Descripción de Jesús


Lentulus funcionario Romano describió a Jesús de la siguiente manera: Sus cabellos son castaños lacios hasta las orejas para luego formar rizos suaves con mechones exuberantes que llegan a la altura de los hombros. El pelo está dividido con una raya en medio al estilo de los Nazarenos. La frente es clara y despejada y la cara sonrosada sin arruga ni imperfección alguna. La nariz y la boca son perfectas. Lleva barba cerrada y abundante del mismo color que el cabello y como éste, dividida al medio. Sus ojos son de un tono gris azulado y tienen una sorprendente capacidad para la variedad de expresión. De altura media, unos quince palmos y medio. A pesar de su seriedad es de carácter alegre. A veces llora y nadie le ha visto reír. Por el contrario, una tradición oral musulmana hadiz lo describe de forma ligeramente diferente. Según ésta Era un hombre rubicundo tendiendo a pálido. No tenía el pelo largo. Jamás ungía sus cabellos. Jesús solía andar descalzo y carecía de casa, adornos, bienes, ropas o alimentos excepto lo necesario para cada nuevo día. Iba despeinado y su rostro era pequeño. Era un asceta en este mundo lleno de anhelo por el otro y entregado a la adoración de Dios (Az-Za ‘labi). Ni uno ni otro Evangelio están de acuerdo en lo referente a la personalidad y carácter de Jesús: “Un salvador humilde como un cordero” (Lucas), un soberano de gran alcance y majestuoso, que vino “traer la espada y no la paz” (Mateo). El Evangelio de Mateo afirma esa edad de Jesús de la sangre real, descendente de Salomón y de David. Podría tener la pretensión legítima al trono de Palestina correspondida. Habría hecho frente a la oposición que hizo frente, necesariamente en virtud de su papel, el papel de un rey – sacerdote que podría unificar a su país y a la gente judía, así representando una amenaza seria de tal manera el Herodes cuanto a Roma. Sugerir que Jesús tuviera tal pretensión es desafiar el cuadro del “carpintero pobre de Nazaret”. En el primer lugar, las dudas a la respecto de la ciudad de Nazaret y se existen en La época de Jesús. No aparece en las correspondencias, los documentos o los registros romanos. No lo mencionan en el Talmud ni en los textos de Pablo. Igual con el historiador Flavius Josephus, que ordenó a tropas en el Galilea y él enumerara las ciudades De la provincia – Nazaret no es mencionada. En cortocircuito, parece que Nazaret no apareció como ciudad hasta una cierta hora después 68-74 de la rebelión D. C., y que el nombre de Jesús si llegó a ser asociado en la virtud de la semántica de la confusión. Siendo o no de Nazaret no tiene ninguna cierta indicación de ese Jesús ha sido “carpintero pobre”. (Gusanos, Jesús el judío, p. 21, menciona que en los refranes del Talmud los medios conocidos del carpintero o del artesano del arracimo que denotan (a naggar) el erudito intelectual). Ninguno de los cuatro Evangelios lo describen como tal. En la verdad, los nelas contenidos de las evidencias sugieren el contrario. Parece bien haber sido educado, haber recibido entrenamiento y haber hablado con frecuencia con la gente rica e influyente y con las personas pobres. Nicodemus, José de Arimatéa, la unión de Canaán, sugieren que Jesús y su madre fueran miembros de casta. Si Jesús era Rabí, fue casado; si lo casaran, era muy extraño que no pudiera tener niños. Si Jesús era un aristócrata y si era casado con Magdalena, es probable que estuviera de situación social comparable. Y realmente parecía ser. Entre sus amigos, estaba la esposa de un oficial importante de Herodes. En los documentos del monasterio del Sión, Jerusalén la ciudad Santa y capital del Judea – había sido originariamente de la tribu de Benjamín. Los benjaminitas habían sido diezmados más adelante en una guerra con las otras tribus de Israel y muchas de ellas se habían ido para el exilio, incluso así que algunas han permanecido. Un descendiente de estos restantes era Pablo, que explícitamente afirma ser un benjaminita (11:1 romano) de acuerdo con todas las narrativas del N. T., Jesús estaba de la cadena de David y por lo tanto, de la tribu de Judá. A los ojos de los benjaminitas, eso había tenido Saúl colocado para David, éste puede haberse convertido en el un usurpador. Esta objeción podría ser neutralizada si esta fue casada una mujer benjaminita. Tal unión habría constituido una alianza importante de la dinástica, repleta de la política de las consecuencias. Habría provisto no solamente a Israel a un rey – sacerdote de Gran alcance, pues también ella habría jugado la función simbólica para volver la Jerusalén a sus propietarios originales y legítimos. Tal hombre habría sido realmente el “rey de los judíos”.
La Imagen Más Probable Del Rostro De Jesús. Años de tradición nos han acostumbrado a una imagen física de Jesús antropológicamente absurda e imposible porque ningún judío incluido Jesús y la región de residencia, podía parecerse ni remotamente a la imagen que el arte cristiano le adjudicó. Según la información publicada en España por el diario El País (28-3-2001) la BBC finalmente se ha atrevido a aproximarse científicamente al posible rostro que pudo tener Jesús. Lo ha hecho con la ayuda de un cráneo judío del siglo I hallado en Jerusalén y de tecnología gráfica digital de última generación. El encargado de la cuidadosa tarea de reconstrucción facial ha sido el prestigioso forense Richard Neave de la Universidad de Manchester, que ha tratado de acercarse a la cara original que tuvo el cráneo cubriendo con capas de arcilla la calavera; una técnica que ya había empleado él mismo con éxito para identificar a la víctima calcinada de un accidente ferroviario en Londres y que es usada habitualmente por la policía a fin de poder identificar cadáveres desfigurados. El resultado es el nuevo y sorprendente rostro de un Jesús con pómulos y nariz prominentes, cabello rizado y tez morena. Reprodujo sin problemas las cejas, la nariz y la mandíbula, que según él vienen dadas por la forma misma del cráneo. El pelo, la barba y el color de la piel fueron añadidos con ayuda de la BBC, basándose en las caras de Cristo pintadas hacia el siglo III en frescos conservados en Siria e Irak. La arqueología y la ciencia anatómica arrojan más luz que el arte sobre el posible rostro de Cristo, ha dicho Jean Claude Bragard productor de la serie para la BBC en colaboración con el canal Discovery y France 3. Nada que ver claro está, con la pálida, lánguida y suave faz con que se le ha representado siempre. Según Jeremy Bowen antiguo corresponsal de la BBC en Oriente Medio y presentador de la serie titulada El hijo de Dios para la que ha sido reconstruido el rostro ésta podría ser la versión más fiel a la realidad. Hay muchos varones parecidos a éste en Jerusalén. Es un auténtico judío de la zona y todavía puedes verle hoy pasear por la ciudad repetido en multitud de rostros, ha dicho. El cráneo utilizado para la reconstrucción fue elegido por el arqueólogo Joe Zygas miembro del grupo que inspeccionó el cementerio descubierto durante la construcción de la carretera en Jerusalén. Una vez comprobado que los esqueletos allí incluidos eran judíos por la forma en que estaban alineados las tumbas y los objetos esparcidos por el terreno, el equipo de expertos fechó la excavación hacia el siglo I de nuestra era. Zygas escogió el cráneo que le pareció más representativo de un vecino de la época y sobre él trabajaron luego Neave y la BBC. Ahora, al menos tenemos un nuevo rostro, infinitamente más creíble que el que la tradición cristiana le ha adjudicado hasta hoy.

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