LOS ÁNGELES


Para decir algo sobre Ángeles, hay que decir primero, algo sabre la toráh y la Kabalah.

Al comentar el verso 17 de su Cántico San Juan de la Cruz anota: Que el alma se está abrazando en fuego y llama de amor tanto que parece consumirse en aquella llama y la hace salir fuera de sí y renovar toda y pasar a nueva manera de ser, así como el ave fénix que se quema y renace de nuevo. Es ésa la única vez en toda su obra en la que aparece la figura del ave mítica. Comparándola a las labores del alma, a su metanoia mística y muy especialmente a su familiaridad con el fuego, el poeta revela la metamorfosis que esa figura simbólica había alcanzado en las mentes del Renacimiento. Para el siglo XVI la época que en San Juan de la Cruz escribe, ya los bestiarios medievales habían asimilado la figura de Jesús a la del fénix. En el Physiologus griego leemos: Pues el fénix asume la figura de Nuestro Señor cuando, al bajar de los cielos trajo consigo ambas alas llenas de olores agradables, las excelentes palabras celestiales, de modo que cuando extendemos las manos en plegaria nos vemos llenos del agradable perfume de su misericordia. La versión Siria incluida en el citado documento agrega: Cada fénix es único; vive para él solo y no está comprometido por esponsales. Viaja a la tierra de Egipto cada quinientos años y lo ve el sacerdote a mucha altura sobre el ara mientras llega de Oriente. Y cuando llega trae bajo las alas canela perfumada y otras especies; recoge madera, la amontona sobre el ara, se tumba de espaldas sobre la leña ardiente y resulta quemado del todo y convertido en cenizas. Y de las cenizas sale un gusano que crece hasta convertirse en un pajarillo y al que le salen alas; al tercer día recupera su aspecto físico íntegro y se transforma en un fénix completo y perfecto como lo era antes. Entonces se pone en camino y vuela hacia la India donde vivía antes.”
La introspección que el poeta castellano lleva a cabo es sintomática de una mors Iniciática insoslayable por la que pasan todos aquellos que como los mistes en la tradición eleusina quieren ver en su propio corazón el espectáculo de la creación y extinción de los mundos. La prueba de fuego para el ámbito cristiano ya la había señalado San Pablo en 1 Corintios 3:13: Y la obra de cada uno cuál sea el fuego la probará. Ese ignis probabit de larga data en la Orden del Carmelo, se remite al profeta Elías su santo patrón y también a nuestro juicio, al mundo secreto de la Cábala en cuyo seno las metáforas ígneas son constantes y responde a etimologías tan precisas como alucinantes. Si acudimos a un período tan distante del nuestro como es el del judaísmo talmúdico, hallamos este sorprendente pasaje en el que se explica:
¿Con qué pueden compararse las palabras de la Ley Toráh?
Pueden compararse al fuego. Como el fuego vienen del cielo y como el fuego son perdurables. Si un hombre se acerca mucho a ellas se quema y si se aleja se hiela. Si son instrumento para su trabajo salvan al hombre. Si se sirve de ellas como medio de ruina, lo pierden. El fuego deja la marca en todos los que lo usan. Eso mismo hace la Ley. Cada hombre dedicado al estudio lleva impreso el sello de su fuego en sus hechos y palabras.
(Sifre Deut. Berakah, 343) Un fuego que no es el heraclitiano que arde, enciende y apaga las estrellas en las profundidades del cosmos tanto como el intracelular, la marca fosfórica de los artesanos del alma, entre quienes sin duda San Juan de la Cruz se cuenta como uno de los mayores. Y como ocurre que el fuego iguala en su ardor todas las cosas, estamos ante una constante imaginaria cuya raíz por qué no, habría que buscarla en la fisiología del sistema circulatorio humano o más aún, en el corazón que la hace posible. San Pablo, San Juan de la Cruz y los cabalistas proceden todos el mismo fuego el eshdat o Ley de Fuego que aparece en el Antiguo Testamento.
La Cábala, tradición oral que complementa a la escrita y que es entre otras cosas un arte de escrutar los entresijos de la Escritura, la Cábala comenta en sus escasos pero valiosos textos lo que ese corazón, eje purpúreo de las corrientes sanguíneas, significa en el seno de Israel y lo hace de tal modo que nos es posible inferir una conexión misteriosa entre la actividad poético espiritual del santo de Fontiveros, la sangre, la palmera y el simbolismo de la muerte y resurrección en el ara de nuestra propia conciencia. “Todas esas santas formas –consigna el Bahir o Libro de claridad, texto provenzal del siglo XII– han sido ofrecidas a las naciones, pero el Santo, bendito sea, se ha reservado para sí el cuerpo del árbol así como su corazón. Del mismo modo que el corazón constituye el más espléndido fruto del cuerpo, así ha tomado Israel el fruto del árbol esplendor. Así como la palmera está rodeada de ramas y en su centro está el lulab, así ha hecho Israel con el cuerpo de ese árbol que es su corazón. La palmera simboliza la columna vertebral del hombre, su pilar esencial. Siendo así que la palabra lulab contiene las letras lámed-bet más el prefijo que denota pronombre posesivo de tercera persona, lo, hay que ofrecerle al Creador el corazón, lo-leb. ¿Y qué significan las consonantes lámed y bet? Aluden a los treinta y dos senderos de la Sabiduría delicadamente ocultos, que confluyen hacia el corazón y cada uno de los cuales está regido por una forma especial, de las cuales se dice en el Génesis 3:24: “Para guardar el camino del Arbol de la Vida”.
Si el mencionado árbol no es la palmera ¿cuál es? Mejor dicho, si el Arbol de la Vida supera la muerte que supone comer del otro, el del Bien y del Mal, fénix y palmera deben estar relacionados en el gran tapiz mítico que nos legó el Mediterráneo. Relacionados, cuando menos, como dos hebras que se tocan por detrás de la trama, en la oscuridad del inconsciente colectivo, allí donde las etimologías cesan por un momento de ser engañosas para convertirse en huellas claras de un saber más antiguo. El poeta Ovidio cuenta en sus Metamorfosis (15, 392-410), que “el fénix, cuando ve que los quinientos años están a punto de cumplirse, hace su nido en las ramas de una palmera (in ramis tremulaeue cacumine palmae).” El pasaje da cuenta de una semejanza, de una homofonía singular: foinix ( ) que significa rama de palmera, palmón, al mismo tiempo alude al color rojo purpúreo o escarlata. El vocablo griego foiníos (emparentado con el anterior) indica un color rojo sangre, de donde volvemos a la fenomenología cordial antes mencionada. Los juegos de aliteración que realiza el Libro de la claridad responden, creemos, a dos verdades indiscutibles:
la primera de ellas nos recuerda que la Toráh o Ley hebrea comienza con la bet del principio del Génesis, bereshit, y acaba en el libro del Deuteronomio con la lámed de la palabra Israel.
La segunda, que las consonantes lámed-bet articulan, juntas, la palabra corazón, leb. Y es por ello, para justificar una coherencia secreta que el mencionado texto cabalístico volverá una y otra vez sobre ambas letras hasta convertir al palmón sagrado, lulab ( ), en un don ofrecido al Creador, lo leb ( ).
No es necesario que el poeta San Juan Cruz conociese tales precedentes míticos y literarios para que explicase, en el comentario a su poesía, los transportes, cambios de color y temperatura por los que pasa el alma dedicada a la meditación crística, pero ciertamente nosotros no podemos ignorarlos tras los relevamientos arqueológicos realizados por la historia comparada de las religiones, la fenomenología poética estudiada por Gastón Bachelard y, sobre todo, los trabajos de la escuela de psicología de las profundidades de C.G.Jung. Sin embargo, la Cábala no constituye propiamente una mitología en el sentido lato de la palabra; antes bien se plantea como una exégesis de la palabra escrita a la que la palabra oral modifica según sean las necesidades de la época, por lo que, más que un sistema cerrado –cosa que, en el fondo, es toda mitología– constituye un arte de la fuga por medio del cual el cabalista escapa mediante nuevas y sucesivas sinapsis creadoras del determinismo establecido por las distancias existentes entre sus neuronas. Conocemos las bases del código genético, pero no el azaroso rumbo de sus miles de millares de combinaciones. De la misma manera, sabemos cuantos signos tiene la Torá, de qué libros se compone e, incluso, desde hace apenas un siglo, hasta qué punto es tributaria de distintas corrientes o estilos, la elohísta y la yahavista. Pero eso nada agrega ni sustrae al sentimiento poético por medio del cual ave fénix, alma humana, rama de palmera y lenguaje sagrado nos transportan al delta interior de la sangre, por cuyos laberínticos glóbulos fluye aún la imagen inmortal del fuego.
“El fénix es doblemente solar –anota Marcel Detienne. En primer lugar por los colores de su plumaje: unas (plumas) son de color dorado y otras de rojo vivo. En el vocabulario griego de los colores foinix indica al rojo púrpura, un púrpura que aparentemente tiende hacia el oro y significa el brillo luminoso más intenso. Pero las afinidades del fénix con el sol también se leen a través del espacio que habita este ave. El fénix no abandona la tierra de los árabes más que para ir al santuario de Helios, o al Altar del Sol.
Esta solidaridad con el fuego del sol adquirirá en toda una tradición dos formas alternativas, que se corresponden a dos ciclos, uno diario y otro anual. En el primero de ellos, el fénix está íntimamente asociado al recorrido del sol, a quien escolta todas las mañanas, haciendo como de una pantalla móvil que evita a la tierra las quemaduras que podría infligirle el astro. En el segundo, el fénix se halla sometido al ritmo del año sotíaco, este ciclo egipcio de 1.461, reducido a 500 en la tradición grecorromana, y definido por la concomitancia entre el horto helíaco de Sirio (Sothis) y la aparición del sol, coincidiendo con el comienzo de la crecida del Nilo”.
El Séfer yetzirá o Libro de la formación, documento cabalístico aún hoy en uso en la mayor parte de los círculos de estudio del tema y que data de los siglos III o IV de nuestra era, se insinúa que el Tetragrama ( ) y el sol, en hebreo shemesh ( ) tienen el mismo origen. Y que los signos del zodíaco, los meses, las tribus de Israel y –en la periferia– otra vez las chispas o letras del Nombre Inefable en distintas aliteraciones, constituyen esas formas del mundo a las que aludirá, muchos siglos después y en la Provenza francesa, el Bahir o Libro de la claridad. Pero incluso si no fuera así, si tal asimilación fuera pura metáfora, no podemos negar que todos los fuegos del universo, los internos –volcánicos, nucleares y fosfóricos–, y los externos –estelares– tienen un mismo linaje. Para los alquimistas medievales y los poetas místicos del Renacimiento, el fuego era el inevitable rito de paso a través del cual el alma del operador o artifex cambiaba de estado, pasando de lo que San Pablo denominaba –con genial perspicacia– alma viviente, a un nivel superior llamado espíritu vivificante. En términos de san Juan eso es “amada (el alma) en Amado (espíritu) transformada”. Tal tránsito, sutil, continuo entre la parte y el todo, la criatura y su Creador, cada individuo en el seno de cada especie y cada especie en el diorama íntegro de la Creación, es percibido como un latido amplificado que los cabalistas sienten transcurrir entre las operaciones descendentes del orden aparente de las Escrituras señalizado por las consonantes lámed-bet, que juntas dan lugar a bal, voz que en hebreo significa no, nada, negación, y las operaciones ascendentes del orden secreto de la Toráh, que están contenidas en el revés de bal, es decir en el leb o corazón. De manera tal que los rollos de la Ley se mueven entre sus polos inicial y terminal como el corazón entre sus latidos, para renovar el oxígeno de la sangre a la vez que los sentidos circulares del texto; de modo semejante a como el alma , tras el fuego de la combustión que el mero acto respiratorio supone, tiene, cual fénix, su “fin en su comienzo y su comienzo en su fin” (Yetzirá, Capítulo 3, párrafo primero).
Pues bien: San Juan de la Cruz asimila de tal manera su alma a los movimientos místicos del fénix, que imprime a su lenguaje poético el vaivén de las llamaradas, el oscilar del Espíritu Santo, que como sabemos habla por sus “lenguas de fuego” (Hechos de los apóstoles, 2:1). Como discípulo que es de la Orden del Carmelo, tendrá siempre presente la escena paradigmática de 1 Reyes (18:24) en la que leemos: “Invocad luego vosotros (dice Elías) el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová, y el Dios que respondiere por medio del fuego, ése sea Dios”. El sintagma original que traducimos por “en medio del fuego” es en hebreo ba-esh, palabra que también puede leerse como un venir en el futuro, un llegar a ser, ba, a través del fuego o esh, cuyo retorno eterno puede leerse incluso en la voz shab, incluida en el citado sintagma. Si además de ello sé que la letra alef, a la que ese retorno se lleva a cabo, simboliza a Dios, siendo, a su vez, hipóstasis de su infinitud, habré llegado a la misma conclusión que la que el mito del fénix postula. El fuego del principio es idéntico al fuego del final, pero mi pasaje, mi metamorfosis a través de él no lo es.
¿Acaso no puede decirse de la sangre que nos recorre día y noche que es la misma y también distinta cada vez, y que en el movimiento oscilatorio armónico establecido entre su cauce arterial y su cauce venoso está contenido todo el misterio aléfico de la identidad y la semejanza entre la criatura y su Creador? La Cábala ve en la sangre, dam, más de la mitad del nombre de Adán, el primer hombre, el hombre arquetípico, pero también percibe el alto silencio, dom, que en su fluir arrastra la luz de la creación del mundo. Un silencio que condice bien con el pájaro solitario de San Juan de la Cruz, cuyas condiciones meditativas son cinco. A saber: “la primera, que ordinariamente se pone en lo más alto; y así el espíritu en este paso se pone en altísima contemplación. La segunda, que tiene siempre vuelto el pico hacia donde viene el aire; y así el espíritu vuelve aquí el pico de el afecto hacia donde le viene el espíritu de amor, que es Dios.
La tercera es que ordinariamente está solo, y no consiente otra ave alguna junto a sí, sino que, en sentándose junto alguna, luego se va; y así el espíritu en esta contemplación está en soledad de todas las cosas, desnudo de todas ellas, ni consiente en sí otra cosa que soledad en Dios. La cuarta propiedad es que canta muy suavemente, y lo mismo hace a Dios el espíritu a este tiempo, porque las alabanzas que hace a Dios son de suavísimo amor, sabrosísimas para sí y preciosísimas para Dios. La quinta es que no es de algún determinado color, y así es el espíritu perfecto, que no sólo en este exceso no tiene algún color de afecto sensual y amor propio, mas ni aun particular consideración en lo superior ni inferior, ni podrá decir de ello modo ni manera, porque es abismo de noticia de Dios la que le posee, según se ha dicho.” (Cántico, 13-14,24).
La soledad del pájaro solitario es algo que conocen muy bien los cabalistas, porque al margen del trabajo de las zugot o parejas, cada estudiante está sólo frente al tablero mágico de la Torá, en la que los meandros de los treinta y dos senderos de la sabiduría acabarán, algún día, por refluír hacia su corazón. Por otra parte, el hecho de que el pájaro no posea un determinado color, y que nos lo hace imaginar transparente, aludiría al instante en que el fuego que consume al fénix determina al mismo tiempo su recreación.
En cuanto al abismo ¡quién que no lo haya experimentado puede hablar de él, y quién que lo haya sentido confiará ya en las palabras que expliquen sus aventuras en tales profundidades! La Cábala –sostenía el profesor G. Scholem– es una mística del lenguaje, y por lo mismo, me atrevería a decir, una poética. Pero no es una poética preceptiva, a la manera de la de Aristóteles, sino que es un ars combinatoria cuyo fin último es despertar la mente del combinador a situaciones vitales inéditas tal como el ajedrecista que, en el despliegue continuo y constante de su habilidad para el juego, desarrolla el sentido de la previsión.
San Juan de la Cruz labró para nuestra lengua, el castellano, pocas pero exquisitas metáforas. Frases cuya sugestión continúa aún ejerciéndose sobre nosotros, lectores del siglo XX. Su obra, como la de los cabalistas, nada sería sin la existencia previa de la Biblia y sobre todo sin la existencia de ese prodigio de síntesis y sutileza ontológica que constituye el hebreo clásico, lengua llamada, hasta hace menos de un siglo, sfat malajim, el habla de los ángeles, el idioma en el que debió haber hablado Adán cuando nombró con alegría todas las maravillas del mundo que le rodeaba.
Me atrevería a afirmar, incluso, que el mito de la muerte y resurrección del ave fénix, paralelo al del hebreo, nos concierne hoy y aquí, porque después de quinientos años los judíos vuelven a hablar esa lengua entre nosotros, resucitando en la tierra uno de los vastos proyectos del cielo de la sociología: el retorno de los hijos de Israel a su solar natal, a sus fuentes, veneros, montañas y árboles. Como el ave fénix, Israel es y no es quien era, pero siempre será lo que fue –un puente entre naciones, un corazón entre los pueblos al decir del Yetzirá y del poeta Yehuda Haleví– del mismo modo que San Juan de la Cruz reciclará una y otra vez para su Orden religiosa, pero también para nosotros, el más antiguo periplo del Ser, el más entrañable de los viajes. El camino que, por el alma individual, nos lleva al alma del universo. Cuando uno se hace viajero de ese viaje, escribe el santo poeta: “El alma se ve hecha como un inmenso fuego de amor, que nace de aquel punto encendido del corazón del espíritu”. (Llama de amor viva, 3,21).

LOS COLORES DE LOS HÁBITOS DE JESÚS SEGÚN LA CÁBALA. Cuando en los primeros siglos del cristianismo la creencia se desplaza de lo oral a lo visual, gradualmente desaparecen las significaciones ocultas de algunas escenas evangélicas pálidamente reflejadas más tarde en la iconografía religiosa. Sabemos que la mayor parte del tiempo Jesús vestía, como los Esenios y los terapeutas en Egipto, de blanco. También es posible que lo hicieran sus discípulos, pues ése era el color que vestían los hebreos durante las fiestas solemnes y qué más fiesta que coexistir, en el espacio y el tiempo, con quien desempeñaba, para muchos, el rol de Mesías. Por encima de ese hábito cándido, la pintura occidental dibuja un manto rojo. De modo que dos son los colores fundamentales atribuidos al ropaje del maestro: el blanco por debajo y el rojo por encima, la luz adentro y la carne fuera. Con el tiempo y no sabemos por qué, la iconografía suplantará el blanco por el azul, conservando el rojo. Pero la continuidad simbólica entre el azul y el blanco se explica por aludir al cielo, a lo celeste. Las vestimentas del Papa prueban hoy aquella antigua verdad cromática.
La Transfiguración del Tabor, esa Epifanía luminosa que se resume en un blanco solar, en una helioización del Hijo del Hombre, revela y nos revela que también es posible para nosotros acceder a la comprensión del citado fenómeno a través de la gnosis que propone la Cábala. La cual cosa no significa igualarnos a Jesús pero sí entrever, en la llamada experiencia tabórica la luz transformadora del rojo carnal en blanco espiritual, el camino de alquimia interior. Para ello la Cábala emplea varios métodos de indagación cuyo alcance es profundo y revelador. Así, y en este caso particular, cuenta los valores numéricos de la palabra hebrea rojo –retornando de la imagen al sonido– y los valores numéricos de la palabra blanco y una vez hallada su diferencia constata, milagro espiritual, que en esa misma diferencia subyace el método de aproximación de lo humano a lo divino. Ver para creer: pocas veces resulta tan evidente para el estudiante de Cábala aquella verdad de los sabios orientales expertos en mantras, cuando dicen que es el sonido el que determina la imagen y no al revés, pues el verbo precede siempre a la experiencia visionaria, de donde volvemos a la admonición que cierra el pasaje evangélico relativo al Tabor y la Transfiguración de Jesús: Dios quiere no quiere que lo miremos únicamente, ya que ansía, sobre todas las cosas, que lo escuchemos.
A través de sus treinta y dos senderos de Sabiduría, que parten de y vuelven al corazón, la Cábala resulta así el auténtico yoga de Occidente. El método más asequible y riguroso para entender las grandes obras de nuestros místicos y pensadores religiosos; de los Padres del Desierto a San Juan de la Cruz, y de Santa Teresa a Unamuno en su Cristo de Velázquez. Tales senderos, como los de la astrología, apenas si son un mapa bajo el pie selector del discípulo. Sólo lo cósmico está determinado y, aún así, existe el libre albedrío, la interpretación, el factor decisivo de la voluntad iluminada por el conocimiento. Así como la astrología llama Zodíaco Rueda de la Vida al conjunto de signos que la explican y expresan, los cabalistas llaman Arbol de la Vida al conjunto de las reglas, números y combinaciones que conducen a su vera. Ejercicios que transforman el rojo en blanco y comunican lo eterno con el tiempo, aquello que permanece con aquello que pasa.

La Cábala – Kabbala por Padre Jordi Rivero

Del hebreo: qabbalah, tradición.

Un sistema de doctrinas teosóficas iniciado por los judíos en Europa para interpretar el Antiguo Testamento de forma mística y alegórica. Es un método esotérico de interpretación que pretende revelar a los iniciados doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo. 

Popularmente se le llama también Cábala a una conjetura o suposición supersticiosa, a la intriga y a la maquinación. No debe confundirse la Cábala con la verdadera fe judía. Se trata de una doctrinas secretas que se apoyan en supuestas revelaciones que no forman parte del canon de las Sagradas Escrituras.  Su aplicación ha cambiado mucho a través de los siglos. Después del siglo XI o XII el sistema filosófico judío llamado Cábala se comienza a presentar falsamente como doctrina transmitida sin interrupción por los patriarcas y profetas desde la creación del primer hombre.  Los dos libros que los cabalistas tienen como autoridad doctrinal son el Libro de la Creación y el Zohar, al que se le llama la “Biblia” de los cabalistas. La compilación del Zohar se le atribuye a Moisés de León, judío español,(+1305), aunque algunos de sus elementos parecen ser mucho mas antiguos. Algunas de sus ideas parecen ser de los filósofos griegos, de los panteístas egipcios y de los gnósticos

Creencias del los cabalistas:

  • Dios es el Ser Supremo, Sin Fin, Infinito

  • Dios se manifiesta en diez potencias que formaron la primera creación del mundo y que a su vez produjo el segundo mundo; cada mundo generando al próximo.

  • Los seres humanos fueron creados por una potencia. El alma de cada ser humano existió antes de su concepción y regresa a Dios por medio de la transmigración.

  • Los practicantes de la Cábala pueden, según sus creencias, entrar en comunicación directa con poderes invisibles y ejercitar poder sobre los demonios, la naturaleza, las enfermedades, etc. Esta es la parte mas atractiva de las creencias y se le llama la Cábala “práctica”

El Dios de la Cábala se formula como un rechazo al Dios revelado por Jesucristo. Creencias de los cabalistas:

  • El verdadero Mesías nacerá al fin del tiempo y entonces el mundo regresará a su Fuente. Entonces se acabará el infierno y empezará un tiempo de gran felicidad.

  • La redención humana se logra por la rígida observancia de la ley.

  • La salvación se alcanza a través de un conocimiento “esotérico” especial. Cada persona es agente de su propia salvación. La persona a través de conocimientos secretos, puede alcanzar la divinidad.

Estas doctrinas se supone que estén en las Escrituras hebreas pero solo las pueden encontrar los que han sido iniciados utilizando métodos esotéricos de hermenéutica. Estos incluyen el darle valores numéricos a las letras e intercambio de letras.

La cábala está en la corriente de la Nueva Era.


CÁBALA.

A REVELACIÓN DE LA TORÁH. Y Amaras Al Prójimo Como A Ti Mismo. Rabí Akiva dice: 1º. Un gran precepto en la Toráh dicho de nuestros Sabios dice: Porque la palabra Clal (regla principio) señala una serie de detalles específicos que conjuntamente forman ese precepto y es así: El precepto Mitzva VEAHAVTA LEREAJA CAMOJA es un gran precepto en la Toráh por lo cual entendemos que el resto de los 612 preceptos de la Toráh que son Ni Mas Ni Menos La Suma De Detalles Que Se Juntan En El Precepto De Amaras Al Prójimo Como A Ti Mismo y esto es asombroso, ya que este un precepto atribuido a las leyes que existen en las relaciones humanas (bein adam lejavero). Y es que este precepto incluye en si todas las reglas que existen entre el hombre Y su Creador que son la mayoría y son las principales leyes de la Toráh. 2º. Y si es difícil de explicar este precepto, se hace mas difícil de explicar cuando un converso le solicita al Sabio Hile Mesaste Shabat 31: enséñame la Toráh en su totalidad, a lo que el Sabio Hilel le contestó: Todo lo que debes saber es que Toráh es “Amaras al prójimo como a ti mismo” y el resto ve y aprende solo, ve y aprende solo. La ley es concreta, no hay diferencia entre las 612 mitzvot ya que todas están para explicar la Mitzva y para permitir su cumplimiento en la debida forma, son el significado y la explicación a la mitzva que no será cumplida sin las demás. 3º. Y debemos ver esta mitzva en su dimensión verdadera. La palabra camoja (=como a ti mismo) significa que lo amaras como te amas a ti mismo de ninguna manera menos, lo cual compromete y obliga a estar siempre al tanto de las necesidades de cada uno de los miembros de la comunidad judía y satisfacerlas, de la misma manera que estamos al tanto de nuestras necesidades y de su satisfacción lo cual es casi imposible. Casi es imposible de satisfacer nuestras necesidades, como satisfacer las necesidades de toda una comunidad? Este es un duro trabajo, Además es imposible pensar que la Toráh habla en exageración, ya que este precepto esta dicho con exacta precisión. 4º. Y por si esto fuera poco, la Toráh dice que el deber de amar al prójimo como a uno mismo es anteponer las necesidades del prójimo a las propias así como esta determinado en los Tratados Agregados (Kidushin pag.20) en el versículo “Para que el este bien contigo” en lo que se refiere al siervo hebreo y este es el lenguaje: Y si el hombre tuviera una sola almohada y sobre ella reposara y no se la diera a su siervo, no cumple con el precepto, ya que el dueño reposa sobre la almohada y el siervo sobre la tierra. Y si no reposara el dueño sobre la almohada y no se la diera al siervo tampoco cumple con el precepto y es un acto de maldad. Por lo cual debe el dueño descansar sobre la tierra y darle al siervo la almohada. Es este el mandato de amor al prójimo de anteponer las necesidades del prójimo a nuestras propias necesidades como en el ejemplo del siervo hebreo en el que dice “para que el este bien contigo”. De acuerdo con esto también se deben satisfacer primero las necesidades de los amigos y dice si tuviera una sola silla y se sentara sobre ella y el amigo quedara parado, esta transgrediendo la ley ya que no satisface la necesidad del amigo como satisface la suya. Y si no se sienta sobre la silla y no se la ofrece al amigo esta actitud limita con la maldad. Lo que debe hacer es ofrecer la silla al amigo y sentarse en el suelo. Y por supuesto que esta ley se refiere a todas y a cada una de las necesidades del prójimo. Como es que este precepto pueda ser cumplido en la medida de las posibilidades? 5º. Y ante todo debemos entender porque fue dada la Toráh especialmente al pueblo de Israel y no a la humanidad toda. Hay aquí cierto vestigio de nacionalismo, DIOS no lo quiera, No, nadie podría pensar así. Nuestros Sabios se preguntaron porque DIÓS ofreció la Toráh a otros pueblos y ellos no la aceptaron. Otra pregunta es porque nos llama el pueblo elegido si ninguna nación quiso aceptar la Toráh. Puede ser que DIOS negocio su Toráh con pueblos salvajes. Esto no es así y tampoco es aceptable. 6º. Y cuando entendemos bien la esencia y naturaleza de la Toráh y los preceptos que Ella proclama, sabremos que ese es el objetivo de la Gran Creación que esta extendida a nuestros ojos. Es regla que no hay quien trabaje sin un objetivo en mente, por lo tanto no hay duda que todo lo que hace DIOS en Su Grandeza ya sea grande o pequeño tiene un objetivo. Nuestros Sabios nos enseñaron que el mundo fue creado con el objetivo de cumplir Toráh y Mitzvot siendo la intención del Creador Desde el primer momento de la Creación, confirmar Su Divinidad y Su Reinado sobre los Creados. Y el conocimiento de Su Divinidad eleva a los que se encuentran en un bajo nivel cuando reconocen la Divinidad de DIÓS. Su Divinidad se basa en Su Influencia que aumenta hasta la cantidad necesaria y los que se elevan se convierten en una carroza hasta llegar a la plenitud total. La Toráh dice:”No ha visto el ojo otro DIÓS solamente a Ti”. Ni la Toráh ni los Profetas pudieron decir una palabra respecto a la grandeza y esplendor de la plenitud. Como sugirieron nuestros Sabios z”l cuando dijeron (Berajot 34b) “ “ Todos los profetas profetizaron para los días del Mesías, pero para el mundo por venir, “no ha visto el ojo otro DIÓS solamente a Ti”. Esta plenitud se explica en la Toráh con la simple palabra DVEKUT (apego aferramiento adhesión). Esta palabra en su uso diario predio casi su significado, pero si por un momento pensamos en ella nos asombraremos de su maravilla y profundidad, Veremos la Gran imagen Divina, y a la criatura pequeña que es el Creado, el hombre. Así se podrá establecer una relación y ver como se aferra – apega – adhiere uno al otro y entenderemos porque se utiliza esta palabra para representar el objetivo de la Creación. 7º. Aquí se preguntaron los Sabios de la Kabbalah: porque no fuimos creados Desde un principio con elevación espiritual y aferrados a EL? Y cual es el motivo por el cual El puso sobre las espaldas de la Creación el peso de Toráh y Mitzvot? Y contestaron nuestros Sabios (comparando): “quien come y disfruta del sacrificio del prójimo no puede mirarle a los ojos, porque se siente humillado y pierde su forma humana”. Y como en Su Perfección no es posible encontrar defecto, por ello dejo en las manos del Creado el llegar a la perfección espiritual y al aferramiento a El por medio del cumplimiento de Toráh y Mitzvot. 8º. Lo anterior puede ser comparado con el caso de un hombre muy rico que complace los deseos y necesidades de un hombre del mercado. Lo alimenta, le da plata y oro, regalos y día a día aumenta su entrega. Un buen día pregunta el hombre rico : dime, fueron satisfechos tus deseos? A lo que el hombre del mercado responde : todavía no fueron satisfechos, porque mejor hubiera sido si toda la riqueza y regalos hubieran sido conseguidos con mi sacrificio y por mis propios medios, como llegaron a ti, y no como los he recibido por medio de tu bondad y gracia. A tal respuesta el hombre rico respondió: no ha sido creado el hombre quien pueda satisfacer tu deseo. Y esto es muy natural. Por un lado es una satisfacción muy grande recibir siempre mas y mas, pero por otro lado es difícil soportar la vergüenza que esto provoca, Es ley natural del mundo que el que siempre recibe siente como vergüenza y falto de paciencia en el momento de recibir el regalo “gratis”, sin haber hecho nada para merecerlo, y solo lo recibe por lastima o por bondad del que lo entrega. A esta ley se suma otra ley: no existe en el mundo quien pueda satisfacer completamente la voluntad del prójimo, porque en la entrega falta lo que se denomina “realización personal” que solamente con ella se completa la satisfacción de lo conseguido, refiriéndose esto solamente a los Creados, ya que el Creador creo la Toráh y las Mitzvot para que en su cumplimiento, nosotros mismos, lleguemos a la elevación y al aferramiento, a conseguir nuestros propósitos, y así nos sentiremos dueños de ellos. Y así toda la satisfacción que El nos da a través de nuestro aferramiento a El será de nuestra propiedad, y que nos corresponde porque nos hemos esforzado en conseguirlo y nos sentiremos dueños, ya que sin esa cualidad no sentiremos el gusto de lo conseguido. 9º. Debemos buscar de donde proviene el principio de esta ley natural. De donde proviene la vergüenza y la falta de tolerancia cuando recibimos algo a través de la bondad de alguien? L a respuesta es bien conocida por los científicos que estudian la naturaleza. Dicen “ la naturaleza de cada rama se acerca e iguala a la de su raíz, y todo lo que la raíz ame , desee, y consiga, también lo hará la rama. Y por lo contrario, todo lo que no concierne a la raíz y se aleje de ella también se alejara de la rama y la dañara. Esta ley es valida para toda raíz y para toda rama sin excepción. De ello podemos comprender la base de las alegrías y sufrimientos que hay en el mundo. El Creador es la raíz de la Creación, por el fue creada, y todo lo que esta en relación directa a El nos agradara y beneficiara, porque esta en nuestra naturaleza estar cerca de la raíz. Y todo lo que no este en relación directa con El y Su Creación, no es natural a nosotros y nos lo será difícil de soportar. Como por ejemplo: amamos la tranquilidad, el descanso, y odiamos el movimiento, hacemos solo movimientos que nos lleven al descanso deseado. Y esto es porque nuestra Raíz no tiene movimiento y es solo descanso. Por ello el movimiento es en contra de nuestra naturaleza y no lo amamos. Si amamos la sabiduría, la valentía, y la riqueza, porque todas ellas están concentradas en EL, Bendito Sea, que es nuestra raíz, y por ello no amamos lo contrario, o sea la ignorancia, la cobardía, la pobreza, que no están en El ni están en nuestra naturaleza, y estas son cualidades que producen dolor. 10º. Y es este sentimiento el que nos produce la vergüenza y la falta de tolerancia cuando recibimos algo de otros, porque en la naturaleza del Creador no existe recibir de nadie. De quien podría recibir?. Y lo que no es de la naturaleza de nuestro Creador, nuestra Raíz, no lo queremos. Y contrariamente, sentimos satisfacción y gusto cuando podemos dar e influir a nuestros semejantes, ya que el don de dar e influir están en nuestra Raíz. 11º. Y ahora encontramos el propósito de la Creación y en la verdad de “te aferraras a EL”, ya que el aferramiento y la elevación nos son dados por lo que nosotros hagamos con nuestras propias manos, con Toráh y Mitzvot, que es ni mas ni menos igualar las ramas a la raíz, lo que es muy natural, porque la satisfacción es igualar al Creado a su Creador. Y el igualarnos a sus cualidades nos produce satisfacción; el no igualarnos nos produce dolor y sufrimiento. Conclusión: nuestra esperanza depende de cuanto logremos que nuestra naturaleza se iguale a nuestra Raíz. 12º. Estas son las palabras de nuestros Sabios a la pregunta : “ Y que me concierne a mi, D”S, quien mata por el cuello o por la nuca? A lo que responden , que las Mitzvot, su propósito, no es otro que el de juntar a los Creados. Y esta unión, tiene como resultado la purificación del cuerpo oscuro (físico), y el objetivo del cumplimiento de Toráh y Mitzvot. Cuando nace el hombre, este se encuentra en el nivel mas bajo, es decir cubierto todo de amor por si mismo, y cuyos movimientos y actos giran todos alrededor de su mismo, sin ningún vestigio de amor o influencia para su prójimo . Por lo cual el hombre se encuentra en el extremo opuesto a su Raíz, su Creador, Bendito Sea, y a que la Raíz es todo amor e influencia sin vestigios de deseos de recibir absolutamente nada. El recién nacido se encuentra en ese momento en el nivel mas bajo del mundo humano. Y a medida que crece, y a medida que va recibiendo de su entorno lecciones de “dar e influir” a su prójimo de acuerdo con los principios de su entorno, también es educado en el cumplimiento de Toráh y Mitzvot por el pago que tendrá en este y en el mundo por venir, lo que no trae ni alegría ni satisfacción al Creador. Esto se llama no por amor (lo lishma), ya que no se le puede acostumbrar de otra manera. A medida que crece se le enseña a practicar las Mitzvot para alegrar y satisfacer a su Creador (lishma). El Rambam (Maimonides) escribe que no se le puede enseñar a las mujeres y a los niños pequeños el estudio de la Toráh y el cumplimiento de las Mitzvot por amor porque no serian capaces de ello. Por ello cuando crecen y adquieren sabiduría, se les enseña como hacerlo por amor y como dijeron nuestros Sabios “ al cumplirlas sin amor llegan a cumplirlas por amor”. Todo lo que sea hecho debe ser hecho con la intención de satisfacer y alegrar a nuestro Creador y no por amor propio. Nuestros Sabios dijeron :” D”S dijo: Yo cree el instinto del mal. Yo cree la Toráh, su condimento “. Y así el hombre, se desprende de toda capa de amor propio y se eleva espiritualmente. Y todo lo que hace lo hace por amor y para influenciar. Nuestros Sabios dijeron “ Las Mitzvot fueron dadas para unir a los Creados”. 13º. Hay en la Toráh dos clases de preceptos: a) los preceptos que conciernen al hombre respecto a su Creador y b) los conceptos que conciernen al hombre respecto a su prójimo. Y las dos partes están unidas ya que es objetivo del cumplimiento de los preceptos es aferrarse al Creador, Bendito Sea. Y esto se explica que cuando una persona cumple una mitzva lishma (para dar alegría y satisfacción a D”S) y no para satisfacción propia, no sentirá la persona diferencia alguna, si cumple la mitzva hacia su Creador y si la cumple hacia su prójimo. Toda acción que el hombre realiza por amor al prójimo, la realiza con la ayuda de una “luz retornante” y la recompensa retornara para servir sus propios fines. Por lo tanto estas acciones no son verdaderamente “por amor al prójimo” cuando se espera recompensa. Se puede comparar con el caso de recibir un alquiler por un objeto dado. El dar el objeto y cobrar un alquiler no se llama “amor al prójimo”. De acuerdo con la ley natural es imposible realizar una acción por amor al prójimo sin esperar recompensa o pago y sin los destellos de la luz retornante. El Zohar dice respecto a las naciones“. Toda acción que hacen la hacen por propio interés , para si mismos, o sea que todo lo que se hizo se hizo por amor propio y no por amor al prójimo. Significa que las acciones que se hacen para ayudar amigos o en la adoración de sus dioses no tienen como objetivo el amor al prójimo sino el amor propio. Porque realizar actos por amor al prójimo es contrario a la naturaleza humana. Por ello solamente los que cumplen con Toráh y Mitzvot son capaces de obrar por amor al prójimo y con ello alegrar y satisfacer a D”S, así se sale de la primera naturaleza y se consigue una segunda naturaleza, la del amor al prójimo. Es por ello que los Sabios del Zohar excluyeron a los gentiles del conjunto del amor al prójimo. Ellos dijeron que toda acción buena que hacen la hacen para si mismo, porque no cumplen con Toráh y Mitzvot, no sirven a sus dioses por amor sino por una recompensa, la salvación en este mundo y en el mundo por venir. Se deduce de ello que el amor a sus dioses tiene también como base el amor propio. No pueden realizar una acción fuera del limite de sus cuerpos y no pueden elevarse por encima de los limites naturales. 14º. Vemos con nuestros ojos que quien cumple con Toráh y Mitzvot , para dar alegría y satisfacción a Creador (lishma) , aun en los preceptos que requieren acciones , no siente diferencia entre las dos divisiones ( hombre – prójimo y hombre –Creador). Es indispensable que toda acción que realice debe ser realizada para otro, ya sea D”S u otra persona. A través de estas acciones se eleva el hombre a la segunda naturaleza y se hace merecedor de una recompensa que es la de estar aferrado a D”S. Es mas fácil para el hombre llegar a su propósito en los preceptos de la Toráh que tienen que ver con el hombre y su prójimo. Las Mitzvot del hombre para con D”S son fijas y no hay demanda alguna, a ellas el hombre se acostumbra fácilmente, y nada que se haga por costumbre tiene demasiado valor. Las Mitzvot del hombre para con su prójimo no son fijas y tienen demandante y los objetivos son mas fáciles de alcanzar. 15º. Y así comprendemos fácilmente las palabras del Sabio Hilel al converso, cuando le dijo que el eje principal de la Toráh es “ Y amaras al prójimo como a ti mismo”, y el resto o sea las 612 Mitzvot son el significado y la preparación de esta Mitzva, aun las Mitzvot que son entre el hombre y D”S. Como dijeron nuestros Sabios z”l que La Toráh y las Mitzvot fueron dadas para unir a Israel y son la purificación para llegar a la segunda naturaleza, la de amar al prójimo. Una sola Mitzva, la de amar al prójimo como a nosotros mismos, es el objetivo final de la Toráh ya que a continuación se llega al aferramiento al Todopoderoso. No hay que preguntar porque no dice “ Y amaras a D”S , Tu Señor, con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todo lo que tienes” porque para el hombre que actúa de acuerdo a las leyes de su primera naturaleza, no hay diferencia entre el amor a D”S y el amor al prójimo, porque todo lo que representa el prójimo ( o lo exterior) es lo no existente o real. Por lo que cuando el converso le pidió al Sabio Hilel que le dijera que es lo principal en la Toráh, para que su objetivo sea acercarse a D”S, “enséñame la Toráh mientras estoy parado en un solo pie” , Hilel le explico que el propósito de amar al prójimo es el mas cercano y se ve mas fácilmente y esta salvado de errores y hay quien demande. 16º. De lo comprendido en los puntos 3 y 4 hay una aparente contradicción: como puede la Toráh obligarnos a cumplir algo que es imposible? Así es pues que la Toráh no fue dada a nuestros Antepasados, Abraham, Yitzjak y Yaacov, sino que DIÓS espero hasta después de la liberación de Egipto, en donde 600.000 hombres de 20 anos y mas se convirtieron en un pueblo o nación. A cada no de ellos se les pregunto si estaban dispuestos a cumplir con los mandamientos y todos como uno dijeron “ NAASE VENISHMA” ( Haremos y Escucharemos ). Cuando vieron que si se pueden observar los preceptos, comprendieron que lo imposible se hizo posible. Y esto es lo concreto, 600.000 hombres no piensan en si mismos y en sus necesidades personales y están en constante cuidado de que a su prójimo no le falte. Y lo hacen con todo amor, con todo el corazón, con toda el alma como dice el precepto “Y amaras al prójimo como a ti mismo”. Nadie se preocupa por si mismo o por lo que le falta. Todos están libres de preocuparse por sus necesidades personales, con lo que pueden cumplir con facilidad el precepto “Y amaras al prójimo como a ti mismo” ..Para que preocuparse por el propio sustento si hay 600.000 fieles y amantes hombres que velan para que no le falte nada. Y cuando todos aceptaron y estuvieron de acuerdo les fue dada la Toráh, ya que eran capaces de cumplirla. Por ello la Toráh no fue revelada a nuestros antepasados, que fueron simples individuos, que no podrían cumplir con las reglas como se debe. Hizo falta que Israel se convirtiera en una nación para cumplir con los preceptos de la Toráh como se debe. En un número pequeño de individuos, no se puede siquiera cumplir con los preceptos del hombre respecto a su prójimo. Por ello la Toráh no fue dada a nuestros Antepasados. 17º. Con lo escrito anteriormente podemos comprender uno de los dichos mas sorprendentes de nuestros Sabios z”l “ BNEI ISRAEL AREVIN ZE LAZE”, los miembros de Israel son responsables los unos por los otros. A primera vista parece injusto. Como puede ser que alguien haga una mala obra o peque, o encolerice a D”S y aunque tu no lo conozcas D”S exige que pagues su deuda?. La Toráh dice “ no morirán padres por los pecados de sus hijos , ni hijos por los pecados de sus padres”. Como podemos ser, tu, yo responsables por los actos y transgresiones de alguien a quien no conocemos?. Esto tiene una explicación . El Talmud en el Tratado de Kidushin 72 dice “ Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, dice: “Así como el mundo es juzgado de acuerdo a la mayoría, también el individuo es juzgado de acuerdo a la mayoría”. El individuo que cumplió una sola Mitzva inclina la balanza para si y para el mundo entero a su favor, y el que comete una sola transgresión, pobre, inclina la balanza para si y para el mundo entero en su contra. Y como esta escrito: “ Un solo pecador causa la perdida de mucho bien”. Y así me ha hecho Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, responsable del mundo entero. Porque de acuerdo a el todos los seres del mundo son responsables los unos por los otros. Sorprendente!! Y de acuerdo a lo que explicamos anteriormente las palabras de nuestros Sabios se comprenden fácilmente. Porque hemos probado que todos y cada uno de los 612 preceptos tienen una sola base : “VE AHAVTA LEREAJA CAMOJA” , y solo puede ser cumplido cuando todos estén depuestos a cumplirlo.

LOS 72 ANGELES DE LA KABALAH. Al hablar de los 72 ángeles o Genios de la Kabalah judeo-cristiana, estamos adentrándonos en uno de los secretos más cuidados de la Fraternidad Esenia, pese a que en la actualidad muchos libros han pretendido difundir, tal secreto. Su nombre surge de tres versículos del Éxodo que tienen cada uno precisamente 72 letras y por consiguiente combinándolas estructuran los nombres de estas entidades, cada una con tres letras (se dice tres Alas) surgidas del Alfabeto Sagrado Arameo-Hebreo. No siempre fue permitido por las diferentes religiones, sobre todo la naciente religión Católica (314 D.C.), hablar de los seres celestes comúnmente llamados Ángeles mucho menos dibujarlos. Fue bastante tiempo después cuando cedió un poco la incomprensión y surgieron los Ángeles en todo su esplendor que no son entidades privativas de una sola expresión teológica o concepto doctrinario de una civilización. Pertenecen con diferentes nombres, a todas las concepciones religiosas conocidas hasta ahora. Se dice que cada ser humano tiene un Ángel que lo cuida y protege, su Ángel de la Guarda.

En la Fraternidad Esenia sabemos, por los antiguos escritos de los esenios (los de Qumran incluidos) que en realidad cada ser humano tiene TRES Ángeles guardianes y en casos muy especiales, hasta cinco. Los esenios fueron los que mas dedicaron al estudio de los Ángeles en los primeros tiempos históricos.
¿Que Es Un Ángel? Se ha denominado ángel a toda criatura celeste, NO-Material, etéreo, sutil, menos denso que la materia física en la que normalmente nos desenvolvemos durante nuestro desarrollo existencial Inicialmente no se les llamaba Ángeles sino demonios llegándose el caso de decir, por ejemplo el ángel-demonio de la guarda”; porque en la antigüedad la palabra demonio tenia una conceptuación muy distinta a la que ahora se le da. Demonio (el Daimon griego) era solamente una entidad espiritual, Celeste, sutil (Sócrates solía decir que el tenia un Demonio que le aconsejaba y daba conversación). Diremos con la tónica actual sin perder de vista el contenido Esotérico que Un Ángel es una de las 72 Energías-Inteligencias que componen la Energía Total del Universo.
Es una entidad espiritual (sutil) que reuniendo determinadas características se constituye en guardián e instructor de cierto grupo de la raza humana, habiendo 72 de ellos en cuanto a diferencia de características se refiere. En realidad son millares de millares pero todos siempre correspondiendo a una de esas 72 estructuras o conjunto de características. El Árbol de la Vida da una indicación clara de las diferentes “categorías” o Jerarquías existentes en esta cualificación de 72. Por lo general se considera o cree que los Arcángeles encabezan esta lista pero según los textos antiguos y el conocimiento iniciático: Los seres celestes se pueden clasificar por el orden de su manifestación en lo que se ha dado en llamar Nueve Coros, los Coros de Ángeles;

  1. los del Primer Coro reciben el nombre de SERAFINES;
  2. los del Segundo Coro reciben el nombre de QUERUBINES;
  3. los del Tercer Coro, reciben el nombre de TRONOS;
  4. en seguida los del Cuarto Coro de Ángeles reciben el nombre de DOMINACIONES;
  5. los del Quinto Coro reciben el nombre de VIRTUDES;
  6. mientras que los del Sexto Coro PODERES;
  7. y los ya mas cercanos a nosotros, los del Séptimo Coro, se conocen como PRINCIPADOS;
  8. Los del Octavo, ARCANGELES
  9. y los del Noveno Coro, ANGELES.
  10. Así pues en orden es: Serafines. Querubines. Tronos. Dominaciones. Virtudes. Poderes. Principados. Arcángeles. Ángeles.

Así como hay 72 entidades tipo, genéricamente denominadas Ángeles, cada una de estas categorías engloba 8 (ocho) de ellos. Hay autores que dan otro orden pero nombres semejantes, en realidad para el ser humano en general esto carece de importancia, baste saber que uno de esos 72 es nuestro Ángel y que por lo general tenemos tres de ellos, con quien podemos aprender a comunicarnos. En la Biblia solo se mencionan los nombres de tres de los ángeles, Gabriel, Miguel y Rafael, quien es mencionado en el Libro de Tobías y solo aparece en la Biblia católica y la ortodoxa. La Iglesia Católica tiene tal respeto por estos tres ángeles que les ha adjudicado el 29 de septiembre en su calendario de santos. A pesar de ser ángeles, que es una jerarquía espiritual mucho mas elevada que la de los santos, la Iglesia se refiere a ellos como San Gabriel, San Miguel y San Rafael. La mayor parte de la información que tenemos sobre los ángeles proviene de otras fuentes, entre las que están el Talmud, los Midrash hebreos y otras escrituras rabínicas incluyendo la Cábala. El Corán v otros libros musulmanes nos hablan de los ángeles y sus grandes poderes y el Libro de Enoch nos revela los nombres de muchos ángeles, entre los cuales están también los ángeles caídos. Un gran compendio de ángeles a llegado también hasta nosotros de otras fuentes menos conocidas, como los libros de la Apócrifa, El libro del ángel Raziel, La gran clavícula de Salomón, La pequeña clavícula de Salomón, también conocida como Goetia, El arbatel de la magia, El sexto y séptimo libro de Moisés y otros muchos. Pero de todos los ángeles mencionados en todos estos libros, los más conocidos y más venerados son los cuatro grandes arcángeles Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel. Este último ángel es menos conocido que los otros tres, pero su influencia es inmensa en la tradición angelical.
Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel están identificados con los cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales, los cuales rigen. Los elementos y los puntos cardinales forman una rueda, un círculo de gran poder y magnetismo dentro del cual se encuentra el globo terrestre.
El primer punto cardinal es el Este, que es donde sale el Sol cada mañana, y corresponde al elemento aire, regido por Rafael. Moviéndonos hacia la derecha adentro de este circulo cósmico, según las agujas del reloj y del Sol, llegamos al punto cardinal del sur, el cual corresponde al elemento fuego, regido por Miguel. Del Sur pasamos al Oeste, donde se pone el Sol por las tardes, que corresponde al elemento agua y es regido por Gabriel. Y del Oeste pasamos al Norte, que corresponde al elemento tierra y es regido por Uriel.
Si visualizamos a la Tierra dentro de esta rueda solar, podemos ver que los cuatro arcángeles están parados en los cuatro puntos cardinales del planeta en forma de cruz. Cada uno de los arcángeles tiene sus propios colores y atributos y una apariencia especial según la antigua tradición mística.
Rafael se viste de amarillo con reveses violeta. Representa al amanecer y se describe como un adolescente muy bello de ojos azules y cabellos rubios ensortijados que forman una aureola dorada alrededor de su cabeza.
Miguel, que sigue a Rafael en esta rueda cósmica, se viste de rojo y verde y representa el color del mediodía. Miguel se describe como un hombre joven que aparenta unos 25 años de edad. Su piel es clara con tonos dorados, sus ojos son verdes y su cabello es rojo como una llama, espeso y ondulado Y le llega hasta el cuello.
Gabriel se viste de azul claro con reveses anaranjados. Representa a la tarde. Aparenta una edad de alrededor de 35 años. Su piel es tostada, sus ojos azul verde y su cabello bronceado le llega hasta los hombros.
Uriel es el ángel que cierra la rueda solar, el ángel de la tierra. Se viste de cuatro colores: verde oliva, verde limón, ladrillo, marrón oscuro o negro. Representa al anochecer. Su piel es morena, sus ojos castaños y su cabello castaño oscuro, casi negro, le pasa de los hombros. Uriel es el único de los cuatro arcángeles que tiene barba. Su barba es oscura, espesa y rizada pero no larga. Representa una edad entre los 40 y 45 años.
Como es fácil ver en esta descripción de los cuatro arcángeles, estos van madurando en edad según pasamos de un punto cardinal a otro y su apariencia física se va oscureciendo. Esto se debe a que la rueda solar simboliza el día. Desde que amanece hasta que oscurece. Es por eso que Rafael es rubio como el sol naciente y Uriel oscuro como la noche.

LA JERARQUÍA ANGELICAL.
El CIELO DE LA FORMA. El Cielo de la Forma es el primero de los tres niveles del Cielo y los ángeles de este dominio, los Arcángeles, Guardianes y Príncipes Angélicos, son los más próximos a la humanidad. Son nuestro contacto primario con los dominios angélicos y nos ofrecen asistencia tanto personal como transpersonal para traer orden y felicidad a nuestras vidas. Su propósito es el de ayudarnos a comprender que la Divinidad se halla en cada uno de nosotros y en todo lo que nos rodea. Proporcionan el espíritu de amor y protección que es vital para la alimentación de nuestras almas en este plano terrenal. Sin un contexto espiritual en el que enmarcar nuestras experiencias mundanas, quedaríamos como despojados. Cuanto más escogemos el amor en nuestras vidas, mas nos alineamos con los dominios celestiales.
Los Arcángeles. Los Arcángeles son mensajeros enviados por la Divinidad a los hombres. Ofrecen sustento e inspiración espirituales. Nos proporcionan revelación y nos suministran todas las herramientas necesarias para nuestro desarrollo espiritual. Nos ofrecen la cualidad mas elevada de ayuda y amor celestiales que podamos usar en nuestras vidas diarias. Se nos da su luz y fuerza para guiarnos de vuelta al poder de nuestro interior, a través del cual podemos convertirnos en coocreadores del universo junto con la Fuente. Son, en efecto, protectores de la humanidad y tienen funciones específicas que ayudan al espíritu colectivo y universal de la raza humana. Debido a su capacidad de penetrar la sustancia material, los Arcángeles transforman la energía terrestre y nos recuerdan las limitaciones de nuestras pequeñas mentes. Nos muestran la realidad sin límites de la divinidad. Cuando aceptamos su presencia, estamos invitando a los milagros a que entre en nuestras vidas. A lo largo de las edades la gente se ha vuelto hacia los Arcángeles en busca de socorro y apoyo. Una antigua oración judía invoca su ayuda: A Dios Todopoderoso, Señor de Israel, Que. Miguel este a mi derecha, Gabriel a mi izquierda, Rafael delante de mí y Detrás de mi, Uriel, Y por encima de mi la Divina Presencia de Dios.
Los Ángeles Guardianes. Mientras que los Arcángeles reinan sobre toda la humanidad, los Ángeles Guardianes se unen a individuos. Son los ángeles Guardianes quienes vigilan el crecimiento espiritual de los individuos a lo largo de sus vidas, y protegen y defienden sus almas. Cada ángel puede haber estado con un alma concreta durante muchas vidas, ayudando a ese individuo a reunir las lecciones de cada vida hasta que, finalmente, sabe que es uno con Dios. Ese conocimiento se denomina iluminación. Nuestro ángel Guardián bendice todo lo que hacemos para cuidar de nuestro bienestar espiritual. Podría tratarse de una practica espiritual exigente que nos de paz o serenidad; podría ser algo tan simple como animarnos a ir a la plaza y jugar al disco volador. La diversión y el juego infantiles pueden ser tan satisfactorios para el alma como horas de meditación o de terapias de autoayuda. El Ángel Guardián representa las diferentes etapas de desarrollo a través de las cuales pasamos en nuestras vidas. Son un símbolo de los pasajes que todos recorremos conforme maduramos y nos desarrollamos a lo largo de nuestro sendero. Podemos recurrir a estos Guardianes en busca de guía y ayuda siempre que estemos estancados o bloqueados en nuestra vida. Nos aman y quieren incondicionalmente. Su ayuda esta disponible en cualquier momento en que nos abramos a aceptar su presencia Divina. El siglo pasado, Alexander Carmichael encontró una bella oración a un ángel Guardián en las islas de Escocia:
El Ángel Guardián. Tu, ángel de Dios, que estas a cargo de mí, Desde el querido Padre de la misericordia, Hasta el Rey pastor del aprisco de los santos, Haz la ronda alrededor de mi esta noche, Aparta de mi toda tentación y peligro, Rodéame en medio del mar de injusticia, Y en los pases angostos, retorcidos y tortuosos, Manteen mi barquilla, mantenla siempre. Se una llama brillante delante de mi, Se una estrella que me oriente encima de mi, Se un suave sendero delante de mí, Se un benévolo pastor detrás de mí, Hoy, esta noche y siempre. Estoy cansado y soy extranjero, Condúceme a la tierra de los ángeles; Pues es tiempo de ir al hogar A la corte de Cristo, a la paz del Cielo.
Los Príncipes Angélicos. Los Príncipes Angélicos son los protectores, ayudantes y guías de las razas, naciones y ciudades. De ellos se dice en la Biblia que tenían una influencia fuerte y poderosa sobre el destino de grandes masas de gente. Representan el espíritu colectivo de diferentes tipos de humanidad y su presencia combinada equivale al espíritu de un lugar. Una cita adorable que describe bien al Príncipe Angélico es una línea del poema Ángeles rodeados por Paysan, de Wallace Stevens:
Sin embargo, soy el necesario ángel de la tierra, Dado que, en mi vista, ves de nuevo la tierra. Los Príncipes Angélicos ayudan a la humanidad otorgando bendiciones y guía siempre que este implicado el bienestar de las naciones. Estos espíritus están para ayudar a la humanidad a resolver esos asuntos fundamentales que influencian el destino de las multitudes. Los Príncipes Angélicos tratan de relacionar las decisiones de los gobernantes con los conceptos universales de verdad y justicia. Los Príncipes Angélicos se utilizan para denotar las cuatro direcciones de la brújula, los cuatro elementos de la naturaleza, y las cuatro funciones psicológicas que componen la mente consciente: pensamiento, sentimiento, sensación, e intuición. De este modo, los Príncipes Angélicos se relacionan directamente con cada uno de nosotros y con nuestras vidas. Se centran en los aspectos psicológicos del mundo tridimensional y pueden ayudarnos a comprender la esencia de nuestras situaciones.

EL CIELO DE LA CREACIÓN. El Cielo de la Creación es el segundo nivel de los reinos celestiales. Podemos conectarnos con su energía altamente delicada para iluminar nuestras relaciones personales. Los ángeles de este reino son conocidos por sus nombres específicos de Poderes, Virtudes y Dominaciones. Todos ellos nos ayudan a amarnos y entendernos unos a otros. Muchísimas personas encuentran las relaciones trabajosas y estresantes. Los ángeles del Cielo de la Creación ayudan a volverlas mas fáciles, de modo que tengamos significado e intimidad en nuestras vidas. Los ángeles tratan de enseñarnos a querernos unos a otros lo mejor que podamos. Dentro de cada uno de nosotros se halla el corazón de un ángel. Si tan solo le permitiéramos a este manifestarse a nuestro través, viviríamos todos felices. Los ángeles del Cielo de la Creación nos proporcionan las herramientas que necesitamos para hacer que nuestras relaciones funcionen. Están siempre tratando de mostrarnos medios saludables e integrales que nos permitan florecer como espíritus libres y creativos. Es en las relaciones donde tenemos la oportunidad de conocernos a nosotros mismos. Nos ayudan a aceptar nuestras limitaciones, expandir nuestros horizontes y desarrollar nuestras fortalezas. Contienen dentro de ellos los espejos que concuerdan con nuestras almas. Nos ayudan a identificar nuestra propia valía, nuestra capacidad de amor, placer y humor. Nos instruyen sobre nuestra integridad o sobre nuestra connivencia con otra gente. Las relaciones ponen a prueba nuestros principios sobre la lealtad, la confianza y la honestidad. Nos ayudan a purificar nuestras necesidades y a examinar nuestras ambiciones y deseos. Nos muestran las alturas y las profundidades de las emociones. Es a través de las relaciones como los ángeles nos enseñan acerca del amor y la sabiduría. Nos ofrecen la clave de la libertad y la confianza cuando nuestras vidas puedan hallarse nubladas de infelicidad. Ellos están ahí para allanar el camino, de modo que nuestras relaciones puedan darnos gozo y placer. Los ángeles quieren que seamos felices, gozosos y juguetones. Su intención es la de vernos realizados en todos los sentidos. Nos ofrecen su apoyo y su amor para ayudarnos a encontrar nuestro gozo. Nutren y protegen nuestras almas de modo que podamos vivir a partir de nuestra libertad y expresar plenamente nuestras naturalezas creativas. Los ángeles son propiciadores de la vida, facilitando nuestro crecimiento en modos que nos enseñan sobre el poder infinito de la Fuente. Los ángeles nos recuerdan que tenemos la libertad de hacer nuestras vidas tan placenteras y felices como queramos. Depende, por tanto, de nosotros hacerlas venturosas y expresar nuestra gratitud por todo lo que nos ha sido dado, pues no hay verdadera curación sin la gratitud. Cuanto mas abrimos nuestros corazones a las cualidades de la paz, la libertad y la reconciliación, mayores son nuestra viveza y nuestro gozo.
Los Poderes. Un ángel de paz, un guía fiel, un guardián de nuestras almas, nos permite rogar al Señor. Los ángeles protectores y guías conocidos como los Poderes son aquellos que específicamente nos ofrecen paz, armonía y serenidad. Su función celestial es la de proteger nuestras almas, que medran mejor en una atmósfera de tranquilidad y paz. Cuando buscamos una vida pacifica, los ángeles nos ayudan a transformar en serenidad el tumulto emocional de nuestras vidas. Saben que somos más felices y más sanos cuando buscamos la paz en nosotros mismos y en nuestro mundo. Tenemos entonces la oportunidad de medrar emocionalmente y convertirnos en individuos creativos. Tienen absolutamente claro, no obstante, que es cosa de nuestro libre albedrío desear este modo de vida. Nunca se nos imponen, sino que permiten a nuestra libre elección florecer y brotar conforme evolucionamos desde la lucha y la supervivencia hasta convertirnos en humanos completos e integrados. Cuando elegimos la paz, los Poderes nos ayudan a liberar de nuestras vidas cualquier cosa que sea conflictiva y dramática. Nos ayudan a encontrar modos pacíficos y delicados de que nuestras almas medren y prosperen de manera que, al final, podamos ser felices. Una oración del Evangelio de los Esenios que implora la paz, dice: Oh Padre Celestial; Trae a tu tierra el reino de la Paz. Recordaremos entonces las palabras De aquel que de siempre enseño a los Hijos de la Luz: Doy la paz de tu Madre Terrenal A tu cuerpo, la paz de tu Padre Celestial A tu espíritu. Y que la paz de ambos Reine entre los hijos de los hombres. Venid a mí todos los que estáis cansados, que pugnáis en el conflicto y la aflicción Pues mi paz os fortalecerá y consolara. Pues mi paz es enteramente plena de gozo.
Las Virtudes. Las Virtudes nos enseñan el amor de la libertad y la santidad de la fe. Su función celestial es la de transformar nuestros pensamientos en materia. Son el eslabón esencial en el proceso que llamamos manifestación. Esto significa que lo que queremos y deseamos puede ser transformado en realidad material por nuestra firme intención de crearlo. A fin de que una cosa deseada se manifieste en nuestra existencia diaria, hemos de tener la fe de que nos es posible tener lo que queremos. Cuando aceptamos que algo puede volverse una posibilidad real para nosotros, y nos desprendemos de la idea de ello y confiamos con todo nuestro corazón, entonces, si es para nuestro bien mas elevado y nuestro mas grande gozo, entrara en nuestras vidas. Las Virtudes ayudan durante el proceso de manifestación por transformar nuestros sueños en realidad. Nos enseñan que somos libres de desear cualquier cosa que creamos que nos dará felicidad y placer. Ayudan a que nuestras vidas se desenvuelvan en las formas que nos gustaría. Nos recuerdan lo importante que es confiar en lo positivo y ser creativos en nuestro pensamiento.
Nos hace las lecciones de la libertad, la confianza y la fe. Es su guía a lo largo de los tiempos duros y difíciles lo que nos sostiene. Nos ayudan a valorar y querer estas cualidades, pues saben que algo que no las incorpore no es verdaderamente posible en términos de una manifestación real y duradera.
Somos la libertad misma, y, sin embargo, muchas de nuestras relaciones son expresiones de connivencia y codependencia mas que de nuestro si libre y mas evolucionado. Conforme crecemos, se requiere confianza en el proceso de la vida misma para saber que estamos avanzando hacia la Luz y hacia nuestra propia individualización. La fe es la cualidad mas esencial para saber que todo es posible y que estamos verdaderamente protegidos y guiados.
Las Dominaciones. Los ángeles cantan alabanzas de su Señor y piden perdón para los que están en la Tierra. EL Corán, II: 5. Las Dominaciones ofrecen a la humanidad la cualidad de la misericordia. Nos ayudan a reconciliar nuestro pasado y a encontrar el perdón en nuestros corazones. También nos traen el don de la sabiduría, capacitándonos para vivir en un estado de gracia. Nos ayudan a estar mas plenamente en el presente, liberando la pesada energía de recriminaciones pasadas, que pueden pesar grandemente en nuestros espíritus y detener nuestra fuerza creativa. Las Dominaciones son ángeles de gran luz y sensibilidad. Saben que a menudo, para la mayoría de nosotros, el perdón es una de las cosas más difíciles de pedirnos. Cuando ha habido un gran sufrimiento, a veces durante generaciones, el odio y el dolor están enraizados en nosotros. Estos espíritus divinos nos incitan delicadamente, una y otra vez, a soltar el yugo de nuestra negatividad. Alivian amorosamente el peso de nuestro sufrimiento y hacen que nos sea posible abandonar el pasado y vivir más plenamente el momento.

EL CIELO DEL PARAÍSO. Llegamos al nivel del Cielo que se halla mas próximo a la Presencia Divina. Es aquí donde sometemos nuestro ego al amor incondicional de Dios y de Sus ángeles. Nuestras almas hallan aquí su hogar, sintonizadas con la sabiduría y el amor Divinos. Es dentro de este reino donde vivimos desde la realidad de nuestros corazones, y que no hay separación entre nuestra voluntad y la voluntad de Dios. El Cielo del Paraíso es el reino de la bienaventuranza y el gozo puro. Es donde la creación sucede sin esfuerzo, y donde nuestras experiencias humanas son armoniosas y completas. No existe aquí confusión o necesidad de supervivencia, pues el espíritu ha trascendido las disputas terrenas. En el Cielo de la Forma los ángeles nos ofrecieron la ayuda que necesitábamos para manejar nuestras vidas en el plano físico. En ese primer nivel evitamos el desastre, superamos los peligros y renunciamos a la negatividad. Los Arcángeles nos mostraron el camino hacia la curación y el sendero evolutivo hacia ser en totalidad. Nuestros Ángeles Guardianes nos guiaron a través de los ciclos de madurez y crecimiento. Dirigimos entonces nuestras energías hacia nuestras relaciones, permitiendo a nuestros espíritus ser fortalecidos por medio de la purificación de nuestros pensamientos y actitudes, y soltando nuestros sentimientos bloqueados y negativos. Llegamos ahora a ese lugar dentro de las esferas celestiales en donde reinan el amor y la sabiduría, y donde somos delicada y tiernamente guiados a conectarnos con la Fuente que vive en nuestro interior. Cuanto más nos aproximamos a la Fuente, mas nos percatamos de que no se halla separada de nosotros somos, de hecho, uno con ella. Llegamos a experimentar la total Unidad de la Fuente en todas las cosas. No somos meramente testigos de la creación sino más bien una parte intrínseca de la gloria que expresa esa Unidad y Unicidad. Es en este Cielo; donde se materializan nuestros sueños, pues este es el reino de los milagros. Aquí la creatividad esta manifestando perpetuamente el poder y la gloria de la Divinidad. Los ángeles de este cielo nos ofrecen los mayores dones de amor y sabiduría. Cuando abrimos nuestros corazones nos vemos inundados por el gozo del amor de Dios por nosotros, y nos sintonizamos para ser coocreadores con la Fuente. A este nivel operamos conjuntamente con los ángeles.
Los tres tipos de ángel del Cielo del Paraíso son los Serafines, los Querubines y los Ofanines, mas conocidos como los Tronos, pues son los que mas próximos se sientan junto al Trono de la Divinidad.
Los Serafines. A los Ángeles que son los Hacedores y Gobernadores, Los Moldeadores y Vigilantes, Los Conservadores y Preservadores de la Tierra Abundante de todas las Creaciones del Padre Celestial. Invocamos a los buenos, fuertes y benefactores Ángeles del Padre Celestial y la Madre Terrenal, A los de la Luz, A los del Cielo, A los de las Aguas, A los de las Plantas, A los de los Hijos de la Luz, A los de la Santa y Eterna Creación. Adoramos a los Ángeles Que fueron los primeros en atender el pensamiento y enseñanza Del Padre celestial, De quien los Ángeles formaron la semilla de las naciones. Los Serafines están asociados con la esencia misma de la creación. Ellos, en su luz, son los creadores de los milagros. Transmiten la energía de Dios para crear la sustancia elemental de la cual es formada la vida, y que penetra todo el universo. Son conocidos como los Ángeles del milagro del amor. Nos ofrecen eternamente un amor incondicional. Alientan y apoyan nuestra evolución espiritual hasta el grado mas elevado, hasta que somos uno con el espíritu creativo de la Fuente. Se les llama el Ángel del Milagro del Amor, el Ángel de la Esencia del Amor y el Ángel del Amor Eterno. Representan el espíritu de magnificencia que conocemos como el amor incondicional y eternamente duradero. Somos testigos de ello en cada acto de creación. Es algo que inunda el universo con su poder mismo. Es a través de los Serafines como llegamos a conectarnos con este amor y a reconocer su esplendor. Los Serafines ofrecen a quienes buscamos este bienaventurado estado de unidad con la Fuente, modos de refinar y sintonizar nuestras vibraciones con los niveles mas elevados de consciencia. Pueden, por ejemplo, traernos el milagro de instructores o maestros especiales, tanto físicos como no físicos. Estos instructores son ellos mismos seres que han entrado en contacto con la Luz y que, a través de diversos medios de purificación, han quemado la escoria de su negatividad, sometiéndose a la unidad de la vida. Los Serafines nos recuerdan constantemente el milagro del amor, y de cómo somos renovados y transformados plenamente por esta portentosa energía. Nos ayudan a curar el dolor de toda separación y pérdida, a caer en la cuenta de que el amor es eterno y absolutamente indivisible.
Los Querubines. Los Querubines guardan la entrada al Paraíso. Son los portadores de la sabiduría final de este universo. Ayudan a todos los que están asociados con la sabiduría, y ofrecen fuerza a todos los que están sintonizados con la palabra de Dios. Llenan el universo con la sabiduría de Dios. Cuando estamos sintonizados con la vibración de su amor experimentamos las profundidades de conocimiento de nuestro interior. Este es un reflejo claro y directo de la sabiduría que canalizan hacia nosotros, en su esperanza de que conozcamos a Dios y comprenderemos la magnitud del amor incondicional que vive dentro de nosotros. Los Querubines nos ofrecen su consciencia, clara como el cristal, de la unidad de toda vida. Se los conoce como el Ángel de la Sabiduría, el Ángel del Discernimiento y el Ángel del Conocimiento. Son los mensajeros de Dios, compartiendo su plenitud de amor y conocimiento. Nos ofrecen la posibilidad de conocer los misterios de la vida a través de la transmutación del conocimiento en sabiduría. No son el niño pequeño y gordinflón tan a menudo pintado en el arte Angélico, sino mas bien la pureza de espíritu encarnada en los chiquitines que se saben a salvo y profundamente amados.
Los Tronos. Los Tronos son la forma angélica más próxima a la Fuente Divina misma. Existen mas allá de la forma, y, sin embargo, su función angélica es la de transformar los pensamientos en materia. Existen al nivel del pensamiento puro y son los conductores de la vibración del amor de Dios hacia la forma material. Actúan como los Ojos de Dios y asumen la forma de corrientes arremolinadas de luz coloreada. Se los conoce como el Ángel de Ser. El Ángel del Poder y el Ángel de la Gloria. Transmiten el poder y la gloria de la Fuente a todo lo largo del universo, ofreciendo un constante rayo de luz que nos permita manifestar este amor en nuestras vidas. Cuando liberamos nuestras mentes y experimentamos abiertamente el momento, estamos viviendo la gloria y el esplendor de la creación tal como se pretendía. Es entonces cuando los Tronos nos asisten en el momento siempre presente, y conforme progresamos más allá de nuestra identificación superficial quien creemos ser y comenzamos a vivir como coocreadores del universo junto con la Fuente, descubrimos que existimos más completamente en el presente. De este modo somos atraídos a los reinos de la creatividad, el amor y la sabiduría, que son tan profundos que podemos ser incapaces de atar descripciones con sentido de nuestras experiencias. Este es el Cielo del Paraíso, del que poetas y místicos han hablado a lo largo de las épocas. Todo lo que requiere de nosotros es que dejemos caer nuestros egos y vivamos abierta y confiadamente en el momento siempre presente, libres de las ilusiones que incapacitan y atrofian a nuestros espíritus. Con la ayuda de los ángeles somos todos capaces de vivir tal como se pretendía, en gozo, en bienaventuranza y con el conocimiento de que somos verdaderamente amados y queridos. El reino de los Tronos es el nivel más elevado al que pueden ascender los ángeles. Dan <<alabanzas y gracias interminables>> a la Fuente, sabiendo que este amor y misericordia perduraran en la eternidad.

RITUALES.
Ritual Para Saber El Nombre Del Ángel Guardián. Debido a que el ángel es una entidad cósmica de gran poder es aconsejable prepararse mental y físicamente antes de contactarlo. Esto no es superstición sino lógica.

Toda energía que proviene del inconsciente debe ser lo mas pura posible para poder ser utilizada de forma efectiva. Por esto se recomienda abstenerse de comer carnes, de tener relaciones sexuales y de usar sustancias adictivas como drogas, tabaco, alcohol o cafeína durante 24 horas antes de todo ritual. Bañarse y vestirse de blanco es también aconsejable ya que el color blanco es símbolo de la luz, donde esta encerrado todo el espectro solar. Quemar incienso, especialmente incienso y mirra, ayuda en la concentración, como lo es la música suave y etérea.
Para averiguar el nombre del Ángel Guardián de una persona se lleva a cabo la purificación arriba indicada y se abre un libro al azar que puede ser una Biblia o un diccionario. La persona debe enfrentar el Este, que es donde sale el Sol y que simboliza las fuerzas positivas y creativas del universo, y se concentra en lo que desea antes de abrir el libro con los ojos cerrados. Colocar el dedo índice sobre la página derecha y apuntar en un papel sin rayas la primera letra de la palabra que esta directamente debajo del dedo. Esto se hace tres, cuatro o cinco veces, dependiendo de la intuición de la persona. Es decir, esta debe decidir si va a abrir el libro tres, cuatro o cinco veces. Si decide abrir el libro tres veces, va a apuntar tres letras; si decide abrir el libro cuatro veces, va a apuntar cuatro letras; y si decide abrir el libro cinco veces, va a apuntar cinco letras. La mayor parte de las letras que apunte, ya sean tres, cuatro o cinco, van a ser consonantes, ya que existen mas consonantes que vocales en el alfabeto.
Si escribe solo consonantes, procede entonces a colocar cualquiera de las cinco vocales, a, e, i, o, u, en el orden que su intuición le indique, entre medio de las consonantes. Si escribe una combinación de vocales y consonantes, coloca las vocales donde se necesiten. Luego que esto se ha hecho, se le añade el final “el ” o “on” al nombre que han construido, ya que la mayor parte de los nombres de los ángeles tiene esta terminación, como Miguel, Rafael, Gabriel, Sandalfón o Metratón. Por ejemplo, si las letras que se apuntan son H R M, se le pueden añadir dos A y una I para componer el nombre: HARAMIEL. Ese es pues el nombre del Ángel Guardián de esa persona. Por otra parte, si las letras que se apuntaron son DGALU, se le añade una sola vocal, como la I, para hacer el nombre DIGALUEL. Si escogen cuatro letras como A T R Z. se le puede añadir una I y la terminación ON, para formar el nombre ATRIZON, o el terminar EL para formar ATRIZEL. Esto es algo que la persona misma decide, guiada por su intuición y su propio Ángel Guardián que le revela de esta manera su nombre. Una vez que se sabe el nombre, se da gracias a Dios y a sus ángeles y se termina el ritual. Ya la persona sabe como llamar a su Ángel Guardián en cualquier momento que lo necesite.

Ritual para invocar a los ángeles planetarios. Los ángeles planetarios rigen, de acuerdo a la tradición Angelical, los siete planetas de la antigüedad entre los cuales estaban incluidos el Sol y la Luna, ya que Neptuno, Urano y Plutón no fueron descubiertos hasta siglos mas tarde. Estos ángeles son los Siete Príncipes que están frente al Trono de Dios y se identifican con las siete estrellas creadas por Dios al comienzo de la Creación. Cada ángel rige ciertos intereses humanos y tiene ciertos atributos que se le han adjudicado desde hace muchos siglos, como planetas, colores, números, metales, días, inciensos, piedras, y muchas cosas más.

  1. Miguel. Rige el domingo, el Sol, la abundancia, el dinero, la iluminación espiritual, el poder mental, todos los jefes o ejecutivos, el poder y el crecimiento; el color amarillo o dorado; el número ó; el árbol de pino y el roble; los inciensos son, el copal, la vainilla, la canela y heliotropo; las plantas son el laurel, el muerdago, la manzanilla y la flor de girasol o crisantemo amarillo; las piedras son el peridoto, el sardonyx, el rubí, el diamante, la citrina, el ojo de tigre, el ámbar y el topacio. El elemento es el fuego, el metal es el oro y el signo es leo.
  2. Gabriel. Rige el lunes, la Luna, las aguas, la intuición, los sueños, las mujeres, los viajes cortos, los cambios. El color es el violeta o el plateado; el número es el 9; el árbol es la palma de coco y el sauce llorón. Los inciensos son el alcanfor, el lirio de Florencia, ylang-ylang, el galbanum, el jazmin y el eucalipto; las plantas son todos los lirios blancos o púrpuras, las calabazas y los melones, las habichuelas y el boniato; las piedras son la piedra de la Luna, el berilio y la alejandrita. El elemento es el agua. El metal es la plata. El signo es Cáncer.
  3. Camael. Rige el martes, el planeta Marte, la energía, la guerra, las dificultades, las personas contrarias, la ira, la destrucción, la cirugia, el magnetismo, la fuerza de voluntad; el color es el rojo; el número es el 5; el árbol son la caoba y el higo; los inciensos son la asafetida, la sangre de dragón, el tabaco en polvo, la menta, la mostaza en polvo y el comino; Las plantas son todas las espinosas, como el cacto, además del dante de león, Juan conquistador, jengibre y bambú. Las piedras son el rubí, el granate, la piedra de la sangre, el rodocrosito y la ágata roja. Elemento tierra; metal hierro, nickel, acero y polvo imán. Los signos son Aries y Escorpión.
  4. Rafael. Rige el miércoles, el planeta Mercurio, las enfermedades, los negocios, los papeles, los libros, los contratos, los juicios, los viajes, la compra y venta, los vecinos, la literatura. El color es naranja; el número es el 8; el árbol es el de almendro y de magnolia; los inciensos son el anís, la goma arábiga, el sándalo, la lavándola y el estoraque; las plantas son la mejorana, los helechos, la ruda, la mandrágora, y el perejil; las piedras son el ópalo de fuego, la cornelia y el agate. El elemento es el Aire. El metal es el azogue y el aluminio. Los signos son Géminis y Virgo.
  5. zadkiel. Rige el jueves, el planeta Júpiter, la abundancia, la prosperidad, el triunfo, los viajes largos, las visiones, la expansión, la generosidad, los bancos, los prestamos y el juego; el color es azul eléctrico; el número es 4; las plantas son el árbol de roble, el cedro y el pino; inciensos son el tabonuco, los clavos, la zarzaparrilla y el hisopo; las plantas son la salvia y la mejorana; las piedras son el zafiro, el azurito, el sodalito, el lapislazuli, la amatista, la turquesa, el labradorito, la aguamarina, la piedra de rayo y los meteoritos. El elemento es el Fuego. El metal es el estaño y el zinc. El signo es Sagitario.
  6. Anael. Rige el viernes, el planeta Venus, el amor, el matrimonio, las artes, la música, los placeres, la gente joven, la belleza, el lujo, el placer, la alegría, los bailes y las reuniones sociales; el color es el verde esmeralda; el número es 7; las plantas son el árbol de manzana, de pera, de cereza, de naranja y de limón; los inciensos son benjuí, o valeriana, o sándalo, o canela, o lavándula o estoraque; las plantas son la verbena, el mirto, las rosas rojas, el tulipán y los hibiscos; las piedras son la esmeralda, el ópalo, la malaquita, el jade, el cuarzo rosa, el rodocrosito, la crysocola, la amazonita y la piedra de pavo real. El elemento es el Aire. El metal es el cobre y bronce. Los signos son Tauro y Libra.
  7. Casiel. Rige el sábado, el planeta Saturno, los ancianos, las herencias, la agricultura, los bienes raíces, las deudas, las propiedades, la muerte y los testamentos; el color negro o azul merino; el número 3; las plantas son el árbol de ciprés y el álamo; los inciensos mirra, pacholi y acacia; las plantas son la violeta, la verdolaga, la belladona, y los lirios blancos; las piedras son el onyx, el obsidio, la hematita, el azabache. El elemento es la Tierra. El metal es el plomo. El signo es Capricornio.

Es importante notar que estas correspondencias y atributos les son adjudicados a los ángeles en la magia planetaria. Según la astrología los ángeles que rigen a los signos zodiacales varían en algunos casos. El signo de Escorpión, por ejemplo, lo rige Azrael en la astrología; a Piscis lo rige Asariel; y a Acuario lo rige Uriel. Según la Cábala y el Árbol de la Vida, los ángeles Miguel y Rafael intercambian sus regencias y Miguel es asociado con la esfera de Mercurio mientras que Rafael es asociado con la esfera del sol. Rafael es conocido como el ángel que se para en el medio del Sol y como el médico divino. Miguel, por otra parte, es el ángel de Leo, que es regido por el Sol. Es por eso que estos dos ángeles se invocan juntos en rituales de magia solar muy elevada. Las diferencias entre los atributos otorgados a los ángeles en la magia planetaria y la magia cabalística no debe confundir al practicante, ya que este debe utilizar los atributos de cada sistema, ya sea el planetario o el cabalístico, según el ritual indique.
El ritual planetario. Para invocar a los ángeles planetarios para pedir su energía y conseguir algo que se desea, se determina primero cual de los ángeles planetarios rige el deseo de la persona. El ritual se lleva a cabo en el día regido por el ángel, en una de las horas regida por su planeta según la tabla que les di anteriormente’ Estas horas son la una de la mañana, las ocho de la mañana, las tres de la tarde y las diez la noche del día escogido. La persona lleva cabo la purificación indicada anteriormente por 24 horas. Visualiza un circulo de luz alrededor, que se extiende de Este a Este de Ia habitación, rocía un poco de agua de sal alrededor del circulo para purificarlo de influencias negativas y pasa un poco del incienso del ángel, moviéndose siempre de derecha a izquierda según las manillas del reloj, para establecer el flujo de las energías síquicas que se mueven de forma solar. En el punto Este debe colocarse una vela amarilla, en el Sur una vela roja, en el Oeste una vela azul, y en el Norte una vela verde. Como símbolos de los cuatro elementos, que son aire, fuego, agua y tierra. Esto es importante porque todo lo que existe esta basado en estos cuatro elementos y ayuda en la manifestación de lo que se desea.
La persona que lleva a cabo el ritual debe estar vestida de blanco o del color del ángel pararse sobre un paño del color del ángel sobre ese paño debe colocar algunas de los atributos del ángel, como algunas de sus plantas, su metal y piedras que le corresponden. Esto ayuda a establecer un eslabón con el consciente que reconoce el significado de los atributos como perteneciéndoles a ese ángel, haciendo mas fácil la comunicación con este. También sobre el paño debe colorarse una pequeña copa de vino dulce y un anicito dulce o bizcochito. Cuando esta todo listo, la persona se para frente al Este y dice lo siguiente: En el nombre del Gran Arquitecto del Universo, por quienes ambos hemos sido creados, te invoco en paz y amor, Gran Arcángel. Aquí se pronuncia el nombre del ángel que rige lo que se desea, para que esto que deseo (mencionarlo que se desea) y que tu riges, sea realizado en el mundo material, de forma positiva y natural, para mi mayor provecho y sin peligro alguno para mí o para nadie.
Esto se repite luego en el punto Sur y el Este y se dice: Que este pan que te ofrezco ayude a manifestar lo que te pido con prosperidad y alegría en el mundo material. Cuando se regresa de nuevo al Este, se repiten las palabras de nuevo y se come el pan con reverencia y gratitud, visualizando mientras se come que lo que se ha pedido ya esta realizado. Luego se levanta la copa de vino y se le reza de la misma manera en los cuatro puntos cardinales y se dice: Que este vino que te ofrezco ayude a manifestar lo que te pido con prosperidad y alegría en el mundo material. Cuando se regresa al Este, se repiten las palabras y se toma el vino con igual reverencia y gratitud, de nuevo visualizando lo que se desea como si ya lo hubieran recibido.
Luego se recogen todos los atributos, se envuelven en el paño y se meten debajo del colchón de la cama o en un sitio que sea visible a diario a la persona, pero que nadie más pueda tocar. Antes de salir del círculo, se dan las gracias a Dios y al ángel en los cuatro puntos cardinales y se visualiza como este desaparece dejando en su lugar una gran paz en el ambiente. Las velas se apagan y se tiran. Este ritual es de gran eficacia y si se hace con fe y determinación, lo que se pide se alcanza al poco tiempo y de una forma tan natural, que les va a hacer pensar que no fue el ritual lo que lo logró sino un proceso enteramente natural. Esto se debe a que todo lo que se visualice y se consigue a través del inconsciente es un acto muy natural que establece relaciones armoniosas con las leyes cósmicas, a través de las cuales lo que se pide es realizado. La música durante la ritual ayuda a la concentración y a llevar a la persona a un estado más elevado y místico. Por esto se sugiere escuchar música etérea, que sea vivificante y a la vez excelsa, durante esta invocación. La música de la Nueva Era es ideal para este tipo de ritual, de las cuales hay muchas y muy bellas en el mercado. Es importante que recuerden que durante toda invocación o ritual a los ángeles, la Luna debe estar creciente; es decir, entre Luna Nueva y Luna Llena. Esto se debe a que durante la Luna Creciente hay mas energías positivas a nuestro alrededor, las cuales son beneficiosas para el resultado eventual del ritual, mientras que la Luna Menguante, al perder luz, crea energías negativas a nuestro alrededor que son conductivas a retrasos y a resultados negativos en todo ritual.

Ritual del Ángel Guardián.
Este ritual es mas bien una meditación durante la cual se trata de establecer contacto con el ángel guardián. Como siempre la persona se purifica por 24 horas. Luego se viste de blanco y se sienta en el piso frente al Este con las piernas cruzadas en posición yoga. A su alrededor coloca cuatro cuarzos blancos de punta en forma de cruz, uno al frente, uno detrás, y uno a cada lado, los cuales ha limpiado de antemano, poniéndolos en agua de sal de mar por 24 horas, luego enjuagándolos y colocándolos al sol por seis horas para reenergizarlos. Estos cuarzos no se programan para que estén libres y puedan canalizar energías sin restricción alguna. Al frente de la persona debe haber un vaso o copa de agua de manantial. Detrás de la copa se pone una vela corta blanca encendida. Enseguida se respira profundamente por la nariz, se aguanta la respiración contando hasta 6 y se exhale por la boca. Esta respiración, que se conoce en yoga como pranayama, se repite seis veces para relajar el cuerpo y prepararlo para la meditación. Después de las pranayamas, se visualiza un rayo de luz que sale del cuarzo que esta al frente, el cual se extiende hasta el cuarzo que esta a la derecha y de ahí pasa al cuarzo que esta detrás y de éste al que está a la izquierda, terminando por fin en el frente de nuevo. Esto forma un circulo de luz brillante que pasa a través de los cuatro cuarzos. Luego se deja la mente en blanco y se mira a la llama de la vela a través de la copa de agua, contando hacia atrás en voz alta del diez al uno. Esto pone a la persona en estado alfa, que es el estado de trance leve que se usa para contactar a las energías del inconsciente. De inmediato se cierran los ojos y se visualiza la llama de la vela sobre el entrecejo. Tan pronto se visualiza la llama se comienza a invocar al ángel, cuyo nombre ya se ha averiguado. El nombre del ángel se pronuncia en voz alta siete veces lentamente con los ojos cerrados. Según va repitiendo el nombre del ángel, la persona va a sentir que su conciencia se va elevando por encima de su cuerpo hasta quedar unas pulgadas sobre este. Esta es una sensación de levitación aparente que no afecta el cuerpo en si, sino a la mente del individuo. Cuando termina de repetir el nombre del ángel, si ha hecho la meditación de forma concentrada, la persona va a sentir la presencia del ángel como una gran fuente de luz y amor que la rodea y permea su esencia llenandola de una paz y una felicidad indescriptible. En este estado de éxtasis, va a recibir uno o mas mensajes del ángel los cuales llegan a su mente como si una voz interior le estuviera hablando. Esto se conoce como la conversación con el Ángel Guardián. La persona en estos momentos puede hacerle preguntas a su ángel, quien las va a contestar la energía del ángel permanece solo por unos momentos con la persona y luego se va a ir dopando poco a poco. Cuando el ángel se va, la persona siente que va descendiendo de nuevo a su cuerpo. Cuando esto sucede, cuenta de nuevo, pero esta vez del uno al diez. Al llegar al diez, abre los ojos y el ritual ha terminado. Puede entonces apagar la vela y recoger los cuarzos, visualizando que el circulo de luz se desvanece. Los cuarzos se guardan para usarlos de nuevo en rituales similares. El agua se puede tomar ya que esta llena de grandes energías positivas. Este es un ritual evocativo muy sencillo pero muy poderoso, el cual deja la persona en un estado de paz muy grande que dura a veces por muchos días. Es recomendable tener un cuaderno a la mano para escribir cualquier mensaje que se reciba del ángel durante el ritual.
Para ayudar a otra persona a distancia
Antes de tratar de invocar a un ángel para ayudar a otra persona, es importante recordar que todo ser humano tiene libre albedrío y que no nos esta permitido involucrarnos en su vida para tratar de cambiarla sin su permiso. Se puede enviar energía Angelical a alguien que esta enfermo, que tiene problemas graves o que esta pasando por una crisis severa para que esta energía le ayude a trascender esa enfermedad o crisis por si mismo. Pero no se debe usar energía Angelical para que esta persona haga algo que nosotros creemos que debe hacer o queremos que haga y que la persona no haría por si misma, ya que esto es infringir en su derecho de libertad de acción.
Una vez que estén seguros de que su intención es la de ayudar y no de obligar a una persona, pueden llevar a cabo el ritual Angelical para enviar energías a esta.
Este ritual requiere una foto reciente de la persona. La foto se coloca sobre un espejo redondo colocado a su vez sobre un paño de seda o de satén blanco. Se escoge uno de los siete ángeles regentes planetarios, dependiendo del problema de la persona. Por ejemplo, si la persona esta enferma se puede utilizar a Miguel, regente del Sol en el sistema planetario, el cual es el origen de la vida y fuente de la salud, o a Rafael que es el ángel que sana, conocido como el medico divino.
Si el ángel que se escoge es Rafael, se rodea la foto con ocho velas color naranja, ya que el número ocho y el color naranja son atributos planetarios de Mercurio y de Rafael. Si se escoge a Miguel, se usan seis velas amarillas porque este es el color asociado con el Sol y el seis es su número cabalístico. Sobre la foto se coloca una de las piedras asociadas con ese ángel para ayudar a establecer contacto con él. Se cierran los ojos y se visualiza a la persona sana y llena de alegría. Tan pronto se visualiza a la persona, se repite el nombre del ángel varias veces, dependiendo de su número. Si es Miguel se pronuncia su nombre seis veces; si es Rafael, ocho veces. Esto ayuda a canalizar la energía del ángel hacia esa persona. De inmediato se abren los ojos y se visualiza un rayo de luz que procede del ángel hasta la piedra que esta sobre la foto, cuya energía penetra a través de la imagen de la persona hasta el espejo que se use para enviar la energía a ésta. Este ritual se debe llevar a cabo en el día asociado con el ángel, a la una o a las ocho de la mañana, a las tres de la tarde a las diez de la noche, que son las horas angelicales de cada día. Este ritual ayuda grandemente a la persona y se puede repetir varias veces para multiplicar sus energías y esta pueda resolver su problema por si misma. Si deciden repetir el ritual, recuerden que solo lo pueden hacer una vez por semana, ya que solo puede ser hecho en el día regido por ese ángel. Es recomendable dejar la foto sobre el espejo con la piedra encima mientras la persona resuelve su problema.
Meditación para el planeta.
Cada día nos enteramos a través de los periódicos, la radio o la televisión de los desastres continuos que azotan a nuestro planeta. Las guerras y luchas entre los distintos gobiernos se proliferan alrededor del mundo; los crímenes, las epidemias, los desamparados, las tragedias, los accidentes, y los desastres naturales nos rodean continuamente. Los ángeles son fuentes in agotables de amor y de energía que pueden ayudar a aliviar y a sanar estas condiciones, que son el resultado del desbalance de energías cósmicas a nuestro alrededor.
Uno de los rituales mas efectivos y hermosos que se pueden llevar a cabo con la ayuda le los ángeles es el que se hace para enviar energías positivas a la Tierra.
Este ritual requiere un globo terrestre o un mapa del mundo, el cual se coloca en el suelo; sobre un paño blanco. Alrededor del globo del mapa se encienden siete velas en los colores de los ángeles planetarios: amarilla por Miguel; violeta por Gabriel; roja por Camael; naranja por Rafael; azul eléctrico por zadkiel; verde por Anael; y azul oscuro por Casiel. El ritual se lleva a cabo durante siete días, empezando en domingo.
La persona se purifica como antes les he explicado y se viste de blanco.
Tome entre sus manos un cuarzo blanco de punta fina el cual ha sido limpiado según instrucciones previas y se sienta frente al Este. Lleve a cabo seis pranayamas ya descritas y proceda a quemar un poco del incienso Miguel que rige el domingo. Ahora, encienda la vela amarilla y diga:
“Bien amado Arcángel Miguel, regente del domingo, en nombre del Creador del Universo te pido que envíes tus energías celestiales al planeta Tierra que tan necesitado esta de Angelical ayuda”.
A continuación, visualizar un rayo de luz divina descendiendo del infinito hasta el cuarzo y de este al globo o mapa terrestre, enviándolo con sus destellos deslumbrantes. la visualización se mantiene por varios minutos.
Luego se deja que la luz se desvanezca poco a poco. Tan pronto se haya desvanecido todo, se apaga la vela. Se dan las gracias a Miguel por su presencia y se termina el rito.
Al día siguiente, lunes, se repite todo nuevo pero se encienden las velas, amarillas por Miguel y violeta por Gabriel y se invoca a Gabriel con las mismas palabras. Se visualiza la luz que baja hasta el cuarzo y de este a la Tierra.
El ritual se continúa todos los días de la Semana cada día encendiendo todas las velas anteriores, mas la vela del ángel de ese día. al cual se invoca de la misma manera.
El sábado, que es el último día del ritual, se encienden sodas las velas y esta vez, se dejan terminar y no se apagan. Este ritual es de gran beneficio para el planeta y si suficientes personas lo llevaran a cabo a menudo, muchas de las desgracias que lo azotan serian evitadas.

Ritual con los ángeles de los cuatro elementos
Este ritual se lleva a cabo al aire libre y se hace para reestablecer contacto con la naturaleza a través de sus cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Los ángeles de los cuatro elementos son: Aire: Rafael: Fuego: Miguel; Agua: Gabriel; y Tierra: Uriel.
Aire
El ritual del aire se hace un día miércoles en lo alto de una colina o montaña donde haya bastante viento. Este ritual se hace con un grupo de tres o mas personas para que sea mas eficaz, aunque puede ser hecho por una sola persona.
Las personas que toman parte en el ritual deben vestir de blanco o naranja. Todo lo que requiere es que todos los participantes ciñan coronas hechas con flores anaranjadas, como crisantemos, claveles o rosas y carguen un pañuelo color naranja y una varita de incienso de sándalo o de lavándula. También se les aconseja cargar consigo una de las piedras regidas por Rafael.
Las personas se toman de la mano y forman un circulo. Así unidas den la vuelta al circulo ocho veces llamando en voz alta a Rafael. A la octava vuelta se detienen y encienden las varitas de incienso, las cuales alzan en alto ya que representan el elemento aire.
La persona que dirige el ritual dice lo siguiente con voz pausada y las demás repiten sus palabras:
Bien amado Rafael, regente del elemento aire, pedimos tu presencia en estos momentos entre nosotros para que el poder de tu sagrado elemento nutra y vivifique nuestros cuerpos y nuestros espíritus en nombre del Creador de Universo.
En este momento los pañuelos se alzan hacia arriba y se revoletean para que floten en el viento. Generalmente, si el ritual es hecho con poder y concentración, el viento aumenta de forma muy marcada al hacer esto.
Personas que han llevado a cabo este ritual han tenido la experiencia de que el viento ha aumentado de tal forma hasta llegar a tomar fuerzas casi huracanadas.
Cuando el viento arrecie, todos se quitan las coronas y deshojan las flores en el aire, diciendo:
Bienvenido Rafael, tuya es la corona y tuya es la gloria.
Las coronas también se tiran a volar con el viento. Después todos se sientan en el suelo y comparten bizcochos y vino dulce. Este es uno de los rituales mas poderosos y vivificante de los que se hacen con los ángeles de los elementos y todos los que participan en él mantienen una gran energía y vitalidad durante el resto de la semana.
Fuego
Este es un ritual solitario y se hace en tierra plana, donde no haya mucha vegetación. Para esto se requiere una vela de las que no se apagan en el aire, de las que se usan para alejar mosquitos y que se encienden al aire libre.
La persona debe vestir de rojo y cargar una de las piedras regidas por Miguel. Se sienta frente al sur, que pertenece al elemento fuego y a Miguel, y enciende la vela, cuya base se en tierra en el suelo. Luego realice seis pranayamas, concentre su vista en las llamas de la vela y dice lo siguiente:
“Bien amado Miguel, regente del elemento fuego, te invoco en estos momentos para reestablecer contacto contigo y con tu elemento para que este me de las energías necesarias para llevar a cabo mi misión en la Tierra. Te pido esto en amor y paz, en nombre del Creador del universo”.
En estos momentos, la persona visualiza que entra al centro de la llama hasta que esta la rodea por completo. La visualización debe ser lo suficientemente fuerte para que la persona sienta el calor regenerador del fuego nutriendo todo su organismo, su mente y su espíritu. Una vez dentro de la llama, sentir la presencia del gran arcángel que se acerca y la envuelve con una luz inmensa. Permanecer en este abrazo Angelical por todo el tiempo posible. Luego regresar mentalmente al mundo material, y a la luz de la llama, comerse un panecito dulce o un bizcochito y tomar una copita de vino dulce Durante estos rituales siempre se come y se toma algo para anclar las fuerzas del ángel. Después se apaga la vela en el suelo sin soplarla. Este ritual da una gran energía a la persona y es especialmente recomendado para individuos que se sientan débiles o que estén enfermos.
Agua. Este ritual se lleva a cabo en la playa, frente al mar. La persona debe vestir de violeta o de plateado y cargar una de las piedras de Gabriel, preferiblemente una piedra de la Luna. De pie frente al Oeste, abrir los brazos y decir estas palabras: “Bien amado Gabriel, regente del elemento del agua, todo ser viviente en la Tierra procede del mar, que es la madre de la vida. Yo te invoco en este momento, en nombre del Creador del Universo, y te pido que me des un poco de tu radiante energía celestial para que mi vida fluya, serena y pacifica, como el mar en calma”. Una vez dicho esto, entrar al mar hasta que solo los pies sean bañados por las olas. Abrir los brazos de nuevo y sentir como de las aguas del mar sube hacia ustedes una inmensa luz que inunda todo su ser y los llena de un profundo amor y regocijo. Amar al mar como su madre espiritual y sentir que sus aguas les acarician los pies como un beso maternal. Sentir la presencia Angelical de Gabriel rodearlos de una gran ternura. Generalmente, cuando se hace este ritual, las aguas del mar suben mas allá del limite de su marea y por esto no se debe entrar al agua mas allá de los tobillos. Este ritual da una gran paz la cual permanece con la persona por largo tiempo. Después salir del mar, se debe comer el bizcochito y tomar la copa de vino, frente a las aguas.
Tierra
Este ritual se lleva a cabo en un bosque o en un sitio donde haya muchos árboles, como un bosque. Es excelente para personas que están deprimidas, nerviosas o débiles. La persona que hace el ritual debe vestir de verde y cargar la piedra verde como un jade o una malaquita, que también le pertenecen a Uriel. Debe llevar consigo una canasta con migajas para los pájaros y nueces para las ardillas. Manzanas y otras frutas deben formar parte de esta ofrenda a la naturaleza y sus criaturas. Una vez en el bosque o parque, se escoge un árbol grande, de tronco ancho, como un roble o un pino, y a sus pies se extiende un pañuelo verde, donde la persona se sienta, con su espalda contra el tronco del árbol.
Una vez sentada, se relaja y hace seis pranamas y dice lo siguiente:
“Bien amado Uriel, regente del elemento
Tierra, en nombre del Creador del Universo, te
invoco para que viertas sobre mi espíritu
atribulado por las pruebas de la vida,
tu divina esencia regeneradora, para que
según crecen las plantas de la madre Tierra,
así crezca mi espíritu en serenidad, paz, y
salud física, mental y espíritual”.
Cerrar los ojos y visualizar una inmensa luz que desciende del infinito sobre el árbol, y a través del tronco de este hacia el cuerpo de la persona.
Sentir la gran energía vivificante y generosa del árbol extenderse por todo su cuerpo, su mente y su espíritu. En breves momentos, sentir la presencia sublime del gran arcángel envolverlos en su manto de amor divino. Permanecer en este abrazo celestial por el mayor tiempo posible. Luego sacar las ofrendas de la canasta y tirarlas a su alrededor sin moverse de su posición debajo del árbol. Ahora diga lo siguiente:
“Bien amada Madre Tierra, según yo nutro a tus criaturas, nútreme tu a mí con tu gran amor y compasión. Cura mi cuerpo y mi espíritu y lléname de tus amplias energías cósmicas”.
Comer el bizcochito y tomar el vino y llevarse el pañuelo y la canasta al terminar el ritual. El resultado de este ritual es una gran estabilidad y paz que ayuda a fortalecer grandemente el sistema nervioso central de la persona.
Baños lustrales de los ángeles. Un baño lustral es un baño ritualistico que se lleva a cabo con algunas de las plantas o flores asociadas con los ángeles planetarios y sus colores en su día especifico. Las plantas se colocan en una bolsa grande del color asociado con el ángel. Se llena la bañera con agua bastante caliente y se le añade color vegetal para teñir las aguas del color del ángel planetario escogido. Hay en el mercado baños de colores terapéuticos que se usan en la terapia de color y que son parte de la Nueva Era. Estos han sido creados para usar en baños lustrales para que la persona reciba en su aura el color que mas necesita. Estos baños de colores son perfectos para los baños de los ángeles. Una vez que el baño ha tomado el color regido por el ángel, se sumerge la bolsa con las plantas o flores adentro de este. También se le puede añadir al baño uno de los perfumes de incienso asociados con el ángel. La persona entra en el baño y flota sobre las aguas varias velas flotantes en forma de flores. Estrellas blancas que son comunes en el mercado, en el número perteneciente al ángel. Luego enciende un poco de incienso del ángel escogido, se relaja y comienza a invocarlo mentalmente y a pedir que a través de sus energías el baño limpie y nutra el aura de la persona. Visualizar que la luz de las velas llena la bañera de luz y que esa luz, junto con el poder de las plantas, la penetra por todos los poros. Permanecer en el baño por medía hora y luego vaciar el agua, visualizando que con el agua se van por el desagüe todos los problemas y dificultades que puedan estar enfrentando. Al salir del baño, se da las gracias al ángel y se enciende una vela de su color.
Amuletos de los ángeles. El amuleto Angelical se prepara en una bolsita del color del ángel planetario y lleva en su interior varias de sus piedras, su metal, sus plantas y un poco de uno de sus inciensos. Se lleva a cabo en el día regido por el ángel y en una de las horas planetarias ya mencionadas. Luego de ser preparado se debe purificar en los cuatro elementos. Esto se hace de la siguiente manera.
Primero se pasa la bolsita por el humo del incienso del ángel, el cual simboliza el elemento aire y se dice: En nombre del gran Arcángel Rafael yo te consagro en el elemento aire.
Luego se pasa rápidamente por encima de la llama de una vela roja como símbolo del elemento fuego y se dice: En nombre del gran Arcángel Miguel yo te consagro en el elemento fuego.
Luego se rocía con un poco de agua de manantial y se dice: En nombre del gran Arcángel Gabriel, yo te consagro en el elemento agua.
Y por fin, se coloca sobre un poco de sal de mar y se dice: “En nombre del gran Arcángel Uriel, yo te consagro en el elemento tierra. La sal es comúnmente reconocida como un símbolo del elemento Tierra.
Es importante recordar que todos estos rituales, incluyendo los baños y los amuletos, se deben hace en Luna creciente para mayor eficacia”.
El ritual de Hagiel. Este es un ritual de evocación muy conocido y lo doy aquí recordándoles que solo es recomendable para aquellas personas con espíritu recio, que no se atemorizan fácilmente. No, es para los nerviosos ni los impresionables. Es un ritual para el amor, pero no para obligar a alguien a que los ame a la fuerza. Esto no pertenece al ámbito de los ángeles, donde la voluntad humana es altamente respetada como regalo divino. Este ritual es para saber lo que es el amor, como sentirlo y hacerlo sentir a otras personas, sin doblegar libre albedrío. Varias versiones de este ritual han sido publicadas en varios libros, pero su creador original fue el gran ocultista alemán, Franz Bardon. La versión que voy a dar aquí ha sido simplificada para una audiencia con poca o ninguna experiencia en la llamada magia Angelical o planetaria. Los ingredientes del ritual son los siguientes:
 un incensario con un carboncito encendido, canela en polvo, un bombillo verde colgando en el medio de la habitación, una varita mágica con punta de cristal, comunes en la Nueva Era, un pedazo de papel verde cortado en forma de heptagonal (siete lados) en el cual se ha dibujado con tinta verde el sello de Hagiel de alrededor de 7 pulgadas de largo (unos l6 cm.), una túnica verde, un collar hecho por la persona de un alambre de cobre del cual cuelga un jade o una malaquita y un pedazo de tela verde cortada en forma de triangulo de alrededor de tres pies de largo l metro.
El ritual se celebra un viernes a las diez de la noche, en Luna Creciente. La persona empieza por purificarse por 24 horas como ya les he indicado. Se baña y se perfuma con un poco de aceite o esencia de canela.
Se viste con una túnica verde y se coloca el collar de cobre con el jade o malaquita al cuello. Enciende el bombillo verde que es la única iluminación que debe tener el cuarto, el cual debe estar completamente impregnado de luz verde, sin la cual no puede funcionar el ritual. Procede a rociar un poco de agua con sal alrededor de la habitación para purificarla de influencias negativas. Al Este del circulo coloca el triangulo de tela verde y en el centro pone el papel con el sello o sigilo de Hagiel. En cada punta del triangulo coloca una vela verde para altar mayor energía a la visualización. Al mismo tiempo se coloca la canela sobre el carboncito que ya debe estar encendido.
No se use mucha canela para evitar un acceso de tos durante el ritual.
El incensario se pasa alrededor del círculo de Este a Este de nuevo.
Ahora la persona tome la varita mágica en la mano derecha, la cual ya ha sido consagrada de antemano en los cuatro elementos, según se purifican los talismanes de los ángeles. Con la varita en la mano, la persona apunta hacia el Este y traza con su imaginación un círculo de luz alrededor del cuarto, también de Este a Este, en nombre del Creador, pidiendo que ninguna influencia oscura pueda penetrar en el cuarto. Siempre con la varita en la mano derecha camina hacia el triangulo y sigue con la punta de la varita el diseño del sello de Hagiel que esta inscrito sobre el heptágono.
Luego regresa al centro del circulo y de frente al triangulo, comienza a evocar a Hagiel para que se manifieste visiblemente en este. La primera vez la invoca siete veces mentalmente, visualizando como esta desciende de su esfera de Venus hasta el triangulo. La evocación se hace con fuerza y sin temor. La segunda vez la evoca en voz baja, casi inaudible, también siete veces. La tercera vez la invoca en voz alta, siete veces, pidiéndole que se materialice visiblemente dentro del triangulo. Durante todo el tiempo la varita debe estar apuntando hacia el triangulo. Si la persona ha seguido todos los pasos del ritual con exactitud y con gran fuerza de voluntad, la imagen de Hagiel va a comenzar a hacerse visible en el triangulo. Como les he explicado anteriormente, esta imagen es una proyección mental de la persona que lleva a cabo el ritual y es muy real.
Hagiel se presenta como una mujer muy bella con cabellos color rojo como el tomate, piel blanca como la leche, vestida con una túnica verde con adornos dorados. Sobre la cabeza lleva una corona real de tonos cobrizos. Su voz es musical y su actitud gentil y amable. La impresión causada por una manifestación de este tipo es naturalmente estupefaciente, sobre todo la primera vez que se tiene la experiencia. Pero es importante permanecer serenos y continuar con el ritual. En estos momentos, se le hace a Hagiel la petición que se desea. Si ella accede a lo que se le pide, es seguro que lo que se desea se convierte en realidad.
Si Hagiel no aparece en el triangulo, no ha habido suficiente fuerza en el ritual, pero algún tipo de fenómeno se va a hacer sentir, como ruidos o músicas extrañas, vibraciones u oscilaciones de la luz. Esto es creado por las grandes cantidades de energías síquicas proyectadas del inconsciente de la persona. Una vez que Hagiel aparece o es obvio que no va a aparecer, se termina el ritual. Si Hagiel aparece, se le da las gracias por su manifestación y se le pide que regrese a su esfera de Venus. Cuando la imagen desaparece, se disuelve la luz del círculo con la varita mágica y se apagan las velas y el bombillo verde, encendían todas las luces normales. Luego se recogen todos los implementos y se guardan. Este ritual deja a la persona que lo lleva a cabo en un estado de gran euforia y alegría, y a la vez con un gran sentido de armonía mental. Física. En la mayor parte de las veces, lo que se pide se logra al poco tiempo de haberse hecho el ritual.
La magia Angelical es una de las formas más bellas y efectivas de contactar a las fuerzas de luz que son los ángeles. Todo tipo de ritual es natural para el ser humano, cuya vida entera esta basada en actos ritualisticos desde cepillarse los dientes por la mañana hasta acostarse a dormir por la noche. El ritual del ángel es la forma más perfecta de establecer contacto con la naturaleza y con la Fuerza Creadora del universo.
El Espejo De Amatista. Existe otro ritual a través del cual se puede saber cual es el nombre del Ángel Guardián y conversar con el. Para esto se necesita preparar espejo de amatista. Este es un cristal redondo, transparente de alrededor de seis pulgadas de diámetro (unos l5 CMS.) que se puede conseguir fácilmente en una cristalería. También puede usar el cristal de un marco de cuadro barato. Este cristal se pinta por uno de sus lados con pintura color violeta o morada. Cuando este seca la pintura, se le pega una amatista en cada extremo del cristal formando una cruz. Las amatistas deben ser colocadas en la parte del cristal que no esta pintada, pero que refleja una superficie violeta. Una vez que el espejo ha sido preparado de esta forma, se consagra colocándolo sobre un paño violeta sin usar. El espejo se cubre del todo con sal de mar por veinticuatro horas. Esto lo purifica y a la vez lo consagra en el elemento tierra que es simbolizada por la sal Cuando se cubre el espejo de sal se dice:
En Nombre del Creador del Universo y de sus ángeles, te consagro y purifico en el elemento tierra.
Luego se le saca la sal y se rocía con agua de los ángeles o con agua bendita para consagrarlo en el elemento agua. Al rociarlo se dice: En Nombre del Creador del Universo y de sus ángeles, te consagro y purifico en el elemento agua.
Para consagrarlo en el elemento fuego, se enciende una vela color violeta y se pasa a través del espejo en forma de cruz, de una amatista a la otra. Se dice: En Nombre del Creador del Universo y de sus ángeles, te consagro y purifico en el elemento fuego.
Por ultimo se consagra en el elemento aire pasándolo sobre un incensario con incienso, mirra y flor de lavándola y se dice: En el Nombre del Creador del Universo y de sus ángeles, yo te consagro y purifico en el elemento aire.
Después que el espejo ha sido consagrado nadie más que su dueño podrá tocarlo. Cuando no este en uso, se guarda en un sitio seguro envuelto en el paño violeta.
El espejo de amatista se usa para saber los nombres de los ángeles y establecer contacto con ellos, especialmente el ángel guardián de la persona. Se usa el color violeta y las amatistas porque este color es el rayo más alto que existe en el espectro solar y el que conecta la corona de la cabeza con las fuerzas de alta jerarquía espiritual. En el sistema de las chacras representa el séptimo chacra o centro vital que también esta conectado con la corona de la cabeza.
Antes de usar el espejo, la persona debe haber ayunado por 24 horas, absteniéndose de relaciones sexuales, licor, tabaco y todo tipo de drogas. El ayuno es importante porque el estómago no debe estar lleno durante ningún ritual y la abstención ayuda a concentrar la atención de antemano en lo que se desea conseguir en el ritual. Las relaciones sexuales se evitan porque desperdician energías y esto disminuye el poder de la persona que va a hacer el ritual. La pureza de mente y de cuerpo es de importancia intrínseca en todo contacto con los ángeles.
El ritual se debe llevar a cabo solo en Luna Creciente y nunca en sábado. La mejor hora para hacerlo es la medianoche. La persona debe estar vestida de blanco y descalza. El lugar se despoja de vibraciones negativas rociándolo con agua y sal de mar. Luego se pasa incienso y mirra con flores de lavándula. Inmediatamente se hace un circulo invisible alrededor del cuarto con un cuarzo blanco, el cual se ha limpiado con agua y sal de mar y programado para llevar a cabo purificaciones de este tipo. El círculo se forma empezando y terminando en el Este para proteger a la persona de fuerzas negativas. Al hacer el círculo se dice: En Nombre del Creador del Universo y los cuatro grandes Arcángeles, Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel yo sello este círculo en luz y paz.
Después que el círculo ha sido sellado la persona se sienta en el suelo sobre una sábana blanca cubierta con pétalos de rosas blancas. Las luces se apagan de antemano. Sobre la sábana, frente a la persona, se coloca el paño violeta con el espejo amatista. A su alrededor se encienden cuatro velas cortas color violeta en forma de cruz. Luego se dice: “En Nombre del Creador del Universo, yo pido a mis ángeles guardianes que Se revelen ante mí en este espejo sagrado de amatista, en el rayo violeta. Amen”.
A continuación cierre los ojos, relájese y respire profundamente, inhalando por la nariz contando hasta cuatro, aguantando la respiración haciendo el mismo conteo y exhalando también en conteo de cuatro. Esta respiración se conoce como pranayama. Repita lo anterior seis veces. Inmediatamente después empiece a contar hacia atrás, del diez al uno. Esto pone a la persona en un leve trance, en lo que se conoce como estado alfa, cuando es más fácil contactar las fuerzas del Inconsciente.
Al llegar al número uno, levántese y diga: Mi Ángel de la Guarda, que velas principalmente por mí, revélame tu nombre y tu rostro divino en nombre de Nuestro Creador.
Coloque de inmediato la mente en blanco, y espere. Casi al instante va a llegar a la mente el nombre del ángel. El primer nombre que se perciba es el nombre del Ángel Guardián. Es importante no analizar el nombre, sino aceptarlo sin duda alguna. Tan pronto se recibe el nombre del ángel, se abren los ojos y se mire al espejo, visualizando una luz violeta que refulge sobre su superficie. En el medio de esta luz se forma el rostro o imagen del Ángel Guardián. Diga a continuación: Gracias, ángel mío (Y mencione su nombre). En estos momentos se pide un mensaje al ángel o se le pide ayuda en algo que se desea o necesita. Coloque de nuevo su mente en blanco y recibirá la respuesta del ángel. Esto también se conoce Como la conversación con el Ángel Guardián. De esta manera se le pueden hacer preguntas al ángel y recibir su respuesta. Naturalmente no es aconsejable hacer preguntas inapropiadas o que puedan ser ofensivas a un espíritu de alta jerarquía. La conversación con ángel Guardián debe ser usada para ayudar la evolución espiritual de la persona o en acciones materiales sobre las cuales la persona no tiene control y que se esperan peligros para ella o sus seres queridos. El contacto no debe pasar de quince minutos.
Cuando el ángel ha contestado las preguntas, se le dan las gracias y se apagan las velas. Antes de recoger el espejo y la sábana, se toma eI cuarzo de nuevo y se hace un nuevo círculo diciendo: En Nombre del Creador del Universo y de sus grandes Arcángeles Rafael, Miguel, Gabriel, Uriel yo desvanezco este círculo en luz y paz. Este ritual ha terminado.
El cuarto se recoge y se guarda todo para usarlo en otra ocasión. Los pétalos se echan a volar por una ventana.
Néctar de Levanah. La Luna tiene muchos nombres místicos, los cuales le han sido adjudicados a través de muchos siglos. El nombre hebreo de la Luna es Levanah y en el Árbol de la Vida es esta luminaria la que abre el camino que asciende a las esferas superiores y a las puertas del cielo. Es por esto que la Luna es considerada de gran importancia en meditaciones y en la práctica del misticismo. Tal vez debido a su obvia conexión con el Inconsciente y con altos estados de conciencia, la Luna siempre ha sido el eje sobre el cual se balancea el poder de todo ritual mágico. En tiempos antiguos los meses estaban basados en las fases lunares y muchos calendarios como el chino y el hebreo están basados en los movimientos de este satélite terrestre. Los judíos ortodoxos celebran cada Luna Nueva con rituales específicos que incluyen la lectura del salmo 8l, el cual menciona la importancia de esta fase lunar. Es importante tener un calendario que indique la hora exacta de la Luna Nueva en el lugar de residencia de la persona, ya que Dios escucha toda plegaria que se haga en ese momento. La presencia de Dios permanece con la persona solo durante cinco minutos después de entrar la Luna Nueva. En este intervalo se lee el salmo 8l y se hace la petición a Dios. La Luna pasa por todos los signos zodiacales en el curso de un mes, permaneciendo en cada uno entre dos a dos días y medio. Los veintiocho días del ciclo lunar se conocen como las mansiones de la Luna.
El periodo entre Luna nueva y Luna Llena se conoce como Luna Creciente. Entre Luna Llena y la próxima Luna Nueva se conoce como Luna Menguante.
El efecto de la Luna sobre la tierra es tal que los agricultores utilizan las diferentes etapas lunares, para plantar y recoger cosechas. Los jardineros profesionales también observan las fases de la Luna. Todas las religiones y las llamadas culturas primitivas como las del indio americano, los aborígenes australianos y muchas tribus africanas observan los aspectos de la Luna.
La Luna Menguante siempre ha sido considerada maléfica ya que esta perdiendo luz continuamente y es durante esta fase que se llevan a cabo las practicas de la magia negra o magia de destrucción. La Luna Creciente, por otra parte, es considerada benéfica porque cada noche adquiere más luz y crece más en el firmamento. Es durante esta época que se llevan a cabo rituales de magia blanca o magia positiva. En la magia Angelical, la Luna Nueva y Luna Llena son de gran importancia.
En Luna Nueva y Luna Llena se llevan a cabo meditaciones y rituales durante los cuales la persona trata de elevarse a planos superiores que solo son accesibles a través de la esfera de la Luna. Debido a que la Luna es el planeta que mas cerca esta de la tierra es considerada la puerta hacia esferas superiores y hacia otros “planos,” que en la Cábala y el Árbol de la Vida son identificados con los demás planetas del sistema solar. Debido a su gran influencia sobre los líquidos, la Luna es asociada con el elemento agua, el cual es regido por el Arcángel Gabriel. Para establecer contacto con este gran Arcángel y recibir las poderosas influencias de la esfera lunar, se prepara el Néctar de Levanah, que como ya les explique con anterioridad es el nombre hebreo de la Luna.
La base de este elixir mágico se prepara batiendo una clara de huevo con bastante azúcar y añadiéndole medía tasa de crema de leche. A esta mezcla se le añade medía taza de vino blanco. El líquido resultante es de exquisito sabor. Se vacía de inmediato en una copa azul. En el mercado se encuentran copas azules con medías lunas que son ideales para esta obra.
Luego de haber vaciado el líquido en la copa, se coloca en el fondo una piedra de la Luna, que se puede conseguir fácilmente en las tiendas de la nueva era o donde vendan cuarzos.
La copa con la piedra de la Luna se coloca cerca de una ventana donde pueda recibir la influencia lunar y se rodea con cuatro velas cortas plateadas encendidas en forma de cruz. La copa se cubre con un paño azul oscuro transparente de nylon o de seda. Si la tela tiene diseños de lunas o estrellas plateadas es más eficaz aún La copa se deja en su lugar por una hora. Al termina de este tiempo, se descubre la copa y la persona se para frente a ella con los brazos extendidos y dice: “En Nombre del Creador del Universo, te pido, Oh gran Arcángel Gabriel, que bendigas este Néctar de Levanah para que rebose con tu divina luz. Permite que al tomar este elixir sagrado reciba dentro de mí ser el gran poder de la Luna junto con tu bendición. Y que esta energía celestial nutra mi cuerpo y mi espíritu y me de la fuerza para vencer las pruebas y dificultades de la vida. Que así sea.”
La copa se toma entre las dos manos con gran reverencia y se toma lentamente, sin despegarla en ningún momento de la boca. La piedra de la Luna no se saca de la copa hasta apurar todo su contenido.
Este ritual da gran poder a la persona para resolver toda clase de problemas. Se debe llevar a cabo en Luna nueva y Luna llena solamente; si se hace continuamente, la persona desarrolla grandes poderes psíquicos y establece una relación muy poderosa con Gabriel y su propio ángel guardián. Antes de hacer este ritual, la persona debe asearse y vestirse con ropas limpias, blancas o azules. El ritual se hace de noche y la persona debe estar descalza y no haber comido nada por lo menos tres horas antes de llevarlo a cabo. Las mujeres que deseen llevar a cabo este ritual o cualquier tipo de magia angelical pueden estar pasando por el ciclo menstrual. Esta es una importante regla que siempre se debe tomar en cuenta.
Identificación Con El Ángel Guardián. Este es el ritual más hermoso y poderoso que existe en la magia Angelical. Para llevarlo a cabo es necesario abstenerse de comer carnes, de tener relaciones sexuales o de tomar licor o usar ningún tipo de drogas, incluyendo medicamentos, por tres días. Veinticuatro horas antes del ritual la persona debe comenzar un ayuno durante el cual solo debe tomar líquidos, que no incluyen café, té o licor alguno. El ritual solo se hace en Luna Creciente, pero no en día sábado.
Una hora antes del ritual la persona se baña y se viste con una túnica blanca. Como siempre, debe estar descalza porque ante Dios y sus ángeles los pies deben estar descubiertos.
El cuarto donde se va a llevar a cabo el ritual se rocía de antemano con agua y sal de mar y luego se pasa incienso y mirra por todo el ámbito.
Se coloca una vela blanca en los cuatro puntos cardinales de la habitación y se pide la bendición y protección de Dios y sus ángeles. Para este ritual no es necesario proteger el lugar con un círculo mágico.
La persona se sienta en una silla de espaldar recto frente al Este de la habitación, los pies uno al lado de otro. Entre las manos debe tener un cuarzo blanco de dos a tres pulgadas de ancho, transparente y de punta fina. El cuarzo debe ser purificado de antemano poniéndolo en agua con sal de mar por 24 horas, luego enjuagándolo y colocándolo al sol para reenergizarlo.
Para programarlo se coloca sobre el entrecejo y se le dice mentalmente que atraiga hacia su dueño paz, amor, protección y energía positiva y que actué como una conexión continua con el Ángel Guardián. El cuarzo debe tomarse entre las dos manos, con la punta hacia arriba.
En estos momentos la persona cierra los ojos, se relaja y comienza una serie de seis pranayamas o respiraciones profundas. Mientras hace las respiraciones, visualice un gran rayo de luz que baja del infinito hasta el cuarzo, el cual multiplica esta radíancia y la dirige hacia la persona. Esta se ve de inmediato envuelta en una luz deslumbrante.
Tan pronto la persona se ve rodeada de esta luz, comienza a pronunciar la letra D mentalmente con gran rapidez. Continúa repitiendo esta letra por varios minutos. Según repite la letra va a sentir que se despega poco a poco de su cuerpo como si estuviera flotando en el medio de la luz deslumbrante que la rodea.
Mientras repite la letra D, va a notar que frente a ella ha aparecido una escalera resplandeciente de anchos peldaños dorados que se eleva hacia el infinito y se pierde entre las estrellas. En estos momentos, deja de pronunciar la letra y comienza ascender por la escalera. Mientras asciende, comienza a respirar hondamente y a contar del veinte hacia atrás: veinte, diecinueve, dieciocho, lentamente. La respiración profunda debe acompañar al conteo. Por ejemplo, respirar hondo y contar mentalmente, veinte; respirar de nuevo y contar, diecinueve; respirar de nuevo y contar, dieciocho…y así continuar, hasta llegar al uno. Esto eleva a la persona al estado alfa y a planos superiores de conciencia.
Mientras cuenta la persona continúa ascendiendo por esta escalera espiritual. Va a notar como se va elevando sobre la habitación, luego sobre la casa y los edificios de la ciudad. Según asciende por la escalera, va dejando atrás la ciudad, el país, y por fin la tierra. A cada lado de esta escalera luminosa esta el espacio sideral alfombrado de miles de estrellas.
Mientras asciende, continúa inhalando y exhalando y contando lentamente.
De pronto, frente a ella, esta el orbe de la Luna, envuelta en un halo de luz plateada. Es fácil observar los cráteres y valles lunares mientras asciende por esta escalera dorada. La persona continúa ascendiendo y de pronto, al llegar al término de su conteo, ve como la escalera desemboca en un fulgor resplandeciente. Entra lentamente en esta luz refulgente y se encuentra frente a un gran portal dorado. Esta es la puerta del cielo. Mentalmente, la persona pronuncia con gran reverencia el nombre de su Ángel Guardián. De inmediato, el portal se abre y la persona puede percibir en su centro la figura luminosa de su Ángel Guardián. El ángel resplandece con una luz enceguecedora. Sus grandes alas son más blancas que la nieve y su rostro, lleno de ternura, es de una belleza indescriptible. Su técnica esta hecha de rayos de sol y su corona esta formada de miles de estrellas. La persona se siente estremecida de emoción ante esta visión celestial. El ángel abre sus brazos y la persona entra en ellos. Poco a poco su ser se funde con el del ángel. Su pecho, su garganta, su frente, y por fin todo su yo es fundido en la luz del ángel. En estos momentos, la persona ha alcanzado la unión total con su Ángel Guardián. Miles de destellos dorados surgen de sus auras unidas y estos destellos forman un sol deslumbrante que explota como una supernova en medio; de las estrellas. La persona siente la esencia Y energía del ángel vibrar en cada átomo de su ser. En estos momentos, pronuncia la Plegaria del Ángel Solar, que es el Ángel Guardián de cada persona: Ángel bienamado, luz de mi existencia es por ti que vivo, es por tu clemencia, del amor de Dios, de su providencia recibo la gloria de esta, tu presencia, en este momento de divina audiencia retira de mi todas mis dolencias; y cuando te vayas y sienta tu ausencia se quede conmigo, algo de tu esencia ángel bienamado, luz de mi existencia.
El ángel se va retirando poco a poco, su rostro divino lleno de un amor trascendental. Pero en lo mas profundo de su ser. La persona siente que aún esta con ella. Los portales celestiales se cierran lentamente. Y todo es de pronto un foco de luz inmensa. De nuevo frente a la escalera, la persona empieza a ascender por ella. Esta vez ve como se pierde en el infinito hacia la Tierra, que se vislumbra en el fondo del espacio como un orbe azul que da vueltas continuamente. Mientras desciende cuenta de manera lenta, esta vez del uno al veinte. Muy pronto se encuentra de nuevo en su entorno familiar. Siente de nuevo el peso de su cuerpo sobre la silla. Abre los ojos y da gracias a Dios y su Ángel Guardián por la gran bendición y gracia que acaba de recibir. El cuarto se recoge, las velas se apagan y no se vuelven a usar. El cuarzo se guarda para usarlo en otra ocasión. Este ritual es de gran poder y es tal vez el más importante que una persona pueda hacer en su vida. Da gran paz, sentido de balance y fortaleza ante la vida, y sobre todo establece una unión total y permanente con el Ángel Guardián.

La oración de los Nueve Coros Angelicales. Esta oración que es una invocación todas las huestes celestiales, congregadas en los Nueve Coros Angelicales, que en orden de poder y magnitud, son los siguientes: Serafines, Querubines, Tronos. Dominios, Poderes o Potencias, Virtudes, Principalidades, Arcángeles y Ángeles. Esta oración se hace en momentos de peligro o cuando se desea establecer contacto con los ángeles y pedir algo importante. Si se reza a diario da protección continua a quien la hace, a su hogar y seres amados. “En nombre del Creador del Universo Y el Coro Angelical, de Espíritus Excelsos: Brillantes SERAFINES, de fuego y de rubí, Rodeen mi persona, traed amor a mi. Poderosos QUERUBINES, que brillan como el sol, Alejen de mi el odio, la pena y el dolor. TRONOS, sed firmes, sed estables con alas de cristal, Y estable mantenedme, en tierra o en el mar. Yo invoco a los DOMINIOS, en justa invocación. Que sea yo siempre justo(a) en toda decisión. Y pido a los PODERES su luz y protección. Salvadme del peligro, del mal y la traición. VIRTUDES milagrosas, flotad cerca de mi. Que la virtud me guíe, venid, venid aquí. Las PRINCIPALIDADES, traed la paz al mundo Que sea bendecido, en éxtasis profundo. ARCÁNGELES gloriosos, guiadme en el camino, Que hacer la caridad, sea siempre mi destino. Oh ÁNGELES divinos, que servid al Creador Que así también yo sirva, en luz, en paz y amor”. Amen.

ÁNGELES CRISTIANISMO Y CATOLICISMO. Es muy importante conocer que nos dice la Iglesia Católica y las Sagradas Escrituras sobre los ángeles, para que no nos confundan todas estas personas que lo único que realmente buscan es lucrar con esta moda y desorientarnos en nuestra fe.
Existencia de los Ángeles. Dios al principio del tiempo, creó de la nada unos seres espirituales que son llamados ángeles.
La Sagrada Escritura da testimonio, aun en los libros más antiguos, de la existencia de los ángeles, los cuales glorifican a Dios y sirven como mensajeros suyos, son los encargados de traer sus mensajes a los hombres; Gen 3,24; 16,7 ss ; 18,2ss; 19,1ss.
En seis días hizo Yahvé los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos se contiene, Ex.20,11.
En El fueron creadas todas las cosas del Cielo y de la tierra, las visibles y invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades Col. 1,16
El número de los ángeles. Por lo que dice la Sagrada Escritura, es muy elevado. La Biblia nos habla de miríadas (Heb. 12,22), de millares y millares ( Dan 7,10; Apoc 5,11), de legiones ( MT 26,53). Los distintos nombres con que los llama la Biblia nos indican que entre ellos existe una jerarquía: serafines, querubines y tronos – dominaciones, virtudes y potestades, principados, arcángeles y ángeles. Is 6,2ss; Gen 3,24; Col 1,16; Ef1,21; Rom 8,38ss; Jud 9,1Tes 4,16.
La naturaleza de los ángeles es espiritual. A diferencia de la naturaleza humana, compuesta de cuerpo y alma espiritual, la naturaleza angélica es puramente espiritual, es decir libre de toda materia. La Sagrada Escritura llama expresamente ESPÍRITUS a los ángeles: Dan 3,86; Sab 7,23; 2 Mac 3,24; Mt 8,16; Lc 6,19; Heb 1,14; Apoc. 1,4. Los ángeles son por naturaleza inmortales y lo podemos ver en Lc 20,36 “Ellos (los resucitados) ya no pueden morir, pues son semejantes a los ángeles”.
La voluntad y poder de los ángeles. Como seres espirituales, los ángeles poseen entendimiento y libre voluntad. El conocimiento y voluntad de los ángeles, por ser su naturaleza puramente espiritual, son mucho más perfectos que el conocimiento y voluntad humana. Pero por ser criaturas de Dios son inferiores en conocimiento y voluntad de Dios, no conocen los secretos de Dios (1Cor2,11), ni tienen tampoco presciencia cierta de las acciones futuras (Is46,9ss); desconocen el día y la hora del Juicio (Mt 24,36; Mc 13,32).
La misión secundaria de los ángeles buenos. Es proteger a los hombres y velar por su salvación. Cada hombre creyente o no tiene un ángel de la guarda particular. Esto se funda bíblicamente en lo que dijo Cristo Mt 18,10 ” Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el Cielo la faz de mi Padre, que está en los cielos”. Y en Hech 12,15 “Su ángel es (el de Pedro)”. Es bueno saber que tenemos un ángel custodio debemos tenerle confianza tratarlo como un entrañable amigo, y él sabrá hacernos mil servicios en nuestra vida diaria, y debemos llenarnos de agradecimiento a Dios por este don tan grande que nos hace al concedernos un ángel como compañero y protector, como si no fueran suficientes sus cuidados paternales y todas las gracias y beneficios espirituales y materiales. Es bueno saber que los ángeles y los demonios, no pueden conocer nuestros más íntimos pensamientos y deseos si nosotros no los manifestamos de alguna manera, pues solo Dios conoce exactamente lo que hay en nuestro corazón. “Acude a tu ángel custodio a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones.” Los ángeles pueden conocer lo que queremos, o nuestras intensiones, de modo semejante a como los demás hombres lo intuyen por nuestras palabras, gestos, etc. ¡Cuántos favores nos habrán hecho que ni siquiera imaginamos y cuántos más nos harán si confiadamente se los pedimos!
El culto a los ángeles. El culto tributado a los ángeles encuentra su justificación en las relaciones antes mencionadas, de los mismos para con Dios y para con los hombres. Todo lo que el Concilio de Trento nos enseña acerca de la invocación y culto de los santos se puede aplicar también a los ángeles. La censura que hizo San Pablo (Col 2, 18) del culto a los ángeles se refiere a una veneración exagerada e improcedente de los mismos, inspirada en errores gnósticos. Así es que no debemos permitir que estas “modas” nos confundan, siempre se nos ha inculcado dentro de la fe Católica, una especial reverencia a los ángeles. “A sus ángeles ha mandado Dios para que te guarden en tus caminos. ¡Cuánta reverencia debe inspirarte esta palabra, cuánta devoción, cuánta confianza!… Reverencia por la presencia, devoción por la benevolencia, confianza por la custodia”.(Lit. de las horas 2 de Octubre).
CUIDADO. Pero no se confíen mucho en los ángeles, porque aun ellos se equivocan y puede entrar el mal en ellos también y esto se puede mostrar con la Biblia cristiana: La carta de SAN JUDAS APÓSTOL capitulo 1 versículo 5 y 6 dice así: MAS QUIERO RECORDAROS, YA QUE UNA VEZ LO HABÉIS SABIDO, QUE EL SEÑOR, HABIENDO SALVADO AL PUEBLO SACÁNDOLO DE EGIPTO, DESPUÉS DESTRUYO A LOS QUE NO CREYERON. Y A LOS ÁNGELES QUE NO GUARDARON SU DIGNIDAD, SINO QUE ABANDONARON SU PROPIA MORADA, LOS A GUARDADO BAJO OSCURIDAD, EN PRISIONES ETERNAS, PARA EL JUICIO DEL GRAN DIA. Esto  es lo que le paso a los Ángeles que no guardaron su dignidad. Aun el ÁNGEL MIGUEL no tiene autoridad alguna si no que esta sujeta a la autoridad de DIOS. En el mismo libro SAN JUDAS APÓSTOL capitulo 1 versículo 9 ; PERO CUANDO EL ARCÁNGEL MIGUEL CONTENDÍA CON EL DIABLO, DISPUTANDO POR EL CUERPO DE MOISÉS, NO SE ATREVIÓ A PROFERIR JUICIO DE MALDICIÓN CONTRA EL, SINO QUE DIJO EL SEÑOR TE REPRENDA.  Ellos no tienen autoridad de sanar ni de reprender si Dios no esta con ellos, así mismo nosotros no tendríamos autoridad alguna de echar fuera demonios, de sanar enfermos, de poner libertad a los oprimidos, sanar a los quebrantados de corazón ( LUCAS Capítulo.4 vers.18 ), Si dios no estuviera con nosotros y esto no se trata de religión si no de disponerse en manos del Señor JESUCRISTO.

Novena al Arcángel San Miguel. Modo de hacer la novena:

Puesto de rodillas, si es posible, ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel, levantando el corazón a Dios, que está presente y haciéndole una profunda reverencia de espíritu y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen María y reverencia a San Miguel Arcángel y de todos los ángeles y santos del cielo, hará la señal de la cruz; y habiéndose santiguado, dirá de corazón: “Señor mío Jesucristo, etc.”

Día Primero. (Oración del día). Dios y Señor de los ángeles, a quienes encomiendas la guarda de los hombres: ofrezco los merecimientos de estos soberanos espíritus y los del Príncipe de los ángeles, San Miguel, que por sí, y por medio de sus ministros, guarda la naturaleza humana, que me guardes de todo pecado, me concedas una pureza angélica y otorgues lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra.
Aquí rezará nueve veces el Padre Nuestro y Ave María, en honra de los nueve coros de los Ángeles, y de su príncipe San Miguel; después la oración siguiente: Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo. Excelentísimo Arcángel San Miguel, gran primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo, y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres: pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, y alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.
Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al santo Arcángel la gracia o favor que desee alcanzar en la novena.
Oración (Para Todos los Días). Omnipotente y sempiterno Dios; que por Tu suma clemencia nombraste, para la salud de los hombres, al gloriosísimo San Miguel Arcángel Príncipe de tu Iglesia concédenos, que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, en la hora de nuestra muerte seamos libres, y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. Amén.
Día Segundo. Este día, como todos los demás siguientes de la Novena, se ha de hacer y decir lo mismo que en el primero, variando sólo la oración del coro angélico, que le corresponde a cada día.
Dios y Señor de los Arcángeles, a quien encomiendas los negocios gravísimos de vuestra gloria; por tales merecimientos gravísimos de vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos nobilísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, que defendió vuestra honra y gloria contra Lucifer y sus ángeles, para que yo busque en todas las cosas vuestra mayor honra y gloria y me des lo que pido en esta novena. Amen.
Día Tercero.
Dios y Señor de los Principados a quienes encomendáis la guarda de los reinos, ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus y los del príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel, guarda mayor de todos los reinos cristianos, para que guardes mis sentimientos y potencias de todo desorden y desobediencia a vuestras leyes divinas y me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria. Amén.
Día Cuarto.
Dios y Señor de las Potestades, quienes tienen especial poder para refrenar los demonios; ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus y los de vuestro siervo, San Miguel Arcángel, que alcanzó sobre los demonios la mayor victoria y con la misma facilidad pelea continuamente contra ellos, en favor de los hombres, para que me defiendes de todas las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne y me des lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Día Quinto.
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales haces milagros propios de vuestro soberano poder, gobernando la naturaleza, para que os sirva a vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedas, que vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Día Sexto.
Dios y Señor de las Dominaciones, las que presiden a los coros inferiores y son ministros de vuestra providencia, os ofrezco los merecimientos de estos eminentísimos espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, para que me concedas perfecto señorío sobre mis pasiones y perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Día Séptimo.
Dios y Señor de los Tronos, en quienes descansas, como en el trono de vuestra gloria y os sientas como en tribunal de justicia: ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de vuestra grandeza y ministro supremo de justicia, para que concedas, que yo me juzgue a mí mismo con rigor, para ser después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Día Octavo.
Dios y Señor de los Querubines que están adornados de perfectísimas sabidurías: ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel, príncipe de los sabios del cielo, por quien enseñas a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber para que me enseñe a temerte y amarte, que es la mayor sabiduría y que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Día Noveno.
Dios y Señor de los Serafines que se abrazan a vuestro amor: ofrezco los merecimientos de estos ardentísimos espíritus y los de vuestro amado y amante San Miguel, para que yo os ame, único Dios y Señor mío, sobre todas las cosas, con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas; y para que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
Oración.
¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelente príncipe de la corte del cielo! ¡Quién no os será muy devoto desde hoy, si así favorecéis a vuestros devotos? ¡Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagas los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tienes al que no puedo corresponder, con igual amor. Pero ya que con obras no puedo responder a tantas mercedes, recibe mis palabras y afectos. Gracias te doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre.
Gracias os doy por el ángel que has destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por vos o por medio de vuestros ángeles me has hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer y por eso pido y suplico al ángel de mi guarda, que en mi nombre te los agradezca y juntamente los que has hecho a toda la naturaleza humana; y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Yo me gozo de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor te ha honrado y enriquecido y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltarte y hacerte su privado y favorecido entre todos los ángeles.
Defiéndeme, ¡oh valerosísimo capitán de los ejércitos de Dios! Envía en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rindan a sus combates y tentaciones. Manda vuestros ángeles que me guíen para no andar errado; que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso, de esta vida. Asistid con vuestros ángeles, a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada por vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad, entra en posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre dar perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la bienaventuranza. Amén.

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