DIOSES DEL CIELO Y DE LA TIERRA.


¿ Por qué todos los seres humanos no estamos viviendo todavía como se vivía en el Mesolítico, Por qué ocurrió y Cómo pudo ser que, después de cientos de miles o millones de años de penosa y lenta evolución, todo cambiara de forma tan abrupta y completa y con tres empujones alrededor de 11000, del 7400 y del 3800 a.C., los primitivos cazadores y recolectores nómadas se transformaran en agricultores y alfareros, en constructores de ciudades, ingenieros, matemáticos, astrónomos, metalúrgicos, comerciantes, músicos, jueces, médicos, escritores, bibliotecarios o sacerdotes? Los sumerios, la gente por la cual vino a ser esta civilización tan repentina, tenían una respuesta preparada. La resumieron en una de las decenas de miles de inscripciones mesopotámicas encontradas: Todo lo que se ve hermoso, lo hicimos por la gracia de los dioses, Los dioses de Sumer.

 

LOS DIOSES GRIEGOS. Los dioses sumerios como los griegos, que vivían en una gran corte, de festín en el Gran Salón de Zeus en los cielos – Olimpo, cuyo homólogo en la tierra era el monte más alto de Grecia, el Monte Olimpo. Los griegos ofrecían una imagen antropomórfica de sus dioses, con un aspecto físico similar al de los hombres y las mujeres mortales y con un carácter humano. Podían mostrarse felices, irritados o celosos; hacían el amor, discutían, luchaban y procreaban como seres humanos, teniendo descendencia a través de la relación sexual, entre ellos o con humanos. Eran inalcanzables y sin embargo, siempre se estaban mezclando en los asuntos humanos. Podían ir de aquí para allá a una velocidad de vértigo, aparecer y desaparecer; tenían armas poco comunes y de un inmenso poder. Cada uno tenía una función específica y como consecuencia, cualquier actividad humana podía padecer o beneficiarse de la actitud del dios encargado de esa actividad en particular; por tanto, los rituales de culto y las ofrendas a los dioses estaban destinados a ganarse su favor.

 

ZEUS. La principal deidad griega durante la civilización helénica fue Zeus, «Padre, de Dioses y Hombres», «Señor del Fuego Celestial». Su principal arma y símbolo era el rayo. Era un «rey» en la tierra que había descendido de los cielos; que tomaba decisiones y dispensaba bien y mal a los mortales y cuyo ámbito original estaba en los cielos.

No fue ni el primer dios sobre la Tierra, ni el primero en los cielos.

Mezclando teología con cosmología para crear lo que los estudiosos llaman mitología, los griegos creían que en un principio fue el Caos; que después, aparecieron Gea (la Tierra) y su consorte Urano (los cielos) quienes tuvieron doce hijos: Los Titanes, seis varones y seis hembras cuyas legendarias hazañas tuvieron lugar en la Tierra, dándose por cierto que tenían una contraparte astral.

CRONO, el más joven de los titanes varones, emergió como figura principal en la mitología olímpica ya que Alcanzó la supremacía entre los titanes a través de la usurpación, después de castrar a su padre Urano y temiendo a los otros titanes, los hizo prisioneros y los desterró. Por todo esto, su madre lo maldijo y lo condenó a sufrir el mismo destino que su padre y a ser destronado por uno de sus propios hijos. CRONO se casó con su hermana Rea, con la que tuvo tres hijos y tres hijas: Hades, Poseidón y Zeus; Hestia, Deméter y Hera; así una vez más, el destino marcó que el hijo más joven fuera quien depondría a su padre y la maldición de Gea se convirtió en realidad cuando Zeus derrocó a CRONO, su padre; golpe de estado que no estuvo exento de problemas ya que durante muchos años hubo batallas entre los dioses y se originó toda una hueste de seres monstruosos. La batalla decisiva fue entre Zeus y Tifón una deidad con forma de serpiente, combate que alcanzó a grandes zonas de la Tierra y de los cielos, cuyo lance final tuvo lugar en el Monte Casio, en los límites entre Egipto y Arabia, parece ser que en algún lugar de la Península del Sinaí. Tras la victoria, Zeus fue reconocido como dios supremo que tuvo que compartir el control con sus hermanos, por elección o según otra versión, echándolo a suertes. A Zeus se le dio el control de los cielos y se le representaba en la tradición griega y en la leyenda como a alguien muy estricto con la Humanidad hasta el punto de que, en cierta ocasión, llegó a tramar la aniquilación del género humano.

Para HADES el hermano mayor, se acordó el Mundo Inferior que con el tiempo se convirtieron en sinónimo del Infierno, un ambiente original en algún lugar «por allí abajo» que abarcaba tierras pantanosas, áreas desoladas y tierras regadas por enormes ríos. HADES era «el invisible» frío, distante, severo e impasible ante la oración o los sacrificios.

Al mediano, POSEIDÓN, se le dio el dominio y soberanía de los mares y se le veía con frecuencia aferrando su símbolo el tridente, se le tenía también por señor de las artes metalúrgicas y escultóricas, así como por habilidoso mago o prestidigitador, un amigo de la Humanidad y dispuesto a hacer lo imposible por ganarse las alabanzas de los mortales.

Los 3 hermanas hijas de CRONO con su hermana Rea, conformaron la parte más antigua del Círculo Olímpico, el grupo de los 12 Grandes Dioses. Los otros seis fueron todos descendientes de Zeus y los relatos griegos trataban en gran medida de sus genealogías y relaciones. Las deidades de ambos sexos que tenían por padre a Zeus tuvieron por madre a diferentes diosas.

Casándose al principio con una diosa llamada METIS, Zeus tuvo a la gran diosa Atenea, encargada del sentido común y la maniobra, de ahí que fuera la Diosa de la Sabiduría y la única deidad principal que permaneció junto a Zeus durante su combate con Tifón ya que el resto de dioses huyó. Atenea adquirió también cualidades marciales y se convirtió en Diosa de la Guerra. Era la «perfecta doncella» que permaneció soltera; pero algunos la relacionan frecuentemente como amante de su tío Poseidón, cuya consorte oficial era la diosa Dama del Laberinto de la isla de Creta.

Zeus casó después con otras diosas pero sus hijos no se cualificaron para entrar en el Círculo Olímpico. Cuando se puso a darle vueltas al serio asunto de tener un heredero varón, se empezó a fijar en sus hermanas. La mayor Hestia. Según todos los relatos, era algo así como una reclusa; demasiado vieja o enferma para ser objeto de actividades matrimoniales, por lo que no necesitó demasiadas excusas para dirigir su atención sobre Deméter, la mediana, Diosa de la Fertilidad quién le dio una hija, Perséfone, que acabaría convirtiéndose en esposa de su tío Hades, compartiendo el dominio sobre el Mundo Inferior.

Decepcionado por no tener un hijo varón, Zeus se volvió hacia otras diosas en busca de consuelo y amor. Con Armonía tuvo nueve hijas. LETO le dio una hija y un hijo, Artemis y Apolo, que entraron inmediatamente en el grupo de las deidades principales.

 

LOS PROYECTILES DE ZEUS. Tras su visita a Egipto en el siglo V a.C., Heródoto se convenció de que los griegos habían obtenido de los egipcios sus nociones y creencias sobre los dioses. Para hacérselo comprender a sus compatriotas, empleó los nombres de los dioses griegos con el fin dar detalles de sus correspondientes deidades egipcias. La convicción de Heródoto de que la teología griega tenía sus orígenes en la egipcia provenía de la similitud en los atributos y en los significados de los nombres de los dioses y principalmente las similitudes de las leyendas que se les atribuían.

Un extraño paralelismo no debió pasarle desapercibido: El relato de la castración de un dios por otro en su lucha por la supremacía. El mismo se presenta en el caso de los Anunnaki de Sumeria, con Anu y Alalu.

Las fuentes griegas de las que obtuvo sus datos aún están disponibles: La Ilíada de Homero; las Odas de Píndaro de Tebas escritas y conocidas antes de la época de Heródoto y por encima de todas, la Teogonía «Genealogía Divina» de HESÍODO, natural de ASKARA, centro de Grecia, que escribió otra obra “Los Trabajos y los Días” en el siglo VIII a.C. Siendo poeta, Hesíodo decidió atribuir la autoría de la Teogonía a las Musas, diosas de la música, la literatura y el arte, que según él, lo animaron, «a celebrar con un canto» las historias «de la reverenciada raza de los dioses desde el principio… y cantar después a la raza de los hombres y de los fuertes gigantes y así regocijar el corazón de Zeus en el Olimpo». Todo esto sucedió un día, cuando estaba «pasteando sus corderos» cerca de la Montaña Sagrada que servía de morada a los dioses. A pesar de su pastoral introducción, el relato de los dioses, tal como se le reveló a Hesíodo, era toda la glorificación hímnica de Zeus, en su mayor parte un relato de pasiones, revueltas, astucias y mutilaciones, así como de enfrentamientos y guerras globales, sin intentar tapar el reguero de violencia sangrienta que lo llevó a la supremacía. Cantaran lo que cantaran las Musas, Hesíodo lo escribía; y «estas cosas cantaban las Musas, nueve hijas engendradas por Zeus»:

  • En un principio vino a ser El Caos y después el amplio seno de Gea… el sombrío Tártaro en las profundidades de la anchurosa Tierra y Eros el más hermoso entre los dioses inmortales…
  • Del Caos salió Erebo y la negra NIX; Y de NIX nacieron Éter y HÉMERA.
  • Este primer grupo de dioses celestes se completó cuando GEA«Tierra» engendró a URANO «Cielo Estrellado» para casarse después con su propio primogénito, con el fin de ser incluida en la Primera Dinastía de dioses. Además de Urano y poco después de nacer éste, GEA dio a luz a una hija, UREA y a PONTO, la infructuosa Profundidad con su furioso oleaje.
  • Después nació la siguiente generación de dioses, descendientes de Gea y Urano:
  • Ella yació con Urano y dio a luz a OCÉANO el de los profundos remolinos; CEO, CRÍO, HIPERIÓN, JÁPETO, TÍA, REA, TEMIS, MNEMÓSINE, FEBE la de la corona de oro y la adorable Tetis.
  • Después de ellos nació CRONO el astuto, el más joven y terrible de sus hijos; que odiaba a su lujurioso progenitor, dice HESÍODO; pero Urano se regocijaba en sus maldades.

A pesar de que los doce eran descendientes de un hijo con su propia madre, los seis varones y seis hembras eran dignos de su divino origen y se les llamó LOS TITANES. Pero dado que Urano era cada vez más rijoso, los descendientes que siguieron formidables en poder, desarrollaron diversas deformidades. Los primeros monstruos en nacer fueron los tres Cíclopes (círculo + vista) que en todo eran como los dioses, pero sólo tenían un ojo esférico en medio de la frente:

  • BRONTES El Atronador,
  • ESTÉROPES El Hacedor de Relámpagos y
  • ARGES El Que Hace Rayos.

Tres hijos más nacieron de Gea y Urano; de gigantesca estatura, audaces, grandes y valientes donde los haya se les llamó HECATONQUIROS Los de los Cien Brazos para que nadie se acercara y cincuenta cabezas sobre sus hombros: COTO, BRIAREO y GIGES.

Entonces, Gea hizo una gran hoz y contó sus planes a sus queridos hijos, planes por los cuales su pecador padre sería castigado por los viles ultrajes, cortarle los genitales y así poner fin a sus desvaríos sexuales. Pero el temor se apoderó de todos y sólo el gran Crono, el astuto, reunió coraje. Gea dio a Crono la hoz hecha de sílex gris, lo ocultó en un escondite en su residencia que estaba junto al Mediterráneo y Urano llegó por la noche anhelando amor y se acostó con Gea, echándose sobre ella. Entonces el hijo desde su escondite, sacó la mano izquierda para agarrar y en la mano derecha sostenía la gran hoz dentada. Rápidamente cortó los genitales de su padre y los arrojó detrás de él… en el encrespado mar. Ya estaba hecho, pero la castración de Urano no iba a terminar del todo con su descendencia porque algunas gotas de la sangre que derramó fecundaron a Gea que concibió y dio a luz a «LAS FUERTES ERINIAS» Las Furias femeninas de la venganza, a los grandes Gigantes de reluciente armadura con largas lanzas en las manos y a las Ninfas a las Que llaman MELÍADES ‘las Ninfas de los fresnos’. Además, de los genitales cercenados, que dejaron un reguero de espuma mientras el mar encrespado los llevaba a la isla de Chipre, surgió una diosa terrible y adorable… dioses y hombres le llamaron AFRODITA ‘La de la Espuma’».

El incapacitado Urano llamó a los dioses-monstruos clamando venganza. Sus propios hijos, gritaba, se han convertido en Titanes, «forzado y llevado a cabo con presunción la espantosa acción» y ahora los otros dioses tenían que asegurarse de que la venganza por ello no les viniera más adelante. El asustado Crono encarceló entonces a los Cíclopes y a los demás gigantes monstruosos, para que ninguno pudiera responder a la llamada de Urano.

Mientras Urano estuvo ocupado teniendo su propia descendencia, los otros dioses también habían estado proliferando cuyos hijos llevaban nombres que indicaban atributos por lo general benévolos. Pero, tras la horrenda castración, la diosa NIX respondió al llamado haciendo surgir las deidades del mal: Dio a luz a las MOIRAS y a las despiadadas PARCAS VENGADORAS: CLOTO ‘La Hilandera’, LÁQUE-SIS ‘La Dispensadora de Suertes’ y ATROPO ‘Inevitable’… Dio a luz a PERDICIÓN, a NEGRO DESTINO y MUERTE… a CULPA y a DOLOROSO PESAR… HAMBRE y PENAS. También trajo al mundo a ENGAÑO y DISCORDIA, a LUCHA, BATALLAS, ASESINATOS, PELEAS, MENTIRAS, DISPUTAS, ILEGALIDAD y RUINA. Por último nació Némesis «Castigo». La llamada de Urano había sido respondida: la lucha, las batallas y la guerra entraron en el mundo de los dioses

En este peligroso mundo fue donde los Titanes engendraron a la tercera generación de dioses. Temerosos del castigo, se mantuvieron unidos. Cinco de los seis hermanos se casaron con cinco de las seis hermanas. De estas parejas divinas de hermanos y hermanas, la más importante fue la de Crono y Rea, pues, debido a su audaz acción, asumió el liderazgo entre los dioses. Rea dio a luz a tres hijas y tres hijos: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus, tragados por el gran Crono al momento de nacer con el propósito de que ningún otro de los orgullosos Hijos del Cielo pudiera hacerse con la soberanía entre los dioses inmortales. La razón del canibalismo estribaba en una profecía que decía que, «por fuerte que fuera, estaba destinado a ser vencido por su propio hijo»: El Destino iba a repetir en Crono lo que había hecho a su padre y el Destino no se podía evitar.

Estando al tanto de los engaños de Crono, Rea ocultó a su último hijo Zeus, en la isla de Creta y a Crono le dio en su lugar una gran piedra envuelta en pañales. Crono se la tragó la piedra pensando que se trataba del bebé Zeus y poco después se puso a vomitar, regurgitando uno a uno a todos los hijos que se había tragado con anterioridad.

Con el paso de los años, la fortaleza y los gloriosos miembros del príncipe Zeus crecieron con rapidez.

A ratos, como digno nieto del rijoso Urano, Zeus perseguía a las encantadoras diosas, entrando a menudo en conflicto con otros dioses pero luego volvía a centrarse en los asuntos de estado.

Durante diez años había estado rugiendo la guerra entre los antiguos Titanes, los altivos del alto Monte OTRIS (que era su morada) contra los jóvenes dioses que se habían instalado en el Monte Olimpo hijos de Rea la de hermoso cabello con Crono, con amarga furia habían estado peleando constantemente unos con otros, el arduo conflicto no hallaba conclusión por ningún bando y el resultado de la guerra estaba igualmente equilibrado. La Teogonía no da respuesta clara pero las posteriores leyendas y obras griegas sugieren que todos los motivos se combinaron para crear una prolongada y terca guerra entre los dioses jóvenes y los viejos, como la culminación de las deterioradas relaciones entre colonias divinas vecinas, una oleada de rivalidad entre desleales dioses y diosas entremezclados donde las madres se acostaban con sus hijos y los tíos embarazaban a las sobrinas y el primer ejemplo de la eterna rebelión de los jóvenes contra los viejos. Y Zeus vio en esta guerra la ocasión para hacerse al liderazgo de los dioses y de este modo, con conocimiento de causa o sin él, cumplir con la profecía para la que estaba destinado Crono, deponiéndolo.

Como primer paso, Zeus liberó de las mortales ataduras a los hijos de Urano hermanos de su padre, los tres cíclopes, a quienes Crono en su necedad, había encadenado, quienes agradecidos le dieron las armas divinas que Gea había ocultado de Urano: El Trueno, el Rayo y el Relámpago. También le dieron a Hades un casco mágico que hacía invisible al que lo portaba y Poseidón recibió un tridente mágico que podía hacer temblar la tierra y el mar.

Para remozar a los HECATONQUIROS tras su larga cautividad y para devolverles el vigor perdido, Zeus les dio néctar y ambrosía, lo mismo que comían los dioses y después, dirigiéndose a ellos, dijo: Escuchadme, Oh brillantes hijos de Urano y Gea, que digan mis labios lo que mi corazón me pide. Hace mucho que los que nacimos de Crono y los Titanes, luchamos unos con otro cada día, para lograr la victoria y prevalecer.

¿Mostraríais ahora vuestro gran poder y fortaleza y os enfrentaríais a los Titanes en la amarga contienda?

Y COTO, uno de los de los Cien Brazos respondió diciendo: Divino, tú hablas de lo que conocemos bien… gracias a tus planes hemos vuelto de la lúgubre penumbra y nos hemos liberado de nuestras inmisericordes cadenas. Y así ahora, con ánimo resuelto y deliberado te ayudaremos en la terrible contienda y lucharemos contra los Titanes en ardua batalla. Así, todos los que habían nacido de Crono junto con los poderosos de fuerza abrumadora que Zeus había traído a la luz… todos ellos, hombres y mujeres entablaron la odiada batalla aquel día.

Frente a estos olímpicos estaban los viejos Titanes, que también fortalecían sus filas con entusiasmo.

Cuando chocaron los dos bandos, la batalla se extendió a toda la Tierra y los cielos:

El ilimitado mar resonó terriblemente y en la tierra se oyó un sonoro estruendo; El ancho cielo se sacudió y gimió y el alto Olimpo se tambaleó en sus cimientos bajo la carga de los dioses inmortales. Del intenso sonido de los pies de los dioses y el pavoroso ataque de sus duros proyectiles, los fuertes temblores llegaron hasta el Tártaro.

En un versículo, que evoca los textos de los Manuscritos del Mar Muerto, la Teogonía rememora los gritos de guerra de los dioses en la batalla, el griterío de los dos ejércitos alcanzó el estrellado cuando chocaron con un gran grito de batalla, se lanzaron sus graves rayos unos a otros; Zeus mismo desde los cielos frente al Monte Olimpo llegó con rapidez, estaba combatiendo con todo su poder utilizando sus Armas Divinas al máximo, arrojando sus relámpagos, los rayos salían con fuerza y con rapidez de su fuerte mano, truenos y relámpagos juntos, arremolinándose en una llama impresionante. La fértil tierra hirvió y crepitó bajo el incendio y el bosque inmenso crujió con fuerza entre el fuego, lo mismo que las corrientes de agua dulce y el mar salado. Después, Zeus lanzó una Piedra-Trueno contra el Monte OTRIS; en realidad una auténtica explosión atómica: El vapor caliente envolvió a los Titanes nacidos de Gea, una llama inexpresable se elevó brillante en el aire superior, el destello centelleante de la Piedra-Trueno, su relámpago era tan fuerte que, cegó sus ojos, un asombroso calor se hizo con el Caos… era como si la Tierra y el ancho Cielo por encima de ella se hubieran juntado; Un potente estruendo, como si la Tierra hubiera caído en ruinas. Hubo un gran estruendo mientras los dioses chocaban en la contienda. Además del pavoroso sonido, el destello cegador y el calor extremo, la Piedra-Trueno creó también una gigantesca tormenta de viento que trajo vientos que retumbaban, un seísmo y una tormenta de polvo, truenos y relámpagos; todo esto lo que provocó la Piedra-Trueno del gran Zeus. Y cuando los dos bandos contendientes escucharon y vieron lo que había sucedido, un horrible alboroto de terrorífica contienda se elevó; grandes hazañas se vieron y la batalla se decantó, la lucha amainó, pues los dioses llevaban ventaja sobre los Titanes.

Insaciables de guerra, los tres Cíclopes se impusieron a los Titanes venciéndoles con proyectiles ligeros. Los ataron con amargas cadenas y los arrojaron cautivos al lejano Tártaro. Allí, por consejo de Zeus que cabalga las nubes, los dioses Titanes están ocultos bajo una brumosa penumbra en un lugar insalubre de los confines de la enorme Tierra. Los tres Cíclopes también se quedaron allí como carceleros de confianza de Zeus para vigilar a los Titanes encarcelados.

Pero cuando Zeus estaba a punto de reclamar la égida, la soberanía sobre todos los dioses, apareció en escena un nuevo pretendiente a ésta, pues, cuando Zeus logró arrojar a los Titanes del cielo, la gran Gea dio a luz a su hijo menor, TIFEO «Tifón» un verdadero monstruo, producto del amor de Tártaro con la ayuda de la dorada Afrodita, que En todo lo que hacía tenía fuerza en sus manos y sus pies eran incansables. De sus hombros surgían las cien cabezas de una serpiente, un terrorífico dragón de oscuras y venenosas lenguas. Desde debajo de los arcos de sus ojos en sus maravillosas cabezas, centelleaba el fuego que ardía en sus cabezas cuando miraba con furia. Y había voces en todas sus espantosas cabezas, que emitían sonidos increíbles… el sonido de un hombre que habla, el sonido de un toro, el de un león y el sonido de un cachorro. Según Píndaro y Esquilo, Tifón era de una estatura gigantesca y su cabeza llegaba a las estrellas.

Algo más que ayuda hubiera hecho falta aquel día, le dijeron las Musas a Hesíodo; era casi inevitable que TIFEO llegara a reinar sobre mortales e inmortales. Pero Zeus se percató rápidamente del peligro y no perdió tiempo en atacarle. Tuvo lugar una serie de batallas no menos impresionantes que las de los dioses con los Titanes, pues el Dios-Serpiente Tifón disponía de alas y podía volar al igual que Zeus, que tronó fuerte y poderosamente y la tierra alrededor se estremeció terriblemente, al igual que el cielo arriba y el mar y los ríos hasta lo más profundo de la Tierra. Las Armas Divinas se volvieron a emplear por parte de ambos contendientes a cuya causa de ambos, a causa del trueno y el relámpago, el calor devoró los mares azul oscuro; y a causa del fuego del Monstruo y de los abrasadores vientos y el encendido Rayo, toda la Tierra hirvió y el cielo y el mar. Grandes olas arremetieron con violencia en las playas… y hubo una sacudida interminable.

En el Mundo Inferior, Hades temblaba en sus dominios; temblaban los Titanes encarcelados en los confines de la tierra. Mientras se perseguían uno a otro por el cielo y por la tierra, Zeus se las ingenió para ser el primero en conseguir un golpe directo con su espeluznante Rayo el cual abrasó todas las cabezas maravillosas del monstruo y todo lo que había a su alrededor» y TIFEO se estrelló en tierra en su maravilloso artilugio vencido y azotado con los golpes de Zeus por lo que la inmensa tierra crujió cuando fue arrojado como un guiñapo mutilado.

Una llama brotó del doblegado señor en el sombrío, escabroso y apartado valle del Monte, cuando fue herido. Gran parte de la tierra quedó abrasada por el terrible vapor fundiéndose como el estaño cuando se calienta por arte del hombre… En el fulgor de un fuego abrasador la tierra se fundió. A pesar de la colisión y del tremendo impacto del vehículo de Tifón, el dios siguió vivo. Según la TeogoníaZeus lo arrojó, también, «al ancho Tártaro». Con esta victoria, su remado estuvo seguro y se entregó de nuevo a sus importantes asuntos de procreación, teniendo hijos tanto de esposas como de concubinas.

Aunque la Teogonía sólo habla de una batalla entre Zeus y Tifón, otros escritos griegos afirman que ésta fue la última batalla, que vino precedida por otras varias en las cuales Zeus fue el primero en resultar herido. En un principio, Zeus luchó con Tifón de cerca, utilizando la hoz especial que su madre le había dado para la «mala acción» pues su objetivo era el mismo, castrar a Tifón que enredó a Zeus en su red, le arrebató la hoz, y con ella le cortó al dios olímpico los tendones de manos y pies dejándolo indefenso en una cueva con sus tendones y sus armas. Pero los dioses Egipán y Hermes encontraron la cueva, resucitaron a Zeus recomponiéndole los tendones y le devolvieron sus armas. Entonces Zeus escapó y volvió en un Carro Alado hasta el Olimpo, donde se aprovisionó con más rayos para su Atronador y volvió para atacar a Tifón, llevándole al Monte NISA, donde las PARCAS lograron con engaños que comiera alimento de los mortales, tras lo cual se sintió débil en lugar de revigorizado. El combate se reanudó en los cielos, sobre el Monte HEMO, en Tracia; continuó sobre el Monte Etna en Sicilia; y terminó sobre el Monte Casio, en la costa asiática del Mediterráneo oriental. Allí, Zeus, utilizando su Rayo, derribó a Tifón de los cielos.

LA GUERRA DE TROYA. Una de las guerras sobre las que más se ha fantaseado, cuando «el amor hizo que se botasen un millar de navíos», fue la Guerra de Troya, entre aqueos griegos y los troyanos, declarada por los griegos, para obligar a los troyanos a devolver a la hermosa Helena a su esposo legítimo. Sin embargo, en un relato épico griego “EL KYPRIA”, se da a entender que esta guerra fue premeditada por el gran dios Zeus por que miles de hombres sobrecargaban el amplio seno de la Tierra y por compasión a ellos, Zeus en su gran sabiduría, decidió aligerar la carga de la Tierra provocando la contienda de Ilion (Troya) a tal fin; para a través de la muerte, provocar un vacío en la raza de los hombres.

Homero, el rapsoda griego que hizo el relato de los acontecimientos de esta guerra en La Ilíada, culpó a los dioses por su capricho al instigar el conflicto y por haberlo vuelto y revuelto hasta hacerle alcanzar tan grandes proporciones. Al actuar de forma directa o indirecta, a veces de modo visible y a veces sin ser vistos, los distintos dioses empujaban a los actores principales de este drama humano a su capricho y detrás de todo esto estaba Jove Júpiter/ Zeus:

«Mientras los otros dioses y los guerreros en el campo dormían profundamente, Jove estaba bien despierto, pues estaba pensando cómo honrar a Aquiles y destruir a mucha gente en los barcos de los aqueos».

Aún antes de entablarse la batalla, el dios Apolo comenzó las hostilidades: «Se sentó lejos de los barcos con el rostro tan oscuro como la noche y su arco de plata llevaba la muerte cada vez que disparaba una flecha en medio de los aqueos… Durante nueve días enteros disparó sus flechas entre la gente… Y a lo largo de todo el día estaban ardiendo las piras de muertos».

Cuando ambos bandos acordaron posponer las hostilidades con el fin de que sus líderes pudieran decidir la cuestión en un combate singular mano a mano, los dioses, disgustados, le dijeron a Minerva: «Métete entre las huestes de troyanos y aqueos, e ingéniatelas para que los troyanos sean los primeros en romper su juramento y caigan sobre los aqueos».

Entusiasmada con su misión, Minerva «cruzó el cielo como un meteoro brillante… con una cola ígnea de luz como estela». Más tarde, para que la terrible guerra no se detuviera por la noche, la convirtió en día, iluminando el campo de batalla: «levantó el grueso velo de la oscuridad de sus ojos, y gran cantidad de luz cayó sobre ellos, tanto en el lado donde estaban los barcos como en donde rugía el combate; y los aqueos pudieron ver a Héctor y a todos sus hombres».

Mientras crecía la violencia en las batallas, arrojando en ocasiones a un héroe contra otro, los dioses no perdían de vista a otros guerreros destacados, abalanzándose para sacar de un aprieto a un héroe en apuros o para tener dispuesto un carro sin auriga. Pero cuando los dioses y las diosas se encontraban en bandos opuestos y empezaban a hacerse daño unos a otros, Zeus detenía el combate y les ordenaba que se mantuvieran aparte de la lucha de los mortales.

Aunque la tregua no duraba demasiado, pues muchos de los principales combatientes eran hijos de dioses o diosas con parejas humanas. Marte enfureció enormemente cuando su hijo ASCÁLAFO resultó muerto al ser atravesado por un aqueo. «No me culpéis, oh dioses que moráis en el cielo, si voy a los barcos de los aqueos y vengo la muerte de mi hijo», anunció Marte a los otros Inmortales, «aun cuando al final sea alcanzado por el rayo de Jove y yazga entre sangre y polvo en medio de los cadáveres».

Homero escribió: «Mientras los dioses se mantenían a distancia de los guerreros mortales, los aqueos predominaban, pues Aquiles, que durante largo tiempo se había negado a pelear, estaba ahora con ellos». Pero a la vista de la creciente ira de los dioses y de la ayuda que los aqueos estaban teniendo con el semidiós Aquiles, Jove cambió de opinión: «Por mi parte, permaneceré aquí, sentado en el Monte Olimpo, y observaré tranquilamente. Pero vosotros meteos entre troyanos y aqueos, y que cada uno ayude a su bando según su disposición». Así habló Jove y dio la orden de combatir; por lo que los dioses tomaron sus distintos bandos y fueron a la batalla.

Durante mucho tiempo se creyó que la Guerra de Troya, la misma Troya y los acontecimientos relacionados con ella eran algunas de las fascinantes e increíbles leyendas griegas que los expertos, tolerantemente, llamaron mitología. Solo cuando CHARLES MCLAREN sugirió en 1822 que determinado montículo del oeste de Turquía llamado HISSARLIK era el emplazamiento real de la Troya homérica, los expertos empezaron a reconocer su existencia y un hombre de negocios, HEINRICH SCHLIEMANN arriesgando en la operación su propio dinero, alcanzó espectaculares descubrimientos al excavar el montículo en 1870. Hoy, la Guerra de Troya fue realidad en el siglo XIII a.C., según las fuentes griegas, cuando dioses y hombres lucharon hombro con hombro y estas creencias no las sostenían sólo los griegos.

Las similitudes entre las batallas, las armas utilizadas, los lugares, los relatos de castración, mutilación y resurrección, todo ello en el transcurso de unas luchas por la sucesión, convencieron a Heródoto y a otros historiadores griegos clásicos que los griegos habían tomado prestada su teogonía de los egipcios. Egipán es el Dios Carnero Africano de Egipto y Hermes no es otro que Thot.

El mismo Hesíodo cuenta que para llegar hasta la hermosa mortal ALCMENA para que engendrara al heroico Heracles, Zeus se escapó por la noche del Monte Olimpo y fue hasta la tierra de TIFAONIÓN, descansando allí en la cúspide del PHIKION La Montaña de la Esfinge.

La mortal Esfinge que destruyera a los CADMEANOS «Los Antiguos», la protagonista de las actividades de Hera la esposa oficial de Zeus, está conectada también en estas leyendas con Tifón y sus dominios. APOLODORO cuenta que, cuando Tifón nació, creciendo después hasta tan increíble tamaño, los dioses fueron a toda prisa a Egipto para contemplar tan impresionante monstruo.

La mayoría de los expertos sostiene que el Monte Casio donde acaeció la batalla final entre Zeus y Tifón, estaba situado cerca de la desembocadura del río ORONTES en la actual Siria. Pero tal como OTTO EISSFELDT ha demostrado en un importante estudio “BAAL ZAPHON, ZEUS KASIOS UND DER DURCHGANG DER ISRAELITEN DURCHES MEER”, hubo otro monte que tuvo el mismo nombre en la antigüedad, un promontorio sobre el Mar SERBÓNICO que sobresale de la península del Sinaí en el Mar Mediterráneo y sugiere que era éste el monte al que se referían las leyendas.

Entonces, todo lo que hay que hacer es confiar en la información dada por Heródoto acerca de Egipto. Al detallar la ruta terrestre desde Fenicia hasta Egipto a través de Filistea, Heródoto dice que las tierras asiáticas se extienden hasta el LAGO-SERBONIS, cerca del lugar en donde el Monte Casio se introduce en el mar y Egipto comienza en el LAGO SERBONIS, donde según la leyenda se ocultó Tifón. Una vez más, los relatos griegos y los egipcios convergen con la península del Sinaí en el clímax.

Lo más sagrado y santificado hasta hoy día es el sitio que servía como Control Central de la Misión UR-SHALEM ‘Ciudad del Dios Comprensivo’ = Jerusalén. Como en BAALBECK pero en escala reducida, una gran plataforma de piedra descansa en una base de roca y piedras cortadas, incluyendo un masivo muro occidental con tres colosales bloques que pesan alrededor de 600 toneladas cada uno. Sobre esa preexistente plataforma el Templo de YAHVEH fue construido por el rey Salomón, con su santo santuario y el Arca de la Alianza descansando sobre una roca sagrada encima de una cámara subterránea. Los romanos, que construyeron allí el más grande templo a Júpiter jamás erigido, también planearon levantar uno a Júpiter en Jerusalén en vez de a ese Yahveh.

El Monte Templo se halla ahora dominado por la construcción musulmana Domo de la Roca; su domo dorado originalmente superaba el santuario musulmán en BA’ALBEK evidencia que el enlace entre los dos sitios relacionados con el espacio a menudo se había perdido.

En los desafiantes tiempos después de la calamidad nuclear, ¿pudo el Bab-Ili de Marduk, su ‘PARTIDE de los dioses,’ sustituir los viejos sitios de Enlace Cielo-Tierra? ¿Pudo la nueva Religión Estelar de Marduk ofrecer una respuesta a las perplejas masas? La antigua búsqueda de una respuesta, parece, ha continuado hasta nuestro propio tiempo.

 

APOLO, como primogénito de Zeus, era uno de los dioses más grandes del panteón helénico, temido tanto por hombres como por dioses. Era el intérprete de la voluntad de su padre Zeus ante los mortales y de ahí, la máxima autoridad en materia de ley religiosa y de culto en el templo. Siendo el representante de la moral y de las leyes divinas, propugnaba la purificación y la perfección, tanto espiritual como física.

 

HERMES el segundo hijo varón de Zeus, nacido de la diosa Maya, fue, patrón de los pastores, guardián de rebaños y manadas. Menos importante y poderoso que su hermano Apolo, estaba más cerca de los asuntos humanos; cualquier golpe de buena suerte se le atribuía a él. Como Dador de Cosas Buenas, era el que se encargaba del comercio, patrón de mercaderes y viajeros. Pero su principal fue el de heraldo de Zeus, Mensajero de los Dioses.

Impulsado por determinadas tradiciones dinásticas, Zeus todavía precisaba tener un hijo de una de sus hermanas, por lo que se fijó en la más joven, Hera. Al casarse con ella por los ritos del Sagrado Matrimonio, Zeus la proclamó Reina de los Dioses, es decir, Diosa Madre. Pero el matrimonio, bendecido con un hijo, Ares, y dos hijas, se vio zarandeado constantemente por las infidelidades de Zeus, así como por los rumores de infidelidad por parte de Hera, que arrojó algunas dudas acerca del verdadero parentesco de otro hijo, Hefestos.

 

ARES fue introducido inmediatamente en el Círculo Olímpico de los doce dioses principales y se convirtió en el teniente jefe de Zeus, en un Dios de la Guerra. Se le representaba como el Espíritu de las Matanzas, aunque lejos de ser invencible; combatiendo del lado de los troyanos en la Guerra de Troya, sufrió una herida que sólo Zeus pudo curar.

 

HEFESTOS, por otra parte, tuvo que esforzarse en su camino hasta la cima olímpica. Era el Dios de la Creatividad; a él se le atribuían el fuego de la forja y el arte de la metalurgia. Era el divino artífice, creador de objetos, tanto prácticos como mágicos, para hombres y dioses. Las leyendas dicen que nació cojo y que por esto su madre, Hera, lo rechazó enfurecida. Otra versión más creíble dice que fue Zeus el que desterró a Hefestos por las dudas sobre su parentesco, pero que Hefestos utilizó sus poderes creativos mágicos para obligar a Zeus a darle un asiento entre los Grandes Dioses. Las leyendas dicen también que, en cierta ocasión, Hefestos hizo una red invisible para que cayera sobre el lecho de su esposa en caso de que calentara las sábanas un amante intruso. Quizás necesitaba esta protección, dado que su esposa y consorte era Afrodita, Diosa del Amor y la Belleza. Era de lo más natural que muchos relatos de amor se construyeran en torno a ella y en muchos relatos, el seductor era Ares, hermano de Hefestos. Uno de los hijos de este amor ilícito fue Eros, Dios del Amor. Afrodita fue incluida en el Círculo Olímpico de los Doce y las circunstancias de su admisión arrojan cierta luz sobre nuestro tema. Afrodita no era hermana de Zeus, ni su hija pero no se le pudo ignorar. Ella había venido de las costas asiáticas del Mediterráneo que miran a Grecia (según el poeta griego Hesíodo, llegó a través de Chipre) y reivindicando una gran antigüedad se le atribuyó su origen a los genitales de Urano. De este modo y genealógicamente, iba una generación por delante de Zeus, siendo, por decirlo de algún modo, hermana de su padre, además de la personificación del castrado Progenitor de los Dioses.

Por tanto, Afrodita tenía que ser incluida entre los dioses olímpicos.

Pero su número total, 12, parece ser que no se podía sobrepasar. La solución fue ingeniosa: añadir 1 dejando caer 1. Dado que a Hades se le había dado potestad sobre el Mundo Inferior y no permanecía entre los Grandes Dioses del Monte Olimpo, se creó una plaza que, de un modo admirablemente práctico, permitió a Afrodita sentarse en el exclusivo Círculo de los 12.

Parece también que el número doce era una exigencia que funcionaba de dos maneras: no podía haber más de 12 olímpicos, pero tampoco menos de 12. Esto queda patente en las circunstancias que llevaron a la admisión de Dionisio en el Círculo Olímpico. Éste era hijo de Zeus y su propia hija, Sémele. Con el fin de ocultarlo de la ira de Hera, Dionisio fue enviado a tierras muy lejanas (llegando incluso a la India), introduciendo el cultivo de la vid y la elaboración del vino allá donde iba. Mientras tanto, en el Olimpo quedó una plaza libre. Hestia, la hermana mayor de Zeus, débil y vieja, fue totalmente excluida del Círculo de los Doce. Fue entonces cuando Dionisio volvió a Grecia y se le permitió ocupar la plaza. Una vez más, había doce olímpicos.

Aunque la mitología griega no es muy clara en cuanto a los orígenes de la humanidad, las leyendas y las tradiciones proclamaban la ascendencia divina de héroes y reyes. Estos semidioses conformaban el lazo entre el destino humano los afanes diarios, la dependencia de los elementos, las plagas, la enfermedad, la muerte- y un pasado dorado en el que sólo los dioses vagaban por la Tierra. Y aunque muchos de los dioses habían nacido en la Tierra, el selecto Círculo de los Doce Olímpicos representaba el aspecto celestial de los dioses. En la Odisea, se decía que el Olimpo original se hallaba en el «puro aire superior». Los Doce Grandes Dioses originales eran Dioses del Cielo que habían bajado a la Tierra; y representaban a los doce cuerpos celestes de la «bóveda del Cielo».

Los nombres latinos de los Grandes Dioses, dados cuando los romanos adoptaron el panteón griego, aclaran sus asociaciones astrales: Gea era la Tierra; Hermes, Mercurio; Afrodita, Venus; Ares, Marte; Crono, Saturno; y Zeus, Júpiter. Siguiendo la tradición griega, los romanos vieron a Júpiter como un dios del trueno cuya arma era el rayo; al igual que los griegos, los romanos lo asociaron con el toro.

En la actualidad, hay un acuerdo generalizado en que los cimientos de la civilización griega se pusieron en la isla de Creta, donde floreció la cultura minoica desde alrededor del 2700 a.C. hasta el 1400 a.C. Entre los mitos y leyendas minoicos, destaca por su importancia el mito del minotauro. Este ser, medio hombre, medio toro, era hijo de Pasífae, la esposa del rey Minos, y de un toro. Los descubrimientos arqueológicos han confirmado el extenso culto minoico al toro y en algunos sellos cilíndricos se representa a éste como a un ser divino, acompañado por una cruz que, para algunos, sería una estrella o un planeta no identificados. De ahí que se haya conjeturado que el toro al que daban culto los minoicos no fuera una criatura terrestre común, sino un Toro Celestial, la constelación de Tauro, en conmemoración de algunos sucesos ocurridos cuando, durante el equinoccio de primavera, el Sol apareció por esa constelación, alrededor del 4000 a.C.

Según la tradición griega, Zeus llegó a la Grecia continental vía Creta, adonde había llegado en su huida (atravesando el Mediterráneo) tras el rapto de Europa, la hermosa hija del rey de la ciudad fenicia de Tiro. Lo cierto es que, cuando la inscripción minoica más antigua fue descifrada al fin por Cyrus H. Gordon, resultó ser «un dialecto semita de las costas orientales del Mediterráneo».

Los griegos nunca afirmaron que sus dioses olímpicos llegaran directamente a Grecia desde los cielos. Zeus llegó a través del Mediterráneo vía Creta. Se decía que Afrodita había llegado por mar desde Oriente Próximo, vía Chipre. Poseidón (Neptuno romanos) trajo con él el caballo desde Asia Menor. Atenea trajo «el fértil olivo» a Grecia desde las tierras de la Biblia. No cabe duda de que la religión y las tradiciones griegas llegaron a tierra firme griega desde Oriente Próximo, vía Asia Menor y las islas del Mediterráneo. Es ahí donde inserta las raíces el panteón griego y donde se debe buscar el origen de los dioses griegos, y su relación astral con el número 12.

 

LOS DIOSES DE LA INDIA. EL HINDUISMO, la antigua religión de la India, considera “LOS VEDAS” composiciones de himnos, fórmulas sacrificiales y otros dichos pertenecientes a los dioses como escrituras sagradas, «de origen no humano». Los mismos dioses los escribieron, dice la tradición hindú, en la era que precedió a la presente. Pero, con el paso del tiempo, un número cada vez mayor de los 100.000 versos originales, que iba pasando por transmisión oral de generación en generación, se fue perdiendo y confundiendo.

Al final, un sabio escribió los versos que quedaban, dividiéndolos en cuatro libros y confiándoselos a cuatro de sus discípulos principales, para que preservara un Veda cada uno. Cuando, durante el siglo XIX, se empezaron a descifrar y a comprender las lenguas muertas y a establecer conexiones entre ellas, los estudiosos se dieron cuenta de que los Vedas estaban escritos en un antiquísimo idioma indoeuropeo, predecesor de la lengua raíz india, el sánscrito, pero también del griego, el latín y otras lenguas europeas. Cuando al fin pudieron leer y analizar los Vedas, se sorprendieron al ver la extraña similitud que había entre los relatos de los dioses védicos y los de la antigua Grecia.

Los dioses, contaban los Vedas, eran todos miembros de una gran, pero no necesariamente pacífica, familia. En medio de relatos de ascensos a los cielos y descensos a la Tierra, de batallas aéreas, de portentosas armas, de amistades y rivalidades, matrimonios e infidelidades, parecía existir una preocupación básica por guardar un registro genealógico, quién es el padre de quién y quién era el primogénito de quién. Los dioses de la Tierra tenían su origen en los cielos; y las principales deidades, incluso en la Tierra, seguían representando a los cuerpos celestes.

En épocas primitivas, los RISHIS «los antiguos fluentes» «fluyeron» celestialmente, poseídos de unos poderes irresistibles. De ellos, siete fueron los Grandes Progenitores. Los dioses RAHU «demonio» y KETU «desconectado» formaban una vez un único cuerpo celestial que intentaba unirse a los dioses sin permiso; pero el Dios de la Tormentas lanzó su arma flamígera contra él, partiéndolo en dos trozos: RAHU, la «Cabeza del Dragón», que atraviesa sin cesar los cielos en busca de venganza y KETU la «Cola del Dragón». MAR-ISHI, ascendiente de la Dinastía Solar, dio a luz a KASH-YAPA «aquel que es el trono». Los Vedas le describen como a alguien bastante prolífico; pero la sucesión dinástica sólo prosiguió a través de sus diez hijos con PRIT-HIVI «madre celestial».

Como cabeza de la dinastía, KASH-YAPA era también el jefe de los DEVAS «los brillantes» y llevaba el título de DYAUS-PITAR «padre brillante». Junto con su consorte y sus diez hijos, la familia divina componía los doce ADITYAS, dioses que estaban asignados a un signo del zodiaco y a un cuerpo celeste cada uno.

El cuerpo celeste de KASH-YAPA era «la estrella brillante»; PRIT-HIVI representaba a la Tierra. Después, estaban los dioses cuyos homólogos celestes eran el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno.

Con el tiempo, el liderazgo del panteón de doce pasó a VARUNA, el Dios de las Extensiones Celestiales. Era omnipresente y omnisciente; uno de los himnos que se le entonaban a él se lee casi como un salmo bíblico: Él es el que hace brillar al sol en los cielos, y los vientos que soplan son su aliento. Él ha ahuecado las cuencas de los ríos; éstos fluyen por su mandato. Él ha hecho las profundidades de los mares. Su reinado también llegó pronto a un fin. Indra, el dios que mató al Dragón celestial, reclamó el trono después de matar a su padre.

Él era el nuevo Señor de los Cielos y Dios de las Tormentas. El rayo y el trueno eran sus armas, y tenía como epíteto el de Señor de los Ejércitos. Sin embargo, tuvo que compartir su dominio con sus dos hermanos. Uno era VIVASHVAT, que fue el progenitor de Manu, el primer Hombre. El otro era AGNI «encendedor», que trajo el fuego a la Tierra desde los cielos, para que la Humanidad pudiera usarlo industrialmente. Las similitudes entre los panteones védico y griego son obvias. Los cuentos relativos a las principales deidades, así como los versos que tratan de multitud de otras deidades menores -hijos, esposas, hijas, amantes- son, evidentemente, duplicados u originales de los cuentos griegos.

No cabe duda de que DYAUS acabó significando Zeus; DYAUS-PITAR, Júpiter; VARUNA, Urano; y así sucesivamente. Y, en ambos casos, el Círculo de los Grandes Dioses era siempre de doce, no importa los cambios que tuvieran lugar en la sucesión divina. Tal similitud en dos zonas tan distantes, tanto en lo geográfico como en lo temporal según Los expertos creen, es que en algún momento durante el segundo milenio a.C., un pueblo que hablaba una lengua indoeuropea y que debía de estar centrado en el norte de Irán o en la zona del Cáucaso, se embarcó en grandes migraciones. Un grupo fue hacia el sudeste, a la India. Los hindúes les llamaron arios (hombres nobles). Trajeron con ellos los Vedas como relatos orales, alrededor del 1500 a.C. Otra oleada de esta migración indoeuropea fue hacia el oeste, hacia Europa. Algunos dieron la vuelta al Mar Negro y entraron en Europa a través de las estepas rusas. Pero la ruta principal que siguió este pueblo para, junto con sus tradiciones y Su religión, llegar a Grecia fue la más corta: Asia Menor. De hecho, algunas de las más antiguas ciudades griegas no se encuentran precisamente en la Grecia continental, sino en el extremo occidental de Asia Menor.

A pesar de los muchos hilos conectares que encontraron los antiguos griegos entre su teogonía y la de Egipto, los eruditos europeos del siglo XIX encontraron paralelismos aún más sorprendentes en un lugar mucho más lejano: La India.

Tan pronto como se dominó el sánscrito, la lengua de la antigua India, a finales del siglo XVIII, Europa quedó hechizada con las traducciones de sus hasta entonces desconocidos escritos, en un principio, campo dominado por los británicos; el estudio de la literatura sánscrita, su filosofía y su mitología, fue el favorito de los eruditos, los poetas y los intelectuales alemanes de mediados del siglo XIX, pues el sánscrito resultaba ser lengua madre de los idiomas indoeuropeos a los cuales pertenecía el alemán y los que lo llevaron a la India fueron las tribus que emigraron desde las costas del Mar Caspio los «arios» que, según creían los alemanes, habían sido también sus antepasados.

El punto central de esta literatura eran los Vedas, unas escrituras sagradas que según la tradición hindú no eran de origen humano, por haberlos compuesto los mismos dioses en una era anterior  y traídos al subcontinente indio por los arios en forma de tradición oral, en algún momento del segundo milenio a.C., pero con el transcurso del tiempo se fueron perdiendo muchos de los 100.000 versículos originales; de manera que hacia el 200 a.C., un sabio plasmó por escrito los versículos que quedaban, dividiéndolos en cuatro partes:

  • el RIG-VEDA el «Veda de los Himnos», compuesto por diez libros
  • el SAMA-VEDA «Los Vedas Cantados»
  • el YAJUR-VEDA en su mayor parte, oraciones para los sacrificios
  • el ATHARVA-VEDA conjuros y encantamientos.

Con el tiempo, los distintos componentes de los Vedas y la literatura auxiliar que surgió a partir de ellos, los MANTRAS, los BRAHMANES, los ARAÑADAS y los UPANISHADS se completaron con los no védicos Puranas «Antiguos Escritos» que Junto con los grandes relatos épicos del MAHABHARATA y el RAMAYANA, constituyen las fuentes de las leyendas arias e hindúes del Cielo y la Tierra, de dioses y héroes.

Debido al largo intervalo de tradición oral, a la longitud y la profusión de textos finalmente escritos a lo largo de los siglos, a los muchos nombres, términos genéricos y epítetos empleados con las deidades de forma intercambiable, y a que muchos de estos nombres y términos originales no eran al fin y al cabo arios, no se puede decir que la literatura sánscrita se caracterice por su consistencia y su precisión. Sin embargo, existen algunos hechos y acontecimientos que sobresalen como principios básicos del legado ario-hindú.

En el principio según cuentan las fuentes, sólo existían los cuerpos celestes, «Los Primitivos Que Fluyen». Hubo algunos trastornos en los cielos y «El Fluente de las Tormentas» partió en dos a «El Dragón». Designadas con nombres no arios cada una de las dos partes, REHU, la parte superior del planeta destruido, cruzó los cielos una y otra vez en busca de venganza; mientras la parte inferior, KETU «El Cortado», se unió a los «Primitivos» en su «flujo» órbitas.

Muchas Eras pasaron y una dinastía de Dioses del Cielo y la Tierra hicieron su aparición. El celeste MAR-ISHI, que los encabezaba, tuvo siete o diez hijos con su consorte, PRIT-HIVI «La Amplia» que personificaba a la Tierra. Uno de ellos, KAS-YAPA «El del Trono» se convirtió en jefe de los DEVAS «Los Brillantes» tomando el título de DYAUS-PITAR «Padre Cielo», El indudable origen del nombre-título griego de Zeus «DYAUS» y su homólogo romano Júpiter («DYAUSPITER»).

Bastante prolífico, KASYAPA engendró muchos dioses, gigantes y monstruos con diversas esposas y concubinas. Los más importantes e individualmente conocidos y reverenciados desde tiempos védicos fueron los ADITYAS hijos de KASIAPA y su consorte ADITI «Ilimitada», siete en un principio: VISNÚ, VARUNA, MITRA, RUDRA, PUSHAN, TVASHTRI e INDRA. Más tarde se les unió AGNI, hijo de KASYAPA y ADITI o como algunos textos sugieren de su propia madre PRITHIVI. Al igual que en el círculo olímpico, el número de LOS ADITIS se elevó a doce. Entre ellos BHAGA, que los expertos creen que se convirtió en el dios supremo eslavo BOGH. El último en nacer de ADITI aunque no es claro que su padre fuera KASYAPA fue SURYA.
TVASHTRI «Elaborador» en su papel de «CONSEGUIDOR», el artesano de los dioses, les proporcionó vehículos aéreos y armas mágicas. A partir de un abrasador metal celeste, forjó

  • un disco para Visnú
  • un tridente para RUDRA
  • un «arma de fuego» para AGNI
  • un «Atronador que lanzaba rayos» para INDRA
  • una «maza volante» Para SURYA

En las antiguas representaciones hindúes, todas estas armas parecen proyectiles manuales de diversas formas. Además, los dioses consiguieron otras armas de los ayudantes de VASHTRI; Indra, por ejemplo, obtuvo una «red aérea» con la cual podía capturar a sus enemigos en las batallas aéreas.

A los carros celestes o «vehículos aéreos» se les describió invariablemente como brillantes y radiantes, hechos o chapados de oro. La Vimana vehículo aéreo de Indra tenía luces a los lados que brillaban, y se movía «más rápido que el pensamiento», cruzando velozmente grandes distancias. Sus invisibles corceles tenían ojos como soles que emitían un color rojizo, pero también cambiaban los colores.

En otros casos, los vehículos aéreos de los dioses tenían varios niveles; a veces, no sólo volaban por el aire, sino que también viajaban bajo el agua. En la epopeya del MAHABHARATA, se describe la llegada de los dioses a una fiesta nupcial en una flota de vehículos aéreos (traducción de R. DUTT EN MAHABHARATA, THE EPIC OF ANCIENT INDIA): Los dioses, en carros nubosos, llegaron para contemplar tan hermosa escena: Los brillantes ADITYAS en su esplendor, los MARUTS en el inquieto aire; los alados SUPARNAS, los escamosos NAGAS, DEVA RISHIS puros y elevados, los GANDHARVAS, por su música afamados; y las hermosas APSARAS del cielo… Brillantes carros celestes iban llegando cruzando el cielo sin nubes.

Los textos hablan también de los ASHVINS «Pilotos», dioses especializados en pilotar los carros aéreos: «Rápidos como halcones jóvenes», éstos eran «los mejores aurigas que alcanzaron los cielos», pilotando siempre sus naves por parejas, acompañados por un navegante. Sus vehículos que en ocasiones aparecían en grupos, estaban hechos de oro, «brillantes y radiantes… de fácil asiento y desplazamiento ligero» construidos sobre un triple principio: Tres niveles, tres asientos, tres postes de soporte y tres ruedas rotatorias.

«Ese carro vuestro», dice el Himno 22 del Libro VIII del RIG-VEDA en alabanza a los ASHVINS, tiene un triple asiento y riendas de oro el famoso vehículo que atraviesa Cielo y Tierra.

Al parecer, las ruedas rotatorias tenían diferentes funciones: una para elevar la nave, otra para darle dirección y la tercera para darle velocidad: «Una de las ruedas de vuestro carro se mueve con rapidez alrededor; otra os da velocidad en vuestro rumbo».

Al igual que en los relatos griegos, los dioses de los Vedas muestran una escasa moralidad o control en cuestiones sexuales a veces saliéndose con la suya, como cuando los indignados ADITYAS eligieron a RUDRA «El de los Tres Ojos» para matar a su abuelo DYAUS por haber violado a su hermana USHAS. DYAUS herido, salvó la vida huyendo a un distante cuerpo celeste.

También, como en los relatos griegos, los dioses de la tradición hindú se involucraron, en épocas posteriores, en los amores y las guerras de reyes y héroes mortales. En estos casos, los vehículos aéreos de los dioses jugaron papeles aún más importantes que sus armas.

Así, en una ocasión en la que un héroe se había ahogado, LOS ASHVINS aparecieron con una flotilla de tres carros aéreos, «auto-activaron los barcos herméticos que atraviesan el aire», se sumergieron en el océano, recuperaron al héroe de las profundidades marinas y «lo llevaron a tierra, lejos del líquido océano».

Y también estaba el relato de YAYATI, un rey que se casó con la hija de un dios. Cuando la pareja tuvo hijos, el feliz abuelo le dio al rey «un resplandeciente carro celeste de oro, que podía ir a cualquier parte sin interrupción». Sin perder el tiempo, «YAYATI subió al carro e, imparable en la batalla, en seis noches conquistó toda la Tierra».

Como en la Ilíada, las leyendas hindúes hablan de guerras de hombres y dioses por hermosas heroínas. El más conocido de estos relatos es el RAMAYANA, el largo relato épico de Rama, el príncipe cuya bella esposa fue raptada por el rey de Lanka la isla de Ceilán al sur de la India. Entre los dioses que se prestaron a ayudar a Rama estaba HÁNUMAN, el dios con cara de mono, que dirigía batallas aéreas contra el alado GARUDA, uno de los monstruosos descendientes de KASYAPA.

En otro caso, SUKRA, un dios «mancillado por la inmortalidad», raptó a Tara, la hermosa esposa del auriga de Indra. «El Ilustre RUDRA» y otros dioses fueron a ayudar al agraviado marido. Y sobrevino «una terrible batalla destructora de dioses y demonios a cuenta de Tara». A pesar de sus impresionantes armas, los dioses fueron superados y tuvieron que buscar refugio con «la Principal Deidad». Acto seguido, el abuelo de los dioses llegó a la Tierra y puso fin a la disputa por devolver a Tara a su marido. Más tarde, Tara dio a luz un niño, «cuya belleza ensombrecía a los celestes… Recelosos, los dioses exigieron saber quién era el verdadero padre. Ella dijo que el muchacho era hijo de Soma, «Inmortalidad Celestial» y le llamó BUDAH.

Pero todo eso sería en tiempos todavía por venir. En los días de antaño, los dioses combatían entre ellos por motivos más importantes, como la supremacía y el control de la Tierra y sus recursos. Con tanta descendencia como había tenido KASYAPA con sus distintas esposas y concubinas así como los descendientes de los otros dioses de antaño, los conflictos no tardaron en hacerse inevitables.

El dominio de los ADITYAS tenía especialmente resentidos a los Asuras, dioses de mayor edad cuyas madres engendraron de KASYAPA antes de que nacieran los ADITYAS. Portando nombres no arios claramente originarios de Oriente Próximo por ser similares a los nombres de los dioses supremos de Asiría, Babilonia y Egipto ASSUR, Asar, Osiris), con el tiempo asumirían en las tradiciones hindúes el papel de dioses del mal, los «demonios».

Los celos, las rivalidades y otras causas de fricción llevaron finalmente a la guerra, cuando la Tierra, «que al principio producía alimentos sin cultivarlos», sucumbió a una hambruna global. Según los textos, los dioses sustentaban su inmortalidad bebiendo Soma, una especie de ambrosía que fue traída a la Tierra desde la Morada Celeste por un águila y se bebía mezclada con leche.

El «KINE» «vaca ganado» de los dioses les proporcionaba también los privilegiados «sacrificios» de carne asada. Pero llegó un momento en que todos estos artículos de primera necesidad comenzaron a escasear cada vez más. El SATAPATHA BRAHMANA detalla los acontecimientos que siguieron:

Los dioses y los asuras, nacidos todos del Padre de Dioses y Hombres, se enfrentaron por la supremacía. Los dioses vencieron a los asuras; sin embargo, más tarde, éstos volvieron a acosarles…

Los dioses y los asuras, nacidos todos del Padre de Dioses y Hombres, se enfrentaron otra vez por la supremacía. Esta vez, los dioses se vieron en lo peor. Y los asuras pensaron: «Con toda seguridad, este mundo nos pertenece a nosotros solos». Y acto seguido dijeron:

«Bien, entonces, dividamos este mundo entre nosotros; y después de dividirlo, subsistamos en él».

Y así, se pusieron a dividirlo de oeste a este. Al oír esto, los derrotados ADITYAS fueron a implorar una parte en los recursos de la Tierra: Cuando escucharon esto, los dioses dijeron: Los asuras se están dividiendo la Tierra, vayamos donde los asuras la están dividiendo; pues ¿qué será de nosotros si no conseguimos una parte de la Tierra?

Y situando a Visnú a la cabeza, fueron hasta los asuras.

Altivamente, los asuras ofrecieron a los ADITYAS tanta parte de un trozo de tierra como Visnú pudiera cubrir con su cuerpo… Los dioses usaron un subterfugio y pusieron a Visnú en un «recinto» en el que podía «caminar en tres direcciones», por lo que recuperaron tres de las cuatro regiones de la Tierra.

Los engañados asuras atacaron entonces desde el sur y los dioses le preguntaron a AGNI «cómo podrían vencer a los asuras para siempre». AGNI sugirió una maniobra de tenaza: mientras los dioses atacaban desde sus regiones, «yo daré la vuelta hasta el lado norte y vosotros los encerraréis desde aquí; y cuando estén encerrados, los derrotaremos». Vencidos los asuras, el SATAPATHA BRAHMANA dice: «los dioses estaban ansiosos por ver cómo podrían reponer los sacrificios»; así pues, muchos de los interludios entre batallas de las antiguas escrituras hindúes tratan de la recaptura del KINE y el reabastecimiento de la bebida de Soma.

Estas guerras se luchaban en tierra, aire y bajo los mares. Según el MAHABHARATA, los asuras se hicieron tres fortalezas de metal en los cielos, desde las cuales atacaban las tres regiones de la Tierra. Sus aliados en la guerra con los dioses podían hacerse invisibles y utilizaban armas invisibles y otros luchaban desde una ciudad bajo el mar que habían arrebatado a los dioses. Uno de los que sobresalió en estas batallas fue Indra «Tormenta». En tierra, aplastó 99 baluartes de los asuras matando gran número de sus armados seguidores. En los cielos combatió desde su vehículo aéreo a los asuras, que se ocultaban en sus «nubes fortalezas».

En los himnos del RIG-VEDA se hace una relación de grupos de dioses así como de deidades individuales a los que Indra derrotó (traducción de R. T. GRIFFITH “THE HYMNS OF THE RIG-VEDA”): Tú mataste con tu rayo a los SASYU… Lejos del suelo del Cielo en todas direcciones, los antiguos sin rito huyeron hacia su destrucción… A los DASYU has abrasado desde los cielos.

Se enfrentaron en combate al ejército de los que no tienen culpa, entonces los NAVAGVAS empujaron con todo su poder. Como castrados luchando con hombres huyeron, por senderos empinados de Indra huyeron en desbandada. Indra se abrió paso a través de los fuertes castillos de ILIBSA y a SUSHNA con su cuerno cortó en pedazos… Tú mataste a tus enemigos con el Trueno… Feroz con sus enemigos cayó el arma de Indra, con su agudo y repentino Rayo desgarró sus ciudades en pedazos. Tú avanzas de combate en combate intrépidamente, destruyendo castillo tras castillo con tu fuerza. Tú Indra, con tu amigo, que hace que el enemigo se doblegue, redujiste desde lejos al astuto NAMUCHI. Tú que diste muerte a KARANJA, PARNAYA… Tú que has destruido las cien ciudades de VANGRIDA. Las crestas del noble cielo sacudiste cuando tú, atrevido, por ti mismo heriste a SAMBARA.

Después de derrotar a los enemigos de los dioses en grupos así como en combate singular y tras hacerles «huir hacia su destrucción», Indra se entregó a la tarea de liberar el KINE escondido por Los «demonios» en el interior de una montaña, custodiado por VALA «Rodeador»; Indra, ayudado por los ANGIRASES, jóvenes dioses que podían emitir llamas divinas, se abrieron paso en el fortificado escondite y liberaron el KINE. Pero Algunos expertos, como J. HERBERT en HINDÚ MYTHOLOGY, sostienen que lo que Indra liberaba o recuperaba era un Rayo Divino, no vacas, pues la palabra sánscrita GO tiene ambos significados.

Cuando comenzaron estas guerras de los dioses, los ADITYAS nombraron a AGNI «Ágil» como HOTRI «Jefe de Operaciones». A medida que las guerras fueron avanzando algunos textos sugieren que durante bastante más de mil años, Visnú «Activo» se convirtió en el Jefe. Pero cuando terminaron los combates, Indra que había contribuido tanto a la victoria, pidió la supremacía. Al igual que en la Teogonía griega, una de sus primeras acciones para alcanzar sus propósitos fue matar a su propio padre.

El RIG-VEDA Libro IV: 18, 12 Pregunta a Indra retóricamente:

«Indra, ¿quién convirtió en viuda a su madre?»

La respuesta se plantea también como una pregunta: ¿Qué dios estaba presente en la refriega, cuando mataste a tu padre, agarrándolo por el pie?

Por este crimen, los dioses excluyeron a Indra de la bebida del soma, poniendo en peligro de este modo la continuidad de su inmortalidad. Los dioses «ascendieron al Cielo», dejando a Indra con el KINE que había recuperado pero «él subió tras ellos, enarbolando el arma del Trueno», ascendiendo desde el lugar norte de los dioses. Al ver su arma, los dioses, asustados, gritaron: ¡No la arrojes! y consintieron en que Indra compartiera una vez más los divinos alimentos.

Sin embargo, alguien iba a desafiar el liderazgo de Indra entre los dioses: TVASHTRI, a quien algunas referencias indirectas en los Himnos le convierten en «el Primogénito», hecho que podría explicar sus pretensiones a la sucesión. Indra lo hirió con el Arma-Trueno, la misma arma que TVASHTRI había forjado para él. Pero, entonces, fue VRITRA «El Obstructor» el que prosiguió la lucha quien algunos textos, dicen que era el primogénito de TVASHTRI, aunque algunos expertos creen que se trataba de un monstruo artificial, porque creció rápidamente hasta alcanzar un tamaño inmenso.

Al principio, Indra fue superado, y huyó hasta un lejano rincón de la Tierra. Cuando todos los dioses lo abandonaron, sólo permanecieron a su lado los 21 MARUTS, un grupo de dioses que tripulaba los vehículos aéreos más rápidos: «un sonoro estruendo mientras los vientos hacen que las montañas retumben y se estremezcan» cuando ellos «se elevan en lo alto»: Son verdaderamente portentosos, de tono rojo, aceleran en su curso con un estruendo sobre las crestas del cielo… y se despliegan con rayos de luz… Brillantes, celestiales, con relámpagos en sus manos y cascos de oro en sus cabezas.

Ayudado por los MARUTSIndra volvió para pelear con VRITRA. Los entusiastas himnos que describen el combate fueron traducidos por J. MUIR “ORIGINAL SANSKRIT TEXTS” en poéticos versos: El valiente dios a su carro asciende, arrastrado por sus fogosos e inquietos corceles, a través del cielo el héroe pasa veloz. Las huestes de MARUTS forman su escolta, impetuosos espíritus de la tormenta. Sobre centelleantes carros-relámpago montan, un destello en la pompa y el orgullo guerrero… Como rugido de leones su voz de fatalidad; con la fuerza del hierro sus dientes consumen. Las colinas, la misma tierra, acuden; todas las criaturas ante su inminente seísmo. Mientras la tierra temblaba y todas las criaturas corrían a esconderse, sólo VRITRA, el enemigo, observaba serenamente su aproximación: Encaramada a considerable altura en el aire brillaba la majestuosa fortaleza de VRITRA. Sobre la muralla, con aire marcial, se erguía el audaz demonio gigante, confiado en sus artes mágicas y armado con gran cantidad de dardos de fuego. Sin alarmarse, desafiando el poder del brazo de Indra, sin temer los terrores del mortal vuelo que se precipitaba sobre él, VRITRA esperaba de pie.

Y luego se vio una espantosa visión, cuando dios y demonio se encontraron en el combate. Sus agudos proyectiles VRITRA lanzó, sus rayos y ardientes relámpagos arrojó como en una lluvia. El dios desafió su furia más endiablada; sus despuntadas armas vieron caer a un lado, a Indra lanzadas en vano. Cuando VRITRA agotó todos sus proyectiles de fuego, Indra pudo tomar la iniciativa: Entonces empezaron a centellear los relámpagos, los estremecedores rayos a restallar, arrojados con orgullo por Indra. Los mismos dioses sobrecogidos enmudecieron y se quedaron horrorizados; y el terror cubrió el mundo universal… Los Rayos que arrojaba Indra, «forjados por la mano maestra de TVASHTRI con hierro divino, eran complejos proyectiles abrasadores: Quién podría soportar la lluvia de flechas, descargada por la roja mano derecha de Indra Los rayos con cien junturas, los dardos de hierro con mil puntas, que resplandecen y silban a través del cielo, veloces en su señalado e infalible vuelo, y hacen caer al más orgulloso enemigo, con un golpe repentino e irresistible, cuyo simple sonido puede poner en fuga a los locos que desafían el poder del Atronador.

Infalibles, los proyectiles dirigidos dan en el blanco: Y pronto el toque de difuntos de la perdición de VRITRA estuvo sonando con los chasquidos y estampidos de la lluvia de hierro de Indra; Perforado, clavado, aplastado, con un horrible alarido el agonizante demonio cayó de cabeza desde su torre construida de nubes. Caído en el suelo «como los troncos de los árboles que el hacha ha cortado», VRITRA quedó postrado; pero aun «sin pies y sin manos, siguió desafiando a Indra. Entonces, éste le dio el golpe de gracia, y le hirió con su rayo entre los hombros.

La victoria de Indra era completa; pero el Destino quiso que los frutos de la victoria no fueran sólo suyos. Cuando fue a reclamar el trono de KASYAPA su padre, surgieron viejas dudas relativas a su verdadero parentesco. Era cierto que cuando nació, su madre le había ocultado de la ira de KASYAPA. ¿Por qué? ¿Serían ciertos los rumores de que su verdadero padre era su propio hermano mayor, TVASHTRI?

Los Vedas levantan el velo del misterio sólo en parte. Sin embargo, dicen que Indra siendo el gran dios que era, no gobernó solo: Tuvo que compartir el poder con AGNI y SURYA sus hermanos del mismo modo que Zeus tuvo que compartir los dominios con sus hermanos Hades y Poseidón.

 

LOS HITITAS. Poco se sabe de estos indoeuropeos que eligieron Anatolia como hogar, Poco hay en el conocimiento occidental que pueda arrojar luz sobre este asunto. Una vez más, la única fuente disponible y fiable fue el A.T., donde los expertos ven referencias a los «Hititas» el pueblo que habitaba en las montañas de Anatolia. A diferencia de la enemistad que refleja el A.T. por los cananeos y otros vecinos cuyas costumbres eran consideradas como una abominación, a los hititas se les veía como amigos y aliados de Israel.

BETSABÉ, deseada por el rey David, era la esposa de Urías el hitita, uno de los oficiales del ejército del rey David.

El rey Salomón, que forjó alianzas casándose con las hijas de reyes extranjeros, tomó como esposas a las hijas de un faraón egipcio y de un rey hitita.

En otro momento, un ejército sirio invasor emprende la huida al oír el rumor de que «el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los hititas y a los reyes de los egipcios».

Estas breves alusiones a los hititas revelan la alta estima en la que se tenían, entre otros pueblos de la zona, las habilidades militares de aquellos. Cuando se descifraron los jeroglíficos egipcios y posteriormente las inscripciones mesopotámicas, los expertos encontraron numerosas referencias a la Tierra de Hatti, reino grande y poderoso de Anatolia. Escudándose en las claves proporcionadas por los textos egipcios y mesopotámicos, se embarcaron en una serie de excavaciones en antiguos lugares de las regiones montañosas de Anatolia y Encontraron ciudades, palacios, tesoros reales, tumbas reales, templos, objetos religiosos, herramientas, armas, objetos artísticos y muchas inscripciones, tanto en escritura pictográfica como en cuneiforme.

Los hititas bíblicos habían cobrado vida. Un monumento único que legó el Oriente Próximo de la antigüedad, talla en roca que hay en el exterior de la antigua capital hitita en la actualidad YAZILIKAYA, en turco significa roca inscrita).

Después de pasar a través de pórticos y santuarios, el antiguo devoto entraba en una galería abierta al aire libre, una abertura en medio de un semicírculo de rocas sobre las que estaban representados, en procesión, todos los dioses hititas.

Marchando desde la izquierda hay un largo desfile de deidades, principalmente masculinas, organizado claramente en compañías de doce.

En el extremo izquierdo, es decir, al final de este asombroso desfile, hay 12 deidades que parecen idénticas y portan la misma arma.

En el grupo de doce que hay en la mitad, algunas deidades parecen más viejas, otras llevan diversas armas y hay dos que están señaladas por un símbolo divino.

El tercer grupo de doce (el de delante) está claramente constituido por las deidades masculinas y femeninas más importantes. Sus armas y emblemas son más variados; cuatro tienen el divino símbolo celestial por encima de ellos; dos tienen alas. En este grupo también hay participantes no divinos: dos toros que sostienen un globo y el rey de los hititas, que lleva un casquete y está de pie debajo del emblema del Disco Alado.

Desfilando desde la derecha había dos grupos de deidades femeninas; sin embargo, las tallas están demasiado mutiladas para poder estar seguros de su número original. Lo más probable es suponer que ellas también formaban dos «compañías» de doce.

Ambas procesiones, la de la izquierda y la de la derecha, se encontraban en un panel central que representaba, con toda claridad, a los Grandes Dioses, pues a todos estos se les mostraba elevados, de pie encima de las montañas, de los animales, de los pájaros e incluso, sobre los hombros de sus divinos asistentes.

Muchos esfuerzos invirtieron los expertos (por ejemplo, E. LAROCHE, LE PANTHÉON DE YAZILIKAYA) para determinar los símbolos jeroglíficos de las representaciones, los textos parcialmente legibles y de los nombres de dioses que estaban tallados en las rocas y los nombres, títulos y papeles de las deidades que aparecían en la procesión. Claro que el panteón hitita, también, estaba gobernado por los doce «olímpicos».

Los dioses menores estaban organizados en grupos de 12 y los Grandes Dioses sobre la Tierra estaban asociados con 12 cuerpos celestes.

El panteón hitita gobernado por el «número sagrado» 12 queda confirmado por otro monumento de esta cultura, un santuario de piedra encontrado cerca de la actual BEIT-ZEHIR. En él, se representa con toda claridad a la divina pareja rodeada por otros diez dioses, sumando doce en total.

Los descubrimientos arqueológicos demuestran concluyentemente que los hititas adoraban dioses que eran «del Cielo y de la Tierra», interrelacionados entre sí y organizados en una jerarquía genealógica. Unos eran grandes dioses «de antaño» originarios de los cielos. Su símbolo, que en la escritura pictográfica hitita significaba «divino» o «dios celestial», tenía el aspecto de un par de gafas de protección y solía aparecer sobre sellos redondos, como parte de un objeto parecido a un cohete.

Había otros dioses presentes, no sólo sobre la Tierra sino entre los hititas, actuando como soberanos supremos de la tierra, nombrando reyes humanos e instruyéndolos en cuestiones de guerra, tratados y otros temas internacionales.

Encabezando a los físicamente presentes dioses hititas había una deidad llamada Teshub «el que sopla el viento», Dios de las Tormentas, relacionado con los vientos, el trueno y el rayo montado sobre un toro. Se le apodaba TARU «toro». Al igual que los griegos, los hititas representaban también algún tipo de culto al toro al igual que Júpiter más tarde

Los textos hititas, relatan la batalla que tuvo que afrontar su deidad jefe con un monstruo para consolidar su supremacía. «El Mito de la Muerte del Dragón» identifica al adversario de Teshub como el dios YANKA. No pudiendo derrotarle en la batalla, Teshub recurre a los otros dioses en busca de ayuda, pero sólo una diosa viene le presta asistencia y se deshace de YANKA emborrachándolo en una fiesta.

Reconociendo en estos relatos los orígenes de la leyenda de San Jorge y el Dragón, se refieren al dragón como el adversario herido por el dios «bueno». YANKA significa «serpiente» y los pueblos de la antigüedad representaban al dios «malo» de este modo como se puede ver en un bajorrelieve hitita.

Zeus también combatió no con un «dragón» sino con un dios-serpiente. A estas antiguas tradiciones sobre la lucha entre un dios de los vientos y una deidad serpentina se le atribuía un profundo significado. Aquí, sólo podemos recalcar que las batallas entre dioses por la divina corona se relataban en los textos antiguos como hechos que incuestionablemente habían tenido lugar.

El relato épico hitita titulado «La Realeza del Cielo» trata el tema del origen celeste de los dioses. El narrador de aquellos sucesos anteriores a los mortales invoca en primer lugar a los 12 «poderosos dioses de antaño» para que escuchen su relato y sean testigos de su veracidad:

¡Que escuchen los dioses que están en el Cielo, y aquellos que están sobre la oscura Tierra! Que escuchen los poderosos dioses de antaño.

La epopeya hace una lista de los doce «poderosos de antaño», los antepasados de los dioses y una vez asegurada su atención, el narrador procede a relatar los sucesos que llevaron a que el dios «rey del Cielo» viniera a «la oscura Tierra»:

  • Antes, en los días antiguos, Alalu era rey del Cielo;
  • Él, Alalu, estaba sentado en el trono.
  • El poderoso Anu, el primero entre los dioses, de pie ante él,
  • Se inclinaba ante sus pies y ponía la copa en su mano.
  • Durante un total de nueve períodos, Alalu fue rey en el Cielo.
  • En el noveno período, Anu le dio batalla a Alalu. Alalu fue derrotado, huyó ante Anu.
  • Descendió a la oscura Tierra. Abajo, a la oscura Tierra fue; en el trono se sentó Anu.
  • La epopeya atribuye a la usurpación del trono la llegada de un «rey del Cielo» a la Tierra. El dios Alalu fue obligado a abandonar su trono (en algún lugar de los cielos) y huyendo para salvar su vida, «descendió a la oscura Tierra».
  • Anu, a su vez fue destronado por su hermano un dios llamado KUMARBI.

Esta epopeya escrita mil años antes de que se crearan las leyendas griegas, fue la precursora del relato del destronamiento de Urano a manos de Crono y del de Crono a manos de Zeus. El detalle de la castración de Crono por parte de Zeus se encuentra en el texto hitita, pues eso es exactamente lo que KUMARBI le hizo a Anu:

  • Durante un total de 9 períodos, Anu fue rey en el Cielo;
  • En el 9º período, Anu tuvo que hacer batalla con KUMARBI.
  • Anu consiguió soltarse de KUMARBI y huyó.
  • Huyó Anu, elevándose hacia el cielo.
  • KUMARBI salió tras él, y lo agarró por los pies;
  • Tiró de él hacia abajo desde los cielos.
  • Le mordió los genitales y la «Virilidad» de Anu, al combinarse con las tripas de KUMARBI, se fundió como el bronce.

Castrado, Anu se las apañó para huir hasta su Morada Celeste, dejando a KUMARBI con el control de la Tierra. Mientras tanto, la «Virilidad» de Anu produjo varias deidades en las tripas de KUMARBI, deidades que como Crono en la leyenda griega, se vio obligado a liberar. Uno de estos dioses fue Teshub, el dios supremo de los hititas.

Hubo una batalla épica más antes de que Teshub pudiera reinar en paz.

Al saber de la aparición de un heredero de Anu en KUMMIYA «morada celestial», KUMARBI preparó un plan para «crear un rival para el Dios de las Tormentas». «Tomó el báculo con la mano y se puso en los pies un calzado que le hacía rápido como los vientos» y fue desde su ciudad Ur-Kish hasta la morada de la Dama de la Gran Montaña.

Cuando llegó, Se le despertó el deseo;

Durmió con la Dama Montaña; su virilidad fluyó dentro de ella.

Cinco veces la tomó… Diez veces la tomó.

¿Acaso KUMARBI era rijoso? Había muchas más cosas implicadas en ello. Suponemos que las leyes sucesorias de los dioses eran de tal tipo que un hijo de KUMARBI con la Dama de la Gran Montaña se hubiera podido reivindicar como heredero legítimo al Trono Celestial y eso explicaría que KUMARBI «tomara» a la diosa cinco y diez veces, con el fin de asegurar la concepción y así fue, pues tuvo un hijo al que KUMARBI llamó simbólicamente ULLI-KUMMI «supresor de KUMMIYA» la morada de Teshub.

KUMARBI preveía que la batalla por la sucesión se entablaría en los cielos. Al haber destinado a su hijo para eliminar a los de KUMMIYA, KUMARBI diría de él:

  • ¡Que ascienda hasta el Cielo por su realeza!
  • ¡Que venza a KUMMIYA, la hermosa ciudad!
  • ¡Que ataque al Dios de las Tormentas y lo haga pedazos, como a un mortal!
  • Que derribe a todos los dioses del cielo.
  • ¿Acaso estas batallas de Teshub en la Tierra y en los cielos tuvieron lugar cuando comenzaba la Era de Tauro, alrededor del 4000 a.C.?
  • ¿Fue ésta la razón por la cual al vencedor se le concedió la asociación con el toro?
  • ¿Hubo alguna conexión entre estos sucesos y el comienzo por la misma época, de la repentina civilización de Sumer?

El panteón y relatos de los dioses hititas tienen sus raíces, ciertamente, en Sumer, en su civilización y en sus dioses.

La historia del desafío de ULLI-KUMMI al Trono Divino prosigue con el relato heroico de batallas que no resultan decisivas. La esposa de Teshub, HEBAT, intenta suicidarse ante el fracaso de su marido en derrotar a su adversario. Al final se hace una llamada a las deidades para que medien en la disputa y se convoca una Asamblea de Dioses, encabezada por un «dios de antaño» llamado Enlil y otro «dios de antaño» llamado Ea que es convocado para que presente «las viejas tablillas con las palabras del destino», antiguos registros que, ayudarían a zanjar la disputa sobre la sucesión divina.

Pero estos registros no consiguen resolver el conflicto y Enlil aconseja entonces otra batalla con el aspirante, con la ayuda de algunas armas muy antiguas.

«Escuchad, dioses de antaño, vosotros que conocéis las palabras de antaño», dice Enlil a sus seguidores:

¡Abrid los antiguos almacenes de los padres y los abuelos!

Sacad la lanza de Cobre Viejo con la que se separó el Cielo de la Tierra y que corten los pies de ULLI-KUMMI.

¿Quiénes eran los «dioses de antaño»? La respuesta es obvia, todos ellos Anu, Antu, Enlil, NINLIL, Ea, ISHKUR llevan nombres sumerios. Incluso el nombre de Teshub así como los nombres de otros dioses hititas se solían escribir con escritura sumeria para denotar su identidad. Por otra parte, los nombres de algunos de los lugares citados en la acción eran también los de antiguos lugares sumerios.

Los estudiosos notaron que los hititas adoraban un panteón de origen sumerio y que el ruedo en el que se desarrollaban los relatos de los «dioses de antaño» era Sumer. Que la lengua hitita basada en diversos dialectos indoeuropeos, también estaba sujeta a una sustancial influencia acadia, en la manera de hablarla y escribirla. Dado que el acadio era el idioma internacional del mundo antiguo en el segundo milenio a.C., su influencia sobre el hitita se puede racionalizar.

Descubrieron durante el transcurso de las labores de desciframiento del hitita, la amplia utilización de signos pictográficos, sílabas y palabras completas sumerias.

El sumerio era el idioma que utilizaban para las enseñanzas superiores. En palabras de O. R. GURNEY (THE HITTITES), «se estudiaba intensivamente en HATTU-SHASH la capital, donde se han encontrado diccionarios sumerio-hitita… Muchas de las sílabas asociadas con los signos cuneiformes en el período hitita son en realidad palabras sumerias de las que los hititas habían olvidado el significado… En los textos hititas, los escribas solían cambiar palabras comunes hititas por sus correspondientes sumerias o babilonias».

Los hititas de Anatolia son diferentes a los hititas de la Biblia, una tribu Camita de acuerdo con la Tabla de las Naciones. En aquellos tiempos, el extremo de Asia Menor que da a Europa y al Mar Egeo estaba salpicado de asentamientos griegos, pero la mayor parte de Asia Menor estaba dominada por los hititas y su reino HATTI, conocidos por los eruditos modernos sólo por referencias bíblicas e inscripciones egipcias quienes tomaron vida también cuando los arqueólogos comenzaron a descubrir sus antiguas ciudades, se descifró su escritura, su lengua indoeuropea y se pudieron rastrear sus orígenes hasta el segundo milenio a.C.: Las tribus arias originarias de la región del Cáucaso emigraron en dos direcciones; unas hacia el sudeste, hacia la India, y otras hacia el sudoeste, en dirección a Asia Menor. Su reino hitita floreció hacia el 1750 a.C., e inició su declive quinientos años más tarde, cuando se vieron acosados por las incursiones invasoras que cruzaban el Egeo, el pueblo de Achiyawa el mismo pueblo que Homero llamó Achioi, los aqueos, cuyo ataque sobre el extremo occidental de Asia Menor inmortalizó La Ilíada. Durante los siglos anteriores a la Guerra de Troya, los hititas se extendieron hasta alcanzar proporciones imperiales, sosteniendo que lo habían hecho por mandato de su dios supremo TESHUB

  • «El Dios de las Tormentas Cuya Fuerza Causa Muertes»
  • Y los reyes hititas sostenían que en ocasiones el mismo dios echaba una mano en la batalla: «El poderoso dios de la tormenta, mi Señor», escribió el rey Murshilis, «mostró su divino poder y lanzó un rayo» al enemigo, propiciando su derrota.

Ayudando también a los hititas en la batalla estaba la diosa ISHTAR, cuyo epíteto era «Dama del campo de batalla» y muchos atribuían la victoria a su «Divino Poder», dado que ella misma «bajaba de los cielos para aplastar a los países hostiles».

La influencia hitita se extendió por el sur hasta Canaán, tal como indican referencias en el Antiguo Testamento, pero llegaron allí como colonos, tratándola como zona neutral, sin establecer ninguna pretensión, a diferencia de la actitud mantenida por los egipcios quienes una y otra vez intentaron extender sus dominios por el norte hasta Canaán y la Tierra de los Cedros (Líbano) y lo consiguieron hacia el 1470 a.C., cuando derrotaron una coalición de reyes cananeos en Megiddo. El Antiguo Testamento y las inscripciones dejadas por los enemigos de los hititas, los representan como guerreros expertos que perfeccionaron el uso del carro en el Oriente Próximo de la antigüedad. Las propias inscripciones hititas sugieren que iban a la guerra sólo cuando los dioses daban la orden, que al enemigo se le daba la ocasión de rendirse pacíficamente antes del inicio de las hostilidades y que una vez ganada la guerra, se daban por satisfechos con los tributos, la toma de cautivos y las ciudades no eran saqueadas ni la población era masacrada.

El lenguaje escrito de los de Anatolia era una mezcla de escritura arcaica indoeuropea y palabras prestadas del sumerio, lo que lleva a creer que eran de origen indoeuropeo. El nombre “hitita” llegó a partir de su asociación geográfica con la tierra de Hatti (Anatolia) y su ciudad capital HATTUSAS y fueron vecinos cercanos de un pueblo interesante y poderoso, conocido como los HURRITAS.

LOS HURRITAS. Hacía ya mucho que los sumerios habían desaparecido de la escena de Oriente Próximo, cuando los hititas llegaron a Babilonia antes del 1600 a.C., cuya lengua, literatura y religión pudieron dominar otro gran reino en otro milenio en otra parte de Asia por un puente según han descubierto recientemente los expertos establecido por otro pueblo: Los HURRITAS, citados en el A.T. como horitas o JORITAS «pueblo libre» que dominó los extensos territorios que se abren entre Sumer y ACAD, en Mesopotamia y el reino de los hititas, en Anatolia. En la parte norte de sus tierras estaban las antiguas «tierras de los cedros», de donde países limítrofes y lejanos obtenían sus mejores maderas. En el este, ocupaban los actuales campos petrolíferos de Iraq; sólo en una ciudad, NUZI, los arqueólogos encontraron las habituales estructuras y construcciones y miles de documentos legales y sociales de gran valor. En el oeste, la soberanía y la influencia hurrita se extendía hasta la costa mediterránea, y abarcaba a los grandes centros del comercio, la industria y la enseñanza de la época, como CARCHEMISH y ALALAKH.

Las sedes de su poder, los principales centros de las antiguas rutas comerciales y sus venerados santuarios se encontraban en el corazón que había «entre los dos ríos», en la bíblica NAHARAYIM. Su capital más antigua (aún por descubrir) estaba en algún lugar a orillas del río KHABUR. Su principal centro comercial, junto al río BALIKH, era la bíblica JARÁN, la ciudad en la que la familia del patriarca Abraham se estableció en su camino desde Ur, en el sur de Mesopotamia, hasta la Tierra de Canaán.

Documentos reales egipcios y mesopotámicos se referían al reino hurrita como MITANNI y lo trataban en pie de igualdad, como una potencia cuya influencia iba más allá de sus fronteras inmediatas. Los hititas llamaban a sus vecinos hurritas «HURRI». Algunos expertos han señalado que esta palabra también se podría leer como «HAR» y (como G. CONTENAU en LA CIVILISATION DES HITTITES ET DES HURRITES DU MITANNI) han sugerido que en el nombre «HARRI» está ‘ARY‘ o arios de este pueblo.

No hay duda, los Hurritas eran de origen ario o indoeuropeo. En sus inscripciones invocaban a varias de sus deidades por sus nombres védicos «arios», sus reyes llevaban nombres indoeuropeos y su terminología militar y caballeresca derivaba del indoeuropeo. B. HROZNY, que en la década de 1920 dirigió un trabajo para desentrañar los registros hititas y Hurritas llamó a los Hurritas «los más antiguos de los hindúes».

Los Hurritas dominaron cultural y religiosamente a los hititas. Los textos mitológicos hititas han resultado ser de procedencia hurrita e incluso los relatos épicos de los héroes prehistóricos semi divinos eran de origen hurrita. Los hititas adquirieron de los Hurritas su cosmología, «mitos», dioses y panteón de doce.

Esta triple conexión, la que hay entre los orígenes arios, el culto hitita y las fuentes Hurritas de estas creencias, está notablemente bien documentada en la oración hitita de una mujer por la vida de su marido enfermo. Dirigiendo sus súplicas a la diosa HEBAT, esposa de Teshub, la mujer rezaba: “Oh, diosa del Disco Naciente de ARYNNA, mi Señora, Dueña de las Tierras de Hatti, Reina del Cielo y de la Tierra… En el país de Hatti, tu nombre es «Diosa del Disco Naciente de ARYNNA»; pero en la tierra que tú hiciste, en la Tierra del Cedro, portas el nombre de «HEBAT».

Con todo esto, la cultura y religión adoptada y transmitida por los Hurritas no era indoeuropea. Ni siquiera su lengua era realmente, indoeuropea. Había elementos acadios en la lengua, cultura y tradiciones Hurritas. El nombre de su capital, WASHUGENI era una variante del semita RESH-ENI «donde comienzan las aguas». Al Tigris le llamaban ARANZAKH que procedería de la frase acadia «río de los cedros puros». Los dioses Shamash y TASHMETUM se convirtieron en los Hurritas SHIMIKI y TASHIMMETISH y así con otras cosas.

Dado que la cultura y religión acadias eran evolución de las tradiciones y creencias originales sumerias, lo que los Hurritas absorbieron y transmitieron. Se hace evidente por el uso frecuente de nombres divinos, epítetos y signos escritos sumerios. Los relatos épicos eran los de Sumer; los «lugares donde moraban» los dioses de antaño eran ciudades sumerias; la «lengua de antaño» era la de Sumer y el arte hurrita era un duplicado del arte sumerio, tanto en forma como en temas y símbolos.

Los Hurritas «mutaron» a causa del «gen» sumerio según las evidencias que sugieren que los Hurritas, eran los vecinos septentrionales de Sumer y ACAD en el 2º milenio a.C., mezclados en realidad con los sumerios durante el milenio anterior. Los Hurritas estaban presentes y activos en Sumer en el tercer milenio A.C. y tenían posiciones importantes en Sumer durante su último período de gloria, la tercera dinastía de Ur. Dirigían y manejaban la industria del tejido por la cual Sumer y en especial, Ur era famosa en la antigüedad. Los renombrados mercaderes de Ur debieron ser Hurritas en su mayoría.

Durante el S. XIII A.C., por la presión de vastas migraciones e invasiones entre las que habría que incluir la de los israelitas desde Egipto hasta Canaán, los Hurritas se retiraron a la zona septentrional de su reino, establecieron su nueva capital cerca del Lago Van y le pusieron a su reino el nombre de URARTU «Ararat». Allí adoraron a un panteón encabezado por TESHEBA (Teshub), representándolo como a un dios vigoroso, con un casquete con cuernos, de pie sobre el símbolo de su culto, el toro. Su principal santuario tuvo por nombre BITANU «casa de Anu» y se consagraron a construir su reino, «la fortaleza del valle de Anu». Anu era el Padre de los Dioses sumerios.

 

LOS CANANEOS. Hay de la otra avenida por la cual llegaron a Grecia los relatos y el culto de los dioses, desde las costas orientales del Mediterráneo, vía Creta y Chipre. Las tierras que forman hoy Israel, Líbano y el sur de Siria y que formaban la franja sudoeste del antiguo Creciente Fértil, estaban habitadas por pueblos que podríamos agrupar bajo el nombre de cananeos, parientes culturales y sanguíneos de los egipcios que compartieron los mismos dioses. Situados en la franja de tierra que sirvió de puente entre Asia y África desde tiempos inmemoriales, los cananeos también se vieron sometidos a fuertes influencias semitas o mesopotámicas. Todo lo que se sabía de ellos hasta hace poco aparecía en referencias normalmente adversas del A.T. y en inscripciones fenicias dispersas. Los arqueólogos estaban empezando a conocer a los cananeos cuando, de pronto, dos descubrimientos salieron a la luz: Ciertos textos egipcios de LUXOR y SAQQARA y mucho más importantes, unos textos históricos literarios y religiosos desenterrados en un importante centro cananeo. El lugar, llamado en la actualidad RAS SHAMRA, en la costa siria, era la antigua ciudad de UGARIT.

La lengua de las inscripciones de UGARIT, el cananeo, era lo que los expertos llaman el semita occidental, una rama del grupo de lenguas entre las que se incluyen el primitivo acadio y el actual hebreo. Cualquiera que conozca el hebreo puede leer las inscripciones cananeas con relativa facilidad. El lenguaje, estilo literario y terminología muestran reminiscencias del A.T. y la escritura es la misma que la del hebreo israelita.

El panteón que se revela en los textos cananeos tiene muchas similitudes con el posterior panteón griego. A la cabeza del panteón cananeo, hay un dios supremo llamado EL, palabra que es al mismo tiempo, el nombre personal del dios y el término genérico de «alta deidad». EL era la autoridad última en todo tipo de asuntos tanto humanos como divinos. Ab Adam («padre del hombre») era su título; el Bondadoso, el Misericordioso era su epíteto. Era el «creador de todo lo creado y el único que podía conceder la realeza».

Los textos cananeos (mitos para la mayoría de los expertos) representaban a EL como un sabio dios anciano que se mantenía al margen de los asuntos cotidianos. Su morada era remota, en la cabecera de los ríos el Tigris y Éufrates. Allí debía de estar, sentado en su trono, recibiendo emisarios y contemplando los problemas y disputas que los otros dioses le presentaban. Una estela encontrada en Palestina representa a un dios anciano sentado en un trono al que una deidad más joven le sirve una bebida. Lleva un tocado cónico adornado con cuernos (marca de los dioses, desde tiempos prehistóricos) y la escena está dominada por una estrella alada, emblema omnipresente que nos vamos a ir encontrando cada vez más. En términos generales, los expertos aceptan que este relieve escultórico representa a EL, el dios supremo cananeo. Pero EL no fue siempre un señor de antaño. Uno de sus epítetos era TOR (toro) que según los estudiosos, vendría a hablarnos de sus proezas sexuales y su papel como Padre de los Dioses.

Un poema cananeo titulado “El Nacimiento de los Dioses Benévolos”, representa a EL en la costa (probablemente desnudo) y dos mujeres totalmente hechizadas por el tamaño de su pene. Después, mientras un ave es asada en la playa, EL mantiene relaciones sexuales con las dos mujeres. De este episodio nacen dos dioses, SHAHAR (amanecer) y SHALEM (finalización o crepúsculo) que no fueron sus únicos hijos, ni siquiera los más importantes (de los que, parece ser, había siete).

 

BAAL. Su hijo principal fue Baal nombre personal de la deidad que significa señor. Al igual que hacían los griegos en sus relatos, los cananeos hablaban de los desafíos que solía plantear el hijo a la autoridad y la soberanía de su padre. Al igual que EL su padre, Baal era Dios de las Tormentas, del Trueno y del Rayo. El sobrenombre era Hadad (el agudo). Sus armas eran el hacha de guerra y la lanza rayo; su animal de culto, al igual que el de EL era el toro y también como EL, se le representaba con un tocado cónico adornado con un par de cuernos. También se le llamaba ELYON (supremo), es decir el príncipe reconocido el evidente heredero que consiguió el título luchando en primer lugar con su hermano YAM (príncipe del mar) y después con su hermano MOT.

Un largo y conmovedor poema, recompuesto a partir de numerosos fragmentos de tablillas, comienza con la llamada al Maestro Artesano ante la morada de ÉL en las fuentes de las aguas, en medio de las cabeceras de los dos ríos: A través de los campos de ÉL, llega, entra en el pabellón del Padre de los Años. Ante los pies de ÉL se inclina, cae, se postra, rindiendo homenaje. Se le ordena al Maestro Artesano que erija un palacio para YAM como señal de su ascenso al poder. Envalentonado con esto, YAM envía sus mensajeros a la asamblea de los dioses, para pedir que Baal se postre ante él. YAM da instrucciones a sus emisarios para que se muestren desafiantes y los dioses de la asamblea claudiquen. Hasta EL acepta la nueva alineación entre sus hijos. BA’AL es tu esclavo, Oh YAM, declara.

Sin embargo, la supremacía de YAM no iba a durar demasiado. Armado con dos «armas divinas», Baal lucha con él y lo derrota, para, inmediatamente, ser retado por MOT (su nombre significa «el que hiere»). En este combate, Baal resulta vencido; pero su hermana ANAT se niega a aceptar la muerte de Baal como final. «Ella agarró a MOT, el hijo de EL y con una espada lo hendió». La destrucción de MOT lleva, según el relato cananeo, a la milagrosa resurrección de Baal. Los estudiosos han intentado racionalizar el hecho sugiriendo que el relato era sólo alegórico, que no representaba otra cosa que la lucha anual en Oriente Próximo entre los veranos cálidos y sin lluvias que resecan la vegetación y la llegada de la época de lluvias con el otoño, que revive o «resucita» la vegetación. Pero no hay duda de que el relato cananeo no estaba pensado como una alegoría, que narraba lo que, por aquel entonces, se tenía por hechos ciertos: de qué modo habían luchado entre ellos los hijos de la deidad suprema y cómo uno de ellos, desafiando a la derrota, se convirtió en el heredero aceptado, provocando la alegría de El:

El, el bondadoso, el misericordioso, se alegra. Pone los pies en el escabel.

Abre la garganta y ríe; levanta la voz y grita:

« Me sentaré y me pondré cómodo, reposará el alma en mi pecho;

Pues BA’AL el poderoso está vivo, pues el Príncipe de la Tierra existe»

 

ANAT según las tradiciones cananeas, se puso del lado de su hermano el Señor (Baal) en su combate a vida o muerte con el malvado MOT. Obvio el paralelismo entre este relato y el de la tradición griega de la diosa Atenea «la doncella perfecta», al lado del dios supremo Zeus en su lucha a vida o muerte con Tifón.

Del mismo modo, las tradiciones cananeas anteriores a las griegas empleaban el epíteto de «la Doncella ANAT» y sus diversos amoríos, en especial el que mantenía con su propio hermano Baal. Uno de estos textos describe la llegada de ANAT a la morada de BAAL en el Monte Zafón y cuenta cómo BAAL se apresura en despedir a sus esposas para, después, echarse a los pies de su hermana; ambos se miran a los ojos; se ungen mutuamente los «cuernos»… Él coge y se aferra a su matriz… Ella coge y se aferra a sus «piedras»… La doncella ANAT… está hecha para concebir y dar a luz.

No resulta extraño, por tanto, que a ANAT se la representara tan a menudo completamente desnuda, para remarcar sus atributos sexuales, como en la impresión de un sello en el que vemos a Baal, con casco, combatiendo con otro dios.

Como en el caso de la religión griega y de sus precursoras directas, el panteón cananeo tiene también una Diosa Madre, consorte oficial del dios supremo. En este caso, se llamaba ASHERA, en un evidente paralelismo con la griega Hera.

Astarté (la bíblica ASHTORETH) era la homologa de Afrodita; su consorte frecuente era ATHTAR, que estaba relacionado con un brillante planeta y que probablemente, tenía su homólogo en Ares, el hermano de Afrodita. Había otras deidades jóvenes, masculinas y femeninas, cuyos paralelismos astrales o griegos son fácilmente conjeturables.

Junto a estas deidades jóvenes, estaban los «dioses de antaño», alejados de los asuntos mundanos, pero accesibles cuando los mismos dioses se metían en problemas serios. Algunas de sus esculturas, aun estando parcialmente dañadas, los muestran con rasgos autoritarios, reconocibles como dioses por su tocado de cuernos.

El A.T. considera a los cananeos parte de la familia de naciones camitas, con raíces en las tierras cálidas que es lo que Cam significa de África, es decir, hermanos de los egipcios, de dónde sacaron su religión y su cultura. Los objetos y los registros escritos desenterrados por los arqueólogos confirman la estrecha afinidad entre ambos, así como las muchas similitudes entre las deidades cananeas y egipcias.

 

LOS EGIPCIOS. A primera vista, los dioses de Egipto dan la sensación de ser una incomprensible masa de actores sobre un escenario extraño, si nos atenemos a la multitud de dioses nacionales y locales, al ingente número de nombres y epítetos y a la gran diversidad de sus roles, emblemas y mascotas animales. Si miramos más de cerca, se nota que en esencia, no se diferenciaban de los dioses de otras tierras del mundo antiguo.

Los egipcios creían en los Dioses del Cielo y de la Tierra, en Grandes Dioses que se distinguían fácilmente de las multitudes de deidades menores. G. A. WAINWRIGHT (THE SKY-RELIGION IN EGYPT) resumió las evidencias al demostrar que la creencia de los egipcios en Dioses del Cielo que habían descendido a la Tierra era «sumamente antigua».

Algunos de los epítetos de estos Grandes Dioses como “el Más Grande de los Dioses”, “Toro del Cielo”, “Señor/Señora de las Montañas” resultan familiares.

Aunque los egipcios utilizaban el sistema decimal en sus cálculos, sus asuntos religiosos estaban gobernados por el sexagesimal sesenta sumerio y los temas celestiales estaban sujetos al divino número doce. Los cielos fueron divididos en tres partes, con doce cuerpos celestiales en cada una de ellas. El más allá se dividió en doce partes. El día y la noche se dividieron en doce horas. Y todas estas divisiones se equipararon con «compañías» de perros que, a su vez, constaban de doce perros cada una.

A la cabeza del panteón egipcio estaba Ra «creador», que presidía una Asamblea de Dioses que ascendía a doce. Ra era un dios celestial invisible que sólo se manifestaba de vez en cuando. Su manifestación era el Aten, el Disco Celestial, representado como un Globo Alado. Él llevó cabo sus increíbles obras de creación en tiempos primitivos, creando a GEB «Tierra» y NUT «cielo». Después, hizo que crecieran plantas en la Tierra, así como las criaturas que se arrastran y finalmente, al Hombre.

Según la tradición egipcia, la aparición y las actividades de Ra en la Tierra estaban directamente relacionadas con el trono y los primeros soberanos de Egipto no fueron hombres sino perros y el primer dios que reinó en Egipto fue Ra.

Después, Ra dividió el reino, dándole el Bajo Egipto a su hijo Osiris y el Alto Egipto a su hijo Set, quien hizo un plan para derrocar a Osiris y al final consiguió darle muerte.

Isis, hermana y esposa de Osiris, recuperó el cuerpo mutilado de éste y lo resucitó. Después, Osiris atravesó «las puertas secretas» y se unió a Ra en su sendero celestial.

Su lugar en el trono de Egipto lo ocupó su hijo Horus, al que, en ocasiones, se le representaba como un dios con alas y cuernos.

Ra era el más elevado en los cielos, en la Tierra era el hijo del dios Ptah «el que desarrolla», «el que forja las cosas». Ptah elevó la tierra de Egipto desde debajo de las aguas haciendo diques en el punto donde el Nilo asciende. Este Gran Dios llegó a Egipto desde algún otro lugar, no sólo se estableció en Egipto, sino también en «la tierra montañosa y en la lejana tierra extranjera».

Los egipcios tenían por cierto que todos sus «dioses de antaño» habían venido en barco desde el sur y se han encontrado muchos dibujos prehistóricos en roca que muestran a estos dioses de antaño a los que se les distingue por su tocado con cuernos- llegando a Egipto en barco. La única ruta marítima que llega a Egipto desde el sur es la que viene por el Mar Rojo que los egipcios llamaron “El Mar de Ur”. En su expresión jeroglífica, el signo de Ur significa «la lejana tierra extranjera en el este», por lo que no se puede descartar que en realidad, también se estuvieran refiriendo a la sumeria Ur, que se encontraba en esa misma dirección.

La palabra egipcia para «ser divino» o «dios» era NTR, que significa «el que vigila». Éste es el significado exacto del nombre Sumer: la tierra de «los que vigilan».

En estos momentos existen muchas evidencias que indican que la organizada sociedad y civilización egipcia, que comenzó medio milenio o más después de la sumeria, extrajo su cultura, arquitectura, tecnología, escritura y otros muchos aspectos de una elevada civilización de Sumer. El peso de la evidencia demuestra también que los dioses de Egipto se originaron también en Sumer.

 

EL ENFRENTAMIENTO ENTRE HORUS Y SET. ¿Acaso no fue más que un triste comentario en la historia de la guerra lo que los mesiánicos esenios auguraron respecto a una Guerra Final de los Hombres en la que la Compañía de los Dioses se uniría a la Congregación de los Mortales, y los «gritos de guerra de dioses y hombres» se mezclarían en el campo de batalla?

En absoluto. Lo que La Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas auguraba era, simplemente, que las acciones guerreras de los hombres terminarían del mismo modo en el cual habían comenzado: con dioses y hombres luchando hombro con hombro. Por increíble que pueda parecer, existe un documento que relata la primera guerra en la cual los dioses se involucraron con hombres mortales. Es una inscripción que hay en las paredes del gran templo de EDFÚ, la antigua ciudad sagrada egipcia que estuvo dedicada al dios Horus. Según sostienen las leyendas egipcias, allí fue donde este dios estableció una fundición de «hierro divino» y donde en un recinto especial Horus conservaba el gran Disco Alado que podía cruzar los cielos. «Cuando las puertas de la fundición se abren», decía un texto egipcio, «el Disco se eleva».

La inscripción notable por su precisión geográfica, comienza con una fecha exacta que pertenece a los asuntos de los dioses, acontecimientos que tuvieron lugar mucho antes que los faraones, cuando los mismos dioses reinaban en Egipto: En el año 363, Su Majestad, Ra, el Santo, el Halcón del Horizonte, el Inmortal Que Vive Para Siempre, estaba en la tierra de KHENN acompañado por sus guerreros, pues los enemigos habían conspirado contra su señor en la región que recibió el nombre de UA-UA desde aquel día. Ra fue allí en su «barco», el barco celeste en el cual el dios podía remontarse hasta los cielos más lejanos y sus compañeros con él. Desembarcó lejos de las aguas en la zona del Lugar del Trono de Horus, su cuartel general en la parte occidental de esta zona, al este de la Casa de KHENNU Real, su nombre desde entonces.

Con unas cuantas palabras, el antiguo escriba se las ingenió para dibujar el fondo, así como para situar el escenario de la inusual guerra que estaba a punto de comenzar. En un momento se nos informa que la pugna vino a consecuencia de una conspiración de ciertos «enemigos» de los dioses Ra y Horus, que pretendían arrebatarle la «Corona Luminosa del Señorío». Esto sólo podía pretenderlo otro u otros dioses.

Horus, el Medidor Alado, llegó al barco de Ra y dijo a su antepasado: «Oh Halcón del Horizonte, he visto al enemigo conspirar contra tu Señorío, para arrebatarte la Corona Luminosa», informándole que el «enemigo» estaba reuniendo sus fuerzas.

Ra dijo a Horus: «Noble vástago de Ra, mi descendiente: Ve rápido, y derriba al enemigo al que has visto». Con estas instrucciones, Horus el Medidor Divino se elevó hacia el horizonte en el Disco Alado de Ra en busca del enemigo en los cielos; de ahí que se le haya llamado desde aquel día «Gran Dios, Señor de los Cielos». En las alturas de los cielos, desde el Disco Alado, vio a los enemigos y cayó sobre ellos por detrás. De la parte de delante soltó contra ellos una Tormenta que no podían ver con sus ojos ni oír con sus oídos. Aquello les llevó la muerte a todos en un instante; ningún ser quedó con vida a su paso. Entonces Horus el Medidor Divino, reapareció en el Disco Alado que brillaba con muchos colores; y volvió al barco de Ra, el Halcón del Horizonte. Y Thot dijo: « ¡Oh, Señor de los dioses! El Medidor Divino ha vuelto en el gran Disco Alado, brillando con muchos colores»… De ahí que sea llamado desde aquel día «El Medidor Divino». Y en honor a Horus el Medidor Divino, le pusieron a la ciudad de HUT el nombre de «BEHUTET». Fue en el Alto Egipto donde tuvo lugar esta primera batalla que mantuvo Horus con «los enemigos».

HEINRICH BRUGSCH, el primero en publicar el texto de esta inscripción en 1870 en “DIE SAGE VON DER GEFLÜGTEN SONNENSCHEIBÉ”, sugirió que la «Tierra de KHENN» era Nubia, y que Horus había divisado a los enemigos en SYENE Asuán hoy. Estudios más recientes, como “EGYPT in Nubia”, de WALTER B. EMERY, coinciden en que TA-KHENN era Nubia y que UA-UA era el nombre de su mitad norte, la región que se extiende entre las primeras y las segundas cataratas del Nilo. (La parte sur de Nubia se le llamaba KUS.) Estas identificaciones parecen válidas, dado que la ciudad de BEHUTET que se le concedió a Horus como premio por su primera victoria, no era otra que EDFÚ, consagrada a Horus desde entonces.

Las leyendas sostienen que fue en EDFÚ donde Horus estableció una fundición de metal divino, donde se forjaban las singulares armas de «hierro divino» y se entrenaba un ejército de MESNIU «Gente de Metal» representados en las paredes del templo de EDFÚ con aspecto de cabeza rapada, una túnica corta, un grueso collar y armas en ambas manos. Por otra parte, entre los jeroglíficos de «hierro divino» y «gente de metal» había un arma con forma de arpón que no se ha podido identificar. Según las leyendas egipcias, los MESNIU fueron los primeros hombres en ser armados por los dioses con armas hechas de metal y los primeros en ser enrolados por un dios para luchar en las guerras de los dioses.

Al estar bien controlada la región que se extiende entre Asuán y EDFÚ con MESNIU, los dioses se dispusieron a avanzar hacia el norte, el corazón de Egipto. Parece que las primeras victorias fortalecieron también la alianza de los dioses, pues se dice que la diosa asiática Ishtar ASHTORETH en cananeo, se unió al grupo. (Esto no cuadra, si se tiene en cuenta que Marduk es RA de la línea Enkita mientras que Ishtar es Inanna de la línea Enlilita, enemiga enconada que no perdonó Marduk por la muerte indirecta del amado Dumuzi).

Desde el cielo, Horus llamó a Ra para que explorara la tierra bajo ellos: Y Horus dijo: « ¡Avanza, Oh Ra! ¡Busca a los enemigos que hay abajo, en la tierra!» Entonces, Ra, el Santo, se adelantó; y ASHTORETH fue con él. Y buscaron a los enemigos en tierra; pero dado que los enemigos en tierra se habían ocultado a la vista, Ra tuvo una idea: «’Llevemos nuestra nave hacia el agua, pues el enemigo se encuentra en la tierra’. Y a aquellas aguas se les llamó desde entonces ‘Las Aguas Recorridas’». Mientras que Ra podía hacer uso de las capacidades anfibias de su vehículo, Horus tuvo que hacerse con una nave acuática. De modo que le dieron un barco, «y lo llamaron MAK-A (Gran Protector) hasta el día de hoy».

Fue entonces cuando tuvo lugar la primera batalla en la que se vieron involucrados mortales: Pero los enemigos también iban por el agua, haciéndose pasar por cocodrilos e hipopótamos, y se pusieron a golpear el barco de Ra, el Halcón del Horizonte… Entonces, apareció Horus, el Medidor Divino, junto con los MESNIU, repelieron los cocodrilos, los hipopótamos y cazaron 651 enemigos en aquel lugar; que fueron muertos a la vista de la ciudad. Y Ra, el Halcón del Horizonte, le dijo a Horus, el Medidor Divino: «Que este sitio se conozca como el lugar donde llevaste a cabo tu victoria en las tierras del sur». Tras vencer a sus enemigos desde los cielos, sobre la tierra y en las aguas, la victoria de Horus parecía completa y Thot pidió que se celebrara a los otros dioses: «¡Oh Dioses del Cielo, alegrad vuestros corazones! ¡Oh Dioses de la Tierra, alegrad vuestros corazones! El joven Horus ha traído la paz, después de realizar extraordinarias hazañas en esta campaña». A partir de entonces se adoptó el Disco Alado como emblema del Horus victorioso: Desde aquel día existen los emblemas metálicos de Horus. Fue Horus el que se forjó como emblema el Disco Alado, situándolo en la parte delantera del barco de Ra. Y junto a él puso a la diosa del norte y a la diosa del sur, representada como dos serpientes y Horus de pie detrás del emblema, sobre el barco de Ra, con el Hierro Divino y la cadena en la mano.

A pesar de las palabras de Thot acerca de Horus como portador de la paz, ésta aún no estaba a mano. Mientras el grupo de dioses seguía su avance hacia el norte, «vislumbraron dos brillos en la llanura que hay al sudeste de Tebas. Y Ra le dijo a Thot: ‘Es el enemigo; que los mate Horus…’. Y Horus hizo una gran masacre entre ellos». Una vez más con la ayuda del ejército de hombres entrenados y armados, los MESNIU, Horus logró la victoria y Thot siguió poniendo nombre a los lugares en honor a las victoriosas batallas.

Durante varios días, los dioses avanzaron hacia el norte, Horus vigilando desde los cielos en el Disco Alado, Ra y sus compañeros bajando el Nilo y la Gente de Metal guardando los flancos por tierra. A continuación, hubo una serie de breves pero fieros enfrentamientos; los nombres de los lugares, bien establecidos en la antigua geografía egipcia, indican que la ofensiva de los dioses llegó a la región de los lagos que, en la antigüedad, se extendía desde el Mar Rojo hasta el Mediterráneo (alguno de los cuales aún existe).

Después, los enemigos se distanciaron de él, hacia el norte. Se situaron en la región del agua, de cara al mar que hay detrás del Mediterráneo; y sus corazones estaban atenazados por el miedo que le tenían. Pero Horus, el Medidor Alado, los acosaba desde el barco de Ra, con el Hierro Divino en la mano. Y todos sus Ayudantes, con armas de hierro forjado, se organizaron a su alrededor. Pero el intento de rodear y atrapar a los enemigos no dio resultado: «Durante cuatro días y cuatro noches, recorrieron las aguas persiguiéndoles, sin llegar a ver ni uno de ellos». Después, Ra le aconsejó que subiera de nuevo al Disco Alado, y entonces Horus pudo ver a los enemigos huyendo; «Les arrojó su Lanza Divina y los mató, haciendo gran aniquilación entre ellos. Trajo también a 142 enemigos prisioneros en la parte delantera del barco de Ra», que fueron rápidamente ejecutados.

La inscripción del templo de EDFÚ cambia después a un panel diferente, dado que ahí comenzaba un nuevo capítulo de aquella Guerra de los Dioses. Los enemigos que habían logrado escapar, «se dirigieron por el Lago del Norte hacia el Mediterráneo, al cual pretendían llegar navegando por la región del agua. Pero el dios hirió sus corazones [con el miedo], y cuando llegaron a la mitad de las aguas en su huida, se dirigieron desde el lago occidental a las aguas que conectan con los lagos de la región de MER, con el fin de reunirse allí con los enemigos que había en la Tierra de Set». Mientras que con la primera batalla se abrió paso a través de las defensas que separaban a Egipto de Nubia en SYENE Asuán, con las batallas que siguieron en tierra y agua, Horus se aseguró la curva del Nilo de Tebas a Dendera. Grandes templos y emplazamientos reales proliferarían en tiempos futuros. Ahora, el camino al corazón de Egipto estaba abierto.

Estos versículos proporcionan información geográfica e identifican por primera vez a «los enemigos». El conflicto se había desplazado a la cadena de lagos que en la antigüedad, mucho más que en nuestros días, separaba físicamente a Egipto de la península del Sinaí. Al este, más allá de esta barrera de agua se hallaban los dominios de Set, adversario antiguo que había dado muerte a Osiris, padre de Horus. Set era el enemigo contra el cual habían lanzado su ofensiva las fuerzas de Horus desde el sur y ahora, Horus llegaba a la frontera que separaba a Egipto de la Tierra de Set.

En ese momento se dio una tregua en la lucha, durante la cual Horus puso en primera línea a su Gente de Metal armada y Ra pudo llegar al escenario en su barco. Los enemigos se reagruparon y cruzaron las aguas en retirada y siguió una importante batalla. Esta vez fueron capturados y ejecutados 381 enemigos (en ningún momento, se dan en el texto cifras de bajas en el bando de Horus); y Horus, al calor de la batalla, en su persecución, cruzó las aguas y entró en el territorio de Set y según la inscripción del gran templo de EDFÚ, Set, enfurecido, se enfrentó a Horus en una serie de batallas por tierra y por aire en una lucha dios a dios de la que se han encontrado varias versiones.

Lo que resulta interesante aquí es el hecho que remarcara E. A. WALLIS BUDGE en “THE GODS OF THE EGYPTIANS”: Fue la primera vez que se implicó a los hombres en las Guerras de los Dioses, fue el ejército humano con el Hierro Divino el que trajo la victoria a Horus: Atribuyó su victoria principalmente a la superioridad de las armas con las que iban armados y al material del cual estaban hechas. Así, según los escritos egipcios, el hombre aprendió a levantar la espada contra el hombre. Cuando terminaron los combates Ra expresó su satisfacción por las hazañas de estas Gentes de Metal de Horus y decretó que a partir de entonces morarán en los santuarios y se les sirviera con libaciones y ofrendas como recompensa, porque han dado muerte a los enemigos del dios Horus. Se les acomodó en EDFÚ, la capital de Horus en el Alto Egipto y en THIS (TANIS en griego, la bíblica ZO’AN), capital del dios en el Bajo Egipto. Con el tiempo, sobrepasarían su papel exclusivamente militar y lograrían el título de SHAMSU-HOR «Asistentes de Horus», sirviendo como ayudantes y emisarios humanos.

Se ha descubierto que la inscripción de las paredes del templo de EDFÚ era una copia de un texto conocido por los escribas egipcios de fuentes más antiguas; pero nadie sabe cuándo y quiénes compusieron el texto original. Los expertos que han estudiado la inscripción han llegado a la conclusión de que la precisión geográfica y otros datos del texto indican (en palabras de E. A. WALLIS BUDGE), «que no estamos tratando aquí acontecimientos completamente mitológicos; y es bastante probable que la victoriosa ofensiva que se le atribuye a HOR-BEHUTET (Horus de EDFÚ) se basé en las hazañas de algún invasor victorioso que se estableció en EDFÚ en épocas muy antiguas».

Al igual que ocurre con todos los textos históricos egipcios, también éste comienza con una fecha: «En el año 363». Estas fechas indican siempre el año del reinado del faraón al cual pertenece el acontecimiento: cada faraón tenía su primer año, su segundo año, etc. Sin embargo, el texto en cuestión no trata de asuntos de reyes, sino de asuntos divinos, de una guerra entre dioses. Así pues, el texto relata acontecimientos que habían sucedido en el «año 363» del reinado de determinados dioses, y nos lleva a tiempos muy antiguos cuando los dioses, y no los hombres, gobernaban Egipto.

Y las tradiciones egipcias no dejan lugar a dudas de que tal época existió. Al historiador griego Heródoto (siglo V a.C.), en su extensa visita a Egipto, le dieron detalles los sacerdotes acerca de los reinados y las dinastías faraónicas. Heródoto comentó que «los sacerdotes decían que fue MÉN el primer rey de Egipto quien levanto el dique que protege Menfis de las inundaciones del Nilo», desvió el río y construyó Menfis en la tierra así ganada. «Además de estas obras, los sacerdotes decían que fue él también el que construyó el templo de Vulcano que se levanta en la ciudad, un enorme edificio, muy digno de mención».

«Después me leyeron un papiro en donde figuraban los nombres de los 330 monarcas que le sucedieron en el trono. Entre estos, había 18 reyes etíopes y una reina nativa; el resto fueron reyes y egipcios». Más tarde, los sacerdotes le enseñaron a Heródoto largas hileras de estatuas que representaban a los sucesivos faraones, y le contaron algunos detalles relativos a algunos de estos reyes y sus pretensiones de ascendencia divina. «Los seres representados por estas imágenes estaban, ciertamente, muy lejos de ser dioses», comentó Heródoto; «sin embargo», continuó:

En tiempos anteriores a ellos, las cosas eran diferentes, Egipto estaba gobernado por los dioses, que vivían sobre la Tierra con los hombres, habiendo siempre uno de ellos que tenía la supremacía sobre los demás. El último de éstos fue el dios rey gobernador de Egipto, Horus casado con Tifón, el hijo de Osiris, a quien los griegos llamaron Apolo.

En su libro “Contra APIÓN”, el historiador judío del siglo I, Flavio Josefo, citó, entre sus fuentes sobre la historia de Egipto, los escritos nunca encontrados de un sacerdote egipcio llamado MANETÓN, cuya existencia se confirmó cuando se descubrió que sus escritos formaron la base de varias obras de historiadores griegos posteriores. En la actualidad, se acepta como cierto que MANETÓN (su nombre jeroglífico significa «Don de Thot»), sumo sacerdote y un gran erudito, compiló la historia de Egipto en varios volúmenes por mandato del rey Tolomeo Filadelfo hacia el 270 a.C. El manuscrito original se depositó en la gran biblioteca de Alejandría, donde pereció junto con muchos más documentos de un valor incalculable cuando los conquistadores musulmanes prendieron fuego al edificio en el 642 d.C.

MANETÓN fue el primer historiador conocido por haber dividido la lista de soberanos egipcios en dinastías, una práctica que se mantiene en la actualidad. Su Lista de los Reyes, nombre, duración del reinado, orden de sucesión y algunos datos más se conservó principalmente gracias a los escritos de Julio Africano y de Eusebio de Cesárea (en los siglos III y IV d.C.). Éstas y otras versiones basadas en la de MANETÓN, coinciden en afirmar que anotó como primer soberano de la primera dinastía de faraones al REY MÉN (Menes en griego), el mismo del que habló Heródoto, basándose en sus propias investigaciones en Egipto. Todo esto se ha venido confirmando con los descubrimientos modernos, tal como el de la Tablilla de ABIDOS, en la cual el faraón SETI I, acompañado por su hijo, Ramsés II, hace una relación de los nombres de 75 de sus predecesores. El primero en ser nombrado es Mena.

Si Heródoto estaba en lo cierto en lo referente a las dinastías de faraones egipcios, ¿estaría también en lo cierto con respecto a los «tiempos precedentes», cuando «Egipto tenía por soberanos a los dioses»? Encontramos que Heródoto coincidía también con MANETÓN en este asunto, quien escribió que las dinastías de los faraones vinieron precedidas por otras cuatro dinastías: dos de dioses, una de semidioses y una dinastía de transición. Que, al principio, siete grandes dioses reinaron en Egipto, por un total de 12.300 años:

  • PTAH gobernó 9.000 años
  • Ra gobernó 1.000 años
  • SHU gobernó 700 años
  • GEB gobernó 500 años
  • Osiris gobernó 450 años
  • Set gobernó 350 años
  • Horus gobernó 300 años. Siete dioses gobernaron 12.300 años

La segunda dinastía de dioses, según MANETÓN, estuvo compuesta por,

  • Doce soberanos divinos, el primero de los cuales fue el dios Thot; éstos gobernaron durante 1.570 años
  • En total, según él, 19 dioses gobernaron durante 13.870 años
  • Después, siguió una dinastía de treinta semidioses, que reinaron durante 3.650 años
  • En total, hubo 49 soberanos divinos y semi divinos en Egipto, que reinaron un total de 17.520 años

Más tarde, durante 350 años, no hubo soberano para todo Egipto; fue una época caótica, durante la cual diez soberanos humanos mantuvieron la realeza en THIS. Fue después cuando MÉN estableció la primera dinastía humana de faraones y construyó una nueva capital consagrada al dios PTAH el «Vulcano» de Heródoto.

Siglo y medio de descubrimientos arqueológicos y el desciframiento de la escritura jeroglífica han convencido a los expertos de que las dinastías faraónicas tuvieron probablemente su inicio en Egipto hacia el 3100 a.C. con un soberano cuyo jeroglífico significa MÉN quien unificó el Alto y el Bajo Egipto y estableció su capital en una nueva ciudad llamada MEN-NEFER «La Belleza de MÉN» Menfis en griego. Su ascenso al trono de un Egipto unificado siguió a un período caótico, tal como afirmó MANETÓN. En una inscripción en un objeto conocido como la Piedra de Palermo, se han conservado al menos nueve nombres arcaicos de reyes que llevaron sólo la Corona Roja del Bajo Egipto y que gobernaron antes que Menes. Se han encontrado tumbas y objetos pertenecientes a reyes arcaicos que llevaban nombres como «Escorpión», KA, ZESER, NARMER y SMA.

El conocido egiptólogo SIR FLINDERS PETRIE afirmó en “THE ROYAL TOMBS OF THE FIRST DYNASTY” que estos nombres se corresponden con los dados por MANETÓN en la lista de los diez soberanos humanos que reinaron en TANIS durante los siglos del caos y  sugería que este grupo que precedió a la I Dinastía, fuera llamado «Dinastía 0».

Un importante documento arqueológico que trata de la realeza egipcia llamado Papiro de Turín comienza con una dinastía de dioses en la que se enumera a Ra, GEB, Osiris, Set y Horus, después Thot, MAAT y otros, y asigna a Horus justo al igual que MANETÓN un reinado de 300 años. Este papiro de la época de Ramsés II, enumera a 38 soberanos semi divinos después de los divinos:

«Diecinueve Jefes del Muro Blanco y diecinueve Venerables del Norte», entre ellos y Menes hubo una serie de reyes humanos bajo la protección de Horus; ¡y su epíteto fue el de SHAMSU-HOR!

En una conferencia dada ante la Sociedad Real de Literatura de Londres en 1843, el DR. SAMUEL BIRCH, conservador de Antigüedades Egipcias del Museo Británico, anunció que en el papiro y en sus fragmentos había contado un total de 330 nombres, número que «coincide con los 330 reyes mencionados por Heródoto».

Aunque entre los egiptólogos exista algún desacuerdo acerca de los detalles, todos coinciden en la actualidad en que los descubrimientos arqueológicos sustentan la información proporcionada por los historiadores antiguos de que las dinastías comenzaron con Menes, después de un período caótico de unos diez soberanos que reinaron sobre un Egipto dividido; y que hubo un período previo en el que Egipto estuvo unido bajo soberanos cuyos nombres no pudieron ser otros que Horus, Osiris, etc. Sin embargo, los expertos que ‘ encuentran difícil de aceptar que estos soberanos pudieran ser «dioses» sugieren que debieron ser seres humanos «deificados».

Para arrojar un poco más de luz sobre el tema, podemos comenzar con el lugar que eligió Menes como capital de aquel Egipto reunificado. La ubicación de Menfis no fue una cuestión casual, pues tuvo que ver con determinados acontecimientos relacionados con los dioses y la forma en la que se construyó tampoco carece de significados simbólicos, pues se construyó sobre un montículo artificial creado después de desviar el Nilo en esa zona y de otros trabajos de represa y recuperación de terrenos, emulando el modo en que se había creado el mismo Egipto.

Los egipcios creían que «un dios muy grande que vino en las épocas más antiguas» llegó a la tierra y la encontró bajo el agua y el lodo. Llevó a cabo grandes obras de recuperación de terrenos, haciendo diques y elevando literalmente Egipto hasta sacarlo de debajo de las aguas explicando así el apodo de Egipto: «La Tierra Elevada». «Este dios de antaño se llamó PTAH un «Dios del Cielo y la Tierra» que consideraban un gran ingeniero y maestro de la invención.

La veracidad de la leyenda de La Tierra Elevada se potencia por sus aspectos tecnológicos. El Nilo es un río tranquilo y navegable hasta SYENE Asuán; más allá de este punto, su recorrido hacia el sur es traicionero y está obstaculizado por varias cataratas. En el Egipto prehistórico, el nivel del Nilo estaba regulado por presas, igual que hoy en día se regula a través de la presa de Asuán.

Las leyendas egipcias sostienen que Ptah estableció su base de operaciones en la isla de Abu, la Elefantina desde tiempos griegos debido a su forma, situada justo por encima de las primeras cataratas del Nilo, en Asuán. Tanto en los textos como en los dibujos se representaba a Ptah cuyo símbolo era la serpiente, controlando las aguas del Nilo desde unas cavernas subterráneas. «Era el que guardaba las puertas que contenían las inundaciones, el que quitaba los cerrojos en el momento oportuno». En lenguaje técnico de ingeniería, se nos informa que en el lugar más apropiado, Ptah construyó unas «cavernas gemelas» dos embalses conectados cuyas exclusas podían abrirse y cerrare, con cerrojo y sin él, regulando así, artificialmente, el nivel y caudal de las aguas del Nilo.

Ptah y el resto de dioses recibían el nombre egipcio de NTR «Guardián, Vigilante» porque habían llegado a su tierra desde Ta-Ur, la «Tierra Lejana-Extranjera», cuyo nombre Ur significaba «antaño, antiguo», pero que también podría haber sido el nombre de un lugar real bien conocido tanto en escritos bíblicos como mesopotámicos: la antigua Ur en el sur de Mesopotamia.

Y los estrechos del Mar Rojo, que conectaban a Mesopotamia con Egipto, recibían el nombre de TA-NETER «Lugar de los Dioses», el paso por el cual habían llegado a Egipto. Que los primitivos dioses hubiesen llegado de las tierras bíblicas de Sem viene corroborado además porque los nombres de los dioses de antaño derivaban del «semita» acadio. Así, Ptah, que no tiene ningún significado en egipcio, quería decir en lengua semita «el que elaboraba cosas tallando y abriendo».

Después de 9.000 años, según MANETÓN, Ra hijo de Ptah, se convirtió en soberano de Egipto. Su nombre tampoco tiene significado en egipcio, pero debido a que Ra estaba relacionado con un brillante cuerpo celeste, los expertos asumen que significa «brillante» y sabemos con certeza que uno de los apodos de Ra, TEM, tiene la connotación semita de «el Completo, el Puro». Los egipcios también creían que Ra había llegado a la Tierra desde el «Planeta de los Millones de Años» en una Barca Celeste, cuya parte superior, de forma cónica llamaban Ben-Ben «Ave Piramidal», conservada posteriormente en un santuario especialmente construido en la ciudad sagrada de Anu a bíblica ON, conocida por su nombre griego, Heliópolis adonde en tiempos dinásticos, los egipcios peregrinaban para ver el Ben-Ben y otras reliquias relacionadas con Ra y los viajes celestes de los dioses. Fue a Ra como TEM, que se consagró la ciudad Bíblica PI-TOM «La Puerta de TEM», construida por los israelitas durante su cautiverio en Egipto.

Los sacerdotes de Heliópolis fueron los primeros en anotar las leyendas de los dioses de Egipto y en dar cuenta de que la primera «compañía» de dioses, encabezada por Ra, constaba de nueve «Guardianes» Ra y cuatro parejas divinas que le siguieron. La primera pareja divina que gobernó cuando Ra se cansó de estar en Egipto fueron sus propios hijos, el varón, SHU «Sequedad» y la hembra, TEFNUT «Humedad»; su principal tarea, fue la de ayudar a Ra en el control de los cielos sobre la Tierra.  SHU y TEFNUT sentaron precedente para los faraones mortales de tiempos posteriores, que asumirían la costumbre del rey de seleccionar a una hermanastra como esposa real. A ellos les siguieron en el trono divino, según dice MANETÓN en ambos casos, sus hijos otra vez hermano y hermana: GEB «El Que Amontona la Tierra» y NUT «El Firmamento Extendido».

El enfoque puramente mitológico de los relatos egipcios acerca de los dioses, el de las gentes primitivas que observaban la Naturaleza y veían «dioses» en sus fenómenos, ha llevado a los expertos a suponer que GEB representaba a la Tierra deificada y NUT a los Cielos y que eran en su unión el Padre y la Madre de los dioses que reinaron después en Egipto, en su creencia. Tomando literalmente las leyendas y versículos de Los Textos de la Pirámide y El Libro de los Muertos, GEB y NUT recibieron estos nombres debido a las actividades relacionadas con la periódica aparición del ave BENNU, de la cual los griegos obtuvieron la leyenda del Fénix. Un águila de plumaje rojo y oro que moría y volvía a aparecer a intervalos que se prolongaban varios milenios. Era por esa ave, cuyo nombre es el mismo del artilugio en el cual Ra aterrizó en la Tierra, que GEB realizaba grandes obras en la tierra y NUT «extendía el firmamento del cielo», hazañas realizadas en la «Tierra de los Leones»; allí donde GEB «había abierto la tierra» para el gran objeto esférico que llegaba desde los «cielos extendidos» y aparecía por el horizonte. Con posterioridad a estos hechos, GEB y NUT entregaron la soberanía de Egipto a sus cuatro hijos: ASAR «El Que Todo Lo Ve» que los griegos llamaron Osiris y su hermana y esposa AST conocida como ISIS; y Set y su esposa Neftis NEBT-HAT, «Dama de la Casa» hermana de Isis.

Fue de estos dioses verdaderamente dioses de Egipto, de quienes más trataron los relatos egipcios; pero al representarlos, a Set nunca se le mostró sin su disfraz animal nunca se le veía el rostro y el significado de su nombre desafía aún a los egiptólogos, por ser idéntico al nombre dado en la Biblia al tercer hijo de Adán y Eva.

Con dos hermanos que se casaban con sus propias hermanas, los dioses se enfrentaban a un serio problema de sucesión. La única solución plausible consistió en dividir el reino: a Osiris se le dieron las tierras bajas del norte el Bajo Egipto) y a Set se le dio la zona montañosa del sur, el Alto Egipto. Cuánto duró este arreglo es algo que sólo se puede adivinar por las crónicas de MANETÓN; Set no quedó satisfecho con la división de soberanía y recurrió a diversas intrigas para obtener el control de la totalidad de Egipto, suponiéndose que su único motivo fue el ansia de poder. Teniendo en cuenta las normas de sucesión de los dioses, se comprende el profundo efecto de éstas en sus asuntos y posteriormente en los de los reyes humanos. Dado que los dioses y más tarde los hombres podían tener además de la esposa oficial una o más concubinas así como engendrar hijos a través de amoríos ilícitos, esta costumbre fue causa de muchas rivalidades y conflictos entre los Dioses del Cielo y la Tierra y no es atrevido sugerir que explicaría los motivos básicos de Set con base en el tratado DE ISIDE ET OSIRIDE de Plutarco, biógrafo e historiador del siglo I d.C., que escribió para los griegos y los romanos de su tiempo acerca de las legendarias historias de los dioses de Oriente Próximo, Cuyas fuentes egipcias se tenían en su época como escritos del mismo dios Thot, quien como escriba de los dioses había hecho las crónicas de sus historias y hazañas en la Tierra. «La historia de Isis y Osiris, en la que se han conservado las partes más significativas y se han omitido las superfluas, se relata brevemente así», frase escrita por Plutarco para iniciar su obra y seguir explicando que NUT la equivalente diosa REA griega tuvo cinco hijos:

  • Set y Neftis eran hijos de GEB;
  • Osiris y su segundo hermano tenían por padre a Ra, que había llegado hasta su nieta sigilosamente; e
  • Isis tenía por padre a Thot (el griego Hermes), quien «estando enamorado de la diosa», le correspondió de varias formas «en recompensa por los favores que había recibido de ella».

Así pues la situación es ésta:

  • El primogénito era Osiris que no era hijo de GEB, pero sus pretensiones a la sucesión eran aún mayores, al tener por padre al mismísimo Ra.
  • El heredero legítimo era Set, por haber nacido del soberano en el poder, GEB con su hermanastra NUT.

Pero, por si esto fuera poco, las cosas se complicaron después con la carrera entablada entre los dos hermanos por asegurarse que su heredero fuera el siguiente sucesor legítimo. Para ello,

  • Set necesitaba tener un hijo con su hermanastra Isis, mientras que
  • Osiris podía lograrlo teniendo un hijo con Isis o con Neftis por ser ambas hermanastras de él.

Osiris bloqueó deliberadamente las posibilidades de Set para que sus descendientes gobernaran Egipto al tomar a Isis por esposa. Entonces, Set se casó con Neftis, pero dado que ella era hermana y no hermanastra, ninguno de sus descendientes tendría derecho al trono.

Así se estableció el escenario para el creciente odio de Set contra Osiris porque le privó tanto del trono como de la sucesión. Y Set encontró la ocasión de vengarse según Plutarco, con motivo de la visita a Egipto de «cierta reina de Etiopía llamada Aso».

Ayudado en la conspiración por sus partidarios Set celebró un banquete en honor de tal reina, al cual fueron invitados todos los dioses. Para sus maquinaciones, Set había hecho construir un magnífico cofre, lo suficientemente grande como para albergar el cuerpo de Osiris: Llevó el cofre a la sala del banquete, donde, tras ser enormemente admirado por todos los presentes, Set, como si de una broma se tratara, prometió regalárselo a aquél cuyo cuerpo encajara en él. Y así, uno tras otro, todos se fueron metiendo en el cofre. «Osiris que era el último de todos, se tumbó en el cofre y en ese momento los conspiradores se abalanzaron inmediatamente, cerraron el cofre sobre él y lo tachonaron con clavos derramándole luego plomo. Más tarde llevaron el cofre donde estaba cautivo Osiris a la orilla del mar y en TANIS donde el Nilo se funde con el Mediterráneo lo hundieron. Vestida de luto y después de cortarse un mechón de su cabello como señal de duelo, Isis partió en busca del cofre. «Por fin, le dieron noticias más concretas sobre el arca, que había sido llevado por las olas del mar hasta la costa de BIBLOS» en lo que es ahora el Líbano. Isis recuperó el cofre donde estaba el cuerpo de Osiris y lo ocultó en un lugar apartado hasta que diera con la forma de resucitarlo. Pero de algún modo Set lo encontró, tomó el cofre y cortó el cuerpo de ‘ Osiris en catorce pedazos que dispersó por todo Egipto. Una vez más Isis partió, esta vez en busca de los miembros dispersos de su hermano y marido. Según unas versiones, Isis enterró los pedazos allá donde los encontró, dando inicio al culto de Osiris en aquellos sitios; según otras versiones, Isis juntó las partes que encontró, dando inicio a la costumbre de la momificación. Todos coinciden en que encontró todos los pedazos excepto uno: el falo de Osiris. No obstante, antes de deshacerse finalmente del cuerpo, Isis se las ingenió para extraer de él la «esencia» de Osiris y se inseminó a sí misma con su simiente, concibiendo así y dando a luz a un hijo de ambos: Horus. Después de nacer, Isis lo ocultó de Set en las ciénagas de papiros del delta del Nilo.

Se han encontrado muchas leyendas relativas a los acontecimientos que siguieron: las leyendas, copiadas y re-copiadas en papiros, conformaron los capítulos de El Libro de los Muertos, o se utilizaron como versículos en Los Textos de la Pirámide. Todas juntas, nos revelan un importante drama en el que hubo maniobras legales, secuestros por cuestiones de estado, el regreso mágico del mundo de los muertos, homosexualidad y por último, una gran guerra, un drama en el cual el premio era el Trono Divino de los dioses. Dado que todos parecían creer que Osiris había perecido sin dejar un heredero, Set pensó que podría conseguir un heredero legítimo forzando a Isis a casarse con él. De modo que la secuestró y la mantuvo retenida hasta que consintiera; pero con la ayuda del dios Thot, Isis se las compuso para escapar. Una versión, que se encuentra en la llamada ESTELA METTERNICHescrita como un cuento por la propia Isis, detalla su fuga en la noche y sus aventuras hasta llegar a las ciénagas donde Horus se hallaba escondido, Pero lo encontró agonizando debido a la picadura de un escorpión. Se puede inferir por el texto que fueron las palabras de su hijo agonizante las que le impulsaron a escapar. Las gentes que vivían en las ciénagas acudieron al oír sus lamentos, pero no podían hacer nada por ayudarle. Entonces, Isis exhaló un grito al cielo y dirigió su súplica al Barco del Millón de Años. Y el Disco Celeste siguió allí y no se movió del lugar en el que estaba. Y Thot bajó e iba provisto de mágicos poderes y estaba en posesión del gran poder que hace que la palabra se haga realidad y dijo: «Oh Isis, tú diosa, tú gloriosa, que tienes el conocimiento de la boca; mira, ningún mal caerá sobre el niño Horus, pues del Barco de Ra viene su protección. «He venido en este día en el Barco del Disco Celeste, desde el lugar en donde estaba ayer. Cuando llegue la noche, esta Luz extraerá el veneno para la curación de Horus… «He venido desde los cielos para salvarle el niño a su madre». Liberado de la muerte por el astuto Thot y según algunos textos, inmunizado para siempre como resultado del tratamiento de éste, Horus creció como NETCH-ATEF, «Vengador de su Padre». Educado y entrenado en las artes marciales por las diosas y los dioses que habían apoyado a Osiris, fue preparado como un Príncipe Divino y un día apareció ante el Consejo de los Dioses para reclamar el trono de Osiris.

De los muchos dioses que se sorprendieron con su aparición, ninguno lo estuvo tanto como Set. Todos parecían preguntarse:

¿Será verdad que Osiris es el padre de este joven?

Tal como se describe en un texto conocido como El Papiro N° 1 de CHESTER BEATTYSet propuso que las deliberaciones de los dioses se pospusieran con el fin de darle ocasión para discutir el problema pacíficamente con su recién aparecido sobrino e invitó a Horus diciéndole: «ven, pasemos un día agradable en mi casa». Horus aceptó, pero lo que Set tenía en mente no era hacer las paces: Y al caer la noche les prepararon el lecho y ambos yacieron en él y durante la noche, Set hizo que su miembro se pusiera rígido y se lo puso entre las nalgas a Horus.

Cuando los dioses se reunieron en el siguiente consejo, Set exigió que el Cargo de Soberano se resolviera a su favor, pues Horus había quedado incapacitado para ello: ¡fuese o no de la simiente de Osiris, la simiente de Set se encontraba ahora en él, autorizándole para sucederle, no para precederle!

Llegó entonces el turno de Horus para sorprender a los dioses.

Cuando Set eyaculó su semen, «tomé la simiente entre mis manos» dijo Horus.

A la mañana siguiente se la mostró a su madre, diciéndole lo que había sucedido.

Entonces, Isis hizo que Horus erigiera su miembro y derramara su semen en una copa.

Luego, la diosa fue al huerto de Set y derramó el semen de Horus en una lechuga que más tarde, Set ingeriría sin darse cuenta.

Así pues anunció Horus, «No sólo es que la simiente de Set no está dentro de mí, es que mi simiente está dentro de él!

¡Es Set el que ha quedado incapacitado para el cargo!

Desconcertados, los dioses convocaron a Thot para resolver el caso. Éste analizó el semen que Horus le había dado a su madre y que Isis había conservado en un cuenco y se comprobó que efectivamente era el semen de Set. Después, examinó el cuerpo de Set y confirmó que contenía el semen de Horus… Enfurecido, Set no esperó a que continuaran las deliberaciones. Sólo un combate a muerte podía zanjar el tema ahora, gritó cuando se marchaba. Por aquel entonces, según MANETÓN, Set llevaba gobernando 350 años. Si a esto le sumamos unos trece años, calculado que le llevó a Isis encontrar las trece partes del desmembrado Osiris, tendremos que «en el año 363», fue cuando Ra se unió a Horus en Nubia, desde donde le acompañaría en la guerra contra «el Enemigo». S. B. MERCER en “HORUS, ROYAL GOD OF EGYPT” resumió las opiniones de los expertos sobre el tema con estas enfáticas palabras: «La historia del conflicto entre Horus y Set nos habla de un acontecimiento histórico». Según la inscripción del templo de EDFÚ, la primera batalla cara a cara entre Horus y Set tuvo lugar en el «Lago de los Dioses», conocido a partir de entonces como «Lago de la Batalla». Horus consiguió golpear a Set con su Lanza Divina y cuando éste cayó, Horus lo capturó y lo llevó ante Ra. Tenía su lanza en el cuello de Set y el malvado tenía las piernas encadenadas, y el dios Horus le había cerrado la boca con un golpe de mazo.

Ra decidió que Isis y Horus podían hacer con Set y con los otros «conspiradores» capturados lo que se les antojara. Cuando Horus se puso a cortarles las cabezas a los prisioneros, Isis se compadeció de su hermano Set y lo dejó en libertad. Existen varias versiones de lo que sucedió después, entre las que se encuentra una conocida como el Cuarto Papiro de SALLIER y según la mayoría, la liberación de Set enfureció tanto a Horus que decapitó a su propia madre, Isis; pero el dios Thot volvió a poner la cabeza cercenada en su sitio y la resucitó. De este incidente también da cuenta Plutarco.

Tras su fuga, Set se ocultó en un túnel subterráneo y después de una tregua de seis días, tuvo lugar una serie de batallas aéreas. Horus se elevó en un NAR un «Pilar ígneo», que en las representaciones aparece como una nave alargada y cilíndrica, dotada de aletas o alas cortas. En la proa se adivinan como dos «ojos, que cambiaban de color azul a rojo y nuevamente a azul; en la parte trasera, parecen verse estelas como de un reactor; de la parte frontal, el artilugio despedía rayos.

Los textos egipcios, todos escritos por los seguidores de Horus, no dan ninguna descripción del vehículo aéreo de Set y describen una larga y enconada batalla donde el primero en ser golpeado fue Horus alcanzado por un rayo de luz del vehículo de Set. EL NAR perdió uno de sus «ojos» y Horus prosiguió el combate desde el Disco Alado de Ra. Desde éste vehículo Horus disparo un «arpón» a Set quien en esta ocasión recibió el golpe y perdió los testículos… Dándole vueltas a la naturaleza de esta arma, W. MAX MÜLLER escribió en “EGYPTIAN MYTHOLOGY” que debía tener «una punta extraña prácticamente imposible» y en los textos jeroglíficos se le apodaba «el arma de treinta». Como revelan los antiguos dibujos, el «arpón» era en realidad un ingenioso cohete triple: cuando se disparaba el primer proyectil, el más grande, se abría camino para que fueran lanzados los otros dos más pequeños.

«Arma de Treinta» sugiere la idea de que estos proyectiles fueran lo que en la actualidad llamamos Misiles de Cabezas Múltiples, en los que cada misil contiene diez cabezas capaces de estallar por separado. De pura casualidad, pero probablemente debido a que circunstancias similares traen como resultado connotaciones similares, la MCDONNELL DOUGLAS CORPORATION de San Luís, Missouri, ha bautizado unos misiles navales dirigidos, recientemente desarrollados, con el nombre de «El Arpón».

Los grandes dioses pidieron una tregua y una vez más convocaron a los adversarios ante el Consejo de los Dioses. Sabemos algo de los detalles de las deliberaciones gracias a un texto que el faraón SHABAKO (siglo VIII a.C.) ordenó inscribir en una columna de piedra en donde se afirma que el texto es una copia hecha a partir de un viejo manuscrito de cuero, «devorado por los gusanos», que se encontró enterrado en el gran templo de Ptah en Menfis. En un principio, el Consejo re-dividió Egipto entre Horus y Set a lo largo de las líneas de separación de la época de Osiris pero GEB tenía serias dudas y desestimó la decisión, pues estaba preocupado por la cuestión de la continuidad: ¿Quién «abriría el cuerpo» para las sucesivas generaciones?

Set, al haber perdido los testículos, ya no podía tener descendencia… De modo que GEB, «Señor de la Tierra, dio como patrimonio a Horus» la totalidad de Egipto.

A Set se le iba a dar un dominio lejos de Egipto; en lo sucesivo, sería para los egipcios una deidad asiática.

El Consejo de los Dioses aceptó las recomendaciones de forma unánime.

El final de la reunión fue relatado de este modo en el PAPIRO DE HU NEFER.

Horus está triunfante en presencia de toda la compañía de los dioses.

A él se le ha dado la soberanía del mundo, y el dominio hasta los confines de la Tierra.

El trono del dios GEB se le ha adjudicado a él, junto con el grado que fue fundado por el dios SHU. Y el papiro prosigue diciendo que esta legitimización ‘Se ha formalizado por decretos conservados en la Cámara de Registros; Se ha inscrito en una tablilla de metal, de acuerdo con los mandatos de mi padre Ptah… Dioses celestes y dioses terrestres se transfieren a los servicios de tu hijo Horus. Ellos le siguen a la Sala de Decretos. Él será su señor.

PROFECÍAS EGIPCIAS, DESTINOS HUMANOS. AMÓN. En los anales del Hombre en la Tierra, el siglo 21 a.C. vio en el antiguo Cercano Oriente uno de los más gloriosos capítulos de la civilización, conocido como el tercer período de Ur (Ur III), que simultáneamente fue la época más difícil y apabullante, porque llegó el fin de Sumer bajo una mortal nube nuclear y después de eso ya nada fue lo mismo. Esos sucesos memorables fueron también las raíces de las manifestaciones mesiánicas centradas en Jerusalén cuando el ‘a.C.’ se cambia a ‘d.C.’ más o menos 21 siglos después. Los eventos históricos de tal memorable siglo como todos los hechos de su historia tuvieron sus raíces en lo que había ocurrido antes. El año 2169 a.C. es la fecha importante de recordar. Los anales de Sumer y Acadia de ese tiempo registran una política principal manejada por los dioses Enlilitas. En Egipto marcó el inicio de cambios político-religiosos significantes y lo que ocurrió en ambas zonas coincidió con una nueva fase de la campaña de Marduk para alcanzar la supremacía.

Fueron las maniobras estratégicas de ajedrez de Marduk y sus desplazamientos geográficos de un lugar a otro lo que controló la agenda de la era. Sus movidas y movimientos comenzaron con su salida de Egipto, para convertirse a los ojos egipcios en AMÓN también escrito AMUN o AMEN, “El Oculto”. El 2160 es considerado el inicio de lo designado como el Primer Período Intermedio, un intervalo caótico entre el final del Viejo Reino y la naciente dinastía en el Reino Medio.

Durante los mil años del Viejo Reino, cuando la capital político-religiosa era Menfis en el Medio Egipto, los egipcios daban culto al panteón de PTAH, le levantaron templos monumentales a su hijo Ra y a sus divinos sucesores. Las famosas inscripciones de los Faraones Menfitas daban gloria a los dioses y promesas de sobre-vida a los reyes. Reinando como dioses subrogantes, esos faraones calzaron la doble corona del Egipto Superior al sur y el Bajo Egipto norte que implicó la lograda unificación administrativa y la religiosa de las Dos Tierras cuando Horus derrotó a Set en su lucha por el legado de PTAH/RA.

Para el 2160 a.C. la unidad religiosa venía derrumbándose por completo, se vio el quiebre de la Unión, el abandono de la capital, los ataques desde el sur por príncipes para ganar control, incursiones extranjeras, la desacralización de los templos, un colapso de la ley y el orden, sequías, hambrunas, y disturbios por alimentos; condiciones  documentadas en el papiro conocido como las Admoniciones de IPU-WER, un extenso texto hieroglífico (Se dice de la escritura en que, por regla general, no se representan las palabras con signos fonéticos o alfabéticos, sino el significado de las palabras con figuras o símbolos. Usaron este género de escritura los egipcios y otros pueblos antiguos, principalmente en los monumentos) que consiste de varias secciones en las cuales se da cuenta de una cantidad de calamidades y tribulaciones por culpa de un profano enemigo, de fechorías religiosas y males sociales que llama a la gente al arrepentimiento y a retomar los antiguos ritos. El papiro concluye con una sección profética que describe la venida de un Redentor, y otra que ensalza los tiempos ideales que siguen. En su comienzo el texto describe el quiebre de la ley y el orden y de la funcionalidad de la sociedad una situación en la cual, “los guardias de puerta se fueron a saquear, los porteadores se niegan a llevar su carga… robo por todas partes… un hombre mira a su hijo como enemigo. Aunque el Nilo se mantiene fluyendo e irriga la tierra, nadie la trabaja… el grano ha muerto… los silos se hallan vacíos… el polvo cubre los campos… el desierto avanza… se agosta la tierra… las mujeres están secas, ninguna puede concebir… los muertos son arrojados el río… el río es de sangre”.

Los caminos son inseguros, el comercio ha cesado, las provincias del Alto Egipto ya no pagan impuesto; “hay guerra civil… bárbaros de todas partes han venido a Egipto… todo está en ruinas”. Al corazón de estos sucesos yace una simple rivalidad por riqueza y poder, un intento exitoso al final por los príncipes tebanos del sur al controlar y regir el país entero. Tardíamente, los estudios han asociado el colapso del Viejo Reino con un ‘cambio de clima’ que minó la sociedad fundada en la agricultura, causando escasez y disturbios por alimentos, desorden social y el colapso de la autoridad. Pero el principal y quizá más importante cambio está en los textos, en los himnos, en los nombres honoríficos de templos porque ya no fue más Ra sino Amón-Ra el Oculto ya que se había ido de Egipto o simplemente Amón, que fue desde entonces venerado. Fue un cambio religioso que generó el quiebre político y social, como escribió el no identificado IPU-WER; el cambio es que Ra se convirtió en Amón”.

La agitación comenzó con un colapso en las observancias religiosas y manifestaciones mismas durante la profanación y abandono de los templos, donde, “el Lugar de los Secretos ha sido dejado vacío, los escritos de augustos secretos han sido diseminados, los hombres comunes los rompen en las calles… la magia está expuesta, está a la vista de quién no la conoce”. El sagrado símbolo de los dioses usado en la corona de los reyes, el URAEUS la Serpiente Divina, “se ha rebelado contra… las fechas religiosas se disturban… los sacerdotes son llevados sin razón”. Después de llamar a la gente al arrepentimiento, “brindar incienso en los templos… mantener las ofrendas a los dioses,el papiro llama a los arrepentidos a ser bautizados para recordar sumergirse.” Después las palabras del papiro se tornan proféticas: en un pasaje ‘verdaderamente mesiánico’, las admoniciones hablan de ‘un tiempo que vendrá’ cuando un Salvador no identificado un “dios-rey”, aparecerá. Comenzando con unos pocos seguidores, de Él, los hombres dirán: Él pone calma en el corazón, es un pastor de todos los hombres. Aunque su manada sea pequeña, Él pasará sus días cuidándolos… Luego Él acabaría con lo diabólico, estiraría su fuerte brazo en su contra”.

“La gente estará preguntándose: ¿Dónde está él, ahora? ¿Está acaso durmiendo? ¿Por qué no se ve su poder?” Escribió IPU-WER, y respondió, “Contempla, la Gloria del mismo no puede ser vista, pero la Autoridad, Percepción y Justicia están con él”. Tiempos ideales aquellos, cuando IPU-WER inició su profecía, precedidos por sus propias punzadas mesiánicas:

“La confusión estará por doquier en la tierra, con tumultuoso ruido un rey matará al otro, los muchos matarán a los pocos.” La gente preguntará: ¿Acaso el Pastor desea muerte?”

No, responde, “es la tierra que ordena muerte,” pero después de años de lucha, la rectitud y el culto adecuado prevalecerán. Esto, concluye el papiro, fue “lo que dijo IPU-WER cuando respondió a la majestad de Señor-Todo.”

No se trata sólo de la descripción de sucesos y las profecías mesiánicas, sino además la elección de redactar en esos antiguos papiros parece sorprendente; hay más por venir.

Los académicos están conscientes de la existencia de otro texto profético/mesiánico que llegó del antiguo Egipto, pero creen que fue compuesto realmente después de los hechos y que sólo simula ser profético al fecharse a sí mismo en un tiempo anterior. Para ser específico, mientras el texto pretende relacionar profecías hechas en tiempo de SNEFERU, faraón de la Cuarta Dinastía alrededor del 2600 a.C., los egiptólogos creen que fue verdaderamente escrito en el tiempo de AMENOPHIS I de la 12ª Dinastía cerca del 2000 a.C. después de los eventos que pretende profetizar. Aun así, las ‘profecías’ sirven para confirmar esos hechos anteriores y muchos detalles y la misma redacción de las predicciones puede ser descrita como escalofriante. Las profecías se supone son contadas al Rey SNEFERU por un ‘gran sacerdote-vidente’ llamado NEFER-ROHU, un hombre de rango, un escriba con ‘dedos competentes’. A pedido del rey a que le mostrara el futuro, NEFER-ROHU “estiró su mano hacia la caja del equipo de escritura y sacó un rollo de papiros,” y comenzó a escribir lo que había visto, en una manera parecida a NOSTRADAMUS:

Contempla, hay algo acerca del cual hablan los hombres, Es terrorífico… Lo que será hecho nunca ha sido hecho antes. La Tierra está totalmente deteriorada. Los terrenos están dañados, ya no hay remanente. No hay un amanecer que la gente pueda ver. Nadie puede vivir con las nubes que tapan. El viento del sur enfrenta al viento del norte. Los ríos de Egipto están vacíos… Ra debe iniciar de nuevo los fundamentos de la Tierra. Antes que Ra pueda restaurar los ‘Fundamentos de la Tierra’, habrá invasiones, guerras, derramamiento de sangre. Después vendrá una nueva era de paz, tranquilidad, y justicia, y la justicia prevalecerá. Será traída por lo que hemos llegado a llamar un Salvador, un Mesías: Entonces es que vendrá un soberano Amón “El Desconocido. Será llamado El Triunfante. Hijo de Hombre será su nombre para siempre y siempre… La maldad será erradicada; Su lugar será tomado por la Justicia; Se alegran las personas de su época.

Es sorprendente encontrar tales profecías mesiánicas de tiempos apocalípticos y del final de la Maldad que será seguido por la venida el retorno de la paz y la justicia, en textos de papiros escritos hace unos 4200 años atrás; produce escalofríos encontrar en ellos terminología que es familiar en el Nuevo Testamento, como un Desconocido, el Triunfante Salvador, el ‘Hijo del Hombre,’ Es un vínculo entre los interconectados hechos del milenio. En Sumer, un período de caos, ocupación de tropas extranjeras, profanación de templos y la confusión acerca de cuál debería ser la ciudad capital y quién debería ser el rey siguió al final de la Era Sargón – Ishtar en 2260 a.C.

Por un tiempo, el único refugio seguro en la tierra fue el ‘centro de culto de Ninurta’ en Lagash, de donde habían sido removidas las tropas extranjeras de GUTIAN [dinastía sumeria]. Consciente de las inexorables ambiciones de Marduk, Ninurta decidió reafirmar su derecho al Rango Cincuenta instruyendo al entonces rey de Lagash, Gudea, a levantar para él un GIRSU = recinto sagrado de la ciudad, un nuevo y diferente templo. Ninurta aquí llamado NIN.GIRSU, ‘Señor del GIRSU’ ya tenía un templo allí, así como un recinto especial para su ‘Divino Pájaro Negro’ o máquina voladora. La construcción de un nuevo templo requirió el permiso especial de Enlil, que fue otorgado a su tiempo. Según las inscripciones el nuevo templo debía tener características especiales que lo ligaran a los cielos, al permitir ciertas observaciones celestiales. En ese tiempo Ninurta invitó a Sumer al dios Nin-gishzidda el ‘Thot’ en Egipto, el Divino Arquitecto, y Guardián de los Secretos de las pirámides de Giza. El hecho que Nin-gishzidda / Thot fuera hermano a quién Marduk forzó al exilio alrededor del 3100 a.C. no estaba olvidado por todos los afectados…

 

E.NINNU. Las asombrosas circunstancias que rodearon el anuncio, la planificación, construcción, y dedicación del E.NINNU ‘Hogar/Templo de Cincuenta’ están contadas con fino detalle en los escritos de Gudea; fueron desenterrados en las ruinas de Lagash (ahora llamado Tello) y están ampliamente citados en los libros Crónicas de la Tierra. Lo que emerge de aquel detallado documento inscrito en dos cilindros de arcilla en una clara escritura cuneiforme sumeria, Fig. 17 es el hecho que desde el anuncio hasta la dedicación, cada paso y cada detalle del nuevo templo fue dictaminado por aspectos celestes especiales que tenían que ver con la coordinación en la construcción del templo: Era el momento, según declaran las líneas de apertura, cuando son determinados en el cielo los destinos de la Tierra”:

Al tiempo cuando en el cielo los destinos de la Tierra fueron fijados, “Lagash levantará su cabeza hacia el cielo En concordancia con la Gran Tabla de los Destinos” Enlil decidió a favor de Ninurta. Ese momento especial cuando los destinos en la Tierra son determinados en los cielos fue lo que se llama el Tiempo Celeste, el Reloj Zodiacal. Que tal determinación estaba enlazada al Día del Equinoccio deviene evidente del resto del relato de Gudea, igual que en el texto de Thot egipcio llamado TEHUTI, El Equilibrador del día y la noche que maneja la cuerda para orientar un nuevo templo. Tales consideraciones celestes vinieron a dominar el proyecto ENINNU de principio a final.

Comienza con una visión – sueño parecido a un episodio de la serie de TV ‘La Dimensión Desconocida’, ya que mientras los varios dioses involucrados se habían ido cuando despertó, ¡los varios objetos que le mostraron en el sueño permanecían físicamente a su lado!

En aquella visión-onírica (la primera de varias) el dios Ninurta aparecía al amanecer y el Sol estaba alineado con el planeta Júpiter. El dios habló e informó a Gudea que había sido escogido para construir un templo nuevo. A su lado estaba la diosa NISABA; que llevaba una imagen de la estructura del templo en su cabeza; la diosa sostenía una tablilla en la cual estaban descritos los cielos estrellados, y con una aguja comenzó a señalar las ‘constelaciones celestes favorables.’

Un tercer dios Nin-gishzidda Thot, sostenía una tableta de lapislázuli donde estaba dibujado el plan estructural; tenía además un ladrillo de arcilla, un molde para su fabricación, y un canasto de carga de construcción.

Cuando Gudea despertó, los tres dioses se habían ido, ¡pero la tableta estaba en su falda y el ladrillo y su molde yacían a sus pies!

Gudea necesitó la ayuda de una diosa oráculo y un par de visiones oníricas más para comprender todo el significado.

En la tercera visión le fue mostrada una demostración animada similar a holográfica, de la construcción del templo, el tendido de las bases, la moldura de ladrillos la construcción completa, paso a paso. Tanto el inicio de la construcción como la ceremonia final de dedicación tuvieron que esperar señales de los dioses en días específicos; ambas cayeron el Día de Año Nuevo, lo cual significa el día de Equinoccio de Primavera.

El templo ‘levantó su cabeza’ según los acostumbrados siete pisos, pero inusualmente para los zigurat sumerios de tope plano su cabeza debía apuntar, “en forma de cuerno” ¡Gudea debió emplazar en la punta del templo un toque final! Su forma no está descrita, pero con toda probabilidad y a juzgar por la imagen en la cabeza de NISABA fue la forma de pirámide a la manera de los cabezales de las pirámides egipcias. Además, más que dejar expuesta la albañilería, se le pidió a Gudea que recubriera la estructura con un revestimiento de piedras rojizas. “La vista exterior del templo era como la de un montaña en el lugar.” Levantar una estructura con la apariencia de una pirámide egipcia tenía un propósito claro a partir de las propias palabras de Ninurta.

 El nuevo templo, dijo a Gudea, será visto desde lejos; su aspecto impresionante alcanzará los cielos; la adoración de mi templo se extenderá a todas las tierras, su celestial nombre será proclamado en las naciones desde los confines de la Tierra, En Magan (Egipto) y Meluhha (Nubia) causará que la gente diga: NINGIRSU el ‘Señor del GIRSU’, El Gran Héroe de las tierras de Enlil, es un dios sin igual; es el señor de toda la Tierra.

El propósito del ENINNU de características espiales, era establecer y proclamar ahí en tierras de Marduk, el desigual Señorío y supremacía de Ninurta: “Un dios que no tiene igual, Señor de toda la Tierra”. La entrada del zigurat deba la cara al sol precisamente hacia el oriente, en vez del acostumbrado noreste. En el nivel superior Gudea debía levantar un SHU.GU.LAM ‘donde se anuncia el brillante, el sitio de la apertura, el lugar de la determinación”, desde el cual Ninurta podía ver ‘la repetición sobre las tierras’, una sala circular con doce posiciones, cada una marcada con un símbolo zodiacal, con una apertura para observar los cielos ¡un antiguo planetario alineado con las constelaciones zodiacales!

En el frontis del templo, ligado a una avenida que enfrentaba la salida del sol, Gudea tuvo que colocar dos círculos de piedra, uno con seis y el otro con doce pilares de piedra, para la observación celeste. Dado que sólo se menciona una avenida, uno asume que los círculos eran concéntricos. Mientras se estudia cada frase, terminología, y detalles estructurales, se hace evidente que lo que fue erigido en Lagash con la ayuda de Nin-gishzidda/Thot (la traición a Marduk, a RA), fue un complejo y práctico observatorio de piedra, con una parte, enteramente unida a lo zodiacal, recuerda uno similar hallado en Dendera, Egipto y el resto orientado a la observación de salidas y puestas, un STONEHENGE de las Islas Británicas en los bancos del río Éufrates, que proveía marcadores de piedra para observaciones solares de solsticios y equinoccios, cuya principal característica exterior fue la creación de una línea visual desde una piedra central, continuada entre los dos pilares de piedra y luego por la avenida hasta otra piedra, orientada precisamente cuando fue planeada para permitir determinar al momento de la salida del Sol en cual constelación zodiacal el Sol estaba apareciendo. Determinar la era zodiacal mediante la observación precisa fue el objetivo principal de toda la compleja instalación.

En STONEHENGE, esa línea visual corría (y aun corre) desde la columna de piedra llamada el Altar de Piedra en el centro, a través de dos columnas de piedra identificadas como las Piedras SARSEN número 1 y 30, de ahí a lo largo de la Avenida hasta la así-llamada Piedra Taco.

Se acepta generalmente que STONEHENGE con el doble Círculo de PIEDRAZUL y la Piedra Taco de lo que es designado STONEHENGE II data entre 2200 a.C. y 2100 a.C. Este es también la época quizá más exactamente, en 2160 a.C. cuando el ‘STONEHENGE del Éufrates” fue construido. Y eso no fue una coincidencia fortuita. Como ese par de observatorios zodiacales, otros observatorios de piedra proliferaron al mismo tiempo en otros sitios de la Tierra en varios lugares europeos, en Sudamérica, en la alturas de Golán al noreste de Israel, en la lejana China donde los arqueólogos descubrieron en la provincia de SHANZI una piedra circular con trece pilares alineados al zodiaco y fechado en 2100 a.C.

Todas fueron contramedidas deliberadas de Ninurta y Nin-gishzidda al Divino Juego de Ajedrez de Marduk: Mostrar a la Humanidad que la era zodiacal estaba aún en la Era de Tauro.

Varios textos de la época, incluyendo un texto autobiográfico de Marduk y uno más largo conocido como Erra Epos, arrojan luz en las correrías de Marduk más allá de Egipto, haciéndolo El Desconocido. También revelan que sus demandas y acciones asumieron una urgencia y ferocidad a causa de la convicción que su tiempo de supremacía había llegado. ‘Los cielos hablan de mi gloria como Señor, era su clamor. ¿Por qué?

Porque, anunciaba, que la Era del Toro, la Era de Enlil se había acabado y la Era del Carnero, signo zodiacal de Marduk ha llegado. Era, igual como Ninurta le contó a Gudea, el tiempo cuando se determinan en los cielos los destinos de la Tierra.

Las eras zodiacales, será recordado, eran causadas por el fenómeno de Precesión, la retardación de la Tierra en su órbita solar. La retardación acumula 1º de 360 en 72 años; una división arbitraria del gran círculo en 12 segmentos de 30º cada uno significa que matemáticamente el calendario zodiacal cambia de una Era a otra cada 2160 años. Puesto que de acuerdo a los textos sumerios, el Diluvio ocurrió en la Era de Leo, nuestro reloj zodiacal comenzó cerca del 10860 a.C.

Hay una sorprendente agenda si en este calendario zodiacal matemáticamente determinada por 26160, tomamos como punto de partida el 10800 en vez de 10860 a.C.

10800 a 8640— Era del León (Leo)

8640 a 6480— Era del Cangrejo (Cáncer)

6480 a 4320— Era de los Gemelos (Géminis)

4320 a 2160— Era del Toro (Taurus)

2160 a 0 — Era del Carnero (Aries)

Dejando de lado el fantástico resultado final que sincroniza con la Era Cristiana, uno debe preguntarse si ¿fue mera coincidencia que la era Ishtar-Ninurta se esfumase cerca del 2160 a.C. justo cuando de acuerdo al calendario zodiacal de arriba, la Era de Tauro, la Era de Enlil, también estaba terminando?

Probablemente no; ciertamente Marduk no lo pensó así. La evidencia disponible sugiere que de acuerdo al Tiempo Celestial, su momento de supremacía, su Era, ha llegado. Estudios modernos de astronomía mesopotámica confirman de hecho que el círculo zodiacal estaba dividido ahí en doce casas de 30º cada una división matemática más que observacional.

Los varios textos que hemos mencionado indican que en sus desplazamientos, Marduk hizo otra incursión al corazón de la tierra Enlilita, llegando de vuelta a Babilonia con una comitiva de seguidores.

En vez de reaccionar con un conflicto armado, los Enlilitas enlistaron al hermano de Marduk, Nergal (cuya esposa era nieta de Enlil) a que viniera a Babilonia desde el sur de África y persuadir a su hermano que se fuera. En sus memorias, conocidas como El Erra Epos, Nergal escribió que el argumento principal de Marduk era que su momento, la Era del Carnero, había llegado. Pero Nergal contradijo que eso no es así de real: el Inicio Heliaco, le dijo a Marduk, ¡aun ocurre en la constelación del Toro!

Enfurecido, Marduk cuestionó la exactitud de las observaciones.

¿Qué ocurrió con los instrumentos precisos y confiables, de antes del Diluvio, que fueron instalados en tus dominios del Mundo Inferior? Le preguntó a Nergal, quien explicó que habían sido destruidos por el Diluvio.

Ven, mira por ti mismo cual constelación es vista al despuntar en el señalado día, le urgió a Marduk.

No sabemos si Marduk fue a Lagash para efectuar la observación, pero se dio cuenta de la causa de la discrepancia: mientras matemáticamente las edades cambiaban cada 2160 años, en realidad, observando no era así. Las constelaciones zodiacales, en las que las estrellas están agrupadas arbitrariamente, no eran del mismo tamaño. Algunas ocupaban un arco celeste más grande, otras eran pequeñas, y como sucedía, la constelación del Carnero era una de las pequeñas, estrechada entre el más grande, Tauro, y Piscis.

Celestialmente la constelación Tauro ocupa más de 30º del arco celeste, y alarga al menos otros dos siglos más allá de su medida matemática.

En el siglo veintiuno a.C., el Tiempo Celestial y el Tiempo Mesiánico fallaron en coincidir. Vete en paz y vuelve cuando los cielos declaren tu Era, dijo Nergal a Marduk. Cediendo ante el destino, Marduk se fue, pero no se alejó mucho.

Y con él, como emisario, diplomático, y heraldo, estaba su hijo, cuya madre era una mujer terrestre.

 

LA EPOPEYA DE ERRA E ISHUM. Más conocida como Epopeya de Erra o Poema de Erra es una leyenda mitológica mesopotámica del primer tercio del I milenio a. C., con mayor probabilidad en el siglo VIII a. C., escrita por KABTI-ILÂNI-MARDUK, un sacerdote de ESAGILA, el templo de Marduk en Babilonia, que se presenta a sí mismo en un colofón, simplemente como el transcriptor de un sueño visionario por el que el propio dios Erra le habría revelado el texto, que se compone de cinco tablillas, con un total aproximado de unos 700 versos.

Los personajes principales son Erra, divinidad de la guerra destructiva y las plagas, con tal reputación que en las tablillas de arcilla en forma de amuletos aparecían textos de la epopeya que se colgaban sobre los muros de las casas para evitar las enfermedades y proteger a sus moradores; asimilado o conocido como  Nergal, dios de la peste y señor del inframundo e Ishum, su visir y dios menor del fuego. La historia comienza con una invocación. Erra, “guerrero de los dioses, estaba inquieto en casa”, instándole su corazón a hacer la guerra. Duerme con su esposa Mami y es despertado del sueño por su consejero Ishum y los Siete (Sebetti), hijos del cielo y la tierra “campeones sin par”, se formula repetidamente, a quienes Anu ha asignado a cada uno, un destino destructivo. Éstos, con influencia maléfica, intentan llevar a Erra a la destrucción de la humanidad. Pero para lograr esto, debe alejar a Marduk, el rey de los dioses.

A pesar de su temperamento guerrero, Erra está preso de la fatiga y no es capaz de ponerse en acción. Les dice a sus armas “¡que sigan en el armario!”. Pero estas armas -de las cuales los Sebetti, siete guerreros que marchan a su lado, son las de mayor importancia- lo hacen ponerse a la labor:

“¿Por qué permaneces en la ciudad como un débil anciano?

¿Cómo puedes estar en casa como un crío que cecea?

¿Vamos a comer el pan de las mujeres, como quien nunca ha ido al campo de batalla?

¡Ir a la batalla es tan bueno como lo es para los jóvenes una fiesta!”

Se quejan de que pronto no servirán para ir a la guerra: “¡Y nosotros, que conocemos los pasos de montaña, ya casi hemos olvidado el camino! Los vientres de las arañas han tejido sobre nuestra panoplia militar, nuestros fieles arcos se han rebelado y vuelto demasiado duros para nuestra fuerza. Las puntas afiladas de nuestras flechas se han vuelto romas. Nuestras espadas están corroídas por el cardenillo por falta de carne.”

Erra el guerrero se anima con sus palabras cuando lo halagan llamándole “el mejor óleo”. Le dice a su visir Ishum que encabece la marcha. Ishum hace un gesto de disconformidad, pero Erra está decidido, y se propone enfrentarse a Marduk.

Al entrar en ESAGIL, el templo de Marduk en Babilonia, le espeta a éste que sus adornos están sucios y su corona deslucida. Este es un ardid para irritar a Marduk, quien explica que los artesanos que necesita para que le den a sus insignias su primitivo lustre están ahora en el reino de las aguas dulces bajo la tierra y que no podrán regresar y Erra lo convence de que baje junto a ellos, prometiendo que en el ínterin gobernará y tendrá bajo su control la tierra y el cielo. Marduk, entonces, parte.

Ishum trata de aplacar la violencia de Erra, en vano. Aprovechando la salida de Marduk de la ciudad para un viaje a ver a su padre EA, a su palacio del Abismo, Erra puede actuar, creando desorden y empujando a los habitantes de Babilonia a la revuelta. La ciudad es tomada a sangre y fuego, antes que Erra vaya al rey de la ciudad, para instarle a matar a sus súbditos. Viendo este tumulto, Marduk se lamenta ante su ciudad y sus enloquecidos súbditos, y se retira. Pueblos extranjeros invaden Babilonia, pero son abatidos por la peste. Incluso, Marduk renuncia al trono, en beneficio de Erra, por un tiempo.

Las tablillas II y III están ocupadas con un debate entre Erra e Ishum. Erra combate en Babilonia, SipparUrukDur-Kurigalzu y Der. El mundo está al revés: justos e injustos son asesinados por igual. Erra ordena a Ishum que complete el trabajo, venciendo a los enemigos de Babilonia. Afortunadamente, la furia de Erra es apaciguada por Ishum, que consigue que vuelva a la razón. Erra se retira a su propio asiento en Emeslam con los maléficos Siete y la humanidad es salvada. Todo vuelve a continuación al orden, y Marduk vuelve a su ciudad, y retoma su lugar como rey de los dioses. Una oración propiciatoria termina la obra.

Este texto ha servido para explicar por qué la ciudad sagrada de Babilonia, sede de la realeza del más grande de los dioses, había tenido tantas desgracias al comienzo del I milenio a. C., en particular por los ataques de las tribus arameas instaladas en Babilonia, y había sido abandonada por los dioses. El regreso del dios significó el retorno a la vida normal, a la calma y la prosperidad.

La epopeya empieza con la fórmula que se encuentra también en la Epopeya de Anzu: “Canto acerca del hijo del rey de todas las tierras pobladas…”, un prólogo dirigido a Erra e Ishum.

Así comienza el poema:

Oh rey de las tierras inhabitadas, creador del universo,
Oh Hendursagga, primer nacido de Enlil,
Portador del sublime cetro, pastor de los cabezas negras, zagal de la humanidad,
Oh Ishum, asesino famoso, cuyas manos están adaptadas para blandir fieras armas,
Y cuando hace resplandecer su terrorífica espada,
Hasta Erra, guerrero de los dioses, está inquieto en su morada,
¡Su corazón le urge a dar batalla!
Y dice a sus armas: « ¡Untaos con veneno mortal!»
Y a los Siete, guerreros sin rival: « ¡Tomad vuestras armas!»

 

LOS AMORITAS. Con los hititas en el norte, los hurritas en el nordeste los egipcios en el sur y los cananeos no podían hacer alarde de un panteón original. Adquirieron su cosmogonía, dioses y leyendas en otra parte. Sus contactos directos con la fuente sumeria fueron los amontas cuya tierra se encuentra entre Mesopotamia y las tierras mediterráneas del occidente de Asia. Su nombre deriva de la acadia AMURRU y la sumeria MARTU «occidentales» y no se les trataba como extraños, sino como parientes que vivían en las provincias occidentales de Sumer y ACAD. En las listas de funcionarios de los templos en Sumer han aparecido nombres de origen AMORITA y cuando Ur cayó ante los invasores elamitas en los alrededores del 2000 A.C., un MARTU llamado ISHBIIRRA reestableció la monarquía sumeria en Larsa y se propuso, como primer objetivo, recuperar Ur y restaurar allí el gran santuario al dios SIN. «Jefes» AMORITAS establecieron la primera dinastía independiente en Asiría alrededor del 1900 A.C. y Hammurabi, que dio grandeza a Babilonia en los alrededores del 1800 A.C., fue el sexto sucesor de la 1ª dinastía Babilonia que era AMORITA.

En la década de 1930, los arqueólogos encontraron la capital de los AMORITAS, conocida como MARI en un meandro del Éufrates, donde la frontera de Siria corta el río en la actualidad. Las excavadoras sacaron a la luz una importante ciudad cuyos edificios se habían construido y reconstruido una y otra vez entre el 3000 y el 2000 A.C., sobre cimientos que datan de siglos atrás. Entre las ruinas más antiguas había una pirámide escalonada y templos dedicados a las deidades sumerias Inanna, NINHURSAG y Enlil. El solo palacio de Mari ocupaba más 2 hectáreas y disponía de una sala del trono pintada con los más sorprendentes murales, de trescientas habitaciones diferentes, de cámaras de escribas y lo más importante para un historiador, más de veinte mil tablillas en escritura cuneiforme, con asuntos que van desde economía, comercio, política y vida social de aquellos tiempos, hasta asuntos militares y de estado, así como de religión, de la tierra y de sus gentes. Una de las pinturas murales del gran palacio de Mari representa la investidura del rey ZIMRI-LIM a manos de la diosa Inanna (que llamaban Ishtar).

Como en el resto de panteones, la deidad suprema, físicamente presente entre los AMURRU, era un dios del clima o de las tormentas que llamaban ADAD equivalente del cananeo Baal «señor» y apodaban Hadad. Su símbolo era el rayo.

En los textos cananeos, a Baal se le suele llamar el «Hijo del Dragón». Los textos de Mari hablan también de una deidad más antigua llamada DAGAN, «Señor de la Abundancia» que, como El, se le tenía por un dios en retiro, que se quejaba de cierta ocasión en que no se le había consultado cómo había que conducirse en determinada guerra.

Entre otros miembros del panteón estaba YERAH el Dios Luna, los acadios SIN y los sumerios Nannar; Shamash el Dios Sol y otras deidades cuyas identidades no dejan lugar a dudas de que Mari fue un puente (geográfico y cronológico) que conectó las tierras y los pueblos del Mediterráneo oriental con las fuentes mesopotámicas.

Entre los descubrimientos hechos en Mari, como en cualquier otra parte de las tierras de Sumer, había docenas de estatuas de las mismas gentes: reyes, nobles, sacerdotes, cantantes representadas invariablemente con las manos entrelazadas en oración y con la mirada helada para siempre, dirigida hacia sus dioses.

¿Quiénes fueron esos Dioses del Cielo y de la Tierra, divinos y sin embargo, humanos, encabezados siempre por un panteón o círculo interno de 12 deidades?

Hemos entrado a los templos los griegos y los arios, los hititas y los hurritas, cananeos, egipcios y AMORITAS. Hemos seguido senderos a través de continentes y mares, y seguido pistas que han llevado varios milenios atrás. Y los corredores de todos los templos nos han llevado hasta una única fuente: Sumer.

SUMER: LA TIERRA DE LOS DIOSES. No hay duda de que las «palabras de antaño», que durante miles de años constituyeron la lengua de las enseñanzas superiores y las escrituras religiosas, era la lengua de Sumer. Tampoco que los «dioses de antaño» eran los dioses de Sumer; en ninguna parte se han encontrado registros, relatos, genealogías e historias de dioses más antiguos que los de Sumer.

Si los nombramos y contamos en sus formas originales sumerias o en las posteriores acadias, babilonias o asirías, la lista asciende a centenares. Pero, en el momento en que se les clasifica y cuando se excluyen sobrinas, sobrinos, nietos y demás; desaparece el amasijo de divinidades emergiendo un reducido y coherente grupo de deidades mucho más pequeño, donde cada una juega un papel, con determinados poderes y responsabilidades, encabezados por un panteón, gobernados por una Asamblea de Deidades y estaban relacionados entre ellos.

Los sumerios creían que había dioses que eran de los cielos. Los textos que hablan de los tiempos de «antes de que las cosas fueran creadas», citan a algunos de estos dioses celestiales, como APSU, TIAMAT, ANSHAR, KISHAR y en ningún momento se dice que aparecieran sobre la Tierra. Existieron antes de que se creara la Tierra, son los cuerpos celestes que componen nuestro sistema solar y los llamados mitos sumerios referentes a estos seres celestes son conceptos cosmológicos precisos y científicamente admisibles sobre la creación de nuestro sistema solar.

También hubo dioses menores que fueron de la Tierra. Sus centros de culto eran en mayor parte, ciudades de provincia; eran deidades locales. En el mejor de los casos, encargados de algunas operaciones limitadas. Por ejemplo, la diosa NIN.KASHI (dama-cerveza), supervisaba la preparación de bebidas. De estas deidades no existen relatos heroicos, No disponían de armas impresionantes y los demás dioses no se estremecían ante sus órdenes. Recuerdan a aquel grupo de dioses jóvenes que desfilaban últimos en la procesión pétrea de la hitita ciudad de YAZILIKAYA.

Entre los dos grupos estaban los Dioses del Cielo y de la Tierra, llamados antiguos, los «de antaño» de los relatos épicos que según las creencias sumerias, bajaron a la Tierra desde los cielos. Eran dioses nacionales e internacionales. Algunos de ellos presentes y activos en la Tierra, antes que hubiera Hombres en ella, cuya existencia fue resultado de una deliberada empresa creadora por parte de estos dioses. Poderosos, capaces de hazañas más allá de las capacidades o de la comprensión de los mortales; tenían aspecto humano, comían y bebían como ellos, exhibían todo tipo de emociones humanas desde el amor y el odio hasta la lealtad y la infidelidad. Aunque los papeles y la posición jerárquica de algunos pudieron cambiar con los milenios, nunca perdieron su alta posición y su veneración. A medida que observamos más de cerca este grupo central, vemos emerger una dinastía de dioses, una familia divina, estrechamente relacionada entre sí y sin embargo, amargamente dividida.

 

Para cuando los hititas y sus escritos fueron recuperados del olvido, los expertos ya habían determinado que antes que las civilizaciones hititas y egipcias, antes que Asiría y Babilonia, incluso antes que ACAD, floreció en el sur de Mesopotamia la alta civilización de Sumer. Todas las demás no fueron más que retoños de aquella civilización, la primera conocida. Fue en Sumer donde se hicieron los primeros registros de relatos de dioses y hombres, donde se inscribieron gran cantidad de textos, más de los que se pueda imaginar y más detallados de lo que se podría esperar. Y fue allí donde tuvieron su origen los registros escritos de la historia y la prehistoria de nuestro planeta. Les llamamos LAS CRÓNICAS DE LA TIERRA.

El descubrimiento y la investigación acerca de las civilizaciones antiguas se han convertido en un proceso en el cual el asombro y la aceptación de hechos increíbles se han convertido en la norma. Los monumentos de la antigüedad, pirámides, zigurats, inmensas plataformas, ruinas COLUMNADAS y piedras talladas habrían quedado como enigmas, como evidencias mudas de acontecimientos pasados, de no ser por la Palabra Escrita. Si no fuera por esto, los monumentos antiguos habrían seguido siendo complejos rompecabezas: su edad, incierta; sus creadores, oscuros; su propósito, poco claro.

Lo que sabemos, se lo debemos a los antiguos escribas que, prolífica y meticulosamente, utilizaron monumentos, objetos, cimientos, ladrillos, utensilios o armas de cualquier material imaginable, como tentadoras pizarras sobre las cuales escribir nombres o registrar acontecimientos.

Por encima de todo, tenemos las tablillas de arcilla: trozos aplanados de arcilla húmeda, algunas lo suficientemente pequeños como para caber en la palma de la mano, sobre las cuales el escriba estampaba diestramente con el punzón los símbolos que formarían las sílabas, las palabras y las oraciones. Después, dejarían secar la tablilla (o la secarían en un horno), creando así un registro permanente que sobreviviría a milenios de erosiones naturales y de destructividad humana.

En todas partes, en centros de comercio o de administración, en templos y palacios, por todo el Oriente Próximo de la antigüedad, encontramos archivos oficiales y privados repletos de tablillas como éstas; e incluso verdaderas bibliotecas donde las tablillas, decenas de miles de ellas, estaban pulcramente dispuestas por temas y numeradas, con los contenidos detallados y el nombre del escriba. E, invariablemente, todas las que trataban de historia o de ciencia de los dioses, se identificaban como copias de tablillas anteriores, tablillas escritas en la «lengua de antaño».

Aun con el asombro que les provocó a los arqueólogos descubrir la grandeza de Asiria y Babilonia, todavía se quedaron más desconcertados al saber, por sus inscripciones, de la existencia de las «ciudades de antaño».

¿Y qué significaba el título de «rey de SUMER Y ACAD» que los reyes de estos imperios tanto codiciaban?

Sólo cuando se descubrieron los registros relativos a Sargón de AGADÉ, fue cuando los eruditos modernos pudieron convencerse de que, medio milenio antes de que florecieran Asiria y Babilonia, había existido en Mesopotamia un gran reino, el Reino de ACAD.

Tremendamente asombrados, los expertos leyeron en estos registros que Sargón, «derrotó a Uruk y echó abajo sus murallas… Sargón, rey de AGADÉ, venció a los habitantes de Ur… Él derrotó a E-NIMMAR y echó abajo sus murallas, y devastó su territorio desde Lagash hasta el mar. Lavaron sus armas en el mar. En la batalla con los habitantes de UMMA resultó victorioso…».

Los expertos no se lo podían creer: ¿acaso había centros urbanos, ciudades amuralladas, aún antes de Sargón de AGADÉ, antes del 2500 a.C.?

Como sabemos ahora, sí que los había. Eran las ciudades y los centros urbanos de Sumer, la «Sumer» del título «rey de Sumer y ACAD».

Y, tal como un siglo de descubrimientos arqueológicos y de investigación erudita han dejado claro, fue el lugar en donde comenzó la Civilización, hace casi seis mil años; donde aparecieron súbita e inexplicablemente, como de la nada,

  • una lengua escrita y una literatura
  • reyes y sacerdotes
  • escuelas y templos
  • médicos y astrónomos
  • altos edificios, canales, muelles y barcos
  • una agricultura intensiva, una avanzada metalurgia
  • una industria textil
  • mercado y comercio
  • 8leyes y conceptos de justicia y moralidad
  • teorías cosmológicas
  • relatos y registros históricos y prehistóricos

En todos estos escritos, sean largos relatos épicos o proverbios de dos líneas, sean inscripciones mundanas o divinas, emergen los mismos hechos como principios inquebrantables de los sumerios y de los pueblos que les siguieron: en el pasado, los DIN.GIR -«Los Justos de las Naves Voladoras», los seres a los que los griegos comenzaron a llamar «dioses»- vinieron a la Tierra desde su propio planeta.

Eligieron el sur de Mesopotamia como hogar lejos del hogar. Llamaron al país KI.EN.GIR -«Tierra del Señor de las Naves Voladoras» (en acadio, SHUMER, significa «Tierra de los Guardianes») y establecieron allí sus primeros asentamientos en la Tierra.

La afirmación de que los primeros en hacer poblaciones en la Tierra fueran astronautas de otro planeta no la hicieron los sumerios a la ligera. Un texto tras otro, cada vez que se recordaba el punto de inicio, siempre era éste: 432.000 años antes del Diluvio, los DIN.GIR («Los Justos de las Naves Voladoras») bajaron a la Tierra desde su propio planeta.

Los sumerios lo consideraban el duodécimo planeta del Sistema Solar, un sistema compuesto por el Sol en el centro, la Luna, los nueve planetas que conocemos hoy en día y un planeta más grande cuya órbita duraba un SHAR, 3.600 años terrestres.

Según ellos, esta órbita lleva al planeta a una «estación» en los distantes cielos para devolverlo después al vecindario de la Tierra, pasando entre Marte y Júpiter. En esta situación, representada en un antiguo dibujo sumerio de 4.500 años de antigüedad, el planeta recibía el nombre de NIBIRU «Cruce», y su símbolo era la Cruz.

Sabemos por numerosos textos antiguos, que el líder de los astronautas que llegaron a la Tierra desde Nibiru se llamaba E.A «Aquel Cuya Casa Es Agua»; después de aterrizar y de establecerse en Eridú, la primera Base Tierra, asumió el título de EN.KI «Señor de la Tierra».

En las ruinas de Sumer, se encontró un texto que registra su aterrizaje en la Tierra, tratado en primera persona: Cuando llegué a la Tierra había muchos lugares inundados. Cuando llegué, sus verdes praderas, elevaciones y montículos se amontonaron por mandato mío. Construí mi casa en un lugar puro…  Mi casa su sombra se extiende por el Pantano de la Serpiente.

El texto pasa a describir después los esfuerzos de Ea en las grandes obras de construcción que se emprendieron en las tierras pantanosas de la cabecera del Golfo Pérsico: él mismo hizo un estudio de aquellas tierras, diseñó canales de drenaje y de control de agua, construyó diques, excavó zanjas y levantó estructuras de ladrillos hechos a partir de las arcillas de la zona. Unió con canales los ríos Tigris y Éufrates, y en los límites de las tierras pantanosas construyó su Casa de Agua, con un embarcadero y otras instalaciones.

Todo esto tenía un motivo. En su planeta hacía falta oro. No para la joyería u otros usos frívolos, pues en ningún momento durante los milenios que siguieron se les vio a estos visitantes de la Tierra llevar Joyas de oro. Se necesitaba para los programas espaciales de los nibirianos, como se hace evidente en las referencias de los textos hindúes que dicen que los carros celestes se cubrían de oro; ciertamente, el oro es vital en muchos aspectos para los instrumentos y los vehículos espaciales terrestres de la actualidad.

Pero no o si sea ésa la única razón para que los nibirianos buscaran con gran a intensidad oro en la Tierra, ni para que hicieran tan inmensos esfuerzos por obtenerlo y transferirlo en grandes cantidades a su propio planeta. Este metal tiene unas propiedades únicas, que lo convertían en una necesidad vital para ellos, pues tenía que ver con su propia supervivencia en el planeta de origen; en la medida de nuestra limitada comprensión, quizás necesitaran el oro para suspenderlo en partículas en la evanescente atmósfera de Nibiru, evitando así una disipación crítica.

Ea, que era hijo del soberano de Nibiru, fue una buena elección para esta misión. Era un brillante científico e ingeniero al que llamaban NU.DIM.MUD, «El Que Elabora Cosas».

El plan, tal como indicaba su nombre-epíteto, E.A., consistía en extraer el oro de las aguas del tranquilo Golfo Pérsico y de las poco profundas tierras pantanosas adyacentes que se extienden desde el golfo hacia el interior, en Mesopotamia. En las representaciones sumerias se ve a Ea como señor de las aguas fluentes, sentado en un laboratorio y rodeado de matraces interconectados.

Pero la continuación del relato sugiere que no todo iría bien con estos planes. La producción de oro era bastante inferior a las expectativas y, con el fin de acelerarla, se envió a la Tierra más astronautas de base llamados Anunnaki «Aquellos Que Del Cielo a la Tierra Vinieron», en grupos de cincuenta y uno de los textos dice que uno de estos grupos iba liderado por el primogénito de Enki, MAR.DUK. Habla de un mensaje urgente de Marduk a su padre, en el que se habla de una casi catástrofe en el vuelo a la Tierra, al pasar una nave espacial por las cercanías de uno de los grandes planetas del Sistema Solar (probablemente Júpiter y estar a punto de colisionar con uno de sus satélites. Al describir el «ataque» sobre la nave espacial, el excitado Marduk le decía a su padre: Ha sido creado como un arma; ha embestido como la muerte… A los Anunnaki, que eran cincuenta, los ha destruido… El Orbitador Supremo, que vuela como un ave ha sido herido en el pecho.

El grabado de un sello cilíndrico sumerio puede ilustrar muy bien la escena del Señor Tierra a la izquierda dando la bienvenida ansiosamente a su hijo, vestido de astronauta a la derecha, mientras la nave espacial deja Marte la estrella de seis puntas y se acerca a la Tierra el séptimo planeta contando desde el exterior, simbolizada por los siete puntos y representada junto con la Luna.

En el planeta madre, donde el padre de Enki, AN Anu en acadio era el soberano, los progresos de las partidas de aterrizaje se seguían con ansiedad y expectación. Después, aparecería la impaciencia por los lentos progresos y más tarde, la desilusión. Evidentemente, los planes para extraer oro del agua del mar a través de procesos de laboratorio no funcionaron como se esperaba. Pero la necesidad de oro era apremiante y los Anunnaki se enfrentaban a una difícil decisión: abandonar el proyecto cosa que no podían hacer o intentar conseguir oro de otra manera: A través de la minería, pues los Anunnaki sabían para entonces que el oro se podía obtener de forma natural y en abundancia en el AB.ZU «El Origen Primitivo», en el continente africano. En las lenguas semitas, que evolucionaron del sumerio, ZA-AB Abzu al revés, sigue siendo el término empleado para designar al oro hasta el día de hoy.

Sin embargo, había un importante problema. El oro de África había que extraerlo de las profundidades de la tierra a través de una explotación minera y no se podía tomar a la ligera una decisión de largo alcance, como la que suponía cambiar el sofisticado proceso de tratamiento del agua por el de una agotadora faena bajo tierra. Está claro que la nueva empresa iba a precisar de un mayor número de Anunnaki, una colonia minera en «el lugar de los brillantes filones», una ampliación de instalaciones en Mesopotamia y una flota de cargueros de mineral MA.GUR UR.NU AB.ZU «Barcos para Minerales del Abzu» para conectarlas ambas.

 

CÓDIGO DE CONDUCTA SEXUAL. Anu creyó que Enki no podría manejarlo todo por sí mismo y ocho SHAR’S después del aterrizaje de Enki, 28.800 años terrestres, vino a la Tierra para ver las cosas por sí mismo acompañado por el Heredero Aparente EN.LIL «Señor del Mando», de quien Anu pensó que podría hacerse cargo de la misión en la Tierra y organizar los envíos de oro hacia Nibiru.

Quizás fuera necesaria la elección de Enlil para la misión, pero también debió ser angustiosa, pues iba a agudizar la rivalidad y los celos entre los dos hermanastros, dado que Enki era el hijo primogénito que Anu había tenido con Id, una de sus seis concubinas y hubiera sido de esperar que sucediera a Anu en el trono de Nibiru. Pero después al igual que en el relato bíblico de Abraham, su concubina Agar y su hermanastra y esposa Sara, la hermanastra y esposa de ANU, ANTUM le dio un hijo, Enlil; y según las leyes de sucesión de Nibiru fielmente adoptadas por el patriarca bíblico, Enlil se convirtió en el heredero legal en lugar de Enki. Y ahora aquel rival, aquél que le había robado a Enki su derecho de nacimiento, venía a la Tierra para tomar el mando. No se puede recalcar suficientemente la importancia del linaje y la genealogía en las Guerras de los Dioses, en las luchas por la sucesión y la supremacía tanto en Nibiru como, posteriormente, en la Tierra. A medida que desenmarañamos la desconcertante insistencia y ferocidad de las guerras de los dioses, intentando encajarlas en el entramado de la historia y la prehistoria, va quedando claro que estas guerras tuvieron su origen en un código de conducta sexual basada no en la moralidad, sino en consideraciones de pureza genética, subyace una intrincada genealogía que determina la jerarquía y la sucesión y los actos sexuales no se juzgaban por su ternura o su violencia, sino por su propósito y resultados. 

Existe un relato sumerio en donde Enlil, comandante en jefe de los Anunnaki, se encapricha de una joven niñera a la que ve nadando desnuda en el río. La persuade para que salga a navegar con él y le hace el amor en contra de sus protestas. A pesar del rango, Enlil es arrestado por «los cincuenta dioses superiores» cuando vuelve a su ciudad, Nippur, y «los siete Anunnaki que juzgan» lo encuentran culpable de violación, sentenciándole al exilio en el Abzu. Se le perdonó al casarse con la joven diosa, que le había seguido al exilio.

Muchas canciones celebraban la historia de amor entre Inanna y un joven dios llamado Dumuzi, en los cuales sus «encuentros» se describían con una ternura conmovedora: Oh, que se pose su mano en la mía para mí. Oh, que se pose su corazón junto al mío para mí. No sólo es dulce dormir de la mano con él, lo más dulce de todo es también la dicha de unir corazón con corazón con él. Podemos comprender el tono aprobatorio del verso debido a que Dumuzi era el pretendido novio de Inanna, elegido por ella con la aprobación de su hermano Utu/Shamash.

Expliquemos un texto en el cual Inanna describe un apasionado romance con su propio hermano: Mi amado me encontró, disfrutó conmigo, se regocijó conmigo. El hermano me llevó a su casa, me echó en su dulce lecho… Al unísono, lo hicimos con la lengua al unísono, mi hermano de hermoso rostro lo hizo cincuenta veces. Esto sólo se puede comprender si tenemos en mente que el código prohibía el matrimonio, pero no las relaciones sexuales entre hermano y hermana, pero si se permitía el matrimonio con una hermanastra y los hijos varones tenidos con una hermanastra tenían prioridad en el orden jerárquico.

Y, aunque la violación estaba condenada, el sexo aun el irregular y violento se perdonaba si se hacía por motivos sucesorios al trono. En un largo relato se cuenta que Enki, buscando un hijo varón con su hermanastra Sud (también hermanastra de Enlil), la forzó cuando estaba sola y «derramó su semen en el útero». Luego, resultó tener una hija, en vez de un hijo, pero Enki no perdió el tiempo en hacerle el amor a la muchacha en cuanto se hizo, «joven y hermosa… Él disfrutó con ella, la abrazó, yació en su regazo; le tocó los muslos, le tocó el… con la joven cohabitó». Y esto siguió así, con una sucesión de jóvenes hijas, hasta que Sud le echó una maldición a Enki, que lo paralizó; sólo entonces dejó estas payasadas sexuales en busca de un heredero varón.

Cuando Enki llevó a cabo todas estas aventuras sexuales, ya estaba casado con Ninki, lo cual ilustra que el mismo código que condenaba la violación no prohibía las relaciones extramatrimoniales per se. Sabemos también que a los dioses se les permitía cualquier número de esposas y concubinas (un texto catalogado como CT-24 enumera a seis de las concubinas de Anu) pero si se casaban, tenía que elegir a una como esposa oficial prefiriendo para este papel, como ya hemos dicho, a una hermanastra.

Si al dios, aparte de su nombre y sus muchos epítetos, se le otorgaba un nombre por título, a su consorte oficial también se le honraba con la forma femenina de tal título. Así, cuando AN recibió su nombre por título «El Celestial», su consorte recibió el nombre de ANTU, Anu y ANTUM en acadio. La niñera que se casó con Enlil «Señor del Mando» recibió el nombre por título de NINLIL «Dama del Mando»; la esposa de Enki, DAMKINA, se llamó Ninki y así sucesivamente.

Debido a la importancia de las relaciones familiares entre los grandes Anunnaki, muchas de las llamadas Listas de Dioses compuestas por los antiguos escribas eran de naturaleza genealógica. En una de estas importantes listas, titulada por los antiguos escribas la serie de «AN: ILU ANUM», se enumeran «cuarenta y dos antepasados de Enlil», claramente dispuestos en 21 parejas divinas.

Esto debió ser una marca de gran linaje real, pues dos documentos similares de Anu enumeran también a sus 21 parejas ancestrales en Nibiru. Sabemos que los padres de Anu fueron AN.SHAR.GAL «Gran Príncipe del Cielo» y KI.SHAR.GAL «Gran Princesa del Suelo Firme».

Como sus nombres indican, no fueron la pareja reinante de Nibiru. Más bien, el padre fue el Gran Príncipe, es decir, el heredero aparente; y su esposa era la gran princesa, la hija primogénita del soberano con una esposa diferente y así, hermanastra de ANSHARGAL. En estos hechos genealógicos descansa la clave para comprender los acontecimientos en Nibiru antes de la llegada a la Tierra, así como en la Tierra posteriormente.

El que se enviase a Ea a la Tierra en busca de oro supone que los nibirianos ya sabían que podían encontrar en nuestro planeta este precioso metal bastante antes de que se enviara la misión. Y lo sabían porque quizás sondeaban la Tierra con satélites no tripulados, del mismo modo que lo hacemos con otros planetas de nuestro Sistema Solar o inspeccionaron la Tierra con algunos aterrizajes previos como hicimos con la Luna. De hecho, el aterrizaje de los nibirianos en Marte no se puede descartar cuando estamos leyendo textos que tratan de los viajes espaciales desde Nibiru a la Tierra.

 

AN/ANU. A la cabeza de la familia de Dioses del Cielo y de la Tierra estaba AN (ANU en los textos babilonios/asirios), el Gran Padre de los Dioses, el Rey de los Dioses. Su símbolo una estrella. En la escritura pictográfica sumeria, el signo estrella tenía también el significado de AN, de «cielos», «ser divino» o «dios» descendiente de AN. Este cuádruple significado se mantuvo a través de las eras, desde su forma pictográfica sumeria hasta la cuneiforme acadia y la estilizada babilonia y asiría. Se desvaneció desde el cuarto milenio a.C., hasta casi la época de Cristo, este símbolo precedía los nombres de los dioses, indicando que el nombre escrito no era de un mortal, sino de una deidad de origen celeste. Su reino, morada y sede de la realeza es la inmensidad de los cielos. Ahí era adonde iban los otros Dioses del Cielo y de la Tierra cuando necesitaban consejos o favores personales, donde se reunían en asamblea para zanjar disputas entre ellos mismos o para tomar decisiones importantes.

Numerosos textos describen el palacio de Anu (cuyos pórticos estaban custodiados por un dios del Árbol de la Verdad y un dios del Árbol de la Vida), así como su trono, el modo en que los demás dioses se aproximaban a él y cómo se sentaban en su presencia.

  • Los textos sumerios también recogieron casos en que incluso a los mortales se les permitió subir a la morada de Anu, la mayoría de las veces con el objeto de escapar a la mortalidad. Uno de estos relatos es el de ADAPA «modelo de Hombre», tan perfecto y tan leal al dios EA que le había creado, que EA lo dispuso todo para que fuera llevado hasta Anu. En ese momento EA describió a ADAPA lo que debía esperar. ADAPA, vas a ir ante Anu, el Rey; tendrás que tomar el camino hacia el Cielo. Cuando hayas ascendido hasta el Cielo y te hayas acercado al pórtico de Anu, el «Portador de Vida» y el «Cultivador de la Verdad» estarán de pie en el pórtico de Anu. Guiado por su creador, ADAPA «hasta el Cielo fue… ascendió al Cielo y se acercó al pórtico de Anu» Cuando se le ofreció la posibilidad de hacerse inmortal, ADAPA se negó a comer el Pan de la Vida, pensando que el enfurecido Anu le estaba ofreciendo alimentos envenenados. Así pues, se le devolvió a la Tierra como sacerdote ungido, pero mortal.
  • La afirmación sumeria de que los humanos podían ascender a la Morada Divina en los cielos encuentra eco en los relatos del A.T. sobre el ascenso a los cielos de Enoc y del profeta Elías.

Aunque Anu vivía en una Morada Celeste, los textos sumerios hablan de ocasiones en las que bajó a la Tierra, bien en tiempos de alguna crisis importante o con ocasión de visitas ceremoniales en las que iba acompañado por su esposa ANTU, o al menos una vez para celebrar los desposorios de su bisnieta IN.ANNA en la Tierra. Dado que no vivía de forma permanente en la Tierra, no parecía necesario darle exclusividad a su propia ciudad o centro de culto y la morada o «alta casa» erigida para él encontraba en Uruk la bíblica EREK, que fue dominio de la diosa Inanna. En la actualidad, en las ruinas de Uruk, hay un inmenso montículo artificial donde los arqueólogos han encontrado rastros de la construcción y reconstrucción del gran templo de Anu; aquí se han descubierto no menos de dieciocho estratos o escalones distintos, lo cual habla de razones convincentes para mantener el templo en este sagrado lugar.

Al templo de Anu se le llamó E.ANNA («casa de AN»). Este sencillo nombre se le aplicaba a una estructura que, al menos en algunos de sus niveles, merece contemplar. Era según los textos sumerios, «el santo E-Anna, el santuario puro» que Según la tradición, los mismos Grandes Dioses «habían dado forma a sus partes». «Su cornisa como de cobre», «sus paredes tocaban las nubes una noble morada»; «era una Casa de un encanto irresistible, con un atractivo infinito». También dejan claro el propósito del templo, pues lo llaman «la Casa para descender del Cielo».

Una tablilla del archivo de Uruk aporta luz cubre la pompa y boato que acompañaban la llegada de Anu y su esposa en «visita de estado». Debido al deterioro de la tablilla, solamente podemos leer lo relativo a la segunda mitad de las ceremonias, cuando Anu y Antu estaban ya sentados en el patio del templo. Los dioses, «exactamente en el mismo orden que antes», formaban entonces una procesión delante y detrás del portador del cetro. Ahí, el protocolo daba las siguientes instrucciones: La gente del País encenderá fuegos en sus casas y ofrecerá banquetes a todos los dioses… Los guardianes de las ciudades encenderán fuegos en las calles y en las plazas.

Su partida estaba planificada al día y al minuto. En el decimoséptimo día, cuarenta minutos después de salir el sol, se abrirá la puerta ante los dioses Anu y Antu, llegando el fin su estancia tras pasar la noche. Otro texto describe con toda probabilidad la partida: la comida de la mañana, los ensalmos, los apretones de manos (agarrarse de las manos) de los otros dioses y ser llevados al punto de partida sobre literas en forma de tronos sobre los hombros de los funcionarios del templo.

Existe una representación asiría de una procesión de dioses, bastante posterior en el tiempo que da una idea de la forma en que Anu y Antu eran llevados durante su procesión en Uruk.

Se recitaba en salmos especiales cuando la procesión atravesaba «la calle de los dioses»; luego, se cantaban otros salmos e himnos cuando se acercaban «al muelle sagrado» y cuando llegaban «al dique del barco de Anu».

Se procedía a las despedidas, se recitaban y cantaban más ensalmos «con gestos de levantar las manos». Después los sacerdotes y funcionarios del templo que habían llevado a los dioses, dirigidos por el sumo sacerdote, ofrecían una «oración de partida» especial.

« ¡Gran Anu, que el Cielo y la Tierra te bendigan!» entonaban 7 veces. Oraban por la bendición de los 7 dioses celestes e invocaban a los dioses que estaban en el Cielo y a los que estaban en la Tierra. Les daban la despedida de este modo:

¡Que los Dioses de lo Profundo y los Dioses de la Morada Divina os bendigan! ¡Que os bendigan a diario, cada día, de cada mes, de cada año! »

Entre los miles y miles de representaciones de los antiguos dioses que se han descubierto, ninguna parece representar a Anu. Sin embargo, nos observa desde cada estatua y cada retrato de cada rey que ha habido, desde la antigüedad hasta nuestros días. Pues Anu no era sólo el Gran Rey, Rey de los Dioses, sino aquel por cuya gracia los demás podían ser coronados como reyes.

Según la tradición sumeria, la soberanía emanaba de Anu y el término para designar la «Realeza» era ANUTU «ANU-EZA».

Las insignias de Anu son la tiara divino tocado, el cetro símbolo del poder y el báculo símbolo de la guía que proporciona el pastor. En la actualidad, el báculo del pastor se puede encontrar más en manos de obispos, pero la corona y el cetro los siguen llevando todos aquellos reyes que la Humanidad ha dejado en sus tronos.

No sabemos si estos aterrizajes tripulados premeditados tuvieron lugar en la Tierra ni cuándo, pero sí existe una antigua crónica que describe un primitivo aterrizaje en dramáticas circunstancias cuando el depuesto soberano de Nibiru escapó a la Tierra en su nave espacial, acontecimiento debió acaecer antes de que Ea fuera enviado a la Tierra por su padre, acontecimiento que convirtió a ANU en el soberano de Nibiru, en realidad, la usurpación del trono de Nibiru a cargo de Anu, información contenida en un texto cuya versión hitita ha recibido el título de La Realeza del Cielo y arroja luz sobre la vida en la corte real de Nibiru, al tiempo que cuenta los detalles de una traición digna de un drama shakespeariano que, cuando llegó al momento de la sucesión en Nibiru por muerte natural o de otro modo no fue ANSHARGAL padre de Anu y heredero aparente, el que ascendió al trono, sino un familiar llamado Alalu ALALUSH en el texto hitita quien Como gesto de reconciliación o por costumbre, designo a Anu copero real, una honrosa posición de confianza, que es conocida por diversos textos y representaciones reales de Oriente Próximo.

Y pasados nueve Shar’s, Anu ANUSH en el texto hitita «le dio batalla a Alalu» y lo depuso: En cierta ocasión en los días de antaño, ALALUSH era rey en el Cielo. ALALUSH estaba sentado en el trono; el poderoso ANUSH el primero entre los dioses, estaba de pie ante él: se postraba a sus pies, con la copa de la bebida en la mano. Durante nueve períodos, ALALUSH fue rey del Cielo. En el noveno período, ANUSH le dio batalla a ALALUSH. Fue entonces, según relata el antiguo texto, cuando tuvo lugar el dramático vuelo a la Tierra: ALALUSH fue derrotado, huyó ante ANUSH descendió a la oscura Tierra. ANUSH tomó asiento en el trono.

Aunque es muy posible que gran parte de lo relativo a la Tierra y sus recursos se conocieran en Nibiru aún antes del vuelo de Alalu, el hecho es que tenemos aquí el registro de la llegada a la Tierra de una nave espacial nibiriana anterior a la misión de Ea en nuestro planeta.

Las Listas de los Reyes Súmenos dicen que el primer administrador de Eridú se llamaba ALULIM, nombre que pudo ser otro epíteto de Ea/Enki, o quizás la interpretación sumeria del nombre de Alalu.

Así pues, uno podría pensar que, aunque depuesto, a Alalu le preocupara lo suficiente el destino de Nibiru como para informar a quien le había depuesto que había encontrado oro en las aguas de la Tierra. Pero no, ALALU pensaba en cómo recuperar el trono basado en el oro encontrado y su urgente requerimiento en Nibiru y tras algunas negociaciones entre usurpador y depuesto hubo reconciliación aparente, continuación Anu se apresuró a designar a KU-MARBI, nieto de Alalu como copero real y se dispuso el primer viaje de Enki.

Pero el gesto de reconciliación sólo hizo que la historia de Nibiru se repitiera. A pesar de todos los honores concedidos, el joven KUMARBI no podía olvidar que Anu había usurpado el trono de su abuelo y con el tiempo, la enemistad de KUMARBI hacia Anu se fue haciendo cada vez más obvia, hasta que Anu «no pudo soportar la mirada de los ojos de KUMARBI Y así fue que cuando decidió hacer su visita a la Tierra llevando consigo a su Heredero Aparente Enlil, Anu estimó conveniente llevarse también al joven KUMARBI. Pero estas dos decisiones, terminarían convirtiendo la visita en un rosario de conflictos y al menos para Anu, en algo sumamente angustioso.

La decisión de llevar a Enlil a la Tierra y ponerlo al mando de todo llevó a unas acaloradas discusiones con Enki, discusiones de las que hacen eco los textos descubiertos hasta ahora. El molesto Enki amenazaba con dejar la Tierra y volver a Nibiru, pero ANU no podía confiar en que no se atreviera a usurpar el trono allí y por otra parte y como un acuerdo, se quedara el mismo Anu en la Tierra, designando a Enlil como regente en Nibiru, no había seguridad en que la entregara al regreso de ANU.

Al final, se decidió echarlo a suertes: Que el destino determinara lo que había de ser.

El reparto de poderes que tuvo lugar entonces se menciona una y otra vez en los textos sumerios y acadios. Una de las Crónicas de la Tierra conocidas más largas es La Epopeya de ATRA-HASIS, que registra la extracción de suertes y sus resultados: Los dioses se tomaron de las manos, después sacaron suertes y repartieron: Anu se fue al cielo; a Enlil se le asignó la Tierra; el mar, que a la tierra como un lazo circunda, se le dio al príncipe Enki. Enki bajó al Abzu, asumió la soberanía del Abzu. Convencido de que se las había ingeniado para separar a los dos hermanos rivales, «Anu subió al Cielo» de la tierra donde le aguardaba un inesperado giro de los acontecimientos.

Quizás como precaución, a KUMARBI se le dejó en la plataforma orbital de la Tierra y cuando Anu volvió a ella, listo para partir en su largo viaje de vuelta a Nibiru, KUMARBI, enfurecido, se le enfrentó con duras palabras que no tardaron en dar paso a una reyerta: «ANU le dio batalla a KUMARBI, KUMARBI le dio batalla a ANU».

En cierto momento, KUMARBI se impuso a Anu en la pelea, y «Anu forcejeó para liberarse de las manos de KUMARBI». Pero KUMARBI aún pudo agarrar por los pies a Anu y «le mordió entre las rodillas», hiriendo a Anu en su «virilidad». Se han encontrado antiguas representaciones acerca de este hecho (Fig. 23 a), así como del hábito de los Anunnaki en la lucha (Fig. 23 b) de herir al otro en los genitales. Mutilado y con dolor, Anu emprendió el camino de vuelta hacia Nibiru, dejando a KUMARBI detrás, con los astronautas que tripulaban las plataformas orbitales y la lanzadera. Pero, antes de partir, le lanzó una maldición a KUMARBI, la de «tres monstruos en su vientre».

Son evidentes las similitudes de este relato hitita con el relato griego de la castración de Urano a manos de Crono, así como con la imagen de Crono tragándose a sus hijos. Y como en los relatos griegos, este episodio monta el escenario para las guerras entre los dioses y los Titanes.

Tras la partida de Anu, la Misión Tierra se lanzó en serio.

 

EN.LIL, LA SEGUNDA DEIDAD EN PODER DEL PANTEÓN SUMERIO. Dios del Cielo y la Tierra, prototipo y Padre de hombres y los posteriores Dioses de las Tormentas que encabezaban los panteones del mundo antiguo, Dador de la Agricultura, su nombre significa Señor del Espacio Aéreo… estos eran algunos de los atributos que hablaban de su grandeza y poderes.

No Era el hijo mayor ni el primogénito de Anu, nacido en la Morada Celeste de su Padre. En algún momento de los tiempos más antiguos, descendió a la Tierra y se convirtió en el principal Dios del Cielo y la Tierra. Jefe Ejecutivo de la Asamblea de Dioses, Cuando los dioses se reunían en asamblea en la Morada Celeste, Enlil presidía las reuniones en compañía de su padre. Cuando se reunían en asamblea en la Tierra, se encontraban en la corte de Enlil, en el recinto divino de Nippur, la ciudad dedicada a Enlil, además de ser el sitio donde se encontraba su principal templo, el E.KUR («casa que es como una montaña»).

No sólo los sumerios tenían a ENLIL por supremo, sino también los dioses de Sumer y le llamaban Soberano de Todas las Tierras dejando claro que «en el Cielo él es el Príncipe; En la Tierra él es el Jefe».

Sus «palabras (mandatos) en las alturas hacen temblar los Cielos; abajo hacen que la Tierra se estremezca»: Enlil, cuyos mandatos llegan lejos; sus «declaraciones invariables»; cuya «palabra» es noble y santa; cuyas declaraciones son invariables; que decreta destinos hasta el distante futuro… Los de la Tierra se inclinan gustosamente ante él; los dioses Celestiales que están en la Tierra se humillan ante él; Permanecen fielmente junto a él, según las instrucciones.

Llegó a la Tierra mucho antes que se adecuara y se civilizara. Un «Himno a Enlil, el Caritativo» narra los muchos aspectos de la sociedad y la civilización que no habrían llegado a existir de no ser por sus instrucciones para «ejecutar sus órdenes en todas partes». No se construirían ciudades, ni fundarían poblados; ni construirían establos, ni levantarían rediles; ni reyes serían coronados, ni sumos sacerdotes nacidos. Llegó a la Tierra antes que las «Gentes de Cabeza Negra» fueran creadas (apodo sumerio para la Humanidad), podía «elevar los rayos que buscan el corazón de todas las tierras» – «ojos que Pueden explorar todas las tierras». Durante sus tiempos levantó la impresionante ciudad de Nippur centro particular suyo o «puesto de mando» al cual Cielo y Tierra estaban conectados a través de algún tipo de «enlace» llamado DUR.AN.KI «enlace cielo-tierra» y usaban el lenguaje poético para relatar sus primeras acciones en la Tierra:

  • Enlil, cuando señalaste los poblados divinos en la Tierra, Nippur levantaste como tu propia ciudad. La Ciudad de la Tierra, la noble, tu lugar puro cuya agua es dulce. Fundaste el DUR-AN-KI en el centro de las cuatro esquinas del mundo.
  • Además de ser jefe de los dioses, se le tenía por supremo Señor de Sumer a veces llamada simplemente «El País» y de las «Gentes de Cabeza Negra». Un salmo sumerio habla con veneración de su dios:
  • El Señor, que conoce el destino de El País, digno de confianza en su profesión;
  • Enlil, que conoce el destino de Sumer, digno de confianza en su profesión;
  • Padre Enlil, Señor de todas las tierras;
  • Padre Enlil, Señor del Mandato Justo;
  • Padre Enlil, pastor de los Cabezas Negras… de la Montaña del Amanecer a la Montaña del Ocaso,
  • No hay otro Señor en la Tierra; sólo tú eres Rey.

Los sumerios reverenciaban a Enlil por gratitud. Se aseguraba de que las sentencias de la Asamblea en contra de la Humanidad se llevaran a efecto; era su «viento» el que soplaba tormentas devastadoras contra las ciudades ofensoras. Era él que buscaba la destrucción de la Humanidad cuando el Diluvio, pero también el que cuando estaba en paz con el género humano, se convertía en un dios amable que concedía favores.

Dispensador de Realeza, Elegía a los reyes que tenían que gobernar a la Humanidad no como soberanos, sino como sus servidores a los que se les confiaba la administración de las leyes divinas de justicia. Así pues, los reyes sumerios, acadios y babilonios abrían sus inscripciones de auto adoración describiendo los había llamado a la Realeza. Estas «llamadas» promulgadas por Enlil en su propio nombre y en el de su padre Anu le concedían legitimidad al gobernante y delimitaban sus funciones. Hammurabi, que reconocía a Marduk como dios nacional de Babilonia, afirmó en el prefacio de su código legal que «Anu y Enlil me nombraron para promover el bienestar del pueblo… para hacer que la justicia prevalezca en la tierra».

Sin embargo, era tan humano como cualquier joven capaz de dejarse seducir por una belleza desnuda; sujeto a leyes morales impuestas por la comunidad de los dioses, transgresiones que se castigaban con el destierro y ni siquiera era inmune a las quejas de los mortales. Al menos, que se sepa, consta un caso en la que un rey sumerio de Ur se quejó directamente a la Asamblea de los Dioses de que toda una serie de males que habían caído sobre Ur y sus gentes podían deberse al desafortunado hecho de que «Enlil le había dado la realeza a un hombre indigno… que no era de simiente sumeria».

NINLIL. Fue en aquellos primeros días, cuando Enlil conoció a la diosa que acabaría convirtiéndose en su esposa. Según una versión. Vio a su futura novia desnuda, mientras se bañaba en el riachuelo de Nippur. Fue amor a primera vista no necesariamente con matrimonio en mente: El pastor Enlil, que decreta los destinos, el del Brillante Ojo, la vio. El señor le habla a ella de relaciones sexuales; ella no está dispuesta. Enlil le habla a ella de relaciones sexuales; ella no está dispuesta: «Mi vagina es demasiado pequeña (dice ella), no sabe de la cópula; mis labios son demasiado pequeños, no saben besar.»

  • Pero Enlil no aceptó un no por respuesta. Le reveló a su chambelán NUSHKU su ardiente deseo por «la joven doncella» que se llamaba SUD «la niñera» y que vivía con su madre en E.RESH «casa perfumada». NUSHKU le sugirió un paseo en barca y le trajo una barca Enlil. Persuadió a Sud para salir a navegar con él y una vez estuvieron en la barca, la violó.
  • El antiguo relato cuenta entonces que, aunque Enlil era el jefe de los dioses, éstos se enfurecieron tanto por lo que había hecho que lo detuvieron y lo desterraron al Mundo Inferior. « ¡Enlil, el inmoral!», le gritaban. « ¡Vete de la ciudad!» Sud, embarazada de Enlil, lo siguió y se casó con él. Otra versión dice que Enlil, arrepentido, buscó a la joven y envió a su chambelán para que le pidiera a su madre la mano de la hija. Sud se convirtió en la esposa de Enlil y éste le otorgó el título de LIL «señora del espacio aéreo». Lo que no sabían ni él ni los dioses que le desterraron es que no fue Enlil el que sedujo a NINLIL, sino al revés. Ella se bañó desnuda en el riachuelo por instrucciones de su madre con la esperanza de que Enlil, que solía pasear junto al arroyo se percatara de su presencia y deseara «abrazarla y besarla». NINLIL fue tenida en muy alta estima a partir del momento en que Enlil le dio «la prenda de señoría». Con una única excepción, que según creemos, tuvo que ver con la sucesión dinástica, no se conocen más indiscreciones de Enlil. Una tablilla votiva encontrada en Nippur muestra a Enlil y a NINLIL en su templo mientras se les sirven alimentos y bebida. La tablilla fue encargada por Ur-Enlil, el «Criado de Enlil».

Es fundamental el papel que jugaba Enlil en los asuntos divinos y mortales de la Tierra y cómo sus distintos hijos, combatieron entre ellos y con otros por la sucesión divina, dando origen a relatos posteriores sobre batallas entre dioses.

Enlil tuvo tres hijos que jugaron importantes papeles tanto en asuntos divinos como humanos:

  • NINURTA, que, por ser hijo de Enlil y de su hermana NINHURSAG era su sucesor legal;
  • NANNA/SIN, primogénito de Enlil con su esposa oficial NINLIL y
  • Un hijo menor con NINLIL llamado ISH.KUR «montañoso», «lejana tierra montañosa», al que con más frecuencia se le llamaba Adad «amado». Como hermano de Sin y tío de Utu e Innata, Adad parece haberse sentido más en casa con ellos que en su propia casa.

 

EL DIOS ADAD. Los textos sumerios los sitúan juntos constantemente. En las ceremonias relacionadas con la visita de Anu a Uruk también se habla de los cuatro como un grupo. Un texto, en el que se describe la entrada en la corte de Anu, afirma que a la sala del trono se llegaba a través del «pórtico de Sin, Shamash, Adad e ISHTAR». Otro texto publicado por primera vez por V. K. SHILEIKO (Academia Rusa de la Historia de las Culturas), describe poéticamente a los 4 mientras se retiran juntos por la noche. Entre ADAD e ISHTAR parece haber habido la mayor de las afinidades, e incluso se les suele representar a los dos juntos como en un relieve en el que se muestra a un soberano asirio que es bendecido por Adad que sostiene el anillo y el rayo y por ISHTAR, que sujeta su arco. La tercera deidad está demasiado mutilada como para ser identificada.

No fue ésta «afinidad» una relación platónica, a la vista del «talante» de ISHTAR. En el bíblico Cantar de los Cantares, la juguetona muchacha llama a su amante “DOD” que significa tanto «amante» como «tío»; Se le dio a ISHKUR el nombre de ADAD derivación de la palabra sumeria DA.DA debido a que el tío era el amante?

Pero ISHKUR (ADAD) no era sólo un playboy; era un dios poderoso dotado por su padre Enlil con los poderes y prerrogativas de un dios de las tormentas. Como tal, se le reverenció como el hurrita/hitita Teshub y el URARTEO TESHUBU «el que sopla el viento», el AMORITA RAMANU «tronador», el cananeo RAGIMU «el que envía el granizo», el indoeuropeo BURIASH «hacedor de luz», el semita MEIR «el que ilumina» los cielos.

Una lista de dioses que se conserva en el Museo Británico, según HANS SCHLOBIES en “DER AKKADISCHE WETTERGOTT IN MESOPOTAMIEN“, aclara que ISHKUR era ciertamente un señor divino en tierras muy lejanas de Sumer y ACAD. Como los textos sumerios revelan, esto no fue un accidente. Enlil deliberadamente estimó oportuno enviar a su hijo menor para que se convirtiera en «Deidad Residente» concediéndole un dominio en las tierras montañosas del norte y el oeste de Mesopotamia, para mantenerle al margen de las peligrosas batallas de sucesión. Se han encontrado diversos relatos épicos sumerios en los que se habla de las discusiones e incluso sangrientas luchas entre los dioses más jóvenes. En muchos sellos cilíndricos se representan escenas de dioses combatiendo entre sí; la rivalidad original entre Enki y Enlil siguió adelante y se intensificó entre sus hijos, con ocasionales enfrentamientos también entre hermanos, un relato divino de Caín y Abel. Algunas de estas batallas se llevaron a cabo contra una deidad llamada KUR con toda probabilidad, ISHKUR-ADAD.

 

E.A – EN.KI EL TERCER GRAN DIOS DE SUMER OTRO HIJO DE ANU. Al igual que su hermano Enlil, EA era un Dios del Cielo y la Tierra, una deidad de origen celeste que había bajado a la Tierra antes de que hubiera población o civilización sobre la Tierra, relacionada con una época en la que las aguas del Golfo Pérsico entraban en tierra firme mucho más allá de lo que vemos hoy en día, convirtiendo en pantanosa la parte sur del país.

EA «casa-agua» era maestro en ingeniería, planificó y supervisó la construcción de canales, de diques en los ríos, así como el drenaje de los pantanos. Le encantaba salir a navegar por estos cursos de agua y de modo especial, por los pantanos. Las aguas eran su hogar y también era «Señor de las Aguas Saladas», los mares y los océanos. Construyó su «gran casa» en la ciudad que fundó al filo de las tierras pantanosas, la ciudad llamada HA.A.KI «lugar de los peces agua» también conocida como E.RI.DU «hogar de ir desde lejos». Los textos sumerios hablan repetidamente de una época muy antigua en la que los tres Grandes Dioses se repartieron los reinos entre ellos. «Los mares se los dieron a Enki, el Príncipe de la Tierra», dándole así «el gobierno del APSU» lo «Profundo» y como Señor de los Mares, construyó barcos que navegaban hasta tierras lejanas y en especial, a lugares desde donde se traían metales preciosos y piedras semipreciosas. Los sellos cilíndricos sumerios más antiguos representan a EA como un dios rodeado de ríos afluentes en los que a veces se veían peces y lo Relacionaban con la Luna indicada por su creciente, basados en que la Luna provoca las mareas. No hay duda, en lo referente a esta imagen astral, a EA se le dio el epíteto de NIN.IGI.KU (señor brillo-ojo).

De los seis hijos conocidos de EA-Enki, tres fueron protagonistas de distintos relatos sumerios:

  • El primogénito MARDUK, que con el tiempo usurpó la supremacía; MAR.DUK «hijo del montículo Puro», primogénito de Enki y su esposa DAM.KI.NA.
  • NERGAL, que se convirtió en soberano del Mundo Inferior y
  • DUMUZI, que se casó con INANNA-ISHTAR.

«Cuando me acerqué al país, estaba inundado en gran parte» Después, describe la serie de acciones que emprendió para hacerla habitable: llenó el río Tigris con frescas «aguas dadoras de vida»; nombró a un dios para que supervisara la construcción de canales que hicieran navegables el Tigris y el Éufrates; descongestionó las tierras pantanosas, llenándolas de peces; haciendo un refugio para aves de todos los tipos y haciendo crecer allí carrizos que pudieran servir como material de construcción. Centrándose después en la tierra seca, EA decía que fue quien dio a la humanidad el conocimiento de la agricultura, «dirigió el arado y el yugo… abrió los sagrados surcos… construyó establos… levantó rediles». Después, el auto-adulatorio texto llamado por los expertos «Enki y la Ordenación del Mundo» dice que trajo a la Tierra las artes de la elaboración de ladrillos, de la construcción de moradas y ciudades, de la metalurgia, etc.

Muchos textos lo presentan como al que trajo la civilización, el mayor benefactor de la Humanidad y su principal defensor en los consejos de los dioses como en el caso del diluvio. En los textos sumerios y acadios sobre el Diluvio es donde se debe buscar los orígenes del relato bíblico. EA desafiando la decisión de la Asamblea de Dioses, permitió escapar del desastre a un seguidor de confianza el «Noé» mesopotámico.

Los textos sumerios y acadios, así como el A.T., se adhieren a la creencia de que un dios o los dioses crearon al Hombre por medio de un acto consciente y deliberado. Atribuyen a Ea un papel clave en todo esto. Como científico jefe de los dioses, EA fue quien diseñó el método y el proceso de creación Hombre. Con tal afinidad con la «creación» del Hombre, no es de sorprender que fuera el que guio a ADAPA el «hombre modelo» creado por la «sabiduría» de EA a la morada de Anu en los cielos, desafiando la determinación de los dioses de negarle la «vida eterna» a la Humanidad.

EA se puso del lado del Hombre no simplemente porque tuvo que ver con su creación, sino que hubo otro motivo más subjetivo, los constantes desafíos de EA tanto en temas humanos como divinos, tenían como objetivo principal frustrar las decisiones o los planes que emanaban de Enlil. Los archivos están repletos de alusiones a los abrasadores celos que sentía EA por su hermano Enlil.

El otro nombre de EA y quizás el primero era EN.KI «señor de la Tierra» y Los textos que hablan del reparto del mundo entre los tres dioses sugieren que EA perdió el dominio de la Tierra en favor de su hermano Enlil por el simple método de echarlo a suertes: Los dioses habían estrechado las manos, habían repartido suertes y habían hecho las divisiones. Entonces, Anu subió al Cielo; A Enlil, la Tierra se le sometió. Los mares, rodeados como con un lazo, se le dieron a Enki, el Príncipe de la Tierra. Aun con la amargura que pudo sentir EA/Enki con aquel reparto, parece que esto no hizo más que alimentar un resentimiento mucho más profundo como nos la da el mismo Enki en su autobiografía: Era él, y no Enlil, el primogénito, según afirma Enki; Era él, por tanto, y no Enlil, el que debía ser heredero de Anu: «Mi padre, el rey del universo, me puso delante en el universo…  Yo soy la semilla fértil, engendrada por el Gran Toro Salvaje; Yo soy el hijo primogénito de Anu. Yo soy el Gran Hermano de los dioses… Yo soy el que nació como primer hijo del divino Anu.»

Si damos por supuesto que los códigos legales que regían la vida de los mortales en el antiguo Oriente Próximo fueron dados por los dioses, tendremos que convenir en que las leyes sociales y familiares que se aplicaban a los hombres eran una copia de aquellas otras que se aplicaban entre los dioses. Archivos judiciales y familiares encontrados en sitios como MARI y NUZI confirman que las costumbres y leyes bíblicas por las cuales se guiaban los patriarcas hebreos eran las mismas a las que se sometían reyes y nobles por todo el Oriente Próximo de la antigüedad. Los problemas de sucesión que los patriarcas tuvieron que afrontar son, por tanto, sumamente esclarecedores.

Abraham, privado de sucesión por la aparente esterilidad de su esposa Sara, tuvo un primogénito con su criada. Sin embargo, este hijo (Ismael) fue excluido de la sucesión patriarcal tan pronto como Sara le dio a Abraham un hijo, Isaac.

Rebeca esposa de Isaac, quedó embarazada de gemelos. Técnicamente, el primero en nacer fue Esaú, un sujeto rudo y de cabello rojizo. Después, agarrando el talón de Esaú, salió Jacob, más refinado y preferido por Rebeca. Cuando Isaac, anciano y medio ciego estaba a punto de anunciar su testamento, Rebeca utilizó un ardid para que la bendición de la sucesión recayera sobre Jacob en vez de sobre Esaú.

Los problemas sucesorios de Jacob vinieron como resultado de su primer matrimonio con Lia. Aunque sirvió a LABÁN durante veinte años para conseguir la mano de Raquel, LABÁN le obligó a casarse primero con la hermana mayor de Raquel, Lía. Fue ésta la que le dio a Jacob su primer hijo, Rubén y tuvo más hijos con ella además de una hija y con dos concubinas. Sin embargo, cuando por fin Raquel le dio su propio primogénito, José, éste se convirtió en el preferido de Jacob. El relato de Isaac e Ismael, o la historia de Esaú y Jacob, pudieron tener un paralelismo previo en la Morada Celestial.

A la vista de tales costumbres y leyes de sucesión, uno puede comprender las conflictivas relaciones entre Enlil y Ea/Enki. Enlil, según todos los archivos es hijo de Anu y de su consorte oficial Antu, era el primogénito legal.

Pero el angustioso lamento de Enki: «Yo soy la semilla fértil… Yo soy el primogénito de Anu», debió ser una declaración de hecho. Era hijo de Anu, pero de cual diosa que fuera su concubina.

Aunque Enki parece haber aceptado las prerrogativas sucesorias de Enlil, algunos expertos ven evidencias suficientes para mostrar una insistente lucha por el poder entre los dos dioses. SAMUEL N. KRAMER tituló uno de los antiguos textos como «Enki y su Complejo de Inferioridad». Como veremos, varios relatos bíblicos como el de Eva y la serpiente en el Edén o el del Diluvio llevan implícito en sus versiones originales sumerias, los desafíos de Enki a los edictos de su hermano.

Parece que en un momento determinado, Enki encontró que su lucha por el Trono Divino no tenía sentido y puso todo su empeño en hacer que fuera un hijo suyo en vez de un hijo de Enlil el sucesor de la tercera generación. Esto pretendía lograrlo, al menos en un principio, con la ayuda de su hermana NIN.HUR.SAG «dama de la cabeza de la montaña», una hija de Anu, pero no de Antu y ahí radica otra norma de la sucesión.

  • Los estudiosos se han estado preguntando durante los últimos años por qué tanto Abraham como Isaac daban cuenta del hecho de que sus respectivas esposas eran también sus hermanas, una afirmación que provoca una enorme confusión, dada la prohibición bíblica de mantener relaciones sexuales con una hermana. Pero, a medida que se iban desenterrando documentos legales en MARI y NUZI, fue quedando claro que un hombre sí podía casarse con una hermanastra de la esposa. Y esto fue, por cierto, lo que llevó en MARI y en NUZI a la práctica de adoptar a la esposa preferida como «hermana», con el fin de hacer de su hijo el heredero legal indiscutible.
  • Y lo que es más, a la hora de tomar en consideración a los hijos de todas las esposas, el hijo nacido de una hermanastra del esposo, al tener un cincuenta por ciento más de «simiente pura» que el hijo de una esposa sin parentesco, era el heredero legal, tanto si era el primogénito como si no.

 

NINHURSAG. Fue con su hermanastra, NINHURSAG, con quien Enki buscó tener un hijo. Ella era «de los cielos» y llegó a la Tierra en tiempos primitivos, varios textos dicen que cuando los dioses se estaban repartiendo la Tierra y a ella le dieron la Tierra de DILMUN «un lugar puro… una tierra pura… un lugar de lo más brillante». Un texto al que los estudiosos llaman «Enki y NINHURSAG un Mito del Paraíso» habla del viaje de Enki a DILMUN con intenciones conyugales. NINHURSAG el texto lo remarca una y otra vez «estaba sola», es decir soltera y sin compromiso. Aunque en épocas posteriores se la representaría como una vieja matrona, debió de ser muy atractiva de joven, pues el texto informa sin ningún rubor que cuando Enki se acercó a ella, su sola visión «hizo que su pene regara sus represas».

Dando instrucciones para que se les dejara a solas, Enki «derramó el semen en la matriz de NINHURSAG. Ella guardó el semen en su matriz, el semen de Enki»; «después de nueve meses de femineidad… ella dio a luz a la orilla de las aguas» que resultó ser una niña. Al no conseguir un heredero varón, Enki se decidió a hacer el amor con su propia hija. «La abrazó, la besó; Enki derramó su semen en la matriz». Pero ella, también, le dio una hija. Entonces, Enki fue por su nieta y la dejó embarazada también; pero, una vez más, su descendencia fue femenina. Decidida a detener estos desmanes, NINHURSAG echó una maldición sobre Enki por la cual éste, tras comer unas plantas, cayó mortalmente enfermo. Sin embargo los otros dioses obligaron a NINHURSAG a levantar la maldición.

Mientras que estos hechos tenían mucho que ver con asuntos divinos, otros relatos de Enki y NINHURSAG tienen que ver en gran medida con asuntos humanos; pues, según los textos sumerios, el Hombre fue creado por NINHURSAG, siguiendo los procesos y las fórmulas que diseñó Enki. Ella fue la enfermera jefe encargada de los servicios médicos; rol por el que la diosa recibió el nombre de NIN.TI «dama de la vida». Algunos expertos ven en ADAPA el «hombre modelo» de Enki al bíblico Adama, o Adán por el doble significado del sumerio “TI” y evoca paralelismos bíblicos, pues “TI” podía significar tanto «vida» como «costilla», de manera que el nombre de NINTI podía significar «dama de la vida» o «dama de la costilla». La bíblica Eva cuyo nombre significa «vida» fue creada a partir de una costilla de Adán, por lo que Eva, resulta ser una «dama de la vida» y una «dama de la costilla». Como dadora de vida de dioses y del Hombre, NINHURSAG – NIN.TI es la Diosa Madre apodada «MAMMU» la precursora de «mamá» y su símbolo fue el «cortador», instrumento Que usaban las comadronas en la antigüedad para cortar el cordón umbilical después del parto.

KUMARBI. El relato del texto de La Realeza en el Cielo tiene su continuación en otros textos hititas – HURRITAS que los expertos llaman colectivamente El Ciclo de KUMARBI. Laboriosamente recompuestos pedazo a pedazo y aun así tristemente fragmentados, estos textos se han hecho más inteligibles recientemente, gracias al descubrimiento de fragmentos y versiones adicionales de los que dan cuenta H. GÜTERBOOK “KUMARBI MYTHEN VON CHURRITISCHEN KRONOS” y H. OTTEN “MYTHEN GOTTE KUMARBI – NEUE FRAGMENTE”, donde no queda claro cuánto tiempo permaneció allí arriba KUMARBI, después de su combate con Anu. Sabemos que pasado un tiempo y después de que KUMARBI se las apañara para regurgitar las «piedras» que Anu le había hecho crecer en el vientre, bajó a la Tierra y por razones que quizás se expliquen en las partes perdidas de los textos, fue hasta Ea en el Abzu.

Los mutilados versículos tratan después de la aparición en escena del Dios de la Tormenta, Teshub, que según los sumerios es el hijo menor de Enlil ISHKUR-ADAD, quien incordia a KUMARBI hablándole de los maravillosos objetos y atributos que cada uno de los dioses le concederá a él, Teshub; entre estos la Sabiduría, que se le arrebataría a KUMARBI para entregársela a él. «Lleno de furia, KUMARBI fue a Nippur». Los deteriorados textos no dejan saber a qué fue al cuartel general de Enlil; pero después de permanecer en la ciudad durante siete meses, KUMARBI volvió a EA para consultar con él y éste le sugirió que «ascendiera al cielo» y buscara la ayuda de Lama «la madre de los dos dioses» y por tanto, al parecer, matriarca ancestral de ambas dinastías rivales. Con algo de interés por su parte, Ea se ofreció para transportar a KUMARBI a la Morada Celeste en su MAR.GID.DA carro celeste, que los acadios llamaban TI-IA-RI-TA «el vehículo volador». Pero la diosa al enterarse de que EA había llegado sin permiso de la Asamblea de los Dioses, envió «vientos relampagueantes» contra la nave espacial de Ea, obligándoles a regresar a la Tierra.

Pero KUMARBI, en vez de bajar a la superficie del planeta, prefirió permanecer en órbita con los dioses que los textos HITITAS–HURRITAS llaman IRSIRRA «Los Que Ven y Orbitan» y los sumerios IGI.GI. Con tanto tiempo disponible, «KUMARBI estaba lleno de pensamientos… los elaboraba en su mente… albergaba ideas para crear infortunios tramaba males». En esencia pensaba que se le debería de proclamar a él «el padre de todos los dioses», ¡la deidad suprema! Con el respaldo de los dioses en órbita, los IRSIRRA, KUMARBI «se puso un calzado veloz en los pies» y bajó a la Tierra, y una vez allí envió a un emisario al resto de dioses importantes, exigiendo que se reconociera su supremacía. Fue entonces cuando Anu decidió que ya había suficiente. Para vencer de una vez por todas al nieto de su adversario Alalu, dio orden a su propio nieto, el «Dios de la Tormenta» Teshub, de que encontrara a KUMARBI y le diera muerte. Tuvieron lugar feroces batallas entre los dioses terrestres liderados por Teshub y los dioses celestes dirigidos por KUMARBI; en una sola batalla, participaron no menos de setenta dioses, todos ellos montados en carros celestes. Aunque la mayor parte de las escenas de las batallas se han perdido con el deterioro de los textos, sabemos que a la postre fue Teshub el que venció. Pero la derrota de KUMARBI no terminó con las luchas. Sabemos por otros relatos épicos hititas del ciclo de KUMARBI que, antes de morir, éste se las había ingeniado para embarazar a una diosa de la montaña con su simiente, hecho que llevaría al nacimiento de su Vengador, el «Dios de la Piedra» ULLI-KUMMI. En el momento de ocultar a su maravilloso o monstruoso hijo entre los dioses IRSIRRA, le dio instrucciones para que cuando creciera, atacara la «hermosa ciudad de KUMMIYA», la ciudad de Teshub, «Ataca al Dios de la Tormenta y hazlo pedazos… ¡abate a todos los dioses del cielo como a pájaros!» Una vez lograda la victoria, ULLI-KUMMI tendría que «ascender al Cielo a por la Realeza» y tomar por la fuerza el trono de Nibiru. Después de dar estas instrucciones, KUMARBI desaparece de la escena.

El niño estuvo oculto durante mucho tiempo. Pero un día, mientras crecía alcanzando proporciones gigantescas, lo vio UTU-SHAMASH mientras recorría los cielos. Utu acudió presto a la morada de Teshub para informarle de la aparición del Vengador. Después de darle a Utu algo de comer y de beber para que se calmara, Teshub le instó: «monta en tu carro y asciende a los cielos», y no pierdas de vista a ULLI-KUMMI. Después, subió a la Montaña de la Visión para contemplar por sí mismo al Dios de la Piedra. «Vio al aterrador Dios de la Piedra y golpeó su puño con ira». Consciente de que no había más alternativa que la batalla, TESHUB preparó su ID.DUG.GA, «El Pesado Jinete que Fluye»; el texto hitita le llama por su nombre sumerio. Las instrucciones para el equipamiento del carro celeste, para las cuales el texto hitita empleó básicamente la terminología original sumeria, merecen cita. Se les dijo,

  • que aceleraran el vehículo con el «Gran Quebrantador»;
  • que pusieran el «Toro» (planta de energía) que «Enciende» delante y el «Toro para el Imponente Proyectil» en el extremo final;
  • que instalaran el dispositivo de radar o navegación «Que Muestra el Camino» en la parte delantera;
  • que activaran los instrumentos con las «Piedras» (minerales) de poderosa energía;
  • que armaran después el vehículo con el «Atronador de Tormentas», cargándolo con no menos de ochocientas «Piedras de Fuego»:

El «Gran Quebrantador» del «Brillante Jinete Principal» que lo lubriquen con aceite y lo levanten. El «Toro que Enciende», que lo pongan entre los cuernos. El «Toro que es un Imponente Proyectil» de la cola que lo chapen de oro. «El Que Muestra el Camino» de la parte de delante que se introduzca y se gire, provisto con poderosas «Piedras» en su interior. Que saquen el «Atronador de Tormentas» que lanza rocas a 90 estadios, asegurando las «Piedras de Fuego» con 800… Para cubrir. El «Relámpago Que Centellea Aterradoramente» que lo saquen de su cámara de almacenaje.

¡Que se saque el MAR.GID.DA y se prepare! «Desde los cielos, de entre las nubes, el Dios de la Tormenta puso su rostro sobre el Dios de la Piedra». Tras unos ataques iniciales infructuosos, Ninurta, el hermano de TESHUB-ADAD, se unió a las batallas. Pero el Dios de la Piedra seguía indemne, llevando los combates hasta las puertas de KUMMIYA, la ciudad del Dios de la Tormenta, donde HEBAT, la esposa de TESHUB, seguía los informes de la batalla en una cámara interior de la casa del dios. Pero los proyectiles de ULLI-KUMMI «obligaron a HEBAT a dejar la casa, y ya no pudo seguir oyendo los mensajes de los dioses… ni los mensajes de Teshub, ni los mensajes de todos los dioses». Ella dio orden a su mensajero para que se pusiera «el Calzado Veloz en los pies» y fuera al lugar donde los dioses estaban reunidos en asamblea, para que le trajera noticias de la batalla, pues temía que «el Dios de la Piedra haya dado muerte a mi marido, el noble príncipe». Pero TESHUB no había muerto. Se negó a seguir los consejos de su asistente, que le sugería que se ocultara en alguna región montañosa. Dijo: si hago eso, « ¡no habrá rey en el Cielo!» Entonces, decidieron acudir ambos a EA, en el Abzu, en busca de un oráculo según «las antiguas tablillas con las palabras del destino».

Al saber que KUMARBI había engendrado un monstruo que estaba fuera de control, Ea fue a Enlil para advertirle del peligro: « ¡ULLI-KUMMI va a bloquear el Cielo y las sagradas casas de los dioses!» Se convocó la Asamblea de los Grandes Anunnaki. Sin soluciones que aportar, Ea aún tuvo una: Sacar cierto Cortador de Metal de Antaño del depósito sellado de los «cortadores de piedras» y cortar con él los pies a ULLI-KUMMI, el Dios de la Piedra. Así consiguieron inmovilizar al Dios de la Piedra y cuando los dioses se enteraron de esto, «vinieron al lugar de la asamblea y todos los dioses se pusieron a gritar contra ULLI-KUMMI». Teshub, lleno de coraje, saltó sobre su carro y «se llevó al Dios de la Piedra ULLI-KUMMI al mar y entabló batalla con él».

Pero ULLI-KUMMI seguía desafiante, diciendo: « ¡Destruiré KUMMIYA, la Casa Sagrada tomaré, expulsaré a los dioses… al Cielo subiré para asumir la Realeza!». Las últimas líneas de esta epopeya hitita están completamente deterioradas, pero combinándolas que lo que está en el relato sánscrito, es la batalla final entre Indra y el «demonio» VRITRA: Y entonces se pudo contemplar una terrorífica visión, cuando dios y demonio entablaron combate. VRITRA disparó sus agudos proyectiles, sus incandescentes rayos y relámpagos… Después, los relámpagos se pusieron a centellear, los estremecedores rayos a restallar, lanzados orgullosamente por Indra… Y pronto el toque de difuntos de la perdición de VRITRA estuvo sonando, con los chasquidos y estampidos de la lluvia de hierro de INDRA; Perforado, clavado, aplastado, con un horrible alarido el agonizante demonio cayó de cabeza… E INDRA le dio muerte con un rayo entre los hombros. Analizando en paralelo, se cree éstas fueron las batallas de los «dioses» y los Titanes de los relatos griegos. Hasta ahora, nadie ha dado con el significado de la palabra «Titanes», pero si los relatos tienen un origen sumerio y si los nombres de estos dioses eran de origen sumerio, TI.TA.AN significaría literalmente «Aquéllos Que Viven en el Cielo» precisamente, la forma de designar a LOS IGIGI dirigidos por KUMARBI cuyos adversarios eran los Anunnaki «Que están en la Tierra».

 

EL DIOS ZU. Los textos sumerios hablan de una antigua batalla a vida o muerte entre un nieto de Anu y un «demonio» de un clan diferente en esta versión, relato conocido como EL MITO DE ZU. Su héroe es Ninurta, hijo de Enlil y su hermanastra Sud; que pudo ser el original a partir del cual se copiaron los relatos hindú e hitita. Los acontecimientos descritos en el texto sumerio tienen lugar después de la visita de Anu a la Tierra. Bajo la jefatura general de Enlil, los Anunnaki se habían asentado para sus tareas en el Abzu y en Mesopotamia; el mineral se extraía y se transportaba para después, fundirlo, refinarlo y Luego desde el activo ESPACIOPUERTO de Sippar, la lanzadera llevaba los metales preciosos a las estaciones orbitales operadas por LOS IGIGI, desde donde se enviaban al Planeta Madre a través de naves espaciales que hacían sus visitas periódicamente.

El complejo sistema de operaciones espaciales, las idas y venidas de vehículos espaciales y comunicaciones entre la Tierra y Nibiru, mientras cada planeta seguía su propia órbita, se coordinaba desde el Centro de Control de Misiones de Enlil en Nippur. Allí, encima de una plataforma elevada, estaba la sala DIR.GA, la zona más prohibida, el «santo de los santos» donde estaban instaladas las vitales cartas de navegación celestes y los paneles de datos orbitales: las «Tablillas de los Destinos».

Fue a esta cámara sagrada adonde consiguió acceder un dios llamado ZU, haciéndose con las vitales tablillas y con ello, poniendo en sus manos el destino de los Anunnaki de la Tierra y de la misma Nibiru.

Se consiguió recuperar una buena parte del relato combinando porciones de las antiguas versiones babilonias y asirías del texto sumerio. Pero las porciones dañadas guardaban aún el secreto de la verdadera identidad de ZU, así como la explicación del modo en que había conseguido el acceso al DIR.GA. En 1979 dos expertos W. W. HALLO Y W. L. MORAN salieron con la respuesta, al reconstruir el comienzo del antiguo relato gracias a una tablilla encontrada en la Colección Babilónica de la Universidad de Yale. 

En sumerio, el nombre ZU significa «El Que Conoce» un experto en cierto conocimiento. Varias referencias al malvado héroe de este relato como AN.ZU «El Que Conoce los Cielos» sugieren una relación con el programa espacial que enlazaba a la Tierra con Nibiru; y el ahora recuperado inicio de la crónica cuenta ciertamente, que ZU un huérfano, fue adoptado por los astronautas que tripulaban la lanzadera y las plataformas orbitales, los IGIGI, aprendiendo de ellos los secretos de los cielos y del viaje espacial. La acción comienza cuando LOS IGIGI «reunidos desde todas partes», deciden apelar a Enlil, quejándose de que «hasta el momento, no se les había construido un lugar de descanso», que simplemente no había instalaciones en la Tierra para el descanso y el recreo, un lugar donde relajarse de los rigores del espacio y de la ingravidez de LOS IGIGI. Como portavoz eligieron a ZU y le enviaron al centro de Enlil en Nippur. Enlil, «el padre de los dioses, en el DUR-AN-KI le vio y meditó sobre lo que decían LOS IGIGI». Mientras «ponderaba en su mente» la petición, «examinó más de cerca al celeste ZU». Después de todo, ¿Quién era este emisario, que no uno de los astronautas y sin embargo llevaba su uniforme?

Mientras crecían sus sospechas, Ea, sabedor del verdadero parentesco de ZU, intervino sugiriendo a Enlil que la decisión acerca de las peticiones de los IGIGI, se podían posponer si se retenía a ZU en el cuartel general de Enlil.

«Déjale entrar a tu servicio», le dijo Ea a Enlil; «en el santuario, en lo más interior, deja que sea el que bloquee el camino». El dios Enlil consintió.

En el santuario, ZU ocupó su posición… La entrada de la cámara Enlil le asignó.

Y así fue como, con la connivencia de Ea, un dios rival descendiente secreto de Alalu, consiguió entrar en la cámara más prohibida y crucial de Enlil. El texto dice que allí ZU «observaba constantemente a Enlil, el padre de los dioses, el dios del Enlace-Cielo-Tierra… constantemente contemplaba su celeste Tablilla de los Destinos».

Y ZU no tardó en dar forma a un plan: «Concibió en su corazón quitarle la ENLILDAD»: Cogeré la celeste Tablilla de los Destinos; los decretos de los dioses gobernaré; estableceré mi trono, seré el amo de los Decretos Celestiales: ¡A LOS IGIGI en su espacio comandaré! «Una vez tramada así la agresión en su corazón», ZU encontró la oportunidad un día en que Enlil fue a darse un baño refrescante. «Tomó la Tablilla de los Destinos en sus manos» y en su Ave «huyó a lugar seguro en la HUR.SAG.MU» («Montaña de las Cámaras del cielo»). Tan pronto sucedió esto, todo quedó detenido: Se suspendieron las fórmulas divinas; se desvaneció la brillantez luminosa; quedó el silencio.

En el espacio, LOS IGIGI estaban confundidos; el resplandor del santuario había desaparecido. Al principio, «el padre Enlil se quedó sin palabras». Cuando las comunicaciones se restablecieron, «los dioses de la Tierra se reunieron uno a uno con las noticias». Anu en Nibiru, también fue informado. Estaba claro que ZU debía ser capturado y que la Tablilla de los Destinos debía volver al DIR.GA. Pero, no había quién lo hiciera. Se acercaron varios de los jóvenes dioses, conocidos por su valor pero ninguno se atrevía a seguir la pista de ZU hasta la distante montaña, ahora tan poderoso como Enlil, al haberle robado también la «BRILLANTEZ» «y el que se opone a él se convertirá en arcilla… ante su Brillantez, los dioses se consumen». Entonces Ninurta el heredero legal de Enlil, dio un paso al frente para llevar a cabo la empresa, pues como su madre Sud había señalado, ZU no sólo le arrebataba a Enlil la «ENLILDAD» sino también a Ninurta. Ella le aconsejó que atacara a ZU en su escondite montañoso, también con el arma de la «Brillantez» pero que lo hiciera si conseguía acercarse a ZU oculto tras una pantalla de polvo por lo que le prestó a Ninurta sus propios «siete torbellinos que levantan el polvo». Con su «coraje para la batalla afianzado», NINURTA se encaminó al MONTE HAZZI la misma montaña de los relatos de KUMARBI Enganchó a su carro las siete armas, los torbellinos que levantan el polvo y partió en busca de ZU «para entablar un terrorífico combate, una fiera batalla»: ZU y NINURTA se encontraron en la ladera de la montaña. Cuando ZU lo percibió estalló en furia. Con su Brillantez hizo que la montaña brillara como con la luz del día; Soltó los rayos en su furia. Sin poder identificar a su agresor debido a la tormenta de polvo, ZU gritó a NINURTA: ¡Me he apropiado de toda Autoridad, los decretos de los dioses los dirijo yo ahora!

¿Quién eres tú que vienes a luchar conmigo? ¡Explícate!»

Pero NINURTA prosiguió su «agresivo avance» contra ZU diciendo que había sido designado por el mismo Anu para detener a ZU y devolver la Tablilla de los Destinos. Al oír esto ZU cortó su Brillantez y «el rostro de la montaña se cubrió de oscuridad». Sin temor, NINURTA «entró en la penumbra». Del «pecho» de su vehículo, lanzó un Relámpago, «pero el disparo no se pudo acercar a ZU; y volvió». Con los poderes que ZU había logrado, ningún rayo se podía «acercar a su cuerpo».

Y «la batalla se detuvo, el conflicto cesó; las armas se detenían en mitad de la montaña; no vencieron a ZU». Decepcionado, Ninurta pidió a su hermano menor ISHKUR – ADAD que pidiera consejo a Enlil. «ISHKUR el príncipe tomó el informe; las noticias de la batalla le dio a Enlil» quien dio instrucciones a ISHKUR para que volviera y le dijera a NINURTA: ¡No cedas en la batalla; demuestra tu fuerza! Algo más práctico, Enlil le envió a Ninurta un TIÜU un proyectil (pictográficamente: ) para atacar al TORMENTADOR que dispara los proyectiles. Dijo que Ninurta debía aproximarse entonces en su «Ave Torbellino» tan cerca como fuera posible hasta el Ave de ZU, hasta que estuvieran «ala con ala». Entonces, debería apuntar el proyectil a los «piñones» del Torbellino de ZU y «deja que el proyectil vuele como un relámpago; cuando la Ardiente Brillantez devore los piñones, sus alas vibrarán como mariposas y ZU será vencido». Las escenas de la batalla final se perdieron en todas las tablillas, pero sabemos que en el combate participó más de un «Torbellino». Los fragmentos de las copias, encontradas en las ruinas de un archivo hitita, en un lugar llamado ahora Sultán-Tepe, nos dicen que Ninurta dispuso «siete torbellinos que levantan el polvo», armó su carro con «111 Vientos» y atacó a ZU tal como le sugirió su padre. «La tierra tembló… el [ilegible] se oscureció, los cielos se hicieron negros… los piñones de ZU se vencieron». ZU fue capturado y llevado ante Enlil en Nippur; la Tablilla de los Destinos se reinstaló donde tenía que estar; «el Señorío entró de nuevo en el EKUR; las Fórmulas Divinas fueron devueltas».

ZU fue juzgado por un tribunal de guerra compuesto por los Siete Grandes Anunnaki; se le encontró culpable y fue sentenciado a muerte; Ninurta el vencedor, «le cortó la garganta». Muchas representaciones se han encontrado en donde se muestra la escena del juicio, en la cual ZU debido a su relación con los IGIGI va vestido como un ave. Un antiquísimo relieve encontrado en el centro de Mesopotamia ilustra la ejecución de ZU que se ve como un demonio con un ojo extra en la frente.

La derrota de ZU quedó en la memoria de los Anunnaki como una gran liberación. Y quizás debido a la idea de que el espíritu de ZU, símbolo de traición, duplicidad y todos los males en general persiste en provocar desgracias y sufrimiento, su juicio y ejecución se transmitió a la humanidad de generación en generación, en forma de un elaborado ritual eligiendo un toro que se sacrificaba por sus malas acciones. Se han encontrado largas instrucciones para el ritual tanto en versiones babilonias como asirías, indicadoras todas ellas de su primitivo origen sumerio. Después de largos preparativos, se llevaba al templo «un gran toro, un toro fuerte de los que hollan por limpios pastos» y se le purificaba el primer día de determinado mes. Después a través de una caña, se susurraba en el oído izquierdo del toro: «Toro, tú eres el culpable ZU» y en el oído derecho: «Toro, tú has sido elegido para el rito y las ceremonias». El decimoquinto día, se llevaba al toro ante las imágenes de «los Siete Dioses Que Juzgan» y los símbolos de los doce cuerpos celestes del Sistema Solar. Se representaba entonces el juicio de ZU. Se postraba al toro ante Enlil «el Gran Pastor». El sacerdote acusador recitaba unas retóricas preguntas acusatorias como si se dirigiera a Enlil: ¿Cómo pudiste darle «el tesoro guardado» al enemigo? ¿Cómo pudiste dejarle venir y morar en el «lugar puro»? ¿Cómo pudo entrar en tus lugares? Más tarde, la representación invocaba a Ea y a otros dioses para suplicar a Enlil que se calmara, pues Ninurta se había adelantado y le había preguntado a su padre: « ¡Apunta mis manos en la dirección correcta! ¡Dame las órdenes correctas!». Después de este recital de las evidencias dadas en el juicio, se pronunciaba el fallo y cuando se sacrificaba al toro, de acuerdo con unas instrucciones detalladas, los sacerdotes recitaban el veredicto del toro: El hígado se herviría en un cuenco sacrificial; la piel y los músculos se quemarían en el interior del templo; pero su «malvada lengua quedaría en el exterior». Más tarde, los sacerdotes, representando los papeles de los demás dioses, entonaban un himno de alabanza a Ninurta: ¡Lava tus manos, lava tus manos!  ¡Tú eres ahora como Enlil, lava tus manos! Tú eres como Enlil sobre la Tierra; ¡Que todos los dioses se regocijen en ti! Cuando los dioses buscaban un voluntario para luchar con ZU, prometieron a quien le venciera: Tu nombre será el más grande en la Asamblea de los Grandes Dioses; entre los dioses, tus hermanos, no tendrás igual; ¡Glorificado ante los dioses y poderoso será tu nombre! Tras la victoria de Ninurta la promesa tenía que cumplirse. Pero en ella estaba la semilla de futuras luchas entre los dioses: Ninurta era ciertamente el Heredero Legal de Enlil pero en Nibiru no en la Tierra. Ahora como el ritual conmemorativo del templo deja claro, se le había hecho «como Enlil en la Tierra».

La conspiración de ZU y sus malvados planes pervivieron en la memoria de la humanidad llevando al temor por los demonios con forma de ave que podían traer aflicciones y pestes. A algunos de estos demonios se les llamó LILLU, término que jugaba con un doble significado «aullar» y «de la noche»; a su femenina líder, LITTITU – LITITH se la representaba como una diosa desnuda con alas y pies de pájaro. Se han encontrado muchos textos SHURPU «purificación por el fuego» que no eran más que fórmulas para encantamientos contra estos malos espíritus precursores de la brujería y la magia que prevalecerían durante milenios.

NINURTA. Enlil, hermano y rival de Enki, tuvo la fortuna de conseguir el «heredero legítimo» través de su hermanastra NINHURSAG. El más joven de los dioses en la Tierra, nacido en los cielos, tenía por nombre NIN.UR.TA «señor que completa la fundación». Fue el heroico hijo que marchó con red y rayos de luz a luchar por su padre; «el hijo vengador… que lanzaba rayos de luz». Su esposa BA.U también enfermera o médico; era «dama que a los muertos devuelve a la vida». Las antiguas representaciones de NIN.UR.TA, lo muestran sujetando un arma única sin duda, que podía disparar «rayos de luz». Aclamado como un poderoso cazador, un dios luchador famoso por sus habilidades marciales, su combate más heroico no lo entabló en nombre de su padre, sino en el suyo propio. Fue una batalla a gran escala con un dios malvado llamado ZU «sabio» que tenía como precio nada menos que el liderazgo de los dioses en la Tierra; porque ZU había capturado ilegalmente las insignias y los objetos que Enlil había ostentado como Jefe de los Dioses. Las tablillas que describen estos sucesos están en los inicios del relato y la narración sólo se hace legible a partir del punto en el que ZU llega al E-KUR, el templo de Enlil, donde es conocido y ostenta algún rango pues Enlil le da la bienvenida, «confiándole la custodia de la entrada a su santuario». Pero el «malvado ZU» pagó su confianza con traición: «La sustracción de la ENLILDAD», la toma y posesión de los divinos poderes «que él albergaba en su corazón», una parafernalia de determinados objetos, incluida la mágica Tablilla de los Destinos, oportunidad presentada mientras ENLIL se daba el baño diario en la piscina:

A la entrada del santuario, Que él había estado observando, ZU espera el comienzo del día. Cuando Enlil se estaba lavando con agua pura, Habiéndose quitado la corona Y habiéndola depositado en el trono, ZU cogió en sus manos la Tablilla de los Destinos, Se llevó la ENLILDAD. Mientras ZU estaba huyendo en su MU (traducido «nombre», pero indica una máquina voladora) hasta un escondrijo lejano, las consecuencias de su audaz acción comenzaron a tener efecto. Se suspendieron las Fórmulas Divinas; La quietud se esparció por todas partes; el silencio se impuso… La brillantez del Santuario se desvaneció. «El Padre Enlil enmudeció». «Los dioses de la tierra se fueron reuniendo uno a uno con las noticias». El asunto era tan grave que incluso se informó a Anu en su Morada Celestial. Anu analizó la situación y concluyó que ZU tenía que ser capturado para que devolviera las fórmulas. Volviéndose «a los dioses, sus hijos», Anu preguntó:

« ¿Cuál de los dioses castigará a ZU? ¡Su nombre será el más grande de todos!»

Varios dioses conocidos por su valor fueron convocados. Pero todos ellos señalaron que, habiéndose hecho con la Tablilla de los Destinos, ZU poseía ahora los mismos poderes que Enlil, de modo que «el que se le enfrente se convertirá en arcilla». Entonces, EA (Enki) tuvo una gran idea:

¿Por qué no llamar a NIN.UR.TA (su sobrino) para que acepte tan desesperado combate?

Los dioses reunidos se percataron de su ingeniosa picardía. Incrementaría las posibilidades SUCESORALES de caer en su propia descendencia si ZU era derrotado y resultaría benéfico si Ninurta resultaba muerto. Para sorpresa, NINHURSAG llamada NIN.MAH «gran dama» se mostró de acuerdo y dirigiéndose a su hijo Ninurta, le explicó que ZU no sólo había robado a Enlil la ENLILDAD, sino también a él.

«Con chillidos de dolor di a luz», gritó, Y fue ella la que «aseguré para mi hermano y para Anu» La continuidad de la «Realeza del Cielo». Para que sus dolores no fueran en vano, Ninurta tenía que salir y luchar por la victoria: Lanza tu ofensiva… captura al fugitivo ZU… Que tu aterradora ofensiva se ensañe con él… ¡Córtale la garganta! ¡Vence a ZU!… Que tus siete Vientos del mal vayan contra él… Genera todo el Torbellino para atacarle… Que tu Resplandor vaya contra él… Que tus Vientos lleven sus Alas hasta un lugar secreto… Que la soberanía vuelva a EKUR; Que las Fórmulas Divinas vuelvan al padre que te engendró.

Las diversas versiones de este relato épico proporcionan emocionantes descripciones de la batalla que vino a continuación. Ninurta le disparó «flechas» a ZU, pero «las flechas no se podían acercar al cuerpo de ZU… mientras llevara en la mano la Tablilla de los Destinos de los dioses». Las armas lanzadas «se detenían en mitad» de su vuelo. Mientras se desarrollaba la incierta batalla, EA aconsejó a Ninurta que añadiera un TIL-LUM a sus armas y que disparara en los «piñones» o pequeñas ruedas dentadas de las «alas» de ZU. Siguiendo su consejo y gritando «Ala con ala», Ninurta disparó el TIL-LUM en los piñones de ZU alcanzándolo. Los piñones empezaron a desmontarse y las «alas» de ZU cayeron dando vueltas. ZU fue vencido y las Tablillas del Destino volvieron a Enlil.

ZU Podía volar, cómo puede hacerlo hoy cualquier persona que coja un avión, o cualquier astronauta que se suba a una nave espacial. Ninurta podía volar tan hábilmente como ZU y quizás, mejor. Pero no era ave de clase alguna como dejan patente muchas representaciones que han quedado de él, solo o con su consorte BA.U llamada GULA. Más bien, volaba con la ayuda de una extraordinaria «ave», que se guardaba en el recinto sagrado (el GIR.SU) de la ciudad de Lagash, una «ave» en la que pudo huir para esconderse. Fue desde dentro de estas «aves» que los dioses se enfrentaron en su batalla en el cielo. En cuanto a la naturaleza del arma que finalmente hirió al «pájaro» de ZU Llamada TIL en sumerio y TIL-LUM en asirio escrita pictóricamente “>—>–“, debió significar entonces lo significa hoy en día en hebreo: «misil».

ZU fue uno de los dioses que intrigó para usurpar la ENLILDAD que Ninurta, como legítimo sucesor combatió.

Existen razones para creer que no habiendo podido tener un hijo con su hermanastra para generar un contendiente legal para la ENLILDAD, Enki echó mano de su hijo y su esposa DAM.KI.NA, el primogénito Marduk «hijo del montículo Puro». A comienzos del segundo milenio a.C. toda la zona de Oriente Próximo se vio sacudida por grandes agitaciones sociales y militares, Marduk fue elevado en Babilonia al estatus de dios nacional de Sumer y ACAD. Se le proclamó Rey de los Dioses en lugar de Enlil y se requirió al resto de dioses que le prometieran fidelidad a y que fueran a residir en Babilonia, donde sus actividades podrían ser fácilmente supervisadas.

Esta usurpación de la ENLILDAD mucho después del incidente con ZU, vino acompañada por un importante esfuerzo babilonio por falsificar los antiguos textos. Se reescribieron y se alteraron los más importantes para hacer aparecer a Marduk como Señor de los Cielos, el Creador, el Benefactor, el Héroe, en vez de Anu, Enlil o, incluso, Ninurta. Entre los textos alterados estaba el «Relato de ZU» y según la versión babilonia fue Marduk y no Ninurta el que luchó con ZU. En esta versión, Marduk alardeó: «MAHASTI MOH IL ZU» «He aplastado el cráneo del dios ZU». Entonces ZU no pudo haber sido Marduk ni tampoco hubiera tenido sentido que EA/Enki, «Dios de las Ciencias», le hubiera dado indicaciones a Ninurta en cuanto a la elección y uso de la mejor arma, si el oponente hubiera sido su propio hijo, Marduk. Enki, a juzgar por su conducta así como por su recomendación a Ninurta de «corta la garganta de ZU», esperaba ganar algo con el combate, ya que no le importaba quién perdiera. La única conclusión lógica es que también ZU debía ser de algún modo, un contendiente legal para la ENLILDAD, lo que sugiere a un dios: NANNA.

 

NANNA – NANAR.SIN, es el primogénito de ENLIL y NINLIL, su consorte oficial. Es decir que NIN.UR.TA y NANNA eran hermanos medios. Enlil y su hermanastra NINHURSAG tuvieron a NIN.UR.TA y de acuerdo con las leyes SUCESORALES este era el heredero legítimo por ser hijo de dos dioses. Enlil y su esposa NINLIL tuvieron a NANNA llamado el dios ZU el primogénito oficial con menos simiente de dios que su hermanastro. Si Ninurta fuera eliminado, NANNA sería el siguiente en la línea sucesoria. NANNA diminutivo de NAN.NAR «el brillante» resulta más conocido por su nombre acadio o «semita»: SIN que como primogénito de Enlil, se le concedió la soberanía sobre la más conocida ciudad-estado de Sumer, UR «La Ciudad» cuyo Su templo recibió el nombre de E.GISH.NU.GAL («casa de la semilla del trono»), desde donde con su consorte NIN.GAL «gran dama» llevaban los asuntos de la ciudad y sus gentes con gran benevolencia. El pueblo de Ur le atribuía su prosperidad y sentía un gran afecto por sus divinos soberanos, llamando amorosamente a su dios «Padre NANNA» así como con otros apodos cariñosos. SHULGI, gobernante de Ur por la gracia del dios, a finales del tercer milenio a.C., describía la «casa» de NANNA como «un gran establo henchido de abundancia», un «lugar opulento de ofrendas de pan», donde se multiplicaban las ovejas y se sacrificaban bueyes, un lugar de dulce música donde sonaban el pandero y el tambor. Bajo la administración de su dios protector Ur se convirtió en el granero de Sumer, el suministrador de grano, ovejas y ganado vacuno, de templos de todas partes. Un «Lamento por la Destrucción de Ur» informa en negativo, lo que pudo ser Ur antes de su hundimiento: En los graneros de NANNA no había grano. Las comidas nocturnas de los dioses se suprimieron; En sus grandes comedores, se terminaron el vino y la miel… En el noble horno del templo, ya no se preparaban bueyes y ovejas; El rumor ha cesado en el gran Sitio de los Grilletes de NANNA: La casa donde se gritaban las órdenes para el buey- Su silencio es sobrecogedor… El agobiante mortero y su mano yacen inertes… Las barcas de las ofrendas ya no llevan ofrendas… No llevan ofrendas de pan a Enlil en Nippur. El río de Ur está vacío, ya no hay gabarras en él… No hay pies que recorran sus riberas; grandes hierbas crecen allí.

Otro lamento, donde se duele por los «rebaños que han sido entregados al viento», por los abandonados establos, por los pastores y vaqueros que se fueron, es de lo más inusual: No fue escrito por la gente de Ur, sino por el mismo dios NANNA y su esposa NINGAL. Estos y otros lamentos sobre la caída de Ur desvelan el trauma de un suceso inusual. Los textos sumerios informan que NANNA y NINGAL dejaron la ciudad antes que su ruina fuera completa. Fue una salida precipitada, descrita de forma conmovedora: NANNA, que amaba su ciudad, Partió de la ciudad. Sin, que amaba a Ur, No pudo seguir en su Casa. NINGAL… Huyendo de su ciudad por territorio enemigo, Se puso precipitadamente un vestido, Partió de su Casa.

La caída de Ur y el exilio de sus dioses, se explicó en los lamentos como la consecuencia de una decisión deliberada de Anu y Enlil. Fue a estos dos que NANNA apeló directamente para que cesara el castigo. Que Anu, el rey de los dioses, pronuncie: «Es suficiente»; Que Enlil, el rey de las tierras, decrete un destino favorable. Apelando directamente a Enlil, «SIN llevó su dolido corazón a su padre; hizo una reverencia ante Enlil, el padre que le engendró» y le imploró: Oh, padre mío que me engendraste, ¿hasta cuándo verás con hostilidad mi reparación? ¿Hasta cuándo?…Sobre el corazón oprimido que tú has hecho vacilar como una llama, Por favor, deposita una mirada amable. En ninguna parte desvelan los lamentos la causa de la ira de Anu y de Enlil. Pero, si NANNA era ZU, el castigo habría justificado su crimen por usurpación.

ZU poseía algún tipo de máquina voladora el «ave» en la cual escapó y con la cual combatió a Ninurta. Los salmos sumerios hablan con adoración de su «Barco del Cielo». Padre NANNA, Señor de Ur… Cuya gloria en el sagrado Barco del Cielo está… Señor, hijo primogénito de Enlil. Cuando en el Barco del Cielo asciendes, Tú eres glorioso. Enlil ha adornado tu mano Con un cetro eterno Cuando, sobre Ur, en el Barco Sagrado te subes.

El otro nombre de NANNA era SIN, que deriva como otra forma de pronunciar ZU.EN. El mismo significado complejo de una palabra de dos sílabas se podía obtener poniendo las sílabas en cualquier orden: ZU.EN y EN.ZU eran palabras «espejo» una de otra. NANNA-SIN como ZU.EN no era otro que EN.ZU «señor ZU». Así que fue él quien intentó hacerse con la ENLILDAD.

 

La decisión de Marduk de permanecer dentro o al menos cerca de las tierras en disputa e involucrar a su hijo en la lucha por la lealtad humana persuadió a los Enlilitas a poner como capital central de Sumer a Ur, el centro de culto de Nannar (Su-en o Sin en acadio). Fue la tercera vez que se escogió a Ur para servir como tal, de ahí la designación ‘Ur III’ para ese período. La movida enlazó los asuntos de los dioses contendientes al relato bíblico, al rol de Abraham y la entrecruzada relación cambió la religión hasta ahora.

Entre las muchas razones para la elección de Nannar/Sin como el campeón Enlilita estuvo la comprensión que la contienda con Marduk había dejado de ser un asunto sólo de dioses y se había convertido en una disputa en las mentes y corazones de la gente, los terráqueos que los dioses habían creado, quienes ahora formaban los ejércitos que peleaban las guerras en nombres de sus creadores…

Diferente de otros Enlilitas, Nannar/Sin no fue un combatiente en la Guerra de los Dioses; su elección fue transmitir a la gente en todas partes, incluso en las ‘tierras rebeldes’, que bajo su liderazgo comenzaría una era de paz y prosperidad. Él y su esposa NINGAL (Fig. 23) fueron gratamente amados por la gente de Sumer y Ur misma mostraba prosperidad y bienestar; su solo nombre, que significa ‘urbano, lugar domesticado,’ y viene a expresar no sólo ‘ciudad’ sino La Ciudad, la joya urbana de las tierras antiguas.

El templo de Nannar/Sin ahí, un zigurat rascacielos, se elevaba en pisos dentro de un recinto sagrado amurallado donde una variedad de estructuras servían como morada de los dioses y residencia y edificios funcionales de la multitud de sacerdotes, oficiales, y sirvientes que atendían las necesidades de la pareja divina y organizaban las observancias religiosas para el rey y el pueblo.

Más allá de esos muros se extendía una magnífica ciudad con dos puertos y canales que los comunicaban con el Éufrates (Fig. 24), una gran ciudad con el palacio del rey, edificios administrativos (incluyendo tanto a los escribas y archivadores de documentos como a recaudadores de impuestos), viviendas privadas de varios niveles, talleres, escuelas, almacenes y bodegas mercantiles y puestos, todo en amplias calles donde, en muchas intersecciones, se había construido ermitas de oración abierta a todos los viajeros.

El majestuoso zigurat con sus monumentales escaleras (Reconstrucción, Fig.25), aunque grande en ruinas, aun domina el paisaje después de más de 4000 años. Pero había otra razón indefectible.

Diferente de los combatientes Ninurta y Marduk, ambos ‘inmigrantes’ a la Tierra desde Nibiru, no era sólo el primogénito de Enlil en la Tierra, fue el primero de la primera generación de dioses nacidos en la Tierra.

Sus hijos, los gemelos Utu/Shamash e Inanna/Ishtar, y su hermana Ereshkigal, que pertenecieron a la tercera generación de dioses, nacieron todos en la Tierra. Eran dioses nativos de la Tierra. Sin duda que esto fue tomado en consideración en la disputa emergente por la lealtad de la gente. La selección de un nuevo rey, para reiniciar una dinastía fresca dentro y desde Sumer, también fue realizada con mucho cuidado. Ya no más ‘mano abierta’ como la dada (o tomada por) a Inanna/Ishtar, que escogió a Sargón el acadio para comenzar una nueva dinastía porque le placía su forma de amarla.

LA CIUDAD DE JARÁN (HARRAM). Ahora podemos comprender por qué a pesar de la sugerencia de EA, el señor ZU (SIN) fue castigado con el exilio. Los textos sumerios y las evidencias arqueológicas indican que SIN y su esposa huyeron a JARÁN, ciudad hurrita protegida por varios ríos y terrenos montañosos a la que también el clan de Abraham dirigido por su padre Téraj, cuando dejaron Ur, se dirigieron y donde estuvieron por muchos años en su camino hacia la Tierra Prometida. Ur siguió siendo durante todo el tiempo ciudad dedicada a NANNA/Sin y JARÁN debió ser su residencia durante bastante tiempo pues se reconstruyó a semejanza de Ur; sus templos, sus edificios y sus calles eran casi exactamente iguales. ANDRÉ PARROT en “ABRAHAM ET SON TEMPS” resume las similitudes diciendo que «todas las evidencias indican que el culto de JARÁN no fue más que una réplica exacta del de Ur».

Hoy día HARRAM (sí, aún se encuentra allí, y la he visitado, dijo Sitchin) es una ciudad dormilona en Turquía oriental, apenas a pocas millas de la frontera Siria, rodeada por muros desmoronándose desde los tiempos Islámicos cuyos habitantes habitan chozas de barro en forma de colmenas. El tradicional pozo donde Jacob conoció a Raquel aún se halla ahí entre los prados de ovejas fuera de la ciudad, con el agua más naturalmente pura que uno pueda imaginarse. En los días antiguos HARRAM fue un floreciente centro comercial, cultural, religioso y político, tanto que el Profeta Ezequiel (27: 24), que vivía en el área con otros exiliados de Jerusalén, la nombró como un reputado centro comercial de ‘ropas azules y trabajos de bordado, de ricos aparejos al pecho hechos con cordones y madera de cedro.’ Fue una ciudad que había sido en tiempos sumerios un centro del culto ‘Ur fuera de Ur’ del ‘dios Luna’ Nannar/Sin. La familia de Abraham terminó residiendo allí porque su padre Téraj TIRHU, un sacerdote – augur, primero en Nippur, después en Ur, y finalmente en el templo de Nannar/Sin en HARRAM.

 

ADDA-GUPPI LA SACERDOTISA Y NABUNAID. Cuando se descubrió el templo de SIN en JARÁN construido y reconstruido a lo largo del milenio, durante unas excavaciones que duraron más de 50 años, se encontraron dos estelas pilares de piedra conmemorativos en los que sólo había una inscripción, un registro dictado por ADADGUPPI, suma sacerdotisa de SIN, sobre cómo rezaba y organizaba su retorno algún tiempo antes, SIN rey de todos los dioses se enfureció con su ciudad y su templo y subió al Cielo, hecho corroborado por otras inscripciones. En éstas, se nos cuenta que el rey asirio Asurbanipal recobró de ciertos enemigos un sagrado «sello cilíndrico del más costoso jaspe» y que «lo mejoró dibujando sobre él una imagen de Sin». Después inscribió sobre la sagrada piedra «un elogio a Sin y lo colgó alrededor del cuello de la imagen de Sin». Ese sello pétreo debió de ser una reliquia de antaño, pues se dice más adelante que «es el sello en el cual su rostro fue dañado en aquellos días, durante la destrucción llevada a cabo por el enemigo». Se cree que la suma sacerdotisa ADADGUPPI, que había nacido durante el reinado de Asurbanipal era también de sangre real. En sus súplicas a SIN, le proponía un práctico «acuerdo»: restablecer los poderes de SIN sobre sus adversarios a cambio de ayudar a Maquinad el hijo de ella, a convertirse en soberano de Sumer y ACAD. Los archivos históricos confirman que, en el año 555 a.C., NABUNAID, entonces comandante de los ejércitos babilonios, fue nombrado por sus colegas militares para el trono. Para esto, se decía que había sido ayudado directamente por SIN. Sucedió, según dicen las inscripciones de NABUNAID, «en el primer día de su aparición» que SIN, utilizando «el arma de Anu», fue capaz de «tocar con un rayo de luz» los cielos y aplastar a los enemigos abajo en la Tierra. NABUNAID mantuvo la promesa que su madre había hecho. Reconstruyó el templo de SIN, el E.HUL.HUL «casa de la gran alegría» y declaró a SIN como Dios Supremo. Es entonces cuando SIN pudo haber tomado en sus manos «el poder del cargo de Anu, esgrimir todo el poder del cargo de Enlil, asumir el poder del cargo de EA, tomando así en sus propias manos todos los Poderes Celestiales». Así, derrotando al usurpador Marduk, incluso haciéndose con los poderes del padre de Marduk, EA, SIN asumía el título de «Creciente Divino» y establecía su reputación como el llamado Dios Luna.

SIN pudo realizar las hazañas de volver a la Tierra, según NABUNAID confirmó, como un milagro de SIN que se había «olvidado de su ira… y había decidido volver al templo EHULHUL», milagro «que no ha sucedido en el País desde los días de antaño»: una deidad «ha bajado del Cielo»: Éste es el gran milagro de Sin, Que no ha sucedido en el País Desde los días de antaño; Que la gente del País No ha visto, ni ha escrito Sobre tablillas de arcilla, para conservarlo para siempre: Que Sin, Señor de todos los dioses y diosas, Residiendo en el Cielo, Ha bajado desde el Cielo. Lamentablemente, no se aportan detalles del lugar y la manera en la cual Sin aterrizó de regreso a la Tierra. Sabemos que fue en los campos que rodean JARÁN en los que Jacob, en su viaje desde Canaán para encontrar una novia en el «viejo país», vio «una escalera apoyada en tierra y cuya cima tocaba los cielos y he aquí que los ángeles del Señor subían y bajaban por ella». Al mismo tiempo que NABUNAID restauraba los poderes y los templos de NANNA-SIN, restauró también los templos y el culto de los hijos gemelos de Sin y su esposa oficial, NINGAL, siendo, así, por nacimiento, miembros de la Dinastía Divina, IN.ANNA «dama de Anu» y UTU «EL RESPLANDECIENTE», nacidos en tiempos inmemoriales, cuando sólo los dioses habitaban la Tierra. Inanna era técnicamente la primogénita, pero su hermano gemelo, UTU era el hijo primogénito y por tanto el heredero dinástico legal, que a diferencia de la rivalidad que existía en el caso similar de Esaú y Jacob, los gemelos divinos crecieron muy unidos entre sí. Compartían experiencias y aventuras, se ayudaban mutuamente y cuando Inanna tuvo que elegir marido entre dos dioses, fue a su hermano en busca de consejo.

Como si el mismo dios estuviera allí para escucharla, se postró y ‘en oración y humildad’ pronunció un voto: ‘Si quieres volver a tu ciudad, toda la gente Cabeza-Negra veneraría tu divinidad.’ ‘Gente cabeza-Negra’ era un término que los sumerios empleaban para referirse a sí mismos y el empleo del término por la sumo sacerdotisa 1300 años después que Sumer no estaba más, fue algo lleno de significado: ella le decía al dios que si volvía, sería restaurada su Señoría como en los Días Antiguos, volviendo a ser el señor dios de una restaurada Sumer-Acadia. Para lograr esto, ADDA-GUPPI ofreció a su dios un trato: Si retornara y empleara sus poderes para hacer de su hijo NABUNAID el siguiente rey imperial, reinando sobre los dominios de Babilonia y Asiria, NABUNAID restauraría el templo de Sin no sólo en Harán sino también en Ur, y ¡proclamaría el culto a Sin cómo religión estatal en todas las tierras de la gente Cabeza-Negra! Tocando la basta de la ropa del dios, oró día tras día; entonces una noche el dios se apareció ante ella en un sueño y aceptó su proposición. El dios Luna, escribió ADDA-GUPPI, gustó de la idea: ‘Sin, señor de los dioses del Cielo y la Tierra, por mis buenas acciones me miró con una sonrisa; escuchó mis plegarias; aceptó mi voto. Se calmó el enojo en su corazón. Para con EHULHUL, su templo en HARRAM, la residencia divina en la que regocijaba su corazón, él se reconcilió; y tuvo un cambio de corazón.’ El dios, escribió ADDA-GUPPI, aceptó el trato: Sin, señor de los dioses, miró favorablemente mis palabras, NABUNAID, mi único hijo, fruto de mi vientre, al reinado llamó el reinado de Sumer y Acadia. Todas las tierras desde la frontera de Egipto, desde el Mar Superior hasta el Mar Inferior, en sus manos confiaron. Ambos lados mantuvieron su trato. ‘Yo me vi a mi misma realizada,’ señaló ADDA-GUPPI en el concluyente segmento de sus inscripciones: Sin ‘honró la palabra con que me habló,’ generando el ascenso de NABUNAID al trono de Babilonia en 555 a.C. quien mantuvo el voto de su madre de restaurar el templo EHULHUL en HARRAM, ‘perfeccionando su estructura.’ Renovó el culto de Sin y NINGAL (NIKKAL en acadio) ‘todos los ritos olvidados los hizo de nuevo’. Y después un gran milagro, un suceso no visto por generaciones, sucedió. El hecho es descrito en las dos estelas de NABUNAID, donde es graficado sosteniendo un inusual báculo y encarando los símbolos celestiales de Nibiru, la Tierra, y la Luna (Fig. 102): Este es el gran milagro de Sin que por dioses y diosas no ha ocurrido en la tierra, desde días antiguos desconocidos; que la gente en la Tierra ni han visto ni encontrado escrito en tablillas desde los días de antaño: que Sin, señor de dioses y diosas, residiendo en los cielos, ha bajado desde los cielos a plena vista de NABUNA’ID, rey de Babilonia. Sin, reportan las inscripciones, no volvió solo. De acuerdo a los textos entró al restaurado templo EHULHUL en una procesión ceremonial, en compañía de su esposa NINGAL/NIKKAL y su asesor, el Mensajero Divino NUSKU. El milagroso retorno de Sin ‘desde los cielos’ donde había estado por cinco o seis décadas se deduce al combinar la evidencia antigua con los logros de la ciencia y tecnología modernas. Pero antes de ir a eso, es importante examinar todos los aspectos de la Partida, porque no fue solo Sin quién ‘se enojó’ y, dejando la Tierra, ‘subió a los cielos’.

Fue en las ruinas del templo de la ciudad de Nannar/Sin, el E.HUL.HUL ‘Casa de la Doble Alegría’, que los arqueólogos descubrieron cuatro columnas de piedra ‘estelas’ que alguna vez estuvieron de pie en el templo, una en cada rincón del principal salón de oraciones cuyas inscripciones revelan que dos de ellas fueron erigidas por la sumo sacerdotisa del templo, ADDA-GUPPI y dos por su hijo NABUNAID, el último rey de Babilonia. Con un evidente sentido histórico y como una entrenada oficial del templo, ADDA-GUPPI aportó en sus inscripciones datos precisos de los asombrosos eventos de los que ella fue testigo. Los datos, vinculados como era costumbre a los años reinantes de reyes conocidos, pudieron ser entonces y lo fueron verificados por académicos modernos. Nació en el 649 a.C. y vivió entre los reinados de varios reyes asirios y babilónicos, alcanzando hasta la edad de 104 años. He aquí lo que escribió en su estela con relación al primero de una serie de sucesos increíbles: Fue en el dieciseisavo año de NABUPOLASSAR, rey de Babilonia, cuando SIN, señor de los dioses, se enojó con su ciudad y su templo y subió al cielo; y la ciudad y la gente se fueron a la ruina.

Este año el 610 a.C. fue memorable porque las fuerzas de Babilonia capturaron HARRAM de los restos del ejército y la familia real asiria y cuando un revigorizado Egipto decidió tomar los sitios espaciales. Fue entonces que un enojado Sin, quitando su protección de la ciudad y de él mismo, empacó y ‘¡subió al cielo!’ Lo que siguió en la capturada ciudad está detalladamente descrito: ‘Y la ciudad y su gente fueron a la ruina.’ Mientras otros sobrevivientes huyeron, ADDA-GUPPI se quedó. ‘A diario, sin cesar, de día y de noche, por meses, por años,’ ella guardó vigilia en el arruinado templo. De luto, abandonó los vestidos de fina lana, se quitó las joyas, no usó ni oro ni plata, renunció a los perfumes y aceite de dulce aroma.’ Como un fantasma errando por el abandonado santuario, ‘me vestía con ropas rotas; iba y venía silenciosa,’ escribió. Entonces, en el desolado recinto sagrado, encontró un atuendo que alguna vez perteneció a Sin. Para la abatida sacerdotisa, el hallazgo fue un augurio del dios: súbitamente él la había regalado con su propia presencia física. No podía quitar la vista de la vestimenta sagrada, sin atreverse a tocarla ni siquiera para ‘adueñarse de sus costuras.’

 

EL DIOS UTU. La ciudad-dominio de UTU fue Sippar una de las primeras ciudades establecidas por los dioses en Sumer. NABUNAID dijo en una inscripción que cuando emprendió la reconstrucción del templo de UTU, E.BABBARA «casa resplandeciente», en Sippar: Busqué su antigua plataforma-cimiento y profundicé dieciocho codos en el suelo. Utu, el Gran Señor de EBABBARA…me mostró personalmente la plataforma cimiento De Naram-Sin, hijo de Sargón, que durante 3.200 años ningún rey antes que yo habían visto.

Cuando la civilización floreció en Sumer y el Hombre se unió a los dioses en el País Entre los Ríos, UTU estaba relacionado principalmente, con la ley y la justicia. Varios códigos legales primitivos, aparte de acogerse a Anu y a Enlil, se presentaron también en busca de aceptación y adhesión, porque fueron promulgados «de acuerdo con la palabra verdadera de UTU». El rey babilonio Hammurabi inscribió su código legal en una estela en cuya parte superior se le representó recibiendo las leyes de manos del dios. Muchas tablillas descubiertas en Sippar atestiguan la reputación de la ciudad en tiempos antiguos como lugar de leyes justas y buenas. Algunos textos representan al mismo UTU juzgando a dioses y hombres; Sippar fue la sede del «tribunal supremo» de Sumer. La justicia por la que abogaba UTU recuerda el “Sermón de la Montaña” registrado en el Nuevo Testamento. Una «tablilla de sabiduría» sugería que el siguiente comportamiento complacía a UTU: Ni siquiera hagas daño a tu oponente; al que te haga mal recompénsale con bien. Hasta a tu enemigo, que se haga justicia…No dejes que tu corazón sea inducido a hacer el mal… Al que pida limosna, dale alimentos para comer, dale vino para beber… Sé servicial; haz el bien.

Por garantizar la justicia e impedir la opresión, quizás, por otras razones, UTU fue considerado protector de los viajeros. Los epítetos más habituales y duraderos de UTU tenían que ver con su resplandor. Desde tiempos muy antiguos se le llamó BABBAR «el resplandeciente», «el que derrama una gran luz», el que «ilumina Cielo y Tierra». Hammurabi en su inscripción, llama al dios por su nombre acadio, SHAMASH que en lengua semita significa «Sol». De ahí que los expertos aceptaran que Utu/Shamash fuera el mesopotámico Dios Sol. El Sol es su homólogo celeste y hubo otro motivo para afirmar que «derramaba una brillante luz», cuando llevaba a cabo las tareas que le había asignado su abuelo Enlil.

NARAM-SIN EL NIETO DE SARGÓN. El sangriento sendero del hombre en sus guerras contra sus semejantes en nombre de los dioses nos lleva ahora de vuelta a Mesopotamia, la Tierra Entre los Ríos (Éufrates y Tigris), el bíblico País de SENAAR donde aparecieron las primeras ciudades como se cuenta en Génesis 11, con construcciones de ladrillo y torres que alcanzaban los cielos. Fue allí donde tuvieron sus comienzos los registros históricos y fue allí donde comenzó la prehistoria, con los asentamientos de los Dioses de Antaño. Unos mil años antes de los dramáticos tiempos de Ramsés II en Egipto, en la lejana Mesopotamia, un joven ambicioso tomó el poder. Se llamó SHARRU-KIN el «Gobernante Justo» Sargón I. Construyó una nueva capital que llamó AGADÉ y estableció el reino de ACAD. La lengua acadia, escrita en forma de cuña (cuneiforme), fue la lengua madre de todas las lenguas semitas, de las cuales todavía están en uso el hebreo y el árabe. Sargón que gobernó durante la mayor parte del siglo XXIV a.C., atribuyó su largo reinado (54 años) al estatus especial que le concedieron los Grandes Dioses, que le hicieron «Supervisor de Ishtar, Sacerdote Ungido de ANU, Gran Pastor Justo de ENLIL». Según escribió, fue Enlil «el que impidió que nadie se opusiera a Sargón» y el que le dio «la región que va desde el Mar Superior hasta el Mar Inferior» (del Mediterráneo al Golfo Pérsico). Por tanto, Sargón llevaba hasta «las puertas de la Casa de Enlil» a los reyes cautivos, atados con cuerdas a los collares de perro que les ponían alrededor del cuello. En una de sus campañas por los montes Zagros, SARGÓN vivenció las mismas hazañas divinas que los combatientes de Troya habían presenciado. Cuando, estaba entrando en el país de WARAHSHI… intentando proseguir su avance en la oscuridad… Ishtar hizo que la luz brillara sobre él». Así pudo «atravesar las tinieblas» de la oscuridad mientras dirigía a sus tropas a través de los pasos montañosos del actual LURISTÁN. La dinastía acadia que comenzó Sargón, culminó bajo su nieto Naram-Sin «Aquél al que ama el dios SIN». Según consta en sus monumentos, las conquistas de Naram-Sin se debieron a que su dios le había concedido un arma única, el «Arma del Dios» y también a que los otros dioses le habían dado su consentimiento explícito e incluso le habían invitado a entrar en sus regiones. La principal incursión de NARAM-SIN fue en dirección noroeste, y entre sus conquistas estuvo la de la ciudad estado de EBLA, cuyo archivo de tablillas de arcilla, recientemente descubierto, ha provocado enorme interés científico: «Aunque desde los tiempos de la separación de la humanidad ningún rey había llegado a destruir Arman e IBLA, el dios Nergal abrió el sendero para el poderoso Naram-Sin y le dio Arman e IBLA. También le dio como regalo desde AMANUS, la Montaña de los Cedros, hasta el Mar Superior».

Del mismo modo que Naram-Sin podía atribuir sus victoriosas campañas al hecho de haber tenido en cuenta las órdenes de sus dioses, su caída se atribuyó también al hecho de haber ido a guerrear contra el mundo de los dioses. Los expertos han recompuesto, con fragmentos de diferentes versiones, un texto que ha recibido el título de La Leyenda de Naram-Sin. Hablando en primera persona, Naram-Sin explica en este relato de aflicciones que sus problemas comenzaron cuando la diosa Ishtar «cambió sus planes» y los dioses les dieron su bendición a los «siete reyes, hermanos, gloriosos y nobles; sus tropas ascendían a 360.000». Llegando de lo que ahora es Irán, invadieron las tierras montañosas de GUTIUM y Elam al este de Mesopotamia, y llegaron a amenazar a la misma ACAD. Naram-Sin preguntó a los dioses qué debía hacer y le respondieron: «Oh Naram-Sin, éstas son nuestras órdenes: Este ejército que va contra ti… ¡Ata las armas, y ponlas en un rincón! ¡Reprime tu audacia, quédate en casa! Junto con tu esposa, ve a dormir al lecho, pero con ella no debes… No debes salir del país, ni ir hasta el enemigo». Confiando en sus propias armas, decidió atacar al enemigo a despecho del consejo de los dioses. «Con la llegada del primer año, envié a 120.000 hombres, pero ninguno volvió vivo», confesó Naram-Sin en su inscripción. Gran cantidad de tropas fueron aniquiladas durante el segundo y el tercer años y ACAD comenzó a sucumbir ante la muerte y el hambre.

En el cuarto aniversario de aquella guerra no autorizada, Naram-Sin apeló al gran dios Ea para que desautorizara a Ishtar y expusiera su caso ante el resto de los dioses. Éstos le aconsejaron que desistiera en su lucha, y le prometieron que «en los días por venir, Enlil traerá la perdición sobre los Hijos del Mal», y ACAD tendrá un respiro. La prometida era de paz duró alrededor de tres siglos, durante los cuales Sumer, la parte más antigua de Mesopotamia, reemergió como centro de la realeza; y los centros urbanos más antiguos del mundo antiguo -Ur, Nippur, Lagash, ISIN, Larsa  florecieron de nuevo. Sumer fue, bajo los reyes de Ur, el centro de un imperio que abarcaba la totalidad del Oriente Próximo de la antigüedad. Pero a finales del tercer milenio a.C., el país se convirtió en el campo de batalla de lealtades encontradas y de ejércitos oponentes; y, entonces, aquella gran civilización la primera civilización conocida del hombre sucumbió a una catástrofe de proporciones sin precedentes. Fue un acontecimiento fatídico que, así lo creemos, fue recogido en los relatos bíblicos. Fue un acontecimiento cuyo recuerdo pervivió por mucho tiempo, siendo conmemorado y llorado en numerosos poemas, que dan una descripción gráfica del caos y la desolación que cayeron sobre el centro de aquella antigua civilización. Fue, según afirman los textos mesopotámicos, una catástrofe que cayó sobre Sumer como resultado de una decisión de los grandes dioses reunidos en consejo. El territorio de Sargón incluía, es necesario apuntarlo, sólo uno de los cuatro sitios ‘espaciales’ post-Diluvio el Sitio de aterrizaje en el bosque de Cedros. Sargón fue rápidamente sucedido por hijos en el trono de Sumer y Acadia, pero su verdadero sucesor en espíritu y letra fue un nieto llamado Naram-Sin = ‘Favorito de Sin’, pero los anales e inscripciones concernientes a su reino y campañas militares muestran que él fue de hecho un favorito de Ishtar. Textos y representaciones dicen que Ishtar animó al rey a buscar grandiosidad y grandeza mediante incesantes conquistas y la destrucción de los enemigos de ella, asistiéndolo de forma activa en los campos de batalla. Representaciones que acostumbraban a mostrarla como una atractiva diosa del amor, ahora la mostraron como una diosa guerrera, atestada de armas.

No fue una guerra sin un plan para frenar las ambiciones de Marduk mediante la captura de todas las instalaciones espaciales en nombre de Inanna/Ishtar. Las listas de ciudades capturadas o subyugadas por Naram-Sin indican que no sólo llegó hasta el Mar Mediterráneo asumiendo el control del Sitio de Aterrizaje sino también viró hacia el sur para invadir Egipto. La incursión en los territorios de Enki fue algo inaudito y pudo tener lugar como revela un cuidadoso examen de los documentos, porque Inanna/Ishtar había formado una poco honrosa alianza con Nergal, el hermano de Marduk casado con una hermana de Inanna. La ofensiva contra Egipto requirió penetrar y cruzar la Sagrada Región neutral en la Península de Sinaí, donde se hallaba el puerto espacial otra rajadura al viejo Tratado de Paz. Jactancioso, Naram-Sin se auto confirió el título de ‘Rey de las cuatro regiones’… Se escucharon las protestas de Enki y las advertencias de Marduk. Fue tanto que inclusive el líder Enlilita no pudo dejarlo pasar. Un extenso escrito conocido como La Maldición de Acadia’, que relata la historia de la dinastía acadiana, afirma claramente que su fin llegó ‘luego del ceño fruncido en la frente de Enlil.’ La ‘palabra de EKUR la decisión de Enlil en su templo de Nippur fue ponerle fin: Se enfocó en Acadia para destruirla y borrarla de la faz de la Tierra. El fin de Naram-Sin llegó cerca del 2260 a.C.; textos de esa época reportan tropas del territorio oriental, llamados GUTIUM, leales a Ninurta, que fueron el instrumento de la ira divina; Acadia jamás fue reconstruida, nunca reinstalada; esa ciudad real, nunca ha sido hallada.

La saga de Gilgamesh al comienzo del tercer milenio a.C. y las incursiones militares de los reyes acadios cerca de fin del milenio, proveen un claro trasfondo de los eventos del milenio: los blancos fueron las instalaciones espaciales, para Gilgamesh alcanzar la longevidad de los dioses y para los reyes una deuda hacia Ishtar para obtener supremacía.

Sin duda, fue el intento de Marduk con la Torre de Babel lo que puso el control de los sitios espaciales al centro de los asuntos de dioses y hombres y como veremos, esa localidad dominó mucho, casi todo lo que vino después.

La fase acadiana de la Guerra y la Paz en la Tierra no ocurrió sin aspectos celestiales o ‘mesiánicos.’ En sus crónicas, los títulos de Sargón siguieron la costumbre honorífica: “Capataz de Ishtar, rey de Kish, gran ‘ENSI’ de Enlil’, pero además se llamaba a sí mismo “sacerdote ungido de Anu.” Fue esta la vez primera que el ser divinamente ungido que es lo que ‘Mesías’ literalmente significa aparece en las inscripciones antiguas.

Marduk en sus pronunciamientos, advirtió de agitaciones por venir y fenómenos cósmicos: El día se tornará en oscuridad, el flujo del río será desordenado, las tierras serán abandonadas la gente buscará perecer. Mirando hacia atrás, buscando profecías bíblicas similares, queda claro que al inicio del siglo 21 a.C. dioses y hombres esperaban un venidero Tiempo Apocalíptico.

 

LA DIOSA INANNA ISHTAR. Del mismo modo en que los códigos legales y archivos judiciales son los certificados humanos de la presencia real entre las antiguas gentes de Mesopotamia de una deidad llamada UTU/SHAMASH, existen innumerables inscripciones, textos, ensalmos, oráculos, oraciones y representaciones que atestiguan la existencia y la presencia física de la diosa INANNA, cuyo nombre acadio era ISHTAR. Un rey de Mesopotamia del siglo XIII a.C. decía haber reconstruido su templo en Sippar, la ciudad de su hermano, sobre unos cimientos que en aquel momento tenían ochocientos años de antigüedad, pero en Uruk su ciudad central, los relatos sobre ella se remontaban a los tiempos de antaño.

Conocida por los romanos como Venus, por los griegos como Afrodita, Astarté por los cananeos y los hebreos, ISHTAR o ESHDAR por los asirios, babilonios, hititas y otros pueblos de la antigüedad, INANNA, INNIN o NINNI para los acadios y los sumerios, o por otros de sus muchos apodos o epítetos; ella fue en todas las épocas, la Diosa de la Guerra y la Diosa del Amor, una mujer feroz y hermosa que siendo bisnieta de ANU, se ganó por y para sí misma un lugar importante entre los Grandes Dioses del Cielo y de la Tierra.

Como diosa joven que era al menos en apariencia, «la noble, INANNA, reina de todo el país» tenía asignado un dominio «casa» en la lejana tierra de ARATTA al este de Sumer. Pero INANNA tenía ambiciones mayores. En la ciudad de Uruk se erguía el gran templo de Anu, quién lo ocupaba sólo durante sus ocasionales visitas de estado a la Tierra; e INANNA puso sus ojos en esta sede del poder. Las listas de reyes sumerios dicen que el primer soberano no divino de Uruk fue MESHKIAGGASHER, hijo del dios ÜTU y una madre humana. A él le sucedió su hijo ÉNRNERKAR gran rey sumerio e INANNA por tanto era su tía abuela quién no tuvo demasiadas dificultades para persuadir a su sobrino nieto que ella debía ser la diosa de Uruk. El largo y fascinante texto «ENMERKAR y el Señor de ARATTA» dice que ENMERKAR envió emisarios a ARATTA, utilizando todos los argumentos posibles en una guerra de nervios para obligar el sometimiento porque el señor ENMERKAR servidor de INANNA, la hizo reina de la Casa de ANU. El poco claro final del relato épico es feliz: INANNA se mudó a Uruk sin abandonar su Casa en ARATTA. La ocupación del templo de ANU en Uruk tuvo lugar con el conocimiento y consentimiento de éste. Los textos dan pistas sobre cómo se obtuvo. INANNA no tardó en ser conocida como ANUNITUM que significa amada de ANU. A ella se refieren como la sagrada amante de ANU y esto se desprende que INANNA su bisnieta, no sólo compartió el templo de ANU, sino su cama cada vez que venía a Uruk o en las ocasiones en que ella subía a su Morada Celestial.

Después de maniobrar hasta conseguir la posición de diosa de Uruk y señora del templo de ANU, recurrió al fraude para potenciar la posición de Uruk y sus propios poderes. Lejos, Éufrates abajo, estaba la antigua ciudad de Eridü el centro de Enki. Siendo conocedora de los grandes conocimientos de este dios en todo tipo de artes y ciencias de la civilización, INANNA tomó la decisión de rogar, pedir prestados o robar estos secretos. Intentando utilizar, obviamente, sus encantos personales, se las ingenió para visitar a su tío abuelo Enki, a solas. Este hecho no pasó desapercibido a Enki, que instruyó a su maestresala para que preparara cena para dos: Ven ISIMUD, mi maestresala, escucha mis instrucciones; te he de decir algo, ten en cuenta mis palabras: La doncella, completamente sola ha dirigido sus pasos hacia el ABZU… Que la doncella entre en el ABZU de Eridü, dale de comer pasteles de cebada con mantequilla, escánciale agua fría que refresque su corazón, dale de beber cerveza… Feliz y bebido, Enki estaba preparado para hacer cualquier cosa que le pidiese INANNA y ésta audazmente le pidió las fórmulas divinas, la base de una elevada civilización. Enki le dio alrededor de un centenar de ellas, entre las que estaban las fórmulas divinas pertenecientes al señorío supremo, la Realeza, las funciones sacerdotales, las armas, los procedimientos legales, la escribanía, el trabajo de la madera e incluso, el conocimiento de los instrumentos musicales y de la prostitución del templo. INANNA ya estaba volviendo a Uruk Cuando Enki despertó y se dio cuenta de lo que había hecho quién ordenó perseguirla con sus terribles armas pero fue en vano pues INANNA se había ido a toda velocidad en su Barco del Cielo.

Con bastante frecuencia, se representa a ISHTAR como a una diosa desnuda haciendo gala de su belleza, hay veces en que se la representaba levantándose las faldas para mostrar las partes bajas de su anatomía. GILGAMESH, soberano de Uruk alrededor del 2900 a.C., humano, en parte divino por ser hijo de hombre y diosa, fue objeto de seducción de INANNA, cuando por aquel entonces, ella ya tenía esposo oficial. Habiéndose lavado después de una batalla y habiéndose puesto un manto con flecos sujeto con una faja, La gloriosa ISHTAR posó sus ojos en su belleza. ¡Ven, Gilgamesh, sé tú mi amante! Ven, dame tu fruto. Tú serás mi macho, yo seré tu hembra. Pero Gilgamesh sabía con quién estaba tratando. « ¿A cuál de tus amantes amaste para siempre?», le preguntó. « ¿Cuál de tus acompañantes te complació en todo momento? Recitando una larga lista de amoríos, este se negó a complacerla.

Con el transcurso del tiempo, a medida que asumía rangos más elevados en el panteón y con la responsabilidad de los asuntos de estado, INANNA/ISHTAR comenzó a mostrar más cualidades marciales y a menudo se la representó como una Diosa de la Guerra, armada hasta los dientes. Las inscripciones dejadas por los reyes asirios relatan cómo iban a la guerra por ella y bajo sus órdenes, cómo les aconsejaba directamente cuándo esperar y cuándo atacar, cómo, en ocasiones, marchaba a la cabeza de los ejércitos y cómo en al menos una ocasión, concedió una teofanía y se apareció ante todas las tropas. A cambio de lealtad, ella les prometía a los reyes larga vida y éxito. «Desde una Cámara Dorada en los cielos te vigilaré», aseguraba. ¿Acaso se convirtió en una amargada guerrera debido a que también ella pasó por malos momentos con el ascenso de Marduk a la supremacía?

NABUNAID dice en una de sus inscripciones que a «INANNA de Uruk, la exaltada princesa que moraba en una nao dorada, que montaba sobre un carro de batalla del cual tiraban 7 leones; los habitantes de Uruk cambiaron su culto durante el gobierno del rey ERBA-Marduk, quitaron su nao y soltaron su tiro». INANNA según NABUNAID, «tuvo que dejar enfurecida el E-Anna y permaneció desde entonces en un lugar indecoroso» que no nombra.

Buscando, quizás, combinar amor y poder, la muy cortejada INANNA eligió marido: DU.MU.ZI, hijo menor de Enki y primo en segundo grado de consanguinidad. Muchos textos antiguos tratan de los amores y las peleas de ambos. Algunos de ellos son canciones de amor de gran belleza y vivida sexualidad. Otros nos cuentan cómo ISHTAR a la vuelta de uno de sus viajes, se encontró a Dumuzi divirtiéndose en su ausencia. Ella se las compuso para capturarlo y hacerlo desaparecer en el Mundo Inferior, un dominio gobernado por su hermana RESH.KLGAL y su consorte NER.GAL. Algunos de los textos súmenos y acadios más famosos tratan del viaje de ISHTAR al Mundo Inferior en busca de su desterrado amado. Que terminara convirtiéndose en una diosa itinerante tampoco sería improbable, pues a INANNA/ISHTAR se la conoce en otros textos por ser una arriesgada viajera.

NABU. El nuevo rey, llamado Ur-Nammu (‘La Alegría de Ur), fue celosamente escogido por Enlil y aprobado por Anu, y no era meramente terráqueo. Era ‘el amado hijo’ de la diosa Ninsun; la madre de Gilgamesh. Dado que su divina genealogía se repite en numerosas inscripciones durante el reinado de Ur-Nammu, en presencia de Nannar y otros dioses, uno debe asumir que el reclamo era factual.

Esto hacía a Ur-Nammu un semidiós como en el caso de Gilgamesh ‘dos partes divino.’ Ciertamente, la afirmación que su madre era la diosa Ninsun, colocó a Ur-Nammu a la altura de Gilgamesh, cuyas hazañas eran bien recordadas y cuyo nombre permanecía reverenciado.

La selección fue así una señal, para amigos y enemigos, que los gloriosos días bajo la autoridad indiscutida de Enlil y su clan estaban de vuelta. Todo esto fue importante, quizá crucial, debido a que Marduk tenía sus propios atributos para atraer las masas humanas.

Ese llamativo especial a los Terráqueos era el hecho que el suplente y jefe de campaña de Marduk era su hijo Nabu sólo nacido en la Tierra, sino nacido de madre Terráquea de hacía tiempo en verdad, de los días antes del Diluvio cuando Marduk rompió todas las tradiciones, tomó a una terráquea y la hizo su esposa oficial. Que los jóvenes Anunnaki tomasen hembras terrestres como esposas no debería ser una sorpresa escandalosa, porque está documentado en la Biblia para que todos lo lean.

Lo que es poco conocido incluso para los académicos, debido a que la información se halla en textos ignorados y tienen que ser verificados con las complejas Listas de Dioses, es el hecho que fue Marduk quién dio el ejemplo que siguieron los ‘Hijos de los dioses’: Y ocurrió cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la Tierra y les nacieron hijas Que los Hijos de Elohim vieron que las hijas del Adán les venían bien; Y tomaron como esposas a las que escogieron. Génesis 6: 1–2

La explicación bíblica de las razones para el Gran Diluvio en los primeros ocho enigmáticos versos del capítulo 6 del Génesis señala claramente el inter-maridaje y su descendencia resultante como la causa de la ira divina: Los Nefilim estaban en la Tierra en aquellos días y los posteriores cuando los hijos de Elohim tomaron a las hijas de Adán y les nacieron hijos de ellas.

(Mis lectores pueden recordar que fue mi pregunta como niño escolar, de por qué Nefilim que literalmente significa ‘Aquellos que descendieron,’ que bajaron [del cielo a la Tierra] era usualmente traducido por ‘gigantes.’ La palabra hebrea para ‘gigantes’, ANAKIM, es en verdad una interpretación del sumerio Anunnaki.

 La Biblia claramente cita tal matrimonio interracial, la ‘toma de esposas’ entre jóvenes ‘hijos de los dioses’ (hijos de los Elohim, los Nefilim) y hembras Terrestres (‘hijas de Adán’) como una de las razones de Dios para buscar el exterminio de la humanidad por el Diluvio: ‘Mi espíritu no permanecerá mucho tiempo en el Hombre, porque en su carne han pecado… Y Dios se arrepintió de haber creado al Adán en la Tierra, y estaba angustiado, y dijo: Dejen que limpie de la faz de la Tierra al Adán que he creado.’

Los textos sumerios y acadios que cuentan la historia del Diluvio explican que hay dos dioses involucrados en ese drama: Enlil quién ideaba la destrucción de la Humanidad por el Diluvio, mientras que Enki se complicita a prevenirla dándola instrucciones a ‘Noé’ para construir un arca de salvación. Cuando uno hurga los detalles, encontramos que el agriado ‘¡Esto se acaba aquí! de Enlil, y los esfuerzos contrarios de Enki no fue algo de principios nada más.

Porque fue el mismo Enki quién comenzó a copular hembras terrestres y tener hijos con ellas, y fue Marduk hijo de Enki quién mostró el camino y dio el ejemplo para verdaderos matrimonios con ellas…

Al tiempo que la Misión Tierra estuvo completamente operativa, los Anunnaki estacionados en Tierra eran 600; además hubo 300 que fueron conocidos como los IGI.GI (‘aquellos que observan y ven’) que manipulaban una estación planetaria ¡en Marte! y los vuelos de transbordador entre ambos planetas.

Sabemos que Ninmah, la oficial médica jefa, vino a la Tierra como cabeza de un grupo de enfermeras. No está dicho cuántas eran o si había otras mujeres entre los Anunnaki, pero está claro que en cualquier suceso las mujeres eran pocas entre ellos. La situación requirió estrictas reglas sexuales y supervisión de los mayores, tanto así que (de acuerdo a un texto) Enki y Ninmah tuvieron que hacer de casamenteros, escogiendo quién se casaba con quién.

Enlil, un estricto disciplinario, cayó víctima de la falta de hembras al violar a una joven durante una cita. Por tal cosa él, el Comandante en Jefe en la Tierra, fue castigado con el exilio; pena que fue conmutada cuando accedió a casarse con Sud y hacerla su consorte oficial, NINLIL. Ella fue su única esposa hasta el final.

Enki, por otro lado, es descrito en numerosos textos como un mujeriego con diosas hembras de todas las edades, y arreglándoselas para salir airoso. Además, una vez que las hijas de Adán proliferaron, no tuvo aversión a tener contactos sexuales con ellas, también… Los textos sumerios ensalzan al ADAPA ‘el más sabio de los hombres’ que creció en casa de Enki, quién le enseñó a escribir y matemáticas, y fue el primer Terrestre en ser llevado arriba a visitar a Anu en Nibiru; los textos también revelan que ADAPA era un hijo secreto de Enki, hijo de una madre terrestre.

Textos apócrifos nos informan que cuando nació Noé, el héroe bíblico del Diluvio, mucho acerca del niño y su nacimiento causaron que su padre, LAMEC, se preguntara si el verdadero padre no había sido un Nefilim. La Biblia sólo afirma que Noé era un hombre genealógicamente “perfecto” que ‘Caminó con los Elohim’; textos sumerios, donde el héroe del Diluvio es llamado ZIUSUDRA, sugieren que era un semidiós hijo de Enki.

Fue así que un día Marduk se quejaba a su madre que mientras sus compañeros tenían esposas, él no:

“No tengo mujer, no tengo hijos.”

Y continuó diciéndole que le había gustado la hija de un ‘alto sacerdote, un músico consumado” (hay razones para creer que era el escogido hombre EN.ME.DUR.AN.Kl de los textos sumerios, el paralelo al bíblico Enoch). Después de verificar que la joven hembra terrestre de nombre TSARPANIT estaba de acuerdo, los padres de Marduk accedieron a seguir adelante.

El matrimonio produjo un hijo llamado EN.SAG, ‘Noble Señor’. Pero diferente de ADAPA que era un semidiós terrestre, el hijo de Marduk fue incluido en las Listas Sumerias de Dioses, donde fue además llamado ‘el divino MESH’ un término empleado (como en Gilgamesh) para denotar un semidiós.  Él fue así el primer semidiós que fue un dios, que cuando condujo las masas de hombres en nombre de su padre, le fue dado el nombre – epíteto Nabu, El Que Habla, El Profeta porque ese es el significado literal de la palabra, como cuando se refiere al paralelo hebreo bíblico ‘Nabih’, traducido a ‘profeta.’

Nabu fue por lo tanto hijo de dios y un hijo de Adán de la escrituras antiguas, aquel cuyo nombre significaba Profeta.

Como en las profecías egipcias citadas con anterioridad, su nombre y función tuvieron relación con las expectativas mesiánicas.

LAS PROFESÍAS BABILONIAS. Aquellas ‘tierras rebeldes’ y ‘ciudades del pecado’ estaban al oeste de Sumer, las tierras de los AMORITAS seguidores de Marduk, donde el ‘mal, la hostilidad contra Enlil, fue avivada por Nabu, quién se movió de ciudad en ciudad haciendo proselitismo para Marduk, llamando a Enlil ‘El Opresor’, de cuya influencia debían librarse. Los Paneles de Paz y de Guerra describieron a Ur-Nammu, mostrando las celebraciones y cenas de paz y prosperidad, el otro en el carruaje real, conduciendo su ejército a la guerra.

Sus expediciones militares lo llevaron bastante más allá de las fronteras de Sumer dentro de las tierras occidentales. Pero el gran reformador, constructor, y ‘pastor’ falló en el liderazgo militar. En medio de una batalla su carro quedó atascado en el barro; cayó fuera pero ‘el carruaje como tormenta siguió de largo,” dejando al rey atrás, ‘abandonado como una jarra rota. La tragedia se agravó cuando la barca con los restos de Ur-Nammu, ‘naufragó en algún lugar y las olas la hundieron con él a bordo’. Cuando llegaron a Ur estas noticias, hubo gran lamento en la ciudad, eran incapaces de comprender como tal religioso devoto rey, pastor correcto que sólo siguió las directivas de los dioses con armas que ellos ponían en sus manos, podía perecer tan ignominiosamente.

“¿Por qué el Señor Nannar no lo tomó de la mano?” se preguntaban; ¿Por qué Inanna, Dama del Cielo, no puso su noble brazo alrededor de su cabeza? ¿Por qué el arrojado Utu no lo asistió?”

Los sumerios, que creían que todo lo que ocurre ha sido destinado, se preguntaban,

“¿Por qué estos dioses dieron un paso al lado cuando fue decidido el amargo fin de Ur-Nammu?”

De seguro aquellos dioses, Nannar y sus hijos gemelos, supieron lo que Anu y Enlil estaban decidiendo; sin embargo nada dijeron para proteger a Ur-Nammu. Podía haber una sola explicación plausible, concluía la gente de Ur y Sumer mientras lloraban y se lamentaban:

Los grandes dioses habían faltado a su palabra

¡Cómo ha sido cambiado el destino de un héroe!

Anu alteró su palabra sagrada.

¡Enlil falsamente cambió su decreto!

¡Estas son palabras fuertes, que acusan a los grandes dioses Enlilitas de falsía y doble estándar! Las palabras antiguas trasmiten la fuerte decepción de la gente. Si eso fue así en Sumer y en Acadia, uno se puede imaginar la reacción en las rebeldes tierras del oeste. En la lucha por el corazón y la mente de la Humanidad, los Enlilitas fueron vacilantes. Nabu, el ‘que dice’, intensificó la campaña en nombre de su padre Marduk. Su propio estatus estaba cambiado y mejorado: su propia divinidad estaba ahora glorificada por una variedad de venerables epítetos. Inspirados por Nabu, el Nabih, el Profeta; las profecías del Futuro, de lo que va a suceder, comenzaron a barrer las tierras en lucha.

Se ha encontrado un número de tabletas de arcilla en los cuales tales profecías fueron inscritas; trabajadas en el cuneiforme Antiguo Babilonio, están agrupadas por los académicos como Profecías Acadianas o Apocalipsis Acadio.

Común a todas ellas es la visión del Pasado, Presente y Futuro como parte de un flujo continuo de sucesos; que dentro de un destino prefijado hay algo de espacio para el libre albedrío y por tanto a un Destino variado; que para la Humanidad, ambos fueron decretados o determinados por los dioses del Cielo y la Tierra; y que por tanto los eventos en la Tierra reflejan ocurrencias en los cielos. Para conceder credibilidad a las profecías, los textos a veces anclaron la predicción de hechos futuros a hechos o entidades históricos conocidos.

Lo que está mal en el presente, por qué se necesita un cambio, es entonces narrado. Los hechos desplegados son atribuidos a decisiones por uno o más de los grandes dioses. Un divino Emisario, un Heraldo, aparecerá; pueden ser sus palabras, transcritas por el escriba, o anuncios esperados; tan manudo como no, ‘un hijo hablará por su padre.’

 El hecho(s) predicho será puesto con los presagios—la muerte de un rey, o signos celestiales:

Un cuerpo celeste aparecerá y hará un sonido horroroso ‘un fuego ardiente’ descenderá de los cielos hasta el horizonte como una antorcha’ y más significativo, “un planeta aparecerá antes de aquel tiempo”. Malas cosas, Apocalipsis, precederán a los hechos finales. Habrá lluvias calamitosas, inmensas olas devastadoras—o sequías, los canales llenos de cieno, langostas, y hambrunas. La madre se volverá contra la hija, el vecino contra el vecino. Rebelión, caos, y calamidades ocurrirán en las tierras. Las ciudades serán atacadas y despobladas; morirán los reyes, serán destituidos, y capturados: “un trono derrocará al otro”

Los oficiales y sacerdotes serán muertos; los templos abandonados; cesarán los ritos y las ofrendas. Y entonces el hecho predicho—un gran cambio, una nueva era, un nuevo líder, un Redentor—vendrá. La buena voluntad prevalecerá sobre la maldad, la prosperidad reemplazará los sufrimientos; las ciudades abandonadas serán restauradas, los remanentes de la gente dispersada volverán a sus hogares. Serán restaurados los templos, y la gente practicará los correctos ritos religiosos.

No inesperadamente, estas profecías babilónicas o pro-Marduk pusieron el dedo acusador de la maldad en Sumer y Acadia y sus aliados Elam, Hattiland, y las Sealands y nombraron a los Amurru del oeste como instrumento de retribución divina. Son nombrados los centros de culto Enlilitas Nippur, Ur, Uruk, Larsa, Lagash, Sippar y Adab que; serán atacadas, saqueadas, abandonados sus templos. Los dioses Enlilitas se describen como confusos ‘incapaces de dormir’. Enlil llama a Anu pero desatiende su consejo (‘orden’) que promulgue un edicto MISHARU, poner las cosas en orden. Enlil, Ishtar, y Adad serán forzados a cambiar la realeza en Sumer y Acadia.

Los ‘ritos sagrados’ serán trasladados a Nippur. Celestialmente, ‘el gran planeta’ aparecerá en la constelación del Carnero.

La palabra de Marduk prevalecerá: “él sojuzgará las Cuatro Regiones, la Tierra completa temblará a la mención de su nombre… Después de él su hijo reinará como rey y será maestro de la Tierra entera”. En algunas profecías, ciertas deidades son objeto de predicciones específicas: ‘Un rey se levantará,’ un texto profetizó en consideración a Inanna/Ishtar ‘sacará a las diosas protectoras de Uruk de Uruk y las hará morar en Babilonia… Él establecerá los ritos de Anu en Uruk…’ También los dioses Igigi están mencionados específicamente: ‘Las ofrendas regulares para los dioses Igigi, que han cesado, serán restablecida,’ señala una profecía.

Como fue el caso con las profecías egipcias, la mayoría de los académicos trataron las ‘Profecías Acadias’ como ‘pseudo-profecías o que fueron escritos mucho después de los sucesos ‘predichos;’ pero decir que los sucesos no fueron profetizados porque ya habían ocurrido es sólo reafirmar que los acontecimientos ocurrieron sea o no que hayan sido predichas y aquello que más nos importa a la mayoría, significa que las profecías se hicieron realidad. Y si así es, lo más escalofriante en la predicción (en el texto conocido como Profecía “B”) es La Espantosa Arma de Erra sobre las tierras y la gente vendrá en juzgamiento, una profecía muy aterrante sin duda, porque antes del final del siglo veintiuno a.C., ‘el juicio sobre las tierras y la gente’ ocurrió cuando el dios Erra (‘El Aniquilador’) un epíteto para Nergal, explotó ARMAS NUCLEARES en un cataclismo que hizo reales las profecías.

DE DIOSES Y SEMIDIOSES. Y fue tanto así, que en los días previos al Diluvio Marduk dio un ejemplo a los otros dioses solteros: encontró y desposó una hembra terrestre… El rompimiento del tabú atrajo en particular a los dioses Igigi quienes la mayoría del tiempo estaban en Marte, siendo su principal sitio en la Tierra el Sitio de Aterrizaje en el Bosque de Cedros.

Viendo una oportunidad—quizá una invitación para venir y celebrar el matrimonio de Marduk—tomaron hembras terrestres y las llevaron con ellos como esposas. Algunos libros extra-bíblicos, llamados Los Apócrifos, tal como el Libro de los Jubileos, THE BOOK OF ENOCH, y THE BOOK OF NOAH, documentan el incidente del matrimonio interracial de los Nefilim con profusión de detalles. Unos doscientos ‘Observadores – WATCHERS’ (‘Aquellos que observan y ven’) se organizaron en grupos de veinte; cada uno tenía un líder.

Uno de ellos, llamado SHAMYAZA, era el comandante general, el instigador de la trasgresión.

Quien condujo al mal camino a los hijos de dios y los trajo a Tierra y los hizo extraviarse con las Hijas del Hombre,’ se llamaba YEQON… Sucedió, afirman estas fuentes, durante la época de Enoch.

A pesar de sus esfuerzos para encajar las fuentes sumerias (que hablan de la rivalidad y contradicciones entre Enlil y Enki) en una presentación monoteísta la creencia en un solo Dios Todopoderoso, los compiladores de la Biblia Hebrea finalizan esa parte en el capítulo 6 del Génesis con un reconocimiento a las consecuencias factuales.

Hablando de la descendencia de estos matrimonios interraciales, la Biblia hace dos admisiones:

La primera, que estos matrimonios tuvieron lugar en los días antes del Diluvio, y también ‘de ahí en adelante’;

La segunda, que de la descendencia ‘vinieron los héroes de antaño, hombres de renombre.’

Los textos sumerios indican que los heroicos reyes pos diluviales fueron sin duda tales semidioses.

Pero ellos fueron no sólo la descendencia de Enki y su clan: Algunos reyes de la región Enlilita fueron hijos de dioses Enlilitas. Por ejemplo, La Lista de Reyes Sumerios señala claramente que cuando la realeza comenzó en Uruk (dominio Enlilita), el escogido fue un MESH, un semidiós:

MESHKIAGGASHER, hijo de Utu, Se convirtió en el sumo sacerdote y rey. Utu era por supuesto el dios Utu/Shamash, nieto de Enlil.

Más abajo en la línea dinástica estaba el afamado Gilgamesh, ‘el dos tercios divino’, hijo de la diosa Enlilita Ninsun cuyo padre era el sumo sacerdote de Uruk, un Terrestre. (Hubo algunos gobernantes más en la línea, tanto en Uruk como en Ur, que llevaron el título ‘MESH’ o ‘Mes’.)

En Egipto, también, algunos faraones reivindicaron parentesco divino.

Muchos en las dinastías de los siglos 18 y 19 adoptaron nombres ‘divinizados’ con un prefijo o un sufijo MSS (modificado a Me, Mo, Mes), que significa ‘Asunto de’ tal o cual dios—tal como en los nombres Amón o Ramsés (RA MA Se S ‘asunto de,’ descendencia del dios Ra).

La famosa reina HATSHEPSUT, que a pesar de su condición femenina llevaba el título y privilegios de un faraón, reclamó ese derecho en virtud de ser semidiosa el gran dios Amón, estampó en inscripciones y descripciones en su inmenso templo en DAIR-EL-BAHRI, “tomó la forma de su majestad el rey,” el esposo de su madre-reina, y tuvo una cópula con ella,” y derivó en que su hija HATSHEPSUT naciera como semidivina.

Textos cananeos incluyen la historia de KERET, un rey que era hijo del dios El.

Una variante interesante de tal patrón fue el caso de EANNATUM, rey sumerio en Lagash de Ninurta en los tempranos tiempos ‘heroicos.’ Una inscripción del rey en uno de sus bien conocidos monumentos ‘La Piedra de los Buitres’ atribuye a este semidiós el estatus de inseminación artificial por Ninurta el Señor del GIRSU el recinto sagrado ayudado por Inanna y Ninmah (aquí llamada por su epíteto NINHURSAG): El Señor NINGIRSU, guerrero de Enlil, implantó el semen de Enlil en EANNATUM. En la matriz de […]. Inanna acompañó su [nacimiento], Lo nombró “Importante en el templo de Inanna,” Lo dejó al sagrado cuidado de Ninharsag. Ninharsag le ofreció su seno sagrado. NINGIRSU se regocijó con EANNATUM el semen implantado en la matriz por NINGIRSU. Aunque la referencia al ‘semen de Enlil’ no aclara si es el semen de Ninurta o de NINGIRSU es considerado ‘semen de Enlil’ porque él era el primogénito de Enlil, o realmente fue empleado semen de Enlil para la inseminación (lo cual es dudoso), las inscripciones afirman con claridad que la madre de EANNATUM (cuyo nombre es ilegible en la piedra) fue fecundada artificialmente, de modo que un semidiós fue concebido sin una verdadera cópula sexual ¡un caso de concepción inmaculada en Sumer, tercer milenio a.C.!

Que a los dioses no les era desconocida la inseminación artificial se halla corroborada en textos egipcios, de acuerdo a los cuales después que Set matara y desmembrara a Osiris, el dios Thot extrajo semen del falo de Osiris y lo impregnó en Isis, la esposa de Osiris, consiguiendo el nacimiento del dios Horus.

Una descripción de la hazaña muestra a Thot y la diosa del parto sosteniendo las dos cadenas de ADN empleadas, y a Isis con el recién nacido Horus (Fig. 27). Queda claro entonces, que después del Diluvio los Enlilitas también aceptaron tanto el cruce con hembras terrestres como considerar a esa descendencia ‘héroes, hombres de renombre,’ escogibles para la realeza. Así fue que comenzaron los linajes de ‘sangre real’ de los semidioses.

Una de las primeras tareas de Ur-Nammu fue lograr un renacimiento religioso y moral. Para eso, fue emulado a veces empleando las exactas mismas frases un rey anterior recordado y reverenciado; realizado mediante la promulgación de un nuevo Código Legal, leyes de comportamiento moral y leyes de justicia en adherencia, decía el Código, a las leyes que Enlil y Nannar y Shamash querían que el rey impusiera y la gente viviera así. La naturaleza de las leyes, un listado de lo que hacer y lo que no hacer, puede juzgarse por el reclamo que Ur-Nammu hace debido a esas leyes de justicia,

“el huérfano no fue presa del rico, la viuda no fue presa del poderoso, el hombre con una oveja no cayó en manos del que posee un buey… la justicia fue establecida en la tierra.”

El emulado URUKAGINA de Lagash, trescientos años antes promulgó un código legal por el cual se instituyeron reformas sociales, legales y religiosas entre ellas el establecimiento de casas seguras para mujeres, bajo el patrocinio de la diosa BAU, esposa de Ninurta. Fueron los mismos principios de justicia y moralidad que los profetas bíblicos pidieron a los reyes y a la gente en el siguiente milenio.

Cuando comenzó la era de Ur III, obviamente hubo un deliberado intento de volver Sumer (ahora Sumer y Acadia) a sus viejos días de gloria, prosperidad, y moralidad y paz, tiempos que precedieron a la última confrontación con Marduk.

Las inscripciones, los monumentos, y la evidencia arqueológica dan testimonio que el reinado de Ur-Nammu, que comenzó en 2113 a.C., fue testigo de grandes obras públicas, la restauración de la navegación fluvial, y la reconstrucción y protección de las carreteras del país: “Hizo correr las carreteras desde las tierras bajas a las elevadas,” atestigua una inscripción.

Siguió un aumento del intercambio y el comercio.

Hubo surgimiento en las artes, artesanía, escuelas y mejoras en los campos social y económico, incluyendo la introducción de pesos y medidas más exactos. Tratados con los gobernantes vecinos del este y del noreste expandieron la prosperidad y la calidad de vida. Los grandes dioses, en especial Enlil y NINLIL, fueron honrados con magníficos y renovados templos, y por primera vez en la historia de Sumer, el clero de Ur fue combinado con el de Nippur, lo que condujo a un renacimiento religioso.

Todos los académicos concuerdan que virtualmente en todos los aspectos el período de Ur III alcanzó nuevas alturas en la civilización sumeria. Esa conclusión sólo aumenta el misterio generado por una hermosa caja artesanal descubierta por arqueólogos: sus paneles interiores, frente y espalda, describen dos escenas contradictorias de la vida en Ur.

Mientras uno de las paredes (conocida como el ‘Panel de Paz’) dibujó banquetes, comercio y otras escenas de actividades sociales, el otro (el ‘Panel de la Guerra’) representa una columna de soldados armados y con yelmo, y carros de caballo marchando a la guerra.

Un examen cercano de los registros de ese tiempo revela que ciertamente mientras bajo el liderato de Ur-Nammu Sumer floreció, la hostilidad hacia los Enlilitas por parte de las ‘tierras rebeldes’ aumentó en vez de disminuir.

La situación aparentemente demandó acción, para lo cual de acuerdo con inscripciones de Ur-Nammu, Enlil le proporcionó, “un arma divina que amontona a los rebeldes en pilas” con la cual atacar “las tierras hostiles, destruir las ciudades malvadas y limpiarlas de oposición.”

EL RANGO DE LOS DIOSES. La posición de los hijos de Anu, Enlil y Enki y de sus descendientes, en el linaje dinástico emerge con toda claridad a través de un dispositivo sumerio único: La asignación de un rango numérico a ciertos dioses. El descubrimiento de este sistema revela también la afinación en el Gran Círculo de Dioses del Cielo y de la Tierra en el momento del florecimiento de la civilización sumeria. Encontramos que este Panteón Supremo estaba compuesto por 12 deidades. La primera pista de que se estaba aplicando un sistema numérico criptográfico a los Grandes Dioses llegó con el descubrimiento de los nombres de los dioses Sin, Shamash e ISHTAR a veces sustituidos en los textos por los números 30,20 y 15 respectivamente.

  • La unidad más alta del sistema sexagesimal sumerio el 60 se asignaba a Anu; Enlil «era» el 50; Enki, el 40. Sabemos por otros textos que tratan de los dioses de Sumer y ACAD que su orden jerárquico se expresaba también numéricamente. A Anuse le dio el número más alto del sistema sexagesimal sumerio, el 60. Su Heredero Legal, Enlil, tenía el rango de 50; el primogénito y heredero en caso de morir Enlil, Ea, era el 40 y Adad, el 10. Pero tal como atestigua la enigmática afirmación, Ninurta se hizo «como Enlil» por su batalla contra ZU, también a él se le daba el rango de 50.
  • El número 10 y sus 6 múltiplos dentro del número principal 60 se asignaban a deidades masculinas y parecería plausible que los números terminados en 5 se asignaban a deidades femeninas. A partir de aquí, encontramos la siguiente tabla criptográfica:
  • Masculino 6 deidades masculinas: 60 – Anu, 50 – Enlil, 40 – EA/Enki, 30 – NANNA/SIN, 20 – Utu/Shamash 10 – ISHKUR/ADAD
  • Femenino 6 deidades femeninas: 55 – Antu, 45 – NINLIL, 35 – Ninki, 25 – NINGAL, 15 – INNANA/ISHTAR, 5 – NINHURSAG

No debería de sorprendernos que a Ninurta se le asignara el número 50, como a su padre. En otras palabras, su rango dinástico se transmitía en un mensaje criptográfico: si Enlil se va, tú, Ninurta, ocupas su lugar; pero, hasta entonces, no eres uno de los 12, pues el rango del «50» está ocupado. También cuando usurpó la ENLILDAD, Marduk insistió en que los dioses le otorgaran «los 50 nombres», dando a entender que el rango del «50» ahora era suyo.

El final del texto ritual del templo, parcialmente mutilado, contiene los siguientes versículos legibles: «Oh Marduk, por tu rey pronuncia las palabras: ‘¡Yo renuncio!’ Oh Adad, por tu rey pronuncia las palabras: ‘¡Yo renuncio!’» Podemos sospechar con bastante certeza que en las líneas desaparecidas habría una renuncia similar por parte de Sin en sus reivindicaciones de realeza entre los dioses y un reconocimiento de la ENLILDAD de Ninurta. Sabemos que a partir de entonces, SIN, el primogénito de Enlil en la Tierra, ostentaría el rango de 30; su hijo Shamash el de 20; su hija, Ishtar el de 15; e ISHKUR Adad en acadio el rango de 10. No hay registros acerca del rango numérico de Marduk. A pesar de los votos solemnes dados tras la derrota de ZU para honrar y respetar la supremacía de Enlil y la posición de Ninurta como segundo en el mando, los factores básicos causantes de la rivalidad y de las disputas siguieron presentes, saliendo a la luz de vez en cuando a lo largo de los milenios que siguieron. Siendo conscientes de que esto iba a ocurrir, Anu y Enlil proporcionaron a Ninurta armas nuevas y maravillosas. Anu le dio el SHAR.UR «Cazador Supremo» y el SHAR.GAZ «Golpeador Supremo»; Enlil le dio varias armas de las cuales la singular IB un arma con «cincuenta cabezas asesinas» fue la más terrorífica, por lo que las crónicas harían referencia a Ninurta como «El Señor del IB». Así dotado, Ninurta se convirtió en el «Primer Guerrero de Enlil» listo para repeler todo desafío a la ENLILDAD.

Hubo otros muchos dioses en Sumer hijos, nietos, sobrinas y sobrinos de los Grandes Dioses. Hubo también varios centenares de dioses «de base», llamados ANUNNAKI a los que se les asignaba por decirlo así «tareas generales». Pero sólo 12 componían el Gran Círculo. Ellos, sus relaciones familiares y por encima de todo, la línea de sucesión dinástica se pueden consultar mejor si los observamos en el diagrama.

De acuerdo con el sistema matemático sexagesimal (“base sesenta”) que los dioses entregaron a los sumerios, a los doce grandes dioses del panteón sumerio les fue conferida una categoría numérica en la cual Anu tenía el supremo Rango Sesenta; el Rango Cincuenta fue otorgado a Enlil; el de Enki era cuarenta y así hacia abajo, en alternancia entre deidades masculinas y femeninas. Bajo las reglas de sucesión, Ninurta el hijo de Enlil estaba en línea con el rango de cincuenta en la Tierra, mientras Marduk tenía un rango nominal de diez; e inicialmente, estos dos sucesores en espera no eran siquiera parte de los doce ‘Olímpicos.’ Y así la larga, amarga y continua lucha de Marduk iniciada con la contienda Enlil – Enki se enfocó más tarde en la contienda de Marduk con el hijo de Enlil, Ninurta, por la sucesión del Rango Cincuenta y extendida a la nieta de Enlil, Inanna/Ishtar cuyo matrimonio con Dumuzi el hijo menor de Enki, recibió tanta oposición de Marduk que terminó con la muerte de Dumuzi.

Con el tiempo Marduk/Ra encaró conflictos con otros hermanos y medio-hermanos, como el del conflicto con Thot y con Nergal el hijo de Enki casado con Ereshkigal una nieta de Enlil. Durante el curso de estas luchas, los conflictos a veces se convirtieron en guerras encendidas entre los clanes divinos; como las conflagraciones llamadas ‘Las Guerras de las Pirámides’ en el libro Las Guerras de Dioses y Hombres, en donde en una notable instancia la pelea derivó en el enterramiento vivo de Marduk dentro de la Gran Pirámide y en otra pelea, llevó a la captura de Marduk por Ninurta. También fue exiliado más de una vez como castigo una y otra por ausencia auto-impuesta. Sus persistentes esfuerzos para alcanzar el estatus del que creía ser titular incluyeron el hecho documentado en la Biblia como el incidente de la Torre de Babel; pero al final después de numerosas frustraciones, el éxito vino sólo cuando Tierra y Cielo estuvieron alineados con el Reloj Mesiánico. El primer grupo de cataclismos en el siglo 21 a.C. y las esperanzas mesiánicas que los acompañaron, son la historia de Marduk y su hijo Nabu, una deidad hijo de un dios, cuya madre era una humana – terrestre.

LAS REGLAS DE SUCESIÓN. Los dos medio-hermanos hijos de Anu el regente de Nibiru y su conflicto en la Tierra tiene las raíces en su propio planeta natal, Nibiru. Enki entonces llamado E.A, ‘Aquel cuyo hogar es el agua’ era el primogénito de Anu, pero no de Antu la esposa oficial.

Cuando nació Enlil de Antu (media hermana de Anu) Enlil se convirtió en el Heredero Legal del trono de Nibiru aunque no era primogénito. El inevitable resentimiento de parte de Enki y su familia materna fue exacerbado por el hecho de la subida problemática de Anu al trono en un comienzo habiendo perdido en una lucha intelectual por la sucesión con el rival Alalu, a quien más tarde usurpó el trono en un golpe de estado, forzando a Alalu a huir de Nibiru por su vida. También había resentimientos debido a desafíos por liderazgo de Enlil, como se relata en el texto épico ‘Cuento de Anzu’. (Para las enredadas relaciones de las familias reales de Nibiru y los ancestros de Anu y Antu, Enlil y Ea, según ‘El Libro Perdido de Enki’.

La clave para desentrañar el misterio de las reglas en la sucesión y el matrimonio de los dioses es que estas normas también se aplicaron a quienes fueron escogidos por ellos para servir como sus representantes ante la humanidad. Tal es el cuento bíblico del Patriarca Abraham (Génesis 20:12) que no mentía cuando presentó a su esposa Sarah como su hermana: “De verdad, ella es mi hermana, la hija de mi padre aunque no de mi madre, y se convirtió en mi esposa”. Estaba legítimamente casado con una media-hermana de diferente madre y un hijo con ella, Isaac, se convirtió en el Heredero Legal de la dinastía, en vez del primogénito Ismael hijo de Agar, la doncella de mano. Estas reglas de sucesión generaron la amarga contienda entre los descendientes del divino Ra en Egipto, los medio-hermanos Osiris y Set casados con las medio – hermanas Isis y Neftis, como queda explicado en ‘Las Guerras de Dioses y de Hombres

Aunque estas reglas de sucesión parezcan complicadas, están basadas en lo que aquellos que escribieron acerca de las dinastías reales llaman ‘linaje, una sofisticada genealogía de ADN que distingue el ADN general heredado de los padres del ADN mitocondrial (MT-DNA) que es heredado por las mujeres sólo desde la madre. La compleja aunque básica regla es: La línea dinástica fluye por línea paterna; el primogénito es el siguiente en sucesión; una media-hermana podía ser tomada como esposa si tenía una madre diferente, y si de tal media-hermana nacía un hijo, ese hijo aun no siendo primogénito se convierte en heredero legal y sucesor dinástico.

La rivalidad entre ambos medio-hermanos Ea/Enki y Enlil en asuntos del trono se complicó por rivalidad personal en asuntos del corazón. Ambos deseaban a su media-hermana Ninmah, cuya madre era otra concubina de Anu. Ella fue el verdadero amor de Ea, pero no le fue permitido casarse con ella. Entonces Enlil se hizo con ella y tuvieron un hijo: Ninurta, nacido fuera de matrimonio, que por las reglas de sucesión lo hicieron el incuestionable heredero de Enlil por ser el primogénito nacido de una media-hermana de la realeza.

Ea, como se relata en ‘Las Crónicas Terrestres’, fue el comandante del primer grupo de cincuenta Anunnaki que vinieron a la Tierra para obtener el oro necesario para proteger la menguada atmósfera de Nibiru. Como fallaron los planes iniciales, su medio-hermano Enlil fue enviado con más Anunnaki para incrementar la Misión Tierra. Como si esto no fuera suficiente para crear una atmosfera hostil, también llegó a Tierra Ninmah, para servir como oficial médico en jefe… El extenso texto conocido como el Poema Épico de ATRA-HASIS comienza la historia de los dioses y hombres en la Tierra con una visita de Anu a la Tierra para dejar establecido de una vez por todas (eso esperaba) que la rivalidad entre ambos hermanos estaba arruinando la vital misión; incluso ofreció permanecer en la Tierra y dejar que uno de los dos medio-hermanos asumiera la regencia de Nibiru. Con eso en la mente, dice el antiguo texto, mucho fue discurrido para determinar quién debería quedarse en la Tierra y quién debería sentarse en el trono de Nibiru: Los dioses estrecharon sus manos, habían repartido lotes y habían dividido: Anu subió de vuelta al cielo, Para Enlil la Tierra fue sometida; Los mares, encerrados como por un lazo, A Enki el príncipe le fue dado.

Anu regresó a Nibiru como su rey.

EN.LIL ‘Señor del Comando’ fue puesto a cargo general: “Aquel a quien la Tierra le fue sometida”.

EA, recibió dominio sobre los mares y aguas (en tiempos posteriores, el ‘Poseidón’ griego o el ‘Neptuno’ romano y le fue concedido el epíteto EN.KI ‘Señor de la Tierra’ para calmar sus sentimientos. Disgustado o no, Ea/Enki no podía desafiar las leyes de sucesión o los resultados de la división por lotes; y así el resentimiento, el enojo de la justicia negada, y la abrumadora determinación de vengar las injusticias hechas a su padre, a sus antepasados y hacia el mismo, condujeron a Marduk el hijo de Enki a entrar en la lucha.

GENEALOGÍA ANUNNAKI. Los textos Sumerios no dejan ninguna duda acerca de la genealogía de los líderes Anunnaki.

  • Ninmah nació a Anu de una concubina, siendo entonces hermanastra, de Enki y Enlil.
  • Enlil fue el heredero legal del rey ANU, porque nació de la esposa oficial y hermanastra, la reina ANTU pero no era el primogénito. Entonces de repente, del útero de Antu vino Enlil a desafiar y a volverse el heredero legal, debido a que su madre era la esposa oficial de Anu y su hermanastra. No es entonces de extrañarse por qué ellos fueron rivales políticos por el resto de sus vidas, Enlil y Enki.
  • El primogénito era Ea/Enki, nacido a Anu de otra concubina. Mientras fue único hijo de Anu, creció pensando que era el heredero como hijo primogénito.

Los textos antiguos desenterrados no proporcionan hasta ahora, información sobre la madre de Enki. Es completamente posible que fuera de un sistema estelar diferente al de Anu ya que eran capaces de viajes interestelares y existe evidencia de que este es el caso y vierte alguna luz de porqué el clan de Enki, fuera llamado serpentino. Un autoproclamado canalizador dice que el nombre de esa otra concubina era Isis que vino de Sirio, con algunas conexiones de Orión. Isis es el nombre de una diosa egipcia muy conocida. Pero pocas personas saben que no era así como los egipcios la llamaron sino AST o ASTA, probablemente el nombre real; e Isis es la versión griega. Todavía el resto del mundo la conoce como Isis. La Isis egipcia era bisnieta de Ra y hermana-esposa de Osiris. Ra era el hijo del primogénito de Enki, lo cual convierte a la Isis egipcia en la tataranieta de Enki, en lugar de su madre.

¿Hubo Isis Senior, la madre de Enki, e Isis Junior, su tataranieta, la Isis egipcia?

Si esto fuese así, en el caso de Isis Senior, Isis pudiera ser un apodo, en lugar del nombre real o parte de un nombre compuesto.

¿Cuál era el nombre real original de la madre de Enki? Probablemente era AS-T.

Hay una fuente que indica el nombre real de Anu era AN qué está de acuerdo con los datos Sumerios; Anu era derivado de AN-U,

Que su esposa, la reina Antu realmente era AN-T

Y que la señora conocida como Ninmah, Ninti, o Ninharsag fue nombrada SEN-T cuando nació.

El nombre que SEN-T no aparece en ningún texto Sumerio, pero es muy probable que este fuera su nombre original, más que cualquiera de sus nombres Sumerios. Su nombre más temprano en la Tierra era NIN.MAH, “la Gran Señora” o “la Señora Exaltada” y esto parece un título de elogio. Ella era de hecho, muy atractiva cuando joven y favorablemente deseada por Enki y Enlil.

La aparente estructura gramatical de los nombres masculinos y femeninos, sugiere a AS-T como el más nombre original más probable de la madre de Enki, del cual se derivó AST o ASTA en Egipto.

Los egipcios asociaron a Isis con la estrella SIRIO. La evidencia viene en círculo completo así: Al parecer, una de las concubinas de AN, la madre de Enki se llamaba AS-T y venía de SIRIO. Además, este es el nombre de la estrella en sí, como llaman las gentes a esa estrella. Desde mi limitado conocimiento de cómo los habitantes de la estrella llaman a sus estrellas, el nombre AS-T parece plausible.

La conexión reptil y Cómo esto hace serpentino al clan de Enki es que la misma fuente que habla sobre AN engendrando a EA/EN-KI, AN-EN/EN-LIL, y SEN-T también habla sobre una antigua e importante raza estelar llamada ARI-AN que son, según informes recibidos, altos y llamados los hombres reptiles, mencionados en el pasado como que estuvieron involucrados en los asuntos de Tierra, aunque de forma limitada. Desde hace mucho tiempo había estado preguntándome quiénes eran los ARI-AN, hasta que un día la etimología me golpeó: ARI-AN sonaba bastante parecido a Orión. Recordemos el canalizador que clama que la madre de Enki era de SIRIO, con algunas conexiones con Orión.

Podría ser que ella tuviera algunos genes ARI-OS y Si ARI-AN es lo mismo que Orión; la evidencia viene en círculo completo de nuevo: El clan de Enki tiene genes serpentinos ARI-AN vía materna a través de SIRIO y AS-T. Esto también explicaría por qué los egipcios consideraron la constelación Orión tan importante: Se localizan las tres grandes pirámides en la meseta de Giza orientadas y exactamente en el mismo orden como aparecen en el cielo las tres estrellas del cinturón de Orión, ZETA ORIONIS, EPSILON ORIONIS, y DELTA ORIONIS.

Podían tener genes reptiles y verse como Anunnaki, ser sexualmente totalmente compatible con ellos, y ser tan atractivos como los otros Anunnaki que probablemente no tenían genes reptiles, y con nosotros, los humanos porque la biología y la evolución vienen son la respuesta. La misma fuente que habla sobre los ARI-AN dice que esos seres reptiles ya son muy evolucionados y no parecen los reptiles sino que más bien se parecen más nosotros. Éste era, al parecer, el caso con el ARI-AN. Tal evolución no se encuentra sin precedentes en la Tierra.

Se piensa que los dinosaurios eran de sangre caliente, así estaban más cercanos a los pájaros que los reptiles. Este convencimiento es porque los dinosaurios eran muy fuertes y algunos incluso podían volar y tal fuerza requiere el metabolismo de un organismo de sangre caliente. Si un hombre tuviera alas, tendría que ser 70 veces más fuerte de lo que es, para poder volar.

Así aparece que el clan Anunnaki “serpentino” de Enki no físicamente reptil, como piensa DAVID ICKE, sino parecidos a nosotros, pero con algunos elementos reptiles dentro, que todos nosotros probablemente tenemos.

Aparte de la biología y la genética, el tipo de las personas que eran ellos, buenos o malos dependía de la combinación genética dominante y Toda la evidencia apunta a que Enki y algunos de sus descendientes fueron los benefactores más grandes de la humanidad como el propio Enki o la tataranieta de Enki, Isis Jr.

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