NIBIRU ARMAGEDON (CONTINUACIÓN)


EL CALENDARIO DE NIPPUR. Pero los babilonios y los asirios no inventaron el calendario ni los ingeniosos métodos para calcularlo. Sus calendarios así como los nuestros, tuvieron su origen en Sumer. Los expertos encontraron allí un calendario en uso desde los tiempos más primitivos, que es la base de todos los calendarios posteriores. El principal calendario y modelo era el calendario de Nippur, sede y centro de Enlil. El calendario que usamos en la actualidad tiene como modelo el calendario nippuriano.

  • Los sumerios consideraban que el Año Nuevo comenzaba en el momento exacto en que el Sol cruzaba el equinoccio de primavera.
  • El profesor Stephen LANGDON en “TABLETS FROM THE ARCHIVES OF DREHEM” descubrió que en los archivos dejados por DUNGI, soberano de Ur de alrededor del 2400 a.C., se observa que para el calendario de Nippur se seleccionaba determinado cuerpo celeste que al oponerlo con el ocaso, permitía determinar el momento exacto de la llegada del Año Nuevo. Y esto concluyó LANGDON, se hizo «quizás 2000 años antes de la época de DUNGI», es decir, alrededor del 4400 a.C. El lenguaje sumerio demuestra que éstos, casi sin instrumental tuvieron no obstante, el sofisticado saber-hacer astronómico y matemático que requieren una geometría y una astronomía esféricas.
  • El término DUB significa en astronomía la «circunferencia del mundo» de 360 grados, en relación al cual hablaban ellos de la curvatura o arco de los cielos.
  • Para sus cálculos astronómicos y matemáticos crearon el AN.UR, un «horizonte celeste» imaginario contra el cual podían calcular el orto y el ocaso de los cuerpos celestes.
  • En perpendicular a este horizonte, extendieron una línea vertical imaginaria, el NU.BU.SAR.DA y con su ayuda obtenían el cénit, que llamaban AN.PA.
  • Trazaron las líneas que llamamos meridianos y las llamaban «los yugos graduados» y a las líneas de latitud les llamaban «líneas medias del cielo». A la línea de latitud que marca el solsticio de verano, la llamaban AN.BIL «punto ígneo de los cielos».

A través de la historia de Sumer que abarca casi dos mil años, Kish la primera capital real y primera ciudad de Ninurta cambió a Uruk la ciudad que Anu concedió a Inanna Ishtar, a Ur asiento de Sin y centro de adoración y de ahí a otras y de nuevo volver a las ciudades iniciales y finalmente por tercera vez a Ur, pero en todo ese tiempo Nippur ciudad de Enlil, el ‘centro de culto’ como quieren llamarlo los académicos, permaneció como el centro religioso de Sumer y de los sumerios; fue allí donde se determinó el ciclo anual para adoración de los dioses.

Los doce ‘olímpicos’ del panteón sumerio, cada cual con su pareja celestial entre los doce miembros del Sistema Solar (el Sol, la Luna, y diez planetas, incluyendo a Nibiru), fueron también honrados con un mes cada uno en el ciclo anual de doce meses. El término sumerio para mes es, EZEN, que realmente significa fiesta, vacación; y cada mes estaba dedicado a celebrar el festival de adoración a uno de los doce dioses supremos Fue la necesidad de determinar la fecha exacta en que tales meses comenzaban y terminaban y no para advertir a los campesinos cuando sembrar o cosechar, como explican los libros de colegio lo que condujo a la introducción del primer calendario de Nippur en 3760 a.C. Es conocido como el Calendario de Nippur porque fue el trabajo de sus sacerdotes calcular la intrincada tabla del tiempo y anunciar, a toda la tierra, el momento de los festivales religiosos. Este calendario aún se mantiene en uso como el calendario religioso judío, según el cual el 2007 d.C. corresponde al año 5767.

En tiempos pre-diluviales Nippur sirvió como Control Central de la Misión y Enlil estableció ahí el DUR.AN.KI, el ‘Puente-Cielo-Tierra’ para las comunicaciones con el planeta madre Nibiru y con las naves espaciales que los conectaban. Después del Diluvio, estas funciones fueron reubicadas en un sitio más tarde conocido como Jerusalén. La posición central de Nippur, equidistante de los otros centros funcionales en el E.DIN, era estimada como equidistante de los ‘cuatro rincones de la Tierra’ y le dieron el nombre de ‘Nave de la Tierra’. Un himno a Enlil se refirió a Nippur y sus funciones así: Enlil, cuando delineaste los acuerdos divinos en la Tierra, a Nippur pusiste como tu verdadera ciudad propia… Fundaste el Dur-An Ki al centro de los cuatro rincones de la Tierra.

El término ‘los Cuatro Rincones de la Tierra’ también se halla en la Biblia; y cuando Jerusalén reemplazó a Nippur como Control Central de la Misión después del Diluvio, se le dio el sobrenombre de Ombligo de la Tierra. En sumerio el término para las cuatro regiones de la Tierra era UB, aunque también se halla como AN.UB—el cielo, los cuatro rincones celestiales—es en este caso un término astronómico conectado con el calendario. Está referido a los cuatro puntos de ciclo anual Tierra/Sol que llamamos hoy el Solsticio de Verano, el Solsticio de Invierno, y las dos cruzadas del ecuador—una al Equinoccio de Primavera y después el Equinoccio de Otoño. En el calendario de Nippur, el año se iniciaba el día del Equinoccio de Primavera, y tal cosa se mantuvo en los calendarios subsiguientes del antiguo Cercano Oriente. Lo que fijaba la fecha del festival más importante del año—el de Año Nuevo, evento que duraba diez días, durante los cuales rituales detallados y canonizados tenían que ser seguidos.

Determinar el tiempo calendárico mediante la aparición solar llevó a la observación de los cielos al amanecer, cuando el sol comienza a elevarse en el horizonte oriental pero el cielo está aún lo suficientemente oscuro para ver estrellas en el telón de fondo. El día equinoccial fue fijado por el hecho que ese día el día y la noche tenían la misma duración; la posición del Sol durante su aparición fue entonces señalada por la erección de un pilar de piedra para guiar futuras observaciones—un procedimiento que fue seguido, por ejemplo, más tarde en STONEHENGE en Bretaña. Y, como en STONEHENGE, observaciones de largo aliento revelaron que el grupo de estrellas (‘constelación’) del fondo no había permanecido igual (Fig. 6); ahí, la piedra de alineamiento llamada ‘Piedra Tacón’ que apunta al amanecer del Sol en el solsticio, señalaba originalmente el amanecer cerca del 2000 a.C.

El fenómeno, llamado precesión de los Equinoccios o sólo Precesión, resulta del hecho que cuando la Tierra completa una vuelta alrededor del Sol, no vuelve al mismo punto celeste. Hay una ligera, una retardación muy leve: suma un grado (de los 360 del círculo) en 72 años.

Fue Enki quién primero agrupó a las estrellas visibles desde la Tierra en ‘constelaciones’, y dividió los cielos en los cuales la Tierra circulaba al Sol en doce partes—lo que desde entonces ha sido llamado el Círculo Zodiacal de constelaciones (Fig. 7).

Dado que cada 12avo del círculo ocupa 30º del arco celeste, la retardación o cambio precesional de una Casa Zodiacal a otra tomaba (matemáticamente) 2160 años (72 x 30), y un ciclo zodiacal un ciclo zodiacal completo duraba 25.920 años (2.160 x 12). Las fechas aproximadas de las Eras Zodiacales—siguiendo la división de doce partes iguales y no las reales observaciones astronómicas—se han añadido aquí como una guía del lector.

Que esto fue un logro de un tiempo anterior a las civilizaciones humanas se halla atestiguado por el hecho que se aplicó un calendario zodiacal para las primeras estadías de Enki en la Tierra (cuando las dos primeras casas zodiacales tenían nombres en su honor).

Que no fue esto el logro de un astrónomo griego (Hiparco) en el siglo 3 a.C. (como muchos libros de texto aun sugieren), se atestigua por el hecho que las doce casas zodiacales eran conocidas por los sumerios milenios antes por nombres (Fig. 8) y descripciones (Fig. 9) de uso hoy en día.

En ‘Cuando Comenzó el Tiempo’ las tablas calendario de dioses y hombres fueron discutidas con largueza. Habiendo venido de Nibiru, cuyo período orbital, el SAR, significa 3600 años (terrestres), esa unidad fue naturalmente la vara de medición para el primer calendario de los Anunnaki aun con el rotar acelerado de la Tierra. De verdad, los textos que tratan de sus primeros días en la Tierra, tal como la Lista de Reyes Sumerios, designó los períodos de tal o cual líder en la Tierra en términos de Shar’s. Llamé a esto Tiempo Divino. El calendario otorgado a la Humanidad, basado en aspectos orbitales de la Tierra (y su Luna), fue llamado Tiempo Terrestre.

Señalando que el cambio zodiacal cada 2160 años (menos de un año para los Anunnaki) les ofreció una mejor proporción la ‘proporción dorada’ de 10:6 entre los dos extremos; a este le llamé Tiempo Celestial.

Como descubrió Marduk, ese Tiempo Celestial era el ‘reloj’ que determinaba su destino.

¿Pero cuál era el Reloj Mesiánico de la Humanidad, determinante de su sino y destino Tiempo Terrestre, tal como la cuenta del jubileo de cincuenta años, una cuenta en siglos, o el Milenio?

¿Era Tiempo Divino, enganchado a la órbita de Nibiru?

¿O era o es el Tiempo Celestial que sigue la lenta rotación del reloj zodiacal?

Como veremos, el dilema que desconcertó a la humanidad en los tiempos antiguos, aún yace en el corazón del asunto actual del ‘Retorno.’ La pregunta propuesta ha sido formulada con anterioridad—por los sacerdotes observadores estelares y asirios, por los Profetas bíblicos, en el Libro de Daniel, en la Revelación del San Juan el Divino, por los seguidores de Sir Isaac Newton, por todos nosotros hoy día. La respuesta será asombrosa. Embarquémonos en la concienzuda búsqueda.

Las obras maestras literarias acadias, hurritas, hititas y de otras culturas del antiguo Oriente Próximo, por ser traducciones o versiones de originales sumerios, estaban repletas de palabras prestadas del sumerio, muchas de las cuales tenían relación con fenómenos y cuerpos celestes. Los eruditos babilonios y asirios que hacían listas de estrellas o calculaban los movimientos planetarios solían anotar los originales sumerios en las tablillas que estaban copiando o traduciendo.

Los 25.000 textos dedicados a la astronomía y a la astrología que se dice que había en la biblioteca de ASSURBANIPAL en Nínive llevaban con frecuencia el reconocimiento de sus orígenes sumerios. Los escribas de la principal serie astronómica, que los babilonios llamaban «El Día del Señor», declaraban haberla copiado de una tablilla sumeria escrita en la época de Sargón de ACAD, en el tercer milenio a.C.

Una tablilla fechada en la tercera dinastía de Ur, también en el tercer milenio a.C., describe y hace una relación tan clara de los cuerpos celestes, que los expertos modernos tienen pocas dificultades en reconocer el texto como una clasificación de constelaciones, entre las que están la Osa Mayor, el Dragón, Lira, Cisne y Cefeo, y el Triángulo, en los cielos septentrionales; Orión, Can Mayor, Hidra, el Cuervo y el Centauro en los cielos meridionales; y las familiares constelaciones zodiacales en la banda celeste central.

En la antigua Mesopotamia, los secretos del conocimiento celeste se guardaban, estudiaban y transmitían a través de una casta de sacerdotes-astrónomos. Es así quizás por aptitud, que a los 3 eruditos que se le reconoce el mérito de habernos devuelto está perdida ciencia «caldea» tuvieran que ser también sacerdotes, pero en este caso jesuitas: JOSEPH EPPING, JOHANN STRASSMAN y FRANZ X. KUGLER.

KUGLER, en su obra maestra “STERNKUNDE UND STERNDIENST IN BABEL”, analizó, descifró, clasificó y explicó gran cantidad de textos y listas. «Volviendo hacia abajo los cielos» matemáticamente, fue capaz de demostrar que una lista de 33 cuerpos celestes de los cielos babilonios del 1800 a.C. estaba hábilmente dispuesta de acuerdo con las agrupaciones que se hacen hoy en día!

Tras un enorme trabajo de decisión sobre cuáles eran los verdaderos grupos y cuáles eran simplemente subgrupos, la comunidad astronómica mundial acordó en 1925 dividir los cielos, tal como se ven desde la Tierra, en tres regiones: septentrional, central y meridional y agrupar las estrellas en ellos en 88 constelaciones. No había nada nuevo en esta disposición ya que los sumerios habían sido los primeros en dividir los cielos en tres bandas o «caminos»:

  • el «camino» septentrional, al que se le puso el nombre de Enlil;
  • el meridional, al que se le puso el nombre de Ea; y
  • la banda central, que fue el «Camino de Anu» con sus diversas constelaciones; tal como es hoy en día: La banda de las 12 constelaciones del zodiaco, se corresponde exactamente con el Camino de Anu, en el cual los súmenos agruparon las estrellas en 12 casas.

En la antigüedad al igual que hoy, el fenómeno está relacionado con el concepto del zodiaco. El gran círculo de la Tierra alrededor del Sol se dividió en doce partes iguales, de 30 grados cada una. Las estrellas que se ven en cada uno de estos segmentos o «casas» se agruparon en una constelación, cada una de las cuales recibió un nombre en función de la forma que las estrellas del grupo parecían crear. Debido a que las constelaciones y sus subdivisiones e incluso las estrellas individuales dentro de las constelaciones, llegaron a la civilización occidental con nombres y representaciones completamente prestados de la mitología griega, el mundo occidental creyó durante casi dos milenios que habían sido los griegos los que habían conseguido este logro. En la actualidad vemos claramente que los primitivos astrónomos griegos adaptaron a su lengua y mitología una astronomía construida por los sumerios.

Así obtuvieron sus conocimientos Hiparco, EUDOXO y otros. Tales, el antiguo astrónomo griego más importante de quién se dice que predijo el eclipse total de sol del 28 de Mayo de 585 a.C. que detuvo la guerra entre lidios y medas, admitió que las fuentes de su conocimiento eran de origen mesopotámico pre-semita o sumerio.

La palabra «zodiaco» proviene del griego ZODIAKOS KYKLOS «círculo animal» debido a que el diseño de los grupos de estrellas, se asemejaban a una forma animal. Esos nombres y formas imaginarias se originaron realmente en Sumer, donde a las 12 constelaciones del zodiaco se les llamó UL.UE «rebaño brillante»:

  1. AN.NA «toro celeste» Tauro.
  2. TAB.BA «gemelos» nuestro Géminis.
  3. DUB «pinzas», «tenazas», el Cangrejo o Cáncer.
  4. GULA «león» al que llamamos Leo.
  5. SIN «el padre de ella era Sin» la Doncella, Virgo.
  6. BA.AN.NA «destino celeste», la balanza o Libra.
  7. TAB «lo que pinza y corta» Escorpio.
  8. BIL «defensor» el Arquero, Sagitario.
  9. MASH «pez-cabra» Capricornio.
  10. GU «señor de las aguas» el Aguador, Acuario.
  11. MAH «peces», Piscis.
  12. MAL «morador del campo», el Carnero, Aries.

Las representaciones gráficas o signos del zodiaco y sus nombres, se han conservado virtualmente intactas desde su introducción en Sumer.

Hasta la aparición del telescopio, los astrónomos europeos aceptaban sólo las 19 constelaciones reconocidas por Ptolomeo en el hemisferio norte. Hacia 1925 cuando se acordó la clasificación actual, se habían reconocido 28 en lo que los sumerios llamaban el Camino de Enlil. A diferencia de Ptolomeo, los primitivos sumerios reconocieron, identificaron, nombraron y listaron ¡todas las constelaciones del hemisferio norte!

El Camino de EA la banda septentrional, planteó serios problemas a los asiriólogos que asumieron la inmensa tarea de desentrañar el conocimiento astronómico antiguo no sólo en los términos del conocimiento moderno, sino basándose en el aspecto que debían tener los cielos hace siglos o milenios. Observando los cielos meridionales desde Ur o Babilonia, los astrónomos mesopotámicos sólo podían ver poco más de la mitad de los cielos del hemisferio sur, pero correctamente identificadas, algunas de las constelaciones del Camino de EA estaban por debajo del horizonte. Entonces se planteaba un problema mayor. Suponían que los mesopotámicos creían como los griegos más tarde, que la tierra era una masa de tierra firme sobre la caótica oscuridad de un mundo inferior el griego Hades, un disco plano sobre el cual se arqueaban los cielos en semicírculo, luego no debería de haber absolutamente ningún cielo en el sur. Limitados por tal suposición, los estudiosos modernos no podían permitir que sus conclusiones les llevaran muy por debajo de la línea ecuatorial que divide el norte del sur. En Contraposición, las evidencias demuestran que los tres «caminos» sumerios abarcaban todos los cielos del globo y no del plano terrestre.

En 1900, T. G. Pinches informó en la ROYAL ASIATIC SOCIETY que había reconstruido completamente un astrolabio = «cogedor de estrellas» mesopotámico. Mostró un disco circular, dividido como una tarta en 12 secciones y 3 anillos concéntricos, dando como resultado un campo de 36 porciones. El diseño total tenía el aspecto de una roseta de 12 «pétalos», cada uno de los cuales tenía el nombre de un mes escrito en él. Los marcó por conveniencia del I al XII comenzando con NISANNU, el primer mes del calendario mesopotámico. Cada una de las 36 secciones tenía también un nombre con un circulito debajo, dando a entender que era la denominación de un cuerpo celeste. Desde entonces, estos nombres se han encontrado en muchos textos y «listas de estrellas» e indudablemente, son los nombres de constelaciones, estrellas o planetas. Cada una de las 36 secciones tenía escrito también un número debajo del nombre del cuerpo celeste.

  • En el anillo interior, los números iban del 30 al 60;
  • en el anillo central, del 60 escrito como «1» al 120 («2» en sistema sexagesimal significa 2×60 = 120); y
  • en el anillo exterior, del 120 al 240.

Casi 50 años después de la presentación de Pinches, el astrónomo asiriólogo O. NEUGEBAUER en “A HISTORY OFANCIENT ASTRONOMY: PROBLEMS AND METHODS” pudo decir que «la totalidad del texto conforma una especie de mapa celeste esquemático… en cada uno de los 36 campos encontramos el nombre de una constelación y unos números sencillos cuyo significado aún no está claro».

Un destacado experto en el tema, B. L. VAN DER WAERDEN en “BABYLONIAN ASTRONOMY: THE THIRTY-SIX STARS“, reflexionando sobre el aparente ascenso y descenso de los números según un ritmo, sólo pudo sugerir que «los números tienen algo que ver con la duración de la luz diurna».

El rompecabezas se puede resolver con que DESCARTEMOS LA IDEA de unos mesopotámicos creyentes en una Tierra plana y reconocer que sus conocimientos astronómicos eran tan buenos como los nuestros no porque tuvieran mejores instrumentos de los que tenemos nosotros, sino porque sus fuentes de información provenían de los Nefilim. Los enigmáticos números representan grados del arco celeste, con el Polo Norte como punto de inicio y que el astrolabio era un planisferio, la representación de una esfera sobre una superficie plana.

Mientras los números aumentan o decrecen, los de las secciones opuestas en el Camino de Enlil (como Nisannu-50, Tashritu-40) suman 90, en el Camino de Anu suman 180, y en el Camino de Ea suman 360 (como NISANNU 200, TASHRITU 160). Estas cifras son demasiado familiares como para ser mal interpretadas; representan los segmentos de una circunferencia esférica completa: un cuarto del camino (90 grados), medio camino (180 grados) y el círculo total (360 grados).

  • Los números dados para el Camino de Enlil están emparejados así para mostrar que este segmento sumerio de los cielos septentrionales se extendía unos 60 grados desde el Polo Norte, bordeando el Camino de Anu en los 30 grados por encima del ecuador.
  • El Camino de Anu era equidistante a ambos lados del ecuador, llegando a los 30 grados sur por debajo de éste.
  • Después, más al sur y en lo más alejado del Polo Norte, estaba el Camino de Ea, esa parte de la Tierra y del globo celeste que se encuentra entre los 30 grados sur y el Polo Sur.
  • Los números de las secciones del Camino de Ea suman 180 grados en ADDARU (febrero-marzo) y ULULU (agosto-septiembre).
  • El único punto que está a 180 grados del Polo Norte, si vas al sur por el este o si vas por el oeste, es el Polo Sur.
  • Esto sólo se puede sostener como cierto si uno está tratando con una esfera.
  • La precesión es un fenómeno que viene provocado por el bamboleo del eje norte-sur de la Tierra y que lleva a que el Polo Norte el que apunta a la Estrella Polar y al Polo Sur tracen un gran círculo en los cielos.
  • El aparente retardo de la Tierra contra las constelaciones de estrellas suma alrededor de 55 segundos de arco por año o 1 grado cada 72 años.
  • El gran círculo el tiempo que le lleva al Polo Norte terrestre volver a apuntar a la Estrella Polar emplea por tanto 72×360 = 25.920 años. Esto es lo que los astrónomos llaman el Gran Año o el Año Platónico porque Platón también sabía de este fenómeno.

El orto y el ocaso de diversas estrellas se tenían por importantes en la antigüedad y el cálculo preciso del equinoccio de primavera, que daba entrada al Año Nuevo, se relacionaba con la casa zodiacal en la cual tenía lugar. Debido a la precesión, el equinoccio de primavera y los demás fenómenos celestes, al retardarse de año en año, terminaba por retrasarse todo un signo zodiacal cada 2.160 años. Nuestros astrónomos continúan empleando el «punto cero» «el primer punto de Aries», que marcó el equinoccio de primavera alrededor del año 900 a.C. pero este punto se encuentra ahora bien entrado en la casa de Piscis. En los alrededores del 2100 d.C., el equinoccio de primavera comenzará a ocupar la casa precedente, la de Acuario. Esto es lo que están queriendo decir los que afirman que estamos a punto de entrar en la Era de Acuario. Debido a que el cambio de una casa zodiacal a otra lleva más de 2 milenios, cómo y dónde pudo enterarse Hiparco del tema de la precesión en el siglo II a.C. sabemos ahora que su fuente fue sumeria.

Los descubrimientos del profesor LANGDON revelan que el calendario nippuriano, establecido alrededor del 4400 a.C. en la Era de Tauro, refleja el conocimiento de la precesión y el cambio de casas zodiacales que tuvo lugar 2.160 años antes de ése.

El profesor Jeremías, que vinculó los textos astronómicos mesopotámicos con los textos astronómicos hititas, también era de la opinión que las tablillas astronómicas más antiguas registraban el cambio de Tauro a Aries y concluyó que los astrónomos mesopotámicos predijeron y anticiparon el cambio de Aries a Piscis.

Suscribiéndose a estas conclusiones, el profesor WILLY HARTNER en “THE EARLIEST HISTORY OF THE CONSTELLATIONS IN THE NEAR EAST” sugería que los sumerios dejaron abundantes evidencias gráficas a tal efecto. Cuando el equinoccio de primavera estaba en el signo de Tauro, el solsticio de verano tenía lugar en Leo. HARTNER llamó la atención sobre el recurrente motivo del «combate» entre un toro y un león que aparece en las representaciones sumerias de las épocas más primitivas y sugirió que estos motivos reflejaban las posiciones claves de las constelaciones de Tauro (Toro) y Leo (León) para un observador en los 30 grados norte la posición de Ur alrededor del 4000 a.C. La mayoría de los expertos considera que la insistencia de los sumerios en Tauro como su primera constelación no sólo es una evidencia de la antigüedad del zodiaco fechado en los alrededores del 4000 a.C., sino una prueba del momento en que la civilización sumeria tuvo su repentino comienzo.

El profesor Jeremías en “THE OLD TESTAMENT IN THE LIGHT OF THE ANCIENT EAST” encontró evidencias que demostraban que el «punto cero» cronológico zodiacal sumerio se puso precisamente entre el Toro y los Gemelos; por éste y otros datos, concluyó que el zodiaco se trazó en la Era de Géminis los Gemelos, es decir antes que comenzara la civilización sumeria.

Una tablilla sumeria VAT.7847 que hay en el Museo de Berlín comienza la lista de constelaciones zodiacales con la de Leo, nos remonta a los alrededores del 11.000 a.C., cuando el Hombre recién comenzaba a labrar la tierra.

El profesor H. V. HILPRECHT en “THE BABYLONIAN EXPEDITION OF THE UNIVERSITY OF PENNSYLVANIÁ” fue aún más lejos. Estudiando miles de tablillas que llevaban tabulaciones matemáticas, concluyó que «todas las tablas de multiplicación y de división de las bibliotecas de los templos de Nippur y Sippar y de la biblioteca de ASSURBANIPAL en Nínive se basan en el número 12.960.000». Al analizar este número y su significado, HILPRECHT concluyó que sólo podía estar relacionado con el fenómeno de la precesión y que los sumerios conocían el Gran Año de 25.920 años. Claro está que ésta es una sofisticación astronómica fantástica en una época imposible. Del mismo modo que es evidente que los astrónomos sumerios poseían un conocimiento que posiblemente no podían haber adquirido por sí mismos, también existen evidencias que demuestran que gran parte de su conocimiento no era de uso práctico para ellos. Esto no sólo tiene que ver con los sofisticadísimos métodos astronómicos que se utilizaban ¿quién en la antigua Sumer necesitaba realmente establecer un ecuador celeste, por ejemplo?, sino también con la gran diversidad de textos elaborados que tratan de la medida de distancias entre las estrellas como el texto conocido como AO.6478 que hace una lista de 26 estrellas visibles importantes a lo largo de la línea que llamamos el Trópico de Cáncer y da las distancias entre ellas, medidas de tres formas diferentes.

  • El texto da primero las distancias entre estas estrellas en una unidad llamada mana SHUKULTU «medido y pesado». Se cree que éste era un ingenioso dispositivo que establecía una relación entre el peso del agua que escapaba por paso de tiempo y Hacía posible la determinación de distancias entre dos estrellas en términos de tiempo.
  • La segunda columna de distancias estaba en términos de grados del arco de los cielos. El día total (día y noche) se dividía en 12 horas. Como El arco de los cielos comprendía un círculo total de 360 grados, un BERU u «hora doble» representaba 30 grados del arco de los cielos. Con este método, el paso del tiempo en la Tierra proporcionaba una medida de las distancias en grados entre los cuerpos celestes nombrados.
  • El tercer método de medida era el BERU INA SHAME «longitud en los cielos». THUREAU-DANGIN en “DISTANCES ENTRE ETOILES FIXES” señaló que mientras los dos primeros métodos estaban relacionados con otro fenómeno, el tercer método proporcionaba medidas absolutas. Un «BERU celeste» según THUREAU-DANGIN y otros, era el equivalente a 10.692 metros de nuestros días. La «distancia en los cielos» entre las 26 estrellas se calculó en el texto sumando 655.200 «BERU trazados en los cielos».

Disponer de tres métodos diferentes de medida de distancias entre estrellas indica la gran importancia que se le daba al tema. Entre los hombres y mujeres de Sumer que necesitaban este conocimiento solo los nefilim disponían de ese conocimiento y precisaban de tan exactas medidas. Capaces de hacer viajes espaciales después de llegar a la Tierra desde otro planeta y de recorrer los cielos de la Tierra, eran los únicos que poseían en los albores de la civilización humana, los sofisticados métodos, las matemáticas y los conceptos de una astronomía avanzada, así como la necesidad de enseñar a los escribas humanos a copiar y registrar meticulosamente tablas y tablas de distancias en los cielos, órdenes de estrellas y grupos de estrellas, ortos y ocasos helíacos, un complejo calendario solar-lunar-terrestre y el resto de conocimientos notables tanto del Cielo como de la Tierra. Los astrónomos mesopotámicos dirigidos por los nefilim, sabían de la existencia de planetas más allá Saturno conocían de Urano, Neptuno y Plutón ya que sus conocimientos sobre la familia de la Tierra, el sistema solar, eran tan completos como los de las distantes estrellas, su orden y sus distancias y la información astronómica de los tiempos antiguos se conservaba en centenares de textos detallados, de listas de cuerpos celestes, pulcramente dispuestas según el orden celeste, o según los dioses, los meses, las tierras o las constelaciones con las que estaban relacionados.

  • Uno de estos textos, analizado por ERNST F. WEIDNER en “HAND-BUCH DER BABYLONISCHEN ASTRONOMIE“, llamado «La Gran Lista de Estrellas» hace una relación en cinco columnas de decenas de cuerpos celestes en función de sus relaciones mutuas, de los meses, de los países y deidades.
  • Otro texto lista correctamente las principales estrellas de las constelaciones zodiacales.
  • El texto B.M.86378 ordena en su parte no deteriorada 71 cuerpos celestes por su situación en los cielos; y acerca de textos así, podríamos estar hablando una y otra y otra y otra vez.

Gran cantidad de expertos se esforzaron por dar sentido a esta legión de textos y en particular por identificar correctamente los planetas de nuestro sistema solar, aunque sus resultados son confusos y condenados al fracaso al suponer incorrectamente que los sumerios y sus sucesores no sabían que el sistema solar era heliocéntrico, que la Tierra no era más que otro planeta y que no había más planetas más allá de Saturno.

Al pasar por alto la posibilidad que algunos de los nombres de las listas de estrellas se le pudieran aplicar a la misma Tierra y al intentar aplicar los otros muchos nombres y epítetos sólo a los 5 planetas que según creían, conocían los súmenos, los expertos terminaron llegando a conclusiones conflictivas.

Algunos de ellos llegaron a sugerir que la confusión no era suya, sino de los caldeos que por algún motivo desconocido, intercambiaron los nombres de los 5 planetas «conocidos».

EL MUL. Los sumerios se referían a todos los cuerpos celestes planetas, estrellas o constelaciones como MUL «lo que brilla en las alturas». El término acadio KAKKAB fue aplicado también por babilonios y asirios para designar a cualquier cuerpo celeste. Esta práctica acabó frustrando a los expertos que intentaban desentrañar los antiguos textos astronómicos. Pero algunos MUL calificados como LU.BAD designaban claramente a los planetas de nuestro sistema solar. Sabiendo que el nombre griego para los planetas era «errantes», los expertos leyeron LU.BAD como «oveja errante», a partir de LU «aquello que se pastorea» y BAD «alto y muy lejos».

Ahora que hemos mostrado que los sumerios eran plenamente conscientes de la verdadera naturaleza de nuestro sistema solar, los otros significados del término BAD «lo antiguo», «la fundación», «aquel donde está la muerte» asume una importancia directa. Éstos últimos son epítetos adecuados para el Sol, de donde se sigue que por LUBAD, los sumerios no entendían simplemente «oveja errante», sino «oveja» pastoreada por el Sol los planetas de nuestro Sol. La situación y las relaciones de los LUBAD entre ellos y con el Sol se describían en muchos textos astronómicos mesopotámicos. Había referencias a aquellos planetas que están «arriba» y a aquellos que están «debajo» y KUGLER el jesuita conjeturó acertadamente que el punto de referencia era la misma Tierra.

Pero, en su mayor parte, los planetas de los que se hablaba en el entramado de los textos astronómicos trataban de MUL.MUL, término que tenía a los expertos en la incertidumbre. En ausencia de una solución mejor, la mayoría de los expertos acabaron coincidiendo en que el término MULMUL identificaba a las Pléyades, un grupo de estrellas de la constelación de Tauro y el único por el que pasaba el eje del equinoccio de primavera tal como se veía desde Babilonia en los alrededores del 2200 a.C. Los textos mesopotámicos indican que el MULMUL estaba compuesto por 7 LU.MASH «errantes que son familiares» y los expertos asumieron que se trataba de los miembros más brillantes de las Pléyades, que se pueden ver con el ojo desnudo.

FRANZ KUGLER en “STERNKUNDE UND STERNDIENST IN BABEL” aceptó a regañadientes las Pléyades como solución, pero se asombró cuando descubrió que los textos mesopotámicos afirmaban sin ambigüedad que MULMUL incluía no sólo a los «errantes» planetas sino también al Sol y la Luna, con lo que la idea de las Pléyades se hacía insostenible y que «MULMUL UL-SHU 12» era un grupo de 12», de los cuales 10 formaban un grupo diferenciado. MULMUL se refería al sistema solar. Utilizando la repetición MUL.MUL se indica al grupo como una totalidad como «el cuerpo celeste que comprende todos los cuerpos celestes».

  • CHARLES VIROLLEAUD en “L’ASTROLOGIE CHALDÉENNE“, transliteró el texto mesopotámico K.3558 que describe a los miembros del grupo MULMUL o KAKKABU / KAKKABU. La última línea del texto es explícita: KAKKABU / KAKKABU. El número de sus cuerpos celestes es 12. Las estaciones de sus cuerpos celestes 12. Los meses completos de la Luna es 12. Los textos no dejan lugar a dudas: El MULMUL nuestro sistema solar estaba compuesto por 12 miembros.
  • El erudito griego DIODORO, al explicar los tres «caminos» de los caldeos y el consiguiente listado de 36 cuerpos celestes, afirmaba que «de aquellos dioses celestes, 12 poseen autoridad principal; a cada uno de éstos, los caldeos le asignan un mes y un signo del zodiaco».
  • ERNST WEIDNER en “DER TIERKREIS UND DIE WEGE AM HIMMEL” informó que junto con el Camino de Anu y sus 12 constelaciones zodiacales, algunos textos se referían también al «camino del Sol» que estaba compuesto también por 12 cuerpos celestes: el Sol, la Luna, y diez más. La línea 20 de la llamada tablilla TE dice: «NAPHAR 12 SHERE-MESH HA.LA SHA KAKKAB.LU SHA SIN U SHAMASH INA LIBBI ITTIQU» = «todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas».

 

ASÍ ES COMPRENSIBLE LA IMPORTANCIA DEL NÚMERO 12 EN EL MUNDO ANTIGUO: El Gran Círculo de dioses sumerios y por tanto de los dioses olímpicos, estaba compuesto exactamente por 12 miembros; los dioses más jóvenes sólo podían entrar en este círculo si se retiraban los dioses más viejos. Cualquier puesto libre se tenía que ocupar para mantener el número divino de 12. El principal círculo celeste, el camino del Sol con sus 12 miembros, establecía el modelo según el cual cualquier otra franja celeste se dividía en 12 segmentos o se le asignaban 12 cuerpos celestes de importancia. Por consiguiente, el año tenía 12 meses y el día tenía 12 horas dobles. A cada división de Sumer se le asignaban 12 cuerpos celestes como medida de buena suerte.

  • Muchos estudios, como “BABYLONIAN MENOLOGIES AND THE SEMITIC CALENDAR” de LANGDON, muestran que la división del año en 12 meses estaba relacionada, desde sus comienzos con los 12 Grandes Dioses.
  • DIE ASTRONOMIE DER ALTEN CHALDAER” de FRITZ HOMMEL y otros después de éste, demostraron que los 12 meses estaban estrechamente conectados con los 12 signos zodiacales y que ambos se derivaban de los 12 cuerpos celestes principales.
  • CHARLES F. JEAN en “LEXICOLOGIE SUMERIENNE” reprodujo la lista sumeria de 24 cuerpos celestes que emparejaban las 12 constelaciones zodiacales con los 12 miembros del sistema solar.
  • En un largo texto, identificado por THUREAU-DANGINRITUELS ACCADIENS” se muestran evidencias de como el programa del templo para la Festividad de Año Nuevo en Babilonia, consagra el 12 como fenómeno celeste. El gran templo, el Esagila, tenía 12 puertas. Marduk se revestía de los poderes de todos los dioses celestes al recitarse 12 veces la declaración «Mi Señor, no es Él mi Señor». Después, se invocaba la misericordia del dios 12 veces y la de su esposa 12 veces. El total de 24 se emparejaba entonces con las 12 constelaciones del zodiaco y los 12 miembros del sistema solar.
  • En un mojón de piedra, tallado por un rey de Susa con los símbolos de los cuerpos celestes, se representan estos 24 signos: los 12 signos familiares del zodiaco y los símbolos que representan a los 12 miembros del sistema solar. Estos eran los 12 dioses astrales de Mesopotamia, así como de los hurritas, los hititas, los griegos y todos los demás panteones de la antigüedad.

Aunque nuestra base de cálculo natural es 10, el #12 se impregnó en todos los temas celestes y divinos mucho antes de que los sumerios desaparecieran. Hubo 12 Titanes griegos, 12 Tribus de Israel, 12 partes en el mágico pectoral del Sumo Sacerdote de Israel. El poder de este 12 celeste se transmitió a los 12 Apóstoles de Jesús y en nuestro sistema decimal contamos del 1 al 12 y tras él volvemos al «diez y tres» (THIRTEEN), «diez y cuatro», etc. ¿De dónde surgió, este poderoso y decisivo 12?

El sistema solar el MULMUL incluía además de todos los planetas que conocemos al planeta de Anu, aquel cuyo símbolo un cuerpo celeste radiante representaba en la escritura sumeria al dios Anu y a lo «divino». «El KAKKAB del Cetro Supremo es una de las ovejas en MULMUL», explicaba un texto astronómico. Cuando Marduk usurpó la supremacía y sustituyó a Anu como el dios asociado a este planeta, los babilonios dijeron: «El planeta de Marduk dentro de MULMUL aparece». Al enseñarle a la humanidad la verdadera naturaleza de la Tierra y los cielos, los nefilim no sólo informaron a los antiguos sacerdotes-astrónomos de la existencia de los planetas más allá de Saturno, sino también la del planeta más importante, aquel del cual vinieron: EL DUODÉCIMO PLANETA.

LA EPOPEYA DE LA CREACIÓN. En la mayoría de los antiguos sellos cilíndricos que se han encontrado, los símbolos de determinados cuerpos celestes, miembros de nuestro sistema solar, aparecen por encima de las figuras de dioses o humanos. El sello acadio VA/243 del tercer milenio a.C. ahora en el VORDERASIATISCHE ABTEILUNG del Museo del Estado de Berlín del Este, los muestra como un grupo de 11 globos que circundan a una estrella grande con rayos: La representación del sistema solar tal como lo conocían los súmenos Consistente en 12cuerpos celestes.

El sistema solar de forma esquemática es una línea de planetas que se alejan del Sol a distancia creciente. Si los representáramos uno después de otro en un círculo, el más cercano Mercurio va en primer lugar, después Venus, luego la Tierra, etc., el resultado es una figura donde los dibujos son esquemáticos y las órbitas planetarias son circulares en vez de elípticas para facilitar la representación. Un segundo vistazo ampliado del sistema solar representado en el sello cilíndrico VA/243, muestra que los «puntos» que circundan la estrella son en realidad, globos cuyos tamaños y orden se adecuan al sistema solar representado.

  • El Pequeño Mercurio viene seguido por Venus más grande.
  • La Tierra, con el mismo tamaño de Venus está acompañada por la Pequeña Luna.
  • A continuación, en sentido contrario al de las agujas del reloj, Marte se muestra correctamente, algo más pequeño que la Tierra pero más grande que la Luna o Mercurio.
  • La antigua representación muestra después con toda claridad y a continuación un planeta desconocido para nosotros, considerablemente más grande que la Tierra aunque más pequeño que Júpiter y Saturno.
  • Más lejos, otro par se corresponde perfectamente a nuestros Urano y Neptuno.
  • Por último, el pequeño Plutón está también ahí, no donde se sitúa ahora después de Neptuno, sino entre Saturno y Urano.

Tratando a la Luna como a un cuerpo celeste, esta representación sumeria de 4.500 de edad da cuenta de todos los planetas que conocemos, los sitúa en el orden correcto con la excepción de Plutón y los muestra por tamaño e insiste en que había, hubo o hay otro planeta importante entre Marte y Júpiter: Él duodécimo planeta, el de los nefilim.

Si este mapa celeste sumerio se hubiera descubierto y estudiado hace dos siglos, los astrónomos habrían pensado que los sumerios estaban totalmente desinformados, al imaginar que había más planetas después de Saturno. Ahora sabemos que Urano, Neptuno y Plutón están realmente ahí. ¿Imaginaron los sumerios las otras discrepancias, o estaban correctamente informados por los nefilim que la Luna era un miembro del sistema solar por derecho propio, Plutón estaba situado cerca de Saturno y había un Duodécimo Planeta entre Marte y Júpiter?

 

LA LUNA. La teoría largo tiempo sustentando que la Luna no era más que «una pelota de golf helada» no se descartó hasta después de la conclusión de varias misiones Apolo a la Luna. Hasta aquel momento, las mejores conjeturas consistían en que la Luna era un trozo de materia que se había separado de la Tierra cuando ésta era aún de material fundido y maleable. Sin el impacto de millones de meteoritos, que dejaron cráteres en la superficie Lunar, ésta sería un trozo de materia sin rostro, vida e historia que se solidificó y sigue a la Tierra desde siempre. Sin embargo, las observaciones hechas por satélites no tripulados han comenzado a poner en duda estas creencias, tanto tiempo manejadas. Al final, se llegó a concluir que la composición química y mineral de la Luna era suficientemente diferente a la de la Tierra como para poner en duda la teoría de la «separación».

Los experimentos realizados en la Luna por los astronautas norteamericanos y el estudio y análisis del suelo y de las muestras de rocas que trajeron, han determinado más allá de toda duda, que la Luna aunque en la actualidad estéril, fue alguna vez un «planeta vivo». Igual que la Tierra, tiene diferentes capas, lo que significa que se solidificó desde su propio estadio original de materia fundida. Al igual, que la Tierra, generaba calor, pero mientras que el calor de la Tierra proviene de sus materiales radiactivos, «cocidos» en el interior de la Tierra bajo una tremenda presión, el calor de la Luna proviene, según parece, de capas de materiales radiactivos que se encuentran muy cerca de la superficie. Sin embargo, estos materiales son demasiado pesados para haber ascendido hasta ahí. Entonces, ¿cómo se llegaron a depositar tan cerca de su superficie?

El campo gravitatorio lunar parece ser errático, como si inmensos trozos de materias pesadas como el hierro no se hubieran hundido de modo uniforme hasta su centro, sino que estuvieran dispersos. Existen evidencias que indican que las antiguas rocas de la Luna estuvieron magnetizadas. También que los campos magnéticos se cambiaron o invirtieron. ¿Ocurridas través de algún proceso interno desconocido, o por medio de alguna influencia externa indeterminada?

El Apolo 15 encontró un deslizamiento de rocas en el cráter TSIOLOVSKY seis veces más grande que cualquier deslizamiento de rocas en la Tierra. El Apolo 16 descubrió que la colisión que creó el Mar de Néctar depositó escombros hasta a 1.600 kilómetros de distancia y que las rocas lunares llamadas brechas, son el resultado de la destrucción de la roca sólida y su posterior soldadura gracias a un calor extremo y repentino. ¿Cuándo y cómo se hicieron añicos y se refundieron estas rocas?

El Apolo 17 alunizó cerca de un acantilado ocho veces más alto que cualquiera de la Tierra, lo que significa que se formó por un terremoto ocho veces más violento que cualquier otro terremoto en la historia de la Tierra. Las convulsiones que siguieron a este suceso cósmico continuaron durante unos 800 millones de años, de modo que la composición y la superficie de la Luna adoptaron por fin su forma helada hace alrededor de 3.200 millones de años. Otros materiales de la superficie de la Luna son ricos en los poco frecuentes potasio y fósforo radiactivos, materiales que en la Tierra se encuentran a grandes profundidades. Reuniendo todos estos descubrimientos, los científicos afirman ahora que la Luna y la Tierra, formadas más o menos con los mismos elementos y más o menos por el mismo tiempo, evolucionaron como cuerpos celestes separados. En opinión de los científicos de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (N.A.S.A.), la Luna evolucionó «normalmente» durante sus primeros 500 millones de años. Luego, tal como se informó en THE NEW YORK TIMES, el período más catastrófico llegó hace 4.000 millones de años, cuando cuerpos celestes del tamaño de grandes ciudades y pequeños países se estrellaron en la Luna y formaron sus inmensas cuencas y sus altísimas montañas. Las ingentes cantidades de material radiactivo dejados por las colisiones comenzaron a calentar la roca por debajo de la superficie, fundiendo enormes cantidades de ésta y forzando mares de lava a través de las grietas de la superficie. Así pues, los sumerios tenían razón al representar a la Luna como un cuerpo celeste por derecho propio y también dejaron un texto que explica y describe la catástrofe cósmica a la que se refieren los expertos de la NASA.

 

PLUTÓN. Al planeta Plutón se le ha denominado «el enigma». Mientras que las órbitas de los demás planetas alrededor del Sol se desvían sólo un poco del círculo perfecto, la desviación «excentricidad» de Plutón es tal que tiene la órbita más extensa y elíptica del sistema solar. Mientras que los demás planetas orbitan al Sol más o menos dentro del mismo plano, la órbita de Plutón tiene una inclinación nada menos que de 17 grados. Debido a estos rasgos atípicos de su órbita, Plutón es el único planeta que corta la órbita de otro planeta, Neptuno.

En tamaño, Plutón se encuentra en realidad dentro de la clase «satélite». Su diámetro de 5.800 kilómetros, no es mucho mayor que el de Tritón, satélite de Neptuno o Titán, uno de los diez de Saturno. Debido a sus inhabituales características, se ha llegado a sugerir que este «inadaptado» pudo comenzar su vida celeste como satélite y de algún modo escapó a su dueño y tomó por sí mismo una órbita alrededor del Sol. Esto es realmente lo que sucedió, según los textos sumerios.

EL DUODÉCIMO PLANETA. Ahora el clímax de la búsqueda de respuestas a antiquísimos sucesos celestes: La existencia del Duodécimo Planeta. Por asombroso que parezca, nuestros astrónomos han estado buscando evidencias que indiquen que ciertamente existió una vez un planeta entre Marte y Júpiter. A finales del siglo XVIII antes del descubrimiento de Neptuno, varios astrónomos demostraron que «los planetas estaban situados a determinadas distancias del Sol, según una ley definida». Este planteamiento conocido como Ley de Bode, convenció a los astrónomos que debió de haber un planeta dando vueltas en un lugar donde hasta entonces, no se sabía que hubiera existido un planeta es decir, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Animados por los cálculos matemáticos, se pusieron a explorar los cielos en la zona en la que debería de estar «el planeta perdido». En el primer día del siglo XIX, el astrónomo italiano GIUSEPPE PIAZZI descubrió exactamente en la distancia indicada, un planeta muy pequeño 776 kilómetros de un extremo a otro al que llamó Ceres. Hacia 1804 el número de asteroides «planetas pequeños» encontrados allí ascendía a cuatro; hasta la fecha, se han contado cerca de 3.000 asteroides en órbita alrededor del Sol, en lo que ahora llamamos el cinturón de asteroides. Sin duda, son los restos de un planeta que se hizo añicos. Los astrónomos rusos le han llamado Faetón «cuadriga». Aunque seguros de la existencia de tal planeta, no son capaces de explicar su desaparición. Si estalló solo, sus pedazos habrían salido despedidos en todas direcciones y no habrían conformado un simple cinturón. Si fue una colisión lo que le destruyó, ¿También se hizo añicos o dónde está el cuerpo celeste responsable de tal colisión?

Si se suman los restos que siguen dando vueltas alrededor del Sol no son suficientes para formar un planeta y mucho menos dos. Si los asteroides son los restos de dos planetas, deberían de haber conservado la revolución axial de los dos planetas pero todos tienen la misma rotación axial, lo que se indica que provienen del mismo cuerpo celeste. Así pues, ¿cómo se hizo pedazos el planeta desaparecido y qué lo destruyó?

Las respuestas a estos misterios se nos han transmitido desde la antigüedad. Cuando se descifraron los textos encontrados en Mesopotamia, se tomó conciencia inesperadamente que no sólo eran equiparables a algunas secciones de las Sagradas Escrituras, sino que también las precedían. En 1872, con “DIE KEILSCHRIFTEN UND DAS ALTE TESTAMENTEBERHARD SCHRÁDER dio inicio a una avalancha de libros, artículos, conferencias y debates que se prolongaron durante medio siglo. Hay un lazo en alguna época ancestral, entre Babilonia y la Biblia. Los titulares afirmaban provocativamente: BABEL UND BIBEL. Entre los textos descubiertos por HENRY LAYARD en las ruinas de la biblioteca de ASSURBANIPAL en Nínive, había uno que hacía un relato de la Creación no muy diferente del Libro del Génesis.

Las tablillas rotas, las primeras que consiguió recomponer y publicar GEORGE SMITH en 1876 en “THE CHALDEAN GÉNESIS“, demostraban que sí que había existido un texto acadio escrito en el antiguo dialecto babilonio, que relata cómo cierta deidad había creado el Cielo y la Tierra y todo sobre la Tierra, incluido el Hombre. En la actualidad, hay una vasta bibliografía que compara el texto mesopotámico con la narración bíblica. La deidad babilonia hizo su trabajo, no en 6 «días», sino en lo que abarcan 6 tablillas y en paralelo al bíblico 7º día de descanso de Dios, en el que disfrutó de su obra. La epopeya mesopotámica dedica una 7ª tablilla a la exaltación de la deidad babilonia y de sus logros. No en vano, L. W. King tituló su autorizada obra sobre el tema, Las 7 Tablillas de la Creación.

Conocido ahora como «La Epopeya de la Creación», este texto fue conocido en la antigüedad por las palabras con las que comienza, ENUMA ELISH «Cuando en las alturas». Mientras El relato bíblico de la Creación comienza con la creación del Cielo y la Tierra, el mesopotámico es una verdadera cosmogonía pues trata de los eventos previos y nos lleva hasta el comienzo de los tiempos: ENUMA ELISH LA NABU SHAMAMU” Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre “SHAPLITU AMMATUM SHUNTA LA ZAKRAT” Y abajo, el suelo firme la Tierra no había sido llamado; Fue entonces según cuenta la epopeya, cuando dos cuerpos celestes primigenios dieron a luz a una serie de «dioses» celestes.

En frases resumidas, A medida que el número de seres celestes aumentaba, hacían más ruido y causaban más conmoción, perturbando al Padre Primigenio, Su fiel mensajero le urgió a que adoptara fuertes medidas disciplinarias con los dioses jóvenes, pero éstos se confabularon contra él y le robaron sus poderes creadores. La Madre Primigenia intentó vengarse. El dios que dirigió la revuelta contra el Padre Primigenio tuvo una nueva idea: invitar a su joven hijo a unirse a la Asamblea de los Dioses y darle la supremacía, para que fuera a combatir sin ayuda, al «monstruo» en que se había convertido su madre.

Aceptada la supremacía, el joven dios Marduk, según la versión babilonia se enfrentó al monstruo y tras un feroz combate, la venció y la partió en dos. Con una parte de ella hizo el Cielo y con la otra la Tierra. Después proclamó un orden fijo en los cielos, asignando a cada dios celeste una posición permanente.

En la Tierra, creó las montañas, los mares y los ríos, estableció las estaciones y la vegetación y creó al Hombre. Babilonia y su altísimo templo se construyeron como un duplicado de la Morada Celeste en la Tierra. A dioses y a mortales se les dieron encargos, mandatos y rituales a seguir.

Entonces, los dioses proclamaron a Marduk como la deidad suprema y le concedieron los «cincuenta nombres», las prerrogativas y el rango numérico de la ENLILDAD.

A medida que se iban encontrando y traduciendo más tablillas y fragmentos, se fue haciendo evidente que el texto no era una simple obra literaria, sino el relato épico histórico-religioso más sagrado de Babilonia, que se leía como parte de los rituales del Año Nuevo en cuya versión pretendía propagar la supremacía de Marduk al convertirle en héroe del relato de la Creación, que no fue siempre así, pues Existen bastantes evidencias que indican que esta versión de la epopeya fue una falsificación por motivos político-religiosos, de una sumeria anterior en la que Anu, Enlil y Ninurta eran los héroes; pero en general y sin importar el nombre de los actores de este drama celeste-divino, el relato es tan antiguo como la civilización sumeria.

La mayoría de los expertos lo ven como la obra filosófica más antigua de la eterna lucha entre el bien y el mal o como un cuento alegórico del invierno y el verano en la naturaleza, del amanecer y el ocaso, la muerte y la resurrección. Pero, tomada literalmente, este relato épico es ni más ni menos la declaración de hechos cosmológicos tal como los conocían los sumerios, Tal como se los habían transmitido los nefilim.

Si utilizamos este audaz enfoque, encontramos que «La Epopeya de la Creación» explica a la perfección los eventos que probablemente, tuvieron lugar en nuestro sistema solar, el escenario para el despliegue del drama celeste del ENUMA ELISH, es el universo primigenio donde Los actores celestes son creados y son los que crean.

 

PRIMER ACTO: LA CREACIÓN DE NUESTRO SISTEMA SOLAR. Cuando en las alturas el Cielo no había recibido nombre y abajo el suelo firme la Tierra no había sido llamado; nada salvo el primordial APSU su Engendrador, MUMMU y TIAMAT la que le dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos. En unos cuantos trazos hechos con estilo de caña sobre la 1ª tablilla de arcilla en 9 cortas líneas, el antiguo cronista-poeta se las ingenia para sentarnos en el centro de la primera fila y de forma audaz y dramática sube el telón del espectáculo más majestuoso que se haya visto: la Creación de nuestro sistema solar. En la inmensidad del espacio, los «dioses», los planetas estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus «destinos» sus órbitas fijados. Sólo existían tres cuerpos:

  • «El primordial SU» «el que existe desde el principio», es el sol.
  • MU «el que nació». El más cercano al sol que es su ayudante de confianza, consejero, emisario y mensajero; entre otras para hacerle un presente a TIAMAT; Un regalo resplandeciente concedió APSU a su esposa: ¡un radiante metal, el imperecedero oro, para que sólo ella lo poseyera: Buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. Esta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses.
  • TIAMAT que estaba bastante más lejos; «la doncella de la vida» y posterior «monstruo» que Marduk despedazaría posteriormente; el «planeta desaparecido», Pero en tiempos primordiales la verdadera Virgen Madre de la 1a Trinidad Divina. El espacio entre ella y APSU estaba henchido con los elementos primordiales de APSU y TIAMAT.
  • Las «aguas primordiales», los elementos básicos generadores de vida del universo, de APSU y TIAMAT se entremezclaron mediante los vientos de APSU, un hábil y divino conjuro lanzó APSU sobre las aguas. Sobre la profundidad del vacío, él vertió un profundo sueño; a TIAMAT la Madre de Todo, forjó como esposa para sí mismo. Una madre celestial, era ciertamente una belleza acuosa. Primero fue TIAMAT y después fue MUM.MU.
  • Se formaron dos dioses celestes planetas en el espacio entre APSU y TIAMAT. Sus aguas se entremezclaron… Los dioses se formaron en medio de ellos: el dios LAHMU y la diosa LAHAMU nacieron; por su nombre se les llamó. Etimológicamente, los nombres de estos dos planetas provienen de la raíz LH.M «hacer la guerra».
  • Los antiguos nos legaron como leyenda que Marte era el Dios de la Guerra y Venus la Diosa tanto del Amor como de la Guerra.
  • LAHMU y LAHAMU son nombres masculino y femenino respectivamente con lo que la identidad de los dos dioses de la epopeya y los planetas Marte y Venus se confirman tanto etimológica como mitológicamente.
  • También se confirma astronómicamente dado que el «planeta desaparecido» TIAMAT estaba situado más allá de Marte.
  • Marte y Venus están situados en el espacio que hay entre el Sol (APSU) y «TIAMAT». Podemos ilustrar esto siguiendo el mapa celeste sumerio.
  • En el Principio: Sol, Mercurio, “TIAMAT”
  • Los Planetas Interiores – los “dioses en el medio” – nacen.

Después, prosiguió el proceso de formación del sistema solar. LAHMU (Marte) y LAHAMU (Venus) nacieron pero crecen sólo hasta un tamaño limitado y antes que hubieran crecido en edad y estatura hasta el tamaño señalado, antes de que su formación se complete, el dios ANSHAR y el dios KISHAR fueron formados.

Otros dos planetas se forman. Son majestuosos, como lo evidencian sus nombres AN.SHAR «príncipe, el primero de los cielos» y KI.SHAR «el primero de las tierras firmes» que aventajan en tamaño al primer par, «sobrepasándoles» en estatura y tamaño. La descripción, epítetos y situación de este segundo par los identifica fácilmente como Saturno y Júpiter. Los SHAR planetas gigantes son creados, junto con su “emisario”.

Después de algún tiempo «se multiplicaron los años» y nació un tercer par de planetas. Primero llegó ANU (Urano) el primogénito de ANSHAR, más pequeño que ANSHAR y KISHAR pero mayor que los primeros planetas «de sus antepasados un rival» en tamaño.

Posteriormente Anu engendró a su vez un planeta gemelo, «su igual y a su imagen». La versión babilónica nombra al planeta NUDIMMUD, un epíteto de Ea/Enki (Neptuno). Una vez más, las descripciones de tamaño y situación se adecúan al siguiente par de planetas de nuestro sistema solar, Urano y Neptuno.

Hubo otro planeta que se sumó a estos planetas exteriores: Plutón. «La Epopeya de la Creación» se refiere a Anu como «primogénito de ANSHAR» dando a entender que había otro dios planetario «nacido» de ANSHAR/ Saturno. ANSHAR envió a su emisario GAGA en varias misiones a otros planetas que en función y estatura, tiene el aspecto y similitud con MUMMU el emisario de APSU, que recuerda los parecidos entre Mercurio y Plutón. En el mapa celeste, Los sumerios sitúan a GAGA junto a Saturno del que era su «emisario» o satélite. Gaga por tanto, es Plutón situado junto a Saturno, no más allá de Neptuno. Quedaron añadidos los dos últimos planetas iguales en imagen.

Cuando el Primer Acto de «La Epopeya de la Creación» toca a su fin hay un sistema solar compuesto por el Sol y 9 planetas: SOL APSU, «aquel que existía desde el principio». MERCURIO MUMMU, consejero y emisario de APSU. VENUS LAHAMU, «dama de las batallas». MARTE LAHMU, «deidad de la guerra». TIAMAT, «doncella que dio la vida». JÚPITER KISHAR, «el primero de las tierras firmes». SATURNO ANSHAR, «el primero de los cielos». PLUTÓN Gaga, consejero y emisario de ANSHAR. URANO Anu, «él de los cielos» NEPTUNO NUDIMMUD Ea, «creador ingenioso».

 

SEGUNDO ACTO: CREACIÓN DE LA TIERRA Y LA LUNA. La Tierra y la Luna no estaban, se crearán como producto de una futura colisión cósmica, un majestuoso drama de confusión celeste al final del nacimiento de los planetas. La recién creada familia de planetas no era estable, Los planetas gravitaban entre sí; convergiendo sobre TIAMAT, alterando y poniendo en peligro los cuerpos primordiales. Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a TIAMAT con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de TIAMAT con sus cabriolas en las moradas del cielo.

  • APSU no podía rebajar el clamor de ellos;
  • TIAMAT había enmudecido con sus maneras.
  • Sus actos eran detestables… Molestas eran sus maneras.

Son referencias obvias a órbitas erráticas. En aquel tiempo, las vueltas aún no estaban del todo diseñadas; los destinos de los dioses aún no estaban firmemente decretados; los parientes celestiales se agrupaban; erráticos eran sus caminos Los nuevos planetas «avanzaban y se retiraban»; se acercaban demasiado entre ellos «se agruparon»; interferían con la órbita de TIAMAT; se acercaban demasiado a su «vientre»; sus «maneras» eran molestas. TIAMAT era la que estaba en mayor peligro, sin poder descansar, se sentía agraviada y enfurecida. Una multitud formó para que marcharan a su lado, una multitud rugiente y terrible creó contra los hijos de APSU. En total, once de esta especie creó; ella hizo al primogénito, KINGU, jefe entre ellos. APSU también encontró «detestables» las maneras de los planetas anunciando su intención de «destruir, destrozar sus maneras», reunido con MUM.MU en secreto mientras lo consultaba. Por casualidad los dioses oyeron «todo lo tramado entre ellos» y el complot para destruirles les hizo enmudecer. Cuando los dioses celestiales oyeron esto, en consejo se reunieron.

  • ¡Ha elevado a KINGU, le ha dado mando hasta el grado de AN!, se dijeron entre sí.
  • Una Tablilla de Destino en su pecho ha puesto, para que se procure su propia vuelta, ha instruido a su vástago KINGU para combatir contra los dioses.
  • ¿Quién se resistirá a TIAMAT?, los dioses se preguntaron entre sí.
  • Ninguno en sus vueltas se adelantó, ninguno llevaría un arma para la batalla.

El único que no perdió su ingenio fue Ea “El Científico” quien Pensó una estratagema para «verter el sueño en APSU». A los otros dioses celestes les gustó el plan y Ea «dibujo un mapa preciso del universo», lanzando un hechizo divino sobre las aguas primordiales del sistema solar. Este «hechizo» o fuerza ejercida por «Ea»/Neptuno el más externo mientras orbitaba al Sol y circundaba a los demás planetas, consistió en que su propia órbita alrededor del Sol afectó al magnetismo solar y con ello sus emisiones radiactivas o que el mismo Neptuno emitió al ser creado ingentes radiaciones de energía. Fueran cual fuesen los efectos, en la epopeya se les comparó con algo así como «verter el sueño» un efecto calmante en APSU el Sol e Incluso, «MUMMU el Consejero, fue incapaz de moverse». Como en Sansón y Dalila, el héroe APSU fue vencido por el sueño, se convirtió en presa fácil y Ea/Neptuno se movió con rapidez «le arrancó la tiara a APSU y le quitó el manto de su halo», le robó su papel creador y poderes apagando según parece, las ingentes emisiones de materia primordial del Sol. Al privar al Sol de su creatividad deteniendo el proceso de emisión de energía y materia para formar más planetas, los dioses trajeron una paz temporal en el sistema solar, mientras que MUMMU ya no pudo deambular pues fue «atado y abandonado», un planeta sin vida al lado de su señor APSU. Más tarde la victoria de EA-NEPTUNO se simbolizó cambiando el significado y la situación del APSU ya que a partir de entonces, este epíteto se aplicó: La «Morada de Ea». Cualquier planeta adicional podría venir solamente a través del nuevo APSU desde «lo Profundo» desde los lejanos reinos del espacio que vislumbraba el más lejano de los planetas.

 

TERCER ACTO: NIBIRU-MARDUK. El tiempo que pasó antes de que la paz celeste se rompiera nuevamente no se sabe porque la epopeya de la creación no lo dice. Pero prosigue sin pausas y sube el telón del Tercer Acto: En la Cámara de los Hados el lugar de los Destinos, un dios fue engendrado, el más capaz y sabio de los dioses; en el corazón de lo Profundo, lejos en el espacio en una zona donde se le había conferido movimiento orbital, un «destino» de planeta, fue creado y formado MARDUK, un nuevo «dios» celeste un nuevo planeta se une ahora al reparto. EA-NEPTUNO el planeta más lejano que lo engendró lo atrajo hasta el sistema solar. Surgiendo desde el espacio exterior, Marduk era aún un planeta recién nacido, que escupía fuego y emitía radiaciones. «Cuando movía los labios, estallaba el fuego». El nuevo planeta era digno de contemplar: Su silueta era encantadora, brillante el gesto de sus ojos; Nobles eran sus andares, dominantes como los de antaño… Grandemente se le exaltó por encima de los otros dioses, rebasándolo todo. Era el más noble de los dioses, excesivamente alto; sus miembros enormes.

A medida que Marduk se acercaba a los demás planetas, «éstos lanzaban sobre él sus impresionantes relámpagos» y él brillaba con fuerza, «vestido con el halo de diez dioses». Su aproximación levantó emisiones eléctricas y de otros tipos de entre los otros miembros del sistema solar. 10 cuerpos celestes le esperaban: El Sol y sólo 9 planetas. El relato épico nos lleva ahora a lo largo de la veloz carrera de Marduk. En primer lugar, pasa cerca del planeta Ea/Neptuno, el que le ha «engendrado», que le ha tirado de él hacia el sistema solar. Cuando pasó junto a Ea/Neptuno, un tirón gravitatorio provocó una protuberancia en el costado de Marduk, como si tuviera «una segunda cabeza». No obstante este fragmento de Marduk no se desgajó de la masa principal durante el tránsito.

A medida que Marduk en una fase muy dúctil en aquella época, se acerca a Neptuno, su atracción gravitatoria sobre el recién llegado crece en intensidad, torciendo el sendero de Marduk, «haciéndolo bueno para sus objetivos». Cuando Marduk llegó a las inmediaciones de Anu/Urano, «extrajo y dio forma a los cuatro lados, relegando su poder al líder del grupo», algunos trozos de materia se le desprendieron, dando como resultado la formación de los 4 satélites de Marduk, llamados «vientos», los 4 fueron lanzados en una rápida órbita alrededor de Marduk, «arremolinándose como un torbellino». El orden del tránsito primero por Neptuno, después por Urano indica que Marduk estaba entrando en el sistema solar en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj no en la dirección orbital del sistema en sentido contrario a las manecillas del reloj.

Siguiendo el sendero, el recién llegado se vio atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante ANSHAR/Saturno y luego, de KISHAR/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia adentro, hacia el centro del sistema solar, hacia TIAMAT, aproximación que pronto comenzó a alterarla así como a los planetas interiores Marte, Venus y Mercurio. «Él produjo corrientes, alteró a TIAMAT; los dioses no descansaban, llevados como en una tormenta». Aunque las líneas de este texto tan antiguo están parcialmente deterioradas en este punto, aún podemos leer que el planeta que se acercaba «diluyó las vitales de aquellos… pellizcó sus ojos», TIAMAT «iba de un lado a otro muy turbada» su órbita evidentemente se alteró. La atracción gravitatoria del gran planeta que se acercaba no tardó en despojar de trozos a TIAMAT. De mitad de ella emergieron 11 «monstruos», un tropel «rugiente y furioso» de satélites que «se separaron» de su cuerpo y «marcharon junto a TIAMAT».

Preparándose para afrontar el embate de Marduk, TIAMAT «los coronó con halos», dándoles el aspecto de planetas «dioses». De especial importancia para la epopeya y la cosmogonía mesopotámica fue el principal satélite de TIAMAT, que recibió el nombre de KINGU, «el primogénito entre los dioses que formaron la asamblea de ella». Elevó a KINGU, en medio de ellos lo hizo grande… El alto mando en la batalla confió a su mano. Sujeto a las conflictivas fuerzas gravitatorias, este gran satélite de TIAMAT comenzó a moverse hacia Marduk. El que concediera a KINGU una Tablilla de Destinos, un sendero planetario propio, es lo que más disgustó a los planetas exteriores porque nadie le había concedido a TIAMAT el derecho de dar a luz nuevos planetas, según expresó EA, ANSHAR el gigante Saturno le llevó el problema. Todo lo que TIAMAT había conspirado, a él se lo repitió: «…ella ha creado una Asamblea y ha montado en cólera… les ha dado armas incomparables, ha dado a luz monstruos-dioses… además 11 de esta clase ha dado a luz; de entre los dioses que formaban su Asamblea, ella ha elevado a KINGU, su primogénito, le ha hecho jefe… le ha dado una tablilla de destinos, se la ha sujetado al pecho». Volviéndose a Ea, ANSHAR le preguntó si podría ir a matar a KINGU.

La respuesta se ha perdido debido a una rotura en las tablillas; parece ser que Ea no satisfizo a ANSHAR, pues lo siguiente que tenemos del relato nos muestra a ANSHAR dirigiéndose a Anu Urano para averiguar si él aceptaría «ir y enfrentarse a TIAMAT». Pero Anu «fue incapaz de enfrentarla y se volvió». En los agitados cielos, crece la confrontación; un dios después de otro se apartan a un lado. ¿Acaso nadie va a darle batalla a la furiosa TIAMAT?

Marduk, después de pasar Neptuno y Urano, se acerca ahora a ANSHAR Saturno y sus amplios anillos. Esto le da a ANSHAR una idea: «Aquel que es potente será nuestro Vengador; aquel que es agudo en la batalla: ¡Marduk, el héroe!» Al ponerse al alcance de los anillos de Saturno («él besó los labios de ANSHAR»), Marduk responde: « ¡Si yo, realmente, como vuestro Vengador he de vencer a TIAMAT, he de salvar vuestras vidas, convoca una Asamblea para proclamar mi Destino supremo!» La condición era atrevida pero simple: Marduk y su «destino» su órbita alrededor del Sol debían tener la supremacía entre todos los dioses celestes. Fue entonces cuando Gaga, el satélite de ANSHAR/Saturno y futuro Plutón, se desvió de su curso: ANSHAR abrió la boca a Gaga, su Consejero, una palabra dirigió… «Ponte en camino Gaga, toma tu puesto ante los dioses y lo que yo te cuente repíteselo a ellos». Acercándose a los otros dioses/planetas, Gaga les instó a «fijar su veredicto para Marduk». La decisión fue la que se preveía: Lo único que ansiaban los dioses era que alguien diera la cara por ellos.

 

ACTO CUARTO: LA BATALLA CELESTE. « ¡Marduk es rey!» gritaban y le instaron a que no perdiera más tiempo: « ¡Ve y acaba con la vida de TIAMAT!». El telón se levanta ahora para el Cuarto Acto, la batalla celeste. Los dioses habían decretado el «destino» de Marduk; La combinación de fuerzas gravitatorias había determinado que el sendero orbital de Marduk no tuviera más que una salida: hacia la «batalla», una colisión con TIAMAT. Como corresponde a un guerrero, Marduk se preparó con diversas armas. Llenó su cuerpo con una «llama ardiente»; «construyó un arco… al que sujetó una flecha… frente a sí puso al rayo»; y «después hizo una red con la que envolver a TIAMAT». Todo esto no era más que nombres comunes para lo que sólo podían ser fenómenos celestes, las descargas eléctricas que se darían los planetas mientras convergían o el tirón gravitatorio una «red» de uno sobre otro. Pero las principales armas de Marduk eran sus satélites, los cuatro «vientos» con los que Urano le proveyó cuando pasó junto a él: Viento Sur, Viento Norte, Viento Este, Viento Oeste. Al pasar junto a los gigantes Saturno y Júpiter y sujeto a sus tremendas fuerzas gravitatorias, Marduk «sacó» 3 satélites más Viento del Mal, Torbellino y Viento Incomparable.

  • Utilizando sus satélites como una «cuadriga tormenta», «lanzó los vientos que había hecho nacer, los siete». Los adversarios estaban dispuestos para la batalla. El Señor salió, siguió su curso; Hacia la furiosa TIAMAT dirigió su rostro… El Señor se acercó para explorar el lado interno de TIAMAT los planes de KINGU, su consorte, apreciar. Pero a medida que los planetas se iban acercando entre sí, el curso de Marduk se hizo errático: Mientras observaba, su curso se vio afectado, su dirección se distrajo, sus actos eran confusos. Los satélites de Marduk comenzaron a virar fuera de curso: Cuando los dioses, sus ayudantes, que marchaban a su lado, vieron al valiente KINGU, su visión se hizo borrosa.
  • Los combatientes iban a encontrarse, la suerte estaba echada, los cursos llevaban inevitablemente a la colisión. «TIAMAT lanzó un rugido»… «el Señor levantó la desbordante tormenta, su poderosa arma». Cuando Marduk estuvo más cerca, la «furia» de TIAMAT creció; «las raíces de sus piernas se sacudían adelante y atrás». Ella empezó a lanzar «hechizos» contra Marduk el mismo tipo de ondas celestes que Ea había usado antes contra APSU y MUMMU. Pero Marduk siguió acercándose. TIAMAT y Marduk, los más sabios de los dioses, avanzaban uno contra otro; prosiguieron el singular combate, se aproximaron para la batalla.
  • El relato nos lleva ahora a la descripción de la batalla celeste, los momentos previos a la creación del Cielo y la Tierra. El Señor extendió su red para atraparla; el Viento del Mal, el de más atrás, se lo soltó en el rostro. Cuando ella abrió la boca para devorarlo él le clavó el Viento del Mal para que no cerrara los labios. Los feroces Vientos de tormenta cargaron entonces su vientre; su cuerpo se dilató; la boca se le abrió aún más. A través de ella le disparó él una flecha, le desgarró el vientre; le cortó las tripas, le desgarró la matriz. Teniéndola así sojuzgada, su aliento vital él extinguió.

Aquí por tanto, está la teoría más original para explicar los enigmas celestes con los que aún nos enfrentamos. Un sistema solar inestable, compuesto por el Sol y 9 planetas fue invadido por un gran planeta del espacio exterior. Con Ea en primer lugar se encontró, luego lo hizo con Neptuno; al pasar junto a Urano, el gigante Saturno y Júpiter, su curso se desvió en gran medida en dirección hacia el centro del sistema solar, al tiempo que sacaba siete satélites. Y entró en un curso inalterable de colisión con TIAMAT, el siguiente planeta en línea. Pero los dos planetas no chocaron entre sí, hecho de cardinal importancia astronómica: fueron los satélites de Marduk los que chocaron con TIAMAT y no el mismo Marduk. Ellos «dilataron» el cuerpo de TIAMAT, haciéndole una amplia hendidura. A través de estas fisuras en TIAMAT, Marduk disparó una «flecha», un «rayo divino», una inmensa descarga eléctrica que saltó como una chispa desde el energéticamente cargado Marduk, el planeta que estaba «lleno de brillantez». Haciéndose camino hasta las tripas de TIAMAT, este rayo «extinguió su aliento vital» neutralizó las fuerzas y campos eléctricos y magnéticos de TIAMAT y los «extinguió». El primer encuentro entre Marduk y TIAMAT la dejó resquebrajada y sin vida; pero el destino final estaba aún se por determinar en futuros encuentros entre los dos.

El destino de 10 de los 11 satélites de TIAMAT se determinó en aquel momento. Después de matar a la líder, su grupo fue destruido, su hueste hecha pedazos. Los dioses auxiliares que marchaban al lado de ella, temblando de miedo, dieron la espalda para salvar y preservar sus vidas. Podemos identificar a esta hueste «destruida… rota» que temblaba y «daba la espalda» es decir, invertía sus direcciones y ofrecer una explicación a otro misterio más de nuestro sistema solar: El fenómeno de los cometas. Pequeños globos de materia, los «miembros rebeldes» del sistema solar, pues no parecen obedecer a ninguna de las normas de circulación. Las órbitas de los planetas que orbitan alrededor del Sol son con excepción de Plutón casi circulares en el mismo plano general y en dirección contraria a las manecillas del reloj; las de los cometas están estiradas y en la mayoría de los casos, hasta el punto en que algunos desaparecen de nuestra vista durante cientos o miles de años, en muchos planos diferentes y se mueven en sentido inverso. Los astrónomos no pueden decir cuál fue la fuerza o cuál el suceso que creó a los cometas y los arrojó a sus inusuales órbitas. La respuesta es: Marduk. Barriendo en sentido inverso, en su propio plano orbital, despedazó, destruyó la hueste de TIAMAT hasta convertirla en pequeños cometas, afectándoles con su campo gravitatorio, con la llamada red: Al echarles la red, se encontraron atrapados… A todo el grupo de demonios que había marchado junto a ella les puso grilletes, sus manos ató… Estrechamente rodeados, no podían escapar.

A KINGU, líder de los satélites de TIAMAT, se enfrentaría por separado. Después de acabar la batalla, Marduk le quitó la Tablilla de los Destinos, la órbita independiente de KINGU y se la puso en su propio pecho: Su curso había sido desviado hasta convertilo en una órbita solar permanente. Marduk estaba obligado de cuando en cuando, a volver al escenario de la batalla celeste.

Después de «vencer» a TIAMAT, Marduk navegó por los cielos, en el espacio exterior, alrededor del Sol, para volver a pasar por los planetas exteriores: Ea/Neptuno, «cuyo deseo realizó Marduk», ANSHAR/Saturno, «cuyo triunfo estableció Marduk». Después, su nuevo sendero orbital devolvió a Marduk al escenario de su triunfo, «para afianzar su presa sobre los dioses vencidos», TIAMAT y KINGU. Tras completar su 1ª órbita y volver al escenario de la batalla, Marduk decretó la suerte de KINGU: Y a KINGU, que había sido el principal entre ellos, lo hizo encoger; como al dios DUG.GA.E lo consideró. Le quitó la Tablilla de los Destinos, que no era legítimamente suya. Marduk por tanto, no destruyó a KINGU, Lo castigó quitándole su órbita independiente, órbita que TIAMAT le había concedido cuando creció en tamaño. A pesar de ser encogido, empequeñecido, KINGU siguió siendo «dios» un miembro planetario del sistema solar. Sin una órbita, no podía hacer otra cosa que volver a ser satélite. KINGU se fue en compañía de la parte superior de TIAMAT cuando ésta fue arrojada a su nueva órbita como el nuevo planeta Tierra. Así pues, se cree que la Luna es KINGU, el antiguo satélite de TIAMAT. Convertido en un DUGGAE celeste, KINGU fue despojado de sus elementos «vitales» atmósfera, aguas, materiales radiactivos; encogió en tamaño y se convirtió en «una masa de arcilla sin vida». Estos términos sumerios describen a la perfección a la Luna, a su historia, recientemente descubierta y a la suerte que recayó sobre este satélite que comenzó siendo KIN.GU «gran emisario») y terminó siendo DUG.GA.E «olla de plomo». Como parte del nuevo orden celeste sobre la Tierra (TIAMAT reencarnada), Marduk «hizo aparecer al divino Luna… nombrándolo para señalar la noche y definir los días cada mes». Este dios celeste que el texto llama SHESH.KI «dios celeste que protege a la Tierra», En la epopeya, no hay mención previa como planeta con este nombre; no obstante, éste dios está «dentro de su prisión celeste, el campo gravitatorio». La Luna es el «protector» de la Tierra; exactamente el papel que le asignó TIAMAT a KINGU, su satélite jefe, excluido concretamente de la «hueste» de TIAMAT destruida y diseminada, poniéndola en movimiento inverso alrededor del Sol como cometas, según la epopeya de la Creación.

  1. W. KING en “THE SEVEN TABLETS OF CREATION” informó la existencia de 3 fragmentos de una tablilla astronómica-mitológica que ofrecían otra versión de la batalla de Marduk con TIAMAT y en los que había algunos versos que trataban del modo en que Marduk despachó a KINGU. «KINGU, su esposo, con un arma no de guerra cortó las Tablillas del Destino, del KINGU cogió en sus manos». En una revisión y traducción posterior del texto, hecha por B. LANDESBERGER en 1923, en el ARCHIV FÜR KEILSCHRIFTFORSCHUNG se demostró que los nombres KINGU – ENSU – LUNA eran intercambiables. Estos textos confirman que el principal satélite de TIAMAT se convirtió en la Luna y explican los descubrimientos de la NASA referentes a la inmensa colisión en la que «cuerpos celestes del tamaño de grandes ciudades se estrellaron en la Luna» y la describen como «el planeta que quedó desolado». Se han encontrado sellos cilíndricos que representan la batalla celeste, mostrando a Marduk en la lucha con una feroz deidad femenina cuando dispara su relámpago a TIAMAT, con KINGU claramente identificado como la Luna intentando proteger a TIAMAT, su creadora; esta evidencia gráfica se reforzó más tarde cuando etimológicamente el nombre del dios SIN asociado en épocas tardías con la Luna, provenía de SU.EN «señor de la tierra desolada».

ACTO QUINTO. LA CREACIÓN DE LA TIERRA Y EL CIELO. Cuando el telón está a punto de levantarse para el Quinto Acto es el momento en el cual el relato bíblico del Génesis se une al relato mesopotámico de «La Epopeya de la Creación» aunque, hasta ahora no se había tomado conciencia de ello; pues es justo en este punto donde comienza realmente el relato de la Creación de la Tierra y el Cielo. Al completar su primera órbita alrededor del Sol, Marduk «volvió entonces a TIAMAT, a la que había sometido». El Señor se detuvo a ver su cuerpo sin vida. Dividir al monstruo, él entonces, ingeniosamente planeó. Después, como un mejillón, la desgarró en dos partes. El mismo Marduk golpeó esta vez al derrotado planeta, partiendo en dos a TIAMAT, separándole el «cráneo» o parte superior. Uno de los satélites de Marduk, el llamado Viento Norte, se estrelló contra la mitad separada. El fuerte golpe se llevó a esta parte destinada a convertirse en la Tierra hasta una órbita donde ningún planeta había orbitado antes: El Señor puso su pie sobre la parte posterior de TIAMAT; con su arma le separó el cráneo; cercenó los canales de su sangre e hizo que el Viento Norte lo llevara a lugares que habían sido desconocidos. ¡La Tierra había sido creada!

La parte inferior tuvo otra suerte: En la segunda órbita, Marduk golpeó convirtiéndola en pedazos, La otra mitad levantó como pantalla para los cielos: encerrándolos juntos, como vigías los estacionó…  Dobló la cola de TIAMAT para formar la Gran Banda como un brazalete. Los trozos de esta mitad rota fueron repujados hasta convertirlos en un «brazalete» en los cielos, actuando como una pantalla entre los planetas interiores y los exteriores. Se extendieron en una «gran banda». Se había creado el cinturón de asteroides.

Astrónomos y físicos reconocen la existencia de grandes diferencias entre los planetas interiores o «terrestres» Mercurio, Venus, la Tierra y su Luna, y Marte y los planetas exteriores Júpiter, etc.; dos grupos separados por un cinturón de asteroides. También encontramos en la epopeya sumeria el antiquísimo reconocimiento de estos fenómenos. Pero, además, se nos ofrece por primera vez una explicación cosmogónica-científica coherente de los acontecimientos celestes que llevaron a la desaparición del «planeta perdido» que es TIAMAT y a la resultante creación del cinturón de asteroides, además de los cometas y de la Tierra. Después que Marduk partiera a TIAMAT en dos con sus satélites y sus descargas eléctricas, otro satélite le empujó la mitad superior a una nueva órbita, dando así origen a la Tierra; después, Marduk en su 2ª órbita, hizo pedazos la parte inferior y la esparció en una gran banda celeste.

Todos los enigmas que se han mencionado tienen respuesta en «La Epopeya de la Creación», descifrada de este modo. Además, también disponemos de respuesta a la pregunta de por qué los continentes de la Tierra se concentran en uno de sus lados mientras en el lado opuesto, queda una enorme cavidad el lecho del Océano Pacífico. Las referencias constantes a las «aguas» de TIAMAT son también esclarecedoras. A ella se le llamó el Monstruo del Agua y esto explicaría por qué la Tierra, como parte de TIAMAT fue dotada también con esta agua. Algunos estudiosos modernos denominan a la Tierra «Planeta Océano» pues es el único de los planetas conocidos del sistema solar que ha sido bendecido con estas aguas dadoras de vida.

Por novedosas que puedan parecer estas teorías cosmológicas, fueron hechos aceptados por los profetas y sabios cuyas palabras pueblan el A.T… El profeta Isaías recordó «los días de antaño» cuando el poder del Señor «partió a la Altiva, hizo dar vueltas al monstruo del agua, secó las agua de TEHOM-RABA». Llamando al Señor Yahveh «mi rey de antaño», el salmista interpretó en unos cuantos versos la cosmogonía de la epopeya de la Creación. «Por tu poder, las aguas tú dispersaste; al líder de los monstruos del agua quebraste» (TIAMAT ha sido desgarrada: su mitad despedazada es el Cielo el Cinturón de Asteroides; la otra mitad, la Tierra, es empujada a una nueva órbita por el «Viento Norte», uno de los satélites de Marduk. El principal satélite de TIAMAT, KINGU, se convierte en la Luna de la Tierra. El resto de satélites componen ahora los cometas). Job rememoraba al Señor celestial cuando hirió a «los esbirros de la Altiva»; y con una sofisticación agronómica impresionante, ensalzó al Señor, que: El dosel repujado extendió en el lugar de TEHOM, la Tierra suspendió en el vacío… Su poder detuvo las aguas, su energía partió a la Altiva; su Viento extendió el Brazalete Repujado; su mano extinguió al sinuoso dragón. Los expertos bíblicos reconocen ahora que el hebreo TEHOM «profundidad del agua» proviene de TIAMAT, que TEHOM-RABA significa «gran TIAMAT» y que la comprensión bíblica de los acontecimientos primitivos se basa en las épicas cosmológicas sumerias. Habría que recalcar que por encima de todos estos paralelos, se encuentran los primeros versículos del Libro del Génesis, donde se dice que el Viento del Señor se cernía sobre las aguas de TEHOM y que el relámpago del Señor (Marduk en la versión babilonia) iluminó la oscuridad del espacio al golpear y quebrar a TIAMAT, creando a la Tierra y a RAKIA literalmente, «el brazalete repujado». Esta banda celeste ahora traducida como «firmamento» recibe el nombre de «el Cielo». El Libro del Génesis (1:8) afirma explícitamente que es a este «brazalete repujado» a lo que el Señor llamó «cielo» (SHAMAIM).

Los textos acadios esta zona celeste «el brazalete repujado» (RAKKIS) y que Marduk extendió la parte inferior de TIAMAT hasta que junto los extremos, uniéndolos para formar un gran círculo permanente. Las fuentes sumerias no dejan lugar a dudas cuando hablan del «cielo», en concreto como algo diferente del concepto general de cielos y espacio. El «cielo» es el cinturón de asteroides. La Tierra y el cinturón de asteroides son «el Cielo y la Tierra» que aparecen tanto en las referencias bíblicas como mesopotámicas, creados cuando TIAMAT fue desmembrada por el Señor celeste. Tras el empujón que le dio a la Tierra el Viento Norte de Marduk para llevarla a su nueva posición celeste y su propia órbita alrededor del Sol, dio como resultado las estaciones y su rotación axial dándonos el día y la noche. Los textos mesopotámicos afirman que una de las tareas de Marduk después de crear la Tierra fue que «asignó a la Tierra los días del Sol y estableció los recintos del día y la noche» que es idéntico al concepto bíblico: Dijo Dios: «Haya Luces en el Cielo repujado, para dividir entre el Día y la Noche; y que sean señales celestes para las Estaciones, para los Días y para los Años».

En la actualidad, los expertos creen que antes de convertirse en planeta, la Tierra era una esfera ardiente de volcanes en erupción que llenaban la atmósfera de brumas y nubes. Cuando la temperatura descendió, los vapores se convirtieron en agua, separando la faz de la Tierra en tierra seca y océanos. La quinta tablilla del ENUMA ELISH, desgraciadamente mutilada, proporciona exactamente la misma información científica. Al describir los chorros de lava como la «saliva» de TIAMAT, la epopeya de la Creación sitúa correctamente este fenómeno antes de la formación de la atmósfera, de los océanos de la Tierra y de los continentes. Después que «las aguas de las nubes se reunieron», se formaron los océanos, y los «fundamentos» de la Tierra, los continentes se elevaron. Cuando tuvo lugar «la realización del frío» la bajada de temperaturas, aparecieron la lluvia y la niebla. Mientras tanto la «saliva» seguía manando, «haciendo capas», conformando la topografía de la Tierra. Una vez más, el paralelismo bíblico es evidente: Y dijo Dios: «Que se reúnan las aguas bajo los cielos, en un lugar y que aparezca la tierra seca». Y así fue. La Tierra, con océanos, continentes y atmósfera, estaba preparada ahora para la formación de montañas, ríos, manantiales y valles. Atribuyendo la totalidad de la Creación al Señor Marduk, el ENUMA ELISH prosigue la narración: Poniendo la cabeza de TIAMAT, la Tierra en posición, él elevó las montañas encima. Abrió manantiales y torrentes para sacar el agua. De los ojos de ella dejó salir el Tigris y el Éufrates. Con sus ubres formó las altas montañas, perforó manantiales para pozos, para sacar agua. En perfecto acuerdo con los descubrimientos actuales, tanto el Libro del Génesis como el ENUMA ELISH y otros textos mesopotámicos, sitúan el comienzo de la vida en las aguas, seguido por «criaturas vivientes que bullan» y «aves que vuelen». No antes de esto aparecieron en la Tierra «criaturas vivientes de cada especie: ganado, cosas reptantes y bestias», culminando con la aparición del Hombre, el último acto de la creación.

Habiendo dispuesto de TIAMAT y de KINGU, Marduk una vez más «cruzó los cielos e inspeccionó las regiones». Esta vez, su atención se centró en «la morada de NUDIMMUD» Neptuno, para determinar el «destino» final a Gaga, antiguo satélite de ANSHAR/Saturno que fue convertido en «emisario» para los demás planetas. La epopeya informa como uno de los últimos actos de Marduk en los cielos, fue asignar a este dios celeste «a un lugar oculto», una órbita desconocida hasta entonces que daba a «lo profundo» el espacio exterior y le confió «la consejería de la Profundidad de las Aguas». En la línea de su nueva posición, el planeta se renombró como US.MI «aquel que muestra el camino», el planeta más exterior, Plutón.

Según la epopeya de la Creación, Marduk alardeó en cierto instante diciendo: «Los caminos de los dioses celestes voy a alterar ingeniosamente… en dos grupos se dividirán» y lo hizo. Eliminó de los cielos a TIAMAT la pareja del Sol en la Creación del Sol reencarnándola en la existencia a la Tierra con una nueva órbita más cercana al Sol. Repujó un «brazalete» en los cielos, el cinturón de asteroides que separa al grupo de los planetas interiores del grupo de los planetas exteriores. Convirtió a la mayoría de los satélites de TIAMAT en cometas y a KINGU su satélite principal, lo puso en órbita alrededor de la Tierra para convertirse en la Luna. Por último cambió de lugar a Gaga un satélite de Saturno para convertirlo en el planeta Plutón, confiriéndole algo de sus propias características orbitales como la de su plano orbital diferente. Los enigmas de nuestro sistema solar, las cavidades oceánicas de la Tierra, la devastación de la Luna, las órbitas inversas de los cometas y los misteriosos fenómenos de Plutón son perfectamente explicables a través de la epopeya de la Creación mesopotámica, si la desciframos del modo en que hace aquí. Habiendo «elaborado las posiciones» de los planetas, Marduk tomó para sí la «Posición NIBIRU» «cruzó los cielos e inspeccionó» el nuevo sistema solar. Ahora se componía de 12 cuerpos celestes, con 12 Grandes Dioses.

UN INTERMINABLE COMIENZO. De todas las evidencias acumuladas para apoyar estas conclusiones, la primera es el mismo Hombre u Homo sapiens en muchos aspectos, un extraño en la Tierra. Desde que Charles Darwin conmocionó al mundo de los estudiosos y los teólogos con las evidencias de la evolución, la vida en la Tierra se describe a través del Hombre y los primates, mamíferos y vertebrados, remontados hasta formas de vida más inferiores y llegar al fin miles de millones de años atrás, al punto en el que se presume que comenzó la vida y al llegar a estos inicios y haber empezado a contemplar la probabilidad de vida en cualquier otro lugar de nuestro sistema solar o más allá de él, los científicos están intranquilos con respecto a la vida en la Tierra puesto que por algún motivo no parece ser de aquí porque no comenzó a través de una serie de reacciones químicas espontáneas con multitud de orígenes posibles: Tiene un único origen. Toda la materia viva de la Tierra contiene escasos elementos químicos de los que abundan en la Tierra y tantos que son extraños en nuestro planeta. Es como si la vida hubiese sido importada a la tierra desde algún otro lugar.

La posición del Hombre en la escala evolutiva exacerba aún más el desconcierto. Encontrando un cráneo roto aquí y una mandíbula allí, los estudiosos creyeron al principio que el Hombre tuvo su origen en Asia hace alrededor de 500.000 años. Pero a medida que se iban encontrando fósiles más antiguos, se evidencia que la evolución es muchísimo más lenta. Nuestros antepasados simios se sitúan ahora a sorprendentes 25 millones de años de distancia:

Los descubrimientos de África Oriental revelan una transición a Nb características humanas “homínidos” hace 14 millones de años.

11 millones de años más tarde apareció el primer simio-hombre clasificado como Homo. El 1er ser considerado verdadero humano el Australopitecos Avanzado vivió en las zonas de África hace millones de años y otro millón de años más tarde, apareció el HOMO ERECTUS.

Después de otros 900 mil años apareció el Hombre primitivo llamado Neanderthal por el lugar donde aparecieron por vez primera sus restos. A pesar de más de 2 millones de años entre el Australopitecos Avanzado y el Neanderthal, las herramientas de ambos grupos, piedras afiladas eran virtualmente las mismas y por el aspecto que se cree tenían, hubiera sido difícil diferenciarlos.

Súbita e inexplicablemente, hace unos 35.000 años el 6º día del Génesis en la Biblia, una raza de Hombres Homo sapiens u Hombre pensante aparece de la nada y barre al de Neanderthal de la faz de la Tierra. Llamados Cromañón u “hombre de las cavernas”, por el magnífico arte rupestre que dejaron y se parecían tanto a nosotros que si se les viste con ropas modernas, pasan desapercibidos entre las multitudes de cualquier ciudad Europea o Americana.

  • Vagaban por la Tierra libremente.
  • Sabían construir refugios y hogares con piedra y piel animal por dondequiera.
  • Hacían armas y herramientas especializadas de madera y hueso.
  • No era un simio desnudo pues usaba pieles para vestirse;
  • Tenía una sociedad organizada y vivía en clanes bajo hegemonía patriarcal.
  • Sus pinturas rupestres y esculturas tienen impronta artística y profundidad de sentimiento; evidencian cierta forma de religión: En apariencia el culto a una Diosa Madre representada con el signo de la Luna creciente.
  • Enterraba a sus muertos y de ahí que posiblemente tuviera algún tipo de filosofía en lo referente a la vida, la muerte y a una vida después de la vida.

Aún con lo misterioso e inexplicable que resulta su aparición, el rompecabezas es todavía más complejo puesto que con el descubrimiento de otros restos cavernícolas en lugares como SWANSCOMBE, STEINHEIM y MONTARÍA, se hace evidente que el Cromañón surgió de una rama más antigua de Homo sapiens que vivió en Asia occidental y el Norte de África unos 250.000 años antes que él. Es absolutamente inverosímil La aparición del Hombre moderno; sólo 700.000 años después del HOMO ERECTUS y 200.000 años antes del Neanderthal.

Es evidente la pronunciada desviación del Homo sapiens respecto del lento proceso evolutivo. Muchos de los rasgos como la capacidad de hablar, no tienen conexión alguna con los primates anteriores. El profesor THEODOSIUS DOBZHANSKY autoridad prominente en el tema, en “MANKIND EVOLVING” estaba desconcertado porque este desarrollo tuvo lugar durante un período en el cual la Tierra atravesaba una glaciación, momento no propicio para un avance evolutivo. Señaló que el Homo sapiens carecía por completo de algunas de las peculiaridades de los tipos anteriores conocidos y que tenía algo que nunca antes se había visto. El hombre moderno tiene muchos parientes fósiles colaterales pero no tiene progenitores; así, la aparición del Homo sapiens es en un enigma.

Nuestros antepasados aparecieron hace 300.000 años, sin seguir la línea del desarrollo evolutivo, en lugar de hacerlo dentro de dos o tres millones de años futuros; porque según el A.T. y/u otras fuentes antiguas, fuimos creados por Dios (es) o,

  • ¿Fuimos importados a la Tierra desde algún otro lugar?
  • Sabemos dónde comenzó y cómo se desarrolló la civilización, pero la pregunta que sigue es: ¿Por qué?,
  • ¿Por qué apareció la civilización?

Muchos estudiosos admiten con frustración que todos los datos indican que el Hombre debería estar todavía sin ningún tipo de civilización. No existe razón obvia por la cual debiéramos estar más civilizados que las tribus primitivas de la selva amazónica o de los lugares más inaccesibles de Nueva Guinea que aún viven en el mismo planeta en la Edad de Piedra porque han estado aislados. No han adquirido el mismo conocimiento científico y tecnológico que supuestamente, nosotros hemos desarrollado. El verdadero enigma estriba en nuestro avance pues se reconoce que según el curso normal de la evolución, el Hombre debería de estar tipificado por hombres de la selva y no por nosotros.

  • Al Hombre le llevó 2.000.000 de años avanzar en su «industria de la herramienta», desde la utilización de la piedra tal cual la encontraba, hasta el momento en que se percató que podía desportillarla y darle forma para adaptarla mejor a sus propósitos.
  • ¿Por qué no otros tantos millones de años para aprender a utilizar otros materiales y otros diez millones de años más para dominar las matemáticas, la ingeniería y la astronomía?
  • Menos de 50.000 años después del Neanderthal, llevamos astronautas a la Luna. La pregunta obvia es:
  • ¿Realmente nosotros y nuestros antepasados mediterráneos desarrollamos tan avanzada civilización?

 

LA CIVILIZACIÓN DEL CROMAÑÓN FUE REPENTINA Y REVOLUCIONARIA. Su movilidad, capacidad para construir refugios, impulso por vestirse, herramientas manufacturadas y arte, compusieron una repentina civilización que rompió un interminable comienzo de cultura humana que venía alargándose millones de años y avanzaba a paso sumamente lento y doloroso. Los estudiosos no puedan explicar la aparición del Homo sapiens y la civilización del Cromañón. Por ahora no hay duda en cuanto a su lugar de origen: Oriente Próximo. Las tierras altas y cordilleras que se extienden en un semi arco desde los Montes Zagros en el este donde en la actualidad se encuentra la frontera entre Irán e Irak, pasando por el Monte Ararat y la cadena montañosa del Tauro en el norte para bajar hacia el oeste y el sur, por las colinas de Siria, Líbano e Israel, lugares repletos de cavernas que conservan las evidencias de un Hombre más moderno que prehistórico. Una de estas cuevas es la de SHANIDAR, en el nordeste del semi arco de la civilización en donde actualmente los feroces kurdos buscan refugio tanto para sí mismos como para sus rebaños durante los fríos meses de invierno.

Así debió de ser en una noche invernal hace 44.000 años, cuando una familia de 7 miembros uno de los cuales era un bebé buscó refugio en la cueva de SHANIDAR. Según sus restos descubiertos en 1957 por RALPH SOLECKI, que había ido a la zona en busca de evidencias del hombre primitivo, encontró mucho más de lo esperado; todos fueron aplastados por un desprendimiento de rocas. A medida que se iban quitando escombros, se hizo evidente que la cueva había conservado un registro claro de la vida del Hombre en aquella zona entre unos 100.000 y 13.000 años antes, una cultura humana sin ningún progreso y evidente regresión, no mostraban niveles más avanzados sino inferiores de vida civilizada. Entre el 27.000 y el 11.000 a.C., la regresión y disminución de la población llegaron a casi completa ausencia de habitantes en la zona. Por motivos climáticos, el Hombre casi desapareció de toda esta zona durante 16.000 años.

Alrededor del 11.000 a.C., el Hombre pensante volvió a aparecer con nuevo vigor e inexplicable alto nivel cultural, como si un entrenador invisible viendo el vacilante partido de la humanidad, hubiera hecho entrar a todo un equipo de refresco, bien entrenado, para sustituir al equipo exhausto. Durante millones de años de su interminable comienzo, el Hombre hijo de la naturaleza; sobrevivía recolectando alimentos que crecían de forma salvaje, cazando animales salvajes, aves y peces. Justo cuando los asentamientos humanos estaban casi desapareciendo, abandonando sus hogares, sus logros materiales y artísticos, de pronto, sin motivo aparente, sin período previo de preparación gradual, el Hombre se hace agricultor.

Resumiendo el trabajo de muchos eminentes en la materia, R. J. BRAIDWOOD y B. HOWE en “PREHISTORIC INVESTIGATIONS IN IRAQI KURDISTAN” concluyeron que los estudios genéticos confirman los descubrimientos arqueológicos y sin dudarlo, La agricultura comenzó y se extendió a todo el mundo desde el arco de montañas y tierras altas de Oriente Próximo exactamente allí donde el Hombre pensante emergió antes con su primera y tosca civilización.

Empleando métodos de datación por radiocarbono y de genética de las plantas, estudiosos de diversos campos científicos concuerdan en que la 1ª empresa agrícola del Hombre fue el cultivo del trigo y la cebada, domesticando la variedad silvestre TRITICUM DICOCCUM.

Aceptando que el Hombre pasó un proceso gradual de aprendizaje para domesticar, hacer crecer y cultivar una planta silvestre, es desconcertante la profusión de plantas y cereales comestibles básicos aparecidos en rápida sucesión para la supervivencia y progreso humano salidos de Oriente Próximo como el mijo, el centeno y la escanda; el lino con sus fibras y aceite comestible y una amplia variedad de arbustos y árboles frutales. La planta fue domesticada en Oriente Próximo milenios antes de llegar a Europa. Es como si allí hubiera existido una especie de laboratorio botánico genético dirigido por una mano invisible, que producía de vez en cuando una nueva planta domesticada. Los eruditos estudiosos de los orígenes de la vid concluyeron que su cultivo comenzó en las montañas del norte de Mesopotamia, en Siria y Palestina. El A.T. dice que Noé plantó una viña y que se emborrachó con su vino después que el arca se posara sobre el Monte Ararat cuando las aguas del Diluvio se retiraron. Biblia y eruditos, sitúan el inicio del cultivo de la vid en las montañas del norte de Mesopotamia.

Manzanas, peras, aceitunas, higos, almendras, pistachos y nueces; tuvieron su origen en Oriente Próximo y desde allí se difundieron a Europa y otras partes del mundo. El A.T. se adelantó a los eruditos a la hora de identificar la zona en la que se estableció el primer huerto del mundo: Luego plantó Yahveh Dios el jardín del Edén, al oriente… hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer. Su localización conocida para las generaciones bíblicas, estaba al oriente al este de la Tierra de Israel regada un gran río con cuatro grandes brazos, 2 de ellos eran el Tigris y el Éufrates. El Génesis sitúa el primer huerto en las tierras altas donde tienen origen estos ríos, en el nordeste de Mesopotamia. La ciencia se ha puesto de acuerdo con la Biblia.

Leyendo el original hebreo del Génesis como científico, encontramos que describe con precisión el proceso de domesticación de la planta. La ciencia dice que el proceso fue desde las hierbas hasta los cereales silvestres hasta llegar a los cereales cultivados y seguir con los arbustos y árboles frutales; exactamente como en el capítulo 1º del Génesis. Y el Señor dijo: «Produzca la tierra hierbas; cereales que por semillas produzcan semillas; árboles frutales que den fruto según su especie, que contengan la semilla en su interior». La Tierra produjo hierba; cereales que por semillas producían semillas y árboles que dan fruto que contienen la semilla en su interior, según su especie.

El Hombre expulsado del Edén tuvo que trabajar duro para hacer crecer su comida. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, le dijo el Señor a Adán. Después de eso Abel fue pastor de ovejas y Caín labrador. El Hombre, dice la Biblia, se hizo pastor poco después de hacerse agricultor. Los estudiosos están completamente de acuerdo con esta secuencia bíblica de hechos.

Analizando diversas teorías sobre domesticación de animales F. E. ZEUNER en “DOMESÍICATION OF ANIMÁIS” remarca como ideas que el Hombre adquirió el hábito de la domesticación o de la cría animales en cautividad después de alcanzar el estadio de la vida en unidades sociales, asentamientos o comunidades de cierto tamaño, requisito previo para la domesticación de animales, siguiendo al cambio que supuso la agricultura. El 1er animal domesticado fue el perro probablemente como alimento, alrededor del 9500 a.C. cuyos primeros restos óseos se han encontrado en Irán, Irak e Israel. La oveja fue domesticada más o menos por la misma época. En SHANIDAR se encontraron restos de ovejas de alrededor de 9000 a.C., demostrando que gran parte de las ovejas jóvenes de cada año se sacrificaron para carne y piel. Las cabras que dan leche no tardaron en seguirlas; y los cerdos y el ganado con y sin cuernos fueron los siguientes domesticados. En todos estos casos, la domesticación se inició en Oriente Próximo.

Este abrupto cambio en el devenir humano, ocurrido alrededor del 11000 a.C. en Oriente Próximo y alrededor de 2.000 años después en Europa, llevó a marcar esta época como el fin de la Edad de Piedra Antigua o Paleolítico y el comienzo de una nueva cultura, la Edad de Piedra Media o Mesolítico, considerando que la principal materia prima del Hombre seguía siendo la piedra. Sus moradas en zonas montañosas, sus comunidades se protegían con muros de piedra y la hoz, su 1ª herramienta agrícola estaba hecha de piedra. Honraba y protegía a sus muertos cubriendo y adornando sus tumbas con piedra y la utilizaba para hacer imágenes de los seres supremos o dioses, cuya benigna intervención buscaban. Una de tales imágenes, encontrada en el norte de Israel y datada en el noveno milenio a.C., muestra la cabeza tallada de un dios cubierta por un casco rayado y portando una especie de gafas. Observando en conjunto sería más adecuado denominar a esta era que comienza en los alrededores del 11000 a.C. como la Edad de la Domesticación más que como la Edad de Piedra Media. En solo 3.600 años una noche, para los lapsos temporales de ese comienzo interminable, el Hombre se hizo agricultor y domesticó las plantas y los animales salvajes.

Después vino una nueva era llamada la Edad de Piedra Nueva o Neolítico, término completamente inadecuado, pues el cambio principal alrededor del 7500 a.C. solo otros 3.600 años más tarde; fue la aparición y descubrimiento de la cerámica o arcilla cuyos múltiples usos tuvo lugar al mismo tiempo que el Hombre dejó su morada en las montañas para instalarse en los fangosos valles. Sobre el séptimo milenio a.C., el arco de civilización de Oriente Próximo estaba inundado de culturas de la arcilla o cerámica con que elaboraban gran número de utensilios, ornamentos y estatuillas. Hacia el 5.000 a.C., estaban realizando objetos de excelente calidad y diseño.

Hacia el 4500 a.C. una vez más el progreso se ralentizó según indican las evidencias arqueológicas, hubo una nueva regresión. La cerámica se hizo más simple, los utensilios de piedra reliquia de la Edad de Piedra volvieron a predominar. Los lugares habitados revelan escasos restos. Algunos de los lugares que habían sido centros de la industria de la cerámica y la arcilla comenzaron a abandonarse y la manufactura de la arcilla desapareció. Hubo un empobrecimiento generalizado de la cultura, según JAMES MELAART en “EARLIEST CIVILIZATIONS OF THE NEAR EAST” y algunos lugares llevan claramente la impronta de una época de necesidades. Hombre y cultura estaban en declive. Después, súbita, inesperada e inexplicablemente, Oriente Próximo presenció el florecimiento de la mayor civilización imaginable con la cual estamos firmemente enraizados. Una mano misteriosa sacó una vez más al Hombre de su declive y lo elevó hasta un nivel de cultura, conocimientos y civilización aún mayor.

UNA CIVILIZACIÓN REPENTINA. Durante mucho tiempo, el hombre occidental creyó que su civilización fue legado de Roma y Grecia, pero los mismos filósofos griegos dijeron en repetidas ocasiones que su saber lo habían extraído de fuentes más antiguas. Los viajeros que volvían a Europa después de pasar por Egipto hablaban de imponentes pirámides y de ciudades-templo medio enterradas en la arena, custodiadas por extrañas bestias de piedra llamadas esfinges.

Napoleón llegó a Egipto en 1799 hizo venir a sus eruditos para que estudiaran y explicaran aquellos antiguos monumentos. Uno de sus oficiales encontró cerca de ROSETTA una losa de piedra en la que había inscrito un edicto del 196 a.C. en antigua escritura pictográfica egipcia “jeroglíficos”, así como en otros 2 alfabetos diferentes. El desciframiento de la escritura y la lengua del antiguo Egipto, junto con los esfuerzos arqueológicos que siguieron, desvelaron que existió una gran civilización en aquel lugar mucho antes del advenimiento de la civilización griega.

Las anotaciones hablaban de dinastías reales que comenzaban alrededor del 3100 a.C., dos milenios antes del inicio de la civilización helénica que alcanzó su madurez entre los siglos V y IV a.C. y era más una advenediza de última hora que una engendradora de civilizaciones. Pareciera que el origen de nuestra civilización estaba en Egipto pero los eruditos griegos hablaban de visitas a Egipto en donde las antiguas fuentes de conocimiento de las que hablaban se encontraban en otro lugar.

Las culturas pre-helénicas del Egeo, la minoica de la isla de Creta y la micénica de la Grecia continental ofrecían evidencias sobre una cultura en Oriente Próximo, la cultura de donde habían bebido los griegos. Siria y Anatolia eran las principales avenidas a través de las cuales había llegado hasta los griegos una civilización aún más antigua.

Los estudiosos comenzaron a descubrir cada vez más similitudes entre las civilizaciones semita y helénica al notar que la invasión dórica de Grecia y la invasión israelita de Canaán, que siguió al éxodo de Egipto, tuvieron lugar casi al mismo tiempo alrededor del siglo XIII a.C.

El profesor CYRUS H. GORDON en “FORGOTTEN SCRIPTS; EVIDENCE FOR THE MINOAN LANGUAGE” abrió horizontes a la investigación al demostrar que una primitiva escritura minoica llamada Lineal A, parecía pertenecer a una lengua semita. Concluyó que el diseño a diferencia del contenido, de las civilizaciones hebrea y minoica, eran en gran medida el mismo y señaló que el nombre de la isla, Creta, deletreado en minoico como KE-RE-TA era muy similar al de la palabra hebrea KE-RE-ET ciudad amurallada y tenía su homólogo en un relato semita de un rey de KERET.

El alfabeto griego, del cual derivan el latino y el nuestro, proviene de Oriente Próximo. Los antiguos historiadores griegos escribieron que un fenicio llamado Cadmo -antiguo- trajo el alfabeto, que constaba del mismo número de letras con el mismo orden que el alfabeto hebreo y era el alfabeto griego que existía cuando tuvo lugar la Guerra de Troya.

Más tarde, en el siglo V a.C., el poeta SIMÓNIDES de Ceos elevó el número de letras a 26.

Se puede demostrar fácilmente que la escritura griega, la latina y por ende los cimientos de la cultura occidental, provienen de Oriente Próximo sólo con que comparemos el orden, los nombres, los signos y los valores numéricos del alfabeto original de Oriente Próximo con los muy posteriores griego y latino.

Los estudiosos sabían de los contactos de los griegos con Oriente Próximo en el primer milenio a.C., que culminaron con la victoria de Alejandro Magno sobre los persas en 331 a.C. Las crónicas griegas contenían mucha información acerca de aquellos persas y de sus tierras que más o menos se correspondían con las del Irán de hoy día.

A juzgar por los nombres de sus reyes CIRO, DARÍO, JERJES y los nombres de sus deidades que parecen pertenecer a la rama lingüística indoeuropea, los estudiosos concluyeron que formaban parte del pueblo ario (señorial) que apareció en algún lugar cercano al Mar Caspio a finales del segundo milenio a.C., expandido por el oeste hasta Asia Menor, por el este hasta la India y por el sur hasta lo que el A.T. llamó las tierras de los medos y parsis.

A pesar del supuesto origen foráneo de los invasores, el A.T. los trata como parte integrante de los sucesos bíblicos.

Ciro, estaba considerado como Ungido de Yahveh, relación inusual entre el Dios hebreo y alguien no hebreo. Según el bíblico Libro de EZRA, Ciro era consciente de su misión en la reconstrucción del Templo de Jerusalén y afirmaba que actuaba por orden de Yahveh, al cual llamaba Dios del Cielo. Ciro y el resto de reyes de su dinastía se llamaban a sí mismos AQUEMÉNIDAS, por el título adoptado por el fundador de la dinastía, AQUEMENES (HAKHAM-ANISH) título completamente semita que significaba hombre sabio.

  • Los estudiosos no han investigado los muchos lazos que apuntan a similitudes entre el Dios hebreo Yahveh y la deidad de los AQUEMÉNIDAS llamada Señor Sabio, que representaban cerniéndose en los cielos dentro de un Globo Alado, como se muestra en el sello real de Darío.
  • Se tiene por demostrado que las raíces culturales, religiosas e históricas de los antiguos persas se remontan a los primitivos imperios de Babilonia y Asiria, cuyo auge y caída están registrados en el A.T… Al principio, se tuvo por dibujos decorativos los símbolos que constituyen la escritura grabada en los monumentos y sellos AQUEMÉNIDAS. ENGELBERT KAMPFER, que visitó en 1686 a PERSÉPOLIS, antigua capital persa, describió los signos como cuneados o impresiones con forma de cuña por lo se conoció a esta escritura como cuneiforme.
  • A medida que se fueron descifrando las inscripciones AQUEMÉNIDAS, se evidenció que estaban escritas de la misma manera que las inscripciones encontradas en las antiguas obras y tablillas de Mesopotamia, las llanuras y tierras altas que se extienden entre los ríos Tigris y Éufrates.

Intrigado por tan dispersos descubrimientos, PAUL EMILE BOTTA se puso en camino en 1843 para dirigir la primera excavación arqueológica, tal como se entiende en nuestros días. Seleccionó un lugar en el norte de Mesopotamia, cerca de la actual Mosul, llamada JORSABAD. Estableció que las inscripciones cuneiformes nombraban a aquel lugar como DUR SHARRU KIN. Eran inscripciones semitas en lengua hermana de la hebrea y el nombre significaba ciudad amurallada del rey justo llamado Sargón II. Esta capital del rey asirio tenía como centro un magnífico palacio real cuyos muros estaban decorados con bajorrelieves; que puestos uno detrás de otro, se extendían a lo largo de casi dos kilómetros. Dominando la ciudad y el recinto real, había una pirámide escalonada llamada ZIGURAT que servía como escalera hacia el Cielo para los dioses. El diseño de la ciudad y las esculturas retrataba una vida de grandes magnitudes. Palacios, templos, casas, establos, almacenes, murallas, pórticos, columnas, adornos, estatuas, obras de arte, torres, rampas, terrazas, jardines, todo, se terminó en solo cinco años. Según GEORGES CONTENAU en “LA VIE QUOTIDIENNE Á BABYLONE ET EN ASSYRIÉ“, la imaginación se tambalea ante la fuerza potencial de un imperio que pudo hacer tanto en tan breve lapso de tiempo, hace unos 3.000 años.

Los ingleses aparecieron en escena con SIR AUSTIN HENRY LAYARD que estableció su lugar de trabajo Tigris abajo a unos 16 kilómetros de JORSABAD en lo que los habitantes de la zona llamaban KUYUNJIK que resultó ser la capital real asiria de Nínive bajo el mandato de sus tres últimos grandes soberanos: SENAQUERIB, ASARADÓN y ASSURBANIPAL.

Los nombres y los sucesos bíblicos recobraron vida. En el año catorce del rey Ezequías subió SENAQUERIB rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá. (II Reyes, 18:13) y cuando el Ángel del Señor acabó con su ejército, SENAQUERIB partió y volviéndose, se quedó en Nínive. En los montículos en los que SENAQUERIB y ASSURBANIPAL construyeron Nínive, se descubrieron palacios, templos y obras de arte que sobrepasaban a los de Sargón. No se ha podido excavar la zona en la que se cree que se encuentran las ruinas de los palacios de ASARADÓN, dado que en la actualidad se erige allí una mezquita musulmana donde se supone que está enterrado el profeta Jonás, tragado por una ballena por negarse a llevar el mensaje de Yahveh a Nínive.

En las antiguas crónicas griegas, LAYARD leyó que un oficial del ejército de Alejandro había visto un lugar de pirámides y ruinas de una antigua ciudad que estaba enterrada y la desenterró también, resultando ser NIMRUD el centro militar asirio donde SALMANASAR II levantó un obelisco en memoria de sus expediciones y conquistas militares. En este obelisco exhibido ahora en el Museo Británico hay una lista de los reyes que fueron obligados a pagar tributo, entre los cuales figura JEHÚ, hijo de OMRI, rey de Israel. Inscripciones mesopotámicas y textos bíblicos se confirmaban entre sí.

Asombrados por las frecuentes corroboraciones arqueológicas de los relatos bíblicos, los asiriólogos, se fijaron en el capítulo décimo del Génesis donde Nemrod, bravo cazador delante de Yahveh, es descrito como el fundador de todos los reinos de Mesopotamia. Los comienzos de su reino fueron BABEL, EREK y ACAD, ciudades todas en tierra de SENAAR. De aquella tierra procedía ASSUR, que edificó Nínive ciudad de amplias calles, KÁLAJ y RESEN, la gran ciudad entre Nínive y KÁLAJ. Lo cierto es que había montículos entre Nínive y NIMRUD que los lugareños llamaban CALAH.

Entre 1903 y 1914, varios equipos dirigidos por W. ANDRAE excavaron la zona y descubrieron las ruinas de ASSUR, centro religioso asirio y capital más antigua. De todas las ciudades asirias mencionadas en la Biblia, sólo queda por ser descubierta RESEN “brida de caballo”; lugar de los establos reales de Asiria.

Más o menos por la misma época de las excavaciones en ASSUR, los equipos de R. KOLDEWEY completaban la de Babilonia la bíblica Babel, vasta extensión de palacios, templos y jardines colgantes con su inevitable ZIGURAT. Algunos objetos e inscripciones desvelaron la historia de 2 imperios que habían competido por el control de Mesopotamia: Babilonia al sur y Asiria al norte. Con sus ascensos y caídas, luchas y coexistencia conformaron lo más elevado de la civilización a lo largo de unos 1.500 años, surgiendo las 2 a la luz alrededor del 1900 a.C. ASSUR y NÍNIVE fueron finalmente capturadas y destruidas por los babilonios en 614 y 612 a.C. respectivamente.

  • Tal como habían predicho los profetas, Babilonia tuvo un infame final cuando Ciro el AQUEMÉNIDA la conquistó en 539 a.C. Rivales a lo largo de toda su historia, es difícil destacar diferencias significativas entre Asiria y Babilonia tanto en cuestiones culturales como materiales.
  • Aun cuando Asiria llamaba a su dios supremo ASSUR y Babilonia aclamaba a Marduk, los panteones eran virtualmente iguales.
  • Muchos museos en el mundo tienen entre sus piezas más valiosas los pórticos ceremoniales, los toros alados, los bajorrelieves, las cuadrigas, herramientas, utensilios, joyas, estatuas y otros objetos hechos de todos los materiales imaginables que se han extraído de los montículos de Asiria y Babilonia.
  • Los verdaderos tesoros de estos reinos son sus registros escritos: Miles y miles de inscripciones en escritura cuneiforme entre cuentos cosmológicos, poemas épicos, historias de reyes, anotaciones de templos, contratos comerciales, registros de matrimonios y divorcios, tablas astronómicas, predicciones astrológicas, fórmulas matemáticas, listas geográficas, textos escolares de gramática y vocabulario y los importantes textos donde se habla de los nombres, genealogía, epítetos, obras, poderes y deberes de los dioses.
  • El lenguaje común que formó el lazo cultural, histórico y religioso entre Asiria y Babilonia fue el acadio, la 1ª lengua semita conocida; semejante y anterior al hebreo, el arameo, el fenicio y el cananeo.
  • Los asirios y babilonios nunca afirmaron haber inventado su lengua o escritura; en muchas de sus tablillas hay una nota final que se dice que ese texto es una copia de un original más antiguo. No inventaron la escritura cuneiforme y desarrollo de aquella lengua con su precisa gramática y rico vocabulario. ¿Quién escribió esos originales más antiguos y por qué asirios y babilonios llamaban a su idioma acadio?

La atención se concentra una vez más en el Génesis: Los comienzos de su reino fueron BABEL, EREK y ACAD capital real anterior a Babilonia y a Nínive. Las ruinas de Mesopotamia han aportado evidencias concluyentes sobre un reino llamado ACAD establecido por un soberano mucho más antiguo que se llamaba a sí mismo SHARRUKIN -soberano justo-. En sus inscripciones, decía que su imperio se extendía, por la gracia de su dios ENLIL desde el Mar Inferior (el Golfo Pérsico) hasta el Mar Superior (se cree el Mediterráneo) y alardeaba que en los muelles de ACAD amarraban naves de distantes tierras. Los estudiosos quedaron petrificados. Habían encontrado un imperio mesopotámico del tercer milenio a.C. que significó un salto hacia atrás de unos 2.000 años, desde el Sargón asirio de DUR SHARRUKIN al Sargón de ACAD. Los montículos excavados sacaron a la luz literatura, arte, ciencia, política, comercio y comunicaciones, toda una civilización predecesora anterior a la de Babilonia y Asiría y origen de las posteriores civilizaciones mesopotámicas; Asiría y Babilonia no eran más que ramas del acadio. El misterio de una civilización mesopotámica tan antigua se profundizó cuando se encontraron inscripciones en las que se habla de logros y genealogía de Sargón de ACAD. Su título era Rey de ACAD, Rey de KIS y se expresaba que antes de ascender al trono, había sido consejero de los soberanos de KIS, reino más antiguo que el de ACAD.

Los versículos bíblicos son significativos: KUS engendró a NEMROD, el primero que se hizo prepotente en la tierra… Los comienzos de su reino fueron BABEL, EREK y ACAD. Muchos investigadores han especulado con que Sargón de ACAD fuera NEMROD. Si se lee KIS en vez de KUS, da la impresión de que NEMROD precedió a KIS, que es lo que se dice de Sargón. Los estudiosos comenzaron entonces a aceptar literalmente el resto de las inscripciones: Él derrotó a Uruk y echó abajo sus murallas… venció en la batalla con los habitantes de UR… conquistó todo el territorio, desde Lagash hasta el mar. La bíblica EREK es la Uruk de las inscripciones de Sargón y cuando se excavó el lugar llamado WARKA en la actualidad, ése resultó ser el caso y la UR relacionada con Sargón, es la bíblica UR, el mesopotámico lugar de nacimiento de Abraham. Los descubrimientos arqueológicos y las crónicas bíblicas parecen asegurar que hubo reinos, ciudades y civilizaciones en Mesopotamia antes del tercer milenio a.C. La única cuestión es hasta donde hay que remontarse para encontrar el primer reino civilizado.

 

SHARRU-KIN – SARGÓN DE AKKAD. Fue Inanna quien tuvo una brillante idea; que puede ser descrita como “si no puedes contra ellos, invítalos a unirse: Un día, mientras navegaba los cielos en su Cámara Celeste, sucedió alrededor de 2360 a.C. aterrizó en un jardín vecino, un hombre durmiendo le había despertado las ganas. Quería sexo, quería al hombre. Él era un occidental, que hablaba una lengua semítica. Como él mismo escribió después en sus memorias, no sabía quién era su padre, pero sabía que su madre era una Entu, una sacerdotisa divina, lo puso en una canasta que fue arrastrada por el flujo del río hasta un jardín al cuidado de Akki el Regador, quién lo hizo crecer como un hijo. La posibilidad que el fuerte y buen-mozo hombre pudiera ser un hijo descastado de algún dios fue suficiente para que Inanna recomendara a los otros dioses que el siguiente rey de esas tierras fuera este Amurru. Cuando estuvieron de acuerdo ella le otorgó el nombre-epíteto Sharru-kin, el viejo y querido título de los reyes sumerios.

Al no provenir de algún linaje antiguo real y reconocido de sumeria, estaba impedido de ascender al trono en cualquiera de las viejas capitales, y se fundó entonces una nueva ciudad que sirviera como capital. Fue llamada ‘Aggade’—“Ciudad Unión”—Nuestros libros de texto llaman ‘Sargón de Akkad a este rey, y a su lengua ‘acadio’. Su reinado, que añadió provincias al norte y al noroeste al antiguo Sumer, fue llamado Sumer y Akkad.

Sargón perdió poco tiempo en realizar la tarea para la cual fue escogido—poner a las ‘tierras rebeldes’ bajo control. Himnos a Inanna de ahí en adelante conocida por el nombre acadio Ishtar contienen lo que decía ella a Sargón: que sería recordado ‘por la destrucción de la tierra rebelde, la masacre de su gente, haciendo que sus ríos fluyan con sangre.’ Las expediciones militares de Sargón fueron escritas y glorificadas en sus propios anales reales; sus logros fueron sintetizados así en las Crónicas de Sargón: Sharru-kin, rey de Akkad. Afloró al poder en la época de Ishtar. No dejó ningún rival ni oponente. Él esparció su sobrecogimiento que inspira terror en todas las tierras. Cruzó el mar en el oriente. Conquistó el país del poniente en toda su extensión.

El alarde implica que el sitio sagrado relacionado al espacio, el ‘Sitio de Aterrizaje’ en lo profundo del ‘país del oeste’, había sido capturado y sujeto en nombre de Inanna/Ishtar—aunque no sin oposición. Incluso textos escritos para glorificar a Sargón dicen que “cuando viejo todas las provincias se revolvieron contra él.”

Anales que documentan los hechos desde el punto de vista de Marduk, revelan que Marduk encabezó una agotadora contraofensiva: En cuenta del sacrilegio cometido por Sargón, el gran dios Marduk se puso enfurecido… Desde oriente a poniente él distanció a la gente de Sargón y lo castigó con una aflicción de permanecer sin descanso.

BABEL. Es notorio que en la documentación de Sumer y su temprana civilización, la Biblia escogió dar relevancia al incidente de la conexión espacial aquel conocido como el relato de la ‘Torre de Babel’: Y ocurrió mientras viajaban desde el oriente que encontraron un plano en la tierra de SHIN’AR y ahí se establecieron. Y se dijeron unos a otros: “Vengan, hagamos ladrillos y los cocemos por fuego.” Y los ladrillos servirán como piedras, y el betún servirá como mortero. Y ellos dijeron: Vengan, construyámonos una ciudad Y una torre cuya cabeza alcance al cielo.”  Génesis 11: 2–4

Así es como la Biblia grabó el intento más audaz ¡de Marduk! por imponer su supremacía al establecer su propia ciudad en el corazón de los dominios Enlilitas y construir ahí su propia instalación espacial con su propia torre de lanzamiento. Es Babel, Babilonia en español. Los autores de este capítulo de Génesis estaban bien informados en lo que se refiere a los orígenes y las innovaciones clave de la civilización sumeria; reconocieron la significancia del incidente de la Torre de Babel. Documenta la instalación humana en el valle Tigris-Éufrates después del Diluvio, luego que el suelo se había secado lo suficiente para permitir el re-asentamiento.

Menciona correctamente la nueva tierra Shin’ar, el nombre hebreo para Sumer.

Muestra de donde vinieron los asentamientos humanos: De las regiones montañesas hacia el oriente.

Reconoce que fue ahí donde comenzó la primera civilización urbana, la edificación de ciudades.

Señala correctamente y explica que en esa tierra, el suelo consistía de capas de fango seco y no hay roca nativa, que la gente empleaba ladrillos de barro para construir y que por endurecer los ladrillos al horno podían ser empleados en vez de la piedra.

También habla del uso del betún como mortero en la construcción una asombrosa cantidad de información, ya que el betún un producto natural del petróleo, escapaba del suelo en la zona sur de Mesopotamia pero era totalmente ausente de la Tierra de Israel.

Como en los relatos de la creación de Adán y del Diluvio, mezclaron varias deidades sumerias en el plural ‘Elohim’ o dentro de un omniabarcante y supremo Yahweh, pero dejan en el cuento el hecho que le tocó a un grupo de deidades decir: “descendamos y pongamos fin a esta insolencia. (Génesis 11:7).

Los documentos sumerios y más tarde los babilonios dan testimonio de la veracidad del relato bíblico y contienen muchos más detalles, enlazando el incidente con las ya tensas relaciones entre los dioses que causaron el estallido de las dos ‘Guerras de las Pirámides’ después del Diluvio. Los arreglos para la ‘Paz en la Tierra’, cerca del 8.650 a.C. dejaron al antiguo Edin en manos Enlilitas. Eso conforme a las decisiones de Anu, Enlil y Enki pero jamás aceptado por Marduk/Ra. Y fue tanto así que cuando las Ciudades del Hombre comenzaron a ser ubicadas en el antiguo Edin de los dioses, Marduk sacó a juicio el asunto, ¿Qué hay conmigo?

Aunque Sumer y sus ciudades eran el corazón de los territorios Enlilitas y sus ‘centros de culto’, existía desde los inicios una excepción: al sur de Sumer, al borde de la marisma, Eridú; reconstruida después del Diluvio en el exacto sitio donde estuvo el original asentamiento de Ea/Enki en la Tierra. Fue insistencia de Anu, cuando la Tierra fue dividida entre los clanes Anunnaki rivales, que Enki retuviera a perpetuidad Eridú como propia. Cerca del 3460 a.C. Marduk decidió que él podía extender el privilegio de su padre al tener también su propio punto de apoyo en el corazón de la tierra Enlilita. Los textos disponibles no dan las razones por que Marduk escogió ese específico sitio en los bancos del Éufrates para su nuevo cuartel general, pero su ubicación da una clave: Estaba situada entre la reconstruida Nippur el Centro de Control de la Misión y la reconstruida Sippar el puerto espacial pre-Diluvio de los Anunnaki, de modo que lo que Marduk tenía en mente pudo haber sido una instalación que sirviera ambos propósitos.

Un mapa posterior de Babilonia, dibujado en una tableta de arcilla (Fig. 10) la representa como el Ombligo del Mundo, parecido al título-función original de Nippur. El nombre Bab-Ili que Marduk le dio al sitio, en acadio significa ‘Portal de los dioses’, donde los dioses pudieran ascender y descender, donde la apropiada instalación iba a ser una torre cuya cúspide pueda alcanzar los cielos !una torre de lanzamiento¡ que como en el relato bíblico está relatado y antes en versiones mesopotámicas, este intento fracasó por completo. Aunque fragmentados, los textos mesopotámicos traducidos por George Smith en 1876, aclaran que los actos de Marduk enfurecieron a Enlil, quién “en su ira decretó” un ataque nocturno para destruir la torre.

La documentación egipcia reporta que un período caótico que duró 350 años precedió el inicio del reinado faraónico en Egipto, cerca del 3110 a.C. Es el marco de tiempo que conduce a fechar el incidente de la Torre de Babel cerca del 3460 a.C., para el fin del caótico período que marcó el retorno de Marduk/Ra a Egipto, la expulsión de Thot, y el inicio del culto a Ra. Frustrado, Marduk no desistió de sus empeños por dominar las instalaciones espaciales oficiales que servían como el “Enlace Cielo-Tierra”, el puente entre Nibiru y la Tierra o disponer de su propia instalación porque al final alcanzó sus objetivos en Babilonia.

Qué falló en 3460 a.C.?

La respuesta es: Fue una cuestión de oportunidad. Un texto muy conocido describe una conversación entre Marduk y su padre Enki, en la cual descorazonado pregunta a su papá en qué había fallado por aprender. Donde se equivocó fue en tomar en cuenta que en esa época el Tiempo Celeste era la Era de Tauro, la Era de Enlil…

Entre las miles de tablillas inscritas desenterradas del antiguo Cercano Oriente, una buena cantidad proveyó información sobre los meses asociados con una deidad particular. En un complejo calendario iniciado en Nippur en 3760 a.C., el primer mes, Nissan, era el EZEN tiempo festivo para Anu y Enlil en un año bisiesto con trece meses lunares, honor que se dividía entre ambos. La lista de ‘honores’ cambiaba con el pasó el tiempo al igual que la composición de los miembros del supremo Panteón de Doce. Las asociaciones mensuales también cambiaban localmente, no sólo en varias tierras sino a veces en reconocimiento del dios local. Sabemos, por ejemplo, que el planeta que llamamos Venus, fue inicialmente asociado con Ninmah y más tarde con Inanna/Ishtar. Tales cambios dificultan la identificación de quién estaba ligado celestialmente a qué, algunas asociaciones zodiacales pueden inferirse con facilidad a partir de escritos o dibujos.

Enki llamado primero E.A., “Aquel cuyo hogar es el agua” estaba claramente asociado con el ‘Portador de Agua’ “Acuario” (Fig. 11), e inicialmente aunque no permanente también con los Peces, Piscis.

La constelación llamada Los Gemelos, ‘Géminis’, sin duda fue nombrada en honor de los únicos mellizos divinos nacidos en la Tierra, los hijos de Nannar/Sin, Utu/Shamash e Inanna/Ishtar.

La femenina constelación de ‘Virgo’ la ‘Soltera’ más que el inexacto ‘Virgen’ que, como el planeta Venus, fue probablemente nombrada primero en honor a Ninmah, fue renombrada AB.SIN, ‘Cuyo padre es Sin’, lo que sólo podría ser correcto para Inanna/Ishtar.

El Arquero o Defensor, ‘Sagitario’, hizo juego con los numerosos textos e himnos ensalzando a Ninurta como el Arquero Divino, guerrero y defensor de su padre.

Sippar, la ciudad de Utu/Shamash, que después del Diluvio no fue más el puerto espacial, era considerada en los tiempos sumerios como el centro de la Ley y la Justicia y el dios era considerado incluso por los últimos babilonios como el Jefe de Justicia del reino. La Balanza de la Justicia representó su constelación.

 

EL FINAL DE LA ERA DEL TAURO. Y estaban los sobrenombres comparativos de fuerza, destrezas, o características de un dios con un animal agarrado en sobrecogimiento; Enlil, como lo reiteran texto tras texto, era el Toro. Fue representado en sellos cilíndricos, en tablillas relacionadas con astronomía, y en el arte. Entre los más bellos algunos son objetos descubiertos en las Tumbas Reales de Ur donde había cabezas de toro esculpidas en bronce, plata y oro, adornadas con piedras semipreciosas. La constelación del Toro Tauro honró y simbolizaba a Enlil. Su nombre, GUD.ANNA, significa ‘El Toro del Cielo’ y los textos que tratan de un ‘Toro del Cielo’ vinculan a Enlil y su constelación a uno de los más exclusivos sitios en la Tierra, un lugar llamado El Sitio de Aterrizaje con una de las más asombrosas estructuras en la Tierra, incluyendo una torre de piedra que llega al cielo, aun de a pie. Muchos textos de la antigüedad incluyendo la Biblia Hebrea, describen o se refieren al elevado y gran bosque único de cedros en Líbano que en los tiempos antiguos se extendía por millas, rodeando un sitio especial, una vasta plataforma de piedra construida por los dioses como su primer sitio terrestre enlazado con el espacio, antes que sus centros y el verdadero puerto espacial fueran establecidos. Fue, atestiguan los textos sumerios, la única estructura que sobrevivió al Diluvio que pudo servir después como una base de operaciones Anunnaki; desde donde revivieron las devastadas tierras con cultivos y animales domesticados. En la Epopeya de Gilgamesh, el llamado ‘Sitio de Aterrizaje’, era el destino del rey en su búsqueda de la inmortalidad; el sagrado bosque de cedros donde Enlil guardaba el GUD.ANNA el ‘Toro del Cielo,’ el símbolo de la Era de Tauro de Enlil.

Y lo que sucedió entonces en el bosque sagrado tuvo relación con el curso de los asuntos de dioses y hombres.

El viaje al Boque de Cedros y su Sitio de Aterrizaje, aprendemos del cuento épico, comenzaba en Uruk, la ciudad que Anu otorgó como regalo a su bisnieta Inanna/Ishtar nombre que significa ‘Amada por Anu’. Su rey, a comienzos del tercer milenio a.C., era Gilgamesh (Fig. 12) un hombre no ordinario porque su madre era la diosa Ninsun, miembro de la familia de Enlil, haciendo a Gilgamesh no un mero ‘medio-dios’, sino uno que era ‘dos tercios –divino que ’Cuando creció y comenzó a contemplar los asuntos de la vida y la muerte, se le ocurrió que ser dos-tercios divino debía hacer una diferencia; ¿por qué debería ser como un mortal ordinario?, preguntó a su madre.

Ella estuvo de acuerdo, pero le explicó que la apariencia inmortal de los dioses era en realidad una longevidad debida al largo período orbital de su planeta. Para lograr tal longevidad él tenía que unirse a los dioses en Nibiru; y para hacer eso, él debía acudir al sitio donde las naves cohete ascendían y descendían. Aunque advertido de los peligros del viaje, Gilgamesh estaba determinado a ir. Si fallo, decía, al menos seré recordado como alguien que trató. Por insistencia de su mamá, un doble artificial ENKI.DU = ‘Hecho por Enki’ tenía que ser su compañero y guardián. Sus aventuras, relatadas una y otra vez en las 12 tablillas y sus muchas interpretaciones antiguas, pueden ser seguidas en el libro ‘Escalera al Cielo.’

Hubo, en efecto, no uno sino dos viajes:

Uno al puerto espacial en la Península de Sinaí donde de acuerdo a descripciones había naves cohete emplazadas en silos subterráneos

El otro fue al Sitio de Aterrizaje en el Bosque de Cedros, hacia el 2860 a.C. al Bosque de Cedros del Líbano, el dúo fue asistido por el dios Shamash, abuelo de Gilgamesh, y la marcha fue relativamente rápida y tranquila. Cuando llegaron al bosque fueron testigos durante la noche del lanzamiento de una nave cohete, Así como lo describe Gilgamesh: ¡La visión que tuve fue del todo asombrosa! Chillaron los cielos, tronó la tierra. Aunque el día estaba amaneciendo, vino la oscuridad. Estallido de relámpago, un incendio brota. Las nubes se hinchan, ¡ llovió muerte ¡! Entonces el brillo se desvaneció, el fuego se extinguió. Y todo lo caído se volvió cenizas.

Impresionados pero inmutables, al día siguiente Gilgamesh y Enkidu descubrieron la entrada secreta que era empleada por los Anunnaki, pero apenas entraron, fueron atacados por un guardián automático armado con rayos mortales y un fuego rotatorio. Se las arreglaron para destruir al monstruo, y se relajaron en un arroyo pensando que su camino ya estaba despejado. Cuando se aventuraron más profundo en el Bosque de Cedros, apareció un nuevo desafío: el Toro del Cielo. La sexta tablilla de la epopeya está demasiado dañada para que las líneas describan la creatura y la batalla de forma completamente asequible. Las porciones legibles dejan en claro que los dos camaradas corrieron por sus vidas, perseguidos por el Toro del Cielo todo el viaje de regreso a Uruk, allí donde Enkidu se las ingenió para darle muerte. El texto se hace legible cuando el jactancioso Gilgamesh, quién cortó el cuerno al toro, “llamó a los artesanos y los armeros” de Uruk para admirar el cuerno del toro que se supone artificial por cuanto “cada uno está formado por treinta piezas de lapislázuli, la cubierta tiene dos dedos de espesor. Hasta que otra tablilla legible sea descubierta, se sabrá si el símbolo celeste de Enlil en el bosque de cedros era un toro viviente especialmente seleccionado, decorado y embellecido con oro y piedras preciosas, o una creatura robótica, un monstruo artificial.

“Ishtar, en su morada, lloró” todo el camino hasta Anu en los cielos. El asunto fue tan serio que Anu, Enlil, Enki y Shamash formaron un consejo divino para juzgar a los camaradas. Sólo Enkidu terminó siendo castigado y considerar las consecuencias del fallecimiento de toro… La ambiciosa Inanna/Ishtar tenía razón en sus aullidos: la invencibilidad de la Era de Enlil había sido perforada y la Era misma fue simbólicamente acortada por el desmembramiento del cuerno del toro. Por fuentes egipcias, que incluyen descripciones pictóricas en papiros astronómicos, el simbolismo del asesinato trascendió más allá de Marduk, fue tomado para significar que en los cielos, también, se había recortado la Era de Enlil.

El intento de Marduk para fundar una instalación espacial alternativa no fue tomado a la ligera por los Enlilitas; la evidencia sugiere que Enlil y Ninurta estuvieron preocupados con la fundación de sus propias instalaciones espaciales alternativas al otro lado de la Tierra, en las Américas, cerca de las fuentes de oro post-Diluvio. Esta ausencia, sumada al incidente del Toro del Cielo, marcó el inicio de un período de inestabilidad y confusión en sus centros mesopotámicos, sometidos a incursiones desde las tierras vecinas.

El pueblo de los Gutianos, luego los Elamitas vinieron del oriente, gente de lengua semítica vino desde el poniente. Mientras los orientales rendían culto a las mismas deidades Enlilitas que los sumerios, los ‘Amurru’ “Occidentales” eran diferentes. A lo largo de las costas del ‘Mar Superior’ el Mediterráneo, en las tierras de los cananeos, la gente era inclinada hacia los dioses egipcios de Enki. Ahí yacen las semillas quizá hasta el presente de las Guerras Santas emprendidas ‘En Nombre de Dios’, excepto que diferentes pueblos tenían diferentes dioses nacionales…

 

EL IDIOMA SUMERIO. La llave que abre la puerta a la comprensión del enigma es otra lengua. Los estudiosos notaron que los nombres acadios, babilonios y asirios de personas y lugares tenían un significado no sólo en hebreo y en el A.T., sino en toda la zona del antiguo Oriente Próximo. Pero los nombres de los soberanos que precedieron a Sargón de ACAD no tenían ningún sentido: El rey en cuya corte Sargón fue consejero se llamaba URZABABA; el rey que gobernaba EREK se llamaba LUGALZAGESI, etc. En conferencia ante la ROYAL ASIATIC SOCIETY en 1853, SIR HENRY RAWLINSON señaló que estos nombres no eran semitas ni indoeuropeos; que parecían pertenecer a un grupo desconocido de lenguas o pueblos. Que si los nombres tenían un significado, habría una lengua en la cual tenían sentido. Los investigadores echaron otro vistazo a las inscripciones y escritura cuneiforme acadia silábica: cada signo representaba una sílaba completa AB, BA, BAT, etc., y hacía un uso más amplio de signos que no eran sílabas fonéticas, sino que transmitían significados de dios, ciudad, campo o vida, elevado, etc.

  • Esos signos eran remanentes de un sistema de escritura anterior que utilizó ideogramas. Así pues, el acadio debió ser precedido por otra lengua que utilizó un método de escritura similar al de los jeroglíficos egipcios. Una lengua más antigua, no sólo una forma de escritura, se hallaba implicada en todo aquello. Las inscripciones y textos acadios hacían amplio uso de palabras prestadas e intactas de otra lengua (del mismo modo que actualmente se hace). Esto evidente en aquellos aspectos en los que había involucrado algún tipo de terminología científica o técnica y en asuntos relacionados con los dioses y los cielos.
  • Uno de los mayores descubrimientos de textos acadios tuvo lugar en las ruinas de la biblioteca reunida por ASSURBANIPAL en Nínive; LAYARD y sus colegas sacaron de aquel lugar más de 25.000 tablillas, muchas de las cuales descritas por los antiguos escribas como copias de textos de antaño.
  • Un grupo de 23 tablillas terminaba con la frase: Tablilla 23a: lengua de SHUMER sin cambiar».
  • Otro texto llevaba una enigmática frase del mismo ASSURBANIPAL: El dios de los escribas me ha concedido el don de conocer su arte. He sido iniciado en los secretos de la escritura. Puedo incluso leer las intrincadas tablillas en SHUMERIO; comprendo las enigmáticas palabras talladas en la piedra de los días anteriores al Diluvio. La afirmación de ASSURBANIPAL agudizó más el misterio.

En enero de 1869, JULES OPPERT dijo ante la Sociedad Francesa de Numismática y Arqueología que había que reconocer la existencia de una lengua y un pueblo pre-acadio. Apuntando que los primeros soberanos de Mesopotamia proclamaban su legitimidad tomando el título de Rey de SUMER y ACAD, OPPERT con toda razón, sugirió que se llamara a aquel pueblo, SUMERIO y a su tierra SUMER. Excepto por la mala pronunciación del nombre -debería de haber sido SHUMER y no SUMER, que no era una tierra misteriosa y distante, sino el nombre primitivo de las tierras del sur de Mesopotamia, tal como se establecía en el Génesis: Las ciudades reales de Babilonia, ACAD y EREK estaban en tierra de SENAAR -SENAAR, o SHIN’AR, el nombre bíblico de SHUMER.

Aceptadas estas conclusiones, las referencias acadias a los textos de antaño tomaron pleno significado ya que las tablillas con largas columnas de palabras son vocabularios y diccionarios acadio sumerio preparados en Asiría y Babilonia para el estudio de la primera lengua escrita, el sumerio sin los cuales estaríamos lejos de poder leerlo. Con su auxilio se abrió un vasto tesoro literario y cultural. También quedó claro que a la escritura sumeria originalmente pictográfica y tallada en la piedra en columnas verticales, se le dio un trazado horizontal para más tarde, estilizarla para escribirla con cuñas sobre suaves tablillas de arcilla, hasta convertirla en la escritura cuneiforme que adoptaron acadios, babilonios, asirios y otras naciones del Oriente Próximo de la antigüedad.

Al descifrarse la lengua y escritura sumeria y al colegir que los sumerios y su cultura eran el origen de los logros acadio babilonio asirio, se impulsaron las investigaciones arqueológicas al sur de Mesopotamia porque las evidencias indicaron que el comienzo se encontraba allí.

La primera excavación significativa de un lugar sumerio la comenzaron algunos arqueólogos franceses en 1877 y los descubrimientos fueron tan ingentes que otros arqueólogos continuaron excavando hasta 1933 sin poder acabar el trabajo. Aquel lugar llamado por los lugareños TELLOH (montículo), resultó ser la auténtica y primitiva ciudad real sumeria de LAGASH de cuya conquista se jactaba Sargón de ACAD. Sus soberanos llevaban el mismo título que Sargón había adoptado, en lengua sumeria: EN.SI -soberano justo-. Esta dinastía había tenido sus inicios alrededor del 2900 a.C. y había durado casi 650 años. Durante este tiempo, 43 ENSI’S reinaron ininterrumpidamente en LAGASH.

  • Sus nombres, genealogías y duración de sus reinados estaban pulcramente anotados. Las inscripciones proporcionaron gran cantidad de información. Súplicas a los dioses para que brote el grano y crezca la cosecha para que la planta regada de grano, atestiguan la existencia de la agricultura y la irrigación. Una copa inscrita en honor a una diosa por el supervisor del granero indicaba también que se almacenaba, medía y comerciaba con el grano.
  • Un ENSI llamado EANATUM dejó una inscripción en un ladrillo de arcilla que dice claramente que estos soberanos sumerios sólo podían asumir el trono con la aprobación de los dioses. También anotó la conquista de otra ciudad, revelándonos la existencia de otras ciudades-estado en Sumer a comienzos del tercer milenio a.C.
  • ENTEMENA, sucesor de EANATUM, escribió acerca de la construcción de un templo, de haberlo adornado con oro y plata, de haber plantado jardines y haber ampliado los pozos de ladrillo. Alardeaba de haber construido una fortaleza con torres de vigilancia e instalaciones donde atracar las naves.
  • Moisés construyó una Residencia para el Señor Dios en el desierto, según instrucciones muy detalladas que le había dado ÉL.
  • El rey Salomón construyó el primer Templo de Jerusalén después que el Señor le hubiera dado su sabiduría.
  • Al profeta Ezequiel, hombre de aspecto semejante al del bronce, que tenía en la mano una cuerda de lino y una vara de medir, le mostró unos planos muy detallados para el Segundo Templo en una visión divina.
  • UR-NAMMU soberano de Ur, relató un milenio antes que su dios, al ordenarle que construyera para él un templo y al darle las instrucciones pertinentes, le había entregado una vara de medir y un rollo de cuerda para el trabajo.

 

SIGNIFICADO DE “INDOEUROPEO”. Los idiomas de la humanidad son divididos por los lingüistas en dos ramas distintas indoeuropeas y no indoeuropeas.

La rama no indoeuropea, representa una variedad amplia de lenguas. Toda la evidencia sugiere que la última diversidad es “normal”, surgiendo de la separación del hombre después del diluvio en numerosas pequeñas comunidades parroquiales y autosuficientes (la torre de Babel bíblica). Intrigante es que en la cuna de la civilización, en la primera ciudad-estado internacional de Sumer hablaran una lengua semítica más que una lengua indo-europea.

La rama indoeuropea incluye Inglés, alemán y otros 138 idiomas, lenguas, habladas por casi la mitad de la población mundial, muy similares en estructura y forma cuyo carácter homogéneo es considerado una anomalía muy importante, que puede arrojar luz sobre los orígenes de la gente llamada “blancos caucásicos”. Los científicos coinciden en que, en algún momento del pasado, una enorme ola migratoria llevó la lengua indoeuropea a la mayor parte del norte de Europa, misterio que sólo puede resolverse por referencia a los Dioses. Los lingüísticos creen que una lengua materna indoeuropea debe haber existido aprox. En 3,000 A.C. y que comenzó a desglosarse alrededor de 2,500 A.C., coincidiendo con la fecha en que fue iniciada una nueva civilización en el valle del Indo por Inanna aprox. En el 2800 A.C. Un texto sumerio conocido como ENMERKAR y el Señor de ARATTA describe cómo el dios Enki estaba enojado por la manera en que Inanna había robado su precioso ME y por esto decidió cambiar el idioma de la gente del INDUS para sabotear la comunicación entre el Indo y Uruk en Sumeria, la ciudad de Inanna. Esta intervención de Enki es cronológicamente coherente con la teoría científica.

 

GUDEA. Uno de los soberanos mejor conocidos de LAGASH fue Gudea. Se encontró gran cantidad de estatuillas de él, mostrándole con una postura votiva no simulada orando porque se había consagrado a la adoración de NINGIRSU, su principal deidad, a la construcción y reconstrucción de templos.

  • Sus muchas inscripciones revelan que buscó exquisitos materiales de construcción, oro de África y de Anatolia, plata de los Montes Taurus, cedros del Líbano, maderas poco comunes del Ararat, cobre de la cordillera de los Zagros, diorita de Egipto, cornalina de Etiopía y materiales de tierras que los estudiosos no han conseguido identificar todavía.
  • Mil doscientos años antes que Moisés, Gudea contó que Las instrucciones, que plasmó en una larguísima inscripción, le fueron dadas en una visión. Un hombre que brillaba como el cielo a cuyo lado había un pájaro divino, me ordenó construir su templo. Este hombre que desde la corona de su cabeza era obviamente un dios, fue identificado posteriormente como el dios NINGIRSU. Con él había una diosa que «sujetaba en una mano la tablilla de su estrella favorable de los cielos»; en la otra mano, «sujetaba un estilo sagrado», con el cual le indicaba a Gudea «el planeta favorable». Un tercer hombre, dios también, sujetaba en sus manos una tablilla de piedra preciosa; «contenía el plano de un templo».
  • Una de las estatuas de Gudea lo muestra sentado, con esta tablilla sobre las rodillas; donde se puede observar con claridad el dibujo divino. Aun siendo sabio, Gudea estaba desconcertado con aquellas instrucciones arquitectónicas y solicitó el consejo de una diosa que pudiera interpretar los mensajes divinos. Ella le explicó el significado de las instrucciones, las medidas del plano y el tamaño y forma de los ladrillos que había que utilizar. Después, Gudea empleó a un hombre «adivino, tomador de decisiones» y a una mujer «buscadora de secretos» para localizar el sitio, en las afueras de la ciudad, donde el dios deseaba que se construyera su templo. Luego reclutó a 216.000 personas para el trabajo de construcción. El desconcierto de Gudea es fácilmente comprensible, pues se supone que el aparentemente sencillo «plano de planta» le tenía que dar la información necesaria para la construcción de un complejo ZIGURAT que se tendría que elevar en siete fases.
  • En 1900, BILLERBECK en “DER ALTE ORIENT“, fue capaz de descifrar parte de las divinas instrucciones arquitectónicas. El antiguo dibujo, en la parcialmente deteriorada estatua, viene acompañado en la parte superior por grupos de líneas verticales cuyo número disminuye a medida que aumenta el espacio entre ellas. Parecería que los arquitectos divinos eran capaces de dar las instrucciones completas para la construcción de un templo con siete elevaciones a partir de un sencillo plano de planta acompañado por siete escalas variables.

La guerra espolea al Hombre para que avance tanto en lo científico como en lo material, pero en el antiguo Sumer fue la construcción de un templo lo que espoleó a la gente y a sus soberanos a alcanzar un mayor desarrollo tecnológico, comercial, de transportes, arquitectónico y organizativo. La capacidad para llevar a cabo tan importante obra de construcción de acuerdo con unos planes arquitectónicos preparados, para organizar y alimentar a una ingente masa de trabajadores, para allanar la tierra y elevar montículos para hacer ladrillos y transportar piedras, para traer metales extraños y otros materiales desde tan lejos, para fundir metales y dar forma a utensilios y ornamentos, nos habla de una importante civilización en pleno esplendor en el tercer milenio a.C. La maestría que implica la construcción de los más antiguos templos sumerios, era la punta del iceberg de posibilidades y la riqueza de los logros materiales de la primera gran civilización que se conoce del Hombre.

 

LA IMPRENTA. Además de la invención y desarrollo de la escritura, sin la cual una gran civilización no podría llegar a ser, a los sumerios se atribuye la invención de la imprenta. Milenios antes que Johann Gutenberg «inventara» la imprenta a través de tipos movibles, los escribas sumerios utilizaban «tipos» prefabricados de los diferentes signos pictográficos, que utilizaban del mismo modo que nosotros utilizamos ahora un tampón de goma, imprimiendo la secuencia deseada de signos en la arcilla húmeda. También inventaron al precursor de nuestras rotativas: el sello cilíndrico hecho de una piedra sumamente dura, era un pequeño cilindro en el cual se grababa el mensaje o el dibujo al revés; cuando se hacía rodar el cilindro sobre la arcilla húmeda, se creaba una impresión «en positivo». El sello también permitía certificar la autenticidad de los documentos; haciendo una nueva impresión y comparándola con la del documento en cuestión. Muchos registros escritos sumerios y mesopotámicos están relacionados con lo divino o lo espiritual, con cosas cotidianas como el registro de las cosechas, la medida de campos y el cálculo de precios. No es posible alcanzar determinados grados de civilización sin un avance paralelo de las matemáticas.

 

LAS MATEMÁTICAS. El sistema matemático sumerio, llamado sexagesimal, combinaba el mundano 10 con el «celestial» 6 para obtener la cifra base de 60. En algunos aspectos, este sistema es superior al nuestro actual; e incuestionablemente superior a los sistemas posteriores griego y romano. A los sumerios les permitía dividir en fracciones, multiplicar millones, calcular raíces o elevar números a varias potencias. Este sistema es el primero conocido y el que dio el concepto de «posición numérica»; del mismo modo que, en el sistema decimal, 2 puede ser 2 o 20 o 200, dependiendo de la posición del dígito, también en el sistema sumerio el 2 significa 2 o 120 (2 x 60) y así sucesivamente, dependiendo de la «posición». Los 360 grados del círculo, el pie con sus 12 pulgadas y la «docena» como unidad no son más que unos cuantos ejemplos de los vestigios de las matemáticas sumerias que todavía se ven en nuestra vida cotidiana. Sus logros paralelos en astronomía, en el establecimiento del calendario y en otras hazañas matemático-celestiales de similar calibre recibirán un estudio mucho más preciso en capítulos posteriores.

 

LA ARCILLA. Del mismo modo que nuestro sistema económico y social, libros, registros legales y económicos, contratos comerciales, certificados matrimoniales, etc. dependen del papel, la vida sumeria / mesopotámica dependía de la arcilla.

  • Templos, tribunales y casas de comercio disponían de sus propios escribas, con sus tablillas de arcilla húmeda, dispuestas para anotar decisiones, acuerdos o cartas, o para calcular precios, salarios, el área de un campo o el número de ladrillos necesarios en una construcción.
  • También era la materia prima básica en la manufactura de utensilios de uso cotidiano y de recipientes para el almacenamiento y el transporte de bienes.
  • Se utilizó para hacer ladrillos, cosa en la que los sumerios fueron los «primeros», que hizo posible la construcción de casas para el pueblo, de palacios para los reyes y templos imponentes para los dioses.
  • A los sumerios se atribuye dos avances tecnológicos que hicieron posible combinar la ligereza con una fuerte resistencia en todos los objetos de arcilla: la armazón y la cocción. Los arquitectos modernos han descubierto que se puede hacer hormigón armado, un material de construcción sumamente fuerte, echando cemento en moldes con un entramado interior de varillas de hierro; pero hace mucho que los sumerios fueron capaces de dar a sus ladrillos una gran fortaleza mezclando la arcilla húmeda con trozos de carrizo o paja.
  • Sabían que a los objetos de arcilla se les podía dar resistencia y durabilidad cociéndolos en el horno. Fue gracias a estos avances tecnológicos que se hizo posible la construcción de los primeros edificios y arcadas del mundo, así como la elaboración de la primera cerámica duradera.

 

LOS METALES. La invención del horno lugar donde conseguir temperaturas intensas controladas, sin correr el riesgo de que los productos se llenen de polvo o cenizas hizo posible un avance tecnológico aún mayor: la Edad de los Metales. Se da por cierto que el hombre descubrió que podía dar formas útiles o agradables a algunas «piedras blandas» pepitas de oro naturales, así como compuestos de cobre y de plata en algún momento de los alrededores del 6000 a.C. Los primeros objetos de metal moldeado se encontraron en las tierras altas de los Montes Zagros y del Taurus. Como señaló R. J. FORBES en “THE BIRTHPLACE OF OÍD WORLD METALLURGY“, «en el Oriente Próximo de la antigüedad, el suministro de cobre natural se agotaba con rapidez y el minero tenía que recurrir a las minas». Esto precisaba conocimiento y capacidad para encontrar y extraer el mineral metalífero, triturarlo, fundirlo y refinarlo, procesos que no se podrían haber llevado a cabo sin el horno y una tecnología mínima avanzada. El arte de la metalurgia no tardó en abarcar también la habilidad para alear el cobre con otros metales, obteniendo como resultado un metal fundible, duro, pero maleable, al que llamamos bronce.

La Edad del Bronce, primera época metalúrgica, también fue contribución mesopotámica a la civilización moderna. En la antigüedad, gran parte del comercio se dedicaba al comercio de metales y se formó a partir de aquí la base para el desarrollo en Mesopotamia de la banca y de la primera moneda el shekel («lingote pesado») de plata. Del nivel que alcanzó la metalurgia en la antigua Mesopotamia hablan las muchas variedades de metales y aleaciones para los cuales se han encontrado nombres sumerios y acadios, así como su amplia terminología tecnológica. Esto desconcertó a los estudiosos, ya que Sumer carecía de minerales metalíferos en su territorio y sin embargo, la mayor parte de la metalurgia comenzó indudablemente aquí gracias a la energía. No se puede fundir, refinar y alear sin abundante suministro de combustibles para alimentar hornos y crisoles. En Mesopotamia no había menas, pero había combustible en abundancia, de modo que el mineral metalífero fue llevado hasta los combustibles, lo cual explicaría las más antiguas inscripciones que describen el transporte del mineral desde muy lejos. Los combustibles que dieron a Sumer la supremacía tecnológica fueron betunes y asfaltos, productos del petróleo que se filtraban de forma natural hasta la superficie en muchos lugares de Mesopotamia.

  1. J. FORBES en “BITUMEN AND PETROLEUM IN ANTIQUITY” demostró que los depósitos de superficie de Mesopotamia fueron las principales fuentes de combustible del mundo antiguo, desde los tiempos más primitivos hasta la época de Roma y concluye que el uso tecnológico de estos productos del petróleo comenzó en Sumer alrededor del 3500 a.C. Dijo que la utilización y el conocimiento de los combustibles y de sus propiedades fueron mayores en tiempos de los sumerios que en las civilizaciones que le siguieron.
  • Amplio fue el uso de los productos del petróleo entre los sumerios no sólo como combustibles, sino también como materiales para la construcción de caminos, para impermeabilizar, calafatear, pintar, cimentar y moldear, que cuando los arqueólogos buscaban a la antigua Ur, la encontraron enterrada en un montículo que los árabes de la zona llamaban el Montículo del Betún. Forbes demostró que la lengua sumeria tiene términos para cada género y variante de las sustancias bituminosas encontradas en Mesopotamia. Los nombres de los materiales bituminosos y petrolíferos en otras lenguas acadio, hebreo, egipcio, copto, griego, latín y sánscrito remontan su origen hasta el sumerio; por ejemplo, el nombre más común del petróleo NAPHTA, se deriva de NAPATU («piedras que arden»).
  • La utilización de los productos del petróleo por los sumerios fue fundamental para el desarrollo de la química. Podemos valorar el alto nivel de conocimientos por la variedad de pinturas y pigmentos y por procesos tales como el vidriado y la notoria producción artificial de piedras semipreciosas, entre las que se incluye un sustitutivo del lapislázuli.

 

LA MEDICINA. También se utilizaron betunes en la medicina sumeria, campo donde los niveles fueron impresionantemente altos. Centenares de textos acadios encontrados emplean en gran medida frases y términos médicos sumerios, indicando con ello el origen de toda la medicina mesopotámica.

  • La biblioteca de ASSURBANIPAL en Nínive disponía de una sección de medicina. Los textos se dividían en tres grupos: BULTITU («terapia»), SHIPIR BEL IMTI («cirugía») y URTI MASHMASHSHE («órdenes y conjuros»).
  • En los antiguos códigos legales había secciones que trataban de los honorarios que había que pagar a los cirujanos por las operaciones exitosas y de las penas que se imponían en caso de fracaso: como, por ejemplo, que, si al abrir la sien de un paciente con una lanceta, el cirujano destruía accidentalmente el ojo de aquél, se le condenaba a perder la mano.
  • Se han encontrado marcas inconfundibles de cirugía cerebral en algunos esqueletos encontrados en tumbas de Mesopotamia y un texto médico parcialmente roto habla de la extirpación quirúrgica de una «sombra que cubría el ojo de un hombre», probablemente problema de cataratas; otro texto menciona el uso de un instrumento cortante, diciendo que «si la enfermedad ha alcanzado el interior del hueso, tendrás que rasparlo y quitarlo».
  • Los enfermos de los tiempos sumerios podían elegir entre un A.ZU («médico de agua») y un IA.ZU («médico de aceite»). Una tablilla encontrada en Ur, de cerca de 5.000 años de antigüedad, nombra a un practicante de la medicina como «LULU, el médico».
  • También había veterinarios, conocidos como «médicos de bueyes» o bien como «médicos de asnos».
  • En un sello cilíndrico muy antiguo encontrado en Lagash se representa un par de tenazas quirúrgicas que pertenecieron a «URLU-GALEDINA, el médico».
  • El sello muestra también a la serpiente en el árbol, símbolo de la medicina hasta nuestros días.
  • También se representaba con frecuencia un instrumento que utilizaban las comadronas para cortar el cordón umbilical.

Los textos médicos sumerios tratan del diagnóstico y de las recetas. Sin lugar a dudas los médicos sumerios no recurrían a la magia o a la brujería. Recomendaban la higiene y la limpieza, los baños de agua caliente y disolventes minerales, la aplicación de derivados vegetales y las fricciones con compuestos del petróleo.

  • Se hacían medicinas de plantas y compuestos minerales y se mezclaban con líquidos o disolventes según el método de aplicación. Si era por vía oral, se mezclaban los polvos con vino, cerveza o miel; si «se vertían a través del recto», como enema, se mezclaban con aceites vegetales.
  • El alcohol, jugaba un papel muy importante en la desinfección quirúrgica y como base de muchas medicinas, llegó hasta nuestros idiomas a través del árabe kohl, del acadio KUHLU.

Los modelos de hígado encontrados indican que se enseñaba medicina en algún tipo de escuelas médicas, con la ayuda de modelos de arcilla de los órganos humanos. Debieron de estar bastante avanzados en anatomía, pues los rituales religiosos nos hablan de elaboradas disecciones de los animales sacrificiales, sólo un escalón por debajo de un conocimiento comparable en anatomía humana.

En diversas representaciones sobre sellos cilíndricos o tablillas de arcilla se muestra a personas yaciendo sobre algún tipo de mesa quirúrgica, rodeadas por equipos de dioses o personas. Sabemos por la épica y por otros textos heroicos que los sumerios y sus sucesores en Mesopotamia estaban muy interesados en temas como la vida, la enfermedad y la muerte. Hombres como Gilgamesh, rey de EREK, buscaban el «Árbol de la Vida» o algún mineral (una «piedra») que pudiera darles la eterna juventud.

También existen referencias a esfuerzos por resucitar a los muertos, en especial si resultaban ser dioses: Sobre el cadáver, colgado del poste, ellos dirigieron el Pulso y el Resplandor; Sesenta veces el Agua de la Vida, Sesenta veces el Alimento de la Vida, ellos rociaron sobre aquél; E Inanna se levantó. ¿Se conocerían y utilizarían en estos intentos de resurrección algunos métodos ultramodernos de los que sólo podemos especular?

El conocimiento y utilización de materiales radiactivos en el tratamiento de determinadas dolencias quedan, sugeridos en una escena médica representada en un sello cilíndrico que data de los comienzos de la civilización sumeria. Se muestra sin ningún tipo de dudas, a un hombre yaciendo sobre una cama especial, con el rostro protegido con una máscara y recibiendo algún tipo de radiación.

 

LOS TEXTILES. Una de las consecuciones materiales más antiguas de Sumer fue el desarrollo de la industria textil y de la ropa. Nuestra revolución industrial comenzó con la introducción de máquinas hiladoras y tejedoras en Inglaterra en la década de 1760 y la mayoría de las naciones en vías de desarrollo han venido aspirando desde entonces al despliegue de la industria textil como paso previo hacia la industrialización. Las evidencias muestran que éste ha sido el proceso seguido, no sólo desde el siglo XVIII, sino desde la primera gran civilización del ser humano. El Hombre no pudo hacer tejidos antes de la aparición de la agricultura que le proporcionó el lino, y de la domesticación de los animales, que le proveyeron de lana. GRACE M. CROWFOOT en “TEXTILES, BASKETRY AND MATS IN ANTIQUITY” expresó el consenso académico al afirmar que el arte de tejer apareció en Mesopotamia alrededor del 3800 a.C. Sumer era famosa en la antigüedad por sus tejidos y su ropa. En el Libro de Josué (7:21) se dice que durante el asalto a Jericó, cierta persona no pudo resistir la tentación de guardarse «un hermoso manto de SENAAR» que había encontrado en la ciudad, aun cuando el castigo era la muerte. Tan apreciadas eran las prendas de SENAAR (Sumer), que la gente estaba dispuesta a arriesgar su vida con tal de hacerse con ellas. Una rica terminología existía ya en tiempos sumerios para describir tanto a las prendas de vestir como a sus elaboradores. La prenda básica recibía el nombre de TUG sin duda alguna, precursora, tanto en estilo como en nombre, de la toga romana. Estas prendas eran TUG.TU.SHE, que en sumerio quiere decir «prenda que se lleva envuelta alrededor». Las antiguas representaciones no sólo revelan una sorprendente variedad y opulencia en cuestión de ropa, sino también de elegancia, donde prevalecían el buen gusto y la combinación de prendas, peinados, tocados y joyas.

 

VERDURAS Y FRUTAS. Importante consecución sumeria fue la agricultura. En una tierra en la que sólo se dan lluvias estacionales, los ríos proporcionaban el agua para las cosechas todo el año por medio de un vasto sistema de canales de irrigación. Mesopotamia la Tierra Entre los Ríos era una cesta de alimentos en la antigüedad. El albaricoquero en español damasco (árbol de Damasco), lleva el nombre latino de ARMENIACA, una palabra prestada del acadio ARMANU. La cereza KERASOS en griego, KIRSCHE en alemán proviene de la acadia KARSHU. Todas las evidencias sugieren que éstas y otras frutas y verduras llegaron a Europa desde Mesopotamia, al igual que muchas semillas y especias. Azafrán viene del acadio AZUPIRANU; croco, una variedad de azafrán, viene de KURKANU (a través de KROKOS, en griego), comino viene de KAMANU, hisopo de ZUPU, mirra de MURRU. Lista larga que en muchos casos, Grecia proporcionó el puente físico y etimológico a través del cual estos productos de la tierra llegaron a Europa.

 

LA COMIDA. Cebollas, lentejas, judías, pepinos, coles y lechuga eran ingredientes habituales en la dieta sumeria. Impresiona la amplitud y variedad de métodos de preparación de alimentos en la antigua Mesopotamia, su cocina. Textos y representaciones confirman que sabían convertir los cereales que cultivaban en harina, de la que hacían gran variedad de panes, gachas, pastas, pasteles y bollos, con y sin levadura. Se fermentaba la cebada para hacer cerveza y se ha encontrado «manuales técnicos» para la producción de cerveza. Obtenían vino de la uva y de los dátiles, leche de ovejas, cabras y vacas, que utilizaban para beber, cocinar y transformar en yogurt, mantequilla, nata y queso. El pescado era habitual en la dieta. Disponían de carneros y la carne de cerdo, animal que pastoreaban en grandes piaras estaba considerada como un bocado exquisito. Gansos y patos pudieron estar reservados para las mesas de los dioses. No hay dudas sobre la alta cocina que desarrolló en los templos y en el servicio de los dioses. Uno de estos textos prescribe la ofrenda a los dioses de «hogazas de pan de cebada… hogazas de pan de trigo silvestre; una pasta de miel y nata; dátiles, pastas… cerveza, vino, leche… savia de cedro, nata». Se ofrecía carne asada con libaciones de las «primicias de cerveza, vino y leche». Una parte concreta de toro se preparaba según una estricta receta que  precisaba «harina fina… amasada con agua y con las primicias de la cerveza y el vino» mezclada con grasas animales, «ingredientes aromáticos elaborados con el corazón de las plantas», nueces, malta y especias. Las instrucciones para «el sacrificio diario a los dioses de la ciudad de Uruk» Precisaba servir 5 bebidas diferentes con las comidas y especificaban que debían hacer «los molenderos en la cocina» y «el chef trabajando en la tabla de amasar». El arte culinario sumerio no puede dejar de crecer a la vista de los poemas que entonan sus alabanzas a los buenos alimentos. ¿Qué se puede decir cuando se lee una milenaria receta de «COQ AU VIN»? el vino de la bebida, el agua perfumada, el óleo de la unción del ave cocinada y comida.

 

LOS TRANSPORTES. Una economía próspera, una sociedad con tan extensas empresas materiales, se desarrolló con un eficaz sistema de transportes. Los sumerios utilizaban sus dos grandes ríos y la red artificial de canales para el transporte por agua de personas, bienes y ganado. Algunas de las representaciones más antiguas que se tienen muestran lo que fueron las primeras embarcaciones del mundo. Sabemos por textos primitivos que se metieron en aventuras marineras de aguas profundas, usando diversos tipos de barcos para llegar a tierras lejanas en busca de metales, maderas y piedras preciosas y otros materiales que no podían conseguir en la propia Sumer. En un diccionario acadio de la lengua sumeria se encontró una sección sobre navegación en la que había una lista de 105 términos sumerios sobre diferentes barcos en función de su tamaño, destino o propósito (de carga, de pasajeros o para el uso exclusivo de ciertos dioses). Otros 69 términos sumerios, relacionados con el manejo y la construcción de barcos, fueron traducidos al acadio. Sólo una larga tradición marinera podría haber generado unas naves tan especializadas y una terminología tan técnica. Para el transporte por tierra, se utilizó por primera vez la rueda. Su invención e introducción en la vida diaria hicieron posible la aparición de una amplia variedad de vehículos, desde los carros de transporte hasta los de guerra, y no cabe duda de que también le concediera a Sumer la distinción de ser la primera en emplear la «energía bovina» y la «energía caballar» en la locomoción.

 

LA EDUCACIÓN. En 1956, el profesor SAMUEL N. KRAMER, gran SUMERÓLOGO de nuestro tiempo, hizo una revisión del legado literario encontrado bajo los montículos de Sumer. Sólo el índice de FROM THE TABLETS OF SUMER es en sí una joya, por cada uno de los 25 capítulos en los que se describe alguna de esas cosas en las que los sumerios fueron «los primeros», como en ser los que hicieron el primer congreso bicameral, el primer historiador, la primera farmacopea, el primer «almanaque del agricultor», las primeras cosmogonía y cosmología, el primer «Job», los primeros proverbios y refranes, los primeros debates literarios, el primer «Noé», el primer catálogo de biblioteca, la primera Época Heroica del Hombre, su primer código legal y sus primeras reformas sociales, su primera medicina, su primera agricultura y su primera búsqueda de la paz y la armonía mundial. Esto no es exageración. Las primeras escuelas se crearon en Sumer como consecuencia directa de la invención e introducción de la escritura. Las evidencias arqueológicas han encontrado edificios donde se ubicaban las escuelas. Las escritas, las tablillas con ejercicios, indican la existencia de un sistema educativo formal hacia comienzos del tercer milenio a.C. Literalmente, había miles de escribas en Sumer, que iban desde los escribas subalternos hasta los altos escribas, escribas reales, escribas de los templos y escribas que asumían altos cargos del estado. Algunos hacían de maestros en las escuelas, podemos leer sus ensayos sobre las escuelas, sus objetivos y metas, su currículo y sus métodos de enseñanza. En las escuelas se enseñaba lengua y escritura, las ciencias de la época, botánica, zoología, geografía, matemáticas y teología. Se estudiaban y copiaban obras literarias del pasado, y se creaban obras nuevas. Las escuelas estaban dirigidas por el UMMIA («profesor experto») y entre el profesorado se incluía invariablemente, no sólo un «hombre encargado del dibujo» y un «hombre encargado del sumerio», sino también un «hombre encargado del azote». La disciplina era estricta; un alumno escribió en una tablilla de arcilla que había sido azotado por no asistir a clase, por falta de higiene, por vago, por no guardar silencio, por mala conducta y por su mala caligrafía.

 

GOBIERNO. Un poema épico que trata de la historia de EREK habla de la rivalidad entre EREK y la ciudad-estado de KIS. El texto épico narra cómo los enviados de KIS se acercan hasta EREK para ofrecer un acuerdo pacífico en su disputa. Pero el soberano de EREK en aquel momento, Gilgamesh, prefería luchar en vez de negociar. Resulta interesante que Gilgamesh tuvo que poner el asunto a votación en el Consejo de Ancianos, el «Senado» de EREK: El señor Gilgamesh, ante los ancianos de la ciudad expuso el asunto, buscando una decisión: «No nos vamos a rendir ante la casa de KIS, la vamos a golpear con las armas». El Consejo de Ancianos optó por las negociaciones. Impertérrito, Gilgamesh expuso el caso ante gente más joven, el Consejo de los Luchadores, que votaron por la guerra. Lo significativo estriba en la revelación de que un soberano sumeno tenía que someter la pregunta de guerra o paz ante el primer congreso bicameral, hace unos 5.000 años.

El título de Primer Historiador se lo otorgó KRAMER a ENTEMENA rey de Lagash, que registró en cilindros de arcilla su guerra contra la vecina UMMA. Mientras que otros textos eran obras literarias o poemas épicos cuyos temas eran sucesos históricos, las inscripciones de ENTEMENA eran de una prosa directa, escritas únicamente como un registro fáctico de la historia.

Debido a que las inscripciones asirías y babilonias fueron descifradas bastante antes que los textos sumerios, se creyó durante mucho tiempo que el primer código legal fue compilado y decretado por el rey babilonio Hammurabi, alrededor del 1900 a.C. Pero, a medida que se fue descubriendo la civilización de Sumer, quedó claro que «los primeros» en un sistema legal, en conceptos de orden social y en la administración de justicia fueron los sumenos.

Bastante antes que Hammurabi, un soberano sumerio de la ciudad-estado de ESHNUNNA (al noreste de Babilonia) hizo un código de leyes que establecía los precios máximos de los comestibles y del alquiler de carros y barcas, con el fin de que los pobres no fueran oprimidos. También hizo leyes que trataban de los agravios contra la persona y la propiedad, regulaciones relativas a temas familiares y a las relaciones entre amo y sirviente.

Antes, LIPIT-ISHTAR, soberano de ISIN, promulgó un código del que sólo quedan legibles en la tablilla parcialmente preservada copia de un original que fue grabado sobre una estela de piedra, 38 leyes, que tratan de las propiedades inmobiliarias, de esclavos y sirvientes, del matrimonio y la herencia, del contrato de embarcaciones, del alquiler de bueyes y de las penas por no pagar los impuestos. Tal como hizo Hammurabi tiempo después, LIPIT-ISHTAR explicaba en el prólogo de este código que actuaba por mandato de «los grandes dioses», que le habían ordenado «llevar el bienestar a los sumerios y los acadios».

Ni siquiera LIPIT-ISHTAR fue el primer sumerio en hacer un código legal. Se han encontrado fragmentos de tablillas en los que aparecen copias de un código promulgado por URNAMMU, soberano de Ur en los alrededores del 2350 a.C. más de medio milenio antes que Hammurabi. Las leyes, promulgadas por mandato del dios Nannar, pretendían detener y castigar «a los que arrebatan los bueyes, las ovejas y los asnos a los ciudadanos», para que «los huérfanos no sean víctimas de los ricos, las viudas no sean víctimas de los poderosos, el hombre de un shekel no sea víctima del hombre de 60 shekels». URNAMMU decretó también «pesos y medidas honestos e invariables». Pero el sistema legal sumerio y la aplicación de justicia se remontan aún más allá en el tiempo.

Hacia el 2600 a.C. ya tenían que haber sucedido demasiadas cosas en Sumer para que el ENSI URUKAGINA tuviera que instituir reformas. Los estudiosos citan una larga inscripción suya como un testimonio precioso de la primera reforma social del hombre basada en el sentido de la libertad, la igualdad y la justicia una «Revolución Francesa» impuesta por un rey 4.400 años antes del 14 de Julio de 1789. El reformador decreto de URUKAGINA hacía, en primer lugar, una lista de los males de su época para, después, hacer una relación de las reformas. Los males consistían principalmente en el uso indebido de los poderes asignados a los supervisores, poderes que utilizaban en beneficio propio; el abuso de la condición de funcionario; la extorsión que suponían los altos precios marcados por grupos monopolizadores. Todas estas injusticias, y muchas más, fueron prohibidas. Un funcionario no podía poner el precio que le viniera en gana «por un buen asno o una casa». Un «hombre grande» no podría coaccionar a un ciudadano común. Se restablecieron los derechos de los ciegos, los pobres, las viudas y los huérfanos y a cualquier mujer divorciada se le concedía la protección de la ley hace casi 5.000 años. La civilización sumeria existía desde hace mucho tiempo para requerir tan importante reforma pues URUKAGINA afirmaba que había sido su dios NINGIRSU el que le había convocado para «restablecer los decretos de los primeros días», una llamada implícita para volver a unos sistemas aún más antiguos y a unas leyes aún más lejanas en el tiempo.

 

LAS LEYES. Las leyes sumerias se apoyaban en un sistema judicial en el que los procedimientos y los juicios, así como los contratos, eran meticulosamente registrados y preservados. Los magistrados actuaban más como jurados que como jueces; el tribunal estaba compuesto normalmente por tres o cuatro jueces, uno de los cuales era un «juez real» profesional, mientras los demás eran extraídos de un grupo de 36 hombres. Mientras que los babilonios se dedicaron a hacer reglas y regulaciones, los sumerios estaban más interesados en la justicia, pues creían que los dioses señalaban a los reyes, principalmente, para asegurar la justicia en la tierra. Se puede establecer más de un paralelismo entre los conceptos de justicia y de moralidad que aparecen aquí y los del A.T. Antes que los hebreos tuvieran reyes, fueron gobernados por jueces; los reyes no eran juzgados por sus conquistas o sus riquezas, sino por la medida en la cual «hacían lo que era justo». En la religión judía, el Año Nuevo marca un período de diez días durante el cual los hechos de los hombres se pesan y evalúan para determinar su destino en el año que comienza. Probablemente sea algo más que una coincidencia el hecho de que los sumerios creyeran en una deidad llamada NANSHE, que juzgaba a la Humanidad una vez al año del mismo modo; después de todo, el primer patriarca hebreo, Abraham, vino de la ciudad sumeria de Ur, la ciudad de Ur-Nammu y su código. La preocupación sumeria por la justicia, o por la ausencia de ésta, encuentra expresión también en lo que KRAMER llamó «el primer ‘Job’. « Emparejando fragmentos de tablillas de arcilla en el Museo de Antigüedades de Estambul, KRAMER pudo leer buena parte de un poema sumerio que, como el bíblico Libro de Job, habla de los males de un hombre justo que, en vez de ser bendecido por los dioses, sufrió todo tipo de pérdidas y de ignominias. «Mi justa palabra se ha convertido en mentira», gritaba en su angustia.

En la segunda parte, el anónimo que padece suplica a su dios de un modo muy similar a como se expresan algunos versos de los Salmos hebreos: Dios mío, tú que eres mi padre, que me engendraste, eleva mi rostro… ¿Por cuánto tiempo más me vas a tener abandonado, me vas a tener desprotegido… me vas a dejar sin tu guía? Después, viene un final feliz. «Las palabras justas, las palabras puras que pronunció, fueron aceptadas por su dios;…su dios retiró la mano de la declaración del mal».

Precediendo en dos milenios al bíblico Libro de Eclesiastés, los proverbios sumerios expresaban muchos de los mismos conceptos e ideas. Si estamos condenados a morir, gastemos; si hemos de vivir una vida larga, ahorremos. Cuando un hombre pobre muere, no intentes revivirlo. Aquel que posee mucha plata, puede ser feliz. Aquel que posee mucha cebada, puede ser feliz. ¡Pero el que no tiene nada de nada, puede dormir! Hombre: para su placer: matrimonio; cuando deja de pensar en ello: divorcio. No es el corazón el que lleva a la enemistad; es la lengua la que lleva a la enemistad. En una ciudad donde no hay perros guardianes, el zorro es el supervisor.

 

LA MÚSICA. Los logros materiales y espirituales de la civilización sumeria vinieron acompañados también por un amplio desarrollo de las artes interpretativas. Un equipo de expertos de la Universidad de California en Berkeley se convirtió en noticia en marzo de 1974, cuando anunciaron que habían descifrado la canción más antigua del mundo. Lo que consiguieron los profesores RICHARD L. CROCKER, ANNE D. KILMER y ROBERT R. BROWN fue leer e interpretar las notas musicales escritas en una tablilla cuneiforme de los alrededores del 1800 a.C. encontrada en UGARIT, en la costa mediterránea (actualmente en Siria).

«Sabíamos ya», explicó el equipo de Berkeley, «que hubo música en la primitiva civilización asirio-babilonia, pero hasta que desciframos esta canción no hemos sabido que aquella música utilizaba la misma escala HEPTATÓNICA-DIATÓNICA característica de la música occidental contemporánea y de la música griega del primer milenio a.C.» Hasta entonces se creía que la música occidental se había originado en Grecia; a partir de ahí, quedó demostrado que nuestra música, así como cualquier otra música de la civilización occidental, tuvo su origen en Mesopotamia. Esto no debería de sorprendernos, pues el erudito griego Filón ya dijo que los mesopotámicos fueron conocidos por «buscar el unísono y la armonía por todo el mundo a través de los tonos musicales».

Sin duda, la música y la canción hay que calificarlas como otro «primero» de los sumerios. El profesor CROCKER sólo pudo interpretar aquella antigua melodía después de construir una lira como las que se habían encontrado en las ruinas de Ur. Los textos del segundo milenio a.C. señalan la existencia de unos «números clave» musicales y de una teoría musical coherente; la misma profesora KILMER escribió tiempo después (THE STRINGS OF MUSICAL INSTRUMENTS: THEIR NAMES, NUMBERS AND SIGNIFICANCE) que había muchos textos de himnarios sumerios «que parecían llevar notaciones musicales en los márgenes». «Los sumerios y sus sucesores tenían una vida musical plena», concluyó. Hay una gran variedad de instrumentos musicales así como con cantantes y bailarines en plena interpretación representados en sellos cilíndricos y en tablillas de arcilla. Como muchos otros logros sumerios, la música y la canción tuvieron su origen en los templos. Comenzando en el servicio de los dioses, estas artes interpretativas acabaron dominando también el exterior de los templos. Empleando el juego de palabras favorito de los sumerios, un refrán popular comentaba acerca de los honorarios que cobraban los cantantes: «Un cantante cuya voz no sea dulce es, un ‘pobre’ cantante». Se han encontrado muchas canciones de amor sumerias; cantadas con acompañamiento musical. La más conmovedora es una canción de cuna que una madre compuso y cantó a su hijo enfermo:

Ven, sueño; ven, sueño; ven a mi hijo. Apresúrate, sueño, en venir hasta mi hijo; haz dormir sus inquietos ojos… Estás sufriendo, hijo mío; estoy turbada, estoy atónita, miró fijamente a las estrellas. La luna nueva brilla en tu rostro; tu sombra derramará lágrimas por ti. Échate, échate en tu sueño… Que la diosa del crecimiento sea tu aliada; que tengas un guardián elocuente en el cielo; que alcances un reino de días felices… Que una esposa te sirva de apoyo; que un hijo sea tu suerte futura.

Lo que más impacta de la música y de las canciones sumerias no es sólo la conclusión de que Sumer fuera la fuente de la música occidental en su composición estructural y armónica. No menos significativo es el hecho de que, si leemos su música y escuchamos sus poemas, no nos suenen extraños o ajenos en absoluto, ni siquiera en lo más profundo de sus sensaciones y sus sentimientos. De hecho, al contemplar la gran civilización sumeria, no sólo nos encontramos con que nuestra moral, nuestro sentido de la justicia, nuestras leyes, nuestra arquitectura, nuestras artes y nuestra tecnología tienen sus raíces en Sumer, sino que además las instituciones sumerias nos resultan muy familiares y cercanas. Parecería que en el fondo, todos fuéramos sumerios.

Después de excavar Lagash, la pala de los arqueólogos descubrió Nippur, en otro tiempo, centro religioso de Sumer y ACAD. De los 30.000 textos encontrados allí, muchos siguen sin ser estudiados en nuestros días.

  • En SHURUPPAK, se encontraron escuelas que databan del tercer milenio a.C.
  • En Ur, magníficos floreros, joyas, armas, carros de batalla, cascos de oro plata, cobre y bronce, las ruinas de una fábrica de tejidos, registros judiciales, y un alto zigurat cuyas ruinas aún dominan el paisaje.
  • En ESHNUNNA y Adab, templos y artísticas estatuas de tiempos PRESARGÓNICOS. UMMA produjo inscripciones que hablaban de antiguos imperios.
  • En KIS se desenterraron edificios monumentales y un zigurat de, al menos, el 3000 a.C. Uruk (EREK) hizo remontarse a los arqueólogos hasta el cuarto milenio a.C. Allí encontraron la primera cerámica de colores cocida en horno, así como las evidencias de haber sido los primeros en usar la rueda de alfarero. Una calzada de bloques de caliza es la construcción de piedra más antigua encontrada hasta la fecha. En Uruk los arqueólogos encontraron también el primer zigurat un inmenso montículo de fabricación humana en cuya cima se elevaban un templo blanco y un templo rojo.
  • Los primeros textos inscritos del mundo se encontraron también aquí, así como los primeros sellos cilíndricos. De estos últimos, JACK FINEGAN (LIGHT FROM THE ANCIENTE PAST) dijo: «La excelencia de los sellos en su primera aparición en el período de Uruk es sorprendente. Otros lugares del período de Uruk muestran evidencias del surgimiento de la Edad del Metal.

En 1919, H. R. Hall encontró unas antiguas ruinas en una aldea llamada ahora El-Ubaid. El sitio daba su nombre a lo que los expertos consideran ahora como la primera fase de la civilización sumeria. Las ciudades sumerias de aquel período, que iban desde el norte de Mesopotamia hasta las estribaciones más meridionales de los Zagros, fueron las que utilizaron por primera vez ladrillos de arcilla, paredes enyesadas, mosaicos decorativos, cementerios con tumbas alineadas, objetos de cerámica pintados con diseños geométricos, espejos de cobre, cuentas de turquesas importadas, pintura para los ojos, «TOMAHAWKS» de cobre, ropa, casas y por encima de todo, templos monumentales.

Más al sur, los arqueólogos encontraron Eridü, la primera ciudad sumeria según los textos antiguos. A medida que las excavaciones iban avanzando, se encontraron con un templo dedicado a Enki, Dios del Conocimiento sumerio, que daba la impresión de haber sido construido y reconstruido una y otra vez. Los estratos hicieron remontarse a los expertos a los comienzos de la civilización sumeria: 2500 a.C., 2800 a.C., 3000 a.C., 3500 a.C. Edades pasadas. Después, las palas se encontraron con los cimientos del primer templo dedicado a Enki. Por debajo de esto, se encontraba el suelo virgen. Nada se había construido antes. La datación rondaba el 3800 a.C. Ahí es donde comenzó la civilización.

No sólo fue la primera civilización, en el sentido más veraz del término. También fue la civilización más vasta, grande, más avanzada en muchos aspectos que las demás culturas de la antigüedad que la siguieron. Indudablemente, fue la civilización sobre la que se basa nuestra civilización.

Habiendo comenzado a utilizar piedras como herramientas unos 2.000.000 de años atrás, el Hombre consiguió esta civilización sin precedentes en Sumer en los alrededores del 3800 a.C. Otros 3.600 años de distancia entre uno y otro salto. Y lo que más perplejidad provoca de todo esto es el día de hoy, los expertos no tengan ni la más remota idea de quiénes fueron los sumerios, de dónde vinieron, cómo y porqué apareció su civilización repentina, inesperada; aparecieron de la nada.

  1. FRANKFORT (TELL UQAIR) la calificó como de «asombrosa». PIERRE AMIET (Elam), como de «extraordinaria». A. PARROT (Sumer) la describió como «una llama que se encendió de repente». LEO OPPENHEIM (ANCIENT MESOPOTAMIÁ) remarcó «el asombrosamente corto período de tiempo» en el que apareció esta civilización. JOSEPH CAMPBELL (THE MASKS OF GOD) lo resumió de este modo: «De una forma pasmosamente súbita… aparece en este pequeño jardín de lodo sumerio… todo el síndrome cultural que, desde entonces, constituye la unidad germinal de todas las grandes civilizaciones del mundo».
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