Las Prostitutas Sagradas


HIERÓDULOS. Los hieródulos (en griego antiguo ἱερόδουλοι, ‘esclavos del templo’) eran personas de ambos sexos dedicados como esclavos al culto de los dioses. Eran de origen oriental, y aparecen con mayor frecuencia relacionados con el culto de la deidades de Siria, Fenicia y Asia Menor.
Clases: Una compuesta por los esclavos propiamente dichos, que atendían todas la tareas bajas relacionadas con la adoración de los dioses, el cultivo de las tierras sagradas, etcétera, cuyos descendientes continuaban en la misma condición servil
Otra que comprendía a aquellas personas libres que se ofrecían como esclavos a los dioses, y que eran bien asignadas a los templos o bien dispersadas por todo el país, llevando a los dioses el dinero que ganaban. A esta última clase pertenecían las mujeres, que se prostituían y presentaban a los dioses el dinero que obtenían de esta forma.
La pompa con la que se celebraba la adoración religiosa en Oriente y los vastos dominios que muchos de los templos poseían exigían un gran número de siervos y esclavos. Así, el gran templo de la Comana capadocia segun Estrabón, poseyó hasta 6.000 hieródulos y el de Morimene contó con 3.000. Tan numerosos eran los hieródulos en Tiro que el sumo sacerdote obtenía frecuentemente con su apoyo la dignidad real.
Estas grandes cifras surgen de la idea prevalente en Oriente, que la deidad debe tener una cierta clase de personas especialmente dedicadas a su servicio y separada de las tareas ordinarias de la vida y que era deber de todos quienes podían, proveer cuantas personas pudieran a este servicio. Los reyes dedicaban como esclavos sagrados a los prisioneros que tomaban en la guerra, los padres a sus hijos y personas de las mejores familias enviaban a sus hijas a los templos para sacrificar su castidad a los dioses, al menos hasta el momento de su matrimonio.
Esta costumbre de mujeres ofreciendo su castidad a los dioses era de origen antiguo en Oriente y parece haber surgido de la noción que los dioses deben tener los primeros frutos de cada cosa y prevaleció en Babilonia, así como en muchos otros lugares. Los templos griegos tenían esclavos para realizar las tareas más bajas, pero también hay menciones de personas libres de ambos sexos que se dedicaban voluntariamente a los servicios de algún dios, a quienes se solía aplicar el término «hieródulos».
Los dueños que querían dar la libertad a sus esclavos, pero no podían realizar la manumisión por diversos motivos, los presentaban a algún templo como hiérodulos a modo de regalo o venta y así les procuraban en realidad la libertad. Estos casos de liberación aparecen frecuentemente en inscripciones y son explicados extensamente por Curtius.
Las hieródulas que se prostituían, sólo se hallaban en Grecia relacionadas con el culto de divinidades de origen oriental o con las que muchos de sus ritos religiosos procedían de Oriente. Éste era el caso de Afrodita, originalmente una diosa oriental. En su templo de Corinto había un millar de ἱερόδουλοι ἑταἳραι (hieródulas heteras), que fueron la ruina de muchos hombres que visitaban la ciudad. Hubo también un gran número de la misma clase de mujeres en su templo de Erice, en Sicilia.

LAS PROSTITUTAS SAGRADAS. Las prostitutas sagradas, eran mujeres que mantenían relaciones sexuales como parte de rituales religiosos en lugares sagrados y normalmente como ofrenda a los dioses.

Origen y función de la prostituta sagrada. Existen distintas teorías en cuanto a las circunstancias que dieron lugar a la aparición de estas prostitutas sagradas, así cómo de las funciones que desempeñaban. Algunos opinan que surgieron en sociedades matriarcales en las que la sexualidad y la espiritualidad estaban muy unidas, por lo que el sexo se convertía en ofrenda a los dioses para ganar su favor y que la mujer fuese obsequiada con fertilidad. Otros defienden que al ser las mujeres las encargadas de ciertas labores sagradas del templo, algunos hombres comenzaron a solicitar sus favores sexuales, de un modo meramente circunstancial, pero con el paso del tiempo, se fue sacralizando por la mayor importancia que adquirió la mujer en el ámbito religioso, de modo que el acto sexual llegó a convertirse en algo sagrado. Otras hipótesis plantean, que deriva del rito de iniciación de las mujeres jóvenes antes de su casamiento. Siendo ofrecida al responsable de la tribu que era el que la desvirgaba para entregarla después a su esposo. Con el paso del tiempo puede que el ritual adquiriese un valor sacro de ofrenda a los dioses de la virginidad de la joven y que se realizase en lugares sagrados.
Características. Generalmente vivían en casas destinadas para ellas, aunque podían vivir en cualquier lugar del poblado. Se les prohibía participar en determinadas actividades para evitar ser confundidas con Prostitutas Profanas. Un ejemplo de esto es la prohibición de tener una tienda de vinos, desobedecer estas leyes se condenaba con la muerte. La prostituta sagrada era considerada como una persona privilegiada y admirada. Una combinación de ternura, espiritualidad, misterio, sexo, sensualidad, incluso de amor materno.
Los cultos de fertilidad datan desde muy antiguo. Antiguas civilizaciones como la mesopotámica y la egipcia practicaban ritos de fertilidad porque creían que con los mismos se aseguraban la prosperidad de la tierra. Recordemos la intensa prohibición de estos ritos por parte del Dios de Israel quien los consideraba “conducta relajada” (Deuteronomio 23: 17 y 18; se denominaba “perros” a los sodomitas consagrados para servicio de alguna deidad).
Vamos a detenernos particularmente en las tradiciones babilónicas, considerando que el pueblo judío sobrellevó varios años de cautiverio allí: La información que citaré procede de Michael Jordán, un escritor y periodista del Reino Unido que es experto en antropología de las religiones y mitos del Oriente Medio: “Las tradiciones babilónicas comprendían el gobierno de reyes-dioses, los festivales mesopotámicos de muerte y renovación que se celebraban todos los años en primavera y los “matrimonios sagrados”, que constituían el punto álgido del culto a la fertilidad, concebidos para asegurar la continuada fecundidad de la tierra, su ganado y sus gentes. Fue inevitable que al menos algunos individuos judíos no escaparan de enamorarse de la religión babilónica. Un aspecto del culto babilónico con el que los exiliados judíos habrían tenido un contacto directo fue la “prostituta sagrada”, la sacerdotisa del culto a la fertilidad… La qdesha hebrea sólo puede haber sido copiada del modelo cananeo o mesopotámico.

  • El sistema legal mesopotámico concedía a las prostitutas sagradas una credibilidad mucho mayor y aunque gran parte del mundo semítico decidió suprimir progresivamente la actividad de tales mujeres, los documentos legales babilónicos indican que su profesión siguió vigente al menos hasta principios de la era cristiana.
  • Incluso las prostitutas corrientes eran objeto de más consideración en Mesopotamia que en ningún otro lugar.
  • Bajo la legislación sumeria antigua, el hombre que engendraba un hijo con una prostituta cuando su esposa no tenía hijos, debía mantenerla y convertir al hijo de dicha unión su heredero.
  • En Babilonia una prostituta podía casarse con un hombre libre y adquirir los derechos de la primera esposa o esposa legal, mientras que en Asiria, según una ley conocida como la “Mare Estrata”, los hijos adquirían derecho de herencia cuando el padre no tenía descendencia con su verdadera esposa.
El rango más alto entre las prostitutas sagradas era el de entum, voz que re refiere simplemente a “una señora” o a “una dama” aunque en su forma sumeria, lukur, puede significar “novia” o “hermana del dios”.
Muchas eran princesas, bien hijas o hermanas del rey, pero la entum también era la hija de los dioses y vivía al servicio de una serie de deidades. No sólo estaba por encima de cualquier mancha o vergüenza sino que era inmensamente respetada en la sociedad.
La propia diosa Ishtar con frecuencia era llamada “La Prostituta” y admitía de buena gana: “Soy una prostituta compasiva”.
La entum era ensalzada por tener “entrañas apropiadas por su pureza para el engendrar y cualquier falsa imputación sobre su conducta moral se consideraba de muy mal gusto.
Hasta el momento de la unión con su rey-dios permanecía “virgen santa”, intacta y aislada… El incesto “sacro” era moneda corriente, ya que el propio rey de turno solía dar alguna de sus hijas para el servicio a los dioses: el rey, durante el rito del matrimonio ” sacro” representaba al dios y su hija a la deidad femenina. Si la muchacha quedaba encinta y tenía un hijo varón, éste era el más respetado de todos los herederos al trono…
La gran diferencia entre el Dios de Israel y el resto de las religiones antiguas era el hecho de que YHWH ABORRECIA y PROHIBIA EXPRESAMENTE los ritos sexuales y sus prácticas asociadas. Se sabe que dichos ritos consistían en obscenidades varias, muchas de ellas desplegadas en forma colectiva y con importante protagonismo de las mujeres.
Para las religiones no yahvistas, la sexualidad era considerada una fuerza cósmica a la cual se veneraba en estrecha conexión con el culto a la Gran Diosa Madre ancestral. Creían que la diosa procreaba sola, en forma autosuficiente, aunque si lo deseaba, podía recurrir a un dios masculino como pareja (caso Isis-Osiris / INANNA-Tamuz, etc.).
Según Herodoto: «CLXXXII. Dicen también los caldeos que viene por la noche el Dios y lo pasa durmiendo en aquella cama, del mismo modo que sucede en Tebas de Egipto, como nos cuentan los egipcios, en donde duerme una mujer en el templo de Júpiter Tebano. En ambas partes aseguran que aquellas mujeres no tienen allí comunicación con hombre alguno. También sucede lo mismo en Pátara de Lycia, donde la sacerdotisa, todo el tiempo que reside allí el oráculo, queda por la noche encerrada en el templo….»
Astarté, Diosa de Prostitución. Conocemos el impresionante respeto y asombro que los pueblos antiguos sentían por los cambios que se operan en la naturaleza en las distintas estaciones del año, siendo mágicos los conjuros que algunos hacían para que lloviese, brillase el soléese multiplicaran los animales o aumentasen los frutos, y religión cuando esos cambios se atribuyeron a supuestos dioses y diosas que nacían y morían, se casaban y tenían hijos como si fuesen humanos. Sabemos también que por eso se rindió culto, en todos los pueblos neolíticos, a la Gran Diosa Madre personificación de la vegetación y la fertilidad, con la que se asociaba un Dios Joven, unas veces su amante, y otras su hermano; y que los sacerdotes de esta diosa, aunque fuesen reyes, simulaban matrimonios sagrados con ella, a fin de cumplir, por magia, los sagrados deberes que de ellos se esperaban, que eran siempre lograr la prosperidad general influyendo y mandando en las fuerzas de la naturaleza, especialmente en la lluvia, el buen tiempo y los vientos.
Bajo los nombres de Osiris en Egipto, Tammuz en Mesopotamia, Adonis en Grecia y Chipre, o Attis en Asia occidental, se rindió así culto a la decadencia y despertar anual de la vida, en particular de la vegetal, personificándola como un dios que muere anualmente y vuelve a resucitar.
Pero como Adonis fue el nombre que los griegos dieron a Tammuz, al que generalmente llamaban Adon, Señor, puede decirse que este culto lo iniciaron los pueblos semíticos de Babilonia y Siria, siendo paralelo al culto a Osiris de los egipcios.
Tammuz fue, pues, el joven esposo o amante de Istar, la Gran Diosa Madre, personificación de las energías reproductivas de la naturaleza. Se creía que Tammuz moría todos los años, y su divina amante lo buscaba y resucitaba, pues durante su ausencia la pasión del amor desaparecía, y la vida estaba amenazada de extinción. En una u otra forma se celebraban, pues, estos ritos en todo el Oriente, y las lamentaciones por Tammuz muerto estaban tan generalizados, qué hace también referencias a ellas el profeta Ezequiel.
En la mitología griega Adonis era amado por Afrodita, al que en su infancia ocultó en un cofre, que entregó a Perséfona, la reina de la muerte. Dada su belleza Perséfona se negó a devolverlo a Afrodita, por lo que Zeus decretó que viviera parte del año con Perséfora, y el resto con Afrodita. Murió según unos en una cacería, y según otros a manos de Ares, transformado en verraco.
Pero el rito y culto de Adonis, Tammuz, se celebraba con mucho mayor esplendor en Biblos, costa de Siria, y Pafos, Chipre.
Ambas ciudades fueron centros de un gran culto a Astarté, Asthoret o Astaret, a las que los griegos llamaron Afrodita. Biblos pretendía ser la ciudad más antigua de Fenicia, lugar santo en sus tiempos históricos, pues la creían fundada por El. Y como hemos dicho, era famosa por su gran santuario a Astarté, en el que se celebraban los ritos de Tammuz. Siempre fue gobernada por reyes, y su rey mítico fue Ciniras, padre de Adonis, probable fundador del citado santuario y yerno de Pigmalión, rey fenicio de Chipre, causa de que el otro gran santuario a Astarté estuviera en Pafos.
Rica en minas de cobre, selvas de abetos y cedros, trigo, vinos y aceite, Chipre fue siempre tierra de promisión de fenicios y griegos, siendo reyes fenicios los que gobernaron Citium, hasta los tiempos de Alejandro Magno. Los fenicios introdujeron en Chipre el culto a Baal, y en Amathos institucionalizaron los ritos a Astarté y Tammuz, con mucha influencia de los ritos egipcios a Osiris.
Pero el gran culto a estos dioses, Afrodita y Adonis para los griegos, estaba en Pafos, en la cima de una colina y a una milla del mar. Es probable que en este lugar se hubiera rendido culto a alguna diosa nativa de la fertilidad,a la que los colonos fenicios identificaron con Astarté.
Lo que más me interesa es precisar que el culto a esta diosa, por ser la de la fertilidad, siempre fue causa de prostitución sagrada, ya desde los míticos tiempos del rey Ciniras. Recuerden que son tiempos de matriarcado, y que se hereda el trono a través de la madre o la hermana, por lo que fue frecuente que el rey viudo se casara con la hija, o el hermano con la hermana.
En toda Asia Menor, y por tanto también en Chipre, todas las mujeres casaderas estaban obligadas a prostituirse con extranjeros en los santuarios de la diosa, fuese el de Mylitta en Babilonia,el de Acilisena en Armenia,el de Comana en el Ponto, el de Biblos en Fenicia o el de Pafos en Chipre. Y se dedicaba a la diosa el estipendio de la santificada prostitución, con lo que ya no se necesitarían más rentas, ya que todos estos santuarios estaban siempre repletos de mujeres, que según ley amorrea debían situarse a su puerta siete días para fornicar. La costumbre sobrevivió hasta el S. II d.C., en que fue abolida por Constantino, que destruyó los templos a estas divinidades ubicados en sus reinos, y los substituyó por cristianos.
En estos tiempos mágicos, en el que los reyes sacerdotes ejercen el deber de atraer la lluvia, para lo que tenían institucionalizados matrimonios sagrados con las diosas de la fertilidad, en realidad ejercieron todos de Adonis con las prostitutas sagradas del templo, que a su vez ejercían de Afroditas. Los frutos de estas uniones eran hijos de la deidad, y con el tiempo serían padres de dioses y diosas, porque las monarquías no eran hereditarias, y ya sabemos que era también de esta prole de la que surgían los reyes substitutos, que eran sacrificados si no llovía.
La prostitución sagrada en la cultura Babilónica y la pervivencia de ésta práctica en Corinto, a través de Canaan y Chipre. Por María Isabel Brito Stelling*.
La prostitución sagrada es una práctica muy antigua de la que hay pocas trazas en el occidente, solamente en la ciudad griega de Corinto y las ciudades cananitas de la costa levantina. Originalmente la prostitución sagrada se encuentra en Babilonia, cercana el tercer milenio a.C… como una de las formas de culto a Ishtar, quien es la misma INANNA sumeria con atributos diferentes. En su forma de Ishtar, la diosa de la cultura sumeria se convierte en la diosa de la belleza y la sensualidad babilónica, a la que agradaban los actos de amor carnal y que para asegurar su veneración y culto se consagraban vírgenes al servicio del templo, dedicándolas a la prostitución sagrada, es decir a la prostitución selectiva y puntual, cuyo provento se dedicaba exclusivamente al servicio del templo. En el gran templo de Ishtar en Babilonia, el E-ana, cercano al Gran Esagifa, moraban las sacerdotisas que se dedican al servicio de la diosa, es decir a efectuar actos de fornicación con los que pagan el precio del rito que se entera en la caja del Templo. Las sacerdotisas tienen horarios fijos de culto, no aceptan sino a aquél que ha pagado el precio a la Diosa y no aceptan desviaciones del acto sencillo y directo. Están reputadas como religiosas y se les acuerda un tratamiento honorable cuando salen al exterior de su templo. Igualmente se dice que cada adolescente debe consagrar su primer acto sexual a la diosa y que este acto debe ser efectuado dentro del templo en la formade un rito, similar al de las sacerdotisas regulares del templo. Sobre esta forma de veneración carnal directa a la diosa hay muy pocas referencias, se tienen modelos de arcilla y representaciones de los órganos genitales tanto femeninos como masculinos en arcilla cocida, encontrados en los depósitos del templo y algunas referencias en Heródoto y Diodoro Sículo y luego en Luciano, las cuales fueron repetidas por otros escritores posteriores en sus obras históricas y costumbristas. Los escritores clásicos son los únicos que describen este culto de forma objetiva, ya que en la Biblia encontramos numerosas referencias a los actos “abominables” de las cananitas, como adoradores de una diosa lasciva de origen babilónico, pero ninguna descriptiva. Ishtar es la diosa del panteón sumerio – acádio que se equipara a la Astarté cananea y a la Afrodita griega. El origen del nombre es incierto, tenemos la palabra acadia Ishtarati que significa diosas. La palabra “diosas” escrito ideográficamente en sumerio significa INANNA, que puede derivar de Nin­anan “Dama del Cielo”; escrito silábicamente en acadio deriva de la forma Esh-tar, que probablemente significó “Dama de las Batallas”. La INANNA/Ishtar babilonia tiene tres diferentes mitos y tres formas distintas de reinado divino, en las que se presenta en un aspecto diferente. El primero de ellos es el que interesa particularmente porque es el aspecto de divinidad de amor carnal, divinidad sensual, concernida especialmente con el sexo extramarital. Los otros dos son el aspecto marcial como Señora de las Batallas y el otro aspecto, es el planetario­-celeste asociada con Venus, la estrella de la tarde.En su aspecto de divinidad amorosa INANNA/Ishtar es la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia, ya que el matrimonio era un contrato solemne que perpetuaba la familia como sostén del estado y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa. “Una prostituta compasiva soy”, dice Ishtar. INANNA/Ishtar no es una diosa del matrimonio, ni es una diosa madre. El matrimonio sagrado o la sacra hierogamia que se representaba todos los años en el templo babilónico no tiene un implicación moral ni es modelo de matrimonios terrestres, es un rito de fertilidad altamente estilizado con tonos litúrgicos.
El primer escritor que describe el sexo ritual o la prostitución ritual es Heródoto en el siglo V a.C., en sus “Historias” cuando describe el centro religioso de la gran ciudad de Babilonia, ya venida a menos y anota las costumbres poco usuales para un griego. Luciano en el siglo II a.C…, también describe el mismo rito, pero esta vez en la ciudad de Biblos en el Líbano, en un templo de Astarté. Las descripciones de actividades sexuales son comunes en los glifos y relieves de los siglos del período dinástico temprano, con posiciones eminentemente simples, durante el período dinástico acadio tenemos que estas escenas tienen lugar en una cama con las patas en la forma de patas de leones, con varias otras figuras como testigos en una especie de banquete por lo que se deduce que debe tratarse no de un acto privado sino del matrimonio sagrado (hierogamia sacra). Del principio del II milenio hay placas de terracota cocida que representan escenas de actividades sexuales y otros que representan órganos genitales femeninos y masculinos que deben ser amuletos. Durante el período asirio se representa el acto sexual, con la mujer siempre recostada en un altar, en los relieves y plaquetas, estas figuras deben representar no la hierogamia sacra sino otra forma de adoración sexual, probablemente lo que se ha llamado prostitución sagrada. Muchas de estas plaquetas y figurillas se han encontrado en el Templo de Assur, claro indicio del carácter sagrado del acto sexual que representan.
En cuanto al carácter compasivo del rito, las prostitutas se llaman también “las compasivas”, teniendo piedad de…“toda la raza humana”, según dicen que dijo alguna vez María Magdalena la prostituta de los Evangelios. El significado de esa “compasión” se define como con la pasión compartiendo la emoción, emoción que parece ser tan vieja como. La humanidad misma. Siendo tal vez derivado de la figura de Diosa Madre, al mismo tiempo generador y nutricio, es decir que se ocupa del bienestar físico del hombre y de un bienestar más sutil aún, el bienestar psíquico. lSHTAR fue llamada la “Protectora de las Prostitutas” Hac. Har, raíz de los vocablos, “hourí”, “hora”, “hetaera” y “harlot”, además de “harem”. Los atributos de Afrodita derivan de su nombre, cuya raíz es aphrodis, la consumación gozosa de la sexualidad, el acto carnal. En la “Odisea” su nombre se usa en este sentido aunque es muy raro encontrar referencias a esta diosa en la época Micénica. En su viaje al oeste, el concepto de la diosa Ishtar/Astarté, divinidad sexual, celeste y maternal al mismo tiempo, el primer paso en la ruta es la isla de Chipre, el sitio de Paphos. En la “Teogonía” de Hesíodo Afrodita nace de la espuma del mar y toma tierra en Chipre, en Paphos. Esa espuma, dicho sea de paso, fue formada por el choque de los órganos de sexuales de Urano que Cronos cortó con una hoz y arrojó al mar. De Chipre a Citerea es un corto trecho y de allí a Corinto, otro. La ciudad del istmo tuvo conexiones marítimas con todos los puntos del Egeo, además de con muchos de Levante y por supuesto con la isla del cobre, Chipre, durante casi todo el I milenio a.C. Las “jóvenes complacientes y hospitalarias” que describe Píndaro, en el período de las Guerras Médicas, son devotas de la Afrodita Pandemos. El culto a la Afrodita corintia en la forma de prostitución ritual debió haber continuado hasta tiempos romanos según escritos romanos que cuentan sus experiencias en templos corintios, antes de la destrucción de la ciudad en el 146 a.C. La Biblia habla de las “abominaciones cananitas”, en términos de prácticas sexuales ofensivas porque eran efectuadas en honor a dioses locales, pero no habla de la practica, extendida y confirmada, de la prostitución sagrada en Babilonia en honor a la diosa Ishtar, la misma Astarté o Ashtoret cananita, sino en términos muy vagos y menos condenatorias que a su contraparte cananita. Una cierta repulsión o un inconsciente deseo de obviar esta práctica han influenciado para que no se haya escrito una verdadera investigación seria del tema, que tiene ramificaciones sorprendentes en el campo de los estudios religiosos.
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