LA EPOPEYA DE LA CREACIÓN.


En la mayoría de los antiguos sellos cilíndricos que se han encontrado, los símbolos de determinados cuerpos celestes, miembros de nuestro sistema solar, aparecen por encima de las figuras de dioses o humanos. El sello acadio VA/243 del tercer milenio a.C. ahora en el VORDERASIATISCHE ABTEILUNG del Museo del Estado de Berlín del Este, los muestra como un grupo de 11 globos que circundan a una estrella grande con rayos: La representación del sistema solar tal como lo conocían los súmenos Consistente en 12cuerpos celestes.

El sistema solar de forma esquemática es una línea de planetas que se alejan del Sol a distancia creciente. Si los representáramos uno después de otro en un círculo, el más cercano Mercurio va en primer lugar, después Venus, luego la Tierra, etc., una figura con dibujos esquemáticos y órbitas planetarias circulares en vez de elípticas para facilitar la representación. Ampliado, así es el sistema solar del sello cilíndrico VA/243, donde los «puntos» que circundan la estrella son globos cuyos tamaños y orden se adecuan al sistema solar representado.

  • El Pequeño Mercurio viene seguido por Venus más grande.
  • La Tierra, con el mismo tamaño de Venus está acompañada por la Pequeña Luna.
  • A continuación, en sentido contrario al de las agujas del reloj, Marte se muestra correctamente, más pequeño que la Tierra pero más grande que la Luna o Mercurio.
  • La antigua representación muestra después con toda claridad y a continuación un planeta desconocido para nosotros, considerablemente más grande que la Tierra aunque más pequeño que Júpiter y Saturno.
  • Más lejos, otro par se corresponde perfectamente a nuestros Urano y Neptuno.
  • Por último, el pequeño Plutón está también ahí, no donde se sitúa ahora después de Neptuno, sino entre Saturno y Urano.

Tratando a la Luna como cuerpo celeste, esta representación sumeria de 4.500 de edad da cuenta de todos los planetas que conocemos, los sitúa en el orden correcto con la excepción de Plutón y los muestra por tamaño e insiste en que había, hubo o hay otro planeta importante entre Marte y Júpiter: Él duodécimo planeta, el de los Nefilim. Si este mapa celeste sumerio se hubiera descubierto y estudiado hace dos siglos, los astrónomos habrían pensado que los sumerios estaban totalmente desinformados, al imaginar que había más planetas después de Saturno. Hoy sabemos que Urano, Neptuno y Plutón están realmente ahí. ¿Imaginaron los sumerios las otras discrepancias, o estaban correctamente informados por los Nefilim que la Luna era un miembro del sistema solar por derecho propio, Plutón estaba situado cerca de Saturno y había un Duodécimo Planeta entre Marte y Júpiter?

 

LA LUNA.

La teoría sustentando que la Luna no era más que «una pelota de golf helada» se descartó después de la conclusión de varias misiones Apolo a la Luna. Las mejores conjeturas consistían en que la Luna era un trozo de materia separada de la Tierra cuando ésta era aún de material fundido y maleable. Sin el impacto de millones de meteoritos, que dejaron cráteres en la superficie Lunar, ésta sería un trozo de materia sin rostro, vida e historia que se solidificó y sigue a la Tierra desde siempre. Sin embargo, las observaciones hechas por satélites no tripulados han comenzado a poner en duda esas creencias, tanto tiempo manejadas. Al final, se llegó a concluir que la composición química y mineral de la Luna era suficientemente diferente a la de la Tierra como para poner en duda la teoría de la «separación».

Los experimentos realizados en la Luna por los astronautas norteamericanos y el estudio y análisis del suelo y de las muestras de rocas que trajeron, han determinado más allá de toda duda, que la Luna aunque en la actualidad estéril, fue alguna vez un «planeta vivo». Igual que la Tierra, con diferentes capas, lo que significa que se solidificó desde su propio estadio original de materia fundida. Al igual, que la Tierra, generaba calor, pero mientras que el calor de la Tierra proviene de sus materiales radiactivos, «cocidos» en el interior de la Tierra bajo una tremenda presión, el calor de la Luna proviene, según parece, de capas de materiales radiactivos que se encuentran muy cerca de la superficie. Sin embargo, estos materiales son demasiado pesados para haber ascendido hasta ahí. ¿Cómo se depositaron tan cerca de su superficie?

El campo gravitatorio lunar parece ser errático, como si inmensos trozos de materias pesadas como el hierro no se hubieran hundido de modo uniforme hasta su centro, sino que estuvieran dispersos. Existen evidencias que indican que las antiguas rocas de la Luna estuvieron magnetizadas. También que los campos magnéticos se cambiaron o invirtieron. ¿Ocurridas través de algún proceso interno desconocido, o por medio de alguna influencia externa indeterminada?

El Apolo 15 encontró un deslizamiento de rocas en el cráter TSIOLOVSKY seis veces más grande que cualquier deslizamiento de rocas en la Tierra. El Apolo 16 descubrió que la colisión que creó el Mar de Néctar depositó escombros hasta a 1.600 Km. de distancia y que las rocas lunares llamadas brechas, son el resultado de la destrucción de la roca sólida y su posterior soldadura gracias a un calor extremo y repentino. ¿Cuándo y cómo se hicieron añicos y se refundieron estas rocas?

El Apolo 17 alunizó cerca de un acantilado ocho veces más alto que cualquiera de la Tierra, lo que significa que se formó por un terremoto ocho veces más violento que cualquier otro terremoto en la historia de la Tierra. Las convulsiones que siguieron a este suceso cósmico continuaron durante unos 800.000.000 de años, de modo que la composición y la superficie de la Luna adoptaron por fin su forma helada hace alrededor de 3.200.000.000 de años. Otros materiales de la superficie de la Luna son ricos en los poco frecuentes potasio y fósforo radiactivos, que en la Tierra se encuentran a grandes profundidades. Reuniendo todos estos descubrimientos, los científicos afirman ahora que la Luna y la Tierra, formadas más o menos con los mismos elementos y más o menos por el mismo tiempo, evolucionaron como cuerpos celestes separados. En opinión de la N.A.S.A., la Luna evolucionó «normalmente» durante sus primeros 500 millones de años. Luego, tal como se informó en THE NEW YORK TIMES, el período más catastrófico llegó hace 4.000 millones de años, cuando cuerpos celestes del tamaño de grandes ciudades y pequeños países se estrellaron en la Luna y formaron sus inmensas cuencas y sus altísimas montañas. Las ingentes cantidades de material radiactivo dejados por las colisiones comenzaron a calentar la roca por debajo de la superficie, fundiendo enormes cantidades de ésta y forzando mares de lava a través de las grietas de la superficie. Así, los sumerios tenían razón al representar a la Luna como un cuerpo celeste por derecho propio y también dejaron un texto que explica y describe la catástrofe cósmica a la que se refieren los expertos de la NASA.

PLUTÓN.

Al planeta Plutón se le ha denominado «el enigma». Mientras que las órbitas de los demás planetas alrededor del Sol se desvían sólo un poco del círculo perfecto, la desviación «excentricidad» de Plutón es tal que tiene la órbita más extensa y elíptica del sistema solar. Mientras que los demás planetas orbitan al Sol más o menos dentro del mismo plano, la órbita de Plutón tiene una inclinación de 17 grados. Debido a estos rasgos atípicos de su órbita, Plutón es el único planeta que corta la órbita de otro planeta, Neptuno. En tamaño, Plutón se encuentra dentro de la clase «satélite». Su diámetro de 5.800 Km., no es mucho mayor que el de Tritón, satélite de Neptuno o Titán, uno de los diez de Saturno. Debido a sus inhabituales características, se ha llegado a sugerir que este «inadaptado» pudo comenzar su vida celeste como satélite y de algún modo escapó a su dueño y tomó por sí mismo una órbita alrededor del Sol. Esto es lo que sucedió, según los textos sumerios.

EL DUODÉCIMO PLANETA.

Por asombroso que parezca, nuestros astrónomos han estado buscando evidencias que indiquen que ciertamente existió una vez un planeta entre Marte y Júpiter. A finales del S. XVIII antes del descubrimiento de Neptuno, varios astrónomos demostraron que «los planetas estaban situados a determinadas distancias del Sol, según una ley definida». Esto conocido como Ley de Bode, convenció a los astrónomos que debió de haber un planeta dando vueltas en un lugar donde hasta entonces, no se sabía que hubiera existido, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Animados por cálculos matemáticos, se pusieron a explorar los cielos en la zona en la que debería de estar «el planeta perdido». El primer día del S. XIX, el astrónomo italiano GIUSEPPE PIAZZI descubrió exactamente en la distancia indicada, un planeta muy pequeño 776 kilómetros de un extremo a otro al que llamó Ceres. Hacia 1804 el número de asteroides «planetas pequeños» encontrados allí ascendía a cuatro; a la fecha, se han contado cerca de 3.000 asteroides en órbita alrededor del Sol, en lo que llamamos el cinturón de asteroides, sin duda, los restos de un planeta que se hizo añicos. Los astrónomos rusos le han llamado Faetón «cuadriga». Aunque seguros de la existencia de tal planeta, no son capaces de explicar su desaparición. Si estalló solo, sus pedazos habrían salido despedidos en todas direcciones y no habrían conformado un simple cinturón.

Sumados los restos que siguen dando vueltas alrededor del Sol no son suficientes para formar un planeta y mucho menos dos. Si son los restos de dos planetas, deberían conservar la revolución axial de los dos planetas pero todos tienen la misma rotación axial, lo que se indica que provienen del mismo cuerpo celeste. Así pues, Si fue una colisión lo que le destruyó, ¿También se hizo añicos o dónde está el cuerpo celeste responsable de tal colisión, cómo se hizo pedazos el planeta desaparecido y qué lo destruyó?

Las respuestas a estos misterios se nos han transmitido desde la antigüedad. Cuando se descifraron los textos encontrados en Mesopotamia, se tomó conciencia inesperadamente que eran equiparables a algunas secciones de las Sagradas Escrituras y las precedían. En 1872, con “DIE KEILSCHRIFTEN UND DAS ALTE TESTAMENTEBERHARD SCHRÁDER dio inicio a una avalancha de libros, artículos, conferencias y debates que se prolongaron durante medio siglo: Hay un lazo en alguna época ancestral, entre Babilonia y la Biblia. Los titulares afirmaban provocativamente: BABEL UND BIBEL. Entre los textos descubiertos por HENRY LAYARD en las ruinas de la biblioteca de ASSURBANIPAL en Nínive, había uno que hacía un relato de la Creación no muy diferente del Libro del Génesis.

Las primeras tablillas rotas que consiguió recomponer y publicar GEORGE SMITH en 1876 en “THE CHALDEAN GÉNESIS“, demuestran que sí que había existido un texto acadio escrito en dialecto babilonio antiguo, que relata cómo cierta deidad había creado el Cielo y la Tierra y todo sobre la Tierra, incluido el Hombre. En la actualidad, hay una vasta bibliografía que compara el texto mesopotámico con la narración bíblica. La deidad babilonia hizo su trabajo, en lo que abarcan 6 tablillas y en paralelo al bíblico 7º día de descanso de Dios, en el que disfrutó de su obra. La epopeya mesopotámica dedica una 7ª tablilla a la exaltación de la deidad babilonia y de sus logros. L. W. KING tituló su autorizada obra sobre el tema, Las 7 Tablillas de la Creación.

EL ENUMA ELISH.

Mientras El relato bíblico de la Creación comienza con la creación del Cielo y la Tierra; el mesopotámico conocido ahora como «La Epopeya de la Creación», conocida en la antigüedad por las palabras con las que comienza, ENUMA ELISH «Cuando en las alturas», es una verdadera cosmogonía que trata de los eventos previos y nos lleva hasta el comienzo de los tiempos: ENUMA ELISH LA NABU SHAMAMUSHAPLITU AMMATUM SHUNTA LA ZAKRAT” Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre y abajo, el suelo firme la Tierra no había sido llamado; según cuenta la epopeya, fue entonces cuando dos cuerpos celestes primigenios dieron a luz a una serie de «dioses» celestes.

En frases resumidas, A medida que el número de seres celestes aumentaba, hacían más ruido y causaban más conmoción, perturbando al Padre Primigenio, Su fiel mensajero le urgió a que adoptara fuertes medidas disciplinarias con los dioses jóvenes, pero éstos se confabularon contra él y le robaron sus poderes creadores. La Madre Primigenia intentó vengarse. El dios que dirigió la revuelta contra el Padre Primigenio tuvo una nueva idea: invitar a su joven hijo a unirse a la Asamblea de los Dioses y darle la supremacía, para que fuera a combatir sin ayuda, al «monstruo» en que se había convertido la madre.

Aceptada la supremacía, el joven dios Marduk, según la versión babilonia se enfrentó al monstruo y tras un feroz combate, la venció y partió en dos. Con una parte hizo el Cielo y con la otra la Tierra. Después proclamó un orden fijo en los cielos, asignando a cada dios celeste una posición permanente.

En la Tierra, creó las montañas, los mares y los ríos, estableció las estaciones y la vegetación y creó al Hombre. Babilonia y su altísimo templo se construyeron como un duplicado de la Morada Celeste en la Tierra. A dioses y a mortales se les dieron encargos, mandatos y rituales a seguir.

Entonces, los dioses proclamaron a Marduk la deidad suprema y le concedieron los «cincuenta nombres», las prerrogativas y rango numérico de la ENLILDAD.

A medida que se iban encontrando y traduciendo más tablillas y fragmentos, se fue haciendo evidente que el texto no era una simple obra literaria, sino el relato épico histórico-religioso más sagrado de Babilonia, que se leía como parte de los rituales del Año Nuevo en cuya versión pretendía propagar la supremacía de Marduk al convertirle en héroe del relato de la Creación, que no fue siempre así, pues Existen bastantes evidencias que indican que esta versión de la epopeya fue una falsificación por motivos político-religiosos, de una sumeria anterior en la que Anu, ENLIL y Ninurta eran los héroes; pero en general y sin importar el nombre de los actores de este drama celeste-divino, el relato es tan antiguo como la civilización sumeria.

La mayoría de los expertos lo ven como la obra filosófica más antigua de la eterna lucha entre el bien y el mal o como un cuento alegórico del invierno y el verano en la naturaleza, del amanecer y el ocaso, la muerte y la resurrección. Pero, tomada literalmente, este relato épico es la declaración de hechos cosmológicos tal como los conocían los sumerios, Tal como se los habían transmitido los Nefilim. Si utilizamos este audaz enfoque, encontramos que «La Epopeya de la Creación» explica a la perfección los eventos que probablemente, tuvieron lugar en nuestro sistema solar, el escenario para el despliegue del drama celeste del ENUMA ELISH, es el universo primigenio donde Los actores celestes son creados y son los que crean.

 

PRIMER ACTO: LA CREACIÓN DE NUESTRO SISTEMA SOLAR.

Cuando en las alturas el Cielo no había recibido nombre y abajo el suelo firme la Tierra no había sido llamado; nada salvo el primordial AP.SU («el que existe desde el principio», el sol) su Engendrador; MUMMU («el que nació». El más cercano al sol que es su ayudante de confianza, consejero, emisario y mensajero; entre otras para hacerle un presente a TIAMAT; Un regalo resplandeciente concedió AP.SU a su esposa: Un radiante metal, el imperecedero oro, para que sólo ella lo poseyera. Buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. Esta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses) y; TIAMAT (que estaba bastante más lejos; «la doncella de la vida» y posterior «monstruo» que Marduk despedazaría posteriormente; el «planeta desaparecido», Pero en tiempos primordiales la verdadera Virgen Madre de la 1a Trinidad Divina) la que le dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos. En unos cuantos trazos hechos con estilo de caña sobre la 1ª tablilla de arcilla en 9 cortas líneas, el antiguo cronista-poeta se las ingenia para sentarnos en el centro de la primera fila y de forma audaz y dramática sube el telón del espectáculo más majestuoso que se haya visto: la Creación de nuestro sistema solar. Sobre la profundidad del vacío, AP.SU vertió un profundo sueño; a TIAMAT la Madre de Todo, forjó como esposa para sí mismo. Una madre celestial, era ciertamente una belleza acuosa. Primero fue TIAMAT y después fue MUM.MU. En la inmensidad del espacio, los «dioses», los planetas estaban aún por aparecer, por ser nombrados, por tener sus «destinos» sus órbitas fijadas. Sólo existían tres cuerpos: «El primordial AP.SU», MUM.MU y TIAMAT. El espacio entre ella y APSU estaba henchido con los elementos primordiales de APSU y TIAMAT. Las «aguas primordiales», los elementos básicos generadores de vida del universo, de APSU y TIAMAT se entremezclaron mediante los vientos de APSU, un hábil y divino conjuro lanzó APSU sobre las aguas.

Se formaron dos dioses celestes planetas en el espacio entre APSU y TIAMAT. Sus aguas se entremezclaron… Los dioses se formaron en medio de ellos: el dios LAHMU («deidad de la guerra») y la diosa LAHAMU («dama de las batallas») nacieron; por su nombre se les llamó. Los nombres de estos dos planetas provienen de la raíz LH.M «hacer la guerra». Los antiguos legaron como leyenda que Marte era el Dios de la Guerra y Venus la Diosa tanto del Amor como de la Guerra. LAHMU y LAHAMU son masculino y femenino respectivamente con lo que la identidad de los dos dioses de la epopeya y los planetas Marte y Venus se confirman tanto etimológica como mitológicamente.

También se confirma astronómicamente dado que el «planeta desaparecido» TIAMAT estaba situado más allá de Marte. Marte y Venus están situados en el espacio que hay entre el Sol (APSU) y «TIAMAT». Podemos ilustrar esto siguiendo el mapa celeste sumerio. En el Principio: Sol, Mercurio, “TIAMAT”. Los Planetas Interiores – los “dioses en el medio” – nacen.

Después, prosiguió el proceso de formación del sistema solar. LAHMU (Marte) y LAHAMU (Venus) nacieron pero crecen sólo hasta un tamaño limitado y antes que hubieran crecido en edad y estatura hasta el tamaño señalado, antes de que su formación se complete, el dios ANSHAR y el dios KISHAR, dos planetas más fueron formados. Son majestuosos, como lo evidencian sus nombres AN.SHAR «príncipe, el primero de los cielos» y KI.SHAR «el primero de las tierras firmes» que aventajan en tamaño al primer par, «sobrepasándoles» en estatura y tamaño. La descripción, epítetos y situación de este segundo par los identifica fácilmente como Saturno y Júpiter. Los SHAR «planetas gigantes» son creados, junto con su “emisario”.

Después de algún tiempo «se multiplicaron los años» y nació un tercer par de planetas. Primero llegó ANU (Urano «él de los cielos») primogénito de ANSHAR, más pequeño que ANSHAR y KISHAR pero mayor que los primeros planetas «de sus antepasados un rival» en tamaño. Posteriormente ANU engendró a su vez un planeta gemelo, «su igual y a su imagen» que la versión babilónica nombra NUDIMMUD, epíteto de EA/ENKI (Neptuno «creador ingenioso»). Las descripciones de tamaño y situación se adecúan a estos planetas de nuestro sistema solar, Urano y Neptuno.

Hubo otro planeta que se sumó a estos planetas exteriores: Plutón. «La Epopeya de la Creación» se refiere a ANU como «primogénito de ANSHAR» dando a entender que hubo otro dios planetario «nacido» de ANSHAR: Saturno. ANSHAR envió a su emisario GAGA en varias misiones a otros planetas que en función y estatura, tiene el aspecto y similitud con MUMMU el emisario de APSU, que recuerda los parecidos entre Mercurio y Plutón. En el mapa celeste, Los sumerios sitúan a GAGA junto a Saturno del que era su «emisario» o satélite. GAGA por tanto, es Plutón situado junto a Saturno, no más allá de Neptuno. Quedaron añadidos los dos últimos planetas iguales en imagen.

Cuando el Primer Acto de «La Epopeya de la Creación» toca a su fin hay un sistema solar compuesto por el Sol y 9 planetas: SOL-APSU, MERCURIO- MUMMU, VENUS-LAHAMU, MARTE-LAHMU, TIAMAT, JÚPITER-KISHAR, SATURNO-ANSHAR, PLUTÓN-GAGA, ANU-NEPTUNO y NUDIMMU- EA.

 

SEGUNDO ACTO: CREACIÓN DE LA TIERRA Y LA LUNA.

La Tierra y la Luna no estaban, se crearán como producto de una futura colisión cósmica, un majestuoso drama de confusión celeste al final del nacimiento de los planetas. La recién creada familia de planetas no era estable, Los planetas gravitaban entre sí; convergiendo sobre TIAMAT, alterando y poniendo en peligro los cuerpos primordiales. Los hermanos divinos se agruparon; perturbaban a TIAMAT con sus avances y retiradas. Alteraban el «vientre» de TIAMAT con sus cabriolas en las moradas del cielo.

  • APSU no podía rebajar el clamor de ellos;
  • TIAMAT había enmudecido con sus maneras. Sus actos eran detestables… Molestas eran sus maneras.

Son referencias obvias a órbitas erráticas. En aquel tiempo, las vueltas aún no estaban del todo diseñadas; los destinos de los dioses aún no estaban firmemente decretados; los parientes celestiales se agrupaban; erráticos eran sus caminos Los nuevos planetas «avanzaban y se retiraban»; se acercaban demasiado entre ellos «se agruparon»; interferían con la órbita de TIAMAT; se acercaban demasiado a su «vientre»; sus «maneras» eran molestas. TIAMAT era la que estaba en mayor peligro, sin poder descansar, se sentía agraviada y enfurecida. Una multitud formó para que marcharan a su lado, una multitud rugiente y terrible creó contra los hijos de APSU. En total, once de esta especie creó; ella hizo al primogénito, KINGU, jefe entre ellos. APSU también encontró «detestables» las maneras de los planetas anunciando su intención de «destruir, destrozar sus maneras», reunido con MUM.MU en secreto mientras lo consultaba. Por casualidad los dioses oyeron «todo lo tramado entre ellos» y el complot para destruirles les hizo enmudecer. Cuando los dioses celestiales oyeron esto, en consejo se reunieron.

  • ¡Ha elevado a KINGU, le ha dado mando hasta el grado de AN!, se dijeron entre sí.
  • Una Tablilla de Destino en su pecho ha puesto, para que se procure su propia vuelta, ha instruido a su vástago KINGU para combatir a los dioses.
  • ¿Quién se resistirá a TIAMAT?, los dioses se preguntaron entre sí. Ninguno en sus vueltas se adelantó, ninguno llevaría un arma para la batalla.

El único que no perdió su ingenio fue EA “El Científico” quien Pensó una estratagema para «verter el sueño en APSU». A los otros dioses celestes les gustó el plan y EA «dibujo un mapa preciso del universo», lanzando un «hechizo» divino o fuerza ejercida por «EA»/Neptuno el más externo mientras orbitaba al Sol y circundaba a los demás planetas sobre las aguas primordiales del sistema solar, que consistió en que su propia órbita alrededor del Sol afectó al magnetismo solar y con ello sus emisiones radiactivas o que el mismo Neptuno emitió al ser creado ingentes radiaciones de energía que se compararon con algo así como «verter el sueño» un efecto calmante en APSU e Incluso, «MUMMU el Consejero, fue incapaz de moverse». APSU fue vencido por el sueño, se convirtió en presa fácil y EA-Neptuno se movió con rapidez, le arrancó la tiara, le quitó el manto de su halo, le robó su papel creador y poderes apagando según parece, las ingentes emisiones de materia primordial del Sol y deteniéndose el proceso de emisión de energía y materia para formar más planetas, los dioses trajeron una paz temporal en el sistema solar, MUMMU ya no pudo deambular pues fue «atado y abandonado», como planeta sin vida al lado de su señor APSU. Más tarde la victoria de EA-NEPTUNO se simbolizó cambiando el significado y la situación del APSU ya que a partir de entonces, su epíteto se re-aplicó: La «Morada de EA». Cualquier planeta adicional podría venir solamente a través del nuevo APSU desde «lo Profundo» desde los lejanos reinos del espacio que vislumbraba el más lejano de los planetas.

 

TERCER ACTO: NIBIRU-MARDUK.

El tiempo que pasó antes de que la paz celeste se rompiera nuevamente no se sabe porque la epopeya de la creación no lo dice. En la Cámara de los Hados el lugar de los Destinos, un dios fue engendrado, el más capaz y sabio de los dioses; en el corazón de lo Profundo, lejos en el espacio en una zona donde se le había conferido movimiento orbital, un «destino» de planeta, fue creado y formado, MARDUK, un nuevo «dios» celeste un nuevo planeta se une ahora al reparto. EA-NEPTUNO el planeta más lejano que lo engendró, lo atrajo hasta el sistema solar. Surgiendo desde el espacio exterior, Marduk era aún un planeta recién nacido, que escupía fuego y emitía radiaciones. «Cuando movía los labios, estallaba el fuego». Era digno de contemplar: Su silueta encantadora, brillante el gesto de sus ojos; Nobles sus andares, dominantes como los de antaño… Grande se le exaltó por encima de los otros dioses, rebasándolo todo. Era el más noble de los dioses, excesivamente alto; sus miembros enormes.

A medida que se acercaba a los demás planetas, «éstos lanzaban sobre él sus impresionantes relámpagos» y él brillaba con fuerza, «vestido con el halo de diez dioses». Su aproximación levantó emisiones eléctricas y de otros tipos entre los otros miembros del sistema solar. 10 cuerpos celestes le esperaban: El Sol y 9 planetas. En primer lugar, pasa cerca del planeta EA/Neptuno, el que le ha «engendrado», que ha tirado de él hacia el sistema solar. Cuando pasó junto a EA/Neptuno, un tirón gravitatorio provocó una protuberancia en el costado de Marduk, como si tuviera «una segunda cabeza». No obstante este fragmento de Marduk no se desgajó de la masa principal durante el tránsito.

A medida que Marduk en una fase muy dúctil en aquella época, se acerca a Neptuno, su atracción gravitatoria sobre el recién llegado crece en intensidad, torciendo el sendero de Marduk, «haciéndolo bueno para sus objetivos». Cuando Marduk llegó a las inmediaciones de Anu/Urano, «extrajo y dio forma a los cuatro lados, relegando su poder al líder del grupo», algunos trozos de materia se le desprendieron, dando como resultado la formación de los 4 satélites de Marduk, llamados «vientos», los 4 fueron lanzados en una rápida órbita alrededor de Marduk, «arremolinándose como un torbellino». El orden del tránsito primero por Neptuno, después por Urano indica que Marduk estaba entrando en el sistema solar en dirección opuesta, en el sentido de las manecillas del reloj no en la dirección orbital del sistema en sentido contrario a las manecillas del reloj.

Siguiendo el sendero, el recién llegado se vio atrapado por las inmensas fuerzas gravitatorias y magnéticas del gigante ANSHAR/Saturno y luego, de KISHAR/Júpiter. Su sendero se curvó aún más hacia adentro, hacia el centro del sistema solar, hacia TIAMAT, aproximación que pronto comenzó a alterarla así como a los planetas interiores Marte, Venus y Mercurio. «Él produjo corrientes, alteró a TIAMAT; los dioses no descansaban, llevados como en una tormenta». Aunque las líneas de este texto tan antiguo están parcialmente deterioradas en este punto, aún podemos leer que el planeta que se acercaba «diluyó las vitales de aquellos… pellizcó sus ojos», TIAMAT «iba de un lado a otro muy turbada» su órbita evidentemente se alteró. La atracción gravitatoria del gran planeta que se acercaba no tardó en despojar de trozos a TIAMAT. De mitad de ella emergieron 11 «monstruos», un tropel «rugiente y furioso» de satélites que «se separaron» de su cuerpo y «marcharon junto a TIAMAT».

Preparándose para afrontar el embate de Marduk, TIAMAT «los coronó con halos», dándoles aspecto de planetas «dioses». De especial importancia para la epopeya y la cosmogonía mesopotámica fue el principal satélite de TIAMAT, que recibió el nombre de KINGU, «el primogénito entre los dioses que formaron la asamblea de ella». Elevó a KINGU, en medio de ellos, lo hizo grande… El alto mando en la batalla confió a su mano. Sujeto a las conflictivas fuerzas gravitatorias, este gran satélite de TIAMAT comenzó a moverse hacia Marduk. El que concediera a KINGU una Tablilla de Destinos, un sendero planetario propio, es lo que más disgustó a los planetas exteriores porque nadie le había concedido a TIAMAT el derecho de dar a luz nuevos planetas, según expresó EA, ANSHAR el gigante Saturno le llevó el problema. Todo lo que TIAMAT había conspirado, a él se lo repitió: «…ella ha creado una Asamblea y ha montado en cólera… les ha dado armas incomparables, ha dado a luz monstruos-dioses… además 11 de esta clase ha dado a luz; de entre los dioses que formaban su Asamblea, ella ha elevado a KINGU, su primogénito, le ha hecho jefe… le ha dado una tablilla de destinos, se la ha sujetado al pecho». Volviéndose a EA, ANSHAR le preguntó si podría ir a matar a KINGU.

La respuesta se ha perdido debido a una rotura en las tablillas; parece ser que EA no satisfizo a ANSHAR, pues lo siguiente que tenemos del relato nos muestra a ANSHAR dirigiéndose a Anu-Urano para averiguar si él aceptaría «ir y enfrentarse a TIAMAT». Pero Anu «fue incapaz de enfrentarla y se volvió». En los agitados cielos, crece la confrontación; un dios después de otro se apartan a un lado. ¿Acaso nadie va a darle batalla a la furiosa TIAMAT?

Marduk, después de pasar Neptuno y Urano, se acerca ahora a ANSHAR Saturno y sus amplios anillos. Esto le da a ANSHAR una idea: «Aquel que es potente será nuestro Vengador; aquel que es agudo en la batalla: ¡Marduk, el héroe!» Al ponerse al alcance de los anillos de Saturno («él besó los labios de ANSHAR»), Marduk responde: « ¡Si yo, realmente, como vuestro Vengador he de vencer a TIAMAT, he de salvar vuestras vidas, convoca una Asamblea para proclamar mi Destino supremo!» La condición era atrevida pero simple: Marduk y su «destino» su órbita alrededor del Sol debían tener la supremacía entre todos los dioses celestes. Fue entonces cuando Gaga, el satélite de ANSHAR/Saturno y futuro Plutón, se desvió de su curso: ANSHAR abrió la boca a Gaga, su Consejero, una palabra dirigió… «Ponte en camino Gaga, toma tu puesto ante los dioses y lo que yo te cuente repíteselo a ellos». Acercándose a los otros dioses/planetas, Gaga les instó a «fijar su veredicto para Marduk». La decisión fue la que se preveía: Lo único que ansiaban los dioses era que alguien diera la cara por ellos.

 

ACTO CUARTO: LA BATALLA CELESTE.

« ¡Marduk es rey!» gritaban y le instaron a que no perdiera más tiempo: « ¡Ve y acaba con la vida de TIAMAT!». Los dioses habían decretado el «destino» de Marduk; La combinación de fuerzas gravitatorias había determinado que el sendero orbital de Marduk no tuviera más que una salida: hacia la «batalla», una colisión con TIAMAT. Como corresponde a un guerrero, Marduk se preparó con diversas armas. Llenó su cuerpo con una «llama ardiente»; «construyó un arco… al que sujetó una flecha… frente a sí puso al rayo»; y «después hizo una red con la que envolver a TIAMAT». Todos estos eran nombres comunes para los fenómenos celestes, las descargas eléctricas que se darían los planetas mientras convergían o el tirón gravitatorio una «red» de uno sobre otro. Pero las principales armas de Marduk eran sus satélites, los cuatro «vientos» con los que Urano le proveyó cuando pasó junto a él: Viento Sur, Viento Norte, Viento Este, Viento Oeste. Al pasar junto a los gigantes Saturno y Júpiter y sujeto a sus tremendas fuerzas gravitatorias, Marduk «sacó» 3 satélites más Viento del Mal, Torbellino y Viento Incomparable.

  • Utilizando sus satélites como una «cuadriga tormenta», «lanzó los vientos que había hecho nacer, los siete». Los adversarios estaban dispuestos para la batalla. El Señor salió, siguió su curso; Hacia la furiosa TIAMAT dirigió su rostro… El Señor se acercó para explorar el lado interno de TIAMAT los planes de KINGU, su consorte, apreciar. Pero a medida que los planetas se iban acercando entre sí, el curso de Marduk se hizo errático: Mientras observaba, su curso se vio afectado, su dirección se distrajo, sus actos eran confusos. Los satélites de Marduk comenzaron a virar fuera de curso: Cuando los dioses, sus ayudantes, que marchaban a su lado, vieron al valiente KINGU, su visión se hizo borrosa.
  • Los combatientes iban a encontrarse, la suerte estaba echada, los cursos llevaban inevitablemente a la colisión. «TIAMAT lanzó un rugido»… «el Señor levantó la desbordante tormenta, su poderosa arma». Cuando Marduk estuvo más cerca, la «furia» de TIAMAT creció; «las raíces de sus piernas se sacudían adelante y atrás». Ella empezó a lanzar «hechizos» contra Marduk el mismo tipo de ondas celestes que EA había usado antes contra APSU y MUMMU. Pero Marduk siguió acercándose. TIAMAT y Marduk, los más sabios de los dioses, avanzaban uno contra otro; prosiguieron el singular combate, se aproximaron para la batalla.
  • El Señor extendió su red para atraparla; el Viento del Mal, el de más atrás, se lo soltó en el rostro. Cuando ella abrió la boca para devorarlo él le clavó el Viento del Mal para que no cerrara los labios. Los feroces Vientos de tormenta cargaron su vientre; su cuerpo se dilató; la boca se le abrió aún más. A través de ella le disparó él una flecha, le desgarró el vientre; le cortó las tripas, le desgarró la matriz. Teniéndola así sojuzgada, su aliento vital él extinguió.

Los dos planetas no chocaron entre sí, hecho de cardinal importancia astronómica: fueron los satélites de Marduk los que chocaron con TIAMAT y no el mismo Marduk. Ellos «dilataron» el cuerpo de TIAMAT, haciéndole una amplia hendidura. A través de estas fisuras, Marduk disparó una «flecha», un «rayo divino», una inmensa descarga eléctrica que saltó como una chispa desde el energéticamente cargado Marduk, el planeta que estaba «lleno de brillantez». Haciéndose camino hasta las tripas de TIAMAT, este rayo «extinguió su aliento vital» neutralizó las fuerzas y campos eléctricos y magnéticos y los «extinguió». El primer encuentro entre Marduk y TIAMAT la dejó resquebrajada y sin vida; pero el destino final estaba aún por determinarse.

El destino de 10 de los 11 satélites de TIAMAT se determinó en aquel momento. Después de matar a la líder, su grupo fue destruido, su hueste hecha pedazos. Los dioses auxiliares que marchaban al lado de ella, temblando de miedo, dieron la espalda para salvar y preservar sus vidas. Podemos identificar a esta hueste «destruida… rota» que temblaba y «daba la espalda» es decir, invertía sus direcciones y ofrecer una explicación a otro misterio más de nuestro sistema solar: El fenómeno de los cometas. Pequeños globos de materia, los «miembros rebeldes» del sistema solar, no parecen obedecer ninguna de las normas de circulación. Las órbitas de los planetas que orbitan alrededor del Sol son con excepción de Plutón casi circulares en el mismo plano general y en dirección contraria a las manecillas del reloj; las de los cometas están estiradas y en la mayoría de los casos, hasta el punto en que algunos desaparecen de nuestra vista durante cientos o miles de años, en muchos planos diferentes y se mueven en sentido inverso. Los astrónomos no pueden decir cuál fue la fuerza o cuál el suceso que creó a los cometas y los arrojó a sus inusuales órbitas. La respuesta es: Marduk. Barriendo en sentido inverso, en su propio plano orbital, despedazó, destruyó la hueste de TIAMAT hasta convertirla en pequeños cometas, afectándoles con su campo gravitatorio, con la llamada red: Al echarles la red, se encontraron atrapados… A todo el grupo de demonios que había marchado junto a ella les puso grilletes, sus manos ató… Estrechamente rodeados, no podían escapar.

A KINGU, líder de los satélites de TIAMAT, enfrentó por separado. Después de «vencer» a TIAMAT, Marduk navegó por los cielos, en el espacio exterior, alrededor del Sol, para volver a pasar por los planetas exteriores: EA/Neptuno, «cuyo deseo realizó Marduk», ANSHAR/Saturno, «cuyo triunfo estableció Marduk». Después, el nuevo sendero orbital devolvió a Marduk al escenario de su triunfo, «para afianzar su presa sobre los dioses vencidos», TIAMAT y KINGU. Tras completar su 1ª órbita y volver al escenario de la batalla, Marduk decretó la suerte de KINGU: Y a KINGU, que había sido el principal entre ellos, lo hizo encoger; como al dios DUG.GA.E lo consideró. Le quitó la Tablilla de los Destinos, que no era legítimamente suya. Marduk no destruyó a KINGU, Lo castigó quitándole la órbita independiente que TIAMAT le había concedido cuando creció en tamaño. A pesar de ser encogido y empequeñecido, KINGU siguió siendo «dios» miembro planetario del sistema solar. Sin órbita, no podía hacer otra cosa que volver a ser satélite. KINGU se fue en compañía de la parte superior de TIAMAT cuando ésta fue arrojada a su nueva órbita como el nuevo planeta Tierra. Así pues, se cree que la Luna es KINGU, el antiguo satélite de TIAMAT. Convertido en un DUGGAE celeste, KINGU fue despojado de sus elementos «vitales» atmósfera, aguas, materiales radiactivos; encogió en tamaño y se convirtió en «una masa de arcilla sin vida». Estos términos sumerios describen a la perfección la Luna, su historia, recientemente descubierta y a la suerte que recayó sobre este satélite que comenzó siendo KIN.GU «gran emisario») y terminó siendo DUG.GA.E «olla de plomo». Como parte del nuevo orden celeste sobre la Tierra (TIAMAT reencarnada), Marduk «hizo aparecer al divino Luna… nombrándolo para señalar la noche y definir los días cada mes». Este dios celeste que el texto llama SHESH.KI «dios celeste que protege a la Tierra», En la epopeya, no hay mención previa como planeta con este nombre; no obstante, éste dios está «dentro de su prisión celeste, el campo gravitatorio». La Luna es el «protector» de la Tierra; exactamente el papel que le asignó TIAMAT a KINGU.

  1. W. KING en “THE SEVEN TABLETS OF CREATION” informó la existencia de 3 fragmentos de una tablilla astronómica-mitológica que ofrecían otra versión de la batalla de Marduk con TIAMAT y en los que había algunos versos que trataban del modo en que Marduk despachó a KINGU. «KINGU, su esposo, con un arma no de guerra cortó las Tablillas del Destino, del KINGU cogió en sus manos». En una revisión y traducción posterior del texto, hecha por B. LANDESBERGER en 1923, en el ARCHIV FÜR KEILSCHRIFTFORSCHUNG se demostró que los nombres KINGU – ENSU – LUNA eran intercambiables. Estos textos confirman que el principal satélite de TIAMAT se convirtió en la Luna y explican los descubrimientos de la NASA referentes a la inmensa colisión en la que «cuerpos celestes del tamaño de grandes ciudades se estrellaron en la Luna» y la describen como «el planeta que quedó desolado». Se han encontrado sellos cilíndricos que representan la batalla celeste, mostrando a Marduk en la lucha con una feroz deidad femenina cuando dispara su relámpago a TIAMAT, con KINGU claramente identificado como la Luna intentando proteger a TIAMAT, su creadora; esta evidencia gráfica se reforzó más tarde cuando etimológicamente el nombre del dios SIN asociado en épocas tardías con la Luna, provenía de SU.EN «señor de la tierra desolada».

ACTO QUINTO. LA CREACIÓN DE LA TIERRA Y EL CIELO.

Este el momento en el cual el relato bíblico del Génesis se une al relato mesopotámico de «La Epopeya de la Creación» es justo en este punto donde comienza realmente el relato de la Creación de la Tierra y el Cielo. Al completar su primera órbita alrededor del Sol, Marduk «volvió entonces a TIAMAT, a la que había sometido». El Señor se detuvo a ver su cuerpo sin vida. Dividir al monstruo, él entonces, ingeniosamente planeó. Después, como un mejillón, la desgarró en dos partes. El mismo Marduk golpeó esta vez al derrotado planeta, partiendo en dos a TIAMAT, separándole el «cráneo» o parte superior. Uno de los satélites de Marduk, el llamado Viento Norte, se estrelló contra la mitad separada. El fuerte golpe se llevó a esta parte destinada a convertirse en la Tierra hasta una órbita donde ningún planeta había orbitado antes: El Señor puso su pie sobre la parte posterior de TIAMAT; con su arma le separó el cráneo; cercenó los canales de su sangre e hizo que el Viento Norte lo llevara a lugares que habían sido desconocidos. ¡La Tierra había sido creada!

La parte inferior tuvo otra suerte: En la segunda órbita, Marduk golpeó convirtiéndola en pedazos, la otra mitad levantó como pantalla para los cielos: encerrándolos juntos, como vigías los estacionó…  Dobló la cola de TIAMAT para formar la Gran Banda como un brazalete. Los trozos de esta mitad rota fueron repujados hasta convertirlos en un «brazalete» en los cielos, actuando como una pantalla entre los planetas interiores y los exteriores. Se extendieron en una «gran banda». Se había creado el cinturón de asteroides.

Astrónomos y físicos reconocen la existencia de grandes diferencias entre los planetas interiores o «terrestres» Mercurio, Venus, la Tierra y su Luna, y Marte y los planetas exteriores Júpiter, etc.; dos grupos separados por un cinturón de asteroides. También encontramos en la epopeya sumeria el antiquísimo reconocimiento de estos fenómenos. Pero, además, se nos ofrece por primera vez una explicación cosmogónica-científica coherente de los acontecimientos celestes que llevaron a la desaparición del «planeta perdido» que es TIAMAT y a la resultante creación del cinturón de asteroides, además de los cometas y de la Tierra.

Todos los enigmas que se han mencionado tienen respuesta en «La Epopeya de la Creación», descifrada de este modo. Además, también disponemos de respuesta a la pregunta de por qué los continentes de la Tierra se concentran en uno de sus lados mientras en el lado opuesto, queda una enorme cavidad, el lecho del Océano Pacífico. Las referencias constantes a las «aguas» de TIAMAT son también esclarecedoras. A ella se le llamó el Monstruo del Agua y esto explicaría por qué la Tierra, como parte de TIAMAT fue dotada también con esta agua. Algunos estudiosos modernos denominan a la Tierra «Planeta Océano» pues es el único de los planetas conocidos del sistema solar que ha sido bendecido con estas aguas dadoras de vida.

Por novedosas que puedan parecer estas teorías cosmológicas, fueron hechos aceptados por los profetas y sabios cuyas palabras pueblan el A.T… El profeta Isaías recordó «los días de antaño» cuando el poder del Señor «partió a la Altiva, hizo dar vueltas al monstruo del agua, secó las agua de TEHOM-RABA». Llamando al Señor Yahveh «mi rey de antaño», el salmista interpretó en unos cuantos versos la cosmogonía de la epopeya de la Creación. «Por tu poder, las aguas tú dispersaste; al líder de los monstruos del agua quebraste» (TIAMAT ha sido desgarrada: su mitad despedazada es el Cielo el Cinturón de Asteroides; la otra mitad, la Tierra, es empujada a una nueva órbita por el «Viento Norte», uno de los satélites de Marduk. El principal satélite de TIAMAT, KINGU, se convierte en la Luna de la Tierra. El resto de satélites componen ahora los cometas). Job rememoraba al Señor celestial cuando hirió a «los esbirros de la Altiva»; y con una sofisticación agronómica impresionante, ensalzó al Señor, que: El dosel repujado extendió en el lugar de TEHOM, la Tierra suspendió en el vacío… Su poder detuvo las aguas, su energía partió a la Altiva; su Viento extendió el Brazalete Repujado; su mano extinguió al sinuoso dragón. Los expertos bíblicos reconocen ahora que el hebreo TEHOM «profundidad del agua» proviene de TIAMAT, que TEHOM-RABA significa «gran TIAMAT» y que la comprensión bíblica de los acontecimientos primitivos se basa en las épicas cosmológicas sumerias. Habría que recalcar que por encima de todos estos paralelos, se encuentran los primeros versículos del Libro del Génesis, donde se dice que el Viento del Señor se cernía sobre las aguas de TEHOM y que el relámpago del Señor (Marduk en la versión babilonia) iluminó la oscuridad del espacio al golpear y quebrar a TIAMAT, creando a la Tierra y a RAKIA literalmente, «el brazalete repujado». Esta banda celeste ahora traducida como «firmamento» recibe el nombre de «el Cielo». El Libro del Génesis (1:8) afirma explícitamente que es a este «brazalete repujado» a lo que el Señor llamó «cielo» (SHAMAIM).

En los textos acadios, esta zona celeste «el brazalete repujado» (RAKKIS) y que Marduk extendió la parte inferior de TIAMAT hasta que junto los extremos, uniéndolos para formar un gran círculo permanente. Las fuentes sumerias no dejan lugar a dudas cuando hablan del «cielo», en concreto como algo diferente del concepto general de cielos y espacio. El «cielo» es el cinturón de asteroides. La Tierra y el cinturón de asteroides son «el Cielo y la Tierra» que aparecen tanto en las referencias bíblicas como mesopotámicas, creados cuando TIAMAT fue desmembrada por el Señor celeste. Tras el empujón que le dio a la Tierra el Viento Norte de Marduk para llevarla a su nueva posición celeste y su propia órbita alrededor del Sol, dio como resultado las estaciones y su rotación axial dándonos el día y la noche. Los textos mesopotámicos afirman que una de las tareas de Marduk después de crear la Tierra fue que «asignó a la Tierra los días del Sol y estableció los recintos del día y la noche» que es idéntico al concepto bíblico: Dijo Dios: «Haya Luces en el Cielo repujado, para dividir entre el Día y la Noche; y que sean señales celestes para las Estaciones, para los Días y para los Años».

En la actualidad, los expertos creen que antes de convertirse en planeta, la Tierra era una esfera ardiente de volcanes en erupción que llenaban la atmósfera de brumas y nubes. Cuando la temperatura descendió, los vapores se convirtieron en agua, separando la faz de la Tierra en tierra seca y océanos. La quinta tablilla del ENUMA ELISH, desgraciadamente mutilada, proporciona exactamente la misma información científica. Al describir los chorros de lava como la «saliva» de TIAMAT, la epopeya de la Creación sitúa correctamente este fenómeno antes de la formación de la atmósfera, de los océanos de la Tierra y de los continentes. Después que «las aguas de las nubes se reunieron», se formaron los océanos, y los «fundamentos» de la Tierra, los continentes se elevaron. Cuando tuvo lugar «la realización del frío» la bajada de temperaturas, aparecieron la lluvia y la niebla. Mientras tanto la «saliva» seguía manando, «haciendo capas», conformando la topografía de la Tierra. Una vez más, el paralelismo bíblico es evidente: Y dijo Dios: «Que se reúnan las aguas bajo los cielos, en un lugar y que aparezca la tierra seca». Y así fue. La Tierra, con océanos, continentes y atmósfera, estaba preparada ahora para la formación de montañas, ríos, manantiales y valles. Atribuyendo la totalidad de la Creación al Señor Marduk, el ENUMA ELISH prosigue la narración: Poniendo la cabeza de TIAMAT, la Tierra en posición, él elevó las montañas encima. Abrió manantiales y torrentes para sacar el agua. De los ojos de ella dejó salir el Tigris y el Éufrates. Con sus ubres formó las altas montañas, perforó manantiales para pozos, para sacar agua. En perfecto acuerdo con los descubrimientos actuales, tanto el Libro del Génesis como el ENUMA ELISH y otros textos mesopotámicos, sitúan el comienzo de la vida en las aguas, seguido por «criaturas vivientes que bullan» y «aves que vuelen». No antes de esto aparecieron en la Tierra «criaturas vivientes de cada especie: ganado, cosas reptantes y bestias», culminando con la aparición del Hombre, el último acto de la creación.

Habiendo dispuesto de TIAMAT y de KINGU, Marduk una vez más «cruzó los cielos e inspeccionó las regiones». Esta vez, su atención se centró en «la morada de NUDIMMUD» Neptuno, para determinar el «destino» final a Gaga, antiguo satélite de ANSHAR/Saturno que fue convertido en «emisario» para los demás planetas. La epopeya informa como uno de los últimos actos de Marduk en los cielos, fue asignar a este dios celeste «a un lugar oculto», una órbita desconocida hasta entonces que daba a «lo profundo» el espacio exterior y le confió «la consejería de la Profundidad de las Aguas». En la línea de su nueva posición, el planeta se renombró como US.MI «aquel que muestra el camino», el planeta más exterior, Plutón.

Según la epopeya de la Creación, Marduk alardeó en cierto instante diciendo: «Los caminos de los dioses celestes voy a alterar ingeniosamente… en dos grupos se dividirán» y lo hizo. Eliminó de los cielos a TIAMAT la pareja del Sol en la Creación del Sol reencarnándola en la existencia a la Tierra con una nueva órbita más cercana al Sol. Repujó un «brazalete» en los cielos, el cinturón de asteroides que separa al grupo de los planetas interiores del grupo de los planetas exteriores. Convirtió a la mayoría de los satélites de TIAMAT en cometas y a KINGU su satélite principal, lo puso en órbita alrededor de la Tierra para convertirse en la Luna. Por último cambió de lugar a Gaga un satélite de Saturno para convertirlo en el planeta Plutón, confiriéndole algo de sus propias características orbitales como la de su plano orbital diferente. Los enigmas de nuestro sistema solar, las cavidades oceánicas de la Tierra, la devastación de la Luna, las órbitas inversas de los cometas y los misteriosos fenómenos de Plutón son perfectamente explicables a través de la epopeya de la Creación mesopotámica, si la desciframos del modo en que se hace aquí. Habiendo «elaborado las posiciones» de los planetas, Marduk tomó para sí la «Posición NIBIRU» «cruzó los cielos e inspeccionó» el nuevo sistema solar. Se componía de 12 cuerpos celestes, 12 Grandes Dioses.

UN INTERMINABLE COMIENZO.

De todas las evidencias acumuladas para apoyar estas conclusiones, la primera es el mismo Hombre u Homo sapiens en muchos aspectos, un extraño en la Tierra. Desde que Charles Darwin conmocionó al mundo de los estudiosos y los teólogos con las evidencias de la evolución, la vida en la Tierra se describe a través del Hombre y los primates, mamíferos y vertebrados, remontados hasta formas de vida más inferiores y llegar al fin miles de millones de años atrás, al punto en el que se presume que comenzó la vida y al llegar a estos inicios y haber empezado a contemplar la probabilidad de vida en cualquier otro lugar de nuestro sistema solar o más allá de él, los científicos están intranquilos con respecto a la vida en la Tierra puesto que por algún motivo no parece ser de aquí porque no comenzó a través de una serie de reacciones químicas espontáneas con multitud de orígenes posibles: Tiene un único origen. Toda la materia viva de la Tierra contiene escasos elementos químicos de los que abundan en la Tierra y tantos que son extraños en nuestro planeta. Es como si la vida hubiese sido importada a la tierra desde algún otro lugar.

La posición del Hombre en la escala evolutiva exacerba aún más el desconcierto. Encontrando un cráneo roto aquí y una mandíbula allí, los estudiosos creyeron al principio que el Hombre tuvo su origen en Asia hace alrededor de 500.000 años. Pero a medida que se iban encontrando fósiles más antiguos, se evidencia que la evolución es muchísimo más lenta. Nuestros antepasados simios se sitúan ahora a sorprendentes 25 millones de años de distancia:

Los descubrimientos de África Oriental revelan una transición a Nb características humanas “homínidos” hace 14 millones de años.

11 millones de años más tarde apareció el primer simio-hombre clasificado como Homo. El 1er ser considerado verdadero humano el Australopitecos Avanzado vivió en las zonas de África hace millones de años y otro millón de años más tarde, apareció el HOMO ERECTUS.

Después de otros 900 mil años apareció el Hombre primitivo llamado Neanderthal por el lugar donde aparecieron por vez primera sus restos. A pesar de más de 2 millones de años entre el Australopitecos Avanzado y el Neanderthal, las herramientas de ambos grupos, piedras afiladas eran virtualmente las mismas y por el aspecto que se cree tenían, hubiera sido difícil diferenciarlos.

Súbita e inexplicablemente, hace unos 35.000 años EL 6º DÍA DEL GÉNESIS EN LA BIBLIA, una raza de Hombres Homo sapiens u Hombre pensante aparece de la nada y barre al de Neanderthal de la faz de la Tierra. Llamados Cromañón u “hombre de las cavernas”, por el magnífico arte rupestre que dejaron y se parecían tanto a nosotros que si se les viste con ropas modernas, pasan desapercibidos entre las multitudes de cualquier parte.

  • Vagaban por la Tierra libremente. Sabían construir refugios y hogares con piedra y piel animal por dondequiera.
  • Hacían armas y herramientas especializadas de madera y hueso. No era un simio desnudo pues usaba pieles para vestirse;
  • Tenía una sociedad organizada y vivía en clanes bajo hegemonía patriarcal.
  • Sus pinturas rupestres y esculturas tienen impronta artística y profundidad de sentimiento; evidencian cierta forma de religión: En apariencia el culto a una Diosa Madre representada con el signo de la Luna creciente.
  • Enterraba a sus muertos y de ahí que posiblemente tuviera algún tipo de filosofía en lo referente a la vida, la muerte y a una vida después de la vida.

Aún con lo misterioso e inexplicable que resulta su aparición, el rompecabezas es todavía más complejo puesto que con el descubrimiento de otros restos cavernícolas en lugares como SWANSCOMBE, STEINHEIM y MONTARÍA, se hace evidente que el Cromañón surgió de una rama más antigua de Homo sapiens que vivió en Asia occidental y el Norte de África unos 250.000 años antes que él. Es absolutamente inverosímil La aparición del Hombre moderno; sólo 700.000 años después del HOMO ERECTUS y 200.000 años antes del Neanderthal.

Es evidente la desviación del Homo sapiens respecto del lento proceso evolutivo. Muchos de los rasgos como la capacidad de hablar, no tienen conexión alguna con los primates anteriores. El profesor THEODOSIUS DOBZHANSKY autoridad en el tema, en “MANKIND EVOLVING” estaba desconcertado porque este desarrollo tuvo lugar durante un período en el cual la Tierra atravesaba una glaciación, momento no propicio para un avance evolutivo. Señaló que el Homo sapiens carecía por completo de algunas de las peculiaridades de los tipos anteriores conocidos y que tenía algo que nunca antes se había visto. El hombre moderno tiene muchos parientes fósiles colaterales pero no tiene progenitores; así, la aparición del Homo sapiens es en un enigma.

Nuestros antepasados aparecieron hace 300.000 años, sin seguir la línea del desarrollo evolutivo, en lugar de hacerlo dentro de dos o tres millones de años futuros;

  • Porque según el A.T. y/u otras fuentes antiguas, fuimos creados por Dios (es) o, Fuimos importados a la Tierra desde algún otro lugar.
  • Sabemos dónde comenzó y cómo se desarrolló la civilización, pero la pregunta que sigue es: ¿Por qué, Por qué apareció la civilización?

Muchos estudiosos admiten con frustración que todos los datos indican que el Hombre debería estar todavía sin ningún tipo de civilización. No existe razón obvia por la cual debiéramos estar más civilizados que las tribus primitivas de la selva amazónica o de los lugares más inaccesibles de Nueva Guinea que aún viven en el mismo planeta en la Edad de Piedra porque han estado aislados. No han adquirido el mismo conocimiento científico y tecnológico que supuestamente, nosotros hemos desarrollado. El verdadero enigma estriba en nuestro avance pues se reconoce que según el curso normal de la evolución, el Hombre debería de estar tipificado por hombres de la selva y no por nosotros.

Al Hombre le llevó 2.000.000 de años avanzar en su «industria de la herramienta», desde la utilización de la piedra tal cual la encontraba, hasta el momento en que se percató que podía desportillarla y darle forma para adaptarla mejor a sus propósitos. ¿Por qué no otros tantos millones de años para aprender a utilizar otros materiales y otros diez millones de años más para dominar las matemáticas, la ingeniería y la astronomía?

En Menos de 50.000 años después del Neanderthal, llevamos astronautas a la Luna. La pregunta obvia es: ¿Realmente nosotros y nuestros antepasados mediterráneos desarrollamos tan avanzada civilización?

 

LA CIVILIZACIÓN DEL CROMAÑÓN FUE REPENTINA Y REVOLUCIONARIA.

Su movilidad, capacidad para construir refugios, impulso por vestirse, herramientas manufacturadas y arte, compusieron una repentina civilización que rompió un interminable comienzo de cultura humana que venía alargándose millones de años y avanzaba a paso sumamente lento y doloroso. Los estudiosos no puedan explicar la aparición del Homo sapiens y la civilización del Cromañón. Por ahora no hay duda en cuanto a su lugar de origen: Oriente Próximo. Las tierras altas y cordilleras que se extienden en un semi arco desde los MONTES ZAGROS en el este donde en la actualidad se encuentra la frontera entre Irán e Irak, pasando por el Monte ARARAT y la cadena montañosa del Tauro en el norte para bajar hacia el oeste y el sur, por las colinas de Siria, Líbano e Israel, lugares repletos de cavernas que conservan las evidencias de un Hombre más moderno que prehistórico. Una de estas cuevas es la de SHANIDAR, en el nordeste del semi arco de la civilización en donde actualmente los feroces kurdos buscan refugio tanto para sí mismos como para sus rebaños durante los fríos meses de invierno.

Así debió de ser en una noche invernal hace 44.000 años, cuando una familia de 7 miembros uno de los cuales era un bebé buscó refugio en la cueva de SHANIDAR. Según sus restos descubiertos en 1957 por RALPH SOLECKI, que había ido a la zona en busca de evidencias del hombre primitivo, encontró mucho gmás de lo esperado; todos fueron aplastados por un desprendimiento de rocas. A medida que se iban quitando escombros, se hizo evidente que la cueva había conservado un registro claro de la vida del Hombre en aquella zona entre unos 100.000 y 13.000 años antes, una cultura humana sin ningún progreso y evidente regresión, no mostraban niveles más avanzados sino inferiores de vida civilizada. Entre el 27.000 y el 11.000 a.C., la regresión y disminución de la población llegaron a casi completa ausencia de habitantes en la zona. Por motivos climáticos, el Hombre casi desapareció de toda esta zona durante 16.000 años.

Alrededor del 11.000 a.C., el Hombre pensante volvió a aparecer con nuevo vigor e inexplicable alto nivel cultural, como si un entrenador invisible viendo el vacilante partido de la humanidad, hubiera hecho entrar a todo un equipo de refresco, bien entrenado, para sustituir al equipo exhausto. Durante millones de años de su interminable comienzo, el Hombre hijo de la naturaleza; sobrevivía recolectando alimentos que crecían de forma salvaje, cazando animales salvajes, aves y peces. Justo cuando los asentamientos humanos estaban casi desapareciendo, abandonando sus hogares, sus logros materiales y artísticos, de pronto, sin motivo aparente, sin período previo de preparación gradual, el Hombre se hace agricultor.

Resumiendo el trabajo de muchos eminentes en la materia, R. J. BRAIDWOOD y B. HOWE en “PREHISTORIC INVESTIGATIONS IN IRAQI KURDISTAN” concluyeron que los estudios genéticos confirman los descubrimientos arqueológicos y sin dudarlo, La agricultura comenzó y se extendió a todo el mundo desde el arco de montañas y tierras altas de Oriente Próximo exactamente allí donde el Hombre pensante emergió antes con su primera y tosca civilización.

Empleando métodos de datación por radiocarbono y de genética de las plantas, estudiosos de diversos campos científicos concuerdan en que la 1ª empresa agrícola del Hombre fue el cultivo del trigo y la cebada, domesticando la variedad silvestre TRITICUM DICOCCUM.

Aceptando que el Hombre pasó un proceso gradual de aprendizaje para domesticar, hacer crecer y cultivar una planta silvestre, es desconcertante la profusión de plantas y cereales comestibles básicos aparecidos en rápida sucesión para la supervivencia y progreso humano salidos de Oriente Próximo como el mijo, el centeno y la escanda; el lino con sus fibras y aceite comestible y una amplia variedad de arbustos y árboles frutales. La planta fue domesticada en Oriente Próximo milenios antes de llegar a Europa. Es como si allí hubiera existido una especie de laboratorio botánico genético dirigido por una mano invisible, que producía de vez en cuando una nueva planta domesticada. Los eruditos estudiosos de los orígenes de la vid concluyeron que su cultivo comenzó en las montañas del norte de Mesopotamia, en Siria y Palestina. El A.T. dice que Noé plantó una viña y que se emborrachó con su vino después que el arca se posara sobre el Monte ARARAT cuando las aguas del Diluvio se retiraron. Biblia y eruditos, sitúan el inicio del cultivo de la vid en las montañas del norte de Mesopotamia.

Manzanas, peras, aceitunas, higos, almendras, pistachos y nueces; tuvieron su origen en Oriente Próximo y desde allí se difundieron a Europa y otras partes del mundo. El A.T. se adelantó a los eruditos a la hora de identificar la zona en la que se estableció el primer huerto del mundo: Luego plantó Yahveh Dios el jardín del Edén, al oriente… hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer. Su localización conocida para las generaciones bíblicas, estaba al oriente al este de la Tierra de Israel regada un gran río con cuatro grandes brazos, 2 de ellos eran el Tigris y el Éufrates. El Génesis sitúa el primer huerto en las tierras altas donde tienen origen estos ríos, en el nordeste de Mesopotamia. La ciencia se ha puesto de acuerdo con la Biblia.

Leyendo el original hebreo del Génesis como científico, encontramos que describe con precisión el proceso de domesticación de la planta. La ciencia dice que el proceso fue desde las hierbas hasta los cereales silvestres hasta llegar a los cereales cultivados y seguir con los arbustos y árboles frutales; exactamente como en el capítulo 1º del Génesis. Y el Señor dijo: «Produzca la tierra hierbas; cereales que por semillas produzcan semillas; árboles frutales que den fruto según su especie, que contengan la semilla en su interior». La Tierra produjo hierba; cereales que por semillas producían semillas y árboles que dan fruto que contienen la semilla en su interior, según su especie.

El Hombre expulsado del Edén tuvo que trabajar duro para hacer crecer su comida. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, le dijo el Señor a Adán. Después de eso Abel fue pastor de ovejas y Caín labrador. El Hombre, dice la Biblia, se hizo pastor poco después de hacerse agricultor. Los estudiosos están completamente de acuerdo con esta secuencia bíblica de hechos.

Analizando diversas teorías sobre domesticación de animales F. E. ZEUNER en “DOMESTICATION OF ANIMÁIS” remarca como ideas que el Hombre adquirió el hábito de la domesticación o de la cría animales en cautividad después de alcanzar el estadio de la vida en unidades sociales, asentamientos o comunidades de cierto tamaño, requisito previo para la domesticación de animales, siguiendo al cambio que supuso la agricultura. El 1er animal domesticado fue el perro probablemente como alimento, alrededor del 9500 a.C. cuyos primeros restos óseos se han encontrado en Irán, Irak e Israel. La oveja fue domesticada más o menos por la misma época. En SHANIDAR se encontraron restos de ovejas de alrededor de 9000 a.C., demostrando que gran parte de las ovejas jóvenes de cada año se sacrificaron para carne y piel. Las cabras que dan leche no tardaron en seguirlas; y los cerdos y el ganado con y sin cuernos fueron los siguientes domesticados. En todos estos casos, la domesticación se inició en Oriente Próximo.

Este abrupto cambio en el devenir humano, ocurrido alrededor del 11.000 a.C. en Oriente Próximo y alrededor de 2.000 años después en Europa, llevó a marcar esta época como el fin de la Edad de Piedra Antigua o Paleolítico y el comienzo de una nueva cultura, la Edad de Piedra Media o Mesolítico, considerando que la principal materia prima del Hombre seguía siendo la piedra. Sus moradas en zonas montañosas, sus comunidades se protegían con muros de piedra y la hoz, su 1ª herramienta agrícola estaba hecha de piedra. Honraba y protegía a sus muertos cubriendo y adornando sus tumbas con piedra y la utilizaba para hacer imágenes de los seres supremos o dioses, cuya benigna intervención buscaban. Una de tales imágenes, encontrada en el norte de Israel y datada en el noveno milenio a.C., muestra la cabeza tallada de un dios cubierta por un casco rayado y portando una especie de gafas. Observando en conjunto sería más adecuado denominar a esta era que comienza en los alrededores del 11000 a.C. como la Edad de la Domesticación más que como la Edad de Piedra Media. En solo 3.600 años una noche, para los lapsos temporales de ese comienzo interminable, el Hombre se hizo agricultor y domesticó las plantas y los animales salvajes.

Después vino una nueva era llamada la Edad de Piedra Nueva o Neolítico, término completamente inadecuado, pues el cambio principal alrededor del 7500 a.C. solo otros 3.600 años más tarde; fue la aparición y descubrimiento de la cerámica o arcilla cuyos múltiples usos tuvo lugar al mismo tiempo que el Hombre dejó su morada en las montañas para instalarse en los fangosos valles. Sobre el séptimo milenio a.C., el arco de civilización de Oriente Próximo estaba inundado de culturas de la arcilla o cerámica con que elaboraban gran número de utensilios, ornamentos y estatuillas. Hacia el 5.000 a.C., estaban realizando objetos de excelente calidad y diseño.

Hacia el 4500 a.C. una vez más el progreso se ralentizó según indican las evidencias arqueológicas, hubo una nueva regresión. La cerámica se hizo más simple, los utensilios de piedra reliquia de la Edad de Piedra volvieron a predominar. Los lugares habitados revelan escasos restos. Algunos de los lugares que habían sido centros de la industria de la cerámica y la arcilla comenzaron a abandonarse y la manufactura de la arcilla desapareció. Hubo un empobrecimiento generalizado de la cultura, según JAMES MELAART en “EARLIEST CIVILIZATIONS OF THE NEAR EAST” y algunos lugares llevan claramente la impronta de una época de necesidades. Hombre y cultura estaban en declive. Después, súbita, inesperada e inexplicablemente, Oriente Próximo presenció el florecimiento de la mayor civilización imaginable con la cual estamos firmemente enraizados. Una mano misteriosa sacó una vez más al Hombre de su declive y lo elevó hasta un nivel de cultura, conocimientos y civilización aún mayor.

UNA CIVILIZACIÓN REPENTINA.

Durante mucho tiempo, el hombre occidental creyó que su civilización fue legado de Roma y Grecia, pero los mismos filósofos griegos dijeron en repetidas ocasiones que su saber lo habían extraído de fuentes más antiguas. Los viajeros que volvían a Europa después de pasar por Egipto hablaban de imponentes pirámides y de ciudades-templo medio enterradas en la arena, custodiadas por extrañas bestias de piedra llamadas esfinges.

Napoleón llegó a Egipto en 1799 hizo venir a sus eruditos para que estudiaran y explicaran aquellos antiguos monumentos. Uno de sus oficiales encontró cerca de ROSETTA una losa de piedra en la que había inscrito un edicto del 196 a.C. en antigua escritura pictográfica egipcia “jeroglíficos”, así como en otros 2 alfabetos diferentes. El desciframiento de la escritura y la lengua del antiguo Egipto, junto con los esfuerzos arqueológicos que siguieron, desvelaron que existió una gran civilización en aquel lugar mucho antes del advenimiento de la civilización griega.

Las anotaciones hablaban de dinastías reales que comenzaban alrededor del 3100 a.C., dos milenios antes del inicio de la civilización helénica que alcanzó su madurez entre los siglos V y IV a.C. y era más una advenediza de última hora que una engendradora de civilizaciones. Pareciera que el origen de nuestra civilización estaba en Egipto pero los eruditos griegos hablaban de visitas a Egipto en donde las antiguas fuentes de conocimiento de las que hablaban se encontraban en otro lugar.

Las culturas pre-helénicas del Egeo, la minoica de la isla de Creta y la micénica de la Grecia continental ofrecían evidencias sobre una cultura en Oriente Próximo, la cultura de donde habían bebido los griegos. Siria y Anatolia eran las principales avenidas a través de las cuales había llegado hasta los griegos una civilización aún más antigua.

Los estudiosos comenzaron a descubrir cada vez más similitudes entre las civilizaciones semita y helénica al notar que la invasión dórica de Grecia y la invasión israelita de Canaán, que siguió al éxodo de Egipto, tuvieron lugar casi al mismo tiempo alrededor del siglo XIII a.C.

El profesor CYRUS H. GORDON en “FORGOTTEN SCRIPTS; EVIDENCE FOR THE MINOAN LANGUAGE” abrió horizontes a la investigación al demostrar que una primitiva escritura minoica llamada Lineal A, parecía pertenecer a una lengua semita. Concluyó que el diseño a diferencia del contenido, de las civilizaciones hebrea y minoica, eran en gran medida el mismo y señaló que el nombre de la isla, Creta, deletreado en minoico como KE-RE-TA era muy similar al de la palabra hebrea KE-RE-ET ciudad amurallada y tenía su homólogo en un relato semita de un rey de KERET.

El alfabeto griego, del cual derivan el latino y el nuestro, proviene de Oriente Próximo. Los antiguos historiadores griegos escribieron que un fenicio llamado Cadmo -antiguo- trajo el alfabeto, que constaba del mismo número de letras con el mismo orden que el alfabeto hebreo y era el alfabeto griego que existía cuando tuvo lugar la Guerra de Troya.

Más tarde, en el siglo V a.C., el poeta SIMÓNIDES de Ceos elevó el número de letras a 26.

Se puede demostrar que la escritura griega, la latina y por ende los cimientos de la cultura occidental, provienen de Oriente Próximo sólo con que comparemos el orden, los nombres, los signos y los valores numéricos del alfabeto original de Oriente Próximo con los muy posteriores griego y latino.

Los estudiosos sabían de los contactos de los griegos con Oriente Próximo en el primer milenio a.C., que culminaron con la victoria de Alejandro Magno sobre los persas en 331 a.C. Las crónicas griegas contenían mucha información acerca de aquellos persas y de sus tierras que más o menos se correspondían con las del Irán de hoy día.

A juzgar por los nombres de sus reyes CIRO, DARÍO, JERJES y los nombres de sus deidades que parecen pertenecer a la rama lingüística indoeuropea, los estudiosos concluyeron que formaban parte del pueblo ario (señorial) que apareció en algún lugar cercano al Mar Caspio a finales del segundo milenio a.C., expandido por el oeste hasta Asia Menor, por el este hasta la India y por el sur hasta lo que el A.T. llamó las tierras de los medos y parsis.

A pesar del supuesto origen foráneo de los invasores, el A.T. los trata como parte integrante de los sucesos bíblicos.

Intrigado por tan dispersos descubrimientos, PAUL EMILE BOTTA se puso en camino en 1843 para dirigir la primera excavación arqueológica, tal como se entiende en nuestros días. Seleccionó un lugar en el norte de Mesopotamia, cerca de la actual Mosul, llamada JORSABAD. Estableció que las inscripciones cuneiformes nombraban a aquel lugar como DUR SHARRU KIN. Eran inscripciones semitas en lengua hermana de la hebrea y el nombre significaba ciudad amurallada del rey justo llamado Sargón II. Esta capital del rey asirio tenía como centro un magnífico palacio real cuyos muros estaban decorados con bajorrelieves; que puestos uno detrás de otro, se extendían a lo largo de casi dos kilómetros. Dominando la ciudad y el recinto real, había una pirámide escalonada llamada ZIGURAT que servía como escalera hacia el Cielo para los dioses. El diseño de la ciudad y las esculturas retrataba una vida de grandes magnitudes. Palacios, templos, casas, establos, almacenes, murallas, pórticos, columnas, adornos, estatuas, obras de arte, torres, rampas, terrazas, jardines, todo, se terminó en solo cinco años. Según GEORGES CONTENAU en “LA VIE QUOTIDIENNE Á BABYLONE ET EN ASSYRIÉ“, la imaginación se tambalea ante la fuerza potencial de un imperio que pudo hacer tanto en tan breve lapso de tiempo, hace unos 3.000 años.

Los ingleses aparecieron en escena con SIR AUSTIN HENRY LAYARD que estableció su lugar de trabajo Tigris abajo a unos 16 kilómetros de JORSABAD en lo que los habitantes de la zona llamaban KUYUNJIK que resultó ser la capital real asiria de Nínive bajo el mandato de sus tres últimos grandes soberanos: SENAQUERIB, ASARADÓN y ASSURBANIPAL.

Los nombres y sucesos bíblicos recobraron vida. En el año 14 del rey Ezequías subió SENAQUERIB rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá. (II Reyes, 18:13) y cuando el Ángel del Señor acabó con su ejército, SENAQUERIB partió y volviéndose, se quedó en Nínive. En los montículos en los que SENAQUERIB y ASSURBANIPAL construyeron Nínive, se descubrieron palacios, templos y obras de arte que sobrepasaban a los de Sargón. No se ha podido excavar la zona en la que se cree que se encuentran las ruinas de los palacios de ASARADÓN, dado que en la actualidad se erige allí una mezquita musulmana donde se supone que está enterrado el profeta Jonás, tragado por una ballena por negarse a llevar el mensaje de Yahveh a Nínive.

En las antiguas crónicas griegas, LAYARD leyó que un oficial del ejército de Alejandro había visto un lugar de pirámides y ruinas de una antigua ciudad que estaba enterrada y la desenterró también, resultando ser NIMRUD el centro militar asirio donde SALMANASAR II levantó un obelisco en memoria de sus expediciones y conquistas militares. En este obelisco exhibido ahora en el Museo Británico hay una lista de los reyes que fueron obligados a pagar tributo, entre los cuales figura JEHÚ, hijo de OMRI, rey de Israel. Inscripciones mesopotámicas y textos bíblicos se confirmaban entre sí.

Asombrados por las frecuentes corroboraciones arqueológicas de los relatos bíblicos, los asiriólogos, se fijaron en el capítulo décimo del Génesis donde Nemrod, bravo cazador delante de Yahveh, es descrito como el fundador de todos los reinos de Mesopotamia. Los comienzos de su reino fueron BABEL, EREK y ACAD, ciudades todas en tierra de SENAAR. De aquella tierra procedía ASSUR, que edificó Nínive ciudad de amplias calles, KÁLAJ y RESEN, la gran ciudad entre Nínive y KÁLAJ. Lo cierto es que había montículos entre Nínive y NIMRUD que los lugareños llamaban CALAH.

Entre 1903 y 1914, varios equipos dirigidos por W. ANDRAE excavaron la zona y descubrieron las ruinas de ASSUR, centro religioso asirio y capital más antigua. De todas las ciudades asirias mencionadas en la Biblia, sólo queda por ser descubierta RESEN “brida de caballo”; lugar de los establos reales.

Más o menos por la misma época de las excavaciones en ASSUR, los equipos de R. KOLDEWEY completaban la de Babilonia l(a bíblica Babel), vasta extensión de palacios, templos y jardines colgantes con su inevitable ZIGURAT. Algunos objetos e inscripciones desvelaron la historia de 2 imperios que habían competido por el control de Mesopotamia: Babilonia al sur y Asiria al norte. Con sus ascensos y caídas, luchas y coexistencia conformaron lo más elevado de la civilización a lo largo de unos 1.500 años, surgiendo las 2 a la luz alrededor del 1900 a.C. ASSUR y NÍNIVE fueron finalmente capturadas y destruidas por los babilonios en 614 y 612 a.C. respectivamente.

  • Tal como habían predicho los profetas, Babilonia tuvo un infame final cuando Ciro el AQUEMÉNIDA la conquistó en 539 a.C. Rivales a lo largo de toda su historia, es difícil destacar diferencias significativas entre Asiria y Babilonia tanto en cuestiones culturales como materiales.
  • Aun cuando Asiria llamaba a su dios supremo ASSUR y Babilonia aclamaba a Marduk, los panteones eran virtualmente iguales.
  • Muchos museos en el mundo tienen entre sus piezas más valiosas los pórticos ceremoniales, toros alados, bajorrelieves, cuadrigas, herramientas, utensilios, joyas, estatuas y otros objetos hechos de todos los materiales imaginables que se han extraído de los montículos de Asiria y Babilonia.
  • Los verdaderos tesoros de estos reinos son sus registros escritos: Miles y miles de inscripciones en escritura cuneiforme entre cuentos cosmológicos, poemas épicos, historias de reyes, anotaciones de templos, contratos comerciales, registros de matrimonios y divorcios, tablas astronómicas, predicciones astrológicas, fórmulas matemáticas, listas geográficas, textos escolares de gramática y vocabulario y los importantes textos donde se habla de los nombres, genealogía, epítetos, obras, poderes y deberes de los dioses.
  • El lenguaje común que formó el lazo cultural, histórico y religioso entre Asiria y Babilonia fue el acadio, la 1ª lengua semita conocida; semejante y anterior al hebreo, el arameo, el fenicio y el cananeo.
  • Los asirios y babilonios nunca afirmaron haber inventado su lengua o escritura; en muchas de sus tablillas hay una nota final que se dice que ese texto es una copia de un original más antiguo. No inventaron la escritura cuneiforme y desarrollo de aquella lengua con su precisa gramática y rico vocabulario. ¿Quién escribió esos originales más antiguos y por qué asirios y babilonios llamaban a su idioma acadio?

La atención se concentra una vez más en el Génesis: Los comienzos de su reino fueron BABEL, EREK y ACAD capital real anterior a Babilonia y a Nínive. Las ruinas de Mesopotamia han aportado evidencias concluyentes sobre un reino llamado ACAD establecido por un soberano mucho más antiguo que se llamaba a sí mismo SHARRUKIN -soberano justo-. En sus inscripciones, decía que su imperio se extendía, por la gracia de su dios ENLIL desde el Mar Inferior (el Golfo Pérsico) hasta el Mar Superior (se cree el Mediterráneo) y alardeaba que en los muelles de ACAD amarraban naves de distantes tierras. Los estudiosos quedaron petrificados. Habían encontrado un imperio mesopotámico del tercer milenio a.C. que significó un salto hacia atrás de unos 2.000 años, desde el Sargón asirio de DUR SHARRUKIN al Sargón de ACAD. Los montículos excavados sacaron a la luz literatura, arte, ciencia, política, comercio y comunicaciones, toda una civilización predecesora anterior a la de Babilonia y Asiría y origen de las posteriores civilizaciones mesopotámicas; Asiría y Babilonia no eran más que ramas del acadio. El misterio de una civilización mesopotámica tan antigua se profundizó cuando se encontraron inscripciones en las que se habla de logros y genealogía de Sargón de ACAD. Su título era Rey de ACAD, Rey de KIS y se expresaba que antes de ascender al trono, había sido consejero de los soberanos de KIS, reino más antiguo que el de ACAD.

Los versículos bíblicos son significativos: KUS engendró a NEMROD, el primero que se hizo prepotente en la tierra… Los comienzos de su reino fueron BABEL, EREK y ACAD. Muchos investigadores han especulado con que Sargón de ACAD fuera NEMROD. Si se lee KIS en vez de KUS, da la impresión de que NEMROD precedió a KIS, que es lo que se dice de Sargón. Los estudiosos comenzaron entonces a aceptar literalmente el resto de las inscripciones: Él derrotó a Uruk y echó abajo sus murallas… venció en la batalla con los habitantes de UR… conquistó todo el territorio, desde LAGASH hasta el mar. La bíblica EREK es la Uruk de las inscripciones de Sargón y cuando se excavó el lugar llamado WARKA en la actualidad, ése resultó ser el caso y la UR relacionada con Sargón, es la bíblica UR, el mesopotámico lugar de nacimiento de Abraham. Los descubrimientos arqueológicos y las crónicas bíblicas parecen asegurar que hubo reinos, ciudades y civilizaciones en Mesopotamia antes del tercer milenio a.C. La única cuestión es hasta donde hay que remontarse para encontrar el primer reino civilizado.g

 

EL IDIOMA SUMERIO.

La llave que abre la puerta a la comprensión del enigma es otra lengua. Los estudiosos notaron que los nombres acadios, babilonios y asirios de personas y lugares tenían un significado no sólo en hebreo y en el A.T., sino en toda la zona del antiguo Oriente Próximo. Pero los nombres de los soberanos que precedieron a Sargón de ACAD no tenían ningún sentido: El rey en cuya corte Sargón fue consejero se llamaba URZABABA; el rey que gobernaba EREK se llamaba LUGALZAGESI, etc. En conferencia ante la ROYAL ASIATIC SOCIETY en 1853, SIR HENRY RAWLINSON señaló que estos nombres no eran semitas ni indoeuropeos; que parecían pertenecer a un grupo desconocido de lenguas o pueblos. Que si los nombres tenían un significado, habría una lengua en la cual tenían sentido. Los investigadores echaron otro vistazo a las inscripciones y escritura cuneiforme acadia silábica: cada signo representaba una sílaba completa AB, BA, BAT, etc., y hacía un uso más amplio de signos que no eran sílabas fonéticas, sino que transmitían significados de dios, ciudad, campo o vida, elevado, etc.

  • Esos signos eran remanentes de un sistema de escritura anterior que utilizó ideogramas. El acadio debió ser precedido por otra lengua más antigua, en la forma de escritura, implicada en todo aquello que utilizó un método de escritura similar a los jeroglíficos egipcios. Las inscripciones y textos acadios hacían amplio uso de palabras prestadas e intactas de otra lengua (cómo actualmente se hace). Esto es evidente en aquellos aspectos en los que había involucrado algún tipo de terminología científica o técnica y en asuntos relacionados con los dioses y los cielos.
  • Uno de los mayores descubrimientos de textos acadios tuvo lugar en las ruinas de la biblioteca reunida por ASSURBANIPAL en Nínive; LAYARD y sus colegas sacaron de aquel lugar más de 25.000 tablillas, muchas de las cuales descritas por los antiguos escribas como copias de textos de antaño. Un grupo de 23 tablillas termina con la frase: Tablilla 23a: lengua de SHUMER sin cambiar».
  • Otro texto llevaba una enigmática frase del mismo ASSURBANIPAL: El dios de los escribas me ha concedido el don de conocer su arte. He sido iniciado en los secretos de la escritura. Puedo incluso leer las intrincadas tablillas en SHUMERIO; comprendo las enigmáticas palabras talladas en la piedra de los días anteriores al Diluvio. La afirmación de ASSURBANIPAL agudizó más el misterio.

En enero de 1869, JULES OPPERT dijo ante la Sociedad Francesa de Numismática y Arqueología que había que reconocer la existencia de una lengua y un pueblo pre-acadio. Apuntando que los primeros soberanos de Mesopotamia proclamaban su legitimidad tomando el título de Rey de SUMER y ACAD, OPPERT con toda razón, sugirió que se llamara a aquel pueblo, SUMERIO y a su tierra SUMER. Debería de haber sido SHUMER, el nombre primitivo de las tierras del sur de Mesopotamia, tal como se establecía en el Génesis: Las ciudades reales de Babilonia, ACAD y EREK estaban en tierra de SENAAR -SENAAR, o SHIN’AR, el nombre bíblico de SHUMER.

Aceptadas estas conclusiones, las referencias acadias a los textos de antaño tomaron pleno significado ya que las tablillas con largas columnas de palabras son vocabularios y diccionarios acadio sumerio preparados en Asiría y Babilonia para el estudio de la primera lengua escrita, el sumerio sin los cuales estaríamos lejos de poder leerlo. Se abrió un vasto tesoro literario y cultural. A la escritura sumeria originalmente pictográfica y tallada en la piedra en columnas verticales, se le dio un trazado horizontal para más tarde, estilizarla para escribirla con cuñas sobre suaves tablillas de arcilla, hasta convertirla en la escritura cuneiforme que adoptaron acadios, babilonios, asirios y otras naciones del Oriente Próximo de la antigüedad.

Al descifrarse la lengua y escritura sumeria y al colegir que los sumerios y su cultura eran el origen de los logros acadio babilonio asirio, se impulsaron las investigaciones arqueológicas al sur de Mesopotamia porque las evidencias indicaron que el comienzo se encontraba allí.

La primera excavación significativa de un lugar sumerio la comenzaron algunos arqueólogos franceses en 1877 y los descubrimientos fueron tan ingentes que otros arqueólogos continuaron excavando hasta 1933 sin poder acabar el trabajo. Aquel lugar llamado por los lugareños TELLOH (montículo), resultó ser la auténtica y primitiva ciudad real sumeria de LAGASH de cuya conquista se jactaba Sargón de ACAD. Sus soberanos llevaban el mismo título que Sargón había adoptado, en lengua sumeria: EN.SI -soberano justo-. Esta dinastía había tenido sus inicios alrededor del 2900 a.C. y había durado casi 650 años. Durante este tiempo, 43 ENSI’S reinaron ininterrumpidamente en LAGASH.

  • Sus nombres, genealogías y duración de sus reinados estaban pulcramente anotados. Las inscripciones proporcionaron gran cantidad de información. Súplicas a los dioses para que brote el grano y crezca la cosecha para que la planta regada de grano, atestiguan la existencia de la agricultura y la irrigación. Una copa inscrita en honor a una diosa por el supervisor del granero indicaba también que se almacenaba, medía y comerciaba con el grano.
  • Un ENSI llamado EANATUM dejó una inscripción en un ladrillo de arcilla que dice claramente que estos soberanos sumerios sólo podían asumir el trono con la aprobación de los dioses. También anotó la conquista de otra ciudad, revelándonos la existencia de otras ciudades-estado en Sumer a comienzos del tercer milenio a.C.
  • ENTEMENA, sucesor de EANATUM, escribió acerca de la construcción de un templo, de haberlo adornado con oro y plata, de haber plantado jardines y haber ampliado los pozos de ladrillo. Alardeaba de haber construido una fortaleza con torres de vigilancia e instalaciones donde atracar las naves.
  • Moisés construyó una Residencia para el Señor Dios en el desierto, según instrucciones muy detalladas que le había dado ÉL.
  • El rey Salomón construyó el primer Templo de Jerusalén después que el Señor le hubiera dado su sabiduría.
  • Al profeta Ezequiel, hombre de aspecto semejante al del bronce, que tenía en la mano una cuerda de lino y una vara de medir, le mostró unos planos muy detallados para el Segundo Templo en una visión divina.
  • UR-NAMMU soberano de Ur, relató un milenio antes que su dios, al ordenarle que construyera para él un templo y al darle las instrucciones pertinentes, le había entregado una vara de medir y un rollo de cuerda para el trabajo.

 

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