Evangelio Esenio – Manuscritos


EL EVANGELIO ESENIO DE PAZ. Palabras De Paz De Los Esenios. En “El Misterio del Sirio”, el astrónomo Robert K. G. Temple hace interesantes consideraciones sobre los dioses o devas, partiendo de Babilonia especialmente sobre los hombres pez llamados Oe, Odacón, entre otros, quienes entregaron enseñanzas sobre la vitalidad, cómo mantener sano el cuerpo y cómo sanarlo, además de ideales y códigos éticos. Esta obra ofrece un campo de discusión especial para los conocedores de la posible consolidación entre El Ángel Solar quien es el Alma Consciente y la Forma Lunar, la personalidad pasajera de cada encarnación, aspirante a ser redimida. El pensador Tibetano Djwal–Khul sostiene que en el huerto de los olivos Cristo entregó Su voluntad al Padre, tendiendo un muy débil hilo entre la Jerarquía de la Humanidad y El Lugar del Padre en Sirio. La humanidad puede dar el paso hacia el Nacimiento de Cristo en su corazón con el amor en obras bajo la influencia de los Devas sanadores que acompañan y acatan a Cristo como Señor del Karma (= destino), Quien tiene la potestad o el Don de Dios para liberar de los errores.
Introducción. Gran parte de la pura tradición del cristianismo se asienta en las enseñanzas Esenias que fueron el caldero de síntesis por parte de los semitas de las vertientes más antiguas del medio oriente y del oriente mismo. San Jerónimo, en la mitad del siglo IV D.C., bebió del manantial de los fragmentos hebreos de la sabiduría Esenia. San Benedicto al fin del siglo V, conoció sus traducciones y así fundó la orden de los Benedictinos inspirado en el espíritu de la vida Esenia de donde sacó su Regula Santa, Santa Regla o Reglamento Santo. Los Benedictinos guardaron copias de la edad media de trabajos de Cicerón, Séneca, Tácito, San Jerónimo y San Agustín, Filón de Alejandría, Josefo Flavio y otros más, en su monasterio de Monte Casino, una especie de fortaleza que se autoabastecía y por su situación estratégica perduró, aunque en la invasión de los Sarracenos fueron destruidos algunos textos, pero por la traducción de San Jerónimo se salvaron de desaparecer totalmente los textos Esenios. También en 1943 el abad y los monjes debieron esconder manuscritos, rollos, códices y más de 40 mil invaluables pergaminos, en cestas de madera, para protegerlos de los duelos de artillería en la segunda guerra mundial. Todos ellos se encuentran hoy en las bóvedas de los archivos del Vaticano. Desde su primera edición en 1920 más o menos, este evangelio o tratado Esenio de la Paz, ha sido traducido a más de 23 idiomas. Solamente en Estados Unidos se han distribuido más de un millón de copias. Adicional a los textos del Vaticano y los descubrimientos de Qumran, los Habsburgo de Austria poseen material Esenio en idioma Eslavo triado de Asia por sacerdotes Nestorianos que huían de las hordas de Genghis Khan mas los descubrimientos de la biblioteca de Nag–Hammadi en Egipto en 1945, están destinados a depurar las enseñanzas religiosas de nuestro tiempo, en especial en occidente. Y a convertirse en otro signo de El fin de los Tiempos, para el advenimiento de la Parusia o era sin tiempo, el Cielo nuevo y la Tierra nueva o el Nuevo Mundo.
Nota. No debiéramos caer en una errada interpretación del “dualismo” Esenio como lo han hecho con el Mazdeísmo algunos arqueólogos. Para las masas sumergidas en la dualidad, ésta es una sabia pedagogía. Al apreciar cómo es expulsado “Satán” y sus huestes, vemos la sabiduría Esenia al identificarlos con animales de muladar; ahora, este tema es objeto de atención en las campañas para la preservación de la salud pública, mediante la higiene. “Hamartía” es la palabra griega para designar “no acertar en el blanco” en la práctica de la “arquería”; ella se tradujo como “pecado”, usando en este texto la palabra “error” en vez de pecado; así, se puede superar el complejo de culpa y baja de la autoestima para ensayar de nuevo y “acertar”.
San Jerónimo. A mediados del siglo IV San Jerónimo comenzó a encontrar trozos de algunos manuscritos antiguos en poder de unos anacoretas que vivían en cabañas en un valle escondido del desierto de Calkis. A medida que aprendía hebreo y arameo empezó a entender el significado de los pergaminos fragmentados y poco a poco comenzó a reunir más. Durante los años siguientes los fue traduciendo al latín. Las enseñanzas que esos rollos contenían le afectaron profundamente. Quedó marcado para el resto de su vida porque entre ellos que tanto le costó traducir, para lo cual tuvo que aprender dos difíciles lenguas y sacrificar toda una vida de intensa dedicación a la vía del desierto estaba el Evangelio Esenio de la Paz. Tras su muerte sus manuscritos se dispersaron así como sus traducciones hebreas y arameas pero muchos alcanzaron el refugio de los Archivos Vaticanos. Al siglo siguiente, en búsqueda de la verdad el joven San Benito tropezó en algún lugar con las traducciones de San Jerónimo al igual que muchos años antes el mismo San Jerónimo tropezó con los rollos originales en la propia búsqueda de la verdad. Las enseñanzas Esenias tuvieron un profundo efecto sobre el joven eremita, atormentado como estaba por el amenazador desorden mundial de la edad media. Inspirado por la visión de la hermandad Esenia, Benito concibió la santa Regla, esa obra maestra de orden y simplicidad que dio lugar a un sistema monástico que a la larga salvó a la cultura occidental de la extinción durante las Edades Oscuras. Cuando Benito fundó el más famoso de sus monasterios en Monte Cassino, ciertos antiguos rollos encontraron un lugar seguro detrás de esas tranquilas paredes. Y allí durmieron en los estantes del Scriptorium, donde los monjes pacientemente copiaban pergamino tras pergamino, siglo tras siglo. Esperaron también pacientemente bajo capas de polvo en los Archivos Secretos del Vaticano. Habían sido escritos centenares de años antes por los mismos Esenios, la misteriosa fuente. Fueron resucitados y traducidos en el siglo IV por San Jerónimo, la corriente. Inspiraron la fundación de una Orden que salvaría a la cultura occidental de la extinción, por San Benito y ahora estaban a punto de ser redescubiertos por mí. Todo comenzó con un trabajo que escribí sobre San Francisco y leí como despedida en mi último curso de enseñanza media. Se titulaba “Deja que San Francisco cante en tu corazón” y ponía en palabras mi amor y devoción por el amable santo pagano que siempre había sido mi favorito. Estaba acabando mis años de estudios secundarios en un monasterio Piarista antes de salir para una universidad Unitaria. Mi madre francesa católica y mi padre transilvano unitario habían llegado a una solución pacífica en cuanto a mi educación. Mi trabajo impresionó mucho al querido director, monseñor Mondik y en cuanto me licencié me llamó a su despacho para darme unas noticias asombrosas. Yo había dicho en el trabajo que mi mayor deseo era aprender todo lo que pudiera sobre San Francisco y ahora él me contaba que yo había sido elegido para estudiar durante algunos meses en los Archivos Secretos y llevar a cabo precisamente eso. Mons. Mondik me dio una carta de presentación pasa su amigo de la infancia Mons. Mercati, ahora jefe de los Archivos. La única condición era que debería vivir en pobreza, castidad y obediencia, justo como un monje franciscano, durante el tiempo de permanencia en Roma, lo que significaba vivir y vestir del modo más simple posible y comer sólo pan moreno, queso, fruta y hortalizas. Por otro lado, Mons. Mondik me dijo que tendría un banquete espiritual cada día al disponer de los inagotables tesoros de las edades que se encontraban en los Archivos y en la Biblioteca del Vaticano. Desde las perspectivas actuales transcurridas muchos años, todo lo ocurrido fue que viví como un Esenio para estudiar al que era la personificación misma del espíritu Esenio: San Francisco. Y aunque entonces no lo sabía, pronto conocería de los Esenios más que nadie en casi quinientos años. Mons. Mercati, una de las personalidades más inolvidables que jamás he conocido, un amable y bondadoso sabio de ojos ardientes y una memoria sobrehumana que se decía abarcaba los cuarenta kilómetros de largos estantes de los Archivos. Me dijo que había leído mi trabajo y me preguntó por qué quería yo estudiar en los Archivos. Le conté mi deseo de conocer la fuente del conocimiento de San Francisco, estudiar todo lo que había conocido el santo más original y único. La respuesta que me dio fue misteriosa y fascinante. Me dijo que San Francisco era el océano y yo debía encontrar el río que lo nutria, igual que él lo hizo. Entonces debería buscar la corriente. Y luego, si estaba afirmado en el Camino, encontraría la fuente. Yo estaba tremendamente animado, no sólo por el reto de sus palabras, sino también por su amabilidad hacia mí, por la señorial compasión que brillaba en sus ojos y me envolvía como en un abrazo. Decidí encontrar la fuente que decía, aunque me llevara el resto de la vida. Y cuando observé bien por primera vez los Archivos Secretos del Vaticano, comencé a pensar que eso me ocuparía, o tal vez más. Había salas y corredores sin fin, docenas de subdivisiones, una habitación con más de 600 índices escritos a mano, y más de 40 kilómetros de estanterías de rollos, pergaminos, manuscritos y códices. En una esquina, había una habitación empolvada con más de 10.000 envoltorios de documentos ¡sin examinar! Pero no estaba solo en mi perplejidad. Había allí estudiantes de todo el mundo y compartimos una fraternal atmósfera de camaradería y unión. No siempre entendíamos las lenguas de los demás, pero teníamos en común una intensa dedicación a nuestros estudios y una inquebrantable devoción a Mons. Mercati, a quien todos queríamos. Quizá por mi fluidez en latín y griego, quizá por mi paciente lucha con los índices polvorientos, un día Mons. Mercati me premió con otra de sus misteriosas manifestaciones: “Recuerda hijo mío que el océano latino está alimentado por el río griego, que está alimentado por la corriente Aramea, que se origina en la fuente hebrea” y me asignó un monje francés para que me ayudara en Arameo y en hebreo, lenguas que no dominaba como el latín y el griego. Sus palabras iluminaron algo mi mente, como un movimiento del ajedrez que repentinamente revela todo el juego y poco después supe que estaba en el camino correcto. Fue entonces cuando decidí descender por una misteriosa escalera circular que conducía a la parte más antigua de los Archivos, donde se guardaban los documentos más preciosos y antiguos. También me había fijado en una puerta siempre cerrada próxima al final del corredor inferior que conducía al despacho de Mons. Mercati, de la que sólo él tenía la llave. Pero por el momento me concentré en la mencionada parte más antigua de los Archivos, bregando corno nunca antes con cuatro lenguas arcaicas, moviéndome tanto con la intuición como con un trabajo de detective perseverante. Cuando finalmente tuve mi primera clave real sentí una profunda satisfacción y un insaciable deseo de saber más. Fui inmediatamente a Mons. Mercati y le pedí permiso para visitar los archivos del monasterio benedictino de Monte Casino. Me lo concedió con un guiño de ojos. Su carta de recomendación para el Abad estaba fechada del día anterior. Se divirtió con mi asombro. “Ve con Dios, hijo mío. Creo que has encontrado el río.” Había encontrado el río, aunque mi primera visita a Monte Cassino no reveló la corriente. Pero después de pasar una semana en el monasterio observando el paseo de los monjes por los bosquecillos y trabajando en su huerto, comiendo su pan y los frutos todos juntos en sus comidas comunitarias, meditando en sus pequeñas celdas, cantando unidos sus bellos cánticos mañana y tarde, supe lo que tenía que encontrar en los Archivos Vaticanos y supe dónde buscarlo. Volví a Mons. Mercati. Reuní todo mi valor y le pedí la llave de su habitación cerrada. Hubo una larga pausa mientras sus ojos buscaron los míos, y entonces me la dio solemnemente, deseándome suerte y diciéndome que me asegurase de devolvérsela. Entré en la habitación secreta como un antiguo iniciado debía haber entrado en la cámara secreta de La Gran Pirámide y me abrí camino solo a través de los polvorientos manuscritos empleando todo el conocimiento que me había costado tanto conseguir para encontrar el camino. No transcurrió mucho tiempo hasta que encontré lo que buscaba. Pocos días después devolví la llave a Mons. Mercati y le pedí permiso para volver a Monte Cassino. Miró mi rostro y sonrió: “Me alegro de que hayas encontrado la corriente, hijo mío. Ahora espero que encuentres la fuente”. Y de nuevo me entregó una carta fechada del día anterior, esta vez pidiendo al Abad que me dejara usar las grandes vitrinas del Scriptorium. Ahondé en los archivos de Monte Cassino como pez en el agua. El río de San Benito me llevó; me impulsó la corriente de San Jerónimo, que había descubierto en el precioso almacén de la habitación cerrada, y escudriñé versiones inéditas de Josefo, Filón y Plinio, junto a muchos otros clásicos latinos. De nuevo vi. Los hermosos manuscritos de San Jerónimo. Muchos de estos inapreciables trabajos se habían considerado perdidos desde hacía mucho tiempo y yo leía y leía como en un cuento de tesoros de increíble riqueza. Averigüé que otras copias de sus trabajos existían aún entre otros monasterios benedictinos, como en la biblioteca de San Salvatore, donde permaneció por siglos una bella copia hasta que con la destrucción de la abadía llegó a La Biblioteca Laurenziana de Florencia, donde ahora se la ha catalogado como el Evangelio Amutino. Los manuscritos originales de San Jerónimo, que se creían perdidos en el siglo V, por fortuna sobrevivieron en el monasterio benedictino de Monte Cassino y en el Vaticano. Entre estos manuscritos estaba el texto completo del Evangelio Esenio de La Paz. Había encontrado la fuente: fragmentos hebreos del Evangelio Esenio, la versión Aramea de la cual yo había leído en los estantes de la habitación cerrada de Mons. Mercati. Supe ahora la procedencia de la luz intensa que brillaba en esa figura amada, y percibí por un instante la heroica medida de su silencio. ¿Debería también yo ahora guardar silencio? Volví al Vaticano y fui inmediatamente al despacho de Mons. Mercati, ese estudio lleno de libros que había llegado a conocer tan bien. Cuando levantó la vista, vi. Algo nuevo en su expresión: mezclada con su familiar mirada de sabia compasión había una indescifrable mirada casi de conmiseración, de algo compartido que él nunca había compartido con ninguna persona. Has encontrado la fuente dijo en tono bajo. ¿Cómo lo sabe? Pregunté. Porque, hijo mío dijo centelleándole la mirada, tienes esa apariencia. Y de nuevo esa extraña expresión cruzó su rostro. Estaba reflejada en ella toda la sabiduría y la compasión de las edades, mezclada con el tierno humor y la participación en un secreto indeciblemente precioso. Repentinamente, las lágrimas inundaron mis ojos. ¿Qué haré, Padre? pregunté. Deja que San Francisco cante en tu corazón susurró. Me arrodillé y besé su mano. Él dijo sólo una palabra, la palabra en latín más corta: “I” (ve). Y me fui y nunca más le volví a ver.
El Evangelio Esenio De Paz. NOTA. No he respetado el versiculado del texto para poder acomodarlo al formato de capitulado en computador con el fin de evitar tantas páginas. Marcelo. Entonces muchos enfermos y mutilados vinieron a Jesús, preguntándole: Si sabes todas las cosas dinos, ¿por qué sufrimos con estas plagas? Maestro, sánanos para que también nosotros podamos ser fuertes y no haya necesidad de habitar en nuestra miseria. Sabemos que tienes el poder de sanar toda clase de enfermedades. Líbranos de Satanás y de todas sus grandes aflicciones. Y Jesús contestó: Felices vosotros que tenéis hambre de la verdad, que yo os satisfaré con el pan de la sabiduría. Felices vosotros que tocáis, porque yo os abriré la puerta de la vida. Felices vosotros que arrojareis el poder de Satán, porque yo os conduciré al reino de los ángeles de nuestra Madre, donde el poder de Satanás no puede penetrar. P/. ¿Quién es nuestra Madre y quiénes sus ángeles? ¿Y dónde está su reino? Le preguntaron muy atónitos. R/. Vuestra Madre está en vos y vos en Ella. Ella os parió. Ella os da la vida. Fue nuestra Madre, quien os dio vuestro cuerpo y a Ella, algún día se lo devolveréis. Felices vosotros cuando la conozcáis, así como a su reino, si recibís los ángeles de vuestra Madre y si observáis sus leyes. De cierto os digo; el que hace estas cosas jamás verá enfermedad. Porque el poder de vuestra Madre, es superior a todo. Y este poder destruye a Satanás y a su reino. Y tiene dominio sobre vuestros cuerpos y sobre toda cosa viviente. La sangre que circula en nosotros es nacida de la sangre de nuestra Madre Tierra. Su sangre cae de las nubes, brota de las entrañas de la tierra; susurra en los arroyos de las montañas. Corre extendiéndose en los ríos de las llanuras, duerme en los lagos; ruge con poder en los tempestuosos mares. Su aliento es azul en las alturas de los cielos; murmura en las cumbres de las montañas; susurra entre las hojas de la selva. Ondea sobre los campos de maíz. Dormita en los profundos valles; abrasa en el desierto. La dureza de nuestros huesos es nacida de los huesos de nuestra Madre Tierra, de las rocas y de las piedras. Desnudas se alzan hacia los cielos sobre las cumbres de las montañas; son como gigantes que echados dormitan en las faldas de las montañas; como ídolos entronados en el desierto, escondidos en lo profundo de la tierra. Lo tierno de nuestra carne es nacido de la carne de nuestra Madre Tierra, cuya carne como cera amarilla y roja, está en las frutas de los árboles y nos nutre en los surcos de los sembrados. Nuestras entrañas son nacidas de las entrañas de nuestra Madre Tierra y se esconden a nuestros ojos así como las profundidades invisibles de la tierra. La luz de nuestros ojos, el oír de nuestras orejas, ambos son nacidos de los colores y sonidos de nuestra Madre Tierra, la cual nos envuelve, como las olas del mar al pez; como el remolino de aire al ave. De cierto, de cierto os digo: el hombre es el hijo de La Madre Tierra y de ella recibieron los Hijos de los Hombres todo su cuerpo. De igual manera como el cuerpo de un recién nacido ha venido al mundo, es nacido del vientre de su madre. De cierto os digo, sois uno con vuestra Madre Tierra, Ella está en vosotros y vosotros en Ella. De Ella nacisteis, en Ella vivís y a Ella volveréis de nuevo. Guardad, por lo tanto, sus preceptos, porque nadie alcanzará larga vida, ni será feliz sino el que honra a su Madre Terrenal y obedece sus preceptos. Porque vuestro alimento es su alimento, vuestra sangre su sangre. Vuestros huesos son sus huesos, vuestra carne su carne, vuestras entrañas sus entrañas. Vuestros ojos y vuestros oídos son sus ojos y oídos. De cierto, de cierto os digo, si faltaréis a uno solo de estos preceptos, si dañaréis solo uno de vuestros miembros, os lamentareis en vuestro dolor y enfermedad y allí será el llanto y el crujir de dientes. De cierto os digo, a no ser que sigáis las leyes de vuestra Madre Tierra, vos no podéis escapar de la muerte. Y el que se apega a la ley de su Madre, a él se apegará su Madre también. Sanará todas sus plagas y jamás enfermará. Ella le alargará la vida y le protegerá de toda aflicción. Del fuego, del agua, de la picadura de serpientes venenosas. Porque vuestra madre os parió y mantiene la vida en vos. Os ha dado vuestro cuerpo, solamente ella puede curaros. Felices los que aman a su Madre y reposan en paz sobre su seno. Porque vuestra Madre os ama, aún cuando la abandonéis. Y ¿Cuánto más os amará si volvéis a Ella de nuevo? De cierto, de cierto os digo, grande, muy grande es su amor. Mayor que la más grande entre las montañas y más profundo que el más profundo de los mares. Y a los que aman a su Madre, Ella no los abandonará jamás. Así como la gallina protege a sus polluelos; como el león a sus cachorros, así La Madre protege a su único hijo. Así La Madre Tierra protege al Hijo del Hombre y le salva de todo peligro y males. Por que en verdad os digo, que innumerables males y peligros acechan a los Hijos de los Hombres. Belcebú, el príncipe de los demonios, la fuente de todo mal está en espera en el cuerpo de los Hijos de los Hombres; él es muerte y señor de toda plaga y poniéndose ropajes atractivos tienta y seduce a los Hijos de los Hombres. Les ofrece riquezas, poder y palacios espléndidos, vestidura de oro y plata, multitud de criados, todo esto y además renombre y gloria. Fornicación y falta de pudor, glotonería y embriaguez, vida disoluta y molicie; y él seduce a cada uno según las inclinaciones de su corazón. Y en el día en que los Hijos de los Hombres ya hayan llegado a ser sus esclavos, de todas estas vanidades y abominaciones, entonces en pago de ello, les arrebata todas aquellas cosas que La Madre Tierra les dio en abundancia, a los Hijos de los Hombres. Le arrebata su aliento, su sangre, sus huesos, su carne, sus entrañas, sus ojos y oídos. Y la respiración de los Hijos de los Hombres se corta; ellos se asfixian llenos de dolor y hediondez, con el aliento de las bestias inmundas. Y su sangre es espesa y de mal olor como el agua de los pantanos. Se coagula, ennegrece como la noche de la muerte. Y sus huesos se endurecen y se hacen nudosos; se funden interiormente, se quiebran en pedazos, como la piedra al caer sobre una roca. Y su sangre se convierte en grasa y líquido, se corrompe, se pudre con erupciones y tumores que son una abominación. Y sus entrañas llegan a estar llenas de abominable suciedad con los residuos que manan de las pudriciones y multitud de gusanos tienen su morada allí. Y sus ojos se oscurecen hasta que la negra noche los envuelve. Y sus orejas se cierran como el silencio de la tumba. Y al fin de todo, el hijo pródigo del hombre perderá su vida. Porque no guardó los preceptos de su Madre y acumuló error sobre error. Por lo tanto, todos los dones de su Madre Tierra le serán quitados; aliento, sangre, huesos, entrañas, ojos y oídos. Y después de todo, hasta la vida, con la que La Madre Tierra coronó su cuerpo. Empero, si el Hijo del Hombre se arrepiente de sus errores, los abandona y se vuelve a La Madre Tierra, y si observa los preceptos de La Madre Tierra y se libra de las garras de Satanás y resiste sus tentaciones, entonces La Madre Tierra recibe de nuevo a su hijo pródigo con amor y le envía sus ángeles a fin de que le sirvan. De cierto, de cierto os digo, cuando el Hijo del Hombre resiste a Satanás, que mora en él y no hace su voluntad, a la misma hora los ángeles de La Madre Tierra aparecen ante él a fin de servirle con todo su poder, y libran completamente al Hijo del Hombre, del poder de Satanás. Pues ningún hombre puede servir a dos señores, o serviréis a Belcebú y a sus demonios, o serviréis a vuestra Madre y a sus ángeles. O serviréis a la muerte, o serviréis a la vida. De cierto os digo, felices vosotros que practicáis las leyes de la vida y no erráis en los caminos de la muerte. Porque en ellos las fuerzas de la vida están fuertemente impresas y huyen las plagas de la muerte. Todos a su derredor escuchaban atónitos sus palabras, porque su palabra era con Poder. Y sus enseñanzas eran distintas de las de los escribas y sacerdotes. Y aunque el sol se había puesto, no se retiraron a sus hogares. Se sentaron alrededor de Jesús y le preguntaron: Maestro ¿Cuáles son estas leyes de la vida? Quédate más con nosotros y enséñanos. Escucharemos tus enseñanzas, para que podamos ser sanados y para que podamos ser justos. Y Jesús se sentó en medio de ellos y les dijo: 2.- De cierto, de cierto os digo, nadie puede ser feliz, sino el que cumple con La Ley. Y los otros respondieron: Nosotros cumplimos todas las leyes de Moisés nuestro legislador, según están escritas en las Sagradas Escrituras. Y Jesús respondió: No busquéis La Ley en vuestras Escrituras, pues La Ley es vida y las escrituras son muerte. De cierto, de cierto os digo, Moisés no recibió las Leyes escritas; sino de viva voz. La Ley es palabra viva, del Dios vivo, para los profetas vivientes, para los hombres vivientes. La Ley está escrita en toda cosa viviente. Vosotros la encontrareis en las hierbas, en los árboles, en el río, en las montañas. En las aves del cielo, en los peces del mar; más buscadla principalmente en vosotros mismos. Porque de cierto os digo, que toda cosa viviente está más cerca de Dios, que La Escritura que no tiene vida. Dios, de tal manera creó la vida y toda cosa viviente, a fin de que ellas enseñaran al hombre, por la palabra de Vida Eterna, las leyes del Verdadero Dios. Dios no escribió su palabra en las páginas de un libro, sino en vuestro corazón y en vuestro espíritu. Están también en vuestro aliento, vuestra sangre, vuestros huesos. En vuestra carne, vuestras entrañas, vuestros ojos, vuestros oídos, y en cada partícula de vuestro cuerpo. Están escritas en el aire, en el agua, en la tierra. En las plantas, en los rayos del sol, en las profundidades y en las alturas. Os hablan con el fin de que comprendáis el idioma y la voluntad del Dios viviente. Pero vos cerráis los ojos para no poder ver, tapáis vuestras orejas para no poder oír. De cierto, de cierto os digo, la escritura es la obra del hombre, mas la vida y todos sus ejércitos, son la obra de nuestro Dios. ¿Por qué no escucháis las palabras del Dios viviente que están escritas en sus obras? Y ¿Por qué estudiáis las escrituras muertas que son la obra de los hombres? 3.- ¿Cómo podremos leer la Ley de Dios en otra parte que no sean las escrituras? Léenoslas donde tú las veas, pues nosotros no conocemos nada sino las escrituras que hemos heredado de nuestros padres. Enséñanos la ley de que tu hablas, a fin de que oyéndola, seamos sanados y justificados. Y Jesús les dice: Vosotros no comprendéis las palabras de la vida porque estáis en la muerte. Las sombras oscurecen vuestros ojos y la sordera cierra vuestros oídos. Pues yo os digo, en verdad no habéis ganado nada al escudriñar las escrituras muertas, pues con vuestros hechos negáis al que os ha dado las escrituras. Pues os digo en verdad, Dios y sus leyes no están de acuerdo con vuestros actos. No están en la glotonería y la embriaguez, ni en lo disoluto, ni en la impudicia, ni en la búsqueda de riquezas, ni aún en el odio para vuestros enemigos. Porque todas estas cosas están muy alejadas del verdadero Dios y de sus ángeles. Más todas estas cosas vienen del reino de las tinieblas y del príncipe de todo mal. Y todas estas cosas vosotros las lleváis en vosotros mismos y por esto las palabras y el poder de Dios no descienden en vosotros. Porque toda clase de males y abominaciones habitan en vuestro cuerpo y vuestro espíritu. Si queréis que la palabra del Dios viviente penetre en vosotros, no manchéis ni vuestro cuerpo ni vuestro espíritu. Porque el templo que es el cuerpo, es el templo del espíritu y el espíritu es el templo de Dios. Purificad, por lo tanto el templo para que el Señor del templo descienda y habite en un lugar digno de El. Retiraos de todas las tentaciones de vuestro cuerpo y de vuestro espíritu, que vienen de Satanás y amparaos bajo la sombra del cielo de Dios. Convertíos y ayunad. Porque en verdad os digo, que Satanás y sus maldades sólo pueden ser arrojados con oración y ayuno. Idos y ayunad solos, y que tu ayuno no sea conocido por los hombres. El Dios viviente lo verá y grande será vuestro galardón. Y ayunad hasta que Belcebú y todos sus demonios se aparten de vos y todos los ángeles de La Madre Tierra vengan y os sirvan. Porque en verdad os digo, sin ayuno no seréis jamás libres del poder de Satanás y de todas las enfermedades que vienen de él. Ayunad y orad con fervor buscando el poder del Dios viviente para vuestra curación. Cuando ayunéis huid de los Hijos de los Hombres y buscad los ángeles de nuestra Madre Tierra. Pues el que busca halla. Buscad el aire fresco de las selvas y de los campos y en medio de ellos encontrareis el Ángel del Aire. Quitaos vuestras sandalias, vuestras ropas y permitid que el Ángel del Aire abrace todo vuestro cuerpo. Después respirad larga y profundamente a fin de que el Ángel del Aire penetre en vuestro interior. En verdad os digo, el Ángel del Aire arrojará de vuestro cuerpo todas las impurezas que os manchan, dentro y fuera de él. Y toda fetidez e impureza saldrán de vos, así como el humo del fuego que se eleva en el aire y se pierde en el mar de aire. Porque en verdad os digo, sagrado es el Ángel del Aire que purifica todo lo impuro y cambia en olor dulce lo mal oliente. Ningún hombre puede llegar ante la presencia de Dios, si el Ángel del Aire no le permite el paso. En verdad todos deben nacer de nuevo de aire y de verdad. Porque vuestro cuerpo respira el aire de La Madre Tierra y vuestro espíritu respira La Verdad del Padre Celestial. Después del Ángel del Aire, buscad el Ángel del Agua. Quitaos vuestro calzado y vuestras vestiduras y permitid que el Ángel del Agua abrace todo vuestro cuerpo. Refugiaos sin temor en sus brazos y con la frecuencia que pongáis en movimiento el aire con vuestra respiración, así moved el agua con vuestro cuerpo. De cierto os digo, el Ángel del Agua arrojará de vuestros cuerpos toda impureza que los manchan por dentro y por fuera. Y todas las impurezas y podredumbres saldrán de vuestro cuerpo así como la suciedad de las vestiduras es lavada y el agua al correr la lleva y se pierde en las corrientes del río. De cierto os digo, sagrado es el Ángel del Agua que purifica todo lo impuro y cambia lo mal oliente en olor suave y dulce. Nadie puede venir a la presencia de Dios si el Ángel del Agua no le permite pasar. De cierto os digo, todos deben nacer de nuevo, de agua y de verdad. Porque vuestro cuerpo se baña en el río de la vida terrestre y vuestra alma se baña en la fuente de vida eterna. Porque recibís vuestra sangre de vuestra Madre Tierra y la verdad de vuestro Padre Celestial. No penséis que es suficiente que el Ángel del Agua os abrace exteriormente. En verdad os digo, las impurezas del interior de vuestro cuerpo son mayores que las del exterior. Y el que se purifica en el exterior, pero en el interior permanece sucio es como los sepulcros blanqueados en el exterior, mas en el interior están llenos de horribles impurezas y abominaciones. Así pues, Yo os digo en verdad, permitid que el Ángel del Agua os bautice también en el interior para que seáis libres de todos vuestros antiguos errores. Y que en vuestro interior, de igual manera seáis purificados como la espuma de los ríos que se balancea a la luz del sol. Buscad, por lo tanto, un guaje grande que tenga su tallo suficientemente largo, de la altura de un hombre. Quitad lo de su interior y reemplazadlo con agua del río, calentada al sol. Colgadlo de una rama de un árbol y arrodillaos en el suelo ante el Ángel del Agua. Introducid el extremo o caña del guaje en la parte trasera, a fin de que el agua fluya en vuestros intestinos. Después permaneced arrodillados sobre la tierra, ante el Ángel del Agua y orad al Dios viviente por el perdón de vuestros pasados errores. Pedid al Ángel del Agua que libre vuestros cuerpos de toda impureza y de toda enfermedad. Luego, dejad que el agua se desaloje de vuestro cuerpo a fin de que se lleve todas las inmundicias y abominaciones de Satanás. Y veréis con vuestros ojos y oleréis con vuestras narices todas las impurezas abominables que manchan el templo de vuestro cuerpo. Aún de todos lo errores que habitan en vuestro cuerpo y que os atormentan con toda clase de dolores. De cierto os digo, el bautismo del agua os libra de todo esto. Repetid el bautismo de agua cada día de vuestro ayuno. Hasta el día en que veáis que el agua que fluye de vuestro cuerpo es pura como la espuma del río. Luego llevad vuestro cuerpo al agua corriente del río y allí en los brazos del Ángel del Agua rendid gracias al Dios viviente que os ha librado de vuestros errores. Y este santo bautismo del Ángel del Agua, es renacer a nueva vida, pues, en el futuro vuestros ojos verán y vuestros oídos oirán. No erréis más, por lo tanto, después de vuestro bautismo a fin de que los ángeles del Aire y del Agua moren eternamente en vos y os sirvan siempre. Y si subsiste todavía algo de vuestros antiguos errores e impurezas buscad el Ángel del Sol. Quitad vuestro calzado y vestiduras y permitid que el Ángel del Sol descienda a vos. Luego aspirad largo y profundamente a fin de que el Ángel del Sol descienda a vos. Y el Ángel de La Luz del Sol arrojará de vuestro cuerpo todo el mal olor e impurezas que manchen el exterior de vuestro cuerpo. Y toda impureza y podredumbre saldrán de vos, así como la oscuridad de la noche se desvanece con la claridad del Sol cuando se levanta. Porque en verdad os digo, sagrado es el Ángel de La Luz del Sol que purifica todo lo impuro y que hace las cosas, mal olientes, de olores suaves y dulces. Nadie podría llegar a la presencia de Dios si el Ángel de La Luz del Sol no se lo permite. En verdad, todos deben renacer de Sol y de verdad. Porque vuestro cuerpo toma calor de la Luz del Sol, de la Madre Tierra, y vuestro espíritu toma calor de la Luz del Sol de la Verdad, del Padre Celestial. Los Ángeles del Aire, del Agua y del Sol son hermanos. Le fueron dados al Hijo del Hombre para que le sirvan y para que pueda ir siempre de uno a otro. Sagrados son de igual modo sus abrazos. Son los hijos inseparables de la Madre Tierra, así que no separéis aquello que está unido por la tierra y el cielo. Permitid que estos tres ángeles dancen a diario a vuestro alrededor y que habiten con vos en todos vuestros ayunos. En verdad os digo, el poder del demonio, todos los errores y todas sus impurezas huirán pronto de aquel cuerpo que esté en los brazos de estos tres ángeles. Así como los ladrones huyen de una casa desierta a la llegada del amo, uno por la puerta, otro por la ventana y el tercero por el techo, cada uno donde se encuentre y por donde le sea posible. De igual manera, huirán de vuestro cuerpo todos los demonios del mal y todos vuestros errores pasados, y toda impureza y enfermedad que mancha el templo de vuestro cuerpo. Cuando los ángeles de la Madre Tierra penetran en vuestro cuerpo como los amos del templo, de nuevo toman posesión de él. Todo mal olor huirá de vos por vuestro aliento y por vuestra piel. Aguas corrompidas saldrán por vuestra boca y por vuestra piel, así como por vuestra parte trasera y partes íntimas. Y todas estas cosas las veréis con vuestros ojos y oleréis con vuestras narices y tocareis con vuestras manos. Y cuando todos los demonios, errores e impurezas hayan huido de vuestro cuerpo, vuestra sangre será tan pura como la de nuestra Madre Tierra y como la espuma del río que ondea a la luz del sol. Y vuestro aliento será tan puro como el aliento de las flores olorosas. Vuestra carne tan pura como las rojas frutas entre las hojas de los árboles. La luz de vuestros ojos tan clara y brillante como el brillante sol en el cielo azul. Y ahora os servirán todos los ángeles de la Madre Tierra. Y vuestro aliento, vuestra sangre, vuestra carne, serán uno con el aliento, la sangre y la carne de vuestra Madre Tierra. Para que vuestro espíritu sea uno con el espíritu de vuestro Padre Celestial. Porque en verdad os digo, nadie se allegará al Padre Celestial, si no es por la Madre Tierra. Así como ningún recién nacido puede entender las enseñanzas de su padre hasta que su madre le ha amamantado, le ha bañado, cuidado, puesto a dormir y alimentado, etc., mientras es aún pequeño el niño, su lugar está junto a su madre y debe obedecerla. Cuando el niño ha crecido, su padre lo lleva con él a su trabajo, a su lado, en el campo y el niño vuelve a la casa cuando la hora de comer y de cenar llega. Y ahora su padre le enseña para que llegue a ser experto en las obras del padre. Y cuando el padre ve que su hijo entiende sus enseñanzas y hace bien su trabajo, le entrega sus posesiones para que pertenezcan a su hijo amado y para que el hijo continúe la obra de su padre. En verdad os digo, feliz ese hijo que acepta el consejo de su Madre y camina en él. Y cien veces más feliz es ese hijo quien también acepta y camina en los consejos de su padre, pues fue dicho: Honra a tu padre y a tu madre para que los días se te alarguen sobre la tierra. Pero Yo os digo: Hijos de los Hombres, honrad a vuestra Madre Tierra y seguid sus leyes, para que vuestros días se alarguen sobre la tierra. Y honrad a vuestro Padre Celestial para que sea vuestra Vida Eterna en los cielos. Porque el Padre Celestial es mayor que todos los padres por simiente y sangre y mayor es la Madre Terrenal que todas las madres por carne. Y mas amado es el Hijo del Hombre a los ojos del Padre Celestial y de la Madre Tierra, que lo que son los hijos a los ojos de sus padres por simiente y de su madre por carne. Y más sabias son las palabras y las leyes de nuestro Padre Celestial, que las palabras y la voluntad de todos los padres por simiente y de todas las madres por la carne. Y de mayor valor es la herencia de vuestro Padre Celestial y de vuestra Madre Tierra los reinos sempiternos de la Tierra y de la Vida celestial, que todas las herencias de vuestros padres por simiente y sangre y de vuestras madres por cuerpo. Y vuestros verdaderos hermanos son aquellos que hacen la voluntad de vuestro Padre Celestial y de vuestra Madre Tierra y no vuestros hermanos por la sangre. En verdad os digo, que vuestros verdaderos hermanos en la voluntad del Padre Celestial y de la Madre Tierra os amarán mil veces más que vuestros hermanos por la sangre. Porque desde los días de Caín y Abel, cuando los hermanos de la sangre quebrantaron la Ley de Dios, no hay verdadera hermandad por la sangre. Y los hermanos tratan a los hermanos como extraños. Por lo tanto, os digo, amad a vuestros hermanos en la voluntad de Dios, mil veces más que a vuestros hermanos por la sangre. Porque vuestro Padre Celestial es Amor. Porque vuestra Madre Tierra es Amor. Porque el Hijo del Hombre es Amor. Es por el amor que el Padre Celestial, la Madre Tierra y el Hijo del Hombre son uno. Porque el Espíritu del Hijo del Hombre fue creado del Espíritu del Padre Celestial y su cuerpo, del cuerpo de la Madre Tierra. Sed perfectos como el Espíritu de vuestro Padre Celestial y el cuerpo de vuestra Madre Tierra son perfectos. Y de tal manera amad a vuestro Padre Celestial como El ama vuestro Espíritu. Y de tal manera amad a vuestra Madre Tierra así como Ella ama a vuestro cuerpo. Y de tal manera amad a vuestros verdaderos hermanos, así como vuestro Padre Celestial y vuestra Madre Tierra los aman. Y entonces vuestro Padre Celestial os dará su Santo Espíritu y vuestra Madre Tierra os dará su Santo Cuerpo. Y entonces, los Hijos de los Hombres como verdaderos hermanos, se darán amor uno al otro, el amor que ellos recibieron de su Padre Celestial y de su Madre Tierra. Y llegarán a ser un consuelo el uno del otro. Y desaparecerá de la tierra todo mal y toda tristeza y habrá amor y gozo sobre la tierra. Y toda la Tierra será como los cielos y el Reino de Dios vendrá. Y entonces vendrá el Hijo del Hombre en toda su gloria para heredar el Reino de Dios. Y entonces los Hijos de los Hombres dividirán su herencia divina, el Reino de Dios. Porque los Hijos de los Hombres viven en el Padre Celestial y en la Madre Tierra, y el Padre Celestial y la Madre Tierra viven en ellos. Y entonces con el Reino de Dios vendrá el fin de los tiempos. Porque el Amor del Padre Celestial da a todos vida sempiterna en su Reino. Porque el Amor es eterno. El amor es más fuerte que la muerte. Si yo hablase en lenguas humanas y de ángeles y no tuviese amor, vendría a ser como metal que resuena o címbalo que retañe. Y si tuviese el don de la profecía y entendiese todos sus misterios y toda la ciencia, si tuviese la fe de manera que pudiese traspasar las montañas y no tuviese amor, nada sería. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a los pobres y si entregase mi cuerpo para ser quemado y no tuviese amor, de nada serviría. El amor es sacrificado, es gentil, el amor no tiene envidia, el amor no hace locuras, no es engreído. No es injurioso, no es egoísta, no se irrita, no piensa mal. No se huelga en las injusticias, mas, se halaga en la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 4.- La caridad nunca cesa de ser, mas las profecías se han de acabar y cesarán las lenguas y la ciencia sobrará. Porque en parte conocemos la verdad y en parte erramos. Más cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que está en partes, será quitado. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño y jugaba como niño. Pero cuando fui hecho Hombre deseché las niñerías. Ahora vemos por un espejo, en oscuridad, mas luego veremos cara a cara. Ahora conocemos en parte, mas cuando estemos en la presencia de Dios aún nos conoceremos nosotros mismos, no en parte sino como somos conocidos por El. Ahora permanecen estas tres virtudes: la Fe, la Esperanza y el Amor, empero la mayor de ellas es el Amor. Y ahora os hablo en la lengua viva, del Dios viviente por el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial. Aún no hay uno entre vosotros que pueda entender todo lo que Yo hablo. El que os explica las escrituras os habla en lengua muerta de hombres muertos, por medio de su cuerpo enfermo y mortal. A él, por lo tanto, le pueden entender todos los hombres, porque todos los hombres están enfermos y están en la muerte. Nadie ve la luz de la vida. Ciegos que guían a otros ciegos por la senda del pecado, de enfermedad y sufrimientos. Y a la postre todos caen en el hoyo de la muerte. Soy enviado a vosotros por el Padre, para que Yo pueda hacer que la Luz de Vida del Padre brille ante vosotros. La luz alumbra de por sí en la oscuridad. Mas la oscuridad se conoce sólo a sí y no conoce la Luz. Muchas cosas tengo aún que deciros, pero no las podéis soportar aún. Porque vuestros ojos se han acostumbrado ya a la oscuridad y la Luz perfecta del Padre Celestial os cegaría. Por lo tanto, aún no podéis comprender lo que os digo con relación al Padre Celestial que me ha enviado a vos. 5.- En primer lugar seguid los preceptos de la Madre Tierra, de los cuales os he hablado. Y cuando los ángeles hayan limpiado y renovado vuestros cuerpos y fortalecido vuestros ojos, estaréis capacitados para soportar la luz de vuestro Padre Celestial. Cuando podáis fijar vuestra mirada con firmeza en la brillantez del sol de medio día entonces podéis mirar la sublime Luz de vuestro Padre Celestial que es mil veces más brillante que miles de soles. (N. E.: Se recomienda tener presente la actividad solar actual para evitar lesiones oculares posteriores).Mas, ¿cómo podrías ver la Luz que ciega, de vuestro Padre Celestial, cuando no podéis soportar aún el brillo del flamante sol? 6.- Creedme, el sol es semejante a la llama de una vela al lado del sol de la verdad el padre Celestial. Tened Fe por lo tanto, y esperanza y Amor. De cierto os digo, no os quedareis sin vuestro galardón. Si creéis en mis palabras, creéis en el que me envió, quien es el Señor de Todo y para quien todo es posible. Porque lo que es imposible a los hombres, es posible con Dios. Si creéis en los ángeles de la Madre Tierra y cumplís sus preceptos, vuestra fe os sustentará y no veréis nunca enfermedad. Tened también esperanza en el amor de nuestro Padre Celestial pues el que en El confía no se verá engañado, ni verá jamás la muerte. Amaos los unos a los otros, porque Dios es Amor y así conocerán sus ángeles que andáis en sus caminos. Y entonces todos los ángeles vendrán a vuestra presencia y os servirán. Y Satanás con todos sus errores, enfermedad y suciedad huirá de vuestro cuerpo. Idos, dejad vuestros errores y arrepentíos (N. E.: “la metanoia” equivale al “cambio de la mente sensual” egocéntrica, por la “mente simple que está en Cristo”. Arrepentimiento ha sido una interpretación de la palabra “metanoia”). Bautizaos, para que nazcáis de nuevo y no erréis más. 7.- Y Jesús se puso de pie. Mas todos los demás se quedaron sentados, pues todos sentían el poder de sus palabras. Y luego apareció la luna entre las nubes que se partían, y envolvió a Jesús en su brillo. Y su caballera despedía rayos de fuego y Jesús estaba allí de pie, entre ellos, a la luz de la luna, como si estuviera suspendido en el aire. Y nadie supo cuánto tiempo había pasado, pues el tiempo suspendió su marcha. Entonces Jesús extendió sus manos y les dijo: “La paz sea con vosotros”. Y así partió, como el aliento del aire al balancear las hojas verdes de los árboles. Y por gran rato la multitud quedó sentada, quieta. Y despertaron en medio del silencio, uno después del otro, como si despertaran de un largo sueño. Pero, nadie se iba. Como si las palabras de aquel que les había dejado, aún sonaran en sus oídos. Y quedaron sentados como si escucharan alguna música maravillosa. 8.- Al fin uno de ellos, con respeto, dijo: Cuán bueno es estar aquí. Otro: Que esta noche fuera eterna. Y otros: Que siempre pudiera estar con nosotros. En verdad, El es el mensajero de Dios, puesto que sembró la esperanza en nuestros corazones. Y ninguno deseaba irse a su casa diciendo: No voy a mi casa donde todo es tinieblas y no hay gozo. ¿Para qué vamos a casa donde nadie nos ama? Y hablaban de ese modo, pues casi todos eran pobres, cojos, ciegos, malformados. Eran mendigos, sin hogar, despreciados en su miseria. Eran únicamente soportados en las casas donde hallaban refugio por algunos días, solo por amor a la piedad. Y algunos, también, poseyendo casas y familias decían: También nosotros nos quedaremos con vosotros. Porque cada hombre sentía que las palabras de El, que había partido, los unía con lazos invisibles a la pequeña compañía. Y todos sintieron su nuevo nacimiento. Vieron ante ellos un mundo lleno de esplendor, aún cuando la luna se escondía tras las nubes. Y en el corazón de todos renacían flores de admirable belleza, las flores del gozo y de la felicidad. Y cuando los brillantes rayos del sol aparecieron en el horizonte, todos sintieron que era el futuro Sol del Reino de Dios. Y con sus rostros radiantes de gozo se levantaron para encontrar a los ángeles de Dios. Muchos enfermos e inmundos seguían las palabras de Jesús. Y buscaban las riberas de los susurradores arroyos y quitando sus sandalias y vestiduras, ayunaban y sometían sus cuerpos a los ángeles del Aire, del Agua y del Sol. Y los ángeles de la Madre Tierra los tomaron en sus brazos, posesionándose de sus cuerpos, tanto del exterior como del interior. Y todos vieron alejarse apresuradamente de ellos, todos los males, errores e impurezas. Y el aliento de algunos de ellos llegó a ser tan insoportable como el desecho de los intestinos cuando hay diarrea. Y algunos tenían accesos anormales de esputos y mal olor y además, vómitos inmundos e impurezas salían de sus partes internas. Y todas estas impurezas fluían por sus bocas, en algunos por su nariz, en otros por sus ojos y orejas. Y muchos tenían un sudor fétido que provenía de todo su cuerpo, sobre toda la superficie de su piel. Y a muchos les resultaron abscesos en sus piernas, de las cuales salían impurezas de muy mal olor. Y la orina fluía abundante de su cuerpo. Y en muchos, los orines eran escasos, muy espesos y de color de miel de abejas. El de otros era casi rojo o negro y casi tan duro como la arena de los ríos. Y muchos ventoseaban gases de mal olor de sus intestinos, semejantes al aliento de los demonios. Y la hediondez era tal que nadie la podía soportar. 9.- Y cuando se bautizaron, el agua penetró en el interior de sus cuerpos. Y de allí salieron todas las abominaciones e impurezas de sus errores. Y así como un arroyo que desciende de la montaña, así vierte de sus cuerpos una multitud de abominaciones duras y suaves. Y el suelo por donde corrían era contaminado y tan grande llegó a ser la hediondez que nadie podía permanecer allí. Y los diablos dejaron los intestinos, en la forma de numerosos gusanos que se contorneaban en su estrecho sitio, en el intestino que estaba lleno de impurezas, y se retuercen en impotente rabia, al ser arrojados del cuerpo de los Hijos de los Hombres. Y entonces el Ángel del Sol descendió sobre ellos y perecieron retorciéndose en el frenesí de la desesperación, cuando el Ángel del Sol los pisó bajo sus plantas. Y todos temblaron con terror al ver todas estas abominaciones de Satán, de las cuales los ángeles les habían librado. Y dieron gracias a Dios, quien había enviado a sus ángeles para su liberación. Y había algunos cuyos dolores les atormentaban y no los dejaban. Y no sabiendo qué hacer, resolvieron enviar alguien a Jesús. Porque ellos tenían grandes deseos de que El estuviese entre ellos. Cuando dos de ellos hubieron ido a buscarlo, vieron a Jesús acercándose por la ribera del río. Y sus corazones fueron henchidos de gozo y esperanza cuando oyeron su saludo “La paz sea con vosotros”. Y tantas eran las preguntas que le querían hacer, mas en su asombro no podían principiar, pues nada se les venía a la mente. Y uno de ellos exclamó: Maestro, en verdad te necesitamos, ven y sálvanos de nuestros dolores. 10.- Y Jesús habló por medio de parábolas. Sois como el hijo pródigo, quien por muchos años comió, bebió y pasó sus días en desaciertos y libertinajes con sus amigos. Y cada semana, sin conocimiento de su padre, incurría en nuevas deudas y en pocos días despilfarró todo. Y los usureros siempre le prestaban dinero, pues su padre poseía grandes riquezas y siempre con paciencia pagaba todas las deudas de su hijo. Y en vano él con buenas palabras, amonestaba a su hijo, mas él nunca escuchó los consejos de su padre quien en vano imploraba que abandonara su vida desordenada, la cual no tenía fin y le suplicaba que fuera a los campos a vigilar los trabajos de sus siervos. Y el hijo siempre le prometía ser mejor, si él pagaba sus nuevas deudas. Empero al siguiente día principiaba de nuevo. Y por más de siete años el hijo continuó en su vida licenciosa. Pero al fin su padre perdió la paciencia y no pagó más las deudas de su hijo a los usureros. Si continúo pagando siempre, no habrá fin a los pecados de mi hijo. Luego, los usureros que habían sido engañados, en su enojo llevaron al hijo como esclavo para que con su trabajo diario pagara el dinero que había sido prestado. Y así terminaron las glotonerías, embriagueses y los continuos excesos. Desde la mañana hasta la tarde, regaba los campos con el sudor de su frente y sus miembros le dolían por el trabajo, pues no estaba acostumbrado. Y vivía sólo de pan y no tenía sino sus lágrimas para remojarlo. Y cuando pasaron tres días, sufrió tanto del calor y de cansancio que dijo a su amo: Ya no puedo mas, todos mis miembros están adoloridos. ¿Cuánto tiempo más me atormentareis? Hasta el día en que por el trabajo de vuestras manos me paguéis lo que me debéis. Y cuando se hayan cumplido los siete años seréis libres. Y el hijo desesperado respondió llorando: pero apenas puedo soportar siete días. Ten piedad de mí, pues mis piernas y mis brazos arden de dolor. Mas el malvado usurero exclamó: apresúrate con el trabajo. Si por siete años pudiste emplear tus días y noches para desenfrenadas pasiones, ahora debes trabajar por siete años. No te perdonaré hasta que hayas pagado hasta la última dracma. Mas el hijo con sus miembros torcidos por el dolor, desesperado fue de vuelta a su trabajo, para continuar con su obra. Apenas podía sostenerse de pie debido al cansancio y a los dolores y cuando el séptimo día llegó, el día del sábado, en el cual ningún hombre trabaja en los campos, entonces el hijo tomó fuerzas de las que le quedaban y tambaleándose se fue a la casa de su padre. Y arrojándose a los pies de su padre le dice: Padre, créeme por última vez y perdóname todas las ofensas hechas contra ti. Os juro que no volveré a vivir desordenadamente otra vez y que seré vuestro hijo obediente en todo. Sálvame de la mano de mi opresor. Padre, mírame con piedad, mira mis miembros, no endurezcáis vuestro corazón. Y los ojos de su padre se inundaron en lágrimas y tomando a su hijo en sus brazos le dijo: Regocijémonos porque hoy me has triado gran gozo. Porque he encontrado a mi hijo amado, mi hijo que había perdido. Y vistió a su hijo con el mejor vestido y todo el día hubo fiesta. Y al siguiente día dio a su hijo un saco de plata para que pudiera pagar a sus acreedores todo lo que les debía. Y cuando volvió su hijo, le dijo: Hijo mío ¿Veis cuán fácil es contraer deudas por siete años, con una vida licenciosa? Pero su pago, con siete años de trabajo, es difícil. Padre, es en verdad difícil aún en siete días. Por esta única vez se os ha permitido pagar vuestras deudas en siete días en vez de siete años. El resto se os ha perdonado. Pero ten entendido, en lo futuro no contraerás más deudas. Porque en verdad os digo, nadie sino tu padre, perdona, tus deudas. Porque sois su hijo. Porque con todo eso hubierais tenido que trabajar durante siete años, según manda nuestra ley. Padre mío, en lo sucesivo, seré tu obediente y amante hijo y no incurriré mas en deudas. Pues se que pagarlas es difícil. Y se fue a las propiedades de su padre y pasaba los días vigilando a los trabajadores de su padre. Y fue considerado con sus obreros, jamás les hizo trabajar en exceso, pues siempre recordaba lo duro que había trabajado. Y pasaron los años y las posesiones de su padre aumentaban más y más bajo su dirección. Porque la bendición de su padre estaba sobre su trabajo. Y poco a poco devolvió a su padre diez veces más de lo que había despilfarrado en los siete años. Y cuando su padre vio que su hijo dirigía bien a sus siervos y administraba sus posesiones bien, le dijo: Hijo mío, veo que mis posesiones están en buenas manos. Os doy todo mi ganado, mi casa, mis tierras y mis posesiones. Todo será vuestra heredad. Continúa prosperando para que así yo tenga gozo en vos. Y cuando el hijo hubo recibido la herencia de su padre, él perdonó a sus deudores todo aquello que no le podían pagar. Pues no olvidó que sus deudas le habían sido perdonadas, cuando no las pudo pagar. Y Dios le bendijo con larga vida, con muchos hijos y muchas riquezas. Porque fue bondadoso con todos sus criados y con todos sus animales. Entonces volviéndose Jesús a los enfermos dijo: Os hablo por parábolas para que podáis comprender mejor la palabra de Dios. Los siete años de glotonería y embriaguez y de vida licenciosa, son los errores pasados. El malvado acreedor es Satán. Las deudas son las enfermedades. Los trabajos duros, los dolores. Y los hijos pródigos sois vosotros. El pago de las deudas, consiste en desalojar de vuestros cuerpos los demonios y las enfermedades y el saneamiento de vuestro cuerpo. La bolsa de plata recibida del padre consiste en el poder salvador de sus ángeles. El padre es Dios. Las posesiones del Padre son: El Cielo y la Tierra. Los siervos del Padre son los ángeles. El campo del Padre es el mundo, el cual es transformado en el Reino de los Cielos, si los Hijos del Hombre obran de conformidad con los ángeles del Padre Celestial. Porque os digo, es mejor que el Hijo obedezca a su Padre y vigile a los siervos de su Padre en el campo, que ser el deudor de un malvado acreedor y trabajar y sudar en servidumbre para así pagar sus deudas. De igual manera, es mejor que los Hijos de los Hombres obedezcan las Leyes de su Padre Celestial y que trabajen en su Reino conjuntamente con sus ángeles, que ser los deudores de Satanás, el amo de la muerte y de todo error y enfermedad; y de que sufran dolores y penalidades, con el sudor de su frente hasta que hayan pagado todos sus errores. En verdad os digo, grandes son y muchos vuestros errores. Por muchos años habéis cedido a las seducciones de Satanás, habéis vivido en glotonería, embriagueses y fornicación. Y vuestras deudas se han multiplicado y ahora debéis pagarlas y el pago es difícil. No os impacientéis después del tercer día, como el hijo pródigo, sino esperad pacientemente el séptimo día que es santificado por Dios. Venid con humildad y obediente corazón a la presencia de vuestro Padre Celestial, para que El perdone vuestros errores y todas vuestras deudas pasadas. En verdad os digo, el amor del Padre Celestial para vosotros es infinito puesto que acepta que paguéis la deuda de siete años en siete días. A aquellos que deben errores y enfermedades de siete años, pero que perseveran y pagan honradamente hasta el séptimo día, a ellos –nuestro Padre Celestial, les perdona las deudas de todos los siete años. 11.- ¿Y si erramos por siete veces siete años?, preguntó uno de los enfermos que sufría horriblemente. Aún en este caso vuestro Padre Celestial os perdona todas vuestras deudas en siete veces siete días. Felices los que perseveran hasta el fin pues los demonios de Satanás escriben todos vuestros malos hechos en un libro. En el libro de vuestro cuerpo y vuestro espíritu. En verdad os digo, no hay ni un solo hecho erróneo que no esté escrito aún desde el principio del mundo, ante nuestro Padre Celestial. Porque podréis escapar a las leyes hechas por los reyes, pero de las leyes de vuestro Dios, ninguno de los Hijos del Hombre puede escapar. Y cuando vengáis a la presencia de Dios, los demonios de Satanás serán testigos en contra vuestra, con vuestros hechos. Y Dios ve vuestros errores escritos en el libro de vuestro cuerpo y de vuestro espíritu y siente hondo pesar en su corazón. Pero si os arrepentís de vuestros errores con ayuno y oración, buscáis los ángeles de Dios. Entonces los ángeles de Dios – por cada día que continuéis en ayuno y en oración, borrarán un año de vuestras malas acciones, del libro de vuestro cuerpo y de vuestro espíritu. Y cuando la última página haya sido borrada y limpiada de todos vuestros errores y os presentéis ante la faz de Dios, Dios se regocijará en su corazón y olvidará todos vuestros errores. El os libra de las garras de Satanás y de los sufrimientos. El os lleva a su morada y manda que os sirvan todos sus siervos, todos sus ángeles. Larga vida os da y no veréis jamás enfermedades. Y si, en lo sucesivo, en vez de errar, pasáis vuestros días haciendo buenas obras, entonces los ángeles de Dios escribirán todas vuestras buenas obras en el libro de vuestro cuerpo y de vuestro espíritu. De cierto os digo, ninguna buena obra queda sin ser escrita delante de Dios, ni desde el principio del mundo pues vuestra recompensa, de vuestros reyes y vuestros emperadores puede que jamás venga, pero la recompensa de parte de Dios por vuestros buenos hechos, no faltará jamás. Y cuando vengáis a la presencia de Dios, sus ángeles son testigos en vuestro favor de vuestros buenos hechos. Y Dios ve vuestras buenas obras escritas en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu y se regocija en su corazón. El bendice vuestro cuerpo y vuestro espíritu y todas vuestras buenas obras. Y, os da como herencia, su Reino en la tierra y en el cielo, para que en él tengáis vida eterna. Feliz el que pueda entrar en el Reino de Dios, porque jamás verá la muerte. 12.-. A sus palabras siguió un gran silencio. Y los que estaban desanimados, tomaron fuerzas nuevas de sus palabras y continuaron en ayuno y oración. Y el que hubo hablado primero, le dijo: perseveraré hasta el séptimo día. Y el segundo, de igual manera dijo: Y yo perseveraré también hasta siete veces siete días. Felices los que perseveran hasta el fin, les contestó Jesús, porque ellos heredarán la tierra. 13.- Y había entre ellos muchos enfermos, atormentados con tenaces dolores, quienes apenas se arrastraban a los pies de Jesús pues no podían caminar más. Le dijeron: Maestro, estamos atormentados con el dolor, dinos que debemos hacer. Y le mostraron a Jesús sus pies, cuyos huesos estaban torcidos y anudados. Ni los ángeles del Aire, ni del Agua, ni del Sol han aliviado nuestros dolores. No obstante que nos hemos bautizado, hemos ayunado, orado y seguido vuestras palabras en todas las cosas, dijeron ellos. En verdad os digo, que vuestros huesos serán sanados. No os desaniméis, buscad vuestra curación junto al que cura los huesos; el Ángel de la Tierra. De allí donde fueron tomados vuestros huesos, allí es donde volverán. Y con su mano indicó el lugar donde la corriente del agua y el calor del sol habían ablandado el barro, la tierra a las orillas del agua. Sumergid vuestros pies en el lodo, para que el abrazo del Ángel de la Tierra pueda quitar de vuestros huesos toda impureza y toda enfermedad. Y vosotros veréis a Satán huir del abrazo del Ángel de la Tierra. Y los nudos de vuestros huesos se desvanecerán y se enderezarán y todos vuestros dolores desaparecerán. Y los enfermos siguieron sus palabras, pues sabían que serían curados. Había Otros muchos enfermos que sufrían de sus dolores, no obstante, ellos perseveraban en sus ayunos. Y su fuerza estaba agotada y gran calor los atormentaba. Y cuando se hubieron levantado de sus camas para ir a Jesús, sus cabezas daban vueltas, como si un vertiginoso viento les agitara. Y cada vez que procuraban ponerse de pie, caían de nuevo al suelo. 14.- Entonces Jesús fue a ellos y les dijo: Sufrís porque Satán y sus enfermedades atormentan vuestros cuerpos. Mas no temáis, pues su poder sobre vosotros terminará pronto. Porque Satanás es como el vecino colérico, quien penetró a la casa de su prójimo, durante su ausencia con la intención de llevarse las mercancías a su propia casa; pero alguien le dijo al otro que el enemigo estaba saqueando su casa y volvió a su casa corriendo. Y cuando el mal vecino hubo juntado todo lo que pudo, vio de lejos al amo de la casa que volvía muy deprisa. Entonces estaba tan enojado, por no poder llevarse nada que se puso a destruir y a maltratar todo lo que allí había. Así que, no siendo las cosas para él, no fueran tampoco para el otro. Pero inmediatamente el amo de la casa vino y antes que el malvado cumpliera sus intenciones, lo tomó y lo arrojó fuera de su casa. En verdad os digo, de igual manera entra Satanás en vuestros cuerpos, que son la casa de Dios, y toma en su poder, de vuestros cuerpos, todo lo que él desea robar: Vuestro aliento, vuestra sangre, vuestros huesos, vuestra carne, vuestras entrañas, vuestros ojos, vuestras orejas, pero por vuestro ayuno y oración habéis llamado de nuevo al Señor de vuestro cuerpo y a sus ángeles. Y ahora Satán ve que el verdadero Señor de vuestro cuerpo vuelve y ese es el fin de su poder. Por lo mismo, en su ira, reúne todas sus fuerzas una vez más, para destruir vuestro cuerpo antes de la venida del Señor. Por esa razón Satán os atormenta con toda su fuerza, porque siente que su fin ha venido. Pero no se turbe vuestro corazón, pues pronto los ángeles del Señor aparecerán para ocupar sus moradas y volverlas a dedicar como Templo de Dios. Y lo asirán fuertemente y lo arrojarán de vuestros cuerpos, con todas sus impurezas y enfermedades. Y seréis felices, pues recibiréis la recompensa de vuestra perseverancia y no veréis más enfermedades. 15.- Había entre ellos uno, que era el más atormentado de todos por Satán. Y su cuerpo estaba acabado como un esqueleto y su piel estaba amarilla como una hoja que está por caer. Estaba ya tan débil que no podía ni aún sobre sus manos, ir gateando hacia Jesús y solo llamaba de lejos: Maestro, Maestro; ten piedad de mi, pues jamás ha sufrido hombre alguno como yo sufro, ni aún desde el principio del mundo. Se que eres el enviado de Dios y se que si quieres puedes enderezar mis miembros torcidos y arrojar de mi cuerpo a Satanás. Pues ¿es qué no obedecen los ángeles de Dios al mensajero de Dios? Ven, Maestro y arroja a Satanás de mí, pues rabia iracundo de mí y terrible es su tormento. Y Jesús le contestó: Por eso os atormenta tanto Satán, porque habéis ayunado muchos días y no le habéis pagado su tributo. No le alimentáis con todas las abominaciones, las cuales acá manchan el templo de vuestro cuerpo. Vosotros atormentáis a Satán con hambre y así en su ira él os atormenta también. No temáis, pues os digo, que Satanás será aniquilado antes de que vuestro cuerpo sea destruido. Porque mientras vos ayunáis y oráis, los ángeles de Dios protegen vuestro cuerpo, para que Satán no os destruya. Y la ira de Satán es impotente contra los Ángeles de Dios. Entonces vinieron a Jesús y con fuertes gritos le rogaban, diciéndole: Maestro, ten compasión de él, porque sufre más que todos nosotros. Y si no arrojas inmediatamente el demonio que lo posee, tememos que no viva hasta mañana. Y Jesús le contestó: Grande es vuestra fe, por lo tanto sea hecho según ella. Y vosotros veréis, cara a cara, el espantoso rostro de Satán y el poder del Hijo del Hombre. Porque arrojaré de vosotros al poderosos Satán, por la fuerza del inocente cordero de Dios, la criatura mas débil del Señor. Porque el Santo Espíritu de Dios da mas poder al débil que al mas fuerte. Y Jesús ordeñó una borrega que se estaba alimentando entre las yerbas. Y vació la leche sobre la arena calentada por el sol, diciendo: He aquí, que el poder del Ángel del Agua ha entrado en esta leche. Y ahora el poder del ángel del Sol penetrará en ella también. Y la leche llegó a calentarse con la fuerza del sol. Y ahora, los ángeles del Agua y del Sol se unirán con el Ángel del Aire. Y he aquí, que el vapor de la leche caliente principió a levantarse lentamente al aire. Venid y respirad por vuestra boca la fuerza de los ángeles del Agua, del Sol, y del Aire, para que puedan penetrar en vuestros cuerpos y arrojar a Satanás de vos. Y el hombre enfermo a quien Satanás atormentaba aspiró profundamente el vapor blanquecino que se levantaba. Luego, Satanás dejará vuestro cuerpo, pues está hambriento desde hace tres días y ya no encuentra que comer en el interior de vuestro cuerpo. Saldrá de vos para satisfacer su hambre con el vapor de la leche caliente, porque él tiene deseos de este alimento. El sentirá el olor y será incapaz de resistir el hambre que lo ha atormentado durante los tres días pasados. Mas los hijos de los hombres destruirán su cuerpo, a fin de que no atormente a nadie otra vez. Entonces el cuerpo del enfermo fue sobrecogido con convulsiones y se contrajo como si fuese a vomitar, pero no podía. Y boqueaba para alcanzar aire, pues su aliento se había cortado y se desmayó en el regazo de Jesús. Ahora Satanás sale de su cuerpo, vedle. Y Jesús señaló la boca abierta del enfermo. Y entonces ellos todos, con asombro y terror, vieron a Satán saliendo de la boca del enfermo en la forma de un abominable gusano, yendo derecho hacia el vapor de la leche. Luego Jesús tomó en sus manos dos piedras filosas y aplastó la cabeza de Satanás. Y sacó del enfermo todo el cuerpo del gusano (N. E.: “tenia” o “solitaria”) y el cuerpo de Satanás era más largo que la altura de un hombre. Cuando el abominable animal hubo salido de la garganta del enfermo, este recobró de una vez su aliento y entonces cesaron todos sus dolores. Y los otros presentes vieron caer con terror el abominable cuerpo de Satán. Mirad, qué horrenda bestia llevabais y nutríais en vuestro cuerpo, por tantos años. Le he sacado de vos y le he matado, para que nunca más pueda atormentaros. Dad gracias a Dios, que sus ángeles os han librado y no pequéis más, no sea que Satán vuelva de nuevo. Permitid por lo tanto, que vuestro cuerpo sea un templo dedicado a vuestro Dios. Y todos estaban atónitos de sus palabras y de su poder y le dijeron: Maestro, en verdad eres el mensajero de Dios y conoces todos los secretos. Jesús respondió: Y vosotros sed verdaderos Hijos de Dios, para que participéis de su poder y en el conocimiento de todos los secretos. Porque la Sabiduría y el Poder no vienen sino del Amor de Dios. Amad por lo tanto a vuestro Padre Celestial y a vuestra Madre Tierra, con todo vuestro corazón y con todo vuestro espíritu. Y servidles, para que sus ángeles os sirvan también. Que todas vuestras acciones sean sacrificios para Dios y no alimentéis a Satanás, pues el salario del pecado es la muerte. Pero con Dios está la recompensa de los buenos, su Amor, que es como cimiento y poder de Vida Eterna. Y todos ellos se arrodillaron para dar gracias a Dios por su Amor. Y Jesús partió diciendo: Yo vendré otra vez a todos los que perseveran en ayuno y oración hasta el séptimo día. “La paz sea con vosotros”. Y el hombre enfermo a quien Jesús había echado fuera el demonio, se puso de pie, pues la fuerza de la vida le había vuelto. Respiró profundamente y su vista se hizo clara, pues todo su dolor le había dejado. Y se postró en el suelo donde Jesús había estado previamente. Y besó la huella de los pies de Jesús y lloró. 16.- Estaban cerca del lecho de un arroyo y muchos enfermos ayunaron y oraron con los ángeles de Dios por siete días y siete noches. Y grande fue su recompensa, porque ellos siguieron las palabras de Jesús. Y después del ayuno del séptimo día, todos sus males les fueron quitados. Y cuando el sol se levantaba en el horizonte, vieron a Jesús viniendo de las montañas hacia ellos, con el brillo del sol saliente alrededor de su cabeza. “La Paz sea con vos”. Y no dijeron palabra, solo se postraron ante El y besaban el borde de sus vestiduras, en señal de gratitud por haberles sanado de sus enfermedades. No me deis las gracias a mí, sino a vuestra Madre Tierra, quien envió a sus ángeles para que os sanaran. Idos y no erréis mas, para que no probéis mas la enfermedad. Y que los ángeles que sanan sean vuestros ángeles de guarda. Empero ellos le contestaron: A dónde iremos Maestro, pues con Vos están las palabras de Vida Eterna. Dinos ¿Cuáles son los errores de los que debemos huir para que no veamos más la enfermedad? 17.- Y Jesús contestó: Que sea según vuestra Fe. Y se sentó en medio de ellos diciendo: Les fue dicho en la antigüedad: Honra a tu Padre Celestial y a tu Madre Tierra y obedece sus preceptos, para que tus días se alarguen sobre la tierra. Y después fue dado este mandamiento: “No matarás”. Pues la vida es dada a todos por Dios y lo que Dios ha dado, que nadie lo quite. En verdad os digo, de una Madre procede todo lo que existe sobre la Tierra. Por lo tanto el que mata, mata a su hermano. Y de él, la Madre Tierra se despedirá y arrancará de él sus vivificadores senos. Y será abandonado de sus ángeles y Satanás encontrará morada en su cuerpo. Y la carne de los animales sacrificados, llegará a ser su propia tumba en su cuerpo. De cierto os digo, el que mata, se mata a sí mismo y el que come carne de animales sacrificados, come el cuerpo de la muerte. Porque cada gota de sangre se transforma en veneno en su sangre; su aliento, en mal olor. Su carne, en gusanos en su sangre; sus huesos, en cal en sus huesos; sus intestinos, en podredumbre. Sus ojos, en escamas; sus orejas, en pus que fluye de ellas. Y la muerte de los animales sacrificados llegará a ser la muerte del hombre. Porque sólo en el servicio de nuestro Padre Celestial son pagadas en siete días las deudas de siete años. Empero Satanás no perdona nada y tendréis que pagar toda la deuda. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. Quemadura por quemadura, herida por herida. Vida por vida, muerte por muerte. Porque el salario del error es la muerte. No matarás, no comeréis la carne de vuestras víctimas inocentes, para que no lleguéis a ser esclavos de Satán. Porque esa senda es la senda del sufrimiento y conduce a la muerte. Más haced la voluntad de Dios, para que sus ángeles puedan serviros en el camino de la vida. Por lo tanto, obedeced las palabras de Dios. He aquí, os he dado toda hierba que lleva simiente, que está sobre la faz de la tierra; y todo árbol, en el que hay fruto que da simiente; esto os servirá por carne. Y para toda bestia de la tierra y para toda ave del aire y para toda cosa que se renueva sobre la tierra –donde hay aliento de vida, he dado toda hierba verde en vez de carne. Y así fue. Y la leche de toda bestia que se mueve y vive sobre la faz de la tierra será carne para vosotros, así como le he dado a los animales hierba verde, así doy a vosotros su leche. Pero la carne y la sangre que le dan vida, no la comeréis. Y ciertamente yo demandaré vuestra sangre en donde está vuestro espíritu y Yo demandaré toda bestia sacrificada, así como demandaré también el espíritu de todo hombre asesinado. Porque Yo el Señor tu Dios, soy un Dios fuerte y cuidadoso (N. E.: usamos este término en vez de “celoso” para evitar una interpretación errada con la falsa imagen del Dios del Amor como si infundiese “miedo” o “temor” y fuera “celoso” en términos egoístas y de inseguridad), visitaré la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. Y hago misericordia a millares de generaciones de los que me aman y guardan mis mandatos. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Este es el primero y más grande de los mandatos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mayores mandatos que éstos. 18.- Después de estas palabras todos permanecieron silenciosos, menos uno que exclamó: Maestro ¿Qué haré si veo que una bestia va a desgarrar a mi hermano en la selva? ¿Dejaré a mi hermano perecer o mataré la bestia feroz? ¿No quebranto así la Ley? Y Jesús contestó: Fue dicho en la antigüedad: Todas las bestias que se mueven sobre la tierra, todos los peces del mar y todas las aves del cielo son dadas en tu poder. En verdad os digo, de todas las criaturas vivientes sobre la tierra, Dios creó solo al hombre según su imagen. Por lo cual, las bestias son para el hombre y no el hombre para las bestias. Luego, no quebrantáis la Ley si matáis la bestia salvaje para salvar a vuestro hermano. Porque, en verdad os digo, el hombre es más que la bestia, pero el que mata a una bestia sin razón aún cuando la bestia no lo ataque, por deseos de matar, o por su carne, o por su piel, o por sus colmillos, mala es la acción que hace, pues se torna en bestia salvaje él mismo. Su fin es también como el fin de las bestias salvajes. 19.- Entonces otro dijo: Moisés el mayor de Israel, permitió a nuestros padres comer carne de los animales limpios, y solo prohibió carne de los animales inmundos. ¿Por qué, luego, prohíbes la carne de toda bestia? ¿Cuál Ley viene de Dios, la de Moisés o la vuestra? Y Jesús contestó: Dios dio a través de Moisés, diez mandamientos para vuestros padres. Esos mandamientos son difíciles, dijeron vuestros padres y no pudieron cumplirlos. Cuando Moisés vio esto, tuvo compasión de su pueblo y no quiso que pereciera. Y entonces les dio diez veces diez mandamientos. Menos difíciles, para que ellos pudieran cumplirlos. En verdad os digo, si vuestros antepasados hubieran sido capaces de guardar los diez mandamientos de Dios, Moisés nunca hubiera tenido necesidad de sus diez veces diez mandamientos. Porque aquel cuyos pies son fuertes como el monte Sión, no necesita muletas. Más aquel cuyos miembros tiemblan, avanza más con muletas que sin ellas. Y Moisés dijo al Señor: Mi corazón está lleno de angustia, pues mi pueblo se perderá, pues está sin entendimiento, son ignorantes y no pueden entender vuestros mandamientos. Son como niños pequeños que no pueden entender aún las palabras de su padre. Permite, Señor, que les de otras leyes, a fin de que no perezcan. Si no pueden estar contigo, Señor, al menos permite que no estén en contra de ti para que se sustenten y cuando el tiempo haya llegado y estén listos para tus palabras, les reveles tu Ley. Por esta razón, Moisés quebró las dos tablas de piedra donde estaban escritos los diez mandamientos y les dio diez veces diez mandamientos en su lugar. Y de estas diez veces, los Fariseos y los Escribas, hicieron cien veces diez mandamientos. Y ellos han puesto sobre vuestros hombros pesadas cargas (N. E.: incluso en el desarrollo actual de tal sistema al condicionar con tributo paralelo y adicional al del César”, hasta ritos realizados por Jesucristo sin interés distinto al de ayudar a las almas para expresarse mejor en la personalidad física, sirviendo al Plan Divino. Lo básico, nunca le faltó al Cristo) que ellos mismos no pueden llevar. Pues entre más cerca estén los mandamientos a Dios, menos necesitamos. Por lo cual, las leyes de los Escribas y Fariseos, son innumerables. Las Leyes de los Hijos de los Hombres son Siete, las de los Ángeles Tres y la de Dios Una. Así que os enseño solo aquellas leyes que podéis recibir y comprender, para que seáis hechos hombres y sigáis las siete leyes del Hijo del Hombre. Entonces también los Ángeles revelarán sus leyes a fin de que el Espíritu Santo de Dios descienda sobre vosotros y os conduzca a su Ley. Y todos estaban atónitos de su sabiduría y le pedían diciéndole: Continúa Maestro y enséñanos todas leyes que podamos recibir. 20.- Jesús continuó: Dios ordenó a vuestros padres: No matarás, mas su corazón se endureció y mataron. Entonces Moisés deseó que ellos, al menos, no mataran hombres y les permitió que matasen animales, entonces el corazón de vuestros padres se endureció aún más y mataban tanto hombres como bestias. Mas yo os digo: No matéis ni hombres ni bestias, ni aún la comida que pasa por vuestra boca. Porque si coméis alimentos vivos, los mismos os vivificarán. Más si matáis vuestros alimentos, los alimentos muertos os matarán también. Porque la vida viene solamente de la vida y de la muerte siempre viene la muerte. Pues todo lo que mata a vuestros alimentos, mata a vuestros cuerpos también. Y todo lo que mata a vuestros cuerpos, mata también vuestras almas. Y vuestros cuerpos vendrán a ser lo que vuestros alimentos sean, así como vuestros espíritus vendrán a ser lo que vuestros pensamientos sean. Por lo tanto, no comáis nada que el fuego, la escarcha o el agua hayan destruido. Porque los alimentos quemados, helados o podridos, quemarán, helarán y pudrirán también vuestros cuerpos. No seáis como el agricultor tonto, quien sembró en su terreno semillas cocidas, heladas y podridas. Y llegó el otoño y su campo no produjo. Y grande fue su aflicción. Empero sed como el agricultor que sembró en su campo, semillas vivas y cuyo campo produjo espigas de trigo vivas, ganando ciento por ciento de las semillas que plantó. De cierto os digo, vivid con el fuego de la vida y no preparéis vuestros alimentos con el fuego de la muerte. Si matáis vuestros alimentos, matáis también vuestros cuerpos y vuestras almas. 21.- ¿Dónde está el fuego de vida Maestro?, preguntaron algunos de ellos. En vos, en vuestra sangre y en vuestro cuerpo. ¿Y el fuego de la muerte? Preguntaron otros. Es el fuego que arde fuera de vuestro cuerpo, que es más caliente que vuestra sangre. Con ese fuego de muerte cocináis vuestros alimentos en vuestros hogares y en vuestros campos. Yo os digo en verdad, que el mismo fuego que destruye vuestros alimentos, destruye también vuestros cuerpos. Así como el fuego de la malicia que arruina vuestros pensamientos y arruina vuestro espíritu. Porque vuestro cuerpo es lo que vos coméis y vuestro espíritu es lo que pensáis. No comáis, pues, lo que un fuego más fuerte que el fuego de la vida ha matado. Por lo cual, preparad y comed todas las frutas de los árboles y todas las hierbas de los campos y toda la leche de las bestias buena para comer. Porque todos estos son alimentos y madurados por el fuego de la vida, todos son dones de nuestra Madre Tierra. Empero no comáis nada, a lo que el fuego de la muerte solo haya dado sazón, pues tal alimento viene de Satanás. 22.- ¿Cómo comeremos nuestro pan de cada día Maestro?, preguntó alguien muy sorprendido. Permitid que los ángeles de Dios preparen vuestro pan. Mojad vuestro trigo, para que el Ángel del Agua penetre en él. Luego ponedlo al aire, para que el Ángel del Aire lo envuelva y dejadlo desde la mañana hasta la tarde al sol, para que el Ángel del Sol descienda sobre él. Y las bendiciones de los tres ángeles harán que la semilla de la vida germine en vuestro trigo. Luego moled vuestro grano y haced tortas delgadas; como hicieron vuestros padres cuando salieron de Egipto, la tierra del cautiverio. Ponedlos al calor del sol desde su salida. Y cuando se halle el sol en su mayor altura en el cielo, volteadlas al otro lado a fin de que sean igualmente abrazadas por el Ángel del Sol y dejadlas allí hasta la puesta del sol. Porque los ángeles del Agua, del Aire y del Sol han alimentado y madurado vuestro trigo en el campo y ellos de igual manera deben preparar vuestro pan. Y el mismo sol que, con el fuego debido hace crecer y madurar vuestro trigo, debe con el mismo fuego cocer vuestro pan. Porque el fuego del sol da la vida al trigo, al pan y al cuerpo. Pero el fuego de la muerte mata al trigo, al pan y al cuerpo. Y los ángeles vivientes del Dios vivo sólo sirven a los hombres con vida. Porque Dios es el Dios de los vivos y no el Dios de los muertos. Así que comed todos los días de la mesa de Dios; de los frutos de los árboles, de los granos y de las hierbas de los campos. De la leche de las bestias y de la miel de las abejas. Porque todo lo que pasa de esto es de Satanás y conduce al camino de la enfermedad, del error y de la muerte. Empero los alimentos que comáis de la abundante mesa de Dios, dan fuerza y juventud a vuestros cuerpos y no veréis jamás enfermedades. Pues la mesa de Dios alimentó a Mathusalén y también a vuestros antepasados. Y en verdad os digo, si vivieseis como ellos vivieron, entonces el Dios de los vivos os daría larga vida sobre la tierra, como fue la de ellos. Porque En verdad os digo, el Dios de los vivos es más rico que todos los ríos de la tierra. Y su mesa abundante es más rica que la mesa más rica en los festines de todos los ricos de la tierra. Comed, pues, toda vuestra vida, a la mesa de vuestra Madre Tierra y jamás veréis necesidad. Y cuando comáis en su mesa, comed todas las cosas como las encontréis en la mesa de vuestra Madre Tierra. No las cocinéis ni las mezcléis una con otra, no sea que vuestros intestinos lleguen a ser como vapor de los pantanos. En verdad, os digo, esto es abominable a los ojos del señor. Y no seáis como el criado glotón, quien siempre comió a la mesa de su señor la porción de los demás y devoró todo, mezclándolo todo junto, en su insaciabilidad. Y viendo eso su señor, se indignó con él y lo expulsó de su mesa. Y cuando todos hubieron terminado su comida, mezcló todas las sobras de la mesa, llamó al siervo glotón y le dijo: Toma esto, llévatelo y cómetelo con los puercos, pues vuestro lugar es con ellos y no con mi mesa. Tened cuidado, por lo tanto, y no manchéis con toda clase de abominaciones el templo de vuestro cuerpo y no deseéis devorar todo lo que se vea a vuestro derredor. Porque de cierto os digo, si mezcláis toda clase de alimentos en vuestro cuerpo, entonces cesará la paz en vuestro cuerpo y una guerra perpetua os asolará y será aniquilado, así como se destruye toda morada y reinos divididos entre sí. Porque vuestro Dios, es el Dios de Paz y nunca da su ayuda a la desunión. No excitéis -por lo tanto, el rigor de vuestro Dios en contra vuestra, no sea que os arroje de su mesa y os veáis obligados a ir a la mesa de Satán donde el fuego de los pecados, de la enfermedad y la muerte corrompen vuestros cuerpos. Cuando comáis, no comáis jamás hasta hartaros. Huid de las tentaciones de Satanás y escuchad la voz de los ángeles de Dios, pues Satanás y su poder os tientan siempre para comer más y más. Más vivid por el espíritu y resistid los deseos de la carne. Y vuestro ayuno es siempre agradable a los ojos de los ángeles de Dios. Así que, prestad atención a la cantidad que hayáis comido, cuando hayáis estado sentado a la mesa. Y comed siempre menos de la tercera parte de esa cantidad. Que el peso de esa comida diaria no sea menos que una “mina” y atended a que no sea más allá de dos. Entonces los ángeles de Dios os servirán siempre y no caeréis en la servidumbre de Satanás y en sus enfermedades. No turbéis la obra de los ángeles en vuestro cuerpo, comiendo muy a menudo. Pues en verdad os digo, el que come más de dos veces al día hace la obra de Satanás. Y los ángeles de Dios abandonan su cuerpo y pronto Satanás lo habitará. Comed cuando el sol está en la parte más alta de los cielos y luego cuando se ponga. Y no veréis enfermedad, pues el obrar así halla gracia a los ojos del Señor. Y si queréis que los ángeles del Señor se regocijen en vuestro cuerpo y que Satanás huya lejos de vosotros, sentaos a la mesa de Dios solo una vez al día. Y entonces vuestros días serán largos sobre la Tierra. Porque esto es agradable a los ojos del Señor. Comed siempre cuando la mesa de Dios esté servida ante vos. Y siempre comed lo que hay en la mesa de Dios. Porque en verdad Yo os digo, Dios sabe bien las necesidades de vuestro cuerpo y cuando lo necesitáis. No comáis como los paganos que se hartan apresuradamente manchando sus cuerpos con toda clase de abominaciones. Porque el poder de los ángeles de Dios entra en vos con el alimento vivo que el Señor os da en su Mesa Real. Y cuando comáis, tened sobre vos el Ángel del Aire y debajo, el Ángel del Agua. Respirad largo y profundamente en todas vuestras comidas, para que el Ángel del Aire bendiga vuestra comida. Masticad perfectamente bien vuestros alimentos, con los dientes, para que se licuen, para que el Ángel del Agua los transforme en sangre en vuestro cuerpo. Y comed muy despacio como si fuera una oración hecha al Señor. Porque en verdad os digo, el poder de Dios penetra en vos, si coméis de esta manera en su mesa. Pero Satanás vuelve el cuerpo –de aquel a quien el Ángel del Aire y el Ángel del Agua no defienden en sus comidas, en vapor fangoso. Y al que devora precipitadamente sus alimentos, el Señor no lo soporta más en su mesa. Porque la mesa del Señor es un altar y el que come en la mesa de Dios, está en su templo. Porque en verdad os digo, el cuerpo de los Hijos de los Hombres es transformado en un templo y su interior en un altar, si es que cumplen los mandamientos de Dios. Por lo tanto, no pongáis nada en el altar de Dios cuando vuestro espíritu esté perplejo, ni cuando penséis de alguien con enojo. Y entrad solo en el santuario del Señor cuando sintáis en vos el llamado de sus ángeles. Porque todo lo que comiereis con espíritu constricto, enojado o sin deseos, llega a ser tóxico en vuestro cuerpo, porque el aliento de Satán profana todo esto. Así, colocad con gozo vuestras ofrendas sobre el altar de vuestro cuerpo. Y que todos vuestros malos pensamientos se alejen de vos cuando recibáis el poder de Dios en su mesa. Y no os sentéis nunca a la mesa de Dios, antes de que El os llame por el Ángel del Apetito. 23.- Regocijaos siempre con los ángeles de Dios, en su Mesa Real, porque esto agrada al corazón del Señor. Y vuestra vida se alargará sobre la tierra, porque el más precioso de los ángeles de Dios os servirá todos vuestros días: el Ángel del Regocijo. Y no olvidéis que cada séptimo día es santo y consagrado a Dios. Por seis días alimentad vuestro cuerpo con los presentes de vuestra Madre Tierra. Mas el séptimo día, santificad vuestro cuerpo para vuestro Padre Celestial. Y no comáis el séptimo día alimento terrenal, mas vivid solo de la palabra de Dios. Y pasad todo el día con los ángeles del Señor, en el reino del Padre Celestial. Y al séptimo día, permitid que los ángeles del Señor edifiquen el Reino de los Cielos en vuestro cuerpo, como vuestros trabajos duran seis días en el reino de la Madre Tierra. Y no permitáis que los alimentos turben la obra de los ángeles en vuestro cuerpo, durante el séptimo día. Y Dios os dará una larga vida sobre la tierra, para que en el reino de los cielos tengáis vida eterna. En verdad os digo, que no veréis más enfermedad sobre la tierra, viviréis en el Reino de los Cielos para siempre. Y Dios os enviará –cada mañana, el Ángel del Sol para que os despierte de vuestro sueño. Por lo tanto, obedeced el llamado de vuestro Padre Celestial y no os quedéis perezosos en vuestra cama porque los ángeles del Aire y del Agua os atenderán siempre. Y trabajad todos los días con los ángeles de la Madre Tierra a fin de que los conozcáis más y más en sus obras. Pero cuando el sol se ponga y vuestro Padre Celestial os envíe su más precioso ángel, el Ángel del Sueño, descansad y pasad la noche con el Ángel del Sueño. Y entonces vuestro Padre Celestial os enviará sus ángeles durante la noche. Y los ángeles desconocidos del Padre Celestial os enseñarán muchas cosas concernientes al reino de Dios, como los ángeles de la Madre Tierra, que vos conocéis os enseñarán las cosas de su Reino. En verdad os digo, seréis cada noche huéspedes del Reino de vuestro Padre Celestial, si cumplís sus mandamientos. Y cuando despertéis en la mañana, sentiréis el poder de los ángeles desconocidos. Y vuestro Padre Celestial los enviará cada noche, a vos, para que edifiquéis vuestro espíritu así como cada día la Madre Tierra envía sus ángeles para que visiten vuestro cuerpo, porque en verdad os digo, si en el día vuestra Madre Tierra os estrecha en sus brazos, y en la noche vuestro Padre Celestial sopla su aliento sobre vos, entonces los Hijos de los Hombres llegarán a ser los Hijos de Dios. Resistid día y noche las tentaciones de Satanás. No despertéis en la noche, ni durmáis de día, no sea que los ángeles de Dios os abandonen. No os deleites en el beber ni en el fumar, que son de Satán, pues no sea que te quiten el sueño y tengáis que dormir de día. Porque en verdad Yo os digo, todo el beber y el fumar es de Satán y son abominaciones a los ojos de Dios. No os prostituíais ni de día ni de noche pues el hombre que comete actos impuros es como un árbol cuya savia no la aprovecha el tronco. Y tal árbol, se secará antes de su tiempo y no cargará fruto. Así que no fornicarás, no sea que Satán quite la vitalidad de vuestro cuerpo. Y el Señor haga vuestra simiente estéril. Evita todo lo que sea muy caliente o muy frío, porque es la voluntad de vuestra Madre Tierra que ni el mucho calor ni el mucho frío os dañen. Y no permitáis que vuestro cuerpo ni se caliente ni se enfríe más de lo que los ángeles de Dios le dan calor o lo refresquen. Y si observáis los mandamientos de la Madre Tierra, entonces tan presto como vuestro cuerpo llegue a estar muy caliente, con la misma frecuencia enviará el Ángel del Frío para que os refresque. Y con la frecuencia que se enfríe vuestro cuerpo, Ella enviará el Ángel del Calor, para que os caliente de nuevo. Seguid el ejemplo de todos los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Tierra que trabajan sin cesar día y noche en el Reino de los Cielos y de la Tierra. Por lo tanto, recibid también en vosotros el más fuerte de los ángeles de Dios, el Ángel de la Acción. Y trabajad todos juntos en el Reino de Dios; seguid el ejemplo del agua que corre; del viento que sopla; del sol que brilla; de las hierbas y árboles que crecen, de las bestias que corretean y juegan; del sol que se levanta y se pone; de la luna creciente y decreciente, y de las estrellas que aparecen y desaparecen. Todos se mueven y cumplen con sus obras, pues todo lo que tiene vida se mueve y solo lo muerto está inmóvil. Y Dios es el Dios de los vivos y Satanás el de los muertos. Servid, por lo tanto, al Dios vivo, a fin de que el eterno movimiento de la vida pueda sosteneros, y para que escapéis a la eterna quietud de la muerte. Trabajad, luego, sin cesar, para cimentar el reino de Dios, no sea que seáis arrojados al reino de Satanás. Porque el eterno gozo abunda en el Reino del Dios vivo; pero la tediosa inercia obscurece en el reino de la muerte, de Satán. Sed, por lo tanto, verdaderos hijos de vuestra Madre Tierra y de vuestro Padre Celestial, para que no lleguéis a ser esclavos de Satán. Y vuestra Madre Tierra y vuestro Padre Celestial enviarán sus ángeles para enseñaros a amar y a servir. Y los ángeles escribirán los mandamientos de Dios en vuestra cabeza, en vuestro corazón y en vuestras manos para que podáis conocer, sentir y hacer los mandamientos de Dios. Y orad cada día a vuestro Padre Celestial y vuestra Madre Tierra a fin de que vuestra alma sea tan perfecta como el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial es perfecto; y que vuestro cuerpo llegue a ser tan perfecto, como el cuerpo de nuestra Madre Tierra es perfecto; porque si entendéis, sentís y hacéis los mandamientos, entonces todo aquello por lo que oréis a vuestro Padre Celestial y a vuestra Madre Tierra, os será dado; porque la sabiduría y el amor, y el poder de Dios está sobre todas las cosas. De esta manera orad a vuestro Padre Celestial: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino; tu voluntad sea hecha sobre la tierra, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano; y perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos conduzcas en tentación, mas líbranos de todo mal, porque tuyo es el Reino y el Poder, y la Gloria, por siempre. Amén. Y de igual manera orad a vuestra Madre Tierra: Madre Nuestra que estás sobre la tierra, santificado sea tu nombre. Venga tu Reino, que tu voluntad sea hecha, en nosotros como en vos. Como tu envías cada día tus ángeles, envíanoslos a nosotros también. Perdona nuestros errores, así como nosotros expiamos los nuestros en contra de Ti. Y no nos coloques en tentación, sino líbranos de todo mal, porque tuyo es el Poder, la tierra, el cuerpo y la salud. Amén. Y todos oraron juntos con Jesús al Padre Celestial y a la Madre Tierra. Y después Jesús les habló a ellos así: Precisamente como vuestros cuerpos han renacido por los ángeles de la Madre Tierra, puede el espíritu de igual manera renacer por los ángeles del Padre Celestial. Sed, por lo tanto, verdaderos Hermanos de los Hijos de los Hombres. Hasta ahora estuvisteis en guerra contra vuestro Padre, contra vuestra Madre y contra vuestros Hermanos. Y habéis servido a Satanás. Desde hoy vivid en paz con vuestro Padre Celestial, con vuestra Madre Tierra y con vuestros Hermanos, los Hijos de los hombres; y luchad solamente en contra de Satanás, no sea que os robe vuestra paz. Os doy la paz de vuestra Madre Tierra, a vuestro cuerpo y la paz de vuestro Padre Celestial a vuestro espíritu. Y que la paz de ambos reine entre los Hijos de los Hombres. Venid a mi todos los que estéis cansados de sufrir en lucha y aflicción; porque mi paz os fortalecerá y os confortará; porque mi paz rebosa en gozo; por eso, siempre os saludo de este modo: “La paz sea con vosotros”. Luego, saludaos así, siempre, uno al otro para que en vuestros cuerpos pueda descender la paz de vuestra Madre Tierra, y sobre vuestro espíritu, la paz de nuestro Padre Celestial, y entonces encontrareis paz entre vosotros mismos, porque el Reino de Dios está dentro de vosotros. Y ahora volved a vuestros Hermanos, con quienes hasta ahora estabais en guerra y dadles a ellos vuestra paz, también; porque felices son los que luchan por la paz, porque ellos encontrarán la Paz de Dios. Idos y no erréis más. Y dad a todos vuestra paz, así como Yo les he dado mi Paz a vosotros, pues mi Paz viene de Dios. “La Paz sea con vos”. Y El los dejó. Y su Paz descendió sobre ellos, y en sus corazones, el Ángel del Amor; en sus cabezas la sabiduría de la Ley; y en sus manos el Poder de Renacer. Y se fueron entre los Hijos de los Hombres para traer la Luz de Paz a los combatientes en la oscuridad. Y se despidieron deseándose mutuamente: “LA PAZ SEA CON VOSOTROS”.

LOS ESENIOS Y LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO. En 1945 tres Pastores beduinos de la tribu ta´amireh, que Vivían en el desierto de Judea, descubrieron en el interior de una cueva en Qumran diez tinajas cilíndricas y restos de otras que se habían roto por las piedras caídas del techo. Algunas estaban vacías pero de una de ellas sacaron un extraño paquete de color verdoso que contenía pergaminos. Luego se descubriría que los escritos correspondían al manuscrito de Isaías (es el texto más antiguo que hoy en día disponemos del Antiguo Testamento), al comentario de Habacuc y a la Regla de dicha comunidad que algunos investigadores pensaban que podían ser los Esenios. El 11 de abril de 1948 salió a la luz pública la noticia al mundo del hallazgo de estos manuscritos cuya antigüedad se fechaba en torno al siglo II ó III a. C. Entre 1945 y 1966, beduinos y arqueólogos buscaron en el interior de cientos de cuevas a lo largo del desierto que está paralelo al Mar Muerto. En unas veinte de esas cuevas se hallaron escritos de distintas épocas, que componen un conjunto de textos de tipo bíblicos, apócrifos, documentos de los Esenios, cartas y papeles de carácter jurídico – administrativo, así como monedas, restos de utensilios, etc. Gracias a estos hallazgos podemos ver que apreciaban la ley mosaica y el antiguo testamento además de que podemos observar su extraño lenguaje escrito ya que algunos de sus escritos han sido realizados en símbolos para solo ellos poder entenderlos. Los documentos hallados en Qumran, han puesto sobre la mesa su importantísimo papel en el que se inspiró el cristianismo primitivo. La comunidad reflejada en estos documentos es mesianista aguardando la restauración de la línea davídica en el trono de Israel. En el manuscrito de la Guerra, hallado en una de las cuevas a ese Mesías davídico se le llama “el Cetro”. Eran dualistas y con la mentalidad apocalíptica tal y como se refleja en el Nuevo Testamento. A unos 17 kilómetros al sur de Jericó y al norte de Ain Gidi, era su lugar principal en Palestina, pero estaban por todo el país, y también en Egipto donde tenían su sede más importante en los alrededores de Alejandría; próximos al Monte Moriah o ha Heliópolis según otros. Los sectarios de Qumran se reconocían a sí mismos como el “grupo” puro de Israel, como la Nueva Alianza. Sus miembros practicaban ritos similares al bautismo de la primitiva comunidad cristiana y marcaban las frentes de sus iniciados con el signo de la X (cruz de San Andrés) se creyó que representaba la letra inicial de la palabra griega Xristos, pero la práctica efectiva de señalar al iniciado “elegido” era la misma. Arnauld de Saint-Jacques en su obra Los Templarios y el Evangelio de San Juan: La fuente de Moisés fue Egipto y los iniciados Esenios aprendieron de esta misma fuente, aparte de recoger la Tradición hebrea en su pureza a través de textos ocultos de los profanos y los invasores romanos. No cabe ninguna duda de que la Orden de los Hijos de la Luz era una orden monástica – una orden iniciática que practicaba la cábala, la astrología y la alquimia. Su misión principal era preparar el advenimiento del Mesías, formando un cierto número de iniciados y de santos que ayudaran al Cristo en su Misión Redentora y a los apóstoles. Seguramente la Orden Esenia cumplió su cometido, preparando el nacimiento de Jesús, para lo cual tomaron bajo su protección a las familias de María y de José que recibieron formación Esenia como la recibirían el mismo Jesús y Juan el Bautista. Tras morir Cristo, los Esenios siguieron prestando sus servicios a los apóstoles y discípulos con tal eficacia y discreción que sólo pasados los siglos, ha sido reconocida su inmensa labor por algunos de los historiadores.
El final. Tan viva era su fe que no temían la muerte, ello causo la admiración de los mismos romanos cuando atacaron Qumran. Josefo decía: “Menosprecian los peligros, triunfan del dolor por la elevación de su alma y consideran la muerte, cuando se presenta con gloria, como preferible a una vida mortal. La guerra romana ha probado su fuerza de carácter en toda circunstancia: los miembros apaleados, torturados, quemados y sometidos a todos los instrumentos de martirio con el fin de arrancarles alguna blasfemia contra el legislador o para hacerles comer alimentos prohibidos, no han podido obligarles ni a lo uno ni a lo otro, ni siquiera sus torturadores han podido alardear de haberles hecho derramar una sola lágrima. Sonrientes durante los suplicios y burlándose de sus verdugos, expiraban con alegría como si pronto volvieran a revivir”. (Guerra de los Judíos, Libro 2º, Cáp. VII). La Orden de los Hijos de la Luz fue destruida y desapareció durante la represión del año 68 a 70. Qumran fue arrasada y muchos Esenios muertos. Los que escaparon se refugiaron junto a hermanos suyos en las comunidades cristianas. Estos últimos Esenios serían uno de los tres grupos de iniciados que formaron el misterioso Priorato de Sión, prolongación oculta de la Orden del Temple. Resulta curiosa la similitud, en su trascendencia y rigurosidad, entre las liturgias de entrada de ambas órdenes. Ingresar en la secta Esenia, así como en la orden templaria, no era fácil, llevándose a cabo complejos rituales de admisión. Los Terapeutas, descritos por Filón, pueden haber constituido otra rama, más contemplativa, del movimiento esenio.
Las Cuevas de Qumran. El estudio del mundo Esenio reapareció con gran fuerza en 1947. Muchas de las discusiones sobre los documentos Qumran se generan por la elección meticulosa de las palabras al traducir las condiciones cruciales. Alguna gente traduce Esah como iglesia. Dupont Sommer lo traduce como el partido. Esto le faculta para hablar del Partido de La Comunidad y los Consejos del Partido. Rollos y otros objetos del período del Segundo Templo fueron encontrados en varias cuevas cerca de Qumran, tanto en cuevas naturales como en los duros acantilados de piedra caliza al oeste del lugar y en cuevas excavadas en los acantilados de marga junto a Qumran. El seco clima de la región del Mar Muerto preservó dichos manuscritos, escritos en pergaminos, durante 2.000 años. En las décadas de 1950 y 1960 fueron estudiadas y excavadas muchas cuevas en los cañones del Desierto de Judea a lo largo del Mar Muerto. Los documentos encontrados allí, y en las cuevas alrededor de Qumran, incluyen copias de todos los libros de la Biblia (excepto el Rollo de Ester). El más famoso de ellos es el rollo completo de Isaías, que fue escrito en algún momento entre el siglo II a.C., fecha confirmada recientemente por examen de radiocarbono de una muestra del pergamino del rollo. Los libros de la biblioteca de Qumran son considerados las copias más antiguas que existen de los libros de la Biblia. También se encontraron cerca de Qumran escritos de la secta Esenia, cuyo centro espiritual estaba situado en ese lugar, 200 años antes de la destrucción de Jerusalén y del Templo.

LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO. El descubrimiento arqueológico más sensacional de los tiempos modernos llama el sabio americano W. F. Albright al hallazgo de los manuscritos hebreos. Porque la sola descripción de los manuscritos antiquísimos hallados en las grutas del Mar Muerto en el Desierto de Judá ó Judea en Palestina es una prueba de autenticidad de las fascinantes páginas de Arpas Eternas, en que la escrupulosa minuciosidad de conocimientos geográficos, históricos, étnicos, científicos y religiosos, así como los de orden puramente espiritual y cósmico revelan en su autor una erudición extraordinaria unida a un altísimo vuelo poético, una riqueza de lenguaje y una elocuencia convincentes y conmovedoras. Estas cualidades son puestas de manifiesto en la belleza de las descripciones de los ambientes, la naturaleza en todas sus manifestaciones y los interesantes diálogos tan característicos y reveladores de los pensamientos y costumbres de aquella época. Kichbert Qumran es el yacimiento donde aparecieron los textos hebreos más antiguos descubiertos por el pastor beduino nómada Jum’a Mohammed ed-Dhib, “Muhammad el Lobo” de la tribu de los Ta´amireh, junto con Jalil Musa y otro primo, Cuando un día a comienzos del verano en Enero de 1947 Jum’a empezaba a ponerse nerviosos porque algunas de las cabras de su rebaño en pastoreo estaban subiendo demasiado alto en los acantilados de la zona de Qumran y entonces decidió salir hasta donde ellas estaban para traerlas de regreso. Al comenzar su escalada Descubriría por casualidad o causalidad una cueva sobre los acantilados del desierto de Judea que posteriormente se llamaría número UNO. Aquellas cabras lo involucrarían en el descubrimiento arqueológico más grande del siglo veinte. Sus pensamientos estaban muy lejos de si cuando vio dos pequeñas aberturas de una de las muchas cuevas de aquellos áridos acantilados en la costa nordeste del Mar Muerto. Por aburrido comenzó a lanzar piedras en la cueva situada en Wadi Qumran no lejos de las ruinas de un antiguo monasterio al noroeste y frente al mar Muerto en el valle de Qumran, el lugar descrito por Plinio y sorpresivamente una de ellas ocasionó un ruido de vasija rota, oyó como si se rompiera una cerámica. Pero los primos tenían prisa y decidieron dejar el tema para otro día cuando de madrugada fue a investigar entró en la cueva y en su interior había cientos de pedazos de piezas de terracota y varias (40) vasijas de arcilla o barro. Dos de ellas de 60 a 90 centímetros de altura estaban vacías pero una tercera contenía tres envoltorios (dos de lino y uno de piel) que en lugar de un tesoro precioso había rollos manuscritos en cuero de piel de cabra, pergamino y tela, cubiertos de signos escritos por todas partes, que olían a moho, pero cuidadosamente guardados. Encontró los primeros siete antiguos rollos que después se denominarían los Papiros de Querrán y Ofrecen testimonio muy importante de la historia de los orígenes del cristianismo a pesar de que hoy en día algunos grupos religiosos sigan negando la autenticidad de esos documentos. No por ello dejarán de tener el valor que tienen pues la verdad sale a la luz a pesar de haber estado tantos años inmersos en una completa oscuridad. Tras ese hallazgo ocurrieron varios errores en el tratamiento de tan delicado material y hubo además saqueos y destrucciones por ignorancia. En un comienzo hasta fueron usados como teas para encender fuego.
El Contenido De Los Rollos. El joven sin sospechar el tesoro que había descubierto decidió venderlos. Uno de los rollos llegó a abarcar el interior de la tienda donde estaban. Nadie tenía interés en comprarlos y lograron venderlos por unas poca monedas al sirio cristiano zapatero remendón llamado Kando quien mostró interés en el cuero para un posible uso en su profesión pero se había fijado que el rollo de cuero estaba escrito con unos caracteres que le eran desconocidos y tras inspeccionarlo con más detalle decidió Finalmente mostrarlos al arzobispo metropolitano sirio archivista del monasterio de San Marcos de Jerusalén, Mar Athanasius Jeshue Samuel quien aceptó cuatro de los rollos mejor conservados. Los otros 3 restantes los adquirió la Universidad Hebrea de Jerusalén. Uno de los rollos fue vendido después en 250.000 dólares. Al cabo de 7 años, luego de muchas idas y venidas de un país a otro y ventas y reventas, la Universidad Hebrea de Jerusalén tiene todos los manuscritos de la cueva No. 1 y están guardados en el santuario del libro. Importantísimo hallazgo arqueológico que constituye la primera parte de una colección de textos hebreos y arameos descubiertos tras el primer hallazgo. La guerra egipcio – israelita de 1947-1949 hizo que los rollos cayeran en el olvido. En 1948 los estudiosos norteamericanos informaron a la sociedad acerca de la existencia de los Rollos del Mar Muerto. Esos rollos fueron escritos por una comunidad judía llamada Esenios que tenía reglas muy estrictas bajo el liderazgo de un sumo sacerdote el “Maestro de la probidad”. Los Esenios esperaban la llegada del Mesías y en mientras estudiaban la ley. Su economía se basaba en el cuidado de ovejas y recolección de frutos. Vivían en tiendas y en cuevas y edificaban construcciones con fines religiosos. Para ellos la ley era muy importante y por eso hacían copias de los libros sagrados y las guardaban en una biblioteca. Pero en el año 68 D.C. las legiones romanas habían iniciado su avance hacia la zona. La comunidad, preparando su huida escondieron sus manuscritos en jarras y las ocultaron en cuevas. Debieron esconderlas bien pues se tardo 2000 años en reencontrar los manuscritos. La importancia de los rollos, radica en que la comparación de los textos milenarios con los más recientes es sorprendente porque se corresponden fielmente. Esto muestra que la palabra de Dios es una fuente real y no como otros estudiosos se atrevieron a decir un invento posterior. Muestran indudable influencia de la religión monoteísta del persa Zaratustra llevada a Jerusalén por los judíos regresados del exilio en Babilonia. Se recuperaron más de 800 documentos en once cuevas. Otros beduinos descubrieron más rollos en una cueva situada en las costas del Mar Muerto. Se trataba de dos vasijas de arcilla con seis rollos. Fueron adquiridos por un arqueólogo de la Universidad de Jerusalén. Este conocía la existencia de los rollos del primer descubrimiento pero no podía estudiarlos porque el monasterio de San Marcos se encontraba al otro lado de la línea de demarcación en la zona árabe de la ciudad. Cuando los pudo conseguir en enero de 1948, reconoció Los primeros manuscritos que descifrados después de grandes esfuerzos, un rollo de la primera cueva contiene una paráfrasis sobre los primeros diecisiete capítulos del Génesis, una colección de los Himnos de Gracias procedentes de la secta judía de la Nueva Alianza; un trabajo con el título de Guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas y en uno de los rollos manuscritos es la copia más antigua del libro del profeta Isaías del Antiguo Testamento. En otro de los manuscritos descifró el Manual de la vida espiritual, de una secta judía. A partir de entonces los acontecimientos se sucedieron rápidamente. Todavía no había terminado la guerra cuando los sabios de todo el mundo estaban de acuerdo en que los manuscritos del Mar Muerto habían sido el mayor descubrimiento de manuscritos de La Edad Moderna. De repente la cueva desconocida había alcanzado celebridad mundial. Llegaron a intervenir incluso las Naciones Unidas para volverla a encontrar. Sin embargo cuando se encontró la cueva otra vez, 12 Km. al sur de Jericó y a 2 Km. de distancia del Mar Muerto estaba vacía. Los beduinos lo habían saqueado.
Importancia.Los famosos rollos de piel descubiertos en el Mar Muerto, son los escritos de los Esenios que echan luz sobre la vida de esta secta y asimismo en cuanto a la veracidad y antigüedad de los escritos del AT. Y a la conexión entre el AT. Y la base histórica que da cabida a Jesús y sus Discípulos los Apóstoles en el seno de la historia. Los Manuscritos de Qumran a orillas del Mar Muerto proporcionan un nuevo análisis del texto bíblico. La biblioteca del Qumran demuestra como las Sagradas Escrituras se han ido transmitiendo fielmente durante siglos. La inexistencia de los rollos ponía en cuestión el canon Bíblico judío Que establece cuáles son los textos sagrados y la originalidad del mensaje de Jesús. Los manuscritos del Qumran son importantes porque permiten conocer y entender mejor al judaísmo rabínico del Siglo II a.C., Los orígenes del moderno judaísmo y del cristianismo. El nacimiento del cristianismo no supuso una innovación o una quiebra del sistema judaico, sino que constituyó una continuación a lo anteriormente formulado. Poder conocer el contexto histórico, cultural y religioso en el que se movía Jesús. De este modo los manuscritos permiten observar que las sectas que florecieron durante el judaísmo del Segundo Templo tenían Teología Esenia Específica Altamente Desarrollada cuyas fuentes son los rollos en los documentos llamados El manual de Disciplina o el Libro de la Orden, el documento Sacerdotal o Zadoqueo y el Himnario o Salmos de acción de Gracias. La creencia de que por causa de la usurpación del Sacerdocio en el tiempo de Los Macabéos el rito del Templo era impuro e inválido es la que da cabida a todas las posturas teológicas Esenias. En resumen tenemos:

  1. Los Esenios predicaron la eterna lucha ente los hijos de la Luz y la oscuridad. Se denominan Hijos de la luz de Tzadok verdaderos saduceos, Pobres, simples y Piadosos enfrentados con enemigo Belial príncipe de las tinieblas y sus hijos (desarrollo de la demonología), quienes tientan permanentemente a los justos para obligarlos a caer en la impureza y la infamia.
  2. Se creían fiel Remanente de JHA7, la verdadera Congregación de Israel, fieles al Pacto. Cuando esta gente dejó sus ciudades en los distintos contingentes, (Período Griego y luego Romano). Se creen asimismo como los resemblantes del Pueblo Judío en el Tiempo de Moisés que salió al desierto. Por esto salen al desierto, se establecen, construyen pequeñas ciudades y esperan una nueva revelación, un Nuevo Pacto, donde la creencia Judía tradicional sostiene que solo el Mesías Ungido podría agregar o cambiar el Pacto de Moisés, según las profecías de Ezequiel 30:31, Deuteronomio 18:15-18. Esperando al Mesías salieron al desierto para seguir al menos ritualmente puros, para ser fieles a JHA y al Pacto.
  3. Se llaman a sí mismos con diferentes nombres; Cada uno se refiere a particulares atributos, algunas veces como Los Electos o Los Justos Escogidos refiriéndose a la Elección de Israel en el Monte Sinal, siendo esto el contenido y el significado del término hijos de luz, tan parecido al paralelo del N.T.
  4. Se creen hijos de Dios por adopción pero nunca emplearon el Nombre de la Deidad. En esos tiempos se empleaba solo una vez al año en el Día de la Expiación que es inmediatamente antes de la fiesta de Los Tabernáculos y después de la fiesta de las Trompetas en el mes séptimo. Pero al no haber según los Esenios heredero legal para el cargo de Sumo Sacerdote era Sacrilegio en contra de los Diez Mandamientos: No tomarás el Nombre de tu Dios en Vano.
  5. La predicación de Juan el Bautista, por su contenido y lugar donde se efectúo insinúa la Teología Esenia, incluso los fariseos al bautizarse, recibían el epíteto de Generación de víboras y la advertencia de la ira venidera. Esto último es signo de la sorpresa de Juan al ver que la secta rival se da cuenta de su error y viene al Jordán, a recibir el bautismo de la purificación y arrepentimiento para salvarse de la ira, es decir de la crisis apocalíptica esperada por los Esenios, según los escritos encontrados sería esto el final de la lucha entre los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas.
  6. La teología de la comunidad era una clase de interpretación apocalíptica, milenaria, quiliástica y rigurosamente escatológica de la vida y la historia. Algunos párrafos de su descripción dicen aparentemente la vida en las comunidades de la orden como los franciscanos terciarios que viven en el mundo. El Apocalipsis es una profecía decepcionada, cierto pero quiere decir que la apocalíptica crece cuando las condiciones históricas se vuelven apocalípticas, cuando no hay escapatoria. Los Esenios de Querrán no estaban equivocados. Aunque la guerra santa no llegó, tanto la vieja como la nueva Israel fueron derrotadas. Y la tradición fue establecida y con eso una nueva forma de vida. La Cristiandad fue un Esenismo que tuvo éxito más o menos.
  7. El Milenarismo es la creencia en el advenimiento de este reino en el cumplimiento de un tiempo los mil años mencionados en la Revelación 20 durante la cual la santidad triunfará en todo el mundo, cuando Cristo el Mesías ungido reinará en tierra con sus santos.
  8. El Quiliasmo es la creencia en el reino teocrático per se, y la creencia de que la comunidad actual de los fieles se debía modelar según el reino futuro. En una visión escatológica del mundo todos los principios morales y éticas, cada escala de valores, personal o histórica, está orientada, y organizada hacia la expectativa del cataclismo final, el juicio de mundo, y el advenimiento del reino transhistórico. En la expectativa inmediata de la catástrofe, las grandes posesiones, el estado, los poder no tienen sentido, y la comunidad quliástica, milenarista practica una comunidad estricta de bienes, el uso compartido de la pobreza voluntaria. El trabajo se reduce a sus condiciones más simples y condenadas de la labor agrícola de la comunidad del pueblo y sus oficios necesarios acompañantes, todo simplificado por la tecnología tomada de la sociedad dominante.

Las Excavaciones De Los Rollos.Lógicamente los arqueólogos iniciaron sus excavaciones en un principio a cabo bajo la dirección del P.R. de Vaux, director de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén y G.L. Harding, director del Departamento de Antigüedades de Jordania sacando a La comunidad Esenia del reino de la especulación y de la fantasía, reivindicando los relatos de los tres autores clásicos. Han resultado ser los 1.000 años más antiguos que cualesquiera otros textos hebreos antiguos conocidos. Hoy se puede formar un cuadro más claro de la vida, creencias y prácticas del culto de la comunidad Querrán, más que de casi cualquiera otra del pasado distante. En la primera etapa pudieron hallarse más de 600 fragmentos procedentes de más de 70 manuscritos, fragmentos de terracota y otros materiales. Las excavaciones posteriores solamente descubrieron los restos de 56 tinajas que indicaban que antiguamente la cueva debía de haber contenido toda una biblioteca de 200 a 250 rollos. En el transcurso de los siguientes 9 años el propio asentamiento y una docena de cuevas que rodeaban las ruinas del asentamiento en el Wadi Qumran fueron cuidadosamente excavados y guardaban más rollos y fragmentos en abundancia de más de quinientos manuscritos. Detalladas investigaciones entre 1953 y 1955 descubrieron diez cuevas situadas en las cercanías de las ruinas conocidas desde hacía tiempo del monasterio de Khirbet Qumran en el noroeste del Mar Muerto confirmando lo que el erudito romano Plinio (24-69 d. de C.) había descrito como sede de una secta judía numerosa colonia de Esenios del siglo I a.C. que se llamaba a sí misma Nueva Alianza.

  1. Encontraron una tinaja muy parecida a las encontradas en la cueva, que contenía monedas de la época de los procuradores romanos de lo que se deduce que el monasterio había sido ocupado por la décima legión romana con la misión de reducir a los rebeldes judíos entre los años 66 a 68 D.C. Los Esenios huyeron, no sin haber ocultado antes su biblioteca en las cuevas de los alrededores.
  2. En la segunda cueva se descubrieron tres rollos de cuero, dañados y muy corroídos, de unos 30 cm. de anchura.
  3. En la cuarta cueva construida artificialmente, en el acantilado de marga al sur del sitio aparecieron los mejores descubrimientos y Las excavaciones continúan. Individuos en tiempos antiguos o beduinos modernos pueden haber retirado rollos de esta cueva, dejando solamente desechos o esta cueva fue utilizada como guerniza, un lugar para guardar textos sagrados deteriorados. Se descubrieron más de 15.000 fragmentos pertenecientes a unos manuscritos diferentes, de los cuales tenemos:
    • El Libro de Isaías completo en rollos escritos con tinta sobre piel marrón que son los 1000 años más antiguos de cualquier otra copia conocida de los textos bíblicos hebreos. Actualmente este pergamino se haya protegido por un relicario especial en forma de ánfora de arcilla dentro del Museo de Jerusalén. Los encargados del museo pulverizan con agua el relicario todos los días, para que el tesoro conserve su temperatura y humedad apropiada, como si estuviese en su cueva del Mar Muerto.
    • 100 grandes partes o fragmentos reproducciones de todos los libros del Antiguo Testamento sin apócrifos, excepto del Libro de Ester, en lengua hebrea, Arameo y griega.
      – Un extenso y detallado Manual de Disciplina o de regla monástica.
    • Un manual de vida espiritual, observancias religiosas y vida común que puede relacionarse con el modelo de vida de los Esenios, según lo averiguado en las fuentes griegas y latinas que hacen referencia a ellos. Y en otro lugar se dice que el Manual de la vida espiritual es de la máxima importancia para la imagen del judaísmo palestino entre el siglo I a.C. y I D.C., así como para el origen del cristianismo. Se puede notar el origen de la comunión en las comidas comunitarias de los Esenios.
    • Fragmentos del documento de Damasco.
    • Las escrituras apócrifas pseudo epigráficas, comentarios, himnos, escrituras apocalípticas y proféticas peculiares de la secta.
    • Fragmentos de los comentarios de los profetas, similares al de Habakuk.
    • En uno de los rollos se describen detalladamente los encantos de la hermosa Sara, la primera esposa de Abraham, que aunque tenía 80 años, fue cortejada por Abimelech. Es curioso que precisamente los ascéticos Esenios supieran describir tan sugestivamente los encantos femeninos.
    • Los Manuscritos De La Biblia Hebrea. El volumen aparecido, que será seguido por otros dos, contiene 24 manuscritos bíblicos de la Cueva IV correspondientes a los libros de Deuteronomio, Josué, Jueces y Reyes, de aproximadamente mil años más antiguos que los manuscritos hebreos conocidos hasta el presente. El estudio de los manuscritos bíblicos ha demostrado que en la época inmediatamente anterior a la aparición del cristianismo, la tradición textual bíblica era mucho más plural y variada de lo que cabría imaginar hasta ahora. Por ejemplo, el manuscrito 4 Q Jueces ha sido saludado como uno de los más importantes pues da a conocer un texto antiguo más breve que el transmitido por el texto tradicional conservado en el judaísmo. Prueba que el libro como otros libros bíblicos, tuvo un proceso editorial y admitió a lo largo de un tiempo interpolaciones diversas. Otros manuscritos publicados recientemente demuestran que algunos libros como el de Jeremías conocieron una segunda edición corregida y aumentada. Otros dados a conocer recientemente se sitúan en las fronteras de lo que más tarde llegó a ser el texto autorizado o canónico de la Biblia. Contienen extractos de textos jurídicos, litúrgicos, aggádicos, etc., muy emparentados con los textos bíblicos.
    • El Rollo Del Profeta Habakuk. En un rollo descubierto posteriormente se cita al profeta Habakuk como el Maestro de la Virtud. ¿Fueron sus palabras verdaderas profecías o sólo la descripción de los acontecimientos de su tiempo? ¿Y qué clase de secta era ésta que fundara el elegido de Dios y que después se llamó Nueva Alianza? ¿Se desvelará el último enigma con el desciframiento de los últimos signos escritos de los manuscritos del Mar Muerto? Gracias a estos informes sobre las prescripciones éticas, los usos y costumbres de los Esenios, el mundo ha sabido por primera vez que existió un Maestro de la Virtud. ¿Fue el elegido por Dios y el redentor del mundo, un predecesor de Cristo? También él predicó, como el Hijo de Dios l00 años antes que Jesús, la humildad, la caridad y el amor al prójimo. Después fue condenado y ajusticiado a causa de la hostilidad de los sacerdotes y de la casta judía dominante como también le ocurrió a Cristo. Por tanto, los sabios opinan que el Esenismo fue un precursor del cristianismo y se dice que de los manuscritos se sacan numerosos y decisivos paralelos con los sermones de Cristo. Es especialmente importante la similitud de los textos con el Evangelio de Juan. Por otra parte, ciertas ideas como la justificación por la fe y la paternidad de DIOS que parecían originales del cristianismo ahora se sabe que son corrientes en la cultura religiosa de la época. Determinados comportamientos litúrgicos como las inmersiones en el agua para purificarse eran corrientes durante el siglo I y ello demuestra que el cristianismo no es un mensaje completamente nuevo e innovador, al contrario este brotó de un terreno rico. Además el judaísmo en la época del segundo Templo era mucho más complejo y pluralista que el actual.

Hipótesis Llamativas Pero Insuficientes O Desvariadas. En estos años, han hecho mucho ruido hipótesis que difícilmente pueden explicar el conjunto hallado en Qumran. R. Eisenman y los periodistas Baigent-Leigh airearon una especie de conspiración vaticana contra la publicación de los manuscritos, resucitaron una vieja teoría ya propuesta por J. L. Teicher y desautorizada por H.-J.Schoeps. Según esta teoría, los textos de Qumran procedían de ambientes judeocristianos o Ebionitas. Los análisis de radiocarbono antes aludidos no permiten una datación tan tardía en época cristiana de los manuscritos. Algunas de las copias proceden del siglo I D.C., todos los manuscritos corresponden a obras de autores judíos de época precristiana. Es cierto, por otra parte, que no todos los manuscritos fueron escritos en Qumran y que bastantes de ellos son anteriores o corresponden a obras existentes antes de la creación de la comunidad de Qumran a mediados del siglo II A.C. En Qumran no aparece ningún escrito fariseo o saduceo y son por el contrario numerosos los textos atribuidos a los Esenios. La mayoría de los investigadores piensa que se trata de un asentamiento Esenio, aunque no resulta fácil compaginar los escasos datos de las fuentes clásicas con los hallazgos arqueológicos y las nuevas fuentes manuscritas.
El Judaísmo Anterior Al Judaísmo Rabínico. Los manuscritos de Qumran ofrecen un testimonio de primera mano y calidad para el conocimiento de la historia del judaísmo clásico y de los orígenes del cristianismo en el marco del judaísmo del período helenístico. Una de las discusiones más vivas actualmente basada en un texto publicado en 1994 se refiere al origen saduceo o Esenio de este escrito y de la comunidad de Qumran. Se trata de una carta o tratado escrito por el famoso Maestro de Justicia fundador de la comunidad de Qumran. Esta haláquica (Miqtsat ma‘ase ha-Toráh) enumera una veintena de normas jurídico-religiosas en las que los Qumranitas apoyaban su separación cismática respecto a las autoridades religiosas de Jerusalén, a cuestiones relativas al espacio y al tiempo sagrado y a la toma de posición, siempre extremadamente rigurosas: En el templo de Jerusalén por ejemplo, sólo pueden ser admitidos los israelitas físicamente íntegros y en estado de pureza ritual; los no judíos y los minusválidos no pueden entrar en el recinto sagrado. Este escrito critica la actitud más liberal sostenida por los fariseos, por lo que según H.-L. Schiffmann, debería ser atribuido al ámbito del saduceísmo. El estudio de las relaciones entre sadoquitas, saduceos, hassidim, Esenios, fariseos, Zelotes y demás grupos judíos de la época constituye campo interesante y complejo de la investigación de Qumran.
Qumran No Es Una Comunidad Esenia. En este respeto, debe ser observado que hay otra discusión si o no Qumran, el sitio asociado tradicionalmente a los rollos de pergamino, era una comunidad de Esenios. En BAR, está señalado que los hallazgos arqueológicos indican que Qumran era posiblemente una hostería para los viajeros y los comerciantes que cruzaban el Mar Muerto. Que el tono y la postura guerrera ferviente que es falso cualquier origen Esenio e indica una atribución posible a los fanáticos judíos. Norman Golb señala que los rollos fueron una colección de libros de bibliotecas que fueron ocultados en cuevas a través del este de Israel por judíos que huían de los ejércitos romanos durante la primera rebelión de 70 D.C. Golb propone también que Qumran mismo era una fortaleza. En cualquier caso, es imposible comparar al “Maestro de Justicia” encontrado en los rollos a Jesús Cristo.
El Problema de las Traducciones. No ha sido fácil traducir antiguos manuscritos en enorme cantidad encontrada, más de 850, de los cuales 300 están tan deteriorados y fraccionados que su traducción carece de interés. Donde la escritura borrosa por el paso de los siglos, ya no es legible, ayudan a descifrar los rayos infrarrojos, los cerebros electrónicos y las computadoras. La Caligrafía. Además si sumamos la complejidad de la caligrafía que carece de vocales con palabras todas juntas, de modo que según como las separemos se les puede dar un sentido u otro ha hecho que los filólogos no vayan con prisa a la hora de entregar traducciones. Y fue en este caso la prisa, la que llevó al británico John Allegro (miembro de la Comisión) a realizar una interpretación errónea de un fragmento. Le había tocado editar parte del material encontrado en la cueva 4 y fue el primero en entregar la traducción de su lote, pero la prisa le hizo errar y necesitó después más de 100 páginas para corregir todas las faltas cometidas. Otro problema igual de importante puede ser la utilización de los manuscritos para defender ciertas teorías o ideas de los filólogos traductores. Esto mismo le sucedió al Sr. Allegro quien había escrito “El champiñón sagrado” e iba buscando una confirmación a sus teorías. La tenacidad por encontrar en esos textos algún indicio que apoyara sus ideas hizo ver al británico palabras que no eran.
La Conservación De Los Rollos Del Mar Muerto. Actualmente se están restaurando los soportes de cuero de los manuscritos debido a que la enorme salinidad ambiental de la zona los deterioraba. Pero el problema de su conservación es el más leve, el gran problema actual es una red de tráfico ilegal que ha operado desde los 90 con fragmentos de estas reliquias. Los arqueólogos están convencidos de que muchos rollos están todavía en manos de mercaderes que esperan ver revalorizado este preciado tesoro.
El Curador De Los Rollos Del Mar Muerto. Entrevista con el rabino Adolfo Roitman, curador de los Rollos del Mar Muerto que desde que en 1994 asumió el cargo de curador y director del Santuario del Libro en Jerusalén, quien se ha impuesto como misión de vida divulgar el contenido de los rollos que según él por azar tiene el privilegio y la responsabilidad de preservar. El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto hace poco más de cincuenta años ha sido, según Roitman el hallazgo arqueológico más importante del siglo XX. Se trata de una biblioteca de más de dos mil años de antigüedad que nos brinda una perspectiva histórica de un momento clave en la historia de Occidente: el encuentro de la cultura griega y la cultura judía, el mismo momento en que se están produciendo el movimiento rabínico y el cristianismo. Esto y las especiales circunstancias en que fueron encontrados los Rollos han dado forma a una historia polémica que ha sido incluso material para best-sellers sensacionalistas. Hoy gracias a esta peculiar misión que se ha impuesto el rabino Adolfo Roitman podemos tener acceso a ciertos misterios de este valioso hallazgo parte del Patrimonio de la Humanidad. ¿Qué novedades introducen los Rollos del Mar Muerto respecto al destino del judío en el mundo de hoy? Yo diría que el mayor significado que tienen los Rollos del Mar Muerto para el mundo judío contemporáneo se divide en dos categorías. En principio es el plano científico: los Rollos del Mar Muerto nos permiten comprender en toda su complejidad la sociedad judía a fines de la época helenística – romana, conociendo de esta manera la complejidad de la sociedad, las estructuras mentales, la liturgia, la literatura, las ideas, las creencias, las prácticas de judíos de esa época. Ese plano es el plano estrictamente histórico, teológico, arqueológico, que por supuesto es de enorme significado para la reconstrucción del pasado del pueblo de Israel, así como también para entender el eslabón que conecta la etapa bíblica con la etapa rabínica. Los Rollos del Mar Muerto le permiten al judío comprender la naturaleza de su tradición. Tanto los objetos arqueológicos como los textos permiten visualizar el pasado y la transformación de ese pasado a lo largo de la historia. El Rollo de Isaías, o algún fragmento del libro del Génesis, o los tefilim que se encuentran en Qumran comparados, muestran cómo los objetos se fueron transformando a lo largo de la historia y cómo los elementos siguen persistiendo. Eso significa que vemos una continuidad de la tradición básica con los cambios propios de cada época. Y de la misma manera que los judíos una vez escribieron en piedra y luego escribieron en pergamino y luego escribieron en código y hoy tenemos el libro de Isaías en un CD, vemos que otra vez el libro sigue siendo el libro de Isaías pero el medio a través del cual se lo comunica va cambiando de acuerdo a la tecnología. Entonces, uno de los mensajes más importantes de los Rollos es colocar la tradición en un contexto histórico de cambio que refuerza la identidad judía. La importancia de Rollos del Mar Muerto para la historia del hombre de Occidente es que en este caso tenemos que entender que están colocados en uno de los momentos clave en la historia del hombre: El encuentro entre Oriente y Occidente, entre la cultura griega y la cultura judía; él origen del judaísmo rabínico y del cristianismo. Dado que Cristianismo, el Judaísmo y la cultura griega son las tres bases de Occidente, queda claro que los Rollos del Muerto son significativos para comprender la naturaleza de la historia de Occidente y sus orígenes, y mucho más precisamente los orígenes del cristianismo, dado que como secta judía también se engarza en la realidad social de esa época. Si los Rollos echan luz sobre los judíos de la época, necesariamente echan luz también sobre los cristianos como judíos de hace dos mil años. El rabino Adolfo Roitman se hace eco de quienes llaman al pueblo judío el “pueblo del libro”. Cada vez que los judíos han estado en peligro, su mayor preocupación ha sido salvar sus libros, con frecuencia poniendo en peligro sus vidas. Es posible, según el investigador, que los Rollos del Mar Muerto hayan sido escondidos en estas cuevas para resguardarlos en un momento de peligro. Son detalles históricos que nunca podremos saber con exactitud, pero no sería extraño un gesto que se ha repetido tantas veces a lo largo de la historia.
El Trabajo Científico. Y después del trabajo arqueológico, comenzó el científico: Investigación, evaluación y publicación que fue paulatina durante los años 50 y 60, pero que en los 70 se estancó. Esta falta de actividad editora provocó un retraso que fue duramente criticado, entonces ciertas declaraciones y el silencio provocaron el nacimiento de una literatura fantástica que revelaba los secretos ocultos en los rollos que las autoridades eclesiásticas estaban interesadas en esconder. En los 80 se quiere borrar esa imagen falsa de los manuscritos y publicarlos definitivamente. Para ello se aumentó el número de especialistas que pudieran tener acceso a los manuscritos, pasando a ser patrimonio común de investigación y poniendo una fecha tope para la publicación: Diciembre de 1993. La publicación de los textos entre 8 y 9 tomos está siendo preparada por un equipo internacional, compuesto por investigadores franceses, alemanes, ingleses y polacos. El estudio exige la colaboración entre especialistas en lenguas muy diferentes (hebreo, Arameo, siríaco, armenio, etiópico, copto, griego o latín), así como en campos de estudio muy diversos: arqueología, epigrafía, paleografía, historia en todas sus facetas, literatura en sus múltiples géneros, historia de las ideas y de las religiones, etc. Los trabajos de edición suponen un avance paralelo en la tarea de interpretación del contenido de los mismos. El momento actual es de análisis minucioso de los innumerables datos que están saliendo a la luz. Las visiones de síntesis avanzadas en los primeros años de la investigación sobre Qumran resultan ahora insuficientes o parciales. Se está lejos de lograr una visión sintética de lo que representa la biblioteca de Qumran y de un panorama completo sobre la historia del judaísmo y de los orígenes cristianos en los siglos que precedieron y siguieron al cambio de era.
Técnicas De Análisis De Los Manuscritos. Los estudios más actuales y llamativos se refieren a las técnicas de análisis de los manuscritos. Públicas en 1966 de radiocarbono y d 13 C, ampliado a 14 manuscritos en pergamino y 4 en papiro. Para mayor control se incluyeron en el análisis algunos manuscritos cuya fecha es bien conocida gracias a datos contenidos en los propios manuscritos. Los resultados confirman las fechas que el estudio paleográfico había asignado a los diferentes textos. Próximos congresos ofrecerán informes relativos al desarrollo de una técnica que permite leer en imagen plana el texto enrollado del Rollo de Cobre, la aplicación de técnicas de radar en la investigación arqueológica, al análisis del ADN de la piel de los pergaminos, con lo que se espera poder “cazar” mejor los pequeños fragmentos del inmenso rompecabezas que es la biblioteca de Qumran, etc. Se anuncia la edición de una biblioteca electrónica de Qumran en CD-ROM, que incluye una colección de imágenes digitalizadas de todos los manuscritos, transcripciones, traducciones, concordancias, diccionarios y bibliografías para estudio (Oxford-Leiden-Utah). No hay misterios ocultos, pero sí muchos agujeros negros. Lo que resta por publicar constituye un sinnúmero de fragmentos de manuscritos, plagados de lagunas, que hacen muy difícil la reconstrucción del manuscrito y la interpretación de su texto. Los agujeros son a menudo sin embargo muy elocuentes. El manuscrito 4 Jueces presenta una laguna a la altura de la línea cuarta. En el espacio de texto perdido, no caben más de diez caracteres hebreos, que no pueden ser otros que los correspondientes a una lectura breve.

ARPAS ETERNAS Y ESENIOS. Arpas Eternas contiene la clave y numerosos textos completos de los auténticos manuscritos que fueron hallados recientemente es decir en las grutas de los Montes Quarantana, Nebo, Hermòn, Moab, Hor, etc., Una emocionante y hermosa obra dictada a una sensitiva argentina de superiores facultades por una elevada entidad espiritual que estuvo encarnada en Hilarión de Monte Nebo, contemporáneo y maestro de Jhasua de Nazaret testigo presencial de Su vida, Su misión y Su muerte. Está contenida la auténtica relación de la vida terrenal de Jhasua el Maestro, el Mesías, el Cristo Lo que le confiere su carácter de único es que está directamente relacionada con los Esenios y la influencia ejercida por dicha comunidad sobre el Maestro y su doctrina. En la obra del Abate Albert Vincent, Les Manuscritos Hebreux du Desert de Judá, (L.M.H du D de J.), hay diversos pasajes en los que se reconoce que era muy somero el conocimiento que se tenía de los Esenios y de su modo de vida, ritos religiosos, reglamentos, etc., antes del descubrimiento de los mencionados manuscritos. Es decir que ANTES del descubrimiento de esos manuscritos nada de lo que ahora se conoce con absoluta certeza podía afirmarse, y no se conocía ni siquiera la existencia de las grutas ni el modo de vivir y de PENSAR de sus moradores. Todo fue establecido a medida que se iban traduciendo los manuscritos encontrados y los fragmentos trabajosamente reconstituidos por los especialistas. Y Todo Ello Coincide Exactamente Con Lo Que Puede Leerse En Arpas Eternas, Obra Escrita Entre 1940 Y 1946, y publicada en 1949, Cuando Aún No Se Habían Completado Los Hallazgos Y Las Exploraciones En Las Grutas, Ni Se Había Logrado La Reconstrucción Y Traducción De Los Principales Manuscritos. Solamente quien hubiera vivido en las grutas del Mar Muerto como Hilarión de Monte Nebo y estudiado en los archivos de los Esenios, colaborando con la copia y traducción de los manuscritos ahora encontrados, podría poseer tan minuciosos y exactos conocimientos de los lugares y de los hechos en ellos transcurridos y de toda la Divina Sabiduría acumulada en esos milenarios documentos íntegramente transcritos en Arpas Eternas, mediante el dictado de la entidad espiritual a la exquisita y sensitiva autora material y editora de esta obra maravillosa.

  • Papiros Y Planchas De Arcilla. Con referencia a los manuscritos que aparecen escritos en griego y que se mencionan en el párrafo trascrito y en otros de la obra del Abate Vincent vamos a reproducir un pasaje de “ARPAS ETERNAS”, II tomo, Pág. 511: Y es sólo el rollo 79 que hemos leído, observó Nicodemus. Es un pequeño fragmento de las Escrituras que constan de 80 rollos. Y todos desde el primero al último tienen el mismo estilo sencillo, claro y sin contradicciones, ni subterfugios dijo el Maestro Melquisedec que era quien lo había traducido al sirio – caldeo, como otro maestro lo había vertido al griego que era su lengua nativa. Necesitamos sacar copias, – decía Gamaliel, para que podamos estudiar a fondo estos asuntos. Se están sacando, ya lo veis, replicó el Servidor, Por lo menos ya tenemos dos: una en sirio – caldeo y otra en griego. Falta una en latín, dijo Nicolás y esa si me permitís la sacaré yo. Ya está comenzada, dijo otro de los maestros de Jhasua y creo que para la luna próxima estará terminada. Otro pasaje que pertenece a Las escrituras del Rey Salomón relata como Jhasua y sus amigos las encontraron acondicionadas precisamente en la misma forma como lo fueron varios siglos después los manuscritos de los solitarios de las grutas.
    ARPAS ETERNAS, Tomo II, Pág. 605: Por fin, a la entrada de uno de los huecos vieron un pequeño grabado bastante mal hecho, pero que podía leerse claramente: “Ebed-Melec”. Un grito de admiración y de alegría resonó en la gruta. No era grabado sino escrito con pez en la roca. Era el nombre del criado etíope que Jeremías profeta mandó a guardar las escrituras y que sin duda quiso dejar constancia de que estuvo allí. Si no han sido llevadas, aquí debe estar lo que buscamos, dijo Jhasua. Todos encendieron mechas y se hundieron en el negro hueco. Bajo una pequeña loma de tierra y pasto apareció el cántaro de barro con su tapa cerrada con pez. Para abrirlo fue necesario romperlo. Un pequeño bolso de tela embreada encerraba el manuscrito buscado. Eran varios los rollos escritos por Salomón. Con respecto a los manuscritos encontrados escritos con caracteres fenicios que se mencionan en el libro del Abate Vincent en la Pág. 41, dice: Esos fragmentos pertenecen a lo que los críticos llaman “El Código de Santidad”, (Levítico XVII-XXVI) escritos en caracteres fenicios arcaicos que se acerca a los ostraka de lakish. M.A Perrot eminente conservador del Lo ubre y el especialista M. S Birnbaum han propuesto la fecha de 450 a 400 a.C., como el más antiguo manuscrito bíblico que haya sido hallado hasta ahora. Y En Arpas Eternas Tomo I, Pág. 32, Al Final De Un Capítulo Titulado Los Esenios Leemos: Ambos con cinco Esenios de menor edad estaban encargados de los Archivos en que había enormidad de escrituras de muchos países y en las lenguas más variadas. Vidas enteras empleaban los Esenios en descifrar aquellas escrituras más por iluminación espiritual que por puro análisis y traducirlas todas al sirio – caldeo que por entonces era el idioma más generalizado del Asia Central. En la Pág. 177 esta frase: y traducidas por nuestros Padres Elías y Eliseo a la lengua fenicia. En la Pág. 182 dice: Tal expresa la traducción que de la lengua cretense o ática prehistórica hicieron nuestro Padres Elías y Eliseo, Profetas del Altísimo.”
  • Los Libros De Los Profetas En Las Grutas Esenias. La segunda parte de la obra L.M.H. du D. de J., está dedicada a la traducción de los Documentos Reencontrados y su primer capítulo a Las Obras Bíblicas. Del Libro De Isaías, dice en la Pág. 73: El joyel del descubrimiento de Ain Feshkha es incontestablemente el texto hebreo del Profeta Isaías. Siguen sus características y detalles de composición así como la mención de los lugares donde se encuentran los rollos que contiene íntegramente los sesenta y seis capítulos que leemos en nuestras Biblias actuales. En la Pág. 78 se menciona el hallazgo de tres secciones del libro de Daniel pertenecientes a dos copias diferentes. En la Pág. 79 donde se habla de los fragmentos bíblicos hallados en las grutas de Qumran. Se dice que M. Harding y el R. P. de Vaux han logrado identificar los casi seiscientos pequeños trozos recogidos por ellos. Han reconocido fragmentos del Génesis, El Éxodo, el Deuteronomio, Josué, Los Jueces, Isaías, Jeremías, Los Salmos, y Dos Manuscritos De Ruth. En la Pág. 80, bajo el título de Un Texto Griego De Los Pequeños Profetas, se menciona el hallazgo en la gruta de Ouad y Muraba´at de importantes fragmentos de un rollo de pergamino, que contenía el texto griego de Los Pequeños Profetas, cuyas partes conservadas pertenecen a Miqueo, Jonás, Nahum, Habacuc, Sophonías Y Zacarías. En “Arpas Eternas” Encontramos Numerosas Referencias A Los Libros De Los Profetas Venerados Y Estudiados En Los Santuarios De Las Grutas Del Mar Muerto, donde los solitarios se ocupaban de copiarlos y de traducirlos a las diversas lenguas entonces contemporáneas hallados en los mismos lugares en ella descritos los mismos documentos y en las lenguas que en Arpas se enumeran:
    Tomo 1º Pág. 43 capítulo “A Los Montes De Moab”: “Los siete Esenios puestos de pie colocaron su diestra sobre cada uno los siete libros sagrados mientras contestaban: Lo juramos por nuestros profetas mayores”. En la Pág. 55: “Hacia la derecha se veía una gran alacena labrada también en la roca con muchos compartimentos encima de los cuales se leía: libros y memorias de los grandes profetas. Y cada casilla ostentaba un nombre: Elías, Isaías, Ezequiel, Samuel, Jonás, Jeremías, Oséas, Habacuc, Daniel”. En la Pág. 240 capítulo “Los Festines del Carmelo”: Pasados los himnos de práctica uno de los Ancianos venidos del Hermòn ostentando las sagradas insignias de su alto grado, subió las gradas del altar de los Libros De Los Profetas y con los ojos cerrados y a tientas apoyó sus manos sobre el libro del Profeta Malaquías y abriendo al acaso leyó versículos del capítulo 3º y 4º.
    B. En la Pág. 359 en el capítulo titulado El Santuario del Tabor encontramos: Las dos más grandes grutas que tenía el Monte Tabor eran las que habían sido ornamentadas como Santuario propiamente dicho y donde todo el adorno consistía en un alto pedestal de piedra negra, donde estaban sostenidas las Tablas de la Ley, copia de las auténticas existentes en el Santuario de Moab; doce pedestales más pequeños, en cada uno de los cuales descansaba la vida y escritos de los doce profetas llamados mayores. Y más adelante dice: La otra gruta mayor era el archivo y sala de asambleas espirituales, con alacenas en la roca viva, con estrados en la piedra misma de la gruta, y con varios pupitres de encina para los notarios y escribientes. Un pasaje de Arpas Eternas Tomo II Pág. 600 en que se relata el hallazgo de un tesoro perteneciente al rey Sedechías de Judá que fuera muerto por orden de Nabuconodosor: Procedieron a abrir los cofrecillos y envoltorios. En los primeros había oro y plata en varillas y algunas joyas de gran valor como collares, brazalete y sortijas… Los envoltorios contenían vestiduras y mantos de gran precio pues eran tejidos de Persia, mallas de hebras de oro perfectamente conservados. Y por fin los trozos de caña taponados de madera contenían una variedad de piedras preciosas muy menuditas pero no por eso de menor valor. Eran esmeraldas, zafiros y diamantes, etc.
  • El Manual De Disciplina. O La Regla De La Nueva Alianza. No puede menos que maravillarnos la extraordinaria coincidencia y fidelidad de todos los relatos que se encuentran en Arpas Eternas sobre los solitarios de las grutas y sobre los adeptos diseminados por las ciudades y villorios de Palestina con el texto de estas Reglas recién descifradas, que vemos cumplirse punto por punto en todas las ceremonias diarias y asambleas anuales realizadas en los diversos Santuarios Esenios y que se describen con tan exacta minuciosidad en los tres tomos de Arpas Eternas. Del Manual De Disciplina Y La Santa Alianza. La trascripción de los manuscritos que fueron denominados Manual De Disciplina por los investigadores, tomaremos solamente las que pueden servir a nuestros fines y una de ellas es la Nº 1, subtitulada El Nombre que se daban a sí mismos los habitantes de las grutas descubiertas y entre otros menciona el de La Nueva Alianza, que supone se hace derivar de Jeremías, XXX, 31-34, como en efecto la utilizó el mismo Jesús al hablar de Su Misión. Pero por otra parte, los lectores de “ARPAS ETERNAS” encuentran numerosas referencias a esta denominación, que correspondió a un movimiento de las juventudes judías de la época en que vivió Jesús en Palestina, La Santa Alianza, cuya primera mención figura en el Tomo II, Pág. 671 leemos: En verdad, dijo Joseph, interviniendo en la conversación, parece que haya mar de fondo en todo el país. Mi hijo Joshuelín me escribió con la última caravana que en Galilea comienzan a desaparecer muchachos jóvenes y que se ignora su paradero. Hay quien sospecha que pasan el Jordán, y en el país de los auranitas en los Montes Bazán, se organizan con fines de liberación del país. La Santa Alianza crecía secretamente, tomando admirables proporciones. Cada hogar era una Escuela Registro, donde se aprendía una lección, se tomaba una consigna y se dejaban anotados los nombres de los nuevos adherentes. La consigna era: El amor contra el odio, la razón contra el fanatismo, la igualdad contra la prepotencia: uno para todos, y todos para uno. Esta consigna figura en los manuscritos recién traducidos como correspondiente a los integrantes de la secta Esenia, los reclutados del ejército de Judá. Tanto en los demás capítulos de este II Tomo, como en numeroso pasajes del III, se menciona numerosas veces a La Santa Alianza y al adiestramiento guerrero a que se sometían sus huestes bajo la dirección de avezados comandos. Sin duda a esta comunidad de soldados perteneció la construcción cuyas ruinas se encontraron en Wadi Qumran y que los investigadores denominan erróneamente El Monasterio. Precisamente, en la Pág. 47 de su libro, el Abate Vincent, al describir esas ruinas agrega: El edificio ha sido atacado y destruido por ejército romano, lo que hace suponer que le han resistido. Una cantidad de hombres resueltos había intentado defender la construcción. Gentes se hayan atrincherado en Khirbet-Qumran y hayan resistido a los romanos. En el 68 los sicarios estaban activos en Massada y Engaddi. La dispersión de la biblioteca y de los rollos de cuero en los escondrijos de la montaña sugiere que la comunidad huyó ante el peligro, abandonó el lugar y puso sus tesoros al abrigo. El edificio cuyas ruinas se han encontrado sobre la meseta de Khirbet-Qumran era un cuartel y precisamente, en Arpas Eternas, en los pasajes del Tomo II, Pág. 671 y 720, y en numerosos párrafos del Tomo III, hay detalladas referencias a las legiones de jóvenes judíos que bajo la égida de la Santa Alianza y siguiendo al mismo tiempo hasta donde les era posible, las enseñanzas del Profeta Galileo, se preparaban para la paz y se adiestraban para la guerra santa, bajo el mando del Príncipe Judá de Ithamar y de otros Jefes judíos y árabes aliados suyos. En la Pág. 741, del Tomo II de Arpas Eternas, este otro pasaje significativo: Después de una semana de labor misionera en Nazaret, Judá y Faqui pasaron el Jordán a entrevistarse con los llamados Amigos de la Montaña, Que entre las quebradas y valles inhabitados de los montes de Galaad, vecinos al desierto de Arabia, era donde se formaba el ejército para el Rey de Israel”. En la Pág. 744, sigue: Tres días permanecieron allí los dos amigos, comprobaron que los voluntarios habían aumentado enormemente y las grutas de las montañas de Galaad desde el río Jaboc hasta las aguas de Meráon estaban llenas de perseguidos que huían de Judea, la más azotada del país de Israel por la avaricia del poder romano, o del alto clero de Jerusalén, o de los agentes y cortesanos de Herodes Antipas”. Finalmente, en la Pág. 776 leemos: Andaba yo en los preliminares de una organización para libertar a Israel, que luego de conocer a Jhasua se ha unificado con la Santa Alianza. Ahora comprendo, dijo Jhasua sonriendo afablemente a Judá. Esos eran los amigos de la montaña, ¿verdad? Queda debidamente documentado con las claras y numerosas referencias que encontramos en Arpas Eternas, el origen y empleo de la fortaleza cuyas ruinas tanto preocupa a los investigadores actuales, pues al no ser un sitio de habitación sino de reunión, y al no tener apariencia de Templo o de Santuario, los ha desorientado y es motivo de dispares opiniones y controversias, por la dualidad que aparentemente mostraría en una congregación de seres cuyos manuscritos los muestran pacíficos y estudiosos, dedicados al servicio de Dios y a la elevación espiritual del pueblo de Israel. Un Diálogo. Cuando María dio a luz a Jesús, fue atendida Por una partera. En todas las aldeas judías había parteras. Cuando los dolores se hacían más frecuentes, José, nervioso y tembloroso como son los jóvenes padres, alarmó a sus parientes, y ellos mandaron a buscar la partera. Jesús como buen judío, fue un buen bebedor de vino. Fue una persona muy alegre. Y tomar vino no fue y no es nada prohibido en el Judaísmo. Sólo en el Islam se prohíbe consumir cualquier clase de alcohol, pero no así en el Judaísmo. En la celebración de la Pascua, los judíos no toman una sola copa de vino, sino varias. El vino es un buen invento.
  • La admisión y formación de Nuevos Miembros en la Congregación Esenia. Si alguien en Israel desea generosamente adjuntarse a la congregación de la comunidad, el Inspector que preside la congregación hará un examen de su inteligencia y de sus obras. Si posee la aptitud lo introducirá en la Alianza y después que el candidato sea presentado a todos los miembros, deliberarán acerca de él y de acuerdo a la decisión que haya tomado, será admitido o rechazado. he aquí el reglamento de los Numerosos en el modo de subvenir a sus necesidades: El salario de dos días por mes es la regla, lo depositarán en las manos del Censor y de los Jueces y una parte será atribuida; con una parte ayudarán la miseria del pobre y del necesitado, del anciano que del hombre que viaja, de aquel que ha sido hecho prisionero por un pueblo extranjero, de la joven que no tiene dote, a aquel que no tiene a nadie que le busque trabajo. Llevados ante la gran lámpara, el Servidor pronunciaba las palabras de la Consagración: Dios Todopoderoso, que habéis vitalizado con Vuestra energía Divina las manos de vuestros siervos para que trabajen a favor de sus hermanos desvalidos y menesterosos, escuchad el voto sagrado que os hacen de trabajar dos horas más cada día, para sustentar a los leprosos, paralíticos y huérfanos que crucen por su camino. Y los consagrados decían cada uno por separado: Ante Dios, creador de todo cuanto existe, hago voto solemne de aumentar en dos mis horas de trabajo para sustentar a los leprosos, paralíticos y huérfanos que crucen por mi camino, que les aconsejó el desprendimiento y la generosidad para con todos sus semejantes impedidos por una cosa o por otra de procurarse el sustento. Y todos aquellos que entran en la Alianza, hacen su confesión después de ellos diciendo: “Hemos sido perversos, (hemos pecado), somos culpables. De vez en cuando aparecía alguna sombra de color ceniza, que con el rostro cubierto inclinaba su frente en tierra en medio de aquel solemne silencio, y una voz llorosa se oía: – Rogad hermanos que el Señor perdone mis pecados, para ser merecedor de unirme a vosotros en la Asamblea espiritual. La renovación anual de la Alianza, se lee: Así harán cada año, durante todos los días de la dominación de Bélial. Los sacerdotes pasarán en primer término, según el orden establecido conforme a sus espíritus, el uno después del otro. Y los levitas pasarán después de ellos. Y todos los del pueblo pasarán en tercer lugar, según el orden, el uno después del otro, etc. Los festines del Carmelo, donde se relata detalladamente una de las Asambleas anuales, en las que efectuaba precisamente, lo que en el Manual de Disciplina se denomina La renovación anual de la Alianza: Acudirían los Terapeutas dispersos en el país en cumplimiento de sus respectivas misiones, los del Tabor y uno o dos miembros de cada familia Esenia de la comarca, que según el grado que tuviesen participarían de unas u otras de las congregaciones a realizarse en la gran Asamblea espiritual … La noticia de llamada corría en secreto de boca en boca, etc. …, en las noches se preparaban las almas para las Asambleas Mayores, para el ascenso de grados a los que habían cumplido los años reglamentarios, …, Y por fin aparecieron los Ancianos del Santuario con los seis recién llegados, que abrían la marcha como los de más alta graduación. Llevaban ceñida a la frente la estrella de cinco puntas, símbolo de la Luz Divina que habían conquistado y en la diestra el candelabro de siete cirios pequeños que recordaba los grados que habían subido en la orden. Y cada Anciano con su candelabro de tantos cirios cuantos grados tenía conquistados, iniciaron el magnífico desfile, al cual seguían todos los Esenios con sus cirios respectivos, etc. Y aquí seguimos copiando de ARPAS ETERNAS un episodio que ratifica lo que en el Parágrafo 3, Pág. 123 del Manual de Disciplina hemos subrayado, donde dice: Según el orden establecido conforme a sus espíritus y que explica el significado del siguiente relato: Un anciano se apartó para llevarse el niño de Myriam, al cual colocaron entre los seis más ancianos llegados del Hermòn y le dieron también un candelabro de siete cirios. Esto significa claramente que los sacerdotes Esenios consideraban que de acuerdo a la eterna Ley de las reencarnaciones sucesivas, aún siendo Jhasua un niño pequeño, su espíritu era el más antiguo de cuantos se encontraban allí encarnados, el más evolucionado y perfecto, y le correspondía por lo tanto el primer lugar, según el orden establecido conforme a sus espíritus. La frase subrayada figura, como ya lo hemos señalado, en el Manual de Disciplina contenido en uno de los rollos recientemente encontrados en las grutas del Mar Muerto, y el episodio que corrobora su estricta aplicación, lo hemos trascrito, repetimos, de la Pág. 238, Tomo I de “ARPAS ETERNAS”, como una comprobación más, y de las más interesantes y profundas. Sigue después en el mismo capítulo de ARPAS ETERNAS, Pág. 238 Tomo I, la escena del juramento de la Alianza, en los siguientes párrafos que transcribimos textualmente: Después el mismo anciano hacía las tres preguntas del ceremonial que la multitud contestaba a coro: Hermanos, ¿Reconocéis la Ley de Moisés como la más perfecta emanación del Altísimo, para encaminar a la humanidad a su eterno destino? La reconocemos y aceptamos en todas sus partes, contestaban a coro hombres, mujeres y niños. ¿Reconocéis y adoráis al Dios único, eterna fuerza Creadora, conservadora de todo cuanto existe en el vasto Universo? La reconocemos y la adoramos, volvía a contestar la multitud. ¿Estáis conformes con la Orden Esenia a la que pertenecéis, y dispuestos a hacer por su conservación y pureza todo cuanto esté de vuestra parte? Amamos a la Orden como a nuestra vida y haremos por ella cuanto nos sea posible en nuestras fuerzas y capacidad. Entonces los seis Ancianos venidos del Hermòn que eran los mayores en la Orden, levantaban en lato sus candelabros de siete cirios y pronunciaban en voz alta, clara y lenta, la bendición solemne llamada de Moisés, para todos sus semejantes. Ahora bien; en la segunda sección, (Cols. V-VII) de los manuscritos que contienen el Manual de Disciplina, en el parágrafo 2 El juramento de la Alianza, (Col. V – lín. 6 a 10), Pág. 130, de L.M. H. du D. de J, se lee lo siguiente: El camino a seguir para recibir a alguien en la comunidad está determinado por las prescripciones que he aquí: Todo el que quiera entrar en la congregación de la comunidad entrará en la Alianza de Dios en presencia de todos los generosos y por un juramento de obligación tomará sobre sí el compromiso de convertirse de todo su corazón y de toda su alma a la Ley de Moisés, de acuerdo a todo lo que Dios ha ordenado, en todo lo que ha sido revelado de esta Ley a los hijos de Tzadok, los sacerdotes que guardan la Alianza y busca el buen placer divino y a la congregación de los hombres de su alianza que han venido generosamente a unirse para conocer Su verdad y marchar según su buen placer. Comparando ambos juramentos, resalta claramente que el que figura en el relato de arpas eternas, coincide en su sentido espiritual con los términos establecidos en el manual de disciplina. Esta coincidencia puede verificarse aún más con las expresiones que figuran el M. de Dis., parágrafo 2, Col. I, Líns. 11, 15, 18: Y Todos aquellos que entrarán bajo la regla de la comunidad pasarán en la Alianza ante Dios comprometiéndose a actuar siguiendo todo lo que Él ha ordenado, etc., y los sacerdotes relatan las justicias de Dios en sus obras de poder y celebran sus gracias de misericordia sobre Israel, y los sacerdotes bendicen a todos los hombres que son la porción de Dios, los que marchan perfectamente en todos sus caminos y dicen: “Que Él te bendiga en todo bien y te guarde de todo mal. Que Él ilumine tu corazón con la sabiduría de la vida y te conceda el conocimiento por la eternidad y que eleve sobre ti su rostro de gracias para la salvación eternamente. Los lectores asiduos de ARPAS ETERNAS encontrarán familiares estas expresiones que se hallan en éstos o parecidos términos en numerosos pasajes de la obra. Pero aún hay otra parte de los manuscritos recién descubiertos, en la que también encontramos el texto de los juramentos. Está en la Pág. 195 del libro L.M. H. du D. de J, en el capítulo dedicado a La Biblioteca de los Esenios, de donde transcribimos: SOBRE EL JURAMENTO Col. XV lin. 7: Que no se jure por el nombre, ni por Aleph y Lamed, ni por Aleph y Daleth, sino por el juramento de la Alianza (Lín. 7) el día en que entrará en relación con el Censor antepuesto a los Numerosos se le impondrá el juramento de la Alianza que Moisés ha establecido con Israel, la Alianza de retornar a la Ley de Moisés de todo corazón y con toda el alma, de cumplir todo lo que se encuentra en ella… etc. Col. XVI – lín. 1 Con vosotros se mantiene la Alianza, así como con todo Israel. Es por ello que se debe comprometerse por la vida y volverse hacia la Ley de Moisés puesto que es en ella que todo está exactamente explicado. También en ARPAS ETERNAS, Tomo II, Pág. 716, en el capítulo titulado “En el Santuario de Moab”, podemos leer el texto de otro juramento, concebido dentro de los conceptos que figuran en los manuscritos hallados. Se trata del juramento que presta Jhasua al ordenarse como Maestro de Divina Sabiduría. Y el gran Servidor después de quemar incienso en la hoguera del altar donde estaban las Tablas de la Ley y los Libros de Moisés y de los Profetas, hacía a Jhasua este interrogatorio: Jhasua de Nazaret, hijo de Myriam y de Joseph, de la descendencia real de David, ¿quieres ser consagrado Maestro de Almas en medio de la humanidad? ¡Quiero!, fue la contestación del interrogado. ¿Aceptas los Diez Mandamientos de la Ley inspirada por Dios a Moisés, y la reconoces como la única eficiente para conducir a la humanidad al amor fraternal que la salvará? Acepto esa Ley en todas sus partes, y le reconozco su origen divino y su capacidad para salvar a los hombres. ¿Aceptas voluntariamente todos los sacrificios que tu misión divina de Maestro te impondrá en adelante? Los acepto, incluyendo hasta el de la vida misma. Entonces todos los Ancianos levantaron su diestra sobre la cabeza inclinada de Jhasua y pronunciaron en alta voz las solemnes palabras de la Bendición de Moisés por la cual pedían para Él su dominio de todas las fuerzas corrientes y elementos de la Naturaleza, obra magnífica de Dios. También, como puede apreciarse, se encuentran en los párrafos que preceden los enunciados característicos de todos los manuscritos encontrados en las grutas del Mar Muerto, y que eran absolutamente desconocidas hasta la fecha de su hallazgo y posterior traducción y publicación por los investigadores y eruditos que fueron los únicos que los tuvieron en su poder antes de ser depositados en los Museos y Bibliotecas en los que se guardan actualmente.
  • En Revelación 2 Vida Y Ministerio De Juan Bautista, Juan Relata: No es verdad como algunos teólogos creen, que intenté liderar un movimiento de reforma, independientemente de Jesús, tampoco estuve influenciado por los Esenios, cuya idea de pureza los condujo a comunidades aisladas, lejos de las llamadas contaminaciones de la civilización hebrea genuina, o de las influencias del Helenismos y donde ellos celebraban sus prácticas religiosas; porque como Jesús yo no creía en el retiro del mundo, sino en llevar el mensaje de Dios al pueblo, y ya que creía en abluciones como el símbolo de la pureza espiritual, necesariamente tuve que predicar donde había agua fácilmente accesible, y esto fue el río Jordán. Resumiendo, Cuando Alejandro Iannaio rey Asmoneo murió, su viuda Salomé Alejandra gobernó con la ayuda de los fariseos. Ella logró que su hijo Hircano fuese nombrado Sumo Sacerdote. El hermano de Hircano, Aristóbulo II se rebeló, derrotando a Hircano en Jericó, y se proclamó a sí mismo como el nuevo rey y Sumo Sacerdote. Pero en seguida estalló un conflicto en Palestina. Los hermanos Hircano y Aristóbulo II se trenzaron en sendas peleas en las que intervinieron Fariseos, Saduceos, árabes Nabateos, los romanos de Siria, Antípater el padre de Herodes el Grande, el enojo del general romano Pompeyo por el error de Aristóbulo de atacar Alejandría y la batalla final por Jerusalén en el 65 a.C. Bueno, lo que los libros de historia no cuentan es, que los sacerdotes saduceos previendo que algo grave iba a pasar. Y antes de que estallara la guerra contra Pompeyo, sacaron clandestinamente su tesoro más apreciado y frágil, los centenares de rollos de escrituras, del Templo, algo más de 800 del Templo y los escondieron en cuevas en el desierto cerca del Mar Muerto. Cuando miles de años más tarde estas escrituras fueron encontradas, tienen fama mundial como los rollos del Mar Muerto o los rollos de Qumran, los investigadores entusiasmados las atribuyeron al comienzo a los Esenios hasta la presente. Pero a medida que más rollos fueron encontrados, quedó claro que no tenían nada que ver con los Esenios. Entre los textos se encuentran los siguientes: roles para el servicio sacerdotal en el Templo (Mishmarot), visiones místicas del Templo (SSS), la pureza sacerdotal (MMT), un tesoro del Templo (Rollo de Cobre), la preparación de las cenizas de la becerra roja, como dice el Libro de los Números: “Esta es la ordenanza de la ley que Yahvé ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca bermeja, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo.” Los líderes de esta clase de culto fueron los hijos de Tzadok, es decir, los saduceos, como lo dice el Libro de Ezequiel: Mas los sacerdotes Levitas, hijos de Tzadok, que guardaron el ordenamiento de mi santuario, cuando los hijos de Israel se desviaron de mí, ellos serán allegados a mí para ministrarme, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice el Señor Yahvé. Esos entrarán en mi santuario, y ellos se allegarán a mi mesa para ministrarme, y guardarán mi ordenamiento. Los saduceos que habían apoyado a Aristóbulo, cayeron en miles bajo las espadas romanas, y los que podían huir, emigraron a Egipto a Babilonia. En las décadas posteriores prácticamente ya no había saduceos en Palestina. Fue Herodes el Grande quien restableció la línea sacerdotal saducea. Él llamó a varias familias saduceas que regresasen a Jerusalén, y unas pocas le seguían. Vinieron la Casa de Boethus (de la que descendía la Casa de Kathros), la Casa de Anás y de Fiabi, familias humildes que una vez alcanzado el poder, se aferraban a él cuanto podían. Desde el tiempo de Herodes hasta la destrucción de Jerusalén por Tito, existía una cadena sin interrupción de Sumos Sacerdotes saduceos, entre ellos Anás y Caifás. El culto de los saduceos se basaba exclusivamente en el Templo y cuando éste finalmente fue destruido, la secta desapareció. El judaísmo rabínico moderno desciende del farisaico que sobrevivió los tiempos tumultuosos del primero y segundo siglo después de Cristo. Aparte del Sumo Sacerdote saduceo, también existía una clase de sacerdotes principales, también saduceos, más o menos 200 en número, y una gran cantidad de sacerdotes ordinarios, como Zacarías, el padre de Juan, que pertenecían a las más diversas sectas, también a los fariseos, y que muchas veces no vivían en Jerusalén, sino en las aldeas circundantes.
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