HERMES TRISMESGISTUS


Hermes Trismegisto o Toth (Egipto). Hermes Trismegisto o Mercurio Trismegisto, tres megas, esto es, “Tres Veces Gran Hermes”, es identificado como el dios Toth de los egipcios; personaje fabuloso que los egipcios y los griegos consideraban como el padre de todas las ciencias, el legislador, mago y benefactor de Egipto que vivió en el siglo XX a.C.
No se puede precisar realmente la localización de Hermes en el tiempo y en el espacio. Según la cronología egipcia de Maneton, su época se denomina “reino de los dioses”. Por ese entonces no había aún ni papiro ni grafía fonética, apenas la ideografía sagrada grabada por los sacerdotes en jeroglíficos en las columnas y paredes de los Templos. Los griegos, discípulos de los egipcios, lo llamaban Hermes Trismegistus o Trinidad Suprema, que fue un legendario y fabuloso legislador egipcio, sacerdote y filósofo, que vivió durante el reinado de Ninus, alrededor de 2270 años a.C.
Hermes Trismegisto era el nombre que los griegos daban al dios egipcio (Hermes Toth). En el culto egipcio de Osiris, Toth era el gran consejero; que presidía las ciencias y se le atribuían la totalidad de un conjunto de obras que contenían prácticamente todo el saber del antiguo Egipto. Dicen que escribió más de treinta libros sobre teología y filosofía, y seis sobre medicina. Todos desaparecieron probablemente en las invasiones y guerras que Egipto sufrió a lo largo de su historia.
Los egipcios atribuían a Hermes cuarenta y dos libros sobre ciencias ocultas. El libro griego titulado Hermes Trismegistus contiene instrucciones modificadas y muy preciosas de la antigua teogonía, esto es, el rayo de luz que Moisés y Orfeo necesitaron para su iniciación.
Diódolo Sículo lo describe como secretario de Osiris y Cumberland llegó a decir que ese personaje era el propio Osiris. Sin duda existe mucha confusión entre los mitologistas respecto a este personaje.
De la oscuridad de este personaje nació el sentido que a veces le damos a la palabra hermético, para designar aquello que sólo los iniciados pueden comprender. Son tantas las fábulas atribuidas a Hermes, que Mackey llega a afirmar que su realidad y existencia es dudosa. El hermetismo, que continúa siendo un punto de referencia para las corrientes ocultistas contemporáneas, se desarrolló a partir de la Edad Media como una doctrina esotérica estrechamente ligada a la Alquimia.
Hermes es considerado el padre fundador de la alquimia y de donde surgieron las ciencias ocultas o herméticas que originaron en la Masonería, los ritos y grados herméticos. La influencia del hermetismo en la elaboración del ritual de la Masonería fue importante, ya que en los primeros tiempos del cristianismo Hermes era considerado como padre de la inteligencia humana, citado inclusive, en las herencias documentales de la fase operativa de la Orden.
De su nombre viene la designación de todos los cultores de las ciencias ocultas, a él son atribuidas innumerables obras relativas a la religión y a las ciencias conocidas bajo el nombre de Libros Herméticos. Ese adjetivo “hermético” que utilizamos frecuentemente en nuestro día a día como cerrado, en su significado inicial simbolizaba aquellas visiones de conocimientos no permitidos al hombre común, discernir o indagar. Algo hermético, además de enteramente cerrado, significa “cubierto por Hermes” o relacionado a los Libros Herméticos. Hermes por lo tanto está relacionado con las ciencias ocultas, y es considerado el patrono de los alquimistas.
Condensó la síntesis y la sustancia de la sabiduría del antiguo Egipto, habiendo resumido esa sabiduría en proposiciones que fueron grabadas en una Tabla Esmeralda: la Tabla Smaragdina, como fue denominada en latín. Esta Tabla, que llegó a nosotros en una traducción árabe del siglo X, cuyo autor es desconocido, fue grabada en una esmeralda por el propio Hermes y la leyenda dice que esa piedra fue encontrada sobre su tumba. En verdad, en el siglo XII que surge en toda Europa Occidental, a través de las cruzadas y de los contactos con el mundo islámico, una serie de textos herméticos traducidos del árabe al latín. El más conocido de todos esos textos es la Tabla Esmeraldina, así denominada porque fue grabada en una piedra verde, ya que los antiguos atribuían al verde las artes mágicas y habría sido grabada por el propio Hermes. Esta “Biblia de los alquimistas”, consta de unas treinta líneas donde se encuentra la famosa Ley de las correspondencias, fundamental en todo el ocultismo:
Lo que está abajo es igual a lo que está arriba. Y lo que está arriba es igual a lo que está abajo, para realizar los milagros de una única cosa.

La Tabla de la Esmeralda de Hermes Trismegistus. en 28.7.08 Publicado por Atma_Ihom. Verdad, sin falsedad, cierto y muy verdadero, lo que está arriba es como lo que está abajo y lo que está abajo es como lo que está arriba, para la realización de los milagros de la Cosa Una.
Y como todas las cosas proceden de Una, por la mediación de Una, así todas las cosas tienen su origen en esta Cosa Una por adaptación.
El Sol es su padre, la Luna su madre, el Viento le lleva en su vientre, su nodriza es la Tierra.
Este es el padre de toda perfección, o consumación de todo el mundo.
Su poder es integrante, si es convertido en tierra.
Tu separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo denso, suavemente y con gran ingeniosidad.
Ello asciende de la tierra al cielo y desciende nuevamente a la Tierra y recibe el poder de los superiores y de los inferiores.
Así tienes la gloria del mundo entero; por esto toda oscuridad huye ante ti. Esta es la fuerza fuerte de todas las fuerzas, venciendo todo lo sutil y penetrando toda cosa sólida. Así fue creado el mundo.
De allí fueron todas las maravillosas adaptaciones, de las cuales ésta es la manera.
Por esto soy llamado Hermes Trismegistus, teniendo las tres partes de la filosofía del mundo entero.
Lo que tengo para decir es completo concerniente a la operación del Sol.
Esta afirmación implica que en todo el universo, tanto arriba como abajo, tanto en “el cielo como en la tierra”, tanto en el macro como en el microcosmos, en todos los niveles de manifestación, todo esta regido por las mismas leyes. Y tal como todas las cosas vinieron y vienen de un Único origen, así también todas estas cosas nacieron de esa cosa única por adaptación. Estos textos mas o menos oscuros, donde el lector más racional a veces sólo ve cuando tiene algún sentido, cargado de tautologías, esto es, repitiendo varias veces la misma cosa con otras palabras, retoman, en los hechos, la doctrina ocultista de la unidad cósmica, de la analogía y de las correspondencias entre las diversas partes del universo. Fueron ellos los que inspiraron los pacientes trabajos y meditaciones de los alquimistas, tanto en las transmutaciones de los metales, como en la búsqueda de la divinidad.
Entre otras obras atribuidas a Hermes, figuran

  • textos transcriptos en la Edad Media, entre los cuales está el Libro de los XXVI Filósofos, donde Nicolau de Cusa encontró su célebre definición de la divinidad: “Círculo cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna parte”.
  • Se atribuyó a Hermes la división del día en 24 horas, contrariando la tesis de que fueron los sumerios o los babilonios.
  • entre sus innumerables especulaciones, mucho antes de los hebreos, habría pregonado la existencia de un solo Dios creador del universo, siendo por tanto el primer monoteísta del mundo.
    Naturalmente tantas calificaciones atribuidas, llevan a la crítica a afirmar que en torno a su nombre se quiso sintetizar a los innumerables sabios que concurrieron para bien de la civilización del antiguo Egipto.
    Es cierto que Hermes habría pertenecido a la casta de los sacerdotes que después fueron los verdaderos dominadores del valle del Nilo; y si la casta de los guerreros representó el brazo, la casta de los sacerdotes representó la cabeza de aquel país.
  • Que Hermes haya sido el ideólogo de esas doctrinas místicas o que haya coordinado la obra de sus antepasados, lo cierto es que también se le atribuye el principio de metempsicosis. La metempsicosis que precedió por milenios a la actual doctrina kardecista según la cual una misma alma puede animar sucesivamente cuerpos diversos: hombres, animales o vegetales. Es la teoría de la trasmigración del alma. Después de la afirmación de la existencia de un solo Dios, él confiere la inmortalidad del alma humana mediante la metempsicosis; cuando el cuerpo muere, el espíritu, animador de la carne, pasa a otro cuerpo de hombre o de animal. De ahí el respeto a la vida de todos los animales. El paso de los siglos no ha debilitado esa idea teológica de Hermes, puesto que entre las teorías de mayor vigencia, aún entre los modernos espiritualistas, está la teoría de la reencarnación según la cual un espíritu puro, venido de la vida astral, sufre una serie de reencarnaciones como expiación de sus faltas, y las reencarnaciones se repiten en un número de veces acorde con el número y la gravedad de las faltas cometidas.
  • El hermetismo actualmente no pasa de un conjunto de prácticas secretas de magia que todavía perdura en muchos países de Europa y Asia. La astrología con sus previsiones y la influencia de los astros sobre las personas, no deja de ser una especie de hermetismo.
    Alec Mellor, férreo anti ocultista, dice que “la aplicación más nefasta del hermetismo fue, ciertamente, la astrología, pretendida “ciencia” de las correspondencias entre el cosmos y el hombre” (principio fundamental de Hermes).

En verdad, la sabiduría que era enseñada por los primitivos egipcios a los iniciados en sus antiguos misterios, llegó hasta nosotros a través de las escuelas clásicas como ideas fundamentales de la creencia de una existencia de formas separadas de vida, en la paz entre los hombres y en el examen dialéctico de los contrarios. Esta doctrina esta contenida en los Libros Herméticos, de los cuales el más interesante es el de Pimandro. Esos libros son conocidos en texto griego, aunque algunos los consideran de origen egipcio.
Sabios y filósofos de la antigüedad como Platón, Sócrates, Aristóteles y Pitágoras fueron iniciados en los secretos del Hermetismo. Llegado a Occidente el nombre hermetismo adquirió un significado equivalente al de todas las prácticas secretas de magia y de alquimia, extendiéndose después al rosacrucismo, iluminismo y ocultismo de manera general.
La ciencia del hermetismo fue cultivada durante la edad media bajo distintas denominaciones: ocultismo, esoterismo, magia, alquimia, astrología, cábala e influenció en casi todas las corrientes de pensamiento filosófico de la época. Sin embargo, bajo el nombre de hermetismo se designó particularmente a la parte teórica y filosófica de la alquimia medieval, según la cual existen íntimas y misteriosas relaciones entre todas las partes del universo visible e invisible.
Los masones activos (operativos) que escribieron sus Antiguas Constituciones, obtuvieron sus conocimientos a través del famoso Polycronycon del monje Arnulfo Hidgeu, traducido en 1482, donde se menciona repetidas veces que el Manuscrito Cook, cuya fecha probable es de fines del siglo XV, ya era familiar por ejemplo a los escritores de las Constituciones anteriores. En todos los registros y manuscritos antiguos que contienen leyendas de la fraternidad, se hacía mención a Hermes Trismegistus como fundador de la Masonería. Así el Manuscrito de la Gran Logia de los Operativos, que data de 1632, afirma que “el grandioso Hermarino, hijo de Cuby, hijo de Sem y nieto de Noé, fue identificado posteriormente como Hermes, padre de la sabiduría”.
Durante el siglo XVIII, muchos ocultistas fueron iniciados en la Masonería, impregnándose con sus conocimientos. De ahí surgieron y florecieron varios ritos masónicos dedicados exclusivamente al estudio de las ciencias ocultas. El método característico del hermetismo y el empleo de la analogía, como fue dicho antes, y sus aplicaciones a las ciencias contemporáneas, permite aclarar una serie de problemas antes considerados insolubles.

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