Grandes Escuelas de Sabiduría.


Así como en Judea existían santuarios subterráneos centros de enseñanza de Divina Sabiduría conocidos por los servidores Esenios, en otros puntos se encontraban 4 escuelas dirigidas por Grandes Maestros de Sabiduría, que impartían profundos conocimientos de sabiduría, conformando en total cinco religiones que sin saberlo habían sido dadas por el mismo Divino Avatar en sus diferentes jornadas mesiánicas al planeta.

  • El maestro Filón de Alejandría, (recurrencia de Essen, hijo de Moisés) Ptolomeísta en sus principios fundamentales, es decir aristotélico pues Ptolomeo fue discípulo de Aristóteles y éste de Platón, que a su vez lo fue de Sócrates, grandes filósofos de la Grecia prehistórica; donde los dacth y los conservaron y difundieron durante siglos la sabiduría de los profetas blancos: anfión y Antulio, el filósofo atlante.
  • Melchor de Heroopolis, príncipe de Horeb en Arabia, quien dirigía la escuela Kobda-Mosaica, situada en las montañas de Horeb y Sinal. Sus enseñanzas, venían de los Kobdas de Numu, el Dios Pastor, más tarde seguidos de Abel, el hombre-luz.
  • Baltasar de Susa, en Persia, difundía una derivación del Khrisnaismo indostánico; dirigía una escuela de meditación y sabiduría, en donde también impartían terapias mediante el estudio de las plantas medicinales a los aspirantes. Aquí se seguían las enseñanzas de jadas en los libros como “Los Vedas”; “El Baha-Vad-Guita”, “Los Puranas”, “El Mahabharats”, “Los Upahnishad” y el “Righveda”, que eran recopilaciones hechas por los discípulos de khrisna, el príncipe de la Justicia.
  • Gaspar, príncipe de Bombay, budista, al igual que el príncipe shidarte, abdicó a todos sus bienes y se dedicaba a la divina sabiduría que enseñaba en su gran escuela y que obtenía de los sagrados textos “El Mahavastu”, que contenía la palabra de Buda.
  • Esenios. La otra gran rama de enseñanza divina se encontraba en manos de la fraternidad Esenia, a donde se impartía la sabiduría del Supremo legislador de la humanidad, Moisés. Separadamente astrónomos y cabalistas, videntes que pertenecían a éstas escuelas de investigación divina, habían recibido “avisos de lo alto” en cuanto a la llegada a la tierra del Avatar Supremo, y señalaban al pueblo hebreo en Judea, como elegido para recibirle. Sobre la base de éstos avisos, el príncipe Melchor desde Arabia manda a un enviado de su escuela a entrevistarse con el maestro filón, quien desde años atrás, estaba en contacto con terapeutas Esenios y con ellos, había realizado viajes para intercambiar conocimientos mosaicos con los dirigentes de algunos santuarios. Al constatar el maestro Filón, que se trataba de los mismos avisos que él había recibido, regresa con el enviado a la escuela de Melchor y deciden unirse a una caravana que viene de lejanas tierras rumbo al Norte. En esta caravana, vienen Baltasar y Gaspar, que desde Persia y la India recibieron también el “llamado” que Melchor y filón. Esta gran luz espiritual que les iluminó, fue mas tarde simbolizada por una estrella. Emprenden el viaje sin conocerse, pero impulsado por los mismos designios. Cuando llegan al templo, Rabsaces se ofrece como guía de turistas intuyendo que algo importante los había llevado hasta ahí. Baltasar recibe una advertencia y no le permite unirse a ellos. Los sacerdotes Simeón y Esdras oficiaban una ceremonia; durante su oración, reciben un mandato del profeta Jeremías, de conducir a los cuatro viajeros hasta JESUS, el Divino Enviado. Estos pronuncian la “clave” y después de la ceremonia, reciben indicaciones de salir por un pasadizo secreto, pues ya han sido advertidos de la presencia de los espías del rey. En la caravana iban también José de Arimatéa y Nicodemus, Esenios de 4° grado. Ellos presentarían a los viajeros a María y a José en la casa de Elcana, quien estaba casado con Sara, tía de María. Ese santo hogar había sido elegido para recibir la llegada de JESUS, el divino ungido.
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