EL REINO DEL CIELO.


EL PLANETA NIBIRU. Los estudios sobre «La Epopeya de la Creación» y otros textos paralelos por ejemplo, el de S. LANGDON, “THE BABYLONIAN EPIC OF CREATION” demuestran que en algún momento después del 2000 a.C., Marduk, hijo de Enki, fue el vencedor de una contienda con Ninurta, hijo de Enlil, por la supremacía de los dioses. Los babilonios revisaron el original sumerio de «La Epopeya de la Creación» y borraron de él todas las referencias a Ninurta, la mayoría de las referencias a Enlil y rebautizaron al planeta invasor como Marduk. El ascenso real de Marduk al estatus de «Rey de los Dioses» sobre la Tierra vino acompañado por la asignación a él, como homólogo celeste del planeta de los nefilim, el XII Planeta. Como «Señor de los Dioses Celestes los planetas», Marduk fue también «Rey de los Cielos».

Pero ALBERT SCHOTT en “MARDUK UND SEIN STERN” y otros demostraron que todos los textos astronómicos antiguos hablaban de Marduk «un brillante cuerpo celeste», «Aquel Que Ilumina», como de un miembro del sistema solar.

Se creyó que fuera un Dios Sol babilonio similar al egipcio Ra, alguien que ellos consideraban también, un Dios Sol. Los textos que describen a Marduk como el «que explora las alturas de los distantes cielos… llevando un halo cuyo resplandor inspira pavor» apoyaban esta teoría pero el mismo texto seguía diciendo que «inspecciona las tierras como Shamash el Sol». Marduk era en algunos aspectos semejante al Sol, pero no él. Basando sus teorías en determinados epítetos, tal como Hijo del Sol, algunos expertos indicaron a Saturno. La descripción de Marduk como un planeta rojizo hizo candidato también a Marte. Pero los textos situaban a Marduk en MARKAS SHAME «en el centro del Cielo» y esto convenció a la mayoría de los estudiosos que la identificación más adecuada sería la de Júpiter que está situado en el centro de la línea de planetas: Júpiter Mercurio Venus Tierra Marte Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón, pero había contradicción. Los expertos que la plantearon eran los mismos que sostenían que los caldeos no tenían noticia de los planetas que hay más allá de Saturno. Por otra parte contaban a la Tierra como un planeta, mientras afirmaban que los caldeos pensaban que la Tierra era el plano centro del sistema planetario y omitían a la Luna, que los mesopotámicos contaban, con toda seguridad, entre los «dioses celestes». La identificación de Júpiter como XII Planeta, simplemente, no funcionaba.

En «La Epopeya de la Creación» Marduk es un invasor de fuera del sistema solar, que había pasado junto a los planetas exteriores incluidos Júpiter y Saturno antes de colisionar con Tiamat. Los sumerios lo llamaron NIBIRU «el planeta del cruce» y la versión babilonia de la epopeya conservó la siguiente información astronómica:

  • Planeta NIBIRU: Las Encrucijadas del Cielo y la Tierra ocupará. Por encima y por debajo, ellos no cruzarán; deben esperarle. Planeta NIBIRU: Planeta que es brillante en los cielos. Ocupa la posición central; a él rendirán homenaje. Planeta NIBIRU: Él es el que, sin cansarse, sigue cruzando por en medio de Tiamat. Que «CRUZAR» sea su nombre Aquel que ocupa el medio.

Estas líneas dicen que al dividir al resto de planetas en dos grupos iguales, el XII Planeta «sigue cruzando por en medio de Tiamat»: su órbita pasa una y otra vez por el lugar de la batalla celeste, donde Tiamat solía estar. Los textos astronómicos que tratan de modo altamente sofisticado, los períodos planetarios, así como las listas de planetas en su orden celeste, muestran que Marduk aparecía en algún lugar entre Júpiter y Marte. Dado que los sumerios conocían todos los planetas, la aparición del XII Planeta en «la posición central» los confirma. Si la órbita de Marduk pasa por donde estuvo Tiamat, por un lugar relativamente cercano entre Marte y Júpiter, ¿por qué no hemos visto a este planeta supuestamente es tan grande y brillante?

Marduk llega a regiones desconocidas de los cielos en la lejanía del universo. «Él explora los conocimientos ocultos… ve todos los rincones del universo». Es el «admonitor» de todos los planetas cuya órbita le permite circundar a todos los demás. «Los abraza en sus bandas órbitas», hace un «aro» a su alrededor. Su órbita es «más elevada» y «más grandiosa» que la de cualquier otro planeta.

En “STEMKUNDE UND STERNDIENST IN BABYLON” a FRANZ KUGLER se le ocurrió que Marduk es un cuerpo celeste de movimiento rápido que orbita un gran sendero elíptico al igual que un cometa, sujeto al Sol como centro de gravedad con un apogeo o punto más distante del Sol desde donde comienza el camino de vuelta y un perigeo o punto más cercano al Sol, desde donde comienza su retorno al espacio exterior. En los textos mesopotámicos, se descubrió que estas 2 «bases» están asociadas con Marduk. Los sumerios decían que el planeta iba de AN.UR «la base del Cielo» a E.NUN «la morada elevada». La epopeya de la Creación dice:

  • Cruzó el Cielo e inspeccionó las regiones… La estructura de lo Profundo midió entonces el Señor. E-SHARA él estableció como su morada prominente; E-SHARA como una gran morada en el Cielo estableció. Una «morada» era «prominente» en las regiones profundas del espacio. La otra estaba en el «Cielo», dentro del cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter.

Siguiendo las enseñanzas del antepasado sumerio Abraham de Ur, los hebreos asociaron su deidad suprema con el planeta supremo. Muchos libros del A.T. dicen que el «Señor» tenía su morada en «las alturas del Cielo», desde donde «contemplaba los principales planetas mientras aparecían»; un Señor celestial invisible «por los cielos se mueve en un círculo». El Libro de Job, después de describir la colisión celeste, ofrece estos versículos que cuentan adónde ha ido el elevado planeta: Hacia lo Profundo marcó una órbita; donde la luz y la oscuridad se mezclan está su límite más lejano. Los Salmos esbozan el majestuoso curso del planeta: Los Cielos ensalzan la gloria del Señor; el Brazalete Repujado proclama su obra… Él sale como un novio del dosel; como un atleta, se regocija en hacer su carrera. Desde el fin de los cielos él emana, y su circuito está donde éstos terminan.

Como gran viajero en los cielos, hasta las inmensas alturas de su apogeo para después «bajar, curvándose en el Cielo» de su perigeo se lo representó como un Globo Alado. Dondequiera que descubrieran restos de pueblos de Oriente Próximo, el Globo Alado aparecía dominando templos y palacios, tallado en las rocas, grabado en sellos cilíndricos, pintado en las paredes. Acompañaba a reyes y sacerdotes, se colocaba por encima de sus tronos, se «cernía» por encima de ellos en los escenarios de las batallas, se grababa en sus cuadrigas. Objetos de arcilla, metal, piedra y madera se adornaban con este símbolo. Los soberanos de Sumer y ACAD, de Babilonia y Asiría, de Elam y URARTU, de Mari y NUZI, de MITANNI y Canaán, todos, le reverenciaban. Reyes hititas, faraones egipcios, SHAR’S persas, todos, proclamaban su supremacía y significado. Y así fue durante milenios. La convicción de que el XII Planeta, «el Planeta de los Dioses», seguía dentro del sistema solar y que su gran órbita volvía a pasar periódicamente por las cercanías de la Tierra, era el punto central de las creencias religiosas y de astronomía del mundo antiguo.

El signo pictográfico cuneiforme del XII Planeta, el «Planeta del Cruce», es una cruz. También significa «Anu» y «divino», evolucionando en las lenguas semitas hasta la letra TAV, que significa «la señal». Todos los pueblos del mundo antiguo consideraron la aproximación periódica del XII Planeta como una señal de trastornos, grandes cambios y nuevas eras. Los textos mesopotámicos hablan de su aparición periódica como un acontecimiento anticipado, predecible y observable:

  • El gran planeta: en su aspecto, rojo oscuro. El Cielo divide por la mitad y se levanta como Nibiru.

Muchos textos que tratan su llegada eran augurios que profetizaban el efecto que tendría sobre la Tierra y la Humanidad. R. CAMPBELL THOMPSON en “REPORTS OF THE MAGICIANS AND ASTRONOMERS OF NINEVEH AND BABYLON” reprodujo varios que describen su avance mientras «bordeaba la posición de Júpiter» y llegaba al punto de cruce, Nibiru:

  • Si, desde la posición de Júpiter, el Planeta pasa hacia el oeste, habrá un tiempo para morar en la seguridad. La amable paz descenderá sobre la tierra. Si, desde la posición de Júpiter, el Planeta aumenta en brillo y en el Zodiaco de Cáncer se convierte en Nibiru, ACAD se desbordará de plenitud, el rey de ACAD crecerá poderoso.
  • Si Nibiru culmina… las tierras habitarán con seguridad, los reyes hostiles estarán en paz, los dioses recibirán las oraciones y atenderán las súplicas. No obstante, se esperaba que la aproximación del planeta provocara lluvias e inundaciones, debido a los fuertes efectos gravitatorios: Cuando el Planeta del Trono del Cielo crezca en brillo, habrá inundaciones y lluvias…
  • Cuando Nibiru alcance su perigeo, los dioses darán paz; se resolverán los problemas, las complicaciones se aclararán. Lluvias e inundaciones vendrán. Al igual que los sabios mesopotámicos, los profetas hebreos consideraban el tiempo de aproximación del planeta a la Tierra y el que se hiciera visible a la Humanidad como el preludio de una nueva era.
  • Las similitudes entre los augurios mesopotámicos de paz y prosperidad que debían acompañar al Planeta del Trono del Cielo y las profecías bíblicas de paz y justicia que se establecerían sobre la Tierra después del Día del Señor, se pueden expresar mejor en boca de Isaías: Y sucederá en el Fin de los Días: …el Señor juzgará entre las naciones y reprobará a muchos pueblos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas; no levantará espada, nación contra nación. Contrastando con las bendiciones de la nueva era que seguirá al Día del Señor, el día mismo se describe en el A.T., como un tiempo de lluvias, inundaciones y terremotos. Vemos este pasaje bíblico y sus homólogos mesopotámicos, como los del tránsito en las cercanías de la Tierra de un gran planeta con una fuerte atracción gravitatoria; palabras de Isaías plenamente comprensibles: Como el ruido de una multitud en las montañas, un ruido tumultuoso como el de una gran cantidad de gente, de reinos, de naciones, agrupadas; es el Señor de los Ejércitos, comandando una Hueste en la batalla. De tierras lejanas vienen, desde el confín del Cielo el Señor y sus Armas de la ira vienen a destruir toda la Tierra… Por eso haré temblar el Cielo y se moverá la Tierra de su lugar cuando cruce el Señor de los Ejércitos, el día de su ardiente cólera. Mientas en la Tierra «las montañas se derretirán… los valles se agrietarán», la rotación de la Tierra se verá afectada. El profeta Amos predijo explícitamente: Sucederá en aquel Día, dice el Señor Dios, que haré ponerse el Sol al mediodía y oscureceré la Tierra en mitad de la mañana. Anunciando, « ¡Mirad, el Día del Señor se acerca! », el profeta Zacarías avisó a las gentes que, en un solo día, se detendría el giro de la Tierra alrededor de su eje: Y sucederá en aquel Día que no habrá luz, sino frío y hielo. Y habrá un día, conocido sólo del Señor, que no habrá día ni noche, cuando en la tarde habrá luz. Sobre el Día del Señor, dijo el profeta Joel: «el Sol y la Luna se oscurecerán, las estrellas retraerán su fulgor»; «el Sol se volverá oscuridad, y la Luna será como de sangre roja». Pasajes bíblicos en Isaías, Amos y Job relatan el movimiento del Señor celestial a través de varias constelaciones. «Solo, se extiende por los cielos y se remonta a las alturas de lo Profundo; llega a la Osa Mayor, a Orión y Sirio, y a las constelaciones del sur». O bien, «Su rostro sonríe sobre Tauro y Aries; de Tauro a Sagitario irá». Un planeta cruza los más altos cielos, entra desde el sur y se mueve en el sentido de las agujas del reloj, exactamente lo que deducen los datos mesopotámicos. El profeta Habacuc afirmó, de forma explícita: «El Señor vendrá del sur… su gloria llenará la Tierra… y Venus será como luz, sus rayos, del Señor dados».
  • Los textos mesopotámicos ensalzan el fulgor del planeta que se puede ver de día: «visible al amanecer, desapareciendo de la vista con el ocaso». En un sello cilíndrico encontrado en Nippur, se representa un grupo de labradores mirando sobrecogidos al XII Planeta simbolizado por la cruz visible en los cielos. Los pueblos de la antigüedad esperaban la llegada periódica del XII Planeta y seguían su avance. Un texto mesopotámico que trata este tema es bastante claro: El Planeta del dios Marduk en su aparición: Mercurio. Ascendiendo treinta grados del arco celeste: Júpiter. Cuando se sitúe en el lugar de la batalla celeste: Nibiru. Los textos no solo están dando diferentes nombres al XII Planeta, se están refiriendo a sus movimientos y a los tres puntos cruciales en los que su aparición se puede observar y seguir desde la Tierra. La primera ocasión para observar al XII Planeta en su regreso a las cercanías de la Tierra es, cuando se alinea con Mercurio en el punto A en un ángulo de 30 grados con respecto al imaginario eje celeste de Sol -Tierra-perigeo. Acercándose a la Tierra y dando la impresión de «ascender» más en los cielos terrestres otros 30 grados, el planeta cruza la órbita de Júpiter en el punto B. Por último, llegando al punto donde tuvo lugar la batalla celeste, el perigeo o el Lugar del Cruce, el planeta es Nibiru, punto C., el punto más cercano a la Tierra e iniciaba su órbita de regreso al espacio lejano.
  • La anticipación del Día del Señor en los antiguos escritos mesopotámicos y hebreos, que tuvo su eco en las expectativas de la llegada del Reino del Cielo en el Nuevo Testamento, se basa en las experiencias reales de las gentes de la Tierra, en haber presenciado el regreso periódico del Planeta del Reino a las cercanías de la Tierra. La aparición y desaparición periódica del planeta confirma la suposición de su permanencia en órbita solar. En este aspecto, actúa como muchos cometas. El cometa Halley, que se acerca a la Tierra cada 75 años, desaparece de la vista durante tanto tiempo, que a los astrónomos les resulta difícil darse cuenta de que se trata del mismo cometa. Otro de los cuerpos celestes que sólo se ha visto en una ocasión para la memoria humana, con períodos orbitales de miles de años es El cometa KOHOUTEK, descubierto en marzo de 1973 que llegó hasta los 120.000.000 km de la Tierra en enero de 1974 y desapareció por detrás del Sol. Los astrónomos calculan que volverá a aparecer en algún momento entre los 7.500 y los 75.000 años en el futuro. La familiaridad que se observa en los textos con respecto a las apariciones y desapariciones del XII Planeta sugiere que su período orbital es más corto que el calculado para el KOHOUTEK pero los astrónomos no son conscientes de la existencia de este planeta. Lo cierto es que una órbita a la mitad de larga que la de la cifra más baja del KOHOUTEK, llevaría al XII Planeta a una distancia seis veces superior a la que nos separa de Plutón, lo que impediría que fuera visible desde la Tierra, dado que difícilmente podría reflejar la luz del Sol.

Los planetas conocidos más allá de Saturno se descubrieron de forma matemática, no visual. Los astrónomos notaron que las órbitas de los planetas conocidos parecían estar afectadas por otros cuerpos celestes. Éste podría ser el sistema para «descubrir» al XII Planeta. Ya se ha especulado sobre la existencia de un «Planeta X» no visible, que parece «sentirse» a través de sus efectos sobre las órbitas de determinados cometas. En 1972, Joseph L. Brady del Laboratorio LAWRENCE LIVERMORE de la Universidad de California, notó que las discrepancias en la órbita del cometa Halley podían deberse a un planeta del tamaño de Júpiter que orbitara al Sol cada 1.800 años. A una distancia estimada de 9.600.000.000 kilómetros, presencia sólo detectable matemáticamente.

 

EL TIEMPO SHAR. Las fuentes mesopotámicas y bíblicas ofrecen potentes evidencias del período orbital del XII Planeta en 3.600 años; número sumerio escrito como un gran círculo de epíteto SHAR «soberano supremo» que significa «círculo perfecto», «ciclo completo». La identidad entre los términos planeta/órbita/3.600 no puede ser mera coincidencia.

BEROSO, erudito sacerdote-astrónomo babilonio, hablaba de 10 soberanos que reinaron en la Tierra antes del Diluvio. Resumiendo sus escritos, ALEJANDRO POLIHISTOR escribió: En el segundo libro estaba la historia de estos 10 reyes caldeos y los períodos de cada reinado, que suman en total 120 SHAR’S, (120 x 3600) = 432.000 años y se llega a la época del Diluvio. APOLODORO de Atenas hablaba de las revelaciones prehistóricas de BEROSO en términos similares: 10 soberanos antediluvianos, 120 SHAR’S (432.000 años) y el reinado de cada uno medido en 3.600 años de unidades SHAR. ABIDENO, discípulo de Aristóteles, citó también a BEROSO respecto de los 10 soberanos antediluvianos y aclaró que éstos y sus ciudades se encontraban en la antigua Mesopotamia:

  • Un SHAR se estima que son 3.600 años… El primer rey del país fue Aloro… Éste reinó diez SHAR’S. (10×3600=3.600 años); El segundo, ALAPRO reinó tres SHAR’S; a éste le sucedió AMILARO, de la ciudad de PANTI-BIBLON, que reinó trece SHAR’S… Después de éste, AMMENON reinó doce SHAR’S; él era de la ciudad de PANTI-BIBLON. Después, MEGALURO, del mismo lugar, dieciocho SHAR’S. Más tarde, DAOS, el Pastor, gobernó por el espacio de diez SHAR’S… Hubo después otros Soberanos y el último de todos fue SISITHRO; de manera que, en total, la cifra asciende a 10 reyes y el término de sus reinados asciende a ciento veinte SHAR’S.

Con la llegada de la SUMEROLOGÍA, los «textos de antaño» referidos por BEROSO se encontraron y descifraron; son las listas de reyes sumerios que transmitieron la tradición de los 10 soberanos antediluvianos que gobernaron la Tierra desde que «el reino fue bajado del Cielo» hasta que «el Diluvio barrió la Tierra». Esta lista es conocida como W-B/144 y documenta los reinados divinos en 5 asentamientos o «ciudades». En la primera ciudad, Eridü, hubo dos soberanos. El texto prefija ambos nombres con el título silábico «A» que significa «progenitor».

  • Cuando el reino fue bajado del Cielo, el reino estuvo primero en Eridü. En Eridü, A.LU.LIM se convirtió en rey; gobernó 28.800 años. A.LAL.GAR gobernó 36.000 años. Dos reyes la gobernaron 64.800 años.

El reino se transfirió después a otras sedes de gobierno, donde los soberanos recibieron el nombre de “En” o «señor» y en un caso el título divino de dirigir.

  • Dejo Eridü; su reino se llevó a BAD-TIBIRA. En BAD-TIBIRA, EN.MEN.LU.AN.NA gobernó 43.200 años; EN.MEN.GAL.AN.NA gobernó 28.800 años. El divino DU.MU.ZI, Pastor, gobernó 36.000 años. Tres reyes la gobernaron durante 108.000 años.

Después, la lista cita las ciudades que siguieron, LARAK y Sippar, y sus divinos soberanos y por último la ciudad de SHURUPPAK, donde fue rey un humano de parentesco divino. Sorprendente en cuanto a la fantástica duración de estos reinados, es que sin excepción son múltiplos de 3.600:

  • ALULIM – 8 x 3.600 = 28.800; ALALGAR -10 x 3.600 = 36.000; ENMENLUANNA -12 x 3.600 = 43.200; ENMENGALANNA – 8 x 3.600 = 28.800; DUMUZI -10 x 3.600 = 36.000; ENSIPAZIANNA – 8 x 3.600 = 28.800; ENMENDURANNA – 6 x 3.600 = 21.600: UBARTUTU – 5 x 3.600 = 18.000.

El texto sumerio W-B/62 añadió Larsa y sus dos soberanos divinos a la lista de reyes cuyos períodos de reinado son también múltiplos perfectos del SHAR de 3.600 años. Con la ayuda de otros textos, se concluye que Hubo 10 soberanos en Sumer antes del Diluvio cuyos reinados duraron demasiados SHAR’S y que el total de estos 10 reinados fue de 120 SHAR’S tal como informó BEROSO y que los SHAR’S de reinado estaban relacionados con el período SHAR 3.600 años orbital del planeta «SHAR», el Planeta del Reino. Si estos soberanos antediluvianos eran nefilim que vinieron a la Tierra desde el XII Planeta, no debe de sorprender que sus períodos de «reinado» en la Tierra guardaran relación con el período orbital del XII Planeta.

Tales mandatos o Reinados van desde el momento del aterrizaje de un comandante llegado desde el XII planeta hasta el del despegue cuando es reemplazado por otro y el mandato termina. Aterrizajes y despegues guardan relación con la aproximación a la Tierra del XII Planeta y los mandatos se miden en períodos orbitales, en SHAR’S.

Los nefilim después de llegar a la Tierra, si podían permanecer al mando durante los pretendidos 28.800 o 36.000 años sin sorprender que la duración de estos reinados sea «legendaria». Nuestro «año» es el tiempo que gasta la Tierra para completar una órbita alrededor del Sol. Dado que la vida se desarrolló en la Tierra cuando ya estaba orbitando al Sol, la vida en la Tierra sigue el patrón de esta duración orbital. Incluso un tiempo orbital mucho menor como el de la Luna, o el ciclo día-noche, tiene la fuerza suficiente como para afectar a casi todas las formas de vida en la Tierra. Vivimos determinada cantidad de años porque nuestros relojes biológicos están ajustados a tal cantidad de órbitas de la Tierra alrededor del Sol.

La vida en otro planeta se «temporizaría» en función de los ciclos orbitales de ese planeta. Como la trayectoria del XII Planeta alrededor del Sol tiene una extensión de alrededor de 3600 años terrestres, ese mismo periodo de tiempo equivale a 1 unidad de tiempo nefilim en su calendario y en su vida. El tiempo del reinado del que hablan los sumerios y BEROSO no es de este modo, ni «legendario» ni fantástico sólo habría durado cinco, ocho o diez ciclos nefilim.

En capítulos previos hemos mencionado que la marcha de la Humanidad hacia la civilización a través de la intervención de los nefilim pasó por tres etapas, separadas por períodos de 3.600 años:

  • el período Neolítico alrededor de 11.000 a.C.
  • la fase de la alfarería alrededor del 7400 a.C. y
  • la repentina civilización sumeria alrededor del 3800 a.C.

Siguiendo la lógica de la continuidad del Movimiento de traslación del XII planeta, éste debió estar muy cercano a la tierra, otra vez, alrededor del 200 A.C. y para el día de hoy (junio de 2014), le deben faltar alrededor de 1400 para que esté otra vez cercano a la tierra. Los principales acontecimientos de la humanidad en este tiempo, según la historia oficial son:

AÑO a.C. ACONTECIMIENTO
300 Esplendor de las culturas norteamericanas constructoras de túmulos.

Inicios del período clásico maya en Centroamérica.

Elementos de geometría de Euclides.

290 Fundación de la biblioteca de Alejandría en Egipto.
264-41 Primera guerra púnica (Roma contra Cartago). Roma conquista Sicilia.
262 El emperador MAURYA ASOKA se convierte al budismo.
250 Concilio budista en PATALIPUTRA.
240 Inicios de la dinastía parta en el norte de Persia.
221 CH’IN SHI HUANG TI, el primer emperador, unifica China.
218-201 Segunda guerra púnica. El general romano Escipión derrota a Aníbal.
207 Desintegración de la unidad china.
202 Reunificación de China bajo la dinastía Han.
200 Esplendor de la civilización nazca en Perú.
185 Los griegos de Bactriana, procedentes del actual Afganistán, conquistan el noreste de la India.
168-164 Victoriosa rebelión judía contra la dominación SELÉUCIDA.
149-146 Roma destruye Cartago en la tercera guerra púnica y la convierte en provincia africana.
140-63 Independencia de Judea bajo la dinastía ASMONEA.
112 Apertura de la “Ruta de la Seda”, permitiendo a Occidente un acceso restringido a China.
100 Introducción del camello en la región sahariana.

Los pueblos ANASAZI, HOHOKAM y mogollón comienzan a cultivar el suroeste de NORTEAMÉRICA.

Los cazadores OKVIK colonizan el norte de Alaska.

64 El general romano Pompeyo (106-28) conquista Siria.
63 Pompeyo somete Judea al vasallaje de Roma.
53 PARTIA detiene la expansión de Roma hacia el este.
49 Julio César invade la Galia.
46 Julio César reforma el calendario.
45 Julio César se convierte en gobernante único de Roma.
31 La batalla de ACTIUM le da a Octavio (emperador Augusto) el poder sobre Roma.
30 Egipto se convierte en provincia romana a la muerte de Marco Antonio (n.82) y Cleopatra (n.69).
27 El imperio sustituye la república en Roma.
1 D.C. Inicio del cristianismo
   

 

Lo más trascendental o sobresaliente de estos años es a mi parecer el Florecimiento de los romanos, las culturas indígenas de Centro y Suramérica y el inicio del cristianismo, que es el único que ha perdurado hasta nuestros días (Junio de 2014)

No resulta improbable por tanto, que los nefilim revisaran periódicamente y tomaran la resolución de continuar el progreso de la Humanidad, dado que podían reunirse en asamblea cada vez que el XII Planeta se acercaba a la Tierra. Estudiosos como HEINRICH ZIMMER en “THE BABYLONIAN AND HEBREW GÉNESIS” han indicado que el A.T. transmite las tradiciones de los jefes antediluvianos y que en la línea de Adán a Noé el héroe del Diluvio, se enumeraba a 10 soberanos.

Viendo en perspectiva la situación previa al Diluvio, el Génesis Capítulo 6 describe el desencanto divino con la Humanidad: «Le pesó al Señor haber hecho al Hombre en la Tierra… y el Señor dijo: Destruiré al Hombre, al que he creado». Y el Señor dijo: Mi espíritu no protegerá al Hombre para siempre; después de errar, él no es más que carne. Y «Que sus días sean ciento veinte años». Esta concesión al hombre en un largo lapso vital no tiene sentido si pretendía destruir a la Humanidad. Pasado el Diluvio, Noé vivió más de 120 años al igual que sus descendientes, Sem (600), Arpaksad (438), SÉLAJ (433), etc. Intentando aplicar el lapso de 120 años al Hombre, los eruditos ignoran que el lenguaje bíblico no emplea un tiempo verbal futuro «Sus días serán» sino pasado «Y sus días eran ciento veinte años».

  • ¿Al lapso de vida de quién se refieren aquí? La cantidad de 120 años se entiende aplicada a la Deidad.

Fijar un acontecimiento trascendental en su adecuada perspectiva temporal es rasgo común de los textos épicos sumerios y babilonios. «La Epopeya de la Creación» comienza con las palabras ENUMA ELISH «Cuando en las alturas». El relato del encuentro del dios Enlil y la diosa NINLIL se sitúa en el tiempo «cuando el hombre aún no había sido creado…» El lenguaje y propósito del Génesis 6 tienen como objetivo: Situar los acontecimientos de la gran Inundación en su correcta perspectiva temporal. La 1ª palabra del primer versículo del Capítulo 6 es:

Cuando los terrestres comenzaron a crecer en número sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas. Éste fue el momento en que Los hijos de los dioses vieron que las hijas de los terrestres eran compatibles; y tomaron para sí por esposas a las que eligieron. Momento en el cual… Los nefilim estaban en el país en aquellos días, y también después; cuando los hijos de los dioses cohabitaron con las hijas de los terrestres y concibieron. Ellos fueron los Poderosos que eran de OLAM, el Pueblo del Shem.

Fue en aquellos días, cuando el Hombre estaba a punto de ser barrido de la faz de la Tierra por el Diluvio, exactamente según El versículo 3 que dice inequívocamente cuando su edad, la de la Deidad era de 120 «años» no del Hombre ni de la Tierra, sino de los poderosos, el «Pueblo de los Cohetes», los nefilim, cuyo ciclo era 3.600 años terrestres. Esta interpretación aclara los versículos del Génesis 6 y demuestra de qué modo se ajusta a la información sumeria: 120 SHAR o 432.000 años terrestres habían pasado entre la llegada a la Tierra de los nefilim y el Diluvio.

Antes de volver a los antiguos documentos sobre los viajes de los nefilim a la Tierra y su asentamiento en ella, habría que responder a dos cuestiones básicas: ¿Podrían evolucionar en otro planeta unos seres que obviamente, no son muy diferentes de nosotros; dispusieron hace 500.000 años, de la posibilidad del viaje interplanetario y Existe vida, tal como la conocemos, en alguna otra parte además de en nuestro planeta?

Los científicos saben que existen innumerables galaxias como la nuestra con incontables estrellas como el Sol, con cantidades de planetas que pueden proporcionar todas las combinaciones de temperatura, atmósfera y componentes químicos, para millones de posibilidades de Vida y que nuestro espacio interplanetario no está vacío; que moléculas de agua, restos de lo que se cree que hayan sido nubes de cristales de hielo que según parece, envolvían a las estrellas en sus primeros estadios de desarrollo. Esto apoya las insistentes referencias mesopotámicas de las aguas del Sol que se mezclaron con las de Tiamat, moléculas básicas de materia viva «flotando» en el espacio interplanetario; destrozando como creencia que la vida sólo puede existir dentro de determinado rango de atmósferas o temperaturas y que la única fuente de energía y calor disponible para los organismos vivos es la que emite el Sol.

La nave espacial Pioneer 10 descubrió que Júpiter a pesar de estar mucho más lejos del Sol que la Tierra es tan cálido que debe tener sus propias fuentes de energía y calor. Un planeta con abundancia de elementos radiactivos en sus profundidades genera su propio calor y experimenta una sustancial actividad volcánica que a la vez proporciona una atmósfera. Si el planeta es lo suficientemente grande como para ejercer una fuerte atracción gravitatoria, podrá conservar su atmósfera casi indefinidamente que a su vez genera un efecto invernadero: proteger al planeta del frío espacial y evitar que el calor del planeta se disipe en el espacio, del mismo modo que la ropa nos mantiene calientes, al no dejar que el calor del cuerpo se disipe. Las descripciones del XII Planeta dicen que va «vestido con un halo». Lo refieren como “el más radiante de los dioses es” y en las representaciones gráficas se le muestra como un cuerpo que emite rayos. Significa puede generar su propio calor y retenerlo gracias a su capa atmosférica.

Los científicos han concluido que la vida no evolucionó sobre los planetas terrestres con sus pesados componentes químicos, sino en los bordes exteriores del sistema solar. Desde ahí, el XII Planeta vino hasta el centro, un planeta rojizo, refulgente, que generaba e irradiaba su propio calor, ofreciendo en su propia atmósfera los ingredientes necesarios para la química de la vida que no sólo evolucionó en los planetas exteriores Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, sino que probablemente evolucionó allí de hecho. Estos planetas están compuestos de los elementos más ligeros del sistema solar, con una composición más parecida a la del universo en general y con profusión de hidrógeno, helio, metano, amoniaco, probablemente neón y vapor de agua en sus atmósferas, todos elementos necesarios para la producción de moléculas orgánicas.

Para el desarrollo de la vida tal como la conocemos es esencial el agua. En Los textos mesopotámicos los sumerios no dudaban que el XII Planeta fuera un planeta acuoso, verdoso y de vida. En «La Epopeya de la Creación», en la lista de los 50 nombres del planeta, un grupo ensalza sus aspectos acuosos. El epíteto A.SAR es «rey acuoso», «el que establece los niveles del agua»; A.SAR.U es «rey acuoso noble y brillante», A.SAR.U.LU.DU «rey acuoso noble y brillante cuya profundidad es abundante»; NAM.TIL.LA.KU, «el dios que mantiene la vida», «el que concede el cultivo», «creador del grano y las hierbas que hacen que la vegetación crezca… que abre los pozos, repartiendo agua en abundancia» el «irrigador del Cielo y la Tierra».

Sí existe el enigma de la aparición de vida sobre la Tierra que se formó hace unos 4.500.000.000 años mientras que las formas más simples de vida se encontraban presentes pocos centenares de millones de años después, que es demasiado pronto para conseguirla. Las formas de vida, antiguas y sencillas, con más de 3.000 millones de años de antigüedad, tienen moléculas de origen biológico, no no-biológico. Dicho de otra manera, la vida en la Tierra poco tiempo después que el planeta naciera tenía que ser necesariamente, descendiente de alguna forma de vida previa y no el resultado de la combinación de elementos químicos y gases sin vida. La vida no pudo evolucionar fácilmente en la Tierra, de hecho, no evolucionó.

En la revista científica Ícaro de Septiembre de 1973, el Premio Nobel Francis Crick y el Dr. LESLIE ORGEL avanzaron la teoría de que «la vida en la Tierra puede haber surgido a partir de minúsculos organismos de un planeta distante». Dieron a conocer sus estudios debido a la conocida incomodidad entre los científicos acerca de las teorías en curso sobre los orígenes de la vida en la Tierra.

  • ¿Por qué hay sólo un código genético para toda la vida terrestre?
  • Si la vida comenzó en un «caldo» de cultivo primigenio, como creen la mayoría de los biólogos, debería de haberse desarrollado cierta variedad de códigos genéticos.
  • ¿Por qué el molibdeno juega papel clave en las reacciones enzimáticas esenciales para la vida, siendo un elemento químico tan raro en la Tierra y Por qué elementos tan abundantes como el cromo o el níquel, son tan poco importantes en las reacciones bioquímicas?
  • Pero lo más singular de esta teoría no es que toda la vida en la Tierra pudiera haber surgido de un organismo de otro planeta, sino que tal «inseminación» fuera deliberada, que seres inteligentes de otro planeta lanzaran «la semilla de la vida» desde su planeta en una nave espacial, con el propósito expreso de comenzar la cadena de la vida en la Tierra.

Estos dos eminentes científicos se acercaron mucho a la realidad pero no hubo inseminación «premeditada»; sino una colisión celeste. El XII Planeta portador de vida y sus satélites, colisionaron con Tiamat y la partieron en dos, «creando» la Tierra con una de sus mitades. El aire y el suelo portadores de vida, «inseminaron» la Tierra dándole las primitivas y complejas formas de vida biológicas para cuya temprana aparición no existe otra explicación.

Sólo con que la vida en el XII Planeta comenzara un 1% antes que en la Tierra, habría comenzado unos 45 millones de años antes. Con éste mínimo margen, seres tan desarrollados como el Hombre estarían viviendo ya sobre el XII Planeta cuando los primeros mamíferos aparecían sobre la Tierra. Si aceptamos este comienzo anterior para la vida sobre el XII Planeta, pudo existir la posibilidad de que sus gentes fueran capaces de viajar por el espacio hace sólo 500.000 años.

 

ATERRIZAJE EN EL PLANETA TIERRA. Solamente hemos puesto el pie en la Luna y hemos explorado los planetas más cercanos a nosotros con naves no tripuladas. Más allá de nuestros relativamente cercanos vecinos, tanto el espacio interplanetario como el espacio exterior se encuentran aún fuera del alcance de hasta la más pequeña de las naves de exploración.

El propio planeta de los nefilim con su inmensa órbita es un observatorio móvil, llevándoles a través de las órbitas de todos los planetas exteriores y permitiéndoles observar de primera mano la mayor parte del sistema solar. Cuando aterrizaron por vez primera sobre la Tierra, buena parte del conocimiento que traían tuvo que ver con la astronomía y las matemáticas celestes. Los «Dioses del Cielo» en la Tierra, enseñaron al Hombre a mirar a los cielos, exactamente lo que Yahveh le decía a Abraham que hiciera. Hasta las más primitivas y toscas esculturas y dibujos llevan símbolos celestes de constelaciones y planetas y cuando había que representar o invocar a los dioses, sus símbolos celestes se utilizaran como una abreviatura gráfica. Al invocar con los símbolos celestes «divinos» el Hombre ya no estuvo solo; los símbolos conectaron los terrestres con los nefilim, a la Tierra con el Cielo, a la Humanidad con el universo, además de los símbolos que transmiten también información relacionada solo con el viaje espacial hasta la Tierra.

  • Las fuentes antiguas proporcionan gran cantidad de textos y listas que tratan de los cuerpos celestes y sus relaciones con las distintas divinidades.
  • El antiguo hábito de asignar varios epítetos a los cuerpos celestes y a las divinidades ha hecho difícil la identificación. Aún en el caso de identificaciones establecidas, como la de Venus/Ishtar, el cuadro se confunde con los cambios en el panteón. Por ejemplo, en los primeros tiempos se asociaba a Venus con NINHURSAG. Algunos expertos han aclarado las cosas en gran medida. D. VAN BURÉN en “SYMBOLS OF THE GODS IN MESOPOTAMIAN ART“, reunió y clasificó más de 80 símbolos de dioses y cuerpos celestes encontrados en sellos cilíndricos, esculturas, estelas, relieves, murales y con gran detalle y claridad, piedras de demarcación de territorios kudurru en acadio.

Cuando se observa la clasificación de los símbolos, se hace evidente que además de representar a algunas de las constelaciones meridionales y septentrionales más conocidas como la Serpiente de Mar para la constelación de la Hidra, los símbolos solían representar o bien a las 12 constelaciones del zodiaco por ejemplo el Cangrejo por Escorpio o a los 12 Dioses del Cielo y la Tierra, o a los 12 miembros del sistema solar.

El KUDURRU erigido por MELISHIPAK, rey de Susa muestra los 12 símbolos del zodiaco y los símbolos de los 12 dioses astrales.

Una estela erigida por el rey asirio ASARADÓN, muestra al soberano sosteniendo una Copa de la Vida mientras da la cara a los 12 Dioses del Cielo y de la Tierra principales. Vemos a 4 dioses encima de animales, de los cuales Ishtar sobre el león y Adad sosteniendo el ramificado rayo se pueden identificar con claridad. A otros 4 se les representa con las herramientas de sus atributos específicos, como al dios guerrero Ninurta, con su maza de cabeza de león. Los otros 4 dioses se muestran como cuerpos celestes el Sol Shamash, el Globo Alado el XII Planeta, la morada de Anu, la Luna creciente y un símbolo consistente en 7 puntos.

El dios SIN estuvo asociado con la Luna identificada por el creciente, pero en «los tiempos de antaño» el creciente era el símbolo de un dios anciano con barba, uno de los verdaderos «dioses de antaño» de Sumer, Representado a menudo en medio de varias corrientes de agua, e indudablemente era EA. Creciente estaba asociado también con la ciencia de la medida y el cálculo, de la cual EA era maestro divino y resultaba adecuado asignar al Dios de los Mares y los Océanos EA, con su homólogo celeste la Luna, que provoca las mareas.

Por las muchas pistas que existen, el símbolo de los 7 puntos era el símbolo celeste de Enlil. La representación de la Puerta de Anu el Globo Alado flanqueada por EA y ENLIL los simboliza a través del creciente y los 7 puntos.

Algunas de las representaciones más claras de los símbolos celestes, meticulosamente copiadas por Sir HENRY RAWLINSON en “THE CUNEIFORM INSCRIPTIONS OF WESTERN ASIA“, asignan la posición más prominente a un grupo de 3 símbolos que significan a Anu flanqueado por sus dos hijos y se demuestra que el símbolo de Enlil podía ser el de los 7 puntos, una «estrella» de siete puntas.

  • El elemento esencial en la representación celestial de Enlil es el número 7 cuya hermana, NINHURSAG, era incluida a veces, representada por el cortador umbilical.
  • Algunos expertos no han podido comprender el significado de la afirmación de Gudea, rey de Lagash: «el 7 celeste es 50». Los intentos de solución aritmética o matemática según la cual el número 7 se transforma en 50 fracasaron. La respuesta es sencilla: Gudea afirmaba que el cuerpo celeste «siete» simboliza al dios «cincuenta», el dios Enlil cuyo rango numérico era 50, es decir que su homólogo celeste es el 7º planeta.
  • Los textos hablan de los tiempos primitivos, cuando los dioses llegaron a la Tierra, Anu se quedó en el XII Planeta y sus dos hijos que habían bajado a la Tierra echaron suertes. EA se quedó con la «soberanía de lo Profundo» y a ENLIL «la Tierra se le dio para sus dominios». La respuesta al enigma aparece con toda su trascendencia: El planeta de ENLIL es la Tierra, para los nefilim, el 7o

En febrero de 1971, U.S.A. lanzó una nave espacial no tripulada con la misión más larga hasta esa fecha. Durante 21 meses viajó, más allá de Marte y el cinturón de asteroides, hasta un encuentro planificado a la perfección con Júpiter. Tal como habían previsto los científicos de la NASA, la inmensa fuerza gravitatoria de Júpiter «agarró» la nave y la arrojó al espacio exterior. Especulando con la posibilidad de que algún día el Pioneer 10 pudiera ser atraído por la fuerza gravitatoria de otro «sistema solar» y se estrellara en algún otro planeta del universo, le pusieron una placa de aluminio grabada con un «mensaje» pictográfico de signos y símbolos no demasiado diferentes de los utilizados en la primera escritura pictográfica de Sumer. El mensaje pretende explicar a los que encontraren la placa que:

  • La Humanidad es varón y hembra, de un tamaño que se relaciona con el tamaño y forma de la nave espacial. Representa a dos de los elementos químicos básicos de nuestro mundo y nuestra situación relacionada con determinada fuente interestelar de emisiones de radio. Representa a nuestro sistema solar como un Sol y 9 planetas, diciendo que «La nave viene del tercer planeta de este Sol». Nuestra astronomía está orientada a la idea de que la Tierra es el tercer planeta, contando desde el centro del sistema el Sol. Pero, para alguien que se acerca a nuestro sistema solar desde el exterior, el primer planeta que se encontrará será Plutón, el segundo Neptuno, el tercero Urano y no la Tierra. El cuarto Saturno, el quinto Júpiter, el sexto Marte. La Tierra sería el 7o. Además hay otro error, se omite al XII planeta porque no se ha avistado.

Salvo los nefilim, llegando a la Tierra después de pasar Plutón, Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter y Marte, habría considerado a la Tierra «el 7o». Suponiendo que los habitantes de la antigua Mesopotamia hubieran tenido el conocimiento o la sabiduría de contar la posición de la Tierra desde el borde del sistema solar y no desde el Sol, concluiríamos que conocían la existencia de Plutón, Neptuno y Urano. Dado que no podían tener noticia de estos planetas exteriores por sí mismos, la información, necesariamente, se las proporcionaron los nefilim que sabían de los planetas más allá de Saturno y por consiguiente, la Tierra contando desde el exterior es el 7o planeta.

  • La Tierra no es el único planeta cuya posición numérica en el sistema solar se representa simbólicamente. A Venus se le representa como una estrella de 8 puntas: Venus es el octavo planeta, el siguiente a la Tierra contando desde el exterior. La estrella de 8 puntas representa a la diosa Ishtar, cuyo planeta es Venus. Marte es el sexto planeta. Un sello cilíndrico muestra al dios asociado con Marte originalmente, Nergal y después Nabu, sentado en un trono bajo una «estrella» de 6 puntas como símbolo. Otros símbolos en el sello muestran al Sol, en gran medida como lo representaríamos hoy en día, la Luna y la cruz, símbolo del «Planeta del Cruce», el XII Planeta. En la época asiría, la «cuenta celeste» del planeta de un dios se solía indicar con el número correspondiente de símbolos de estrella colocado a lo largo del trono del dios. Así, una placa que representa al dios Ninurta ponía cuatro símbolos de estrella en su trono. Su planeta Saturno, es el cuarto planeta, tal como contaban los nefilim. Se han encontrado representaciones similares para la mayoría de los demás planetas.

El acontecimiento religioso más importante de la antigua Mesopotamia, los 12 días de Festividad del Año Nuevo, están repletos de simbolismo que tenía que ver con la órbita del XII Planeta, la estructura del sistema solar y el viaje de los nefilim a la Tierra. La mejor documentada de las «afirmaciones de fe» eran los rituales babilonios de Año Nuevo; cuyas evidencias demuestran que copiaron las tradiciones que se remontan a los inicios de la civilización sumeria donde la festividad seguía un ritual muy estricto y detallado; cada parte, acto y oración tenía un motivo basado en la tradición y un significado concreto.

  • Las ceremonias comenzaban el primer día de Nisán por tanto en el primer mes del año coincidiendo con el equinoccio de primavera.
  • Durante 11 días, todos los dioses con estatus celeste se unían a Marduk según un orden prescrito.
  • El XII día todos los dioses partían hacia su propia morada y Marduk se quedaba solo con todo su esplendor.

El paralelismo con la aparición de Marduk dentro del sistema planetario, su «visita» a los otros 11 miembros del sistema solar y la separación en el XII día dejando al XII Dios seguir como Rey de los Dioses, pero aislado de ellos es obvio.

  • Las ceremonias de esta Festividad simbolizaban el recorrido del XII Planeta. Los primeros 4 días que eran de preparación representan el paso de Marduk por los 4 primeros planetas Plutón, Neptuno, Urano y Saturno. Al término del cuarto día cuya noche se pasaba en vela, los rituales representan la aparición del planeta IKU (Júpiter) a la vista de Marduk, el celeste acercándose al lugar de la batalla; simbólicamente, el sumo sacerdote comenzaba a recitar «La Epopeya de la Creación» el relato de la batalla celeste.
  • Terminado este acto y con el comienzo del quinto día, los rituales representan la DODÈCUPLE proclamación de Marduk como «El Señor», afirmando que con posterioridad a la batalla celeste, empezó a haber 12 miembros en el sistema solar. Entonces, las recitaciones los nombraban y a las 12 constelaciones del zodiaco. También durante el quinto día, el dios Nabu hijo y heredero de Marduk llegaba en barco desde BORSIPPA, su centro de culto, pero sólo podía entrar en el complejo del templo de Babilonia al día siguiente, el sexto, pues por entonces, Nabu era miembro del panteón babilonio de 12 y el planeta que tenía asignado era Marte, el sexto planeta.
  • El Libro del Génesis nos dice que en seis días «el Cielo, la Tierra y toda su hueste» se terminaron. Los rituales babilonios, que conmemoraban los acontecimientos celestes que trajeron como resultado la creación del cinturón de asteroides y la Tierra, se terminaban también en los primeros seis días de Nisán.
  • Durante el 7o día, la fiesta centraba su atención en la Tierra. Aunque los detalles de los rituales del 7o día son escasos, FRANKFORT en “KINGSHIP AN THE GODS” cree que los dioses, dirigidos por Nabu promulgaban la liberación de Marduk de su prisión en «las Montañas de la Tierra Inferior». Dado que se han encontrado textos que hablan de las épicas luchas de Marduk con otros pretendientes a la soberanía de la Tierra, se puede conjeturar que los acontecimientos del 7o día eran una representación de la lucha de Marduk por la supremacía en la Tierra el «7o», sus derrotas iniciales, su victoria final y la usurpación de poderes.
  • Durante el octavo día de la Festividad del Año Nuevo en Babilonia, Marduk, victorioso en la Tierra, al igual que en el falsificado ENUMA ELISH le había hecho en los cielos, recibía los supremos poderes de manos de los dioses para después, en el noveno día, y acompañado por el rey y el populacho, se embarcaba en una procesión ritual que le llevaba desde su casa dentro del recinto sagrado de la ciudad hasta la «Casa de AKITU», que se encontraba en algún lugar en las afueras. Marduk y los 11 dioses visitantes permanecían en la casa hasta la undécima jornada para al día siguiente, en la duodécima, separarse y volver cada uno a su morada; finalizando la celebración.

Significativo aspecto de la festividad babilonia que revela su primitivo origen sumerio, es el referido a la Casa de AKITU. En varios estudios, como “THE BABYLONIAN AKITU FESTIVAL” de S. A. PALLIS, se demuestra que esta casa ya figuraba en las ceremonias religiosas de Sumer en época tan temprana como el tercer milenio a.C. Lo esencial consistía en una procesión sagrada en la que el dios reinante dejaba su morada o templo e iba atravesando varias estaciones, hasta un lugar fuera de la ciudad utilizando una embarcación especial, un «Barco Divino». Después, cuando terminaba de hacer lo que fuera en la Casa A.KI.TI, volvía al muelle de la ciudad con el mismo Barco Divino y desandaba el recorrido en medio de la celebración y el regocijo del rey y del populacho. El término sumerio A.KI.TI del cual se deriva el babilonio AKITU significa «fundar la vida en la Tierra» que acompañado por diversos aspectos del misterioso viaje, colige y simboliza el arriesgado pero exitoso viaje de los nefilim desde su hogar hasta el 7o planeta, la Tierra.

Las excavaciones dirigidas alrededor de 20 años en la antigua Babilonia, correlacionadas con los textos de los rituales babilonios, permitieron a los equipos de expertos dirigidos por F. WETZEL y F. H. WEISSBACHDAS HAUPTHEILIGTUM DES MARDUKS IN BABYLON” reconstruir el sagrado recinto de Marduk, los detalles arquitectónicos de su zigurat y el Camino Procesional, parte de los cuales se reconstruyeron después en el Museo del Antiguo Oriente Próximo de Berlín oriental. Los nombres simbólicos de las siete estaciones y el epíteto de Marduk en cada una de ellas se daban tanto en acadio como en sumerio, atestiguando la antigüedad y orígenes sumerios de la procesión y su simbolismo.

Las siete estaciones de la procesión de Marduk representan el viaje espacial de los Nefilim desde su planeta hasta la Tierra.

  • En La primera estación que se llamaba «Casa de Santidad» en acadio y «Casa de las Aguas Brillantes» en sumerio el epíteto de Marduk es «Soberano de los Cielos», representando el paso por Plutón.
  • El epíteto del dios en la segunda estación es ilegible; pero la estación se llamaba «Donde el Campo se Separa» era Neptuno.
  • El nombre, parcialmente mutilado, de la tercera estación que es Urano, comenzaba con las palabras «Situación frente al planeta…»; y el epíteto del dios cambiaba aquí a «Señor del Fuego Derramado».
  • La cuarta estación corresponde a un lugar de tormentas celestes cercano a Saturno, se llamaba «Lugar Santo de los Destinos» y Marduk recibía el nombre de «Señor de la Tormenta de las Aguas de AN y KI».
  • La quinta estación parecía menos turbulenta. Se llamaba «La Calzada» porque se hacía clara, corresponde a Júpiter y Marduk asumía el título de «Donde Aparece la Palabra del Pastor».
  • También se indicaba una navegación tranquila en la sexta estación, llamada «La Nave del Viajero», que es representada por Marte, donde el epíteto de Marduk cambiaba a «Dios de la Puerta Señalada».
  • La séptima estación era el Bit AKITU «casa de la fundación de la vida en la Tierra». Allí, Marduk tomaba el título de «Dios de la Casa del Descanso». Era la Tierra, el final del viaje, donde se le ofrecía a Marduk la «Casa del Descanso» «la casa de la fundación de la vida en la Tierra» del dios.

La «Administración Aeronáutica y Espacial» de los nefilim Lógicamente y de hecho, veía el sistema solar en 2 partes. La zona uno era de vuelo, que abarcaba el espacio ocupado por los siete planetas que se extienden desde Plutón a la Tierra. Los «Siete» aparecían juntos en textos que hablaban de los asuntos de dioses y hombres y de acontecimientos celestes. Eran «los siete que juzgan», «siete emisarios de Anu su rey» y fue por ellos que se consagró el número 7. Había «siete ciudades de antaño»; las ciudades tenían 7 puertas con 7 cerrojos; las bendiciones pedían 7 años de plenitud; las maldiciones, hambres y plagas durante 7 años; los matrimonios divinos se celebraban con «siete días de relaciones sexuales» y así sucesivamente. En las ceremonias solemnes, como las que se realizaban durante las raras visitas de Anu y su consorte, las deidades que representaban a los 7 Planetas tenían asignadas determinadas posiciones y ropajes ceremoniales

El segundo grupo, más allá de la zona de navegación, lo componían cuatro cuerpos celestes la Luna, Venus, Mercurio y el Sol y tratados como grupo aparte. Por ejemplo, las antiguas normas de protocolo decían: «Las deidades Adad, Sin, Shamash e Ishtar tendrán su sede en la corte hasta el amanecer». Tanto en astronomía como en genealogía divina, los dos grupos se consideraban por separado. Genealógicamente,

  • SIN la Luna era la cabeza del grupo de los «Cuatro». Shamash el Sol era hijo de SIN, Ishtar Venus, hija de SIN. Adad, Mercurio era el tío, hermano de Sin, siempre acompañaba a su sobrino Shamash y en especial, a su sobrina Ishtar.

En los cielos, se suponía que cada grupo estaba en su propia zona celeste y que había una «barrera celeste» que mantenía a los dos grupos separados. «Un importante texto astral-mitológico» según A. JEREMIAS en “THE OLD TESTAMENT IN THE LIGHT OF THE ANCIENT NEAR EAST” habla de un acontecimiento celeste excepcional, cuando los 7 «cruzaron al asalto la Barrera Celeste» cuyo altercado según parece, fue una alineación inhabitual de los 7 Planetas, «éstos se aliaron con el héroe Shamash el Sol y el valiente Adad Mercurio» lo cual signifique que todos ejercían su atracción gravitatoria en una única dirección. «Al mismo tiempo, Ishtar buscando un glorioso lugar para vivir con Anu, pretendía convertirse en Reina del Cielo» Venus estaba cambiando su situación, yendo a un «glorioso lugar para vivir». El mayor efecto lo Padeció SIN la Luna. «Los 7 que no temían las leyes… al dador de Luz, SIN, asediaron violentamente». Según este texto, la aparición del XII Planeta salvó a la ensombrecida Luna y la hizo «brillar en los cielos» de nuevo.

Los 4 estaban situados en una zona celeste que los sumerios llamaban GIR.HE.A «aguas celestes donde los cohetes se confunden», MU.HE «confusión de nave espacial», o UL.HE «banda de confusión». Estos términos adquieren sentido si asumimos que los nefilim consideraban los cielos del sistema solar en función del viaje espacial. Sólo recientemente, los ingenieros de la COMSAT (COMMUNICATIONS SATELLITE CORPORATION) han descubierto que el Sol y la Luna «engañan» a los satélites artificiales terrestres y los «hacen callar», se pueden «confundir» a causa de las lluvias de partículas de las erupciones solares o de los cambios en el reflejo que hace la Luna de los rayos infrarrojos. Los nefilim también sabían que las naves espaciales entraban en una «zona de confusión» a partir del momento en que pasaban la Tierra y se acercaban a Venus, Mercurio y el Sol.

LOS PLANETAS. Separados de los 4 por una supuesta barrera, los 7 estaban en una zona celeste para la cual los sumerios utilizaban el término UB. El que constaba de 7 partes llamadas en acadio GIPARU «residencias nocturnas». Existen pocas dudas acerca de que éste fuera el origen de las creencias de Oriente Próximo sobre los «Siete Cielos», Los siete «orbes» o «esferas» que comprendían el acadio KISHSHATU «la totalidad». El origen del término se encontraba en el sumerio SHU, que implicaba también «esa parte que era la más importante», la Suprema. De ahí que a los 7 Planetas se les llamara a veces «los Siete Brillantes SHU.NU» los Siete que «en la Parte Suprema descansan». A los Siete se les trataba con mayores detalles técnicos que a los Cuatro. Las listas celestes sumerias, babilonias y asirías los describían con diversos epítetos y los enumeraban en su orden correcto. Al suponer que los textos antiguos si podían hablar de los planetas que hay más allá de Saturno, resulta relativamente fácil la identificación y la comprensión de los significados de los nombres.

El primer planeta con el que se encontraban los nefilim en su viaje de aproximación al sistema solar era Plutón. Las listas mesopotámicas le llaman SHU.PA «supervisor del SHU», el planeta que vigila la aproximación a la Parte Suprema del sistema solar. Como los nefilim sólo podían aterrizar en la Tierra si sus naves espaciales eran lanzadas desde el XII Planeta bastante antes de llegar a las cercanías de la Tierra, es posible que cruzaran la órbita de Plutón no sólo como habitantes del XII Planeta, sino también como astronautas a bordo de una nave espacial. Un texto astronómico decía que el planeta SHUPA era aquel donde «la divinidad Enlil fijaba el destino del País» donde el dios encargado de la nave espacial establecía el rumbo hacia el planeta Tierra y el País de Sumer.

Después de SHUPA, estaba IRU «curva» o «rizo». En Neptuno, la nave espacial de los nefilim comenzaba su amplia vuelta hacia su objetivo final. En otra lista se nombra al planeta como HUM.BA, que connota «vegetación de tierras cenagosas». Si algún día exploramos Neptuno, ¿descubriremos que su insistente asociación con las aguas se debe a las ciénagas que los nefilim veían en él?

A Urano se le llamaba KAKKAB SHANAMMA «planeta que está repetido o que es el doble» ya que es el hermano gemelo de Neptuno, tanto en tamaño como en apariencia. Una lista sumeria le llama EN.TI.MASH.SIG «planeta de brillante vida verdosa». ¿Acaso Urano es un planeta en el que abunda la vegetación pantanosa?

Más allá de Urano, aparecía Saturno, un planeta gigante cerca de diez veces el tamaño de la Tierra que se distinguía por sus anillos, que se extienden en la distancia más de dos veces el diámetro del planeta. Dotado de una tremenda atracción gravitatoria y con sus misteriosos anillos, Saturno debe haber representado muchos peligros para los nefilim y sus naves espaciales. Esto quizás explicaría por qué le llamaban TAR.GALLU «el gran destructor». También se le llamaba KAK.SI.DI «arma de justicia» y SI.MUTU «aquel que por justicia mata». En todo el Oriente Próximo de la antigüedad, Saturno representó al que castigaba al injusto. ¿Eran estos nombres una expresión de temor, o acaso hacían referencia a verdaderos accidentes espaciales?

Recuérdese que los rituales AKITU hacen referencia a «las tormentas de las aguas» entre AN y KI durante el cuarto día cuando la nave espacial estaba entre ANSHAR (Saturno) y KISHAR (Júpiter). Un texto sumerio muy antiguo que desde su primera publicación en 1912 se supone «un texto mágico antiguo», registra muy posiblemente la pérdida de una nave espacial y de sus 50 tripulantes. Cuenta que Marduk, al llegar a Eridü, acudió rápidamente a su padre EA con terribles noticias:

  • «Ha sido creado como un arma; ha atacado como la muerte… A los Anunnaki, que eran cincuenta, los ha destruido… Al SHU.SAR, que vuela como un ave, lo ha herido en el pecho». El texto no identifica al destructor del SHU.SAR el «cazador supremo» volante y de sus 50 astronautas. Pero el temor del peligro celeste era evidente sólo en lo referente a Saturno.

Los nefilim debían sentir un gran alivio cuando pasaban Saturno y comenzaban a ver a Júpiter el quinto planeta llamado BARBARU «brillante» así como SAG.ME.GAR «grande, donde se abrochan los trajes espaciales». Otro nombre de Júpiter, SIB.ZI.AN.NA «guía verdadero en los cielos» describía también su probable papel en el viaje a la Tierra: era la señal para trazar una curva en el difícil paso entre Júpiter y Marte y la entrada en la peligrosa zona del cinturón de asteroides. Por sus epítetos era el punto en el que los nefilim se ponían sus mes, sus trajes espaciales.

Marte recibía el apropiado nombre de UTU.KA. GAB.A «luz establecida a la puerta de las aguas» recordándonos las descripciones sumerias y bíblicas del cinturón de asteroides como del «brazalete» celeste que separa las «aguas superiores» de las «aguas inferiores» del sistema solar. A Marte se le llamaba SHELIBBU «uno cerca del centro» del sistema solar. Un dibujo poco común de un sello cilíndrico sugiere que al pasar Marte, la nave espacial nefilim que llegaba establecía comunicación permanente con el «Control de la Misión» en la Tierra. El objeto central de este antiguo dibujo simula el símbolo del XII Planeta, el Globo Alado algo diferente: más mecánico y manufacturado que natural. Sus «alas» parecen paneles solares de los que utilizan las naves espaciales norteamericanas para convertir la energía solar en electricidad. Las dos antenas no se prestan a error. La nave circular con su parte superior similar a una corona y sus alas y antenas extendidas, está situada en los cielos, entre Marte la estrella de 6 puntas y la Tierra y la Luna. En la Tierra una divinidad extiende su mano recibiendo a un astronauta que está todavía en los cielos, cerca de Marte. Al astronauta se le muestra portando un casco con visor y una coraza. La parte inferior de su traje es como la de un «hombre-pez» quizás, un requisito ante un posible amerizaje de emergencia en el océano. En una mano sostiene un instrumento; con la otra parece responder al saludo de la Tierra. Y después en la navegación, estaba la Tierra el 7o planeta. En la lista de los «Siete Dioses Celestes» se le llamaba SHU.GI «buen lugar de descanso de SHU». También significaba «el país de la conclusión de SHU», de la Parte Suprema del sistema solar el destino del largo viaje espacial.

Aunque en Oriente Próximo antiguo, el sonido GI se transformaba a veces en un sonido familiar, KI «Tierra», «país o tierra seca», la pronunciación y la sílaba GI perdura hasta nuestros días en su sentido original, exactamente en el sentido que tenía para los nefilim: geografía, geometría, geología. En su forma pictográfica más antigua, el signo SHU.GI significaba también SHIBU «el 7o». Los textos astronómicos decían: SHAR SHADI IL ENLIL ANA KAKKAB SHU.GI IKABBI «El Señor de las Montañas, el divino Enlil, es idéntico al planeta SHUGI».

EL DESTINO FINAL. Al igual que las siete estaciones del viaje de Marduk, los nombres de los planetas también nos hablan de un vuelo espacial. El destino final del viaje era el 7o planeta, la Tierra. Nunca sabremos si dentro de quién sabe cuántos años o siglos, alguien en otro planeta, encontrará y comprenderá el mensaje que se puso en la placa del Pioneer 10. Del mismo modo, quizás se considere absurdo esperar que encontremos en la Tierra una placa similar, pero al revés, una placa que diera información a los terrestres sobre la localización y el rumbo del XII Planeta. Sin embargo, tan extraordinaria evidencia existe en una tablilla de arcilla que se encontró en las ruinas de la Biblioteca Real de Nínive, copia asiria de una tablilla sumeria anterior que es un disco circular y aunque algunos signos cuneiformes que hay en ella se han conservado excelentemente bien, los pocos expertos que se tomaron el trabajo de descifrarla terminaron diciendo que era «el más desconcertante documento mesopotámico».

En 1912, L. W. KING, posteriormente conservador de las antigüedades asirías y babilonias del Museo Británico, hizo una meticulosa copia del disco que está dividido en 8 segmentos. En las partes no deterioradas aparecen formas geométricas que no se han visto en ningún otro objeto antiguo, diseñadas y dibujadas con considerable precisión. Entre ellas hay flechas, triángulos, líneas de intersección e incluso una elipse, una curva geométrico-matemática que con anterioridad al descubrimiento, se creía que no conocían en la antigüedad. La inhabitual placa fue puesta por primera vez a la mirada de la comunidad científica en un informe presentado ante la BRITISH ROYAL ASTRONOMICAL SOCIETY el 9 de enero de 1880. R. H. M. BOSANQUET y A. H. SAYCE, en uno de los primeros discursos que se hicieron sobre «La Astronomía Babilonia», se refirieron a ella como un planisferio la reproducción de una superficie esférica en una mapa plano y anunciaron que algunos signos cuneiformes de la placa «sugieren medidas… parecen tener algún significado técnico». Los muchos nombres de cuerpos celestes que aparecen en los ocho segmentos de la placa dejan claro su carácter astronómico. BOSANQUET y SAYCE estaban especialmente intrigados con los 7 «puntos» de uno de los segmentos. Decían que quizás representaran las fases de la Luna, si no fuera por el hecho de que los puntos aparecían a lo largo de una línea donde se citaba a «la estrella de estrellas» DIL.GAN y a un cuerpo celeste llamado APIN.

«No cabe duda de que esta enigmática figura es susceptible de una explicación sencilla», decían pero sus esfuerzos solo fueron hasta la lectura correcta de los valores fonéticos de los signos cuneiformes en un planisferio celeste. Cuando la ROYAL ASTRONOMICAL SOCIETY publicó un esbozo del planisferio, J. OPPERT y P. JENSEN avanzaron algo más en la lectura de los nombres de alguna estrella o planeta. En 1891 el Dr. FRITZ HOMMEL, en un artículo publicado en una revista alemana «DIE ASTRONOMIE DER ALTEN CHALDAER» llamó la atención sobre el hecho de que cada uno de los ocho segmentos del planisferio formaba un ángulo de 45º, por lo que concluyó que en la tablilla se representaba un barrido total del firmamento los 360 grados de los cielos y sugirió que el punto focal marcaba alguna situación «en los cielos babilonios». Así quedó el tema hasta que ERNST F. WEIDNER, en un artículo publicado en 1912 “BABYLONIACA: «ZUR BABYLONISCHEN ASTRONOMIE»” primero y después en su principal libro de texto HANDBUCH DER BABYLONISCHEN ASTRONOMIE en 1915, analizó exhaustivamente la tablilla para concluir desconcertado que no tenía sentido porque mientras las formas geométricas y los nombres de las estrellas o planetas escritos dentro de los distintos segmentos eran legibles o inteligibles aun cuando su significado y propósito no estuvieran claros, las inscripciones a lo largo de las líneas que discurren en ángulos de 45º entre sí, simplemente no tenían sentido ya que Constituían invariablemente, una serie de sílabas repetidas en la lengua asiría de la tablilla. Iban, por ejemplo, así:

  • LU BUR DI LU BUR DI LU BUR DI – BAT BAT BAT KASH KASH KASH KASH ALU ALU ALU ALU

Concluyó que la placa era tanto astronómica como astrológica, utilizada como tablilla mágica para exorcismos, al igual que otros textos donde aparecían sílabas repetidas. Con esto, se perdió cualquier interés posterior en una tablilla única.

Pero las inscripciones de esta tablilla muestran un aspecto totalmente diferente si se leen no como signos lingüísticos asirios, sino como palabras silábicas sumerias ya que esta tablilla es una copia asiria de un original sumerio anterior. Si observamos uno de los segmentos al que podríamos dar el número I, sus sílabas adquieren literalmente, pleno significado utilizando el valor sumerio de estas palabras silábicas.

  • NA NA NA NA A NA A NA UN (a lo largo de la línea descendente) – SHA SHA SHA SHA SHA SHA (a lo largo de la circunferencia) – SHAM SHAM BUR KUR KUR (a lo largo de la línea horizontal)

Lo que se revela aquí es un mapa de ruta que marca el camino por el cual el dios Enlil «iba por los planetas» acompañado por algunas instrucciones de funcionamiento. La línea inclinada a 45º grados parece indicar la de descenso de la nave espacial desde un punto que está «alto alto alto alto» a través de «nubes de vapor» y una zona inferior en la que no hay vapor, hacia el punto del horizonte donde los cielos y el suelo se encuentran.

En los cielos cercanos a la línea horizontal, las instrucciones a los astronautas cobran sentido: se les dice «preparen preparen preparen» sus instrumentos para la aproximación final; después, cuando se acercan al suelo, los «cohetes, cohetes» se encienden para detener la nave que según parece, se elevaría «remontar» antes de alcanzar el punto de aterrizaje, dado que tenía que pasar por encima de terrenos altos o escabrosos «montaña montaña».

La información que proporciona este segmento pertenece claramente, a un viaje espacial del mismo Enlil. En este primer segmento, se nos da un esbozo geométrico preciso de dos triángulos conectados por una línea que gira en ángulo. La línea representa una ruta, pues la inscripción afirma con claridad que el esbozo muestra cómo «la deidad Enlil iba por los planetas». El punto de salida es el triángulo de la izquierda, que representa las partes más alejadas del sistema solar; la zona objetivo está a la derecha, donde todos los segmentos convergen hacia el punto de aterrizaje. El triángulo de la izquierda que aparece con la base abierta, se parece a un conocido signo de la escritura pictográfica de Oriente Próximo; su significado se puede interpretar como «el dominio del soberano, el país montañoso». El triángulo de la derecha viene identificado por la inscripción SHU UT IL ENLIL «Camino del dios Enlil»; término que como ya sabemos, identifica a los cielos septentrionales de la Tierra.

La línea angulada, por tanto, conecta lo que se cree debió ser el XII Planeta «el dominio del soberano, el país montañoso» con los cielos de la Tierra. La ruta pasa entre dos cuerpos celestes DILGAN y APIN. Algunos expertos sostienen que estos eran los nombres de estrellas distantes o partes de constelaciones. Si las actuales naves espaciales tripuladas y no tripuladas navegan a través de situaciones «fijas» predeterminadas por brillantes estrellas, no se puede descartar que los nefilim utilizaran una técnica de navegación similar. Sin embargo, la idea de que estos dos nombres se aplicaran a tales estrellas distantes no parece encajar con el significado de sus nombres: DIL.GAN significa, literalmente, «la primera estación» y APIN «donde se establece el curso correcto». Los significados de los nombres indican estaciones en el camino, puntos por los que hay que pasar. Es más acorde lo de autoridades como Thompson, EPPING y STRASSMAIER, que identificaron a APIN con el planeta Marte. Así el significado del esbozo se aclara: la ruta entre el Planeta del Reino y los cielos de la Tierra pasaba entre Júpiter «la primera estación» y Marte «donde se establece el curso correcto».

La terminología que relaciona los nombres descriptivos de los planetas con su papel en el viaje espacial de los nefilim, se adecua a los nombres y epítetos de las listas de los 7 Planetas SHU. La inscripción que afirma que ésta era la ruta de Enlil aparece debajo de una fila de 7 puntos, los 7 Planetas que hay entre Plutón y la Tierra. No sorprende por tanto, que los 4 cuerpos celestes que restan, los de la «zona de confusión», se muestren por separado, más allá de los cielos septentrionales de la Tierra y de la banda celeste.

En el resto de segmentos no deteriorados de la tablilla, se hace evidente también que se trata de un mapa del espacio y un manual de vuelo. Siguiendo en la dirección opuesta a las manecillas del reloj, la parte legible del siguiente segmento lleva la inscripción: «tomar tomar tomar lanzar lanzar lanzar lanzar completar completar». En el tercer segmento, donde se ve una parte de la inusual forma elíptica, las inscripciones legibles son «KAKKAB SIB.ZI.AN.NA… enviado de AN.NA… divinidad ISH.TAR» y la intrigante sentencia: «Deidad NI.NI supervisor del descenso». En el cuarto segmento, que tiene lo que parecen ser indicaciones sobre cómo establecer el destino de uno en función de cierto grupo de estrellas, la línea de descenso se identifica, concretamente, con la línea de horizonte: la palabra cielo se repite once veces bajo la línea. ¿Acaso este segmento no representará una fase del vuelo cercana a la Tierra, cercana al lugar de aterrizaje? Éste podría ser, de hecho, el sentido de la leyenda que aparece sobre la línea horizontal: «colinas colinas colinas colinas cima cima cima cima ciudad ciudad ciudad ciudad». La inscripción que hay en el centro dice: «KAKKAB MASH.TAB.BA [Géminis] cuyo encuentro está fijado; KAKKAB SIB.ZI.AN.NA [Júpiter] proporciona el conocimiento».

Si, como parece ser el caso, los segmentos se disponen en una secuencia de aproximación, casi puede compartir la excitación de los nefilim cuando se acercaban al espaciopuerto de la Tierra. El siguiente segmento, que identifica de nuevo la línea de descenso como «cielo cielo cielo», dice también: Nuestra luz nuestra luz nuestra luz cambio cambio cambio cambio observa el sendero y el alto suelo… tierra llana… La línea horizontal tiene, por vez primera, cifras:

  • cohete cohete cohete ascenso – 40 40 40 – 40 40 20 22 22 – Planear

La línea superior del siguiente segmento ya no dice «cielo cielo», sino «canal canal 100 100 100 100 100 100 100». Se puede discernir un patrón en este segmento, en gran medida deteriorado. A lo largo de una de las líneas, la inscripción dice: «ASHSHUR», que puede significar «El que ve» o «ver». El 7o segmento está demasiado deteriorado para poder examinarlo; las pocas sílabas discernibles que tiene significan «distante distante… avistar avistar» y las instrucciones dicen «presionar abajo». El octavo y último segmento, está casi completo. Las líneas direccionales, las flechas y las inscripciones marcan un sendero entre dos planetas. Las indicaciones de «remontar montaña montaña», muestran cuatro grupos con cruces, donde pone dos veces «combustible agua grano» y dos veces «vapor agua grano». ¿Sería en este segmento donde se hablaría de la preparación para el vuelo hacia la Tierra, o del abastecimiento para el vuelo de regreso al XII Planeta? Quizás se tratase de lo último, pues la línea con la flecha puntiaguda que apunta hacia el lugar de aterrizaje en la Tierra tiene en su otro extremo, otra «flecha» apuntando en dirección opuesta y con la leyenda «Regreso».

Cuando EA se las ingenió para que el emisario de Anu «hiciera tomar a ADAPA el camino del Cielo» y Anu descubrió el ardid, éste exigió saber: ¿Por qué EA, a un despreciable humano, le había revelado el plano Cielo Tierra y lo distinguió prestándole un Shem para él? En el planisferio que acabamos de descifrar vemos, realmente este mapa de ruta, «un plano de Cielo-Tierra». Con el lenguaje de signos y con palabras, los nefilim nos esbozaron la ruta desde su planeta hasta el nuestro. Textos que ofrecen datos de distancias celestes, leídos en términos de viaje desde el XII Planeta.

Uno de tales textos, encontrado en las ruinas de Nippur se cree de unos 4.000 años de antigüedad, conservado en la Colección HILPRECHT de la Universidad NEUGEBAUER de Jena, Alemania. O. “THE EXACT SCIENCES IN ANTIQUITY” afirma que la tablilla era indudablemente, una copia «de una composición original más antigua»; en la que se dan proporciones de distancias celestes, comenzando por la distancia que hay entre la Luna y la Tierra, para después cruzar el espacio hasta otros seis planetas. La segunda parte del texto parece haber proporcionado las fórmulas matemáticas para resolver cualquier problema interplanetario, planteando según algunas lecturas:

  • 40 4 20 6 40 x 9 es 6 40 – 13 KASBU 10 USH MUL SHU.PA ELI MUL GIR SUD – 40 4 20 6 40 x 7 es 5 11 6 40 – 10 KASBU 11 USH 61/2 GAR 2 U MUL GIR TAB ELI MUL SHU.PA SUD

Los expertos nunca se han puesto del todo de acuerdo a la hora de leer las unidades de medida de esta parte del texto y el Dr. J. OELSNER, custodio de la Colección sugirió una nueva lectura. Sin embargo, está claro que las distancias medidas en la segunda parte del texto son de SHU.PA Plutón. Sólo los nefilim, atravesando órbitas planetarias, podrían haber elaborado estas fórmulas, pues sólo ellos necesitaban estos datos. Tomando en consideración que tanto su propio planeta como su objetivo la Tierra, se encontraban en movimiento constante, los nefilim tenían que apuntar su nave no adonde la Tierra estaba en el momento del lanzamiento, sino adonde estaría en el momento de la llegada. Sin riesgo de error los nefilim elaboraban sus trayectorias de forma muy similar a como los científicos actuales planifican las misiones a la Luna y a otros planetas. Probablemente, la nave espacial de los nefilim se lanzaría en la dirección de la propia órbita del XII Planeta, pero bastante antes de su llegada a las cercanías de la Tierra. Basándonos en esto y en una miríada de factores más, se ha elaborado junto con AMNON SITCHIN, doctor en aeronáutica e ingeniería, dos trayectorias alternativas para la nave espacial.

La primera de ellas supondría el lanzamiento de la nave desde el XII Planeta antes de que alcanzara su apogeo el punto más lejano de su órbita. Ciertamente, con pocas necesidades energéticas, la nave no tendría que cambiar tanto su curso como aminorar la velocidad. Mientras que el XII Planeta un vehículo espacial, también aun cuando fuera enorme continuaba en su vasta órbita elíptica, la nave espacial seguiría un rumbo elíptico mucho más corto, y alcanzaría la Tierra bastante antes que el XII Planeta. Esta alternativa puede haber tenido para los nefilim tanto ventajas como inconvenientes.

El período total de 3.600 años terrestres que se aplicaba al ejercicio de cargos y otras actividades de los nefilim en la Tierra, sugiere que probablemente prefirieran la segunda opción, la de un viaje corto y la estancia en los cielos de la Tierra coincidiendo con la llegada del XII Planeta mismo. Esto hubiera supuesto el lanzamiento de la nave espacial (C) cuando el XII Planeta se encontrara, más o menos a mitad de camino de regreso desde su apogeo. Con la creciente velocidad del planeta, la nave espacial precisaría de potentes motores para adelantar a su planeta madre y alcanzar la Tierra (D) unos cuantos años antes que el XII Planeta. Basados en complejos datos técnicos así como en las pistas encontradas en los textos mesopotámicos, parece que los nefilim adoptaron para sus misiones a la Tierra el mismo enfoque que utilizó la NASA para sus misiones a la Luna: Cuando la nave principal se acercaba al planeta de destino la Tierra, se situaba en órbita alrededor de él sin llegar a aterrizar y era una nave más pequeña la que se liberaba desde la nave nodriza y realizaba el verdadero aterrizaje. Por difíciles y precisos que tuvieran que ser los aterrizajes, los despegues desde la Tierra deben haber sido aún más complicados. La nave de aterrizaje tendría que reunirse con la nave madre, que a su vez tendría que encender entonces sus motores y acelerar hasta velocidades altísimas para poder dar alcance al XII Planeta, que estaría atravesando entonces su perigeo entre Marte y Júpiter en su punto de máxima velocidad orbital. El Dr. Sitchin ha calculado que debían de haber 3 puntos en la órbita de la nave espacial sobre la Tierra que les concederían la propulsión suficiente para alcanzar al XII Planeta. Estas tres alternativas les ofrecerían a los nefilim la posibilidad de alcanzar su planeta en el plazo de 1.1 a 1.6 años terrestres. Precisarían de un territorio adecuado, de la buena dirección desde la Tierra y de una perfecta coordinación con el planeta madre para tener éxito en las llegadas, los aterrizajes, los despegues y las partidas desde nuestro planeta. Como veremos, los nefilim cumplían con todos estos requisitos.

 

LAS CIUDADES DE LOS DIOSES. La historia del primer asentamiento en la Tierra de unos seres inteligentes es una impresionante saga no menos inspiradora que el descubrimiento de América o la circunnavegación de la Tierra. Fue algo de máxima importancia pues gracias a esta aventura, nosotros y nuestras civilizaciones existimos hoy en día. «La Epopeya de la Creación» dice que los «dioses» llegaron a la Tierra gracias a una decisión deliberada de su líder. La versión babilonia atribuye la decisión a Marduk que esperó hasta que el suelo se secó y endureció lo suficiente para permitir el aterrizaje y las operaciones de construcción. Después anunció su decisión al grupo de astronautas: En lo profundo de Arriba, donde habéis estado residiendo, «La Regia Casa de Arriba» he levantado. Ahora, una imagen de ésta voy a construir en El Abajo. Y explicó su propósito: Cuando desde los Cielos a la asamblea descendáis, habrá un sitio de descanso por la noche para recibiros a todos. Lo llamaré «Babilonia» La Puerta de los Dioses. La Tierra no sería solo objeto de visita o breve estancia exploratoria sino «un hogar lejos del hogar» permanente. Por viajar a bordo de un planeta que en sí mismo, era una especie de nave espacial cruzando los senderos de la mayoría de los demás planetas, no hay duda de que los nefilim explorarían los cielos, en primer lugar desde la superficie de su propio planeta seguido de exploraciones no tripuladas y más pronto o más tarde, misiones tripuladas a otros planetas.

Dado que los nefilim buscaban un «hogar» adicional, la Tierra era un lugar favorable. Sus tonos azules indicio de agua y aire sustentadores de vida; sus marrones de tierra firme; sus verdes, vegetación y base para vida animal. Cuando por fin llegaron debió parecerles diferente a lo que hubiera parecido a unos astronautas en la actualidad, pues estaba en mitad de una época glacial, un período que se convertiría en una de las fases más congelantes y DESCONGELANTES del clima en la Tierra. El Primer período glacial comenzó hace unos 600.000 años. Primer calentamiento período inter glacial hace 550.000 años.

El Segundo período glacial hace 480.000 a 430.000 años, época en que los nefilim llegaron a la Tierra, alrededor de 1/3 del suelo firme estaba cubierta de capas de hielo y glaciares. Con tanta agua helada, las lluvias eran escasas, pero no en todas partes Debido a las peculiaridades de los patrones de viento y al terreno. Algunas zonas actuales bien provistas de agua eran estériles entonces y algunas zonas que sólo tienen lluvias estacionales, tenían lluvias durante todo el año por aquel entonces.

Los niveles del mar eran más bajos debido cantidad de agua capturada como hielo sobre las masas de tierra. Durante las dos eras glaciales principales, esos niveles estaban entre 180 y 215 metros más bajos que en la actualidad. Había más tierra firme donde ahora hay mares y costas. Los ríos corriendo por profundas gargantas y cañones con cursos por terrenos rocosos o lechos por terrenos blandos y arcillosos, llegaban a los mares con glaciares a través de inmensas tierras pantanosas. En mitad de una situación climática y geográfica de este tipo, los nefilim establecieron su primera morada los nefilim en algún lugar que tuviera un clima relativamente templado donde unos simples refugios fueran suficientes y donde se pudieran mover con ropas ligeras sin pesados trajes aislantes; donde encontraran agua para beber, lavarse y otros propósitos industriales, así como para el sostenimiento de la vida vegetal y animal necesarias para la alimentación. Los ríos servirían para facilitar la irrigación de grandes extensiones de tierra y proporcionar un medio de transporte adecuado. Sólo una estrechísima zona reunía todos estos requisitos junto con grandes terrenos llanos necesarios para los aterrizajes. Entonces centraron su atención en los tres principales sistemas fluviales y sus llanuras: el Nilo, el Indo y el Tigris-Éufrates. Cada una de estas cuencas fluviales reunía las condiciones necesarias para la primera colonización que con el tiempo se convertirían en el centro de una civilización.

Los nefilim no ignoraron la necesidad de combustible y energía. El petróleo ha sido fuente versátil y abundante de energía, calor y luz y materia prima vital en la elaboración de infinidad de bienes esenciales. Los nefilim, a juzgar por las prácticas y registros sumerios, hicieron amplio uso del petróleo y sus derivados y sería razonable pensar que en búsqueda del hábitat más adecuado, prefirieron un lugar rico en petróleo. Con esto en menté probablemente dejarían el valle del Indo como última elección. Al valle del Nilo le darían el segundo lugar; geológicamente, se encuentra en una importante zona rocosa sedimentaria, pero el petróleo allí, se encuentra a cierta distancia del valle y requiere de una profunda perforación. Mesopotamia La Tierra de los Dos Ríos era sin duda el lugar al que se le dio la primera posición. Uno de los campos petrolíferos más ricos del mundo se extiende desde el Golfo Pérsico hasta las montañas donde nacen el Tigris y el Éufrates. En la antigua Sumer ahora el sur de Iraq, los betunes, alquitranes, Peces y asfaltos borboteaban o manaban en la superficie de forma natural. No por casualidad los sumerios tenían nombres para todas las sustancias bituminosas petróleo, crudos, asfaltos naturales, rocas asfálticas, alquitranes, asfaltos pirogénicos, masillas, ceras y peces. Tenían 9 nombres diferentes para los distintos betunes. En comparación a la lengua de los antiguos egipcios sólo había 2 de éstos y en sánscrito, 3.

 

EL EDÉN. El Génesis describe al Edén la morada de Dios en la Tierra como un lugar de clima templado, cálido aunque aireado, pues Dios salía a pasear por las tardes para refrescarse con la brisa. Con buena tierra que se prestaba para la agricultura y la horticultura y una red de 4 ríos para el agua. «Y el nombre del tercer río era HIDEKEL Tigris el que fluye hacia el este de Asiria y el cuarto era el Éufrates». En tanto que no son concluyentes las opiniones referentes a la identidad de los dos primeros ríos, el PISHON «abundante» y el GIHON «el que mana». Algunos estudiosos sitúan el Edén en el norte de Mesopotamia, donde tienen su origen los dos ríos y dos afluentes menores; otros como E. A. SPEISER en “THE RIVERS OF PARADISÉ” creen que los cuatro ríos convergían en la cabecera del Golfo Pérsico, de manera que el Edén no estaba en el norte sino en el sur de Mesopotamia. El nombre bíblico Edén es de origen mesopotámico y proviene del acadio EDINU que significa «llano». Recordemos que el título «divino» de los dioses antiguos era DIN.GIR «los justos de los cohetes». El nombre sumerio para la morada de los dioses, E.DIN, habría significado «hogar de los justos» que se adaptada perfectamente a la descripción. La elección de Mesopotamia vendría probablemente motivada por otra consideración importante. Aunque con el tiempo los nefilim construyeron un espaciopuerto en tierra firme, algunas evidencias sugieren que al principio amerizaban en el interior de una cápsula herméticamente cerrada. Mesopotamia ofrecía la proximidad 2 mares el Océano índico al sur y el Mediterráneo al oeste de modo que, en caso de emergencia el amerizaje no habría dependido de una sola opción. También era esencial una buena bahía o un golfo desde donde poder emprender grandes viajes.

OANNES. En textos y dibujos antiguos, a las naves nefilim se les llamaba «barcos celestes». Uno puede imaginar que el aterrizaje de estos astronautas «marítimos» podría haberse descrito en los antiguos relatos épicos como la aparición de una especie de submarino de los cielos en el mar, del cual emergieran unos «hombres-pez» y desembarcaran. Los textos mencionan que algunos de los AB.GAL que gobernaban las naves espaciales iban vestidos como un pez. Un texto que habla de los viajes divinos de Ishtar la muestra buscando al «Gran GALLU» navegante jefe que se había ido en «un barco hundido». BEROSO transmitió leyendas relativas a OANNES el «Ser Dotado de Razón», un dios que apareció desde «el mar eritreo que bordeaba Babilonia» en el primer año del descenso del Reino del Cielo. Aunque OANNES parecía un pez, tenía cabeza humana debajo de la cabeza de pez y tenía pies humanos debajo de la cola de pez. «Su voz y su lengua también eran articulados y humanos». Los tres historiadores griegos, a través de los cuales sabemos lo que BEROSO escribió, decían que estos hombres-pez divinos llegaban periódicamente a la costa desde el «mar eritreo» la masa de agua que conocemos ahora como Mar Arábigo la parte occidental del Océano índico.

 

ERIDÜ. Los nefilim amerizaban en el Océano índico a cientos de kilómetros del lugar elegido en Mesopotamia en vez de en el Golfo Pérsico que está mucho más cerca porque según Las crónicas antiguas los primeros aterrizajes tuvieron lugar durante el segundo período glacial, cuando el Golfo Pérsico de hoy no era un mar sino una gran extensión de tierras pantanosas y lagos poco profundos más allá de lo que en la actualidad es la costa en los cuales era imposible el amerizaje. Después de descender en el Mar Arábigo, los primeros seres inteligentes en la Tierra se trasladaron hasta el filo de los pantanos y establecieron su primer asentamiento en nuestro planeta: Mesopotamia a la que llamaron E.RI.DU «casa construida en la lejanía». ¡Qué nombre más apropiado! Hasta el día de hoy, la palabra persa ORDU significa «campamento». Es una palabra cuyo significado ha echado raíces en todos los idiomas: a la poblada Tierra se le llama ERDE en alemán, ERDA en antiguo alto alemán, JÓRDH en islandés, JORD en danés, AIRTHA en gótico, ERTHE en inglés medio y volviendo geográficamente y en el tiempo, «Tierra» EARTH en inglés era ARATHA o EREDS en arameo, ERD o ERTZ en kurdo, y ERETZ en hebreo. En ERIDÜ, en el sur de Mesopotamia, los nefilim establecieron la Estación Tierra 1, un solitario puesto avanzado en un planeta medio congelado.

Los textos sumerios, confirmados por las posteriores traducciones acadias, hacen una relación de asentamientos originales o «ciudades» de los nefilim en el orden en el que se fundaron, se dice a qué dios se puso al cargo de cada uno de estos asentamientos. El texto sumerio que se cree el original del acadio «Las Tablillas del Diluvio», dice respecto de 5 de las primeras ciudades:

  • Después de que el reino fuera bajado desde el cielo, después de que la sublime corona, el trono del reino fuera bajado desde el cielo, él… perfeccionó los procedimientos, las divinas ordenanzas… Fundó cinco ciudades en lugares puros, les dio sus nombres, las dispuso como centros. La primera de estas ciudades, ERIDÚ, se la dio a NUDIMMUD, el líder. La segunda, BAD-TIBIRA, se la dio a NUGIG. La tercera, LARAK, se la dio a PABILSAG. La cuarta, SIPPAR, se la dio al héroe UTU. La quinta, SHURUPPAK, se la dio a SUD.

 

EN.KI. El nombre del dios que bajó el Reino desde el Cielo, planificó el asentamiento de Eridü, de 4 ciudades más y nombró a sus gobernadores o comandantes, desgraciadamente, se ha perdido. Todos los textos concuerdan en que el dios que caminó por el agua hasta la orilla de los pantanos y dijo «Aquí nos instalaremos» fue Enki apodado «NUDIMMUD» «aquel que hace cosas». Sus 2 nombres EN.KI «señor del suelo firme» y E.A «cuya casa es el agua» eran los apropiados. Eridü, quedó como centro de culto y sede del poder de Enki a lo largo de toda la historia de Mesopotamia construida sobre un terreno elevado artificialmente por encima de las aguas pantanosas. Las evidencias se encuentran en un texto llamado por S. N. KRAMER «El Mito de Enki y Eridü»:

  • El señor de la profundidad acuosa, el rey Enki… construyó su casa… En Eridü construyó la Casa de la Ribera del Agua… El rey Enki… ha construido una casa: Eridü, como una montaña, ha elevado desde la tierra; en un buen lugar la ha construido.

Éste y otros textos en su mayor parte fragmentarios, sugieren que una de las primeras preocupaciones de los «colonos» en la Tierra tuvo que ver con lagos poco profundos y ciénagas. «Él trajo…; estableció la limpieza de los ríos pequeños». El dragado de los lechos de riachuelos y afluentes para mejorar el flujo de las aguas se hizo con el propósito de drenar las ciénagas, conseguir agua limpia y potable y poner en marcha un sistema de irrigación controlada. Las narraciones sumerias también ofrecen indicios del rellenado con tierra o de la construcción de diques para proteger las primeras casas de las omnipresentes aguas.

Un texto llamado por los expertos el «mito» de «Enki y la Ordenación de la Tierra», uno de los poemas narrativos sumerios más largos y mejor preservados que se hayan descubierto, de 470 líneas, 375 de las cuales perfectamente legibles con un inicio de 50 líneas. Desgraciadamente roto, se dedican a la exaltación de Enki y al establecimiento de sus relaciones con Anu su padre, la divinidad jefe, con Ninti su hermana y con Enlil su hermano. Después de estas introducciones, el mismo Enki «coge el micrófono». Por fantástico que parezca, es un informe en primera persona en el que Enki relata su llegada a la Tierra.

  • «Cuando llegué a la Tierra, estaba todo inundado. Cuando llegué a sus verdes praderas, montones y montículos se levantaron bajo mis órdenes. Construí mi casa en un lugar puro… Mi casa, su sombra se extiende sobre el Pantano de la Serpiente… las carpas agitan sus colas en él entre los pequeños juncos GIZI»

El poema pasa entonces a describir y registrar, en tercera persona, los logros de Enki. He aquí algunos versos:

El marcó el pantano, puso en él carpa y… -pescado; Marcó el matorral de cañas, puso en él… juncos y juncos verdes. A ENBILULU, el Inspector de Canales, lo puso al cargo de los pantanos. Fue él el que puso la red para que no escaparan los peces, de cuya trampa no… Escapa, de cuyo cepo ningún pájaro escapa, … El hijo de… un dios al que le gustan los peces. Enki puso al cargo de los peces y los pájaros. A ENKIMDU, el de la zanja y el dique, Enki lo puso al cargo de la zanja y el dique. Él cuyo… molde dirige, a KULLA, el hacedor de ladrillos del País, Enki lo puso al cargo del molde y el ladrillo.

El poema enumera otros logros de Enki, como la purificación de las aguas del Tigris y la unión por medio de un canal del Tigris y el Éufrates. Su casa a la orilla del agua, tenía embarcadero en el que podían amarrar embarcaciones y balsas de juncos desde el cual podía salir a navegar. La casa se llamó E.ABZU «casa de lo Profundo», recinto sagrado en Eridü conocido así, durante milenios.

Enki y su grupo exploraron las tierras de alrededor de Eridü, pero preferían viajar por el agua. La tierra pantanosa, dijo en uno de los textos, «es mi lugar preferido; extiende sus brazos hacia mí». En otros textos se le mostraba navegando por los pantanos en su embarcación llamada MA.GUR literalmente, «barco en el que se da una vuelta»), un barco de paseo. Él mismo cuenta que su tripulación «remaba al unísono». En momentos así, se confiesa, «los conjuros y las canciones sagradas henchían mi Profundidad Acuosa». Hasta se ha registrado un detalle menor como el del nombre del capitán del barco.

La lista de reyes sumerios indica que Enki y su primer grupo de nefilim estuvieron solos en la Tierra durante bastante tiempo. Ocho SHAR’S 28.800 años pasaron antes de que se nombrara al segundo comandante o «jefe de asentamiento». Al examinar las evidencias astronómicas, hay algunos aspectos interesantes sobre el asunto. Los expertos se han mostrado un tanto desconcertados ante la aparente «confusión» sumeria sobre cuál de los doce signos del zodiaco estaba asociado a Enki. El signo de la cabra-pez que representa a la constelación de Capricornio, estaba relacionado, con Enki y puede explicar el epíteto del fundador de Eridü, A.LU.LIM, que significa «cordero de las aguas relucientes». También se le solía representar sosteniendo ánforas de aguas fluentes el original Portador del Agua o Acuario; ciertamente también era el Dios de los Peces estando relacionado así con Piscis. A los astrónomos les resulta difícil explicar cómo los antiguos observadores del cielo pudieron ver en un grupo de estrellas el contorno de unos peces o de un acarreador de agua. La respuesta es que los signos del zodiaco no recibieron sus nombres por la forma que pudiera adoptar un grupo de estrellas, sino por el epíteto o actividad principal de un dios que estaría relacionado con el momento en el que el equinoccio vernal estaba en una zona zodiacal concreta.

  • Enki llegó a la Tierra como se cree a finales de una Era de Piscis, presenció el cambio precesional a Acuario y permaneció durante un Gran Año de 25.920 años hasta el comienzo de la Era de Capricornio. Enki fue el único mando en la Tierra durante esos supuestos 28.800 años, lapso de tiempo que confirma también la llegada de los nefilim a la Tierra en mitad de una era glacial. El duro trabajo de levantamiento de diques y de excavación de canales comenzó cuando las condiciones climáticas aún eran severas. A los pocos SHAR’S de su aterrizaje, el período glacial comenzó a ceder terreno ante un clima más cálido y lluvioso hace alrededor de 430.000 años. Fue entonces cuando los nefilim decidieron trasladarse tierra adentro y expandir sus asentamientos. Los Anunnaki “nefilim de base” nombraron a A.LAL.GAR «el que trajo descanso en tiempo de lluvia» segundo comandante de Eridü.

 

ENLIL. Mientras Enki afrontaba las adversidades de un pionero en la Tierra, Anu y su otro hijo, Enlil, observaban sus movimientos desde el XII Planeta. Los textos mesopotámicos dejan claro que quién estaba realmente a cargo de la misión Tierra era Enlil y tan pronto como se tomó la decisión de seguir adelante en la misión, descendió a la Tierra. Para él se fundó EN.KI.DU.NU «Enki cava profundo» una base o asentamiento especial llamado Larsa del cual. Enki se hizo cargo personalmente apodándola ALIM «carnero», coincidiendo con la «era» de la constelación zodiacal de Aries, para dar inicio a una nueva fase en la colonización de la Tierra por parte de los nefilim. Marcó la decisión de proceder con los trabajos para los cuales habían venido a la Tierra que precisaba del envío a nuestro planeta de más «mano de obra», herramientas, equipo y el retorno de valiosos cargamentos al XII Planeta. Los amerizajes ya no resultaban adecuados para bajar cargas tan pesadas. Los cambios climáticos hicieron el interior más accesible; era el momento de llevar el lugar de aterrizaje al centro de Mesopotamia. En esta coyuntura Enlil llegó a la Tierra y desde Larsa procedió a levantar un «Centro de Control de la Misión» sofisticado puesto de mando desde el cual los nefilim podrían coordinar los viajes espaciales a y desde su planeta materno, dirigir el aterrizaje de lanzaderas, perfeccionar sus despegues y atraques en la nave espacial que orbitaba la Tierra. Al lugar que eligió para este propósito, conocido durante milenios como Nippur, lo llamó NIBRU.KI «el cruce de la Tierra», el punto celeste de mayor proximidad del XII Planeta a la Tierra se llamó «Lugar Celeste del Cruce»). Allí estableció Enlil el DUR.AN.KI, el «enlace Cielo-Tierra», tarea como es lógico compleja que requería tiempo. Enlil permaneció en Larsa 6 SHAR’S (21.600 años) mientras Nippur estaba en construcción. La empresa NIPPURIANA también resultó larga como evidencian los apodos zodiacales de Enlil. Simbolizado por el Carnero (Aries) mientras estuvo en Larsa, se le asoció posteriormente con el Toro Tauro. Nippur se fundó en la «era» de Tauro.

Un poema devocional compuesto como un «Himno a Enlil, el Bondadoso» que lo glorifica junto a su consorte NINLIL, a su ciudad Nippur y a su «noble casa» el E.KUR, nos cuenta muchas cosas de Nippur. En primer lugar Enlil tenía allí a su disposición algunos instrumentos altamente sofisticados: «un ‘ojo’ elevado que explora la tierra» y «un rayo elevado que busca el corazón de toda la tierra» armas terribles para proteger Nippur: «Su sola visión inspira temor, pavor»; desde «su exterior, no se puede acercar ningún dios poderoso». Su «brazo» era una «vasta red» y en medio de ella se agazapaba un «pájaro de paso veloz» un «pájaro» de cuya «mano» no podía escapar el malvado.

  • ¿Acaso estaba protegido el lugar con un rayo de la muerte o con un campo de energía eléctrico?
  • ¿Había en el centro una plataforma para helicópteros, un «pájaro» del que no se podía escapar de su alcance?
  • En el centro de Nippur, en la cúspide de una plataforma elevada artificial, estaba el cuartel general de Enlil, el KI.UR «lugar de la raíz de la Tierra» donde el «enlace entre el Cielo y la Tierra» se elevaba. El centro de comunicaciones del Control de la Misión desde el cual los Anunnaki se comunicaban con sus camaradas en los IGI.GI la nave en órbita, «los que dan la vuelta y ven».
  • En este centro había un «alto pilar firmemente asentado en el suelo «como una plataforma que no se puede derribar» que llegaba hasta el cielo» y era utilizado por Enlil para «pronunciar su palabra» hacia el cielo. Es una descripción de una torre de telecomunicaciones. Cuando la «palabra de Enlil» sus órdenes «llegaba al cielo se derramaba abundancia en la Tierra» una forma sencilla de describir el flujo de materiales, alimentos especiales, medicinas y herramientas que bajaría la lanzadera, una vez se diera la «palabra» desde Nippur!
  • En el Centro de Control sobre una plataforma elevada, la «noble elevada casa» de Enlil, había una misteriosa cámara llamada DIR.GA: Tan misteriosa como las Aguas distantes, como el Cénit Celeste. Entre sus… emblemas, los emblemas de las estrellas. El ME lo lleva hasta la perfección. Sus palabras son para el pronunciamiento… Sus palabras son graciosos oráculos.
  • la DIR.GA. Una fractura en la antigua tablilla nos ha privado de más datos, pero su nombre habla por sí mismo, pues significa «la oscura cámara con forma de corona», un lugar donde se conservaban los mapas de las estrellas, donde se hacían predicciones, donde el me las comunicaciones de los astronautas se recibían y se transmitían. Su descripción recuerda al Control de la Misión en Houston Texas, monitorizando a los astronautas en sus misiones, amplificando sus comunicaciones, siguiendo sus cursos en el cielo estrellado, dándoles «graciosos oráculos» de guía.
  • Se ve aquí el relato del dios ZU, que llegó al santuario de Enlil y se llevó la Tablilla de los Destinos, tras lo cual «se suspendió la emisión de órdenes… la sagrada cámara interior perdió su brillo… se extendió la quietud… el silencio se impuso».
  • En «La Epopeya de la Creación», los «destinos» de los dioses planetarios eran sus órbitas. La Tablilla de los Destinos resultaba vital para las funciones del «Centro de Control de la Misión» de Enlil, controlaba las órbitas y planes de vuelo de las naves espaciales que mantenían el «enlace» entre el Cielo y la Tierra. Era la «caja negra» que contenía los programas de ordenador que guiaban a las naves espaciales que sin la cual, el contacto entre los nefilim en la Tierra y su conexión con el Planeta Madre se interrumpía.

La mayoría de los expertos toma el nombre de EN.LIL como «señor del viento», que encaja con la antigua teoría de la personificación de los elementos de la naturaleza asignada a un dios la responsabilidad. En este caso, el término LIL no significa viento tormentoso de la naturaleza, sino el «viento» que sale de la boca un pronunciamiento, una orden, una comunicación hablada. Una vez más los arcaicos pictogramas sumerios del término EN tal como se aplicaba en Enlil y del término LIL arrojan luz sobre el tema, pues lo que vemos es una estructura con una alta torre de antenas que se eleva de ella, así como un artilugio que se parece mucho a las redes de un radar gigante de los que se construyen hoy para capturar y emitir señales la «vasta red» descrita en los textos. En BAD-TIBIRA, fundada como centro industrial, Enlil puso al mando a su hijo Nannar/Sin; los textos hablan de él en la lista de las ciudades como de NU.GÍG «el del cielo nocturno». Ahí, según se cree, nacieron los gemelos Inanna/Ishtar y Utu/Shamash un acontecimiento señalado por asociar a su padre Nannar con la siguiente constelación zodiacal, Géminis. Como dios entrenado en cohetería, a Shamash se le asignó la constelación GIR que significa «cohete» o la «pinza del cangrejo» o Cáncer, seguida por Ishtar y el León, sobre cuyo lomo se la solía representar.

De la hermana de Enlil y Enki, de «la enfermera» NINHURSAG (SUD), tampoco se olvidaron. Enlil puso a su cargo SHURUPPAK, el centro médico nefilim un acontecimiento marcado por la asignación de su constelación «La Doncella» (Virgo).

Mientras se fundaban estos centros, la finalización de Nippur vino seguida por la construcción del espaciopuerto de los nefilim en la Tierra. Los textos dejan claro que Nippur era el lugar donde las «palabras» las órdenes se pronunciaban cuando «Enlil ordenaba: ‘¡Hacia el cielo!’… al cual los brillos se elevaban como un cohete celeste» pero la acción tenía lugar «donde Shamash se eleva» y ese lugar un «Cabo Kennedy» nefilim era Sippar, la ciudad de la que se encargaba el Jefe de las Águilas, donde los cohetes de varias fases se elevaban dentro de su enclave especial, dentro del «recinto sagrado». Cuando Shamash maduró para tomar el mando de los Cohetes ígneos y con el tiempo convertirse también en el Dios de la Justicia, se le asignaron las constelaciones de Escorpio y Libra Balanza.

Completando la lista de las siete primeras Ciudades de los Dioses y su correspondencia con las 12 constelaciones del zodiaco estaba LARAK, donde Enlil puso al mando a su hijo Ninurta. Las listas de las ciudades le llaman PA.BIL.SAG «gran protector», que es el mismo nombre que recibía la constelación de Sagitario.

Las siete primeras Ciudades de los Dioses no se fundaron sin ton ni son. Los «dioses» capaces de viajar por el espacio, situaron los primeros asentamientos de acuerdo con un plan definido y a una necesidad vital: poder aterrizar en la Tierra y poder abandonarla para volver a su planeta. El origen del símbolo astronómico y astrológico de la Tierra, un círculo dividido en dos por una cruz en ángulo recto -el símbolo que utilizamos para identificar un «objetivo» se remonta a los orígenes de la astronomía y la astrología en Sumer, y es idéntico al jeroglífico egipcio que significa «lugar»: ¿Es esto una coincidencia, o una evidencia significativa?

  • ¿Aterrizaban los nefilim en la Tierra sobre imponiendo sobre su imagen o mapa algún tipo de «objetivo»?
  • Los nefilim eran forasteros en la Tierra. Mientras exploraban su superficie desde el espacio, debieron prestar especial atención a las montañas y cordilleras que debían representar riesgo durante los aterrizajes y despegues, pero también podían servir como puntos de referencia para la navegación.
  • Si mientras volaban por encima del Océano índico, los nefilim miraban hacia la Tierra entre los ríos que habían elegido para sus primeros esfuerzos colonizadores, verían un punto de referencia incontestable: el Monte Ararat. Un macizo volcánico extinto que domina la meseta de Armenia, de unos 40 km de diámetro con un inmenso torreón que emerge de la superficie de la Tierra, donde en la actualidad se encuentran las fronteras de Turquía, Irán y Armenia. Se eleva en los lados este y norte hasta los 900 metros de altitud, y en el noroeste hasta los 1.500 metros, Otros rasgos lo hacen resaltar en el horizonte y desde la altura de los cielos como estar situado casi a 1/2 camino entre los lagos VAN y SEVAN con dos picos que se elevan desde el alto macizo: el Pequeño Ararat 3.900 metros de altitud y el Gran Ararat 5.100 metros de alto. Ninguna otra montaña rivaliza con las solitarias alturas de estos picos permanentemente cubiertos de nieve, dos brillantes balizas entre dos lagos que a la luz del día, actúan como reflectores gigantes.
  • Hay razones para creer que los nefilim eligieron su lugar de aterrizaje coordinando un meridiano norte-sur con un punto de referencia inequívoco y una conveniente situación fluvial. En el norte de Mesopotamia, los fácilmente identificables picos gemelos del Ararat serían un punto de referencia obvio. Un meridiano trazado a través del centro del doble Ararat cortaría por la mitad el Éufrates.

Ése era el objetivo el lugar seleccionado para el espaciopuerto donde se podía aterrizar y despegar fácilmente porque se encuentra en una llanura; las cordilleras que rodean Mesopotamia se encuentran a una distancia sustancial. Las más altas al este, al nordeste y al norte no interferirían con una lanzadera espacial que entrase desde el sudeste. Era un lugar accesible es decir, se podían sacar de allí astronautas y materiales sin demasiadas complicaciones. Fácil acceso por tierra y por agua a través del Éufrates y muy importante: En las cercanías una fuente de energía, de combustible que permitía disponer de luz y de fuerza. La curva del Éufrates donde se estableció Sippar era una de las fuentes más ricas de la antigüedad en betunes de superficie, productos del petróleo que manaban a través de pozos naturales y que se podían recoger de la superficie sin tener que cavar o perforar.

Enlil, rodeado por sus tenientes en el puesto de mando de la nave espacial, trazando la cruz dentro del círculo en un mapa, preguntó ¿Qué nombre le daremos al lugar?

  • ¿Por qué no Sippar?», respondió alguien.
  • En los idiomas de Oriente Próximo, este nombre significa «ave». Sippar era el lugar donde las Águilas volvían al nido.
  • ¿Cómo tomarían tierra en Sippar las lanzaderas espaciales?
  • Podemos visualizar a uno de aquellos navegantes del espacio anotando la mejor ruta. A la izquierda tenían el Éufrates, y la meseta montañosa al oeste de él; a la derecha, el Tigris, y los montes Zagros al este de él. Si la nave tenía que aproximarse a Sippar con un fácil ángulo de 45 grados con respecto al meridiano del Ararat, su rumbo le llevaría sin ningún tipo de complicación entre estas dos peligrosas áreas. Además, llegando a tierra con este ángulo, pasaría, más al sur, por encima de la punta rocosa de Arabia, aunque a gran altitud y comenzaría a planear en sus maniobras de aproximación sobre las aguas del Golfo Pérsico. Tanto al ir como al venir, la nave se vería libre de todo tipo de obstáculos, tanto en lo visual como en comunicaciones con el Control de la Misión en Nippur.

El teniente de Enlil podría hacer entonces un rápido esbozo un triángulo de aguas y montañas a cada lado, apuntando como una flecha hacia Sippar. Una «X» marcaría Nippur, en el centro. Este esbozo de dibujo estaba grabado en un objeto de cerámica desenterrado en Susa en un estrato datado en los alrededores del 3200 a.C. y recuerda el planisferio que describía la ruta y plan de vuelo, que estaba basado en segmentos de 45 grados.

El establecimiento de asentamientos en la Tierra no es algo que los nefilim hicieran a la buena de Dios. Se estudiaron todas las alternativas, se evaluaron todos los recursos, se tuvieron en cuenta todos los riesgos; por otra parte, los mismos planos de cada asentamiento se trazaron con sumo cuidado para que todo se adaptara al patrón final, cuyo objetivo era perfilar el rumbo para la toma de tierra en Sippar. Nadie ha intentado ver con anterioridad un plan maestro en la dispersión de los asentamientos sumerios. Pero al echar un vistazo a las siete primeras ciudades que se fundaron, se encuentra que BAD-TIBIRA, SHURUPPAK y NIPPUR están en una línea que corre, precisamente, en un ángulo de 45 grados con respecto al meridiano de Ararat y que la línea cruza el meridiano exactamente en Sippar. Las dos ciudades Eridü y Larsa, se encuentran en otra línea recta que cruza a la primera y al meridiano del Ararat, también en Sippar. Guiándonos por el antiguo esbozo, que hacía de Nippur el centro de un círculo y dibujando círculos concéntricos desde Nippur a través de las distintas ciudades, se visualiza que la antigua población sumeria, Lagash, estaba situada exactamente en uno de estos círculos en una línea equidistante de la línea de los 45 grados, como la línea Eridü-Larsa-Sippar. La posición de Lagash es un reflejo simétrico de la de Larsa.

Aunque la posición de LA.RA.AK «viendo el halo brillante» sigue siendo desconocida, el lugar lógico para ella estaría en el Punto 5 dado que lógicamente, tuvo que haber allí una Ciudad de los Dioses, para completar la serie de ciudades en la ruta de vuelo central a intervalos de seis BERU: BAD-TIBIRA, SHURUPPAK, NIPPUR, LARAK, SIPPAR.

Las dos líneas exteriores que flanquean la línea central que atraviesa Nippur, se desvían 6 grados a cada lado de ésta, actuando como bordes sudoeste y nordeste de la ruta de vuelo central. No por casualidad, el nombre de LA.AR.SA significaba «viendo la luz roja», y LA.AG.ASH «viendo el halo en seis». Las ciudades que se encontraban a lo largo de cada línea estaban, de hecho, a seis BERU aproximadamente, sesenta kilómetros de distancia entre ellas. Se cree que este era el plan maestro de los nefilim. Después de elegir la mejor situación para su espaciopuerto Sippar, situaron el resto de asentamientos según un patrón que perfilaba la ruta de vuelo para llegar a él. En el centro, pusieron Nippur, donde estaba situado el «enlace Cielo-Tierra».

Más Anunnaki llegaron a la Tierra cuyo número ascendió en algunos momentos a 600, unos asignados al Mundo Inferior para ayudar a Enki en la extracción del oro; otros tripulaban los cargueros de mineral y el resto permanecía con Enlil en Mesopotamia.

Aquí se establecieron instalaciones adicionales de acuerdo con un plan maestro diseñado por Enlil como parte de un completo plan organizativo de acción y procedimientos bien definidos: Él perfeccionó los procedimientos, las ordenanzas divinas; estableció cinco ciudades en lugares perfectos, las llamó por su nombre, las dispuso como centros. A la primera de estas ciudades, Eridú, se le concedió a NUDIMMUD, el pionero. Cada una de estas poblaciones antediluvianas de Mesopotamia tenía una función específica que se revelaba por su nombre.

  • La primera fue E.RI.DU «Casa Construida en la Lejanía», la instalación para la extracción de oro junto a las aguas, que fue siempre la morada mesopotámica de Ea
  • La siguiente fue BAD.TIBIRA «Lugar Brillante Donde el Mineral se Finaliza» centro metalúrgico de fundición y refinado
  • Después, LA.RA.AK «Viendo el Brillante Fulgor» una ciudad-baliza para guiar los aterrizajes de la lanzadera.
  • SIPPAR «Ciudad Ave» el Lugar de Aterrizaje
  • RUP.PAK «El Lugar del Supremo Bienestar», equipada con centro médico; a cargo de SUD «La Que Resucita», hermanastra de Enki y Enlil
  • También se construyó otra ciudad-baliza, LA.AR.SA («Viendo la Luz Roja»),

La complejidad de la operación dependía de una estrecha coordinación entre los Anunnaki que habían aterrizado en la Tierra y los 300 astronautas, llamados IGI.GI «Aquellos Que Ven y Observan», que permanecían y se mantenían en los cielos de la tierra en las plataformas orbitales, en órbita alrededor de la Tierra, haciendo el papel de intermediarios entre la Tierra y Nibiru y recibiendo el mineral procesado en la Tierra para, posteriormente transferirlo a las naves espaciales que llevarían el oro al planeta madre en sus periódicas aproximaciones. Astronautas y equipos utilizaban las mismas estaciones para llegar a la Tierra, pero en sentido inverso.

Todo esto precisaba de un Centro de Control de Misiones que Enlil procedió a construir y equipar llamado NIBRU.KI «El Lugar Terrestre de Nibiru» Nippur en acadio. Allí, en la cima de una plataforma artificial elevada y equipada con antenas el prototipo de las mesopotámica «Torre de Babel» estaba la DIR.GA cámara secreta, la «Cámara Oscura y Brillante», donde se extendían los mapas espaciales «los emblemas de las estrellas» y donde se conservaba el DUR.AN.KI «Lazo Cielo-Tierra».

Las Crónicas afirman que los primeros asentamientos Anunnaki en la Tierra fueron «dispuestos como centros». A esta enigmática afirmación habría que añadir la desconcertante declaración de los reyes postdiluvianos en cuanto a que cuando se restablecieron las ciudades de Sumer arrasadas por el Diluvio, siguieron… El imperecedero plano del terreno al cual para siempre se determinó la construcción. Es el que lleva los dibujos de los Tiempos de Antaño y la escritura del Cielo Superior.

El enigma se resuelve si marcamos estas primeras ciudades establecidas por Enki y Enlil sobre el mapa de la región y las interconectamos con círculos concéntricos. Entonces vemos que, efectivamente, fueron «dispuestas como centros»: Todos equidistantes del Centro de Control de Misiones de Nippur. Ciertamente, había un plano «del Cielo Superior», que sólo podía tener sentido si se observaba todo Oriente Próximo desde las alturas superiores de la Tierra. Tomando como punto de referencia los picos gemelos del Monte Ararat el rasgo más llamativo de la región, los Anunnaki situaron el ESPACIOPUERTO donde la línea norte, basada en el Ararat, cruzaba el río Éufrates. En este «imperecedero plano del terreno», todas las ciudades estaban dispuestas formando una flecha, señalando la Ruta de Aproximación al ESPACIOPUERTO de Sippar.

Los periódicos envíos de oro a Nibiru mitigaron las preocupaciones, incluso las rivalidades, en aquel planeta, pues Anu siguió siendo su soberano durante muchísimo tiempo. Pero, en la Tierra, los principales actores estaban presentes en su «oscuro» escenario para dar salida a cualquier emoción imaginable, así como a increíbles conflictos.

El hombre no podrá volver a ver ni las Ciudades de los Dioses originales ni sus ruinas, pues fueron destruidas por el Diluvio que barrería la Tierra tiempo después. Pero podemos saber mucho de ellas gracias a que el deber sagrado de los reyes mesopotámicos era reconstruir una y otra vez los recintos sagrados, exactamente en el mismo lugar y según los planos originales. Los reconstructores subrayaron su escrupulosa observancia de los planos originales en las dedicatorias inscritas, como se puede ver en una de ellas, (descubierta por LAYARD):

  • El imperecedero plano del terreno, aquel al cual, para el futuro, la construcción determinó [he seguido]. Es el que lleva los dibujos de los Tiempos de Antaño y las anotaciones del Cielo Superior.

 

EL ZIGURAT. Si como se sugiere, Lagash era una de las ciudades que sirvieron como baliza de aterrizaje, la información que proporciona Gudea desde el tercer milenio a.C. tendrá sentido porque escribió que, cuando Ninurta le dio instrucciones para reconstruir el sagrado recinto, otro dios que le acompañaba le dio los planos arquitectónicos dibujados en una tablilla de arcilla y una diosa que había «viajado entre el Cielo y la Tierra» en su «cámara» le mostró un mapa celeste y le dio instrucciones sobre los alineamientos astronómicos de la estructura.

Además del «pájaro negro divino», en el recinto sagrado se instaló también «el ojo terrible» del dios «el gran rayo que somete al mundo a su poder» y el «controlador del mundo» cuyo sonido podía «reverberar en todas partes»). Por último, cuando se terminó la estructura, se elevó sobre ella el «emblema de Utu», mirando «hacia el lugar elevado de Utu», hacia el espaciopuerto de Sippar. Todos estos objetos brillantes eran importantes para las operaciones del espaciopuerto, pues él «apareció muy contento» para inspeccionar las instalaciones cuando estuvieron terminadas.

Las representaciones sumerias primitivas suelen mostrar enormes estructuras, construidas en las épocas más primitivas con junco y madera, que se levantaban en los campos entre el ganado que pastaba. Suponer que eran establos se contradice con los pilares que se ven sobresaliendo de los tejados de las estructuras, cuyo propósito era dar soporte a uno o más pares de «anillos» cuya función se desconoce.

  • Los pictogramas sumerios representan la palabra DUR, o TUR que significa «morada», «lugar de reunión», dibujando lo que representa con las mismas estructuras que se muestran en los sellos cilíndricos, dejando claro que el principal rasgo eran antenas.
  • En la entrada de los templos y dentro del recinto sagrado de los dioses también se ponían pilares con «anillos». Así pues, no era ésta una costumbre exclusiva del campo.
  • ¿No serían estos objetos antenas conectadas a un equipo emisor?
  • ¿No serían los anillos emisores de radar, situados en los campos para guiar a la lanzadera que llegaba?
  • ¿Y no serían dispositivos de escáner aquellos pilares con algo parecido a un ojo, los «ojos que todo lo ven» de los dioses de los que muchos textos hablaban?
  • Sabemos que el equipo al que todos estos dispositivos estaban conectados era transportable, pues en algunos sellos sumerios se representan «objetos divinos» con forma de caja que son llevados en embarcaciones o montados en animales de carga que es de suponer, los llevarían adentro después de la descarga de los barcos.
  • Estas «cajas negras», por su aspecto, traen a la mente el Arca de la Alianza que construyera Moisés siguiendo las instrucciones de Dios.
  • El cofre estaba hecho de madera, revestida de oro por ambos lados dos superficies conductoras de la electricidad, aisladas por la madera que había entre ellas.
  • El KAPPORETH también de oro, se colocaba encima del cofre y se sostenía con dos querubines de oro macizo.
  • No está clara la naturaleza del KAPPORETH que según especulan los expertos, significaría «cubierta», pero este versículo del Éxodo sugiere su propósito: «Me dirigiré a ti desde arriba del KAPPORETH, de entre los dos querubines».
  • Que el Arca de la Alianza fuera, principalmente, una caja de comunicaciones alimentada eléctricamente se fortalece por las instrucciones dadas en lo relativo a su transporte. Había que llevarla con dos largas varas de madera que debían pasar a través de cuatro anillos de oro.
  • Nadie debía tocar el cofre en sí y en cierta ocasión en que un israelita lo hizo, cayó muerto al instante como si hubiera sido fulminado por una descarga eléctrica de alto voltaje.
  • Es lógico un equipo tan aparentemente sobrenatural que permitía comunicarse con la divinidad aunque estuviera en algún otro lugar se convirtiera en objeto de veneración, en un «símbolo de culto sagrado».
  • Los templos de Lagash, Ur, Mari y de otros lugares antiguos tenían entre sus objetos devocionales, unos «ídolos ojo». El ejemplo más sobresaliente se encontraba en el «templo del ojo» de TELL BRAK, en el noroeste de Mesopotamia. Este templo del cuarto milenio a.C. recibió su nombre no sólo por los centenares de símbolos del «ojo» que se desenterraron allí, sino porque en el lugar más sagrado del templo sólo había un altar sobre el que se exponía una enorme piedra con un «doble-ojo» simbólico.
  • Probablemente debía ser una simulación del verdadero objeto divino el «terrible ojo» de Ninurta o el del Centro del Control de la Misión de Enlil en Nippur, acerca del cual un antiguo escriba dijo: «Su elevado Ojo explora la tierra… Su elevado Rayo busca por la tierra».
  • La llanura de Mesopotamia necesitaba según parece, la elevación de plataformas sobre las cuales colocar el equipo relacionado con el espacio. Ni los textos ni las representaciones artísticas dejan dudar que fueran desde las más primitivas cabañas de campo hasta las posteriores plataformas de varios niveles a las que había que subir por escaleras o rampas que llevaban desde un amplio nivel inferior hasta un estrecho nivel superior, etc.
  • En la cúspide del zigurat se construía la verdadera residencia del dios, rodeada por un amplio patio amurallado donde se albergaban su «pájaro» y sus «armas».
  • En un zigurat representado en un sello cilíndrico se muestra la habitual construcción escalonada y 2 «antenas de anillo» con una altura similar a la de 3 niveles. Marduk afirmaba que el zigurat y el recinto del templo de Babilonia el E.SAG.IL se habían construido siguiendo instrucciones, de acuerdo con «la escritura del Cielo Superior».
  • En la tablilla conocida como la “Tablilla de Smith”, analizada por ANDRÉ PARROT en “ZIGGURATS ET TOUR DE BABEL“, se dice que el zigurat de siete niveles era un cuadrado perfecto con su primer nivel o base de 15 GAR de lado. Cada nivel era más pequeño en área y en altura, excepto el último la residencia del dios, que era de gran altura. Sin embargo, la altura total era otra vez 15 GAR, de modo que no sólo la estructura al completo era un cuadrado perfecto, sino también un cubo perfecto. El gar empleado en estas medidas equivale a 12 cortos codos aproximadamente 6 metros.
  • Dos expertos, G. WOOD y L. C. STECCHINI, han demostrado que la base sexagesimal sumeria, el número 60, determinaba la totalidad de las principales medidas de los zigurats mesopotámicos. Así, cada lado medía 3 por 60 codos en su base, y el total era de 60 GAR.
  • Pero, ¿qué factor determinaba la altura de cada nivel? STECCHINI descubrió que, si se multiplicaba la altura del primer nivel (5.5 gar) por codos dobles, el resultado era de 33, es decir, la latitud aproximada de Babilonia 32.5 grados Norte. Calculando del mismo modo, el segundo nivel elevaba el ángulo de observación a los 51 grados y cada uno de los cuatro niveles siguientes lo elevaba otros 6 grados más. El 7o nivel se levantaba, así, sobre la cima de una plataforma elevada a 75 grados por encima del horizonte de la latitud geográfica de Babilonia. Este último nivel añadía 15 grados más, permitiéndole al observador un ángulo de 90 grados. STECCHINI concluyó que cada nivel actuaba como la plataforma de un observatorio astronómico, con una elevación predeterminada en función del arco del cielo.
  • Claro está que pudo haber más consideraciones «ocultas» en estas medidas. Aunque la elevación de 33 grados no era demasiado precisa para Babilonia, sí que lo era para Sippar. ¿Había alguna relación entre los 6 grados de elevación de cada uno de los cuatro niveles y los 6 BERU de las distancias entre las Ciudades de los Dioses?
  • ¿Había alguna relación entre los siete niveles y la situación de los siete primeros asentamientos, o con la posición de la Tierra como el 7o planeta? MARTINY en “STRONOMISCHES ZUR BABYLONISCHEN TUMI” demostró que estas características de los zigurats los adecuaban para las observaciones celestes y que el nivel más alto del zigurat de Esagila estaba orientado hacia el planeta SHUPA identificado con Plutón y la constelación de Aries.
  • Se construyeron zigurats para observar las estrellas y los planetas así como para servir a las naves espaciales de los nefilim. Orientados de modo que sus esquinas apuntaban exactamente al norte, al sur, al este y al oeste. Así sus lados corrían precisamente en ángulos de 45o con respecto a las cuatro direcciones cardinales. Esto significa que una lanzadera espacial que llegara para tomar tierra podría seguir ciertos lados de los zigurats a lo largo, exactamente, de la ruta de vuelo y alcanzar Sippar sin dificultad.
  • El nombre acadio/babilonio de estas estructuras, ZUKIRATU, significaba «tubo del espíritu divino». Los sumerios les llamaban ESH «supremo» o «lo más alto» que de hecho, así eran; significaba una entidad numérica relacionada con el aspecto «mensurable» de los zigurats y también significaba «una fuente de calor» «fuego» en acadio y hebreo.

Ni siquiera los expertos que han tratado el tema sin esta interpretación «espacial» pueden evitar concluir que los zigurats tenían algún propósito más que el de un edificio de muchos pisos como morada para un dios. SAMUEL N. KRAMER resumió el consenso académico así: «El zigurat, la torre escalonada, que se convirtió en el sello distintivo de la arquitectura sagrada de Mesopotamia… pretendía servir de enlace, tanto en un sentido real como simbólico, entre los dioses en el cielo y los mortales en la tierra». La verdadera función de estas estructuras era conectar a los dioses en el Cielo con los dioses no los mortales en la Tierra.

LA CREACIÓN DEL HOMBRE. La afirmación, registrada y transmitida por los sumerios, que el «Hombre» fue creado por los nefilim, parece entrar en conflicto a primera vista, tanto con la teoría de la evolución como con los dogmas judío – cristianos basados en la Biblia. Pero la información contenida en los textos sumerios y sólo esa información puede afirmar tanto la validez de la teoría de la evolución como la verdad del relato bíblico y demostrar que en realidad no existe conflicto alguno entre ellas.

En la epopeya «Cuando los dioses como hombres», en otros textos concretos y en referencias de pasada, los sumerios describieron al Hombre una creación deliberada de los dioses y como un eslabón en la cadena evolutiva que comenzó con los acontecimientos celestes descritos en «La Epopeya de la Creación». Sosteniendo la firme creencia de que la creación del Hombre fue precedida por una era durante la cual sólo los nefilim estaban en la Tierra, los textos sumerios registraron, caso por caso por ejemplo el incidente entre Enlil y NINLIL, los acontecimientos que tuvieron lugar «cuando el Hombre aún no había sido creado, cuando Nippur estaba habitado sólo por los dioses». Describieron la creación de la Tierra y la evolución de la vida de plantas y animales en ella y lo hicieron en unos términos que se conforman a las actuales teorías evolucionistas. Afirman que cuando llegaron los nefilim a la Tierra, no se habían extendido las artes del cultivo de cereales y frutales, así como la del cuidado del ganado. El relato bíblico sitúa la creación del Hombre en el sexto «día» o fase del proceso evolutivo. El Génesis afirma que en un estadio evolutivo anterior Ninguna planta de campo abierto había, ninguna hierba había germinado todavía… Y el Hombre no estaba para trabajar el suelo. Explicado en boca de Marduk, la epopeya de la Creación cuenta la decisión de engendrar un Primitivo humilde; «Hombre» será su nombre. Crearé un Trabajador Primitivo; él se hará cargo del servicio de los dioses, para que ellos puedan estar cómodos. Los términos que sumerios y acadios utilizaban para «Hombre» hablan claro de su estatus y su propósito: el Hombre era un MU primitivo, un MU AMELU, trabajador primitivo, un AWILUM obrero.

Que el Hombre hubiera sido creado para servir a los dioses no resultaba en absoluto chocante o extraño para los pueblos antiguos. En los tiempos bíblicos, la divinidad era «Señor», «Soberano», «Rey», «Amo». La palabra que normalmente se traduce como «culto» era en realidad avod (trabajo). El Hombre antiguo y bíblico no daba «culto» a su dios; trabajaba para él. Pero, en cuanto la deidad bíblica al igual que los dioses de los relatos sumerios creó al Hombre, plantó un jardín y puso al Hombre a trabajar en él: Y el Señor Dios tomó al «Hombre» y lo puso en el Jardín del Edén para que lo labrase y cuidase. Más adelante, la Biblia describe a la Divinidad «paseando por el jardín a la hora de la brisa», ahora que el nuevo ser estaba allí para cuidar del Jardín del Edén. ¿Tan lejos se encuentra esta versión de aquello que dicen los textos sumerios acerca de que los dioses exigieron trabajadores para, así, poder ellos descansar y relajarse?

En las versiones sumerias, la decisión de crear al Hombre se, adoptó en Asamblea de los dioses. El Génesis, que ensalza los logros de una sola Deidad, utiliza el plural Elohim literalmente «deidades» para denotar a «Dios» que hace un sorprendente comentario:

  • Y Elohim dijo: «Hagamos al Hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra» ¿De quiénes está hablando no la singular, sino la plural deidad y quiénes eran esos «nosotros» en cuya plural imagen y plural semejanza había que hacer al Hombre? El Génesis no da respuesta.
  • Después, cuando Adán y Eva comieron del fruto del Árbol del Conocimiento, Elohim hace una advertencia a los mismos colegas anónimos: «He aquí que el Hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal».
  • ASUMIENDO QUE EL RELATO BÍBLICO DE LA CREACIÓN y otros relatos del Génesis provienen de fuentes sumerias, se condensa a los muchos dioses en una única Deidad Suprema y por ende, el relato bíblico sería una versión revisada de los informes sumerios sobre las discusiones en la Asamblea de los Dioses. El A.T. se esfuerza por dejar claro que el Hombre no era un dios ni era de los cielos. «Los Cielos son los Cielos del Señor, a la Humanidad la Tierra Él le ha dado».
  • El nuevo ser fue llamado «el Adán» porque fue creado del adama, la tierra, el suelo de la Tierra, en otras palabras, Adán «el Terrestre» que carece de cierto «conocimiento» y de un período de vida divino, aunque en todos los demás aspectos, es, a imagen SELEM y semejanza DMUT de su(s) Creador (es). El uso de ambos términos en el texto se hizo para no dejar duda de que el Hombre era similar a (los) Dios(es) tanto en lo físico como en lo emocional, en lo externo y en lo interno. En todas las antiguas representaciones artísticas de dioses y hombres, la semejanza física es evidente.
  • Aunque la advertencia bíblica en contra de la adoración de imágenes paganas diera pie a la idea de que el Dios hebreo no tenía imagen ni semejanza, el Génesis al igual que otros informes bíblicos, atestigua que El Dios de los antiguos hebreos se podía ver cara a cara, se podía luchar con él, se le podía escuchar y hablar; tenía cabeza y pies, manos y dedos, incluso cintura. El Dios bíblico y sus emisarios parecían hombres y actuaban como hombres, porque los hombres fueron creados a semejanza de los dioses y actuaban como los dioses.

El mundo occidental desde hace mucho tiempo estaba entregado a la idea del hombre creado deliberadamente, puesto en la Tierra para someterla y ejercer su dominio sobre todas las demás criaturas. El mundo cristiano se había llevado un golpe cuando en 1788 destacados geólogos habían comenzado a expresar su creencia de que la Tierra tenía una gran antigüedad mucho mayor que la de los 5.500 años del calendario hebreo. En noviembre de 1859 el naturalista inglés CHARLES DARWIN publicó el tratado llamado “ON THE ORIGIN OF SPECIES BY MEANS OF NATURAL SELECTION, OR THE PRESERVATION OF FAVOURED RACES IN THE STRUGGLE FOR LIFE“. Resumiendo cerca de 30 años de investigación el libro añadía a los conceptos previos sobre la evolución natural, la idea de una selección natural como consecuencia de la lucha de todas las especies tanto de plantas como de animales por la existencia. Lo explosivo del caso no fue el concepto de evolución como tal; estudiosos anteriores ya habían observado este proceso y los eruditos griegos del siglo iv a.C… Ya habían recopilado datos sobre la evolución de la vida animal y vegetal. El terrible bombazo conclusión de Darwin consistió en que todos los seres vivos incluido el Hombre eran producto de la evolución. En contra de la creencia sostenida, el hombre no había sido generado espontáneamente. La reacción inicial de la Iglesia fue violenta Pero a medida que los hechos científicos concernientes a la verdadera edad de la Tierra, la evolución, la genética y otros estudios biológicos y antropológicos salían a la luz, sus críticas iban enmudeciendo. Parecía que al final, las mismísimas palabras del A.T. hacían indefendible el relato del A.T.; pues, ¿cómo iba a decir un Dios que no tiene cuerpo y que está universalmente solo: «Hagamos al Hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra»? cuando realmente, ¿no somos más que «simios desnudos»? ¿Es que el mono no está más allá de la distancia de un brazo, evolutivamente hablando? ¿Es que la musaraña arborícola es un ser humano que aún no se pone de pie ni ha perdido la cola?

La evolución puede explicar el curso general de los acontecimientos que han hecho que la vida y sus formas se desarrollen en la Tierra, desde la más simple criatura unicelular hasta el Hombre pero no puede dar cuenta de la aparición del Homo sapiens, que tuvo lugar de la noche a la mañana, en los términos de millones de años que la evolución requiere y sin ninguna evidencia de estadios previos que pudieran indicar un cambio gradual desde el Homo erectus.

El homínido del género Homo es un producto de la evolución pero el Homo sapiens es el producto de un acontecimiento repentino, revolucionario. Apareció inexplicablemente hace unos 300.000 años, millones de años demasiado pronto. Los expertos no tienen explicación para esto. Pero Los textos sumerios y babilonios sí que la tienen. Y el A.T. también. El Homo sapiens el Hombre moderno fue creado por los antiguos dioses.

EL HOMO ERECTUS. Los textos mesopotámicos hacen una clara exposición del momento en que fue creado el Hombre. El relato de las fatigas y el posterior motín de los Anunnaki dice que «Durante 40 períodos sufrieron el trabajo, día y noche»; los largos años de su duro trabajo los dramatizó el poeta con la repetición de versos. Durante 10 períodos sufrieron el duro trabajo; durante 20 períodos sufrieron el duro trabajo; durante 30 períodos sufrieron el duro trabajo; durante 40 períodos sufrieron el duro trabajo. El antiguo texto usa el término ma para decir «período» y la mayoría de los expertos lo han traducido por «año». Pero el término connotaba «algo que se completa y después se repite». Para los hombres de la Tierra, un año equivale a una órbita completa de la Tierra alrededor del Sol. Pero como ya se demostró, la órbita del planeta de los nefilim equivale a un SHAR, o 3.600 años terrestres. 40 shar’s son 144.000 años terrestres. Después de su llegada fue cuando los Anunnaki dijeron: « ¡Basta!». Si los nefilim llegaron a la Tierra como se ha concluido hace alrededor de 450.000 años, la creación del Hombre debió tener lugar hace unos 300.000 años.

Los nefilim no crearon a los mamíferos, a los primates o a los homínidos. «El Adán» de la Biblia no era el género Homo, sino el ser que es nuestro antepasado, el primer Homo sapiens, el hombre moderno tal como lo conocemos, que los nefilim “crearon” como se encuentra en el relato en el que despiertan a Enki para informarle que los dioses han decidido formar un adamu y que su tarea consiste en buscar la forma de hacerlo. A todo esto responde Enki: «La criatura cuyo nombre pronunciáis ¡EXISTE!» y añade: «Sujetad sobre ella» sobre la criatura que ya existe «la imagen de los dioses». Los nefilim NO «crearon» al Hombre de la nada; hace alrededor de 300.000 años, tomaron una criatura que ya existía, un hombre-simio, el HOMO ERECTUS, la manipularon e implementaron para «sujetar sobre ella» la «imagen y semejanza de los dioses». El Homo es el producto de la evolución y el Homo sapiens, es el producto de los «dioses». No hay conflicto entre la evolución y los relatos de la creación del Hombre. Más bien, se explican y se complementan uno a otro, pues sin la creatividad nefilim, el hombre moderno se encontraría a millones de años de distancia en su árbol evolutivo. Remóntese en el tiempo e inténtese visualizar las circunstancias y los acontecimientos tal como se revelan. La gran etapa inter glacial hace alrededor de 435.000 años y su clima cálido hicieron que proliferaran alimento, animales y aceleró la aparición y expansión de un avanzado simio de aspecto humano el Homo erectus. Cuando los nefilim observaron toda esta fauna incluidos los primates, estarían los simios de aspecto humano. Algunas de esas manadas de Homo erectus que iban de aquí para allí estarían fascinadas y se acercaron a observar los objetos ígneos que se elevaban en el cielo. Es muy posible que los nefilim observaran, encontraran, incluso capturaran a algunos de estos interesantes primates de aspecto humano y que se conocieron como viene atestiguado por un relato sumerio de los tiempos primordiales que afirma: Cuando la Humanidad fue creada, no sabían nada sobre comer pan y nada sobre ponerse prendas de vestir; comían plantas con la boca, como la oveja; bebían agua de una zanja.

La Epopeya de Gilgamesh describe este ser «humano» medio animal, el aspecto de ENKIDU, el «nacido en las estepas» antes de civilizarse: Peludo es todo su cuerpo, dotado en la cabeza con una melena como la de una mujer… No sabe nada de gente ni de tierra; su atuendo es como el de uno de los campos verdes; come hierba con las gacelas; con las bestias salvajes se codea en el abrevadero; con las prolíficas criaturas en el agua su corazón se deleita. Un texto acadio describe a un hombre de aspecto animal y de un encuentro con tal ser: Entonces un cazador, uno que pone trampas, se puso frente a él en el abrevadero. Cuando el cazador lo vio su cara se quedó inmóvil… La inquietud tocó su corazón, su rostro se ensombreció, pues la angustia había entrado en su vientre. En el cazador había algo más que temor, tras contemplar «al salvaje», a ese «bárbaro de las profundidades de la estepa»; pues ese «salvaje» se entrometía también en los asuntos del cazador: Él rellenaba los hoyos que yo había cavado, desmontaba las trampas que yo había puesto; las bestias y las criaturas de la estepa, había hecho que se me escaparan de entre las manos. Un nómada vagabundo, peludo, con cierta inteligencia pues sabe cómo desmontar las trampas y rellenar los hoyos del cazador. Protegía a sus amigos animales, evitaba que fueran capturados por los cazadores alienígenos. Se han encontrado muchos sellos cilíndricos que representan a este hombre-simio peludo entre sus amigos animales.

LA MANIPULACIÓN GENÉTICA. Ante la necesidad de mano de obra y resueltos a conseguir un Trabajador Primitivo, los nefilim pensaron en una solución a la medida: Domesticar al animal adecuado. El «animal» estaba disponible, pero el Homo erectus planteaba un problema: Era demasiado inteligente y salvaje como para convertirse así por las buenas en una dócil bestia de trabajo.

Por otra parte, no se adecuaba realmente al trabajo requerido. Precisaría de algunos cambios físicos como ser capaz de agarrar y usar las herramientas de los nefilim, caminar y doblarse como ellos para poder sustituir a los dioses en campos y minas, tenía que disponer de un «cerebro» mejor no como el de los dioses pero sí lo suficientemente bueno como para comprender las palabras, las órdenes y las tareas que se le asignaran y la suficiente inteligencia y comprensión para ser un obediente y útil amelu un siervo.

Si como las evidencias de la antigüedad y la ciencia moderna parecen confirmar, la vida en la Tierra germinó de la vida en el XII Planeta, la evolución en la Tierra debió avanzar del mismo modo en que lo hizo en el XII Planeta. Indudablemente, tuvo que haber mutaciones, variaciones, aceleraciones y retrasos provocados por las diferentes situaciones locales; pero los mismos códigos genéticos, la misma «química de la vida» que se encuentra en todos los seres vivos de la Tierra tuvo que guiar el desarrollo de las formas de vida terrestres en la misma dirección general que siguió en el XII Planeta. Al observar las distintas formas de vida de la Tierra, los nefilim y EA su científico jefe, no debieron tardar demasiado en darse cuenta de lo que sucedía: Durante la colisión celeste, su planeta había inseminado la Tierra con su propia vida.

El ser que pretendían convertir en trabajador era similar a los nefilim, aunque en forma menos evolucionada. Necesitaban no un proceso gradual de domesticación a través de generaciones de cría y selección sino un proceso rápido que permitiera la «producción masiva» de nuevos trabajadores. EA, vio la respuesta de inmediato: «imprimir» la imagen de los dioses sobre el ser que ya existía. Recomendó para conseguir un avance evolutivo rápido del HOMO ERECTUS era, la manipulación genética.

Hoy sabemos que el complejo proceso biológico por el cual un organismo vivo se reproduce, creando progenie que se parece a sus padres, se realiza a través del código genético. Todos los organismos vivos incluido el Hombre disponen en el interior de cada célula, de una serie de cromosomas, cuerpecillos diminutos con forma de vara, que conservan toda la información hereditaria de ese organismo en particular. Cuando la célula masculina polen o esperma fertiliza la femenina, los dos grupos de cromosomas se combinan y luego se dividen para formar nuevas células que tienen todas las características hereditarias de las células de los progenitores.

En la actualidad es posible la inseminación artificial incluida la de un huevo humano femenino. Pero el desafío se encuentra en la fertilización cruzada entre diferentes familias dentro de la misma especie, e, incluso, entre especies diferentes. La ciencia moderna ha hecho un largo camino desde el desarrollo de los primeros cereales híbridos, el cruce de perros de Alaska con lobos o la «creación» de la mula el apareamiento artificial de una yegua con un burro, hasta la capacidad para manipular la propia reproducción del Hombre.

El proceso llamado clonación del griego KLON ramita aplica a los animales el mismo principio que se sigue cuando se corta uno de los tallos de una planta, para con él reproducir otras plantas similares. Esta técnica aplicada a los animales, se demostró viable por primera vez en Inglaterra, cuando el Dr. JOHN GORDON sustituyó el núcleo de un huevo fertilizado de rana por el material nuclear de otra célula de la misma rana. La generación de renacuajos normales demostró que el huevo procedía a desarrollar, subdividir y crear progenie sin importar de dónde se obtuviera el grupo de cromosomas a emparejar.

Los experimentos del INSTITUTE OF SOCIETY, ETHICS AND LIFE SCIENCES DE HASTINGS-ON-HUDSON, NUEVA YORK, han demostrado que ya se dispone de las técnicas necesarias para la clonación de seres humanos. En estos momentos, es posible tomar el material nuclear de cualquier célula humana no necesariamente de los órganos sexuales e introduciendo sus 23 pares de cromosomas completos en el óvulo femenino, concebir y dar a luz a una persona «predeterminada». En la concepción normal, los cromosomas del «padre» y la «madre» se mezclan para después dividirse y concluir en los 23 pares de cromosomas, en un proceso de combinaciones fortuitas.

Pero en la clonación, la descendencia es una réplica exacta de un grupo de cromosomas que no se ha dividido. Poseemos ya, según el Dr. W. GAYLIN, «el tremendo conocimiento para hacer copias exactas de seres humanos» un número ilimitado de HITLERS, MOZARTS o EINSTEINS si hubiéramos preservado sus núcleos celulares.

El arte de la ingeniería genética no se limita a un proceso. Investigadores de muchos países han perfeccionado un proceso llamado «fusión celular» que hace posible fundir células en vez de combinar cromosomas dentro de una única célula. Como resultado de este proceso, células de diferentes procedencias se pueden fundir en una «supe célula», conservando dentro de sí misma los dos núcleos y una doble serie de cromosomas emparejados. Cuando esta célula se divide, la mezcla de núcleos y cromosomas se puede escindir según un modelo diferente al de cada célula antes de la fusión. El resultado puede ser el de dos nuevas células, cada una de ellas genéticamente completa, pero cada una con una nueva serie de códigos genéticos, completamente trastocados con relación a los que había en las células de los progenitores. Esto significa que las células de lo que, hasta ahora, eran organismos vivos incompatibles por ejemplo, las de un pollo y las de un ratón se pueden fundir para formar células nuevas con nuevas mezclas genéticas que producirán animales nuevos, que no serán ni pollos ni ratones, tal como los conocemos. Aún más refinado, el proceso nos puede permitir también la selección de las características o rasgos de una forma de vida que se pretenden impartir a la célula combinada o «fusionada». Esto está llevando al desarrollo del amplio campo de los «trasplantes genéticos». Ahora es posible extraer de determinadas bacterias un gen específico e introducirlo en una célula animal o humana, dándole a la descendencia una característica añadida.

Los nefilim que eran capaces de realizar viajes espaciales hace 450.000 años, debían de estar igualmente avanzados en el campo de las ciencias de la vida, si comparamos su situación con la nuestra de hoy en día. También que conocían las distintas alternativas por las cuales combinar dos grupos de cromosomas preseleccionados para obtener un resultado genético predeterminado y que si los procesos eran similares a la clonación, a la fusión celular, al trasplante genético u otro método desconocido para nosotros todavía, ellos debían conocer estos procesos y podrían llevarlos a cabo no sólo en la probeta del laboratorio, sino también en organismos vivos.

Existe una referencia a estas mezclas de dos fuentes de vida en los textos antiguos. Según BEROSO, la deidad BELO señor llamado también DEO dios engendró a varios «Seres espantosos, que fueron generados a partir de un principio doble». Aparecían hombres con dos alas, algunos con cuatro y dos caras. Tenían un cuerpo, pero dos cabezas, una de hombre, otra de mujer. Del mismo modo, tenían tanto órganos masculinos como femeninos. Otras figuras humanas se veían con patas y cuernos de cabra. Unos tenían pies de caballo; otras extremidades de caballo detrás, pero por delante tenían forma como de hombres, pareciendo hipocentauros. Del mismo modo, se creaban allí toros con cabeza de hombre y perros con cuerpos cuádruples y colas de peces. También caballos con cabeza de perro; hombres también y otros animales con cabeza y cuerpo de caballo y cola de pez. En resumen, había criaturas con extremidades de cada una de las especies animales… De todo esto se conservaron imágenes en el templo de BELO en Babilonia. Los desconcertantes detalles de este relato pueden conservar una importante verdad. Es probable que antes de recurrir a la creación de un ser con su propia imagen, los nefilim intentaran resolver el problema con un «sirviente manufacturado», experimentando con alternativas, como la creación de un híbrido animal – hombre – simio. Algunas de estas criaturas artificiales quizás sobrevivieron por un tiempo, pero debieron ser incapaces de reproducirse. Es posible que los enigmáticos hombres-toro y hombres-león esfinges que adornaban los templos del Oriente Próximo de la antigüedad no fueran sólo el producto de la imaginación de un artista, sino criaturas reales que salieran de los laboratorios biológicos de los nefilim, experimentos fallidos, conmemorados en el arte y en forma de estatuas.

EL ADAPA. Los textos sumerios también hablan de seres humanos deformes creados por Enki y la Diosa Madre NINHURSAG durante el transcurso de sus esfuerzos por dar forma a un Trabajador Primitivo perfecto. En uno de ellos se dice que NINHURSAG cuya tarea era «sujetar sobre la mezcla el molde de los dioses» se emborrachó y «fue a ver a Enki», « ¿Cuán bueno y cuán malo es el cuerpo del Hombre? Según me dicta el corazón, puedo hacer su destino bueno o malo». Entonces pícaramente según este texto pero, probablemente, sin poderlo evitar como parte del proceso de ensayo-error, NINHURSAG creó a un Hombre que no podía retener la orina, una mujer que no podía tener hijos, un ser que no tenía órganos masculinos ni femeninos. En conjunto NINHURSAG engendró seis seres humanos deformes o deficientes. A Enki se le consideró responsable de la creación imperfecta de un hombre de ojos débiles y manos temblorosas, enfermo del hígado y con deficiencias cardiacas; así como de otro con enfermedades relacionadas con la vejez, etc. Pero por fin se logró el Hombre perfecto que Enki llamó ADAPA; la Biblia, Adán y nuestros expertos, Homo sapiens. Este ser era tan similar a los dioses que en un texto se llega al punto de decir que la Diosa Madre le dio a su criatura, el Hombre, «una piel como la piel de un dios» un cuerpo suave y sin pelo, bastante diferente del peludo hombre-simio. Con este producto final, los nefilim fueron genéticamente compatibles con las hijas del Hombre y pudieron casarse y tener hijos de ellas. Pero tal compatibilidad sólo podría darse si el Hombre se hubiera desarrollado a partir de la misma «simiente de vida», como la de los nefilim. Esto es lo que los antiguos textos intentaban decir. El Hombre tanto en el concepto mesopotámico como en el bíblico, estaba hecho de la mezcla de un elemento divino la sangre de un dios o la «esencia» de su sangre y de la «arcilla» de la Tierra. La verdad es que el término LULU que se aplicaba al Hombre «primitivo» significaba literalmente «aquel que ha sido mezclado».

Habiéndole pedido que diera forma a un hombre, la Diosa Madre «se lavó las manos, tomó un pellizco de arcilla, lo mezcló en la estepa». Resulta fascinante observar las precauciones higiénicas que tomó la diosa. «Se lavó las manos.» Encontramos también estos procedimientos clínicos en otros textos de la creación. El uso de «arcilla» terrestre mezclada con «sangre» divina para crear el prototipo del Hombre está firmemente establecido en los textos mesopotámicos. En uno de ellos, donde se cuenta cómo se le pidió a Enki que «efectuara una gran obra de Sabiduría» de «saber hacer» científico, afirma que no tuvo grandes problemas en llevar a cabo la tarea de «elaborar servidores para los dioses». « ¡Se Puede hacer!», anunció. Y después dio estas instrucciones a la Diosa Madre:

«Mezcla a un corazón la arcilla del Fundamento de la Tierra, justo por encima del Abzu y dale la forma de un corazón. Yo proporcionaré buenos e inteligentes dioses jóvenes que llevarán esa arcilla hasta el estado adecuado».

El segundo capítulo del Génesis ofrece esta versión técnica: Y Yahveh, Elohim, formó el Adán de la arcilla del suelo; y Él sopló en sus narices el aliento de vida, y Adán se convirtió en un Alma viviente. El término hebreo que traduce normalmente «alma» es NEPHESH, ese esquivo «espíritu» que anima a la criatura viva y que parece que la abandone cuando muere. No por casualidad, el Pentateuco los cinco primeros libros del A.T. exhorta una y otra vez contra el derramamiento de sangre humana y la ingestión de sangre animal «porque la sangre es el NEPHESH». Las versiones bíblicas de la creación del Hombre equiparan de este modo, NEPHESH «espíritu», «alma» y sangre.

Otra pista sobre el papel de la sangre en la creación del Hombre es que el término adama del cual proviene el nombre de Adán significa originalmente no cualquier tierra o suelo, sino específicamente suelo rojo oscuro. Al igual que la palabra acadia homologa ADAMATU «tierra roja oscura», el término hebreo adama y el nombre hebreo del color rojo ADOM provienen de las palabras empleadas para designar la sangre: ADATNU, DAM. Cuando el libro del Génesis nombra al ser creado por Dios «el Adán», emplea un juego de doble significado muy habitual en la lingüística sumeria. «El Adán» podía significar «el de la tierra» terrestre, «el hecho de suelo rojo oscuro» o «el hecho de sangre». La misma relación entre el elemento esencial de las criaturas vivas y la sangre existe en los relatos mesopotámicos de la creación del Hombre. Esa especie de hospital donde EA y la Diosa Madre engendraron al Hombre recibía el nombre de Casa de SHIMTI traducida como «la casa donde se determinan los destinos». Pero el término SHIMTI proviene inequívocamente del sumerio SHI.IM.TI, que tomado sílaba a sílaba, significa «respirar-viento-vida». Así pues, BIT SHIMTI significaría literalmente «la casa donde el viento de la vida se insufla» que es virtualmente idéntico a la afirmación bíblica.

Lo cierto es que la palabra acadia que se empleó en Mesopotamia para traducir el sumerio SHI.IM.TI fue NAPISHTU el homólogo exacto del término bíblico NEPHESH. Y el NEPHESH o NAPISHTU era un «algo» esquivo en la sangre. Mientras el A.T. no ofrece demasiadas pistas, los textos mesopotámicos eran bastante explícitos en el tema. No sólo afirmaban que hacía falta sangre para la mezcla de la cual se elaboró el Hombre, sino que también especificaban que tenía que ser la sangre de un dios, sangre divina.

Cuando los dioses decidieron crear al Hombre, su líder anunció: «Sangre amasaré, huesos nacerán», sugiriendo que la sangre se tomaría de un dios específico: «Que los primitivos se forjen según su modelo» dijo EA. Al elegir al dios, de su sangre ellos forjarán a la Humanidad; imponiéndole el servicio que libere a los dioses… Fue un trabajo más allá de la comprensión.

Según el relato épico «Cuando los dioses», los dioses llamaron entonces a la Diosa del Nacimiento NINHURSAG y le pidieron que realizara el trabajo: Mientras la Diosa del Nacimiento esté presente, que la Diosa del Nacimiento forje una descendencia. Mientras la Madre de los Dioses esté presente, que la Diosa del Nacimiento forje un LULU; que el trabajador lleve la carga de los dioses. Que cree un LULU AMELU, que él lleve el yugo.

En el antiguo texto babilonio llamado «La Creación del Hombre por la Diosa Madre», los dioses llaman a «La Comadrona de los dioses, la Hábil Mari» y le dicen: Tú eres el útero-madre, la que puede crear a la Humanidad. ¡Crea, pues, a LULU, que lleve él el yugo!

En este punto, el texto de «Cuando los dioses» y otros Paralelos se sumergen en una detallada descripción de la creación real del Hombre. Tras aceptar el «empleo» la diosa llamada aquí NIN.TI «dama que da vida» estableció unos cuantos requisitos, entre los que había algunos productos químicos «betunes del Abzu» para usar en la «purificación» y «la arcilla del Abzu». Fuesen lo que fuesen estos materiales, EA no tuvo problemas en comprender los requisitos y aceptando le dijo: «Prepararé un baño purificador, que un dios sea sangrado… De su carne y sangre, que Ninti mezcle la arcilla». Pero para dar forma al hombre a partir de la arcilla mezclada también era necesaria la ayuda femenina, algo relativo al embarazo y al parto. Enki ofreció los servicios de su propia esposa Ninki: mi esposa-diosa será la que afronte el parto. Siete diosas de nacimiento estarán cerca, para asistir. Después de mezclar la «sangre» y la «arcilla», la fase de embarazo y parto completaría la dádiva de la «impresión» divina sobre la criatura. El destino del recién nacido tú pronunciarás; Ninki fijará sobre él la imagen de los dioses; y lo que será él es «Hombre».

Algunas representaciones en sellos asirios bien pueden haberse inspirado en estos textos, mostrando a la Diosa Madre su símbolo el cortador del cordón umbilical y a EA cuyo símbolo original era el creciente mientras preparan las mezclas, recitan los ensalmos y se animan el uno al otro a proseguir. La implicación de la esposa de Enki, Ninki, en la creación del primer espécimen no defectuoso del Hombre recuerda al relato de ADAPA, del que ya se habló en un capítulo anterior: En aquellos días, en aquellos años, el Sabio de Eridü, EA, lo creó como un modelo de hombres. Los expertos han conjeturado que las referencias a ADAPA como «hijo» de EA implicaban que el dios amaba a este ser humano hasta el punto de adoptarlo. Pero en el mismo texto, Anu se refiere a ADAPA como «la descendencia humana de Enki». Parece que la implicación de la esposa de Enki en el proceso de creación de ADAPA, el «Adán modelo», generó algún tipo de relación genealógica entre el nuevo Hombre y su dios: ¡pero era NINKI la que estaba embarazada de ADAPA! NINTI bendijo al nuevo ser y se lo presentó a EA. Algunos sellos muestran a la diosa, flanqueada por el Árbol de la Vida y matraces de laboratorio, sosteniendo al ser recién nacido. El ser así engendrado, al cual se refieren una y otra vez en los textos mesopotámicos como un «Hombre modelo» o un «molde» era al parecer, la criatura adecuada, pues los dioses comenzaron entonces a exigir duplicados. Sin embargo, este detalle, que parece no tener importancia, no sólo arroja luz sobre el proceso mediante el cual se «creó» a la Humanidad, sino también sobre la información, de otro modo conflictiva, que aparece en la Biblia.

Según el primer capítulo del Génesis: Elohim creó el Adán a Su imagen a la imagen de Elohim Él lo creó. Macho y hembra Él los creó. El capítulo 5, al cual se le llama el Libro de las Genealogías de Adán, afirma que: El día en que Elohim creó a Adán, a semejanza de Elohim Él lo hizo. Macho y hembra Él los creó, y los bendijo, y los llamó «Adán» en el mismo día de su creación. En la misma frase, se nos dice que la Deidad creó, a su imagen y semejanza, sólo un único ser, «el Adán», y luego se nos dice, en aparente contradicción, que ambos, macho y hembra, fueron creados simultáneamente. Y las contradicciones parecen agudizarse más en el segundo capítulo del Génesis, que es el que, concretamente, nos cuenta que Adán estuvo solo por un tiempo, hasta que la Deidad lo hizo dormir y elaboró una Mujer a partir de su costilla. Esta contradicción que ha confundido a eruditos y teólogos a lo largo de siglos, desapareciese en el momento en que se aclarare que los textos bíblicos serían una condensación de las fuentes originales sumerias. Estas fuentes informan que después de intentar forjar un Trabajador Primitivo «mezclando» homínidos con animales, los dioses concluyeron que la única mezcla que funcionaría sería la de los homínidos con los mismos nefilim. Después de varios intentos infructuosos se hizo un «modelo» ADAPA/Adán. Al principio sólo había un Adán. En el momento en que ADAPA/Adán demostró ser la criatura adecuada, se le utilizó como modelo genético o «molde» para la creación de duplicados y aquellos duplicados no eran sólo machos sino hembras también. La «costilla» bíblica de la cual se forjó la Mujer era un juego de palabras sobre el término sumerio T| «costilla» y «vida» confirmando que Eva fue hecha a partir de la «esencia vital» de Adán.

Los textos mesopotámicos proporcionan el informe de un testigo ocular acerca de la primera producción de los duplicados de Adán. Se siguieron las instrucciones de Enki. En la Casa de SHIMTI donde el aliento de la vida «se insuflaba», Enki, la Diosa Madre y catorce diosas del nacimiento se reunieron. Se obtuvo la «esencia» de un dios, se preparó el «baño purificador». «EA limpió la arcilla en presencia de ella; él siguió recitando el ensalmo». El dios que purifica el NAPISHTU, EA, habló en voz alta. Sentado delante de ella, él le daba indicaciones a ella. Después de recitar su ensalmo, ella quitó la mano de la arcilla. Y ahora se está al tanto del detallado proceso de creación en masa del Hombre. Con catorce diosas del nacimiento presentes, Ninti pellizcó catorce trozos de arcilla; depositó siete a la derecha, depositó siete a la izquierda. Entre ellos puso el molde. … el vello ella… el cortador del cordón umbilical. Es evidente que las diosas del nacimiento se dividieron en 2 grupos. «El Sabio y erudito, a dos veces siete diosas del nacimiento había reunido». En sus úteros la Diosa Madre depositó la «arcilla mezclada». Hay atisbos de una intervención quirúrgica la eliminación o afeitado del vello, la preparación de un instrumento quirúrgico, un cortador. Ahora no había más que esperar:

Las diosas del nacimiento se mantuvieron juntas. Ninti se sentó a contar los meses. El fatídico 10° mes se acercaba; el 10° mes llegó; el período para que se abriera el útero había transcurrido. El rostro de ella irradiaba comprensión: se cubrió la cabeza, llevó a cabo la obstetricia. Se ciñó la cintura, pronunció la bendición. Ella sacó una forma; en el molde había vida. Parece ser que el drama de la creación del Hombre se compuso con un nacimiento posterior. La «mezcla» de «arcilla» y «sangre» se utilizó para provocar sendos embarazos en catorce diosas del nacimiento. Pero pasaron los nueve meses y el 10º mes comenzó. «El período para que se abriera el útero había transcurrido». Comprendiendo lo que había que hacer, la Diosa Madre «llevó a cabo la obstetricia». En un texto paralelo a pesar de estar fragmentado se ve con más claridad que la Diosa Madre recurrió a algún tipo de operación quirúrgica: Ninti… cuenta los meses… Al destinado 10° mes llamaron; la Dama Cuya Mano Abre llegó. Con el… ella abrió el útero. Su rostro brilló de alegría. Su cabeza fue cubierta;… hizo una abertura; lo que estaba en el útero salió. Abrumada de alegría, la Diosa Madre dejó escapar un grito. « ¡Yo he creado! ¡Mis manos lo han hecho!»

¿Cómo se logró la creación del Hombre? En el texto de «Cuando los dioses» hay un pasaje cuyo objetivo era explicar por qué la «sangre» de un dios tenía que mezclarse con la «arcilla». El «divino» elemento requerido no era la goteante sangre de un dios, sino algo más básico y duradero. El dios que fue seleccionado, nos cuentan, tenía TE.E.MA un término que las destacadas autoridades sobre este texto W. G. LAMBERT y A. R. MILLARD de la Universidad de Oxford traducen como «personalidad». Pero el término antiguo es mucho más específico, pues significa literalmente, «aquello que alberga eso que ata la memoria». Y lo que es más, el mismo término aparece en la versión acadia como ETEMU, que se traduce como «espíritu». En ambos casos, se trata de «algo» en la sangre del dios que era el repositorio de su individualidad. Tenemos la certidumbre de que todo esto no eran más que distintas maneras de decir que lo que buscaba EA cuando sometió la sangre del dios a una serie de «baños purificadores», eran los genes del dios.

También se explica el propósito de la mezcla del elemento divino con el terrestre: En la arcilla, el dios y el Hombre se atarán a la unidad llevados juntos; de manera que hasta el final de los días, la Carne y el Alma que en un dios ha madurado esa Alma en un parentesco de sangre está atada; como su Señal la vida proclamará. De manera que esto no se olvide, que el «Alma» en un parentesco de sangre está atada. Son palabras mayores, pero poco comprendidas por los estudiosos. El texto afirma que la sangre del dios se mezcló en la arcilla de manera que ató al dios y al Hombre genéticamente «hasta el final de los días» de modo que la carne «imagen» y el alma «semejanza» de los dioses quedarían impresas sobre el Hombre en un parentesco de sangre que nunca se podrá romper.

«La Epopeya de Gilgamesh» dice que cuando los dioses decidieron crear un doble para el en parte divino Gilgamesh, la Diosa Madre mezcló «arcilla» con la «esencia» del dios Ninurta. Más tarde, en el texto, la mítica fuerza de Enkidu se atribuye a que tiene en él la «esencia de Anu», un elemento que adquirió a través de Ninurta, nieto de Anu.

La palabra acadia KISIR se refiere a una «esencia», una «concentración» que poseían los dioses de los cielos. E. EBELING resumió sus esfuerzos por comprender el significado exacto de KISIR afirmando que como «esencia, o algún otro matiz del término, podía aplicarse bien a las deidades, así como a los proyectiles del Cielo». E. A. SPEISER se mostró de acuerdo con que la palabra implicaba también «algo que bajó del Cielo» y dijo que llevaba una connotación «como si estuviese indicado utilizar el término en contextos relacionados con la medicina». Volvemos a una simple y única palabra en la traducción: gen.

Las evidencias de los textos antiguos, tanto mesopotámicos como bíblicos, sugieren que el proceso adoptado para mezclar las dos series de genes los de un dios y los del HOMO ERECTUS implicaba el uso de genes masculinos como elemento divino y de genes femeninos como elemento terrestre. Después de repetir una vez más que la Deidad creó a Adán a su imagen y semejanza, el Libro del Génesis relata después el nacimiento de Set, el hijo de Adán, con las siguientes palabras: Y Adán vivió ciento treinta años, y tuvo un descendiente a su semejanza y según su imagen; y le puso por nombre Set. La terminología es idéntica a la usada para describir la creación de Adán por la Deidad. Set fue hijo de Adán según un proceso biológico la fertilización de un huevo femenino con el esperma masculino de Adán, con la consiguiente concepción, embarazo y parto. Una terminología idéntica habla de un proceso idéntico y la única conclusión plausible es que también Adán fuera engendrado por la Deidad a través del proceso de fertilización de un huevo femenino con el esperma de un dios.

Si la «arcilla» en la cual se mezcló el elemento divino era un elemento terrestre como todos los textos dicen, entonces la única conclusión posible es que el esperma masculino de un dios o material genético ¡se insertó en el ovulo de una mujer simio! El termino acadio para la «arcilla» o más bien «arcilla de moldear» es TIT. Pero su ortografía original era TI.IT «aquello que está con vida». En hebreo, TIT significa «barro»; pero su sinónimo es be que comparte raíz con BIA «pantano» y BEA «huevo».

La historia de la Creación está repleta de juegos de palabras. Ya se ha visto el doble y el triple significado de ADÁN-ADAMA-ADAMTU-DAM. El epíteto para la Diosa Madre, NIN.TI, que significa tanto «dama de la vida» como «dama de la costilla». ¿Por qué no entonces, BO-BIA-BEA «arcilla-barro-huevo» como un juego de palabras para el óvulo femenino?

El óvulo de una hembra de HORNO ERECTUS, fertilizado con los genes de un dios, se implantó posteriormente en el útero de la esposa de EA y después de obtenido el «modelo», se implantaron duplicados de esto en los úteros de las diosas del nacimiento, para someterse al proceso de embarazo y parto.

  • El Sabio y erudito, a dos veces siete diosas del nacimiento había reunido; siete engendraron varones, siete engendraron hembras. La Diosa del Nacimiento engendró el Viento del Aliento de Vida. En pares fueron completados, en pares fueron completados en presencia de ella. Las criaturas eran Personas Criaturas de la Diosa Madre. El Homo sapiens había sido creado.

Las leyendas y los mitos antiguos, la información bíblica y la ciencia moderna también son compatibles en un aspecto más. Al igual que los descubrimientos de los antropólogos modernos que el Hombre evolucionó y emergió en el sudeste de África, los textos mesopotámicos sugieren que la creación del Hombre tuvo lugar en el APSU en el Mundo Inferior, donde se encontraba el País de las Minas. Junto con ADAPA, el «modelo» del Hombre, algunos textos mencionan a la «sagrada AMAMA, la mujer de la Tierra», cuya morada estaba en el ABSU.

En el texto de «La Creación del Hombre», Enki le da las siguientes instrucciones a la Diosa Madre: «Mezcla a un corazón la arcilla del Fundamento de la Tierra, justo por encima del Abzu». En un himno a las creaciones de Ea, que «el APSU modeló como su morada», se dice: El divino Ea en el APSU tomó un pellizco de arcilla, creó a KULLA para restaurar los templos.

El himno prosigue haciendo una relación de los especialistas en la construcción, así como de los encargados de «los abundantes productos de la montaña y el mar» que fueron creados por Ea todos, se infiere, a partir de trozos de «arcilla» pellizcadas en el ABZU el País de las Minas, en el Mundo Inferior.

Los textos dejan suficientemente claro que, aunque Ea construyó una casa de ladrillo junto al agua en Eridü, en el Abzu construyó una casa adornada con plata y piedras preciosas. Fue allí donde su criatura, el Hombre, tuvo su origen:

  • El Señor del AB.ZU, el rey Enki… construyó su casa de plata y lapislázuli; de plata y lapislázuli, como luz centelleante, el Padre forjó convenientemente en el AB.ZU. Las Criaturas de semblante brillante, surgiendo del AB.ZU, puso en pie por todas partes el Señor NUDIMMUD.

Se puede concluir a partir de los distintos textos, de que la creación del Hombre provocó una escisión entre los dioses. Parece que, al menos al principio, los nuevos Trabajadores Primitivos se restringieron al País de las Minas. Como consecuencia de ello, a los Anunnaki que estaban trabajando duramente en la misma Sumer se les negaron los beneficios de la nueva mano de obra. Un desconcertante texto al que estudiosos llaman «El Mito de la Piqueta» es, de hecho, la crónica de los acontecimientos por los cuales los Anunnaki que estaban en Sumer bajo el mando de Enlil consiguieron su justa parte de Gente de Cabeza Negra.

Intentando restablecer «el orden normal», Enlil tomó una decisión extrema: la de cortar los contactos entre el «Cielo» el XII Planeta o las naves espaciales y la Tierra y lanzó una acción drástica contra el lugar «donde la carne brotaba».

  • El Señor, lo que es apropiado hizo que sucediera. El Señor Enlil, cuyas decisiones eran inalterables, verdaderamente se apresuró a separar el Cielo de la Tierra para que los Creados pudieran salir; verdaderamente se apresuró a separar la Tierra del Cielo. En el «Enlace Cielo-Tierra» hizo un corte, para que los Creados pudieran subir desde el Lugar Donde Carne Brotaba.

Contra el «País de la Piqueta y la Cesta», Enlil forjó un arma maravillosa llamada AL.A.NI «hacha que genera poder». Esta arma tenía un «diente» que, «como un buey de un solo cuerno», podía atacar y destruir grandes murallas. Según las descripciones, debió ser una especie de taladradora gigante, montada sobre una especie de buldócer, que aplastaba todo lo que se le ponía por delante:

  • La casa que se rebela contra el Señor, la casa que no se somete al Señor, el AL.A.NI la hace someterse al Señor. Del mal…, las cabezas de sus plantas aplasta; arranca hasta la raíz, rompe hasta la cúspide. Armando su artefacto con un «rasgador de tierra», Enlil lanzó su ataque: El Señor hizo sacar el AL.A.NI, le dio sus órdenes. Puso el Rasgador de Tierra como corona en la cabeza, y lo metió en el Lugar-Donde-Carne-Brotaba. En el agujero estaba la cabeza de un hombre; desde el suelo, la gente se abría paso hacia Enlil. Él miró a sus Cabezas Negras con aspecto resuelto. Agradecidos, los Anunnaki hicieron sus solicitudes ante la llegada de los Trabajadores Primitivos y no perdieron tiempo en ponerlos a trabajar: Los Anunnaki subieron hacia él, levantaron las manos recibiéndolo, aplacaron el corazón de Enlil con oraciones. Cabezas Negras le pedían. A las personas de Cabeza Negra, les hicieron coger la piqueta.

Del mismo modo, el Libro del Génesis transmite que «el Adán» fue creado en algún lugar al oeste de Mesopotamia para, después, ser llevado al este, a Mesopotamia, para trabajar en el jardín del Edén: Y la Deidad Yahveh plantó un huerto en Edén, en el este… y tomó al Adán y lo puso en el Jardín del Edén para que lo trabajara y lo cuidara.

EL MOTÍN DE LOS ANUNNAKI.

ERESHKIGAL. Después que Enlil llegó a la Tierra en persona, el «Mando de la Tierra» le fue transferido. Es probable que fuera entonces cuando el epíteto o nombre de ENKI se cambió por el de E.A («señor aguas»), en vez de «señor tierra». Los textos sumerios explican que en época tan temprana como la de la llegada de los dioses a la Tierra, se acordó una separación de poderes: ANU permanecería en los cielos y gobernaría el XII Planeta, Enlil mandaría en las tierras y ENKI se haría cargo del AB.ZU (APSU en acadio). Dejándose llevar por el «acuoso» significado del nombre E.A, los expertos tradujeron AB.ZU como «profundidad acuosa», suponiendo que, al igual que en la mitología griega, Enlil representaba al descomunal Zeus y EA era el prototipo de Poseidón, Dios de los Océanos. En otros casos, se hacía referencia a los dominios de Enlil como los del Mundo Superior y los de EA como los del Mundo Inferior; una vez más, los expertos supusieron que Enlil controlaba la atmósfera de la Tierra, mientras que EA era el soberano de las «aguas subterráneas» el Hades griego en el que se supone que creían los mesopotámicos. El mismo término abismo que se deriva de APSU trae la idea de las aguas profundas, oscuras y peligrosas en las que uno se puede hundir y desaparecer. Así, a medida que se iban encontrando textos mesopotámicos que hablaban del Mundo Inferior, los expertos los tradujeron con UNTERWELT «mundo subterráneo» o TOTENWELT «mundo de los muertos». En los últimos tiempos los SUMERÓLOGOS han mitigado la ominosa connotación, traduciendo con NETHERWORLD. Los textos mesopotámicos responsables de esta mala interpretación son los que constituyen las liturgias que lamentan la desaparición de Dumuzi el dios TAMUZ de los textos bíblicos y cananeos, con quien INANNA ISHTAR tuvo su amorío más famoso y cuando desapareció, al que fue a buscar en el Mundo Inferior. El enorme “TAMMUZ LITURGEN UND VERWANDTES” de P. MAURUS WITZEL, obra maestra sobre los «textos de TAMUZ» sumerios y acadios, ayudó a perpetuar el error. Los relatos épicos de la búsqueda de ISHTAR se tomaron por un viaje «al reino de los muertos y su posterior retorno a la tierra de los vivos».

Los textos sumerios y acadios que describen el descenso de La diosa INANNA ISHTAR viva y a su voluntad, al Mundo Inferior para visitar a su hermana ERESHKIGAL, señora del lugar, sin que la invitaran, abriéndose paso ante el guardián a base de amenazas: Si no abres el pórtico para que pueda entrar, haré pedazos la puerta, destrozaré el cerrojo, haré pedazos las jambas, arrancaré las puertas. Una a una, ISHTAR abrió las 7 puertas que llevaban a la morada de ERESHKIGAL que cuando la vio montó en cólera, el texto acadio dice, «estalló en su presencia». El texto sumerio, vago en cuanto al propósito del viaje o en cuanto a las causas de la ira de Ereshkigal, revela que INANNA esperaba este recibimiento, pues se esforzó por notificar su viaje con antelación al resto de divinidades principales y se aseguró de que harían por rescatarla en caso de que fuera hecha prisionera en el «Gran Abajo». El esposo de ERESHKIGAL y Señor del Mundo Inferior era NERGAL, El modo por el cual llegó al Gran Abajo y se convirtió en su señor no sólo ofrece luz sobre la naturaleza humana de los dioses, sino que demuestra que ese mundo no era de los muertos. El relato, del cual se han encontrado varias versiones, comienza con un banquete cuyos invitados de honor eran ANU, ENLÜ y EA, que se celebraba «en los cielos», en el XII Planeta pero no en la morada de ANU. Quizás tenía lugar a bordo de una nave orbital, pues cuando Ereshkigal no pudo ascender a reunirse con ellos, los dioses le enviaron un mensajero que «descendió la larga escalera de los cielos, llegó a la puerta de ERESHKIGAL». Tras recibir la invitación, ERESHKIGAL dio instrucciones a su consejero, NAMTAR:

Asciende, NAMTAR, la larga escalera de los cielos; coge el plato de la mesa, toma mi parte; todo lo que ANU te dé, tráemelo a mí. Cuando NAMTAR entró en la sala del banquete, todos los dioses, excepto «un dios calvo, sentado en la parte de atrás», se levantaron para darle la bienvenida. Luego, cuando volvió al Mundo Inferior, informó del incidente a ERESHKIGAL. Ella y todos los dioses menores de sus dominios se sintieron insultados, y la diosa pidió que se le enviara al dios ofensor para castigarlo. El ofensor era Nergal, hijo del gran EA. Tras ser severamente reprendido por su padre, NERGAL recibió instrucciones para que hiciera el viaje solo, armado nada más con un montón de consejos paternos sobre cómo comportarse. Cuando NERGAL llegó a la puerta, NAMTAR lo reconoció y lo condujo al «amplio patio de ERESHKIGAL», donde fue sometido a varias pruebas. Más pronto o más tarde, ERESHKIGAL fue a tomar su baño diario. … ella mostró su cuerpo. Lo que es normal para hombre y mujer, él… en su corazón… Se abrazaron, apasionadamente yacieron en la cama. Durante 7 días y 7 noches hicieron el amor. En el Mundo Superior, había saltado la alarma por el desaparecido NERGAL. «Déjame ir», le dijo a ERESHKIGAL. «Iré y volveré», le prometió. Pero, tan pronto partió, NAMTAR fue a ERESHKIGAL y acusó a Nergal de no tener intención de volver. Una vez más, NAMTAR fue enviado arriba hasta ANU. El mensaje de Ereshkigal era claro: Yo, tu hija, era joven; no he conocido el juego de las doncellas… Ese dios al que enviaste y que ha tenido relaciones sexuales conmigo Envíamelo, para que pueda ser mi marido, para que viva conmigo. Sin tener en mente todavía la idea de casarse, Nergal organizó una expedición militar y asaltó las puertas de Ereshkigal, con la intención de «cortarle la cabeza». Pero Ereshkigal declaró: «Sé mi marido y seré tu esposa. Te concederé el dominio sobre la amplia Tierra Interior. Pondré la Tablilla de la Sabiduría en tus manos. Tú serás Señor, yo seré Señora». Entonces llegó el final feliz: Cuando Nergal escuchó sus palabras, tomó su mano y se la besó, enjugando sus lágrimas: «Lo que tú has deseado para mí desde hace meses ¡sea ahora!»

EL ABZU. Estos acontecimientos relatan a un lugar donde los dioses podían entrar e irse, se podía hacer el amor, lo suficientemente importante para confiárselo a una nieta de Enlil y a un hijo de ENKI. Reconociendo que los hechos no apoyan la idea primitiva de una región sombría, W. F. ALBRIGHT en “MESOPOTAMIAN ELEMENTS IN CANAANITE ESCHATOLOGY” sugirió que la morada de Dumuzi en el Mundo Inferior era «un hogar brillante y fértil en el paraíso subterráneo llamado ‘la boca de los ríos’, estrechamente asociado con el hogar de EA en el APSU», lejano y difícil de alcanzar, seguro, una especie de «zona restringida», pero no un «lugar sin retorno».

Al igual que INANNA, otras divinidades importantes también fueron volvieron de ese Mundo Inferior. Enlil fue desterrado al Abzu por un tiempo después de violar a NINLIL. EA se trasladaba constantemente entre Eridü en Sumer y el Abzu, llevando «la artesanía de Eridü» y haciendo allí «un noble santuario» para sí mismo.

Lejos de ser un lugar oscuro y desolado, fue descrito como un lugar brillante de aguas fluentes. Una tierra rica, amada por ENKI; rebosante de riquezas, perfecta en plenitud… Cuyo poderoso río recorre la tierra. Se han visto las muchas representaciones que hay de EA como Dios de las Aguas Fluentes. En los textos sumerios se ve que estas aguas fluentes existieron realmente no en Sumer y en sus llanuras, sino en el Gran Abajo. W. F. Albright llamó la atención sobre un texto que trata del Mundo Inferior como del País de UT.TU -«en el oeste» de Sumer. Un viaje de ENKI al APSU: A ti, APSU, tierra pura, donde fluyen con rapidez grandes aguas, a la Morada de las Aguas Fluentes el Señor acude… La Morada de las Aguas Fluentes ENKI en las aguas puras se estableció; en medio del APSU, un gran santuario estableció.

A decir de todos, el lugar se encontraba más allá del mar. En un lamento por «el hijo puro», el joven Dumuzi fue llevado al Mundo Inferior en barco. Un «Lamento sobre la Destrucción de Sumer» cuenta que INANNA se las ingenió para subir furtivamente en un barco y «De sus posesiones partió. Descendió al Mundo Inferior».

  • Un largo texto poco comprendido por no haberse encontrado una versión intacta, trata de un gran conflicto entre Ira título de Nergal como Señor del Mundo Inferior y su hermano Marduk. Durante el transcurso del conflicto Nergal dejó sus dominios y se enfrentó a Marduk en Babilonia; Marduk por otra parte, le amenazó: «Al APSU descenderé, a vigilar a los Anunnaki… mis armas furiosas contra ellos levantaré». Para llegar al APSU, Marduk dejó la Tierra de Mesopotamia y viajó sobre «aguas que se elevaban». Su destino era ARALI, en el «basamento» de la Tierra en el distante mar, 100 BERU de agua en la distancia… El suelo de ARALI está… donde las Piedras Azules hacen enfermar, y el artesano de Anu lleva el Hacha de Plata que brilla como el día.
  • El BERU, tanto en su aspecto de unidad de medida terrestre y de cálculo de tiempo, se utilizaba probablemente, en esta última faceta cuando se trataba de viajar por el agua y consistía en una hora doble, de manera que 100 BERU significaría 200 horas de navegación. No hay forma de determinar la velocidad de navegación media o supuesta que se empleaba en aquellos cálculos de distancias, pero se podía alcanzar una tierra verdaderamente distante después de un viaje por mar de tres, cuatro o cinco mil kilómetros.
  • ARALI estaba situada al oeste y al sur de Sumer. Un barco que viajara cuatro o cinco mil kilómetros en dirección sudoeste desde el Golfo Pérsico sólo podía tener un destino: las costas del sur de, África. Sólo una conclusión así puede explicar los términos de Mundo Inferior, dando a entender el hemisferio sur, donde se encontraba la Tierra de ARALI; a diferencia del Mundo Superior, o hemisferio norte, donde estaba Sumer Esta división de los hemisferios terrestres entre Enlil norte y EA sur se correspondería con la designación de los cielos septentrionales como el Camino de Enlil y los meridionales como el Camino de EA.

La habilidad Nefilim para emprender viajes interplanetarios, orbitar la Tierra y aterrizar en ella, obvia el que conocieron el sur de África, además de Mesopotamia. Sellos cilíndricos en los que se ven animales propios de allá como la cebra o el avestruz, escenas de jungla o soberanos con pieles de leopardo, atestiguan la «conexión africana» que atrajo al científico de Ea y el conceder a los dioses encargados de la zona una única «Tablilla de la Sabiduría».

El término sumerio AB.ZU «profundidad acuosa», significa «fuente profunda primitiva» no necesariamente de aguas y es palabra espejo Según las reglas gramaticales sumerias, con lo que AB.ZU y ZU.AB significarían lo mismo. En esta última forma, permite identificar su paralelo en las lenguas semitas, pues ZAAB siempre significó y sigue significando «metal precioso», concretamente «oro», en hebreo y en sus lenguas hermanas. El pictograma sumerio para AB.ZU era una profunda excavación en Tierra con un pozo encima.

 Ea fue el dios encargado de la explotación de los minerales de la Tierra. El griego ABYSSOS, adoptado del acadio APSU, significa también un agujero sumamente profundo en el suelo. Los textos acadios explican que «APSU es NIKBU»; el significado de esta palabra y el de su equivalente hebrea NIKBA, es muy preciso: un corte o perforación muy profunda en el suelo, hecha por el hombre.

  1. JENSEN en “DIE KOSMOLOGIE DER BABYLONIER” en 1890 observó que el término acadio BIT NIMIKU no debía traducirse como «casa de sabiduría» sino como «casa de profundidad». Cita el texto V.R.30, 49-50ab que dice: «Es de BIT NIMIKU de donde el oro y la plata vienen». El texto III.R.57, 35ab explica según JENSEN, que el nombre acadio «Diosa SHALA de NIMIKI» era la traducción del epíteto sumerio «Diosa Que Entrega el Brillante Bronce». El término acadio NIMIKU, traducido como «sabiduría», concluyó JENSEN, «tiene que ver con los metales». Algunos himnos mesopotámicos a Ea ensalzan como BEL NIMIKI, traducido «señor de la sabiduría»; pero la traducción correcta debe ser «señor de la minería». La Tablilla de la Sabiduría confiada a Nergal y a Ereshkigal era una «Tablilla de la Minería», un «banco de datos» sobre las operaciones mineras de los nefilim.

Como Señor del Abzu, EA estaba asistido por otro dios, su hijo GI.BIL «el que quema el suelo», que estaba a cargo del fuego y de la fundición. Al Herrero de la Tierra se le suele representar como a un dios joven que emerge del suelo o está a punto de sumergirse en él, cuyos hombros emiten rayos rojos y calientes o incluso chispas de fuego. Los textos dicen que EA remojó a GIBIL en «sabiduría», queriendo decir que le enseñó las técnicas de la minería.

Él mineral que extraían en el sudeste de África era transportado hasta Mesopotamia en barcos de carga especiales llamados MA.GUR UR.NU AB.ZU «barco para mineral del Mundo Inferior». De aquí se llevaba hasta BAD-TIBIRA cuyo nombre significa «la fundación de metalurgia». Fundido y refinado, el metal se vertía en lingotes como los que se han encontrado en varias excavaciones de Oriente Próximo, confirmando la fiabilidad de los pictogramas sumerios como representaciones verdaderas de los objetos que plasmaban «por escrito»; el signo sumerio para el término ZAG «precioso purificado» era la imagen de un lingote.

En épocas primitivas, parece ser que tenían un agujero que los recorría longitudinalmente por el cual se insertaba una vara. Varias representaciones de un Dios de las Aguas Fluentes le muestran flanqueado por porteadores de estos lingotes de metal precioso, indicando que era también el Señor de la Minería.

Los diversos nombres y epítetos de la africana Tierra de las Minas de EA están repletos de pistas sobre su localización y naturaleza. Conocida como A.RA.LI «lugar de las vetas brillantes» la tierra de la que viene el mineral metalífero. Inanna, mientras estaba planeando su descenso al hemisferio sur, se refirió al lugar como la tierra donde «el metal precioso está cubierto de suelo» está bajo tierra. Un texto del que informó ERICA REINER, en el que se hace una relación de montañas y ríos del mundo sumerio, dice: «Monte ARALI: hogar del oro»; y en un texto fragmentario descrito por H. RADAU, se confirma que ARALI fue la tierra de la que dependía BAD-TIBIRA para seguir con sus trabajos.

Los textos mesopotámicos hablan de la Tierra de las Minas como de una tierra montañosa, con mesetas y llanuras cubiertas de hierba con exuberante vegetación. En los textos sumerios se dice que la capital de Ereshkigal en aquella tierra estaba en el GAB.KUR.RA «en el pecho de las montañas» tierra adentro.

En la versión acadia del viaje de Ishtar, el guardián le da la bienvenida: Entra mi señora, que KUTU se alegre por ti; que el palacio de la tierra de NUGIA se alegre con tu presencia.

El término KU.TU, en acadio es idea de «aquello que está en el corazón de la tierra» tiene en su origen sumerio, el significado de «las brillantes tierras altas». Era una tierra, los textos lo sugieren, con días brillantes plenos de sol. Los términos sumerios para indicar oro KU.GI «brillante fuera de la tierra» y plata KU. BABBAR «oro brillante» conservaron la asociación original de los metales preciosos con los brillantes KU dominios de Ereshkigal.

Los signos pictográficos de la primera escritura sumeria muestran gran familiaridad con los distintos procesos metalúrgicos y que el origen de los metales se encontraba en minas hundidas en la tierra. Los términos del cobre y del bronce «piedra bella y brillante», del oro «el metal supremo de la mina» o de «refinado» purificado-brillante» eran variantes pictóricas del pozo de la mina «abertura/boca para el rojo-oscuro» metal. El nombre de la tierra Arali se podía escribir como una variante del pictograma de «rojo-oscuro» suelo, de KUSH «rojo-oscuro», para con el tiempo significar «negro», o de los metales que se extraían allí; los pictogramas siempre mostraban variantes del pozo de una mina.

Las referencias al oro y otros metales en los textos antiguos sugieren familiaridad con la metalurgia en esos tiempos.  Existía un animado comercio de metales en los inicios de la civilización, consecuencia del conocimiento heredado de los dioses que estaban involucrados en la minería y la metalurgia bastante antes de la aparición del Hombre.

Muchos estudios que vinculan los relatos divinos mesopotámicos con la lista bíblica de patriarcas antediluvianos señalan según la Biblia, a TÚBAL CAÍN «artífice del oro, el cobre y el hierro» mucho antes del Diluvio. El A.T. habla de la tierra de OFIR, algún lugar de África como fuente de oro. Los convoyes de barcos del rey Salomón partían de ESYÓN GUÉBER la actual ELAT para atravesar el Mar Rojo «E iban a OFIR y traían desde allí oro». Intentando evitar demoras en la construcción del Templo en Jerusalén, Salomón acordó con su aliado JIRAM, rey de Tiro, mandar una segunda flota a OFIR por una ruta alternativa: Salomón tenía una flota de TARSIS en el mar con la flota de JIRAM. Cada 3 años venía la flota de TARSIS trayendo oro, plata, marfil, simios y monos completando el viaje. Contando el tiempo necesario para cargar en OFIR, el viaje en cada dirección debió de durar algo más de un año. Esto sugiere una ruta indirecta alrededor de África, a la directa a través del Mar Rojo y el Océano índico. La mayoría de los estudiosos sitúan TARSIS cuyo nombre significaba «fundición» al oeste del Mediterráneo, posiblemente en o cerca del actual Estrecho de Gibraltar, lugar idóneo para embarcarse en un viaje alrededor del continente africano. Hay que buscar OFIR en la actual Rhodesia. Z. HERMÁN en “PEOPLES, SEAS, SHIPS” demostró que en épocas primitivas, los egipcios obtenían diversos minerales en Rhodesia.

Con la querencia de los nefilim por la navegación fluvial, encontraron un río grande y navegable en el Mundo Inferior. En el relato de «Enlil y NINLIL» Enlil fue enviado al exilio en el Mundo Inferior y llegó allí, fue transportado en barco por un ancho río. Un texto babilonio de los orígenes y destino de la Humanidad, nombra en el Mundo Inferior al Río HABUR, el «Río de los Peces y los Pájaros» y textos sumerios apodan al País de Ereshkigal como «el País Pradera de HA.BUR». En África, el Nilo, fluye hacia el Norte hasta el Mediterráneo; el Congo y el Níger desembocan en el Atlántico por el oeste; y el Zambeze desde el corazón de África haciendo un semicírculo en dirección este hasta desembocar en la costa oriental con un amplio delta, buenos puntos portuarios y navegable tierra adentro a lo largo varios centenares de kilómetros. ¿Fue el Zambeze el «Río de los Peces y los Pájaros» del Mundo Inferior y las majestuosas Cataratas Victoria las que se mencionan en un texto en el que se habla de la capital de Ereshkigal?

Conscientes de que muchas minas prometedoras, «recientemente descubiertas» en el sur de África, habían sido puntos mineros en la antigüedad, la ANGLO-AMERICAN CORPORATION contrató a varios equipos de arqueólogos para examinar los lugares antes de que las modernas máquinas excavadoras barrieran con todos los rastros de antiguas obras. Dando cuenta de sus descubrimientos en la revista Óptima, ADRIÁN BOSHIER y PETER BEAUMONT decían haberse encontrado con capas y capas de actividad minera prehistórica con restos humanos. La datación por radiocarbono de las Universidades de YALE U.S.A y GRONINGEN en Holanda, estableció la edad de los objetos en un rango que iba desde el 2000 a.C. hasta el 7690 a.C. por lo que el equipo de arqueólogos amplió su área de trabajo. En la base de un despeñadero de las escabrosas vertientes occidentales del Pico del León, una losa de cinco toneladas de hematites bloqueaba el acceso a una caverna. Los restos de carbón dataron las operaciones mineras en el interior de la caverna entre el 20.000 y el 26.000 a.C. minería de metales durante la Edad de Piedra del Paleolítico. Excavando un pozo en un punto donde aparentemente los antiguos mineros habían comenzado sus operaciones se envió una muestra de carbón encontrada allí y La datación se remontó al 41.250 a.C. con un margen de error 1.600 años. Los científicos sudafricanos se pusieron a investigar entonces en los lugares mineros prehistóricos del sur de SWAZILANDIA y en el interior de las cavernas encontraron ramitas, hojas, hierbas y plumas todo ello llevado allí, presumiblemente por antiguos mineros para hacerse un lecho. En el nivel del 35.000 a.C. encontraron huesos con muescas que «indica la habilidad del hombre para contar en un período tan remoto». Otros restos remontaron la edad de los objetos hasta los alrededores del 50.000 a.C. Creyendo que «la verdadera edad de comienzo de la minería en SWAZILANDIA es del orden del 70.000-80.000 a.C.», En «el sur de África… bien pudo estar la vanguardia de la invención y la innovación tecnológica durante gran parte del período posterior al 100.000 a.C.»

Comentando los descubrimientos, el Dr. KENNETH OAKLEY, antiguo antropólogo jefe del Museo de Historia Natural de Londres, dio una trascendencia diferente: «Esto arroja una luz importante sobre los orígenes del Hombre… es posible que el sur de África fuera el hogar evolutivo del Hombre», el «lugar de nacimiento» del Homo sapiens. Fue allí donde apareció el Hombre moderno en la Tierra a través de una cadena de acontecimientos que se desencadenó con la búsqueda de metales por parte de los dioses.

Los serios científicos y los escritores de ciencia-ficción han sugerido que una buena razón para el establecimiento de asentamientos en otros planetas o asteroides sería la disponibilidad de minerales poco comunes en esos cuerpos celestes, que podrían ser muy escasos o demasiado costosos de extraer. ¿Pudo ser este el propósito de los nefilim al colonizar la Tierra?

Los estudiosos modernos dividen las actividades del Hombre en la Tierra en Edad de Piedra, Edad del Bronce, Edad del Hierro, etc. En la antigüedad, el poeta griego Hesíodo hizo una lista de cinco edades Dorada, Plata, Bronce, Heroica y del Hierro. Excepto por la Edad Heroica, las tradiciones de la antigüedad aceptaban la secuencia oro – plata – cobre – hierro.

  • El profeta Daniel tuvo una visión en la cual vio «una gran imagen» con la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre de latón, las piernas de hierro y los pies de arcilla.
  • En el mito y el folklore abundan los recuerdos vagos de una Edad de oro, asociada a una época en la que los dioses vagaban por la Tierra, seguida por una Edad de Plata y después por las edades en las que dioses y hombres compartían la Tierra la Edad de los Héroes, del Cobre, del Bronce y del Hierro.
  • ¿No serán estas leyendas recuerdos vagos de acontecimientos reales ocurridos en la Tierra?
  • El oro, la plata y el cobre son elementos que pertenecen al grupo del oro. Están en la misma familia en la tabla periódica, por número y peso atómico; tienen propiedades cristalográficas, químicas y físicas similares todos son suaves, maleables y dúctiles. Éstos son los mejores conductores del calor y la electricidad. El oro es el más duradero, virtualmente indestructible.
  • Aunque se le conoce mejor por su utilización en forma de dinero, en joyería o en objetos finos, es casi inestimable en la industria electrónica para sus montajes en microelectrónica, circuitos y «cerebros» computarizados.
  • El capricho del Hombre por el oro se remonta a los comienzos de la civilización y de la religión a sus contactos con los antiguos dioses. Los dioses de Sumer exigían que se les sirvieran los alimentos en bandejas de oro, el agua y el vino en vasos de oro y que se les vistiera con vestidos dorados.
  • Los israelitas dejaron Egipto con tal premura que no tuvieron tiempo para coger su levadura de pan, pero se les ordenó que pidieran a los egipcios todo tipo de objetos de plata y oro. Este mandato, preveía la necesidad de estos materiales a la hora de construir el Tabernáculo y sus pertrechos electrónicos. El oro, metal regio, era el metal de los dioses.
  • Dirigiéndose al profeta Ageo, el Señor dejó claro, hablando de su retorno para juzgar a las naciones: «Mía es la plata y mío el oro».
  • El capricho del Hombre por estos metales tiene sus raíces en la gran necesidad de oro que tenían los nefilim que según parece, vinieron a la Tierra por oro y sus metales asociados y de otros poco comunes, como el platino abundante en el sur de África, que potencia las pilas de combustible de una forma extraordinaria o en busca de fuentes de minerales radiactivos, como el uranio o el cobalto las «piedras azules que hacen enfermar» en el Mundo Inferior, de las que se hace mención en algunos textos.

La siguiente guerra de los dioses llegó en la forma de un motín de los Anunnaki que trabajaban en las minas de oro del Abzu. El motín y los acontecimientos que llevaron a él y lo siguieron, se describen con detalle en un texto al que los expertos llaman La Epopeya de ATRA-HASIS, toda una Crónica de la Tierra que por otra parte, registra los acontecimientos que llevaron a la creación del Homo sapiens el Hombre tal como lo conocemos. El texto dice que tras la vuelta de Anu a Nibiru y la división de la Tierra entre Enlil y Enki, los Anunnaki trabajaron en las minas del Abzu durante «cuarenta períodos» cuarenta órbitas de su planeta, o 144.000 años terrestres. Pero el trabajo era difícil y agotador: «dentro de las montañas… en los profundos pozos… los Anunnaki sufrían su duro trabajo; su trabajo era excesivo, durante cuarenta períodos».

Las operaciones mineras en las profundas entrañas de la tierra no se interrumpían nunca: los Anunnaki «sufrían su trabajo día y noche». Pero, a medida que los pozos se iban haciendo más profundos y el trabajo se iba haciendo más y más duro, también iba creciendo la insatisfacción: «Se quejaban, murmuraban, gruñían en las excavaciones». Para ayudar a mantener la disciplina, Enlil envió a Ninurta al Abzu, pero esto tensó aún más las relaciones con Enki. Entonces Enlil decidió ir al Abzu en persona para evaluar la situación. ¡Y los descontentos Anunnaki aprovecharon la ocasión para amotinarse! La crónica del ATRA-HASIS, con un lenguaje tan vivido como el de un moderno periodista, describe sin ambigüedades, en algo más de 150 líneas de texto, lo que sucedió a continuación: Cuando los Anunnaki rebeldes prendieron fuego a sus herramientas y en mitad de la noche marcharon sobre la morada de Enlil gritando « ¡Vamos a matarle… rompamos el yugo!»; cuando un anónimo líder les recordó que Enlil era el «Oficial en Jefe de los Tiempos Antiguos» y aconsejó que se negociara y cuando Enlil enfurecido tomó sus armas  también a él le recordó su chambelán: «Mi señor, éstos son tus hijos…». Enlil prisionero en sus propias estancias, envió un mensaje a Anu pidiéndole que viniera a la Tierra. Cuando Anu llegó, los Grandes Anunnaki se reunieron en consejo de guerra. «Enki, Soberano del Abzu también estaba presente». Enlil exigía saber quién había sido el instigador del motín invocando para él la pena de muerte. Al no conseguir el apoyo de Anu, Enlil ofreció su dimisión, diciéndole a Anu: «Noble, quítame el cargo, quítame el poder. Al Cielo ascenderé contigo». Pero Anu, calmando a Enlil pidió comprensión para las fatigas de los mineros.

Haciendo acopio de coraje, Enki «abrió la boca y se dirigió a los dioses». Apoyando las palabras de Anu y propuso una solución: Mientras la Oficial Médico Jefe, su hermana Sud, estuviera allí en el Abzu, con ellos: Crear un Trabajador Primitivo; y dejemos que lleve el yugo… ¡Que el Trabajador lleve la carga de los dioses, que lleve él el yugo!

En las siguientes cien líneas del ATRA-HASIS y otros varios textos de la «Creación del Hombre» que se han descubierto en distintos estados de conservación, se cuenta con sorprendente detalle la creación del Homo sapiens a través de la ingeniería genética y técnicas de implante de embriones que en la actualidad, la humanidad está comenzando a emplear. Para esta hazaña, Enki sugirió que un «Ser que existe ya» una mujer simio, se utilizara para crear el LULU AMELU «El Trabajador Mixto» «atando» a los seres menos evolucionados «el molde de los dioses». La diosa Sud purificó la «esencia» de un Joven varón Anunnaki y la mezcló con el óvulo de una mujer simio. Después, el óvulo fertilizado se implantó en la matriz de una hembra Anunnaki para la gestación. Cuando nació la «criatura mixta», Sud la levantó en alto y gritó: « ¡Lo he creado! ¡Mis manos lo han hecho!» El «Trabajador Primitivo» Homo sapiens había visto la luz. Sucedió hace unos 300.000 años. Indudablemente había habido un largo proceso de evolución, pero los Anunnaki introdujeron su mano en el proceso natural y dieron un salto evolutivo, «creándonos» antes de lo que hubiera sido de esperar en una evolución natural. Los expertos han estado buscando durante mucho tiempo el «eslabón perdido» de la evolución del hombre, pero los textos sumerios revelan que el «eslabón perdido» fue una hazaña de manipulación genética realizada en un laboratorio… Y no fue una hazaña que se llevara a cabo en un instante. Los textos dejan claro que para alcanzar lo que deseaban, el «modelo perfecto» del Trabajador Primitivo, a los Anunnaki les llevó un considerable número de pruebas de ensayo y error y una vez conseguido, se puso en marcha el proceso de producción en masa: A catorce «diosas del nacimiento» se les implantaron los óvulos genéticamente manipulados de mujeres simios, siete engendraron varones y siete engendraron hembras. En cuanto crecieron, se les puso a trabajar en las minas, y a medida que aumentaban su número, asumían cada vez más trabajos físicos en el Abzu.

Sin embargo, no tardaría en tener lugar un choque armado entre Enlil y Enki, a cuenta de estos mismos obreros esclavizados. Cuanto más aumentaba la producción de mineral en el Abzu, mayor era el trabajo de carga de los Anunnaki que operaban en las instalaciones de Mesopotamia donde el clima era más suave, las lluvias más abundantes y los ríos de Mesopotamia se desbordaban constantemente. Cada vez más, los Anunnaki mesopotámicos tenían que «dragar el río», levantar diques y ahondar los canales y no tardaron en exigir también trabajadores esclavos, «criaturas de luminoso semblante» de espeso cabello negro: Los Anunnaki se presentaron ante Enlil…  Cabezas Negras le pidieron a él. Gente de Cabezas Negras que se hagan cargo de las piquetas.

Sabemos de estos acontecimientos por un texto que SAMUEL N. KRAMER llamó El Mito de la Piqueta. Aunque algunas de sus partes se han perdido, se da a entender que Enki se negó a complacer la petición de Enlil para que le enviara Trabajadores Primitivos a Mesopotamia. Decidido a llevar el asunto por sí mismo, Enlil llegó al extremo de desconectar las comunicaciones con el planeta madre: «En el ‘Enlace Cielo-Tierra’ hizo un corte… ciertamente, se apresuró en desconectar el Cielo de la Tierra». Después, lanzó un ataque armado contra el País de las Minas. Los Anunnaki del Abzu reunieron a los Trabajadores Primitivos en un complejo central, reforzando sus murallas contra el inminente ataque. Pero Enlil diseñó un arma maravillosa, el AL.A.NI «Hacha Que Genera Energía», equipada con un «cuerno» y un «AGRIETADOR de tierra» que podía perforar muros y terraplenes. Con estas armas, Enlil abrió una brecha en las fortificaciones. Al ensanchar la brecha, «los Trabajadores Primitivos fueron llevados hacia Enlil, que contemplaba a los Cabezas Negras fascinado». A partir de entonces, los Trabajadores Primitivos realizaron los trabajos físicos en ambos países: En el de las Minas, «cargaban con el trabajo y sufrían sus fatigas»; en Mesopotamia, «con picos y palas construían casas para los dioses, construían grandes canales; hacían crecer alimentos para el sustento de los dioses». Muchos dibujos antiguos, grabados en sellos cilíndricos, representan a estos Trabajadores Primitivos en la ejecución de sus tareas, desnudos como los animales del campo. Diversos textos sumerios registran este estadio animalizado del desarrollo humano: Cuando fue creada la Humanidad, no sabía comer el pan, no sabía vestirse, comían plantas con la boca, como las ovejas, bebían agua de las zanjas… Sin embargo, Pero no por mucho se pudo pedir u obligar a las jóvenes Anunnaki que hicieran el papel de «diosas del nacimiento». Sin saberlo ellas ni Enlil, Enki en complicidad con Sud, se las ingenió para darle a la nueva criatura otra mejora: Otorgar a los seres híbridos incapaces de procrear como todos los híbridos, la capacidad de tener descendencia el «Conocimiento» sexual para tener hijos.

Este acontecimiento refleja sus ecos en el relato bíblico de Adán y Eva en el Jardín de Edén y aunque el texto original sumerio no se ha encontrado todavía, sí que se han descubierto varias representaciones sumerias al hecho. Se muestran diferentes aspectos del relato: El Árbol de la Vida, el ofrecimiento de la fruta prohibida, el enfrentamiento que tuvo lugar entre el «Señor Dios» y la «Serpiente», etc. Sin embargo, en otras se ve a Eva con una prenda que le tapa el bajo vientre, mientras Adán sigue aún desnudo, otro detalle que aparece en la Biblia.

Aunque todas estas antiguas representaciones están protagonizadas por el Dios Serpiente, la ilustración que se reproduce aquí es de particular interés por cuanto aparece escrito, en sumerio arcaico, el nombre/epíteto del Dios.  . La «estrella» significa «dios» y el símbolo triangular se lee BUR, BURU o BUZUR, con lo que el nombre/epíteto viene a significar «Dios Que Resuelve Secretos», «Dios de las Profundas Minas», y variaciones diversas en esta línea.

La Biblia en el original hebreo llama al dios que tentó a Eva NAHASH y se suele traducir por «Serpiente», pero literalmente significa «El Que Resuelve Secretos» y «El Que Conoce los Metales», paralelos exactos del nombre del dios de la representación sumeria. Una representación que también resulta de interés porque muestra al “Dios Serpiente” atado de manos y pies, dando a entender que Enki fue arrestado después de su no autorizada acción. Enfurecido, Enlil ordenó la expulsión de El Adán el terrestre Homo sapiens del E.DIN «La Morada de los Justos». Una vez liberado de los asentamientos de los Anunnaki, el Hombre comenzó a vagar por la Tierra. «Y Adán conoció a Eva su mujer y ella concibió y dio a luz a Caín… y dio a luz de nuevo a su hermano Abel». Los dioses ya no estarían solos en la Tierra. No se imaginaban entonces los Anunnaki el papel que el Trabajador Primitivo jugaría en sus guerras.

En muchas representaciones se ve a EA como Dios de la Minería emitiendo poderosos rayos al salir de una mina y los dioses que le asisten tienen que usar pantallas protectoras; Ea sostiene una sierra de roca de minero. Enki estaba al cargo del primer grupo que aterrizó y del desarrollo del Abzu y los méritos de lo conseguido no se le deben atribuir sólo a él. Los que realmente hicieron el trabajo, día a día, fueron los miembros de menor grado del grupo que aterrizó, los Anunnaki. Un texto sumerio describe la construcción del centro de Enlil en Nippur. «Los ANNUNA, dioses del cielo y la tierra, están trabajando. En las manos sostienen la piqueta y la cesta porteadora, con las que hacen los cimientos de las ciudades». Los Anunnaki son los dioses de base involucrados en la colonización de la Tierra, los «que hacían los trabajos» que en «La Epopeya de la Creación» Marduk les asignó sus tareas.

El original sumerio cita a Enlil como el dios que comandó estos astronautas. Asignados por Anu para seguir sus instrucciones, 300 en los cielos estacionó como guardia; los caminos de la Tierra para definir desde el Cielo; y sobre la Tierra, a 600 hizo residir. Después de ordenarles a todos sus instrucciones, a los Anunnaki del Cielo y de la Tierra él les asignó sus tareas. 300 de ellos los «Anunnaki del Cielo» o Igigi eran astronautas que permanecían en órbita a bordo de las naves espaciales sin llegar a aterrizar en la Tierra, lanzando y recibiendo las lanzaderas hacia y desde la Tierra. Como jefe de las «Águilas», Shamash era bienvenido como un invitado heroico a bordo de la «poderosa gran cámara en el cielo» de los Igigi. En un «Himno a Shamash» se describe cómo veían los Igigi a Shamash mientras este se aproximaba en su lanzadera:

Con tu aparición, todos los príncipes se alegran; todos los Igigi se regocijan contigo… Ante el brillo de tu luz, su sendero… Ellos buscan constantemente tu resplandor Abierta de par en par está la puerta, enteramente… Las ofrendas de pan de todos los Igigi te esperan. Al estar allí arriba, la Humanidad nunca se encontró con los Igigi. Estaban «demasiado altos para la Humanidad» y como consecuencia, «no se preocupaban por la gente».

Los Anunnaki, que aterrizaron y se quedaron en la Tierra fueron conocidos y reverenciados por la Humanidad. Los textos que dicen que «los Anunnaki del Cielo… eran 300» afirman también que «los Anunnaki de la Tierra… eran 600».

Muchos textos insisten en hablar de los Anunnaki como de los «cincuenta grandes príncipes».

  • La ortografía normal de su nombre en acadio, AN-NUN-NA-KI, muestra claramente el significado de «los cincuenta que vinieron del Cielo a la Tierra». Algún modo de conciliar esta contradicción es Recordando el texto donde se cuenta que Marduk fue apresuradamente a ver a su padre Ea para informarle de la pérdida de una nave que llevaba «a los Anunnaki que eran cincuenta» cuando pasaban por las cercanías de Saturno. El texto de un exorcismo que data de la tercera dinastía de Ur habla de los ANUNNA ERIDU NINNUBI «los cincuenta Anunnaki de la ciudad de Eridü». Esto da a entender que el grupo de nefilim que fundó Eridü bajo el mando de Enki, sumaban cincuenta. Se nota y es bastante concebible que los nefilim llegaran a la Tierra en grupos de 50. A medida que las visitas a la Tierra se hicieran regulares, coincidiendo con las oportunas épocas de lanzamiento desde el XII Planeta, irían llegando más nefilim.
  • En cada ocasión algunos de los que habían llegado primero ascenderían en un módulo terrestre y se reunirían en la nave espacial para un viaje a casa. Con el tiempo iría aumentando el número de nefilim que permanecía en la Tierra y el número de astronautas del XII Planeta que se quedaba para colonizar la Tierra iría creciendo desde el grupo inicial de cincuenta hasta los «600 que en la Tierra se establecieron». Para llevar a cabo su misión es decir, extraer los minerales deseados de la Tierra y enviar los lingotes al XII Planeta, de 50 a 600 eran un pequeño número de manos a pesar de contar con conocimientos científicos. Es ahí donde todo el valor de Enki se pone de manifiesto, el motivo para que fuera él en vez de Enlil, el primero en aterrizar y el motivo para que se le asignara a él el Abzu.

Un famoso sello que se exhibe en el Museo del Louvre, muestra a EA con sus habituales aguas fluentes, que parecen manar o filtrarse a través de una serie de matraces de laboratorio. Esta antigua interpretación de la asociación de EA con las aguas plantea la posibilidad nefilim de obtener sus minerales del mar que contiene enormes cantidades de oro y otros minerales vitales muy diluidos por lo que se necesitarían técnicas sofisticadas y baratas para esa «minería acuática».

  • Los fondos marinos contienen inmensas cantidades de minerales en forma de nódulos del tamaño de ciruelas disponibles si uno puede llegar hasta esas profundidades y recogerlos. Los textos hablan de un tipo de barco que utilizaban los dioses y llamaban ELIPPU TEBITI «barco hundido» ahora submarino. Ya se sabe de los «hombres-pez» que tenía asignados EA. ¿Serán acaso evidencias de los esfuerzos por sumergirse en las profundidades del océano con el fin de extraer sus riquezas minerales?

 

AL PAÍS DE LAS MINAS SE LE LLAMÓ PRIMERO A.RA.LI «lugar de las aguas de las vetas brillantes», una tierra donde el oro se pudiera cribar en los ríos y también se podría referir a la obtención de oro marino. Si estos fueron los planes de los nefilim, pues fracasaron, pues poco después de haber establecido sus primeros asentamientos, a esos pocos cientos de Anunnaki se les dio una tarea inesperada y mucho más ardua: Bajar a las profundidades en la tierra de África y extraer los minerales necesarios de allí.

En muchos sellos cilíndricos se han encontrado representaciones en las que se ve a los dioses en lo que parece ser entradas a minas o pozos mineros; en una de ellas se ve a EA en un lugar donde Gibil está por encima del suelo y otro dios trabaja bajo el suelo agachado. En épocas posteriores, según desvelan los textos babilonios y asidos, los hombres jóvenes y viejos eran condenados a trabajar en las minas del Mundo Inferior. Trabajando en la oscuridad y comiendo tierra, estaban condenados a no volver nunca más a su hogar. Éste es el motivo por el cual el epíteto sumerio de aquel país KUR. UN.GI.A adquirió la interpretación de «país sin retorno»; literalmente el «país donde los dioses que trabajan, en profundos túneles amontonan los minerales».

  • Las fuentes antiguas atestiguan que el Hombre no estaba aún en la Tierra en la época en que los nefilim se establecieron en ella; y al no haber Humanidad, los pocos Anunnaki que había en el planeta tenían que trabajar en las minas. Ishtar, cuando bajó al Mundo Inferior, comentó que los atareados Anunnaki comían sus alimentos mezclados con barro y bebían agua enfangada. Con esta panorámica, no cuesta comprender un texto épico que comienza, «Cuando los dioses, al igual, que los hombres, tenían que trabajar».

Recomponiendo gran cantidad de fragmentos de versiones babilonias y asirías, W. G. LAMBERT y A. R. MILLARD en “ATRA-HASIS: THE BABYLONIAN STORY OF THE FLOOD” pudieron ofrecer un texto continuo. Concluyeron basados en versiones sumerias más antiguas y en una tradición oral aún más primitiva sobre la llegada de los dioses a la Tierra, la creación del Hombre y su destrucción con el Diluvio y corroboran los descubrimientos y conclusiones expuestos en las líneas precedentes y explican las circunstancias que llevaron al motín de los Anunnaki cuya historia comienza cuando sólo los dioses vivían en la Tierra y al igual que los hombres tenían que trabajar y sufrir la labor que era grande, pesada y la aflicción mucha.

En aquel tiempo las divinidades principales se habían repartido ya los mandos entre ellos. Habían unido sus manos y echado suertes. ANU, padre Anunnaki, Rey Celestial, se había vuelto al cielo y dejó la tierra a sus súbditos; el Lord Canciller era el guerrero Enlil. Su Oficial Jefe era Ninurta y su Alguacil era ENNUGI; Los mares encerrados como con un lazo, se entregaron a ENKI el príncipe. Se establecieron siete ciudades y a 7 grandes Anunnaki que fueran comandante de ciudad. La disciplina fue estricta, pues estos fueron los que hicieron que los dioses menores sufrieran el trabajo. De todas las tareas la más común, ardua, exigente y aborrecida fue la de hacer navegables a los ríos, canales para irrigación y en el APSU sacar minerales, con algunas herramientas sofisticadas como el hacha de plata que brilla como el día incluso bajo tierra. 40 períodos (40×3600=144.000 años) para ser exactos los Anunnaki sufrieron la labor.

 

LA REBELIÓN DE LOS ANUNNAKI. Ellos se quejaban, murmuraban y refunfuñaban en las excavaciones; después gritaron: ¡Basta! La oportunidad para el motín se presentó durante una visita de Enlil a la zona minera. No desperdiciaron la ocasión y los Anunnaki se dijeron unos a otros: Hagamos frente a nuestro… el Oficial Jefe, que nos libere de nuestro pesado trabajo. Al rey de los dioses, al héroe Enlil, ¡vamos a enervarle en su morada!

  • Encontraron como líder organizador del motín al oficial jefe antiguo que guardaba rencor contra el actual cuyo nombre se desconoce pero su arenga está bastante clara: “Así pues, proclamad la guerra; vamos a combinar las hostilidades y la batalla”.
  • La descripción del motín es vívida: Los dioses siguieron sus palabras. Prendieron fuego a sus herramientas; fuego a sus hachas prendieron; llevaron a mal traer al dios de la minería en los túneles; lo atraparon mientras iban a la puerta del héroe Enlil.
  • El drama y la tensión de los acontecimientos que se exponen recobran la vida en las palabras del antiguo poeta: Era de noche, en mitad de la guardia. Su casa estaba rodeada pero el dios Enlil, no lo sabía. KALKAL entonces observó algo, estaba inquieto. Pasó el cerrojo y vigiló… KALKAL despertó a NUSKU; escucharon el ruido de… NUSKU despertó a su señor le hizo salir de la cama, diciendo: Mi señor, la casa está rodeada, la batalla ha llegado hasta la puerta.
  • La primera reacción de Enlil fue la de tomar las armas contra los amotinados. Pero NUSKU, su canciller, le sugirió un Consejo de los Dioses: Transmite un mensaje para que ANU baje; que traigan a ENKI a tu presencia. Él transmitió y ANU bajó; ENKI también fue traído a su presencia.
  • Con el gran Anunnaki presente, Enlil apareció… abrió su boca y se dirigió a los grandes dioses. Haciéndose cargo personalmente del motín, Enlil exigió saber: « ¿Es contra mí contra quien se hace? ¿Debo entablar hostilidades…? ¿Qué han visto mis propios ojos? ¡La batalla ha llegado hasta mi propia puerta!».
  • ANU sugirió llevar a cabo una investigación. Revestido con la autoridad de ANU y de otros comandantes, NUSKU fue hasta los amotinados, que estaban acampados. « ¿Quién es el instigador de la batalla?» preguntó. « ¿Quién es el provocador de las hostilidades?»
  • Los Anunnaki se pronunciaron a una: « ¡Cada uno de nosotros ha declarado la guerra! Tenemos nuestro… en las excavaciones; el exceso de fatigas nos ha matado, nuestro trabajo era pesado, la aflicción mucha». Cuando Enlil escuchó de NUSKU la relación de quejas, «le corrieron las lágrimas». Enlil presentó un ultimátum: o se ejecutaba al líder de los amotinados o él dimitía. «Coge el cargo, recupera tu poder», le dijo a ANU, «te seguiré al cielo». ANU, que había bajado del Cielo, se puso del lado de los Anunnaki:
  • « ¿De qué los estamos acusando?
  • ¡Su trabajo era pesado, su aflicción era mucha! Cada día… El lamento era pesado, podríamos escuchar la queja.» Animado por las palabras de su padre, EA abrió la boca, repitió el resumen de ANU y ofreció una solución: ¡Que se cree un LULU, un Trabajador Primitivo! Mientras la Diosa del Nacimiento esté presente que cree un Trabajador Primitivo; que lleve él el yugo. ¡Que cargue él con el duro trabajo de los dioses!

La sugerencia se aceptó con rapidez. Los dioses votaron unánimemente crear El Trabajador. ‘Hombre’ será su nombre, dijeron: Convocaron a la diosa comadrona de los dioses la sabia MAMI, y le dijeron: Tú eres la Diosa del Nacimiento, ¡crea Trabajadores. Crea un Trabajador Primitivo, que pueda llevar el yugo. Que lleve el yugo encomendado por Enlil, Que El Trabajador cargue con el trabajo duro de los dioses!»

MAMI la Madre de los Dioses dijo que necesitaría la ayuda de EA, con quien se halla la habilidad. En Casa de SHIMTI, algo parecido a un hospital los dioses esperaban. EA ayudó a preparar la mezcla de la que la Diosa Madre procedería a forjar al Hombre. Las diosas del nacimiento estaban presentes. La Diosa Madre siguió trabajando mientras se recitaban ensalmos incesantemente. Al final, gritó triunfante: ¡He creado! ¡Mis manos lo han hecho!

Ella convocó a los Anunnaki, a los Grandes Dioses… abrió su boca, se dirigió a los Grandes Dioses»: «Me mandasteis una tarea La he terminado… Os he quitado el duro trabajo, he impuesto vuestra labor al Trabajador, ‘Hombre’. Levantasteis un grito por un Trabajador: He soltado el yugo, os he dado la libertad. Los Anunnaki recibieron su anuncio con entusiasmo. Ellos corrieron y le besaron los pies. A partir de entonces sería el Trabajador Primitivo el Hombre el que llevaría el yugo. Los nefilim, después de llegar a la Tierra para establecer sus colonias, crearon su propio estilo de esclavitud, no con esclavos importados de otro continente, sino con Trabajadores Primitivos forjados por ellos mismos. Un motín de los dioses había llevado a la creación del Hombre.

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