LA TIERRA ES PARA EL HOMBRE.


EMERGE LA HUMANIDAD. Desde que GEORGE SMITH encontrara y diera cuenta en 1876 en “THE CHALDEAN ACCOUNT OF GÉNESIS” de los detallados relatos mesopotámicos de la Creación, y L. W. KING escribiera “THE SEVEN TABLETS OF CREATION”, expertos y teólogos reconocen que los Relatos de la Creación del Antiguo Testamento (Génesis, capítulos 1 a 3) son versiones corregidas y abreviadas de textos originales sumerios. En 1976 El 12°planeta demostró que estos textos eran depositarios de un avanzado conocimiento científico que los expertos modernos comienzan a alcanzar ahora. Las sondas espaciales no tripuladas a Júpiter y Saturno han confirmado muchos aspectos «increíbles» de los conocimientos sumerios en lo relativo a nuestro Sistema Solar, como que los planetas exteriores tienen numerosos satélites y que hay agua en algunos de ellos, que esos distantes planetas y algunos de sus principales satélites tienen núcleos activos que generan calor interno algunos incluso llegan a irradiar más del que reciben del distante Sol. La actividad volcánica proporciona sus propias atmósferas a estos cuerpos celestes y en ellos se dan todos los requisitos básicos para el desarrollo de la vida, tal como decían los sumerios hace 6.000 años. Entonces,

¿Qué hay de la existencia de un 12º miembro del Sistema Solar más allá de Plutón, el sumerio Nibiru o el babilonio Marduk cuya existencia se convirtió en una conclusión básica y de largo alcance en El 12º Planeta?

En 1978, astrónomos del Observatorio Naval de Estados Unidos en Washington determinaron que Plutón, siendo más pequeño de lo que se creía en un principio, no podía explicar por sí mismo las perturbaciones de las órbitas de Urano y Neptuno. Estos astrónomos postularon la existencia de otro cuerpo celeste que tendría que encontrarse más allá de Plutón. En 1982, la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA) anunció cómo conclusión que tenía que existir este planeta; sobre si su existencia era real o no, se determinó el despliegue en cierta forma de sus dos naves espaciales Pioneer, que se precipitaron en el espacio más allá de Saturno. A finales de 1983, los astrónomos del Laboratorio de Propulsión a Reacción de California anunciaron que IRAS el telescopio infrarrojo montado sobre una nave espacial y lanzado bajo los auspicios de la NASA con la cooperación de otras naciones había descubierto más allá de Plutón, un «misterioso cuerpo celeste» muy distante, de casi cuatro veces el tamaño de la Tierra que se movía hacia la Tierra. Todavía no han dicho que sea un planeta pero nuestras Crónicas de la Tierra no dejan lugar a dudas sobre este último descubrimiento.

En 1983, en la Antártida y en algún otro lugar, se encontraron rocas que son indudablemente, fragmentos de la Luna y de Marte; y los científicos están absolutamente desconcertados acerca de cómo ha podido suceder esto. El relato sumerio de la Creación del Sistema Solar, la colisión de los satélites de Nibiru con Tiamat, y el resto de la cosmogonía de la famosa Epopeya de la Creación, ofrecen una amplia explicación.

¿Y qué hay de los textos que describen la creación del Hombre a través de la manipulación genética, de la fertilización in vitro y de la reimplantación?

Los recientes avances en ciencias y tecnologías genéticas han confirmado por un lado el concepto sumerio de la evolución gradual y por otro, de otra forma inexplicable, la aparición del Homo sapiens biológicamente avanzado a través de la ingeniería genética de los Anunnaki. Incluso el método reciente de procreación en tubo de ensayo, la extracción de un óvulo femenino, su fecundación con el semen purificado del varón y la reimplantación del óvulo fertilizado en el útero de una mujer es el mismo procedimiento descrito en los textos sumerios desde hace milenios.

Si los dos acontecimientos principales la creación de la Tierra y la creación del Hombre están correctamente descritos en la Biblia, ¿no deberíamos aceptar también la veracidad del relato bíblico en lo referente a la aparición de la humanidad en la Tierra?

Y si los relatos bíblicos no son más que versiones abreviadas de unas crónicas sumerias más antiguas y detalladas, ¿por qué no utilizar estas últimas para acrecentar y completar la información bíblica de aquellos tiempos ancestrales?

Dado que unos son los reflejos de las otras, levantemos el espejo de todos esos antiguos recuerdos… Sigamos desenmarañando este sorprendente relato.

 

ADAPA. La insistente creencia del Hombre en que hubo una Edad Dorada en su prehistoria no se puede basar en recuerdos humanos, pues el acontecimiento tuvo lugar hace demasiado tiempo y el Hombre era demasiado primitivo como para conservar cualquier información para generaciones futuras. Si la Humanidad retuvo de algún modo una sensación subconsciente de haber vivido en aquellos tempranos días en una era de tranquilidad y felicidad se debe a que el Hombre no conocía nada mejor y a que no se los contaron a la Humanidad los hombres que les precedieron, sino los mismos nefilim. El único relato completo de los acontecimientos que le acaecieron al Hombre después de su traslado a la Morada de los Dioses en Mesopotamia es el relato bíblico de Adán y Eva en el Jardín del Edén:

Y la Deidad Yahveh plantó un huerto en Edén, en el este; y puso allí al Adán al cual había creado. Y la Deidad Yahveh hizo crecer del suelo todo árbol que es agradable a la vista y bueno para comer; Y el Árbol de la Vida estaba en el huerto y el Árbol del Conocimiento del bien y del mal… Y la Deidad Yahveh tomó a Adán; y lo puso en el Jardín del Edén; para que lo trabajara y lo cuidara. Y la Deidad Yahveh mandó al Adán, diciendo: «De cualquier árbol del huerto comerás; pero del Árbol del Conocimiento del bien y del mal no comerás de él; pues a partir del día en que comas sin duda morirás».

Podían disponer de frutos vitales, pero tenían prohibido tomar el fruto del Árbol del Conocimiento. A la Deidad no parecía preocuparle que el Hombre pudiera probar el Fruto de la Vida. Sin embargo el Hombre no pudo respetar una prohibición sencilla y devino la tragedia. Los eruditos bíblicos y los teólogos la llaman la Caída del Hombre. Es un relato de mandatos divinos desobedecidos, mentiras divinas, una astuta veraz Serpiente, castigo y exilio.

  • Apareciendo no se sabe de dónde, la Serpiente desafió las solemnes advertencias de Dios: Y la Serpiente… dijo a la mujer: « ¿De verdad la Deidad os ha dicho ‘No comáis de ningún árbol del huerto’?» Y la mujer le dijo a la Serpiente: «De los frutos de los árboles del huerto podemos comer; es del fruto del árbol que hay en mitad del huerto que la Deidad ha dicho: ‘No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis». Y la Serpiente le dijo a la mujer: «De ningún modo, sin duda no moriréis; es que la Deidad sabe bien que el día que comiereis los ojos se os abrirán y seríais como la Deidad conocedores del bien y el mal». Y la mujer vio que el árbol era bueno para comer y que era apetecible de contemplar; y el árbol era deseable para lograr sabiduría; y tomó de su fruto y comió, y dio también a su pareja, y él comió. Y los ojos de ambos se abrieron, y supieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron taparrabos.

A pesar de la prohibición, bajo amenaza de muerte, de tocar siquiera el Fruto del Conocimiento, los dos terrestres son persuadidos para dar el paso y comerse aquello que les permitiría «conocer» como la Deidad. Repentinamente, notaron que estaban desnudos, estado que es aspecto importante. Adán y Eva en el Jardín del Edén estaban desnudos y no estaban avergonzados porque estaban en estadio de desarrollo humano inferior al de humanos plenamente desarrollados, no eran conscientes de las implicaciones de tal desnudez. Un examen ulterior sugiere que el tema tratado aquí es el de la adquisición de alguna proeza sexual. El «conocimiento» que se le impedía al Hombre era algo relacionado con el sexo pues tan pronto como adquirieron el «conocimiento», «supieron que estaban desnudos» y se cubrieron los órganos genitales. Lo que aparece a continuación confirma la conexión entre desnudez y falta de conocimiento, pues la Deidad no se demora nada en asociar una cosa con otra:

  • Y ellos oyeron el sonido de la Deidad Yahveh caminando en el huerto con la brisa del día, y el Adán y su compañera se escondieron de la Deidad Yahveh entre los árboles del huerto. Y la Deidad Yahveh llamó al Adán y dijo: « ¿Dónde estás? ». Y él respondió: «Tu sonido oí en el huerto y tuve miedo, pues estoy desnudo; y me escondí». Y Él dijo: « ¿Quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te mandé que no comieras? ». Admitiendo la verdad, el Trabajador Primitivo echó la culpa a su compañera, quien a su vez culpó a la Serpiente. Enormemente enojado, la Deidad maldijo a la Serpiente y a los dos terrestres. Después sorprendentemente «la Deidad Yahveh hizo para Adán y su mujer prendas de pieles y los vistió.

El incidente que llevó a la expulsión de los terrestres del Jardín del Edén fuera explicar de forma dramática de qué forma acabó por vestirse el Hombre, manifestación externa del nuevo «conocimiento» son adyacentes. La adquisición de tal «conocimiento» y los intentos de la Deidad por privar al Hombre de él, son los temas centrales. Aunque no se ha encontrado todavía ningún homólogo mesopotámico del relato bíblico, el relato relativo a la Creación y a la prehistoria del Hombre, es de origen sumerio. Tenemos la Morada de los Dioses en Mesopotamia, el revelador juego de palabras en el nombre Eva «ella de vida», «ella de costilla» y 2 árboles importantes, el del Conocimiento y el de la Vida, como en la morada de Anu. Las palabras de la Deidad hebrea única se vuelve a deslizar en el plural, dirigiéndose a colegas divinos que no aparecen en la Biblia, sino en los textos sumerios: «He aquí, el Adán ha venido a ser como uno de nosotros, a conocer el bien y el mal. Y ahora, ¿no podría alargar la mano y tomar parte también del Árbol de la Vida, y comer, y vivir para siempre?». Y la Deidad Yahveh expulsó al Adán del huerto del Edén.

En muchas representaciones sumerias, hubo un tiempo en que el Trabajador Primitivo servía a sus dioses, desnudo, tanto si servía su comida y su bebida, como si trabajaba en los campos o en labores de construcción. La implicación clara es que el estatus del Hombre no era muy diferente del de los animales domésticos. Los dioses solo mejoraron un animal existente para satisfacer sus necesidades. ¿La falta de «conocimiento» significaría que desnudo el recién creado ser se dedicaba al sexo como o con los animales? Algunas representaciones indican que éste pudo ser el caso.

Textos sumerios como «La Epopeya de Gilgamesh» sugieren que el comportamiento en la relación sexual es lo que marca la distinción entre Hombre-salvaje y Hombre-humano. Cuando el pueblo de Uruk quiso civilizar al salvaje Enkidu «el bárbaro de las profundidades de las estepas» se hicieron con los servicios de una «chica de placer» y la enviaron para que se encontrara con ENKIDU en el hoyo de agua en el que solía entablar amistad con otros animales, para ofrecerle allí su «madurez». El texto da a entender que el punto crucial del proceso de «civilización» de ENKIDU fue el que los animales con los que había entablado amistad le rechazaran a él. El pueblo de Uruk le dijo a la chica que lo importante era que no dejara de invitarlo a aquel «trabajo de mujer» hasta que «las bestias salvajes que crecían en su estepa lo rechazaran». El prerrequisito para considerar que ENKIDU se había hecho humano era que dejara la sodomía.

  • La muchacha liberó sus bestias, se desnudó el busto, y él tomó posesión de la madurez de ella… Ella invitó al salvaje a un trabajo de mujer. Aparentemente la estratagema funcionó. Después de seis días y siete noches, «después de que él se llenara de los encantos de ella», se acordó de sus antiguos compañeros de juegos. Se volvió hacia sus bestias salvajes; pero, al verlo, las gacelas huyeron. Las bestias salvajes de la estepa se alejaron de su cuerpo. La afirmación es explícita. La relación sexual humana provocó un cambio tan profundo en ENKIDU que los animales con los que tenía amistad «se alejaron de su cuerpo». No sólo huyeron, sino que también rehuyeron el contacto físico con él. Asombrado, Enkidu se quedó inmóvil durante un rato, «pues sus animales salvajes se habían ido». Pero no lamentó el cambio, pues, como explica el antiguo texto: Ahora tenía visión, una comprensión más amplia… La prostituta le dice a ENKIDU: «Tienes conocimiento, Enkidu; ¡te has hecho como un dios!». Las palabras en este texto mesopotámico son casi idénticas a las del relato bíblico de Adán y Eva. Tal como había predicho la Serpiente, al comer del Árbol del Conocimiento, se habían hecho en materia sexual «como la Deidad -conocedores del bien y el mal».

El Hombre había llegado a reconocer que tener relaciones sexuales con animales era incivilizado o malo, ¿por qué Adán y Eva fueron castigados por abandonar la sodomía? El A.T. está repleto de admoniciones contra la sodomía y es inconcebible que el aprendizaje de una virtud pudiera provocar la cólera divina. El «conocimiento» que el Hombre obtuvo en contra de los deseos de la Deidad o de una de las deidades debe haber sido de una naturaleza más profunda. Algo bueno que sus creadores no deseaban que tuviera. Entre líneas la maldición contra Eva muestra el significado del acontecimiento:

Y a la mujer le dijo: «Multiplicaré enormemente tus sufrimientos por tu embarazo. Sufriendo tendrás los hijos, pero para tu compañero será tu deseo»… Y el Adán llamó a su mujer «Eva», pues ella fue la madre de todos los vivientes. Éste es el acontecimiento trascendental; mientras carecieron de «conocimiento», vivieron en el Edén sin descendencia. Al obtenerlo, Eva consiguió la capacidad y el dolor de quedar embarazada y tener hijos. Solo después, «Adán conoció a Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín». Conocer significa la relación sexual normal entre hombre y esposa con el propósito de tener hijos. El relato de Adán y Eva en el Edén es la historia del paso crucial en el desarrollo de la adquisición de la capacidad de procrear y tener descendencia.

HÍBRIDOS HUMANOS. Los primeros HOMO SAPIENS no eran capaces de reproducirse. Fuera cual fuera el método que utilizaran los nefilim para infundir su material genético en la estructura biológica de los homínidos seleccionados para este objetivo, el nuevo ser era híbrido, un cruce entre dos especies emparentadas y diferentes. Al igual que los mamíferos híbridos eran estériles. A través de la inseminación artificial o de métodos más sofisticados de ingeniería biológica, podemos producir cuantas mulas deseemos incluso sin la relación sexual pero ninguna mula puede procrear y engendrar otra mula. Al principio, los nefilim se dedicaron simplemente a producir «mulas humanas» para satisfacer sus requerimientos. En las montañas del sur de Elam, se encontró una roca tallada en la que hay una escena de una deidad sentada que sostiene un matraz «de laboratorio» del cual fluye un líquido, una representación familiar de Enki. Junto a él, la Gran Diosa también sentada, que indica que se trata de una colaboradora más que de una esposa; es NINTI, la Diosa Madre o Diosa del Nacimiento. Ambos están flanqueados por diosas menores reminiscencia de las diosas del nacimiento de los relatos de la Creación. Delante de estos creadores del Hombre hay filas y filas de seres humanos, cuyo rasgo más notable es que parecen iguales como hechos en un mismo molde.

  • Un relato sumerio atrae: Los machos y las hembras imperfectos que engendraron en sus inicios Enki y la Diosa Madre, no tenían sexo o eran sexualmente incompletos. La primera fase de la existencia del híbrido Hombre, uno a imagen y semejanza de los dioses, sexualmente incompleto, carente de «conocimiento» Después de que Enki se las ingeniara para hacer un «modelo perfecto» ADAPA/Adán, los textos sumerios describen técnicas de implantación de óvulos genéticamente tratados en una «producción en línea» en masa, de diosas del nacimiento, sabiendo de antemano que la mitad engendrarían varones y la otra mitad hembras. Esto habla de la técnica por la cual el híbrido Hombre fue «manufacturado» e implica que el Hombre no procreara por sí mismo.
  • Se ha descubierto que la incapacidad de los híbridos para procrear proviene de un déficit en las células reproductoras, que contienen sólo una serie de cromosomas hereditarios. el Hombre y otros mamíferos pueden reproducirse porque tienen dos series de cromosomas en sus células sexuales el esperma y el óvulo. Los híbridos carecen de este rasgo único. En la actualidad, se están haciendo pruebas en ingeniería genética para proporcionar a los híbridos una doble serie de cromosomas en sus células reproductoras, con el fin de hacerlos sexualmente «normales». Fue eso lo que el dios cuyo epíteto era «La Serpiente» hizo con la Humanidad. La Serpiente bíblica no era claro está, una humilde y literal serpiente pues pudo conversar con Eva, sabía la verdad acerca del tema del «conocimiento» y debía tener la suficiente categoría como para no vacilar en dejar por mentiroso a la deidad. En todas las tradiciones de la antigüedad, la deidad jefe combatía con su adversario Serpiente, cuento cuyas raíces se remontan indudablemente a los dioses sumerios. El relato bíblico revela muchas pistas de su origen sumerio, incluida la presencia de otras deidades: «El Adán se ha hecho como uno de nosotros».
  • La posibilidad de que los antagonistas bíblicos la Deidad y la Serpiente sean Enlil y Enki se antoja posible. Como se ha inferido, su antagonismo se origina en el momento de la transferencia del mando de la Tierra a Enlil. Enki fue el verdadero pionero enviado a organizar las operaciones mineras del Mundo Inferior mientras Enlil estaba en el confortable Centro de Control de la Misión de Nippur. El motín de los Anunnaki fue dirigido contra Enlil y su hijo Ninurta y el dios que habló a favor de los amotinados fue Enki. Fue Enki quien sugirió y llevó a cabo la creación de los Trabajadores Primitivos; Enlil tuvo que usar la fuerza para obtener algunas de estas maravillosas criaturas.

 

Enki emerge por regla general como el protagonista de la Humanidad mientras que Enlil es el que le impone disciplina a los nuevos seres, cuando no se convierte en su claro antagonista. El papel de una deidad que desea mantener a los nuevos seres humanos sexualmente reprimidos y el de una deidad que desea y es capaz de ofrecerle a la Humanidad el fruto del «conocimiento», encajan a la perfección a Enlil y a Enki respectivamente. Una vez más los juegos de palabras sumerios y bíblicos vienen en ayuda. La palabra bíblica NAHASH «Serpiente» que proviene de la raíz NHSH y significa que puede «descifrar, descubrir»; epíteto correspondiente a Enki, el científico jefe, el Dios del Conocimiento de los nefilim.

Trazando paralelismos entre el relato mesopotámico de ADAPA que obtuvo el «conocimiento» pero no la vida eterna ni el destino, S. LANGDON en “SEMITIC MYTHOLOGY” reprodujo una imagen descubierta en Mesopotamia que trasluce fuertemente el relato bíblico: Una serpiente enroscada en un árbol señalando su fruto, Los símbolos celestes  significativos del Planeta del Cruce que simboliza a Anu y cerca de la serpiente está el creciente de la Luna que simboliza a Enki, el dios que finalmente concedió el «conocimiento» a ADAPA. Una considerable comprensión perfeccionó para él… La sabiduría le había dado… A él le había dado Conocimiento; La Vida Eterna no se la había dado.

EL CISMA DIOS – HOMBRE. Una historia ilustrada, grabada en un sello cilíndrico encontrado en MARI, representa una antigua versión mesopotámica del relato del Génesis. Un gran dios sentado en un terreno elevado emerge de las aguas, representación obvia de Enki, unas serpientes que echan chorros de agua salen de ambos lados del «trono» y Flanqueando la figura central, hay 2 dioses con aspecto de árbol. El de la derecha, con ramas que terminan con forma de pene, sostiene un cuenco donde se encuentra el Fruto de la Vida. El de la izquierda, cuyas ramas terminan en forma de vagina, las ofrece cargadas de fruto, representando al Árbol del «Conocimiento», don de la procreación dado por el dios. Al lado de esta figura y de pie, hay otro Gran Dios; creemos que Enlil cuyo enfado con Enki es obvio. Nunca sabremos lo que provocó este «conflicto en el Jardín del Edén». Pero, fueran cuales fueran los motivos de Enki, consiguió perfeccionar al Trabajador Primitivo y crear al Homo sapiens, que a partir de entonces tendría su propia descendencia. Después que el Hombre adquiriera el «conocimiento», el A.T. deja de llamarle «el Adán» y toma al sujeto Adán, una persona concreta, como primer patriarca de la línea del pueblo del que se ocupa la Biblia. Esta mayoría de edad de la Humanidad marcó también un cisma entre Dios y el Hombre.

  • La separación de caminos, donde el Hombre ya no era un siervo mudo de los dioses, sino una persona que se cuidaba de sí misma, no se atribuye en el Génesis a una decisión del Hombre sino a la imposición de un castigo por parte de la Deidad: Para que el terrestre no consiga escapar de la mortalidad, se le expulsará del Jardín del Edén. La existencia independiente del Hombre no comenzó en el sur de Mesopotamia, donde los nefilim habían establecido sus ciudades y huertos, sino en el este, en los Montes Zagros: «Y expulsó al Adán y le hizo vivir al este del Jardín del Edén». La información bíblica es confirmada otra vez por los descubrimientos científicos: la cultura humana comenzó en las zonas montañosas que bordean la llanura mesopotámica. ¡Lástima que la narración bíblica sea tan breve, pues trata de lo que fue la primera vida civilizada del Hombre en la Tierra!

DESCENDENCIA DE CAIN. Arrojado de la Morada de los Dioses, condenado a una vida mortal pero capaz de procrear, el Hombre se dedicó precisamente a eso. El primer Adán de cuyas generaciones se ocupa el A.T. «conoció» a su mujer Eva, y tuvieron un hijo, Caín, que labraba la tierra. Después, Eva tuvo a Abel, que era pastor. Insinuando la homosexualidad como causa, la Biblia dice que «Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató». Temiendo por su vida, la Deidad dio a Caín un castigo por el asesinato de su hermano y señal protectora para que no lo mataran como represalia y le ordenó que se fuera. Al principio llevó una vida nómada y finalmente se estableció en «el País de la Emigración, bastante al este de Edén».

  • Allí tuvo un hijo que llamó HENOC «inauguración» «y construyó una ciudad y le puso por nombre a la ciudad el nombre de su hijo». HENOC a su vez, tuvo hijos, nietos y bisnietos. En la sexta generación después de Caín, nació LÁMEK; de quien sus 3 hijos se les considera en la Biblia como los portadores de la civilización: YABAL «fue el padre de los que habitan en tiendas y crían ganado»; YUBAL «fue el padre de los que tocan la lira y el arpa»; TÚBAL CAÍN fue el primer herrero.
  • Pero LÁMEK, al igual que su antepasado Caín, también se vio involucrado en el asesinato de un hombre y de un muchacho. Las víctimas no eran humildes extraños, pues el Génesis le da vueltas al incidente y lo considera un punto crucial en el linaje de Adán. La Biblia dice que LÁMEK llamó a sus 2 esposas, madres de sus 3 hijos y les confesó el doble asesinato, diciendo: «Si Caín es siete veces vengado, LÁMEK será setenta y siete veces». Habría que aceptar que esta poco comprendida afirmación tenía que ver con la sucesión; LÁMEK parece admitir ante sus esposas que la esperanza de la redención de la maldición de Caín quedará satisfecha con la séptima generación, la de sus hijos ha quedado en nada pues una nueva maldición mucho más duradera, se le ha impuesto a la casa de LÁMEK lo cual se confirma con los versículos que informan del establecimiento inmediato de un nuevo y puro linaje.

LA DESCENDENCIA DE ADAPA. El Libro del Génesis, después de contarnos cómo se le otorgó a «El Adán» literalmente, «el Terrestre» la capacidad para procrear, pasa a relatar los acontecimientos generales en la Tierra a través de la saga de una rama específica de la humanidad: la de una persona llamada Adán y sus descendientes. «Éste es el Libro de las Generaciones de Adán», dice el Antiguo Testamento. Podemos suponer con bastante certeza que este libro existió realmente. Las evidencias apoyan que la persona que la Biblia llamó Adán fue aquélla que los sumerios llamaron ADAPA, un terrestre que Enki «perfeccionó» y que se supone estaba genéticamente relacionado con él. «Una amplia comprensión perfeccionó Enki para él, para desvelar los designios de la Tierra; a él le dio el Conocimiento; pero la inmortalidad no se la dio». Se han encontrado partes de «El Relato de ADAPA»; el texto completo bien pudo ser «El Libro de las Generaciones de Adán» al cual se refiere el Antiguo Testamento. Probablemente, los reyes asirios tuvieron acceso a este libro, pues muchos de ellos afirmaban haber conservado una u otra de las virtudes de ADAPA.

  • Sargón y SENAQUERIB sostenían que habían heredado la sabiduría que Enki le había concedido a ADAPA
  • SINSHARISHKUN y ASARADÓN alardeaban de haber nacido «a imagen del sabio ADAPA»
  • según una inscripción, ASARADÓN erigió una estatua con la imagen de ADAPA en el templo de ASSUR
  • ASSURBANIPAL afirmó aprender «el secreto de la escritura de las tablillas de antes del Diluvio» tal como ADAPA lo había conocido

Las fuentes sumerias sostienen que existieron tanto culturas rurales agrícolas y ganaderas como asentamientos urbanos antes de que el Diluvio barriera la faz de la Tierra. El Libro del Génesis cuenta que el primer hijo de Adán y Eva, Caín, «labraba la tierra» y que su hermano Abel «apacentaba el ganado». Más tarde, tras ser exilado Caín «lejos de la presencia del Señor» por haber matado a Abel, se establecieron los asentamientos urbanos las Ciudades del Hombre: En el país de NUD, al este de Edén, Caín tuvo un hijo al que llamó HENOC y construyó una ciudad a la que puso su nombre, que significa «Fundación».

El Antiguo Testamento, que no tiene un interés especial en el linaje de Caín, salta rápidamente a la cuarta generación después del otro HENOC descendiente de Set, cuando nace LÁMEK: Y LÁMEK tomó dos esposas: una era Ada y la otra Silla. Y Ada dio a luz a YABAL el padre de los que habitan en tiendas y tienen ganado. Y su hermano era YUBAL el padre de los que tocan la cítara y la flauta. Y Silla dio a luz a TÚBAL-CAÍN, forjador de oro, cobre y hierro.

El pseudo-epigráfico Libro de los Jubileos, que se cree compuesto en el siglo II a.C. a partir de material más antiguo, añade que Caín se casó con su propia hermana AWAN y que ella dio a luz a HENOC, «a finales del cuarto Jubileo. Y en el primer año de la primera semana del quinto Jubileo, se construyeron casas en la tierra, y Caín construyó una ciudad y le puso por nombre Fundación, por el nombre de su hijo».

Durante mucho tiempo se creyó que esta parte del Génesis se sustentaba sola, sin corroboración ni paralelo con los textos mesopotámicos. Pero no es así. Está la tablilla babilónica N° 74329 del Museo Británico, catalogada como «contenedora de un mito por lo demás desconocido» que puede ser de hecho una versión babilonia – asiría de alrededor del 2000 a.C. de ¡un registro sumerio perdido del Linaje de Caín! copiado por A. R. MILLARD y traducido por W. G. LAMBERT “KADMOS, VOL. VI” que habla de los comienzos de un grupo de gente que eran labradores que se corresponde con el bíblico «labraba la tierra». Se les llama AMAKANDU «Pueblo Que con Pesar Vaga» que tiene paralelismo con la condenación de Caín: «Condenado seas, por el suelo que ha recibido la sangre de tu hermano… serás un nómada sin descanso sobre la tierra».

Y, lo más notable de todo: Al jefe mesopotámico de este pueblo exiliado se le llamaba KA’IN. También como en el relato bíblico él construyó en DUNNU una ciudad con torres gemelas y se consagró a sí mismo el señorío de la ciudad. El nombre del lugar intriga porque el orden de las sílabas se podría invertir en sumerio sin cambiar el significado. Así pues podría ser NU.DUN, semejante al nombre bíblico de NUD el lugar del exilio de Caín. En sumerio, significaría «el lugar de descanso excavado» muy similar a la interpretación bíblica de «Fundación» que se le da al nombre de la ciudad. Tras la muerte o el asesinato de KA’IN, «yació para su descanso en la ciudad de DUNNU, que tanto amó». Al igual que en el relato bíblico, el texto mesopotámico recoge la historia de las cuatro generaciones que le siguieron: Los hermanos se casaban con las hermanas y asesinaban a los padres, asumiendo el gobierno de DUNNU, así como asentándose en nuevos lugares, el último de los cuales recibió el nombre de SHUPAT «Juicio».

Una segunda fuente de crónicas mesopotámicas para los relatos de Adán y de su hijo Caín son los textos asidos. Encontramos con que en una arcaica lista de reyes asirios se afirma que en la más remota antigüedad, cuando sus antepasados habitaban en tiendas, término que vemos en la Biblia referido al linaje de Caín, el patriarca de su pueblo se llamaba ADAMU, el bíblico Adán. También encontramos, entre los epónimos tradicionales asirios de nombres reales, la combinación ASHUR-BEL-KA’INI «ASSUR, señor de los KA’INITAS»); y los escribas asirios equiparaban esto con el sumerio ASHUREN.DUNI «ASSUR es señor de DUNI») dando a entender que los KA’INI «El pueblo de KA’IN» y los DUNI «El pueblo de DUN», eran uno y el mismo pueblo reafirmando así al Caín bíblico y al País de NUD o DUN. Tras su breve incursión en el linaje de Caín, el Antiguo Testamento pone toda su atención en un nuevo linaje de descendientes de Adán. «Y Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo, y le llamó SET, pues ella dijo el Señor me ha concedido otro descendiente a cambio de Abel, al cual mató Caín». El Libro del Génesis añade entonces: «Ciento treinta años había vivido Adán cuando engendró un hijo a su imagen y semejanza, y le puso por nombre SET. «Y los días de Adán, después de engendrar a SET fueron ochocientos años y engendró a otros hijos e hijas y todos los días de la vida de Adán fueron novecientos treinta años y murió. Y SET vivió ciento cinco años y engendró a ENÓS; y después de engendrar a ENÓS, Set vivió ochocientos siete años y engendró otros hijos e hijas; y todos los días de Set fueron novecientos doce años y murió». El nombre del hijo de SET y siguiente patriarca antediluviano en el que se interesa la Biblia fue ENÓS; en hebreo «Humano, Mortal» y está claro que el Antiguo Testamento lo considera el progenitor del linaje humano en el núcleo de las crónicas antiguas. De él dice que «Fue entonces cuando se empezó a invocar el nombre de Yahveh» cuando tuvo su inicio el culto y el sacerdocio.

Existen varios textos sumerios que arrojan más luz sobre este intrigante aspecto. Los fragmentos disponibles del texto de ADAPA dicen que ENKI lo «perfeccionó» y lo trató como a un hijo, en Eridú su propia ciudad. Por tanto y como sugiere WILLIAM HALLO “ANTEDILUVIAN CITIES”, no parece casualidad que el bisnieto de Henos se llamara YÉRED que significa «El de Eridú». Aquí, entonces, está la respuesta. Al mismo tiempo que la Biblia pierde el interés en los descendientes desterrados de Adán, pone su atención en los patriarcas del linaje de Adán que habían permanecido en Edén en el sur de Mesopotamia y que fueron los primeros en ser llamados al sacerdocio. En la cuarta generación después de ENÓS, el primogénito recibió el nombre de HENOC. Los expertos creen que el significado de este nombre proviene de una variante de la raíz hebrea que significa «entrenar, educar». De él afirma brevemente el Antiguo Testamento que «anduvo con la Deidad» y que no murió en la Tierra, «pues la Deidad se lo llevó». Este único versículo del Génesis, el 5:24, está sustancialmente ampliado en los Libros de HENOC que no pertenecen a la Biblia, donde se detalla su primera visita a los Ángeles de Dios para ser instruido en ética y diversas ciencias. Más tarde, y después de volver a la Tierra para transmitir el conocimiento y los requisitos del sacerdocio a sus hijos, se le llevó de nuevo a lo alto, para reunirse de forma permanente con los Nefilim «Aquéllos Que Habían Caído» en su morada celeste.

La Lista de Reyes Sumerios recoge el reinado sacerdotal de ENMEDURANKI en Sippar, donde por entonces se ubicaba el ESPACIOPUERTO comandado por Utu/Shamash. Su nombre «Señor sacerdotal del DUR-AN-KI» indica que había sido entrenado en Nippur. En una tablilla poco conocida, de la que habla W. G. LAMBERT “ENMEDURANKI AND RELATED MATERIAL”, se lee: ENMEDURANKI fue un príncipe en Sippar, amado de Anu, Enlil y Ea. Shamash le señaló en el Templo Brillante. Shamash y Adad le llevaron a la asamblea de los dioses… Le mostraron cómo observar el aceite sobre el agua, un secreto de Anu, Enlil y Ea. Le dieron la Tablilla Divina, el secreto KIBDU del Cielo y la Tierra… Ellos le enseñaron cómo hacer cálculos con números. Cuando terminó la instrucción de ENMEDURANKI en los conocimientos secretos de los dioses, se le devolvió a Sumer. Los «hombres de Nippur, Sippar y Babilonia fueron llamados a su presencia». Él les habló de sus experiencias y del establecimiento del sacerdocio. Éste se transmitiría, por mandato divino, de padres a hijos: «El sabio erudito, que guarda los secretos de los dioses, sujetará a su hijo preferido con un juramento ante Shamash y Adad… y le instruirá en los secretos de los dioses». La tablilla concluye con una posdata: «Así se creó el linaje de los sacerdotes aquéllos a los que se permite acercarse a Shamash y Adad».

Por la época de la séptima generación después de ENÓS, en vísperas del Diluvio, la Tierra y sus habitantes sufrían una nueva glaciación. Los textos mesopotámicos detallan los sufrimientos de la humanidad, la carencia de alimentos, incluso el canibalismo. El Libro del Génesis tan sólo insinúa la situación, al afirmar que, cuando nació Noé «Respiro», su padre le puso este nombre con la esperanza de que su nacimiento señalara un respiro «a los afanes y la fatiga del trabajo, por causa de la Tierra que maldijo el Señor». La versión bíblica dice poco acerca de Noé, aparte de ser «justo y de genealogía pura». Los textos mesopotámicos informan que el héroe del Diluvio vivía en SHURUPPAK, el centro médico dirigido por SUD. Los textos sumerios relatan que dado que las penurias de la humanidad eran cada vez mayores, Enki propuso que se tomaran medidas para aliviar el sufrimiento, a lo que Enlil se opuso vehementemente. Lo que no dejaba de molestar a Enlil era el creciente intercambio sexual entre los jóvenes Anunnaki y las Hijas de los hombres. El Libro del Génesis describe la «toma de esposas» por Parte de los Nefilim con las siguientes palabras: Y sucedió cuando los terrestres comenzaron a crecer en número sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas, que los hijos de los dioses vieron que las hijas de los terrestres les eran compatibles; y tomaron para sí esposas de entre las que eligieron. La «tablilla mítica» CBS-14061 de la que habla E. CHIERA en “SUMERIAN RELIGIOUS TEXTS”, cuenta la historia en aquellos remotos días de un joven dios llamado MARTU, que pedía que se le permitiera también tomar una esposa humana. Sucedió, según dice el texto en su comienzo, cuando, La ciudad de NIN-AB existía, SHID-TAB no existía; la sagrada tiara existía, la sagrada corona no existía… Cohabitación había… Parir hijos había. «NIN-AB» «era una ciudad que había en el Gran País». Su sumo sacerdote, un consumado músico, tenía una esposa y una hija. En cierta ocasión, en que la gente se congregó para ofrecer la carne asada de los sacrificios a los dioses, MARTU, que era soltero vio a la hija del sacerdote. Deseándola, fue a su madre lamentándose: En mi ciudad tengo amigos que han tomado esposas. Tengo compañeros que han tomado esposas. En mi ciudad, a diferencia de mis amigos, yo no he tomado esposa; No tengo esposa, no tengo hijos. Tras preguntar si la doncella a la que deseaba «apreciaba su mirada», la diosa le dio su consentimiento. Entonces, los otros dioses jóvenes prepararon una fiesta; cuando se anunció el matrimonio, «en la ciudad de NIN.AB, se convocó a la gente al sonido del tambor de cobre; se hicieron sonar los siete tamboriles».

Este incremento en las uniones de jóvenes astronautas con las descendientes del Trabajador Primitivo no era del gusto de Enlil. Los textos sumerios cuentan que, «a medida que el País se extendía y la gente se multiplicaba», ENLIL se mostraba cada vez más «molesto con las declaraciones de la Humanidad» y con su capricho por el sexo y la lujuria. Las uniones entre los jóvenes Anunnaki y las hijas del Hombre le quitaban el sueño. «Y el Señor dijo: ‘Exterminaré a los terrestres a los que creé de sobre la faz de la Tierra’». Los textos dicen que cuando se decidió el despliegue de las profundas minas del Abzu, los Anunnaki procedieron también a establecer una estación científica de control en la punta sur de África. Al mando, se puso a Ereshkigal, nieta de ENLIL. Un relato épico sumerio recoge el arriesgado viaje de ENKI y ERESHKIGAL desde Mesopotamia hasta aquella remota región montañosa (KUR) un texto sugiere que ENKI secuestró o coaccionó de algún modo a ERESHKIGAL para hacer aquel viaje, pues se la «llevó a KUR como premio». Sabemos por otras epopeyas que NERGAL, uno de los hijos de Enki, atacaría posteriormente a ERESHKIGAL en su estación, a consecuencia de un insulto en el que se vio involucrado el emisario de ésta. En el último momento, ERESHKIGAL salvó la vida al ofrecerse a NERGAL como esposa y ofrecerle el control conjunto de las «Tablillas de la Sabiduría» de la estación.

 

DESCENDENCIA DE SET. Y Adán conoció a su mujer de nuevo y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set «fundación», pues la Deidad ha fundado para mí otra semilla en lugar de Abel, al que mató Caín. A partir de aquí el A.T. pierde todo el interés en “la corrompida línea de Caín y de LÁMEK“. El relato de los acontecimientos humanos se fija a partir de este punto en el linaje de Adán a través de su hijo Set y su primogénito ENÓS, cuyo nombre ha adquirido en hebreo la connotación genérica de «ser humano». «Fue entonces», dice el Génesis, «cuando se comenzó a invocar el nombre de la Deidad». Esta enigmática afirmación ha desconcertado a los eruditos bíblicos y a los teólogos a lo largo de los siglos. Viene seguido por un capítulo en que se da la genealogía de Adán a través de Set y ENÓS a lo largo de diez generaciones, finalizando con Noé, el héroe del Diluvio.

Los textos sumerios describen con igual precisión los tiempos primitivos, cuando los dioses estaban solos en Sumer, y la vida de los humanos allá en un tiempo posterior, antes del Diluvio. El relato sumerio original del Diluvio tiene por «Noé» a un «Hombre de SHURUPPAK», la 7a ciudad fundada por los nefilim cuando llegaron a la Tierra. Así pues, en algún momento a los humanos desterrados del Edén, se les permitió volver a Mesopotamia para vivir junto a los dioses, para servirles y adorarles. Interpretación la afirmación bíblica, fue en tiempos de ENÓS cuando los dioses permitieron a la Humanidad volver a Mesopotamia, para servir a los dioses «e invocar el nombre de la deidad». Ansiando entrar en el Diluvio, el siguiente acontecimiento épico de la saga humana, el Génesis da poca información aparte de los nombres de los patriarcas que siguieron a ENÓS. El significado del nombre de cada patriarca da algún atisbo de los acontecimientos que tuvieron lugar durante el tiempo que vivieron.

  • Adán y Eva tuvieron a Set. Set tuvo a ENÓS. El hijo de ENÓS a través del cual continuó el linaje puro, fue CAINÁN «pequeño Caín» y algunos estudiosos lo traducen por «herrero del metal». El hijo de CAINÁN fue MAHALALEL «el que alaba a dios». El hijo de MAHALALEL fue JARED «el que descendió». El hijo de JARED fue HENOC «el consagrado», diferente del hijo de Caín llamado también HENOC. A «El consagrado», a la edad de 365 años se lo llevó la Deidad. Pero trescientos años antes, a los 65 años, HENOC «el consagrado» tuvo un hijo llamado METHUSELAH; muchos expertos, siguiendo a LETTIA D. JEFFREYS en “ANCIENT HEBREW NAMES: THEIR SIGNIFICANCE AND HISTORICA! VALUE“, traducen METHUSELAH como «hombre del proyectil», «del misil». El hijo de METHUSELAH se llamó LÁMEK, significa «el que se humilló». Para efectos de claridad este LÁMEK es la 7a generación en la línea pura, mientras el LÁMEK de la “línea corrompida” de Caín fue la sexta generación. Y LÁMEK engendró a Noah «respiro», diciendo: «Que éste nos consuele de nuestro trabajo y del sufrimiento de nuestras manos por causa de la tierra que maldijo la deidad».

NOÉ BÍBLICO. Parece que la Humanidad pasaba por grandes privaciones cuando nació Noé. Los afanes y el duro trabajo no llevaban a ninguna parte, pues la Tierra que tenía que alimentarles estaba maldita. El escenario del Diluvio estaba montado, el trascendental acontecimiento iba a borrar de la faz de la Tierra a la raza humana y a toda la vida en la tierra y en los cielos. Y la Deidad vio que la maldad del Hombre era grande en la tierra, y que todo deseo que ideaba su corazón era sólo mal todos los días. Y la Deidad se arrepintió de haber hecho al Hombre sobre la tierra y Su corazón se apenó. Y la Deidad dijo: «Exterminaré al terrestre que he creado de la faz de la tierra».

Son éstas, graves acusaciones presentadas como justificación para unas drásticas medidas que tenían que llevar al «fin de toda carne», que carecen de especificidad y ni estudiosos ni teólogos encuentran respuestas satisfactorias en lo referente a los pecados o «violaciones» que pudieran haber disgustado tanto a la Deidad.

El uso insistente del término carne, tanto en los versículos acusatorios como en las proclamaciones del juicio, sugiere que las corrupciones y las violaciones tenían que ver con la carne. La Divinidad estaba apenada por el mal «deseo que ideaba el Hombre». El Hombre había descubierto el sexo y se había convertido en un maníaco sexual pero es difícil  aceptar que la Divinidad decidiera barrerlo de la faz de la Tierra, simplemente porque los hombres hacían demasiado el amor con sus esposas cuando los textos mesopotámicos hablan libre y elocuentemente del sexo y del acto sexual entre los dioses y se describe el tierno amor entre los dioses y sus consortes oficiales o con concubinas no oficiales, con sus hermanas, con sus hijas e incluso con sus nietas (pasatiempo favorito de Enki), el amor ilícito entre una doncella y su amante o el amor violento como cuando Enlil violó a NINLIL. Los dioses difícilmente se habrían vuelto contra la Humanidad por comportarse como ellos mismos se comportaban. Parece que el móvil de la Deidad no era solo cuestión de moral humana. La mayor parte del disgusto venía provocada porque la corrupción se estaba difundiendo entre los mismos dioses. Visto bajo esta luz, el significado de los desconcertantes versículos iniciales del capítulo 6 del Génesis quedaría claro: Y sucedió, cuando los terrestres comenzaron a crecer en número sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas, que los hijos de los dioses vieron que las hijas de los terrestres eran compatibles; y tomaron para sí por esposas a las que eligieron. Es decir, cuando los hijos de los dioses empezaron a relacionarse sexualmente con la descendencia de los terrestres, fue cuando la Deidad grito: «¡Basta!»

La frase Bíblica Y la Deidad dijo: «Mi espíritu no protegerá al Hombre para siempre; después de extraviarse, él no es más que carne» ha sido un enigma durante milenios que leída a la luz de la manipulación genética que puso en marcha la creación del Hombre y su mensaje para nuestros propios científicos indica que El «espíritu» de los dioses y su perfeccionamiento genético, la Humanidad estaba empezando a deteriorarse.

  • La Humanidad se había «extraviado» volviendo a ser de este modo, «nada más que carne» más cerca de sus orígenes animales simios. Éste es el énfasis que pone el A.T. en la distinción entre Noé, «un hombre justo… puro en sus genealogías» y «toda la tierra que estaba corrupta». Al casarse con hombres y mujeres de pureza genética decreciente, los dioses estaban cayendo también en el deterioro. Al señalar que sólo Noé seguía siendo genéticamente puro, el relato bíblico justifica la contradicción de la Deidad: Después de decidir borrar toda vida de la faz de la Tierra, decidió salvar a Noé y a sus descendientes y a «todo animal puro» y otras bestias y aves, «para que sobreviva la simiente de toda la faz de la tierra».

El plan de la Divinidad para frustrar su propio objetivo inicial consistió en avisar a Noé de la llegada de la catástrofe y dirigirle en la construcción de un arca que portara a la gente y a las criaturas que había que salvar. La noticia se dio a Noé 7 días antes y se las ingenió para construir el arca e impermeabilizarla, recoger a todas las criaturas y subirlas a bordo, junto con su familia, y para aprovisionar el arca en el tiempo previsto. «Y sucedió, después de siete días, que las aguas del Diluvio vinieron sobre la tierra». Lo que sucedió lo describe mejor la Biblia con sus propias palabras:

Aquel día, reventaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas de los cielos se abrieron… Y el Diluvio estuvo cuarenta días sobre la Tierra, y las aguas crecieron y levantaron el arca, y se elevó por encima de la tierra. Y las aguas se hicieron más fuertes y crecieron enormemente sobre la tierra, y el arca flotó sobre las aguas. Y las aguas se hicieron excesivamente fuertes sobre la tierra y todas las montañas altas fueron cubiertas, aquellas que están bajo todos los cielos: quince codos por encima de ellas imperó el agua, y las montañas fueron cubiertas. Y toda carne pereció… desde el hombre hasta los ganados y hasta las cosas reptantes y las aves del cielo fueron barridos de la Tierra; y sólo quedó Noé, y los que estaban con él en el arca. Las aguas imperaron sobre la Tierra 150 días cuando la Divinidad… hizo pasar un viento sobre la Tierra, y las aguas se calmaron. Y las fuentes del abismo se cerraron, al igual que las compuertas de los cielos; y la lluvia del cielo cesó. Y las aguas comenzaron a retroceder sobre la Tierra, yendo y viniendo. Y después de ciento cincuenta días, las aguas habían menguado; y el arca descansaba sobre los Montes de Ararat.

  • La ordalía de la Humanidad comenzó «en el año 600 de la vida de Noé, en el 2o mes, en el 17o día del mes». El arca descansó sobre los Montes de Ararat «en el 7o mes, en el 17o día del mes». El aumento de las aguas y su gradual «retroceso» suficiente para que su nivel permitiera que el arca se posara sobre los picos de Ararat llevó por tanto, 5 meses enteros. Después, «las aguas siguieron bajando hasta que los picos de las montañas» y no sólo los altísimos Ararat «pudieron verse en el 11o día del 10o mes» 3 meses después. Noé esperó otros 40 días, soltó un cuervo y una paloma «para ver si las aguas habían menguado de la superficie terrestre». En el 3er intento, la paloma volvió con una rama de olivo en la boca, indicando que las aguas habían retrocedido como para que se pudieran ver las copas de los árboles. Pocos días después, Noé soltó a la paloma una vez más, «pero ya no volvió». El Diluvio había terminado. Y Noé retiró la cubierta del Arca y miró, y he aquí: la superficie del suelo estaba seca. «En el 2o mes, en el 27o día del mes, quedó seca la tierra». Noé tenía 601 años. La ordalía había durado un año y diez días. Después, Noé y todos los que estaban con él en el arca salieron. Y Noé construyó un altar y ofreció holocaustos a la Deidad. Y la Deidad aspiró el tentador aroma y dijo en su corazón: «Nunca más maldeciré a la tierra seca por causa del terrestre; pues el deseo de su corazón es malo desde su juventud». El «final feliz» es un cúmulo de contradicciones, al igual que la misma historia del Diluvio.
  • Comienza con una larga acusación a la Humanidad por distintas abominaciones, entre las que habría que incluir la corrupción de la pureza de los jóvenes dioses Se llega a la trascendente decisión de exterminar toda carne y parece plenamente justificada. Después, la misma Deidad se apresura en no más de siete días para asegurarse de que la semilla de la Humanidad y otras criaturas no perezcan. Luego cuando el trauma ha terminado, la Deidad se apacigua con el aroma de la carne asada y olvidando su determinación original de poner fin a la Humanidad, deja de lado el asunto con una excusa, culpando a los malos deseos del Hombre en su juventud.

NOÉ SUMERIO: ZIUSUDRA UTNAPISTIM. La Biblia monoteísta comprimió en una sola Deidad los papeles representados por varios dioses que no siempre estaban de acuerdo. La historia bíblica del Diluvio estuvo aislada hasta los descubrimientos arqueológicos de la civilización mesopotámica y el descifrar los textos de la literatura acadia y sumeria. Hasta ese momento, sólo se había visto refrendada por primitivas leyendas dispersas por el mundo. El descubrimiento de «La Epopeya de Gilgamesh» le dio al Diluvio del Génesis una compañía más antigua y venerable, fortalecida más tarde con otros descubrimientos de textos y fragmentos más antiguos pertenecientes a la versión original sumeria. El héroe del Diluvio mesopotámico fue ZIUSUDRA en sumerio, UTNAPISTIM en acadio, que después del Diluvio, fue llevado a la Morada Celeste de los Dioses para vivir allí felizmente para siempre.

  • Cuando en búsqueda de la inmortalidad, Gilgamesh llegó por fin al lugar, pidió consejo a UTNAPISTIM sobre el tema de la vida y la muerte. UTNAPISTIM le desveló a Gilgamesh y a través de él a toda la Humanidad postdiluviana el secreto de su supervivencia, «una materia oculta, un secreto de los dioses» la verdadera historia se podría decir de la Gran Inundación. El secreto revelado fue que antes de la acometida del Diluvio, los dioses tuvieron una asamblea y votaron sobre la destrucción de la Humanidad. El voto y la decisión se mantuvieron en secreto, pero Enki buscó a UTNAPISTIM soberano de SHURUPPAK, para informarle de la inminente calamidad. La versión babilónica es más plausible: La decisión de destruir y el esfuerzo por salvar no son los actos contradictorios de una misma y única Divinidad, sino actos de diferentes deidades. La decisión de advertir y salvar la semilla del Hombre es el desafiante y arriesgado acto del dios Enki, que actúa en secreto en contra de la decisión conjunta de los otros Grandes Dioses. Fue él el único implicado en la conservación de sus «asombrosas obras de arte» encuadrado en el marco de la creciente rivalidad y enemistad con su hermano mayor Enlil. De forma clandestina, Enki le habló a UTNAPISTIM detrás de un biombo de junco. Al principio, sus revelaciones fueron crípticas. Después su advertencia y consejo se especificaron con claridad: Hombre de SHURUPPAK, hijo de UBAR-TUTU: ¡Echa abajo la casa, construye un barco! Renuncia a las posesiones, salva tu vida! ¡Abjura de tus pertenencias, salva tu alma! Lleva a bordo la simiente de todas las cosas vivas; el barco que has de construir sus dimensiones se habrán de medir. El paralelismo con la historia bíblica es obvio: un Diluvio está a punto de llegar; a un Hombre se le advierte; tiene que salvarse construyendo un barco especial; ha de llevar con él y salvar «la simiente de todas las cosas vivas».

UTNAPISTIM hizo a Enki la pregunta obvia: ¿Cómo iba él, UTNAPISTIM, a explicar al resto de ciudadanos de SHURUPPAK la construcción de una embarcación tan extraña y el abandono de todas sus posesiones? Enki aconsejó: Así le debes hablar a ellos: «He sabido que Enlil me es hostil, de manera que ya no puedo residir en vuestra ciudad, ni poner mis pies en territorio de Enlil. Por tanto al APSU bajaré, para morar con mi Señor EA». La excusa fue que como seguidor de Enki, UTNAPISTIM no podía seguir viviendo en Mesopotamia. Los versos siguientes sugieren que la zona padecía sequías y hambruna; UTNAPISTIM siguiendo el consejo de Enki aseguró a los residentes de la ciudad que si Enlil le veía partir, «la tierra se volverá a llenar de ricas cosechas». Esta engañosa excusa tuvo sentido para los otros habitantes que no hicieron preguntas, sino que llegó para ayudar en la construcción del arca. Matando y sirviendo bueyes y ovejas «todos los días», y prodigando «mosto, vino tinto, aceite y vino blanco», UTNAPISTIM les animó a trabajar más rápido. Hasta los niños llevaron betunes para impermeabilizar la nave. «Al 7o día, el barco estaba terminado. La botadura fue muy dificultosa, de modo que tuvieron que mover los tablones del suelo arriba y abajo, hasta dos tercios de la estructura que tenía que entrar en el agua» del Éufrates. Después, UTNAPISTIM subió a bordo a toda su familia y parientes, junto con «todo lo que yo tenía de todas las criaturas vivas», así como «los animales del campo, las bestias salvajes del campo». La similitud con el relato bíblico es clara. UTNAPISTIM subió a escondidas a todos los artesanos que le habían ayudado en la construcción del barco (yendo un paso más allá que Noé) y tenía que subir a bordo cuando se diera cierta señal cuya naturaleza Enki le había revelado. Ésta fue la orden: «¡Cuando Shamash, que da la orden del temblor al anochecer haga caer una lluvia de erupciones, sube a bordo de tu barco y atranca (sella) la entrada!» Véase la conexión con el encendido de un cohete espacial por parte de Shamash.

  • El momento llegó; el cohete provocó un «temblor al anochecer», hubo una lluvia de erupciones y UTNAPISTIM «atrancó todo el barco» y «entregó la estructura junto con su contenido» a «PUZUR-AMURRI, el Barquero». Llegó la tormenta «con las primeras luces del alba». Hubo estremecedores truenos. Una nube negra se levantó desde el horizonte. La tormenta arrancó los postes de las construcciones y los muelles; después los diques cedieron. Llegó la oscuridad, «convirtiendo en negrura todo lo que había sido luminoso» y «la ancha tierra se hizo añicos como una olla». Durante 6 días y 6 noches sopló la «tormenta-sur». Ganando velocidad mientras soplaba, sumergiendo las montañas, sorprendiendo a la gente como en una batalla… Cuando llegó el 7o día, la tormenta-sur que llevaba la inundación amainó en la batalla que había entablado como un ejército. El mar calló, la tempestad se sosegó, la inundación cesó. Se había instalado la tranquilidad. Toda la Humanidad había vuelto al barro. Se había hecho la voluntad de Enlil y la de la Asamblea de los Dioses. Pero sin saberlo ellos, el plan paralelo de Enki había funcionado: Flotando en las turbulentas aguas, había una embarcación que llevaba hombres, mujeres, niños y otras criaturas vivas. Finalizada la tormenta, UTNAPISTIM dice: «Abrí una ventanilla; la luz cayó sobre mi rostro». Miró alrededor; «El paisaje era tan liso como un tejado plano». Y agachándose, se sentó y sollozó: «las lágrimas corrían por mi cara». Buscó una costa en la inmensidad del mar, pero no vio nada. Después… Emergió una región montañosa; sobre el Monte NISIR se detuvo el barco y lo sujetó con firmeza, sin dejar que se moviera. Durante seis días, UTNAPISTIM estuvo vigilando desde el arca inmóvil y cautiva en los picos del NISIR «salvación», el bíblico de Ararat. Al igual que Noé, soltó una paloma para que buscara un lugar de descanso, pero volvió; Una golondrina también salió y volvió. Después, soltó a un cuervo y huyó, encontrando un lugar de descanso.
  • Entonces, UTNAPISTIM soltó a todas las aves y animales y salió él también. Construyó un altar «y ofrendó un sacrificio» (lo mismo que hizo Noé). Aquí, una vez más, la diferencia entre Deidad-única y Deidad-múltiple vuelve a aparecer. Cuando Noé ofreció el holocausto, «Yahveh aspiró el tentador aroma»: cuando UTNAPISTIM ofreció el sacrificio, «los dioses aspiraron el perfume, los dioses aspiraron el dulce perfume. Acudieron hasta el que había hecho el sacrificio». En el Génesis, Yahveh prometió que nunca más destruiría a la Humanidad. En la versión babilónica fue la Gran Diosa la que prometió: «No olvidaré… Seré consciente de estos días, nunca los olvidaré». Sin embargo, había problema inmediato: Cuando ENLIL llegó al lugar de la escena no pensaba demasiado en comida, estaba echando chispas al ver que alguien había sobrevivido.
  • « ¿Acaso alguna alma viviente ha escapado? ¡Ningún hombre debía sobrevivir a la destrucción!». Ninurta, su hijo y heredero apuntó inmediatamente el dedo acusador hacia ENKI/EA. « ¿Quién, sino Ea, puede diseñar un plan así? Sólo Ea sabe de qué va todo». Lejos de negar la acusación, lanzó uno de los discursos de defensa más elocuentes del mundo. Elogió a Enlil por su sabiduría y sugiriendo que posiblemente, Enlil no podía ser «poco razonable» realista, Enki mezcló negación con confesión. «No fui yo el que descubrió el secreto de los dioses»; simplemente dejé que un Hombre, uno «extremadamente sabio», percibiera por su propio saber el secreto de los dioses. Y si, como parece, este terrestre es tan sabio, Enki sugirió a Enlil, no vayamos a ignorar sus capacidades. «Así pues, ¡déjate aconsejar en cuanto a él!»
  • Todo esto relata «La Epopeya de Gilgamesh», era el «secreto de los dioses» que UTNAPISTIM le contó a Gilgamesh. Y después le contó el acontecimiento final. Dejándose influir por el argumento de Enki, Acto seguido, Enlil subió a bordo del barco. Me cogió de la mano y me llevó a bordo. Llevó a mi mujer a bordo, la hizo arrodillarse a mi lado. Y él, de pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos: «Hasta ahora, UTNAPISTIM no has sido más que humano; en lo sucesivo, UTNAPISTIM y su esposa serán para nosotros como dioses. ¡UTNAPISTIM residirá en la Lejanía, en la Boca de las Aguas!». Y UTNAPISTIM terminó de contar su historia a Gilgamesh. Después de ser llevado a vivir en la Lejanía, Anu y Enlil… Le dieron vida, como a un dios, lo elevaron a la vida eterna, como a un dios. En cuanto a la Humanidad en general, El relato bíblico termina diciendo que la Deidad permitió y bendijo la Humanidad con un «sed fecundos y multiplicaos».

Las versiones mesopotámicas de la historia del Diluvio también terminan con unos versículos que tratan de la procreación de la Humanidad. Los textos, en parte mutilados, hablan del establecimiento de «categorías» humanas: … Que haya una tercera categoría entre los Humanos: que haya entre los Humanos mujeres que den a luz y mujeres que no den a luz. Se establecieron nuevas directrices para la relación sexual: Normas para la raza humana: Que el varón… a la joven doncella… Que la joven doncella… El hombre joven a la joven doncella… Cuando el lecho esté puesto, que la esposa y su marido yazgan juntos. Enlil fue estratégicamente superado, La Humanidad se salvó y se le permitió procrear. Los dioses abrieron la Tierra al Hombre.

ZIUSUDRA «NOÉ». Enlil vio la ocasión de deshacerse de los terrestres cuando, desde esta estación científica en la punta de África, se le empezó a informar de una peligrosa situación: El crecimiento de la capa de hielo en la Antártida se había hecho inestable, al apoyarse sobre otra capa de nieve medio derretida y deslizante. El problema era que esta inestabilidad se estaba desarrollando justo cuando Nibiru estaba a punto de hacer su aparición en las proximidades de la Tierra; y el campo gravitatorio de Nibiru podía romper el delicado equilibrio de la capa de hielo, haciendo que se deslizara en el Océano Antártico. La inmensa marea que se podía originar así sería capaz de engullir todo el globo.

Cuando los Igigi en órbita alrededor de la Tierra confirmaron la certeza de esta catástrofe, los Anunnaki empezaron a reunirse en Sippar el ESPACIOPUERTO. ENLIL insistió en que no se informara a la humanidad de la inminencia del Diluvio y en una reunión especial de la Asamblea de Dioses, hizo jurar a todos y en especial a ENKI, que guardarían el secreto. La última parte del texto del ATRA-HASIS, la parte principal de la Epopeya de Gilgamesh y otros textos mesopotámicos describen con detalle los acontecimientos que siguieron: Cómo utilizó ENLIL la catástrofe del Diluvio para aniquilar a la humanidad y cómo ENKI oponiéndose a la decisión que ENLIL había forzado en la Asamblea de los Dioses, se las ingenió para salvar a su fiel seguidor ZIUSUDRA «Noé», diseñando para él una nave sumergible que pudiera soportar la avalancha de agua. Los mismos Anunnaki a una señal, «elevaron» en sus RUKUB ILANI «carros de los dioses», los encendidos cohetes «haciendo brillar la tierra con su fulgor». Al orbitar la Tierra en su lanzadera, contemplaron con horror la acometida de las olas en la superficie. Todo lo que había sobre la Tierra fue barrido por una colosal avalancha de agua: A.MA.RU BA.UR RA.TA «La Inundación lo arrasó todo». SUD que había creado al Hombre junto con ENKI, «vio y lloró… ISHTAR gritaba como una mujer de parto… los dioses, los Anunnaki, lloraban con ella». Retumbando adelante y atrás, las olas barrieron el suelo, dejando tras de sí inmensos depósitos de lodo: «Todo lo que había sido creado, volvió al barro». En El 12º Planeta se ofrecen evidencias acerca de la conclusión en la que el Diluvio que trajo un abrupto fin a la última glaciación, tuvo lugar hace alrededor de 13.000 años. Cuando las aguas del Diluvio «retrocedieron de sobre la tierra» y comenzaron a descender, los Anunnaki empezaron a aterrizar en el MONTE NISIR «Monte de la Salvación» Monte Ararat. Allí llegó también ZIUSUDRA-NOÉ, dirigida su nave por un navegante que le había proporcionado ENKI. ENLIL se mostró indignado al descubrir que la «simiente de la Humanidad» se había salvado; pero ENKI lo persuadió para que ablandara su postura: Los dioses, arguyó, ya no podrían subsistir en la Tierra sin la ayuda del hombre. «Y el Señor bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: ‘Sed fecundos, multiplicaos y llenad la Tierra».

El Antiguo Testamento, al concentrar su interés sólo en el linaje de Noé, no habla de otros pasajeros en la nave salvadora. Pero los textos mesopotámicos, más detallados, mencionan también al navegante del arca y desvelan que en el último momento, también subieron a bordo algunos amigos y ayudantes de ZIUSUDRA junto con sus familias. Las versiones griegas del relato de BEROSO afirman que después del Diluvio, los dioses llevaron a ZIUSUDRA, a su familia y al piloto para que vivieran con ellos; al resto se les indicó que volvieran por su cuenta a Mesopotamia.

El primer problema que se tuvieron que enfrentar todos los que se salvaron fue la comida. El Señor dijo a Noé y a sus hijos: «Todos los animales que hay sobre la tierra, todo lo que vuela en los cielos, todo lo que se arrastra por el suelo y todos los peces del mar pongo en vuestras manos; todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento» y añadió algo muy significativo: «al igual que os di las hierbas y todo tipo de grano». Esta frase (Génesis 9:3), que pasa casi desapercibida trata de los orígenes de la agricultura y se ve sustancialmente ampliada en los textos sumerios. Los expertos están de acuerdo en que la agricultura tuvo sus inicios en el creciente de Mesopotamia-Siria-Israel, pero no explican por qué comenzó en las tierras altas y no en las llanuras, donde el cultivo es más fácil. Coinciden en afirmar que se inició con la cosecha de «antepasados silvestres» del trigo y la cebada hace unos 12.000 años pero se muestran desconcertados por la uniformidad genética de aquellas primitivas hierbas de grano; y se muestran completamente incapaces de explicar la gesta botánico – genética que en el lapso de sólo 2.000 años, estas hierbas silvestres duplicaron, triplicaron y cuadruplicaron sus pares cromosómicos hasta convertirse en trigo y cebada cultivables de notable valor nutritivo, con la increíble capacidad de poder crecer casi en cualquier lugar y con un rendimiento inusual de dos cosechas al año. Junto a estos enigmas, encontramos con una aparición repentina similar de todo tipo de frutas y vegetales en la misma zona y casi al mismo tiempo, así como la simultaneidad en la «domesticación» de los animales, que se inició con ovejas y cabras, que proporcionaban carne, leche y lana.

La ciencia moderna todavía no ha encontrado la respuesta a cómo pudo aparecer todo en aquel momento, pero los textos sumerios si la ofrecieron hace milenios. Al igual que en la Biblia; se relata cómo comenzó la agricultura después del Diluvio, cuando, según el Génesis, «Noé se dedicó a la labranza»; pero, al igual que en la Biblia, que da cuenta de que mucho antes del Diluvio ya se labraba la tierra con Caín y se pastoreaba con Abel, las crónicas sumerias hablan del desarrollo de la agricultura y la ganadería en tiempos prehistóricos. En un texto que los expertos llaman El Mito del Ganado y los Cereales, se dice que cuando los Anunnaki llegaron a la Tierra, aún no había cereales ni ganado domesticados: Cuando de las alturas del Cielo a la Tierra Anu hizo venir a los Anunnaki, aún no había cereales, aún no habían crecido… No había ovejas, ni cordero que naciera; No había cabras, ni cabrito que naciera. La oveja aún no paría corderos, la cabra aún no paría a su cabrito. Aún no se tejía lana, aún no se había establecido. Más tarde, en la «Cámara de la Creación» en la casa de la Elaboración, en el Montículo Puro de los Anunnaki, en su laboratorio de manipulación genética, «se elaboraron con belleza» LAHAR «ganado lanar» y ANSHAN «cereales».

La morada se llenó de alimentos para los dioses. De la multiplicación de LAHAR y ANSHAN, los Anunnaki en su Montículo Sagrado comían pero no se saciaban. Buena leche del redil los Anunnaki en su Montículo Sagrado bebían pero no se saciaban.

Los Trabajadores Primitivos aquéllos que «no sabían de alimentarse con pan… que comían plantas con la boca» ya existían: Después de que Anu, Enlil, Enki y Sud hubieran diseñado a la gente de cabeza negra, ellos multiplicaron en el País la vegetación que deleita. Dieron vida con arte a los animales de cuatro patas; en el E.DIN pusieron. Así, con el fin de incrementar la producción de cereales y de ganado para saciar a los Anunnaki, se tomó una decisión: Enseñar a NAM.LU.GAL.LU «la humanidad civilizada» la «labranza de la tierra» y el «pastoreo del ganado… por el bien de los dioses»: Por el bien de lo que sacia, por el puro redil, dieron existencia a la Humanidad Civilizada.

Al igual que se describe aquello a lo que se dio existencia en aquel tiempo remoto, también se relacionan en este texto las variedades domesticadas que por entonces, aún no se habían creado: Lo que al plantarse se multiplica, aún no se había elaborado; Aún no se habían levantado bancales… El triple grano de treinta días no existía; el triple grano de cuarenta días no existía; el grano pequeño, el grano de las montañas, el grano del A.DAM puro, no existía… Los tubérculos del campo aún no se habían creado. Todo esto, como veremos, lo introdujeron en la Tierra Enlil y Ninurta algún tiempo después de que el Diluvio lo hubiera barrido todo sobre la faz de la Tierra, porque el primer problema que tuvieron que enfrentar los Anunnaki fue cómo conseguir las semillas necesarias para volver a poner en marcha los cultivos. Afortunadamente se había enviado algunas muestras de los cereales domesticados a Nibiru, por lo que «Anu se las proporcionó a Enlil desde el Cielo».

Acto seguido, Enlil buscó un lugar seguro en donde poder plantar las semillas, para recomenzar con la agricultura. La tierra aún estaba cubierta de agua y el único lugar que parecía adecuado era el de «la montaña de los aromáticos cedros». En un texto fragmentado, del que habla S.N. KRAMER en “SUMERISCHE LITERARISCHE TEXTE AUS NIPPUR”, se lee que Enlil subió a la cumbre y elevó los ojos; miró hacia abajo: allí, las aguas lo llenaban todo, como un mar; miró arriba: allí estaba la montaña de los aromáticos cedros. Subió la cebada, la sembró en bancales en la montaña. Lo que vegeta subió, plantó en bancales los cereales de grano, en la montaña.

La elección de la Montaña de los Cedros y su conversión en Lugar Prohibido «Sagrado» es muy probable que no fuera accidental. En todo Oriente Próximo de hecho en todo el mundo, no hay más que una Montaña de los Cedros de fama universal: La que está en el Líbano. Allí se encuentra, aún en nuestros días en BAALBEK, una inmensa plataforma que se sustenta sobre colosales bloques de piedra que sigue siendo una maravilla de la tecnología.

Aquel fue como se explica en Escalera al Cielo un lugar de aterrizaje de los Anunnaki, una plataforma que según las leyendas que aún persisten, fue construida en tiempos antediluvianos, en días tan remotos como aquéllos en los que vivió Adán. Tras el paso del Diluvio, era el único lugar del que se podía disponer de forma inmediata para los transportes de la lanzadera de los Anunnaki, dado que el ESPACIOPUERTO de Sippar había desaparecido, enterrado bajo capas y capas de lodo.

Una vez en posesión de las semillas, la cuestión estribaba en dónde sembrarlas… Las tierras bajas, todavía llenas de lodo y agua, no eran adecuadas para la habitación. Las tierras altas, aunque se habían librado de la avalancha de agua, estaban empapadas con las lluvias que comenzaron a caer con la nueva era climática. Los ríos aún no habían encontrado sus nuevos cauces; las aguas no tenían dónde ir; el cultivo era imposible. Todo esto lo explica un texto sumerio: La hambruna fue muy severa, no se producía nada. Los ríos pequeños no estaban limpios, no se habían aclarado del lodo… En ninguna parte había cosechas, sólo crecían las malas hierbas. Los dos grandes ríos de Mesopotamia, el Tigris y el Éufrates, tampoco funcionaban: «El Éufrates no conseguía formar un único cauce, todo era miseria; el Tigris estaba confundido, zarandeado y herido».

Quien asumió la tarea de construir represas en las montañas, excavar nuevos cauces para los ríos y drenar el exceso de agua fue Ninurta: «A ello entregó el señor su elevada mente; Ninurta, el hijo de Enlil, hizo grandes cosas»: Para proteger la tierra, levantó un poderoso muro. Con una maza golpeó las rocas; el héroe amontonó las piedras, hizo un poblado… Las aguas dispersas se reunieron, lo que por las montañas se había desperdigado, dirigió y envió al Tigris. Sacó las altas aguas de la tierra de cultivo. Y, he aquí, que todo en la Tierra se regocijó con Ninurta, el señor de la tierra.

Un largo texto, recompuesto poco a poco por los expertos, Las Hazañas y Proezas de Ninurta, añade una nota trágica a los esfuerzos de Ninurta por devolver el orden a la Tierra. Para poder acceder a todos los lugares problemáticos con rapidez, Ninurta iba de un sitio a otro por las montañas con su nave aérea; pero «Su Pájaro Alado colisionó contra la cumbre; sus piñones se estrellaron en tierra». Un versículo poco claro sugiere que fue rescatado por Adad.

Sabemos por los textos súmenos que lo primero que se cultivó en las laderas de la montaña fueron arbustos y árboles frutales, y con toda probabilidad uva. Los textos dicen que los Anunnaki le dieron a la humanidad «las excelentes uvas blancas y el excelente vino blanco; las excelentes uvas negras y el excelente vino tinto». No sorprende que leamos en la Biblia que cuando «Noé se dedicó a la labranza, Plantó una viña; y bebió del vino y se embriagó».

Cuando las obras de drenaje que llevara a cabo Ninurta en Mesopotamia hicieron posible el cultivo en las llanuras, los Anunnaki «llevaron el grano del cereal desde la montaña», y «el País [Sumer] se familiarizó con el trigo y la cebada».

En los milenios que siguieron, la humanidad reverenció a Ninurta como aquél que le enseñó la agricultura. Los arqueólogos han llegado a encontrar en un emplazamiento sumerio un «Almanaque Agrícola» atribuido a él. El nombre acadio de Ninurta era URASH «El del Arado», y en un sello cilíndrico sumerio se le representa algunos creen que se trata de Enlil concediendo el arado a la humanidad.

Mientras que a Enlil y a Ninurta se les atribuye la concesión de la agricultura a la humanidad, a Enki se le atribuye la introducción de la ganadería. Fue después de que se cultivaran ya los primeros granos, pero aún no «el grano que se multiplica», los granos con cromosomas dobles, triples y cuádruples, pues éstos los creó Enki con el consentimiento de Enlil.

En aquel tiempo Enki le dijo a Enlil: «Padre Enlil, rebaños y cereales han dado alegría al Montículo Sagrado, se han multiplicado mucho en el Montículo Sagrado. Ordenemos Enki y Enlil: Hagamos salir del Montículo Sagrado a la criatura lanar y al grano que se multiplica». Enlil accedió, y hubo abundancia: A la criatura lanar pusieron en un redil.

Las semillas que brotan dieron a la madre para los granos establecieron un lugar. A los trabajadores les dieron el arado y el yugo…  El pastor crea abundancia en el redil; la joven trae abundancia que brota; ella levanta la cabeza en el campo: la abundancia vino del cielo. La criatura lanar y los granos que se plantaron trajeron el esplendor. Se le dio abundancia al pueblo congregado.

Del arado, esa revolucionaria herramienta agrícola tan simple como ingeniosa, tiraban en un principio los labradores, tal como se explica en el texto de arriba. Enki «dio existencia a las grandes criaturas vivas» al ganado doméstico y los toros sustituyeron a las personas en el tiro del arado. Así, concluye el texto, los dioses «dieron fertilidad a la tierra».

Mientras Ninurta se ocupaba de hacer represas en las montañas que rodean Mesopotamia y de drenar sus llanuras, Enki volvió a África para evaluar los daños que el Diluvio había causado allí.

Al final, Enlil y sus descendientes terminaron controlando todas las zonas altas desde el sudeste, Elam, se le confió a Inanna/Ishtar hasta el noroeste, los Montes Tauro y Asia Menor que se le dieron a ISHKUR-ADAD, con las tierras altas que forman un arco entre ellas, que se le dieron a Ninurta, en el sur y a Nannar/Sin, en el norte. El mismo Enlil conservó la posición central, controlando el antiguo E.DIN; y el lugar de aterrizaje en la Montaña de los Cedros se puso bajo el mando de Utu/Shamash.

Cuando Enki inspeccionó África se le hizo evidente que el Abzu sólo la parte sur del continente no era suficiente. Si la «abundancia» en Mesopotamia se basó en el cultivo de ribera, lo mismo tenía que hacerse en África, de manera que puso su atención, sus conocimientos y sus dotes organizativas en la recuperación del Valle del Nilo.

Como hemos visto, los egipcios sostenían que sus grandes dioses habían llegado a Egipto desde Ur «el lugar de antaño». Según MANETÓN, el reinado de Ptah sobre las tierras del Nilo comenzó 17.900 años antes que Menes hacia el 21.000 a.C. Nueve mil años más tarde, Ptah entregó los dominios de Egipto a su hijo Ra; pero el reinado de éste se interrumpió súbitamente después de unos breves 1.000 años hacia el 11.000 a.C. cuando tuvo lugar el Diluvio. Los egipcios creían que después, Ptah volvió a Egipto para llevar a cabo grandes obras de recuperación de tierras y literalmente de elevación de éstas desde debajo de las aguas. Existen textos sumerios en donde se atestigua también que Enki fue a las tierras de Meluhha (Etiopía-Nubia) y Magan (Egipto) para hacerlas habitables para el hombre y los animales: Fue al País de Meluhha; Enki, señor del Abzu, decreta su destino: Tierra negra, que tus árboles sean grandes, que sean árboles de las Tierras Altas. Que tus palacios reales se llenen de tronos. Que tus juncos sean grandes, que sean juncos de las Tierras Altas… Que tus toros sean grandes, que sean toros de las Tierras Altas… Que tu plata sea como oro, que tu cobre sea estaño y bronce… Que tu pueblo se multiplique; que tu héroe salga como un toro…

Las crónicas sumerias que relacionan a Enki con las tierras africanas del Nilo resultan importantes porque corroboran los relatos egipcios con relatos mesopotámicos y porque vinculan a los dioses sumerios especialmente los dioses Enki con los dioses de Egipto; pues creemos que Ptah no es otro que Enki. Tras hacer habitables de nuevo las tierras, Enki dividió el continente africano entre sus seis hijos.

  • El dominio más meridional se le volvió a conceder a NER.GAL «Gran Vigilante» y a su esposa Ereshkigal.
  • Un poco más al norte, en las regiones mineras, se instaló GIBIL «El del Fuego» a quien su padre enseñó los secretos de la metalurgia.
  • A.GAL «Príncipe de las Grandes Aguas» se le dio como su nombre indica la región de los grandes lagos y las fuentes del Nilo.
  • Aún más al norte, en los pastos mesetarios del Sudán, reinó el hijo menor, DUMU.ZI «Hijo Que Es Vida» cuyo apodo era «El Apacentador».

Entre los expertos se discute aún la identidad de otro de los hijos de Enki. Pero no hay duda de que el sexto hijo en realidad, el primogénito de Enki y su heredero legal fue MAR.DUK «Hijo del Montículo Puro». Debido a que uno de sus cincuenta epítetos fue ASAR, que suena similar al egipcio AS-SAR «Osiris» en griego, algunos expertos han especulado con la idea de que Marduk y Osiris fueran uno y el mismo dios. Pero estos epítetos como «Todopoderoso» o «Impresionante» se les aplicaban a diversas deidades y el significado de Asar, «Todo lo Ve», fue también el nombre – epíteto del dios asirio ASSUR.

De hecho, hemos encontrado más similitudes entre el babilonio Marduk y el egipcio Ra: el primero era hijo de Enki, el segundo era hijo de Ptah, siendo ambos, Enki y Ptah, según creemos, uno y el mismo dios; mientras que Osiris era el bisnieto de Ra y por tanto de una generación muy posterior a la de Ra o Marduk. De hecho, en los textos sumerios se han encontrado evidencias dispersas, pero insistentes, que apoyan la idea de que el dios que los egipcios llamaban Ra y el que los mesopotámicos llamaban Marduk eran una y la misma deidad. Un himno auto-laudatorio a Marduk (tablilla Ashur/4125) declara que uno de sus epítetos era «El dios IM.KUR. GAR RA «Ra Quien Junto al País Montañoso Habita». Existen evidencias textuales de que los sumerios eran conscientes del nombre egipcio de la deidad era Ra. Hubo sumerios cuyos nombres personales incluían el nombre divino de RA y en tablillas del tiempo de la III Dinastía de Ur se menciona «DINGIR RA» y su templo E.DINGIR.RA. Tras la caída de esta dinastía, cuando Marduk logró la supremacía en su ciudad favorita, Babilonia, su nombre sumerio KA.DINGIR «Puerta de los Dioses» se cambió por KA.DINGIR.RA «Puerta de los Dioses de Ra».

Como pronto mostraremos, el ascenso de Marduk hasta su encumbramiento tuvo sus inicios en Egipto, donde su monumento más conocido la Gran Pirámide de GIZEH jugó un papel crucial en su turbulenta carrera. Pero el Gran Dios de Egipto, Marduk-Raanhelaba gobernar toda la Tierra haciéndolo desde el antiguo «Ombligo de la Tierra» en Mesopotamia, ambición que le llevó a abdicar al trono divino de Egipto en favor de sus hijos y nietos. No se imaginaba que esto iba a llevar a dos Guerras de las Pirámides y casi a su muerte.

CUANDO LOS DIOSES HUYERON DE LA TIERRA.

El Diluvio cuyas furiosas aguas barrieron la Tierra Algunos lo explican en términos de las inundaciones anuales de la llanura Tigris-Éufrates donde una de mismas fue especialmente severa. Campos, ciudades, hombres y animales fueron barridos por la crecida de las aguas y los pueblos primitivos, viendo el acontecimiento como un castigo de los dioses, propagaron la leyenda del Diluvio. En “EXCAVATIONS AT UR“, Sir LEONARD WOOLLEY relata que en 1929, cuando los trabajos en el Cementerio Real de Ur estaban tocando a su fin, los trabajadores hicieron un pequeño pozo en un montículo cercano, cavando a través de una masa de cerámica rota y de cascotes de ladrillo. Un metro más abajo llegaron a un nivel de barro endurecido, algo que habitualmente marca el punto donde una civilización ha comenzado.

Pero, ¿milenios de vida urbana sólo dejaron un metro de estratos arqueológicos? SIR LEONARD pidió que cavaran todavía más. Profundizaron otro metro y luego, metro y medio más. Sacaron «suelo virgen» barro sin rastros de habitación humana. Después de cavar casi tres metros y medio de cieno y barro seco, llegaron a un estrato en el que empezaron a encontrarse trozos de cerámica verde e instrumentos de sílex. ¡Una civilización más antigua había sido enterrada bajo tres metros y medio de bario! SIR LEONARD se metió en el hoyo de un salto y examinó la excavación. Llamó a sus ayudantes en busca de opiniones. Nadie tenía una teoría plausible. La esposa de SIR LEONARD dijo por casualidad: « ¡Pero, si está claro, es el Diluvio!».

Otras delegaciones arqueológicas en Mesopotamia dudaron de esta maravillosa intuición. El estrato de barro donde no había rastros de habitación indicaba efectivamente una inundación. Los depósitos de UR y AL-‘UBAID sugerían la inundación entre el 3500 y el 4000 a.C…, un depósito similar descubierto posteriormente en KIS se estimó que se había formado en los alrededores del 2800 a.C… La misma fecha de 2800 a.C… Se estimó para unos estratos de barro encontrados en EREK y en SHURUPPAK la ciudad del Noé sumerio.

En Nínive, los excavadores encontraron a una profundidad de 18 metros, 13 estratos alternos de barro y arena ribereña datados entre el 4000 y el 3000 a.C… Por tanto, la mayoría de los estudiosos creen que lo que WOOLLEY encontró fueron los rastros de varias inundaciones locales, algo frecuente en Mesopotamia, donde las ocasionales lluvias torrenciales y las crecidas de los dos grandes ríos y sus frecuentes cambios de curso causan tales estragos. En cuanto a los diferentes estratos de barro, los expertos han llegado a la conclusión de que no pertenecen a una gran calamidad, como debió ser el monumental acontecimiento prehistórico que conocemos como el Diluvio.

El A.T. es una obra maestra de brevedad y precisión. Las palabras siempre están muy bien elegidas para expresar los significados precisos; los versículos, relevantes; su orden, intencionado; su longitud, la necesaria. La totalidad de la historia de la Creación hasta la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén se cuenta en 80 versículos. La relación completa de Adán y su linaje, aun con el relato diferenciado de Caín y su linaje, y Set, ENÓS y su linaje, se trata en 58 versículos.

ANTES Y DESPUÉS DEL DILUVIO. El relato de la Gran Inundación mereció 87 versículos. Es bajo cualquier criterio editorial, la «historia principal» No un acontecimiento local, sino una catástrofe que afectó a toda la Tierra, a toda la Humanidad. Los textos mesopotámicos afirman con claridad que «los cuatro rincones de la Tierra» se vieron afectados. Fue un punto crucial en la prehistoria de Mesopotamia. Estaban los acontecimientos, las ciudades y la gente de antes y después del Diluvio. Estaban los hechos de los dioses y el Reino que habían hecho descender del Cielo antes y después de la Gran Inundación. Es la gran divisoria del tiempo, no sólo largas listas de reyes sino también textos relativos a reyes individuales y a su ascendencia hacía el Diluvio.

  • En uno perteneciente a UR-NINURTA, se recordaba el Diluvio como un acontecimiento remoto en el tiempo: En aquel día, en aquel remoto día, en aquella noche, en aquella remota noche, en aquel año, en aquel remoto año cuando el Diluvio tuvo lugar. El rey asirio ASSURBANIPAL, mecenas de las ciencias que amasó una inmensa biblioteca de tablillas de arcilla en Nínive, declaró en una de sus inscripciones conmemorativas que él había encontrado y había sido capaz de leer «inscripciones en piedra de antes del Diluvio». En un texto acadio, en el que se habla de los nombres y su origen, se explica que hay una lista de nombres «de reyes de después del Diluvio». Un rey era ensalzado por ser «de simiente preservada desde antes del Diluvio». Y diversos textos científicos citan como fuente «los sabios de antaño, de antes del Diluvio».
  • El Diluvio no fue un acontecimiento local o una inundación periódica sino según todos los relatos, un acontecimiento de una magnitud sin precedentes que sacudió la Tierra, una catástrofe que ni el Hombre ni los dioses habían experimentado hasta entonces, ni han experimentado después. Los textos bíblicos y mesopotámicos examinados hasta ahora dejan unos cuantos misterios por resolver. ¿Qué terrible experiencia sufrió la Humanidad, que hizo que a Noé se le llamará «Respiro», con la esperanza de que su nacimiento señalara el fin de las penurias?
  • ¿Cuál era el «secreto» que los dioses juraron guardar y del que se acusó a Enki de haberlo desvelado?
  • ¿Por qué el lanzamiento de un vehículo espacial desde Sippar fue la señal para que UTNAPISTIM entrara y sellara el arca?
  • ¿Dónde estuvieron los dioses mientras las aguas cubrían hasta la más alta de las montañas?
  • ¿Y por qué valoraron tanto el sacrificio de carne asada que hizo Noé/UTNAPISTIM?
  • El Diluvio no fue un castigo premeditado producido por voluntad propia de los dioses sino por un acontecimiento catastrófico, natural, inevitable, previsible, no repentino, detectable en cuanto a su llegada por los dioses que solo representaron un papel pasivo. El secreto que los dioses juraron no revelar fue una conspiración contra la Humanidad, consistente en reservarse la información que tenían respecto a la próxima avalancha de agua, de modo que, mientras los nefilim se salvaban, la Humanidad pereciera.

ATRA-HASIS. Gran parte de los conocimientos que tenemos ahora sobre el Diluvio y los acontecimientos que lo precedieron provienen del texto «Cuando los dioses» donde ATRA-HASIS fue héroe del Diluvio. En el fragmento sobre el Diluvio que hay en «La Epopeya de Gilgamesh», Enki llama a UTNAPISTIM/Noé «extremadamente sabio», en acadio ATRA-HASIS. Los expertos inferían que los textos en los que ATRA-HASIS es el héroe podían formar parte de una historia sumeria anterior al Diluvio. Con el tiempo, se descubrieron suficientes tablillas babilonias, asirías, cananeas e incluso, sumerias originales para permitir un importante re-ensamblaje de la epopeya de ATRA-HASIS, trabajo maestro cuyos artífices fueron W. G. LAMBERT y A. R. MILLARD en “ATRA-HASIS: THE BABYLONIAN STORY OF THE FLOOD“. Tras describir el duro trabajo de los Anunnaki, su motín y la subsiguiente creación del Trabajador Primitivo, la epopeya relata cómo comenzó el Hombre a procrear y a multiplicarse, cosa sabida por la versión bíblica.

Con el tiempo, la Humanidad empezó a disgustar a Enlil. La tierra se extendía, la gente se multiplicaba; como toros salvajes yacían. El dios Enlil se molestó con sus uniones y sus declaraciones por lo dijo a los grandes dioses: «Las declaraciones de la Humanidad se han hecho agobiantes; sus uniones no me dejan dormir».

Enlil una vez más en el papel de perseguidor de la Humanidad ordenó un castigo. Pidió que se diezmara a la Humanidad con la peste y otras enfermedades. Las versiones acadia y asiria hablan de los «dolores, mareos, resfriados, fiebre», las «enfermedades, plagas y peste» que afligieron a la Humanidad y a su ganado.

Pero los planes de Enlil no funcionaron. «El que era extremadamente sabio» ATRA-HASIS era alguien especialmente cercano al dios Enki. Contando su propia historia dice: «Yo soy ATRA-HASIS; vivía en el templo de Ea, mi señor». Con «su mente atenta a su Señor Enki/EA» ATRA-HASIS apeló a Él para que desmontara el plan de su hermano Enlil: «Ea, Oh Señor, la Humanidad gime; la furia de los dioses consume la tierra. ¡Y, sin embargo, tú eres el que nos ha creado! ¡Que cesen los dolores, los mareos, los resfriados, la fiebre!». Cuando se descubrieron más tablillas (rotas), se supo cuál había sido el consejo de Enki. Dijo algo como «…que aparezca en la tierra…». Fuera lo que fuera, funcionó.

Poco después, Enlil se quejó amargamente a los dioses: «la población no ha disminuido; ¡son más numerosos que antes!». Entonces se puso a esbozar el exterminio de la Humanidad a través del hambre. « ¡Que se le corten los suministros a la gente; que sus vientres carezcan de frutas y vegetales!» La hambruna tenía que acaecer a través de las fuerzas de la naturaleza, por escasez de lluvia y falta de irrigación.

Que las lluvias del dios de la lluvia se retengan arriba; abajo, que las aguas no salgan de sus fuentes. Que el viento sople y reseque el suelo; que las nubes se espesen, pero que retengan su aguacero. Incluso las fuentes de alimentación marinas tenían que desaparecer.

A Enki se le ordenó que «pasara el cerrojo y atrancara el mar» y que «guardara» sus alimentos lejos de la gente. La sequía no tardó en difundir la devastación. Desde arriba, el calor no era… Abajo, las aguas no surgían de sus fuentes. La matriz de la Tierra no daba frutos; la vegetación no crecía… Los negros campos se hicieron blancos; la amplia llanura se asfixió con sal. La hambruna resultante causó estragos entre la gente y la situación fue empeorando con el paso del tiempo.

Los textos mesopotámicos hablan de una devastación creciente a lo largo de seis SHA-AT-TAM’S que algunos traducen como «años» pero que literalmente significa «pasos» como la versión asiria aclara, «un año de Anu»: Durante un SHA-AT-TAM ellos comieron la hierba de la tierra. Durante el segundo SHA-AT-TAM sufrieron la venganza. El tercer SHA-AT-TAM llegó; sus rasgos se vieron alterados por el hambre, sus rostros estaban incrustados… estaban viviendo al borde de la muerte. Cuando el cuarto SHA-AT-TAM llegó, sus rostros parecían verdes; caminaban encorvados por las calles; su ancho hombros se hizo estrecho. Para el quinto «paso», la vida humana comenzó a deteriorarse. Las madres cerraban las puertas a sus propias hijas hambrientas. Las hijas espiaban a sus madres para ver si ocultaban comida. Para el sexto «paso», había un canibalismo desenfrenado. Cuando el sexto SHA-AT-TAM llegó se preparaban a la hija para la comida; al hijo se preparaban como alimento… Una casa devoraba a la otra.

Los textos hablan de la insistente intercesión de ATRA-HASIS ante su dios Enki. «En la casa de su dios… puso el pie;… todos los días lloraba, trayendo oblaciones por la mañana… invocaba el nombre de su dios», buscando la ayuda de Enki para detener la hambruna. Sin embargo, Enki debía sentirse ligado a la decisión de las otras deidades, pues, en un primer momento, no respondió. Es posible que se ocultara de su fiel adorador, que dejara el templo y saliera a navegar por sus amados pantanos. «Cuando el pueblo estaba viviendo al filo de la muerte», ATRA-HASIS «puso su lecho de cara al río». Pero no hubo respuesta.

La visión de una Humanidad hambrienta y desintegrada, de padres que se comían a sus propios hijos, trajo finalmente lo inevitable: otro enfrentamiento entre Enki y Enlil. En el 7o «paso», cuando los hombres y las mujeres que quedaban eran «como fantasmas de los muertos», recibieron un mensaje de Enki. «Haced un gran ruido en la tierra», dijo. Enviad heraldos que ordenen a toda la gente: «No veneréis a vuestros dioses, no recéis a vuestras diosas». ¡Que haya desobediencia total!

Bajo la tapadera de este alboroto, Enki planeaba una acción más concreta. Los textos, bastante fragmentados en este punto, desvelan que convocó una asamblea secreta de «ancianos» en su templo. «Ellos entraron… tomaron consejo en la Casa de Enki». En primer lugar, Enki se exoneró contándoles lo mucho que se había opuesto a los actos de los demás dioses.

Después, esbozó un plan de acción que de algún modo tenía que ver con su mando sobre los mares y el Mundo Inferior. Los detalles clandestinos del plan a partir de unos versículos fragmentarios son: «Por la noche… después de que él…» alguien tenía que estar «a la orilla del río» a determinada hora, quizás para esperar el regreso de Enki desde el Mundo Inferior. De allí, Enki «trajo a los guerreros del agua» y quizás también algunos de los terrestres que eran Trabajadores Primitivos en las minas. En el momento acordado, se cursaron las órdenes: « ¡Vamos!… la orden…»

A pesar de todas las líneas perdidas se puede colegir lo que sucedió a partir de la reacción de Enlil que «Estaba lleno de ira». Convocó la Asamblea de Dioses y envió a su alguacil para que trajera a Enki. Se levantó y acusó a su hermano de romper los planes de vigilancia y contención al romper el «cerrojo del mar»: Todos nosotros, Grandes Anunnaki, llegamos juntos a una decisión… Ordené que, en el Pájaro del Cielo, Adad vigilaría las regiones superiores; que Sin y Nergal vigilarían las regiones medias de la Tierra; que el cerrojo, la barrera del mar, tú Enki vigilarías con tus cohetes. ¡Pero tú has dejado pasar provisiones para la gente!

Enki negó que aquello hubiera ocurrido con su consentimiento: El cerrojo, la barrera del mar, guardé con mis cohetes. Pero cuando… escapó de mí… una miríada de pescado… desapareció; ellos rompieron el cerrojo… ellos mataron a los guardianes del mar. Afirmó que había capturado a los culpables y que los había castigado, pero Enlil no se dio por satisfecho.

Pidió que Enki «dejara de alimentar a su gente» que ya no suministrara «raciones de cereales con las que la gente rebosa de salud». La reacción de Enki fue asombrosa: Se hartó de la sesión; en la Asamblea de los Dioses, la risa le venció. Imagínese el pandemónium que se organizó. Enlil estaba furioso. Hubo acalorados intercambios con Enki y gritos. « ¡No deja de calumniar!» Cuando la Asamblea recuperó por fin el orden, Enlil recuperó la palabra de nuevo. Recordó a sus colegas y subordinados que había sido una decisión unánime. Hizo un repaso de los acontecimientos que habían llevado a la creación del Trabajador Primitivo y recordó las muchas veces que Enki había «roto la norma». Dijo que aún había una posibilidad para condenar a la Humanidad con Una «inundación exterminadora» que estaba al caer y se avecinaba pero que debía mantenerse en secreto, a resguardo del pueblo.

Pidió a los miembros de la Asamblea que se comprometieran a guardar el secreto y que «el príncipe Enki se comprometa con un juramento». Abrió la boca y se dirigió a la Asamblea de todos los dioses: « ¡Vamos, todos, y prestemos juramento sobre la Inundación Exterminadora!». Anu juró primero; Enlil juró; sus hijos juraron con él. Al principio Enki se negó a prestar juramento. ¿«Por qué me quieres comprometer con un juramento?», preguntó. ¿«Acaso voy a levantar mis manos contra mis propios humanos?» Al final, fue obligado a jurar. Uno de los textos dice, específicamente, «Anu, Enlil, Enki y NINHURSAG, los dioses del Cielo y la Tierra, han prestado juramento». La suerte estaba echada. El juramento al que se comprometió Enki tal como decidió interpretarlo fue no revelar al pueblo el secreto del Diluvio que se avecinaba; pero si podía contárselo a una pared.

Hizo que ATRA-HASIS fuera al templo y se pusiera detrás de un biombo al que fingió hablarle, no con su devoto terrestre: «Biombo de junco» «Presta atención a mis instrucciones. En todos los lugares habitados, sobre las ciudades, una tormenta asolará. Ésa será la destrucción de la simiente de la Humanidad… Éste es el último fallo, la palabra de la Asamblea de los dioses, la palabra dicha por Anu, Enlil y NINHURSAG». Este subterfugio explica el argumento que expondría Enki más tarde, cuando se descubrió que Noé/UTNAPISTIM había sobrevivido, al decir que él no había roto su juramento, al decir que aquel terrestre «extremadamente sabio», ATRA-HASIS, había descubierto el secreto del Diluvio por sí mismo, a través de la correcta interpretación de los signos. Existen sellos en los que se ve a un asistente sosteniendo el biombo mientras EA (Enki creador y benefactor del hombre) como Dios Serpiente revela el secreto a ATRA-HASIS. El consejo que dio Enki a su fiel sirviente fue que construyera una nave, pero éste le dijo: «Yo nunca he construido un barco… hazme un plano en el suelo para que pueda verlo» y entonces Enki le dio las instrucciones precisas sobre las medidas que debía tener y sobre su construcción. Acostumbrados a la historia bíblica, se imagina al «arca» como un barco muy grande, con cubiertas y superestructuras, pero el término bíblico “TEBA” proviene de la raíz «hundido» por lo que hay que colegir que Enki dio instrucciones a su Noé para que construyera un barco sumergible, un submarino.

El texto acadio dice que Enki hablaba de un barco «techado por encima y por debajo», herméticamente sellado con «brea dura». Sin cubiertas ni aberturas, «de modo que el sol no viera el interior». Tenía que ser «como un barco del APSU», un SULILI término que se utiliza en la actualidad, en hebreo, SOLELETH, para identificar un submarino. «Que el barco», dijo Enki, «sea un MA.GUR.GUR» «un barco que pueda darse la vuelta y caer». Solo así podría sobrevivir a una avalancha de aguas tan arrolladora. La versión de ATRA-HASIS, reitera que aunque la calamidad estaba a 7 días vista, la gente no era consciente de lo que se avecinaba. ATRA-HASIS utilizó por excusa que la «nave del APSU» en construcción le permitiría ir a la morada de Enki, evitando así la ira de Enlil, excusa aceptada sin más pues las cosas estaban realmente mal. Con el nacimiento de ATRA-HASIS/Noé, ENKI tenía por esperanza el fin del largo tiempo de sufrimiento padecido, la sequía, ausencia de lluvias, escasez de agua y nadie en sano juicio habría pensado que estaba a punto de perecer en una avalancha de agua. Los humanos no podían leer las señales pero los nefilim sí.

El plan de los dioses para destruir la Humanidad descansaba en un papel pasivo. No provocaron el Diluvio; solo se confabularon para que los terrestres no se enteraran de su llegada. Conscientes de la inminente calamidad y su impacto global, los nefilim tomaron medidas oportunas para poner a salvo sus pellejos. Estando la Tierra a punto de ser engullidos por las aguas no tenían más que una salida: El cielo. Cuando la tormenta que precedió al Diluvio comenzó a rugir, los nefilim subieron a su lanzadera y permanecieron en órbita terrestre hasta que las aguas comenzaron a descender. El día del Diluvio fue el día en que los dioses huyeron de la Tierra.

La señal que tenía que esperar UTNAPISTIM para reunirse con los demás en el arca y sellarla era ésta: Cuando Shamash, que da la orden del temblor al anochecer, haga caer una lluvia de erupciones ¡sube a bordo del barco y atranca la entrada! Shamash tenía a su cargo el espaciopuerto de Sippar. Enki dio instrucciones a UTNAPISTIM para que vigilara la primera señal de lanzamientos espaciales en Sippar. UTNAPISTIM vivía en SHURUPPAK que estaba sólo a 18 BERU 180 kilómetros al sur de Sippar. Dado que los lanzamientos debían tener lugar al anochecer, no habría problemas para ver la «lluvia de erupciones» que harían «caer» las naves espaciales. Aunque los nefilim estaban preparados para el Diluvio, su experiencia era aterradora. «El ruido del Diluvio… hizo temblar a los dioses». Pero, cuando llegó el momento de dejar la Tierra, los dioses, «dando la vuelta, ascendieron a los cielos de Anu». La versión asiría de ATRA-HASIS dice que los dioses utilizaron el RUKUB ILANI «carro de los dioses» para escapar de la Tierra. «Los Anunnaki elevaron» sus naves espaciales, como antorchas, «iluminando la tierra con su resplandor».

En órbita alrededor de la Tierra, los nefilim vieron la destrucción que les afectó profundamente. Los textos de Gilgamesh cuentan que, cuando la tormenta creció en intensidad, no sólo «uno no podía ver a su compañero», sino que «tampoco se podía reconocer a la gente desde los cielos». Apiñados en su nave espacial, los dioses se esforzaban por ver lo que estaba sucediendo en el planeta del cual acababan de despegar. Los dioses se encogieron como perros, se agacharon contra la pared exterior. Ishtar gritó como una mujer de parto: «Los días de antaño se han convertido en barro»… Los dioses Anunnaki lloraban con ella. Los dioses, abatidos todos, se sentaron y lloraron; tenían los labios apretados… uno y todos.

ATRA-HASIS repite el mismo tema. Los dioses huían y pudieron ver la destrucción también. La situación dentro de sus naves tampoco era estimulante. Tuvieron que repartirse en varias naves espaciales; la Tablilla III de la epopeya de ATRA-HASIS describe las condiciones a bordo de una nave donde los Anunnaki compartían alojamiento con la Diosa Madre. Los Anunnaki, grandes dioses, se fueron sentando sedientos, hambrientos… Ninti lloró y dejó salir sus emociones; lloraba y aliviaba sus sentimientos. Los dioses lloraban con ella por la tierra. Ella estaba abrumada por el dolor, tenía sed de cerveza. Donde ella se había sentado, se sentaron los dioses llorando; amontonándose como ovejas en un abrevadero. Tenían los labios febriles por la sed, y sufrían retortijones a causa del hambre. La misma Diosa Madre, NINHURSAG, estaba conmocionada por tan completa devastación y se lamentaba por lo que estaba viendo: La Diosa vio y lloró… tenía los labios cubiertos de calenturas… «Mis criaturas se han convertido como en moscas, llenan los ríos como libélulas, el retumbante mar se ha llevado su paternidad». Pero,

  • ¿Cómo podía salvar su propia vida mientras la Humanidad, la que había ayudado a crear, estaba muriendo? ¿Cómo podía haber dejado la Tierra?, se preguntaba. ¿«Debo ascender al Cielo, para residir en la Casa de las Ofrendas, donde ANU, el Señor, me ha ordenado ir?»

Las órdenes de los nefilim eran claras: abandonad la Tierra, «ascended al Cielo». Fue la vez en la que el XII Planeta estuvo más cerca de la Tierra, dentro del cinturón de asteroides el «Cielo», como lo sugiere el hecho de que ANU fuera capaz de asistir personalmente a las cruciales conversaciones que tuvieron lugar poco antes del Diluvio.

Enlil y Ninurta acompañados por la élite Anunnaki que había ocupado Nippur estaban en una nave espacial, planeando encontrarse con la nave principal. Pero los demás dioses no estaban tan resueltos. Obligados a abandonar la Tierra, se habían dado cuenta del apego que sentían por el planeta y por sus habitantes. NINHURSAG y su grupo debatían los méritos de las órdenes que había dado Anu. Ishtar gritaba: «Los días de antaño se han convertido en barro»; los Anunnaki que estaban en su nave «lloraban con ella».

EL ARARAT. Enki, obviamente, estaba en otra nave o de lo contrario habrían descubierto que se las había ingeniado para salvar la simiente de la Humanidad. Tenía motivos para sentirse menos pesimista, pues también había planeado el encuentro en el Ararat. Versiones antiguas dan a entender que el arca fue llevada hacia el norte en la región del Ararat por entre las aguas torrenciales que la «tormenta-sur» soplaba. ATRA-HASIS-UTNAPISTIM-NOÉ necesitaba y llevó un experimentado navegante «Barquero» que llevara el arca hasta un destino concreto; era PUZÚR-ÁRNURRI el «occidental que conoce los secretos» a quién «le cedió la estructura, junto con su contenido» cuando se desató la tormenta.

Los nefilim utilizaban los picos de Ararat como puntos de referencia desde el principio y siendo las cumbres más altas en esa parte del globo, esperarían que fuera lo primero en reaparecer sobre el manto de agua. Enki «El Sabio, el Omnisciente» supuso esto y dio instrucciones a su sirviente para llevar el arca hacia el Ararat, planeando el encuentro desde un principio.

La versión de BEROSO sobre el Diluvio según el griego ABIDENO dice: «Cronos le reveló a SISITHROS que iba a haber un Diluvio en el decimoquinto día de DAISIOS el segundo mes y le ordenó que ocultase en Sippar la ciudad de Shamash, todos los escritos que pudiera. SISITHROS llevó a cabo lo que se le dijo e inmediatamente después salió navegando en dirección a Armenia y acto seguido, sucedió lo que el dios había anunciado». BEROSO repite los detalles referentes a la liberación de las aves. Cuando SISITHROSATRA-HASIS al revés” iba a ser llevado por los dioses a su morada, explicó a la gente del arca que en ese momento se encontraban «en Armenia» y que tenían que volver a pie a Babilonia. En esta versión encontramos la relación con Sippar, el espaciopuerto y con que SISITHROS recibió instrucciones para «navegar inmediatamente hasta Armenia» al país del Ararat.

Tan pronto como ATRA-HASIS tocó tierra, sacrificó algunos animales y los asó al fuego. No es sorpresa que los exhaustos y hambrientos dioses «acudieron como moscas a la ofrenda». Recapacitaron que el Hombre, el alimento que éste cultivaba y el ganado que criaba eran esenciales.

«Cuando, por fin, Enlil llegó y vio el arca, montó en cólera». Pero lo lógico de las circunstancias y la persuasión de ENKI prevalecieron; Enlil hizo las paces con los restos de la Humanidad y se llevó a ATRA-HASIS-UTNAPISTIM en su nave a la Morada Eterna de los Dioses. Otro factor que pesó en la rápida decisión de hacer las paces con la Humanidad fue la progresiva retirada de las aguas del Diluvio y la aparición de tierra seca y de vegetación sobre ella. Los nefilim supieron con antelación que se aproximaba una calamidad; pero era tan singular su experiencia, que temieron que la Tierra quedara inhabitable para siempre. Cuando aterrizaron en el Ararat vieron que seguía siendo habitable y para vivir en ella necesitarían al hombre.

Una clave importante para desentrañar el misterio del Diluvio, catástrofe previsible e inevitable, es darse cuenta que fue la culminación de una cadena de acontecimientos: Atípicas plagas afectaron a hombres y animales, una grave sequía precedió a la ordalía de agua; un proceso que duró según fuentes mesopotámicas, siete «pasos», o SHAR’S (7×3600=25.200 años terrestres). Estos fenómenos están justificados por importantes cambios climáticos relacionados con las periódicas glaciaciones y épocas interglaciares que dominaron el pasado inmediato del planeta. La reducción de las precipitaciones, el descenso del nivel del agua en mares y lagos, y la desecación de las fuentes de agua subterránea eran señales de identidad de una glaciación inminente. El Diluvio terminó abruptamente con estos trastornos, seguido por la civilización sumeria y el actual período pos glacial; la glaciación en cuestión sólo pudo ser la última. Los acontecimientos del Diluvio hablan del último período glacial de la Tierra y su catastrófico final.

Perforando las cubiertas de hielo del Ártico y el Antártico, los científicos han podido medir el oxígeno atrapado en las distintas capas y han podido valorar a partir de ello, el clima que ha imperado en los últimos milenios. Las muestras recogidas del fondo de los mares, como las recogidas en el Golfo de México, en las que se mide la proliferación o la disminución de vida marina, permiten estimar también las temperaturas de las distintas épocas del pasado. Basándose en estos descubrimientos, los científicos aseguran ahora que el último período glacial comenzó hace unos 75.000 años, que experimentó un mini calentamiento hace unos 40.000 años; que hace alrededor de 38.000 años, sobrevino el período más duro, más frío y seco y hace unos 13.000 años, el período glacial terminó abruptamente dando entrada a nuestro actual clima suave.

Poniendo en línea la información bíblica y sumeria, se encuentra que los momentos duros, la «maldición de la Tierra», comenzaron en la época de LÁMEK el padre de Noé cuya esperanza en que el nacimiento de Noé «respiro» marcara el fin de las penurias se cumplió de modo inesperado, a través del catastrófico Diluvio. Muchos estudiosos creen que los 10 patriarcas antediluvianos de la Biblia desde Adán hasta Noé son de algún modo, homólogos de los 10 soberanos antediluvianos de las listas de reyes sumerios que no aplican los títulos divinos DIN.GIR o EN a los 2 últimos y tratan a ZIUSUDRA-UTNAPISTIM y a su padre UBAR-TUTU, como hombres que entre los dos reinaron un total de 64.800 años, hasta que tuvo lugar el Diluvio. El último período glacial desde hace 75.000 hasta hace 13.000 años es decir que duró 62.000 años y como las penurias comenzaron cuando UBAR-TUTU-LÁMEK ya estaba reinando, esos 62.000 encajan perfectamente con los 64.800.

Las condiciones más duras se prolongaron según la epopeya de ATRA-HASIS durante siete SHAR’S o 25.200 años y los científicos han descubierto las evidencias de un período extremadamente duro, entre hace 38.000 y 13.000 años, es decir un lapso de 25.000 años. Las evidencias mesopotámicas y los descubrimientos científicos se corroboran entre sí.

El esfuerzo por desentrañar el misterio del Diluvio debe concentrarse en los cambios climáticos de la Tierra y en particular, en el colapso abrupto del período glacial que tuvo lugar hace unos 13.000 años. De las muchas teorías científicas, intriga la sugerida por el Dr. JOHN T. HOLLÍN, de la Universidad de MAINE quién sostiene que la capa de hielo de la Antártida se rompe periódicamente y se desliza en el mar creando una repentina y gigantesca marea. Esta hipótesis aceptada y ampliada por otros, sugiere que a medida que la capa de hielo se va haciendo más y más gruesa, atrapa más calor de la Tierra debajo de la capa de hielo, y crea en su fondo debido a la presión y a la fricción, una capa medio derretida resbaladiza, que actúa como lubricante entre la gruesa capa de hielo de arriba y la tierra sólida de abajo, provocando que la primera se deslice más pronto o más tarde, en el océano circundante. HOLLIN calculó que sólo con que la mitad de la actual capa de hielo de la Antártida que en promedio, tiene más de 1.5 km. de grosor, si se deslizara en los mares del sur, la inmensa marea que provocaría elevaría el nivel de todos los mares del globo en unos 18 metros, inundando ciudades costeras y tierras bajas.

En 1964, A.T. WILSON de la Universidad Victoria en Nueva Zelanda, ofreció la teoría en la que los períodos glaciales terminaron abruptamente con deslizamientos como éstos sucedidos no sólo en el Antártico, sino también en el Ártico. Los distintos textos y los hechos reunidos justifican la conclusión en la que el Diluvio fue el resultado del deslizamiento en las aguas del Antártico de miles de millones de toneladas de hielo, trayendo con ello el fin repentino de la última gradación. El súbito acontecimiento desencadenó una inmensa marea. Comenzando con las aguas del Antártico y extendiéndose hacia el norte por los océanos Atlántico, Pacífico e índico. El abrupto cambio de temperatura debió crear unas violentas tormentas acompañadas por torrentes de lluvia. Moviéndose más rápido que las aguas, las tormentas, las nubes y el oscurecimiento de los cielos debieron anunciar la avalancha de agua que se aproximaba.

Éste es exactamente el fenómeno que se describe en los textos antiguos. Tal como le había ordenado ENKI, ATRA-HASIS hizo subir a todos al arca mientras él se quedaba afuera esperando la señal para subir a bordo y sellar la nave. Dándonos un detalle de «interés humano», el antiguo texto nos cuenta que ATRA-HASIS, a pesar de habérsele ordenado quedarse fuera de la nave, «entraba y salía; no podía estar sentado, no podía agacharse… su corazón estaba roto; estuvo vomitando bilis». Pero, entonces,… la Luna desapareció… El aspecto del tiempo cambió; las lluvias rugieron en las nubes… Los vientos se hicieron salvajes… el Diluvio estaba en camino, su fuerza cayó sobre la gente como una batalla; Una persona no veía a otra, no eran reconocibles en la destrucción. El Diluvio bramó como un toro; los vientos gimieron como un asno salvaje. La oscuridad era densa; no se podía ver el Sol.

«La Epopeya de Gilgamesh» es muy específica en lo relativo a la dirección de la cual vino la tormenta: Del sur. Nubes, vientos, lluvia y oscuridad precedieron, sin duda, a la marea que echó abajo, en primer lugar, «los puestos de Nergal» en el Mundo Inferior: Con el fulgor de la aurora una nube negra se elevó en el horizonte; en su interior, el dios de las tormentas tronaba, Todo lo que había sido luminoso se tornó oscuridad Durante un día sopló la tormenta del sur, ganando velocidad mientras soplaba, sumergiendo las montañas… Seis días y Seis noches sopló el viento mientras la Tormenta del Sur barría la tierra. Cuando llegó el 7o día, el Diluvio de la Tormenta del Sur amainó.

Las referencias a la «tormenta del sur», al «viento del sur», indican con claridad la dirección desde la cual llegó el Diluvio, sus nubes y vientos, los «heraldos de la tormenta», moviéndose «sobre colinas y llanuras» hasta alcanzar Mesopotamia. Una tormenta y avalancha de agua originadas en el Antártico alcanzaron Mesopotamia a través del Océano índico después de engullir las colinas de Arabia, inundando más tarde la llanura del Tigris y el Éufrates. «La Epopeya de Gilgamesh» dice también que antes de que la gente y la tierra quedaran sumergidos, las «represas de la tierra seca» y sus diques fueron «destrozados»: el litoral continental resultó arrollado y barrido.

La versión bíblica del Diluvio dice que saltaron «las fuentes del Gran Abismo» antes de que se abrieran «las compuertas del cielo». Las aguas del «Gran Abismo» es descriptivo para los mares más meridionales, los mares helados del Antártico, se liberaron de su gélida reclusión; sólo entonces comenzaron las lluvias a caer del cielo. Esta confirmación de la manera de entender el Diluvio se repite, al revés, cuando amaina. Las «Fuentes del Abismo se cerraron»; después la lluvia «fue arrestada de los cielos». Tras la primera y gigantesca marea, las aguas aún «iban y venían» en inmensas olas. Después comenzaron a «retroceder» y «fueron menos». Después de 150 días, el arca se posó entre los picos del Ararat. La avalancha de agua, viniendo desde los mares del sur, se devolvió.

¿Cómo pudieron predecir los nefilim cuándo se iba a desencadenar el Diluvio en la Antártida?

  • Los textos mesopotámicos y los Bíblicos describen de qué forma se sacudía la Tierra cada vez que el Señor Celestial pasaba por sus inmediaciones, relacionan el Diluvio y los cambios climáticos que lo precedieron con siete «pasos», el tránsito periódico del XII Planeta por las inmediaciones de la Tierra. Los nefilim al observar los cambios climáticos y la inestabilidad de la capa de hielo antártica, se dieron cuenta del siguiente «paso» del XII Planeta y el desencadenamiento inevitable de la catástrofe.
  • El más extraordinario es una miniatura de arcilla de poco más de 2 cm. De larga, que tiene unas 30 líneas inscritas con cuneiforme por ambas caras, desenterrada en ASSUR, cuya profusión de palabras sumerias en el texto acadio no deja lugar a dudas sobre su origen. El Dr. ERICH EBELING determinó que era un himno recitado en la Casa de los Muertos, de ahí que incluyera en su obra maestra “TOD UND LEBEN” sobre la muerte y la resurrección en la antigua Mesopotamia. Un minucioso examen demuestra que la composición «invoca los nombres» del Señor Celestial, el XII Planeta. En él se elabora el significado de los distintos epítetos, relacionándolos con el paso del planeta por el lugar de la batalla con Tiamat un tránsito que provoca el Diluvio. Comienza anunciando que a pesar de su poder y tamaño, el planeta héroe orbita al Sol y El Diluvio su «arma»; Dios cuya Arma trae la muerte a los malvados. Supremo, Supremo, Ungido… Quien, como el Sol, cruza las tierras; el Sol su dios, él teme.
  • Pronunciando el «primer nombre» del planeta desgraciadamente ilegible, describe su paso cerca de Júpiter hacia el lugar de la batalla con Tiamat: … el que repujó la banda circular; el que partió en dos a la Ocupadora, echándola. Señor, que en el tiempo de AKITI dentro del lugar de la batalla de Tiamat reposa… Cuya simiente son los hijos de Babilonia; que no puede ser perturbado por el planeta Júpiter; que por su fulgor creará.
  • Al acercarse, al XII Planeta se le llama SHILIG.LU.DIG «líder poderoso de los jubilosos planetas». Se encuentra ahora muy cerca de Marte: «Con el brillo del dios planeta, Anu dios planeta, LAHMU se viste». Entonces, soltó el Diluvio sobre la Tierra: Éste es el nombre del Señor que desde el segundo mes hasta el mes de ADDAR las aguas ha espoleado. Los 2 nombres del texto ofrecen importante información en cuanto al calendario. El XII Planeta pasó por Júpiter y se acercó a la Tierra «en el tiempo de AKITI» cuando comenzaba el Año Nuevo mesopotámico. Durante el segundo mes estuvo muy cerca de Marte. Desde «el segundo mes hasta el mes de ADDAR» el XII mes soltó el Diluvio sobre la Tierra, perfectamente de acuerdo con el relato bíblico: «las fuentes del gran abismo saltaron» en el decimo7o día del segundo mes. El arca descansó en el Ararat en el 7o mes; otra tierra seca era visible en el décimo mes; y el Diluvio terminó en el XII mes pues fue en «el primer día del primer mes» del siguiente año cuando Noé abrió la ventanilla del arca.

Al pasar a la segunda fase, cuando las aguas comenzaron a descender, el texto llama al planeta SHUL.PA.KUN.E. Héroe, Señor Vigilante, que reúnes las aguas; que manando aguas purificas al justo y al malvado; que en la montaña de los picos gemelos detuviste el… ez, río, río; la inundación se detuvo. En la tierra montañosa, sobre un árbol, el ave descansó. Día que… dijo. A pesar de que algunas líneas son ilegibles por estar deteriorada la tablilla, los paralelismos relatos del Diluvio bíblico y los mesopotámicos son evidentes y La ordalía había pasado. El XII Planeta había pasado su «cruce». Se había acercado a la Tierra y se alejaba, acompañado por sus satélites: Cuando el sabio grite: « ¡Inundación! » es el dios NIBIRU «Planeta del Cruce»; es el Héroe, el planeta de cuatro cabezas. El dios, cuya arma es la Tormenta de la Inundación, volverá; a su lugar de descanso bajará él mismo. El planeta alejándose, volvió a cruzar el sendero de Saturno en el mes de ULULU, el sexto mes del año.

El A.T. se refiere con frecuencia al momento en que el Señor hizo que la Tierra se cubriera con las aguas del abismo. El Salmo 29 describe la «visita» y el «retorno» de las «grandes aguas» por el Señor: Al Señor, vosotros hijos de los dioses, dad la gloria, reconoced el poder… El sonido del Señor está sobre las aguas; el Dios de gloria, el Señor, tronó sobre las grandes aguas… El sonido del Señor es poderoso, el sonido del Señor es majestuoso; el sonido del Señor partió los cedros… Hace bailar como un novillo al -Monte del Líbano, y hace brincar al –MONTE SIRIÓN como un toro joven. El sonido del Señor enciende llamaradas; el sonido del Señor sacudió el desierto… El Señor al Diluvio -dijo-: « ¡Vuelve!». El Señor, como rey, está en el trono para siempre.

El grandioso Salmo 77 dice «Mi voz hacia Dios yo clamo», y recuerda la aparición y la desaparición del Señor en tiempos primitivos: He calculado los Días de Antaño, los años de OLAM… Recordaré las gestas del Señor, recuerdo tus maravillas en la antigüedad… Tu curso, Oh Señor, está determinado; ningún dios es tan grande como el Señor… Las aguas te vieron, Oh Señor, y se estremecieron; tus raudas chispas salieron. El sonido de tu trueno retumbaba; los relámpagos iluminaron el mundo; la Tierra se agitaba y temblaba. -Entonces- en las aguas iba tu camino, tus senderos en las aguas profundas; y tus huellas desaparecieron, desconocidas.

El Salmo 104, ensalza las gestas del Señor Celestial, recordando el momento en que los océanos arrasaron los continentes y se les hizo retroceder: Fijaste la Tierra en constancia, inconmovible para siempre jamás. Con los océanos, como vestido, la cubriste; sobre los montes persistía el agua. Al reprenderlas tú, las aguas huyeron; con el sonido de tu trueno, se alejaron raudas. Saltaron las montañas, bajaron a los valles hasta el lugar que tú les habías asignado. Les pusiste un límite, para que no lo pasaran; para que no vuelvan a cubrir la Tierra.

Las palabras del profeta Amós son más explícitas: Ay de los que ansían el Día del Señor; ¿qué creéis que es? Pues el Día del Señor es oscuridad y no luz… La mañana se convirtió en la sombra de la muerte, el día se hizo oscuro como la noche; las aguas del mar se salieron y se derramaron sobre la faz de la Tierra. Éstos, por tanto, fueron los acontecimientos que tuvieron lugar «en los días de antaño». El «Día del Señor» fue el día del Diluvio.

Como después de aterrizar en la Tierra, los nefilim asociaron los primeros reinados en las primeras ciudades con los signos del Zodiaco y a éstos con los epítetos de los distintos dioses con los que estaban relacionados para proporcionarse información junto con los hombres.

  • Entonces el Diluvio ocurrió en la «Era de la constelación del León»: Supremo, Supremo, Ungido; Señor cuya corona radiante con terror se carga. Planeta supremo: un asiento él ha erigido de cara a la limitada órbita del rojo planeta (Marte). A diario, dentro del León él está ardiendo; su luz, su brillo declara reinos sobre las tierras.
  • También podemos comprender el enigmático versículo de los rituales de Año Nuevo diciendo que fue «la constelación del León la que midió las aguas del abismo» situando el tiempo del Diluvio dentro de un marco definido y aunque los astrónomos actuales no pueden determinar con precisión dónde establecían los súmenos el inicio de una casa zodiacal, la siguiente tabla de la eras se considera exacta.
  • 60 a.C… a 2100 d.C. Era de Piscis.
  • 2220 a.C… a 60 a.C… Era de Aries.
  • 380 a.C… a 2220 a.C… Era de Tauro.
  • 6540 a.C… a 4380 a.C… Era de Géminis.
  • 8700 a.C… a 6540 a.C… Era de Cáncer.
  • 860 a.C… a 8700 a.C… Era de Leo.

Si el Diluvio acaeció en la Era de Leo, fue en algún momento entre el 10860 a.C… Y el 8700 a.C., que coincide con la tabla temporal. Según la ciencia moderna, la última glaciación terminó abruptamente en el hemisferio sur hace 12.000 o 13.000 años y en el hemisferio norte uno o 2.000 años después. El fenómeno zodiacal de la precesión ofrece una corroboración más amplia: Los nefilim llegaron a la Tierra 432.000 -120 SHAR’S años antes del Diluvio en la Era de Piscis. En términos del ciclo PRECESIÓNAL, 432.000 años son 16 ciclos completos o Grandes Años + medio otro Gran Año, dentro de la «era» de la constelación de Leo. Reconstruyendo la tabla temporal completa para los acontecimientos que se ocupan, tenemos:

  • 000 Los nefilim, liderados por Enki, llegan a la Tierra desde el XII Planeta. Se funda Eridü Estación Tierra I en el sur de Mesopotamia.
  • 000 Las grandes placas de hielo comienzan a retroceder. El clima se hace benigno en Oriente Próximo.
  • 000 Enki se traslada tierra adentro y funda Larsa.
  • 000 El gran período inter glacial se expande por el globo. Enlil llega a la Tierra, funda Nippur el Centro de Control de la Misión. Enki establece rutas marítimas hacia el sur de África y organiza operaciones mineras de extracción de oro.
  • 000 Los nefilim fundan BAD-TIBIRA como centro metalúrgico de fundición y refinado. Se construye Sippar, el espaciopuerto, así como otras ciudades de los dioses.
  • 000 El motín de los Anunnaki. Enki y NINHURSAG crean al Hombre el «Trabajador Primitivo».
  • 000 El «Homo sapiens primitivo» se multiplica y propaga por otros continentes.
  • 000 La vida en la Tierra se retrae durante un nuevo período glacial.
  • 000 El clima se caldea de nuevo. Los hijos de los dioses toman a las hijas del Hombre por esposas.
  • 000 UBARTUTU-LÁMEK, humano de parentesco divino, asume la corona en SHURUPPAK bajo el patrocinio de NINHURSAG.
  • 000 Comienza la «maldición de la Tierra»: una nueva glaciación. Tipos regresivos de Hombre vagan por la Tierra.
  • 000 Comienza el reinado de ZIUSUDRA «Noé» «fiel servidor» de Enki.
  • 000 El duro período climático de los «siete pasos» empieza a diezmar la Humanidad. El Hombre de Neanderthal desaparece en Europa; sólo sobrevive el de CROMAGNON establecido en Oriente Próximo. Enlil, desencantado con la Humanidad, busca su exterminio.
  • 000 Los nefilim, al tanto de la inminente inundación que se desencadenará con la aproximación del XII Planeta, se conjuran para dejar perecer a la Humanidad. El Diluvio arrasa la Tierra, dando fin súbitamente a la glaciación.

EL REINO EN LA TIERRA. Los Anunnaki establecieron sus asentamientos en el E.DIN (Sumeria pos-Diluvio), cada uno con una función específica y todos de acuerdo a una planificación maestra. Una instalación vital era el puerto espacial, ubicado en Sippar la “Ciudad Pájaro”. La crucial conexión espacial o capacidad de estar constantemente en comunicación con el planeta natal y con el transbordador espacial y la tripulación se mantuvo en el puesto de comando en Nippur, cuyo corazón era una cámara tenuemente iluminada llamada el DUR.AN.KI, “El Enlace Cielo-Tierra”. Nippur queda al centro de círculos concéntricos en el cual las otras ‘ciudades de los dioses’ estaban ubicadas; todas juntas conformaban, para la llegada de un transbordador espacial, un corredor de aterrizaje cuyo punto focal era el rasgo topográfico más visible del Cercano Oriente los picos gemelos del Monte Ararat.

Después el Diluvio “barrió la tierra”, arrasó todas las ciudades de los dioses junto al Centro de Control de la Misión y el Puerto Espacial, y enterró el Edin bajo millones de toneladas de barro y cieno. Todo tuvo que ser hecho de nuevo pero mucho ya no pudo ser lo mismo. Lo primero y más importante, fue necesario construir una nueva instalación para puerto espacial, con un nuevo Centro de Control de la Misión y nuevas almenaras para un Corredor de Aterrizaje. Fue un diseño que jugó un rol crucial en los acontecimientos post-Diluviales.

La nueva ruta de descenso fue una vez más, anclada a los prominentes picos gemelos del Ararat

Los demás componentes fueron todos nuevos: El puerto espacial mismo en la Península de Sinaí, sobre el paralelo 30º norte

Un par de picos gemelos como sitio de guía de vuelo, las pirámides de Giza

Un nuevo Centro de Control de Misiones en un sitio llamado Jerusalén.

El Diluvio es una línea de aguas que marca división (literal y figuradamente) en los asuntos de dioses-hombres y las relaciones entre ambos: los Terráqueos que fueron desarrollados para servir y trabajar para los dioses fueron desde entonces tratados como socios menores en un planeta devastado. La nueva relación dioses-hombres fue formulada, santificada y codificada cuando a la Humanidad le fue otorgada la primera civilización, en Mesopotamia, cerca del 3800 a.C., trascendental suceso después de una visita de estado realizada por Anu a la Tierra, como monarca de Nibiru y como cabeza del panteón en la Tierra, de los dioses antiguos. Otra probable y principal razón fue establecer y afirmar la paz entre los dioses mismos, un arreglo de ‘vive y deja vivir’ que dividió las tierras del Viejo Mundo en dos clanes principales de Anunnaki, aquellos de Enlil y los de Enki porque las nuevas circunstancias post-Diluviales y las nuevas ubicaciones de las instalaciones espaciales requerían una nueva división territorial entre los dioses que se halla reflejada en la bíblica Tabla de Naciones y tierras, Génesis, cap. 10, simplemente listada, en la cual la propagación de la Humanidad, emanando de los tres hijos de Noé, fue apuntada por nacionalidad y geografía. Es oportuno recordar brevemente el contexto histórico hasta el 2000 A.C., con énfasis en los orígenes del hombre y sus alianzas, después del Diluvio y el Arca de Noé,

  • Las tribus de piel oscura de Cam fueron al sur, a las tierras africanas, excepto que Antes de la guerra de los Dioses, aprox. en 8,700 A.C., Canaán, hijo de Cam, había ocupado ilegalmente la tierra de Líbano. Se aprobó su estancia, relegados a una condición servil.
  • Las tribus de Sem se establecieron en el Levante y a las tierras altas alrededor de Mesopotamia. Asia para las naciones/tierras de Shem.
  • Las tribus de Jafet fueron al norte, a la meseta de Anatolia (en la actual Turquía) y más allá. Europa a los descendientes de Japhet.

Los primeros textos sumerios y documentos históricos muestran que la división paralela entre los dioses entregaron las dos primeras partes a los Enlilitas, y la tercera restante a Enki y sus hijos. La conexión vía Península de Sinaí, donde fue ubicado el vital puerto espacial, fue establecida como una Región Sagrada, neutral. Que el hecho de la división fue un acto premeditado, resultado de deliberaciones de los líderes Anunnaki. Un texto conocido como el canto Épico de Etana dice que, Los grandes Anunnaki que decretan los destinos se sentaron a intercambiar consejos en relación a la Tierra. Ellos crearon las cuatro regiones, establecieron las bases.

En la primera región, las tierras entre los dos ríos Éufrates y Tigris (Mesopotamia), fue fundada la primera civilización conocida del Hombre, la de Sumer. Donde habían estado las ciudades pre diluviales de los dioses, crecieron ciudades del hombre, cada una con un recinto sagrado donde residía una deidad en su zigurat: Enlil en Nippur, Ninmah en SHURUPPAK, Ninurta en Lagash, Nannar/Sin en Ur, Inanna/Ishtar en Uruk, Utu/Shamash en Sippar.

En cada centro urbano un EN.SI o ‘Pastor Honesto” inicialmente un semidiós escogido y seleccionado para gobernar al pueblo en nombre de los dioses; cuya función principal era promulgar códigos de justicia y moralidad. En el recinto sagrado, el clero, supervisado por un sumo sacerdote servía al dios y su esposa, dirigía las celebraciones y festejos y realizaba los ritos de ofrendas, sacrificios y oraciones a los dioses. El arte y la escultura, música y danza, poesía e himnos y por sobre todo la escritura y la confección de documentos florecieron en los templos y se extendieron al palacio real. De tiempo en tiempo una de esas ciudades era seleccionada para servir como la capital de las tierras; ahí el gobernante era rey, LU.GAL (‘Gran hombre’). Inicialmente y por largo tiempo desde entonces esta persona, el hombre más poderoso de la tierra, servía tanto de rey como de sumo sacerdote. Era escogido cuidadosamente, porque su rol y autoridad y todos los símbolos físicos de la Monarquía, se consideraban venidos a la Tierra directamente desde el Cielo, desde Anu en Nibiru.

Un texto sumerio que trata el asunto indicaba que antes que los símbolos del reinado (tiara/corona y cetro) y de justicia le fueran otorgados a un rey terrestre, “eran colocados delante de Anu en el cielo.” La palabra sumeria para ‘Real-eza’ era ‘ANUN-EZA’, aspecto que es la esencia de la civilización, un comportamiento ético y un código moral para la Humanidad, claramente explícito en el manifiesto de la Lista de Reyes Sumerios, que después del Diluvio la “Realeza fue traída desde el Cielo”. Es una profunda afirmación que debe ser sostenida en la mente a medida que avanzamos en este libro hacia las expectativas mesiánicas—en palabras del Nuevo Testamento, por el Retorno del “Reino de los Cielos” a la Tierra.

Alrededor de 3100 a.C. una civilización similar aunque no idéntica fue establecida en África la Segunda Región, la del Río Nilo (Nubia y Egipto). Su historia no fue tan armoniosa como la del clan Enlilita, porque las rivalidades y desacuerdos entre los seis hijos de Enki continuaron no sólo en las ciudades sino en toda la tierra asignada. El escenario de fondo era el conflicto en curso entre los medio-hermanos, el primogénito de Enki, Marduk (RA en Egipto) y Nin-gishzidda (Thot en Egipto), situación que derivó en su exilio y un grupo de seguidores africanos al Nuevo Mundo donde llegó a ser conocido como Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada. Marduk/Ra mismo fue castigado y exiliado cuando oponiéndose al matrimonio de su hermano menor Dumuzi con la nieta de Enlil, Inanna/Ishtar, le causó la muerte.

Como compensación a Inanna/Ishtar le fue entregado un dominio en la Tercera Región de civilización, la del Vale del Indo, cerca de 2900 a.C. Había una buena razón para que las tres civilizaciones estando el puerto espacial en la región sagrada estuvieran todas centradas en los 30º del paralelo norte.

De acuerdo a los textos sumerios, los Anunnaki establecieron la Monarquía, civilizaciones e instituciones, claramente ejemplarizada en Mesopotamia como un nuevo orden en sus relaciones con la Humanidad, con reyes/sacerdotes sirviendo tanto como un puente y un separador entre dioses y hombres. Pero cuando se mira hacia atrás en esa al parecer ‘era dorada’ en los asuntos de dioses y hombres, se hace evidente que los programas de los dioses dominaron y determinaron de manera constante las cosas del Hombre y el destino de la Humanidad y por encima de todo estaba la determinación de Marduk de deshacer la injusticia con su padre Ea/Enki, cuando bajo las leyes de sucesión de los Anunnaki Enlil fue declarado Legítimo Heredero de su padre Anu, el regente de su planeta hogar Nibiru.

El Diluvio, experiencia traumática para la Humanidad, también lo fue para los «dioses» los nefilim. Tal como decían las listas de reyes sumerios, el Diluvio arrasó el esfuerzo de 120 SHAR’S de la noche a la mañana. Las minas del sur de África, las ciudades en Mesopotamia, el centro de control de Nippur, el espaciopuerto de Sippar; todo enterrado bajo agua y lodo. Cerniéndose en sus lanzaderas por encima de la devastada Tierra, los nefilim esperaron pacientemente que las aguas se apaciguaran para poner el pie de nuevo en tierra firme. Cuando asustados, exhaustos hambrientos grupos de nefilim aterrizaron por fin en los picos del «Monte de la Salvación», sintieron alivio al descubrir que el Hombre y los animales, no habían perecido por completo. Enlil enfureció al principio al descubrir que sus objetivos se habían frustrado no tardó en cambiar de opinión. Su decisión “práctica”. Enfrentados con una situación extrema, los nefilim dejaron de lado sus inhibiciones respecto al Hombre, pusieron su avanzado conocimiento científico en el empeño, se arremangaron y pusieron de inmediato a enseñar las artes de la agricultura y la ganadería, ya que la supervivencia dependía de la rapidez con la se desarrollaran para sustentarlos, así como a una Humanidad que se iba a multiplicar rápidamente.

Sin ser conscientes de la información que se podía recoger de los textos bíblicos y sumerios, muchos científicos estudiosos de los orígenes de la agricultura han concluido de que ésta se «descubrió» hace unos 13.000 años gracias al clima neo térmico nuevamente cálido que siguió a la última glaciación. Pero antes la Biblia ya había situado éstos comienzos inmediatamente después del Diluvio. «Sementera y Siega» se citan en el Génesis como dones divinos concedidos a Noé y sus descendientes como parte de la alianza posterior al Diluvio entre la Deidad y la Humanidad: Mientras haya días en la Tierra, no cesarán Sementera y Siega, Frío y Calor, verano e invierno, Día y Noche. Después de ser concedido el conocimiento de la agricultura, «Noé se dedicó a la labranza y plantó una viña»; es decir, se convirtió en el primer labrador pos diluviano involucrado en la deliberada y complicada labor agrícola.

Los textos sumerios también atribuyen a los dioses la concesión de la agricultura y la domesticación de animales a la Humanidad. Siguiendo el rastro de los comienzos de la agricultura; apareció en Oriente Próximo, en las montañas que bordean en semicírculo las llanuras bajas, Porque las últimas eran en ese momento inhabitables por no estar suficientemente secas. Los textos sumerios dicen que Enlil fue el primero en sembrar cereales «en los terrenos de las colinas», no en los llanos y que hizo posible el cultivo en las montañas manteniendo a distancia las aguas de la inundación, «Él cerró el paso a las montañas como con una puerta». El nombre de esta tierra montañosa al oriente de Sumer, E.LAM, significa «casa donde germinó la vegetación».

Pasaron milenios para permitir que la gente bajara de las montañas que rodean Mesopotamia y se establecieran en las llanuras y es relatado en el Génesis: muchas generaciones después del Diluvio, la gente llegó «desde oriente» desde las zonas montañosas al este de Mesopotamia «hallaron una vega en el país de SENAAR Sumer y allí se establecieron». Dos ayudantes de Enlil, los dioses NINAZU y NINMADA, extendieron el cultivo de cereales a las llanuras para que con el tiempo, «Sumer, el país que no conocía el grano, conociera el grano». La agricultura comenzó con la domesticación de una variedad silvestre el TRITICUM DICOCCUM como origen del trigo y la cebada.

Los expertos no pueden explicar cómo puede ser que los cereales más antiguos, aquellos encontrados en cueva de SHANIDAR fueran ya uniformes y estuvieran altamente especializados cuando Se necesitan miles de generaciones de selección genética a través de la naturaleza para conseguir un modesto grado de sofisticación. Sin embargo, el período, tiempo o lugar en el cual pudo tener lugar un proceso tan gradual y prolongado no se encuentra por ninguna parte en la Tierra. No existe explicación para este milagro botánico-genético, a menos que fuera de manipulación artificial. En la escanda, clase de trigo de grano duro, hay un misterio aun mayor, pues es producto de «una mezcla inusual de genes botánicos» no de desarrollo ni mutación de una fuente genética. Es el resultado de la mezcla de genes de varias plantas. También es cuestionable la idea de un Hombre que en unos cuantos miles de años, pudiera transformar los animales a través de la domesticación. Los expertos no tienen respuestas para estos misterios, ni tampoco porqué el semicírculo montañoso de Oriente Próximo se convirtió en fuente constante de nuevas variedades de cereales, plantas, árboles, frutas, verduras y animales domesticados.

Los sumerios si conocían la respuesta. Las semillas fueron regalo de ANU a la Tierra desde su Morada Celeste. El trigo, la cebada y el cáñamo bajaron a la Tierra desde el XII planeta. La agricultura y la domesticación de animales fueron regalos que Enlil y ENKI respectivamente, hicieron a la Humanidad. No sólo la presencia de los nefilim, sino también las llegadas periódicas del XII Planeta parecen encontrarse detrás de las tres fases cruciales de la civilización postdiluviana del Hombre:

  • la agricultura, alrededor del 11000 a.C..;
  • la cultura neolítica, alrededor del 7500 a.C..; y
  • la repentina civilización del 3800 a.C.
  • Todas tuvieron lugar con intervalos de 3.600 años.

Los nefilim pasaron conocimiento al Hombre en dosis medidas, según intervalos que se corresponden con los periódicos retornos del XII Planeta a las inmediaciones de la Tierra. Como si una inspección sobre el terreno, una consulta cara a cara, sólo posible durante el período «ventana» que permitía los aterrizajes y los despegues entre la Tierra y el XII Planeta, hubiera tenido lugar entre los «dioses» antes de que se diera otro «empujón».

«La Epopeya de Etana» proporciona una vislumbre de las deliberaciones que tenían lugar. En los días que siguieron al Diluvio, dice: Los grandes Anunnaki que decretaban el destino se sentaron para intercambiar opiniones respecto a la tierra. Ellos, que habían creado las cuatro regiones, que levantaron los asentamientos, que supervisaron la tierra, eran demasiado elevados para la Humanidad. Los nefilim habían concluido que necesitaban un intermediario entre ellos y las masas humanas. Ellos eran, así lo decidieron, los dioses “ELU” en acadio, que significa «los nobles», «los elevados». Así pues, como puente entre ellos, los señores y la Humanidad, introdujeron la «Realeza», el «Reino» en la Tierra, nombrando un soberano humano que asegurara el servicio de la Humanidad a los dioses y canalizara las enseñanzas y las leyes desde los dioses hasta el pueblo.

Hay un texto que trata de este tema y que describe la situación antes que tiara o corona alguna se hubieran puesto sobre cabeza humana, o cetro se hubiera transmitido; todos estos símbolos de la Realeza más el cayado del pastor, símbolo de la justicia «estaban puestos delante de ANU en el Cielo». Cuando los dioses tomaron la decisión, «el Reino descendió desde el Cielo» a la Tierra. Tanto los textos sumerios como los acadios dicen que los nefilim retuvieron el «señorío» sobre las tierras, e hicieron que la Humanidad reconstruyera primero las ciudades antediluvianas exactamente donde habían estado originalmente tal como habían sido planificadas:

«Que los ladrillos de todas las ciudades se pongan en los lugares que les corresponden, que todos [los ladrillos] descansen en lugares sagrados».

Eridü, por tanto, fue la primera en ser reconstruida. Después, los nefilim ayudaron a los humanos a planificar y construir la primera ciudad real y la bendijeron. «Que la ciudad sea el nido, el lugar donde la Humanidad repose. Que el Rey sea un Pastor».

 

LA PRIMERA CIUDAD REAL DEL HOMBRE, DICEN LOS TEXTOS SUMERIOS, FUE KIS. «Cuando el Reino volvió a bajar del Cielo, el Reino estuvo en KIS». Desgraciadamente, las listas de reyes sumerios están mutiladas, precisamente en el lugar donde estaba inscrito el nombre del primer rey humano. Sin embargo, sabemos que aquel hombre dio inicio a un largo linaje de dinastías cuya sede real cambió de KIS a Uruk, Ur, AWAN, HAMAZI, AKSAK, ACAD y más tarde, a ASSUR, Babilonia y otras capitales más recientes.

La bíblica «Tabla de las Naciones» listaba del mismo modo a Nemrod el patriarca de los reinos en Uruk, ACAD, Babilonia y Asiría como descendiente de KIS, y documenta la propagación de la Humanidad, de sus tierras y Reinos, con la expansión de las tres ramas en las que se dividió el género humano después del Diluvio.

Estas tres ramas las compusieron los descendientes de los tres hijos de Noé:

  • Los pueblos y las tierras de SEM, que habitaron Mesopotamia y las tierras de Oriente Próximo;
  • Los de Cam, que habitaron África y parte de Arabia; y
  • Los de Jafet, los indoeuropeos de Asia Menor, Irán, India y Europa.

Estas tres grandes agrupaciones fueron, sin lugar a dudas, tres de las «regiones» sobre cuyo asentamiento discutieron los grandes Anunnaki. A cada una de las tres se le asignó una de las divinidades principales. Una de éstas fue, la misma Sumer, la región de los pueblos semitas, el lugar donde surgió la primera gran civilización del Hombre. Las otras dos también se convirtieron en focos de civilizaciones florecientes. Alrededor del 3200 a.C. unos 500 años después del surgimiento de la civilización sumeria- estado, Reino y civilización hicieron su primera aparición en el valle del Nilo, que llevaría, con el tiempo, a la gran civilización de Egipto.

Hasta 1950, no se sabía nada de la primera civilización indoeuropea importante. Pero en estos momentos está plenamente aceptado que en tiempos muy antiguos, hubo una avanzada civilización en el valle del Indo, con grandes ciudades, agricultura desarrollada y floreciente comercio. Según los expertos, esta civilización apareció unos mil años después del comienzo de la civilización sumeria.

Tanto los textos antiguos como las evidencias arqueológicas atestiguan los estrechos lazos culturales y económicos que había entre esta civilización de valles fluviales y la civilización sumeria.

Existen evidencias directas como circunstanciales, que han convencido a muchos expertos que las civilizaciones del Nilo y el Indo no sólo estaban conectadas entre sí, sino que eran además, descendientes de la civilización más antigua, la mesopotámica.

Se ha descubierto que las pirámides, los monumentos más impresionantes de Egipto, son por debajo de su «piel» de piedra, imitaciones de los zigurats mesopotámicos, y existen razones para creer que el ingenioso arquitecto que diseñó los planos de las grandes pirámides y supervisó su construcción era un sumerio al que se veneraba como un dios. El antiguo nombre de Egipto en su propio idioma era el de «Tierra Levantada» y en su memoria prehistórica se afirmaba que «un dios muy grande apareció en tiempos antiguos» y encontró aquella tierra bajo el agua y el lodo. Este dios llevó a cabo grandes obras de restauración, levantando literalmente a Egipto desde debajo de las aguas. La «leyenda» describe con pulcritud el bajo valle del Nilo después del Diluvio; este dios de antaño, se puede demostrar, no fue otro que ENKI, el ingeniero jefe de los nefilim.

  • Aunque se sabe relativamente poco de la civilización del valle del Indo, sabemos que ellos también veneraban el 12 como número divino supremo, que representaban a sus dioses como seres de aspecto humano que llevaban tocados con cuernos y que reverenciaban el símbolo de la cruz el signo del XII Planeta.
  • Las dos civilizaciones eran de origen sumerio, diferentes sus lenguajes escritos aparentemente, pero La respuesta de los científicos es que no y se reconoció en 1852, cuando el reverendo CHARLES FOSTER en “THE ONE PRIMEVAL LANGUAGEdemostró hábilmente que todas las lenguas antiguas descifradas entonces, incluido el chino primitivo y otras del lejano oriente, provenían de una única fuente primitiva que después, resultaría ser el sumerio.
  • Los pictogramas similares tenían significados similares, no por coincidencia lógica sino que compartían los mismos significados múltiples y los mismos sonidos fonéticos que indican origen común.
  • Recientemente, los expertos han demostrado que las primeras inscripciones egipcias empleaban un lenguaje que indicaba una elaboración escrita previa y el único lugar donde se había desarrollado previamente un lenguaje escrito era Sumer.

Así pues, tenemos un único lenguaje escrito que se ramificó en 3 lenguas: mesopotámica, egipcia/camita e indoeuropea, diferenciación acaecida por sí misma con el tiempo, la distancia y la separación geográfica, pero los textos sumerios afirman que ocurrió como consecuencia de una decisión deliberada de los dioses; auspiciada por Enlil.

Las historias sumerias sobre el tema se corresponden con la historia bíblica de la Torre de Babel, en la cual se nos cuenta «que toda la Tierra era de un mismo lenguaje y de las mismas palabras». Pero, después de que la gente se estableciera en Sumer, que aprendiera el arte de hacer ladrillos, de construir ciudades y de levantar altas torres zigurats, planearon hacerse un shem y una torre para lanzarlo. De ahí que el Señor embrollara la lengua de la Tierra.

La deliberada elevación de Egipto desde debajo de las fangosas aguas, las evidencias lingüísticas y los textos bíblicos y sumerios apoyan las conclusiones que dicen que las dos civilizaciones satélites no se desarrollaron por casualidad. Fueron planificadas y puestas en marcha de forma deliberada por los nefilim, quienes Temiendo una especie humana unificada en cultura y objetivos, adoptaron la política imperialista «Divide y vencerás»; pues estaban en declive, mientras la Humanidad alcanzaba niveles culturales entre los que se daban esfuerzos aeronáuticos, tras lo cual «nada de cuanto se propongan les será imposible».

  • Hacia el tercer milenio a.C., hijos y nietos, sin incluir humanos con parentesco divino, se aglomeraban entre los grandes dioses de antaño. La agria rivalidad entre ENLIL y ENKI la heredó su descendencia y con ello sobrevivieron feroces luchas por la supremacía. Hasta los hijos de ENLIL luchaban entre sí, al igual que los de ENKI.
  • Al igual que en la historia humana, los señores intentaban mantener la paz entre sus hijos dividiendo la tierra entre sus herederos y caso conocido, un hijo de Enlil ISHKUR/Adad, fue apartado deliberadamente por su padre de aquel ambiente enrarecido enviándolo como deidad local al País de la Montaña. Con el transcurso del tiempo, los dioses se convirtieron en señores, guardando celosamente cada uno de ellos el territorio, la industria o la profesión sobre la cual se les había dado dominio.
  • Los reyes humanos eran intermediarios entre los dioses y una humanidad que seguía creciendo y expandiéndose. Las demandas de los antiguos reyes para que fueran a la guerra, conquistaran nuevas tierras o sojuzgaran a pueblos distantes «por orden de mi dios» no se podían tomar a la ligera.
  • Los dioses conservaban los poderes para dirigir los asuntos exteriores, pues estos asuntos involucraban a otros dioses en otros territorios, de modo que tenían la última palabra en materias de guerra o paz.
  • Con la proliferación de pueblos, estados, ciudades y villas, se hizo necesario encontrar fórmulas para recordarle al pueblo quién era su señor o «elevado» particular. En el A.T. resuena el problema de hacer que la gente se adhiera a su dios y no «se prostituya con otros dioses». La solución consistió en establecer muchos lugares de culto y en poner en cada uno de ellos los símbolos y la semejanza de los dioses «correctos». El paganismo comenzó.
  • Los textos sumerios dicen que después del Diluvio, los nefilim sostuvieron prolongadas reuniones para sopesar el futuro de los dioses y del Hombre en la Tierra. Como resultado, crearon 4 regiones. En tres de ellas Mesopotamia, el valle del Nilo y el valle del Indo se instaló el Hombre.
  • La cuarta región es sagrada su significado literal es «dedicado, restringido», Dedicado sólo a los dioses, una «tierra pura» a la que sólo se puede acceder con autorización, entrar en ella sin permiso lleva rápidamente a la muerte, propiciada por fieros guardianes con «armas terroríficas». A esta tierra o región se le llamó TIL.MUN, literalmente, «el lugar de los misiles».
  • En la zona restringida los nefilim reconstruyeron su base espacial después que la de Sippar fue arrasada por el Diluvio. Se puso bajo el mando de Utu/Shamash, el dios encargado de los cohetes ígneos. Los héroes de la antigüedad, como Gilgamesh, se esforzaron por encontrar este País de Vida, para ser llevados en un SHEM o un Águila hasta la Morada Celeste de los Dioses. Véase la súplica de Gilgamesh a Shamash: Déjame entrar en el País, deja que me eleve en mi Shem… Por la vida de mi madre diosa que me dio a luz, del puro y fiel rey, mi padre ¡dirige mis pasos hacia el País!
  • Los relatos antiguos e incluso la historia escrita recuerdan los incesantes esfuerzos de los hombres por «alcanzar la tierra», por encontrar la «Planta de la Vida», por lograr la dicha eterna entre los Dioses del Cielo y la Tierra.

Es este un anhelo que se encuentra en el núcleo de todas las religiones cuyas raíces se encuentran en Sumer: la esperanza en que el ejercicio de la justicia en la Tierra vendrá seguido por una «vida después de la vida» en una Divina Morada Celeste. Pero, ¿dónde se encontraba esta esquiva tierra del contacto divino? Se puede responder a esta pregunta. Las pistas están allí. Pero, más allá, aparecen otras preguntas. ¿Se ha vuelto a encontrar a los nefilim desde entonces?

¿Qué sucederá cuando se les vuelva a encontrar? Y si los nefilim fueron los «dioses» que «crearon» al Hombre en la Tierra, ¿fue solamente la evolución en el XII Planeta la que creó a los nefilim?

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