María Magdalena


Las dos Iglesias más importantes del cristianismo fueron la conducida por Simón Pedro (jerárquica, machista y mundana) y la conducida por María Magdalena (mística, femenina, hermética y mágica).

La Esposa de Jesús. Uno de los aspectos más áridos del estudio de la vida de Jesús en lo que concierne a su vida privada, aspectos de los que sólo poseemos referencias tangenciales en el Nuevo Testamento, es que estuviera casado con María de Betania, la Magdalena. Pruebas no faltan a los que se inclinan por esta sugerente y herética opción.
Las menciones a la Magdalena como su esposa, en los primeros autores cristianos y los recelos que hacia ella poseían algunos apóstoles que se sentían en un claro segundo plano según relatan los evangelios apócrifos, parece disipar las dudas a este respecto.
El famoso pasaje de describe las Bodas de Canaán ha sido interpretado como la propia unión de Jesús con la Magdalena. La unción era una ceremonia del casamiento de épocas antiguas uniendo al esposo con el pueblo y la tierra de la esposa real. El primer milagro importante de Jesús, la transformación de agua en vino en las bodas de Canaán (Juan 2:1-13). Según la conocida historia, Jesús y su madre María fueron invitados o llamados a una boda campesina. Por razones que el Evangelio no explica, la Virgen María pidió a Jesús que repusiera el vino, cosa que normalmente hubiese correspondido al dueño de casa o a la familia del novio. ¿Por qué iba a hacerlo, a menos que, en realidad, se tratara de su propia boda?
Hay pruebas más directas que aparecen inmediatamente después de la realización del milagro, cuando «el maestre-sala de la boda llamó al novio y le dijo “Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el inferior, pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora”.» La implicación es clara: la boda es la del mismo Jesús. Entonces, ¿quién fue la esposa de Cristo?

La Unción de Jesús. Nuevamente, los autores tienen una respuesta. Las dos candidatas más obvias, después de leer los Evangelios son María Magdalena y María de Betania.
El cuarto evangelio dice muy claramente que la mujer que ungió a Jesús un banquete en Betania fue María la hermana de Lázaro;  reviviendo así, la antigua liturgia de los ritos juegos de hieros propios del lugar. Era el derecho de la esposa ungir a su esposo, que después fue torturado, mutilado y colocado en un sepulcro.
Según los evangelios, es ella quien acompaña a Jesús al calvario, permanece parada cerca de la cruz y es quien va en el amanecer del día de Pascua a completar la unción para el entierro que ella misma había comenzado días antes.
En el Nuevo Testamento, en 6 de las 7 menciones a las mujeres que acompañaron a Jesús, Magdalena aparece en primer lugar, por delante de María madre de Cristo y a los de las otras mujeres mencionadas. Los autores de los Evangelios comenzando por Marcos, están de algún modo reflejando el status de la Magdalena en la comunidad cristiana como el de una Primera Dama.

El Matrimonio de Jesús y María Magdalena. Jesús contrajo matrimonio dinástico secreto con María de Betania acarreando un linaje sanguíneo sagrado; ella era heredera de la tribu de Benjamín, cuya herencia ancestral era la tierra que rodeaba a la ciudad santa de David, la ciudad de Jerusalén. Un matrimonio dinástico entre Jesús y una hija real de los benjamitas hubiese sido percibido como una fuente de sanación por la gente de Israel durante su época de miseria como una nación ocupada. El Rey Saúl era de la tribu de Benjamín y su hija Michol fue la esposa del rey David. A lo largo de la historia de las tribus de Israel, las de Judah y Benjamín han sido aliadas cercanas, leales y sus destinos se entrelazan. Este matrimonio dinástico entre una heredera benjamita de las tierras que circundan la ciudad sagrada y el mesiánico hijo de David hubiese impactado a la fracción fundamentalista zelota de la nación Judía. Hubiese sido visto como un signo de esperanza y bendición durante la hora más oscura de Israel.
En la novela “El Rey Jesús” (1946), Robert Graves, investigador de mitos del siglo XX, sugiere que el linaje y el matrimonio de Jesús permanecieron ocultos salvo para un grupo selecto de lideres leales en orden de proteger el linaje sanguíneo real, de los romanos y de la jerarquía de Herodes. Luego de la crucifixión de Jesús, la protección de su esposa y familia habría sido una misión sagrada para los pocos que conocían su identidad. Toda referencia al matrimonio de Jesús habría sido deliberadamente oscurecida, cortada y erradicada. La esposa grávida del ungido Hijo de David era la portadora de la esperanza de Israel, la portadora del Santo Grial, el sagrado linaje real.

El Nombre Epíteto Magdalena. Las referencias a María Magdalena en la tradición oral en la que se sustentó el Nuevo Testamento, fueron mal interpretadas aún antes de que siquiera se pensara en su escritura. El epiteto “Magdaleri” intenta ser una alusión al Magdaleder encontrado en Miqueas, la promesa de restauración de Sion luego del exilio.

  • Las primitivas referencias verbales que asociaron el epiteto Magdala a Maria de Betania no tenían relación con el oscuro pueblo de galilea sino que son deliberadas referencias a las lineas de Miqueas que hablan del “guardián de la torre” o de la fortaleza de la Hija de Sion que fue forzada al exilio político.
  • El nombre del lugar llamado Magdal -eder significa “torre del rebaño” en el sentido de lugar alto utilizado por un pastor como punto de ventaja desde el cual observar a sus ovejas. En hebreo el epíteto magdala literalmente significa “torre” o “elevado, grande, magnífico” que tendría particular relevancia si la María así llamada fuese efectivamente la esposa del Mesías. Hubiese sido el equivalente hebreo a llamarla “María la Grande” haciendo referencia al mismo tiempo a la profetizada devolución del dominio a “la hija de Jerusalén”.
  • En una antigua leyenda francesa, la exiliada “Magdal-eder”, la refugiada María que busca asilo en la costa sur de Francia es María de Betania, la Magdalena. La leyenda registra que María “Magdalena” viajando con Marta y con Lázaro de Betania, desembarca en la costa de la Provenza en Francia.
  • Otras leyendas acreditan a José de Arimatea como el custodio del Santo Grial, el linaje sanguíneo real de Israel antes que un cáliz literal. La vasija conteniendo este linaje sanguíneo, el arquetípico cáliz del mito medieval, debió ser la esposa del ungido Rey Jesús.

Ha tenido consenso entre los cristianos por casi dos mil años que Jesús no era un mero mago. Era portador terrenal del espíritu de Dios y su poderoso carisma inevitablemente lo condujo a la crucifixión al ser considerado incendiario político y posteriormente, a la desesperada e inmediata huida de su familia lejos de Jerusalén. La imagen de Cristo que emerge es la de un líder carismático que corporiza los roles de profeta, sanador y Rey-Mesías, que fue ejecutado por las fuerzas romanas de ocupación; cuya esposa y línea sanguínea fueron secretamente sacados de Israel por leales amigos y la fracción realista en Palestina y transplantada a Europa occidental a la espera del cumplimiento del tiempo para la culminación de la profecía.

Los amigos de Jesús que creían fervientemente que él era el Mesías, el ungido de Dios, habrían percibido la preservación de su familia como un deber sagrado. La vasija, el cáliz que corporizó las promesas del milenio, el santo grial de la leyenda medieval, era María Magdalena.
Esta visión de la vida de Jesús caló profundamente en la zona de Provenza al sur de Francia tras conocer que hasta allí se había trasladado la Magdalena acompañada de su familia. Esta zona sufría profundamente la corrupción de la Iglesia Católica. Tras abandonar descaradamente el mensaje del evangelio, el clero se dedicó a la vida mundana y despótica, explotando a las capas más bajas de la sociedad. Bajo este marco histórico no es extraño que surgieran sectas y grupos heréticos contrarios a las leyes establecidas por la Iglesia que pregonaran un nuevo cristianismo, más igualitario, en el que curiosamente el factor femenino reflejo de la Magdalena, tuvo una marcada importancia. Por ejemplo entre los Cátaros estaba permitido que la mujer evangelizara, al igual que siglos atrás hiciera María Magdalena.

En la creencia esotérica, el cáliz es el símbolo tradicional del útero y se entendía el Sangréal como la Sangre Real llevada por el cáliz uterino de María Magdalena. Era ella quien inspiraba a Dompna (Grande Señora) de los Templarios y Trovadores y ellos la llamaban Cáliz del Mundo.

Como esposa de Jesús y como sacerdotisa por derecho propio pudo ungir su cabeza y sus pies. Su título completo era Hermana Miriam Magdalena. Una de las razones por la cual no hay una obvia mención al estado marital de Jesús en el Nuevo Testamento es que la evidencia fue deliberadamente removida por decreto de la Iglesia. Esto fue revelado hace poco tiempo, (en 1958), cuando fue descubierto un manuscrito del Patriarca Ecuménico de Constantinopla en un monasterio en mar Saba, al este de Jerusalén. Cuando Jesús hizo su entrada a Jerusalén, María Magdalena estaba embarazada de tres meses de su hijo.

Fue llamada por los gnósticos María Lucifer, la Portadora de Luz, así como María la Prostituta o María la Virgen con las cualidades de la Triple Diosa Mari-Anna-Ishtar, la Gran Prostituta de Babilonia, a las que se veneraba junto a su hijo salvador en el Templo de Jerusalén (Magdalena significa la de la torre – templo y el Templo tenía 3 torres que simbolizaban la triple diosa).

La Iglesia Católica identifica a María Magdalena con María de Betania, la hermana de Lázaro y Marta. Nacida en Betania, hija de Syr y Eucaria, heredera del castillo de Magdala a la muerte de sus padres, lugar de donde tomaría su segundo nombre.

Magdalena ha sido venerada en Europa desde comienzos del cristianismo. El relato más famoso en cuanto a la presencia de la Magdalena en Francia es la Leyenda Dorada , de Jacobo de la Vorágine (1250). En esta célebre colección de vidas de los santos, el autor domínico y arzobispo de Génova, la llama Illuminata e Illuminatrix : Iluminada e Iluminadora, que son precisamente los atributos que le asignan los textos gnósticos «prohibidos». Resulta interesante que sea descrita como iluminada y portadora de la iluminación, Iniciada e Iniciadora; aquí nadie sugiere, ya la inferioridad espiritual de la mujer, antes al contrario.

La Prostituta Magdalena. Tal y como han citado algunos estudiosos “a pesar de los consejos de sus hermanos, se dejó llevar por sus inclinaciones mundanas y se entregó a un género de vida que hizo poca merced a su reputación”.

  • Magdalena, rica aristócrata y nunca prostituta, fue el discípulo más próximo de Jesús, lo que provocaba problemas con Pedro.
  • En Marsella se conserva todavía la cabeza de la santa en el interior de un relicario de oro. Sin embargo, poco o nada real es lo que se puede sonsacar de esta tradición.
  • La Magdalena sigue siendo una figura evasiva y misteriosa. La especulación sobre su papel en el desarrollo del Cristianismo temprano no es nueva. Ha sido tema de muchas diversas teorías y mitos a través de la historia eclesiástica como resultado del silencio de las Escrituras con respecto a esta mujer descrita por los Evangelios, presente durante la Crucifixión de Jesús y cerca de la Tumba Vacía en la mañana de la Resurrección.
  • La Biblia nunca dice explícitamente que fuera prostituta en cualquier momento en su vida.
  • Lucas no la nombra la “prostituta penitente” que lava los pies de Jesús con su pelo (7:36-50) ni es nombrada como la mujer cogida en adulterio y salvada por Jesús de ser apedreada hasta la muerte (Juan 8:1-11).
  • La identifican siendo poseída por demonios alguna vez (Lucas 8:2).
  • Se presume que sus ofensas pasadas consistieron sobre todo en pecado sexual, presunción que no se hace generalmente a los hombres que se identifican como pecadores anteriores.

Es difícil conocer en qué momento de la historia aparece la leyenda negra que rodeará para el resto de los días la vida de la Magdalena, ya que ni en el Nuevo Testamento ni en los apócrifos se menciona en una sola ocasión que fuera en algún momento de su vida una prostituta. Existen razones por las cuales ella puede haber sido llamada Prostituta.

  • La conexión con la pecadora mencionada en Lucas que seca sus lágrimas en los pies de Jesús con su cabello, pero el Evangelio de Juan corrige ésto para decir que fue realmente María la hermana de Jesús quien le limpió los pies con su cabello, pero el epíteto de mujer pecadora parece habérsele pegado.
  • La unción del Esposo Sacrificado con frecuencia era realizada por un hieródulo o Sacerdotisa consagrada en los cultos de orientación de sacerdotisa del mundo antiguo, esta idea de una Prostituta Sagrada puede haber estado ligada a la mujer que realizó esta unción para Jesús.
  • Al tercer dia, en las liturgias antiguas, la esposa regresó con las mujeres al sepulcro de su amado pero lo encontró resucitado en el jardín. Así era en los cultos antiguos y en los Evangelios también es María Magdalena quien con su capacidad de viuda acongojada encuentra a su Esposo resucitado en el Jardín. Para Él, ella era la hermana, esposa y jardín encerrado en el Cantar de los Cantares.

Como si se tratara de un puzzle histórico gigantesco, hay pruebas que parecen señalar que la vida de la Magdalena en el sur de Francia y todas sus consecuencias, están más cerca de la realidad que de la leyenda. Ya perteneciera a la Iglesia tradicional o a cualquier herejía del momento, la búsqueda del santo Grial ha sido una de las grandes metas desde la Edad Media. Para unos la copa empleada por Cristo en la última cena, para otros el recipiente en el que José de Arimatéa recogió la sangre de Jesús cuando aún estaba en la cruz, el misterio que ha rodeado al Grial ha superado la barrera del tiempo y es, todavía hoy, el sentido de la existencia para muchas sociedades secretas. Tras indagar los pasos dejados por la figura de María Magdalena a lo largo de la historia y su influencia en las herejías más importantes de la época, la conclusión es que el santo Grial no tenía nada que ver con el concepto tradicional de un recipiente de oro o madera. Es que la Magdalena estuvo casada con Jesús y que tuvieron descendencia, el santo Grial es el “Sang Raal”, es decir la “sangre verdadera” o “real” y a la vez el receptáculo o vasija que recibió y contuvo la sangre de Jesús. En otras palabras, la propia María Magdalena. Esta sería la razón que explica la sorprendente proliferación del culto a la Magdalena por toda Francia y su continua confusión en la Edad Media con María, la madre de Jesús.
La Iglesia omite toda mención en su propia tradición del Santo Grial pues no le conviene. Es la lucha que hasta hoy subsiste entre los herederos de Pedro y los de María Magdalena, los herederos de la fe y los herederos de la Sangre. Es el romance del Cáliz, los Merovingios, Jesús, María Magdalena, José de Arimatéa y sus lazos desde los orígenes de la Casa de David, tal como los semitas lo hicieron rigurosamente con la ascendencia de Adán pasando por Abraham, Isaac, Jacob, David y Salomón.

María Magdalena y Simón el Fariseo. SIMON de Betania considerado discípulo de Jesús era uno de los pocos fariseos unido abiertamente a los seguidores de Cristo. Reconocía a Jesús como maestro y esperaba que fuese el Mesías, pero no le había aceptado como Salvador. Su carácter no había sido transformado; sus principios no habían cambiado. Simón había sido sanado de la lepra y era esto lo que le había atraído a Jesús. Deseaba manifestar su gratitud y en ocasión de la última visita de Cristo a Betania ofreció un festín al Salvador y a sus discípulos. Este festín reunió a muchos judíos. Había entonces mucha excitación en Jerusalén. Cristo y su misión llamaban la atención más que nunca antes. Aquellos que habían venido a la fiesta vigilaban estrechamente sus movimientos y algunos, con ojos inamistosos. El Salvador había llegado a Betania 6 días antes de la Pascua y de acuerdo con su costumbre había buscado descanso en la casa de Lázaro. Los muchos viajeros que iban hacia la ciudad difundieron las noticias de que él estaba en camino a Jerusalén y pasaría el sábado en Betania. Había gran entusiasmo entre la gente. Muchos se dirigieron a Betania, llevados por la simpatía para con Jesús o por la curiosidad de ver al que había sido resucitado…
Los informes llevados de vuelta a Jerusalén por los que visitaron Betania aumentaban la excitación. El pueblo estaba ansioso de ver y oír a Jesús. Por todas partes se indagaba si Lázaro le acompañaría a Jerusalén y si el profeta sería coronado rey en ocasión de la Pascua. Los sacerdotes y gobernantes veían que su influencia sobre el pueblo estaba debilitándose cada vez más y su odio contra Jesús se volvía más acerbo…
A un lado del Salvador, estaba sentado a la mesa Simón el curado de una enfermedad repugnante y al otro lado Lázaro el resucitado. Marta servía y María escuchaba fervientemente cada palabra que salía de los labios de Jesús. En su misericordia Jesús había perdonado sus pecados, había llamado de la tumba a su amado hermano y el corazón de María estaba lleno de gratitud. Ella había oido hablar a Jesús de su próxima muerte y en su profundo amor y tristeza había anhelado honrarle. A costa de gran sacrificio personal, había adquirido un vaso de alabastro de “;nardo líquido de mucho precio”; para ungir su cuerpo. Oyó que muchos declaraban que Él estaba a punto de ser coronado rey y Su pena se convirtió en gozo y ansiaba ser la primera en honrar a su Señor. Quebrando el vaso de ungüento, derramó su contenido sobre la cabeza y los pies de Jesús y llorando postrada le humedecía los pies con sus lágrimas y se los secaba con su larga y flotante cabellera…
El murmullo [provocado por la declaración de Judas] circuyó la mesa: “;¿Por qué se pierde esto? Porque ésto se podía vender por gran precio y darse a los pobres.”;
María oyó las palabras de crítica. Su corazón temblaba en su interior. Temía que su hermana la reprendiera como derrochadora. El Maestro también podía considerarla impróvida. Estaba por ausentarse sin ser elogiada ni excusada, cuando oyó la voz de su Señor: “;Dejadla; ¿por qué la fatigáis?”;
Él vio que estaba turbada y apenada. Sabía que mediante este acto de servicio había expresado su gratitud por el perdón de sus pecados, e impartió alivio a su espíritu. Elevando su voz por encima del murmullo de censuras, dijo: “;Buena obra me ha hecho; que siempre tendréis los pobres con vosotros y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas a mí no siempre me tendréis. Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura.”;
El don fragante que María había pensado prodigar al cuerpo muerto del Salvador, lo derramó sobre él en vida. En el entierro, su dulzura sólo hubiera llenado la tumba, pero ahora llenó su corazón con la seguridad de su fe y amor.
José de Arimatea y Nicodemo no ofrecieron su don de amor a Jesús durante su vida. Con lágrimas amargas, trajeron sus costosas especias para su cuerpo rígido e inconsciente.
Las mujeres que llevaron substancias aromáticas a la tumba hallaron que su diligencia era vana, porque él había resucitado.
Pero María, al derramar su ofrenda sobre el Salvador, mientras él era consciente de su devoción, le ungió para la sepultura. Y cuando él penetró en las tinieblas de su gran prueba, llevó consigo el recuerdo de aquel acto, anticipo del amor que le tributarían para siempre aquellos que redimiera…
María no conocía el significado pleno de su acto de amor. No podía contestar a sus acusadores. No podía explicar por qué había escogido esa ocasión para ungir a Jesús. El Espíritu Santo había pensado en lugar suyo, y ella había obedecido sus impulsos. La Inspiración no se humilla a dar explicaciones. Una asistencia invisible habla a la mente y al alma y mueve el corazón a la acción. Es su propia justificación.
Cristo le dijo a María el significado de su acción y con ello le dio más de lo que había recibido. “;Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo – dijo él -, para sepultarme lo ha hecho.”;
De la manera en que el alabastro fue quebrado y se llenó la casa entera con su fragancia, así Cristo había de morir, su cuerpo había de ser quebrantado; pero él había de resucitar de la tumba y la fragancia de su vida llenaría la tierra. Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave (Efe. 5:2). “;De cierto os digo – declaró Cristo -, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho.”;
Mirando en lo futuro, el Salvador habló con certeza concerniente a su Evangelio. Iba a predicarse en todo el mundo. Y hasta donde el Evangelio se extendiese, el don de María exhalaría su fragancia y los corazones serían bendecidos por su acción espontánea. Se levantarían y caerían los reinos; los nombres de los monarcas y conquistadores serían olvidados; pero la acción de esta mujer sería inmortalizada en las páginas de la historia sagrada. Hasta que el tiempo no fuera más, aquel vaso de alabastro contaría la historia del abundante amor de Dios para con la especie caída…
Al elogiar la acción de María, que había sido tan severamente condenada, Cristo había censurado a Judas. Antes de eso, nunca le había hecho el Salvador un reproche directo. Ahora la reprensión había provocado resentimiento en su corazón y resolvió vengarse. De la cena fue directamente al palacio del sumo sacerdote, donde estaba reunido el concilio, y ofreció entregar a Jesús en sus manos…
En las Escrituras, se menciona el ungimiento de Jesús por María para distinguirla de las otras Marías. Los actos de amor y reverencia para con Jesús son una evidencia de la fe en él como Hijo de Dios. Y el Espíritu Santo menciona, como evidencia de la lealtad de una mujer a Cristo: “;Si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha seguido toda buena obra”; (1 Tim. 5:10).
Cristo se deleitó en el ardiente deseo de María de hacer bien a su Señor.  Aceptó la abundancia del afecto puro mientras que sus discípulos no lo comprendieron ni quisieron comprenderlo. El deseo que María tenía de prestar este servicio a su Señor era de más valor para Cristo que todo el ungüento precioso del mundo, porque expresaba el aprecio de ella por el Redentor del mundo.  El amor de Cristo la constreñía. Llenaba su alma la sin par excelencia del carácter de Cristo.  Aquel ungüento era un símbolo del corazón de la donante. Era la demostración exterior de un amor alimentado por las corrientes celestiales hasta que desbordaba. El acto de María era precisamente la lección que necesitaban los discípulos para mostrarle que la expresión de su amor a Cristo le alegraría. El había sido todo para ellos, y no comprendían que pronto serían privados de su presencia, que pronto no podrían ofrecerle prueba alguna de gratitud por su grande amor. La soledad de Cristo, separado de las cortes celestiales, viviendo la vida de los seres humanos, nunca fue comprendida ni apreciada por sus discípulos como debiera haberlo sido. El se apenaba a menudo porque sus discípulos nunca le daban lo que hubiera debido recibir de ellos. Sabía que si hubiesen estado bajo la influencia de los ángeles celestiales que le acompañaban, ellos también hubieran pensado que ninguna ofrenda era de suficiente valor para manifestar el afecto espiritual del corazón. Su comprensión posterior les dio una verdadera idea de las muchas cosas que hubieran podido hacer para expresar a Jesús el amor y la gratitud de sus corazones, mientras estaban junto a él. Cuando ya no estaba con ellos y se sintieron en verdad como ovejas sin pastor, empezaron a ver cómo hubieran podido hacerle atenciones que hubieran infundido alegría a su corazón. Ya no cargaron de reproches a María, sino a sí mismos. ¡Oh!, si hubiesen podido recoger sus censuras, su presentación del pobre como más digno del don que Cristo. Sintieron el reproche agudamente cuando quitaron de la cruz ele cuerpo magullado de su Señor.
La misma necesidad es evidente hoy. Son pocos los que aprecian lo que Cristo es para ellos. Si lo hicieran expresarían el gran amor de María, ofrendarían libremente el ungüento. Ningún acto de abnegación o sacrificio personal parecería demasiado grande para soportarlo por amor a él.

Las palabras dichas con indignación: “;¿Por qué se pierde esto?”; recordaron vívidamente a Cristo el mayor sacrificio jamás hecho: el don de sí mismo en propiciación por un mundo perdido. El Señor quería ser tan generoso con su familia humana que no pudiera decirse que él habría podido hacer más. En el don de Jesús, Dios dio el cielo entero. Desde el punto de vista humano, tal sacrificio era un derroche desenfrenado. Para el raciocinio humano, todo el Plan de la Salvación es un derroche de mercedes y recursos. Podemos ver abnegación y sacrificio sincero en todas partes. Bien pueden las huestes celestiales mirar con asombro a la familia humana que rehúsa ser elevada y enriquecida con el infinito amor expresado en Cristo. Bien pueden ellas exclamar: ¿Por qué se hace este gran derroche?
Pero la propiciación para un mundo perdido había de ser plena, abundante y completa. La ofrenda de Cristo era sumamente abundante para enriquecer a toda alma que Dios había creado. No debía restringirse de modo que no excediera al número de los que aceptarían el gran Don. No todos los hombres se salvan; sin embargo, el plan de redención no es un desperdicio porque no logra todo lo que está provisto por su liberalidad. Debía haber suficiente y sobrar.
Simón, el huésped, había sentido la influencia de la crítica de Judas respecto al don de María, y se había sorprendido por la conducta de Jesús. Su orgullo de fariseo se había ofendido. Sabía que muchos de sus huéspedes estaban mirando a Cristo con desconfianza y desagrado. Dijo entre sí: “;Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.”;
Al curar a Simón de la lepra, Cristo lo había salvado de una muerte viviente. Simón se preguntaba y estaba tentado a pensar que el Salvador no era profeta, Porque permitió que esta mujer se acercara a él, porque no la rechazó con indignación como a una persona cuyos pecados eran demasiado grandes para ser perdonados Porque no demostró que comprendía que ella había caído. Jesús no sabe nada en cuanto a esta mujer que es tan liberal en sus demostraciones, pensaba él, de lo contrario no permitiría que le tocase.
Era la ignorancia de Simón respecto a Dios y a Cristo lo que le inducía a pensar así. No comprendía que el Hijo de Dios debía actuar como Dios, con compasión, ternura y misericordia. El plan de Simón consistía en no prestar atención al servicio de penitencia de María que era exasperante para su duro corazón.
A estos pensamientos inexpresados contestó el Salvador: “;Simón, una cosa tengo que decirte…. Un acreedor tenía dos deudores: El uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más? Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel al cual perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.”;
Como Natán con David, Cristo ocultó el objeto de su ataque bajo el velo de una parábola. Cargó a su huésped con la responsabilidad de pronunciar sentencia contra sí mismo. Simón había arrastrado al pecado a la mujer a quien ahora despreciaba. Ella había sido muy perjudicada por él. Los dos deudores de la parábola representan a Simón y la mujer. Jesús no se propuso enseñar qué grado de obligación debían sentir las dos personas, porque cada una tenía una deuda de gratitud que nunca podría pagar. Pero Simón se sentía más justo que María y Jesús deseaba que viese cuán grande era realmente su culpa. Deseaba mostrarle que su pecado superaba al de María en la medida en que la deuda de quinientos denarios excedía a la de cincuenta.
Simón empezó a verse a sí mismo desde un nuevo punto de vista. Vio cómo era considerada María por quien era más que profeta, que con penetrante ojo profético había leído el corazón de amor y devoción de ella. Sobrecogido de vergüenza, comprendió que estaba en la presencia de uno que era superior a él.
Entré en tu casa – continuó Cristo -,  no me diste agua para mis pies;”; pero con lágrimas de arrepentimiento, impulsada por el amor, María ha lavado mis pies, y los ha secado con su cabellera. “;No me diste beso, mas ésta,”; que tú desprecias, “;desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.”; Cristo enumeró las oportunidades que Simón había tenido para mostrar el amor que tenía por su Señor, y su aprecio de lo que había sido hecho en su favor. Claramente, aunque con delicada cortesía, el Salvador aseguró a sus discípulos que su corazón se apena cuando sus hijos dejan de mostrar su gratitud hacia él con palabras y hechos de amor.
El que escudriña el corazón leyó el motivo que impulsó la acción de María, y vio también el espíritu que inspiró las palabras de Simón. “;¿Ves esta mujer?”; le dijo él. Es una pecadora. “;Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.
La frialdad y el descuido de Simón para con el Salvador demostraban cuán poco apreciaba la merced que había recibido. Pensaba que honraba a Jesús invitándole a su casa. Pero ahora se vio a sí mismo como era en realidad. Mientras pensaba estar leyendo a su Huésped, su Huésped estaba leyéndolo a él. Advirtió cuán verdadero era el juicio de Cristo en cuanto a él. Su religión había sido un manto farisaico. Había despreciado la compasión de Jesús. No le había reconocido como al representante de Dios. Mientras María era una pecadora perdonada, él era un pecador no perdonado. La severa norma de justicia que había deseado aplicar contra María le condenaba a él.
Simón fue conmovido por la bondad de Jesús al no censurarle abiertamente delante de los huéspedes. El no había sido tratado como deseaba que María lo fuese. Notó que Jesús no quiso exponer a otros su culpa, sino que, por una correcta exposición del caso, trató de convencer su mente, y subyugar su corazón manifestando benevolencia. Una denuncia severa hubiera endurecido el corazón de Simón contra el arrepentimiento, pero una paciente admonición le convenció de su error. Percibió la magnitud de la deuda que tenía para con su Señor. Su orgullo fue humillado, se arrepintió y el orgulloso fariseo llegó a ser un humilde y abnegado discípulo.

María Magdalena la pionera. Durante las últimas décadas se está produciendo un fuerte movimiento de recuperación de la figura de María Magdalena por parte de especialistas del Nuevo Testamento, historiadores e historiadoras, que llevan a cabo una reconstrucción no patriarcal de los primeros siglos del cristianismo y de la teología feminista, con su lúcida y certera hermenéutica de la sospecha. Papel fundamental han desempeñado en esta recuperación los evangelios llamados apócrifos, sobre todo los de carácter gnóstico entre los que cabe citar el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de María y Pistis Sophia. Están influyendo también y de manera decisiva, al menos en el imaginario religioso y social, algunas obras de ficción centradas en la relación amorosa entre Jesús y María Magdalena, sobre la que muy poco dicen los textos y casi todo es producto de la imaginación. Cabe destacar la novela del griego Nikos Kazantzakis (1885- 1957) “La última tentación”, de gran calidad literaria, llevada al cine bajo la dirección de Martin Scorsese, y más recientemente El código Da Vinci, también convertida en película que acaba de estrenarse y que está provocando un alud de condenas por parte de instituciones católicas y del propio Vaticano.
Las actuales investigaciones sociológicas, de historia social, de antropología cultural y hermenéutica feminista sobre los orígenes del cristianismo sitúan el grupo de seguidores y seguidoras de Jesús en el horizonte de los movimientos de renovación del judaísmo del siglo I, junto con los esenios, terapeutas, penitenciales y otros como los movimientos que lucharon contra la explotación patriarcal en las distintas culturas: griega, romana, asiática y judía. En la historia de Israel hubo intensas luchas protagonizadas por mujeres que desempeñaron un papel político y cultural muy importante. Las primeras seguidoras de Jesús eran galileas que se reunían para comidas comunes, eventos de oración y encuentros de reflexión religiosa con el sueño de liberar a toda mujer en Israel. Esa corriente emancipatoria del dominio patriarcal posibilitó el nacimiento del movimiento de Jesús como discipulado igualitario de hombres y mujeres, en el que éstas desempeñaron un papel central de la mayor importancia para la praxis de solidaridad desde abajo y su actividad fue determinante para que continuara después de la ejecución del fundador y se extendiera fuera del entorno judío.
Las diferentes tradiciones evangélicas coinciden en señalar que fueron protagonistas en momentos fundamentales: Al comienzo en Galilea, junto a la cruz en el Gólgota y en la resurrección como primeras testigos. La mayoría de las veces se cita a 3 mujeres dentro de un grupo femenino numeroso. Con ello se muestra el lugar destacado que ocupaban en la comunidad.
La que aparece citada casi siempre en primer lugar era María Magdalena, que toma el nombre de su lugar de origen, Magdala, pequeña ciudad pesquera de la costa oriental del lago de Galilea, entre Cafarnaún y Tiberiades. Fue discípula de primera hora, pertenece al grupo más cercano a Jesús, ocupa lugar preeminente en él, hace el mismo camino que el Maestro hasta Jerusalén y comparte su proyecto de liberación y su destino. Las mujeres que siguen a Jesús suelen ser citadas en los evangelios en referencia a un varón; María Magdalena, no: una prueba más de su independencia de toda estructura patriarcal.
La fidelidad o infidelidad a una causa y a una persona se demuestran en la hora de la persecución y del sufrimiento. Jesús es condenado a muerte y los discípulos varones huyen por temor a ser identificados como miembros de su movimiento y correr la misma suerte que él. Sólo las mujeres que le habían seguido desde Galilea le acompañan en el camino hacia el Gólgota y están a su lado en la cruz. Dentro del grupo de mujeres, los evangelios Sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) citan a María Magdalena en primer lugar. Funge como discípula fiel de un crucificado por subvertir el orden establecido tanto religioso como político.
Testigo de la resurrección. Los distintos relatos evangélicos coinciden en presentar a las mujeres como testigos de la resurrección y a María Magdalena como la primera entre ellas, quien comunica la noticia a los discípulos, que reaccionan con incredulidad.
La Magdalena cumplió las tres condiciones para ser admitida en el grupo apostólico: haber seguido a Jesús desde Galilea, haber visto a Jesús resucitado y haber sido enviada por él a anunciar la resurrección. El reconocimiento como primera testigo del Resucitado explica su protagonismo en el cristianismo primitivo, al mismo nivel de Pedro, e incluso mayor en algunas iglesias. Sin embargo, en las cartas paulinas, otros escritos del N. T. y tradiciones Neotestamentarias, el testimonio de las mujeres ya no aparece y María Magdalena es sustituida por Pedro debido a que la Iglesia estaba empezando a someterse al dominio masculino, que muy pronto comenzó a suprimir el importante papel que Jesús encomendó a las mujeres.
El silenciamiento de la aparición de Jesús a María Magdalena y a otras mujeres llevó derecho a su exclusión de los ámbitos de responsabilidad comunitaria. Más, a pesar de ello, las mujeres constituyen la referencia indispensable de la transmisión del mensaje evangélico y el eslabón esencial para el nacimiento de la comunidad cristiana. Sin el testimonio de las mujeres, hoy no habría Iglesia cristiana.
Fue Interlocutora preferente de Cristo Resucitado En los diálogos de revelación de los evangelios apócrifos de tendencia gnóstica, hermana de Jesús, discípula predilecta y compañera del Salvador. Esa posición privilegiada provoca celos en algunos apóstoles, especialmente en Pedro, quien, según el apócrifo Pisis Sophia, reacciona en estos términos: “Maestro, no podemos soportar a María Magdalena porque nos quita todas las ocasiones de hablar; en todo momento está preguntando y no nos deja intervenir”
Apóstol de apóstoles es el título que da a María Magdalena Hipólito de Roma, quien considera a las mujeres portadoras de la verdad, y las llama apóstoles de Cristo. En la misma línea se expresa san Jerónimo, quien reconoce a María Magdalena el privilegio de haber visto a Cristo resucitado “antes que los apóstoles”.
Sin embargo, con el proceso de patriarcalización, clerizalización y jerarquización del cristianismo, fue relegada al olvido; representada como penitente y sirvienta de Jesús en agradecimiento por haberle expulsado los malos espíritus. Mejor suerte tuvo María de Nazaret, madre de Jesús, quien fue declarada Madre de Dios, elevada a los altares y tratada casi con honores divinos.
20 siglos después se vuelve a hacer justicia a María Magdalena. Lo que falta es vencer las resistencias del pensamiento androcéntrico y de la organización patriarcal de la mayoría de las Iglesias cristianas, y recuperar en la práctica la tradición del movimiento de Jesús como discipulado de iguales, aunque no clónicos. María Magdalena es quizás la figura más calumniada y malentendida desde el inicio de la Cristiandad. Desde el cuarto siglo, ha sido presentada como una prostituta y pecadora pública quién, después de encontrarse con Jesús, se arrepintió y pasó el resto de su vida en oración y penitencia. En el mundo del arte y la hagiografía Cristiana, María ha sido increíblemente idealizada románticamente, simbolizada, y mistificada. Algunas de las pinturas históricas, son casi pornografía beata, presentándola como un epítome de sensualidad y espiritualidad. El efecto neto ha sido reforzar que la sexualidad especialmente la femenina, es algo vergonzoso, pecador y digno de arrepentimiento. El relato bíblico real de María Magdalena pinta un retrato muy diferente al de la reformada prostituta con los pechos desnudos del arte Renacentista. En ningún lugar del evangelio se identifica a María como una pecadora o una prostituta. Al contrario, los cuatro Evangelios, la muestran como la primera testigo de los eventos Cristianos más centrales. Viajó con Jesús en el apostolado de Galilea y, con Joanna y Susana, apoyó la misión de Jesús con sus propios recursos económicos (San Lucas 8:1-3). En los Evangelios Sinópticos, María guía al grupo de mujeres a dar testimonio de la muerte y entierro de Jesús, la tumba vacía, y Su Resurrección.
Algunos han atribuido la fidelidad de estas mujeres al hecho de que corrían menos riesgo de ser crucificadas. Sin embargo los eruditos bíblicos demuestran que los romanos crucificaron a mujeres e incluso a niños en su brutal e inútil intento de desanimar la insurrección. Que el mensaje de la Resurrección encomendado primero a la mujer según el evangelio, es una de las pruebas más grandes de la historicidad del relato de la Resurrección. De acuerdo a la ley Judía, el testimonio de la mujer no se reconocía. Si los relatos sobre la Resurrección de Jesús fueran fabricados, nunca se hubiera incluido a la mujer como testigo. María Magdalena aparece en los cuatro Evangelios como encabezando el grupo que descubrió la tumba vacía. Sin embargo, la identidad de las mujeres que la acompañaron varía de evangelio a evangelio. En San Mateo, Marcos y Lucas aparece María, la madre de Jaime y José. No obstante, San Marcos incluye a Salomé, mientras que San Lucas añade a Juana pero no a Salomé. El evangelio de San Juan nombra solamente a María Magdalena como la primera en descubrir la tumba vacía. El autor reporta que corrió a contarle a Pedro y a los demás quienes verificaron que efectivamente la tumba estaba vacía, y salieron. María se quedó, llorando, y recibe la primera aparición de Jesús resucitado.
Los cuatro evangelios fueron escritos para cuatro comunidades Cristianas dispares en un período de 30 a 40 años. El que se la nombre idénticamente en todos indica que fue reconocida por todos como la principal testigo de la Resurrección… San Juan muestra a Cristo Resucitado enviandola a anunciar la Buena Nueva de su Resurrección a los otros discípulos. Esto hizo que los Padres de la Iglesia la nombraran el apóstol de los apóstoles”. Los primeros escritos Cristianos sobre este tema, describen a comunidades de fe completas desarrollándose en el ministerio de María. Esto indica que era una muy conocida a principios de la Cristiandad.
Entonces, ¿qué sucedió para que los cristianos del siglo XXI no hayamos nunca escuchado sobre la función que tuvo el fuerte liderazgo de María durante la vida de Jesús, y su importante liderazgo durante el comienzo de la Iglesia? Hay varias posibles explicaciones. Una es la común mala interpretación que dice “de la que habían salido siete demonios” (San Lucas 8:1-3). Para los cristianos del primer siglo esto significaba solamente que había sido curada de alguna enfermedad seria, no que era pecadora. Como no entendían muy bien las enfermedades internas, comúnmente se atribuían al trabajo de espíritus malos, sin que la presencia de tal enfermedad necesariamente estuviera asociada con el pecado. El número siete sólo simbolizaba una enfermedad grave o contagiosa.
Otra mala interpretación muchas veces es tratar de identificar a María Magdalena en los siglos IV y V como la “pecadora que amó mucho” como aparece en San Lucas 7:36-50. Esta mujer “de mala vida que vivía en el mismo pueblo” baña los pies de Jesús con sus lágrimas, los seca con su cabello, y derramó sobre ellos un perfume caro. Jesús alaba su gran amor y utiliza la ocasión para enseñarle a su anfitrión Simeón la naturaleza del perdón. Simeón nota que Jesús no sabía quién era la mujer. La historia del discípulo Galileo (San Lucas 8:1-3) aparece inmediatamente después de este recuadro, por lo que algunos la han asociado equivocadamente con María, “de la que habían salido siete demonios” con la mujer arrepentida. Sin embargo algunos estudiosos bíblicos consideran que es poco probable de que se nombre a Magdalena en San Lucas 8:1-3 y que sin embargo no se identifique en el texto anterior.
Otra posible si bien dolorosa explicación es que en los siglos III y IV, los líderes masculinos de la Iglesia trataron con éito de oprimir el liderazgo equitativo de las discípulas. La comunidad Cristiana se encontraba en medio de un conflicto cultural al cambiar su veneración en hogares iglesias donde el liderazgo de la mujer era aceptado y se sentía como algo apropiado, a venerar en lugares públicos donde el liderazgo de la mujer se consideraba inapropiado y vergonzoso. Las Iglesias Montanistas y Valencianas que tenían líderes masculinos y femeninos, eventualmente se suprimieron. Los eruditos dicen que las comunidades Montanistas y Valencianas eran ortodoxas y que fueron suprimidas no porque sus enseñanzas eran heréticas, sino porque las mujeres al igual que los hombres participaban en liderazgo. Durante esta misma etapa vemos la memoria de María Magdalena cambiar de una discípula fuerte y proclamadora de la Resurrección a una prostituta y pecadora pública arrepentida. Algunos eruditos hipotéticamente dicen que eso se hizo para minimizar la poderosa función de liderazgo de la mujer en los Evangelios, y de esta forma desanimar el liderazgo femenino de la Iglesia en los Siglos III y IV. La identificación final de María como una pecadora reformada públicamente logró una postura oficial en las homilías del Papa Gregorio el Grande (540-604). La identificación de Gregorio hacia María como una pecadora sexual arrepentida apelaba a la imaginación popular y estaba orientada a reconstruir su historia en las Escrituras. Con el tiempo fue borrándose el recuerdo de muchas mujeres amigas de Jesús. El dulce ungimiento de María de Betani antes de la pasión de Jesús estuvo unida al de la mujer “de mala reputación” cuyas lágrimas bañaron y ungieron los pies de Jesús en la casa de Simeón. Los textos de ungimiento se unieron en uno genérico de la mujer pecadora, “;Magdalena.”; De ahí en adelante, María Magdalena no se llegó a conocer en la historia como una mujer líder fuerte que amó a Jesús durante una muerte aterradora, que fue la primera testigo de su Resurrección y que proclamó al Salvador Resucitado en las primeras iglesias, sino como una mujer sensual que necesitaba arrepentirse y que vivía escondida (y se esperaba que también de silencio) en penitencia.

Rumbo a Marsella. Bajo condiciones de ocupación romana de Israel, la sagrada familia permaneció secreta y protegida a toda costa por la fracción realista Palestina. El apóstol James Boanerges (Tiago) hermano de Jesús y los Nazarenos se constituían en una amenaza creciente a la autoridad romana en Jerusalén. De esto resultó su ejecución. Su compañero Simón Zelotes reaccionó con represalias y envenenó al Rey Herodes-Agrippa y huyó del país. Eso puso a María Magdalena en una situación muy precaria porque los romanos sabían que ella era amiga de Simón Zelotes. Obvio que después de la crucifixión de Jesús, Maria Magdalena no permaneciera en Jerusalén. No hay mención a Marta ni a Lázaro en el libro de Los Hechos de los Apóstoles ni en las Cartas de Pablo. Es altamente improbable que María Magdalena fuera identificada como la viuda de Jesús: El peligro hubiese sido demasiado grande. Parece más probable que los amigos especiales de Jesús ya no formaran parte de la comunidad de Jerusalén en el tiempo en que se escribieron las cartas de Pablo (51-63 D.C.) y su partida permanece sin explicación. Si hubiesen sido parte de la comunidad luego de la Ascensión de Jesús, sus nombres seguramente hubiesen sido mencionados en los libros del N. T. posteriormente declarados canónicos. En cambio sólo aparecen referencias a María Magdalena con posterioridad a la Ascensión en los Evangelios Gnósticos (los cuales fueron hallados en rollos coptos en Nag Hammadi en 1945 y en otros sitios de Egipto), que confirman que María Magdalena fue compañera íntima de Jesús. El Evangelio de Felipe dice: “Hubieron tres que caminaron con el Señor en todo momento: María su madre, su hermana (de María) y Magdalena aquella que es llamada su compañera”. María Magdalena según este evangelio gnóstico despertaba celos en los apóstoles porque ella era la compañera cercana o “consorte” del Señor, quien con frecuencia la besaba en la boca.
Tras La Crucifixión, muerte y resurrección de Jesúcristo, María Magdalena (el Caliz Sagrado o santo Grial que el cristianismo define como el cáliz de la Última Cena o donde José de Arimatéa recogió la preciosa sangre de Jesús crucificado o ambos) con la Sangre Real, debido a su estado de tercer mes de buena esperanza por tercera vez fruto de su relación con Jesús El Mesías Rey Ungido de Israel, esposa viuda, perseguida Por Los Romanos sin el amparo de Los apóstoles Pedro y Pablo porque tenían asco de las mujeres según la costumbre y tradición judía; Pedro en especial tenía celos de Magdalena debido a la distinción con que Jesús la trataba y; según Tradiciones medievales heréticas, acompañada y escoltada por su progenie, la Dinastía de Jesús; Uno era Josephes, el niño del Grial, de quien descendieron los Reyes Pescadores del Sángreal, sus hermanos Lázaro y Marta, la Virgen María madre de Jesús y José de Arimatéa supuesto hermano de Jesús y algunos amigos, asistentes y otros; tomó un barco en Éfeso y se instaló en la ciudad egipcia de Alejandría. Los amigos de Jesús salvaron a María Magdalena del peligro a ella y a sus hijos escondiéndola demasiado bien y llevándola lejos de Jerusalén especialmente porque tuvo una “hija” en vez de un hijo. Como ella no estaba muy ligada a la comunidad de primeros cristianos, más o menos la olvidaron excepto su nombre y el epíteto diferente la Magdalena que sobrevivieron en las historias que fueron contadas y recontadas y finalmente se introdujeron a las versiones escritas de los Evangelios. Dio a luz una niña llamada SARA y tras pasar algunos 12 años del nacimiento de la criatura, Magdalena pidió socorro a Paulo hijo de Herodes Agrippa II, joven de diecisiete años que tenía gran simpatía por la Iglesia Nazarena. En algún momento del siglo I la ayudó e hizo emprender un forzado, seguro y clandestino viaje de exilio de nuevo en barco sin remos en el 42 D.C. junto con sus herederos, en ausencia de Jesús, lejos de las costas Palestinas, Que la dejó en Ratis (Les Saintes-Maries-de-la-Mer).
fueron recibidos y protegidos por los Sicambros.
Cuando aquella expedición puso pie en tierra, sólo hallaron un campamento romano llamado “Ra” como el dios egipcio. El geógrafo y poeta romano Rufo Festo Avieno, en su Descriptio Orbis Térrea, escrita 400 años más tarde, contó que Ra mudó por primera vez de nombre tras aquella ilustre visita. El fuerte dio paso a un pueblo que se llamó Ratis, que significa barco y aunque no mencionó si aquello estaba directamente relacionado con la leyenda de la barca de las Marías, es probable que fuera así.
En una propiedad herodiana, junto a las costas de Marsella y Gerona en las costas galias del sur de Francia en la Hispania romana del imperio romano; allí, se refugió entre las comunidades judias existentes en ese lugar, vivió en Rennés les Baignes que era su casa y se llamaba Villa Betania y En Rennés les Baignes casó con un rico hacendado del cual tuvo 4 hijos más. Magdalena fundó en Francia la PRIMERA ORDEN DEL GRIAL, custodiada por los fieles amigos y amigas del Maestro Jesús, que le acompañaron, sostuvieron y aprendieron de ella en todo momento. Magdalena predicó con pasión en aquella región, convirtiendo a muchos a la Nueva Fe.
También fue a Roma con Sara y estuvo viviendo allí 5 años en tiempo de Claudio. Sara caso con el romano llamado MARCO y tuvo dos hijos con ella. Sara en Hebreo significa princesa. Esta muchacha adolescente, criada de las tres Marías, bien puede haber sido una hija real del linaje de sangre del Rey David. Sara la Egipcia creyéndose que era negra por ser egipcia, Santa Sara, denominada también Sara Kali, la reina “negra”, color que viene de la policromía de la figura, cuya estatua hoy se venera y encuentra en la cripta (el útero mismo) de una de las capillas la Basílica de Nuestra Señora del Mar en el pequeño pueblo de Santa María del Mar en la Costa Mediterránea de Francia y su fiesta se realiza cada año entre el 23 y el 25 de mayo en esa pequeña ciudad. El origen de tan curiosa celebración se encuentra más allá su imagen pues indagando en el trasfondo de la tradición se comprobó que realmente a quien se adoraba era un niño egipcio que acompañaba a María Magdalena, a Marta y a Lázaro cuando llegaron en el año 42 D.C. a las costas de Francia. La tradición identificó la imagen de un niño egipcio con el color negro, color empleado en la decoración de la imagen de Sara la egipcia. Pero en la Biblia, en el Libro de las Lamentaciones en el Antiguo Testamento, 4:8, que los rostros de los “Príncipes de Judá” unos días blancos como la leche, ahora están negros como hollín. Son irreconocibles en las calles. El rostro oscuro de la pequeña Santa Sara puede ser una representación simbólica de esta línea sanguínea repudiada de los Príncipes de Judá ahora abandonados por Dios cuyo favor habían disfrutado un día. La familia de refugiados Palestinos se adaptó a su nuevo país y ambiente tan suavemente como posible.
El último escondite de María Magdalena. ¿Llegó María Magdalena al sur de Francia en el siglo I? ¿Es cierto que vino acompañada por su hija de raza negra, fruto de su amor con Jesús de Nazareth? ¿Cómo se urdió un mito tan retorcido en plena Edad Media?
En 1888 el pequeño pueblo marinero francés de Les Saintes Maries de la Mer entró en la Historia por la puerta grande. Hacía sólo 50 AÑOS había cambiado su antiguo nombre de Notre Dame de la Mer por el de Les Santes Maries, cuando EL pintor holandés Vincent Van Gogh de 35 años lo eligió para pasar una temporada en él. Lo que vio en sus playas lo marcó para siempre. El batir del Mediterráneo contra la desembocadura del Ródano, la luz y su bullicio lo hechizaron. Inspirado por todo aquello, en tiempo récord, pintó más de 200 cuadros, muchos de ellos con la arena y los velámenes marineros como protagonistas.
Fue su periodo creativo más fértil y allí escribió uno de los capítulos más brillantes de la reciente historia del arte; pero, jamás tendremos la certeza de si aquella estancia sirvió a Van Gogh para adentrarse en el secreto que escondía el pueblo. Ni si se cuestionó alguna vez sobre por qué aquel lugar cambió tantas veces de nombre antes de su llegada. Es curioso: Les Saintes Maries, con sus casi 2.500 habitantes permanentes presumían orgullosos del curioso nombre de su villa. Saben que sus antepasados honraron así una vieja y controvertida leyenda del lugar, según la cual María Magdalena, María Salomé y María la madre del apóstol Santiago desembarcaron en aquellas mismas playas hacia el año 40 D. C. huyendo de las primeras persecuciones cristianas y en su barca -una suerte de patera sin velas ni remos- las acompañaban Lázaro el resucitado; su hermana, Marta; Máximo, futuro obispo de Aix-en-Provence y cierta Sara, a la que algunos creyeron hija y otros, sirvienta de la Magdalena.
Hoy Les Santes Maries de la Mer es popular para los amantes del misterio. Nadie pregunta por Van Gogh. En cambio , las dudas sobre la filiación de Sara crecen por doquier.¿Era hija de María Magdalena? ¿Y quién fue su padre? Todos especulan, pero nadie tiene pruebas para demostrar sus teorías.
Sara la Kali es allí la patrona de los gitanos. Cada 25 de mayo, miles de ellos acuden a sacarla en procesión y honrarla. Kali significa negra y aunque de ese color es la efigie que sumergen una vez al año en el Mediterráneo, su simbolismo procede de otro lugar. Negro o Kemet era el nombre antiguo de Egipto y egipcios o egipcianos era el apelativo ancestral de la raza gitana. Pero esa negrura también es «un símbolo de su estado oculto; era la reina desconocida, postergada, repudiada y vilipendiada por la Iglesia a lo largo de los siglos, en un intento por negar la descendencia legítima y por mantener las propias doctrinas sobre la divinidad y celibato de Jesús».
¿Se ha dado cuenta de lo que esconde la palabra merovingio? Sus dos sílabas fundamentales, mer y vin, son referencias en francés antiguo a María y vino. El vino de María es una metáfora al producto de su vientre.
Es probable que nunca sepamos si esa leyenda tuvo un paso real o no. Pero de lo que no cabe ninguna duda es de su tremenda influencia. Diez años antes de “El código Da Vinci”, el escritor Peter Berling ya noveló esa supuesta descendencia sagrada en “Los hijos del Grial”. Anne Rice, famosa gracias a su novela y Entrevista con el vampiro y sus sagas de terror gótico, decidió saltar a las novelas de intriga religiosa para reconstruir los años olvidados de Jesús. El libro de su vida marital está, seguro por llegar.
Lo curioso es que toda esta «ficción» empezó en la Edad Media. Fue en 1448 cuando se descubrieron en Les Saintes Maries las reliquias de dos de las tres Marías del mito, la jacobita y María Salomé. Y con ellas se disparó el mito. En aquella remota época de fabricación de objetos de culto, sus huesos pronto se convirtieron en un irresistible foco de atracción piadosa. Los peregrinos eran el motor turístico del tiempo, y muchos desviaron sus pasos para venerarlos. Los huesos de la Magdalena, sin embargo, no estaban allí. Hacía tiempo que se guardaban en la iglesia de San Máximo en Sainte Baume, santo bálsamo, como el frasco de alabastro con el que tradicionalmente se representa siempre a María Magdalena.
Allí encontraron el cráneo de la santa y algunos huesos más. El 9 de septiembre de 1279 Carlos II de Anjou, futuro rey de Nápoles, se atribuyó su hallazgo. Más tarde, el papa Bonifacio VIII aprobó su culto, ignorando que otra remota e importante ciudad de la Borgoña, había reclamado hacía tiempo la posesión de esos mismos huesos: Vézelay.
Las supuestas reliquias de María Magdalena se exhiben aún, en una especie de arca de cristal en la cripta de la basílica que lleva el nombre de la santa. Lo hacen en una especie de hornacina decorada con flores de lis -la planta de la realeza gala-, y frente a un altar con una custodia dorada con forma de ankh, la cruz ansata egipcia.
¿Era eso un acertijo? ¿Acaso un guiño a otra antigua leyenda francesa, que situó el parto de la Magdalena en Egipto? En efecto: en el siglo VI, san Gregorio de Tours, obispo de esa ciudad gala, recogió otra leyenda sobre María Magdalena en su obra “De miraculis”. Afirma que la santa huyó a Alejandría de las persecuciones a los cristianos y que allí dio a luz a Sara. La misma Sara la Kali, la egipciana, que se encontró en Les Saintes Maries. San Gregorio no menciona Francia en el periplo vital de ambas mujeres, sino que las relega a Éfeso, donde pasarán el resto de sus días. Y del padre de Sara no dice ni palabra. ¿Supo algo Gregorio que ignoramos?

La leyenda dice que esta línea de sangre sobrevivió y se unió eventualmente a la de Los Romanos, los Visigodos y los Reyes Francos Merovingios sobre quien se dijo que sus antecesores eran mitad hombre, mitad pez.
María quedó desgarrada por la marcha de Jesús, no lo entendió durante los muchos años que vivo con esa amargura.
Volvió a Villa Betania con 32 años y allí comenzó una nueva vida, escribió permanentemente toda la información que Jesús le fue comunicando durante sus encuentros muchas veces de forma inconsciente colocándole el dedo pulgar sobre el tercer ojo mientras ella entraba en trance. En esos escritos automáticos conoce y escribe sobre el futuro. Sabe que ellos dos volverán al fin de los tiempos y crean un fuerza secreta en compañía de un amigo que le envía Juan, el amado y su mejor amigo, el que le protegía del odio de Pedro que nunca entendió el trato especial de Jesús con María, a los que llamaran los hombres puros que iban vestidos de blanco y a veces armados y cuyo objetivo en el tiempo es preparar la vuelta de los dos al final de los tiempos. Juan llegará hasta su casa tiempo después y pudieron hablar, a veces con tristeza, de la vida en tiempos pasado en su ciudad Jerusalén a la que María nunca volvería antes de morir hacia los 63 años de edad en Axien, Provenza o en Saint-Baume. Tras consagrar algunos años a la evangelización de los gentiles, predicó en Marsella, dedicó sus últimos días a la penitencia y a la oración. Lázaro permaneció y murió en Marsella después de haber establecido el primer obispado.

José de Arimatéa. Para saber por qué Magdalena aparece en Francia, remóntese a la niñez de Jesús. Cuando José esposo de María, falleció; José de Arimatea hermano menor de Joaquín el padre de María, se convirtió en su condición de tío abuelo en tutor de Jesús, según lo indicaba la ley, ya que era su familiar más cercano.
Arimatéa era en realidad, un título descriptivo de alto y particular status, como muchos otros del N.T. La expresión hebrea “ha ram” = de la altura o “ha rama” = lo más alto y el término griego “teo” relativo a dios, significan juntos Alteza Divina. José de Arimatéa emerge como el mismísimo hermano de Jesús, Jaime, según algunas versiones, quien reconoció en Pablo hebreo convertido al helenismo después, como a un fanático cuyos nazarenos nunca predicaron la Resurrección a pesar de haber establecido la doctrina física de la Resurrección. Es esencial recordar que Jesús no era ni un Gentil, ni cristiano. Era una judío helenista cuya religión era extremista.
Es el Grial o Graal el vaso sagrado guardado por el judio discípulo de Jesús, acaudalado hombre de bien y comerciante de estaño llamado José de Arimatéa quien encontró un discípulo de Jesús y le preguntó por su cuerpo. Este discípulo ordenó que le entregaran el cuerpo de Jesús a José de arimatéa que lo tomó, se encargo de limpiarlo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en el nuevo sepulcro de su propiedad después de tocar y recoger en el Cáliz de la Última Cena, algunas gotas de la sangre y el agua que manaban de la herida del cuerpo inerte de Cristo, que la lanza del centurión Longino hizo en el costado de Cristo, cuando procedió a bajar el vejado cuerpo de Jesús – Cristo de la cruz.
De acuerdo con Gildas Badonicus, el Historiador británico más antiguo conocido ( 516-570 d.C.), José de Arimatea fue conocido como “ Nobilis Decurio … que denota su rango como Oficial a cargo de los intereses mineros de Roma en Bretaña. Es bien sabido y documentado que los primeros Fenicios y los judíos comerciaban con Estaño en Bretaña desde el 1.500 a.C. aprox. José era entonces un rico mercader dueño de una enorme flota de barcos que comerciaban con estaño entre Inglaterra y los puertos del Mediterráneo, durante el Imperio Romano.
José de Arimatea llevaba consigo a Jesús en sus viajes a Glastonbury, Inglaterra, al sitio hoy conocido como Avalon. En ese lugar a Jesús le fue enseñada la Fe de los antiguos Druidas; los mineros le enseñaron como extraer mineral de estaño y ayudó a construir un pequeño lugar de oración… de hecho la primera Iglesia Cristiana… Y una casa para su madre. Los Druidas, mucho antes, creían en Un solo Dios, una Trinidad, y en la venida de un “Yesu” o “Hesus”. La arcada de piedra de la Iglesia de Place Manor tiene antiguas figuras talladas con la insignia de un ancla, un cordero y una cruz. Las pictografías que las acompañan narran la historia de Jesús y su tío abuelo que llegan a Place Manor en busca de estaño.
En el tiempo de Jesús, la Provenza Francesa formaba parte importante y civilizada del Imperio romano, donde prosperaban las colonias romana, griega e incluso la judía. La familia de Herodes tuvo fincas en la región y el viaje, lejos de ser arduo y aventurado, era ruta normal de barcos mercantes y no mucho más difícil que una travesía, digamos, desde Sidón o Tiro hasta Roma.
Rabanus Maurus, Arzobispo de Mayence (766-856 d.C.) hizo el listado de algunos de los ilustres pasajeros a cargo de José de Arimatea: “En aquel barco venían las dos hermanas de Betania, María y Marta…. su hermano Lázaro… los miembros de la familia de José de Arimatea… San Eutropius…Santa Salomé…San Cleon… San Saturnino……Marcela (la criada de las hermanas de Betania)… San Maximino… San Marcial… San Trophimus (Restitutus, el hombre que había nacido ciego) y Santa María Magdalena, acompañada por una niña …” El ilustre grupo desembarcó en lo que hoy es Saintes-Maries-de-la-Mer, en la Camargue. Magdalena, José de Arimatea y su grupo, fueron recibidos y protegidos por los Sicambros. Los estudiosos modernos dedicados al período de las migraciones sugieren que el pueblo franco surgió de los Sicambros, que habitaran el valle del Rin. Rhin es de origen celta y significa fluir. Los Sicambros, a su vez, dieron origen a los Merovingios. La descendencia de Magdalena, habría entroncado en algún punto con la realeza Merovingia. A los reyes merovingios se les llamaba también “los Reyes del Sol”. Su símbolo era un sol de 24 rayos, que utilizaron tanto en escudos como en sus coronas. También se les llamó “Reyes pelucones” y fueron los únicos reyes reconocidos por la iglesia católica por derecho propio. Gobernaron la actual Francia y parte de Alemania entre los siglos V y VIII. Eran descendientes de Meroveo (415-458), jefe militar franco, fundador de la dinastía. Clodoveo fue el primer rey de la dinastía. Los Merovingios se consideraban descendientes de Noe y de los Troyanos. Un símbolo usado por “Los Pelucones” era la Flor de liz (que también utilizó Juana de Arco) y que durante mucho tiempo identificó a la realeza francesa. Estas armas de Francia aparecen desde 1713 en el escudo de España porque el rey Luís XIV de Francia así lo dispuso y estableció para su sobrino Felipe V de España para que se recordara que se trataba de un descendiente de “la sangre de Francia”. Lo que realmente representa la Flor de Liz o Flor de Luz, en un nivel muy profundo, es la Casa de Judá a Jesucristo y la simiente de su linaje llegado a Francia por medio de María Magdalena y por tanto, a la línea dinástica merovingia.
Desde las Galias, y después de dejar a María Magdalena bajo la protección de Los Francos, José de Arimatéa marchó el año 63 a Glastonbury, Inglaterra, Gran Bretaña y nunca más lo volvió a ver. Se llevó la copa del Grial con gotas de la sangre de Cristo y el documento que acreditaba la boda secreta de Maria y Jesús y Estableció la iglesia de glastonbury. Enseñó la Palabra de Cristo a sus moradores y custodió la Copa en que recogió la Sangre Real.
Los escritores Arturianos no sólo consideran a José de Arimatea un santo, sino también a él y su yerno, como los primeros Caballeros Cristianos.
Como tío abuelo de Jesús, también su linaje era Real y de acuerdo a la tradición, cuando los judíos lo encarcelaron acusándolo de esconder el cuerpo del Maestro, recibió la visión del Cristo Resucitado y la revelación del Misterio del que el Santo Grial es símbolo. «Tú custodiarás el Grial y después de ti aquellos que tú designarás». Su yerno BRON, cuidó del Grial siguiendo la dinastía y la misión encomendada … Elevándose sobre las llanuras de Somerset, el otero de Glastonbury, con las ruinas de una iglesia en su cima, señalan de manera inconfundible uno de los lugares más misteriosos de Inglaterra … Las ruinas de la abadía del Siglo XII situada en Glastonbury, que conocemos hoy, se alzan en el emplazamiento de una iglesia anterior destruida por un incendio en 1184. Era la “Iglesia Vieja” edificada, según la tradición, por José de Arimatea. Los árboles espinosos nativos de la Tierra Santa florecen en Glastonbury como una confirmación de la antigua historia que dice que nacieron del cayado de José. Algo que esconde cierto halo de misterio es que al pie del otero existe un viejo pozo cuyas aguas se hallan teñidas de rojo por el óxido de hierro y se le llama “Fuente de la Sangre”, pero su denominación más famosa es la de “Pozo del Cáliz”: Allí está oculta la copa del Santo Grial.
Así Eschenbach, el autor de Parzival, sitúa la corte de Arturo en Nantes y no en Gales, su héroe más famoso atravieza el continente de una esquina a otra pero jamás cruza el mar y la legendaria figura de Arturo fue utilizada en clave secreta para relatar las hazañas y avatares de la desaparecida estirpe Merovingia, cada vez más dedicada a empresas místicas y piadosas y más alejadas de su propio pueblo.
José de Arimatea y sus descendientes, son por lo tanto de la Casa de Judá. Magdalena pertenecía a la casa de Benjamín. Dos poderosas Casas Reales cuya descendencia parece haber ido siempre encontrándose. La vertiente europea de las Enseñanzas de Jesús, señala a María Magdalena como su Gran Iniciadora desde Francia y a José de Arimatea desde Inglaterra. Estas enseñanzas fueron cultivadas por los cátaros y consideradas herejes por la iglesia de Roma, o paulina, pues diferían en cuestiones fundamentales que ya se iran dilucidando.

El “Linaje del Santo Grial” en Europa empezó con Joseph, quien creció en Provenza y hay referencias de este hecho en el Nuevo Testamento en Actos 12; 24: “La palabra de Dios creció y se multiplicó”. Estos comentarios abarcan los secretos del Pesharim = rutas para los desciframientos vitales, producidos por los escribas de Qumran: Verbo o Palabra = Jesús Cristo = Palabra de Dios. El grial es el árbol genealógico de origen extraordinario, símbolo de la línea directa de la descendencia de Jesús y los 3 hijos con María Magdalena cuyos descendientes viven entre nosotros a la fecha, son los gobernantes de Europa, fundaron muchas de las casas de la realeza europea y algunos miembros de la familia sagrada pueden estar esparcidos entre la gente corriente y caminan con nosotros en la actualidad sin sospechar que son los descendientes de Jesús de Nazaret.
El Santo Grial. El antiguo Orden del Sangréal un orden dinástico de la Casa Real Escocesa de Stewart estaba directamente ligado al Orden del Reino de Sión. Los Caballeros de ambos órdenes eran partidarios del Sangréal, que significa la sangre real (el Sang Real) de Judah: el linaje del Santo Grial.
El término Santo Grial surgió en la Edad Media como concepto literario basado en una serie de interpretaciones erradas de los escribas. Es la derivación inmediata del término “Saint Grail” y de las formas antiguas “San Graal” y “Sangréal”. La etimología de Grial proviene de grey, que significa grupo con características comunes, estirpe, linaje, familia. Todas estas leyendas parecen haber sido utilizadas por gran número de agrupaciones más o menos Iniciáticas y sin duda también por los albigenses… En esas tradiciones se entrevé un vínculo entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica druídica. Aquí el término Santo Grial es en el sentido de Santa Sangre, es decir la descendencia física de Jesús y deja de ser un cáliz que recoge la sangre de Cristo para pasar a ser sinónimo de Sang-rial, es decir sangre real, Merovingia, considerada sagrada con características mágicas y milagrosas, que se identificaría con la genealogía de los descendientes de Cristo hasta nuestros días. Una de las teorías que más intigra en las Galias (Francia), es que la dinastía Mesiánica del linaje judío directo descendiente de Jesús y María Magdalena, se estableció allí según el priorato de Sión y se unió matrimonialmente con los reyes francos dando lugar a los Merovingios en el ápice de la descendencia Merovingia en Galia, contemporánea a Clovis, que en el siglo VI extendieron su dominio sobre el reino visigodo y cuyo descendiente moderno permanece oculto en espera de una confabulación política para recuperar la corona de Francia.
También tiene una dimensión espiritual simbolizado por muchas cosas, pero como utensilio material es normalmente percibido como el Cáliz que contiene o una vez contuvo, la sangre viva de Jesús.
Además ha sido retratado como una Viña trazando sus caminos por los anales del tiempo cuyo fruto es la uva de la que se hace el vino. Los elementos simbólicos del cáliz y de la viña coinciden, de manera que el vino fue por mucho tiempo comparado con la sangre de Jesús. Esta tradición se apoya justo en el centro de la Eucaristía (santa comunión) y la sangre perpetua del cáliz de Grial representa nada menos que el duradero linaje Mesiánico.

La Diosa Madre. Desde el más remoto amanecer el hombre ha tenido la tendencia cultural y la necesidad espiritual de encontrar enclaves concretos para dedicarlos al recogimiento, el culto y la oración; propicios a la reflexión, la búsqueda del conocimiento, para hallar respuesta a las preguntas que el ser humano se ha planteado a lo largo de su existencia. Son espacios supuestamente cargados de magia, en donde se hace más cercano el contacto de lo terrestre con lo celeste, lo mortal con lo inmortal. Durante miles de años bosques, cavernas, fuentes o montañas han sido lugares donde los enigmas se transformaron en creencias que fueron tomando forma en la figura de divinidades.
La primera de estas divinidades sin duda fue la Madre Tierra. La tierra englobaba el universo humano; en ella se sucedían los fenómenos naturales en los que el hombre basaba sus creencias. Las tormentas, los terremotos, los vientos, las mareas… todo se debía a la Tierra, semilla de la existencia. Y el hombre adoró a la Gran Diosa donde podía comunicarse con ella, creando auténticos lugares sagrados en focos activos de energías telúricas, a lo largo y ancho del globo.
Las posteriores religiones que fueron aflorando con el devenir de los siglos han mantenido con mayor o menor fortuna la primitiva sacralidad de aquellos enclaves especiales y sobre las creencias abolidas eran edificadas las nuevas siempre sobre el mismo espacio de culto, el punto ancestral donde el hombre experimentaba su unión con la divinidad reinante. Ese culto primitivo era esencialmente femenino. La Tierra, al igual que la hembra, era la creadora de vida, la dadora de alimentos que permitía la supervivencia humana. Las antiguas culturas así lo continuaron reflejando.
Con la expansión del cristianismo ese culto femenino fue definitivamente sustituido por el masculino. Hay que adorar a Dios, encarnado en la figura de Jesús El Mesías, el crucificado, figura masculina que preside los altares de las iglesias y las catedrales. Con el cristianismo, el culto masculino se convierte en el redentor del hombre pero ese culto pagano a la Diosa Madre nunca llegó a perderse. La Iglesia, sabía que la antigua religión estaba mucho más arraigada que la nueva doctrina que propagaba y trató por todos los medios de minimizar la influencia pagana de la deidad femenina.
Por ello se dedicó a evitar que Virgen María, la Madre se igualase a Dios. A éste y al Salvador debía dedicarse el culto principal, relegando las figuras femeninas a un segundo plano. Los Templarios asociaron el culto de la Diosa Madre a la Magdalena (ver leyenda “El culto a las vírgenes negras”), porque representaba la base de su existencia al identificarla con la madre del linaje perdido, la portadora del Grial. El propio Priorato, los Templarios, o puede que ambos, desarrollando una estrategia a largo plazo, habrían protegido a los herederos del Rey de Israel con el objetivo de conseguir la dominación mundial bajo la égida de la dinastía davídica. Sin embargo, se debe a los cistercienses de San Bernardo de Claraval, y a sus allegados los Templarios, el resurgimiento de la antigua tradición.
San Bernardo gran devoto de la Virgen María fue gran impulsor del culto mariano. Por su parte, los freires del Temple fueron aún más audaces, y bajo su influencia eclosionó un encendido culto a la Nuestra Señora, o Notre Dame, que situaron bajo la imagen de vírgenes negras en muchas de sus posesiones y en la mayoría de las catedrales góticas francesas, edificadas precisamente en esos mágicos enclaves venerados desde la antigüedad. La diferencia con los cistercienses y he aquí lo curioso, es que el culto a La Nuestra Señora no iba dirigido a la Virgen María sino a una figura que tenía una importancia mucho más secundaria: María Magdalena.
La adoración a la Magdalena. Las vírgenes negras son de color oscuro porque representan a la Madre Tierra y a la sabiduría ancestral que fue pretendida por los Templarios. Otras diosas de las antiguas culturas como Isis, Cibeles y Deméter fueron con frecuencia representadas negras y en la Gran Bretaña conoció una Black Annis. En Éfeso en el templo de Diana una de las siete maravillas del mundo, se veneraba una estatua negra de la Gran Diosa. Supuestamente encontradas en circunstancias sobrenaturales, las vírgenes negras al ser halladas solían exigir que se les construya un templo de culto en el emplazamiento exacto de su aparición. Estos lugares son siempre coincidentes con los antiguos lugares de culto que las primitivas culturas dedicaban a sus cultos paganos a la Gran Diosa Madre.
La Isis egipcia es el símbolo de la tierra negra y fértil de las orillas del Nilo, donde tras la bajada de las aguas los limos fecundos ennegrecen las tierras y las transforman en aptas para la siembra. Es la semilla de vida que los egipcios, la antigua humanidad asociaban a la Gran Diosa. Al sur de Egipto, en las cercanías de Asuán, se halla situada en el centro del Nilo la isla de Philae en donde se erigió un templo dedicado a la diosa Isis y era, en tiempos de las cruzadas, el único emplazamiento en donde se seguían realizando los antiguos cultos de los tiempos del Egipto faraónico.
Cuentan las leyendas que los Caballeros Templarios navegaron el Nilo en una de sus incursiones por el país y alcanzaron esta isla. Seducidos por la hermosura del lugar, la paz, la espiritualidad que emanaba, y por la belleza del culto a la antigua diosa, se sintieron tan atraídos por él que lo adoptaron y lo adaptaron a sus creencias. Y los Templarios trataban siempre de construir sus santuarios en emplazamientos ancestrales porque tenían conocimiento de las virtudes que poseerían estos enclaves.
Bajo la capa de misticismo de la leyenda relatada se esconde una realidad trascendente. La estancia en Tierra Santa fue lo suficientemente larga para que los monjes Guerreros del Temple pudieran conocer a fondo la civilización islámica, que era muy superior en refinamiento y cultura a la de la tosca Europa feudal. La ósmosis entre miembros de ambas religiones fue constante e incluso algunos caballeros musulmanes pasaron a las filas de la Orden del Temple así como los templarios profundizaban en el conocimiento del Islam y entraron en contacto con sociedades herméticas, hebreas, gnósticas y sufís, absorbiendo lentamente parte de su bagaje cultural y místico. Conocido es asimismo el contacto que mantuvieron con la secta de los Asesinos. En el Temple europeo tuvieron gran conocimiento de la mitología nórdica, celta e indoeuropea, con lo que la Orden del Temple pudo haber soñado con retornar la religión única, armonizando creencias antiguas, orientales y occidentales, alejándolos del catolicismo imperante en la Iglesia romana.
Herejia. El problema que se encontraron los Templarios en Europa era que el retorno al antiguo credo de la tierra, la adoración de una deidad pagana podría traerles graves problemas en el seno de la férrea Iglesia Católica. Esto obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos. Bajo un culto predominantemente masculino y sabiendo que el culto a la Diosa Madre significaría sin duda una herejía, equiparaon a ésta con la Virgen María, la “Reina del Cielo”, como la llamaba San Bernardo y como aparece en el Antiguo Testamento refiriéndose a Astarté, la equivalente fenicia de Isis.
Los Caballeros del Temple decidieron inventar la figura de “Nuestra Señora” y camuflar a la diosa madre bajo la imagen de una “virgen negra”, asociando esta imagen a la María Magdalena del cristianismo, a la que curiosamente los evangelios del siglo I y los apócrifos reservan un papel mucho más importante que a la madre de Jesús. Esto es un enigma. ¿Por qué se asocia la Diosa Madre con la Magdalena, si precisamente la maternidad es lo último que se relaciona con ella?
Esta apariencia se ha mantenido hasta nuestros días y su culto se haya aún vigente bajo distintos “Nuestra Señora” en muchos lugares de la geografía europea, como la Notre Dame de París. Podemos encontrar en los enclaves donde se encuentra una virgen negra continuas evocaciones a María de Magdala, lo que probaría que los templarios aspiraban a retornar a una antiquísima tradición que unificase a todos los hombres, como en los tiempos de la antigua humanidad. Regresando a la religión ancestral, el Temple aspiraba a la abolición total de las guerras, las desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones. Pretenderían instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor.
En definitiva, en el Reino de Dios de las profecías bíblicas Desde la instauración de la Orden del Temple, proliferaron imágenes de Vírgenes Negras. La Iglesia, siempre ha dado excusas sin fundamento o simplemente las ha pintado blancas. Las Vírgenes Negras, eran la advocación a ancestrales diosas madres-tierra y la Orden del Temple en parte utilizó este mensaje para difundir el culto a la Magdalena, madre del linaje de Jesús. En donde se encuentra una Virgen Negra, se asocia una evocación a la Magdalena, a los hermanos de Jesús o a santos que difícilmente encajarían con una historia real de vida terrena.
Catecismo Antiguo. Los Trunfos. Los primeros trunfos llamados Gringonneur eran un catecismo de cartillas ilustradas que revelaban la historia a los creyentes la herejía del Santo Grial, la línea de sangre de la sagrada unión de Jesucristo y Magdalena, equilibrio de los arquetipos masculino y femenino que sobrevivió en Europa y yacieron un día en el corazón de la Cristiandad. Estas cartas fueron atacadas por los monjes medievales por heréticas, es decir contenido religioso en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana. El Gran Secreto que estas cartas esconden es la historia de la Iglesia, del Grial y los principios suprimidos de su fe, significan que solo hay un modelo de nueva vida en este planeta: La unión fructífera del masculino y del femenino que existe en todas las personas y necesita ser desarrollada, juntos e integrados en armonía llamándose Unión Sagrada o Danza Sagrada de energías opuestas: Cielo y tierra, viejo y nuevo, masculino y femenino, claro y oscuro, mano derecha e izquierda; siendo la misma lección que la alquimia y que está en el centro de la filosofía griega. Durante 2000 años la civilización occidental ha enarbolado el principio solar / masculino en Cristo.
Modelo De Esposa O Amada. Hemos tenido un modelo bello de madre en la Virgen María. La Magdalena es el modelo de esposa o amada que representa el encuentro de rojo y blanco (pasión y pureza) encarnados en el femenino amado. Ella reúne nuestra naturaleza física y sensual con nuestro espiritual creando integridad y armonía. María Magdalena fue la verdadera esposa y la amada de Jesús. Juntos encarnan los arquetipos de los sagrados esposos de los cultos de diosa antiguos del Oriente Medio. Ella fue su alegría y encanto y que la unión de amor constituyó el centro de la comunidad cristiana. Gustaría que todos nosotros fuésemos imágenes de Cristo y Magdalena como compañeros amantísimos y que regocijáramos en su “Reunión Sagrada” que nos ayuda a integrar nuestras energías y aspectos masculinos y femeninos en una nueva y feliz expresión de integración y santidad.
Al restaurar a María Magdalena como verdadera compañera y amada restaura al honor los aspectos femeninos de mansedumbre, belleza, compasión y alegría. Aprendemos a honrar nuestros cuerpos, inclusive sus aspectos sexuales y sensuales, y aprendemos a honrar nuestro planeta promoviendo el bienestar de todos “los pequeñuelos”. Ella nos enseña a honrar la diversidad, a calentar cada capullito, cada niño, cada encuentro – amar nuestras vidas en la tierra y vivirlas con alegría y abundancia. Ella nos enseña la “bendición original”- a estar en contacto con nuestras emociones y anhelos, a escuchar nuestra voz interior y a derramar nuestra vida al servicio de Cristo.

MARÍA MAGDALENA: AUTORA DEL CUARTO EVANGELIO. Acá se discute en favor de la atribución de la autoría del Cuarto Evangelio como originado por María Magdalena y no por Juan de Zebedéo, San Juan en el Nuevo Testamento. La mayoría de los eruditos bíblicos afirman que el autor del Cuarto Evangelio fue un seguidor anónimo de Jesús referido dentro del texto del Evangelio como el Discípulo Amado. En una tradición anterior de la comunidad del Cuarto Evangelio, el anónimo Discípulo Amado, era conocido como María la Magdalena, la fundadora y la héroe verdadera de lo que ha venido ser conocido como la Comunidad Joánica es decir, una de las fundadoras y líderes originales de la iglesia Cristiana. La evidencias de esta tesis son algunas escrituras Cristianas Gnósticas de la Biblioteca de Nag-Hammadi, el texto del Cuarto Evangelio en si mismo y la investigación a la Comunidad Joánica hecha por Raymond E. Brown (primer erudito bíblico Católico en USA).
Las contribuciones positivas hechas por las mujeres al desarrollo de la iglesia temprana se han reducido al mínimo a través de la historia. Claudia Setzer recuerda que las mujeres, especialmente María Magdalena eran testigos esenciales al Cristo Resucitado. Afirma que el papel prominente de las discípulas femeninas era un pedazo de tradición temprano y firmemente atrincherado que se convirtió rápidamente en una vergüenza a los líderes masculinos de la iglesia institucional emergente. Muchos eruditos prominentes han discutido, absolutamente convincentemente, que había un esfuerzo concertado de parte de la dirección masculina de la iglesia temprana para suprimir el conocimiento de cualquier contribución importante hecha por las discípulas femeninas incluída la herencia de María Magdalena.
María Magdalena es postulada como la autora del Cuarto Evangelio en el sentido en que la antigüedad definió la profesión de autor como la persona de quién se originan las ideas del libro y no necesariamente de quien fija la pluma al papiro (Brown 1966: LXXXVII). El Cuarto Evangelio fue originado por un seguidor anónimo de Jesús identificado dentro del texto del Evangelio como el Discípulo Amado que conoció a Jesús personalmente y estaba en el grupo original de la Comunidad Joánica. Fue basado en relato testimonial ocular de este Discípulo (Juan 21:24).
Brown identifica varias fases en el desarrollo del Cuarto Evangelio:

  • “La primera versión” ante – canónico originado por el Discípulo Amado. La contribución de María Magdalena a la escritura del Cuarto Evangelio ocurrió dentro de la primera fase del desarrollo identificado por Brown es decir, la versión inicial ante-canónico.
  • “La obra” ante – canónico produjo por “la evangelista,” o el escritor principal; y,
  • “La versión final” escrita por un redactor después de la muerte del Discípulo Amado (1979:22-23).

El Evangelio pasó por varias fases de modificación. El resultado final fue la supresión de su papel como autora de este Evangelio y como líder de su comunidad. Dice el Cuarto Evangelio realmente sobre el Discípulo Amado, en siete segmentos que refieren al fundador anónimo Amado de la comunidad Joánica:

  1. (1:35-40) “Otro discípulo” quién oyó a San Juan Bautista y siguió a Jesús junto con Andrés, hermano de Simón Pedro. Aunque este segmento no refiere específicamente al discípulo como siendo amado por Jesús, hace una referencia al Discípulo Amado. El discípulo no está referido como el Amado simplemente porque no era todavía un discípulo de Jesús a este punto en la historia.
  2. (13:23-26) “El discípulo a quien Jesús quería mucho.” Está sentado al lado de Jesús durante la Última Cena. Pedro le cabecea al discípulo para que le preguntara a Jesús por la identidad de su traidor. El discípulo le pregunta a Jesús, y Jesús le dice que su traidor, por supuesto, será Judas Iscariote.
  3. (18:15-16) Después de la detención de Jesús, al otro discípulo se le permite entrar al patio del sumo sacerdote con él. A Pedro, sin embargo, no le fue permitido al principio. Le permitieron entrar solamente después que el otro discípulo, que era sabido al sumo sacerdote, le hablo al portero. El otro discípulo no se refiere explícitamente como el Discípulo Amado. Pero es el mismo discípulo que Jesús quería mucho.
  4. (19:25-27) El Discípulo Amado está al pie de la Cruz junto con la madre de Jesús y otras mujeres incluyendo a María Magdalena. Jesús le dice al Discípulo Amado que se haga cargo de su madre. El discípulo, se dice, tomo a la madre de Jesús en su hogar.
    (20:1-11) Pedro y el discípulo que Jesús quería mucho corren a la Tumba Vacía después de ser dicho por María Magdalena que el cuerpo del Señor faltaba.
  5. (21:7) Varios de los discípulos están pescando después de la Resurrección de Cristo. El Discípulo Amado es el primero que se fija que el hombre que les hablaba era Jesús. El Discípulo le dice a Pedro, “¡Es el Señor!”
  6. (21:20-24) La muerte del Discípulo Amado se trata en una conversación entre Pedro y el Cristo Resucitado. El segmento también afirma que el Evangelio fue originado por el Discípulo Amado y basado en su testimonio como testigo ocular.
  7. El capítulo 21 fue escrito obviamente por un redactor después de la muerte del Discípulo Amado. En los segmentos ya citados del Evangelio de Juan, el Discípulo Amado es claramente masculino. También, en 19:25-27 y 20:1-11 el Discípulo Amado y María Magdalena aparecen en las mismas escenas simultáneamente.

La razón por la que esta Discípula Amada fue convertida en un hombre en el texto es porque era claramente la fundadora y héroe de la comunidad que produjo este Evangelio. Después de la muerte de Jesús, los líderes masculinos emergentes de esa Comunidad simplemente se desconcertaron sobre tener una fundadora femenina. (Recuérdese, que estamos haciendo referencia a las actitudes masculinas sobre las mujeres hace 2,000 años). Para amalgamar su comunidad con la mayoría de la sociedad, suprimieron algunas de las prácticas más radicales que Jesús les enseñó con su ejemplo tal como tratar cada uno con dignidad, igualdad, y respeto, incluyendo el enfermo, los pobres, los oprimidos, el paria y las mujeres. Jesús, al parecer, no se opuso a los hombres y las mujeres que compartían poder y posiciones de dirección. Algunos de sus sucesores, sin embargo, no eran bastante valerosos para ser tan radicales. Así pues, en el caso del Evangelio de Juan, la Discípula Amada femenino tuvo que hacer masculino.
Un hecho está muy claro: Por una cierta razón, el escritor del Evangelio de Juan deseó guardar la identidad del Discípulo Amado en secreto que era obviamente una figura extremadamente importante en la historia de su comunidad. ¿Era la meta para proteger este discípulo de la persecución? Apenas el discípulo estaba claramente difunto cuando la edición final del Evangelio de Juan fue elaborada (21:20-24). ¿Es posible que al escritor de la edición final se le olvidara el nombre de su fundador Amado? No es muy probable. Esto es, por cierto, un misterio interesante.
La Evidencia Externa. La mayoría de los eruditos bíblicos Católicos y Protestantes, afirman que San Juan de Zebedéo no escribió el Cuarto Evangelio. Atribuyen la profesión de autor al Discípulo Amado “anónimo.” Porque la evidencia que señala a Juan como el autor de este Evangelio es muy débil ¿Entonces, cómo es que este libro se conoce universalmente como el Evangelio de Juan? El Cuarto Evangelio fue validado inicialmente por cristianos “heterodoxos” más bien que “ortodoxos”. El comentario más viejo sabido sobre el Cuarto Evangelio es el del gnóstico Heraclion (d. 180). Los Gnósticos Valentinos se apropiaron el Cuarto Evangelio tanto que Irenéo de Lyón (d. 202) tuvo que refutar su exégesis de él. Brown observa la conexión temprana entre el Cuarto Evangelio y los Gnósticos Cristianos cuando escribe que hay “abundante evidencia de la familiaridad con las ideas Joánica en la Biblioteca Gnóstica de Nag-Hammadi”. Precisa que el uso claro del Cuarto Evangelio en la iglesia temprana por cristianos “ortodoxas” es difícil de probar. Esto parecería sugerir que el contenido del Cuarto Evangelio, en una época, no era atractivo a los Cristianos “ortodoxos” pero si muy atractivo a los Cristianos Gnósticos por alguna razón. De hecho, el uso “ortodoxo” incuestionable más temprano del Cuarto Evangelio fue por Teófilo de Antioquía, c. 180 A.D., en su Apología a Autolycus. Esta fuerte conexión entre el Cuarto Evangelio y los cristianos Gnósticos proporcionan ayuda significativa. Los Gnósticos, fueron calificados como heréticos por la iglesia emergente institucional muy temprano en la historia eclesiástica. De significación está:

  • Muchos grupos Gnósticos practicaron igualdad radical.
  • Creyeron que Dios actuaba y se comunicaba a través de tanto los hombres como las mujeres.
  • Tanto hombres como mujeres eran líderes y profetas en sus comunidades.
  • Muchos hombres, incluyendo esos en la iglesia, se sintieron amenazados por ellos.
  • La popularidad del Cuarto Evangelio entre los Gnósticos lo hizo importante para la iglesia temprana perseguir la cuestión de su profesión de autor apostólica.
  • Irenéo defendió la apostolicidad del Cuarto Evangelio citando la tradición que circulaba en Asia Menor, que él afirmó y conectó a Juan de Zebedéo al Cuarto Evangelio. Sin embargo es evidencia muy tenue para establecer a Juan de Zebedéo como el autor del Cuarto Evangelio.
    1. Resultó que Irenéo confundió a Juan de Zebedéo con un presbítero de Asia Menor que también se llamaba Juan.
    2. Irenéo afirmó que desde niño consiguió información sobre la profesión de autor Joánica del Cuarto Evangelio de Polycarp (d. 156), obispo de Smyrna. La tradición de la iglesia que estableció a Juan como autor del Cuarto Evangelio fue basado, sobre todo, en recuerdos de la niñez de Irenéo. Es principalmente por esta razón, en ausencia de evidencia que la mayoría de los eruditos bíblicos afirman hoy que Juan no era el autor del Cuarto Evangelio.

La investigación de Brown revela que hubo un cisma temprano en la historia de la comunidad Joánica antes de la redacción canónica final del Cuarto Evangelio.. La comunidad se dividió en dos debido a un desacuerdo cristológico interno.
Un resto, Los Cristianos Apostólicos, fueron amalgamados en la iglesia institucional emergente. Se validaron como creyentes “ortodoxos” porque estaban dispuestos a modificar sus creencias cristológicas y conformarse con las enseñanzas de la jerarquía de la iglesia institucional emergente.
La mayoría de la comunidad, los Secesionistas, defendieron la cristologia alta de su comunidad y se gravitaron al Docetismo, al Montanismo y al Gnosticismo que fueron rápidamente nombrados como “heréticos” por la iglesia porque no hicieron tales modificaciones.
La redacción final que tenemos hoy es obra de un editor que perteneció al grupo “ortodoxo”. Ambos grupos, sin embargo, tomaron sus versiones ante-canónicos del Cuarto Evangelio con ellos después de la cisma y los declararon como suyos propios (Brown 1979: 149). En la época del cisma, la versión ante-canónica del Cuarto Evangelio claramente identificó a María Magdalena como “el Discípulo Amado.” Los Secesionistas, preservaron la tradición de la Magdalena como la Discípula Amada la fundadora y héroe de su comunidad y la trajeron a varios grupos Gnósticos. Esto explica la identificación de María Magdalena como la Discípula Amada en varios antiguos documentos gnósticos de literatura como la Biblioteca de Nag-Hammadi.
Los Apostólicos “ortodoxos” alineados con la iglesia institucional y sus líderes ejercieron presión sobre los secesionistas para suprimir entre otras cosas, su tradición afirmando que una mujer era su fundadora y líder anterior. El resultado final de esta supresión es el Cuarto Evangelio como lo tenemos hoy. Brown resume asi:

  • PRIMERA ETAPA. (Medio-50s a último 80s A.D.).
    1. María Magdalena conduce al grupo original de la comunidad.
    2. Ella es estimada altamente como testigo primaria de la Resurrección de Cristo.
    3. Hasta los creyentes que no pertenecen a esta comunidad en particular la reconocen como tal.
    4. La conocen, muy temprano, como compañera de Jesús y la discípula que Jesús quería mucho.
    5. Una parte esencial de su proclamación del evangelio es el hecho que María Magdalena era la primera persona que comprendió la revelación del Cristo Resucitado.
  • SEGUNDA ETAPA.(c. 80-90 A.D.).
    1. La comunidad tiene una versión de su Evangelio, escrito u oral, que incluye como tradición que María Magdalena era su fundadora, héroe, y líder, probablemente difunta por este tiempo.
    2. Hay un cisma en la comunidad que es el resultado de un conflicto interno sobre su cristología alta. Dividen a la comunidad en dos grupos: Los Secesionistas y los cristianos Apostólicos.
  • TERCERA ETAPA.(c. 90-100 A.D.)
    1. Los cristianos Apostólicos: Ya que la iglesia esta creciendo en una institución más ordenada, este grupo es temeroso del destierro y la persecución. Buscan la amalgamación con los líderes de la iglesia institucional emergente. La afirmación que una discípula femenina de Jesús había sido el primer líder de su comunidad y su héroe se hace rápidamente en una vergüenza. Necesitan obscurecer ese hecho si esperan ser validados por los líderes masculinos de la iglesia ordenada creciente. Un redactor en esta comunidad formula de otra manera su Evangelio para hacerlo constante con este oscurecimiento. El resultado de esta redacción es el Cuarto Evangelio canónico como lo tenemos hoy.
    2. Los Secesionistas: Son los más grandes de los dos grupos. Se aferran a su tradición que cite a María Magdalena como la Discípula Amada de Jesús. Muchos miembros de esta comunidad llevan esta tradición a varios grupos Gnósticos. Su identificación de María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho se refleja en las escrituras Cristianas Gnósticas de Nag Hammadi e.g., el Evangelio de Felipe y el Evangelio de María. La evidencia que conecta la profesión de autor del Cuarto Evangelio a María Magdalena se encuentra en las escrituras Gnósticas de la Biblioteca de Nag Hammadi. De interés particular son el Evangelio de Felipe y el Evangelio de María (refiriendo a la Magdalena).

LA BIBLIOTECA DE NAG HAMMADI, fue descubierta en 1945 en la vecindad de Nag Hammadi en Egipto. Mucho se ha escrito desde su publicación en los medio-1970s. Consiste en manuscritos Cóptos del siglo IV, copia de los escritos originalmente en griego que pertenecieron a los cristianos Gnósticos. La mayoría de los eruditos citan al medio – segundo siglo como la fecha más temprana de la composición de estos documentos pero algunos son dichos por algunos como haber sido escrito en los últimos años del primer siglo haciéndolos contemporáneos con los Evangelios del Nuevo Testamento (Haskins: 34).
Miremos algunos extractos importantes de la Biblioteca de Nag Hammadi:

  • Del Evangelio de Felipe: … Y la compañera del [Salvador es] María Magdalena. [Pero Cristo quería] a ella más que [todos] los discípulos [y] la besaba [a menudo] en su [boca]. El resto de [los discípulos eran ofendido] por él [y expresaron su desaprobación]. Le dijeron a Él, “¿Porqué usted quiere a ella más que todos nosotros?” El Salvador les contesto y les dijo a ellos, “¿Porqué no les quiero de la manera que quiero a ella? Cuando un hombre ciego y uno quién ve están ambos junto en oscuridad, no hay diferencia entre uno y el otro. Cuando viene la luz, después él que ve verá la luz, y el ciego permanezca en la oscuridad” (NHC II.3.63.32ff) (Robinsón 1977: 138)…
  • El Evangelio de Felipe dice: “Hubo tres quién anduvieron siempre con El Señor: María su madre y su hermana y Magdalena, la que fue llamada su compañera. Su hermana y su madre y su compañera eran cada cual una María (NHC II.3.59.6-11) (Robinsón 1988: 145)”.
  • El Evangelio de María (que refiere a la Magdalena) dice lo siguiente: … Pedro le dijo a María, “Hermana, sabemos que el Salvador te quería a ti más que el resto de las mujeres. Díganos las palabras del Salvador cuáles usted se recuerda cuáles usted sabes pero nosotros no, ni las oímos.” María le contesto y dijo, “Lo que se oculta de ti, yo te lo proclamaré.” (NHC BG 8502, 1, 10,1-8) (Robinsón 1988: 525)…
    A este punto en el texto, María Magdalena les dice a Pedro, Andrés, y Leví de sus visiones del Cristo Resucitado y de sus conversaciones con el Señor. Estas visiones revelan algo que ella le refiere como Las Siete Potencias de la Cólera (NHC BG 8502, 1, 16,12-13) (Robinsón 1988: 526). Después que ella concluya su discurso sobre sus revelaciones del Señor, los hombres discuten acerca de si deben de validar la autenticidad de la visión de la Magdalena.
  • El Evangelio de María concluye como sigue: … Cuando María había dicho esto, ella se quedó silenciosa, porque fue hasta este punto que el Salvador le hablo. Pero Andrés les contesto y dijo a los hermanos, “Opinas lo qué ustedes (desean) sobre lo que ella ha dicho. Yo, por lo menos, no creo que el Salvador haya dicho esto. Por cierto éstas enseñanzas son ideas extrañas.” Pedro contestó y hablo referente a estas mismas cosas. Él les pregunto sobre el Salvador: “¿Él realmente habló con una mujer sin nuestro conocimiento (y) no abiertamente? ¿Debemos de retroceder y todos escuchar a ella? ¿Él la prefirió a nosotros?” Después María lloró y le dijo a Pedro, ¿“Hermano Pedro, qué piensas? ¿Piensas que yo inventé esto en mi corazón, o que estoy mintiendo sobre el Salvador?” Leví contesto y le dijo a Pedro, “Pedro, usted siempre ha sido irascible. Ahora le veo en contención contra la mujer como a los adversarios. ¿Pero si el Salvador la hizo digna, quien eres, de veras, para rechazarla? El Salvador la conoce seguramente muy bien. Es porqué él la quería más que nosotros. Debemos de estar avergonzados y ponernos el hombre perfecto y adquirirlo para nosotros mismos como él nos ordenó, y anunciar el evangelio, no añadiéndole ninguna otra regla u otra ley más allá de lo que el Salvador nos ha dicho.” Y ellos comenzaron a ir adelante a proclamar y predicar. (NHC BG 8502.1.17.7ff) (Robinsón 1988: 526-527)”.
    Por alguna razón, hay cuatro páginas que faltan en la cuenta de sus revelaciones en el texto existente. En todos, diez de las diecinueve páginas del Evangelio de María faltan (Robinsón 1988: 524, 526).

Claramente, estos segmentos establecen como hecho incuestionable que, por lo menos en algunas comunidades gnósticas antiguas, conocieron a María Magdalena como la Discípula Amada y la compañera del Señor, como la discípula que Jesús quería más. Esto parecería contradecir la aserción en el Cuarto Evangelio que el fundador masculino de la Comunidad Joánica es “el discípulo a quien Jesús quería mucho” (Juan 13:23).
¿Cómo puede haber 2 tradiciones fuertes que identifican 2 distintas personas como siendo el discípulo quién Jesús quería más? Esto comienza a tener sentido solamente si exploramos la posibilidad que, en realidad, ambas tradiciones están refiriendo al mismo discípulo. Hacia el final de este Evangelio, hay otro pasaje relevante que, para quienes estén dispuestos a aceptarlo como prueba, resuelve la cuestión: «Está el Hijo del hombre y está el hijo del Hijo del hombre. El Señor es el Hijo del hombre y el hijo del Hijo del hombre es el que es creado por medio del Hijo del hombre.»

EVANGELIO DE MARÍA MAGDALENA. Lo que se conoce por Evangelio de María son 3 fragmentos que se conservan: dos muy breves manuscritos en griego de la época del siglo III (papiro Rylands 463 y papiro Oxyrhynchus 3525) y otro más extenso en copto (Berolinensis Gnosticus 8052,1) probable traducción del original griego que fue hallado en 1896 por C. Schmidt y que no se publicó hasta 1955 cuyas características internas de texto y presencia de ideas gnósticas, indican que fue redactado en el siglo II.
Los fragmentos en griego fueron publicados, respectivamente, en 1938 y en 1983 y en ninguno de ellos hay mención alguna del autor de este evangelio. El nombre que tradicionalmente recibe, evangelio de María Magdalena, se debe a que se cita a una discípula de Jesús llamada María, como fuente de una revelación secreta al estar en estrecha relación con el Salvador, que la mayoría de los especialistas identifican como la María Magdalena que aparece en los evangelios canónicos.
El Fragmento Griego: «… lo restante del camino, de la medida justa, del tiempo, del siglo, descanso en silencio». Dicho que hubo esto, María calló, como si el Salvador le hubiera hablado (solamente) hasta aquí. Entonces dice Andrés: ¿Hermanos, qué os parece de lo dicho? Porque yo, de mi parte, no creo que haya hablado esto el Salvador, pues parecía no estar de acuerdo con su pensamiento».
Pedro dice: ¿Pero es que, preguntado el Señor por estas cuestiones, iba a hablar a una mujer ocultamente y en secreto para que todos (la) escucháramos? ¿Acaso iba a querer presentarla como más digna que nosotros? [Laguna] del Salvador. Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado din duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado.
Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.

Al fragmento copto, que es el más extenso le faltan las páginas 1-6 y 11-14. Se trata de un diálogo entre Jesús (mencionado como “el Salvador”) y sus discípulos.Se narra que los discípulos le hacen preguntas a Cristo resucitado y él les responde, les envía a predicar el evangelio del Reino a los gentiles y se marcha. Los discípulos se quedan desorientados, tristes y llorando amargamente, sintiéndose incapaces de cumplir el mandato (Fragmento copto berolinense).
Pedro le pide que les comunique las palabras del Salvador que ellos no han escuchado, ya que saben que él “le amaba a ella más que al resto de las mujeres”. María, entonces, relata una visión y el diálogo que mantuvo con Jesús en esta visión, lleno de términos propios del pensamiento gnóstico. En el contexto de un mundo que va hacia su disolución, explica las dificultades del alma para descubrir su verdadera naturaleza espiritual en su ascensión al lugar de su eterno descanso.
Cuando termina de narrar su visión se encuentra con que Andrés y Pedro no le creen. Pedro cuestiona que el Salvador la prefiriera a ella por encima de los apóstoles para hacerle revelaciones secretas y María se echa a llorar. Leví el apóstol Matéo la defiende (“Tú, Pedro, siempre tan impetuoso”) y acusa a Pedro de ponerse en contra de la “mujer” (probablemente, María, más que la mujer en general) como hacían los adversarios. Les anima a aceptar que el Salvador le haya preferido a ella, a revestirse del hombre perfecto y marchar a predicar el evangelio, cosa que finalmente hacen. Hasta aquí el testimonio de los fragmentos, que como se ve, no es mucho.
PALABRAS DE JESÚS.
La materia y el mundo 7 […] entonces, ¿será destruida o no la materia? El Salvador dijo: «Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza. Quién tenga oídos para escuchar, que escuche.
La materia y el pecado. Pedro le dijo: «Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo: «No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz». Prosiguió todavía y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que 8 [practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender] comprenda. [La materia engendró] una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía (con la naturaleza), y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche».
Últimos preceptos. Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo: «La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, belo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como el legislador, para que no seáis atenazados por ella». Dicho esto, partió.
INTERMEDIO Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: ¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?». Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres».
Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador]. Pedro dijo: «Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado». Mariam respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare». Entonces comenzó el siguiente relato:
PALABRAS DE MARÍA MAGDALENA.
Visión de María.
«Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: «Señor, hoy te he visto en una visión». Él respondió y me dijo: «Bienaventurada eres, pues no te has turbado al Verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro». Yo le dije: «Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?». El Salvador respondió y dijo: «No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que […]». [Laguna: faltan las páginas 11-14].
La ascensión del alma. […] a él, y la Concupiscencia dijo: «No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?». El alma respondió diciendo: «Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Por la vestimenta, que era tuya, y no me reconociste». Una vez dicho esto, (el alma) se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia.
Esta interrogó al alma diciendo: ¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues». El alma dijo: ¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero be sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales como en las cosas celestiales.
Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas. La primera forma es La tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría irascible.
Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma: ¿De dónde vienes, homicida? ¿A dónde vas, dueña del espacio? El alma respondió diciendo: «Lo que me ata ha sido matado y lo que me atenaza ha sido aniquilado, y mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. A un mundo he sido precipitada desde un mundo, y a una imagen desde una imagen celestial. La ligadura del olvido dura un instante. En adelante alcanzaré el reposo del tiempo (kairós), del tiempo (chrónos), (el reposo) de la eternidad, en silencio».
EPÍLOGO. María Magdalena reveladora de Jesús. Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: ¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? Es que la ha preferido a nosotros. Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador? Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla?
Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador». Luego que [Leví hubo dicho estas palabras], se pusieron en camino para anunciar y predicar.

Algunos autores ven en la oposición de los apóstoles a María (de algún modo también presente en el Evangelio de Tomás, la Pistis Sophia y el Evangelio griego de los egipcios) un reflejo de las confrontaciones existentes en la Iglesia del S. II.
Según Karen King, el texto revela las tensiones existentes en las primitivas comunidades cristianas entre los protoortodoxos, representados por Pedro y los gnósticos, simbolizados por María Magdalena. Una confrontación similar existe en otros textos gnósticos, como el evangelio de Tomás, la Pistis Sophia o el evangelio copto de los egipcios.
De acuerdo con este texto, María Magdalena habría sido depositaria de revelaciones secretas de Jesús y habría tenido un papel destacado en la comunidad cristiana postpascual. Sin embargo, es posible que María Magdalena no sea aquí más que un símbolo de la Sofía de la teología gnóstica. Pueden encontrarse ciertas analogías entre las ideas expuestas en este evangelio y religiones orientales como el taoísmo y el budismo.
Sería señal de que la Iglesia oficial estaría en contra de las revelaciones esotéricas y del liderazgo de la mujer. Pero si se tiene en cuenta el carácter gnóstico de estos textos, parece mucho más plausible que estos “evangelios” no reflejen la situación de la Iglesia, sino su particular postura y enfrentamiento con ella. Lo que afirma un grupo sectario no puede entenderse como norma general de una situación, ni puede hacerse de la excepción una regla.
Explicaciones Posibles. El Discípulo Amado en la versión canónica del Cuarto Evangelio es un discípulo masculino anónimo. Las escrituras de la Biblioteca de Nag-Hammadi reflejan una tradición fuerte que nombra a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho. ¿Cómo se explica esta contradicción extraña? Hay solo tres explicaciones posibles para esto:

  1. No hay conexión entre el Cuarto Evangelio y las escrituras Gnósticas. Ellos reflejen simplemente dos diversas tradiciones que citan a dos diversas personas como el discípulo favorito de Jesús. Es simple coincidencia.
    Según Brown: Los escritores de los evangelios Gnósticos eran influenciados por la ilustración, en el Cuarto Evangelio, que representa a María Magdalena como una testigo extraordinaria del Cristo Resucitado, inspirándolos a nombrarla como la discípula que Jesús quería mucho y como la receptora principal de la revelación de la Resurrección. Es decir, que se inventaron una tradición en respuesta a lo que habían leído en el Cuarto Evangelio. En este escenario, el Cuarto Evangelio canónico es más antiguo que las tradiciones reveladas en las escrituras de Nag-Hammadi.
    Ésto puede ser refutado fácilmente. Hay lo más ciertamente una conexión entre el Cuarto Evangelio y las escrituras Gnósticos citados aquí. La investigación de Brown muestra que la mayoría de la Comunidad Joánica Secesionista tomó la versión ante -canónica del Cuarto Evangelio y con ellos, los Docetistas, los Montanistas, y los Gnósticos (1979: 149). Además, el Cuarto Evangelio era muy popular entre los Gnósticos bien antes de su aceptación y canonización por la iglesia institucional (Perkins: 946) y que hay “evidencia abundante de la familiaridad con las ideas Joánicas” en las escrituras Gnósticas de Nag Hammadi (1979: 147). Había obviamente mucho contacto entre la Comunidad Joánica y los grupos Gnósticos muy tempranos. Por lo tanto, no puede ser mera coincidencia que citen a María Magdalena en las escrituras Gnósticas como “la discípula que Jesús quería más”. Las semejanzas son muy obvias para despedir como sin relación.
  2. Dependencia sobre la version ante-canónico. La versión del Cuarto Evangelio ante-canónico nombró claramente a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho, así; como las escrituras Gnósticas lo dicen y reflejan una dependencia sobre el texto del Cuarto Evangelio ante-canónico que los “Secesionistas” trajeron a los grupos Gnósticos después de la cisma (Brown 1979: 149).
    Para refutar esta explicación de Brown, se debe analizar cuidadosamente la evidencia interna
    LA EVIDENCIA INTERNA. Según lo indicado un redactor encubrió cuidadosamente la identidad de María Magdalena como la Discípula Amada, refiriéndole solamente como un discípulo anónimo. Él simplemente cambió cualquier referencia a María Magdalena substituyéndolas con referencias anónimas al Discípulo Amado o a “otro discípulo.” Para la mayoría del documento esto era bastante fácil de hacer y el texto que resultaba aparecía ser congruente. En vez de ver la Magdalena nombrada, al que lee se le presenta simplemente el discípulo masculino anónimo. Quitando referencias a María Magdalena de la mayoría de la historia era fácil.
    Sin embargo, en el camino de su obra, el redactor enfrentó un problema: La tradición que coloca a María Magdalena en el pie de la Cruz y en la Tumba Vacía la mañana del día Domingo eran demasiado fuerte para negar. La presencia de la Magdalena en ambos de estos acontecimientos era conocimiento común entre la mayoría de las comunidades Cristianas tempranas. (Esto es evidenciada por el hecho que los otros tres Evangelios del Nuevo Testamento la colocan presente en estos acontecimientos). El redactor no podía omitir fácilmente cualquier referencia a la Magdalena en la Crucifixión o como testigo primario a la Resurrección.
    Sin embargo, el redactor todavía deseó establecer el Discípulo Amado como el fundador de su comunidad y como testigo ocular a estos acontecimientos importantes en la obra de la salvación. Así, él podría todavía mantener que el fundador de su comunidad era un testigo ocular a los acontecimientos en el Evangelio aunque él no puede inexplicablemente revelar su identidad (Juan 21:24). A este punto, el redactor probablemente se hizo una pregunta muy similar a ésta: ¿Cómo puedo yo suprimir el conocimiento de María Magdalena como la fundadora de nuestra Comunidad sin ser tan obvio para quitarla de los cuentos de la Crucifixión Resurrección, con cuales la mayoría de Los Cristianos son ya familiares? La solución del redactor para este problema era realmente absolutamente simple. En esos dos acontecimientos donde él no podría negar la presencia de la Magdalena, él formulará; de otra manera el texto para ser aparecer que María Magdalena y el Discípulo Amado son dos individuos distintos que aparecen simultáneamente en el mismo lugar, al mismo tiempo. Por consiguiente, María Magdalena y el Discípulo Amado masculino aparecen juntos en el Cuarto Evangelio en solamente dos segmentos — 19:25-27 (en el pie de la Cruz) y 20:1-11 (en la Tumba Vacía en la mañana del domingo). ¿No es esto interesante? Y es exacto en estos dos segmentos que encontramos algunas inconsistencias estructurales importantes dentro del texto del Cuarto Evangelio. Brown escribió sobre estas inconsistencias en ambos de estos segmentos. (Eso muestra que no se están imaginando inconsistencias en segmentos) Notablemente, Brown no encuentra ningún tal defecto estructural en cualquiera de los otros segmentos que contienen referencias al Discípulo Amado.
  3. El resto, “Cristianos Apostólicos” también tenían el mismo texto del Cuarto Evangelio ante-canónico pero redactaron su texto para hacerlo más aceptable a la iglesia institucional emergente Eliminando toda referencia a María Magdalena que la nombraba como siendo fundadora de su comunidad e hicieron referencias a un “Discípulo Amado”, un hombre anónimo. En dos segmentos del texto tratan en su redacción de hacer que el Discípulo Amado y María Magdalena sean dos diversos individuos apareciendo juntos en las mismas escenas. Los defectos estructurales de éstos lo demuestran. Ellos sabían que los lideres de la iglesia no validarían la autenticidad de un Evangelio escrito por una mujer. Como Brown ha observado: “La aceptación del (Cuarto) Evangelio en el canon…ocurrió solamente con el precio de un aseguramiento que tenía él orígenes apostólicos” (1979: 149). Y, en la opinión de esos lideres de la iglesia institucional, el ministerio de ninguna mujer podría ser apostólico.
  4. MARÍA MAGDALENA Y EL DISCÍPULO AMADO JUNTO EN EL PIE DE LA CRUZ DICE LO SIGUIENTE: **Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, él dijo… (Juan 19:25ff)**. Se cortó el segmento aquí para hacer la ilustración. La estructura de esta lectura es muy extraña. En la primera sentencia (v. 25) leímos una lista de las mujeres que estaban junto a la Cruz de Jesús. En la segunda sentencia (v. 26) el escritor se parece referir a la lista ya mencionada de mujeres junto a la Cruz cuando él llama a una de ellas el discípulo que Jesús quería mucho. Si uno leyera solamente la porción del segmento ya citado, se asumiría fácilmente que el “Discípulo Amado” es una de las mujeres junto a la Cruz con la madre de Jesús. La lectura entera dice lo siguiente: **Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, el dijo a su madre: “Mujer, ahí; tienes a tu hijo.” Luego le dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre.” Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa. (Juan 19:25-27)**. La versión original ante-canónico de este segmento refirió probablemente a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho. Con el uso de pronombres masculinos (en Griego), el redactor podía cambiar la Discípula Amada en el varón anónimo aparentemente como una idea posterior. La estructura de este segmento parece un poco forzada e indica que fue alterada probablemente como he afirmado. Brown de ninguna manera postula esta tesis pero si notó la inconsistencia entre v. 25 y vss. 26-27. En una parte de su discusión sobre este segmento él pregunta porqué el Discípulo Amado no fue incluido en la lista de las personas que estaban junto a la Cruz en v. 25 (Brown 1970: 922). Él observó que los otros tres Evangelios no nombraron ni la madre de Jesús, ni el Discípulo Amado como siendo junto a la Cruz. Él concluyó que la madre de Jesús “fue mencionada específicamente en la tradición que vino a la Evangelista, según lo visto en v. 25, pero que la referencia al Discípulo Amado…es un suplemento a la tradición” (Brown 1970: 922). Brown detectó además que el “Discípulo Amado” aparecía extrañamente fuera de lugar en esta lectura. Si comparamos a Juan 19:25-27 con el segmento del Evangelio de Felipe citado previamente, notamos algunas semejanzas sorprendentes. Hubo tres quién anduvieron siempre con el Señor: María su madre y su hermana y Magdalena, quién fue llamada su compañera. Su hermana y su madre y su compañera eran cada cual una María (NHC II.3.59.6-11). El Evangelio de Felipe hace referencia al mismo grupo de mujeres que están juntos a la Cruz en el Cuarto Evangelio. Pero representa claramente a María Magdalena como la “compañera” de Jesús. La explicación de Brown para esta semejanza es que el Cuarto Evangelio influenció de alguna manera a los autores de las escrituras Gnósticas en nombrar a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho (1979: 154). Es decir, según lo indicado previamente, él discute que lo que leemos en el Evangelio de Felipe es una reacción a lo que esta escrito en el Cuarto Evangelio canónico. Esto es muy inverosímil. Afirmando que el autor del Evangelio de Felipe respondió de esta manera al Cuarto Evangelio no explica porqué la inconsistencia estructural aparece en ese segmento del Cuarto Evangelio en el primer lugar. Además, Brown discute que los Gnósticos convirtieron a María Magdalena en el Discípulo Amado en respuesta a la representación de ella en el Cuarto Evangelio. Sin embargo, él no procura explicar porqué el nombre del Discípulo Amado en el Cuarto Evangelio se vela en secreto en el primer lugar. Creo que la explicación más plausible es que la literatura Gnóstica citada aquí refleja la tradición anterior. El redactor del Cuarto Evangelio modificó esa tradición por las razones ya indicadas.
  5. MARÍA MAGDALENA Y EL DISCÍPULO AMADO JUNTO A LA TUMBA VACÍA DICE LO SIGUIENTE: **El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro; y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Entonces se fue corriendo a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo: “¡Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto!” Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos iban corriendo juntos; pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó a mirar, y vio allí; las vendas, pero no entró. Detrás de él llegó Simón Pedro, y entró en el sepulcro. El también vio allí; las vendas; y además vio que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús, no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado, y creyó. Pues todavía no habían entendido lo que dice la Escritura, que Él tenía que resucitar. Luego, aquellos discípulos regresaron a su casa. María se quedó afuera, junto al sepulcro, llorando. (Juan 20:1-11)**. Las inconsistencias estructurales en esta lectura son deslumbrantes. En su discusión Brown observa que “hay una cantidad de inconsistencias extraordinarias que traicionan la mano de un redactor que ha alcanzado la congruencia combinando extractos desiguales” (1970: 995). Esta lectura también se ha descrito como conteniendo “alto drama y coreografía confusa” (Setzer: 262). En sus comentarios sobre Juan 20:1-11, Brown menciona varias inconsistencias. Una en particular es que No está claro cuando o como la Magdalena volvió a la tumba en (v.) 11 (1970: 995). Hay un rastro quebrado en los recorridos de María Magdalena de un lugar a otro en esta lectura. En v. 2 María Magdalena se va corriendo alejándose de la Tumba a Pedro y al “otro discípulo” para decirles que el cuerpo de Jesús no estaba en la Tumba. A este punto, María Magdalena está lejos de la Tumba junto con Pedro y el “otro discípulo.” En v. 3 Pedro y el “otro discípulo” corren para la Tumba. No mencionan a María Magdalena regresando a la Tumba con los dos hombres. Ella ha permanecido detrás alejada de la Tumba. En v. 11 María Magdalena es descrita precipitadamente llorando cerca de la Tumba sin mención de su regreso a la Tumba. Brown afirmo que esta inconsistencia es debida a la inserción del ego alterno, el Discípulo Amado masculino, en vs. 2 a 10. Es obvio el esfuerzo del redactor de encubrir la identidad de María Magdalena como la Discípula Amada y de hacer a dos individuos fuera de uno, ha creado una cuenta embrollada del paradero de la Magdalena entre vs. 2 y 10 en esta lectura. Brown mantiene que este segmento “ha padecido un desarrollo considerable” (1970: 1001). Él considera la posibilidad que Lucas 24:12 refleja una tradición anterior en cual Pedro corre a la Tumba sin el otro discípulo. Una versión ante-canónico del Cuarto Evangelio pudo haber reflejado esto antes de que el redactor lo formulara de otra manera. Brown afirma que la inserción del Discípulo Amado en la escena en Juan 20 era la obra del redactor. En hecho, él mantiene que es precisamente la introducción del Discípulo Amado en este texto que ha causado las inconsistencias que he discutido aquí (Brown 1970: 1001). Setzer describe la inserción del Discípulo Amado en este segmento como una “invención” (262). Ella observa, como hace Brown, que la cuenta de Pedro y el Discípulo Amado corriendo a la Tumba junto está “intercalada entre” el descubrimiento inicial de María Magdalena de la Tumba Vacía y de su primera encuentro con el Jesús Resucitado. Ella afirma que esta “invención” dejó el Evangelio conservar la tradición que María Magdalena era la primera que descubrió la Tumba Vacía y a la vez atribuir la prominencia al Discípulo Amado como la primera persona a alcanzar la Tumba Vacía y creer que Jesús ha Resucitado (Setzer: 262). Esta observación de Setzer es muy consistente con la hipótesis propuesta aquí, que alega una invención de parte del editor final del Cuarto Evangelio. El redactor deseó mantener que el Evangelio era basado en el testimonio ocular del fundador y héroe de su comunidad. Sin embargo, él no deseaba admitir que esta fundadora y héroe era una mujer. Todavía, él no podría muy bien negar la presencia de María Magdalena en la Crucifixión y en la Tumba Vacía. Así pues, su “invención,” como Setzer la pone, era convertir a María Magdalena en un discípulo masculino anónimo a través del texto excepto en esos lugares en donde él no podría negarle su presencia debido a la tradición anterior fuerte al contrario. En esos segmentos, él colocó al Discípulo Amado y a María Magdalena junto en las mismas escenas. Esto explica las inconsistencias estructurales, la coreografía confusa, y la invención evidente. Otra inconsistencia que Brown observó (1970: 995) vale una mirada aquí: **Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado, y creyó. Pues todavía no habían entendido lo que dice la Escritura, que él tenia que resucitar. (Juan 20:8-9)** El contraste entre “él… vio lo que había pasado, y creyó” en v. 8 y “todavía no habían entendido” en v. 9 es peculiar. El versículo 9 está haciendo claramente referencia al versículo 8. Sin embargo, la referencia es contradictoria. Esto aparece ser un tentativo de mezclar dos diversos tradiciones: uno en cual los discípulos no entendían inmediatamente, ni creyeron en, la Resurrección (Mateo 28:17; Marcos 16:11,13; Lucas 24:11), y otro en que María Magdalena, convertido aquí en el “otro discípulo,” percibe la verdad inmediatamente (Mateo 28:1,8; Marcos 16:9; Lucas 24:10).
  6. EVIDENCIA CORROBORANTE ADICIONAL. Brown alcanza muchas conclusiones consistentes con su tesis. Todo en el perfil del Discípulo Amado de Brown es compatible con lo que se sabe sobre María Magdalena, excepto su sexo.
    La actitud Joánica sobre las mujeres era absolutamente diferente de las otras iglesias Cristianas del primer siglo. El lugar único dado a las mujeres como anunciadoras en el Cuarto Evangelio refleja la historia, la teología, y los valores de la Comunidad Joánica” (Brown 1979: 183).
    Brown también dice que el Cuarto Evangelio contiene muchas referencias exactas a los lugares y costumbres de la Tierra Santa (1979: 22) que sugieren profesión de autor a un testigo ocular que vivió allí antes de la destrucción del Templo en el 70 D.C. y todas de estas observaciones son consistentes con un paradigma que incluye a María Magdalena como la autora del Cuarto Evangelio.
    Otro factor que tiende a apoyar la tesis es la rivalidad entre el Discípulo Amado y Pedro en el Cuarto Evangelio (Brown 1979: 31). El lazo yuxtaposicion entre Pedro y el Discípulo Amado en el Cuarto Evangelio es muy similar al lazo entre Pedro y María Magdalena en la recopilación de Nag-Hammadi. Esto sugiere que el redactor del Cuarto Evangelio convirtió a María Magdalena en el discípulo masculino anónimo pero preservó el tema de la rivalidad entre el Discípulo y Pedro. Y en muchas veces en el Cuarto Evangelio el Discípulo Amado está explícitamente puesto en superioridad además de Pedro. Algunos de los ejemplos que menciona Brown (1979: 82-83) son los siguientes:
    En 13:23-26 el Discípulo Amado está reclinando sobre el pecho de Jesús mientras que Pedro tiene que suplicarle al Discípulo que le haga una pregunta a Jesús por cuenta de él.
    En 18:15-16 el Discípulo Amado tiene acceso al palacio del sumo sacerdote mientras Pedro no tiene tal acceso.
    En 20:2-10 el Discípulo Amado cree inmediatamente en la Resurrección mientras que Pedro y el resto de los discípulos no entienden.
    En 21:7 el Discípulo Amado es el único quién reconoce al Cristo Resucitado mientras que Cristo les habla de la orilla a los discípulos en su barco de pesca.
    En 21:20-23 Pedro celosamente le pregunta a Jesús algo acerca del sino del Discípulo Amado. Según los textos gnósticos Jesús confirió a la Magdalena el título de “Apóstol de Apóstoles” y “Mujer que lo sabe todo”. Anunció que sería exaltada sobre todos los demás discípulos y que ella regiría el inminente Reino de la Luz.
    Las escrituras de la Biblioteca de Nag-Hammadi contienen esta misma clase de rivalidad. El Evangelio de María describe a Pedro como siendo celoso de las revelaciones que la Magdalena recibió del Cristo Resucitado (NHC BG 8502.1.17.7ff) (Robinsón 1988: 526-527). El evangelio de María también gnóstico dice que Pedro la odiaba a todo el género femenino.
    El Evangelio de Tomás describe a Pedro diciendo lo siguiente sobre la Magdalena: “Dejen que María se nos vaya, porque las mujeres no son dignas de la vida” (NHC II.2.51.19-20) (Robinsón 1988: 138). El evangelio gnóstico de Tomás pone en boca de Pedro las siguientes palabras: “dejad que se vaya María y nos deje, que las mujeres no merecen vivir”.
    En el Evangelio de Felipe la afinidad entre Jesús y María Magdalena se compara con tal afinidad entre Jesús y el resto de los discípulos (NHC II.3.63.32ff) (Robinsón 1977: 138; 1988: 148). En el Evangelio gnóstico de Felipe se comenta que los discípulos y en particular Pedro aborrecían a María Magdalena.
    Ejemplos similares de Pedro haber sido superado por María Magdalena ocurren en el Evangelio de los Egipcios y Pistis Sofía (documentos Gnósticos encontrados antes del descubrimiento de la Biblioteca de Nag Hammadi).
    Comentario Concluyente. La postulación de María Magdalena como autora del Cuarto Evangelio no desafía su origen apostólico. Si María Magdalena era el líder y héroe de la comunidad del Cuarto Evangelio, entonces la reconocieron como una Apóstol dentro de esa comunidad que fue la primera que proclamó la Resurrección de Cristo.
    Hoy es bien conocido que la Biblia es repleta con escrituras seudónimas: una práctica común en la antigüedad que no fue vista como fraudulento. A pesar de las redacciones y las inconsistencias que ellos pudieron haber causado. La intención del autor, de la evangelista, y de cualquier redactor subsiguiente era a proclamar el evangelio “en tal manera que nos dijeron la verdad sincera sobre Jesús” (Dei Verbum, n. 19) (Abbott: 124). También preservaron “sin error aquellla verdad que Dios quería; puesta en las escrituras sagradas para la causa de nuestra salvación” (Dei Verbum, n. 11) (Abbott: 119). Es decir, en el encubrimiento de la identidad del Discípulo Amado, o la conversión de ese discípulo en varón en vez de una hembra, el redactor no estropeó con ningún dogma esencial del evangelio de Jesús. Por lo tanto, el redactor del Cuarto Evangelio todavía dispensaba la Verdad.

Aquellos que leen este ensayo deben también refrenarse de asumir o de deducir que Jesús y María Magdalena tenían cualquier clase de afinidad amorosa ilícita.
Las conclusiones de este estudio no vienen bajo la rúbrica “de las deducciones imaginativas sobre la historia eclesiástica” de las cuales Brown nos advierte (1979: 19). Hay algunas razones muy sólidas para considerar la posibilidad de la profesión de autora de María Magdalena del Cuarto Evangelio: Hay evidencia documental sólida extra Bíblica, que establece una tradición fuerte que hay, por lo menos algunos, Cristianos Gnósticos que nombran a María Magdalena como la discípula que Jesús quería mucho. Ésta es la evidencia externa fuerte que corrobora la identificación de María Magdalena como “el Discípulo Amado”
Hay una conexión histórica establecida entre el Cuarto Evangelio y los Cristianos Gnósticos que antedata la canonización del Cuarto Evangelio y la atribución de su profesión de autor a Juan de Zebedéo (Perkins: 946). Esto corrobora la hipótesis que dice que los Secesionistas de la Comunidad Joánica trajeron su Cuarto Evangelio ante-canónico con ellos a las comunidades Cristianas Gnósticas después de la cisma
Hay la evidencia interna fuerte que muestra inconsistencias estructurales extensas en los dos segmentos del Cuarto Evangelio cuales contienen a María Magdalena y el Discípulo Amado apareciendo juntos. Esto corrobora la hipótesis que dice que un redactor formuló de otra manera las versiones ante-canónicos anteriores del Cuarto Evangelio según lo ya citado.
La rivalidad entre el Discípulo Amado y Pedro en el Cuarto Evangelio es muy similar a tal rivalidad entre Pedro y María Magdalena en la recopilación de Nag-Hammadi. Esto ayuda a corroborar la hipótesis que dice que el Discípulo Amado del Cuarto Evangelio y María Magdalena son, en realidad, una e idéntico.
Hay muchas referencias exactas en el Cuarto Evangelio a los lugares y a los costumbres de la Tierra Santa que denotan profesión de autor de un testigo ocular que vivió en la Tierra Santa antes de la destrucción del Templo en A.D. 70 (Brown 1979: 22). María Magdalena estaba lo más ciertamente posible en una posición para dar testimonio muy vivaz y exacto como testigo ocular de los acontecimientos representados en el Cuarto Evangelio. Esto pudo explicar algunas diferencias relumbrantes entre el Cuarto Evangelio y los Evangelios Sinópticos que, según la mayoría de los eruditos bíblicos, eran seudónimos y no escritos por testigos oculares.
La posición única dada a las mujeres como anunciadoras en el Cuarto Evangelio era muy diferente de su posición en otras iglesias Cristianas del primer-siglo (Brown 1979: 183). Esto es muy consistente con la hipótesis que dice que el Cuarto Evangelio, en hecho, fue sido originado por una mujer—es decir, María Magdalena.
La profesión de autor del Cuarto Evangelio atribuida a Juan de Zebedéo por casi 2,000 años es rechazada por la mayoría de los eruditos bíblicos hoy por estar basada en los recuerdos de infancia de Irenéo. Pero, el estándar de la prueba para establecer a una mujer como la autora de un Evangelio es mucho, mucho más alto.
La profesión de autor de un Evangelio por una mujer sigue siendo quizás la vergüenza que Setzer dice que habría sido hace 2,000 años. Aquí está algo más que pensar: Porque María Magdalena es la prostituta más famosa del mundo cuando la Biblia nunca dice específicamente que ella era una prostituta. Raymond Brown.

¿Judah, hijo de Jesús y María Magdalena? “;Jesús mantuvo una relación sentimental con María Magdalena, tuvo un hijo con ella llamado Judah y los tres fueron enterrados en unas tumbas encontradas, las unas junto a las otras, en Jerusalén hace 27 años”; (1980). Eso asegura el documental “;The Lost Tomb of Jesus”;, filmado por director oscarizado James Cameron junto al cineasta israelí de origen canadiense Simcha Jacobovici. Dicen haberse basado en años de investigación de renombrados arqueólogos, expertos en documentos históricos y especialistas en material genético. La cinta sustenta esas teorías en el hallazgo, en marzo de 1980, de unos sepulcros que supuestamente pertenecerían a Jesús y a su familia. Unos trabajadores de construcción encontraron en el este de Talpiot, suburbio de Jerusalén, una cueva de más de dos mil años de antigüedad con diez tumbas. De acuerdo con la Autoridad de Antigüedades de Israel, seis de esos nichos tendrían grabados los nombres de Mateo; María Magdalena; Jesús, hijo de José; María, madre de Jesús; José, hermano de Jesús; y Judah, hijo de Jesús.
Según Cameron, rigurosos estudios yanálisis de ADN demuestran que las sepulturas son las de Jesús y su familia, y tal descubrimiento no significa que Jesucristo no resucitara tres días después de su muerte, según la creencia cristiana. Arqueólogos sostienen que las tumbas pertenecerían a una familia judía con nombres muy similares a la de Jesús, nombres muy comunes, en aquella época. Dijo el arqueólogo israelí Amos Kloner a la BBC “;No acepto esta teoría “;, … “;Lo que buscan es hacer dinero”;.
Nosotros hemos hecho nuestro trabajo; y ahora es momento de que se abra el debate, dijo Cameron.
Vecinos de la zona en que se hallan los nichos han declarado que están encantados con el documental. “;Esto significa que el precio de nuestras casas subirá porque los cristianos querrán vivir aquí”;.
El documental emitido por Discovery Channel armó revuelo similar o mayor al levantado en su día por El Evangelio de Judas, de National Geographic.
Discovery cita a Aarón Brody, profesor de estudios bíblicos y arqueología de Museo Bade en California, quien asegura que los osarios y las tumbas “;son típicos de la región en esos tiempos”;.
De acuerdo con Discovery, al menos cuatro de los más importantes epigrafistas han corroborado que las inscripciones de los osarios corresponden al llamado Periodo Herodiano (por Herodes, rey de Israel entre 1 a. de C y 1 d de C).
Frank Moore profesor emérito del departamento de Lenguas y Civilizaciones del Oriente Medio en la Universidad de Harvard, manifesto que “;el arameo en el que están escritos estaba en uso en esa época”;.
Jodi Magness jefa adjunta del departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de North Caroline, aseguró que “;los datos corresponden a los de un Jesús histórico, tal como se desprende de lo descrito incluso en la Biblia”;.
Además de la inscripción “;Judah, hijo de Jesús”;, otra caja dice “;Jesús, hijo de José”;, y otra “;María”;, versión latina de Miriam”;. Matia, la palabra aramea que designa a Mateo, y una escrita en griego, que dice Mariamne e Mara, que de acuerdo con Francois Bovon, profesor de Historia de las Religiones de Harvard, es como en esos tiempos se identificaba literalmente a “;María, la cercana al Maestro”;, es decir, la María Magdalena histórica, quien encontró vacía la tumba de Jesús en uno de los Evangelios.
En uno de los libros apócrifos, llamado “;Actos de Felipe”;, escrito en griego en el siglo 14, se menciona a Mariamne, hermana de Felipe, en un significativo enunciado que dice: “;eran los apóstoles y Mariamne, esta última quien inspiraba fortaleza al grupo, y quien después tuvo su propio núcleo de seguidores, llamados Mariamnistas, quienes perduraron hasta bien entrado el siglo 3”;.
Los estudios de ADN fueron realizados por el laboratorio más importante de estudios paleogenéticos del mundo, que pertenece a la Universidad Lakehead de Notario, Canadá.
Carney Matheson, experto de esta Universidad, examinó los restos encontrados en las cajas marcadas con los nombres de Jesús y María Magdalena, y determinó que no tenían ninguna relación de parentesco. Los expertos no encontraron material genético suficiente para establecer sin lugar a dudas que el ADN de la caja correspondiente a Judah sea de un hijo del Jesús histórico, “;pero las muestras son consistentes”;.
Un argumento posible contra la historia que cuenta la Tumba de Talpiot es que los nombres es esta familia son una coincidencia.
Andrey Feuerverger profesor de estadística y matemáticas de la Universidad de Toronto, calculó las posibilidades de que las coincidencias entre los miembros de una familia pudieran repetirse en esta época y las cruzó con todas las inscripciones en tumbas encontradas en el siglo 1 en Jerusalén.
Para “;Jesús hijo de José”; encontró resultados son apabullantes: La tasa de probabilidad de las coincidencias de nombre es al menos 600 a 1, o de otra manera, la conclusión es afirmativa 599 veces en 600.

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