una lápida funeraria, descubierta en 1861 frente a la capilla, recuerda la memoria de cierto “Freires Chapelens ki fut Maistres des Mazons dou Temple de Lorene” (Freire Capellán (o sea Caballero Templario) que fue Maestre de los masones del Temple de Lorena) durante veintitrés años y que murió “la vigille de la Chandelour Ian M.CC.IIII.XX.VII” (la vigilia de la Candelaria el año 1287)”. La obra de Naudon supone no sólo la prueba historiográfica irrefutable de la vinculación entre los masones operativos del Medievo y el Temple, sino también de su relación con los franc mestiers, que permitía a los oficios, en particular el de la construcción, desempeñarse dentro de los dominios templarios libres de los impuestos reales o señoriales. Todas estas hermandades masónicas de Francia medieval corrieron la misma suerte que los templarios cuando en el siglo XIV la Inquisición de mano de los dominicos, fijó su atención en ellos. La masonería nació pues como una organización de oficio que cultiva el Arte. No se trataba de simples operarios, sino que estaban formadas por miembros que practicaban ritos simbólicos e Iniciáticos y se estructuraban jerárquicamente en logias conocidas como masonería operativa, sociedad secreta que asimiló desde sus principios simbologías de diversos orígenes incluyendo ritos de carácter pagano y gnóstico, pero mantenía una postura marcadamente cristiana a lo largo de la época medieval.
La Francmasonería Operativa Medieval. El hermetismo constructivo. Las asociaciones o cofradías de albañiles o maçons en francés, existen con toda certeza en el siglo XIII ya que de 1275 data el primer documento al respecto (gran asamblea de Estrasburgo). Hacia el siglo XIV ya se utilizaba la palabra lodge (logia) para designar los lugares de reunión de los artesanos del oficio. El manuscrito Halliwell recomendaba al cantero que mantuviera el secreto: Lo secreto de la cámara no lo digas a nadie, ni nada de lo que hagan en la logia. Las asociaciones fueron más allá del terreno laboral y hubo rasgos de poseer un saber esotérico y milenario. Existen pruebas más que evidentes incluso documentales, que evitan el clásico encorsetamiento ideológico con que la historiografía academicista acoge todo aquello que se sale de sus parámetros empíricos. No hace falta remitirse a los estudios alquímicos de los grandes Adeptos del Ars Regia como Fulcanelli, pues ello daría pie a las manidas acusaciones de subjetividad y fantasiosidad con que muchos estudiosos descalifican todo aquello que, por su incapacidad de comprensión, prefieren desdeñar sin más. Ignorar, por ejemplo, que el simbolismo arquitectónico, iconográfico y criptográfico de los constructores trascendía con mucho las meras directrices de la religiosidad exotérica imperante emanada de Roma, supone ignorar el más ingente y tangible de los archivos documentales, en este caso pétreos e imperecederos, de las corrientes heterodoxas de Occidente. Hay que vislumbrar en la piedra las significaciones ocultas del Lenguaje de los Pájaros, ese lenguaje simbólico y alegórico de Salomón y de otros sabios, en particular de la tradición musulmana. A partir de los siglos XVI y XVII comenzaron a ser admitidos miembros que no tenían relación con los oficios de la construcción, denominados Aceptados cuyo número fue aumentando paulatinamente hasta llegar a ser mayoría en el siglo XVIII.
Los Santos Mártires. Que las cofradías de constructores se fundamentaban en algo más que en una mera asociación laboral, la tenemos en hechos mencionados en los estatutos de los picapedreros de Venecia en 1317 y el Manuscrito Regius de 1390 sobre la existencia de los santos mártires los Sancti Quattro Coronatti, Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio, escultores cristianos condenados a ser encerrados vivos en sarcófagos de plomo y precipitados al mar, por negarse a esculpir un ídolo pedido por el emperador Diocleciano. Una asociación meramente laboral no cuestiona llevar a cabo, a costa de su persecución, el encargo de un trabajo ordenado por el emperador.
El cuaderno de Villard de Honnecourt. En Honnecourt cerca de Cambrai, nació Villard en tiempos de Luis IX. En este lugar existe un Priorato de la orden de Clunny y en 1235 finalizaban los trabajos de la abadía cisterciense de Vaucelles. Jean Baptiste Lassus arquitecto que participó en la restauración de Notre-Dame de París y de la Sainte-Chapelle, se ocupó de la publicación de su cuaderno en 1857 y en 1859 apareció una edición inglesa. La Biblioteca Nacional francesa publicó un facsímile bajo la dirección de Henri Omont en 1906. Posteriormente hubo nuevas ediciones, algunas comentadas. El Cuaderno de Villard De Honnecourt documento único del que se conservan 33 hojas de pergamino, de las 62 con que presumiblemente contaba el original es el manuscrito francés Nº 19.093 de la Biblioteca Nacional de París mencionado en 1849 por Jules Quicherat, también ilustra lo que tratamos de demostrar. Incluye esbozos, croquis y anotaciones en dialecto picardo dirigidos a los técnicos, se puede encontrar gran ayuda para instruirse acerca de los principios fundamentales de la masonería y de la construcción del armazón y también del método para dibujar un trazado, como el arte de la geometría enseña y exige”. Este documento desvela algunos de los conocimientos en geometría que tenían los constructores medievales y las técnicas del tallado de la piedra, e incluso tiene algunos dibujos que aún no han sido interpretados. Roland Bechmann ha analizado estos dibujos, por ejemplo el trazado de un arco mitral. En él se hallan algunas de las claves del simbolismo aplicado en el templo, que como la logia masónica, se extiende de oriente a occidente, del sur al norte, del nadir al cenit. Esto recuerda la pregunta de Bernardo de Claraval que, en De consideratione (Cáp. XIII) parafrasea a san Pablo cuando en su Epístola a los Efesios (III, 18) pregunta: “¿Qué es Dios?”, y se le responde: Él es longitud, anchura, altura, profundidad. Precisamente es la relación de magnitud entre las diferentes partes de un todo (la aplicación de la proporción, en suma), la que se extendió a todos los saberes cuantificables, dando lugar en el decurso de los siglos a desarrollos la mayoría de las veces místicos y el arte constructivo no fue una excepción.
La Catedral de Troyes. Jean Hani dice que entre muchas otras iglesias y catedrales, la de Troyes en Francia contiene toda una serie de proporciones y mediciones relacionadas con los nombres sagrados. Todos estos códigos simbólicos coinciden en el edificio formando parte de una ciencia sagrada de los ciclos y los ritmos cuya base es esencialmente numérica, alude al sagrado Número Áureo que estaba ya presente en las obras del arte del antiguo Egipto, cuya teoría se expuso por vez primera en el siglo III A. C. en Elementos de geometría de Euclides. Esta obra es una síntesis del pensamiento matemático griego de épocas anteriores inspiradas en Pitágoras, fundador en el siglo VI de una escuela científica y mística destinada a ejercer una notable influencia sobre el pensamiento antiguo y moderno. El mismo Platón dijo que “todo está hecho conforme al número”, y añadió: “Dios geometriza al crear”.
La Catedral de Estrasburgo. Otro ejemplo está en la Confraternidad de la catedral de Estrasburgo, cuyo nombre primitivo era “Los hermanos de San Juan”, que tenía una jurisdicción particular independiente de otras corporaciones similares con su propio tribunal en la Logia y juzgaba sin apelación todas las causas que eran tratadas según la Regla y los Estatutos. En algunos de sus artículos elaborados en 1495 y conservados en el archivo catedralicio, pueden apreciarse instrucciones que van más allá de un mero régimen disciplinario laboral, entrando de lleno en el implícito secretismo de lo esotérico. En el Art. 2º se establece que los miembros de esta confraternidad no tengan comunicación con otros constructores que solamente supieran emplear el mortero y la paleta; en el 13º Sé prohíbe a los Maestros y Compañeros la instrucción a los extraños en sus Estatutos; en el 55º se dice que el Aprendiz elevado a Compañero prestaba juramento de no revelar jamás de palabra o por escrito las palabras secretas del saludo. Gloria de Válor refiere en sus Apuntes sobre Pitágoras y los Compañeros del Saber, que la Logia de Estrasburgo mantuvo una tradición acatada y mantenida hasta 1870 que obligaba al Maestro de Obras, una vez al año, a ser introducido al crepúsculo en la Catedral por el obispo de la ciudad y pasar allí la noche ya que esta Catedral estaba declarada sede tradicional del Compañerismo y desde donde se propone una serie de signos lapidarios característicos que se extienden por el Este de Europa hasta Moldavia”.
Documentos Varios. En cuanto a documentos bibliográficos que constatan la existencia de una francmasonería operativa en el Medievo tardío, está un tratado de alquimia datado hacia 1450 y citado en Spence, An Encyclopaedia of Occultism, que utiliza explícitamente la palabra freemason; otro tratado alquímico del siglo XV, citado en Thomas Norton, Ordinall of Alchemy, alude a los masones bajo el nombre de “obreros de la alquimia”, definición que se hace patente incluso en nuestros días, y por poner un ejemplo, en la denominación como “rosa de los alquimistas” del rosetón norte de Notre-Dame de París. Significativa es también la fórmula de Juramento que aparece en un manuscrito conservado en el Archivo de Edimburgo, fechada en 1646: “Juro por Dios y por San Juan, por la Escuadra y el Compás someterme al juicio de todos, trabajar al servicio de mi Maestro en esta venerable Logia del lunes por la mañana al sábado y guardar las llaves, bajo pena de que me sea arrancada la lengua a través del mentón y ser enterrado bajo las olas, allá donde ningún hombre lo sabrá”.
Fulcanelli. En El Misterio de las Catedrales (1926) y en Las Moradas Filosofales (1931), Fulcanelli expone el verdadero significado de la alquimia y su reflejo en las grandes obras arquitectónicas del Medievo, las catedrales góticas. Como iniciado, Fulcanelli descubrió todo el proceso de ascesis grabado en las piedras con que se edificaron los templos góticos, explicando como entre sus medallones y estatuas se puede seguir de forma muy clara el antiguo camino alquímico en sus diferentes etapas. Tal como observó Patrick Ravignant, Fulcanelli interpretó la antigua ciencia de la alquimia como una técnica que había de ser empleada para alcanzar la iluminación más interior. Para este enigmático sacerdote, del que se desconoce su verdadera identidad, la catedral no debía ser observada como “una obra dedicada únicamente a la gloria de Cristo, sino más bien como una vasta concreción de ideas y tendencias, de fe popular, un todo perfecto al cual uno puede referirse sin temor en cuanto se trata de penetrar el pensamiento de los antepasados, sea en el terreno que sea”.
Hermes Trismegisto, fundador de la alquimia y de la doctrina hermética, influyó mucho sobre los caballeros de la Orden del Templo de Salomón y, a través de éstos, sobre los masones. Un documento medieval que se conserva en París, el Léviticon, habla de las creencias que trajeron los templarios del Próximo Oriente, e incluso dicho credo aparece reproducido en The Knights Templar (Londres, 1910), de A. Bothwell-Gosse. Se haría demasiado extenso enumerar y analizar las múltiples manifestaciones del simbolismo hermético que concurren en el arte constructivo medieval, que se concibieron en recuerdo de las antiguas religiones paganas de origen solar fundamentalmente, y cuyo conocimiento y comprensión estaba sólo al alcance de unos pocos iniciados que, como los francmasones medievales, supieron velar y proteger bajo el manto sutil del simbolismo constructivo.
La Transición Masónica: De La Operatividad A La Especulación. Sin duda es lo profano del siglo lo que en muchas ocasiones impide a algunos historiadores del Arte y estudiosos de las formas arquitectónicas medievales entender que la cosmovisón y la cualidad cognoscitiva ancestral se regían bajo concepciones místicas y ascéticas que nada tienen que ver con los planteamientos ultra racionalistas, materialistas y no sacramentales que imperan en el mundo moderno occidental y en su perspectiva cartesiana del conocimiento científico. En el Medievo, el sabio manifestó a través del simbolismo esotérico ese anhelo de liberación ascética. Estos ideales de libertad reciben un impulso en el amanecer de la nueva época anunciada por el Renacimiento del conocimiento y la cultura clásicas durante el siglo XV, tiempo de gran actividad creativa, de rupturas de ataduras, de liberación de un renovado y vital espíritu que había sido coartado por la oscuridad dogmática de la Edad Media, y cuyo resultado fue lo que ha dado en llamar la Reforma, una liberación de la ley tradicional y de restauración al individuo de un gobierno autónomo moral e intelectual” en Europa el intento llevado a cabo por sabios como Ficino, Erasmo, Tomás Moro o los plotonianos de Italia de ofrecer una perspectiva más amplia de la doctrina cristiana, reinterpretándola a la luz de la filosofía de Platón y Plotino, fracasó. A pesar de partir del seno de la Iglesia romana, la Reforma se realizó fuera de la Iglesia durante el siglo XVI. Fue un intento de purificar la Iglesia de sus abusos, que sus enseñanzas se aproximasen a una más íntima armonía con las nuevas ideas, si bien poco se hizo para mejorar las cosas desde el punto de vista espiritual, se avanzó en libertad de creencia y en libertad para que el intelecto individual buscase la verdad por sí misma. Tan grande fue, empero, la ignorancia e intolerancia de los reformadores, que engendraron una teología más intolerable que la de Roma. Después de la Reforma en Inglaterra la arquitectura eclesiástica sufrió un importante retroceso, y las Logias operativas entraron en disolución debido a que su trabajo ya no era indispensable. Pero mientras la Reforma dañaba de esta manera a la Masonería operativa, daba a Europa seguridad para el resurgimiento del arte especulativo abiertamente, dando pie a la introducción de constructores (masones) teóricos en el seno de las Logias.
Oscurantismo. Siguiendo al destacado masón y teósofo C. W. Leadbeater, se puede atribuir un período de oscurantismo y desintegración, así como los escasos registros referentes a los secretos masónicos que de esta época nos han llegado, no sólo al Juramento de no escribir esos secretos, sino también a que muchas logias operativas habían perdido casi todo indicio de sus trabajos rituales, olvidando los secretos tradicionales y simbólicos de la construcción. Es durante este período de postreforma, en que las antiguas logias casi habían olvidado la gloria de su herencia, tanto operativa como especulativa, cuando por primera vez hallamos minutas de las reuniones de Logia. La más antigua está guardada en los archivos de la Logia de Edimburgo, Mary´s Chapel Nº 1, en el rollo de la Gran Logia de Escocia, fechada en 1598. Aun cuando parece ser que desde los tiempos más remotos las logias operativas aceptaran a hermanos no operativos, el primer registro de ello fue la admisión en 1600 de John Boswell de Auchinlech y lo encontramos en los mismos archivos. La importancia de este documento radica en que a través de la marca que precede a la firma de Boswell, una cruz encerrada en un círculo, símbolo a menudo utilizado por los hermanos de la Rosa Cruz, se pone de manifiesto la profunda conexión de los alquimistas Rosacruces con la Masonería. En 1641 existe como referencia comprobada la afiliación a la misma Logia de Edimburgo de sir Robert Moray, y en 1646 es admitido en la Masonería uno de los más notables iniciados masónicos de los hay constancia en aquellos tiempos. Se trata de Elías Ashmole, fundador del Ashmolean Museo de Oxford, que además de alquimista, hermético y Rosacruz, fue el primero que, en Historia de la Orden de la Jarretera según Ashmole (1640), escribió sobre los templarios en términos elogiosos desde la supresión de la Orden. A este respecto, se indica que Francés Yates en El Iluminismo Rosacruz descubre una estrecha vinculación entre los Rosacruces del siglo XVII y la Orden de la Jarretera, detalle muy sugerente si tenemos en cuenta que en esta Orden se ha visto, cuando menos en el aspecto ceremonial, una continuación de los templarios. Sir Christopher Wren, arquitecto de la catedral de San Pablo de Londres y último Gran Maestre de la Masonería antigua muerto en 1702, habría tenido acceso a documentos antiguos del oficio. Wren no dudaba de la relevancia de los Caballeros de la Orden del Templo de Salomón y de otros cruzados en la importación desde Oriente Próximo de las ideas arquitectónicas musulmanas. “Lo que ahora llamamos vulgarmente gótico debería llamarse con mayor verdad y propiedad arquitectura sarracena refinada por los cristianos, que surgió en primer lugar en Oriente tras la caída del imperio griego, por el éxito prodigioso de aquellas gentes que se adhirieron a la doctrina de Mahoma y que, movidos de su celo religioso, construyeron mezquitas, caravasares y sepulcros en todas las partes a las que llegaban. Concebían estas obras con forma redonda, porque no querían imitar la figura cristiana de la cruz, ni las antiguas maneras griegas que tenían por idólatras…”.
LA MASONERÍA DECIMONÓNICA. La Masonería, sociedad esotérica de corte Iniciático, adquiere gran preponderancia durante el siglo XVIII y XIX, si bien había tenido precedentes en la Real Sociedad fundada en 1662 de corte científico, en realidad fue el establecimiento oficial de lo que había sido en principio el “Colegio Invisible” de los masones, creado en 1645. La masonería decimonónica, al contrario de las logias francmasónicas medievales no desarrolla trabajos operativos propios de los constructores, sino que es fundamentalmente simbólica, ilustrada y filosóficamente especulativa, se genera En 1717 con la reunieron de todas las logias(4) inglesas, originando la Gran Logia de Londres, que dio lugar a la masonería moderna actual, llamada especulativa con orientación a principios filantrópicos y a veces muy politizada a través de los miembros “aceptados”, dejando en parte de lado el oficio de la construcción, se consolida en 1721 con la redacción de las Constituciones de Anderson de la regularidad masónica anglosajona, en las que se eliminaron las fórmulas católicas de los Antiguos Deberes para reflejar el espíritu ecuménico. De cualquier forma, ya por esas fechas se practicaban en Francia, de forma privada, los Ritos de Clermont y de Heredom. Esto significó que aunque la nueva masonería adoptara las tradiciones de la antecedente, se produjo una profunda descristianización de la organización, llegando incluso a prescindir de la creencia en Dios, aspecto que había resultado clave en las logias operativas. Otras fechas significativas para la masonería decimonónica son:
1725 Aparecen las primeras logias estuardistas o jacobitas
1728 En España, el duque de Wharton fundó las dos primeras logias españolas
1732 Se funda la Gran Logia de Francia
1737 Surge el Rito Escocés de Ramsay y que entra en conflicto con la Gran Logia londinense.
1739 Ferrer Benimelli, el cardenal Firrao, secretario de los Estados Pontificios, prohibió las reuniones masónicas, condenó a muerte a los masones y ordenó la demolición de sus viviendas.
1771 en que se produce el primer intento de unificación de todas las logias, la masonería ya contaba con un notable influjo político bajo el impulso de Luis Felipe. Este intento de unificación de las logias masónicas no fructificó, sin embargo de él sobrevino en
1773 la creación de la Orden Real de la Francmasonería que toma el nombre de Gran Oriente de Francia, llegando a ser Gran Maestre del mismo el propio Luis Felipe. Con esto, lejos de lograr el propósito de la unificación, se supuso la gestación del Gran Oriente es un auténtico cisma dentro de la masonería.
1782 Sería otro intento de unificación de las logias que se pretendió en la reunión celebrada en Wihelmsbad, donde Joseph de Maistre declaró que las ciencias esotéricas son una farsa, negó el origen templario de los masones y suplicó que éstos regresaran como él, al seno del cristianismo.
EN TELA DE JUICIO. Hasta entonces, la masonería nunca había puesto en tela de juicio su vinculación con los templarios. Es más, antes del resurgimiento de la masonería como actividad ilustrada y especulativa, ésta ya venía reclamando su origen templario, incorporando a partir del siglo XVIII dicho origen a los ritos de sus diversas obediencias. Incluso en nuestros días existe una Orden del Temple asociada con la Gran Logia de Inglaterra, principal obediencia de la masonería universal, la cual sigue considerando la tradición Templaria como la más venerada esencia de sus rituales. De cualquier forma, a pesar de que existan pretensiones al respecto, hoy puede decirse que poco de templario hay en la masonería salvo alusiones y detalles característicos en ciertos grados, que la constitución de la Gran Logia londinense lo que marcó en realidad, es la conversión de una verdadera sociedad secreta en un cenáculo algo pomposo donde se reunían unos amigos, y tomaba un carácter semipúblico porque ya no tenía ningún secreto que guardar. En definitiva, salvo la honrosa excepción de muchos francmasones modernos que sin duda se someten a sus iniciaciones respetando lo solemne y con sentido de espiritualidad, es una organización que ha perdido su sentido originario. Como señala Guénon, en la masonería inglesa 24 de los 33 grados se otorgan sin celebrar ningún rito, también sucede con los llamados Altos Grados templarios de algunas órdenes vinculadas a la masonería, que se otorgan de palabra, sin necesidad de llevar a cabo rito alguno. Antes de la formación de la Gran Logia los francmasones propagaban el mismo tipo de saberes que los templarios sobre geometría sacra y hermetismo. Hoy, muchos reniegan o desconocen sus raíces, pues en gran medida la cadena de transmisión se ha roto por demasiados eslabones.
RUMBO A ESCOCIA. El abad Velly en su Historia de Francia refiere que cuando los cuerpos de los dignatarios del Temple Jacques de Molay y Geoffrey de Charney, eran unos restos carbonizados, el pueblo se abalanzó hacia las hogueras a pesar de que permanecían allí algunos guardias y recogió ceniza de los mártires para llevársela como una preciosa reliquia. Todos se persignaban y no querían oír nada más. Su muerte fue bella tan admirable e inaudita que todavía hizo más sospechosa la causa de Felipe el Hermoso. Antes del fatal desenlace, entre la muchedumbre, grupos de tres o cuatro Compañeros constructores, canteros y carpinteros, que eran una especie de tercera orden corporativa bajo la protección de los Caballeros del Temple, habían oído la voz de Molay como una sentencia que al decir de Robert Ambelain, gran maestro de varias obediencias masónicas, significaba para ellos una orden para avanzar y una esperanza.
Algunos estudiosos han presentado argumentos convincentes de que la francmasonería tuvo sus orígenes en la herencia Templaria. No es ilícito pensar que algunos monjes guerreros pudieron salvaguardar sus archivos secretos y gran parte de su tesoro monetario pues no todos los templarios fueron capturados a la vez ya que Un grupo, entre los que se encontraba el tesorero de la orden, escapó a la redada aunque fueron detenidos unos días más tarde no pudiendo sacar el cargamento de Francia.
Se trató de una maniobra de distracción para que el tesoro no fuese buscado más. Vista la actitud que tomaron los templarios ante el proceso que se desató contra ellos, da la impresión de que los caballeros esperaban salir airosos del envite. Era lógico ocultar los bienes en un escondrijo cercano y esperar que todo acabara para recuperarlos. Esta hipótesis que cobra fuerza con enigmáticos descubrimientos en el suelo francés, según los investigadores británicos Michael Baigent y Richard Leigh en El Templo y la Logia y también la del historiador norteamericano John J. Robinson en Nacidos en sangre.
En ambas obras se llega a la misma conclusión desde diferentes caminos. Al año siguiente, en pleno proceso inquisitorial, un templario llamado Juan de Chalon realizó un sorprendente testimonio manifestando que Algunos dirigentes templarios del “Círculo Interior” de Francia y muchos supervivientes viendo el peligro que se les vino encima, escaparon trasladándose y huyendo antes del arresto de las garras inquisidoras con cincuenta caballeros transportando el tesoro de la preceptoría de París y los archivos en tres carros al amparo de la noche, ya que al no haber sido englobada la armada Templaria en las requisas ordenadas por Felipe IV en 1307, tenían la intención de hacerse a la mar, levaron anclas zarpando en 18 galeras de la flota templaria desde el puerto templario de La Rochelle al mando del comendador de Ballantrodoch partieron allende la mar con rumbo desconocido, unos probablemente México. Otros hacia … las brumas del norte transportando … alejando de las manos de la Inquisición y de la Iglesia … el verdadero tesoro del Temple. Fondearon en aguas escocesas y en Rosslyn ciudad a unos 80 Km al sur de Edimburgo en donde les acogieron, fue el sitio del último reducto templario.
La transmisión de los secretos del Temple, se restringió a unos pocos iniciados. Seguiendo la organización Merovingia de gobierno, implicó dejar al Gran Maestre la tarea de ser la cabeza visible, mientras que el conocimiento adquirido, su custodia y transmisión estaría en manos de algunos que poca o ninguna relevancia tuviesen entre el resto de la Orden. Ningún inquisidor pudo jamás conseguir desvelar el secreto y es impensable que no hubiese algún caballero que no se doblegase ante las atroces torturas. Anónimos y simples monjes entraron en otras órdenes o se fundieron en la vida civil, para mantener desde otra posición más segura el legado histórico que poseían.
Según Michael Lamy, en documento datado en 1.745 dice que los templarios que escaparon al suplicio abandonaron sus bienes y se dispersaron, unos a lugares apartados y escondidos donde llevaron una vida de ermitaños, en España; caso muy evidente de esto último lo encontramos en el refugio en la ciudad eremítica de Cívica, auténtico dédalo excavado en la roca, de templarios procedentes de varias encomiendas de la provincia de Guadalajara, entre las que estarían las de Torija, Albares y Ocentejo, las de Peñalver, Campisábalos y Albendiego. Y así continúa quién sabe dónde.
Nunca se ha podido demostrar este punto, ningún documento queda sobre la utilización de aquella flota. Algunas teorías apuntan que el destino final podría haber sido Inglaterra o Escocia lo que ayuda a enlazar al Temple con la masonería ya que hemos visto que en tierras escocesas la Orden no se llegó a disolver. También lo corrobora Lamy, lo más que constatado es que parte de la flota Templaria del Mediterráneo y una parte de la del Atlántico también se refugió en Portugal y España, siendo luego recuperadas para las órdenes de Cristo y Montesa respectivamente.Otros se fugaron y escondieron en una isla de Escocia y a la cabeza de los templarios que se refugiaron para contactar con el comendador escocés George de Harris se encontraba el caballero Pierre d´Aumont, Preceptor de Auvernia sucesor y directo de Jacques de Molay después que Imbert Blanke, huyó a Inglaterra donde fue encarcelado y liberado más tarde.
Imber Blanke habría sucedido al frente del Gran Maestrazgo templario al conde François de Beaujeau, a quien Jacques de Molay antes de su suplicio habría encargado la misión de hacer revivir la Orden y continuar su labor. El conde de Beaujeau no sólo habría restablecido la Orden, sino que fue el depositario del tesoro y los secretos templarios. Si nos atenemos a los testimonios del Maestre de Escocia, Walter de Clifton, y al Caballero Templario William de Middleton. Para Baigent y Leigh, la continuidad de los templarios habría partido a Escocia y que la francmasonería tuvo su origen en los templarios refugiados en Escocia pasando luego a Inglaterra en 1603 cuando el rey escocés Jaime IV ocupó el tono de Inglaterra.
Mientras que Robinson investigó los orígenes de los ritos masónicos actuales, viéndose también conducido por esa pista hasta los templarios. Róbinson piensa que fue en Inglaterra donde los templarios se convirtieron en francmasones, llegando incluso a estar tras la insurrección campesina de 1381 lo cual no resulta nada descabellado si consideraciones detalles tan curiosos como que durante las revueltas se atacaron propiedades de la Iglesia y de los Caballeros Hospitalarios las dos organizaciones principales enemigas del Temple, mientras que se tuvo cuidado de no dañar las antiguas construcciones Templarias. De lo que no cabe ninguna duda es que los templarios hicieron de la Escocia del siglo XIV uno de sus principales refugios tras la disolución oficial porque se hallaba en guerra contra Inglaterra y las bulas pontificias de supresión de la Orden nunca fueron promulgadas y no alcanzaba la autoridad de Roma al haber recaído en aquella época sobre el país un interdicto papal que situaba al rey, los nobles y los villanos en condición de excomulgados.
La tradición Templaria habría anidado entonces en las primeras logias masónicas escocesas que se habrían creado para aprovechar la experiencia de los Templarios tras la caída de la Orden, incorporando además los ritos y la simbología del Temple. Una de estas órdenes fue la Orden de Kilwinning compuesta por canteros que sirvió de asilo y refugio a los templarios y que construyó la abadía de Kilwinning en tiempos del rey escocés David I, generoso benefactor de los Templarios La evidencia muestra que los símbolos templarios grabados en piedra y los masónicos conviven estrechamente. Es el lugar más idóneo para la supervivencia Templaria en ese país donde nunca quedó oficialmente disuelta. El Temple escocés se mantuvo como un cuerpo coherente durante cuatro siglos más.
Pacto Templario – Escoces. Durante a la Primera Cruzada Cuando Godofredo libra la batalla final en las calles de Jerusalén, tan cruel como desesperada, a su lado combatió el caballero Henry Saint Clair. 33 años antes, en 1066, otros 9 miembros de la familia Saint Clair combatieron en la batalla de Hastings, que daría el control de inglaterra al monarca Plantagenet (otra rama de la Sangre Real) conocido como Guillermo el Conquistador.
Como explica Andrew Sinclair, al narrar la asombrosa saga de su familia, el apellido Saint Clair, adoptado en el siglo X por un miembro de la familia More, procede del latín Sanctus Clarus (Claridad o Luz Santa). De origen vikingo y normando éstos controlaban una parte de la costa noruega, las islas Orcadas y las Shetland y la tierra de Caithnes (en Escocia), llegando a conquistar la mayor parte de Bretaña y Normandía, Muchos de sus miembros destacan prominentemente en la gestación de la historia europea, estableciendo alianzas políticas y matrimoniales con varias dinastías reales.
Unos estudios actuales muy interesantes son los llevados a cabo por sir Laurence Gardner plasmados en su obra La herencia secreta del Grial. Gardner es prior de la Iglesia celta del Sagrado Linaje de San Columba, Chevalier Labhràn de Saint Germain y miembro del Consejo Europeo de Príncipes, es además experto en genealogía y mantiene estrechas relaciones con la Casa Real de los Estuardo. Ello ha posibilitado la elaboración de su exhaustivo estudio sobre ciertas familias de la nobleza europea encuadradas en una tradición denominada Rex Deus, que nos habla de alianzas entre antiquísimos linajes europeos que se remontan a Bizancio y a la Palestina bíblica; que el príncipe Miguel de Albany permitiese consultar los documentos de caballería y de la Casa Real estuardista. Asimismo ha consultado documentos en los Archivos Jacobitas de Saint-Germain.
Gardner ha conseguido gracias a ello averiguar cosas tan interesantes como que en 1128 Hugo de Payens primer Maestre del Temple, había pactado con el rey David I de Escocia tras el Concilio de Troyes en que se dio bendición papal y se convirtió en monástica a la orden de los Caballeros del Temple y que san Bernardo de Claraval había promovido la integración de su poderosa orden cisterciense dentro de la Iglesia celta. Lógicamente, este dato convierte ya en algo más que en mera especulación la tradición que nos habla de san Bernardo iniciado en los misterios druídicos e incluso otorga rango de veracidad a esa famosa carta número XII excluida por la Iglesia de sus Obras Completas, en la que san Bernardo le habla a Hugo de Payens del bautismo Iniciático del Hombre Primordial entre los celtas y de la ciudad de los sacerdotes druidas: Bethphagé (¿Baphomet?).
El rey David I de Escocia entregó a los templarios los territorios de Ballantrodoch adyacentes al estuario de Forth un lugar conocido a partir de entonces como el poblado del Temple, estableciéndose al principio al sur de Esk. Sucesivos monarcas escotos apoyaron y promovieron la Orden, especialmente Guillermo el León. Los templarios recibieron gracias a ello grandes extensiones de tierras en Lothians, Ayr en la zona oeste de Escocia y su mayoría cerca de Aberdeen otro dato importante que explicaría él por qué se establecieron allí en Escocia tras pasar a la clandestinidad luego de la disolución del Temple. Algunos eminentes investigadores como Robert Goodman sospechan que podría ser el emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y escondido allí junto con sus otros tesoros nunca hallados.
Junto a ellos combaten a los ingleses por la independencia de Escocia y en apoyo del célebre Roberto I Bruce. La hija de éste se casa con el hijo de uno de sus caballeros más incondicionales, Walter Stewart cuyos descendientes dan lugar a la Casa Real de los Estuardo, que se considera descendiente de la dinastía del Grial, al igual que sus incondicionales los Saint Clair. Durante cinco siglos estos últimos serán los grandes maestres hereditarios de los oficios, gremios y órdenes de Escocia, y luego de la masonería escocesa, surgida de aquéllos y que apoyará el derecho de los Estuardo a ocupar el trono de Inglaterra.
A los Saint Clair que mantuvieron extraordinarias relaciones con el Cister de San Bernardo se les otorgó el señorío de Rosslyn y se convirtieron en custodios de reliquias sagradas, que pretendían confirmar el derecho divino de los reyes escoceses. El tercer conde Saint Clair construyó en Rosslyn en 1440 La gloriosa y magnífica Abadía de Rosslyn (que aparte de la Catedral francesa de Chartrés, merece puesto de honor) en Escocia cercana a Edimburgo bajo la tutela del conde William Saint Clair para honrar los restos de su familia, una de las más antiguas y nobles de Escocia. Muchos de los que están sepultados allí eran miembros de la élite del grupo de cruzados llamado Los Caballeros de Templar, conocidos como los guardianes del Grial en los romances del Grial. Una capilla octogonal, de inspiración templaria y repleta de simbolismo esotérico, incluida una cabeza del baphomet, llamada capilla del Santo Grial porque se cree que acá yace oculto el Santo Grial en una de sus columanas, junto con otros tesoros templarios. De hecho, el lugar más lógico para esconder algo son las bóvedas debajo de la capilla, y esas bóvedas están selladas, no hay acceso alguno a ellas. El secreto de la capilla Roselyn es un misterio pero la búsqueda continúa.
Esta capilla es considerada por masones de todo el mundo como su lugar sagrado. En ella hay esculpidas mazorcas de maíz y otras plantas americanas. Todas las pruebas señalan que los manuscritos secretos de los judíos, desenterrados por los 9 templarios iniciales se encuentran en la capilla de Rosslyn y esta sería la clave del origen de la masonería escocesa basada en el templarismo. Entre los muchos elementos de la capilla Rosslyn un relieve existente entre dos pilares en el exterior de la capilla, que muestra una ceremonia de iniciación al primer grado de la Masonería. El candidato, arrodillado, tiene los ojos vendados y lleva una soga alrededor del cuello, cuyo extremo sostiene un personaje ataviado con la túnica de los Caballeros del Temple. Sus pies están colocados en la posición que los candidatos masones continúan adoptando hoy en día en las ceremonias modernas, y en la mano izquierda sostiene una Biblia. Este relieve fue realizado alrededor de 1450. Además no sólo posee elementos simbólicos entre su abigarrada ornamentación (donde el desorden es sólo aparente), aluden claramente a la masonería, a las familias Rex Deus, al linaje sacro, a la historia oculta de los caballeros templarios, y a la Jerusalén del siglo I, desde hace casi doscientos setenta años antes de la fecha en que según afirma la Gran Logia Unida de Inglaterra, se inició la Masonería.
Esta es una de las muchas evidencias que sustentan la autenticidad de la expedición realizada a América en 1398 por el «príncipe» Henry Saint Clair, con la ayuda de los hermanos Zeno, avezados navegantes venecianos, desembarcando en Nueva Escocia y dejando sus huellas en la costa de Massachusetts. Su intención manifiesta es fundar una nueva Jerusalén en aquel continente. Según las investigaciones de Bradley, en época precolombina se construye un castillo en Nueva Escocia como refugio para miembros de la dinastía griálica, de los que desciende algún notable politico canadiense. Cuando este territorio peligra ante los ataques de Cromwell, se convierte en su nuevo refugio la ciudad de Mont-real, fundada por la misteriosa Compañía del Santo Sacramento. Todo apunta a que los Saint Clair conocen la existencia de América a través de sus aliados templarios y de sus vasallos vikingos. Investigadores como Jacques de Mahieu han documentado sobradamente la presencia del Temple en el Nuevo Mundo. Éste sería el Secretum Templi al que alude un sello que muestra a un indio, la tierra de donde extraen buena parte de la plata con la que financian la construcción de las catedrales góticas que bajo inspiración de la Orden del Císter creada por San Bernardo se levantan por toda Europa sin que nadie sepa de donde procede el metal precioso con que se paga a los constructores. La plata y otros bienes son transportados por barcos hasta su puerto atlántico y secreto de La Rochelle.
Según las investigaciones de Mahieu. La primera llegada histórica a América en el año 877 es la de monjes irlandeses pertenecientes a la Orden columbita de los Guldeos. Les seguirán los vikingos, quienes descubren primero México y luego Sudamérica, donde se instalan en torno al año 1000 y permanecen allí hasta que sienten necesidad de reanudar el contacto con su tierra, llegando al puerto de Dieppe. Allí permiten que los normandos copien el mapa que han trazado tras explorar el continente y sus costas durante 150 años.
El mapa permite al Temple, que es todopoderoso en esa región, confirmar las informaciones recabadas en diversos lugares sobre la existencia de un nuevo continente, rico en metales preciosos. Los templarios negocian un acuerdo con los vikingos de América, viajando hasta allí sus naves y organizando la explotación de varios yacimientos mineros. Tras la caída del reino de Jerusalén, y al sentir amenazada su Orden, el Temple piensa en establecer un Estado soberano en Centroamérica, donde su expedición es acogida con entusiasmo por los indígenas, estableciéndose junto al lago de Chalco.
Perseguidos en Francia, su escuadra desembarca en Pánuco los archivos del Temple, imponiendo su autoridad en toda la región, pero al ser célibes mueren sin apenas dejar descendencia. Los templarios portugueses, que sobreviven como la Orden de Cristo, probablemente conservan en sus archivos copia del mapa de Dieppe, que les permite viajar a Brasil antes de su descubrimiento «oficial», manteniéndolo en secreto para evitar la codicia de otros países.
Los actuales caballeros templarios de Escocia que se dicen descendientes de aquellos fugitivos, celebran a las afueras de Edimburgo, en la capilla de Rosslyn foco de los francmasones modernos, el aniversario de la batalla de Bannockburn acaecida el 24 de junio de 1314, donde Robert I Bruce derrotó definitivamente las tropas de Eduardo II de Inglaterra yerno de Felipe IV el Hermoso para más señas. El rey escocés contó con el apoyo de un contingente de 432 templarios, entre ellos sir Henry St. Clair barón de Rosslyn y sus dos hijos Henry y William. Este último murió más tarde en España junto a otros caballeros escoceses atacando a los musulmanes, cuando llevaba el corazón de su padre el rey Bruce que había muerto en Cardross víctima de la lepra para enterrarlo en Jerusalén. Tras la batalla de Bannockburn en la que participaron los Saint Clair además de otros miembros de las familias Rex Deus entre ellos un Montgomery, los templarios aumentaron su presencia en las zonas de Lorne y Argyll. Es al rey Robert Bruce a quien citan los francmasones como fundador de las primeras logias escocesas. Fue con la anulación de la excomunión que la iglesia romana perdonó a Robert Bruce en 1329 tras los intentos, como evitó la organización de una cruzada contra su país así como la lanzada contra los herejes Cátaros del Languedoc, Tras El rey recompensó el valor de los templarios en la batalla de Bannockbum solicitándoles primero que se convirtiesen en organización secreta, elevando de categoría a la Orden de Kilwinning Del Haredom, (la del asilo y refugio) al transformarla en la principal logia escocesa, la Gran Logia Real del Haredom situada junto a la antigua abadía de Ayshire y; creando a continuación la real orden de Escocia de la que el rey sería Gran Maestre soberano y los Saint Clair Grandes Maestres hereditarios. Así se dio origen a las posteriores fraternidades masónicas. Además, A partir de Robert Bruce, todo sucesor Bruce y Stewart (Estuardo) es templario desde el momento de su nacimiento y en nuestros días el príncipe Miguel de Albany, jefe de la Casa Real de los Estuardo y descendiente directo de Robert Bruce, ostentaría tal condición. Esta Real Orden de Escocia todavía hoy existe en secreto y el cargo de gran maestre sigue teniendo carácter real. Muchos destacados templarios escoceses entraron a formar parte de Real Orden, entre ellos el que por entonces era Maestre del Temple en Escocia. La familia Saint Clair de Rosslyn presidía las asambleas anuales en su papel hereditario de protectores del rey y del príncipe heredero y también como vecinos poderosos y amigos de los templarios que tenían su cuartel general en Ballantrodoch. Estas órdenes absorbieron la proscrita Orden del Temple y a sus doctrinas secretas que se convertirían en las prácticas de los masones posteriores. Andrew Sinclair descendiente del príncipe Henry St. Clair dice que una autora muy versada en esta materia y miembro de la masonería escribió hacia 1912 que la tradición que relaciona a Kilwinning con los grados templarios es insistente y sale a relucir constantemente pues explica la unión de la llana y la espada, tan notable en los grados superiores.
VETERA INSTITUTA ET FUNDAMENTA ORDINIS. ORDEN REAL DE HEREDOM DE KILWINNING. El propio nombre de la Orden Real incluye una serie de significados muy poco conocidos que, cuando son develados, muestran aspectos ocultos de la historia, de la tradición y de la filiación de la misma. René Guénon se ha referido largamente al significado de la palabra “Heredom” en distintas oportunidades. Es necesario recordar que la localidad escocesa de Kilwinning es famosa tanto por su primitiva abadía, de influencia céltico- culdea, como por su antigua Logia operativa, la más antigua de la que se tenga registro escrito. Lo primero en considerar es que las distintas acepciones de dicha palabra provienen todas de la raíz formada por las consonantes “HRDM”. Al igual que en hebreo y en árabe, los significados que adquiere dicha raíz varía según las distintas vocales que se interpolen entre sus consonantes. De esta manera, se podrían establecer, entre otros, los siguientes:
HeiRDoM, palabra inglesa que significa “herencia” o “heredero”.
HieRos DoMos, palabra mixta – griega y latina – que significa “casa sagrada” lo cual es equivalente a “templo”.
HaRoDiM, palabra trasliterada del hebreo que designaba a los Supervisores y Superintendentes de los Trabajos durante la construcción del Templo de Salomón (Reyes II) o sea a los Oficiales superiores de una Logia.
Combinando los anteriores significados, tendríamos las siguientes acepciones:
Orden Real de la “Herencia” o “Herederos” de la abadía y/o Logia de Kilwinning.
Orden Real del Templo (casa sagrada, abadía) de Kilwinning (construída por su Logia).
Orden Real de los Oficiales superiores de la Logia de Kilwinning.
Todas estas acepciones, lejos de excluyentes, son perfectamente complementarias y remarcan los aspectos cristiano-templarios y masónicos de la Orden Real.
Las Cuatro Piedras Angulares De La Antigua Masonería De Heredom. La Orden Real de Heredom de Kilwinning es heredera de las antiguas cofradías medievales reunidas en torno a la abadía de Kilwinning (1140 D.C. – Escocia) que albergaba a los Oficiales, Maestros de Obra y Arquitectos que trabajaban para los monjes tyronneses de San Winning, depositarios de la espiritualidad cristiano-céltica de la Iglesia Culdea. Posteriormente, la Logia operativa de dicha abadía fue unida a la Orden de los Caballeros de San Andrés del Cardo, continuadora del Templarismo en Escocia desde el siglo XIV, que fuera fundada por el rey Robert the Bruce, luego de la batalla de Bannock-Burn (24 de Junio de 1314), para proteger a los Templarios que se habían refugiado de las persecuciones en el Mull de Kintyre y lo habían ayudada decisivamente en dicha batalla. La filiación iniciática de la Orden Real de Heredom de Kilwinning reúne cuatro corrientes del esoterismo tradicional de Occidente que constituyen las cuatro Piedras Angulares que sostienen el edificio de la misma:
La salomónica, transmisora de la leyenda de la construcción del Templo de Salomón.
La pitagórica, transmisora del conocimiento de la Geometría Sagrada.
La hermética, transmisora del Arte Real, alquímico y constructivo.
La templaria, transmisora de la Vía Caballeresca por medio de los Altos Grados escoceses pertenecientes a la Casa de Estuardo y a las Logias “Jacobitas”.
La Orden Real practica lo que, en el siglo XVIII, se denominaba Early Grand Scottish Rite (Gran Rito Escocés Primitivo) en sus Logias y Capítulos, herederos directos de las cuatro corrientes antedichas.
Los Principios Doctrinarios y Tradicionales de la Orden Real. Es necesario exponer clara y sencillamente ciertos hitos o “Land-Marks” doctrinales para orientar los estudios de los Hermanos y de los eventuales Candidatos. Todas las actividades se basan, en forma exclusiva y excluyente, en el Esoterismo Tradicional tal como fuera expuesto en lengua francesa por René Guénon, cuyo inmenso y decisivo mérito es haber explicitado, en una lengua moderna, las auténticas doctrinas y métodos de la Tradición Primordial y de las tradiciones particulares vivientes en la actualidad de ella derivadas. Considerando que una tradición particular viviente es la que posee, hoy en día, representantes legítimos y cualificados que demuestren una continuidad ininterrumpida, una cadena iniciática de hombres – vivos y de carne y hueso – que la ligue a su origen, necesariamente sobrehumano, muy pocas son, entonces, las que han sobrevivido hasta hoy. Por lo tanto, son tradiciones particulares legítimas y vivientes: Hinduísmo, Budismo, Taoísmo, Judaísmo, Cristianismo, Islam y la Masonería (esta última es una iniciación artesanal cuyo origen remonta a los comienzos de la civilización y a las primeras fundaciones de ciudades y no debe confundirse con la desviación llamada “Masonería Especulativa”. Así, son tradiciones particulares extinguidas definitivamente e imposibles de revivir: la Nórdica, la Greco-Latina, la egipcia, la Céltico-Druídica y la Chamánica en todas sus formas supersticiosas actuales. Sin hablar de una supuesta “Tradición Atlante” contra la cual se debe alertar claramente pues es necesario recordar el carácter nefasto y luciferiano de la Atlántida, hundida en el océano como castigo divino, por la acción de su sacerdocio desviado y de la subversión de sus guerreros… Habiendo centrado nuestra actividad exclusivamente en el Esoterismo Tradicional quedan automáticamente fuera de nuestros objetivos las siguientes tendencias, prácticas y escuelas: teosofismo, misticismo, ocultismo, magia, espiritismo, cultos afro-brasileños, control mental, etc. En síntesis: el Esoterismo Tradicional, con su Doctrina y métodos particulares, aspira a restaurar al hombre y a la naturaleza en su perfección originaria para poder – desde ese punto central de la existencia – acceder al conocimiento de los estados superiores del Ser por medio de la verdadera inteligencia: la Inteligencia del Corazón…
Historia de la antigua Masonería de Heredom. La Orden Real de Heredom de Kilwinning es heredera de muy antiguas filiaciones iniciáticas y posee el privilegio de haber recibido los ritos y tradiciones del Templarismo refugiado en el Mull de Kintyre para escapar a las persecuciones. Luego de destruída la Orden de los Templarios en la mayor parte de los países de Europa, los Caballeros refugiados en Escocia fueron protegidos y organizados en la Orden de San Andrés del Cardo, fundada para ellos por el rey Robert the Bruce luego de la batalla de Bannock-Burn (24 de Junio de 1314) para premiar su decisiva acción en dicha batalla que selló la independencia de Escocia. Posteriormente, se les unieron las Logias Operativas dependientes de la Abadía de Kilwinning perteneciente a los monjes tyronnenses. El destino de la Orden quedó indisolublemente unido a la Casa de Estuardo durante la Gran Maestría hereditaria detentada por el clan Saint-Clair (Sinclair) de Rosslyn (ortografía antigua: Roslin) siendo el núcleo principal de la llamada “Masonería Jacobita”. La Capilla de Rosslyn, cerca de Edimburgo, es un mudo testigo pétreo del antiguo esplendor de la auténtica Masonería Escocesa – necesariamente Jacobita – en la cual se fundían los restos de la Massenie du Saint-Graal, los vestigios del Templarismo secreto, las Logias Operativas y el naciente Rosacrucianismo. Luego de la caída de la Casa de Estuardo que arrastró consigo al clan Sinclair de Rosslyn la Masonería Jacobita fue perseguida sin piedad por la dinastía usurpadora de los tronos de Escocia e Inglaterra entrando en las tinieblas de la Historia. Sin embargo, su influencia oculta se hizo sentir inequívocamente durante el alzamiento de los masones escoceses, irlandeses y del norte de Inglaterra nucleados en la llamada Gran Logia de los “Antients”, sostenida por los duques de Atholl, bajo la conducción del ilustre masón Laurence Dermott. Estos masones tradicionales, denominados “Antiguos”, se opusieron durante más de sesenta años a los masones “Modernos” seguidores de la desviación promovida por el pastor Anderson, Payne y Désaguliers. A lo largo de toda su obra, René Guénon se ha ocupado extensamente de la Masonería de Heredom o Masonería Escocesa Jacobita. En su libro El Esoterismo de Dante, estudia la Orden Real de Escocia y sus dos Altos Grados llamados respectivamente “Heredom” y “Rossy+Cross”; en los Etudes sur la Franc-Maconnerie et le Compagnonnnage aparece el famoso artículo titulado justamente “Heredom” donde, entre otras acepciones, dicha palabra es relacionada con la voz inglesa “heirdom” (herencia) y el propio Guénon declara que se trata de la “herencia” de los Templarios. En su libro Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, en el Capítulo “El Jabalí y la Osa”, en una de sus acostumbradas alusiones dichas como al pasar pero plenas de significado, Guénon señala la homonimia entre “Caledonia” (antiguo nombre de Escocia) y el mítico bosque de “Calidon” y que, en consecuencia, la Escocia histórica habría podido albergar, hasta una época muy avanzada, un centro espiritual derivado directamente de la Tradición Primordial y dependiente de la Ultima Thule… Además, etimológicamente “Shetland” significa textualmente “Tierra de Shet (el hijo de Adán y Eva al que se le permitió retornar al Edén para recuperar el Santo Grial luego de la expulsión de sus padres del paraíso terrenal), es decir, “Tierra de la Estabilidad”. Debemos recordar que la primitiva Abadía de Kilwinning fue construída por monjes provenientes del antiquísimo monasterio de Icolm-Kil, situado en la isla escocesa de Iona, perteneciente a la misteriosa Iglesia Culdea, representantes de una corriente evangelizadora pre-romana y céltica derivada directamente del primitivo Cristianismo oriental. Ante estos hechos, no se puede sino evocar las figura de José de Arimatea y Nicodemo, portadores del Santo Grial de Jerusalem a las Islas Británicas… Para finalizar, se debe consignar lo que ya es un secreto a voces dentro de las organizaciones tradicionales del Esoterismo occidental: la Masonería Jacobita fue una “cobertura” de las corrientes ocultas del Templarismo subsistentes en Escocia utilizada para corregir la desviación representada por la Masonería Especulativa desde sus propios orígenes. Se trataba de sanar el cisma de Londres de 1717 por medio de la superposición a la Masonería “del Oficio”, de varios Altos Grados que transmitían ciertas iniciaciones caballerescas a las cuales, en virtud de las relaciones de Escocia (Caledonia) con la Ultima Thule y con el Templarismo superviviente dentro de la Casa de Estuardo, les conviene perfectamente el nombre genérico de “Masonería Escocesa”. De más está decir que lo antedicho se refiere propiamente al Templarismo Masónico escocés de los siglos XIV al XVII y que poco tiene que ver con el llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado el cual, a pesar de su nombre, es una creación tardía del año 1804.
El sello crístico de la Orden Real de Heredom de Kilwinning. Se puntualiza:
Aquellos que instituyeron la Orden Real de Heredom de Kilwinning, como representantes legítimos del Templarismo Masónico escocés, jamás concibieron a la misma como ajena al Cristianismo pues ello significaría abjurar de sus remotos orígenes. El mensaje de Cristo es universal y dicho carácter se pone de manifiesto por la ofrenda de los tres Reyes Magos en la Nochebuena: oro, incienso y mirra que representan el triple poder real, sacerdotal y profético de Jesucristo. Por su cualidad sacerdotal “según el Orden de Melki-Tsedek”, Jesús une indisolublemente al Cristianismo con la Tradición Primordial Paradisíaca, tal como lo señalara oportunamente el H. René Guénon. Otro de los motivos de la extrema firmeza del mantenimiento del sello crístico de la Masonería de Heredom fue el enfrentamiento a la severa descristianización de los rituales operativos originales en que incurrieron los oportunistas que organizaron la Gran Logia de Londres, lo cual impulsó una decidida defensa de la Tradición. Recordemos el testimonio del ilustre Hno.•. Joseph de Maistre, Gran Profeso del Rito Escocés Rectificado, quien en una carta al duque de Brunswick-Luneburg, fechada en 1782, hace referencia al “Cristianismo Primitivo” y afirma que “la verdadera religión tiene mucho más de 18 siglos” y que “ella nació el día en que nacieron los días…” Es en esa universalidad y en ese estado del espíritu que la Orden Real realiza, más allá del paso de los siglos, el plan del Gran Arquitecto del Universo. Si bien la Orden Real posee, desde su origen un sello crístico y templario, ello no obsta para recibir en su seno Candidatos de otras tradiciones regulares bajo las siguientes condiciones generales:
Estar debidamente calificados física, psíquica y espiritualmente.
Estar informado y aceptar expresamente el sello crístico antedicho como marca indeleble de La Orden Real sin que ello los obligue a ningún tipo de conversión.
Obviamente quedan descalificados los ateos y los participantes en todas las formas restantes de la disolución pseudo-espiritual moderna.
No se realiza actividad confesional ni política de ningún tipo reservando tales prácticas al exclusivo dominio individual.
Lo que es y lo que no es la antigua Masonería de Heredom. La Orden Real de Heredom de Kilwinning representa la forma primitiva de la Masonería Escocesa Jacobita y constituye una Orden de Caballería tributaria del Templarismo asentada sobre una filiación masónica. Su existencia es muy anterior a la aparición de los dos grandes Ritos llamados “escoceses” los cuales fueron constituídos muy posteriormente, a saber: El Rito Escocés Rectificado, organizado en el Convento de Wilhelmsbad en 1782 y El Rito Escocés Antiguo y Aceptado, organizado en Charleston en 1804. La Masonería Escocesa Jacobita desapareció de la historia profana luego de la sangrienta batalla de Culloden-Moor (1746) donde fuera derrotada militarmente, en forma definitiva, la legítima Casa de los Estuardo. A consecuencia de la masacre de Culloden sir Charles Ratcliffe, lord de Derwent-Water y Gran Maestre de la Masonería Escocesa Jacobita, junto con otros prominentes HHnos.•., fue decapitado al hacha en la Torre de Londres el 8 de Diciembre de 1746. Años más tarde, los restos de la dispersa Masonería Jacobita se sumaron a la sublevación de los Masones Antiguos (Grand Lodge of Atholl) dirigida por el ilustre Hno.•. Laurence Dermott (1752) quien, liderando a masones irlandeses, escoceses y del norte de Inglaterra, se enfrentó duramente con la desviación moderna representada por la Grand Lodge of London (1717) creada por el pastor James Anderson. En nuestros días, la Orden Real de Heredom de Kilwinning ha restaurado no solo el espíritu operativo del Arte Real sino que además – en estricta observancia de las recomendaciones y críticas hechas por el Hno.•. René Guénon a lo largo de toda su obra – ha rectificado también las formas y rituales en uso en total concordancia con los inmutables principios tradicionales de la Masonería Operativa anteriores a la desviación moderna de 1717. Por lo tanto, se han “arrojado entre los escombros” todas las ilegítimas incrustaciones ideológicas, sociales, políticas, moralistas, sentimentales, etc. que lograra infiltrar la profanación especulativa de los “Modernos”. Además, la Orden Real ha conservado vivientes las tradiciones, Usos, Costumbres y Rituales de la antigua Masonería Operativa que han llegado hasta nosotros. Por lo tanto, su carta constitutiva no son las Constitutions redactadas por el pastor Anderson sino los Antiguos Deberes (Old Charges) de los Operativos, más específicamente el llamado Manuscrito “Iñigo Jones”(v.gr. “The Antient Constitution of Accepted Masons the Free and Accepted Masons.”,1607). Por todo lo antedicho, la antigua Masonería de Heredom es Una Orden esotérica tradicional de Occidente perteneciente a la Iniciación Obrera y Artesanal que ha recibido en custodia la herencia (Heredom=Heirdom) de filiaciones caballerescas y sacerdotales. Como toda Orden esotérica auténtica posee un origen supra-humano de donde proviene su influencia espiritual que se transmite por medio de una cadena ininterrumpida de iniciados. Derivada de la antigua Masonería Operativa y del Templarismo Jacobita escocés, recibe en sus Logias, con las adaptaciones necesarias, a hombres y mujeres debidamente calificados en igualdad de deberes y derechos.
Consecuentemente, la antigua Masonería de Heredom no es:
Una sociedad civil con fines profanos tales como el progresismo, el humanitarismo, el laicismo, el liberalismo, etc. y todas las restantes ideologías de la filosofía occidental moderna.
Un sistema especial de moralidad aunque esté “velado por alegorías e ilustrado por símbolos.”
Una religión, ni mucho menos un substituto de ellas.
Una secta religiosa de cualquier confesión que sea.
Una sociedad secreta, generadora de conspiraciones y complots.
Un medio de ascenso social en la sociedad profana.
Un centro de actividad política, más o menos exclusivo.
A pesar de todo lo antedicho, la Orden Real de ninguna manera resigna los deberes de la Fraternidad Masónica y reconoce como HHnos y HHnas. A iniciados en otras Obediencias aunque no profesen nuestros mismos “Land-Marks” (mojones) recibiéndolos en nuestros Trabajos como visitantes previo Retejado. Por otra parte, conociendo la situación de libertad restringida a que se encuentran sometidos los Hermanos miembros de las modernas Obediencias especulativas por medio del falaz concepto de la “regularidad” administrativa derivada de la desviación andersoniana de 1717, no necesitamos reciprocidad de su parte sino que abrimos las puertas de nuestras Logias para que puedan conocer la Masonería Tradicional restaurada en sus verdaderos Principios. De esta manera creemos cumplir con el precepto masónico de “Reunir lo disperso y difundir la Luz…”
Acuerdo sobre los verdaderos Principios de la Masonería Tradicional. La aparición de la Masonería Moderna o Especulativa en 1717, con la organización de la Gran Logia de Londres como resultado de las maniobras del pastor Anderson, asentó un grave golpe a la tradición masónica. Esta desviación moderna generó, años más tarde, la gran sublevación de los masones operativos liderados por el eminente Hno.•. Laurence Dermott, que constituyó la Gran Logia de los “Antients” para preservar las Antiguas Costumbres tradicionales.
Es innegable que la fuente de la Tradición Masónica radica en la Masonería Operativa anterior a 1717 y que la Gran Logia de Londres era cismática e irregular “ab initio”. Esta clarificación necesaria – pero muy poco difundida – coloca a la cuestión de la regularidad masónica en su verdadera perspectiva: la aparición de la Masonería Moderna o Especulativa es una subversión del orden tradicional originada en la intrusión profana de la política como nefasta consecuencia de las guerras dinásticas y religiosas ocurridas en las Islas Británicas. Por lo tanto, toda la Masonería Especulativa es irregular desde su origen, tanto en su vertiente “anglo-sajona” orientada hacia el moralismo protestante como en su vertiente derivada “latina”, desviada con respecto a la desviación originaria, autotitulada progresista, liberal o laicista.
El ilustre Hno.•. René Guénon fue un verdadero Maestro Operativo “en todos los Grados” siendo el primero en arrojar Luz sobre esta cuestión colocando el debate en sus verdaderos términos: los criterios de verdad sobre la Tradición Masónica deben buscarse en la Masonería Antigua anterior a 1717 y constituyen el único camino para poner “Ordo ab Chao” en la desorientación reinante.
Los “Land-Marks” (mojones) de la Franc-Masonería Tradicional son:
El Todopoderoso, bajo su aspecto de Gran Arquitecto del Universo, es el Principio metafísico y espiritual que permite la manifestación de la Construcción Universal y de la correspondiente iniciación masónica en este mundo.
La iniciación de los constructores (masones) posee un origen supra-humano, por lo tanto se encuentra fuera de la Historia y no es el resultado de la invención de los hombres.
La Filiación de la cadena iniciática de la Franc-Masonería está encarnada en los Maestros Masones reunidos en Logia, su Doctrina está expuesta en el simbolismo del Templo y su Método de Realización Espiritual consiste en la invocación ritual del Nombre del Gran Arquitecto del Universo.
La Franc-Masonería – que es Geometría – implica necesariamente la práctica de una Ciencia Operativa espiritual y material que se asienta sobre un Arte figurativo y geométrico, expresado a través del lenguaje mudo de los símbolos.
El Libro de las Sagradas Escrituras (V.L.S.), el Compás y la Escuadra son las Tres Grandes Luces de la Franc-Masonería y simbolizan, respectivamente, la Revelación del Todopoderoso, el Cielo y la Tierra, y deben presidir, en forma central, toda Tenida regular.
La “fons et origo” de la regularidad masónica reside en los Antiguos Deberes (Old Charges) de la Masonería Operativa, tanto en su aspecto espiritual como material.
La autoridad y el poder de la Franc-Masonería reside en los Maestros Masones quienes fundan las Logias y poseen la capacidad de transmitir la iniciación masónica.
El Mallete es el símbolo del ejercicio de la autoridad y poder masónicos.
La Logia es el punto de unión natural y regular de los Masones para realizar sus Trabajos.
Las Logias de los Altos Grados de Perfección están dirigidas por tres Grandes Maestros Masones que representan respectivamente al rey Salomón, al rey Hiram de Tiro y a Hiram Abbi, el constructor. Las Logias de los Grados Simbólicos están dirigidas por un Venerable Maestro de Logia, un Primer Guardián y un Segundo Guardián.
Antes de comenzar sus Trabajos, las Logias deben verificar la seguridad de la Tenida y la cualidad masónica de todos los presentes.
Los Masones desconocidos que soliciten Trabajo deben ser probados por medio del Retejado, el cual implica el perfecto conocimiento de los Modos de Reconocimiento secretos.
Los Maestros de una Logia ya establecida, ante el pedido formal de al menos tres (3) Maestros debidamente cualificados y comprobada solvencia material, puede extenderles un ejemplar de 1 de los Antiguos Deberes (Old Charges) para regularizar la elevación de Columnas de una nueva Logia constituyéndose la primera en Logia-Madre de la segunda.
El mandil, junto con los guantes, es la “vestimenta del Masón”, y su uso en Tenida es indispensable.
Todo Candidato a la iniciación masónica debe ser un individuo sano, libre y de buenas costumbres.
Cronología del Templarismo Escocés y de la Orden Real de Heredom de Kilwinning.

  • 1112: Hughes de Payens, fundador de la Orden del Temple visita Tierra Santa con una carta de presentación del conde Henri de Champagne para Balduino, el rey de Jerusalem.
  • 1113: Nace San Bernardo de Claixvaux (1090-1153) cerca de Martiney, donde Hughes de Payens era el señor feudal y cuyo título había obtenido del tío de San Bernardo, el conde de Champagne. En 1113 se hace monje en la Orden del Císter en el monasterio de Citeaux, una pequeña villa al sur de Dijon.
  • 1115: San Bernardo se convierte en abad del monasterio de Clairvaux. Bajo su regla el monasterio se transformó en el más prominente de la Orden del Císter. Su elocuente prédica y ciertos hechos que fueron calificados como milagros atraen a numerosos peregrinos. Entre 1130 y 1153 se fundan más de 90 monasterios bajo los auspicios del de Clairvaux y la influencia de San Bernardo en la Iglesia se acrecienta en toda Europa.
  • 1118: Se funda la Orden del Temple para proteger las rutas de peregrinaje a Tierra Santa., por iniciativa de Hughes de Payens. El rey Balduino II les otorga terrenos en el sitio donde se encontraba el Templo de Salomón para que establezcan allí sus cuarteles. De este hecho proviene el nombre de Templarios; su señor secular era el conde de Champagne y el maestro espiritual era San Bernardo quien fundó 350 conventos.
  • 1120: Auge de la Casa de Champagne.
  • 1128: Hughes de Payens visita Escocia. El cuartel general de los Templarios escoceses se establece en Balantrodoch, tierra de los Saint-Clair, por legado del rey David I y confirmado reiteradamente por sucesivos reyes de Escocia.
  • 1129: Se reúne el Concilio de Troyes bajo la guía de San Bernardo.
  • 1136: Creación de la abadía cisterciense de Melrose (Escocia).
  • 1137: Fundación de una Logia de Masones Operativos para trabajar en la abadía de Melrose, con asiento en St.John Lane (Newstead).
  • 1140: Fundación de la abadía de Newbattle, en Midlothian (Escocia), a cuatro millas de Balantrodoch.
  • 1147: El papa Eugenio III autoriza el uso de la cruz de gules sobre las capas blancas de los Templarios.
  • 1153: Muerte de San Bernardo, que se conmemora el 20 de Agosto.
  • 1154: La autoridad soberana del Gran Maestro de los Templarios es reconocida por Luis VII de Francia.
  • 1187: Cae Jerusalén y se pierde para los cristianos.
  • 1203, 6 de Abril: Saqueo de Constantinopla. Importantes reliquias caen en manos de los Templarios incluyendo el Mandylion (Santo Sudario). Los nobles de las islas Orkney (Orcadas) y las familias templarias de Escocia, incluyendo Los Sinclair, se unen a las Cruzadas.
  • 1265: Los Templarios establecen la ley del oro y la plata para el peso de las monedas a través de toda Europa. Aún hoy la cruz templaria puede verse en la acuñación británica utilizada como prueba de marca.
  • 1274: Nace Robert the Bruce, futuro rey y libertador de Escocia. Fundador de las Órdenes de San Andrés del Cardo y de Heredom de Kilwinning.
  • 1291: Con la caída de San Juan de Acre, los Templarios se encuentran alejados de Tierra Santa y sin el apoyo del papa y de los reyes europeos.
  • 1297: Batalla del puente de Stirling. Las milicias escocesas al mando de William Wallace derrotan a las fuerzas inglesas muy superiores. Declina la Casa de Champagne.
  • 1298: Batalla de Falkirk. El Preceptor templario inglés Brian le Jay muere a manos de los arqueros escoceses mientras luchaba a favor del rey inglés Eduardo I, lo cual constituía una flagrante violación de la Regla del Temple. La traición de algunos señores escoceses hace que William Wallace y su milicia sean derrotados.
  • 1303: En la poco conocida batalla de Roslin 8.000 escoceses derrotan a 30.000 ingleses en tres combates en el mismo día al triple comando de sir Simon Fraser, Sinclair de Rosslyn y Red Comyn. En ese momento, Robert the Bruce se encontraba en Irlanda.
  • 1306, 27 de Marzo: Robert the Bruce es coronado rey de Escocia en Scone. Sobre la auténtica Piedra del Destino la cual fue llevada por el abad de Scone, tradicional custodio de la misma.
  • 1307, 12 de Octubre: Naves templarias, al mando del Almirante de la flota, parten a medianoche desde el puerto de La Rochelle.
  • 1307, 13 de Octubre: Durante la madrugada del llamado “Viernes Negro” se produce el sorpresivo arresto del Gran Maestro Jacques de Molay y de los caballeros franceses a manos de Felipe el Hermoso.
  • 1310, 12 de Mayo: 54 Templarios son ejecutados en la hoguera. En total 115 Caballeros del Templo son ejecutados en Francia de este modo sin real evidencia de culpabilidad.
  • 1311: Adam of Middleton, Preceptor templario de Escocia, es recibido por el obispo Lamberton de St. Andrews quien le otorga protección para la Orden.
  • 1312, 3 de Abril: En base a cargos no comprobados la Orden del Templo es disuelta por decreto papal en Vienne, cerca de Lyon, por Clemente V bajo presión de Felipe el Hermoso. Los Templarios sufren una cruel persecución en Europa continental pero no en Escocia donde los Caballeros que huían de Francia encontraban refugio bajo el rey Robert the Bruce, por entonces excomulgado, quien les daba la bienvenida a un país dividido y bajo entredicho.
  • 1314, 18 de Marzo: El Gran Maestre Jacques de Molay y el Preceptor de Normandía Godofredo de Charnay son ejecutados en la hoguera, en un islote del río Sena.
  • 1314, 24 de Junio: Los Caballeros Templarios luchan junto a Robert the Bruce en la batalla de Bannock-Burn, solsticio de verano en el Hemisferio Norte y festividad de San Juan. Para recompensarlos, el rey Robert the Bruce funda las Ordenes de San Andrés del Cardo y de Heredom (posteriormente llamada “de Kilwinning”) y les otorga tierras en Argylshire, cerca de la abadía de Sadell. Parte de la flota templaria se unió a la flota de los Señores de las Islas y la otra parte se integró a la flota del norte perteneciente al clan Sinclair. Balantrodoch, cuartel general de los Templarios escoceses, pasa nuevamente bajo la protección del clan Sinclair de Rosslyn.
  • 1320: Firma de la Declaración de Arbroath, fuertemente influenciada por el Templarismo por medio de la cual Escocia corta con la servidumbre a Inglaterra. El clan Sinclair es signatario de dicha Declaración de Independencia.
  • 1328, Febrero: Los Escoceses y los reyes de Inglaterra firman el Tratado de Edimburgo en cual se reconoce la soberanía escocesa. Posteriormente, es ratificado por el Tratado de Northampton, en Octubre de 1328.
  • 1329: Muere Robert the Bruce y es enterrado en la abadía de Dunferline utilizando un Ritual templario.
  • 1329: Un grupo de caballeros escoceses y algunos Templarios, al comando de sir James Douglas, toma el corazón de Bruce para llevarlo a Tierra Santa. Previamente, hacen un peregrinaje a Santiago de Compostela y toman parte en la primera gran batalla exitosa contra los moros en Teba (Calatrava). De este hecho surge el nombre de “Brave Heart” (Corazón Valiente) cuando sir Douglas lanza la cajita de plata, en la cual se encontraba el corazón de Bruce, contra las líneas moras y exclama: “Vé, Corazón Valiente, que nosotros te seguiremos!” De veintidós caballeros solo sobrevivieron cuatro. Dos Sinclairs de Rosslyn murieron junto con Los Douglas. Sir Hay regresó a Escocia con el corazón de Bruce acompañado por un Douglas sobreviviente; luego, el apellido fue convertido en Lockhart.
  • 1331: Henry de Saint-Clair, quien luchara en la batalla de Bannock-Burn, es enterrado en Rosslyn como Gran Maestro Templario.
  • 1333: Batalla de Halidon Hill. El caballero templario Adam de Vipont es capturado por Eduardo III y la reliquia de la Santa Cruz (Holy Rood) se pierde para los escoceses y es guardada en la catedral de Durham.
  • 1333, 26 de Julio: Un grupo de Templarios franceses, exiliados en Escocia, retorna en secreto a Francia. Se reúnen en la Sala de Honor de la Comandancia Templaria de Montfort-sur-Argens y reorganizan el Supremo Consejo de los Hermanos Mayores de la Rosa+Cruz (Freres Ainés de la Rose+Croix).
  • 1334: David II, rey de Escocia exiliado en la corte francesa, crea la “Guarde d’Ecosse” (Scots Guard) como guardia personal de los reyes de Francia, en virtud de la fidelidad escocesa. Eran los tiempos en que había dos reyes de Escocia: David, el segundo de los hijos de Bruce y Alexander Comyn quien había jurado lealtad al rey inglés Eduardo III. Se instituye la alianza (Auld Alliance) entre Francia y Escocia. El Templarismo se mantiene en secreto en las principales casas de la nobleza escocesa: el linaje de los Bruce se convierte en heredero de la Orden del Templo y sus tradiciones.
  • 1398: El conde Henry Sinclair viaja desde las islas Orkney (Orcadas) a Nova Scotia utilizando cartas marinas y naves que pertenecieron a la flota templaria. A su muerte es enterrado como Gran Maestre del Temple.
  • 1431: El conde William Sinclair es iniciado como Caballero en las Ordenes del Vellocino de Oro y de Santiago de la Espada (Compostela), donde dos de sus tíos-abuelos habían viajado con el corazón del rey Robert the Bruce.
  • 1445: El conde William Sinclair comienza a construir la Capilla de Rosslyn para perpetuar allí ciertas tradiciones secretas pertenecientes al Templarismo masónico escocés. La Capilla fue construída según el Cánon Aureo y constituye un verdadero Libro de Piedra que contiene la memoria de la Herencia (Heredom=Heirdom) Templaria escocesa. La Orden del Temple nunca fue proscripta en Escocia: sus tierras fueron administradas por los Hospitalarios de San Juan de Jerusalem pero nunca pasó a ellos la propiedad de las mismas. Se crea la principalidad de Drem. La Guarde d’Ecosse todavía recluta sus miembros en los clanes templarios escoceses.
  • 1640: El último Gran Maestre y administrador James Sandilands disuelve, para beneficio particular, la heredad de las tierras que usufructuaban los Hospitalarios con el permiso de Mary, reina de los escoceses.
  • 1650: Luego del entierro del conde William Sinclair, muerto en la batalla de Dunbar, la bóveda de la Capilla de Rosslyn es sellada.
  • 1688: Establecimiento de la primera Logia de la Masonería Jacobita en Francia, durante el reinado de Carlos II.
  • 1689, 27 de Julio: James Grahame of Claverhouse, vizconde de Dundee, muere en la batalla de Killiecrankie portando la Gran Cruz de la Orden del Temple escocesa.
  • 1705: Se redactan nuevos Estatutos Generales y Carta de Elección de la Orden en el Convento General realizado en Versailles, con protección de la corona francesa.
  • 1738: El Discurso del caballero-masón escocés Andrew Ramsay es leído en las Logias francesas donde aparece la célebre frase: “Nuestros ancestros, los Cruzados…”
  • 1742: Lord Kilmarnock, el Caballero de la Pluma Roja (Eques a Penna Rubra) y otros exiliados Jacobitas y templarios inician al barón Karl von Hund en los ritos del Templarismo masónico de la Herencia (Heredom) Escocesa. Los Superiores Incógnitos son mencionados como los Maestros Secretos de los Jacobitas y protectores de la Herencia Templaria escocesa. El clan Sinclair juega un rol predominante en la custodia de la tradición del Templarismo Masónico escocés.
  • 1745, 24 de Septiembre: El príncipe Charles-Edward (Stuart), Señor del Temple, ofrece una velada para la Caballería escocesa de la Herencia Templaria en el palacio real de Holy Rood (Santa Cruz), hecho registrado en una carta del duque de Perth a lord Ogilvie.
  • 1746, 16 de Abril: Los ejércitos de la Escocia Jacobita son derrotados en terrible batalla de Culloden-Moor. Se produce una sangrienta masacre y persecución que no perdona a niños, ancianos ni mujeres de las aldeas vecinas. La Masonería Templaria Escocesa de Heredom es diezmada y sus Grandes Maestros son ejecutados.
  • 1746, 8 de Diciembre: Sir Charles Radclyffe, lord de Derwent–Water, y Gran Maestro de la Masonería Jacobita de la Herencia Templaria, es decapitado en la Torre de Londres luego de ser tomado prisionero en la batalla de Culloden.
  • 1747, 15 de Abril: Charles-Edward Stuart, el Joven Pretendiente al trono, funda en la ciudad francesa de Arras el llamado Capítulo Primordial de la Rosa+Cruz de Heredom bajo el título de “Ecosse Jacobite”. De este modo, la Masonería Templaria de Heredom ya no es exclusivamente escocesa de sangre y se extiende por toda Francia y desde allí al resto del mundo.
  • 1754: Cónclave en el Colegio de los Jesuitas de Clermont (Francia) donde se reúnen tanto padres de la Compañía como los sobrevivientes del Templarismo Escocés y de la Masonería de Heredom. De allí surge el efímero Rito Masónico de Clermont que posteriormente dará origen a diversas Obediencias Masónicas también desaparecidas.
  • 1760: Reorganización secreta de la Masonería Templaria de Heredom, en Edimburgo.
  • 1786, 1 de Mayo: La Gran Logia Real, de Edimburgo, otorga una Carta-Patente para Francia a nombre de Monsieur Jean Matheus como Gran Maestro, con sede en Rouen.
  • 1790: La Orden Real de Heredom de Kilwinning es establecida en Santo Domingo (Centroamérica). El Gran Maestre es Achille Huet de Lachelle.
  • 1796: En Escocia, Alexander Deuchar se convierte en heredero de una línea del legado templario-jacobita.
  • 1797: Achille Huet de Lachelle arriba a Estados Unidos y otorga Cartas-Patentes a los Capítulos Rosa+Cruz de Heredom titulados “The Triple Union” y “Les Amis Choisis” y a la Logia “L’Union Francaise”.
  • 1806, 25 de Octubre: Jean-Jacques Regis de Cambaceres, archiduque del Imperio y autor del Código Civil napoleónico, asume como Gran Maestro para Francia de la Orden Real de Heredom de Kilwinning. Su hijo Antoine (1801-1871) fue abogado y fue inducido por el patriota Juan Larrea a radicarse en la Argentina. Iniciado como masón en Francia, se incorporó a la Logia “Concordia” en el año 1853. Tuvo dos hijos argentinos: Antonino C. (1833-1888) y Eugenio (1843-1888), ambos fueron masones iniciados en la Logia argentina “Unión del Plata” Nro. 1. El primero desempeñó diversos cargos públicos en la naciente ciudad de La Plata.
  • 1807, Enero: Alexander Deuchar reúne un cónclave templario en Edimburgo.
  • 1807: Claude-Antoine Thory es instalado como Ilustre Maestro del Capítulo “Rose+Croix du Chois” de la Orden Real de Heredom de Kilwinning, en la ciudad de París.
  • 1808, 28 de Marzo: El abad Clovet pronuncia una oración fúnebre para los mártires de la Orden del Temple en la iglesia de Saint-Paul, en París.
  • 1810: Alexander Deuchar se convierte en Gran Maestre de la Militia Templi Scotia y heredero del linaje estuardista del Templarismo. Conservó este cargo hasta 1835.
  • Durante los siglos XIX y XX el Templarismo Masónico escocés se expandió por todo el mundo con distinta suerte. No siempre fue utilizado el mismo nombre para perpetuar las filiaciones iniciáticas por lo cual es extremadamente complejo seguir la trama de la formación de los Capítulos Rosa+Cruces de Heredom de Kilwinning en los distintos Ritos y Obediencias Masónicas conocidas. Sin embargo, todo Capítulo Rosa+Cruz regularmente establecido es un continuador de la Orden de Heredom a condición de observar estrictamente los Rituales originales (siglo XVIII) y las Antiguas Costumbres.
  • 1985 a 1990: En Buenos Aires se realizan los Trabajos preparatorios para levantar Columnas de la Orden de Heredom.
  • 1992: Establecimiento del Gran Capítulo para Sudamérica de la Orden Real de Heredom de Kilwinning.

Leyenda tradicional del Monte Heredom. Según esta leyenda de la antigua Masonería de Heredom, la sede originaria de la Orden se encontraba en un castillo medieval edificado en la cima del Monte Heredom, el cual se encontraba situado en el cuadrante Nor-Este de Escocia. Dado que tal nombre no se encontraba registrado en la planimetría moderna de Escocia, inmediatamente la crítica positivista colocó dicha tradición oral en el reino de lo fantástico y lo dudoso. Sin embargo, la interpretación tradicional afirma que ésta no sería la primera vez que alguna zona, accidente geográfico o ciudad poseen un nombre público y uno o dos nombres secretos; dos de estos ejemplos serían la ciudad de Roma que poseía – y posee – tres nombres, uno público y dos secretos y también el Monte Abiegnus de la tradición rosacruciana poseía un emplazamiento secreto pues exteriormente era conocido públicamente por su nombre profano. Esta cuestión, evidentemente, solo puede resolverse separando los planos de la Geografía Sagrada de la geografía profana y en el plano de la primera debemos recordar que René Guénon apuntaba que la beata Ana Catalina Emmerick, en sus visiones y revelaciones, ubicaba a la misteriosa Montaña de los Profetas también en el cuadrante Nor-Este del mundo… Cuando la geografía profana comienza a reabsorberse en la Geografía Sagrada, recientes estudios arqueológicos realizados en las inmediaciones de la ciudad escocesa de Kilwinning, en el cuadrante Nor-Este de la misma, en tierras del condado de Irvine, han mostrado las ruinas de una antigua iglesia fortificada edificada en la cima de una elevación cuyas laderas han sido suavizadas por el tiempo. Hoy en día, dicha elevación del terreno se encuentra cubierta por el llamado Bosque de Benslee. El contorno de dicho monte, visto desde arriba, muestra una cruz céltica perfecta o sea una cruz de brazos iguales inscripta en un círculo con los restos de la iglesia en el centro determinado por la intersección de ambos brazos de la cruz. Esta disposición pudo descubrirse estudiando un antiguo mapa levantado por el general Roy (Circa 1750-55) a pedido del duque de Cumberlad, el carnicero de Culloden, luego de la Rebelión Jacobita de 1746.
Divergencia Entre Tradiciones Escocesas. De ningún modo resultan incompatibles ni se desvirtúan entre sí las filiaciones que se esgrimen en la tradición masónica Templaria que confirma al pretendiente Larmenius asumiendo el cargo de Gran Maestre del Temple en Francia y excluyendo a la nueva orden escocesa bajo la calificación de sus miembros como templi desertores. Las mismas tradiciones dicen que D´Aumont, fue nombrado Maestre de los templarios de Escocia durante el Capítulo extraordinario celebrado el día de San Juan de 1313 y veló los rituales templarios tras los símbolos de la masonería e hizo que los miembros del Temple escocés se hicieran pasar por masones libres o francmasones. Sin embargo, así como algunos consideran falsa la tradición de Larmenius, otros consideran falsa la tradición de D´Aumont. En cualquier caso, parece ser que en 1361 la sede de la Orden habría sido establecida en Aberdeen, para luego expandirse nuevamente por toda Europa bajo el velo de la Masonería No parece casualidad que la fundación de la masonería especulativa en Inglaterra se deba a la dinastía escocesa de los Estuardo.
La Tradición Jacobita. Incluso dejando de lado las nuevas evidencias de Rosslyn. Si bien la masonería escocesa no fue establecida como Gran Logia sino hasta 1736, existen abundantes pruebas que demuestran que la masonería había existido en Escocia desde hacía mucho tiempo atrás. Existen actas de las reuniones de las logias que se remontan a 1598, y actas sobre Jacobo VI de Escocia en las que es iniciado en la Logia de Perth y Scoon en 1601, dos años antes de que se trasladara a reinar en Inglaterra y viviendo en Londres, con el nombre de Jacobo I. Sin embargo no puede dudarse que tales grados y ritos vinculados a los caballeros templarios y a la tradición Rex Deus siguen usándose en Escocia, Francia y Norteamérica. Ahora bien, lo que también es cierto es que el acceso a dichos grados así como lo que significan realmente, se halla restringido a una minoría privilegiada, son “los que ya saben, por su nacimiento, y los que han merecido los niveles de confianza más altos en virtud de sus acciones”, según Hopkins, Simmans y Wallace-Murphy. A pesar de la negación por parte de la Gran Logia Unida de Inglaterra, el seno de la Masonería contemporánea se desarrolló en Escocia, tras la absorción de los Caballeros del Temple, quienes habían basado sus propias creencias en las enseñanzas de la primera Iglesia de Jerusalén.

GEOGRAFÍA DE ESCOCIA. Escocia está situada en el norte de la isla mayor del archipiélago británico. El territorio escocés se distingue del resto de Gran Bretaña por sus montañas, sus lagos y sus ríos y, también, por sus numerosas islas entre las que destacan las Orcadas, Hébridas y Shetlands que conforman algo más de 78.213 kilómetros cuadrados divididos en treinta y tres condados. Sus tierras se dividen en las Highlands (Tierras Altas), una de las últimas zonas en estado natural de Europa y las Lowlands (Tierras Bajas). Sus costas son escarpadas con fiordos como los de la costa oeste en Loch Broom. Escocia combina el páramo y las montañas como en Glencoe o Rannoch Moor. Sus cumbres más altas se encuentran en las cotas de Ben Lawer. Con 440 kilómetros entre los extremos norte y sur, con 790 islas entre un quebrado litoral y apenas cinco millones de habitantes que se concentran en el sur, entre Glasgow, capital económica, y Edimburgo, la capital administrativa y ahora otra vez, la sede del Parlamento de Escocia. Durante muchos años reino independiente, siempre subordinado a los ingleses, tiene leyes propias, la mayoritaria Iglesia de Escocia, y mejores sistemas de enseñanza y de protección social que sus vecinos ingleses, que siempre la han considerado despectivamente como lugar bárbaro y pobre, algo asociado con las montañas. Su llamado idioma nacional, el gaélico, lo hablan apenas cien mil personas.
-La historia escrita de Escocia comienza en el siglo I a. De C., cuando los romanos invadieron gran Bretaña. Los romanos añadieron el sur de gran bretaña a su imperio como la provincia de Britannia, Sin embargo fueron incapaces de doblegar a las tribus que habitaban en el norte. Para evitar la posibilidad de una invasión de Britannia por parte de esas tribus el emperador Adriano construyo una gran muralla a través de la isla de costa a costa. Los Romanos llamaron a las tierras del norte de la muralla Caledonia, y a sus habitantes Pictos, proveniente del latín piclus, que quiere decir pintados, ya que estos llevaban el cuerpo pintado. Partes de la muralla de Adriano se conservan aun en la frontera escocesa.
-En el siglo V d. De C. Los inmigrantes celtas de irlanda, llamados escoceses (scots) se situaron en el norte de Clyde. Los escoceses (scots) ya eran cristianos cuando dejaron irlanda. Durante el siglo siguiente el rey de los pictos también fue convertido al cristianismo. En el siglo IX Kenneth MacAlpine, rey de los escoceses (scots) añadió a sus tierras el reino Picto. Sobre el siglo X estas tierras empezaron a ser conocidas como Escocia (scotland).
-Después de que los Normandos conquistaran Inglaterra en 1066 muchos anglo-sajones de Inglaterra se situaron en las tierras bajas de Escocia. Así lógicamente los escoceses adoptaron gradualmente las costumbres inglesas. El feudalismo fue establecido y los jefes de los clanes se convirtieron en nobles, las ciudades crecieron, el comercio se intensifico y Escocia prosperaba.
En 1290 Margaret, heredera al trono, murió. Muchos fueron los candidatos a la corona.
Edward I de Inglaterra reclamo los derechos de la corona, se los ofreció a John de Baliol y le hizo Rey. Sin embargo cuando Edward I Pidió ayuda a este para luchar contra los franceses, el rey de Escocia firmo un pacto con estos.
-Edward I cruzo la frontera en 1296, copio prisionero a John de Baliol y se proclamo rey de Escocia. Para simbolizar la unión, se llevo la piedra sagrada en la que los reyes escoceses habían sido coronados a Westminster y la situó bajo el trono de la coronación.
-William Wallace, el primero de los luchadores por la libertad de Escocia, derrotó a los ingleses en Stirling Bridge en 1297, pero su ejército fue vencido el año siguiente y William Wallace fue capturado y ejecutado, los ingleses colgaron su cabeza en el puente de Londres (esta parte de la historia de Escocia fue la utilizada en la película Braveheart). El espíritu escocés estaba aun deseoso de independencia y encontraron otro gran campeón en Robert the Bruce (el Rey Roberto I) fue coronado en 1306. Su campaña desembocó finalmente en la Batalla de Bannockburn en 1314, y el ejército inglés se marchó de Escocia. En 1320 los escoceses redactaron una Declaración de Independencia en la Abadía de Arbroath.
-En el Tratado de Northampton de 1328, Inglaterra aceptó finalmente la independencia de Escocia, pero la muerte del Rey Roberto I en 1329 dio lugar a otra crisis de sucesión. La dinastía de los estuardo fue la responsable de la construcción de castillos y palacios grandiosos como los que se pueden visitar hoy día en Stirling, Falkland, Linlithgow y Edimburgo.
-La figura más famosa de los Estuardo es la de María Estuardo, reina de los escoceses, cuya memoria ha quedado grabada en muchos lugares de Escocia debido a los viajes que la monarca realizó por Escocia, hospedándose en castillos, monasterios, etc. desde el castillo de Balvenie, en el norte, hasta el priorato de Whithorn en Galloway, en el sur.
-El rey Jacobo VI de Escocia, hijo de María Estuardo, se convirtió en Jacobo I de Inglaterra con la Unión de las dos Coronas en el año 1603. El siglo XVII estuvo marcado por los conflictos de carácter religioso que terminaron con el exilio de los Estuardo y el levantamiento de sus seguidores, los jacobitas.
-El príncipe Carlos Eduardo Estuardo, tataranieto del rey Jacobo VI, nació en el exilio en Italia y se declaró el heredero con derecho al trono. Desembarcó en la localidad de Eriskay en las islas del oeste en 1745 desencadenando una serie de eventos que cambiaron para siempre la fisonomía de las Tierras Altas. Su campaña terminó en 1746 en las praderas de Culloden Moor, en las cercanías de Inverness, donde las fuerzas gubernamentales vencieron a los jacobitas en la última batalla que tuvo lugar en tierras británicas.
-La pérdida del Parlamento escocés así como de la capitalidad en 1707 con el Acta de la Unión trajo tiempos de paz, donde Escocia se erigiría como uno de los centros innovadores líderes en Europa. Filósofos de la talla de David Hume (1711-1776), y economistas como Adam Smith (1723-1790), poetas y artistas como Robert Burns (1759-1796) y Henry Raeburn (1756-1823) fueron figuras prominentes en este periodo remarcable de la historia de Escocia.
-Durante este periodo, los instintos guerreros de los habitantes de las Tierras Altas se canalizaron hacia el ejército británico para luchar en las guerras del Imperio Británico. La emigración con destino al Nuevo Mundo exportó fuerza y talento como muestra el hecho de que nueve de los firmantes de la Declaración de Independencia americana fueran escoceses.
-Durante el periodo de la Revolución Industrial, Escocia y especialmente Glasgow, llegaron a ser conocidos como “los talleres del mundo occidental”.
En muchos campos, los inventores y científicos escoceses, consiguieron merecida fama. Lord Kelvin (1824-1907) fue el padre de la física del siglo XIX, James Young Simpson (1811-1870) desarrolló la anestesia y posteriormente Sir Alexander Fleming descubrió la penicilina; Thomas Telford (1757-1854), destacado ingeniero de obras públicas, construyó 1.480 kilómetros de carreteras y 1.017 puentes tan sólo en Escocia.
-Esta rica y variada historia es uno de los motivos por los cuales, a pesar de que en 1707 se suspendiese el Parlamento escocés, la nación nunca perdiese su identidad sino que por el contrario retuvo su propio sistema legal, educativo y eclesiástico, que se ha visto consolidado por el nuevo Parlamento escocés con sede en Edimburgo, el cual ha contribuido sobremanera a la construcción de una identidad nacional.

EDIMBURGO. Tiene un máximo de medio millón de habitantes incluyendo los alrededores aunque como se puede comprobar incluye todo lo que se espera de una gran capital, eso si concentrado en un espacio relativamente pequeño.
Su emplazamiento es bastante curioso ya que se encuentra a un par de kilómetros del mar entre siete u ocho colinas de origen volcánico. El mar es en realidad una ría que se conoce como Firth of the Forth (Firth es ría en escocés y Forth es el nombre del río que desemboca allí).
Edimburgo tiene dos centros históricos separados por un gran parque (Princess Gardens).Por un lado está lo que se conoce como Old Town que es la ciudad de origen medieval construida entre el gigantesco Castillo ciudadela y el Palacio Real. Las dos edificaciones están unidas por The Royal Mile, una calle mayor muy turística repleta de casas antiguas y tiendas de recuerdos con mucho ambiente. Las prendas de lana escocesa más baratas se encuentran sorprendentemente allí.
Por otro lado está la New Town, construida a finales del S.XVIII que representa uno de los mejores ejemplos de urbanismo neoclásico en toda Europa. El núcleo básico son tres calles paralelas que concentran todavía gran parte de la vida social y económica de la ciudad. Princess Street es una de las grandes calles comerciales del continente con la peculiaridad- de que sólo se permite construir edificios por un lado para no perjudicar la vista que se contempla de la Old Town.
La segunda es George Street que reunía a prácticamente la mayoría de los grandes bancos y que paulatinamente se está transformando en una calle de copas muy particular, y por último Queen Street donde sigue habiendo bastantes oficinas y centros bancarios en funcionamiento. Entre las tres hay plazas y calles de servicio, repletas de tiendas de anticuarios, pubs, salas de subasta y restaurantes de diseño.
Desde hace unos años hay que hablar de un tercer centro en el antiguo puerto de Leith. Allí se ha construido un enorme edificio para albergar a los nuevos funcionarios de Escocia lo que ha provocado inmediatamente una explosión inmobiliaria. En poquísimos años lo que era una zona muy deprimida pero que conservaba muchos edificios del S.XVIII, se ha convertido en un de los barrios más caros y atractivos. Se han abierto nuevos restaurantes y bares en cada esquina, hay planes para abrir grandes tiendas y por el momento ya se ha instalado en un de los muelles el antiguo yate real Britannia, como una de las nuevas atracciones de la ciudad.
En lo que respecta a los museos se ha producido una verdadera revolución encaminada a identificarlos con la nueva política nacionalista.
Varios museos nacionales, el de historia, el de la ciencia y el arqueológico forman Ahora el Museum of scotland cuya visita resulta interesante para comprobar como se puede manipular la cultura. Es muy espectacular y vale la pena comer o tomar algo en su cafetería panorámica, en el último piso.
La National Gallery of Scotland tiene una colección de pintura extraordinaria que incluye algunas piezas, de escuela española estupendas como un extrañísimo Greco, uno de los Velazquez de su época de Sevilla más conocidos, un Zurbarán pero además hay obras maestras de prácticamente todas las escuelas hasta principios de este siglo.
La Scottish National Gallery of Modern Art que ocupa dos antiguos colegios del S.XIX en forma de palacio, contiene una colección de arte surrealista de primer orden además de buenos ejemplos de todos los maestros de este siglo.Entre los museos curiosos vale la pena acercarse a la Galería Nacional de Retratos (Scottish National Portrait Gallery), al Huntly Museum (colección municipal que ocupa varias casas señoriales de la Royal Mile), al Lady Stair’s House Museum, dedicado a los tres grandes escritores locales: Walter Scott, Stevenson y el poeta nacional Burns.
El Castillo de Edimburgo, domina la capital escocesa es un conjunto de edificios que datan del siglo XIV al XVII.
Principal fortaleza real de Escocia. Situado sobre una colina de roca volcánica, emerge majestuosamente sobre la ciudad, vigilando el mar del Norte desde un punto estratégico. La capilla de Santa Margarita construida en el siglo XII durante el reinado de David I, fue la primera construcción en la roca. Poco queda de las defensas medievales a causa de las continuas modificaciones que se han producido a lo largo de los siglos. Posee torres, prisiones, palacios de cada época de la historia de Escocia. Los mejores edificios son los del reinado de Jacobo IV, como el gran atrio y su magnífico techo. Este monarca es también responsable de las mejoras introducidas durante el siglo XV en el Palacio Real de Jacobo I, que está situado en la plaza de la Corona. En él nació Jacobo VI, hijo de María I Estuardo. Hoy el castillo está abierto al público y se celebra cada año una parada militar.
Es la sede de las Joyas de la Corona Escocesa, las joyas de la corona más antiguas de toda Europa. Se guardaron en el castillo después de la última asamblea del Parlamento y allí permanecieron olvidadas durante 111 años. Su fascinante historia y la de los reyes y reinas de Escocia se cuenta en la exposición “Honours of Scotland”. Aquí los visitantes pueden contemplar también otro símbolo nacional igualmente poderoso, la Stone of Destiny (Piedra del Destino), sobre la cual se coronaba a los monarcas escoceses.
Los Lothians: Con las aguas marinas del Estuario del Forth al norte y las Pentland Hills hacia el sur, Edimburgo se desparrama tanto por el este como por el oeste hasta los Lothians, una región con numerosas ciudades interesantes, una hermosa costa y un atractivo paisaje.
Hay lugares históricos como Linlithgow, el lugar de nacimiento de María, Reina de los escoceses, y Haddington, con su hermosa silueta georgiana, además de centros de veraneo tradicionales, como Dunbar y North Berwick, con su nuevo centro de aves marinas. El patrimonio industrial podrá descubrirse en el recientemente rehabilitado Scottish Mining Centre en Newtongrange, donde la última tecnología narra la historia del carbón.
Los Lothians cuentan con una gran elección de magníficas casas históricas, castillos e iglesias. En East Lothian, el Castillo de Tantallon, el Castillo de Dirleton del siglo XIII y la Lennoxlove House se encuentran a pocos kilómetros unos de otros. En Midlothian la Rosslyn Chapel, del siglo XV, alberga las mejores tallas en piedra de Escocia, mientras que West Lothian cuenta con la magnífica Hopetoun House, del siglo XVIII, con sus bellos mobiliarios y techos de yeso.
La larga lista de atracciones de los Lothians también incluye el Museo de la Aviación, la casa de John Muir (lugar de nacimiento del fundador del movimiento conservacionista de los Estados Unidos), y la destilería Glenkinchie, todo lo cual se añade a la amplia elección de lugares para visitar.
Monumento a Sir Walter Scott: Uno de los monumentos más famosos de Edimburgo, con sus 287 escalones que le llevan hasta lo alto. Este monumento fue construido en memoria de Sir Walter Scott, una muy importante figura literaria para la historia de Escocia. Tras una competición arquitectónica se decidió el diseño de George Meikle Kemp. La construcción comenzó en 1840.
Festival de Edimburgo: Los organizadores dicen que es el ‘Festival Artístico más grande del Mundo’. Reúne a 13 mil artistas del cine, la música, el teatro y la danza de todo el planeta, atrae a ciento de miles de turistas y se desarrolla en un escenario ideal.
El festival Internacional de Edimburgo podría describirse como una explosión cultural que tiene lugar en la capital escocesa cada año.
Durante agosto, mes en el que las temperaturas de esa ciudad del norte se tornan cálidas, Edimburgo se transforma en el escenario de un encuentro de festivales de arte para todos los gustos.
Allí confluyen el Festival de Teatro Experimental (fringe), el Festival de cine, el Festival de Jazz, el Festival del Libro, y los desfiles militares conocidos como Tatoo.
De esa manera, Edimburgo se convierte en el destino ideal para quienes quieren escapar del calor de otras capitales europeas y combinar una alta dosis de cultura con paseos por castillos medievales, montañas, mucha cerveza y scocht en la tierra de su creación.
Los organizadores calculan que tomaría unos cuatro años y 143 días ver consecutivamente cada una de las actuaciones del bullicioso festival.
Este festival de renombre internacional, nació en 1947 con el objetivo de alegrar la vida de la ciudad tras la II Guerra Mundial.
Edimburgo, capital de Escocia. Ningún visitante puede permanecer impávido al vislumbrar por primera vez la impresionante ciudad. La exploración de Edimburgo comienza con el castillo, con sus dramáticas historias de asedios y guerras, oscuros hechos e intriga. La exposición Honours of Scotland, altamente elogiada, en el castillo, traza la historia de las joyas de la corona escocesa e incluye una visita a la habitación de la corona para ver las joyas. La impresionante fortaleza sobre el peñasco es un telón de fondo para la línea del horizonte de Edimburgo, pero hay mucho más que descubrir en la ciudad. La historia de la ciudad se cuenta en todas las partes del barrio antiguo (Old Town), en lugares como el Huntly House Museum en Canongate, así como en otros edificios históricos como Gladstone’s Land, con su visión de la vida local durante el siglo XVII. Muchos de los museos de Edimburgo están cerca de la Royal Mile, la larga hilera de calles que unen el castillo con el Palace of Holyroodhouse, que ha sido una residencia real durante siglos. Los jardines de Princes Street marcan el sur del barrio nuevo (New Town). Cualquier exploración de este barrio debe empezar en la Georgian House, casa situada en Charlotte Square y amueblada al estilo de finales del siglo XVIII, momento en el que estos edificios eran, literalmente, nuevos.
Las múltiples atracciones de Edimburgo reflejan su condición de capital: la National Gallery of Scotland es uno de los museos de arte más destacados de toda Europa, mientras que la Scottish National Gallery of Modern Art alberga una impresionante colección de arte del siglo XX. El Royal Botanic Garden, con sus enormes invernaderos, ofrecen colorido durante todo el año. Mundialmente conocida es la colección de rododendros, un aspecto particularmente interesante durante los meses de la primavera, mientras que el Royal Museum of Scotland exhibe una amplia colección en numerosos campos científicos y culturales.
Un festival todo el año. El dramático perfil de Edimburgo es el escenario ideal para el Edinburgh International Festival, uno de los principales festivales culturales del mundo, al que se añade la animación del festival alternativo, el Edinburgh Festival Fringe. Edimburgo alcanza su momento culminante cuando coinciden el Festival, el Fringe y el Military Tattoo (espectáculo militar) a finales de agosto. El Film Festival y el Jazz Festival son sólo algunos de los otros acontecimientos destacados en esta época del año, aunque recuerde que Edimburgo tiene un gran número de acontecimientos especiales y otros festivales (por ejemplo, el Science Festival y el Folk Festival) que ocurren en otras épocas del año.
Edimburgo es claramente el lugar idóneo para presenciar el festival escocés: Hogmanay. Únase a los escoceses para recibir el Año Nuevo a su manera, con un programa de actividades y celebraciones que comienza el día 30 diciembre, sigue durante el propio Hogmanay (31 de diciembre) y continúa el día de Año Nuevo (1 de enero).
La noche en Edimburgo. El carácter cosmopolita de Edimburgo le garantiza una amplia gama de lugares donde comer y beber: desde el ambiente especial de los típicos pubs de ciudad, como los de Rose Street, hasta algunos de los mejores restaurantes de Escocia. Varios establecimientos del centro de la ciudad ofrecen espectáculos tradicionales con abundancia de gaiteros y faldas escocesas. Por otra parte, el panorama de clubs y discotecas cambia constantemente.
Tiene grandes galerías comerciales como el centro comercial Waverley Shopping Centre, que reúne a comerciantes especialistas en un moderno centro, cuenta con muchas otras posibilidades comerciales: la selección internacional de Victoria Street, los barrios Bruntsfleld, Morningside y Stockbridge o pequeños comercios en otros barrios de las afueras. Joyas victorianas en Rose Street y mantas de tartán en la Royal Mile; antigüedades en Causewayside y todo tipo de productos en el céntrico Jenners (los grandes almacenes independientes más antiguos del mundo).
Alojamiento – Ciudad o campo. Con tantos acontecimientos y festivales, existe mucha demanda de alojamiento en agosto, así que vale la pena asegurarse reservando con antelación. De modos, siempre existe una gran variedad de alojamiento alrededor de la ciudad: en los pueblos y la campiña de los Lothians, al oeste, sur o este. Gracias a las buenas comunicaciones por tren y carretera, podrá pasar el día en la ciudad y disfrutar de un espectáculo por la noche, sin tener que viajar ni muy lejos hasta su base.
Los Lothians – Costa y campiña capitales. Si desea disfrutar de lo mejor de la ciudad y la campiña, entonces los Lothians son una gran opción. Puede jugar al golf en algunas de las mejores pistas de golf de la costa, descubrir castillos, asociados a María Estuardo, disfrutar de un viaje en bote hacia la colonia de nidos de alcatraces en Bass Rock, roca que se halla en la ría Firth of Forth, o ver la ciudad desde las laderas de las Colinas Pentland Hills, donde vivió antaño el escritor escocés Robert Louis Stevenson.
El litoral de East Lothian, ofrece algunos de los lugares más secos y soleados de toda Escocia, especialmente alrededor de la ciudad de Dunbar, que tiene excelentes playas de arena cerca. También muy a mano, Tantallon Castle, con su dramática situación en la cima de un acantilado cerca del atractivo lugar turístico de North Berwick, ofrece buenas vistas a la roca Bass Rock. Escondida entre el ondulante paisaje de campo, la destilería Glenkinchie es un recordatorio de que no todos los mejores whiskies de malta escoceses provienen de las Highlands. Saliendo de la A68 al sur de Edimburgo, busque las señales para Crichton Castle, relacionado con la reina María Estuardo, que muestra una excepcional fila de soportales a la italiana del siglo XVI. La capilla Rosslyn Chapel también se encuentra muy cerca, y se considera que sus tallas en piedra son las mejores de Escocia. Al oeste de Edimburgo hay otros hermosos castillos y mansiones para disfrutar, incluyendo el palacio Linlithgow Palace, lugar de nacimiento de María Estuardo y Hopetoun House, diseñada y construida por la famosa familia de arquitectos Adam.
DUNDEE. Situada en la costa oriental de Escocia, en el estuario del Tay, 60 Km. al norte de Edimburgo. Este sitio estuvo ocupado desde antes de nuestra era, pero el desarrollo de la ciudad se produjo con la construcción de barcos y con el establecimiento de plantas productoras de artículos de yute, en el siglo XIX. En la actualidad, la mayoría de esas plantas están cerradas, pero sus otras industrias florecen en la zona de los muelles y en los suburbios. El puente de ferrocarril construido sobre el río Tay se derrumbó en 1879 durante una tormenta, un tren se hundió en el río y se perdieron 75 vidas. A la construcción de otro puente acompañó, en 1966, la de un puente para vehículos de motor. Dundee es famosa por sus deliciosos pasteles y (desde el siglo XVIII) por su mermelada de naranja. Su población es de 180.000 habitantes. En las cercanías de Dundee se encuentra el Glamis Castle donde Shakespeare situó su Macbeth, Lugar favorito de San Fergus, quien desde las tierras de Irlanda pidió tener acceso a sus murallas. El Rey Malcolm II de Escocia murió allí en 1034.
GLASGOW. Glasgow ha experimentado un gran cambio. Desde los años setenta hasta la actualidad, la actividad principal de la ciudad ha pasado de las industrias pesadas como, por ejemplo, la construcción de barcos (aunque en la actualidad todavía se realiza a menor escala), a las industrias de servicios como por ejemplo la tecnología de la información y el turismo. Mientras que en décadas anteriores el centro de Glasgow se consideraba inseguro durante la noche, una transformación radical ha conseguido que Glasgow sea una de las ciudades más seguras de Gran Bretaña. El desarrollo constante de los principales centros y calles comerciales de Glasgow, adems de la aparición de una nueva cultura de ocio y la apertura de locales de diversión hasta altas horas de la noche, ha hecho de Glasgow un entorno agradable en el que trabajar, vivir, comprar y entretenerse. Además, la gente de Glasgow tiene la fama de estar entre la más amigable y servicial de Gran Bretaña. -Durante muchos años, Glasgow ha sido un líder mundial en el diseño y las artes, y varias galerías y museos exponen el trabajo de artistas como, por ejemplo, Charles Rennie Mackintosh. En este sentido, también merece la pena visitar exposiciones como, por ejemplo, The Lighthouse. -Glasgow tiene un número asombroso de teatros, galerías de arte y museos, desde el gran Kelvingrove Gallery and Museum a innumerables establecimientos pequeños como, por ejemplo, el Tron. Muchos son gratuitos o cobran pequeñas cuotas de admisión, lo que hace posible que el visitante se pueda sumergir durante varios días o semanas en actividades culturales por poco dinero. Además, Glasgow es el hogar de la Scottish Opera y del Scottish Ballet, de la Royal Scottish National Orchestra y de la Royal Concert Hall. -El West End de Glasgow es la zona “de moda” de la ciudad, es el centro de actividad de muchos de los artistas, estudiantes y periodistas que viven o trabajan en la región de Strathclyde. En esta zona encontrará la Universidad de Glasgow, innumerables ejemplos de edificios notables por su belleza arquitectónica, varias iglesias y museos importantes, restaurantes en abundancia, Botanical Gardens y Kelvingrove Park. -En la zona central de Glasgow se puede encontrar la Merchant City. Este entramado de calles alberga varios bares, restaurantes, galerías de arte, cafés, tiendas y centros comerciales. De hecho, Glasgow tiene ahora una de las mayores colecciones de tiendas de Europa. Muchos de estos establecimientos abren hasta tarde, dando un aire continental a la ciudad en los largos días del verano. Glasgow también tiene un gran número de parques muy bien cuidados y posee más espacios abiertos públicos que cualquier otra ciudad del Reino Unido. -Monumento en Langside: Este monumento conmemora el lugar en el cual tuvo lugar la batalla de Langside cuando en 1568 Las tropas de Maria I Estuardo fueron derrotadas por los defensores del regente y tras la cual esta se vio obligada a abdicar en su hijo Jacobo VI. -Monumento a Maria I Estuardo Reina de Escocia: Conmemora el lugar en el que Maria I Estuardo permaneció durante su escape después de la derrota en la batalla de Langside, esta cerca de Ringford, conocida ahora como Queenshill.
INVERNESS. Inverness, la capital de las Highlands, atrae a miles de visitantes cada año que vienen hasta aquí para descubrir su historia, cultura y tradiciones. – Situada en el mismo centro del norte de Escocia, es el lugar perfecto desde donde explorar con toda comodidad los espectaculares paisajes de las “Tierras Altas”. Durante cientos de kilómetros se suceden profundos valles con oscuros lagos donde dicen que habitan seres tan extraordinarios y monstruosos como el del Lago Ness. El verdor de las praderas contrasta con los cobrizos y malvas del brezo que crece en sus laderas. Ruinas de románticos castillos y minúsculos pueblos, con todas sus casas pintadas de blanco, son las únicas huellas que aquí delatan la presencia del hombre. -Desde el castillo de Inverness, se obtienen espléndidas vistas del río Ness y de Moray Firth y, cerca del castillo, se extiende la sombría atmósfera del campo de Batalla de Culloden, donde en 1746 Carlos Estuardo (Bonnie Prince Charlie), con sus aliados Jacobitas, luchó contra su primo lejano, el Duque de Cumberland, que estaba al mando de las tropas del Gobierno. -Hoy las marismas de Culloden son un remanso de paz que parece desmentir su sangriento pasado. -Balnain House es el mejor de los lugares si lo que desea es conocer un poco mejor la música tradicional gaélica. Allí encontrará una exhibición permanente de música gaélica y una muestra de su evolución a lo largo de los siglos y una serie de talleres en los que se enseña a tocar varios instrumentos tradicionales tales como el violín, el arpa y el silbato. -Hay numerosas tiendas en la ciudad y existen sucursales de las principales firmas. También hay diversas tiendas de antigüedades en sus serpenteantes calles, así como modernas zonas comerciales y mercados victorianos. -Los bares, cafés y restaurantes sirven todo tipo de comidas y puede encontrase desde el restaurante más tradicional hasta el más exótico. -Del Inverness de Macbeth sólo queda el emplazamiento de su castillo, arrasado por el cruel Malcolm Canmore. La capital de las Highlands se ha transformado en una acogedora ciudad marcadamente victoriana. -La catedral de San Andrés fue el primer edificio neogótico que se construyó en Escocia en la segunda mitad del siglo XIX. Por esa época también se edificó el modesto castillo que domina, con cierta timidez, el conjunto urbano. Tras largos años de abandono, fue entonces cuando Inverness volvió a renacer para ser el floreciente centro turístico y comercial que hoy es. -Las posibilidades de excursiones por las Highlands son casi ilimitadas. En esta ocasión se propone una ruta de unos 350 kilómetros que permite conocer algunos de los puntos más espectaculares de esta región escocesa. Desde Inverness es inevitable acercarse al Lago Ness que, con sus 40 kilómetros de largo y más de 200 metros de profundidad, es uno de los lugares más singulares de ese Gran Glen o valle que divide en dos el centro de Escocia. Forma parte del Caledonian Canal, una gigantesca obra de ingeniería construida en 1822.
ABERDEEN. Aberdeen es la tercera ciudad en importancia y tamaño de Escocia y, a raíz del descubrimiento de petróleo en el Mar del Norte, aumentó su riqueza y prosperidad, lo que se refleja en su amplia oferta de excelentes tiendas, bares, restaurantes y museos. También existen numerosos e impresionantes paisajes que visitar, tales como los Montañas Grampianos, preciosos valles y ríos y pintorescos puertos pesqueros. También podrá visitar las grutas de sus playas y los altos acantilados de la costa del Mar del Norte. Desde aquí salen varias rutas si lo que desea es descubrir la fascinante historia y cultura de la ciudad. La ruta del Whisky de Malta le llevará a través de las más famosas destilerías, donde descubrirá la habilidad y los siglos que han sido necesarios para crear un whisky tan magnífico. -Las otras rutas incluyen la ruta costera y la de los castillos y la ruta del Patrimonio Victoriano que le conducirá hasta Balmoral, la residencia de verano de la reina de Inglaterra. -En los ríos Don y Dee se puede practicar la pesca de la trucha o del salmón, pueden viajar en pony por bellos senderos, caminar a través de colinas o jugar al golf en alguno de los muchos campos de golf. Además, como Aberdeen se encuentra a resguardo de buena parte de las lluvias, tan abundantes en Escocia, gracias a las montañas, el clima es mucho menos húmedo que el de la costa oeste, por lo que, durante los meses de verano, se puede tomar el sol en las doradas arenas de la playa de Aberdeen.
ISLA DE SKYE. La isla de Skye tiene ahora un puente que la une a la tierra firme, aunque todavía existe un servicio de ferry de Mallaig a Armadale en el sur de la isla. Skye ofrece algunos de los más espectaculares accidentes geográficos de Gran Bretaña, la más conocida de las cuales son las colinas Cuillin Hills. Pasada la importante población de Portree, con su amplio surtido de alojamientos, el espectáculo geológico continúa con la roca del Old Man of Storr. El Quiraing, una extraordinaria mezcla de pináculos, monolitos y rincones ocultos es un ejemplo más del impresionante paisaje de Skye. Dunvegan Castle, la sede del Clan Macleod, es uno de los lugares más visitados de la isla, mientras que el Skye Museum of Island Life evoca las costumbres antiguas de los campesinos y granjeros del lugar. En Armadale, el Clan Donald Centre explora el tema del poderoso clan cuyos jefes eran los “Lords of the lsles” (los señores de las islas). El Aros Heritage Centre en Portree también es importante para comprender la historia de Skye, ya que narra la vida de la isla a partir del 1700 desde el punto de vista de sus habitantes. También encontrará una gran variedad de productos artesanales de la isla, entre los que destacan los objetos en mármol de Skye. Callanish Standing Stones. Si los dólmenes de Stonehenge tienen que ver con el sol, Callanish tiene que ver con la luna. Los megalitos aquí situados ofrecen una visión majestuosa y espectacular. Llevan aquí unos 4.000 años y son 13 piedras que trazan un círculo alrededor de menhir central de unos 5 metros de altura. A partir de este círculo se extiende una avenida doble formada por 19 piedras.
STIRLING. Mención especial merece Stirling ya que aunque no es una gran ciudad, en esta región se concentran algunos de los más famosos monumentos de Escocia. Stirling es un centro histórico, administrativo y comercial situado a las orillas de Ochil Hills cerca del río Forth, sobre una línea que marca la división geológica entre las montañas y la Baja Escocia. – El Castillo de Stirling, situado en una colina desde la que domina a toda la ciudad, es el más famoso de todos los castillos y de los de más belleza gracias a sus muchas zonas verdes en el interior. Es como un laberinto en el que conviene estar provisto de un mapa, con una gran cantidad de estancias: salones, mazmorras, las antiguas cocinas, la Capilla Real, etc. Recorrerlo entero lleva una hora aproximadamente, y es de los lugares más recomendables para visitar en Escocia. Estatua del Rey Robert the Bruce: Esta estatua conmemora la Victoria del rey Robert the Bruce en la batalla de Bannockburn en 1314, esta en la esplanada del Castillo de Stirling. Estatua de Rob Roy: Situada cerca del Albert hall en Stirling, MacGregor fue un verdadero hombre de las Highlands, comerciante de ganado y proscrito del S XVIII que se convirtió en un héroe popular escocés
Castillos de Escocia. Escocia, además de los ya nombrados, tiene muchos y muy bellos castillos, de los que vamos a destacar los más importantes, mejor conservados o con mas visitas turísticas. Dunnottar Castle. -El nombre de este castillo deriva de la palabra escocesa Dun o tir, que significa “fuerte” en las tierras altas, las Highlands. Durante el siglo V, San Ninian construyó una capilla en el interior del recinto. En el 681 los anales del Ulster mencionan el castillo; en el 900, el Rey Donald II cayó en la batalla contra los vikingos en Dunnottar; en el 934 es recordado el Rey Aethelstan de Wessex. Este castillo fue protagonista de la historia escocesa contra la dominación inglesa, conquistado por los ingleses en 1297 y reconquistado de nuevo por Escocia. Finalmente pasó a ser propiedad inglesa con el rey Eduardo III. Dalhousie Castle. Situado a las afueras de Edimburgo, este fabuloso castillo con fascinantes recuerdos de un turbulento pasado tiene alrededor de 700 años.
Clanes de Escocia. Su origen. Los orígenes con un fundador mitológico, siempre han sido reivindicados por los clanes, reforzando su posición y status así como una noción romántica y gloriosa de sus orígenes. La mayoría de los más poderosos clanes apuntan a orígenes basados en la mitología celta. Así por ejemplo observamos la rivalidad entre el Clan Donald, que dice descender o bien del rey Conn Cétcathach del Ulster allá por el siglo II después de Cristo, o bien de Cú Chulainn, el legendario héroe del Ulster; y los Campbell que aseguran descender de Diarmaid Torc, personaje enraizado en el ciclo de los Fenianos o de Finn mac Cumall.
Por otra parte, como los MacKinnons o los MacGregors afirman tener un antepasado común en Alpin, misteriosos rey cuyo también misterioso hijo Kenneth mac Alpin, unió los reinos de Dál Riada y los pictos hacia el 844. Sólo una confederación de clanes, como los MacSweens, los Lamont, los MacLeys, los MacLachlan y los MacNeill, los cuales florecieron en Kintyre y Cowal a principios del siglo XII, dicen descender del poderoso rey irlandés del siglo V Niall Noígiallach (de los nueve rehenes). En realidad, los progenitores de los clanes rara vez pueden ser datados con fiabilidad más allá del siglo XI, y la continuidad en los linajes no se produce hasta los siglos XIII o XIV.
La emergencia de los clanes poco tiene que ver con un rasgo étnico, están más asociados a giros políticos y oportunidades basadas en el momento social. La reconquista por parte de la Corona escocesa de las islas occidentales del poder noruego en el 1263, y la pacificación de las rebeliones de Moray en los siglos XIII y XIV, dio las oportunidades para que nobles, señores de la guerra e incluso poderes eclesiásticos, con la ayuda inmediata de sus acólitos, pudieran imponer su dominio sobre familias de estos lugares por vías pacíficas o por la fuerza. Aunque estos nobles y señores de la guerra pudieran ser catalogados como de origen gaélico, sus orígenes se trazan desde raíces gaélico-noruegas, bretonas, e incluso pictas. Incluso la inestabilidad que supuso las guerras de independencia con la Corona inglesa a finales del siglo XIII y principios del siglo XIV, trajeron consigo un debilitamiento del poder de todos estos jefes gaélicos, permitiendo el desarrollo de familias y clanes de origen anglo-normando como los Fraser, Chisholm, los Grant y muchos otros.
Otro punto que hizo florecer la cultura de los clanes, también durante las guerras de independencia, fue la introducción por Robert de Bruce de derechos feudales y de títulos de propiedad que concedió a los clanes por sus servicios. Grandes porciones de tierra fueron concedidas por la Corona escocesa a los jefes de clan por su ayuda contra la causa inglesa. Esto produjo que clanes como los MacDonald, fuesen elevados a un rango superior sobre otros como los MacDougall con los que compartían un mismo origen, en Somerled el gran señor de la guerra gaélico-noruego del siglo XII. El subsiguiente poderío que alcanzaron los MacDonald como Ceannard nan Eilean o Señores de las Islas durante los siguientes dos siglos, hizo oscurecer el hecho de que, al igual que sus rivales los Campbell, habían conseguido su posición no sólo por el poder de su familia y una asociación de tipo local, sino también por la entrega por parte de la Corona de una influencia territorial. Los clanes se pueden definir entonces como el producto de una asociación de familias o grupos familiares de origen común y del resultado del feudalismo. Este componente feudal, creció y se fortaleció gracias a la ley escocesa que separa la cultura de clan de la cultura tribal; así como lo que históricamente diferencia los clanes escoceses de los grupos aborígenes de África, América o Australia.
La estructura de los clanes. La cultura de los clanes contiene dos conceptos complementarios y a la vez distintos de lo que es patrimonio. La herencia colectiva del clan, su duthchas, era su derecho a asentarse en territorios en los su jefe o la clase dirigente habituaran a dar protección. Este concepto significa que la autoridad del jefe como guardián de la seguridad del clan era aceptada por el resto; éste reconocimiento del jefe es antiguo y es intrínseco al clan. No obstante, la amplia aceptación de los títulos otorgados por la Corona o por otros nobles, señores, jefes de clan o terratenientes se define como su oighreachd, y le confiere un énfasis diferente a la autoridad del jefe. Este concepto se refiere a un patrimonio individual y confiere al jefe el título de propietario de la tierra (posee la tierra como un derecho propio, no como una heredad colectiva del clan). La ausencia de este concepto diferencia a los sistemas de clanes de los irlandeses de los escoceses. Por supuesto los dos conceptos pueden coexistir, y desde los comienzos del sistema de clanes en Escocia, los fine (la élite de los guerreros del clan), pudieron ser propietarios de tierras así como señores de la guerra territoriales.
Los clanes y la ley. Mientras que en la Edad Media el concepto de duthchas prevaleció, la balanza se decantó por el concepto de oighreachd en la época moderna. Este cambio refleja la continua importancia de la Ley Escocesa para conformar la estructura del sistema de clanes. Sumado a la concesión de títulos, la continuidad de la sucesión hereditaria estaba asegurada por la aceptación del primogénito, el tanasite. Este concepto designaba al heredero varón directo del jefe.
-Los procesos legales usados en las disputas dentro de los clanes, ya sea de tipo civil o criminal, se realizaban por el arbitraje. Las dos partes presentaban sus casos ante un grupo de nobles del clan, sobre los cuales estaba el jefe de clan. En las disputas entre clanes, los jefes actuaban como procuradores de cada una de las partes ante un consejo formado por la mitad de nobles de uno y otro clan, encabezados por otro jefe de clan o señor vecino.
-El arbitraje, que no contemplaba apelaciones, era registrado según convenía en la corte real o en otra de un noble superior, y estaba basado en reparaciones más que en retribuciones. La compensación que se daba a la parte agraviada dependía de variables como son la edad, status y responsabilidades familiares de la víctima, así como de la naturaleza del crimen. En pago a la reparación, la parte ofensora o agresora, era indemnizada por cualquier acción de desagravio. Este proceso dependía al final de la buena voluntad en hacer la reparación.
Clanes y lazos sociales. Las formas más importantes de vínculos sociales dentro de los clanes, a parte de los grupos legales, eran la adopción y el arrendamiento. El matrimonio, que reforzaba los lazos entre clanes vecinos así como el esco entre diversas familias territoriales, también era un acuerdo comercial que involucraba cambios de bienes, dinero y tierras a través de pagos que en el caso de la novia era el tocher, y en el caso del novio la dote. Muchos de estos aspectos fueron reprimidos durante la Reforma.
-A la inversa, la adopción, el criar a los hijos de otros nobles, cementó los lazos de tal forma que no era difícil encontrar a medio-hermanos que daban su vida por salvar la vida del otro o del mismo jefe de clan.
-La tercera forma de relación era el arrendamiento. De esta forma, familias satélites que no estaban en la nobleza y que se afiliaban para recibir protección territorial. Los vínculos de arrendamiento estaban reforzados por el pago de los derechos de muerte. Cuando la cabeza de la familia arrendataria moría, sus familiares tenían que pagar normalmente con la mejor vaca o caballo al jefe de clan en reconocimiento de su protección y como símbolo de la alianza personal. Aunque estos métodos fueron tildados como opresivos por el Parlamento en 1617, la necesidad de protección no pudo ser proscrita por la legislación y el arrendamiento continuó aplicándose.
La administración del clan. Todos los miembros del clan que vivían en una posición cercana al jefe y a la nobleza del clan, pagaban rentas y el diezmo; aquellos fuera de estas posiciones sólo pagaban el diezmo. Estos pagos, que podían ser en dinero, especias o trabajo, eran canalizados por los recaudadores, baja nobleza que servía como lynch-pins o linchadores del sistema de clanes y que daban una tangible fuerza de protección, hospitalidad y de uso de los recursos productivos del clan. Hasta el advenimiento generalizado de la escritura, en el siglo XVI las propiedades del recaudador, eran mantenidas por el jefe de clan y por sus terratenientes de acuerdo a la tradición oral. Su papel era esencialmente el de administradores que tenían la labor de conseguir una suficiencia confortable para granjeros, ganaderos y artesanos así como para la nobleza del clan.
-La unidad básica de administración para el recaudador era el baile o la villa, que suponían un mantenimiento de cuatro a dieciséis familias, a las cuales le era asignado una propiedad individual pero trabajaban en la tierra comunal. En este contexto los recaudadores particularizaron su administración: supervisando la recogida de las cosechas y la organización de los movimientos de ganado a pastos de verano.
-Su papel de administradores tendió a ser añadido al militar como movilizadores de las huestes del clan. Las fuerzas del clan eran movilizadas durante los periodos estivales que no tenían actividad agraria, para asignar un trabajo a los hombres del clan que de otro modo se dedicarían al pillaje. De este modo, en el mes de Agosto era el tradicionalmente dedicado a las cacerías y los juegos de virilidad, que posteriormente se han convertido en los Juegos de las Tierras Altas. Las movilizaciones militares servían como advertencia a los nobles y clanes vecinos para que frenaran sus posibles ambiciones.
-De todas formas, las reuniones de los hombres de clan por razones sociales y recreativas no estaba exenta de un carácter militar, pudiendo (debido a las ingentes cantidades de bebida ingeridas) acabar en desórdenes producidos por motivos de sentido del honor, o por disputas por el rango de algunos individuos.
Los clanes y los Steward. A pesar del colapso del Ceannard nan Eilean en 1493, la Corona Escocesa bajo control de la casa de Steward desde mediados del siglo XIV hasta comienzos del siglo XVIII, no tuvo una política coherente con el Gaeldom o dominios gaélicos salvo expediciones represoras contra clanes díscolos. Después de la Unión de las Coronas de 1603, Jacobo VI no abandonó este tipo de acciones, al contrario, expropió rigurosamente los bienes de tres clanes (los MacDonald de Kintyre e Islay, a los MacLeod de Lewis y a los MacDonald de Ardnamurchan) y proscribió a otro, los MacGregor. También dictaminó que los jefes de clan y sus nobles deberían permanecer atados por un gobierno local, una política que fue menos restrictiva en tiempos de su hijo Carlos I, cuyo poder político en Escocia se vio eclipsado por el movimiento Covenanter en 1638.
Guerras civiles y su trascendencia en el sistema de clanes. El apoyo de los clanes a los Steward como gobernantes hereditarios de Escocia se basó primeramente en la proyección de valores tradicionales del sistema de clanes en un marco nacional. Los jefes de clan eran los protectores de duthchas como lo eran los Steward de Escocia. Al mismo tiempo el apoyo de los clanes a Carlos I en las guerras civiles de 1640 fue esencialmente reaccionario. Los clanes que se declararon inequívocamente por la causa realista lucharon menos a favor de la ausencia del monarca que contra el movimiento Covenanter, el cuál pidió un apoyo ideológico, financiero y militar a los escoceses sin precedentes. Mucho más acertado sería ver en este apoyo una reacción contra las poderosas casa nobles dominantes, sobre todo aquellas de Argyll y Sutherland, cuyo apoyo a la causa Covenanter escondía ambiciones políticas y territoriales.
-Las guerras civiles no dividieron más a los clanes que al resto de Escocia. La religión fue uno de los factores principales de mantener a algunos clanes fuera del Levantamiento Jacobita de 1689. Los esporádicos esfuerzos de las misiones católicas en las Tierras Altas sirvieron para solidificar la oposición de los clanes realistas a la destitución de Jacobo VII. Este rey se había ganado el favor de los clanes cuando siendo aún Duque de York, durante el reinado de su hermano, instituyó una comisión para pacificar las Tierras Altas en 1682 que contó con el apoyo de los jefes y los nobles para mantener el orden. Además Jacobo mostró una notable responsabilidad de enmienda en el desagravio que produjo la codicia de la casa de Argyll y de los Campbell en general.
Los clanes y los Jacobitas. A la muerte de Jacobo en 1701, el apoyo de los clanes a su hijo el Viejo Pretendiente, y a su nieto Carlos Eduardo el Joven Pretendiente, fue el resultado de la antipatía que causó en Escocia el Tratado de Unión de 1707. Pero como la Unión dejó sobrescrito el establecimiento del Presbiterianismo y a abrió a los escoceses los mercados ingleses e imperiales, esta ganó apoyos en los subsecuentes levantamientos de 1715, 1719 y sobre todo en el de 1745, y así se retomó el carácter de guerras civiles en Escocia. Estas rebeliones estuvieron marcadas por las continuas divergencias de opinión entre los diversos clanes de las Tierras Altas y también de las Tierras Bajas. Baste como ejemplo el decir que el jefe de los Mackintosh del Clan Chattan levantó una compañía de 600 hombres en apoyo de las fuerzas inglesas y que sólo 9 de esos hombres desertaron para unirse al contingente que su mujer levantó en apoyo del Joven Pretendiente. El gobierno británico de Londres encontró numerosas dificultades en contrarrestar este levantamiento, en las mismas Tierras Altas, primeramente debido a la barrera lingüística (era una zona gaélico-parlante) y sobre todo por tratarse de un territorio no amistoso con los ingleses.
-Cada levantamiento Jacobita fallido fue seguido por una brutal represión contra el sistema de clanes y contra los mismos clanes. El gobierno del rey Guillermo de Orange tuvo mucho que ver en la masacre de los MacDonald de Glencoe en febrero de 1692. Pero lo peor estaba aún por llegar. Después de la desastrosa derrota de Culloden en abril de 1746, el gobierno británico practicó un ataque frontal y directo al sistema de clanes no con un motivo represivo, sino para su total eliminación. Muchos hombres y mujeres fueron desterrados de sus tierras en las Clearances o limpiezas étnicas de las Tierras Altas. Los cautivos jacobitas que sobrevivieron a los duros presidios de Carlisle, York o Londres fueron enviados a las plantaciones americanas o al Caribe. Se eliminó por anacrónico el derecho de los jefes de clan a dispensar justicia y su poder de llamada a las armas. Se prohibió el uso del tratan y el gaélico fue proscrito. El sistema de clanes fue herido de muerte.
Hipótesis Americana: Aquí retomaremos la hipótesis escocesa y la uniremos al apartado de la flota templaria en el Atlántico, para así llegar a la sorprendente hipótesis de que el tesoro se envió a las Américas. Todo empezaría con la disolución de la orden…,en esos difíciles momentos un grupo de templarios se refugiarían en Escocia para evitar la persecución. En concreto en las posesiones de la familia Saint Clair, en una capilla de su propiedad al sur de Edimburgo llamada Rosslyn, allí esconderían parte de su tesoro incluido el santo grial. En 1338 el conde Henry Saint Clair gracias a la experiencia y documentos de los templarios refugiados en sus dominios se haría a la mar hacia América con 13 embarcaciones y 300 colonos que arribarían a las costas de Massachusetts. A partir de ahí la familia SinClair gozaría de gran prosperidad económica, supuestamente procedente de las riquezas procedentes del Nuevo Mundo, gracias a los expedicionarios que regresaron. Todo esto proviene de una vieja leyenda familiar de Los Sinclair. En concreto un miembro actual de la familia Niven Sinclair sería quien investigaría la veracidad de esta leyenda. Para demostrar el hecho 2 imágenes: el sello de la izquierda en el que algunos ven a un indio con plumas, y los del atrio de la iglesia de Vezelay, con grandes orejas. En el primer caso otros ven un abraxas, un dios gnóstico con pies de cabeza de serpiente y cabeza de gallo de perfil. Juzguen ustedes mismos
Aok Island (la isla del Roble): Es una hipótesis mucho más seria de lo que pueda parecer. En su travesía por las costas del este de América del Norte, el mismo conde Henry Saint Clair, soberano de las Orkadas habría podido llegar a una pequeña isla canadiense, llamada hoy la isla del roble. Lo cierto es que es un paraje muy extraño donde tradicionalmente se consideraba que albergaba un botín pirata. La disposición de los árboles y desde luego su tesoro parecen hablarnos de una gran obra de ingienería. Los franceses que luchaban contra los británicos afirmaron que los árboles estaban plantados de forma artificial lo cual dificultaba la protección en la lucha y que parecía más un jardín que un bosque natural, de hecho toda la isla se parecia más al palacio de Versalles que a un simple trozo de tierra. En cuanto al tesoro que fue descubierto por 3 chavales en 1795 no pudo ser sacado a la luz debido a la complejidad del pozo donde está enterrado, completamente anegado por túneles que comunican directamente con el océano. Por otra parte lo que se intuye un pequeño muelle bajo el agua se descubrió marcas de números romanos. Finalmente en el intento de dar con el tesoro se encontró una lápida de pórfido con signos extraños hoy desaparecida, no así sus símbolos que sí se conservan y que aún no han podido ser descifrados. Aquí podría estar el tesoro del temple y no uno pirata.
DE ESCOCIA A INGLATERRA POR LO ALTO. En 1593 el rey de Inglaterra Jacobo I (que reinó previamente en Escocia como Jacobo VI tras suceder a su madre María Estuardo) fundó la Orden de San Andrés del Cardo. El cardo era el emblema de Escocia y san Andrés el supuesto evangelizador de Inglaterra y en ese mismo año también fundó la Rosa Cruz Real con treinta y dos caballeros de la citada Orden de San Andrés del Cardo. Jacobo era en ese momento Gran Maestre de los masones operativos de Escocia. La Orden de San Andrés del Cardo olvidada a falta de un reclutamiento valedero o ratificado en secreto, fue restablecida en 1687 por el rey Jacobo II, antes de su exilio en Francia. En 1659 aparece abiertamente la orden masónica denominada Orden de los Maestros Escoceses de San Andrés, brazo escocés de la de San Andrés del Cardo en Inglaterra fundada por el general Monck un masón aceptado. Encabeza la masonería Jacobita, es decir estuardista, a partir del siglo XVII, el grado único de Maestro Escocés de San Andrés, que sucede al de maestro masón ordinario, durante mucho tiempo en secreto, aunque eventualmente aparece en varios testimonios muy importantes sobre su existencia: A. Las Ordenanzas Generales de la Gran Logia de Francia con filiación masónica Jacobita de 1743 y B. la obra del abate Calabre-Péreau, L´Ordre des Franc-Maçons trahi et leur secret révélé (La Orden de los Francmasones traidores y su secreto revelado), fechada en Amsterdam en 1744. En estas aparece como una especie de masonería superior que no revela sus objetivos ni sus orígenes y que no son otros que los Caballeros de san Andrés, es decir los partidarios de los Estuardo que disimulan sus raíces para infiltrase más fácilmente en la masonería francesa. C. En el manuscrito de Devaux d´Hugueville, Instrucción general del grado de Caballero Rosa – Cruz”, fechado en 1746, se hace constar que en el siglo XVIII se encontrara el grado de Maestro Escocés de San Andrés asociado al nuevo grado llamado Rosa Cruz, el cual porta diversos títulos: “Caballero Rosa Cruz”, “Caballero del Águila”, “Caballero del Pelícano”, “Masón de Heredom” y “Caballero de San Andrés”. D. Según Ambelain, el ritual de esta orden evoca la reconstrucción del Templo de Jerusalén por Zorobabel y sus Compañeros, cuando regresó del exilio en Babilonia. En secreto, evoca también al retorno a Gran Bretaña después del exilio en Francia, con la restauración de los Estuardo. En Inglaterra. Cuando en 1717 se estableció la Gran Logia de Londres los miembros renegaron de sus orígenes escoceses debido a que tales orígenes eran demasiado jacobitas para la política censuradora de la casa de Hannover del momento. Casi un siglo después, se fundó la Gran Logia Unida de Inglaterra y su nuevo Gran Maestre el duque de Sussex y otros hombres que no sabían nada del significado verdadero de la masonería hicieron todo lo que pudieron para transformar y suprimir los rituales de los 33 grados del antiguo Rito escocés a los que consideraba ultrajantes, suprimiendo con ello los mensajes secretos que tan cuidadosamente introdujeron en el primer rito escocés William St. Clair y otros descendientes de los caballeros del Temple. Actualmente es la Gran Logia de Inglaterra la que sustenta los más importantes grados masónicos, que se hallan asimismo presentes en las demás obediencias. Estos grados, que son las divisiones en que se jerarquiza la masonería, se clasifican a su vez en varias clases. Es en los ritos donde encontramos un templarismo vigente porque en los grados masónicos 15 a 30 se muestran innumerables rasgos relacionados con los Caballeros Templarios y el Templo de Salomón. Los grados dieciséis y diecisiete se denominan respectivamente Caballero de Jerusalén y Caballero de Oriente y Occidente; el 27 es el grado del Gran Comendador del Templo, que resalta la potestad suprema del Maestre sobre la orden Templaria; y el grado 30, titulado Caballero Kadosch que se refiere a la venganza del Temple hacia la corona francesa y el papado, responsables de la desaparición de la Orden En Dentro de esta Gran Logia inglesa encontramos lo que pretende ser un vínculo directo con los monjes guerreros medievales: una Orden de Caballeros Templarios. Para ingresar en esta Orden masónica del Temple se hace requisito necesario poseer el título de Maestro Masón del Tercer Grado. Esta orden representaría la prueba definitiva de la supervivencia de los Templarios bajo el manto oculto de la masonería. Pero como casi todo lo que rodea al Temple es algo que todavía está por demostrarse de manera definitiva. De todas formas y para hacerse una idea de la importancia que tiene la masonería en el ámbito mundial, se nos antoja necesario citar que la Gran Logia de Inglaterra más las diversas obediencias vinculadas a ella, congregan hoy en día a unos veinte millones de personas de toda clase social. Solamente a mediados de siglo pasado en la década de los años 50, cerca de cuatrocientos mil eran miembros de la Orden masónica de Caballeros Templarios. Si tenemos en cuenta que en la Francia del siglo XIII, en la época de mayor auge de la orden Templaria, esta podía estar formada por aproximadamente cuarenta o cincuenta mil hombres, no podemos dejar de preguntar ¿realmente desapareció la Orden del Temple?
EN FRANCIA POST EXTINCIÓN DEL TEMPLE. Hecho significativo de toda esta relación es el que encontramos entre los monarcas escoceses exiliados en Francia y su tradicional colaboración militar franco – escocesa derivada natural de la auld alliance o vieja alianza que se inició con el tratado de 1326 entre Robert Bruce y Carlos IV de Francia, colaboración mantenida durante la guerra de los Cien Años y aun siglos después. Las tropas escocesas desempeñaron un relevante papel en las campañas conducidas por Juana de Arco y se distinguieron en el sitio de Orléans. La influencia escocesa en Francia por aquel entonces fue notable. Reseñable la posterior creación de un ejército permanente por parte de Carlos VII primero en su especie que existió en Europa tras la desaparición del Temple, con regimiento elite, le Compagnie des Gendarmes Écossais. Con ello se honraban más de 100 años de servicios distinguidos de las tropas escocesas a la corona francesa, que culminaron en 1424 durante la sangrienta batalla de Verneuil, donde cayó aniquilado casi todo el contingente escocés al mando de John Stewart el conde de Buchan. Este acto colectivo de valor y la lealtad durante tanto tiempo demostrada, llevaron a la creación de una unidad especial de tropas escocesas encargadas a la protección personal del rey de Francia, conocida como Garde Ecosse (Guardia Escocesa). Todos los oficiales y comandantes de esta Guardia tuvieron además el honor de ser recibidos en la Orden de San Miguel de la que poco después hubo una rama en Escocia. La Guardia Escocesa, a diferencia de otras órdenes caballerescas europeas de militancia teórica, como las de la Jarretera o la del Toisón de Oro, fue una orden militar auténtica, que además de acciones de guerra desempeñó importantes labores en el ámbito político y diplomático. Las similitudes entre la Guardia Escocesa y los Templarios, en todos los sentidos, son muy significativas, hasta el punto de que la Guardia Escocesa reclutó a sus oficiales de entre las más nobles familias de Escocia, algunas de las cuales habían apoyado siglos atrás el ascenso al trono escocés de Robert Bruce y promovido la independencia de su país, como los Seton, los St. Clair, los Stewart o Estuardo, los Montgomery, los Hamilton… Curiosamente, estas familias estaban íntimamente vinculadas con el Temple y con Rex Deus, e incluso en 1689 podía apreciarse en el entorno de los Estuardo una Orden de templarios que combatía en nombre de los reyes escoceses y cuyo Gran Maestre era el vizconde de Dundee, John Claverhouse. Baigent y Leigh refieren el caso de un Montgomery contemporáneo que les habló orgulloso de la antigua relación de su estirpe con la Guardia Escocesa y de la existencia dentro de la familia de una orden de caballería de tipo neomasónico y acceso restringido llamada Orden del Temple, a la que todos los varones Montgomery tenían derecho a entrar por el mero hecho de serlo. Este detalle sin duda recuerda al sistema hereditario establecido por Robert Bruce en el Temple clandestino. En Francia: Metz. De particular interés para los templarios actuales es el simbolismo Iniciático de la catedral de Metz. Traduzco fielmente a Naudon, l.c. p.113-14 “ Citemos finalmente al caso de Metz, donde los Templarios instalaron una comandería a partir de 1133. Ella creció rápidamente y ya se hallaba profundamente arraigada cuando San Bernardo mismo vino a la diócesis a predicar la Segunda Cruzada en 1147. Es interesante señalar que hacia fines del siglo XIII una fraternidad de masones se reunía en el oratorio de la comandería de los Templarios de Metz. En 1285, se encuentra el nombre de “Jennas Clowanges, II maires de la frairie des massons dou Temple” (Jennas Clowanges, el alcalde de la fraternidad de masones del Temple). Una lápida funeraria, descubierta en 1861 frente a la capilla, recuerda la memoria de cierto “Freires Chapelens Ki fut Maistres des Mazons dou Temple de Lorena”(Freire Capellán – Osea C+ T+- que fue Maestre de los masones del Temple de Lorena) durante veintitrés años y que murió “la vigile de la Chandelour lan M.CC.IIII.XX.VII (1287)” (la vigilia de la Candelaria el año 1287). Naudon acompaña en extenso las fuentes y bibliografía. El Rito Escocés de Ramsay al Rito Escocés Rectificado. El origen de los grados y ritos masónicos es difícil de establecer y son muchos y variopintos. Se tratan aquí brevemente los interesantes por su posible vinculación con el Temple ya que no siempre son los grados y ritos engalanados con el título de escocés, ya que casi ninguno de estos tiene que ver con Escocia y ni siquiera en dicho país se practican. Aunque durante el siglo XVIII ya fueron apareciendo grados superiores aparte de los tres clásicos del simbolismo masónico de Aprendiz, Compañero y Maestro que luego pasarían a formar parte preferente del llamado Escocismo con la restauración monárquica y la subida al trono inglés de Carlos II, la masonería fue poco a poco recuperando sus antiguos cauces, si bien se mantuvieron los grados superiores creados (Maestro Secreto, Perfecto y Elegido). Un año determinante en la masonería decimonónica fue 1724 que marca un antes y después. Al Barón escocés Andrew Mitchell Ramsay conocido como Chevalier Ramsay le fue rechazado por la Gran Logia de Inglaterra un sistema que comprendía la adopción de tres grados superiores: escocés, Novicio y Caballero del Templo. Esta propuesta buscaba en el Temple raíces prestigiosas para la francmasonería y tuvo acogida en Francia. Estos grados fueron los precursores de la gran cantidad de sistemas de toda índole que fueron apareciendo después. La reforma de Ramsay tenía por objeto secreto la restauración de los Estuardo o el fortalecimiento del catolicismo en Inglaterra. En 1755 el conde de Clermont príncipe de sangre real Luis de Borbón-Condé (que consta como Gran Maestre del Temple en la Carta de Larmenius a partir de 1741) sustituye al duque de Antin como Gran Maestre de la masónica Gran Logia de Francia. En ese momento el conde de Clermont gobierna en París la logia de Saint Jean de Jerusalén y Posteriormente firma unos Estatutos que servirán de reglamento para todas las logias del reino de Francia donde se reconoce el nuevo grado de Maestro Escocés, y precisan además que sólo los Maestros de logia y los Maestros Escoceses tendrán en adelante el privilegio de permanecer cubiertos en el interior de la logia. No obstante, los Maestros Escoceses aventajarían a los Maestros de logia, porque se les encomendó la misión de inspeccionar los trabajos de las logias y restablecer el orden en caso necesario. Esta misión se convertirá después en el privilegio de los que ostentan el grado de Maestro Escocés de San Andrés o de Caballero Rosa Cruz en el Rito Escocés Rectificado o en el Rito de Memphis-Misraïm, los cuales mantuvieron este uso antiquísimo. El Rito de Memphis (fusionado desde 1908 con el de Misraïm), Se constituyó en Francia en el siglo XIX tras la expedición de Napoleón a Egipto en la que participaron varios científicos masones. Su fundador, Marconis de Négre, sostenía que los templarios antepasados directos de la masonería, habían recibido su doctrina esotérica de una hermandad oriental fundada por el sabio egipcio Ormus, sacerdote de Memphis convertido al cristianismo por san Marcos. Este Rito se supone continuación de los misterios egipcios de la India. El Rito Francés. En 1772 se disolvió en Francia la Gran Logia fundándose posteriormente el Gran Oriente de Francés que solo tomó los tres grados simbólicos del Rito Inglés, los denominó Rito Francés y sustituyó al Rito Escocés Primitivo llevado a Francia por las logias militares estuardistas. La joya masónica emblemática del grado de Maestro Escocés de San Andrés dejó de ser la misma una vez integrado en el nuevo Rito Francés.
EN ALEMANIA Y SUECIA. Estas tradiciones podrían entroncarse también con las que hacen del Rito Sueco de la Masonería, del que es Gran Maestre el rey de Suecia, una fundación de los templarios en el exilio. Y curiosamente, la reforma masónica alemana conocida como Estricta Observancia Templaria, fundada por el barón Von Hund en el siglo XVIII, se hallaba influenciada por la masonería sueca; de hecho, como nos dice Antonio Faivre en El esoterismo del siglo XVIII, importado de Francia y alimentado por leyendas Rosacruces por Eckleff, el sistema sueco, lleno de hermetismo, acababa de ser introducido en Alemania por el desertor de la E.O.T., Johann Wilhelm Ellenberg, conocido como Zinnendorf, médico, masón, hombre muy ambicioso”.
El Rito Escocés Rectificado. Entre los orígenes y fuentes del Régimen Escocés Rectificado tenemos a la Estricta Observancia Templaria, Mucho más esotérico, rito que se adoptó en 1778 en el Convento de Lyón constitutivo del Rito Escocés Rectificado también denominada Masonería Rectificada o Reformada de Dresde, una de las últimas manifestaciones del Templarismo masónico. La joya en el anverso es una corona real sobre la que figura la Cruz paté encerrada en un Sello de Salomón (estrella de seis puntas) flamígero. En el centro, la letra mayúscula H, entre el compás, la escuadra, el nivel y la plomada. En el reverso representa a san Andrés en su Cruz en forma de X. La letra H puede significar Hiram o Heredom, la ciudad mística de la masonería escocesa. Tiene su origen en la Estricta Observancia Templaria del barón Karl Von Hund gran señor de Lipse, y en la tradición del Caballero d´Aumont quien huyera a Escocia en tiempos de la persecución. Esta tradición tuvo especial acogida en la masonería alemana en el Capítulo de Clermont entre 1758 y 1764 antecedente directo de la Estricta Observancia Templaria (E.O.T.) creada por los jesuitas según Guénon. En este rito hay dos altos grados de carácter esotérico como son Caballero de San Andrés del Cardo y Caballero de Dios y de su Templo. Al respecto son de gran interés los apuntes de René Guénon en su artículo La Estricta Observancia y los Superiores Desconocidos, incluido en sus Estudios sobre la Francmasonería y el Compadrazgo en donde los jesuitas fraguaron las Templarias, de Larmenius y la de los escoceses. Este régimen masónico y templario de la Estricta Observancia tiene su origen en la iniciación que Von Hund recibió en Francfort en 1742 y en la concesión de los altos grados templarios en 1743 en el Capítulo de Clermont en París, por parte del príncipe Carlos Eduardo Stewart (Estuardo) que se encontraría exiliado en Francia. LA Historia de Von Hund. Se ha demostrado que no había ningún Estuardo en París por esa fecha. Evidencias encontradas en los archivos de la Stella Templum grupo escocés que reclama también ser heredero de la Orden del Temple, y que recogen Baigent y Leigh en El Templo y la Logia y Hopkins, Simmans y Wallace-Murphy en Los hijos secretos del Grial, apuntan a que no fue Carlos Estuardo el que inició a Von Hund en los altos grados templarios. Se probó que no había ninguno de los Estuardo en París par esa fecha. Se estableció que su iniciador fue el templario escocés ligado a Rex-Deux, Alexander Montgomery conde de Eglinton el famoso Eques a Penna Rubra (Caballero de la Pluma Roja). A quien Von Hund confundió con un Estuardo al comprobar que Lord Kilmarnock uno de los presentes, se dirigía a él como Stewart o Steward (Senescal) que era precisamente su rango en la Orden del Temple. Recordemos la relación de los Montgomery con los Estuardo desde la época de Robert Bruce. Posteriormente Karl Gotthelf barón Von Hund fue iniciado en 1742 en Francfort, se hizo otorgar el título de Gran Maestre de los templarios originando algunas protestas en el mundo masónico y recibió los altos grados en 1743 en el Capítulo de Clermont en París. Creó la Estricta Observancia Templaria, a la que con el tiempo pertenecerían figuras de la talla de Mozart, Haydn o Goethe. Declaró haber recibido de unos Superiores Desconocidos la misión de reformar la francmasonería alemana y reconstruir la Orden del Temple suprimida en 1314 por el papa Clemente V. Es precisamente donde algunos masones como Ribeaucourt han visto a los jesuitas, incluso se ha pretendido ver en las iniciales SJ. o SI., características de la Societas Iesu las de Superiores Desconocidos. Von Hund introduce en sus rituales una doble leyenda: 1ª Que su obediencia la masonería rectificada procede de la Orden del Temple. 2ª) La masonería escocesa es la obra de los Estuardo destronados (leyenda jacobita). Tras una expansión considerable, una fusión con la Clericatura del ministro protestante Starck, la creación de altos grados muy secretos reunidos en torno a un llamado Colegio Metropolitano y otros acontecimientos más o menos tempestuosos, Von Hund fallece en 1776. La Estricta Observancia en 1782 celebra un Convento en el que entre otras conclusiones llega a la de que la filiación Templaria solamente tiene un significado moral, místico cristiano. El duque Fernando de Brunswick se convierte en el jefe del nuevo sistema con el título de Gran Maestro General de la Orden de los Caballeros Bienhechores y de la Masonería Rectificada. Hacia 1786 el duque Fernando se desentiende totalmente de la Orden y hacia 1806 ya no existe prácticamente. Sin embargo antes de esa fecha entre 1774 y 1782, se había gestado en Francia el Régimen Escocés Rectificado por parte de dos grupos de masones de Lyon y Estrasburgo entre los que cabe citar a Jean y Bernard Turkheim y Rodolphe Saltzmann de Estrasburgo y a Jean-Baptiste Willermoz de Lyon, quien fue artífice del Régimen y dio forma a la doctrina del Rito. Actualmente. Es el sistema alemán que implantó Von Hund que pretendió ser heredera y restauradora de la antigua Orden del Temple abolida en 1312, donde el aspecto caballeresco prima absolutamente sobre el masónico. Sin embargo el Rito Escocés Rectificado no aspira a ser tanto, se conforma con erigirse en detentado de una tradición espiritual Templaria más en ningún caso de una filiación histórica. Hoy día este rito de masonería cristiana se sigue practicando en varias obediencias entre ellas en la masonería regular española. El Rito Escocés Rectificado representa el último eslabón de una cadena de transmisión entre los templarios medievales y la masonería. Sin embargo, ¿existirán en nuestros días otros eslabones no tan visibles?
EN ESPAÑA. Se debe Indicar que en España el movimiento conocido como de los Alumbrados sinónimo de Illuminati, derivó también de las primitivas logias masónicas seguidoras de los Estuardo.
LEGADO TEMPLARIO. Por su parte el historiador A. Sinclair apunta que los templarios se identificaron con los constructores guerreros de Zorobabel, que convencieron al rey Darío permitiese la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Heredaron de los gnósticos y de san Juan la creencia de que el Templo era el centro místico del mundo; así se resistían secretamente al poder y a la autoridad de los papas y de los reyes de Europa. Los emblemas de color blanco y negro de su orden, una cruz octogonal roja sobre un hábito blanco, manifestaban su gnosticismo y su maniqueísmo, la creencia en la lucha continua en el mundo del demonio contra la Inteligencia de Dios. Legaron a los masones los losanges blancos y negros y los mosaicos dentados de sus logias. Y antes de morir el último de los grandes maestres, Jacques de Molay, organizó e instituyó la que después se llamaría masonería oculta, hermética, o del Rito Escocés. Dice Gardner que Los libros de historia actuales y las enciclopedias afirman casi unánimemente que los templarios desaparecieron en el siglo XIV. Pero se equivocan. La Orden de Caballería del Templo de Jerusalén (distinta de la de los masones templarios, creada con posterioridad) continúa floreciendo en la Europa continental y en Escocia y se sospecha por la mención que en el apartado de agradecimientos que hace de la Ordo Supremus Militaris Templi Hyerosolymitani (OSMTH) que son quienes se hallan detrás de esa “Orden de Caballería del Templo de Jerusalén”.
CARTA DE LARMENIUS. Una de las más controvertidas filiaciones que hoy día esgrimen algunas órdenes neotemplarias, es la que se asienta sobre la denominada Carta Transmisiones. Se dice que constituye aparentemente uno de los fraudes más escandalosos que registra la historia del neotemplarismo. Se trata de justificar pretendidas filiaciones actuales de la Orden del Temple, todas ellas de origen muy reciente, sin la menor legitimidad y raíz en el pasado. Esta carta no ha sido lo suficientemente estudiada como para permitir una opinión concluyente sobre su supuesta falsedad y así lo expresan investigadores que se han ocupado del asunto, entre ellos los británicos Ynn Picknett y Clive Prince en su obra La Revelación de los Templarios, única postura razonable y sensata a la hora de emitir un juicio de valor sobre los datos de que se dispone hoy por hoy. Michael Lamy, en La otra historia de los Templarios, dice que resulta en verdad difícil pronunciarse sobre esta carta cuyo carácter apócrifo no ha sido nunca claramente demostrado así como tampoco su autenticidad. Cierto es que hay algunos detalles, entre ellos precisamente la inexistencia de estudios exhaustivos que hacen sospechar de su invención, pero en cualquier caso quienes adolecen de la necesaria cautela y se permiten la audacia de pronunciarse de manera taxativa incurren en una manifiesta carencia de rigurosidad que muy poco dice en favor de las tesis deslegitimadoras o no, que promueven. Carta muy discutida dado que es un documentado aparentemente fraguado según la Historia Pintoresca de la Francmasonería de F.T.B. Clavell (versión mejicana con el título de La Historia Secreta de la Francmasonería, Editora y Distribuidora Mexicana, 1975) pues al tenor de cuanto expone pareciera que maneja una información tan exhaustiva que esclarecería hasta los más nimios detalles lo cual de resulta poco creíble y hasta sospechoso y también el libro de Valentín Erigene Napoleón et les Societés Secretes, Chanteloup, París, 1986. Las mismas consideraciones se aplican estrictamente a todos los grupos neotemplarios que basan su legitimidad en la Carta de Larmenius. Tan pronto una orden neotemplaria invoca tal Carta pone de manifiesto que nada la vincula en realidad. a la primitiva Orden del Temple.
A partir de la Carta nacen diversas filiaciones neotemplarias que citan orgullosamente a la Carta de Larmenius como prueba de su autenticidad. Otros grupos neotemplarios actúan en la Argentina, invocando la Carta de Larmenius. No son otra cosa que centros de reunión de elementos de extrema derecha más neonazis que neotemplarios que se dedican a la apología de la violencia con neta inspiración en los escritos no tradicionales de Miguel Serrano y Julius Evola (era no tradicional cuyas doctrinas fueron seriamente criticadas por René Guénon). Ha aparecido en los últimos tiempos otra pretendida filiación, la OSTI (Orden Soberana del Temple Iniciático) con sede principal en París que reposa sobre la Carta de Larmenius, La OSTI oculta el nombre completo de Fabre-Pralaprat: lo designa solo como Raymond Bernard para que se asemeje al homónimo que fuera después dignatario de AMORC (de la que fuera expulsado) y de OSTI: prueba evidente de engaño.
Filiación de Larmenius. La carta se atribuye al caballero Johannes Marcos Larmenius el armenio, quien habría sucedido en la clandestinidad a Jacques de Molay. En ella constarían las firmas de todos los grandes maestres del Temple que desde Molay se habrían ido sucediendo en la sombra hasta 1804 en que ocupó este elevado rango el masón Fabré-Palaprat. Escrita en latín codificado y dispuesta en dos columnas en un pergamino de gran tamaño adornado con ricos motivos arquitectónicos curiosamente, si nos atenemos al desciframiento y traducción del original llevado a cabo por el paleógrafo J. S. M. Ward, aparece el término grado para designar a la Maestría Templaria. Esto representa una clara alusión a la terminología masónica, a pesar de que algunas traducciones posteriores de instancias neotemplarias afines al catolicismo omiten y sustituyen por otros más acordes a la terminología Templaria exotérica.
Larmenius comienza refiriéndose a Jacques de Molay y señalando: Yo, hermano Johannes Marcos Larmenius, de Jerusalén, por la gracia de Dios y por el grado más secreto del Venerable y Supremo mártir, el Maestre Supremo de la Orden del Temple, que Dios tenga en su gloria, confirmado por el Consejo común de la Hermandad, poseedor del grado más elevado de Maestre Supremo de toda la Orden del Temple, a todos los que lean esta carta de decretos, salud, salud. En las firmas de los Maestres que se fueron sucediendo (algunos que fueron masones) podemos ver otras referencias a la palabra grado: Yo, Johannes Marcos Larmenius, hice entrega del presente escrito el 18 de febrero de 1324. Yo, Theobald, recibo el grado de supremo Maestre con la ayuda de Dios en el año de Cristo 1324. Yo, Arnald de Braque, recibo el grado de supremo Maestre con la ayuda de Dios en 1340 D.C. Otro pasaje interesante es en el que Larmenius arremete contra los templarios huidos a Escocia en estos términos: Por último, por decreto de a Asamblea Suprema y por la Suprema autoridad a mí otorgada, deseo y ordeno que los templarios escoceses desertores de la Orden sean maldecidos, y que ellos y los hermanos de San Juan de Jerusalén (los hospitalarios), expoliadores de la propiedad de la Orden de los Caballeros (que Dios tenga piedad de ellos), sean expulsados del círculo del Temple, ahora y para siempre. Curiosamente, en la tradición de Larmenius quien calificó a los caballeros medievales de la Orden huidos a Escocia como los templarios desertores, hace pensar que si efectivamente la carta de transmisión fue una invención de elementos de la masonería decimonónica, tan dados algunos de ellos a fabricar falsos documentos históricos, genealógicos y de filiación, lo que se pretendía con ella desde instancias de la masonería francesa, es deslegitimar o arremeter contra la filiación escocesa. Chauvinismo o meros subterfugios de la masonería regular, cuya intención sería deslegitimar la incipiente masonería jacobita. En cualquier caso debemos señalar que varios cultivados eruditos creen que este documento es auténtico y en tal caso las dos tradiciones que existen (la escocesa y la de Larmenius) habrían vuelto a ser unidas por el Chevalier Ramsay cuando llevó consigo el antiguo Rito escocés a París, donde el príncipe Carlos Estuardo vivía en el exilio.
B. Su Historia. En 1682 se fundó una sociedad por varios grandes señores de la corte de Luis XV. Era un grupo machista en sus finalidades, secreto en sus procederes y su objetivo final era el total dominio del hombre sobre la mujer. Cada uno de los asociados llevaba un distintivo que representaba a un hombre pisoteando a una mujer, parecido a las estampitas del Arcángel San Gabriel pisoteando al demonio. Pertenecían a esa sociedad Manicamp, el Caballero de Tilladet, el duque de Grammont, el marqués de Birán y el conde de Tallard. Rápidamente ingresó un gran número de jóvenes libertinos. Había pruebas y novatadas para los que ingresaban a las que debió someterse incluso el duque de Vermandois. El Delfín de Luis XV terminó por ingresar pero por respeto a su rango fue eximido de las pruebas. En 1.705 en Versalles Felipe de Orleáns fue nombrado maestre templario en donde se redactaron los estatutos de una orden que años después fue impulsada por Napoleón, así como lo había hecho con la francmasonería francesa al colocar a su hermano al frente de esta. En 1.715 Felipe de Orleáns revivió la sociedad de 1686 aprovechando la de 1705. Se redactaron nuevos estatutos y se coloca como Gran Maestre al Caballero Francisco Tomás Teobaldo de Alejandría. Este en conveniencia con Felipe de Orleáns adoptó para el grupo el nombre de Orden del Temple con facultad de designar sucesor. Entonces apareció el jesuita, el Padre Bonnani o Bonnati o Bonne, gran anticuario erudito y excelente dibujante a quien encargaron fraguar la Carta de Larmenius, datándola como de 1.324 añadiéndole la aceptación y firmas de personajes notables pertenecientes a diferentes épocas con ficticias altas funciones en el Temple a partir de Jean Marco L’Armenius, el armenio o Larmenius, sucesor designado por Jacques de Molay antes de morir en la hoguera. Luego Enviaron 2 delegados a negociar con la Orden del Cristo de Portugal legítima sucesora del Temple donde la continuidad de filiación se había perdido en ese mismo siglo XVIII.
El rey Juan V de Portugal, Gran Maestre de la Orden averiguó por medio de Luis de Cunha, embajador en París, los antecedentes de estos sujetos y del grupo francés. El rey indignado mandó a encarcelarlos. Uno de ellos escapó y se asiló en Gibraltar. El otro fue deportado después de dos años de cárcel a Angola donde murió. La sociedad siguió existiendo en Francia y para sobrevivir en los años previos a la Revolución Francesa, adoptó el vulgar nombre “Sociedad del lomo de vaca” cuyos miembros fueron dispersados hacia 1792. En esa época agitada el Gran Maestre el duque de Cossé-Brissac, fue asesinado en Versalles
El H.•. Ledru, hijo del médico del duque de Cossé-Brissac, compró en un remate un mueble que había pertenecido al duque. Ahí encontró ocultos la Carta de Larmenius, los Estatutos de 1705 y el libro de actas. Alrededor de 1804 enseñaron esos documentos a los HH.•. MM.•. de Saintot y a Raymond Bernard Fabre-Pralaprat un ex seminarista y médico. Ahí surgió de nuevo la idea de revivir a la Orden del Temple. Se propuso al H.•. Ledru ser el Gran Maestre pero no aceptó. Se designó al H.•. Radix de Chevillon quien solo aceptó el cargo de Regente y con ese rango, inscribió su nombre en la carta de Larmenius abajo de la firma del duque de Cossé-Brissac a quien jamás vio en su vida. En 1808, Todo basado en una estricta fantasía y fraude, pintoresco engendro templario, un falso linaje sucesorio desde Jacques de Molay hasta esa fecha y era por entonces Gran Maestre de esta orden el ex seminarista, médico y masón Raymond Bernard Fabré-Palaprat, quien seguramente siempre creyó en la legitimidad de su filiación. Como si todo lo anterior fuera poco consiguieron el auspicio de Napoleón Bonaparte a quien engañaron, valiéndose de la Carta y de un relicario de cobre conteniendo cuatro trozos de huesos de los templarios muertos en la hoguera, una espada de hierro que afirmaban había pertenecido a Jacques de Molay, un casco de hierro con adornos de oro que decían ser de Guy hermano del Delfín de Auvernia, una cruz de marfil y tres mitras de tela y otros trastos.
Todo esto, después se supo que era absolutamente falso, según documentos depositados en la biblioteca de Morrison de Greenfield. Los huesos calcinados de los Caballeros fueron preparados por Leblond y Fabre en casa del primero, calle de Marmouzets. El H.•. Leblond compró el pequeño relicario de cobre, la espada que se pretendió luego que era de Jacques de Molay y los otros trastos fueron comprados a un mercader de hierro viejo del mercado de San Juan y a un casullero que vivía por ahí cerca. El H.•. Arnal fue quien consiguió el casco con embutidos de oro que había pertenecido en otros tiempos a un depósito de armaduras de propiedad del gobierno. hasta el punto de autorizar una ceremonia solemne en la iglesia de San Pablo y San Antonio en memoria de Jacques de Molay.
LA ORDEN DE CRISTO DE PORTUGAL. Los templarios que escaparon de la hoguera o de la muerte en la tortura, también se expatriaron o ingresaron a otras órdenes, como ocurrió por ejemplo en Portugal con los Caballeros de Cristo, una suerte de reconstrucción de la Orden en su vertiente religiosa. Continuamente se afirma que sobrevivieron en la francmasonería, pero buena parte de los medievalistas sostiene dudas al respecto e incluso un sector de los propios masones actuales. En cuanto a otras filiaciones Templarias legítimas no masónicas, la filiación muy legítima y real de la Orden del Cristo de Portugal desgraciadamente se interrumpió en el siglo XVIII, según el Padre Das Neves entonces Vicerrector de la Universidad Católica de Lisboa. Actualmente la Orden sigue existiendo pero a los Caballeros se los nombra por decreto del presidencial de esa república lo cual es honorífico pero nada tiene de Iniciático.

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