LA CRUZ EN EL HORIZONTE.


Sesenta años después del Éxodo israelita, un inusual desarrollo religioso tuvo lugar en Egipto. Algunos académicos ven estos impulsos como un intento de adoptar el Monoteísmo quizá bajo la influencia de las revelaciones en el Monte Sinaí. AMENOTEP IV (AMENOFIS) dejó Tebas y sus templos y declaró a ATON como el único dios creador. Eso no fue un eco del Monoteísmo, sino otro heraldo de un esperado Retorno a la vista, del Planeta del Cruce. El faraón en cuestión es mejor conocido por el nuevo nombre que había adoptado AKEN-ATON ‘El devoto/siervo de ATÓN y la nueva capital y centro religioso ‘ATÓN DEL HORIZONTE’, es mejor conocida por el nombre moderno de TELL EL-AMARNA donde el afamado y antiguo archivo de la correspondencia internacional real fue descubierto. AKENATON, de la famosa octava dinastía egipcia, reinó desde 1379 al 1362 a.C. y su revolución religiosa no perduró. El sacerdocio de Amón en Tebas encabezó la oposición, posiblemente debido a la desprivatización de sus posiciones de poder y riqueza, pero es posible por supuesto, que las objeciones fueran genuinamente de corte religioso, porque los sucesores de AKENATON de los cuales el más famoso fue TUT-ANKH-AMON reasumieron la inclusión de Ra/Amón en sus nombres TEOFÓRICOS. Apenas se fue AKENATON la nueva capital, sus templos y su palacio fueron echados abajo y sistemáticamente destruidos. Sin embargo, los restos que los arqueólogos han encontrado arrojan suficiente luz sobre AKENATON y su religión.

La noción que el culto a ATÓN era una forma de monoteísmo, veneración a un solo creador universal derivó originalmente de algunos himnos a ATÓN que han sido encontrados e incluyen versos tales como ‘O dios único, como él no hay otro… El mundo vino a ser por su mano’.

El hecho que, en una clara separación de las costumbres egipcias, que las representaciones de este dios en forma antropomórfica estuvieran absolutamente prohibidas suena mucho como a la prohibición de Yahveh, en los Diez Mandamientos, en contra de hacer ‘imágenes grabadas para rendir culto.’

Adicionalmente, algunas porciones de los Himnos a ATÓN se leen como si fueran clones de los Salmos bíblicos:

O viviente ATÓN, ¡Cómo múltiples son tus obras! Escondidas están de la vista de los hombres.

¡O dios único, a cuyo lado no hay nadie! Creaste la Tierra de acuerdo a tu deseo mientras permanecías en soledad.

El famoso egiptólogo JAMES H. BREASTED (THE DAWN of Consciencia) compara los versos superiores con el Salmo 104, comenzando con el verso 24: ¡O Señor, cuán múltiples son tus obras! En sabiduría las has hecho todas; la Tierra está llena de tus riquezas.

La similitud, sin embargo, no surge porque ambos, el himno egipcio y el salmo bíblico, se copian uno a otro, sino porque los dos hablan del mismo dios celestial sumerio de la Epopeya de la Creación, Nibiru que formó los Cielos y creó la Tierra, trayéndole la ‘semilla de la vida’.

Virtualmente todos los libros del antiguo Egipto dirán que el disco de ATÓN del que AKENATON hizo su objeto central de culto representaba al benevolente Sol. Si así fuera, es extraño que en una clara separación de la arquitectura egipcia de templos, que los orientaba a los solsticios en un eje sureste noroeste, AKENATON orientó su templo en el eje este-oeste pero los puso frente al oeste [poniente], lejos del Sol al amanecer. Si estaba esperando una aparición celestial desde la dirección opuesta a la salida del Sol, no podía ser el Sol.

Una lectura cercana de los himnos revela que la ‘estrella-dios de AKENATON no era Ra como Amón ‘el Invisible,’ sino una diferente clase de Ra: era el dios celestial que ha existido desde el tiempo primero Aquel que renace de sí mismo mientras reaparece en toda su gloria, un dios celestial que ‘se iba lejos y volvía,’ En una base diaria, aquellas palabras podrían de cierto aplicarse al Sol, pero en una de largo aliento, la descripción encaja a Ra sólo como Nibiru: se ha vuelto invisible, dicen los himnos, porque estaba ‘lejos en el cielo,’ porque va hasta detrás del horizonte, a la altura del cielo. Y ahora, anunciaba AKENATON, está volviendo en toda su gloria.

Los himnos de ATÓN profetizaron su reaparición, su retorno ‘hermoso en el horizonte del cielo… relumbrando, hermoso, fuerte.’ Trayendo un tiempo de paz y benevolencia para todos. Estas palabras expresan con claridad expectativas mesiánicas que nada tienen que ver con el Sol. En apoyo de la explicación ‘ATÓN es el Sol’, se ofrecen varias representaciones de AKENATON; lo muestran con su esposa bendecidos por, u orando a, una estrella con rayos; es el Sol, dirá la mayoría de los egiptólogos. Los himnos se refieren al ATÓN como una manifestación de Ra, el cual a los egiptólogos que han asumido que Ra es el Sol significa que ATÓN, también, representaba al Sol; pero si Ra era Marduk y el celestial Marduk era Nibiru, entonces ATÓN también representaba a Nibiru y no al Sol.

Evidencia adicional viene de mapas del cielo, algunos pintados sobre tapas de ataúdes, que mostraban claramente las doce constelaciones zodiacales, el Sol-con-rayos, y otros miembros del sistema solar; pero el planeta de Ra, el ‘Planeta del Millón de Años,’ se muestra como un planeta extra en su propia grande e individual barca más allá del Sol, con el HIEROGLIFO pictórico para ‘dios’ en él ATON de AKENATON.’

Entonces, la innovación de AKENATON o más bien, su digresión a la línea religiosa oficial en su núcleo, una ‘trasgresión’ era el mismo viejo debate que tuviera lugar 720 años atrás acerca de la oportunidad cuando el asunto era: ¿Ha llegado el tiempo de la supremacía de Marduk/Ra, ha comenzado la Era del Carnero en los cielos?

AKENATON cambió el asunto desde el Tiempo Celestial (el reloj zodiacal) al Tiempo Divino (tiempo orbital de Nibiru), cambiando la pregunta a: ¿Cuándo reaparecerá el dios celestial No Visto y se dejará ver—‘hermoso en el horizonte del cielo’?

Su mayor herejía a los ojos de los sacerdotes de Ra/Amón puede juzgarse por el hecho que erigió un monumento especial honrando al Ben-Ben—un objeto que habían reverenciado generaciones anteriores como el vehículo en el cual Ra había llegado a la Tierra desde los cielos.

Era una indicación, creemos, que lo que estaba esperando en conexión con ATON era una Reaparición, un Retorno no sólo como el Planeta de los Dioses, sino otra llegada, ¡una Nueva venida de los dioses mismos!

Esto debemos concluir era la innovación, la diferencia introducida por AKENATON. Desafiando al establishment sacerdotal, y sin duda prematuramente en la opinión del resto, estaba anunciando la venida de un nuevo tiempo mesiánico. Esta herejía estaba agravada por el hecho que los pronunciamientos de AKENATON eran acompañados de un aviso personal: AKENATON progresivamente se refería a sí mismo como el profeta-hijo de dios, uno ‘que se presenta desde el cuerpo de dios,’ y el cual es el único a quién los planes divinos son revelados: No hay otro que conociera esto excepto tu hijo AKENATON; tú lo has hecho sabio en tus planes. Y esto, también, era inaceptable para los sacerdotes tebanos de Amón. Tan pronto como AKENATON se fue (y no se sabe cómo…), retornaron al culto de Amón el dios no-visto y rompieron y destruyeron todo lo que AKENATON había levantado.

Que el episodio de ATÓN en Egipto, como la introducción del Jubileo el ‘Año del Carnero’ fue lo conmovedor de una expectación más amplia del retorno de una ‘estrella dios’ celestial es evidente incluso por otra referencia bíblica al Carnero, otra manifestación de la Cuenta regresiva del Retorno. Es el registro de un inusual incidente al final del éxodo. Es una historia repleta de aspectos que confunden y uno que termina con una visión divinamente inspirada de las cosas por venir.

 

BALAAM EL VIDENTE Y ORÁCULO. La Biblia repetidamente muestra la predicción mediante el examen de entrañas animales, la consulta con los espíritus, adivinar, encantamientos, conjuros, y cuenta-fortunas como prácticas ‘abominables delante de Yahveh’ y todas las formas de brujería practicada por otra nación que no sea la israelita deben ser evitadas. Al mismo tiempo, afirmaba citando al mismo Yahweh que los sueños, oráculos y visiones podían ser caminos legítimos de comunicación divina. Tal distinción explica por qué el Libro de Números dedica los capítulos 22 a 24 para contar ¡aprobantemente! la historia de un no-israelita vidente y oráculo de nombre BIL’AM, traducido BALAAM en Biblias inglesas.

Los hechos descritos tuvieron lugar cuando los ‘Hijos de Israel’ en la Biblia, habiendo dejado la Península de Sinaí, rodearon y dieron la vuelta del Mar Muerto hacia el oriente, avanzando hacia el norte. A medida que se encontraban con los pequeños reinos que ocupaban las tierras orientales del Mar Muerto y el Jordán, Moisés pedía autorización para atravesar pacíficamente; que fue rechazado por la mayoría. Los israelitas, habiendo recién vencido a los amonitas, que no los dejaron pasar en paz, ahora ‘estaban acampados en los llanos de MO’AB, al lado del Jordán opuesto a Jericó,’ esperando el permiso del rey moabita BALAK hijo de ZIPPOR para atravesar su tierra, que no dispuesto a dejar que ‘la horda’ pasara aunque temeroso de enfrentarla, tuvo la brillante idea de enviar emisarios por un vidente internacionalmente renombrado, BALA’AM el hijo de BE’OR y le pidió ‘que le pusiera a esa gente una maldición,’ que haga posible vencerlos y echarlos fuera. BALAAM se hizo de rogar varias veces antes de aceptar el encargo. Primero, en el hogar de BALAAM (¿alguna parte cerca del Éufrates?) y luego camino a MOAB, un Ángel de Dios (MAL’ACH, significa literalmente ‘emisario’) aparece y se involucra en los procedimientos; a veces visible y a veces invisible. El Ángel permitió que BALAAM aceptara la asignación sólo después de estar seguro que BALAAM comprendió que sólo iba a ser un emisario divino. Confusamente, BALAAM llama a Yahveh ‘mi Dios’ cuando repite esta condición, primero a los embajadores del rey y luego al rey moabita mismo.

Se arregló entonces una serie de sesiones oraculares. El rey llevó a BALAAM a la cima de una colina desde donde se veía todo el campamento israelita, y en donde por directrices de BALAAM erigió siete altares, sacrificó siete novillos y siete carneros y esperó el oráculo; pero desde la boca de BALAAM no surgieron palabras de acusación sino de alabanza por los israelitas.

El persistente rey moabita lleva entonces a BALAAM a otro monte, desde el cual sólo el borde del campamento podía ser visto y se repite el procedimiento por vez segunda. Nuevamente el oráculo de BALAAM bendice más que maldecir a los israelitas: ‘los veo venir desde Egipto protegidos por un dios con cuernos de carnero desplegados,’ dice‘, es una nación destinada a reinar, una nación que se levantará como un león.’ Determinado a tratar de nuevo, el rey ahora llevó a BALAAM a una colina que encara al desierto, mirando lejos del campamento israelita; ‘quizá los dioses te permitan aquí sentenciar maldiciones,’ dijo. Siete altares son una vez más erigidos, sobre los cuales siete novillos y siete carneros son sacrificados. Pero BALAAM ahora ve a los israelitas y su futuro no con ojo humano sino en ‘una visión divina.’ Por segunda vez ve a la nación protegida, desde que salió de Egipto, por un dios con cuernos de carnero abiertos, y presagia Israel como una nación que ‘se levantará como un león.’ Cuando el rey moabita protesta, BALAAM le explica que sin importar cuánto oro o plata sean ofrendados, él sólo puede proferir las palabras que dios pone en su boca. De modo que el frustrado rey desiste y deja ir a BALAAM. Pero ahora BALAAM le ofrece al rey un consejo gratis: Deja que te diga lo que trae el futuro, le dice al rey ‘lo que ocurrirá con esta nación y tu gente al fin de los días’ y procede a describirle la visión divina del futuro relacionándolo con una ‘estrella’: Lo veo, aunque no para ahora, lo diviso, pero no de cerca: de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel. Aplasta las sienes de MOAB, el cráneo de todos los hijos de Set. Números 24: 17

BALAAM entonces dio la vuelta y enfocó sus ojos sobre los edomitas, amalequitas, KENITAS, y otras naciones cananeas, y ahí mismo pronunció un oráculo: Aquellos que sobrevivieran a la ira de Jacob caerán en manos de Asiria, luego vendrá el turno de Asiria, y perecerá para siempre. Y habiendo pronunciado este oráculo, ‘BALAAM se levantó y volvió a su sitio, y lo mismo hizo BALAK.

Aunque el episodio de BALAAM ha sido naturalmente objeto de discusión y debate de académicos teológicos y bíblicos, permanece incomprensible y sin resolver. El texto cambia sin esfuerzo entre referencias a los Elohim ‘dioses’ en plural y Yahveh, el Dios único, como la Presencia Divina. Trasgrede de forma grave la más fundamental prohibición bíblica al aplicarle al Dios que sacó a los israelitas de Egipto una imagen física, y luego acrecienta la transgresión al visualizarlo en la imagen de ‘un carnero con cuernos extendidos’ ¡imagen que había sido la representación egipcia de Amón!

La actitud aprobatoria hacia un vidente profesional en una Biblia que prohibió la videncia, el conjuro y todo eso, añadido a que todo el cuento era originalmente, una historia no-israelita, y que sin embargo la Biblia lo incorpore y le dedique un espacio sustancial, hace sentir que el incidente y su mensaje debieron haber sido considerados un preludio significativo a la posesión israelita de la Tierra Prometida.

El texto sugiere que BALAAM era un arameo, residente en algún lugar río Éufrates arriba; sus oráculos proféticos abarcaron desde el destino de los Hijos de Jacob al lugar de Israel entre las naciones a oráculos referente al futuro de tales otras naciones—incluso de la distante y aun-por-venir Asiria imperial.

Los oráculos eran por consiguiente una expresión de amplias expectativas no-israelitas en ese momento. Al incluir el relato, la Biblia combinó el destino israelita con las expectativas universales de la Humanidad.

Aquellas expectativas, indica el relato de BALAAM, fueron canalizadas en dos senderos—el ciclo zodiacal en una mano, y el curso de la Estrella Retornante en la otra mano.

Las referencias zodiacales son más fuertes al mirar la Era del Carnero (¡y su dios!) en el tiempo del Éxodo, y se hizo oráculo y profética cuando el Vidente BALAAM visualizó el Futuro, cuando los símbolos de las constelaciones zodiacales del Toro y el Carnero (‘novillos y carneros para sacrificios en septenas’) y el León (‘cuando la trompeta real sea oída en Israel’) son invocados (Números, cap. 23). Y es cuando visualizando el futuro distante que el texto de BALAAM emplea el significante término Al fin de los días como el tiempo al cual aplicar los oráculos proféticos (Números 24: 14).

El término liga directamente estas profecías no-israelitas al destino de la descendencia de Jacob porque fue empleado por Jacob mismo cuando yace en su lecho de muerte y reúne a sus hijos a que escuchen oráculos del futuro (Génesis; 49) ‘Venid y reúnanse todos,’ dijo, ‘que les anunciaré lo que os ha de acontecer al final de los Días.’ Muchos consideran que estos oráculos, señalados individualmente para cada uno de las futuras Tribus de Israel, tienen relación con las doce constelaciones zodiacales. ¿Y qué hay de la Estrella de Jacob—una visión explícita de BALAAM?

Durante las discusiones bíblicas académicas, es usualmente considerado un contexto astrológico más que astronómico, y más a menudo que lo contrario, la tendencia ha sido considerar la referencia a la ‘Estrella de Jacob’ como algo puramente figurativo.

¿Pero qué si la referencia fuera de verdad a una ‘estrella’ recorriendo su órbita, un planeta visto proféticamente aunque aún no resulte visible?

¿Qué si BALAAM, como AKENATON, estaba hablando del retorno, la reaparición, de Nibiru?

Tal retorno, debe ser comprendido, sería un evento extraordinario que ocurre sólo en algunos milenios, un hecho que repetidamente ha significado las más profundas particiones de aguas en los asuntos de dioses y de hombres.

Esto no es un asunto retórico. De hecho, los acontecimientos en marcha fueron indicando de forma creciente que un suceso tremendamente significativo estaba en perspectiva. Dentro de un siglo más o menos las preocupaciones y predicciones en relación al Planeta que Vuelve que hallamos en los relatos del Éxodo, BALAAM, y AKENATON de Egipto, Babilonia misma, comenzaron a entregar evidencia de tales expectativas de amplio rango, y la clave más prominente estaba en el Signo de la Cruz.

En Babilonia, era el tiempo de la dinastía Kasita. Poco ha quedado de su reino en Babilonia misma, y como fue señalado sus reyes no brillaron por su excelencia en guardar archivos reales. Pero dejaron tras de sí descripciones habladas y correspondencia internacional de cartas en tablillas de arcilla.

Fue en las ruinas de AKHET-ATON, la capital de AKENATON ahora conocida como TELL EL-AMARNA en Egipto que las famosas ‘Tablillas EL-AMARNA’ fueron descubiertas. De las 380 tablillas, todas excepto tres fueron inscritas en lenguaje acadio, el cual era entonces el idioma de la diplomacia internacional. Algunas representan copias de cartas reales enviadas desde la corte egipcia y el bulto son por lo general cartas recibidas de reinos extranjeros.

¡El ‘caché’ [término informático] fue el archivo diplomático real de AKENATON y las tablillas era predominantemente correspondencia que había recibido de los reyes de Babilonia!

¿Empleó AKENATON estos intercambios de cartas con sus contrapartes en Babilonia para decirles de su recién fundada religión de ATON?

No lo sabemos en realidad, porque todo lo que tenemos son cartas del rey de Babilonia a AKENATON en donde se queja que el oro enviado fue hallado exiguo en peso, que sus embajadores fueron robados camino a Egipto, o que el rey egipcio olvidó preguntar por su salud.

A pesar de los frecuentes intercambios de embajadores y otros emisarios, así como el saludo al rey de Egipto ‘mi hermano’ por parte del rey babilonio, debe llevar a una conclusión que la jerarquía en Babilonia estaba totalmente al tanto de las movidas religiosas en Egipto; y si Babilonia se preguntó ‘¿qué es toda esta conmoción por este ‘Ra como una Estrella que Vuelve?’ Babilonia debió darse cuenta que era una referencia a Marduk como el Planeta que Vuelve’—Nibiru en retorno orbital.

Con la tradición de observaciones celestiales mucho más antiguas y más avanzadas en Mesopotamia que en Egipto, es por supuesto posible que los astrónomos reales de Babilonia hayan llegado a conclusiones en relación al retorno de Nibiru sin ayuda egipcia, e incluso antes que ellos. Que eso es posible, quedó claro cuando en el siglo treceavo a.C. los reyes kasitas de Babilonia comenzaron a señalar, en una variedad de formas, sus propios cambios religiosos fundamentales.

En 1260 a.C. un Nuevo rey ascendió al trono de Babilonia y adoptó el nombre KADASHMAN-ENLIL un nombre TEOFÓRICO que sorprendentemente venera a Enlil. No fue un gesto de pase, porque fue seguido en el trono, durante el siguiente siglo, por reyes kasitas que emplearon nombres TEOFÓRICOS venerando a Enlil y a Adad, un sorpresivo gesto que sugiere un deseo de reconciliación divina. Que algo inusual era esperado y más tarde evidenciado en monumentos conmemorativos llamados kudurru ‘piedras redondeadas’ que fueron colocadas como marcadores fronterizos. Inscritas con un texto que señala los términos del tratado de límites (o tierra otorgada) y los juramentos realizados para conservarlos, los kudurrus eran santificados mediante símbolos de los dioses celestiales. Los símbolos zodiacales divinos los doce, eran representados con frecuencia orbitando y sobre ellos estaban los emblemas del Sol, la Luna, y Nibiru.

En otra descripción Nibiru es mostrado en compañía de la Tierra el séptimo planeta y la Luna y el cortador umbilical, símbolo de Ninmah.

Nibiru ya no era más descrito como el símbolo del Disco Alado, sino más bien como el planeta de la cruz radiante acomodando su descripción por los sumerios de los ‘Viejos Días’ como un planeta radiante que se convierte en el ‘Planeta del Cruce.’ Esta forma de mostrar un largamente-no-observado Nibiru mediante un símbolo de una cruz radiante comenzó a hacerlo más común y pronto los reyes kasitas de Babilonia simplificaron el símbolo a sólo el Signo de la Cruz, reemplazando el símbolo del Disco Alado en sus sellos reales. Este símbolo muy semejante a la posterior Cruz de Malta’ cristiana, es conocida en los estudios de glifos antiguos como una ‘CRUZ KASSITA.’ Como indican otras representaciones, era para un planeta diferente al Sol, que se muestra separadamente junto con la Luna creciente y la estrella de seis puntas. Cuando comenzó el primer milenio a.C., el Signo de la Cruz de Nibiru se esparció desde Babilonia al diseño de sellos en tierras cercanas.

En ausencia de textos kasitas religiosos o literarios, es cosa de conjeturas cuáles expectativas mesiánicas pueden haber acompañado a estos cambios representados. Donde sea que estaban, intensificaron la ferocidad de los ataques de los estados Enlilitas Asiria y Elam sobre Babilonia y su oposición a la hegemonía de Marduk. Esos ataques retrasaron, pero no previnieron, la eventual adopción del Signo de la Cruz en Asiria misma. Como revelan monumentos reales, era usada muy conspicuamente, por los reyes asirios en sus pechos, cerca del corazón de la manera como hacen hoy los devotos católicos.

Religiosa y astronómicamente, fue un gesto muy significante. Que era además una abierta manifestación sugerida por el hecho que en Egipto, también, se hallaron representaciones de un rey-dios usando, como su contraparte asiria, el signo de la cruz en su pecho.

La adopción del Signo de la Cruz como emblema de Nibiru, en Babilonia, Asiria, y en otros sitios, no fue una renovación sorprendente. El signo había sido empleado antes por los sumerios y acadianos.

‘¡Nibiru—dejemos que ‘Cruce’ sea su nombre!’ señala la Epopeya de la Creación; y de acuerdo a su símbolo, la cruz, había sido empleado en los glifos sumerios para denotar a Nibiru, pero entonces siempre significaba su Retorno a la visibilidad.

El ENUMA ELISH, Epopeya de la Creación, establece con claridad que después de la batalla celestial con Tiamat, el Invasor hizo una gran órbita alrededor del Sol y volvió a la escena del combate. Como Tiamat orbitaba al Sol en un plano llamado la Eclíptica, como lo hacen otros miembros de la familia planetaria de nuestro Sol, es a ese sitio en el cielo que debe regresar el Invasor y cuando eso sucede, órbita tras órbita, he aquí que cruza el plano de la eclíptica.

Una manera simple de ilustrar esto sería mostrar el plano orbital del bien-conocido Cometa Halley, el cual emula a escala muy reducida la órbita de Nibiru: su inclinada órbita lo trae, cuando se acerca al Sol, desde el sur, desde abajo la eclíptica, cerca de Urano. Se arquea sobre la eclíptica y da la vuelta alrededor del Sol, diciendo ‘Hola’ a Saturno, Júpiter, y Marte; entonces desciende y cruza la eclíptica cerca del sitio de la Batalla Celestial de Nibiru con Tiamat el Cruce (marcado X) y luego se va, sólo para volver cuando su Destino orbital señala.

Ese punto, en el cielo y en el tiempo, es El Cruce es entonces, señala el ENUMA ELISH, que el planeta de los Anunnaki se convierte en el Planeta del Cruce: Planeta NIBIRU: Cruce de caminos de Cielo y la Tierra ocupará… Planeta NIBIRU: El mantiene la posición central…  Planeta NIBIRU: Es aquel que sin fatiga el medio de Tiamat sigue atravesando; ¡dejemos que ‘Cruce’ sea su nombre!

Los textos sumerios que tratan con sucesos agrarios en la saga de la Humanidad proveen indicaciones específicas en relación a las periódicas apariciones del Planeta de los Anunnaki cada 3600 años aproximadamente y siempre en conjunciones cruciales en la Tierra y a historia de la Humanidad. Fue en una época tal que el planeta que fue llamado Nibiru y su descripción en glifo incluso en los antiguos tiempos sumerios era la cruz.

Ese registro comienza con el Diluvio. Algunos textos que tratan del Diluvio asocian la catástrofe con la aparición del dios celestial Nibiru, en la Era del León (cerca de 10.900 a.C.) constelación en que los dioses midieron las aguas de la profundidad,’ dijo un texto.

Otros textos describen la aparición de Nibiru en el Diluvio como una estrella radiante, salgan gritando ‘¡Inundación!’ Es el dios Nibiru… Señor cuya brillante corona está cargada de terror; Diariamente en Leo es un fuego.

El planeta volvió, reapareció, y de nuevo se convirtió en ‘Nibiru’ cuando a la humanidad le fue concedido el trabajo agrícola agrario, en mitad del 8º milenio a.C.; representaciones en sellos cilíndricos ilustraron el comienzo de la agricultura, para lo cual usaron el Signo de la Cruz para mostrar a Nibiru visible en los cielos de la Tierra.

Finalmente y más memorable para los sumerios, el planeta fue visible una vez más cuando Anu y Antu vinieron a la Tierra en visita de estado el 4000 a.C. Era de Tauro. La ciudad conocida durante un milenio como Uruk fue fundada en su honor con un zigurat erigido y cuando el cielo nocturno se oscurecía, desde sus pisos era observada la aparición de los planetas en el horizonte. Cuando Nibiru se hizo visible, se escuchó un griterío:

‘¡La imagen del Creador ha aparecido!’ y todos los presentes rompieron en cantos de himnos para alabar al ‘planeta del Señor Anu.’

La aparición de Nibiru al comienzo de la Era de Tauro significa que para el tiempo del amanecer solar—cuando el amanecer comienza pero aún se pueden ver las estrellas—la constelación del fondo era Tauro.

Pero el movedizo Nibiru, hacía un arco en los cielos mientras rodea al Sol y pronto descendía de vuelta para cruzar el plano planetario (eclíptica’) en el punto del Cruce.

Ahí el cruce era observado contra el fondo de la constelación de Leo. Algunas representaciones, en sellos de cilindro y en tablillas astronómicas, emplearon el símbolo de cruz para señalar la llegada de Nibiru cuando la Tierra estaba en la Era del Toro y su cruce fue observado en la constelación del toro.

De este modo el cambio desde el símbolo Disco Alado al Signo de la Cruz no fue una innovación; estaba revirtiendo a la forma en la cual el Señor Celestial fue representado en tiempos anteriores—pero sólo cuando en su gran órbita cruza la eclíptica y se convierte en ‘Nibiru.’

Como en el pasado, la renovada manifestación del Signo de la Cruz significa reaparición, de vuelta a la vista, RETORNO.

EL DÍA DEL SEÑOR.

En el último milenio a.C. el Signo de la Cruz fue un heraldo del Retorno. Fue también entonces cuando un templo a Yahveh en Jerusalén enlazó para siempre su sitio sagrado con el curso de eventos históricos y las expectativas mesiánicas de la Humanidad. El tiempo y el lugar no eran coincidencia: El inminente Retorno llamaba a la consagración del antiguo Centro de Control de Misión.

Comparado con los fuertes y poderosos imperios de conquista de esos días, Babilonia, Asiria, Egipto, el reino hebreo era un enano. Comparado con la grandeza de sus capitales Babilonia, Nínive, Tebas con sus precintos sagrados, zigurat, templos, caminos procesionales, puerta de ornato, palacios majestuosos, jardines colgantes, piscinas sagradas, y puertos fluviales. Jerusalén era una pequeña ciudad amurallada precipitadamente con una dudosa fuente de agua. Y sin embargo, un milenio más tarde es Jerusalén, una ciudad viviente, que está en nuestros corazones y en los encabezados diarios, mientras la grandeza de las otras capitales de nación se ha convertido en polvo y montón de ruinas.

El Templo de Yahveh construido en Jerusalén y sus profetas cuyos oráculos resultaron ciertos y sus profecías, aun guardan la clave del Futuro. La asociación hebrea con Jerusalén y en particular con el MONTE MORÍAH, llevan a la época de Abraham cuando completó la tarea de proteger el puerto espacial durante la Guerra de los Reyes y fue saludado por MELKIZEDEK el rey de UR-SHALEM Jerusalén, ‘un sacerdote del Dios Más Elevado.’ Ahí Abraham fue bendecido y a su turno tomó un juramento, ‘por el Dios Más Elevado, poseedor del Cielo y la Tierra.’ Estuvo ahí de nuevo, cuando la devoción de Abraham fue puesta a prueba, que Dios le otorgó un pacto. Aun demoró un milenio, hasta el tiempo y las circunstancias adecuadas, para que fuera construido el Templo.

La Biblia asevera que el Templo de Jerusalén fue único y sin duda lo fue, concebido para preservar el ‘Puente Cielo-Tierra’ que había sido alguna vez el DUR.AN.KI en Nippur de Sumer.

La Biblia señala en Reyes I (6:1) el memorable inicio de la construcción del Templo de Yahveh la casa del Señor en Jerusalén En el año 480 de la salida de los Hijos de Israel de Egipto, en el segundo mes del cuarto año del reinado del rey Salomón. Fue un paso decisivo, crucial, cuyas consecuencias aún están con nosotros y el tiempo debe ser notado, fue cuando Babilonia y Asiria adoptaron el Signo de la Cruz como heraldo del Retorno…

EL TEMPLO DE JERUSALÉN. Después de un período de cincuenta años de adorar a Thot, los faraones egipcios, una vez más comenzaron a invocar el nombre de Amen (Marduk), sin embargo, nada sugiere que Amen estaba físicamente presente. Por el contrario, en 1,022 BC (NC) sucedió algo notable. Después de tres años en el trono, el faraón AMENHOTEP IV, de repente hizo una revolucionaria conversión al monoteísmo y cambió su nombre por el de AKHENATÓN en donde todas las referencias al Dios Amen cesaron, y fueron reemplazados por “DINGIR.A”, que representa la adoración a ATÓN, el disco solar. La comprensión de este extraordinario período en la historia es ayudado por las llamadas “Cartas AMAMA”, que se intercambiaron entre AKENATÓN y sus aliados en GAT, Gaza ASHKELON, ASHDOD, EKRON, Jerusalén y la ciudad kasita de KAR DUNIASH, ciudades de los filisteos – indo-europeos que estaban gobernando El Levante desde su confederación de ciudades-estado.

La cercanía de esta alianza es demostrada por AKHENATON teniendo entre sus esposas una HURRITA, llamada TADU-HEPA hija del rey KASSITA BURNABURIASH II. Este intento de puerta trasera por los filisteos para conquistar Egipto a través de AKENATÓN duraría sólo trece años.

TUTANKAMÓN luego revirtió la política de AKENATÓN y lo denunció como un hereje. Durante este breve período, sin embargo, el equilibrio de poder del Levante fue cambiado sustancialmente.

Antes de AKENATÓN, Egipto se había embarcado en una política de expansionismo defensivo, y había forjado una alianza exitosa con los HURRITAS. Ahora, el Levante se había convertido en un campo de batalla entre los filisteos y un ejército móvil de bandidos conocidos como los “HABIRU”. Como DAVID ROHL ha demostrado de manera convincente, estos bien organizados HABIRU de las Cartas de AMARNA fueron liderados por David – el futuro rey de los israelitas y conquistador de Jerusalén.

Quienes ocupaban el sitio de Jerusalén antes de su conquista por David, de acuerdo con las Cartas de AMARNA, sus habitantes eran los JEBUSITAS y su rey estaba aliado a AKENATÓN y a otros príncipes filisteos. Esta alianza puede ser explicada por un común origen indoeuropeo, ya que el rey de Jerusalén era llamado ABDIHEBA, que significa “sirviente de HEBA”, una diosa HURRITA. Por otra parte, se puede demostrar que los JEBUSITAS eran una y la misma gente que los hicsos. El historiador egipcio MANETÓN explicó que los hicsos, después de haber sido expulsados de Egipto, fueron y “construyeron una ciudad en un país que ahora se llama Judea… y le dio el nombre de Jerusalén”.

De acuerdo con las Cartas de AMARNA, el nombre JEBUSITA para Jerusalén era “TIANNA” – un regalo a su cultura en parte sumeria, porque el nombre es tan claramente enraizado en la TI sumeria y AN significando “Vida” y “Cielo” – un nombre apropiado para el sitio sagrado de Jerusalén.

Sorprendentemente, el nombre TI.ANNA le hace eco al nombre de TIWANAKU, lo que sugiere que los JEBUSITAS podrían haber sido los antiguos supervisores de las operaciones en ese sitio.

De acuerdo con la nueva cronología, DAVID conquistó Jerusalén en el último año de AKENATÓN, cuando Egipto era impotente como potencia militar. El Señor Dios dio una mano en esta conquista por La facilidad con la que DAVID tomó la ciudad a través de su sistema de túneles de agua lo que sugiere que tenía una fuente de información privilegiada. De otra parte, puede ser significativo que, mientras que el rival de DAVID, el rey Saúl ni una sola vez llamó a Yahveh a través del Arca de la Alianza, al parecer DAVID sí lo hizo. En el Libro de Samuel I, versículo 30, DAVID usó una ropa especial conocida como EFOD para llamar al Señor, recibiendo exitosamente una respuesta.

La captura de Jerusalén fue un complot divinamente orquestado. En retrospectiva, parece que el principal propósito fue la de construir un “templo” para Yahveh, pero los planes detallados para ese templo, descrito en I Reyes versículo 7, son muy desconcertantes y sugieren algún propósito oscuro técnico más allá de un simple altar para la adoración de un Dios ausente. Hay complicaciones cuando fechamos la construcción del “Templo”, de Salomón, aprox. en 953 A.C. Porque en 952 A.C. (NC), Marduk/Ra reapareció en Egipto, después de una ausencia de 450 años aproximados y un faraón de pronto adoptó el nombre de Ramsés = “engendrado por Ra”. Fue seguido en el 936 A.C. (NC) por el faraón más famoso que jamás haya existido, Ramsés II el Grande, cuya primera tarea después de expulsar a los hititas de vuelta de KADESH, fue saquear a Jerusalén y los “tesoros del templo”, en 925 A.C. (NC), 21 años después terminado el templo. A menos que creamos en las coincidencias, la conclusión inevitable es que YAHVEH/ISHKUR rompió la política de los Dioses de no injerencia y fue castigado luego de una intervención igualitaria y opuesta por Marduk a través de Ramsés.

 

EL REY DAVID. Es evidente a partir de la Biblia que el Arca de la Alianza era utilizada para mantener a Yahveh al día con los acontecimientos y es posible por el debilitamiento político de Egipto bajo AKENATÓN, que las campañas exitosas de David, fueran una oportunidad tentadora para él reafirmar su autoridad en el Viejo Mundo. Qué mejor objetivo que Jerusalén, antiguo emplazamiento de los Dioses, “centro de control de la misión”, sin duda más sagrada que la misma Babilonia.

La dramática historia del Templo de Jerusalén comienza no sólo con Salomón sino con su padre EL REY DAVID y cómo se dieron las cosas para que llegara a ser rey de Israel, una historia que revela un plan divino: Preparar para el Futuro resucitando el Pasado. El legado de DAVID después de reinar 40 años, incluyó un reino gratamente expandido, alcanzando por el norte tan lejos como Damasco ¡e incluyendo el Sitio de Aterrizaje!, muchos Salmos magníficos y el trabajo de base para el Templo de Yahveh. Tres emisarios divinos jugaron roles claves en la factura de este rey y su lugar en la historia; la Biblia los lista como ‘Samuel el Vidente, NATHAN el Profeta, y GAD el Visionario.’ Fue Samuel, el sacerdote custodio del Arca de la Alianza, instruido por Dios para ‘sacar al joven DAVID, hijo de JESSE, del pastoreo de ovejas para ser pastor de Israel,’ y Samuel ‘tomó el cuerno lleno de aceite y lo ungió para reinar sobre Israel.’

La elección de DAVID, quién pastoreaba el rebaño de su padre, para pastorear sobre Israel fue sin duda simbólico, porque devuelve a la época dorada de Sumer con Su rey LU.GAL, ‘Gran Hombre,’ que se esforzaban por ganar el ansiado EN.SI, ‘Pastor Juicioso.’ Eso, como veremos, fue sólo el comienzo de los enlaces de David y el Templo al pasado sumerio.

DAVID inició su reinado en Hebrón al sur de Jerusalén y eso también fue una opción escogida llena de simbolismo histórico. El nombre previo de Hebrón, señala repetidamente la Biblia, era KIRYAT ARBA, ‘la fortificada ciudad de Arba’. ‘Fue un Gran Hombre de los ANAKIM’, dos términos bíblicos que traducen del hebreo al sumerio KIRYAT = LU.GAL y ARBA = ANUNNAKI. Comenzando por pasajes en el Libro de Números, y luego en Joshua, Jueces, y Crónicas, la Biblia señala que Hebrón era un centro de los descendientes de los ‘ANAKIM, quienes como los Nefilim son contados’, de ese modo conectándolos con los Nefilim de Génesis 6 que se casaron con las Hijas del Adán.

Hebrón estaba aún habitada al tiempo del Éxodo por tres hijos de Arba y fue Caleb el hijo de JEPHONEH quién capturó la ciudad y le dio muerte en nombre de Joshua. Al escoger ser rey de Hebrón, David estableció su reino como una directa continuación de reyes enlazados a los Anunnaki de Sumer. Reinó en Hebrón por siete años, y entonces mudó su capital a Jerusalén.

Este asiento del reino, la ‘Ciudad de David’, fue construido sobre el Monte SIÓN justo al sur y separado por un pequeño valle del Monte MORÍAH donde estaba la plataforma construida por los Anunnaki. Construyó el “MILOH”, el Cierre, para sellar la brecha entre ambos montes, como un primer paso para erigir en la plataforma, el Templo de Yahveh; pero todo lo que le fue permitido construir en el Monte Moría fue un altar porque según La palabra de Dios a través del profeta NATHAN, “David había derramado sangre en sus muchas guerras, no él sino su hijo Salomón construiría el templo”. Devastado por el mensaje del profeta, David fue y ‘se sentó delante de Yahveh’ en frente al Arca de la Alianza que aún estaba guardada en una tienda portátil y Aceptando la decisión de Dios, le pidió una recompensa por su devota lealtad: Una seguridad, un signo, que sería sin duda la Casa de David la que construiría el Templo y sería bendecida para siempre. Esa misma noche, sentado en frente del Arca de la Alianza con la cual Moisés se comunicaba con el Señor, recibió un signo divino: Le fue dado un TAVNIT un modelo a escala del futuro templo. Es el equivalente a la historia de La Dimensión Desconocida del rey sumerio Gudea, a quién más de mil años atrás también le fuera entregada durante un sueño – visión una tablilla con el plan arquitectónico y un molde de ladrillo para la construcción del templo en Lagash para el dios Ninurta (Típica forma de proceder de los Anunnaki).

EL TAVNIT. Cuando llegó al fin de sus días, DAVID convocó en Jerusalén a todos los líderes de Israel, incluyendo los jefes tribales, comandantes militares, sacerdotes, oficiales reales y les contó de la promesa de Yahveh; a la vista de aquella multitud, puso en manos de su hijo Salomón ‘el TAVNIT del templo y todas sus partes y salas… que recibió del Espíritu’, ‘todo lo que Yahveh por su propia mano había escrito, para la comprensión de los trabajos: Un set de instrucciones, escritas divinamente (I Crónicas, cap. 28).

TAVNIT traducido en la Biblia Inglesa del Rey Jaime como ‘modelo’, en traducciones recientes es mejorada a ‘plano’, sugiere que a David le fue dado alguna clase de diseño arquitectónico, pero la palabra hebrea para ‘plano’ es TOKHNIT. TAVNIT deriva de la raíz verbal que significa ‘construir, erigir, ERECTAR’, así que a David le fue dado y puso en manos de Salomón un ‘modelo de construcción’ a escala.

Los libros bíblicos de Reyes y Crónicas proveen medidas precisas y claros detalles estructurales del templo y sus diseños arquitectónicos. Sus ejes corren este-oeste, convirtiéndolo en un ‘templo eterno’ alineado a los equinoccios. Compuesto por tres partes, adoptó los planos de templos sumerios: Para el frontis (ULAM en hebreo), Un gran salón central HEKHAL en hebreo enraizado en el sumerio E.GAL, ‘Gran Morada’ y un Sancta Sanctorum la sección más interna llamada el DVIR, para el Arca de la Alianza, ‘que habla’ porque era el medio por el que Dios hablaba con Moisés.

El Templo de Salomón adoptó el sesenta en su construcción, tal como los zigurat sumerios tradicionalmente construidos expresaban el concepto ‘base sesenta’ sexagesimal: la sección principal (HEKHAL) tenía unos 60 codos, 100 pies de largo, 20 codos (60:3) de ancho, y 120 (60 x 2) codos de altura.

El Sancta Sanctorum de 20 por 20 codos era apenas suficiente para guardar el Arca de la Alianza con su par de Querubines dorados en su tope, ‘sus alas tocando’. Evidencia textual e investigación arqueológica indican que el Arca fue colocada precisamente en la extraordinaria roca en la cual Abraham estuvo presto a sacrificar a su hijo Isaac; llamada EVEN SHATTYAH ‘Piedra de la Fundación’ y las leyendas judías sostienen que será desde ella que el mundo será re-creado, hoy en día cubierta y rodeada con el Domo de la Roca. (Más información sobre la roca sagrada, su enigmática cueva y pasajes subterráneos secretos en Las Expediciones de las Crónicas Terrestres.)

Aunque las no eran medidas monumentales comparadas con los rascacielos zigurat, el Templo completo era verdaderamente magnífico como ningún otro contemporáneo en esa parte del mundo. No se usó hierro ni herramientas de hierro para su construcción desde la plataforma y absolutamente ninguna en su operativa, todos los utensilios eran de cobre o bronce y el edificio fue incrustado interiormente con oro; incluso los clavos que sostenían piezas doradas fueron hechos también de oro. Las cantidades de oro empleadas para el Sancta Sanctorum, 600 talentos (aprox. 20.400 kg) y los clavos, 50 shekels’ (aprox. 850 gr.); fue enorme el oro utilizado, tanto que Salomón arregló que barcos especiales lo trajeran desde OPHIR, que se cree estaba al sudeste en África. La Biblia no da explicación, ni por la prohibición contra emplear cualquier cosa de hierro en el sitio ni por la incrustación de todo el interior del templo con oro. Se puede especular que el hierro fue evitado por sus propiedades magnéticas y el oro porque es el mejor conductor eléctrico.

 

  • Es significante que las únicas otras dos instancias de santuarios tan incrustados de oro están al otro lado del mundo. Uno es el gran templo en Cuzco, la capital Inca del Perú, llamado el CORICANCHA ‘Patio Dorado’ por su Sancta Sanctorum completamente tapizado con oro, donde el gran dios de Sudamérica, Viracocha, fue venerado.
  • El otro es en PUMA-PUNKU en las playas del Lago Titicaca en Bolivia, cerca de las famosas ruinas de TIWANAKU. Consisten de los restos de 4 construcciones de piedra estilo cámara cuyos muros, pisos y techos fueron cortados cada uno de un solo bloque de piedra colosal, completamente tapizados por dentro con placas doradas sostenidas en su sitio por clavos de oro. Describiendo los sitios (como fueron saqueados por los españoles) en LOS REINOS PERDIDOS, se ha sugerido que PUMA-PUNKU fue erigido para la estadía de Anu y Antu cuando visitaron la Tierra alrededor del 4000 a.C.

EL TEMPLO. De acuerdo a la Biblia, decenas de miles de obreros fueron necesitados durante siete años para la inmensa tarea y cuando estuvo listo; con mucha pompa y circunstancia, el Arca de la Alianza fue llevada por sacerdotes y puesta en el Sancta Sanctorum y tan pronto como fue colocada en el piso y fueron abiertas las cortinas que separan el Sancta Sanctorum del gran salón, ‘la Casa del Señor se llenó con una nube y los sacerdotes no podían estar de pie.’ Entonces Salomón ofreció una oración de gracias, diciendo: Señor que has escogido morar en la nube: he construido para Ti una Casa majestuosa, un lugar donde puedas morar por siempre… Aunque los mayores cielos no pueden contenerte, Puedes escuchar nuestras súplicas desde Tu asiento en el cielo. ‘Y Yahveh apareció a Salomón esa noche, y le dijo: He escuchado tu oración; he escogido este sitio para mi lugar de culto… Desde el cielo escucharé las oraciones de mi gente y perdonaré sus trasgresiones. Ahora he escogido y consagrado esta Casa para que mi Nombre [Shem] permanezca en ella para siempre.’ 2 Crónicas, cap. 6-7.

Shem aquí y anteriormente como en los versos de apertura del capítulo 6 del Génesis, se traduce comúnmente por ‘Nombre’ pero en El Duodécimo Planeta, se aclara que el término original y en contextos relevantes se refiere a lo que los egipcios llamaban la ‘Barca Celestial’ y los sumerios llamaban MU nave del cielo de los dioses. En concordancia, el Templo en Jerusalén, levantado sobre la plataforma de piedra, con el Arca de la Alianza colocada sobre la roca sagrada, iba a servir como enlace terrestre con la deidad celestial, tanto para comunicar como para el aterrizaje de su nave.

En el Templo el único objeto era la reverenciada Arca de la Alianza y ‘nada había en el Arca excepto el par de tablas que le fueron dadas a Moisés en Sinaí.’ Diferente de los zigurat en Mesopotamia, desde el de Enlil en Nippur hasta el de Marduk en Babilonia, no era lugar de residencia de la deidad donde viviera, comiera, durmiera y se bañara sino Casa de Culto, de contacto divino; para la Divina Presencia del “MORADOR EN LAS NUBES.

Fue por la época en que el templo de Jerusalén estuvo completado y consagrado al “MORADOR EN LAS NUBES” que un cambio notable tuvo lugar  en el glifo sagrado la descripción de lo divino, donde tales descripciones eran comunes y permisibles en su tiempo, el primero y más importante en Asiria. Mostraban, con mucha claridad, al dios Ashur como un ‘MORADOR EN LAS NUBES’, a toda cara o con sólo el brazo señalando, con frecuencia sosteniendo un arco, una representación que recuerda una historia de la Biblia ‘el Arco en la Nube’ que era un signo divino tras los disturbios del Diluvio.

Más o menos un siglo después, las representaciones asirias introdujeron una nueva variante en el Dios en las Nubes. Clasificada como la ‘Deidad en un Disco Alado’ mostraban claramente una deidad dentro del emblema del Disco Alado, solo o acompañado de la Tierra (siete puntos) y la Luna (creciente). Dado que el Disco Alado representaba a Nibiru, tenía que haber una deidad llegando con Nibiru. Claramente entonces, estos dibujos implicaban expectativas de la cercana llegada no sólo del planeta, sino de sus divinos moradores, probablemente liderados por Anu mismo.

Los cambios en glifos y símbolos, comenzaron con el Signo de la Cruz, donde manifestaciones de expectativas más profundas, o cambios incontenibles y preparaciones más amplias clamaban por el esperado Retorno. Sin embargo, las expectativas y las preparaciones eran diferentes en Babilonia y Asiria.

En una, las expectativas mesiánicas estaban centradas en el dios(es) que estaba ahí; en el otro país, las expectativas relacionadas el dios(es) que retorna y reaparece.

En Babilonia las expectativas eran mayormente religiosas, un renacimiento mesiánico de Marduk a través de su hijo Nabu. Grandes esfuerzos debieron ser asumidos, alrededor de 960 a.C., las sagradas ceremonias AKITU con su renovado ENUMA ELISH apropiando para Marduk la creación de la Tierra, el rediseño de los Cielos el Sistema solar, y la generación del Hombre era leído públicamente.

La llegada de Nabu desde su santuario en BORSIPPA sur de Babilonia para jugar un rol crucial en las ceremonias fue parte esencial del renacimiento. En concordancia, los monarcas de Babilonia que reinaron entre 900 a.C. y 730 a.C. reanudaron el empleo de nombres relacionados con Marduk y en los números mayores, nombres relacionados con Nabu.

Los cambios en Asiria fueron más geopolíticos; los historiadores consideran alrededor de 960 a.C. como el comienzo del período Asirio Neo Imperial. Además de las inscripciones en monumentos y muros palaciegos, la principal fuente de información acerca de Asiria en esos días son los anales de sus reyes, en los cuales grababan los que hacían, año tras año. A juzgar por todo aquello, su principal ocupación era la Conquista.

Con incomparable ferocidad, sus reyes lanzaron una expedición militar tras otra no sólo para tener dominio sobre los viejos Sumer y Acadia, sino además contra lo que ellos consideraban esencial para el Retorno: El control de los sitios espaciales.

Que este era el propósito de las campañas es evidente no sólo por sus ‘blancos,’ sino además por los grandes relieves en piedra en los muros de los palacios asirios del noveno y octavo siglo a.C. que pueden ser vistos en algunos de los principales museos del mundo: Igual como algunos sellos cilíndricos muestran al rey y al sumo sacerdote acompañados por Querubines ‘astronautas’ Anunnaki flanqueando el Árbol de la Vida mientras dan la bienvenida al dios del Disco alado.

¡Una llegada divina era claramente esperada!

Los historiadores vinculan los inicios de este período Neo-Asirio al advenimiento de una dinastía real en Asiria, cuando TIGLATH-PILESER II ascendió al trono en Nínive.

El patrón de engrandecimiento y conquista, destrucción y anexión exterior fue establecido por el hijo del rey y su nieto, quienes le siguieron como reyes de Asiria.

Llamativamente, HARRAM con su importante centro religioso y comercial fue su primer objetivo en el área del río KHABUR.

Sus sucesores comenzaron desde ahí. Con frecuencia emplearon el mismo nombre de un rey previamente glorificado de ahí las numeraciones I, II, III, etc. para ellos, los reyes sucesivos expandieron el control de Asiria en todas direcciones, pero con especial énfasis sobre las ciudades costeras y montañesas de LA-BA-AN Líbano.

Alrededor de 860 a.C. Asurbanipal II que usaba el símbolo de cruz en su pecho alardeaba de haber capturado las ciudades fenicias costeras de Tiro, Sidón, y GEBAL BYBLOS y de ascender la Montaña de Cedros con su lugar sagrado, el más antiguo Sitio de Aterrizaje de los Anunnaki.

Su hijo y sucesor SHALMANESER III documentó la erección ahí de una estela conmemorativa llamando al lugar BIT IDINI, ‘el Hogar Edén’ conocido así por los Profetas bíblicos. El Profeta Ezequiel fustigó al rey de Tiro por considerarse a sí mismo un dios porque había ido a ese sagrado lugar y ‘movido entre sus abrasadoras piedras’; y el Profeta Amos lo puso en lista cuando habló del venidero Día del Señor. Como era de esperar, los asirios entonces cambiaron su atención hacia el otro sitio espacial.

Después de la muerte de Salomón su reino fue dividido por herederos contendientes en ‘Judá’ con Jerusalén como capital en el sur e ‘Israel’ y sus diez tribus en el norte.

En su monumento escrito mejor conocido, el Obelisco Negro, SHALMANESER III documentó el recibo de tributo del rey israelí JEHU y en una escena dominada por el emblema de Nibiru el Disco Alado, lo graficó poniéndose de rodillas en obediencia.

Tanto la Biblia como los anales asirios documentaron la subsecuente invasión a Israel por TIGLATH-PILESER III (744–727 a.C.), la separación de sus mejores provincias y el exilio parcial de sus líderes. En 722 a.C., su hijo SHELMANESER V invadió lo que quedaba de Israel, exilió a toda su gente y los reemplazó con extranjeros; las Diez Tribus se fueron, y sus paraderos permanecieron como un misterio duradero.

 Por qué y cómo a su retorno de Israel, SHALMANESER fue castigado y abruptamente reemplazado en el trono por otro hijo de TIGLATH-PILESER es también un misterio sin resolver.

Habiendo ya capturado el Sitio de Aterrizaje, los asirios estaban ahora a las puertas de Jerusalén el premio grande que nuevamente resistió el asalto final. La Biblia lo explica atribuyéndolo todo a la voluntad de Yahveh; un examen de los documentos asirios sugiere que el ‘qué y cuándo’ ellos hicieron en Israel estaba sincronizado con el ‘qué y cuándo’ ellos hicieron con Babilonia y Marduk.

Después de la captura del sitio espacial en Líbano antes de emprender las campañas contra Jerusalén los asirios dieron un paso sin precedentes para la reconciliación con Marduk. En 729 a.C. TIGLATH-PILESER III entró a Babilonia, fue a su precinto sagrado, y ‘tomó las manos de Marduk.’, gesto con significancia religiosa y diplomática; aprobado por los sacerdotes de Marduk invitando a TIGLATH-PILESER a compartir el alimento sacramental del dios. En seguida de aquello, el hijo de TIGLATH-PILESER, Sargón II marchó hacia el sur en a áreas del viejo Sumer y Acadia, tomó Nippur, volvió a entrar en Babilonia. En 710 a.C. y como su padre, ‘tomó las manos de Marduk’ durante las ceremonias de Año Nuevo.

La tarea de capturar el restante sitio espacial recayó en SENNACHERIB el sucesor de Sargón. El asalto a Jerusalén en 704 a.C. en tiempos del rey HEZEKIAH, se halla ampliamente documentado tanto en los anales de SENNACHERIB como en la Biblia. SENNACHERIB habla sólo de la exitosa toma de las ciudades provinciales de Judá y la Biblia provee una historia detallada del sitio de Jerusalén por un poderoso ejército asirio milagrosamente eliminado por la voluntad de Yahveh.

Encerrado Jerusalén y entrampado su pueblo, los asirios se ocuparon de la guerra psicológica gritando palabras descorazonadoras a los defensores en los muros de la ciudad, terminando con la VILIFICACIÓN de Yahveh. El choqueado HEZEKIAH, rasgo sus vestiduras en luto y rezó en el Templo a ‘Yahveh l Dios de Israel, que descansa en los Querubines, el Dios único sobre todas las naciones,’ por ayuda. En respuesta, el Profeta Isaías le hizo llegar el oráculo de Dios: El rey asirio jamás entraría en la ciudad, volvería fracasado a casa, y allá sería asesinado. Aquella misma noche salió el Ángel de Yahveh e hirió en el campamento asirio a 185.000 hombres; a la hora de despertarse, por la mañana, no había más que cadáveres. SENNASHERIB partió y volviéndose, se quedó en Nínive. 2 Reyes 19: 35–36. Y la completa profecía se hizo realidad, y he aquí que estaba reverenciando a su dios en su templo… cuando ADRAMELEKH y SHAREZZER sus propios hijos lo mataron con espada en el 681 A.C. y huyeron a la tierra de Ararat. Su hijo ESARHADDON fue coronado rey en su lugar’. Por segunda vez, los reyes asirios que habían atacado Israel o Judá murieron tan pronto regresaron.

 

LOS PROFETAS. Mientras la profecía, la predicción de la que va a suceder, es intrínsecamente lo que se espera de un profeta, los de la Biblia hebrea fueron más que eso. Como queda claro en Levítico, no era ‘un mago, un hechicero, un encantador, un vidente de espíritus, un cuenta fortunas, o alguien que conjure a los muertos’, una exhaustiva lista de variedad de cuenta-fortunas de las naciones circundantes.

Su misión como Nabih ‘Hombre que Habla’ era transmitir a los reyes y al pueblo las propias palabras de Yahveh y como la oración de HEZEKIAH lo deja claro, mientras los Hijos de Israel fueron Su Pueblo Escogido, Él era ‘el Dios único sobre todas las naciones.’

La Biblia habla de los profetas desde Moisés pero sólo quince de ellos tienen su propio libro en la Biblia. Se incluyen los tres ‘mayores’ Isaías, Jeremías, y Ezequiel y doce ‘menores.’ Su período profético comenzó con Amos en Judá cerca del 760 a.C. y Oseas en Israel 750 a.C. y terminó con Malaquías alrededor de 450 a.C. Mientras las expectativas del Retorno tomaban forma, los acontecimientos geopolíticos, religiosos y cotidianos se combinaron para servir como base a la Profecía bíblica.

Sirvieron como Guardianes de la Fe y fueron brújula ética y moral de sus propios reyes y el pueblo; fueron observadores y predictores del ruedo mundial por poseer un increíble conocimiento exacto de lo que sucedía en tierras lejanas o las intrigas de la corte en capitales extranjeras, de cuales dioses eran venerados dónde, además de un sorprendente conocimiento de historia, geografía, rutas comerciales, y campañas militares. Ellos combinaban tal conciencia del Presente con el conocimiento del Pasado para predecir el Futuro.

Para los profetas hebreos, Yahveh no era sólo El ELYON ‘Dios Supremo’, no sólo Dios de los dioses, El Elohim, sino un Dios Universal de todas las naciones, de toda la Tierra, del universo. Aunque su morada estaba en el Cielo de los Cielos, Él cuidaba su creación, la Tierra y su gente. Todo lo que sucedía era por su voluntad transmitida por Emisarios fueran Ángeles, un rey o una nación.

Adoptando la distinción sumeria entre el predeterminado Destino y el Libre Albedrío, los Profetas creían que el Futuro podía ser predicho porque todo estaba pre-planeado, aunque en el camino sin embargo, las cosas podían cambiar. Asiria por ejemplo, fue llamada a veces ‘el camino de la ira de Dios’ con el cual otras eran castigadas, pero cuando escogió actuar de manera innecesariamente brutal o fuera de límites, Asiria misma fue a su turno sujeto al castigo.

Los Profetas parecían estar entregando mensajes de dos-pistas no sólo considerando los sucesos presentes, sino también respecto del Futuro. Isaías por ejemplo, profetizó que la Humanidad esperaría un Día de Ira cuando todas las naciones Israel incluida, sería juzgada y castigada, tanto como mirar hacia delante a un tiempo idílico cuando el lobo habitará junto al cordero, los hombres fundirán sus espadas para hacer instrumentos de labranza y SIÓN será una luz sobre las naciones. La contradicción ha desconcertado generaciones de académicos bíblicos y teólogos, pero un examen más cercano de las palabras del Profeta llevan a un hallazgo: El Día del Juicio fue hablado como el Día del Señor; el tiempo mesiánico era esperado al Fin de los Días; y los dos no eran sinónimos ni predecían eventos concurrentes; eran sucesos diferentes a ocurrir en épocas diferentes: Uno, El Día del Señor o del juicio Divino era algo por suceder; el otro, conduce a una era benevolente por venir en el futuro.

Las palabras dichas en Jerusalén fueron eco de los debates en Nínive y Babilonia en relación a cuál ciclo de tiempo aplica al futuro de dioses y hombres: El Tiempo Divino orbital de Nibiru o el zodiacal Tiempo Celestial. Sin duda, como el siglo octavo a.C. estaba terminando, estaba claro en las tres capitales que los dos ciclos de tiempo no eran idénticos y en Jerusalén, hablando del Día del Señor por venir, los profetas bíblicos de hecho hablaban del Retorno de Nibiru.

 

LA BIBLIA Y NIBIRU. Al traducir el capítulo de apertura del Génesis, versión abreviada de la Epopeya de la Creación sumeria, la Biblia reconoce la existencia de Nibiru y su retorno periódico a la vecindad de la Tierra y lo trata como otra celestial manifestación de Yahveh como Dios universal. Los Salmos y el Libro de Job hablaron del Señor Celestial no – visto, que ‘en las alturas del cielo recorre una órbita’: Recordaron la primera aparición del Señor Celestial cuando colisionó con Tiamat, llamada en la Biblia TEHOM y apodada RAHAB o RABAH la Altanera, la castigó, creó los cielos y ‘el Brazalete Repujado el Cinturón de Asteroides y ‘suspendió la Tierra en el vacío’.

La llegada de Nibiru y la colisión celeste, que conduce a la gran órbita de Nibiru, fue celebrada en el majestuoso Salmo 19: Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento [cinturón de asteroides]; el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia. No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír; mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda, y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su carrera. A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape.

Recordaron el tiempo en que Ese Señor Celestial causó el Diluvio: Fue el acercamiento del Señor Celestial en la época de Diluvio lo que se tenía en cuenta como presagio de lo que ocurrirá la siguiente vez que el Señor celeste vuelva (Salmos 77: 6, 17–19): Pienso en los días de antaño, de los años antiguos… Viéronte, oh Dios, las aguas, las aguas te vieron y temblaron, también se estremecieron los abismos. Las nubes derramaron sus aguas, su voz tronaron los nublados, también cruzaban tus saetas. ¡Voz de tu trueno en torbellino! Tus relámpagos alumbraban el orbe, la tierra se estremecía y retemblaba.

Los Profetas consideraron estos fenómenos anteriores como una guía para esperar lo venidero. Esperaban que el Día del Señor para citar al Profeta Joel fuese un día en que ‘la Tierra será agitada, el Sol y la Luna se oscurecerán, y las estrellas retendrán su brillo… Un día que es grande y terrorífico.’

Los Profetas llevaron la palabra de Yahveh a Israel y todas las naciones durante un período de cerca de tres siglos.

AMOS. El primero de los quince Profetas ‘literarios’ fue Amós; comenzó como ‘el que habla por Dios’ (Nabih) cerca de 760 a.C. Sus profecías cubrieron tres períodos o fases: Predijo los asaltos asirios del futuro cercano, un venidero Día del Juicio y un Tiempo Final de paz y plenitud. Hablando en el nombre ‘del Señor Yahveh que revela Sus secretos a los Profetas,’ describió el Día del Señor como un día en que ‘el Sol se pondrá a mediodía y la Tierra se oscurecerá en la mitad del día’. Dirigiéndose a aquellos que veneran los ‘planetas y estrellas de sus dioses,’ comparó el venidero Día con los sucesos del Diluvio, cuando ‘el día se hizo noche, y las aguas de los mares fueron vertidas en la tierra’; y advirtió a tales adoradores con una pregunta retórica: ¡Ay de los que ansían el Día de Yahveh! ¿Qué creéis que es ese Día de Yahveh? ¡Es tinieblas, que no luz! (Amós 5: 18)

 

ISAÍAS. Medio siglo después, el Profeta Isaías vinculó las profecías del ‘Día del Señor’ a un lugar geográfico específico, al ‘Monte del Día Señalado,’ el sitio ‘de las laderas del norte,’ y tuvo que decir al rey que se había auto colocado allí, esto: ‘Contempla, el Día del Señor llegó con furia e ira sin piedad, para dejar la tierra desolada y destruir a sus pecadores’. Además, comparó lo que está por suceder con el Diluvio, recordando la época cuando el ‘Señor vino como una tormenta destructora de poderosas olas,’ y describió el Día venidero como un acontecimiento celeste que afectará a la Tierra: Cuando las estrellas del cielo y la constelación de Orión no alumbren ya, esté oscurecido el sol en su salida y no brille la luz de la luna… Por eso haré temblar los cielos, y se removerá la tierra de su sitio, en el arrebato de Yahveh SEBAOT, en el día de su ira hirviente. (Isaías 13: 10,13). Lo más notable en esta profecía es la identificación del Día del Señor como el tiempo en que ‘el Señor de los Ejércitos’ el celestial, el señor planetario ‘estará cruzando.’ Este es el mismo lenguaje empleado en el ENUMA ELISH cuando describe cómo el invasor que combatió a Tiamat llegó a ser llamado NIBIRU: ‘¡Del Cruce será su nombre!’

 

OSEAS. Siguiendo a Isaías, el Profeta Oseas también previó el Día del Señor como un día en que el Cielo y la Tierra ‘responderán’ uno al otro—un día de fenómenos celestiales resonando en la Tierra.

 

SOFONÍAS. En la medida que continuamos examinando las profecías de forma cronológica, encontramos que en el S. VII a.C. los pronunciamientos proféticos se hicieron más urgentes y explícitos: El Día del Señor será un Día de Juicio sobre todas las naciones, incluido Israel, pero principalmente sobre Asiria por lo que ha hecho y sobre Babilonia por lo que hará, y el Día está acercándose, está cerca: ¡Cercano está el gran Día de Yahveh, cercano, a toda prisa viene! ¡Amargo el ruido del día de Yahveh, dará gritos entonces hasta el bravo! Día de ira el día aquel, día de angustia y de aprieto, día de devastación y desolación, día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla, Sofonías, 1: 14–15

 

HABACUC. Justo antes del 600 a.C. el Profeta Habacuc rezó al ‘Dios que vendrá en los años cercanos,’ y mostrará piedad a pesar de Su ira. Habacuc describió al esperado Señor celeste como un planeta radiante la misma forma como Nibiru era descrito en Sumer y Acadia. Aparecerá, dijo el Profeta, de los cielos del sur: El Señor vendrá del sur… cubiertos serán los cielos con su halo, su esplendor llena la Tierra, sus rayos brillan fuertes desde donde su poder se oculta. Delante de él marcha la peste, sale la fiebre tras sus pasos. Se planta para medir la Tierra; es visto y las naciones tiemblan. Habacuc 3: 3–6

La urgencia de las profecías aumentó al comenzar el siglo sexto a.C. ‘¡El Día del Señor está a la mano!’ anunciaba el Profeta Joel; ‘¡el Día del Señor está cerca! declaraba el Profeta OBADIAH.

 

EZEQUIEL. Cerca del 570 a.C. el Profeta Ezequiel recibió el siguiente mensaje divino: Hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Yahveh: gemid: « ¡Ah, el día aquel!» Porque está cercano el día, está cercano el día de Yahveh, día cargado de nubarrones, la hora de las naciones será. (Ezequiel 30: 2–3). Ezequiel estaba entonces lejos de Jerusalén, habiendo sido exiliado junto a otros líderes de Judá por el rey babilonio Nabucodonosor. El terreno de exilio, donde las profecías de Ezequiel y la famosa visión del Carro Celestial tuvieron lugar, fue en los bancos del río KHABUR, en la región de HARRAM. El sitio no fue al azar, porque la concluyente saga del Día del Señor y de Asiria y de Babilonia tenía que terminarse donde comenzó el viaje de Abraham.

Puede que nunca sepamos si Nabu proporcionó apoyo a Babilonia, pero lo que sí sabemos es que los babilonios llegaron a obtener el control de la ciudad rival, Jerusalén. En el año 597 A.C., los reyes de Jerusalén fueron asignados a Babilonia y la elite israelita fue exiliada. A esto le siguió en el año 586 A.C. una gran revuelta judía, reprimida brutalmente por el rey babilonio Nabucodonosor II. Quemaron el templo de Jerusalén, demolieron los edificios y muros de la ciudad y se llevaron sus tesoros. Al mismo tiempo, Nabucodonosor llevó a la ciudad de Babilonia a nuevos niveles de grandeza, incluyendo sus famosos jardines colgantes. Es sorprendente que los Dioses rivales permitieron a Jerusalén y a Babilonia experimentar estos contrastantes destinos.

Uno de los israelitas deportados de Jerusalén a Babilonia en el 597 A.C. fue el sacerdote Ezequiel el mismo sacerdote de las “visiones” de una nave espacial, cuyas descripciones altamente técnicas proporcionadas por Ezequiel dan testimonio de la realidad de sus experiencias. En 572 A.C., Ezequiel fue levantado por el “Espíritu” del Señor y fue transportado a un “templo”. Las traducciones bíblicas dan la impresión de que fue llevado al Templo de Salomón en Jerusalén, pero ese templo había sido destruido, catorce años antes. Además, varias de las características descritas por Ezequiel, como un río que corre desde el templo hacia el mar, claramente no describen la geografía de Jerusalén. Una lectura del texto bíblico en el original hebreo hace que sea evidente que Ezequiel no estaba familiarizado para nada con su nuevo entorno.

Ezequiel Era sacerdote entrenado de Yahveh en Jerusalén que estaba entre la aristocracia y los artesanos exiliados junto con el rey JEHOIACHIN quienes después del primer ataque de Nabucodonosor sobre Jerusalén en 598ª.C. Fueron llevados por la fuerza al norte de Mesopotamia, ubicados en el distrito del rio KHABUR, a escasa distancia de su hogar ancestral en HARRAM. Y fue ahí que ocurrió la famosa visión de Ezequiel de un carro celestial, quien documentó el sitio y la fecha: El quinto día del cuarto mes en el quinto año del exilio 594/593 a.C. ‘cuando estaba entre los exiliados en los bancos del KHABUR, que los cielos se abrieron y tuve visiones de Elohim’, señaló Ezequiel al inicio de sus profecías y lo que vio, apareciendo en un remolino, luces destellantes y rodeado por un resplandor, fue un carruaje divino que podía bajar y subir e ir hacia los lados y dentro de él, ‘sobre algo como un trono, el semblante de un hombre’ y escuchó una voz que se dirigía a él como ‘Hijo de Hombre’ anunciándole su tarea profética. (Elohim que es plural, se refiere a los Anunnaki) y lo que Ezequiel documentó fue que había encontrado una nave celestial Anunnaki cerca de HARRAM. La nave celestial que fue vista por Ezequiel fue descrita por él, en el capítulo de apertura y a partir de entonces el KAVOD de Dios (‘Ese el cual es fuerte’) el mismo término usado en el Éxodo para describir el vehículo divino que había aterrizado en el Monte Sinaí.

Los textos antiguos se refieren tanto a naves voladoras como a vehículos espaciales, y describen a Enlil, Enki, Ninurta, Marduk, Thot, Sin, Shamash, e Ishtar, solo a los más prominentes, como dioses que poseían vehículos voladores y podían deambular por los cielos de la Tierra o involucrarse en batallas aéreas, como Horus y Set o Ninurta y Anzu para no mencionar a los dioses indoeuropeos. De todas las variadas descripciones y representaciones pictóricas de ‘barcas celestiales’ de los dioses, la más apropiada a la visión de Ezequiel es un Torbellino el ‘carruaje remolino’ graficado en un sitio en Jordania del cual el Profeta Elías fue subido al cielo. Como un helicóptero tenía que servir como transbordador espacial hasta donde una nave espacial de gran alcance estuviera estacionada. La misión de Ezequiel fue profetizar y advertir a sus compatriotas exiliados del venidero Día del Juicio por las injusticias y abominaciones de todas las naciones. Luego, un año más tarde, la misma ‘semblanza de hombre’ apareció de nuevo, lo toma y se lo lleva hasta Jerusalén misma, a que profetice allí.

CHAVÍN DE HUANTAR, en los Andes es el Templo que existe y al que Ezequiel fue llevado, coincidente con la descripción de Ezequiel expreso.

Varios estudiosos han señalado la sorprendente serie de similitudes entre Chavín y el lugar bíblico, la ubicación de Chavín en un monte muy alto, a 10,430 pies de altura.

La segunda similitud es que el templo de Chavín está alineado con precisión a los puntos cardinales de la brújula, con su puerta principal mirando hacia el este, justo como lo describe Ezequiel.

 Finalmente, Ezequiel observó un río que corría “desde abajo” del umbral del templo desde su lado sur, hacia el este y finalmente a un mar en el este. Las excavaciones en Chavín descubrieron una red subterránea de túneles utilizados para desviar el agua del río WACHEQSA través del sitio y hacia abajo en dirección al río MOSNA, que bordea la plaza hundida en su lado sur. Este último río se conecta al PUCHKA, que desemboca a su vez al Marañón y finalmente al Amazonas, llevándolo a un mar en el este, justo como lo describe Ezequiel. La conclusión sorprendente es que Yahweh estaba tratando de construir en el Perú una réplica de su “templo” destruido en Jerusalén catorce años atrás.

Además, su ambicioso plan se extendía mucho más allá de CHAVIN; las plenas intenciones de Yahveh están claramente registradas en Ezequiel versículo 43: “Hijo de hombre, describe el templo a los hijos de Israel… Permíteles considerar el plan, y si se avergüenzan de todo lo que han hecho, dales a conocer el diseño… Escribe esto ante ellos, para que sean fieles a su diseño… “; Ezequiel fue llevado a miles de kilómetros para darle cientos de mediciones precisas del templo Chavín; a menos que creamos en coincidencias, la imagen que surge de este análisis es un intento dramático por ISHKUR-YAHVÉ de reafirmar su autoridad entre los Dioses, tal vez impulsado por las fortunas contrastantes de Jerusalén y Babilonia. Pero este intento falló, por lo sabido, los compatriotas de Ezequiel nunca lograron seguir sus instrucciones para construir una réplica en Chavín. En cuanto a Chavín mismo, lo que pudiera haber existido una vez pudo haber sido destruido y construido nuevamente por posteriores construcciones que datan de la era de 500 – 200 A.C. Sería particularmente interesante excavar debajo de la plaza hundida.

Si el relato bíblico del templo de Jerusalén es una guía, entonces el llamado “templo” que ISHKUR-YAHVÉ construyó en Chavín no fue un templo en el sentido convencional, sino algún tipo de construcción técnica para un propósito específico. Una posible pista se encuentra en la Estela de RAYMONDI, que se cree que fueron talladas en Chavín aprox. 500 A.C., cuando surgió como un centro sagrado no mucho tiempo después de la visita de Ezequiel. La estela muestra a ISHKUR, simbolizado por un Dios-toro, de pie debajo de lo que podríamos interpretar como un cohete estilizado…

 

TINIEBLAS AL MEDIODÍA.

Mientras los Profetas hebreos predijeron las Tinieblas al Mediodía, las ‘otras naciones’, esperaban el Retorno de Nibiru, a juzgar por sus documentos escritos e imágenes grabadas, suponían la resolución de los conflictos divinos, tiempos benevolentes para la humanidad y una gran teofanía. Participaron, como veremos, de una inmensa sorpresa. Anticipándose al gran evento, los cuadros de sacerdotes que observaban los cielos en Nínive y Babilonia se movilizaron para tomar nota de los fenómenos celestes documentados con meticulosidad, informados a los reyes e interpretar los augurios. Los arqueólogos han encontrado en las ruinas de bibliotecas reales y de templos, tablillas con aquellos documentos y reportes que en muchas instancias fueron arreglados de acuerdo al tema o al planeta que estaban observando. Una bien conocida colección en la cual se combinaron unas setenta tablillas en la antigüedad, fue una serie titulada ENUMA ANU ENLIL; que reportó observaciones de los planetas, estrellas, y constelaciones clasificadas de acuerdo a los Caminos celestiales de Anu y de Enlil abarcando los cielos desde los 30º sur hasta el zenit norte.

Al principio las observaciones fueron interpretadas comparando los fenómenos con datos astronómicos de los tiempos sumerios. Escritos en acadio lenguaje de Babilonia y Asiria, empleando de forma extensiva terminología y matemáticas sumerias a veces incluían alguna nota del escriba, que habían sido traducidos de tablillas sumerias anteriores que también sirvieron como manuales de ‘astronomía,’ diciéndoles por experiencia pasada cuál era el significado de un fenómeno oracular:

  • Cuando la Luna no es vista según lo calculado: habrá una invasión de una poderosa ciudad.
  • Cuando un cometa alcanza el recorrido del Sol: disminuirán los flujos del campo, y por dos veces habrá tumulto.
  • Cuando Júpiter y Venus van juntos: las oraciones de la tierra alcanzarán a los dioses.

Cuando pasó el tiempo, se incrementaron los reportes de observaciones acompañados por los propios augurios de los sacerdotes: Cuando por la noche Saturno que es un planeta del Sol, se acerca a la Luna significa que es favorable al rey.

El cambio notable incluía la puesta de especial atención a los eclipses; una tablilla (ahora en el Museo Británico), que lista columnas numéricas similares a las de un computador, servía para predecir eclipses lunares con cincuenta años de anticipación.

Estudios modernos han concluido que el cambio a una nueva astronomía tópica tuvo lugar en el S. VIII a.C. cuando, después de un período de caos y desórdenes reales en Babilonia y Asiria, los dos destinos de las tierras fueron colocados en manos de nuevas y fuertes manos:

 

NABUNASSAR (747-734 a.C. Babilonia) ‘protegido de Nabu’ fue aclamado como innovador y energético en astronomía. Una de sus primeras opciones fue reparar y restaurar el templo de Shamash en Sippar, el ‘centro de culto’ del dios-Sol en la antigua Sumer, construyó un nuevo observatorio en Babilonia, actualizó el calendario heredado de Nippur e instituyó el reporteo diario de los fenómenos celestes y sus significados al rey. Fue principalmente gracias a estas mediciones que ha venido a la luz una riqueza de datos astronómicos que esclarecen los eventos subsecuentes.

 

TIGLATH-PILESER III (745–727 a.C. Asiria) fue activo en sus propios medios. Sus anales describen constantes campañas militares y alardes de ciudades tomadas, ejecuciones brutales de reyes y nobleza locales y exilios masivos. Su rol y el de sus sucesores SHALMANESER V y Sargón II, en la desaparición de Israel y el exilio de las Diez Tribus Perdidas y luego los intentos de SENNACHERIB por incautar Jerusalén. Más cerca de casa, esos reyes asirios estuvieron ocupados anexando Babilonia al ‘tomar las manos de Marduk.’

 

ESARHADDON. (680–669 a.C. Asiria) anunció que ‘tanto Ashur como Marduk me dieron sabiduría,’ juraba en nombre de Marduk y Nabu, e inició la reconstrucción del templo ESAGIL en Babilonia. En los libros de historia, es recordado principalmente por su exitosa invasión a Egipto (675–669 a.C.), cuyo propósito hasta donde pudo ser establecido, fue detener los intentos egipcios por ‘entrometerse en Canaán’ y dominar Jerusalén. Digno de atención, a la luz de subsecuentes eventos, fue la ruta que escogió: En vez de ir por el camino más corto hacia el sudoeste, hizo un rodeo considerable y fue hacia el norte, a HARRAM. Ahí, en el viejo templo del dios SIN, buscó la bendición del dios para embarcarse en su conquista e inclinado con su personal RECIBIÓ LA APROBACIÓN DE SIN acompañado de NUSKU el Mensajero Divino de los dioses. Entonces ESARHADDON viró hacia el sur, pasando poderosamente a través de las tierras del Mediterráneo oriental hasta alcanzar Egipto. Considerablemente, se desvió del premio que SENNACHERIB fracasó en obtener: Jerusalén; considerable, que la invasión de Egipto y el desvío lejos de Jerusalén y el propio destino de Asiria, fueran profetizados por Isaías décadas antes (10: 24-32)

Ocupado como estaba ESARHADDON en lo geopolítico, no descuidó los requerimientos astronómicos de aquellos tiempos. Con la guía de los dioses Shamash y Adad, erigió en Ashur como la ciudad centro de culto de Asiria, una ‘Casa de Sabiduría’, un observatorio y representó el completo sistema solar de doce miembros, incluido Nibiru, en sus monumentos.

Conducente a un más fastuoso precinto sagrado la una puerta monumental construida de acuerdo a dibujos de un sello cilíndrico para emular el portalón de Anu en Nibiru, es una clave de lo que fueron las expectativas de Retorno en Asiria.

Todas estas movidas político-religiosas sugieren que los asirios se aseguraron de ‘tocar todas las bases’ en que estuvieran concernidas los dioses. Y así, por el siglo séptimo a.C. Asiria estuvo lista para el anticipado Retorno del planeta de los dioses. Textos descubiertos incluyendo cartas a los reyes por sus astrónomos jefes revelan la anticipación de un tiempo idílico, utópico: Cuando Nibiru culmine… Las tierras serán habitadas de forma segura; los reyes hostiles estarán en paz; los dioses recibirán oraciones y escucharán súplicas.

Cuando el Planeta del Trono del Cielo crezca en su brillo, habrá lluvias e inundaciones. Cuando Nibiru alcance su perigeo, los dioses darán paz. Los problemas serán resueltos, las complicaciones serán desenredadas. Claramente, la expectación era que un planeta reaparecería, se elevaría en los cielos, crecería en brillantez y en su perigeo, al Cruce, sería NIBIRU el Planeta del Cruce. Y como indicaban el portalón y otras construcciones, con el retorno del planeta era esperada una repetición de las previas visitas de Anu a la Tierra. Estaba ahora en manos de los astrónomos observar los cielos por esa aparición planetaria; pero ¿Dónde estaban ellos para observar e la extensión celeste, y cómo reconocerían el planeta mientras aún estuviera en los cielos distantes?

ASURBANIPAL. (668-639 a.C. Asiria) El siguiente rey llegó con la solución. Fue el más erudito porque había aprendido otros idiomas además del acadio, incluyendo el sumerio, alegaba haber leído ‘textos de antes del Diluvio’, hacía alarde de haber aprendido los signos secretos del Cielo y la Tierra… y estudió los cielos con los maestros de la adivinación. Fue ‘El Primer Arqueólogo,’ porque coleccionó de manera sistemática las tablillas de sitios que ya eran antiguos en su época como Nippur, Uruk, y Sippar en lo que fue Sumer. También envió equipos especializados a ordenar y saquear tales tablillas de las capitales asirias conquistadas, Las cuales terminaron en una famosa biblioteca donde equipos de escribas las estudiaron, tradujeron, y copiaron como textos escogidos del milenio anterior. (Como visitante del Museo del Antiguo Cercano Oriente en Estambul puede verse una muestra de tales tablillas, cuidadosamente ordenadas en sus estantes originales, con cada estante encabezado por una ‘tablilla catálogo’ que enlista todos los textos en ese estante). Aunque los temas de las tablillas acumuladas cubrían un amplio rango, lo que fue hallado indica que a la información celestial se le prestó especial atención. Entre los textos puramente astronómicos había tablillas que pertenecían a una serie titulada ‘El Día de Bel’ ¡El Día del Señor! Además, relatos épicos e historias pertinentes a las venidas e idas de los dioses fueron considerados importantes, en especial si arrojaban luz sobre las pasadas de Nibiru. El ENUMA ELISH la Epopeya de la Creación que relata cómo un planeta invasor se unió al sistema solar para convertirse en Nibiru fue copiado, traducido, y re-copiado; también escritos que tratan del Diluvio, como la Epopeya ATRA-HASIS y la Epopeya de Gilgamesh. Aunque todas ellas parecen legitimar ser parte del conocimiento acumulado en una biblioteca real, también ocurre que todas las tablillas tratan con instancias de las apariciones de Nibiru en el pasado y por ende con su próximo acercamiento.

Había directrices para observar la llegada de Nibiru y reconocerlo en su aparición. Un texto babilónico que retuvo la terminología sumeria original señala: Planeta del dios Marduk: sobre su aparición SHUL.PA.E (se considera como Júpiter pero podría ser Saturno); elevándose treinta grados, SAG.ME.NIG (podría ser una variante para Júpiter, pero es considerado que sea Mercurio*); cuando se detiene en el medio del cielo: NIBIRU.

Los extensos datos astronómicos que han sido encontrados atrajeron en el siglo 19 y comienzos del 20, el tiempo, atención y paciencia de académicos gigantes que combinaron brillantemente la ‘asiriología’ con conocimientos astronómicos. El libro de las Crónicas Terrestres, el 12º Planeta, cubrió e hizo uso del trabajo y logros de aquellos como FRANZ KUGLER, ERNST WEIDNER, ERICH EBELING, HERMAN HILPRECHT, ALFRED JEREMIAS, MORRIS JASTROW, ALBERT SCHOTT, Y TH. G. PINCHES entre otros. Su trabajo fue complicado por el hecho que el mismo KAKKABU, cualquier cuerpo celeste, incluyendo planetas, estrellas fijas, y constelaciones, podía tener más de un nombre.

Pero había en todos, una falla más básica de sus trabajos: Asumieron que los sumerios y otros pueblos antiguos no tenían modo de saber ‘a ojo desnudo’ acerca de planetas más allá de Saturno. El resultado fue que siempre que un planeta era mencionado de forma diferente a los nombres aceptados para los ‘siete KAKKABANI conocidos’ Sol, Luna, Mercurio, Venus. Marte, Júpiter y Saturno; se asumió que se trataba de otro nombre para alguno de los ‘siete conocidos.’ La víctima principal de esta errónea instancia fue Nibiru; doquiera que él o su equivalente babilónico ‘planeta Marduk’ fue enlistado, se confundió con Júpiter o Marte o con Mercurio.

El ‘oficialismo’ de la moderna astronomía sigue basando su trabajo en los asumidos ‘siete conocidos’ a pesar de la evidencia que muestra que los sumerios conocían la verdadera forma y composición de nuestro sistema solar, partiendo con el nombre de los planetas exteriores en el ENUMA ELISH, representación de 4500 años de antigüedad del completo sistema solar de doce miembros con el Sol al centro, como en el sello cilíndrico VA243 en el Museo de Berlín o el dibujo de doce símbolos planetarios sobre monumentos asirios y babilónicos, etc.

Un texto similar de Nippur, que tradujo los nombres planetarios sumerios como UMUN.PA.UD.DU y SAG.ME.GAR, sugiere que la llegada de Nibiru será ‘anunciada’ por el planeta Saturno y después de elevarse 30 grados estará cerca de Júpiter.

La tablilla K.3124 señala que después de pasar SHUL.PA.E y SAG.ME.GAR, Saturno y Júpiter, el ‘Planeta Marduk entrará al Sol (el perigeo, lo más cercano al Sol) y se convertirá en Nibiru.’

Oros textos proveen claves más claras en relación a la ruta de Nibiru, así como al marco para su reaparición:

Desde la estación de Júpiter, el planeta pasa hacia el oeste, aumenta su brillo y en el zodíaco de Cáncer se convierte en Nibiru.

El gran planeta: en su aparición: rojo oscuro. El cielo él divide en mitades mientras permanece en Cruce (Nibiru).

Tomados juntos, los textos astronómicos del tiempo de Asurbanipal describieron una aparición planetaria desde la orilla de sistema solar, elevándose y llegando a ser visible cuando alcanza a Júpiter o incluso Saturno antes de eso y después doblando hacia abajo a la eclíptica. En su perigeo, cuando está más cerca del Sol y por tanto a la Tierra, el planeta en el Cruce se convierte en Nibiru ‘en el zodíaco de Cáncer.’

Eso, como muestra el esquema adjunto, pudo suceder sólo cuando la salida del Sol del Equinoccio de Primavera tuvo lugar en la Era del Carnero durante la era zodiacal de Aries.

Tales claves en relación a la ruta orbital del Señor Celestial y su reaparición, a veces empleando las constelaciones como un mapa celeste, se hallan también en pasajes bíblicos, revelando de ese modo un conocimiento que debió haber sido internacionalmente disponible:

‘En Júpiter será vista su faz,’ señala el Salmo 17… ‘El Señor vendrá desde el sur… su esplendoroso brillo será como un haz de luz,’ predijo el Profeta Habacuc cap. 2… ‘Él solo se extiende por los cielos y pisotea la mayor profundidad; llega a la Osa Mayor, Sirio y Orión, y las constelaciones del sur,’ Job cap. 9… Y el Profeta Amós (5: 9) previó al Señor Celestial ‘sonriendo su faz sobre Tauro y Aries, desde Tauro a Sagitario irá.’ Estos versos describen un planeta que hace un arco en la parte más elevada del cielo y orbitando en el sentido de los relojes ‘retrógrado,’ dicen los astrónomos llega vía constelaciones del sur, trayectoria, en escala más amplia, similar a la del cometa Halley.

Una clave que decide en relación a las expectativas de Asurbanipal fue la meticulosa traducción al acadio de descripciones sumerias de las ceremonias realizadas cuando la visita de Anu y Antu cerca del 4000 a.C. Las secciones que tratan con su estadía en Uruk describen cómo, al atardecer era ubicado ‘en la parte más elevada de la torre’ para observar y anunciar la aparición de los planetas uno tras otro, hasta que el ‘Planeta del Gran Anu del Cielo’ se dejaba ver, con lo cual todos los dioses reunidos para dar la bienvenida a la pareja divina recitaba la composición ‘a aquel cuyo brillo crece, el planeta celestial del dios Anu’ y cantaban el himno ‘La imagen del Creador se ha levantado.’ Luego los largos textos describen los alimentos ceremoniales, el retiro a las cámaras nocturnas, las procesiones del día siguiente, y todo eso. Se puede concluir razonablemente que Asurbanipal estuvo comprometido en coleccionar, recopilar, traducir y estudiar todos los textos anteriores que pudiera:

El llamar a Nibiru ‘Planeta del Trono Celestial’ es una clave importante para las expectativas reales, como lo eran las representaciones en los muros de palacio, en magníficos relieves, de reyes asirios saludando a dios en el Disco Alado mientras se suspendía sobre el Árbol de la Vida.

Aportar guía a los sacerdotes-astrónomos para detectar al más posible primer momento, el retorno de Nibiru e informar al rey acerca de los procedimientos a seguir después, para ser capaces de preparar la recepción apropiada para la llegada del gran dios dibujado dentro  ¿Anu mismo? y ser bendecidos con una larga y quizá eterna, vida. Pero eso no estaba destinado a ser. Pronto después de la muerte de Asurbanipal, por todo el imperio asirio surgieron rebeliones. Las posesiones de sus hijos en Egipto, Babilonia y Elam se desintegraron. Aparecieron recién llegados de lejos, desde los extremos del imperio asirio, ‘hordas’ desde el norte y los Medos desde el este.

NABUPOLASSAR. Por todas partes, los reyes locales se tomaron el control y declararon la independencia. De particular importancia inmediata y para hechos futuros fue la ‘escisión’ de Babilonia del reino dual con Asiria. Como parte del festival de Año Nuevo en 626 a.C. un general babilonio cuyo nombre NABUPOLASSAR ‘Nabu protege sus hijos’ implicaba ser hijo del dios Nabu, fue entronizado como rey de una Babilonia independiente. Una tablilla describió así el comienzo de su investidura: ‘Los príncipes de la tierra fueron congregados; bendijeron a NABUPOLASSAR; abriendo sus puños, lo declararon soberano; Marduk en la asamblea de los dioses otorgó el Estandarte de Poder a NABUPOLASSAR’. El resentimiento contra el brutal regente de Asiria fue tan grande que NABUPOLASSAR de Babilonia pronto encontró aliados para una acción militar contra Asiria. Importantes, frescos y vigorosos aliados fueron los Medos precursores de los persas, que tenían experiencia en la brutalidad e incursiones asirias. Mientras las tropas babilonias avanzaban sobre Asiria desde el sur, los Medos atacaron desde el oriente y en 614 a.C. como había sido profetizado por los Profetas hebreos, capturaron y quemaron Asur la capital religiosa Asiria. El turno de Nínive, la capital real, fue lo siguiente. Por 612ª.C. la gran Asiria LA ‘Tierra del dios Asur’ era un desastre, la tierra del ‘Primer Arqueólogo se convirtió en tierra de sitios arqueológicos. Los dioses retiraron su protección de esa tierra y hubo más que eso: Los dioses mismos se retiraron de esa tierra y de la Tierra. Entonces el más asombroso y final capítulo de la Saga del Retorno, HARRAM jugó un rol clave, comenzó a desarrollarse.

La asombrosa cadena de sucesos después de la desaparición de Asiria comenzó con el escape a HARRAM de miembros de la familia real buscando la protección del dios SIN que cuando concentraron los remanentes del ejército asirio, proclamaron a uno de los refugiados reales como ‘Rey de Asiria’; pero el dios, cuya ciudad HARRAM había tenido desde entonces días de llanto, no respondió.

En el 610 a.C. las tropas babilonias capturaron y pusieron final a las persistentes esperanzas asirias. La lucha por el manto heredero de la sucesión de Sumer y Acadia se había acabado; Era ahora algo solamente usado y por gracia divina, por el rey de Babilonia. Una vez más Babilonia regía las tierras que alguna vez fueron las santificadas Sumer y Acadia, tanto que en muchos textos de la época, NABUPOLASSAR recibió el título de ‘Rey de Acadia’ y él empleó esa autoridad para extender las observaciones celestiales a las antiguas ciudades sumerias de Nippur y Uruk y algunos de los textos observacionales claves de los años subsecuentes vinieron de allá.

 

NECHO. Fue en ese mismo fatídico año, 610 a.C. un memorable año de eventos asombrosos, que un revigorizado Egipto también puso en su trono a un fuerte y asertivo hombre llamado NECHO. Apenas un año más tarde una de las menos comprendidas movidas geopolíticas por los historiadores, tuvo lugar entonces. Los egipcios, que acostumbraban a estar del mismo lado de los babilonios en oposición a la regencia asiria, salieron de Egipto y moviéndose con rapidez hacia el norte se tomaron los territorios y sitios sagrados que los babilonios consideraban propios. El avance egipcio todo hacia el norte hasta CARCHEMISH, los puso a distancia de tiro de HARRAM; incluidos los dos sitios espaciales, en Líbano y en Judá.

 

NABUCODONOSOR. Los sorprendidos babilonios no dejaron así las cosas. El añoso NABUPOLASSAR confió la tarea de recapturar los sitios vitales a su hijo Nabucodonosor, que ya se había distinguido en el campo de batalla. En Junio del 605 a.C., en CARCHEMISH, los babilonios aplastaron al ejército egipcio, liberaron ‘el sagrado bosque en Líbano lo cual deseaban Marduk y Nabu’ y dieron caza a los egipcios en su huida hasta la Península de Sinaí. Nabucodonosor detuvo su persecución debido a las noticias desde Babilonia en relación al fallecimiento de su padre. Volvió con rapidez y fue proclamado Rey de Babilonia ese mismo año. Los historiadores no encuentran explicación para la ofensiva egipcia y la ferocidad de la reacción babilónica, pero es evidente que el núcleo de los sucesos era la expectativa del Retorno, porque en el año 605 a.C. era tenido como inminente, quizá incluso tardíamente; ya que fue en ese mismo año el Profeta Habacuc comenzó a profetizar en nombre de Yahveh, en Jerusalén.

Prediciendo increíblemente el futuro de Babilonia y otras naciones, el Profeta preguntó a Yahveh cuando el Día del Señor, el día del juicio sobre todas las naciones Babilonia incluida llegaría Yahweh respondió: Escribe la profecía, explícala claro en las tabillas, de modo que pueda ser leída con rapidez: Para la visión hay un tiempo establecido; ¡al final vendrá, sin falta!  Aunque parezca tardar, espera por ese día; porque ha de llegar con seguridad porque la fecha de su cita no será atrasada. Habacuc 2: 2–3. (La fecha de la cita llegó justamente quince años después.)

Los cuarenta y tres años del reinado de Nabucodonosor (605-562 a.C.) son considerados un período de un imperio ‘Neo-Babilonio’ dominante, marcado por acciones decisivas y movidas rápidas, porque no había tiempo que perder ¡el venidero Retorno era ahora el premio de Babilonia! Y para preparar Babilonia al esperado Retorno, se iniciaron rápidamente trabajos de renovación y de construcción. Su punto focal fue el precinto sagrado, donde el templo de Marduk, ahora llamado simplemente BEL/BA’AL/ El Señor, el ESAGIL fue renovado y reconstruido, su zigurat de siete pisos preparado para observar de allí los cielos estrellados tal como había sido hecho en Uruk cuando la visitó Anu cerca del 4000 a.C., se construyó un nuevo Camino Procesional que conducía al sagrado recinto a través de una nueva y grande puerta; sus muros estaban decorados y cubiertos de arriba abajo con exquisitos ladrillos vidriados que asombran incluso hoy día, porque los modernos excavadores del sitio sacaron el Camino Procesional y la Puerta y los llevaron al Museo VORDERASIATICHES en Berlín.

Babilonia, la Ciudad Eterna de Marduk, estaba lista para dar la bienvenida al Retorno. NABUCODONOSOR escribió: ‘He hecho que la ciudad de Babilonia sea la más importante entre todos los países y lugares habitados; su nombre elevé hasta ser la más elogiada de todas las ciudades sagradas’. La expectativa era la llegada del Disco Alado que descendería en el Sitio de Aterrizaje en Líbano, luego consumar el Retorno al entrar a Babilonia a través del maravilloso Camino Procesional y su imponente Puerta llamada ‘Ishtar’ (alias IN.ANNA, la ‘amada de Anu’ en Uruk), otra clave en relación a quién era esperado en el Retorno.

En compañía de estas expectativas estaba el rol de Babilonia como el nuevo Ombligo de la Tierra heredando el estatus pre diluvial de Nippur como la DUR.AN.KI, el ‘Puente Cielo-Tierra.’ Que ahora esta era función de Babilonia quedó expresado cuando a la plataforma base del zigurat se le dio el nombre E.TE.MEN.AN.KI ‘Templo de la Fundación para Cielo-Tierra’, tensionando el rol de Babilonia como el nuevo ‘Ombligo de la Tierra’ una función claramente representada en el ‘Mapa del Mundo’ babilónico.

¡Esta era terminología que hacía eco con la descripción de Jerusalén, con su Piedra de la Fundación, sirviendo como vínculo entre la Tierra y el Cielo! Pero si eso era lo que Nabucodonosor preveía, entonces Babilonia tenía que reemplazar el enlace espacial post-Diluvio: Jerusalén. Habiendo asumido la función pre diluvial de Nippur, servir como Centro de Control de Misión después del Diluvio, Jerusalén fue ubicada al centro de distancias concéntricas a los otros sitios espaciales. Llamándolo el ‘Ombligo de la Tierra’, el Profeta Ezequiel anunció que: Esto ha dicho el Señor Yahveh. Esta es Jerusalén; al medio de las naciones la he puesto, y todas las tierras están en círculo a su alrededor. Ezequiel 5: 5.

Determinado a usurpar esa función para Babilonia, NABUCODONOSOR condujo sus tropas hacia el elusivo premio y en 598 a.C. capturó Jerusalén. Esta vez, como había advertido el Profeta Jeremías, Nabucodonosor llevaba la ira de Dios al pueblo de Jerusalén, por haber aceptado la veneración de los dioses celestiales: BA’AL, el Sol y la Luna y las constelaciones.’ (II Reyes 23: 5) ¡Una lista que incluyó a Marduk como una entidad celeste! Hambreando al pueblo de Jerusalén por un sitio que duró tres años, Nabucodonosor se las arregló para someter la ciudad y llevó cautivo a JEHOYACHIN rey de Judá, a Babilonia. Además fueron exiliados la nobleza de Judá y la elite instruida entre los cuales se hallaba el Profeta Ezequiel y miles de sus soldados y artesanos; se les hizo residir en los bancos del río KHABUR, cerca de Harán, su hogar ancestral. La ciudad misma y el Templo fueron dejados intactos esta vez pero once años más tarde, en el 587 a.C., los babilonios volvieron en pie de guerra, Actuando esta vez de acuerdo a la Biblia, por voluntad propia e incendiaron el Templo que Salomón había construido. En sus inscripciones NABUCODONOSOR da la explicación usual de realizar los deseos y agradar a ‘mis dioses Nabu y Marduk’; pero la verdadera razón era la simple creencia en la que Yahveh había partido y se había ido. La destrucción del Templo fue un hecho chocante y malvado por el cual Babilonia y su rey habiendo sido considerados anteriormente por los Profetas el ‘camino de la ira’ de Yahveh ahora iban a ser castigados con severidad: ‘La venganza de Yahveh nuestro Dios, venganza por Su Templo,’ irá contra Babilonia, anunció el Profeta Jeremías (50: 28).

Prediciendo la caída de la poderosa Babilonia y su destrucción por invasores del norte, sucesos que tuvieron lugar apenas unas décadas más tarde, Jeremías además proclamó el sino de los dioses que NABUCODONOSOR había invocado: Anunciadlo y hacedlo oír entre las gentes; levantad bandera; hacedlo oír; no lo calléis; decid: Ha sido tomada Babilonia, está confuso Bel, desmayó MERODAC (Marduk), están confusos sus ídolos, (desmayaron sus inmundicias). Jeremías 50: 2

El castigo divino sobre NABUCODONOSOR mismo fue proporcional al sacrilegio. Enloquecido, de acuerdo a fuentes tradicionales, por un insecto que penetró al cerebro vía fosas nasales, Nabucodonosor murió en agonía en 561 a.C. Ni Nabucodonosor ni sus tres sucesores sanguíneos que fueron asesinados o simplemente se dispuso de ellos en breve vivieron para ver una llegada de Anu a las puertas de Babilonia. De hecho, tal llegada jamás tuvo lugar, aunque Nibiru retornó.

Es un hecho que las tablillas astronómicas de ese mismo tiempo documentan observaciones reales de Nibiru, alias ‘Planeta de Marduk.’ Algunos fueron documentados como augurio, por ejemplo, la tablilla catalogada K.8688 informaba al rey que si Venus fuera visto ‘en frente de’ saliendo delante de Nibiru, fracasarán las cosechas, pero si Venus sale ‘detrás’ de Nibiru, la cosecha de la tierra será un éxito.’ De mayor interés es un grupo de tablillas ‘Babilónicas Tardías’ halladas en Uruk; en ellas tradujeron los datos en doce columnas de meses zodiacales y combinaron los textos con descripciones gráficas.

En una de esas tablillas (VA 751, Fig. 95), el Planeta de Marduk, mostrado entre el símbolo del carnero Aries por un lado y los siete símbolos de la Tierra por el otro, grafica a Marduk como dentro del planeta.

Otro ejemplo es la tablilla VAT 7847; que habla de una observación real, en la constelación de Aries, como el ‘Día en que fue abierta la puerta del gran señor Marduk’ en que Nibiru había aparecido a la vista; y después tiene una entrada ‘Día del Señor Marduk’ mientras el planeta se movía y fue visto en Acuario.

Que dicen mucho más de la venida visible del planeta ‘Marduk’ desde los cielos australes y su rapidez en ser ‘Nibiru’ en la banda celeste central, fue otra clase de tablillas, esta vez circulares. Representando un ‘avance hacia atrás’ a los principios astronómicos sumerios, las tablillas dividieron la esfera celeste en tres Senderos (el Sendero de Enlil para los cielos del norte, de Ea para los del sur, y de Anu al centro). Los doce segmentos zodiaco-calendáricos fueron después sobreimpuestos en los tres Senderos, como se muestra por los fragmentos descubiertos (Fig. 96); textos explicativos fueron escritos en las partes traseras de aquellas tabillas circulares.

En 1900 d.C., dirigiéndose a una reunión de la Real Sociedad Asiática en Londres, Inglaterra, THEOPHILIUS G. PINCHES causó sensación al anunciar que había tenido éxito en re-armar un completo ‘astrolabio’ (‘Tomador de Estrellas’), como llamó a la tablilla. Mostró lo que era un disco circular dividido en tres secciones concéntricas y como un queque en doce segmentos, dando como resultado un campo de treinta y seis porciones.

Cada una de las treinta y seis porciones contiene un nombre con un pequeño círculo bajo él, indicando que se trata de un cuerpo celestial, y un número. Además cada porción lleva el nombre de un mes, de modo que Pinches los enumeró del I al XII, comenzando con Nissan.

 Aquí había un mapa celeste babilonio, dividido en los tres senderos de Enlil, Anu, y Ea/Enki, mostrando cuales planetas, estrellas y constelaciones eran visibles durante los meses del año. Aún continúa el debate acerca de la identidad de los cuerpos celestes (en la raíz del cual acecha esa noción de ‘nada más allá de Saturno’) y el significado de los números. También sin resolver permanece el asunto de la fecha ¿En qué año se hizo el astrolabio, y si era una copia de una tablilla anterior, cuál era la fecha mostrada?

Las opiniones de la fecha tienen un rango que va desde antes del siglo doce hasta el siglo tercero a.C.; sin embargo la mayoría está de acuerdo en que el astrolabio perteneció a la era de NABUCODONOSOR o su sucesor NABUNA’ID.

El astrolabio presentado por Pinches fue identificado en los subsiguientes debates como ‘P,’ pero fue más tarde renombrado como ‘Astrolabio A’ debido a que desde entonces otro de ellos logró ser armado y es conocido como ‘astrolabio B.’

Aunque ambos astrolabios al comienzo parecían idénticos, son diferentes y para nuestro análisis, la diferencia clave es que en ‘B’ el planeta identificado como MUL NEBERU deidad Marduk ‘Planeta Nibiru del dios Marduk’ es mostrado en el Sendero de Anu, la banda central-eclíptica mientras en el ‘A’ el planeta identificado como MUL Marduk el ‘planeta de Marduk’ es mostrado en el Sendero de Enlil, en los cielos del norte.

El cambio en nombre y posición es absolutamente correcto si ambos astrolabios grafican un planeta en movimiento, ‘Marduk’ como fue llamado por los babilonios que después de haber llegado a verse alto en los cielos del norte (como en ‘A’), se curva hacia abajo para cruzar la eclíptica y se convierte en NIBIRU (‘del Cruce’) cuando cruza la eclíptica en el Sendero de Anu (como en ‘B’).

¡La documentación de dos escenarios aportada por los dos astrolabios grafica precisamente todo lo que hemos estado señalando! Los textos (conocidos como KAV 218, columnas B y C) que acompañan las representaciones circulares eliminan cualquier sombra de duda en relación a la identidad de Marduk/Nibiru: [mes] ADAR: Planeta Marduk en el Sendero de Anu: EL KAKKABU radiante que aparece en el sur después que los dioses de la noche terminan sus tareas, y divide el cielo. Este KAKKABU es Nibiru = dios Marduk.

Mientras podemos estar seguros que las observaciones en todas estas tablillas ‘Babilónicas Tardías’ no pudieron haber tenido lugar antes del 610 a.C., también podemos estar seguros que no fueron realizadas después del 555 a.C., porque esa fue la fecha cuando uno llamado NABUNA’ID se convirtió en el último rey de Babilonia y su alegato para ser legitimado era que su reinado fue confirmado celestialmente porque ‘el planeta de Marduk alto en el cielo, me ha llamado por mi nombre.’ Haciendo esta afirmación, también señalaba que durante una visión nocturna había visto ‘la Gran Estrella y la Luna.’ Basado en las fórmulas de Kepler para las órbitas planetarias alrededor del Sol, el completo período de visibilidad de Marduk/Nibiru desde Mesopotamia duraba justo unos pocos años; por lo tanto, la visibilidad alegada por NABUNA’ID coloca el Retorno del planeta en los años inmediatamente precedentes a 555 a.C. Fue la época precisa del Retorno. La profecía de ‘Oscuridad al mediodía’ en el Día del Señor un eclipse solar sucedió de hecho, en 556 a.C.

Los eclipses solares, más extraños que los lunares no son no comunes; ocurren cuando la Luna, pasando de cierta forma entre la Tierra y el Sol, temporalmente oscurece al Sol. Sólo una pequeña porción de los eclipses solares son totales. El alcance, duración, y derrotero de la oscuridad total varía de pasada en pasada debido a la siempre cambiante danza de las tres órbitas involucradas, el Sol, la Luna y la Tierra, además del rotar diario de la Tierra y su cambiante inclinación del eje. Aun así el legado astronómico de Mesopotamia incluye conocimientos del fenómeno, llamándolo ATALU SHAMSHI. Referencias textuales sugieren que no sólo ese fenómeno sino además la participación lunar eran parte del antiguo acumulado conocimiento. Un eclipse solar cuyo recorrido de totalidad pasó sobre Asiria había ocurrido en 762 a.C. seguido por otro en 584 a.C. que fue visto en todas las tierras del Mediterráneo, con su totalidad sobre Grecia. En 556 a.C., hubo un eclipse solar extraordinario ‘en una fecha no esperada’ que si no fue debido a los predecibles movimientos de la Luna, pudo haber sido causado por un inusual pasaje cercano de Nibiru.

Entre las tablillas astronómicas pertenecientes a una serie llamada ‘Cuando Anu es Planeta de Señor,’ la catalogada VACH.SHAMASH/RM.2,38, trata de un eclipse solar documentando el fenómeno observado: En el comienzo el disco solar, no en fecha esperada, se hizo oscuro, y permaneció en el resplandor del Gran Planeta.  El día 30 del mes fue el eclipse del Sol. Aunque la tablilla no aporta fecha para tal eclipse, por el fraseo particular indica que generado por el retorno de Nibiru el gran planeta radiante, pero si la causa directa fue el planeta mismo, o los efectos de su ‘resplandor’ un tiraje gravitacional o magnético sobre la Luna, el texto no lo explica. Todavía, es un hecho astronómicamente histórico que en un día igual a mayo 19, 556 a.C. ocurrió un eclipse solar total.

Como se muestra en el mapa preparado por el Centro de Vuelo Espacial GODDARD de NASA, el eclipse fue grande e importante, visto sobre amplias zonas y un aspecto único fue que ¡la banda de oscuridad total pasó exactamente sobre el distrito de HARRAM!

Fue en 556 a.C. que ocurrió la profetizada oscuridad al mediodía. Fue justo cuando retornó el planeta Nibiru, cuando fue el profetizado DÍA DE SEÑOR y ni Anu ni otro de los dioses esperados se mostraron, ocurrió lo opuesto: los dioses Anunnaki, se fueron y abandonaron la Tierra.

Este último hecho es de tremenda importancia para poder concluir y fue de hecho más en aquellos fatídicos años en el mundo antiguo; porque inmediatamente después, en 555 a.C. NABUNA’ID fue proclamado el último rey de Babilonia en HARRAM. Después de él, como había profetizado Jeremías, Babilonia siguió el mismo destino de Asiria.

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