EN NOMBRE DE DIOS.


Si las profecías y expectativas mesiánicas en relación a la Nueva Era del siglo XXI a.C. parecen similares a las actuales, el grito de batalla no debería sonar extraño, cualquiera sea. Si en el tercer milenio a.C. los dioses pelearon con los dioses empleando ejércitos de hombres, en el segundo milenio a.C. los hombres guerrearon contra hombres ‘en nombre de dios’. Demoró sólo unos pocos siglos desde iniciada la Era de Marduk, mostrar que la realización de sus profecías de grandeza no llegaría de manera fácil. La resistencia vino no tanto desde los dispersos dioses Enlilitas sino de sus gentes, las masas de leales devotos. Hubo de pasar más de un siglo del tiempo de la ordalía nuclear hasta que Babilonia la ciudad emergiera al estrado de la historia como Babilonia el estado bajo su Primera Dinastía. Durante este intervalo el sur de Mesopotamia, Sumer de antaño fue dejado a que se recobrara en manos de regentes temporales con cuartel central en ISIN y después en LARSA; sus nombres TEOFÓRICOS LIPSIT-ISHTAR, Ur-Ninurta, RIM-SIN, Enlil-Bani, hacían alarde de sus lealtades Enlilitas. La corona de sus logros fue la restauración del templo de Nippur exactamente setenta y dos años después del desastre nuclear, otra indicación de donde estaban sus lealtades y una adherencia al conteo zodiacal del tiempo. Estos regentes no babilonios eran SCIONS (¿sirios?) de lengua semita leales a la ciudad-estado llamada Mari. Cuando se mira el mapa que muestra las ciudades-estado de la primera mitad del segundo milenio a.C., queda claro que los estados no MARDUKITAS formaban un formidable perno alrededor de la Gran Babilonia, partiendo por Elam y GUTIUM en el sureste y el este; Asiria y Hatti en el norte; y como ancla occidental en la cadena, Mari al medio del Éufrates, que era la más ‘sumeria’, porque a pesar de haberse producido rotación de funciones en las principales ciudades de Sumer, Mari sirvió de capital, fue Antiguo puerto fluvial en el Éufrates e importante punto de cruce para gente, bienes, y cultura entre Mesopotamia al oriente, las tierras del Mediterráneo al poniente, y Anatolia al norponiente. Sus monumentos llevan los más finos ejemplos de escritura sumeria y su enorme palacio central fue decorado con murales asombrosos en su maestría, rindiendo honores Ishtar. Puede ser leída en THE EARTH CHRONICLES EXPEDITIONS.

Sus archivos reales de miles de tablillas revelaron como la riqueza y las conexiones internacionales de Mari a muchas otras ciudades-estado fueron primero usadas para luego ser traicionada por la emergente Babilonia. Después del logro de restaurar el sur de Mesopotamia por la realeza de Mari, los reyes de Babilonia fingiendo paz y sin provocación trataron a Mari como un enemigo. En 1760 a.C. el babilonio Hammurabi atacó, saqueó, y destruyó a Mari, sus templos y sus palacios. Fue hecho, alardeó Hammurabi en sus anales, ‘mediante el imponente poder de Marduk.’ Después de la caída de Mari, caciques de las ‘TIERRAMAR’ las áreas fangosas que bordean el Mar Inferior el Golfo Pérsico, condujeron ataques hacia el norte y tomaron a intervalos de tiempo control de la sagrada ciudad de Nippur. Pero esas fueron ganancias pasajeras, y Hammurabi estaba seguro que vencer a Mari implicaba la dominación política y religiosa del antiguo Sumer y Acadia. La dinastía a la cual pertenecía, la Primera Dinastía de Babilonia, comenzó un siglo antes de él y continuó a través de sus descendientes por otros dos siglos. En aquellos turbulentos tiempos, todo un logro.

Historiadores y teólogos están de acuerdo que en 1760 a.C., Hammurabi, llamándose a sí mismo como ‘Rey de los Cuatro Cuartos,’ ‘puso a Babilonia en el mapa del mundo’ y lanzó la diferente Religión Estelar de Marduk.

 

LOS SACERDOTES DE ESAGIL. Cuando la supremacía política y militar de Babilonia fue establecida, fue tiempo de reafirmar y engrandecer su dominación religiosa. En una ciudad cuyo esplendor fue exaltado en la Biblia y cuyos jardines fueron considerados alguna vez como una de las antiguas maravillas del mundo, el precinto sagrado, con el templo-zigurat sagrado ESAGIL en su centro, fue protegida por sus propios muros y puertas con guardias; dentro, los caminos procesionales eran diseñados para encajar con las ceremonias religiosas y se construyeron santuarios para otros dioses de los cuales Marduk esperaba ser su invitado no deseado. Cuando los arqueólogos excavaron Babilonia, encontraron no sólo restos de la ciudad sino además ‘tablillas de arquitectura’ que describen y mapean la ciudad; aunque muchas de las estructuras son residuos de tiempos tardíos, esta concepción artística del centro del sagrado precinto da una buena idea del magnífico cuartel general de Marduk Adecuado para un ‘Vaticano,’ sagrado precinto lleno con una impresionante selección de sacerdotes cuyos trabajos religiosos, ceremoniales, administrativos, políticos, y otros menores fueron recogidos de sus variadas agrupaciones, clasificaciones, y designaciones.

Al final de la jerarquía estaba el personal de servicio, los ABALU ‘Portadores’ que limpiaban el templo y edificios colindantes, proveían las herramientas y utensilios que los otros sacerdotes requerían y actuaban como proveedores generales y personal de bodega.

Las lanas hiladas eran confiadas sólo a los sacerdotes de SHU’URU.

Sacerdotes especiales, como los MUSHSHIPU y los MULILLU, realizaban rituales de purificación, excepto que se requiriera un MUSHLAHHU para tratar una infección por serpiente.

Los UMANNU, Maestros Artesanos, trabajaban en talleres donde eran fabricados objetos religiosos artísticos;

Los ZABBU eran un grupo de sacerdotisas, jefas de cocina, y cocineras, que preparaban los alimentos.

Otras sacerdotisas actuaban como lloronas profesionales en los funerales; las BAKATE sabían cómo derramar lágrimas amargas.

También estaban los SHANGU simplemente ‘los sacerdotes’ que supervisaban el funcionamiento general del templo, la realización tranquila de sus rituales, y el recibimiento y manipulación de las ofrendas, o quienes eran responsables por las ropas de los dioses; y así sigue.

La provisión de personal para servicios de ‘mayordomía’ a los dioses residentes fue manejada por un pequeño grupo, élite de sacerdotes especialmente seleccionada. Estaban los RAMAQU que manejaban los rituales de purificación por agua (honrando al dios con el baño), y los NISAKU que sacaban el agua usada.

El ungimiento de los dioses con ‘Aceite Sagrado’ una delicada mezcla de aceites aromáticos específicos era realizado por manos especializadas, comenzando con los ABARAKU que mezclaban los componentes, e incluían a los PASHISHU que hacían el ungüento (en el caso de una diosa los sacerdotes eran todos eunucos).

También estaban en general, otros sacerdotes y sacerdotisas, incluyendo el Coro Sagrado el Naru que canta, el LALLARU que eran cantantes y músicos, y los MUNABU cuya especialidad eran las lamentaciones.

En cada grupo había un RABU el Jefe que está a cargo.

Tal como lo previera Marduk, una vez que su zigurat templo ESAGIL se levantó hacia las alturas, su función principal fue observar de manera constante los cielos y el segmento más importante de sacerdotes del templo eran aquellos cuya función era observar los cielos, seguir la huella del movimiento de estrellas y planetas, documentar fenómenos como conjunciones planetarias o un eclipse y considerar cuando los cielos reseñaban augurios; y si era así interpretar lo que significaba. Los sacerdotes – astrónomos, por lo general llamados MASHMASHU, incluían diversas especialidades; un sacerdote KALU, por ejemplo, se especializaba en observar la Constelación del Toro. Era deber de un LAGARU llevar un registro diario de las observaciones celestes y derivar la información a un cuadro de sacerdotes – intérpretes, el ‘top’ de la jerarquía sacerdotal que incluía a los ASHIPPU, especialistas en presagios, los MAHHU ‘que podían leer los signos’ y los BARU ‘Decidores de la Verdad’   que ‘comprendían los misterios y los signos divinos.’ Un sacerdote especial, el ZAQIQU, estaba a cargo de transmitir las palabras sagradas al rey. A la cabeza de aquellos sacerdotes astrónomos – astrólogos estaba el URIGALLU, el Gran Sacerdote, un hombre santo, mago y médico, cuyas blancas vestimentas estaban trabajadamente ribeteadas de color en los dobladillos.

El descubrimiento de unas setenta tabillas que forman una serie continua de observaciones y sus significados, llamadas por las palabras iniciales ENUNA Anu Enlil, revelaron la transición de la astronomía sumeria y la existencia de fórmulas oraculares que señalaban el significado del evento. Con el tiempo una gran cantidad de adivinos, interpretadores de sueños, relata-fortuna y semejantes, se unieron a la jerarquía pero estaban más bien al servicio del rey que de los dioses. Las observaciones celestes degradaron a augurios astrológicos para el rey y el país prediciendo guerra, tranquilidad, derrocamientos, larga vida o muerte, abundancia o pestilencias, bendiciones divinas o ira de los dioses. Pero al comienzo las observaciones celestes fueron puramente astronómicas y fueron de principal interés al dios Marduk y sólo por extensión al rey y la gente.

No era por casualidad que un sacerdote KALU fuera especializado en observar la Constelación del Toro de Enlil por cualquier fenómeno adverso, porque el principal propósito del observatorio ESAGIL era rastrear zodiacalmente los cielos y mantener un ojo sobre el Tiempo Celeste. El hecho que sucesos significantes previos al bombazo nuclear sucedieran en intervalos de 72 años y continuaran así hacia adelante, sugiere que el reloj zodiacal, en el cual toma setenta y dos años retroceder un grado el cambio Precesional, continuó siendo observado y con adherentes. Queda claro a partir de textos astronómicos y astrológicos de Babilonia que sus sacerdotes-astrónomos retuvieron la división sumeria de los cielos en tres Caminos o senderos, cada uno ocupando sesenta grados de arco celeste: el Camino de Enlil para los cielos del norte, el Camino de Ea para los cielos del sur, y el Camino de Anu como la banda central. Fue más tarde que se colocaron las constelaciones zodiacales y fue ahí que la ‘Tierra se encontró con el Cielo’ en el horizonte.

Quizá debido a que Marduk alcanzó la supremacía en concordancia con el Tiempo Celestial, el reloj zodiacal, sus sacerdotes-astrónomos continuamente exploraban el cielo al horizonte, el sumerio AN.UR, ‘Base del Cielo,’ No había un punto para observar el sumerio AN.PA, ‘lo más Alto del Cielo’, el zenit, porque Marduk como una ‘estrella,’ Nibiru, estaba por entonces ido e invisible. Pero como planeta ORBITANTE, no visible de momento, ya venía de vuelta.

Expresando su equivalencia del tema Marduk es Nibiru, la versión egipcia de la Religión Estelar de Marduk prometió abiertamente su esperanza en un tiempo que vendrá cuando este dios – estrella reaparezca como el ATON. Fue este aspecto de la Religión Estelar de Marduk el eventual Retorno lo que directamente desafió a los adversarios Enlilitas de Babilonia y cambió el foco del conflicto hacia renovadas expectativas mesiánicas.

De los actores post-Sumer en el escenario del Viejo Mundo, cuatro que crecieron hasta estatus imperial dejaron la más profunda huella en la historia:

Egipto y Babilonia que pertenecían al campo de Enki, Marduk, y Nabu. Sus dioses nacionales se llamaban Amón-Ra y Bel/Marduk, Ashur y Teshub, y fue en nombre de estos dioses que las constantes, prolongadas, y crueles guerras fueron peleadas.

Asiria y Hatti la tierra de los hititas,… eran afiliados a Enlil, Ninurta y ADAD y cada una tuvo su ‘dios nacional.’

EN NOMBRE DE DIOS. Los conflictos pueden explicar los historiadores, fueron causados por las razones usuales de las guerras: recursos, territorio, necesidad y codicia. Pero los anales reales que detallan las conflagraciones y las expediciones militares las presentan como guerras religiosas en las cuales el dios propio era glorificado y humillado el opuesto. Sin embargo, las presentidas expectativas del Retorno cambiaron esas guerras a campañas territoriales que tenían sitios específicos como sus blancos. Las ofensivas, de acuerdo a los anales reales de todas esas tierras, eran lanzadas por el rey más o menos ‘por orden de mi dios’; la campaña realizada ‘en concordancia a un oráculo’ de este o ese dios y a veces a menudo, se lograba la victoria con la ayuda de armas sin oposición o la ayuda directa proveniente del dios.

Un rey egipcio escribió en sus registros de guerra que fue ‘Ra quién me ama, Amón que me favorece,’ quienes lo instruyeron de marchar ‘contra esas ciudades que Ra abomina.’ Un rey asirio, recordando la derrota de un enemigo, se jactaba de haber reemplazado en el templo de la ciudad, las imágenes de los dioses de la ciudad ‘con las imágenes de sus dioses y los declaro en adelante ser los dioses del país.’

Un claro ejemplo de los aspectos religiosos de aquellas guerras y el deliberado cambio de objetivos pueden ser hallados en la Biblia hebrea, en 2 Reyes, cap. 18-19, en los cuales se describe el sitio de Jerusalén por el ejército del rey asirio SENNACHERIB. Habiendo rodeado y aislado a la ciudad, el comandante asirio se comprometió en una guerra psicológica para lograr que los defensores de la ciudad se rindieran. Hablando en hebreo para que todos en la ciudad pudieran entender, les gritó las palabras de rey de Asiria: No sean engañados por sus líderes que su dios Yahveh los protegerá.

¿Acaso alguno de los dioses de las naciones alguna vez rescató sus tierras de las manos del rey de Ashur?

¿Dónde están los dioses de HAMATH y Arpad?

¿Dónde están los dioses de SEPHARVAIM, HENA y AVVA?

¿Dónde están los dioses de la tierra de Samaria?

¿Cuál de los dioses de todas esas tierras alguna vez rescataron sus tierras de mi mano? (Yahveh lo hizo, señalan los registros históricos). ¿De qué se trataban estas guerras religiosas?

En este momento, hasta donde pretendo entender, MARDUK estaba confiado en la lealtad del pueblo hebreo bajo su dominio y cuidado, quienes aparentemente son la saga de Abraham y MARDUK no tiene la menor sospecha del espionaje permanente y lavado de cerebro al que “su pueblo hebreo” está sometido por parte de YAHVEH. Es más, ni los mismos Enlilitas piensan en la peligrosidad de YAHVEH (en realidad Teshub hitita o el ADAD asirio), quien silenciosa y quedamente trabaja en la preparación del pueblo hebreo, sus elegidos, para que en definitiva se quedaran con ÉL, extraídos y apartados de los clanes rivales Anunnaki. YAHVEH va jugando sus cartas por otro lado, dejando que babilonios, asirios e hititas (unos kamikazes o conejillos de Indias o los dos últimos) se destrocen entre sí y haciendo creer a los hebreos que ÉL está actuando. Claro está que YAHVEH, permanece en la sombra, no se ha dado a conocer como tal, permanece anónimo y los hebreos hablan de y con su Dios Invisible y creen en un Dios invisible del cual todos se burlan, excepto ellos, “su pueblo elegido” quienes tienen depositadas todas sus esperanzas en ÉL.

Las guerras, y los dioses nacionales en cuyo nombre fueron peleadas, no tienen sentido cuando uno comprende que al núcleo de los conflictos estaba en lo que los sumerios habían llamado DUR.AN.KI el ‘Puente Tierra-Cielo.’ Repetidamente, los textos antiguos hablan de la catástrofe ‘cuando la Tierra quedó separada del Cielo’ cuando el puerto espacial que los conectaba fue destruido. La agobiante inquietud durante los sucesos de la calamidad nuclear era esta: Ningún dios con su nación podía clamar que eran los poseedores del enlace Tierra – Cielo, porque la destrucción del puerto espacial en la Península de Sinaí fue la pérdida material de sus instalaciones y necesitaban ser reemplazadas. El impacto espiritual y religioso sobre a Humanidad fue inimaginable ya que De súbito, los adorados dioses de Cielo y Tierra estaban fuera de contacto con el cielo y solo quedaron tres sitios relacionados con el espacio en el Viejo Mundo: el Sitio de Aterrizaje en las montañas de cedro, el Centro de Control de Misión post-Diluvio y las grandes pirámides en Egipto que anclaban al Corredor de Aterrizaje, los tres que ya no tenían alguna función celeste útil ni significancia religiosa. Hasta cierto punto, debido a que las tres ciudades aún están sobre la tierra, desafiando a la humanidad por sus misterios y a los dioses a mirar hacia arriba a los cielos.

La más familiar de los tres es la Gran Pirámide de Egipto y su compañera en Giza (Fig. 54); su tamaño, precisión geométrica, complejidad interior, alineamientos celestes, y otros aspectos asombrosos han hecho dudar largo tiempo la atribución de su construcción a un faraón llamado CHEOPS, un supuesto apoyado solamente por el descubrimiento de un HIEROGLIFO de su nombre dentro de la pirámide. En THE STAIRWAY TO HEAVEN, se demuestra que aquella marca era una falsificación moderna y se proveyó evidencia textual y pictórica para explicar cómo y por qué los Anunnaki diseñaron y construyeron aquellas pirámides que Habiéndolas desnudado del equipamiento de su guía radiante durante la guerra de los dioses, continuaron sirviendo como Corredor de Aterrizaje sin puerto espacial existente, permaneciendo como silenciosos testigos de un Pasado desvanecido y sin indicaciones de haber servido como objetos sagrados.

El Sitio de Aterrizaje en el bosque de cedros tiene un registro diferente. Gilgamesh, casi mil años antes de la calamidad nuclear, fue testigo del lanzamiento de una nave cohete y los fenicios de la cercana BIBLOS de la costa Mediterránea graficaron en una moneda, una nave cohete emplazada en una base especial dentro de un recinto cerrado en el mismo lugar casi mil años después del suceso nuclear. Así con y luego sin el puerto espacial, el Sitio de Aterrizaje continuó siendo operativo.

BA’ALBEK ‘La grieta del valle de BA’AL’ en Líbano, El sitio, consistía de una vasta plataforma de alrededor de cinco millones de pies cuadrados que equivale a un cuadrado de más de 70 metros de lado,  plataforma de piedras enlosadas en cuyo rincón noroeste se eleva hacia el cielo una enorme estructura de piedra, con piedras inmensas encajadas a perfección cuyos pesos van de 600 a 900 toneladas cada una; el muro occidental especialmente fortalecido con el bloque de piedras más pesado de la Tierra, que incluye tres monolitos cuyo peso son increíbles 1.100 toneladas cada uno, conocidos como el TRILITÓN; colosales boques de piedra sacados de la cantera cerca de dos millas en el valle, donde uno de tales bloques, con cantería incompleta, aún permanece salido del piso. Los griegos veneraron el sitio desde el tiempo de Alejandro como Heliópolis (ciudad del dios Sol); los romanos construyeron allí el más grande templo de Zeus. Los bizantinos lo convirtieron en una gran iglesia; los musulmanes después de ellos construyeron ahí una mezquita, y al presente los Cristianos Maronitas reverencian el sitio como una reliquia del Tiempo de los Gigantes. Una visita al área y sus ruinas y cómo funcionaba como torre de lanzamiento, se describen en Las Expediciones de Las Crónicas de la Tierra). Recordemos algo de la mitología griega.

 

ASIRIA. Llevó casi un siglo repoblar el sur de Mesopotamia, y otro siglo más hasta reponerse por completo de la aniquilación divina. Para entonces, el centro del poder mesopotámico se había desplazado hacia el norte, a Babilonia. Allí surgiría un nuevo imperio, que se proclamaría a un ambicioso dios, MARDUK, como deidad suprema. Hacia 1800 a.C., HAMMURABI, rey que se hiciera famoso por su código legal, ascendió al trono de Babilonia y empezó a extender sus fronteras. Según sus inscripciones, los dioses no sólo le decían si debía y cuándo debía lanzar sus campañas militares, sino que, además, dirigían literalmente sus ejércitos: Mediante el poder de los grandes dioses el rey, amado del dios Marduk, restableció los cimientos de Sumer y ACAD. Por mandato de Anu, y con Enlil al frente de su ejército, con los portentosos poderes que los grandes dioses le habían dado, no encontró rival en el ejército de EMUTBAL y su rey RIM-SIN… Para superar a sus enemigos, el dios Marduk le concedió a Hammurabi una «poderosa arma» llamada el «Gran Poder de Marduk»: Con la Poderosa Arma con la cual Marduk proclamaba sus victorias, el héroe Hammurabi venció en batalla a los ejércitos de ESHNUNA, SUBARTU y GUTIUM… Con el «Gran Poder de Marduk» venció a los ejércitos de SUTIUM, TURUKKU, KAMU… Con el Portentoso Poder que Anu y Enlil le habían dado derrotó a todos sus enemigos hasta el país de SUBARTU. Pero no pasó mucho tiempo antes de que Babilonia tuviera que compartir su poder con un nuevo rival en el norte: ASIRIA, donde no se proclamó a Marduk como dios supremo, sino al barbado ASSUR «El Que Todo lo Ve». Babilonia se metió con los países del sur y del este y los asirios extendieron sus dominios hacia el norte y hacia el oeste, hasta «el país del Líbano, a orillas del Gran Mar», países que estaban en los dominios de los dioses NINURTA y ADAD y los reyes asirios tomaban buena cuenta de lanzar sus campañas por mandato explícito de estos grandes dioses. Así, TIGLAT-PILESER I conmemoró sus guerras, en el siglo XII a.C., con las siguientes palabras: TIGLAT-PILESER, el rey legítimo, rey del mundo, rey de Asiria, rey de las cuatro regiones de la tierra; El valeroso héroe, guiado por los mandatos dignos de confianza de ASSUR y Ninurta, los grandes dioses, sus señores, venciendo así a sus enemigos… Por orden de mi señor ASSUR, conquisté por mi mano desde más allá del bajo río Zab hasta el Mar Superior, que está en el oeste. Tres veces marché contra los países NAIRI… Hice que 30 reyes de los países NAIRI se postraran a mis pies. Tomé rehenes de ellos, y recibí como tributo suyo, caballos dóciles al yugo… Por mandato de Anu y Adad, los grandes dioses, mis señores, fui a las montañas del Líbano, y corté vigas de cedro para los templos de Anu y Adad. Al asumir el título de «rey del mundo, rey de las cuatro regiones de la Tierra», los reyes asirios desafiaban directamente a Babilonia, pues ésta dominaba la antigua región de Sumer y de ACAD. Para legitimar su afirmación, los reyes asirios tenían que tomar el control de aquellas antiguas ciudades donde los Grandes Dioses tuvieron sus hogares en los días de antaño; pero el camino hasta esas ciudades estaba bloqueado por Babilonia.

La hazaña la logró SALMANASAR III en el siglo IX a.C., que dijo en sus inscripciones: Marché contra ACAD para vengar…, e infligir la derrota… entré en KUTHA, Babilonia y BORSIPPA. Ofrecí sacrificios a los dioses de las ciudades sagradas de ACAD. Continué río abajo hasta Caldea, y recibí tributo de todos los reyes de Caldea… En aquel tiempo, ASSUR, el gran señor… me dio el cetro, el báculo… todo lo que hacía falta para gobernar al pueblo. Yo sólo actuaba bajo los mandatos dignos de crédito que me daba ASSUR, el gran señor, mi señor, que me ama. En el relato de sus distintas campañas, SALMANASAR afirmaba que alcanzó sus victorias gracias a las armas que le proporcionaban los dioses: «Combatí con la Fuerza Poderosa que ASSUR, mi señor, me había dado; y con las potentes armas que Nergal, mi guía, me había regalado».

Se dice que el arma de ASSUR tenía un «fulgor aterrador». En una guerra con ADINI, el enemigo huyó al ver «el aterrador Fulgor de ASSUR; esto les sobrecogió».

 

SENAQUERIB. Tras varios intentos, Babilonia fue saqueada al fin por el rey asirio SENAQUERIB en el 689 a.C. Pero esto sólo pudo ocurrir porque su propio dios, Marduk, se enfureció con su rey y con su pueblo, decretando que «setenta años será la medida de su desolación» exactamente lo mismo que decretara posteriormente el Dios de Israel para Jerusalén. Al someter la totalidad de Mesopotamia, SENAQUERIB pudo asumir al fin el ansiado título de «Rey de Sumer y ACAD».

En sus inscripciones, SENAQUERIB relató también las campañas militares a lo largo de la costa del Mediterráneo, que le llevaron a combatir con los egipcios a las puertas de la península del Sinaí. La lista de ciudades conquistadas parece un capítulo del Antiguo Testamento -Sidón, Tiro, BIBLOS, AKKO, ASHDOD, ASCALÓN «ciudades fortificadas» que «aplastó» con la ayuda de «el sobrecogedor Fulgor, el arma de ASSUR, mi señor».

Los relieves que ilustran sus campañas como el que representa el asedio de LAKISH, muestran a los atacantes utilizando proyectiles con forma de cohete contra sus enemigos. En las ciudades conquistadas, SENAQUERIB mató, «a sus delegados y patricios… y colgué sus cuerpos en postes que dispuse alrededor de la ciudad; a los ciudadanos normales los consideré prisioneros de guerra».

En cierto objeto, conocido como el Prisma de SENAQUERIB, se ha conservado una inscripción histórica en la cual éste hace mención del sometimiento de Judá y de su ataque a Jerusalén. La disputa que SENAQUERIB tuvo con EL rey Ezequías, fue debida a que tenía prisionero a PADI, rey de la ciudad filistea de ECRÓN, que era leal por solemne juramento al dios ASSUR. SENAQUERIB escribió: «Al igual que hice con Ezequías de Judá, que no se sometió a mi yugo, puse sitio a 46 de sus ciudades fortificadas y fuertes amurallados, así como a incontables poblaciones de los alrededores… Al mismo Ezequías hice prisionero en Jerusalén, su residencia real; como a un pájaro en una jaula lo rodeé de terraplenes… Las ciudades que había saqueado las separé de su país y se las entregué a MITINI, rey de ASHDOD; PADI, rey de ECRÓN; y SILIBEL, rey de Gaza. Reduciendo así su reino». El sitio de Jerusalén ofrece varios detalles significativos. Hubo un motivo indirecto:

  • Que estuviera retenido contra su voluntad el lealrey de ECRÓN.
  • El «sobrecogedor Fulgor, el arma de ASSUR», que empleó para «aplastar las ciudades fortificadas» de Fenicia y Filistea, no se utilizó contra Jerusalén.
  • SENAQUERIB se limitó a reducir el tamaño de Judea, entregando las regiones periféricas a los reyes vecinos.
  • La habitual afirmación de que un país o una ciudad fueron atacados siguiendo las «órdenes dignas de crédito» deldios ASSUR están ausentes en el caso de Jerusalén; y se pregunta si esto significa que el ataque no fue no autorizado, un capricho de SENAQUERIB no un deseo de su dios.  Esta intrigante posibilidad se convierte en una convincente probabilidad cuando leemos la otra parte de la historia, la que nos llega a través del Antiguo Testamento.

Mientras SENAQUERIB pasaba por alto su fracaso en conquistar Jerusalén, el relato en 2 Reyes, capítulos 18 y 19, ofrece la historia completa: En el decimocuarto año del rey Ezequías, SENAQUERIB rey de Asiria, cayó sobre todas las ciudades amuralladas de Judá y las conquistó. Entonces, envió a dos de sus generales con un gran ejército hacia Jerusalén, la capital. Pero, en vez de asaltar la ciudad, el general asirio RAB-SHAKEH entabló un intercambio verbal con los dirigentes de la ciudad, una conversación que insistió en mantener en hebreo, para que toda la población pudiera entender lo que tenía que decirle al populacho, el texto bíblico lo deja claro: ¡las conversaciones tenían que ver con la cuestión de si la invasión asiria de Judea estaba autorizada por el Señor Yahveh o no!

«Y RAB-SHAKEH les dijo: Decidle a Ezequías: Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué confianza es ésa en la que te fías?».

Si me decís: «Nosotros confiamos en Yahveh, nuestro Dios»… Entonces, ¿es que he venido contra este lugar para destruirlo sin Yahveh? Yahveh me dijo: « ¡Sube contra esa tierra y destrúyela!».

Cuanto más rogaban los ministros del rey Ezequías, de pie ante las murallas de la ciudad, que RAB-SHAKEH dejara de decir esas falsedades en hebreo y que las expresara en arameo, por entonces el idioma de la diplomacia, más se acercaba RAB-SHAKEH a las murallas para gritar en hebreo, con el fin de que todos pudieran oírlo. No tardó en emplear un lenguaje más duro con los emisarios de Ezequías, para acabar degradando al mismo rey. Y al final, exaltado por su propia oratoria, RAB-SHAKEH abandonó el reclamo de tener el permiso de Yahveh para atacar Jerusalén y se puso a subestimar al mismísimo Dios.

Cuando a Ezequías se le relató la blasfemia, «desgarró sus vestidos, se cubrió de sayal y se fue a la Casa de Yahveh… Y envió recado al profeta Isaías, diciendo: ‘Éste es un día de angustia, reprobación y blasfemia… Que Yahveh, tu Señor, escuché todo lo que ha dicho RAB-SHAKEH, al cual su señor, el rey de Asiria, ha enviado para menospreciar al Dios Vivo’. Y el Señor Yahveh respondió a través del profeta Isaías: ‘En lo relativo al rey de Asiria… por donde vino, volverá; y en esta ciudad no entrará… pues yo la defenderé para salvarla».

Aquella noche, el ángel de Yahveh salió e hirió en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres; y he aquí que al amanecer no había más que cadáveres. Y así SENAQUERIB, el rey de Asiria partió y regresando se quedó en Nínive. Según el Antiguo Testamento, después de que SENAQUERIB volviera a Nínive, «sucedió que, mientras estaba postrado en el templo de su dios NISROK; ADRAMMÉLEK y SARÉSER, sus hijos, le mataron a espada y escaparon al país de Ararat. Y ASARADÓN, su hijo, reinó en su lugar». Las crónicas asirías confirman el aserto bíblico. SENAQUERIB fue asesinado y su hijo pequeño ASARADÓN subió al trono después que él.

ASARADÓN En una inscripción suya, conocida como el Prisma B, se describen los acontecimientos con mayor detalle. Por mandato de los grandes dioses, SENAQUERIB había proclamado públicamente a su hijo pequeño como sucesor.

«Él convocó al pueblo de Asiria, jóvenes y viejos, e hizo que mis hermanos, los descendiente varones de mi padre, prestaran juramento solemne en presencia de los dioses de Asiria… con el fin de asegurar mi sucesión». Más tarde, los hermanos romperían su juramento al matar a SENAQUERIB e intentar matar a ASARADÓN, pero los dioses lo alejaron de ellos «y me llevaron a un lugar oculto… preservándome para la realeza». Después de un período de confusión, ASARADÓN recibió «un mandato digno de crédito de los dioses: ‘¡Ve, no te demores! ¡Marcharemos contigo!’». La deidad que fue delegada para acompañar a ASARADÓN fue Ishtar. Cuando las fuerzas de sus hermanos salieron de Nínive para repeler su ataque a la capital, «Ishtar, la Dama de la Batalla, que deseaba que fuera su sumo sacerdote, permaneció a su lado, rompió los arcos de ellos y dispersó su orden de batalla. Una vez desorganizadas las tropas ninivitas, Ishtar se dirigió a ellos en nombre de ASARADÓN. Ante su egregia orden, se pasaron en masa bando de ASARADÓN reagrupándose. Escribió ASARADÓN, «y me reconocieron como su rey».

Tanto ASARADÓN como su hijo y sucesor ASSURBANIPAL intentaron invadir Egipto y ambos emplearon Armas de Fulgor en las batallas. «El aterrador Fulgor de ASSUR», escribió ASSURBANIPAL, «cegó al faraón de manera que se volvió loco». Otras inscripciones de ASSURBANIPAL sugieren que su arma, que emitía un intenso y cegador resplandor, la llevaban los dioses como parte de su tocado. En una ocasión, un enemigo «quedó ciego por el resplandor de la cabeza del dios». En otra, «Ishtar, que mora en Arbela, vestida con Fuego Divino y luciendo el Tocado Radiante, hizo llover llamas sobre Arabia». También existen referencias en el Antiguo Testamento a esta Arma del Fulgor que podía cegar. Cuando los Ángeles (literalmente, emisarios) del Señor llegaron a Sodoma antes de su destrucción, el populacho intentó echar abajo la puerta de la casa en la que se hospedaban. Y los Ángeles «cegaron a los que estaban en la entrada de la casa… y no podían encontrar la puerta».

INSTRUMENTOS DEL SEÑOR. Cuando Asiria alcanzó la supremacía, habiendo extendido sus dominios incluso hasta el Bajo Egipto, sus reyes, en palabras del Señor al profeta Isaías, olvidaron que no eran más que un instrumento del Señor: «Oh Asiría, el azote de mi ira! Mi cólera es la vara en sus manos; contra las naciones impías los envío; y les hago cargar sobre todo aquel pueblo que me enoja».

Pero los reyes asirios iban más allá del mero castigo; «más bien está en su corazón aniquilar y borrar no pocas naciones». Y esto iba más allá de lo que pretendía Dios; por tanto, el Señor Yahveh anunció: «Pediré cuentas al rey de Asiría, pediré cuentas de los frutos de la creciente soberbia de su corazón». Las profecías bíblicas que predecían la caída de Asiría se hicieron realidad cuando los rebeldes babilonios del sur reunieron a los invasores del norte y del este para hacer caer ASSUR, la capital religiosa, en el 614 a.C., y Nínive, la capital real, que fue conquistada y saqueada dos años más tarde. Y la gran Asiría desapareció. 

El más incesante adversario de Babilonia fue Asiria. Su provincia, en la región superior del Tigris, llamada SUBARTU en tiempos sumerios era la más norteña extensión de Sumer y Acadia. En lenguaje y orígenes raciales parecen haber tenido un parentesco con Sargón de Acadia, tanto así que cuando Asiria se convirtió en reino y poderío imperial, algunos de sus más famosos reyes tomaron el nombre Sharru-kin (Sargón) como su nombre real. Todo, deducido de hallazgos arqueológicos en los pasados dos siglos, corrobora las sucintas aseveraciones de la Biblia (Génesis, cap. 10) que lista a los asirios entre los descendientes de Shem, y a la capital de Asiria, Nínive y otras ciudades principales como ‘salidas de’ una consecuencia, una extensión de SHINE’AR (Sumer). Su panteón era el sumerio, sus dioses eran los Anunnaki de Sumer y Acadia y los nombres TEOFÓRICOS de los reyes asirios y los altos oficiales señalaban reverencia a los dioses Ashur, Enlil, Ninurta, Sin, Adad, y Shamash. Había templos dedicados a ellos, así como a la diosa Inanna/Ishtar extensamente venerada. Una de sus representaciones mejor conocidas, como piloto encasquetada fue hallada en su templo en Ashur (la ciudad).

Fueron los asirios del norte quienes primeramente desafiaron al ejército babilonio de Marduk. ILUSHUMA el primer rey asirio registrado, condujo alrededor de 1900 a.C. una exitosa expedición militar por el Tigris, hacia el sur hasta la frontera de Elam. Sus inscripciones señalan que su objetivo era ‘liberar a Ur y Nippur’ y removió por un tiempo a esas ciudades, del puño de Marduk. Esa fue la primera pelea entre Asiria y Babilonia conflicto en el cual los reyes asirios fueron generalmente los agresores continuando por más de mil años y terminó hacia el final de ambos. Vecinos hablando el mismo lenguaje acadiano, ambos herederos de las bases sumerias, sólo eran distinguibles por una diferencia clave: su dios nacional.

Asiria se llamaba a sí misma la ‘Tierra del dios Ashur’ o simplemente ASHUR, tomado del nombre de su dios nacional, porque sus reyes y la gente consideraban muy importante este aspecto religioso. Su primera capital fue llamada ‘Ciudad de Ashur’ o simplemente Ashur, nombre que significa ‘El Que Ve’ o ‘El Que Es Visto.’ A pesar de los innumerables himnos, oraciones, y otras referencias al dios Ashur, se mantiene borroso quién exactamente era, en el panteón sumerios-acadiano. En listas de dioses era el equivalente de Enlil; otras referencias a veces sugieren que era Ninurta, el Hijo y heredero de Enlil; pero cada vez que la esposa es listada o mencionada siempre es llamada NINLIL, la conclusión tiende a ser que Ashur fue Enlil.

El registro histórico de Asiria es de conquistas y agresiones contra muchas otras naciones y sus dioses. Sus incontables campañas militares fueron amplias y lejanas, y realizadas por supuesto, en nombre de su dios Ashur: ‘Bajo la orden de mi dios Ashur, el gran señor’, es la introducción usual en los registros de las campañas militares de los reyes asirios. Pero cuando llegó a la guerra con Babilonia, el sorprendente aspecto de los ataques asirios fue su llamado central: La reducción de la influencia de Babilonia y la real remoción física de Marduk mismo, de su templo en Babilonia.

 

EL MISTERIO ASIRIO. El siguiente incidente importante en la historia de Jerusalén llegó más de doscientos años después, en 689 A.C. En este tiempo, los asirios eran los amos del Viejo Mundo. Habían conquistado a los babilonios, a los elamitas, y habían expulsado a los israelitas de su reino del norte de Samaria.

Mientras tanto, los HURRITAS finalmente habían empacado e ido al Levante para una existencia más pacífica en el norte-este, cerca del lago Van. Parecía que nadie podía resistir los embates del poder militar asirio, que pronto llegarían a su pico con una brutal invasión de Egipto, bajo ESARHEDDON y luego por su sucesor Asurbanipal.

Originalmente eran migrantes de Sumer y sobre todo partidarios de Inanna. Sin embargo, esto fue más de un milenio antes y su religión estaba ahora basada en la primera santa trinidad – un Dios compuesto llamado ASSHUR, formado por una tríada de ANAR, EEL y EA, los sumerios Anu, Enlil y Enki.

Debajo de esta tríada, los asirios adoraban a una tríada secundaria de Sin, Shamash y, o bien RAMMAN o Ishtar. La creencia de los asirios “en una antigua trinidad de Dioses de Sumer sugiere que no estaban siendo apoyados por la intervención directa de cualquier Dios específico. La ausencia de Dios en los asuntos asirios es confirmada por un intento de atentado en Jerusalén por el rey asirio SENAQUERIB en 689 A.C. Fue entonces cuando hizo su infame jactancia de que ningún Dios era más poderoso que el poderoso ejército asirio. Pero, no bien había dicho estas palabras SENAQUERIB, que los Dioses intervinieron… “Esa noche, el ángel del Señor salió y mató a ciento ochenta y cinco mil hombres del campamento asirio.”

Una vez más, fueron los emisarios de los Dioses, no los propios Dioses, que llevaron a cabo el mandato divino. ¿Podría el exterminio de los asirios, según consta en la Biblia, haber sido un acontecimiento histórico real, representando otro ejemplo de la impresionante tecnología de los Dioses?

Un detalle importante sugiere que podría haber sido esto último. Antes del ataque del ángel, el rey de Jerusalén se había acercado al dispositivo de comunicaciones conocido como el Arca de la Alianza (en este tiempo instalado seguro dentro del “templo” y se referían a Él “el Señor”), y dijo: “Oh Señor, Dios de Israel, que moras entre los querubines… Escuchemos las palabras que SENAQUERIB envió para insultar al Dios viviente… “

En el mismo año de su desastroso ataque sobre Jerusalén, SENAQUERIB enfrentó la última de una larga serie de rebeliones por sus representantes en Babilonia la ciudad. Sus soldados brutalmente saquearon Babilonia de una manera sin precedentes.  Sin embargo, aún este acto despiadado de supresión falló en impedir a Babilonia saltar atrás cincuenta años más tarde.

Fue entonces que el imperio asirio sufrió una muerte misteriosa: “Con el año 639, las fuentes de la historia asiria cesaron… Ninguna explicación puede darse para este curioso apagón. Con espantosa rapidez, el imperio se desintegró. “

¿Quién estaba detrás de la caída de Asiria?

Los nombres de los rebeldes reyes babilónicos dan una pista. El principal instigador de la rebelión fue NABOPOLASAR, quien fue seguido en el trono por su hijo Nabucodonosor, ambos nombres significando el Dios Nabu, hijo de Marduk. ¿Intervinieron los dioses para que la arrogante y brutal tiranía de los asirios llegara su fin? Si, los asirios empujaron la tolerancia de los Dioses al límite. Cabe destacar que uno de sus últimos actos en el año 640 A.C., fue aplastar el reino elamita (adoradores de Ninurta), tras haber llevado a cabo un asalto brutal contra Egipto (664 A.C. NC).

Los asirios tenían pocos aliados entre los Dioses. Hasta los historiadores ofrezcan algunas explicaciones alternativas, debemos considerar seriamente la posibilidad de que la mano divina de Nabu estuvo directa o indirectamente detrás de la repentina caída de los asirios.

 

LOS HURRITAS. Se originaron desde el Indo, etiquetados de ser los primeros indoeuropeos. Los nombres indoeuropeos de sus Dioses y reyes, al tiempo que subraya que su lengua hizo amplio uso de palabras prestadas del sumerio/acadio. La evidencia sugiere que fueron los grandes comerciantes del mundo antiguo. Eran prominentes en Ur donde estaban asociados con la industria de la confección y controlaban las principales rutas comerciales a través de ciudades como Harran. Desde los primeros tiempos, recorrían las rutas comerciales desde el Mediterráneo hasta el valle del Indo. Hasta lejos viajaron los HURRITAS. Son notables características raciales indoeuropeas en las estatuas de la Isla de Pascua. Un escrito indoeuropeo arcaico también ha sido encontrado allí. Los HURRITAS pueden haber sido supervisores de TIWANAKU, si los de la Isla de Pascua eran negros exiliados de TIWANAKU, Teniendo en cuenta que la principal deidad HURRITA no era otro que Teshub, el maestro de TIWANAKU y Nazca.

LOS HITITAS. Los hititas migraron desde el Indo hasta Anatolia.  El uso hitita de palabras prestadas del sumerio, que sugiere una estancia previa en Mesopotamia además de la conexión con la diosa Inanna, indicado por las tradiciones hititas más antiguas en Anatolia. Inanna tenía dos principales ciudades de Mesopotamia, posibles puntos del origen hitita; Uruk y AGADÉ, que fueron fundadas antes de que los hititas se asentaron en KANESH en Anatolia, aprox. en 2,300 AC.

Uruk tuvo estrechos vínculos con la civilización del Indo, por lo que es posible que los hititas procedieran de una colonia de Uruk, establecida en el indo para superar las dificultades bilingües de comercio agrícola Indo-sumerio. Alternativamente, es posible que los hititas representasen un remanente de AGADÉ, la ciudad de Inanna que los Dioses borraron de la faz de la tierra en aprox. 2250 A.C.  La presencia de los hititas indoeuropeos en AGADÉ está conectada a la catastrófica inundación de la ciudad portuaria de INDUS, LETHAL, poco después de la aparición de AGADÉ como nuevo poder alrededor de 2,400 AC.

Como si no hubiera suficiente con las similitudes genealógicas y guerreras entre dioses griegos e hindúes, las tablillas descubiertas en los archivos reales HITITAS en un lugar que en la actualidad recibe el nombre de BOGHAZKOI, contenían más relatos de la misma historia, la de la lucha por la supremacía entre los dioses a medida que se sucedían las generaciones.

Los textos más extensos que se han descubierto tratan de la deidad suprema hitita TESHUB; de su genealogía, sus legítimas pretensiones de controlar las regiones superiores de la Tierra y de las batallas que el dios KUMARBI había lanzado contra él y sus descendientes. Al igual que en los relatos griegos y egipcios, el Vengador de KUMARBI se ocultaba con ayuda de dioses aliados hasta que crecía, en algún lugar en una parte «oscura» de la Tierra. Las batallas finales tenían lugar en los cielos y en los mares; en una de esas batallas, Teshub recibía el respaldo de setenta dioses con sus carros. Derrotado en un principio y teniéndose que ocultar o exilar, TESHUB se enfrenta finalmente al que le había desafiado en un combate singular. Armado con el «TRUENO-TORMENTADOR que dispersa las rocas a noventa estadios» y «el Relámpago de espantoso resplandor»; ascendía hacia el cielo en su carro, tirado por dos Toros del Cielo dorados y plateados, y «desde los cielos puso la cara» hacia su enemigo. Aunque en las fragmentadas tablillas falta el final del relato, es evidente que Teshub salía finalmente victorioso.

¿Quiénes eran estos antiguos dioses que luchaban entre sí por la supremacía y buscaban el control de la Tierra enfrentando a unas naciones con otras?

Quizás podamos encontrar pistas importantes en los tratados con los que se terminaron algunas de estas guerras entabladas por los hombres para sus propios dioses.

Cuando egipcios e hititas hicieron la paz después de más de dos siglos de guerras, se selló con el matrimonio de la hija del rey hitita HATTUSILISH III con Ramsés II. El faraón egipcio registró el acontecimiento en una estela conmemorativa que situó en KARNAK Elefantina, cerca de Asuán y ABÚ SIMBEL.

Al describir el viaje y llegada de la princesa a Egipto, la inscripción cuenta que, cuando, «Su Majestad vio que era tan hermosa de rostro como una diosa», se enamoró de ella y la consideró «algo precioso que le había concedido el dios Ptah» y una señal del reconocimiento hitita de su victoria. Todas estas maniobras diplomáticas se aclaran en otras partes de la inscripción: trece años antes, HATTUSILISH le había enviado al faraón el texto de un Tratado de Paz, pero Ramsés II, dándole vueltas aún a su casi fatídica experiencia en la batalla de KADESH, lo ignoró. «El gran Jefe de Hatti siguió escribiendo año tras año para aplacar a Su Majestad, pero Ramsés no prestaba atención». Por fin, el Rey de Hatti, en vez de enviar mensajes inscritos en tablillas, envió a su hija mayor, precedida de un precioso tributo y acompañada por nobles hititas. Preguntándose lo que significarían todos aquellos regalos, Ramsés envió una escolta egipcia a su encuentro para que acompañara a los hititas y sucumbió a la belleza de la princesa, la convirtió en reina y la llamó MAAT-NEFERU-RA «La Belleza Que Ve Ra». El conocimiento de la historia y de la antigüedad también sacan provecho de ese amor a primera vista, pues el faraón aceptó entonces aquel insistente Tratado de Paz y pasó a plasmarlo por escrito en KARNAK, no lejos de donde había conmemorado el relato de la Batalla de KADESH y el de la Hermosa Princesa Hitita.

Los egiptólogos han descubierto, descifrado y traducido dos copias, una casi completa y otra fragmentaria. De modo que no sólo tenemos el texto completo del Tratado, sino que también sabemos que el rey hitita escribió el tratado en lengua acadia, el idioma de las relaciones internacionales. Al faraón se le envió una copia del original acadio escrito en una tablilla de plata, que la inscripción egipcia de KARNAK describe así:

Lo que está en medio de la tablilla de plata, en la parte frontal: Figuras consistentes en una imagen de Set, abrazando a una imagen del Gran Príncipe de Hatti, rodeadas por un borde con las palabras «el sello de Set, soberano del cielo; el sello de la regulación que HATTUSILISH hizo»…

Lo que hay dentro de lo que rodea la imagen del sello de Set por el otro lado:

HEBAT. Figuras consistentes en una imagen femenina de la diosa de Hatti abrazando a una imagen femenina de la Princesa de Hatti, rodeadas por un borde con las palabras «el sello del Ra de la ciudad de ARINNA, el señor de la tierra»… Lo que está dentro del marco que rodea a las figuras: El sello de Ra de ARINNA, el señor de toda tierra. En los archivos reales hititas, los arqueólogos han descubierto de hecho unos sellos reales en donde se ve a la principal deidad hitita abrazando al rey hitita, exactamente como se describe en los registros egipcios, incluso con la inscripción que rodea el borde del sello. Contra todo pronóstico, el mismo original del tratado, inscrito en acadio en dos tablillas, se encontró también en estos archivos. Los textos hititas llaman a su principal deidad Teshub, no «Set de Hatti». Dado que Teshub significa «Tormenta Ventosa» y Set a juzgar por su nombre griego, Tifón, significa «Viento Feroz», da la impresión de que egipcios e hititas tenían emparejados sus panteones de acuerdo con los epítetos de sus dioses.

En línea con esto, a HEBAT la esposa de TESHUB, se le llamaba «Dama de los Cielos», para homologar a la diosa por su título con la versión egipcia del tratado; Ra («El Brillante») se homologó con el «Señor del Cielo» hitita, al cual la versión acadia llamaba SHAMASH («El Brillante»), etc.

Se hizo evidente que egipcios e hititas tenían panteones separados pero paralelos y los expertos empezaron a preguntarse lo que otros antiguos tratados podrían revelar. Uno de los que aportó una de las informaciones más sorprendentes fue el tratado que, hacia el 1350 a.C., firmaron el rey hitita SHUPPILULIMA y el rey HURRITA MATTIWAZA de MITANNI, país que estaba situado sobre el río Éufrates, a mitad de camino entre el País de los Hititas y las antiguas tierras de Sumer y ACAD.

Realizado, como era habitual, en dos copias, el original del tratado se depositó en el santuario del dios TESHUB de la ciudad HURRITA de KAHAT un lugar y una tablilla perdidos en las arenas del tiempo. Pero la tablilla del duplicado, depositada en la ciudad santa hitita de ARINNA, «frente a la diosa del Disco Naciente», ¡fue descubierta por los arqueólogos unos 3.300 años después de escrita!

Como ocurría con todos los tratados de aquellos días, el que firmaron los reyes de Hatti y MITANNI terminaba con una llamada «a los dioses de las partes firmantes para que estuvieran presentes, para escuchar y servir como testigos», de manera que el cumplimiento del tratado trajera la dicha divina y su violación, la ira de los dioses.

A continuación, se hacía una relación de los «dioses de las partes firmantes», comenzando con TESHUB y su consorte HEBAT, como dioses reinantes supremos de ambos reinos que regulan la realeza en Hatti y MITANNI y en cuyos santuarios se depositaban las copias del tratado.

Después, cierto número de deidades jóvenes, masculinas y femeninas, descendientes de los dioses reinantes, se enumeraban por las capitales provinciales donde actuaban como deidades gobernantes en representación de sus padres. Seguía había una relación de los mismos dioses en las mismas posiciones jerárquicas; a diferencia del ejemplo egipcio, cuando se emparejaban los diferentes panteones. Como han demostrado otros textos descubiertos, los hititas habían tomado prestado su panteón de los HURRITAS o al menos había pasado a través de ellos.

Pero en este tratado en particular había una sorpresa muy especial: hacia el final de la tablilla, entre los testigos divinos, también estaban Mitra ASH, URUWANA, INDAR y los dioses NASHATIYANU MITRA, VARUNA, INDRA y los dioses NASATYA del panteón hindú.

¿Cuál de las tres hititas, hindúes, HURRITAS era la fuente común?

La respuesta venía en el mixto tratado HITITA-HURRITA: Ninguna de ellas; pues los llamados dioses «arios» estaban listados en el tratado junto con sus padres y abuelos, los «Dioses de Antaño»: Anu y AntuEnlil y su esposa NINLILEa y su esposa DAMKINA; así como «el divino SIN señor del juramento… Nergal de KUTHA… el dios guerrero Ninurta… la guerrera Ishtar».

Estos nombres resultan familiares; los invocó en la antigüedad SARGÓN DE ACAD, que había afirmado que era «Supervisor de Ishtar, sacerdote ungido de Anu, gran pastor justo de Enlil».

  • Su nieto, Naram-Sin «Aquél al que ama el dios Sin», pudo atacar la Montaña de los Cedros cuando el dios Nergal le «abrió el sendero».
  • Hammurabi de Babilonia marchó contra otros países «por mandato de Anu, con Enlil a la cabeza de su ejército».
  • El rey asirio TIGLAT-PILESER partió a la conquista por mandato de Anu, Adad y Ninurta;
  • SALMA-NASAR luchó con armas que le proporcionó Nergal;
  • a ASARADÓN le acompañó Ishtar en su marcha contra Nínive.

No menos esclarecedor fue el descubrimiento de que, tanto hititas como HURRITAS, aunque pronunciaban los nombres de las deidades en su propia lengua, los escribían utilizando la escritura sumeria; incluso el determinativo «divino» que se utilizaba era el sumerio DIN.GIR, que significaba literalmente «Los Justos» DIN «De las Naves Voladoras» GIR.

Así, el nombre de TESHUB se escribía DIN.GIR IM «Divino TORMENTADOR» o «Dios de la Tormenta» que era el nombre sumerio del dios ISHKUR, también conocido como ADAD; o también se escribía DIN.GIR U, que significaba «El dios 10», que era el rango numérico de ISHKUR/ADAD siendo el de Anu el más alto 60, el de Enlil 50, el de Ea 40, y así sucesivamente descendiendo en el linaje.

Asimismo al igual que el ISHKUR/ADAD sumerio, los hititas representaban a Teshub blandiendo su arma emisora de relámpagos un «Arma de Brillantez».

La hazaña de capturar Babilonia y poner a Marduk en cautividad fue lograda no por los asirios sino por sus vecinos del norte los hititas. Cerca del 1900 a.C. comenzaron a expandirse desde sus fuertes en el centro norte de Anatolia hoy Turquía, se convirtieron en poder militar de importancia y se unieron a la cadena de estados-naciones Enlilitas opuestas a Marduk – Babilonia. En relativo corto tiempo alcanzaron estatus imperial y sus dominios se extendieron hacia el sur incluyendo la mayoría de la Canaán bíblica.

El descubrimiento arqueológico de los hititas, sus ciudades, registros, idioma, e historia, es un asombroso y excitante relato de traer a la vida y corroborar la existencia de gente y lugares hasta ahora sólo conocidos y repetidamente mencionados a través de la Biblia hebrea sin el desdén o desprecio reservado para adoradores de dioses paganos sino a su presencia por todas las tierras donde fue desarrollada la historia de los Patriarcas Hebreos, ya que fueron vecinos de Abraham en HARRAM, propietarios en Hebrón al sur de Jerusalén, de la cueva funeraria que compró de MACPHELAH.

BATHSHEBA, cuyo rey David codiciaba Jerusalén, era la esposa del capitán hitita en su ejército; fue de granjeros hititas que usaban el sitio para limpiar trigo, que David adquirió la plataforma para el Templo del Monte MOREMÍAH. El rey Salomón compró a un príncipe hitita carros de caballo y se casó con una de sus hijas.

La Biblia considera que los hititas pertenecen genealógica e históricamente a los pueblos de Asia Occidental y los académicos modernos creen que probablemente emigraron hacia el Asia Menor desde alguna parte más allá de las montañas Cáucaso, porque su lenguaje una vez descifrado, fue hallado perteneciente al grupo Indo-Europeo como el griego en una mano y el sánscrito en la otra, es decir ‘Indo-Europeos’ no-Semíticos que una vez establecidos, añadieron la escritura cuneiforme sumeria a su propia y diferente escritura, incluyendo términos sumerios ‘prestados’ en su terminología, estudiaron y copiaron los ‘mitos’ sumerios y relatos épicos y adoptaron el panteón sumerio incluyendo la cuenta de doce ‘olímpicos.’ Algunos de los relatos tempranos de los dioses en Nibiru y viniendo desde Nibiru fueron descubiertos sólo en versiones hititas. Los dioses hititas eran sin duda los dioses sumerios y los monumentos y sellos reales tenían invariablemente el ubicuo símbolo del Disco Alado, el símbolo para Nibiru. Esos dioses fueron a veces llamados en los textos hititas por sus nombres sumerios o acadianos, encontrando a Anu, Enlil, Ea, Ninurta, Inanna/Ishtar y Utu/Shamash repetidamente. En otras instancias los dioses eran llamados por nombres hititas; encabezándolos estaba el dios nacional hitita Teshub ‘el Sopla vientos’ o ‘Dios de las tormentas’, el hijo más joven de Enlil, ISHKUR/ADAD. Sus representaciones lo mostraban sosteniendo el rayo como su arma, generalmente parado sobre un toro el símbolo de la constelación celestial de su padre.

Las referencias bíblicas de la gran riqueza y destreza militar de los hititas fueron confirmadas por los descubrimientos arqueológicos ambos en sitios hititas y en los registros de otras naciones. La parte sur hitita alcanzaba a envolver los dos sitios relacionados con el espacio del Sitio de Aterrizaje hoy día BAALBECK y Jerusalén el Centro de Control de Misiones post-Diluvio; además trajo a los Enlilitas hititas a distancia de lanzamiento de Egipto, la tierra de Ra/Marduk. Así ambos lados tenían todo lo necesario para embarcarse en un conflicto armado. De hecho las guerras entre ellos incluyen algunos de las más famosas batallas del mundo antiguo peleadas ‘en nombre de dios.’ Pero en vez de atacar Egipto, los hititas salieron con una sorpresa. Fueron quizás el primero en introducir carros de caballos en campañas militares, total e inesperadamente, en 1595 a.C. bajaron el Éufrates, capturaron Babilonia, y tomaron cautivo a Marduk. No intentaron invadir y gobernar Babilonia, se retiraron tan pronto rompieron las defensas de la ciudad, penetraron el precinto sagrado, llevándose con ellos a Marduk, dejándolo sin daño, aparentemente bajo custodia, en una ciudad llamada Hana un sitio aun sin excavar en el distrito de TERKA, a lo largo del Éufrates. El saqueo hitita de Babilonia es considerado por los historiadores haber señalado el fin de la gloriosa Primera Dinastía de Babilonia y del Período Antiguo de Babilonia. La súbita ofensiva hitita sobre Babilonia y la remoción temporal de Marduk permanecen como un misterio histórico, político, y religioso sin resolver.

¿Fue la intención del ataque sólo avergonzar y disminuir a Marduk, desinflar su ego, confundir a sus seguidores o hubo ahí un propósito de largo alcance o causa detrás de todo?

Fue posible que Marduk cayera víctima del proverbial ‘quemado por su propio petardo’

La humillante ausencia de Marduk de Babilonia duró veinticuatro años exactamente el mismo tiempo que Marduk había estado en el exilio en HARRAM cinco siglos atrás. Después de algunos años de confusión y discordia, los reyes pertenecientes a la dinastía llamada la Dinastía Kasita tomaron el control en Babilonia, restauraron el santuario de Marduk, ‘tomaron la mano de Marduk,’ y lo llevaron de vuelta a Babilonia.

LA TIERRA PROMETIDA.

LA ERA DEL CARNERO COMENZÓ A HUIR LENTAMENTE. La captura y remoción de Marduk de Babilonia tuvo repercusiones geopolíticas, cambiando por algunos años el centro de gravedad de Mesopotamia hacia occidente, a las tierras a lo largo del Mar Mediterráneo. En términos religiosos, fue igual a un terremoto tectónico: De golpe, las grandes expectativas de Marduk que todos los dioses se reunieran bajo su égida y todas las expectativas mesiánicas de sus seguidores, se habían ido como volutas de humo. El impacto mayor puede resumirse como la historia de tres montañas los tres sitios espacio-relacionados que pusieron la Tierra Prometida al medio de todo: Monte Sinaí, Monte MORIAH, y el Monte Líbano. De todos los sucesos que siguieron, el hecho central más duradero y sin precedentes en Babilonia, fue el Éxodo Israelita de Egipto cuando, por primera vez, obras que hasta entonces habían sido encomendadas sólo a los dioses fueron encargadas a la gente. Cuando los hititas que tomaron cautivo a Marduk se retiraron de Babilonia, dejaron tras de sí un desorden político y un enigma religioso:

¿Cómo y por qué pudo haber sucedido, Cuando ocurren cosas malas a la gente, dicen que los dioses estaban enojados; qué ocurre cuando las cosas malas ocurren a dioses como a Marduk, había un Dios supremo al supremo dios?

En Babilonia misma, la liberación y retorno de Marduk no aportó respuestas; más bien aumentó el misterio, porque los kasitas que dieron la bienvenida al capturado dios de vuelta a Babilonia fueron extranjeros no-babilonios que llamaban a Babilonia ‘KARDUNIASH’ y tenían nombres tales como BARNABURIASH y KARAINDASH, pero poco se sabe de ellos, de su lenguaje original, no está claro de dónde vinieron, por qué a sus reyes se les permitió reemplazar la dinastía de Hammurabi alrededor de 1660 a.C. y dominar Babilonia desde 1560 a.C. hasta 1160 a.C. Los académicos modernos hablan de este período de la humillación de Marduk como una ‘época oscura’ en la historia babilónica, no sólo por el trastorno causado sino principalmente debido a la escasez de registros babilónicos del momento. Los kasitas se integraron rápidamente a la cultura sumerio-acadiana, incluyendo el lenguaje y la escritura cuneiforme, pero no fueron los meticulosos bibliotecarios que los sumerios habían sido ni como los anteriores escritores babilonios de anales reales. La mayoría de los pocos registros de reyes KASITAS no han sido encontrados en Babilonia sino en Egipto, tablillas de greda en el archivo de la real correspondencia de EL-AMARNA en que los reyes KASITAS llaman a los faraones egipcios ‘mi hermano,’ expresión figurativa no injustificada, porque Egipto compartía con Babilonia la veneración de Ra-Marduk y como Babilonia, tuvo también que sumergirse en una ‘época oscura’ un período que los académicos llaman el Segundo Período Intermedio.

Comenzó con el Reino Medio cerca de 1780 a.C. y duró hasta 1560 a.C. Como en Babilonia, actuó un reino de reyes extranjeros conocidos como ‘HICSOS.’ Tampoco hay certeza de quienes eran, de dónde vinieron, o como sus dinastías fueron capaces de gobernar Egipto por más de dos siglos. Que las fechas de este Segundo Período Intermedio con sus muchos aspectos oscuros sean paralelas a las de Babilonia del tiempo de las victorias de Hammurabi (1760 a.C.) y a la captura y relanzamiento del culto a Marduk en Babilonia (cerca de 1560 a.C.) probablemente no es ni coincidencia ni accidental: esos desarrollos similares en tiempos paralelos en las principales tierras de Marduk ocurrieron porque Marduk ‘se quemó con su propio petardo’ la sola justificación para su reclamo de supremacía estaba ahora generando su problemática. Fue su propio desacuerdo que los tiempos de su supremacía en la Tierra habían llegado porque en los cielos la Era del Carnero, su era, había llegado. Pero mientras el reloj zodiacal seguía con su tic tac, la Era del Carnero comenzó a huir lentamente. La evidencia física de aquellos asombrosos tiempos existe aún y puede ser vista en Tebas, la antigua capital del Alto Egipto. Aparte de las grandes pirámides de Giza, los más impresionantes y majestuosos monumentos egipcios están en los colosales templos de KARNAK y LUXOR en la parte sur de Egipto (Alto). Los griegos llamaron al palacio THEBAI Tebas y los antiguos egipcios le llamaron la Ciudad de Amón, porque era a este dios invisible que aquellos templos estaban dedicados. La escritura jeroglífica y los diseños pictóricos en sus muros, obeliscos, pilones, y columnas dan gloria al dios y al faraón que construyó, creció, expandió y mantuvo cambiando los templos.

Fue ahí que la llegada de la Era del Carnero fue anunciada por las filas de esfinges con cabeza de carnero y es ahí donde el mismo diseño de los templos revela el dilema secreto de los seguidores egipcios de Ra/Amón/Marduk. Dijo Sitchin: Una vez, de visita en los sitios con un grupo de seguidores. Me paré al centro de un templo ondulando mis manos como un policía de tráfico, Los asombrados testigos se preguntaban, ¿Quién es este loco? Pero estaba tratando de puntualizar a mi grupo el hecho que los templos de Tebas, erigidos por una sucesión de faraones, cambiaban su orientación.

Fue Sir NORMAN LOCKYER, en los 1890’s, quién primero captó el significado de este aspecto arquitectónico que dio origen a la disciplina llamada Arqueo-astronomía. Templos que fueron orientados a los equinoccios, como el templo de Salomón en Jerusalén y la vieja basílica de San Pedro en el Vaticano en Roma, dan la cara permanentemente al oriente, dando la bienvenida al Sol año tras año sin reorientación. Pero los templos orientados a los solsticios, como los templos tebanos en Egipto o el Templo del Cielo en Beijing, precisaban de periódicas reorientaciones debido a la precesión, donde la elevación del Sol en los solsticios se mueve apenas tan levemente a lo largo de siglos como puede ser ilustrado por STONEHENGE, donde LOKYER aplicó sus hallazgos. El mero templo que los seguidores de Ra/Marduk habían edificado para glorificarlo estaba mostrando que los cielos eran inciertos acerca de la durabilidad del dios y su Era.

El mismo Marduk tan consiente del reloj zodiacal cuando había reclamado el milenio anterior que su tiempo había llegado trató de cambiar el foco religioso mediante la introducción de la Religión Estelar de Marduk es Nibiru.’ Pero su captura y humillación ahora levantaron preguntas en relación a este dios celestial no visible. La pregunta, ¿hasta cuándo durará la Era de Marduk?, cambió al cuestionamiento: Si celestialmente Marduk es el Nibiru no visto, ¿cuándo se revelará a sí mismo, reaparecer, retornar?

Como eventos mostrados por despliegue, ambos focos, el religioso y el geopolítico se mudaron en la mitad del segundo milenio a.C. a un estrecho de tierra que la Biblia llamó Canaán. Como el retorno de Nibiru comenzó a emerger como foco religioso, los sitios espaciales también emergieron como faroles brillantes, y fue en la ‘Canaán’ geográfica donde tanto el Sitio de aterrizaje como el antiguo Centro de Control de Misiones estuvieron ubicados.

Los historiadores cuentan los hechos subsiguientes en términos de elevación y caída de naciones-estado y el derrumbe de imperios. Fue alrededor de 1460 a.C. que los reinos olvidados de Elam y Anshan más tarde conocido como Persia, a este y sudeste de Babilonia se juntaron para formar el nuevo y poderoso estado de MITANNI (otro KAMIKASE) con Susa (la bíblica SHUSHAN) como la capital nacional y Ninurta, el dios nacional como SHAR ILANI ‘Señor de los dioses,’ esa reciente y asertiva nación iba a jugar un rol decisivo en acabar con Babilonia y la supremacía de Marduk. (Las huestes Enlilitas continúan su resurgimiento y sellando el círculo que acabará con Marduk. Ya Asiria y Hatti estaban desarrollando sus actividades contra Babilonia y Egipto, un Marduk cansado y solitario.)

No fue probablemente coincidencia que casi simultáneamente, este nuevo y poderoso estado creado por los bíblicos horitas (HURRIANOS) se levantara en la región del Éufrates, donde Mari alguna vez dominó. ‘El Arma de Anu’ capturó las tierras que hoy son Siria y Líbano y planteó un desafío geopolítico y religioso a Egipto, reto respondido con mayor ferocidad por el faraón egipcio Tutmosis III, cuyas historias lo describen como un ‘Napoleón Egipcio’.

Entrelazado con todo estaba el éxodo israelita desde Egipto, hecho seminal del período debido a sus duraderos efectos hasta hoy, en las religiones de la Humanidad, los códigos sociales y morales, y la centralidad de Jerusalén. Su agenda no fue accidental, porque todos los desarrollos están relacionados al asunto de quién controlará los sitios relacionados con el espacio cuando suceda el retorno de Nibiru.

 

Tutmosis III, el faraón que venció en la batalla de Megiddo, tuvo el orgullo de decir en sus inscripciones: «Después, su majestad fue al norte, saqueando ciudades y asolando poblaciones». Acerca de un rey vencido, el faraón escribió: «Asolé sus ciudades, incendié sus poblaciones e hice montículos de ellas; nunca podrán volver a asentarse allí. Capturé a todas sus gentes. Hice prisioneros; me llevé sus ingentes ganados, así como sus bienes. Le quité todos los recursos vitales; segué sus cereales, talé todas sus arboledas y sus hermosos árboles. Lo destruí por completo». Todo esto lo hizo según escribió el faraón, con la aprobación de AMÓN-RA, su dios.

El carácter despiadado del arte militar egipcio y la deplorable destructividad que mostraban ante el enemigo vencido se reflejaron en sus jactanciosas inscripciones. El faraón PEPI I, por ejemplo, conmemoró su victoria sobre los «moradores de las arenas» asiáticos en un poema que ensalzaba al ejército que, «acuchilló la tierra de los moradores de las arenas… cortó sus higueras y sus vides… prendió fuego a sus moradas, mató a sus gentes por decenas de miles». Las inscripciones conmemorativas iban acompañadas por vividas representaciones de las escenas de la batalla.

Adhiriéndose a tan gratuita costumbre, el faraón PIANKHY, que envió tropas desde el Alto Egipto para sojuzgar al rebelde Bajo Egipto, se enfureció ante la sugerencia de sus generales de que se liberara a los adversarios que habían sobrevivido a la batalla. Jurando «destrucción para siempre», el faraón anunció que iría a la ciudad capturada «para convertir en ruinas todo lo que hubiese quedado». Por esto, afirmó, «me elogia mi padre Amón».

El DIOS AMÓN, a cuyas órdenes de batalla atribuían los egipcios su crueldad, encontró la horma de su zapato en el Dios de Israel. Según el profeta Jeremías, «Así dice el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel: ‘Castigaré a Amón, dios de Tebas, y a aquéllos que confían en él, y le daré el merecido castigo a Egipto y a sus dioses, a su faraón y a sus reyes’». Y por la Biblia sabemos que ésta era una confrontación en curso; casi mil años antes, en los días del Éxodo, Yahveh, el Dios de Israel, había golpeado a Egipto con una serie de aflicciones que no sólo buscaban suavizar el corazón de su soberano, sino que también pretendían ser un «castigo contra todos los dioses de Egipto».

 

HISTORIA DEL ÉXODO ISRAELITA. No de golpe Abraham se convirtió en Patriarca Hebreo; fue un participante elegido para asuntos internacionales mayores y los lugares donde su relato lleva, Ur, HARRAM, Egipto, Canaán, Jerusalén, el Sinaí, Sodoma y Gomorra fueron sitios principales en la historia universal de dioses y hombres en tiempos anteriores.

El Éxodo Israelita de Egipto, recordado y celebrado por la gente judía durante el PASSOVER (PÉSAJ – festividad judía), fue asimismo un aspecto integral de los sucesos que estaban entonces desplegándose a través de las antiguas tierras. La Biblia hebrea lejos de tratar al Éxodo como una ‘historia judía,’ claramente señala el contexto de la historia egipcia y los sucesos internacionales del momento. Abre la historia del Éxodo israelita desde Egipto en su 2º libro, el Éxodo, recordando que la presencia israelita en Egipto comenzó cuando Jacob renombrado Israel por un ángel y once hijos se unieron a Joseph, hijo de Jacob en Egipto, en 1833 a.C.

La historia completa de cómo José, separado de su familia, se elevó de ser esclavo al rango de virrey y cómo salvó a Egipto de una hambruna devastadora, está contada en la Biblia en el último capítulo del Génesis y evidencia presente de ello está dicho en las Expediciones de Las Crónicas Terrestres. Hace claro que todo eso se fue y se olvidó para el tiempo del Éxodo: ‘José y todos sus hermanos y toda su generación se habían ido’ así como la dinastía de los reyes egipcios conectados a esos tiempos se había extinguido. Una nueva dinastía llegó al poder. ‘Y se levantó un nuevo rey en Egipto que no conocía a José’.

La Biblia describe los cambios de gobierno en Egipto. Las dinastías del Reino Medio basadas en Menfis se habían ido y después del desorden del Segundo Período Intermedio el Príncipe de Tebas lanzó las dinastías del Nuevo Reino, floreciendo reyes del todo nuevos con nuevas dinastías en una nueva capital que no conocían a José ni la contribución israelita a la sobrevivencia de Egipto. Un nuevo faraón ahora percibió peligro en su presencia y ordenó una serie de pasos opresores contra ellos, incluyendo la matanza de guaguas machos. Estas eran sus razones: Y le dijo a su gente: ‘Contemplad, una nación, los Hijos de Israel, los israelitas son un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros. Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no sea que en caso de guerra se una también él a nuestros enemigos para luchar contra nosotros y salir del país. Éxodo 1:9–10

Los académicos bíblicos siempre han asumido que la temida nación de los ‘Hijos de Israel’ eran los israelitas en su estancia en Egipto que no concuerda ni con los números dados ni con la palabra literal de la Biblia. El Éxodo comienza con una lista de nombres de Jacob y sus hijos que habían venido con sus hijos, para reunirse con José en Egipto, y señala que ‘todo aquel que desciende de las entrañas de Jacob, excluyendo a José que estaba en Egipto, eran setenta’, que junto a Jacob y José el número totalice 72 es un intrigante detalle a ponderar.

La ‘estadía’ duró cuatro siglos y de acuerdo a la Biblia el número de todos los israelitas que abandonaron Egipto fue 600.000; ningún faraón hubiera considerado tal grupo como ‘grande y más poderoso que nosotros.’ (Para la identidad de ese faraón y de la ‘Hija del Faraón’ que levantó a Moisés como su hijo, ver Encuentros Divinos.)

Las palabras de la narrativa registran el temor del faraón en tiempos de guerra, que los israelitas se ‘unirán a nuestros enemigos y pelearán contra nosotros, y luego se irán’. Era un miedo no por una ‘Quinta Columna’ dentro de Egipto, sino por los indigentes ‘Hijos de Israel’ egipcios yéndose a reforzar otra nación enemiga de hijos de Israel con la cual están relacionados, siendo todos ellos, según la visión egipcia, ‘Hijos de Israel.’

Gracias a los descubrimientos arqueológicos de registros reales de ambos lados de aquel antiguo conflicto y la sincronización de los contenidos, sabemos ahora que el Nuevo Reino de faraones estuvo involucrado en guerras prolongadas contra MITANNI. Partiendo alrededor de 1560 a.C. con el faraón AHMOSIS y continuando con AMENOFIS I, Tutmosis I y Tutmosis II e intensificando con Tutmosis III en 1460 a.C., ejércitos egipcios irrumpieron en Canaán y avanzaron hacia el norte contra MITANNI. Las crónicas egipcias de estas batallas mencionan con frecuencia a NAHARIN como blanco definitivo, en el área del río KHABUR, que la Biblia llama ARAM-NAHARAYIM, La Tierra Oeste de los dos Ríos; ¡cuyo principal centro urbano era HARRAM!

Los estudiosos bíblicos recalcan que Fue ahí, que NAHOR hermano de Abraham se quedó cuando Abraham partió a Canaán; fue de ahí que vino Rebecca nieta de NAHOR, la esposa de Isaac hijo de Abraham. Fue a HARRAM que Jacob hijo de Isaac re-nombrado Israel fue a buscar esposa, terminando por desposar a sus sobrinas LE’AH y Raquel, las dos hijas de LABÁN, el hermano de su madre Rebecca.

Esta familia directa destacada en los primeros versos del Éxodo, amarra entre los ‘Hijos de Israel’ (Jacob) que fueron a Egipto y aquellos que permanecieron en NAHARIN-NAHARAYIM; la lista de los hijos de Jacob que habían venido a Egipto con él incluye al más joven, BEN-YAMIN el único hermano total de José porque ambos eran hijos de Jacob en Raquel, los otros fueron con su esposa LE’AH y dos concubinas. Ahora Sabemos por tablillas de MITTANI que ¡la tribu más importante en el área del río KHABUR era llamada BEN-YAMINS! El nombre del hermano completo de José fue entonces un nombre tribal MITTANIO; entonces, los egipcios consideraban a los ‘Hijos de Israel’ en Egipto y los ‘Hijos de Israel’ en MITTANI como una nación combinada ‘más grande y poderosa que nosotros’. Esta era razón de la preocupación militar egipcia y la guerra por la cual estaban preocupados, no el pequeño número de israelitas en Egipto si se quedaban, sino de la amenaza que representaban si se van y ocupan territorio al norte de Egipto. Impedir que los israelitas se fueran aparece como tema central del drama en desarrollo del Éxodo, que estaba en los reiterados llamados de Moisés al faraón reinante con el ‘deja irse a mi gente’ y las repetidas negativas para otorgar esa petición a pesar de diez castigos divinos consecutivos.

El por qué para una respuesta plausible necesita insertar la conexión espacial a este drama.

En sus incursiones hacia el norte, los egipcios marcharon a través de la Península de Sinaí por el Camino del Mar, ruta conocida por los romanos como Vía Maris, que permitió pasar a través de la Cuarta Región de los dioses a lo largo de la costa mediterránea, sin penetrar la Península misma.

Avanzando hacia el norte por Canaán, los egipcios llegaron repetidamente hasta las Montañas de Cedros del Líbano y pelearon batallas en KADESH ‘EL Sagrado Lugar.’ Esas fueron batallas se sugiere, para controlar los dos sitios sagrados relacionados con el espacio: El antiguo Centro de Control de Misión (Jerusalén) en Canaán y el Sitio de Aterrizaje en Líbano. El faraón Tutmosis III en sus anales de guerra, se refiere a Jerusalén (“IA-UR-SA”), donde tuvo una guarnición, como el ‘sitio que se alcanza al otro lado de la Tierra, un ‘Ombligo del Mundo.’ Describiendo sus campañas hacia el norte lejano, registró batallas en KADESH y NAHARIN y habló de tomar las Montañas de Cedros, las ‘Montañas de la tierra de dios’ que ‘resisten los pilares que van al cielo.’ La terminología inequívocamente identifica por sus atributos de relación espacial los dos sitios que reclamaba haber capturado ‘para el gran dios, mi padre Ra/Amón.’

 

EL CRUCE DEL MAR MUERTO. La milagrosa liberación de los israelitas del cautiverio de Egipto en dirección a la Tierra Prometida se atribuye en el relato bíblico del Éxodo a la intervención directa de Yahveh en aquellos trascendentales acontecimientos: Y viajaron desde SUKOT y acamparon en TEHOM, al borde del desierto. Y Yahveh iba delante de ellos, de día en un pilar de nube para dirigirles el camino y de noche en un pilar de fuego para darles luz. Después sobrevino una batalla naval de la cual el faraón prefirió no dejar inscripciones; sabemos de ella por el Libro del Éxodo: Y el corazón del faraón y de sus sirvientes se tornó con respecto al pueblo… Y los egipcios salieron en su persecución, y los sorprendieron acampados junto al mar… Y Yahveh hizo retroceder al mar con un fuerte viento del este toda aquella noche, secó las aguas y se separaron y los Hijos de Israel cruzaron por mitad del mar sobre tierra seca… Al romper el día cuando los egipcios se dieron cuenta de lo que había ocurrido, el faraón dio la orden de que los carros siguieran a los israelitas. Pero: sucedió que en la vigilia matutina Yahveh contempló el campamento de los egipcios desde el pilar de fuego y nube y sembró la confusión en dicho campamento y aflojó las ruedas de los carros haciendo dificultosa su conducción. Y los egipcios dijeron: «Huyamos de los israelitas, pues Yahveh lucha por ellos contra Egipto». Pero el soberano egipcio en su persecución a los israelitas, ordenó a sus carros que prosiguieran con el ataque. El resultado fue calamitoso: Las aguas volvieron y cubrieron a carros y jinetes y a todo el ejército del faraón que les seguía; no quedó ni uno de ellos… E Israel contempló el gran poder que Yahveh había mostrado sobre los egipcios.

El lenguaje bíblico es casi idéntico al utilizado por el faraón RAMSÉS II, para describir la milagrosa aparición de Amón-Ra junto a él en una batalla decisiva sostenida contra los hititas en el 1286 a.C. en la fortaleza de KADESH, con cuatro divisiones del faraón RAMSÉS II contra las fuerzas movilizadas por el rey hitita MUWATALLIS desde todas las partes de su imperio que concluyó con la retirada de los egipcios, cortando en seco la embestida de éstos por el norte hacia Siria y Mesopotamia. También agotó los recursos hititas, debilitándoles y dejándoles al descubierto. La victoria hitita pudo haber sido más decisiva, pues a punto estuvieron de capturar al mismo faraón. Sólo se han encontrado partes de inscripciones hititas que tratan de esta batalla; pero Ramsés, a su regreso a Egipto, vio conveniente describir con detalle su milagroso escape. En las inscripciones de las paredes del templo, que están acompañadas por detalladas ilustraciones, cuenta que los ejércitos egipcios llegaron a KADESH y acamparon al sur preparándose para la batalla. Pero, sorprendentemente, los enemigos hititas no se lanzaron al combate. Entonces, Ramsés ordenó a dos de sus divisiones que avanzaran hacia la fortaleza. Fue entonces cuando aparecieron de la nada los carros hititas, atacando por detrás a las divisiones que avanzaban y provocando el caos en los campamentos de las otras dos divisiones. Cuando, presas del pánico, las tropas egipcias se pusieron en fuga, RAMSÉS se dio cuenta de pronto de que «Su Majestad estaba totalmente solo con su guardia personal»; y «cuando el rey miró detrás de sí, vio que estaba bloqueado por 2.500 carros» de los hititas. Abandonado por sus oficiales, aurigas e infantería Ramsés se volvió a su dios, recordándole que se encontraba en aquel aprieto por haber seguido sus órdenes: Su Majestad dijo: « ¿Y ahora qué, Padre mío Amón? ¿Acaso un padre va a olvidar a su hijo? ¿Acaso he hecho algo sin ti? Todo lo que hice o dejé de hacer, ¿no fue de acuerdo con tus mandatos?» Al recordar al dios egipcio que el enemigo se debía a otros dioses, Ramsés siguió preguntando: « ¿Qué son estos asiáticos para ti, Oh Amón; estos desgraciados que no saben nada de ti, Oh Dios?».

Y mientras Ramsés seguía implorando a su dios Amón para que le salvara, pues los poderes del dios eran mayores que los de «millones de soldados de a pie, de cientos de miles de aurigas», sucedió el milagro: ¡El dios apareció en el campo de batalla! Amón me escuchó cuando le llamé. Extendió su mano sobre mí y me regocijé. Se puso detrás de mí y gritó: « ¡Adelante! ¡Adelante! ¡Ramsés, amado de Amón, estoy contigo!». Y siguiendo el mandato de su dios, Ramsés rompió entre las tropas enemigas. Bajo la influencia del dios, los hititas se debilitaron inexplicablemente: «bajaban los brazos, eran incapaces de disparar sus flechas ni de levantar sus lanzas». Y se decían unos a otros: «No es un mortal el que está entre nosotros: es un poderoso dios; sus hazañas no son las hazañas de un hombre; un dios está entre sus miembros». Así, sin oposición, matando enemigos a diestra y siniestra, Ramsés se las compuso para escapar.

Tras la muerte de MUWATALLIS, Egipto y el reino hitita firmaron un tratado de paz, el faraón reinante tomó a una princesa hitita para que fuera la esposa principal. Era necesaria la paz, porque tanto hititas como egipcios sufrían cada vez más los ataques de los «Pueblos del Mar» invasores de Creta y de otras islas griegas, que se habían afianzado en las costas mediterráneas de Canaán hasta convertirse en los filisteos bíblicos, cuyos ataques sobre el mismo Egipto fueron rechazados por el faraón Ramsés III, que conmemoró las escenas de la batalla en las paredes del templo. Éste atribuyó sus victorias a su estricta adhesión a los planes del Todo Señorío, augusto y divino padre, el Señor de los Dioses» Amón-Ra, el que iba detrás de él, destruyéndolos.

 

EL PROPÓSITO DEL ÉXODO. En palabras del dios bíblico mismo, para cumplir su juramento prometido a Abraham, Isaac, y Jacob de otorgar a sus descendientes una ‘Herencia Eterna’ (Éxodo 6: 4-8), del río de Egipto hasta el gran río, el Éufrates’; toda la tierra de Canaán.’ (Génesis 15:18, 17:8), ‘toda la Tierra de Canaán.’ ‘el Monte Oeste… La tierra de Canaán y Líbano (Deuteronomio 1: 7), ‘del desierto de Líbano, desde el Río Éufrates dentro del Mar Oeste’ (Deuteronomio 11:24), aun los ‘lugares fortificados que alcanzan hasta el cielo’ donde ‘descendientes de los ANAKIM’ los Anunnaki aun residían (Deuteronomio 9: 1-2).

La promesa a Abraham fue renovada a los israelitas en primera instancia en Ha-Elohim, el ‘Monte de los dioses Elohim.’ Y la misión era apoderarse, poseer, los otros dos sitios relacionados con el espacio, los cuales la Biblia conecta repetidamente (como en Salmos 48:3), llamando al Monte SIÓN en Jerusalén HAR KODSHI, ‘Mi Monte Secreto’, y el otro, en la cresta de Líbano, HAR ZAPHON, ‘El Secreto Monte Norte.’

La Tierra Prometida abarcaba ambos sitios espaciales; su división entre las doce tribus otorgó el área de Jerusalén a las de Benjamín y Judá y el territorio que ahora es Líbano a la de ASHER. En sus palabras antes de morir, Moisés recordó a la tribu de ASHER que la instalación espacial del norte se hallaba en su dominio, como ninguna otra tribu, dijo, ellos verán al ‘Que Cabalga en las Nubes Mencionando Conjuros Celestes’. (Deuteronomio 33: 26), palabras que implican que el sitio debería ser funcional y empleado para elevarse al cielo en el futuro. Clara y más enfáticamente, los Hijos de Israel tuvieron que ser los custodios de las dos instalaciones espaciales de los Anunnaki.

El convenio con la gente escogida para efectuar el trabajo fue renovado, en la más grande teofanía en registro, no por casualidad en el Monte Sinaí. Desde muy al principio del relato del Éxodo cuando Dios llama aparte a Moisés y le asigna el Éxodo. Ese lugar en la Península de Sinaí ocupaba el escenario central. Leemos en Éxodo 3:1 que ocurrió en el ‘Monte de los Elohim’, la montaña asociada con los Anunnaki. La ruta del Éxodo fue divinamente diseñada, siéndole mostrada a la multitud israelita una columna de nubes de día y un pilar de fuego por las noches.’ Los Hijos de Israel ‘viajaron el Sinaí de acuerdo a instrucciones de Yahveh,’ la Biblia establece con claridad; que al tercer día del tercer mes de viaje ‘llegaron a un campamento opuesto al Monte’ y Yahveh en su KAVOD ‘vino a posarse sobre el Monte Sinaí a la vista de todos’, el mismo monte llamado MASHU por Gilgamesh, donde las naves cohetes ascendían y descendían, el mismo monte con ‘la doble puerta al cielo’ al cual los faraones egipcios iban en su Viaje Después de la Vida a reunirse con los dioses en el ‘planeta del millón de años.’ Era el monte a horcajadas con el antiguo Puerto Espacial y fue ahí que el Pacto con el pueblo elegido fue renovado para ser guardianes de los dos sitios espaciales remanentes.

Mientras los israelitas se preparaban, después de la muerte de Moisés, para cruzar el Jordán, los límites de la Tierra Prometida fueron repetidos al nuevo líder, Joshua. Abarcando las locaciones de los sitios espaciales, los límites incluían enfáticamente Líbano. Hablando a Joshua, el dios bíblico dijo: Ahora levántate y cruza este Jordán, tú y toda esta gente, los Hijos de Israel, en la tierra que les doy para ellos. Cada lugar donde la suela de tus pies pisará te la doy, tal como hablé con Moisés: Desde el desierto de Líbano y desde el gran río, el Río Éufrates, en el país de los hititas .Hasta el Gran Mar, donde su pone el sol. Esa será tu frontera. Joshua 1: 2–4

Con tanto del ocurrente desorden político, militar y religioso sucediendo en las Tierras de la Biblia, y con la Biblia misma sirviendo como llave para el pasado y el futuro, se podría señalar una advertencia inserta por el dios Bíblico en relación a la Tierra Prometida. Los límites, yendo desde las Tierras Salvajes del sur hasta el Líbano por el norte, y desde el Éufrates al oriente hasta el Mediterráneo al poniente, le fueron reconfirmados a Joshua. Esos, dijo Dios, fueron los imites prometidos. Pero para convertirse en verdadero territorio otorgado, tenía que ser obtenido por posesión. Similar al ‘plantar la bandera’ por los exploradores en el pasado reciente, los israelitas podían poseer y mantener la tierra en verdad ‘apisonado con la planta de sus pies’; por lo tanto, Dios les ordenó no esperar ni demorar, sino cruzar el Jordán y valiente y sistematíceme asentarse en la Tierra Prometida. Cuando las doce tribus bajo el liderato de Joshua conquistaron y se asentaron en Canaán, sólo una parte del área oriental del Jordán estaba ocupada; no todas las tierras al oeste del Jordán fueron capturadas y asentadas.

En lo que concierne a los dos sitios relacionados con el espacio, las historias son muy diferentes: Jerusalén que fue listada específicamente (Joshua 12: 10, 18: 28) estaba firmemente en manos de la tribu de Benjamín. Pero está en duda si el avance hacia el norte conquistó el Sitio de Aterrizaje en Líbano, llamado la ‘Cresta de ZAPHON’ el lugar secreto al norte como también lo llamaban sus moradores, fenicio-cananeos cuyas epopeyas lo consideraban sitio sagrado del dios Adad, el hijo menor de Enlil.

El cruce del Jordán, logro realizado con la ayuda de algunos milagros tuvo lugar frente a la fortificada ciudad de Jericó (oeste del Jordán), fue el primer objetivo israelita. La historia del derrumbe de sus muros y su captura incluye una referencia bíblica a Sumer (Shin’ar): A pesar de la orden de no tomar botín, uno de los israelitas no resistió la tentación de ‘guardarse un valioso adorno de Shin’ar’.

La captura de Jericó y la ciudad de AHÍ más al sur, abrió el camino al más importante e inmediato objetivo: Jerusalén, donde había estado la plataforma del Control de Misión. Las misiones de Abraham y sus descendientes y los pactos de Dios con ellos nunca perdieron de vista la centralidad de este lugar. Como dijo Dios a Moisés, es en Jerusalén que Su morada terrestre va a estar; ahora la profecía-promesa podía ser completada. La captura de las ciudades camino a Jerusalén, junto con las aldeas de las colinas a su alrededor, se convirtieron en un reto formidable, principalmente porque algunas, en especial Hebrón, estaban habitadas por ‘hijos de los ANAKIM descendientes de los Anunnaki. La exhaustiva lista de las ciudades capturadas en Josué cap. 12 nombra a Jerusalén como la tercera ciudad, siguiendo a Jericó y AHÍ, como firmemente en manos israelitas.

Jerusalén, había dejado de funcionar como Centro Control de Misión cuando el puerto espacial en el Sinaí fuera borrado del mapa hacía más de seis siglos, pero de acuerdo a la Biblia, los descendientes de los Anunnaki que habían estado estacionados ahí aún residían en esa parte de Canaán, y fue ‘ADONI-ZEDEK, rey de Jerusalén’ quién formó una alianza con otros cuatro reyes de ciudad para bloquear el avance israelita.

La batalla que siguió, en GIBE’ON en el Valle de AYALON al norte de Jerusalén, tuvo lugar el único día en que la Tierra se detuvo. En la mejor parte de ese día, ‘el Sol de detuvo y la Luna se mantuvo quieta’ (Josué 10: 10-14), lo que permitió a los israelitas ganar la crucial batalla. Una ocurrencia paralela e inversa, cuando la noche duró un extra de veinte horas, tuvo lugar al otro lado del mundo en las Américas; tema discutido en Los Reinos Perdidos.

  1. Yahveh los puso en fuga delante de Israel y les causó una gran derrota en Gabaón: los persiguió por el camino de la subida de BET JORÓN, y los batió hasta AZECÁ (y hasta MAQUEDÁ).
  2. Mientras huían ante Israel por la bajada de BET JORÓN, Yahveh lanzó del cielo sobre ellos hasta AZECÁ grandes piedras, y murieron. Y fueron más los que murieron por las piedras que los que mataron los israelitas a filo de espada.
  3. Entonces habló Josué a Yahveh, el día que Yahveh entregó al amorreo en manos de los israelitas, a los ojos de Israel y dijo: «Detente, sol, en Gabaón, y tú, luna, en el valle de AYYALÓN.»
  4. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro del Justo? El sol se paró en medio del cielo y no tuvo prisa en ponerse como un día entero.
  5. No hubo día semejante ni antes ni después, en que obedeciera Yahveh a la voz de un hombre. Es que Yahveh combatía por Israel.

[Plus de la traducción – El Traductor] En la visión bíblica entonces, Dios mismo aseguró que Jerusalén quedaría en manos israelitas.

Apenas fue establecida la realeza bajo David, le fue ordenado por Dios limpiar la plataforma sobre el Monte MORÍAH y santificar el sitio con un Templo para Yahveh. Y desde que Salomón erigió ese templo, el Templo del Monte-Monte MORÍAH-Jerusalén ha permanecido como algo único y sagrado. No hay otra explicación de por qué Jerusalén no una ciudad principal de cruce de caminos, alejada de flujos de agua, sin recursos naturales ha sido resguardada y sagrada desde la antigüedad, considerada una ciudad singular, un ‘Ombligo del Mundo’.

La historia fue diferente, sin embargo, en relación al sitio espacial del norte.

Las Montañas de Cedros del Líbano corrían en dos cadenas, el Líbano al oeste y el anti-Líbano al este, separadas por el BEKKA la ‘Grieta,’ una especie de cañón con valles que era conocido en los tiempos cananeos como la ‘Grieta del Señor’ o BA’AL BEKKAMN de ahí BA’ALBEK, actual nombre del Sitio de Aterrizaje al extremo oriental, de cara al valle. Los reyes del ‘Monte del Norte’ son apuntados en el Libro de Joshua como derrotados en BA’AL-GAD ‘el Valle del Líbano’ pero queda la duda de si BA’AL-GAD ‘en el Valle del Líbano’ es sólo otro nombre para BA’AL-BEKKA.

Se dice en Jueces 1: 33 que la tribu de Neftalí ‘no desheredo a los moradores de BETH-SHEMESH ‘Morada de Shamash,’ el dios Sol y esa podría ser una referencia al sitio, llamado Heliópolis por los posteriores griegos, ‘Ciudad del Sol.’ Aunque más tarde los territorios bajo el rey David y Salomón se extendieron hasta incluir BETH-SHEMESH, temporalmente. El fracaso original israelita para establecer una hegemonía sobre el sitio espacial norte lo hizo ‘disponible’ para otros. Siglo y medio después del Éxodo los egipcios intentaron tomar posesión de ese ‘disponible’ Sitio de Aterrizaje, pero se encontraron con la oposición del ejército hitita. La épica batalla conocida como la Batalla de KADESH es descrita en palabras e ilustraciones en los muros de los templos de KARNAK, finalizó con la derrota egipcia, pero la guerra y la batalla agotaron tanto a ambos bandos que el Sitio de Aterrizaje fue dejado en manos de los reyes fenicios locales de Tiro, Sidón y BIBLOS la GEBAL bíblica. Los profetas Ezequiel y Amos, que la llamaron el lugar de los dioses’ tanto como ‘la Morada Edén,’ la reconocieron como perteneciendo a los fenicios y sus reyes en el primer milenio a.C. estaban muy conscientes del propósito y significado del lugar lo atestigua su dibujo en una moneda fenicia de BIBLOS.

El Profeta Ezequiel (28:2, 14) amonestó al rey de Tiro por su arrogante creencia que, habiendo asistido a una reunión secreta de los Elohim, se había convertido él mismo en un dios: Tú has estado en el Monte Sagrado, como un dios estabas tú, moviéndote entre las abrasadoras piedras… y te volviste altivo, diciendo: ‘Un dios yo soy, estuve en el lugar de los Elohim’. Pero sólo eres un Hombre, no un dios. Fue en ese tiempo que el Profeta Ezequiel en exilio en el ‘país antiguo,’ cerca de HARRAM en la orilla del KHABUR tuvo visiones divinas y un carruaje celestial, un ‘Plato Volador’. De los dos sitios espaciales, sólo Jerusalén fue retenido por los seguidores de Yahveh.

Los primeros cinco libros de la Biblia hebrea, conocidos como la Torá (‘Las Enseñanzas’) cubren la historia desde la Creación, Adán, y Noé y los Patriarcas y José en el Génesis. Los otros cuatro libros el Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio cuentan la historia del Éxodo por un lado y por la otra enumeran las reglas y regulaciones de la nueva religión de Yahveh que abarcaba un nuevo modo de vida ‘sacerdotal’ fue dejado claro y promulgado: ‘No te comportarás como hacen el tierra de Egipto, donde han morado, ni como se hace en la Tierra de Caná de donde te traje; nunca te comportarás como ellos ni seguir sus reglas’ (Levítico 18: 2-3) Habiendo establecido las bases de la fe ‘No tendrás otro dios delante de mí’ y su código de moral y ética en apenas Diez Mandamientos, continúan página por página de requerimientos de dieta, reglas para vestimentas y ritos de sacerdocio, enseñanzas médicas, directrices agrícolas, instrucciones de arquitectura, leyes de propiedad y leyes criminales y así, Revelan un extraordinario conocimiento en virtualmente todas las disciplinas científicas, experticia en metales y textiles, conocimiento de sistemas legales y asuntos sociales, familiaridad con las tierras, la historia, las costumbres y los dioses de otras naciones y ciertas preferencias numerológicas.

El tema de doce como en las doce tribus de Israel o en el año de doce meses es obvio. Obvio también es la predilección por siete más prominentemente en el campo de los festivales y rituales y en establecer una semana de siete días y consagrar el séptimo día al Sabbath. Cuarenta es un número especial, como en los cuarenta días y cuarenta noches que pasó Moisés en el Monte Sinaí, o los cuarenta años decretados que debieron vagar los israelitas por el Sinaí. Estos números resultan familiares por aquellos de los relatos sumerios los doce del sistema solar y el calendario de doce meses de Nippur; el siete como número planetario de la Tierra cuando los Anunnaki contaban desde fuera hacia dentro y de Enlil como Comandante de la Tierra; el cuarenta como rango numérico de Ea/Enki. El número cincuenta también está presente.

EL AÑO DEL JUBILEO. Cincuenta, como sabe el lector, fue un número con aspectos ‘sensitivos’ era el rango original de Enlil y el rango-en-espera de su presunto heredero, Ninurta; y más significativo, en los días del Éxodo, connotaba simbolismo hacia Marduk y sus cincuenta nombres. Se necesita entonces atención extra para cuando encontremos que a ‘cincuenta’ se le otorgó extraordinaria importancia—fue usado para crear una nueva Unidad de Tiempo, el cincuenta. Mientras el calendario de Nippur fue adoptado claramente como el calendario por el cual los festivales y otros ritos religiosos iban a ser observados, se dictaron regulaciones especiales para el cincuentavo año; se le dio un nombre especial, aquel del Año de Jubileo: 10 Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia. (Levíticas cap. 25).

En tal año, tenían lugar liberaciones sin precedentes. La cuenta debía ser hecha contando desde el Año Nuevo del Día de la Expiación siete años septenarios, cuarenta y nueve tiempos; entonces el Día de la Expiación del año siguiente, el año cincuenta, el llamado de trompeta de un cuerno de carnero, debía ser sonado por toda la tierra, el llamado de trompeta de un cuerno de carnero iba a ser sonado por toda la tierra, y se iba a proclamar la libertad para la tierra y para quienes moraban en ella: las personas volverían a sus familias; la propiedad volvería a sus dueños originales todas las ventas de tierras y casas será redimible y deshecho; los esclavos ¡que debían ser tratados siempre como una ayuda arrendada! serán dejados en libertad, y la libertad le será dada a la tierra misma dejando que descanse ese año.

Tanto como el concepto de un ‘Año de libertad’ es nuevo y único, la elección de cincuenta como unidad calendárica parece extraña (adoptamos el 100—un siglo—como una unidad de tiempo conveniente). Entonces el nombre dado a tal una-vez-en-cincuenta años es aún más intrigante. La palabra que es traducida ‘Jubileo’ es YOVEL en la Biblia hebrea y significa ‘un carnero.’ Así se puede decir que lo que fue decretado era un ‘Año del Carnero,’ a repetirse a sí mismo cada cincuenta años, y ser anunciado por sonar el cuerno de Carnero. Ambas opciones para una nueva unidad de tiempo y su nombre descubren la inevitable pregunta:

¿Había allí un aspecto escondido, relacionado con Marduk y su Era del Carnero?

¿Se les dijo a los israelitas seguir contando ‘cincuenta años’ hasta algún significante evento divino, relacionado ya sea a la Era del Carnero o al poseedor del Rango Cincuenta—cuando todo sea devuelto a un nuevo comienzo?

Aunque no hay una respuesta obvia en estos capítulos bíblicos, uno no puede dejar de buscar claves buscando una medida de años muy similar al otro lado del mundo: no cincuenta sino cincuenta y dos, el número secreto del dios mesoamericano Quetzalcóatl, quién de acuerdo a las leyendas mayas y aztecas les dio la civilización, incluyendo sus tres calendarios. En Los Reinos Perdidos hemos identificado a Quetzalcóatl como el dios egipcio Thot, cuyo número secreto era cincuenta y dos un número basado en el calendario, porque representaba a las cincuenta y dos semanas de siete días en un año solar. El más antiguo de los tres calendarios mesoamericanos es conocido como la Cuenta Larga: cuenta el número de días desde un ‘Día Uno’ que los académicos han identificado como agosto 13 de 3113 a.C. A lo largo de este continuo pero linear calendario había dos calendarios cíclicos. Uno, el HAAB, era un calendario de año solar de 365 días, dividido en 18 meses de 20 días cada uno más un adicional de 5 días especiales al final del año. El otro era EL TZOLKIN, UN CALENDARIO SAGRADO de sólo 260 días, compuesto de unidades de 20 días rotadas 13 veces. Ambos calendarios cíclicos fueron entonces engranados juntos, como un par de ruedas dentadas, para crear la Vuelta Sagrada de cincuenta y dos años, cuando ambos contadores volvían a sus puntos de inicio original y la cuenta comenzaba de nuevo.

Este ‘paquete’ de cincuenta y dos años era una unidad de tiempo muy importante, porque estaba ligada a la promesa de Quetzalcóatl, que en algún momento dejó Mesoamérica, de volver en su Año Sagrado. Por lo tanto los pueblos mesoamericanos acostumbraban a reunirse en las montañas cada cincuenta y dos años para esperar el prometido Retorno de Quetzalcóatl. En uno de tales Año Sagrado, 1519 d.C., un barbudo español de cara blanca, Hernán Cortés, llegó a las tierras mejicanas de Yucatán y fue bienvenido por el rey azteca Moctezuma como el dios retornante un costoso error, como sabemos.

En Mesoamérica, el ‘paquete de años’ sirvió como cuenta regresiva al prometido ‘Año de Retorno,’ y la pregunta es, ¿Estaba el año de Jubileo planeado para servir a similar propósito?

Buscando una respuesta, encontramos que cuando el año linear de cincuenta años se refunde con la unidad cíclica zodiacal de setenta y dos el tiempo que precisa el cambio de un grado llegamos a 3600 (50 x 72 = 3600), que era el período orbital matemático de Nibiru.

¿Estaba el Dios bíblico diciendo, al ligar el calendario de Jubileo y el calendario zodiacal a la órbita de Nibiru, ‘Cuando entres a la Tierra Prometida, comienza la cuenta regresiva del Retorno?

Hace unos dos mil años, durante una época de gran fervor mesiánico, fue reconocido que el Jubileo fue una unidad de tiempo divinamente inspirada para predecir el futuro calculando cuando las engranadas ruedas dentadas del tiempo anuncien el Retorno. Tal reconocimiento subyace en el más importante de los libros post-bíblicos, conocido como el Libro de los Jubileos disponible ahora sólo en su traducción griega y posterior, escrito originalmente en hebreo, como lo confirman fragmentos encontrados entre los Rollos del Mar Muerto. Basado en tratados extra Bíblicos anteriores y tradiciones sagradas, re-escribió el libro del Génesis y parte del Éxodo de acuerdo a un calendario basado en la Unidad de Tiempo Jubileo. Fue producto, todos los académicos están de acuerdo, de las expectativas mesiánicas en el tiempo en que Roma ocupaba Jerusalén, y su propósito era proveer un medio por el cual predecir cuándo vendrá el Mesías, cuando ocurrirá el Fin de los Días. Es la verdadera tarea que hemos asumido.

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